The Project Gutenberg EBook of El Diablo Cojuelo, by Luis Vlez de Guevara

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Title: El Diablo Cojuelo

Author: Luis Vlez de Guevara

Release Date: May 27, 2004 [EBook #12457]
[This file last updated January 9, 2011]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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        EL DIABLO COJUELO

        Luis Vlez de Guevara




        CLSICOS CASTELLANOS

        EL DIABLO COJUELO

        Luis Vlez de Guevara





        PRLOGO Y NOTAS DE FRANCISCO RODRGUEZ MARN

        1922




      A LA GRATA MEMORIA DEL INGENIOSSIMO
      ESCRITOR HISPALENSE DON FELIPE PREZ Y GONZLEZ,
      MI LEAL AMIGO DESDE LOS TAN REGOCIJADOS
      COMO FUGACES AOS DE LA MOCEDAD.

                   _FRANCISCO RODRGUEZ MARN_




PRLOGO

Luis Vlez de Guevara--como dije en otra ocasin[1]--fu tan pobre, que
bien puede dudarse si en algn tiempo de su vida lleg a tener dos
trajes en mediano uso; pero, en cambio, a los doscientos y mas aos de
su muerte tiene dos biografas diversas: la que le inventaron algunos
escritores, que es la mas conocida[2], y la que despacio y a retazuelos,
como de limosna, pero slidamente, le vamos escribiendo algunos
investigadores de nuestra historia literaria[3].

Segn la primera de entrambas biografas, Vlez naci en Ecija por enero
de 1570, estudi Leyes en la Universidad de Sevilla y vino a ejercer su
profesin a la Corte, en donde muy luego gan estimacin y fama por su
sagacidad, gracejo y elocuencia. Defendiendo a cierto criminal capt a
los jueces con su donaire; pero como el fiscal apelase de la benigna
sentencia dictada, el reo fu condenado a muerte, y Luis Vlez a pagar
una multa. Tuvo noticia de ello el Rey, y cuando convers con el festivo
abogado prendse tanto de l, que no slo le perdon la multa, y la
vida al delincuente, sino que, adems, ya no pudo pasar sin el trato de
Vlez de Guevara, a quien protegi sobremanera.

Esto fu lo que suele llamarse hablar de memoria, porque en todo el
relato no hay otra cosa verdadera que lo de ser Ecija la patria del
escritor. Y lo realmente sucedido y cierto es, en este caso como en
otros muchos, menos bello y agradable que la mentira. Vamoslo.

Luis Vlez de Guevara naci en Ecija, a fines de julio de 1579, de
padres hidalgos, pero pobres[4]: sabido es que la hidalgua y la
pobreza casi siempre anduvieron juntas[5]. Estudi la Gramtica en su
ciudad natal, y por julio de 1596 se gradu de bachiller en Artes en la
Universidad de Osuna, eximindose por pobre de pagar los derechos
acadmicos[6]. Seguidamente entr a servir como paje a don Rodrigo de
Castro, cardenal arzobispo de Sevilla, a quien acompa en el viaje que
hizo a Madrid y a Valencia para asistir en las bodas de Felipe III y
doa Margarita de Austria, de las cuales y de sus esplendorosas fiestas
trat el poeta adolescente en un poemita que hizo imprimir en Sevilla, a
su regreso[7].

Muri el Cardenal en septiembre de 1600; pero a esta sazn no perduraba
Vlez en su palacio, pues, ya harto talludo para paje, dos meses antes
haba dejado su empleo, a fin de abrazar la profesin de las armas. l,
en un memorial dirigido al Rey, dijo haber permanecido seis aos en la
milicia[8]; pero que exager en cuanto a la duracin de su vida
soldadesca demustrase con otras palabras suyas, porque l mismo, muchos
aos antes, haba declarado que en el esto de 1603 estaba en
Valladolid, y en tal declaracin, prestada en Sevilla a 26 de mayo de
1604 e indita hasta ahora, llambase nuestro poeta, sin mencionar para
cosa alguna la cualidad de soldado, vecino al presente en esta ciudad,
en la collacin de Santa Marina[9].

Ya apellidndose Vlez de Guevara, en lugar de Vlez de Santander, como
se haba llamado hasta poco antes[10], escribi y public en 1608 un
nuevo opsculo potico intitulado _Elogio del Ivramento del serenssimo
Prncipe don Felipe Domingo, Quarto deste nombre_, y en la portada de
esta obrita se deca criado del Conde de Saldaa. Haba entrado, en
efecto, a su servicio como gentilhombre antes o poco despus de enviudar
de su primer matrimonio: del primero de los cuatro con que prob su
grande aficin a este santo sacramento[11].

Para sus nuevas nupcias con doa rsula Ramisi Bravo de Laguna[12], el
mencionado Conde le hizo donacin de cuatrocientos ducados, amn de
sealarle una pensin anual vitalicia de otros doscientos; pero estas
larguezas de los grandes de antao eran comnmente ms nominales que
efectivas, porque a la hora de cobrar--tan endeudados andaban de
ordinario--solan desvanecerse como el humo. Y en 1618, fallecida su
segunda mujer, que le dej, amn de algn otro hijo, a Juan, sucesor de
su padre en la profesin y en el ingenio[13], nuestro escritor contrajo
nuevo matrimonio, que la muerte haba de romper antes que pasaran dos
aos, con doa Ana Mara del Valle[14]; y dejando la casa del conde de
Saldaa, pas a la del marqus de Peafiel, manirroto primognito del
gran duque de Osuna, a cuyo servicio estuvo, asimismo como gentilhombre,
cerca de un bienio[15].

Los continuos apuros, la perdurable indigencia y la negra fortuna de
Luis Vlez de Guevara en los aos de 1622 y siguientes estn pintados de
mano maestra por l mismo en cinco memoriales en verso que salieron a
luz pocos aos ha[16]. Ora pretende un humilde puesto en la servidumbre
del cardenal e infante don Fernando; ora, ya frustrado este propsito,
logra en 1623 la efmera portera de cmara del Prncipe de Gales,
nuestro husped; ya, en 1624, obtiene, despus de grande esfuerzo, la
tambin harto breve mayordoma del archiduque Carlos, muerto an no
transcurrido un mes desde su llegada a Madrid, y ms adelante solicita
infructuosamente del Rey, alegando sus mritos y servicios y la nobleza
de su linaje, una plaza de ayuda de su guardarropa. Al cabo, este hombre
celebrado y aplaudido de todos por sus excelentes comedias, a la par que
por su deliciosa y amensima conversacin, aludiendo a la cual haba
escrito Cervantes:

        Top a Luis Vlez, _honra y alegra
        y discrecin del trato cortesano_,
        y abracle en la calle a medio da,

consigui en 1625 entrar definitivamente en la servidumbre de Palacio,
ocupando una plaza de ujier de cmara de Su Majestad. Pero esto, que
pareca algo, era muy poco, salvo en lo honorfico, pues no tuvo
sealada racin, y hasta el ao de 1635, en que el infortunado poeta
entr en gajes[17], sigui condenado a vivir de lo poco que entonces
producan las obras dramticas[18] y de lo que peda a sus amigos; tanto
fu as, que se hicieron proverbiales su extremada pobreza y sus donosas
esquelas petitorias, casi siempre en verso.[19]

Como si compartiendo la escasez de recursos se cupiese a menos porcin
de ella, Vlez se cas an por cuarta vez, en 1626, con una viuda
llamada doa Mara Lpez de Palacios,[20] bien que sta aport a su
nuevo enlace algunos bienes; mas pronto fueron vendidos, y juntos y
procreando y criando algunos hijos, vivieron entrambos cnyuges en
cristiana estrecheza, hasta el da 9 de noviembre de 1644, en que
falleci el donairoso autor de tantos primores literarios[21]. Su
testamento, otorgado cuatro das antes, contiene una larga lista de
pequeas deudas. Al comienzo de este documento consign: Iten, declaro
que por el presente estoy muy alcanado y necesitado de hacienda, para
poder disponer y dejar las misas que yo quisiera por mi alma.[22]

Vlez de Guevara fu celebradsimo de sus contemporneos, as por la
amenidad de su trato, que le ganaba amigos en todas partes, como por su
facundia potica y su florido e inagotable ingenio. Claramonte llambale
en 1613, en el _Inquiridion_ que va al fin de su _Letana moral_,
floridissimo ingenio de Ezija, de quien esperamos grandes escritos y
trabajos, y a hecho hasta oy muchas famosas comedias. Cervantes no le
elogi menos en estos dos tercetos del cap. II de su _Viage del Parnaso_
(1614):

        Este que es escogido entre millares,
        de Gueuara Luys Vlez es el brauo,
        que se puede llamar quita pesares.

        Es Poeta Gigante, en quien alauo
        el verso numeroso, el peregrino
        ingenio, si vn Gnaton nos pinta, o vn Dauo.

Lope de Vega le ensalz dos veces, en sendas epstolas de _La Filomena,
con otras diversas Rimas, Prosas y Versos_ (1621):

        Aqu de Valdivielso el santo empleo,
        De Luis Vlez, florido y elocuente,
        La lira que ya fu del dulce Orfeo.

        ...Y el famoso Luis Vlez, que tena
        En xtasis las Musas, que a sus labios
        Iban por dulce nctar y ambrosa.

Y aun volvi a loarle en la silva II de su _Laurel de Apolo_, publicado
en 1630:

        Ni en cija dejara
        el florido Luis Vlez de Guevara
        de ser su nuevo Apolo,
        que pudo darle solo,
        y slo en sus escritos,
        con flores de conceptos infinitos,
        lo que los tres que faltan:
        as sus versos de oro
        con blando estilo la materia esmaltan.

Para qu seguir transcribiendo frases laudatorias? Baste recordar muy
resumidamente que Tamayo de Vargas (1622) ponder su donaire; y don
Fernando de Vera y Mendoza (1627) le llam el Rey de Romanos; y Prez
de Montalvn (1632) encareci los pensamientos sutiles, arrojamientos
poticos y versos excelentsimos y bizarros de sus comedias; y Salas
Barbadillo (1635) afirm que en el Parnaso no se conocen otras salinas
sino las de su felicissimo ingenio....

El insigne poeta ecijano, hoy ms famoso por su novela intitulada _El
Diablo Cojuelo_, an muy leda, que por sus obras teatrales,
desterradas, como todas las antiguas, de la escena actual,
principalmente por falta de buenos cmicos y consiguiente carencia de
buenas compaas, escribi ms de cuatrocientas comedias, de las cuales
ha llegado hasta nosotros un centenar escaso. Por stas se le puede
diputar, si no como autor de sealadsima personalidad literaria, a lo
menos, como uno de los ms aventajados discpulos de Lope de Vega, cuyas
huellas sigui tan constante y acertadamente, que a las veces se hace
harto difcil diferenciarlos. Tal sucede, verbigracia, con la comedia
intitulada _Los Novios de Hornachuelos_, que pasa comnmente por obra de
Lope; pero hay alguna indicacin antigua que la atribuye a Vlez de
Guevara, y, leda y estudiada, qudase perplejo el entendimiento ms
avisado, sin resolverse a adjudicarla con cabal certeza a ninguno de
entrambos ingenios. La misma grande semejanza con las de Lope se echa de
ver en todas las comedias del poeta ecijano: las fuentes, unas; iguales
los procedimientos; igualmente rica la diccin; anlogo el nervio en lo
dramtico; parecidsimas las gracias en lo festivo, e idntica en ambos
la propensin a avalorar lo propio entreverndolo con todos los
elementos del _folklore_ nacional; aqu, con la conseja vulgar y la
tradicin legendaria; all, con el refrn hbilmente desledo y glosado
en cuatro o seis versos; acull, con la vieja cancioncilla histrica,
que siempre, por lo grata, parece nueva a los odos espaoles; y en otro
lado, en fin, con el sabroso cuentecillo popular, picante sin demasa.

De _El Diablo Cojuelo_, nica de las obras de Vlez que ha conservado
para su nombre alguna parte de la amplia popularidad que disfrut en
vida, se han hecho en nuestros das, amn de tal cual edicin corriente,
dos eruditas y anotadas. Ambas se deben a la vasta cultura y harto
probada laboriosidad de don Adolfo Bonilla y San Martn, ventajosamente
conocido en el campo literario y en el filosfico. Enderezando un
antiguo entuerto que se haba hecho a Vlez de Guevara con interpretarle
desaforadamente[23], public la primera de estas dos ediciones (Vigo,
1902); pero como mi antiguo camarada y docto amigo don Felipe Prez y
Gonzlez, cuyo felicsimo ingenio estaba emparentado muy de cerca, a
pesar de los siglos que se haban puesto en medio, con el del donairoso
ecijano, juntase burla burlando, artculo por artculo, en _La
Ilustracin Espaola y Americana_, para formar un libro muy interesante
y ameno, que sac a luz en 1903 bajo el ttulo de _El Diablo Cojuelo:
notas y comentarios_, libro en el cual patentiz algunos errores de las
notas del seor Bonilla, ste, en 1910, ao en que tras cruelsima
enfermedad pas a mejor vida su festivo, pero amable corrector--que no
sin fundamento haba usado en su mocedad el seudnimo de _Urbano
Corts_--, di a la estampa en Madrid una nueva edicin de la obrita de
Vlez, mejoradas las notas y reconocido con nobleza el valioso auxilio
que para ello le haba prestado el tan culto como donairoso escritor
hispalense[24].

Pero, aun as, _El Diablo Cojuelo_ se haba hecho del todo accesible a
la inteligencia de los lectores medianamente ilustrados de nuestros
das? Aun rectificadas en su segunda edicin, bastan las notas del
seor Bonilla para ahorrar tropiezos, en muchos lugares de la novela,
hasta a los lectores ms avisados e instruidos? A estas preguntas, que
algunos aficionados a las letras nos hacamos, respondi, como si
estuviera en nuestro pensamiento, don Enrique Nercasseau y Morn, en su
discurso de recepcin ledo ante la Academia Chilena, correspondiente de
la Espaola, el da 21 de noviembre de 1915[25]: La novela toda de
Vlez de Guevara--dijo--es una stira corts de la sociedad de su
tiempo, felicsima en la mayor parte de sus cuadros, y no afeada por la
licencia y crudeza tan comunes en las novelas de la poca. _El Diablo
Cojuelo_ sera una narracin clsica de primer orden, y aun leble hoy
da, si no la deslustrara el conceptismo, y si no se hallara
sobreabundante en equvocos y frases convencionales de difcil o
imposible comprensin en nuestra era. Aun despus del trabajo llevado a
cabo por don Adolfo Bonilla y San Martn en su edicin de Madrid de
1910, la novela de Vlez de Guevara queda aguardando un comentario que
la explique y la ponga al alcance general. Ese comentario que el seor
Nercasseau echaba de menos es el que, con temeridad que no puede buscar
disculpa en la inexperiencia de los pocos aos, he intentado en la
presente edicin. Habr conseguido darle cima? Nuestro seor el pblico
lo dir: a su inapelable fallo me someto gustoso.

En las aprobaciones insertas en la edicin prncipe de _El Diablo
Cojuelo_ elogiaron esta novela fray Diego Niseno, padre basilio, y fray
Juan Ponce de Len, de la orden de los Mnimos. En sentir del primero,
la obrita contiene muchas cosas de mucha moralidad y enseana,
escritas con la sazn y variedad que de tal ingenio se podan esperar.
Merece--aadi--la licencia que pide, porque este linage de escritos es
difcil de enquadernar con lo honesto y recatado de nuestras christianas
leyes, y Luis Vlez ha sido en ste gloriosa excepcin desta vniuersal
dolencia. Ms extremado es el parecer del segundo, que encarece el
sazonado gusto de Vlez, por auer puesto la naturaleza en su ingenio la
elegancia del estilo, la suabidad del dezir, la aduertencia en el
colocar, la atenta circunspeccin en las palabras, y todo con tal modo,
que dexa suspensa la razn sobre a qual de estas partes se deba con ms
justificacin la primacia: en todo este discurso se corre la cortina a
los conocidos engaos deste mundo, de modo que, para penetrarlos con
sutileza, no necesita nuestra Nacin de salir de sus estendidos lmites,
pues dentro de s cra sugetos que, aun en sueos y burlas, la dexan
superiormente ilustrada. Diametralmente opuesta a estas opiniones fu
la de Francisco Santos, pues dijo en _El Arca de No y Campana de
Belilla_[26]: Toc la Campana y desaparecieron todos los Autores de
viejo, siguindolos vno que avia venido tarde, y tambin llevava vn
libro en las manos, que preguntando a Noe quin era, me dixo: el libro
se intitula el Diablo Cojuelo, Aventuras de Don Cleofas Leandro Perez
Zambullo, digno de que le consumiera vn Polvorista: est sin enseana
buena, ni moralidad, y esto, sobre acabar como la nieve.... Ni tanto,
ni tan poco, podra haberse dicho a los tres censores, porque, en
realidad de verdad, la novelita de Vlez de Guevara, que se muestra en
ella como un buen discpulo de Quevedo, de cuyas obras cmicas y
satricas tiene reminiscencias muy frecuentes, sin ser una maravilla, es
de agradable lectura, y ms lo fuera sin la pesada y adulatoria
enumeracin de todo aquel inacabable seoro que el autor, en el tranco
VIII, hace pasar por el espejo de Rufina Mara, dispuesto _ad hoc_ por
el redomado desenredomado.

En la visin, que pudiramos llamar cinematogrfica, de los diez trancos
o captulos en que est dividido _El Diablo Cojuelo_, cada uno sabe a
cosa diferente de los dems: son cuadros distintos e independientes
entre s, que no tienen de comn sino la intervencin, o la presencia
cuando menos, de los dos hroes de la novela. El tranco II, verbigracia,
en que entrambos, desde el capitel de la torre de San Salvador,
descubierta la carne del pasteln de Madrid, otean despus de la media
noche cuanto sucede en la coronada villa, trae a la memoria, por la
traza y manera, como indiqu en las notas de mi edicin crtica del
_Quijote_[27], aquella inspeccin que desde la torre de la Giralda de
Sevilla, y acompaado asimismo de un _cicerone_, el maestro Desengao,
haba hecho Rodrigo Fernndez de Ribera, autor de _Los Antoios de meior
vista_[28]. El desaforado poeta del tranco IV es pariente propincuo de
otros dos muy conocidos en nuestra literatura: el del _Coloquio de los
Perros_, de Cervantes, y el de la _Vida del Buscn,_ de Quevedo. A hacer
entretenida y agradable la lectura de _El Diablo Cojuelo_ contribuyen
con lo ingenioso de la invencin la interesante variedad de las escenas,
la soltura y viveza del dilogo, y, especialmente, el chispeante gracejo
de Vlez de Guevara. En cambio, la elocucin suele ser descuidadilla,
entre otras cosas, por la excesiva abundancia de gerundios.

Del Diablo Cojuelo, entremetido espritu infernal que da nombre y ser a
la novela, trat el seor Bonilla en una breve nota. Mucho ms mereca
el que trujo al mundo la zarabanda, el dligo y la chacona, y yo he de
volver hoy por su negra honrilla, recordando la mucha familiaridad que
nosotros los espaoles hemos tenido con l. Hyase de llamar Renfas, o
Asmodeo, o de otro cualquier modo, es lo cierto que este travieso
diablillo, con parecer de menor cuanta y ser cojo por aadidura, tom
entre nosotros tal importancia, que nada malo se pudo hacer sin l. _El
Diablillo Cojo_ sabe ms que el otro, ense el refrn, y cuando en el
calor de la ira se dijo a alguno que le llevase el diablo, no falt
quien, rectificando festivamente, respondiera: _El Diablo Cojuelo_, que
es ms ligero. En las frmulas supersticiosas llevbanle y traanle
como un zarandillo nuestras hechiceras de los siglos XVI y XVII, para
que les llevase y trajese sus galanes y paniaguados, y le daban prisa,
y le adulaban celebrando su ligereza. Vanse algunos ejemplos. Doa
Antonia Mexa declar, entre otras cosas, en un proceso que se le sigui
por los aos de 1633[29]: Que habr seis aos que la dicha Beatriz dixo
a sta que tomase un pedernal y le pusiese la mano encima y dixese:

        Estos cinco dedos pongo en este muro;
        cinco demonios conjuro:
        a Barrabs, a Satans,
        a Lucifer, a Berceb,
        _al Diablo Cojuelo,
        que es buen mensajero_,
        que me traigan a fulano luego
        a mi querer y a mi mandar.

Y as, en 1668, Agueda Rodrguez, vecina de Madridejos, tambin
procesada por hechicera[30]:

        ..._Diablo Cojuelo,
        tremele luego_;
        diablo del pozo,
        tremele, que no es casado; que es mozo;
        diablo de la Quintera,
        tremele en la fera;
        diablo de la plaza,
        tremele en danza....

Tenase al Diablo Cojuelo, como dice el refrn, por el ms listo de
todos: Esperanza Bonfilla, procesada por la Inquisicin de Valencia en
1600, hizo que cierta mujer, para atraer a un hombre, hiciese vn
conjuro en la forma siguiente: tomando vna escoba, la puso vna toca como
muger, y encendida vna bela que no fuese bendita, se arrodill delante
de la escoba, y sin haer cruz, juntas las manos, dixo:

        Marta, Martica,
        no la santa ni la digna,
        ni la digna de rogar,
        ni la que est en el altar,
        sino la que de noche andas por las beredas
        y los das por las encrebelladas,
        yo te conjuro con Satans y con Barrabs,
        con Berceb y todos los diablos,
        _y con el diablo coxo,
        que corre mas que todos_,
        que todos vais a fulano
        y le deis tiempo para vestirse
        y le traigais por puntos ante m y mis ojos,
        sin hacerle mal[31].

Corra ms, y tena ms poder que sus iguales y superiores, o no supo lo
que se pescaba Isabel del Pozo al hacer sus conjuros, ni Mara
Castellanos cuando lo declar ante la Inquisicin de Toledo en 1631[32],
pues deca: ... que tom en las manos dicha Isabel del Poo un poco de
sal de sardinas y ilantro, lo qual mezcl todo y lo echaba de una mano
en otra diciendo:

        Conjrote, sal y ilantro,
        con Barrabs,
        _con el Diablo cojuelo, que puede ms._
        No te conjuro por sal y ilantro,
        sino por el corazn de fulano;

y echando la sal y ilantro en la lumbre, prosegua diciendo:

        As como te has de quemar,
        se queme el corazn de fulano,
        y aqu me le traygas,
        y conjrote por la reina Sardineta,
        y con la tataranieta,
        y con los navegantes que navegan por la mar.

Pero la cualidad de diablo bullidor y zaragatero, aficionado a bailes y
holgorios y a meter en danza a los mortales, hacindoles ganar el
infierno alegremente, de ningn texto inquisitorial resulta tan clara
como de la manifestacin de otra hechicera de Madridejos, llamada Mari
Fernndez, que, procesada en 1532, al ser interrogada, trajo a colacin,
como vamos a ver, un estragado fragmento de cierto curiossimo romance,
desconocido hoy[33]: Preguntada sy ha dicho esta declarante a alguna
persona como avia hecho erco con ynvocacion de diablos, que eran
berzeb y satans _y el diablo coxuelo_, diziendo esta declarante que
sin _el diablo coxuelo_ no se poda hazer aquel erco, y que en aquel
erco que hizo avia esta declarante visto lo quel diablo queria hazer
contra ierta persona, que diga lo que erca desto ha dicho e fecho,
dixo que ella suele cantar vn Romance que dize:

        A caa yba bienhecho
        por Riberas de la mar,
        no por mengua de vjno
        ni menos mengua de pan;
        por miedo del Rey Ramjro
        que lo querja matar.
        Ellos en aquesto estando
        enbjaronle a llamar.
        Vamonos, dixo, amigo,
        vamonos, dixo, a enar;
        de que ovjeremos enado
        dios dixo lo que ser;
        desque ovjeron enado
        tom libros en sus manos
        y comen de Rezar;
        a los pecados mayores
        enpeolos de llamar:
        Qu es de ti, berzebu,
        qu es de ti, barravas,
        _qu es de ti, diablo coxuelo,
        que eras t el juglar_?...

Tanto don Adolfo Bonilla como don Felipe Prez indagaron con prolijidad
cundo hubo de escribir su obrita Vlez de Guevara, y si la escribi
seguidamente, o a trozos y aun con largos intervalos entre unos y otros
captulos. Convienen ambos investigadores en esta ltima creencia, pero
no en lo dems; porque si en opinin de Prez y Gonzlez la novela fu
escrita despus de febrero de 1636 y antes de mayo de 1639, a juicio de
Bonilla, Vlez empez a escribirla despus de febrero de 1637 y la
termin hacia julio de 1640[34]. No creo que el poner en claro este
punto, siendo corto, como lo es, dentro de la ordinaria duracin de la
vida humana, el tiempo comprendido entre unas fechas y otras, merezca el
mprobo trabajo que echaron sobre s estos denodados eruditos[35].

Unas advertencias, para terminar.

Vlez de Guevara, como Quevedo--not el seor Bonilla--, es un
escolstico del idioma. No hay que perder una sola de sus palabras, no
hay que confiar en el valor directo de cualquiera de sus frases, porque
lo mejor del cuento pasara quizs inadvertido. Es preciso estar siempre
ojo avizor para saborear como es debido aquellas atrevidas metforas,
aquellas extravagantes relaciones, aquellos estupendos equvocos,
aquellas arbitrarias licencias en que se complace. Esta indispensable
atencin fatiga en ocasiones; pero hace sacar doble fruto de la lectura
de un libro cuyo atractivo consiste, ms bien que en el inters de los
lances, en la ingeniosidad de los pensamientos. Slo el muy
familiarizado con los secretos del habla podr darse cabal cuenta de las
bellezas de una obra semejante. Exactsimo todo ello, y porque lo es y
a los ms de los lectores falta esa extremada familiaridad a que se
refiere el seor Bonilla, no podan buenamente pasar sin nota muchas de
las frases que no la tienen en sus ediciones. Ciento treinta y cinco que
estn en este caso seal de primera intencin cuando, ledo el
sobredicho discurso del seor Nercasseau y Morn, me sent deseoso de
preparar, para la simptica coleccin de Clsicos Castellanos, esta
humilde edicioncita de _El Diablo Cojuelo._

Como el seor Bonilla, procuro pecar antes por carta de ms que por
carta de menos, por lo cual a veces he explicado palabras y giros que
podrn parecer a los eruditos de muy llana inteligencia. Tngase en
cuenta, sin embargo--aado con l--, que me dirijo a la generalidad y
que mi propsito es facilitar la comprensin del libro de Vlez de
Guevara a todo gnero de lectores. Con mayor motivo haba yo de hacer
lo propio en una edicin vulgarizadora, como es la presente. Pero aun
as, he hudo con mucho cuidado de escribir notas por las cuales se me
pudiese encasillar junto a Lucas de Valds y Toro, aquel empecatado
cirujano cordobs que en 1630 di a la estampa un opsculo perogrullesco
intitulado as: _Tratado en que se prueba que la nieve es fra y
hmeda[36]_.

No obstantes mi buena voluntad y la diligencia con que procur evitarlo,
se me han quedado por entender algunas frases del texto. Hay quien,
puesto a anotar uno cualquiera, explica lo que buenamente se le alcanza,
y en cuanto a lo que no, hace, como dicen, la vista gorda y pasa de
largo sin decir palabra, dando a colegir con su silencio que aquello que
no explic no lo ha menester, por ser cosa llansima. Jams comet esa
reprobable fullera: antes por el contrario, en casos tales confieso
paladinamente que aquel lugar merece y pide explicacin, y que, por
malos de mis pecados, yo no acert a drsela[37].

Por ltimo, aunque en esta edicin sigo el texto de la original de Vlez
de Guevara (Madrid, Imprenta del Reyno, 1641), no la he copiado tan
fielmente, tan servilmente, que reproduzca su endiablada ortografa,
digo, la de los brbaros cajistas que compusieron los moldes. Para
regalar a los lectores--escrib trece aos ha[38]--con bocados como
_abaricia_, _hajo, coetes, hizquierda, voca, vobos, obtica,
valbucientes, abitos, hancas y hacechar_, como lo hizo el seor Bonilla
reproduciendo la edicin prncipe de _El Diablo Cojuelo_, siempre hay
tiempo, o, dicho mejor, no debe haberlo nunca. Ya no es poco _hacer
morder el ajo_ a uno; pero hacerle morder el _hajo_ es crueldad doblada,
porque pica an ms la _hache_ que el _ajo_ mismo.

Y con esto, lector amable, qudate a Dios, y perdname si te caus
enfado o tedio con la lectura de mi prlogo.

FRANCISCO RODRGUEZ MARN.

_Madrid, 2 de junio de 1918_.




         EL DIABLO COJUELO


         DEDICATORIA DE VLEZ DE GUEVARA

        [AL EXCMO. SR. D. RODRIGO DE SANDOVAL,
         DE SILVA, DE MENDOZA Y DE LA CERDA,
         PRNCIPE DE MLITO, DUQUE DE PASTRANA,
         DE ESTREMERA Y FRANCAVILA, ETC.]


Excelentsimo seor:

La generosa condicin de V.E., patria general de los ingenios, donde
todos hallan seguro asilo, ha solicitado mi desconfianza para rescatar
del olvido de una naveta[39], en que estaba entre otros borradores mos,
este volumen que llamo _El Diablo Cojuelo_, escrito con particular
capricho, porque al amparo de tan gran Mecenas salga menos cobarde a dar
noticia de las ignorancias del dueo. A cuya sombra excelentsima la
invidia me mirar ociosa, la emulacin muda, y desairada la
competencia; que con estas seguridades no naufragar esta novela y podr
andar con su cara descubierta por el mundo. Guarde Dios a V.E., como sus
criados deseamos y hemos menester.

Criado de V.E., que sus pies besa,

LUIS VLEZ DE GUEVARA.




PRLOGO A LOS MOSQUETEROS[40] DE LA COMEDIA DE MADRID.

Gracias a Dios, mosqueteros mos, o vuestros, jueces de los aplausos
cmicos por la costumbre y mal abuso, que una vez tomar la pluma sin el
miedo de vuestros silbos, pues este discurso del Diablo Cojuelo nace a
luz concebido sin teatro original fuera de vuestra juridicin; que aun
del riesgo de la censura del leello est privilegiado por vuestra
naturaleza, pues casi ninguno de vosotros sabe deletrear; que nacistes
para nmero de los dems, y para pescados de los estanques[41][42], de
los corrales[43], esperando, las bocas abiertas[44], el golpe del
concepto por el odo y por la manotada del cmico, y no por el ingenio.
All os lo habed con vosotros mismos, que sois corchetes[45] de la
Fortuna, dando las ms veces premio a lo que aun no merece odos, y
abats lo que merece estar sobre las estrellas; pero no se me da de
vosotros dos caracoles: hgame Dios bien con mi prosa[46], entretanto
que otros fluctan por las maretas[47] de vuestros aplausos, de quien
nos libre Dios por su infinita misericordia, Amn, Jess.

CARTA DE RECOMENDACIN AL CNDIDO[48] O MORENO LECTOR.

Lector amigo: yo he escrito este discurso, que no me he atrevido a
llamarle libro, pasndome de la jineta de los consonantes[49] a la brida
de la prosa, en las vacantes que me han dado las despensas[50] de mi
familia y los autores de las comedias por su Majestad[51]; y como es _El
Diablo Cojuelo_, no lo reparto en captulos, sino en trancos[52].
Suplcote que los des en su leyenda[53], porque tendrs menos que
censurarme, y yo que agradecerte[54]. Y, por no ser para ms[55] ceso, y
no de rogar a Dios que me conserve en tu gracia.

De Madrid, a los que fueren entonces del mes y del ao, y tal y tal y
tal[56].


EL AUTOR Y EL TEXTO.




DE DON JUAN VLEZ DE GUEVARA A SU PADRE.

SONETO[57]

        Luz en quien se encendi la vital ma,
        De cuya llama soy originado,
        Bien que la vida slo te he imitado,
        Que el alma fuera en m vana porfa,

        Si eres el sol de nuestra Pesa,
        Viva ms que l tu aplauso eternizado,
        Y pues un vivir solo es limitado,
        No te estreches al trmino de un da.

        Hoy junta en el deleite la enseanza
        Tu ingenio, a quien el tiempo no consuma,
        Pues tambin viene a ser aplauso suyo.

        Y sufra la modestia esta alabanza
        A quien, por parecer ms hijo tuyo
        Quisiera ser un rasgo de tu pluma.




TRANCO PRIMERO


Daban en Madrid, por los fines de julio, las once de la noche en punto,
hora menguada para las calles[58], y, por faltar la luna, juridicin y
trmino redondo de todo requiebro lechuzo y patarata de la muerte. El
Prado boqueaba coches[59] en la ltima jornada de su paseo, y en los
baos de Manzanares los Adanes y las Evas de la Corte, fregados ms de
la arena que limpios del agua[60], decan el _Ite, ro[61]_ _es[62]_,
cuando don Cleofs Leandro Prez Zambullo, hidalgo a cuatro vientos[63],
caballero huracn y encrucijada de apellidos[64], galn de noviciado y
estudiante de profesin, con un broquel y una espada, aprenda a gato
por el caballete de un tejado, huyendo de la justicia, que le vena a
los alcances[65] por un estrupo[66] que no lo haba comido ni
bebido[67], que en el pleito de acreedores de una doncella al uso estaba
graduado en el lugar veintidoseno[68], pretendiendo que el pobre
licenciado escotase solo lo que tantos haban merendado[69]; y como
solicitaba escaparse del para en uno son[70] (sentencia difinitiva
del cura de la parroquia y auto que no lo revoca si no es el vicario
Responso[71], juez de la otra vida), no dificult arrojarse desde el ala
del susodicho tejado, como si las tuviera, a la buarda[72] de otro que
estaba confinante, nordesteado de una luz que por ella escasamente se
brujuleaba, estrella de la tormenta que corra, en cuyo desvn puso los
pies y la boca[73] a un mismo tiempo, saludndolo como a puerto de tales
naufragios, y dejando burlados los ministros del agarro[74] y los
honrados pensamientos de mi seora doa Tomasa de Bitigudio[75],
doncella chanflona[76] que se pasaba de noche como cuarto falso, que,
para que surtiese efecto su bellaquera, haba cometido otro estelionato
ms con el capitn de los jinetes a gatas que corran las costas[77] de
aquellos tejados en su demanda, y volvan corridos de que se les
hubiese escapado aquel bajel de capa y espada[78] que llevaba cautiva la
honra de aquella seora mohatrera de doncellazgos[79], que juraba entre
s tomar satisfaccin deste desaire en otro inocente, chapetn[80] de
embustes doncelliles, fiada en una madre que ella llamaba _ta,_ liga
donde haba cado tanto pjaro forastero.

A estas horas, el Estudiante, no creyendo su buen suceso[81] y
deshollinando con el vestido y los ojos el zaquizam, admiraba la regin
donde haba arribado, por las estranjeras estravagancias de que estaba
adornada la tal espelunca, cuyo avariento farol era un candil de
garabato, que descubra sobre una mesa antigua de cadena[82] papeles
infinitos, mal compuestos y ordenados, escritos de caracteres
matemticos, unas efemrides abiertas[83], dos esferas y algunos
compases y cuadrantes, ciertas seales de que viva en el cuarto de ms
abajo algn astrlogo, dueo de aquella confusa oficina y embustera
ciencia; y llegndose don Cleofs curiosamente, como quien profesaba
letras y era algo inclinado a aquella profesin, a revolver los trastos
astrolgicos, oy un suspiro entre ellos mismos, que, parecindole
imaginacin o ilusin de la noche, pas adelante con la atencin
papeleando los memoriales de Euclides y embelecos de Coprnico;
escuchando segunda vez repetir el suspiro, entonces, parecindole que no
era engao de la fantasa, sino verdad que se haba venido a los odos,
dijo con desgarro y ademn de estudiante valiente:

--Quin diablos suspira aqu?, respondindole al mismo tiempo una voz
entre humana y estranjera:

--Yo soy, seor Licenciado, que estoy en esta redoma, adonde me tiene
preso ese astrlogo que vive ah abajo, porque tambin tiene su punta
de la mgica negra[84], y es mi alcaide dos aos habr.

--Luego familiar eres?--dijo el Estudiante[85].

--Harto me holgara yo--respondieron[86] de la redoma--que entrara uno
de la Santa Inquisicin, para que, metindole a l en otra de cal y
canto, me sacara a m desta jaula de papagayos de piedra azufre. Pero t
has llegado a tiempo que me puedes rescatar, porque este a cuyos
conjuros estoy asistiendo me tiene ocioso, sin emplearme en nada, siendo
yo el espritu ms travieso del infierno.

Don Cleofs, espumando valor, prerrogativa de estudiante de Alcal, le
dijo:

--Eres demonio plebeyo, u de los de nombre?

--Y de gran nombre--le repiti el vidro endemoniado--, y el ms
celebrado en entrambos mundos.

--Eres Lucifer?--le repiti don Cleofs.

--se es demonio de dueas y escuderos--le respondi la voz.

--Eres Satans?--prosigui el Estudiante.

--se es demonio de sastres y carniceros--volvi la voz a repetille.

--Eres Berceb?--volvi a preguntalle don Cleofs.

Y la voz a respondelle:

--se es demonio de tahures, amancebados y carreteros.

--Eres Barrabs[87], Belial, Astarot?--finalmente le dijo el
Estudiante.

--Esos son demonios de mayores ocupaciones--le respondi la voz--:
demonio ms por menudo soy, aunque me meto en todo: yo soy las pulgas
del infierno, la chisme[88], el enredo, la usura, la mohatra; yo truje
al mundo la zarabanda[89], el dligo[90], la chacona[91], el
bullicuzcuz[92], las cosquillas de la capona[93], el guiriguirigay, el
zambapalo, la mariona, el avilipinti, el pollo, la carretera, el
hermano Bartolo, el carcaal, el guineo, el colorn colorado[94]; yo
invent las pandorgas[95]; las jcaras[96], las papalatas[97], los
comos[98], las mortecinas[99], los tteres[100], los volatines[101],
los saltambancos[102], los maesecorales[103], y, al fin, yo me llamo el
Diablo Cojuelo.

--Con decir eso--dijo el Estudiante--hubiramos ahorrado lo dems: vuesa
merced me conozca por su servidor; que hay muchos das que le deseaba
conocer. Pero, no me dir, seor Diablo Cojuelo, por qu le pusieron
este nombre, a diferencia de los dems, habiendo todos cado desde tan
alto, que pudieran quedar todos de la misma suerte y con el mismo
apellido[104]?

--Yo, seor don Cleofs Leandro Prez Zambullo, que ya le s el suyo, o
los suyos--dijo el Cojuelo--, porque hemos sido vecinos por esa dama que
galanteaba y por quien le ha corrido la justicia esta noche, y de quien
despus le contar maravillas, me llamo desta manera porque fu el
primero de los que se levantaron en el rebelin[105] celestial, y de los
que cayeron y todo[106]; y como los dems dieron sobre m, me
estropearon, y ans, qued ms que todos sealado de la mano de Dios y
de los pies de todos los diablos, y con este sobrenombre; mas no por eso
menos gil para todas las facciones que se ofrecen en los pases bajos,
en cuyas impresas nunca me he quedado atrs, antes me he adelantado a
todos; que, camino del infierno, tanto anda el cojo como el viento[107];
aunque nunca he estado ms sin reputacin que ahora en poder deste
vinagre, a quien por trato[108] me entregaron mis propios compaeros,
porque los traa al retortero a todos[109], como dice el refrn de
Castilla, y cada momento a los ms agudos les daba gato por demonio.
Scame deste Argel de vidro; que yo te pagar el rescate en muchos
gustos, a fe de demonio, porque me precio de amigo de mi amigo, con mis
tachas buenas y malas[110].

--Cmo quieres--dijo don Cleofs mudando la cortesa[111] con la
familiaridad de la conversacin--que yo haga lo que t no puedes siendo
demonio tan maoso?

--A m no me es concedido--dijo el Espritu--, y a ti s, por ser hombre
con el privilegio del baptismo y libre del poder de los conjuros, con
quien han hecho pacto los prncipes de la Guinea infernal[112]. Toma un
cuadrante de esos y haz pedazos esta redoma; que luego en derramndome
me vers visible y palpable.

No fu escrupuloso ni perezoso don Cleofs, y ejecutando lo que el
Espritu le dijo, hizo con el instrumento astronmico jigote[113] del
vaso, inundando la mesa sobredicha de un licor turbio, escabeche en que
se conservaba el tal Diablillo; y volviendo los ojos al suelo, vi en
l un hombrecillo de pequea estatura, afirmado en dos muletas[114],
sembrado de chichones mayores de marca[115], calabacino de testa y badea
de cogote, chato de narices, la boca formidable y apuntalada en dos
colmillos solos, que no tenan ms muela ni diente los desiertos de las
encas, erizados los bigotes como si hubiera barbado en Hircania[116];
los pelos de su nacimiento, ralos, uno aqu y otro all[117], a fuer de
los esprragos, legumbre[118] tan enemiga de la compaa, que si no es
para venderlos en manojos, no se juntan. Bien hayan los berros, que
nacen unos entrepernados con otros, como vecindades de la Corte, perdone
la malicia la comparacin.

Asco le di a don Cleofs la figura, aunque necesitaba de su favor para
salir del desvn, ratonera del Astrlogo en que haba cado huyendo de
los gatos que le siguieron (salvo el guante[119] a la metfora), y
asindole por la mano el Cojuelo y dicindole: Vamos, don Cleofs, que
quiero comenzar a pagarte en algo lo que te debo, salieron los dos por
la buarda como si los dispararan de un tiro[120] de artillera, no
parando de volar hasta hacer pie en el capitel de la torre de San
Salvador[121], mayor atalaya de Madrid, a tiempo que su reloj daba la
una, hora que tocaba a recoger el mundo poco a poco al descanso del
sueo; treguas que dan los cuidados a la vida, siendo comn el silencio
a las fieras y a los hombres; medida que a todos hace iguales; habiendo
una priesa notable a quitarse zapatos y medias, calzones y jubones,
basquias[122], verdugados[123], guardainfantes[124], polleras[125],
enaguas y guardapis, para acostarse hombres y mujeres, quedando las
humanidades menos mesuradas, y volvindose a los primeros originales,
que comenzaron el mundo horros de todas estas baratijas; y
engestndose[126] al camarada, el Cojuelo le dijo:

--Don Cleofs, desde esta picota[127] de las nubes, que es el lugar ms
eminente de Madrid, malao[128] para Menipo en los dilogos de Luciano,
te he de ensear todo lo ms notable que a estas horas pasa en esta
Babilonia espaola, que en la confusin fu esotra con ella segunda
deste nombre.

Y levantando a los techos de los edificios, por arte diablica, lo
hojaldrado[129], se descubri la carne del pasteln de Madrid como
entonces estaba, patentemente, que por el mucho calor estivo estaba con
menos celosas, y tanta variedad de sabandijas racionales en esta arca
del mundo, que la del diluvio, comparada con ella, fu de capas y
gorras.




TRANCO II


Qued don Cleofs absorto en aquella pepitoria[130] humana de tanta
diversidad de manos, pies y cabezas, y haciendo grandes admiraciones,
dijo:

--Es posible que para tantos hombres, mujeres y nios hay[131] lienzo
para colchones, sbanas y camisas? Djame que me asombre que entre las
grandezas de la Providencia divina no sea sta la menor.

Entonces el Cojuelo, previnindole, le dijo:

--Advierte que quiero empezar a ensearte distintamente, en este teatro
donde tantas figuras representan, las ms notables, en cuya variedad
est su hermosura. Mira all primeramente cmo estn sentados muchos
caballeros y seores a una mesa opulentsima, acabando una media
noche[132]; que eso les han quitado a los relojes no ms.

Don Cleofs le dijo:

--Todas esas caras conozco; pero sus bolsas no, si no es para
servillas[133].

--Hanse pasado a los estranjeros, porque las trataban muy mal estos
prncipes cristianos--dijo el Cojuelo--, y se han quedado, con las
caponas[134], sin ejercicio.

--Dejmoslos cenar--dijo don Cleofs--, que yo aseguro que no se
levanten de la mesa sin haber concertado un juego de caas para cuando
Dios fuere servido, y pasemos adelante; que a estos magnates los ms de
los das les beso yo las manos, y estas caravanas las ando yo las ms de
las noches, porque he sido dos meses culto vergonzante de la proa[135]
de uno de ellos y estoy encurtido de excelencias y seoras, solamente
buenas para veneradas.

--Mira all--prosigui el Cojuelo--cmo se est quejando de la orina un
letrado, tan ancho de barba[136] y tan espeso, que parece que saca un
delfn la cola por las almohadas. All est pariendo doa Ffula[137], y
don Toribio su indigno consorte, como si fuera suyo lo que para, muy
oficioso y lastimado; y est el dueo de la obra a pierna suelta en
esotro barrio, roncando y descuidado del suceso. Mira aquel preciado de
lindo, o aquel lindo de los ms preciados, cmo duerme con bigotera[138]
torcidas de papel en las guedejas y el copete[139], sebillo en las
manos[140], y guantes descabezados[141], y tanta pasa[142] en el rostro,
que pueden hacer colacin[143] en l toda la cuaresma que viene. All,
ms adelante, est una vieja, grandsima hechicera, haciendo en un
almirez una medicina de drogas restringentes para remendar una doncella
sobre su palabra[144], que se ha de desposar maana. Y all, en aquel
aposentillo estrecho, estn dos enfermos en dos camas, y se han
purgado juntos, y sobre quin ha hecho ms cursos[145], como si se
hubieran de graduar en la facultad, se han levantado a matar a
almohadazos. Vuelve all, y mira con atencin cmo se est untando una
hipcrita a lo moderno, para hallarse en una gran junta de brujas que
hay entre San Sebastin y Fuenterraba, y a fe que nos habamos de ver
en ella si no temiera el riesgo de ser conocido del demonio que
hace[146] el cabrn, porque le di una bofetada a mano abierta en la
antecmara de Lucifer, sobre unas palabras mayores que tuvimos; que
tambin entre los diablos hay libro del duelo[147], porque el autor que
le compuso es hijo de vecino del infierno. Pero mucho ms nos podemos
entretener por ac, y ms si pones los ojos en aquellos dos ladrones que
han entrado por un balcn en casa de aquel estranjero rico, con una
llave maestra, porque las ganzas son a lo antiguo, y han llegado donde
est aquel talego de vara y media estofado de patacones[148] de a ocho,
a la luz de una linterna que llevan, que, por ser tan grande y no poder
arrancalle de una vez, por el riesgo del ruido, determinan abrille, y
henchir las faltriqueras y los calzones, y volver otra noche por lo
dems, y comenzando a desatalle, saca el tal estranjero (que estaba
dentro dl guardando su dinero, por no fialle de nadie) la cabeza,
diciendo: Seores ladrones, ac estamos todos[149], cayendo
espantados uno a un lado y otro a otro, como resurrecin de aldea[150],
y se vuelven gateando a salir por donde entraron.

--Mejor fuera--dijo don Cleofs--que le hubieran llevado sin desatar en
el capullo de su dinero, porque no le sucediera ese desaire, pues que
cada estranjero es un talego bautizado[151]; que no sirven de otra cosa
en nuestra repblica y en la suya, por nuestra mala maa.

Pero, quin es aquella abada[152] con camisa de mujer, que no solamente
la cama le viene estrecha, sino la casa y Madrid, que hace roncando ms
ruido que la Bermuda[153], y, al parecer, [bebe][154] cmaras de tinajas
y come jigotes de bvedas?

--Aqulla ha sido cuba de Sahagn[155], y no profes--dijo el
Cojuelo--si no es el mundo de agora, que est para dar un estallido, y
todo junto puede ser siendo quien es: que es una bodegonera tan rica,
que tiene, a dar[156] rocn por carnero y gato por conejo a los
estmagos del vuelo[157], seis casas en Madrid, y en la puerta de
Guadalajara[158] ms de veinte mil ducados, y con una capilla que ha
hecho para su entierro y dos capellanas que ha fundado, se piensa ir al
cielo derecha; que aunque pongan una garrucha en la estrella de Venus y
un alzaprima en las Siete Cabrillas, me parece que ser imposible que
suba all aquel tonel; y como ha cobrado buena fama[159], se ha echado
a dormir de aquella suerte.

--Atngome--dijo don Cleofs--a aquel caballero tasajo que tiene el
alma en cecina, que ha echado de ver que es caballero en un hbito[160]
que le he visto en una ropilla[161] a la cabecera, y no es el mayor
remiendo que tiene, y duerme enroscado como lamprea empanada, porque la
cama es media sotanilla, que le llega a las rodillas no ms.

--Aqul--dijo el Cojuelo--es pretendiente, y est demasiado de gordo y
bien tratado para el oficio que ejercita. Bien haya aquel tabernero de
Corte, que se quita de esos cuidados y es cura de su vino, que le est
bautizando en los pellejos y las tinajas, y a estas horas est hecho
diluvio[162] en pena, con su embudo en la mano, y antes de mil
aos[163] espero verle jugar caas[164] por el nacimiento de algn
prncipe.

--Qu mucho--dijo don Cleofs--si es tabernero y puede emborrachar a la
Fortuna?

--No hayas miedo--dijo el Cojuelo--que se vea en eso aquel alquimista
que est en aquel stano con unos fuelles, inspirando una hornilla llena
de lumbre, sobre la cual tiene un perol con mil variedades de
ingredientes, muy presumido de acabar la piedra filosofal y hacer el
oro; que ha diez aos que anda en esta pretensin, por haber ledo el
arte de Reimundo Lulio y los autores qumicos que hablan[165] en este
mismo imposible.

--La verdad es--dijo don Cleofs--que nadie ha acertado a hacer el oro
si no es Dios, y el sol, con comisin particular suya.

--Eso es cierto--dijo el Cojuelo--, pues nosotros no hemos salido con
ello. Vuelve all, y acompame a rer de aquel marido y mujer, tan
amigos de coche, que todo lo que haban de gastar en vestir, calzar y
componer su casa lo han empleado en aquel que est sin caballos agora, y
comen y cenan y duermen dentro dl, sin que hayan salido de su
reclusin, ni aun para las necesidades corporales, en cuatro aos que ha
que le compraron[166]; que estn encochados, como emparedados, y ha sido
tanta la costumbre de no salir dl, que les sirve el coche de conchas,
como a la tortuga y al galpago, que en tarascando cualquiera dellos la
cabeza fuera dl, la vuelven a meter luego, como quien la tiene fuera de
su natural, y se resfran y acatarran en sacando pie, pierna o mano
desta estrecha religin; y pienso que quieren ahora labrar un desvn en
l para ensancharse y alquilalle a otros dos vecinos tan inclinados a
coche, que se contentarn con vivir en el caballete dl.

--Esos--dijo don Cleofs--se han de ir al infierno en coche y en alma.

--No es penitencia para menos--respondi el Cojuelo--. Diferentemente le
sucede a esotro pobre y casado, que vive en esotra casa ms adelante,
que despus de no haber podido dormir desde que se acost, con un rgano
al odo de nios tiples, contraltos, terceruelas[167] y otros mil
guisados de voces que han inventado para llorar, ahora que se iba a
trasponer un poco, le ha tocado a rebato un mal de madre de su mujer,
tan terrible, que no ha dejado ruda en la vecindad[168], lana ni papel
quemado, escudilla untada con ajo, ligaduras, bebidas, humazos y
trescientas cosas ms[169], y a l le ha dado, de andar en camisa, un
dolor de ijada, con que imagino que se ha de desquitar del dolor de
madre de su mujer.

--No estn tan despiertos en aquella casa--dijo don Cleofs--donde est
echando una escala aquel caballero que, al parecer, da asalto al cuarto
y a la honra del que vive en l; que no es buena seal, habiendo
escaleras dentro, querer entrar por las de fuera.

--All--dijo el Cojuelo--vive un caballero viejo y rico que tiene una
hija muy hermosa y doncella, y rabia por dejallo de ser con un marqus,
que es el que da la escalada, que dice que se ha de casar con ella, que
es papel que ha hecho con otras diez u doce, y lo ha representado mal;
pero esta noche no conseguir lo que desea, porque viene un alcalde de
ronda, y es muy antigua costumbre de nosotros ser muy regatones[170] en
los gustos, y, como dice vuestro refrn, si la podemos dar roma, no la
damos aguilea[171].

--Qu voces--dijo don Cleofs--son las que dan en esotra casa ms
adelante, que parece que pregonan algn demonio que se ha perdido?

--No ser yo, que me he rescatado--dijo el Cojuelo--, si no es que me
llaman a pregones del infierno por el quebrantamiento de la redoma; pero
aqul es un garitero que ha dado esta noche ciento y cincuenta barajas,
y se ha endiablado de clera porque no le han pagado ninguna y se van
los actores y los reos con las costas en el cuerpo, tras una pendencia
de barato[172] sobre uno que juzg mal una suerte, y los mete en paz
aquella msica que dan a cuatro voces en esotra calle unos criados de un
seor a una mujer de un sastre que ha jurado que los ha de coser a
pualadas[173].

--Si yo fuera el marido--dijo don Cleofs--, ms los tuviera por gatos
que por msicos.

--Agora te parecern galgos--dijo el Cojuelo--, porque otro competidor
de la sastra, con una gavilla de seis o siete, vienen sacando las
espadas, y los Orfeos de la maesa, reparando la primera invasin con las
guitarras, hacen una fuga[174] de cuatro o cinco calles. Pero vuelve
all los ojos, vers cmo se va desnudando aquel hidalgo que ha rondado
toda la noche, tan caballero del milagro[175] en las tripas como en las
dems facciones, pues quitndose una cabellera, queda calvo; y las
narices de cartula, chato; y unos bigotes postizos, lampio; y un brazo
de palo, estropeado; que pudiera irse ms camino de la sepoltura que de
la cama. En esotra casa ms arriba est durmiendo un mentiroso con una
notable pesadilla, porque suea que dice verdad. All un vizconde, entre
sueos, est muy vano porque ha regateado la excelencia a un grande.
All est muriendo un fullero, y ayudndole a bien morir un testigo
falso, y por darle la bula de la Cruzada, le da una baraja de naipes,
porque muera como vivi, y l, boqueando, por decir Jess, ha dicho
flux. All, ms arriba, un boticario est mezclando la piedra
bezar[176] con los polvos de sen. All sacan un mdico de su casa para
una apopleja que le ha dado a un obispo. All llevan aquella comadre
para partear a una preada de medio ojo[177], que ha tenido dicha en
darle los dolores a estas horas. All doa Tomasa, tu dama, en enaguas,
est abriendo la puerta a otro; que a estas horas le oye de amor.

--Djame--dijo don Cleofs--: bajar sobre ella a matarla a coces.

--Para estas ocasiones se hizo el _tate, tate_[178]--dijo el Cojuelo--;
que no es salto para de burlas. Y te espantas de pocas cosas[179]: que
sin este enamorado murcigalo[180], hay otros ochenta, para quien[181]
tiene repartidas las horas del da y de la noche.

--Por vida del mundo--dijo don Cleofs--que la tena por una santa!

--Nunca te creas de ligero--le replic el Diablillo--. Y vuelve los ojos
a mi Astrlogo, vers con las pulgas y inquietud que duerme: debe de
haber sentido pasos en su desvn y recela algn detrimento de su redoma.
Consulese con su vecino, que mientras est roncando a ms y mejor, le
estn sacando a su mujer, como muela, sin sentillo, aquellos dos
soldados.

--Del mal lo menos--dijo don Cleofs--; que yo s del marido
ochodurmiente[182] que dir[183] cuando despierto lo mismo.

--Mira all--prosigui el Cojuelo--aquel barbero, que soando se ha
levantado, y ha echado unas ventosas a su mujer, y la ha quemado con las
estopas las tablas de los muslos, y ella da gritos, y l, despertando,
la consuela diciendo que aquella diligencia es bueno que est hecha para
cuando fuere menester. Vuelve all los ojos a aquella cuadrilla de
sastres que estn acabando unas vistas[184] para un tonto que se casa a
ciegas, que es lo mismo que por relacin, con una doncella tarasca, fea,
pobre y necia, y le han hecho creer al contrario con un retrato que le
trujo un casamentero, que a estas horas se est levantando con un
pleitista que vive pared y medio dl[185], el uno a cansar ministros y
el otro a casar todo el linaje humano; que solamente t, por estar tan
alto, ests seguro deste demonio, que en algn modo lo es ms que yo.
Vuelve los ojos y mira aquel cazador mentecato del gallo[186], que est
ensillando su rocn a estas horas y poniendo la escopeta debajo del
caparazn, y deja de dormir de aqu a las nueve de la maana por ir a
matar un conejo, que le costara mucho menos aunque le comprara en la
despensa de Judas[187]. Y al mismo tiempo advierte cmo a la puerta de
aquel rico avariento echan un nio, que por partes de[188] su padre
puede pretender la beca del Antecristo[189], y l, en grado de
apelacin, da con l en casa de un seor que vive junto a la suya, que
tiene talle de comrselo antes que criallo, porque ha das que su
despensa espera el domingo de casi racin[190]. Pero ya el da no nos
deja pasar adelante; que el agua ardiente y el letuario[191] son sus
primeros crepsculos, y viene el sol haciendo cosquillas a las
estrellas, que estn jugando a salga la parida[192], y dorando la
pldora[193] del mundo, tocando al arma a tantas bolsas y talegos y
dando rebato a tantas ollas, sartenes y cazuelas, y no quiero que se
valga de mi industria para ver los secretos que le neg la noche:
custele brujeleallo por resquicios, claraboyas y chimeneas.

Y volviendo a poner la tapa al pasteln, se bajaron a las calles.




TRANCO III


Ya comenzaban en el puchero humano de la Corte a hervir hombres y
mujeres, unos hacia arriba, y otros hacia abajo, y otros de travs,
haciendo un cruzado[194] al son de su misma confusin[195], y el pilago
racional de Madrid a sembrarse de ballenas[196] con ruedas, que por otro
nombre llaman coches, trabndose la batalla del da, cada uno con
disinio y negocio diferente, y pretendindose engaar los unos a los
otros, levantndose una polvareda de embustes y mentiras, que no se
descubra una brizna de verdad por un ojo de la cara[197], y don Cleofs
iba siguiendo a su camarada, que le haba metido por una calle algo
angosta, llena de espejos por una parte y por otra, donde estaban muchas
damas y lindos mirndose y ponindose de diferentes posturas de bocas,
guedejas, semblantes, ojos, bigotes, brazos y manos, hacindose
cocos[198] a ellos mismos. Preguntle don Cleofs qu calle era aqulla,
que le pareca que no la haba visto en Madrid, y respondile el
Cojuelo:

--sta se llama la calle de los Gestos, que solamente saben a ella estas
figuras de la baraja de la Corte, que vienen aqu a tomar el gesto con
que han de andar aquel da, y salen con perlesa de lindeza, unos con la
boquita de rin[199], otros con los ojitos dormidos, roncando[200]
hermosura, y todos con los dos dedos de las manos, ndice y meique,
levantados, y esotros, de _Gloria Patri_[201]. Pero salgmonos muy
apriesa de aqu; que con tener estmago de demonio y no haberme mareado
las maretas[202] del infierno, me le han revuelto estas sabandijas, que
nacieron para desacreditar la naturaleza y el rentoy[203].

Con esto, salieron desta calle a una plazuela donde haba gran concurso
de viejas que haba sido damas cortesanas[204], y mozas que entraban a
ser lo que ellas haban sido, en grande contratacin unas con otras.
Pregunt el Estudiante a su camarada qu sitio era aqul, que tampoco le
haba visto, y l le respondi:

--ste es el baratillo de los apellidos, que aquellas damas pasas
truecan con estas mozas albillas[205] por medias tradas, por zapatos
viejos, valonas, tocas y ligas, como ya no las han menester; que el
Guzmn, el Mendoza, el Enrquez, el Cerda, el Cueva, el Silva, el
Castro, el Girn[206], el Toledo, el Pacheco, el Crdova, el Manrique de
Lara, el Osorio, el Aragn, el Guevara y otros generosos apellidos los
ceden a quien los ha menester ahora para el oficio que comienza, y ellas
quedan con sus patronmicos primeros de Hernndez, Martnez, Lpez,
Rodrguez, Prez, Gonzlez, etctera; porque al fin de los aos mil,
vuelven los nombres[207] por donde solan ir.

--Cada da--dijo el Estudiante--hay cosas nuevas en la Corte.

Y, a mano izquierda, entraron a otra plazuela al modo de la de los
Herradores[208], donde se alquilaban tas, hermanos, primos y maridos,
como lacayos y escuderos, para damas de achaque[209] que quieren pasar
en la Corte con buen nombre y encarecer su mercadera.

A la mano derecha deste seminario andante estaba un grande edificio, a
manera de templo sin altar, y en medio dl, una pila grande de piedra,
llena de libros de caballeras y novelas[210], y alrededor, muchos
muchachos de diez a diez y siete aos y algunas doncelluelas de la misma
edad, y cada uno y cada una con su padrino al lado, y don Cleofs le
pregunt[211] a su compaero que le dijese qu era esto, que todo le
pareca que lo iba soando. El Cojuelo le dijo:

--Algo tiene de eso este fantstico aparato; pero sta es, don Cleofs,
en efeto, la pila de los dones, y aqu se bautizan los que vienen a la
Corte sin l. Todos aquellos muchachos son pajes para seores, y
aquellas muchachas, doncellas para seoras de media talla[212], que han
menester el don para la autoridad de las casas que entran a servir[213],
y agora les acaban de bautizar con el don. Por all entra agora una
fregona con un vestido alquilado, que la trae su ama a sacar de don,
como de pila, para darla el tusn[214] de las damas, porque le pague en
esta moneda lo que le ha costado el crialla, y aun ella parece que se
quiere volver al pao[215], segn viene bruida de esmeril.

--Un moo y unos dientes postizos y un guardainfante pueden hacer esos
milagros--dijo don Cleofs--. Pero qu acompaamiento--prosigui
diciendo--es este que entra agora, de tanta gente lucida, por la puerta
deste templo consagrado al uso del siglo?

--Traen a bautizar--dijo el Cojuelo--un regidor muy rico, de un lugar
aqu cercano, de edad de setenta aos, que se viene al don por su pie,
porque sin l le han aconsejado sus parientes que no cae tan bien el
regimiento. Llmase Pascual, y vienen altercando si sobre _Pascual_ le
vendr bien el _don_, que parece don estravagante[216] de la iglesia de
los dones.

--Ya tienen ejemplar--dijo don Cleofs--en don Pascual, ese que llamaron
todos loco, y yo, Digenes de la ropa vieja, que andaba cubierta la
cabeza con la capa, sin sombrero, en traje de profeta, por esas calles.

--Mudranle el nombre, a mi parecer--prosigui el Cojuelo--, por no
tener en su lugar regidor Pascual, como cirio de los regidores.

--Dios les inspire--dijo don Cleofs--lo que ms convenga a su
regimiento, como la cristiandad de los regidores ha menester.

--En acabando de tomar el seor regidor--dijo el Cojuelo--el agua del
don, espera all un italiano hacer lo mismo con un elefante que ha
trado a ensear a la puerta del Sol.

--Los ms suelen llamarse--dijo el Estudiante--don Pedros, don Juanes y
don Alonsos. No s cmo ha tenido tanto descuido su ayo o naire, como lo
llaman los de la India Oriental; plebeyo deba de ser este animal, pues
ha llegado tan tarde al don. Vive Dios que me le he de quitar yo, porque
me desbautizan y desdonan los que veo.

--Sgueme--dijo el Cojuelo--, y no te amohines; que bien sabe el _don_
dnde est; que se te ha cado en el _Cleofs_ como la sopa en la miel.

Con esto, salieron del soado (al parecer) edificio, y enfrente dl
descubrieron otro, cuya portada estaba pintada de sonajas, guitarras,
gaitas zamoranas, cencerros, cascabeles, ginebras[217], caracoles,
castrapuercos[218], pandorga prodigiosa de la vida, y pregunt don
Cleofs a su amigo qu casa era aquella que mostraba en la portada tanta
variedad de instrumentos vulgares[219],--que tampoco la he visto en la
Corte, y me parece que hay dentro mucho regocijo y entretinimiento.

--Esta es la casa de los locos--respondi el Cojuelo--que ha poco que se
instituy en la Corte, entre unas obras pas que dej un hombre muy rico
y muy cuerdo, donde se castigan y curan locuras que hasta agora no lo
haban parecido.

--Entremos dentro--dijo don Cleofs--por aquel postiguillo que est
abierto, y veamos esta novedad de locos.

Y, diciendo y haciendo, se entraron los dos, uno tras otro; pasando un
zagun, donde estaban algunos de los convalecientes pidiendo limosna
para los que estaban furiosos, llegaron a un patio cuadrado, cercado de
celdas pequeas por arriba y por abajo, que cada una dellas ocupaba un
personaje de los susodichos. A la puerta de una dellas estaba un hombre,
muy bien tratado de vestido, escribiendo sobre la rodilla y sentado
sobre una banqueta, sin levantar los ojos del papel, y se haba sacado
uno con la pluma sin sentillo. El Cojuelo le dijo:

--Aqul es un loco arbitrista[220] que ha dado en decir que ha de hacer
la reduccin de los cuartos, y ha escrito sobre ello ms hojas de papel
que tuvo el pleito de don Alvaro de Luna.

--Bien haya quien le trujo a esta casa--dijo don Cleofs--; que son los
locos ms perjudiciales de la repblica.

--Esotro que est en esotro aposentillo--prosigui el Cojuelo--es un
ciego enamorado, que est con aquel retrato en la mano[221], de su
dama, y aquellos papeles que le ha escrito, como si pudiera ver lo uno
ni leer lo otro, y da en decir que ve con los odos. En esotro
aposentillo lleno de papeles y libros est un gramaticn[222] que perdi
el juicio buscndole a un verbo griego el gerundio. Aquel que est a la
puerta de esotro aposentillo con unas alforjas al hombro y en calzn
blanco, le han trado porque, siendo cochero, que andaba siempre a
caballo, tom oficio de correo de a pie. Esotro que est en esotro de
ms arriba con un halcn en la mano, es un caballero que, habiendo
heredado mucho de sus padres, lo gast todo en la cetrera y no le ha
quedado ms que aquel halcn en la mano, que se las come de hambre. All
est un criado de un seor que, teniendo qu comer, se puso a servir.
All est un bailarn que se ha quedado sin son, bailando en seco. Ms
adelante est un historiador que se volvi loco de sentimiento de
haberse perdido tres dcadas de Tito Livio. Ms adelante est un
colegial cercado de mitras, probndose la que le viene mejor, porque di
en decir que haba de ser obispo. Luego, en esotro aposentillo, est un
letrado que se desvaneci en pretender plaza de ropa[223], y de letrado
di en sastre, y est siempre cortando y cosiendo garnachas. En esotra
celda, sobre un cofre lleno de doblones, cerrado con tres llaves, est
sentado un rico avariento, que sin tener hijo ni pariente que le herede,
se da muy mala vida, siendo esclavos de su dinero y no comiendo ms que
un pastel[224] de a cuatro, ni cenando ms que una ensalada de pepinos,
y le sirve de cepo su misma riqueza. Aquel que canta en esotra jaula es
un msico sinsonte, que remeda los dems pjaros, y vuelve de cada
pasaje como de un parasismo. Est preso en esta crcel de los delictos
del juicio, porque siempre cantaba, y cuando le rogaban que cantase,
dejaba de cantar.

--Impertinencia es sa casi de todos los desta profesin.

--En el brocal de aquel pozo que est en medio del patio se est mirando
siempre una dama muy hermosa, como lo vers si ella alza la cabeza, hija
de pobres y humildes padres, que querindose casar con ella muchos
hombres ricos y caballeros, ninguno la content, y en todos hall una y
muchas faltas, y est atada all en una cadena porque, como Narciso,
enamorada de su hermosura, no se anegue en el agua que le sirve de
espejo, no teniendo en lo que pisa[225] al sol ni a todas las estrellas.
En aquel pobre aposentillo enfrente, pintado por defuera de llamas, est
un demonio casado, que se volvi loco con la condicin de su mujer.

Entonces don Cleofs le dijo al compaero que le enseaba todo este
retablo de duelos:

--Vmonos de aqu, no nos embarguen[226] por alguna locura que nosotros
ignoramos; porque en el mundo todos somos locos, los unos de los
otros[227].

El Cojuelo dijo:

--Quiero tomar tu consejo, porque, pues los demonios enloquecen, no hay
que fiar de s nadie.

--Desde vuestra primera soberbia--dijo don Cleofs--todos lo estis; que
el infierno es casa de todos los locos ms furiosos del mundo.

--Aprovechado ests--dijo el Cojuelo--, pues hablas en lenguaje
ajustado.

Con esta conversacin salieron de la casa susodicha, y a mano derecha
dieron en una calle algo dilatada, que por una parte y por otra estaba
colgada de atades, y unos sacristanes con sus sobrepellices[228]
pasendose junto a ellos, y muchos sepultureros abriendo varios
sepulcros, y don Cleofs le dijo a su camarada:

--Qu calle es sta, que me ha admirado ms que cuantas he visto, y me
pudiera obligar a hablar ms espiritualmente que con lo primero de que
t te admiraste?

--sta es ms temporal y del siglo que ninguna--le respondi el
Cojuelo--, y la ms necesaria, porque es la ropera de los agelos,
donde[229] cualquiera, para todos los actos positivos[230] que se le
ofrece y se quiere vestir de un agelo, porque el suyo no le viene bien,
o est trado, se viene aqu, y por su dinero escoge el que le est ms
a propsito. Mira all aquel caballero torzuelo[231] cmo se est
probando una agela que ha menester, y esotro, hijo de quien l
quisiere, se est vistiendo otro agelo, y le viene largo de talle.
Esotro ms abajo da por otro agelo el suyo, y dineros encima, y no se
acaba de concertar, porque le tiene ms de costa al sacristn, que es el
ropero. Otro, a esotra parte, llega a volver un agelo suyo de dentro
afuera y de atrs adelante, y a tremendallo con la agela de otro. Otro
viene all con la justicia a hacer que le vuelvan un agelo que le
haban hurtado, y le ha hallado colgado en la ropera. Si hubieres
menester algn agelo o agela para algn crdito de tu calidad, a
tiempo estamos, don Cleofs Leandro; que yo tengo aqu un ropero amigo
que desnuda los difuntos la primera noche que los entierran, y nos le
fiar por el tiempo que quisieres.

--Dineros he menester yo; que agelos no--respondi el Estudiante--: con
los mos me haga Dios bien[232]; que me han dicho mis padres que
deciendo de Leandro el animoso, el que pasaba el mar de Abido

        en amoroso fuego todo ardiendo[233],

y tengo mi ejecutoria en las obras sueltas de Boscn y Garcilaso[234].

--Contra hidalgua en verso--dijo el Diablillo--no hay olvido ni
chancillera que baste, ni hay ms que desear en el mundo que ser
hidalgo en consonantes.

--Si a m me hicieran merced[235]--prosigui don Cleofs--, entre
Salicio y Nemoroso[236] se haban de hacer mis diligencias, que no me
haban de costar cien reales; que all tengo mi Montaa, mi Galicia, mi
Vizcaya y mis Asturias[237].

--Dejemos vanidades agora--dijo el Cojuelo--: que ya s que eres muy
bien nacido en verso y en prosa, y vamos en busca de un fign, a
almorzar y descansar, que bien lo habrs menester por lo trasnochado y
madrugado, y despus proseguiremos nuestras aventuras.




TRANCO IV


Dejemos a estos caballeros en su fign almorzando y descansando, que sin
dineros pedan las pajaritas que andaban volando por el aire[238] y al
fnix empanado[239], y volvamos a nuestro astrlogo regoldano[240] y
nigromante enjerto, que se haba vestido con algn cuidado de haber
sentido pasos en el desvn la noche antes, y, subiendo a l, hall las
ruinas que haba dejado su familiar en los pedazos de la redoma, y
mojados sus papeles, y el tal Espritu ausente; y viendo el estrago y la
falta de su Demouelo, comenz a mesarse las barbas y los cabellos, y a
romper sus vestiduras[241], como rey a lo antiguo. Y estando haciendo
semejantes estremos y lamentaciones, entr un diablejo zurdo, mozo de
retrete de Satans, diciendo que Satans su seor le besaba las
manos[242]; que haba sentido la bellaquera que haba usado el Cojuelo;
que l tratara de que se castigase, y que entre tanto se quedase l
sirvindole en su lugar. Agradeci mucho el cuidado el Astrlogo y
encerr el tal espritu en una sortija de un topacio grande, que traa
en un dedo, que antes haba sido de un mdico, con que a todos cuantos
haba tomado el pulso haba muerto. Y en el infierno se juntaron entre
tanto, en sala plena, los ms graves jueces de aquel distrito, y
haciendo notorio a todos el delito del tal Cojuelo, mandaron despachar
requisitoria para que le prendiesen en cualquier parte que le hallasen,
y se le di esta comisin[243] a Cienllamas, demonio comisionario que
haba dado muy buena cuenta de otras que le haban encargado, y
llevndose consigo por corchetes a Chispa y a Redina, demonios a la
veinte[244], y subindose en la mula de Lin[245], sali del infierno
con vara alta[246] de justicia en busca del dicho delincuente.

En este tiempo, sobre la paga de lo que haban almorzado haban tenido
una pesadumbre el revoltoso Diablillo y don Cleofs con el Fign[247],
en que intervinieron asadores y torteras, porque lo que es del diablo,
el diablo se lo ha de llevar, y acudiendo la justicia al alboroto, se
salieron por una ventana, y cuando el alguacil de Corte con la gente que
llevaba pensaba cogellos, estaban ya de esotra parte de Getafe, en
demanda de Toledo, y dentro de un minuto, en las ventillas de Torrejn,
y en un cerrar de ojos, a vista de la puerta de Visagra, dejando la real
fbrica del hospital de afuera a la derecha mano; y volvindose el
Estudiante al camarada, le dijo:

--Lindos atajos sabes: malhaya quien no caminara contigo todo el mundo,
mejor que con el Infante don Pedro de Portugal, el que anduvo las
siete[248] partidas dl.

--Somos gente de buena maa--respondi el Cojuelo.

Y cuando estaban hablando en esto, llegaban al barrio que llaman de la
Sangre de Cristo y al mesn de la Sevillana[249], que es el mejor de
aquella ciudad. El Diablo Cojuelo le dijo al Estudiante:

--sta es muy buena posada para pasar esta noche y para descansar de la
pasada; ntrate dentro y pide un aposento y que te aderecen de cenar;
que a m me importa llegarme esta noche a Constantinopla a alborotar el
serrallo del Gran Turco y hacer degollar doce o trece hermanos que
tiene, por miedo de que no conspiren[250] a la Corona, y volverme de
camino por los Cantones de los esguzaros[251] y por Ginebra a otras
diligencias deste modo, por sobornar con algunos servicios a mi amo,
que debe de estar muy indignado contra m por la travesura pasada; que
yo estar contigo antes que den las siete de la maana.

Y, diciendo y haciendo, se meti por esos aires como por una via
vendimiada, meando la pajuela[252] a todo pajarote y ciudadano de la
regin etrea, a fuer de los de la jerigonza crtica[253], y don
Cleofs se entr a tomar posada, que, aunque estaba llena de muchos
pasajeros que haban venido con los galeones y pasaban a la Corte, con
todo, al gsped nuevo hicieron cortesa, porque la persona de don
Cleofs traa consigo cartas de recomendacin[254], como dicen los
cortesanos antiguos.

Convidronle a cenar unos caballeros soldados aquella noche,
preguntndole nuevas de Madrid, y despus de haber cumplido con la
celebridad de los brindis por el Rey (Dios le guarde), por sus damas y
sus amigos[255], y haber dado las aceitunas[256] con los palillos carta
de pago de la cena, se fu cada uno a recoger a su aposento, porque
haban de tomar la madrugada para llegar con tiempo a Madrid, y don
Cleofs hizo lo mismo en el que le seal el Gsped, sintiendo la
soledad[257] del compaero en algn modo, porque le traa tan
entretenido; y haciendo varios discursos sobre el almohada, se qued
como un pajarito[258], jurando al silencio de las sombras, como lo dems
del mundo, el mesn de la Sevillana el natural vasallaje con el sueo,
que solas [las][259] grullas, los murcilagos y lechuzas estaban de
posta a su cuerpo de guardia, cuando a las dos de la noche unas
temerosas voces repetan: Fuego, fuego! despertaron a los dormidos
pasajeros, con el sobresalto y asombro que suele causar cualquier
alboroto a los que estn durmiendo, y ms oyendo apellidar fuego!,
voz que con ms terror atemoriza los nimos ms constantes, rodando unos
las escaleras por bajar ms apriesa, otros, saltando por las ventanas
que caan al patio de la posada, otros que, por las pulgas u temor de
las chinches, dorman en cueros, como vinagre, hechos Adanes del
baratillo[260], poniendo las manos donde haban de estar las hojas de
higuera, siguiendo a los dems, y acompandolos don Cleofs, con los
calzones revueltos al brazo y una alfaja que, por no encontrar la
espada, hall acaso en su aposento, como si en los incendios y fantasmas
importase andar a palos ni a cuchilladas, natural socorro del miedo en
las repentinas invasiones.

Sali, en esto, el Gsped en camisa, los pies en unas empanadas de
Frenegal[261], cinchado con una faja de grana de polvo[262] el estmago,
y un candil de garabato en la mano, diciendo que se sosegasen; que aquel
ruido no era de cuidado; que se volviesen a sus camas, que l pondra
remedio en ello. Apretle don Cleofs, como ms amigo de saber, le
dijese la causa de aquel alboroto; que no se haba de volver a acostar
sin descifrar aquel misterio. El Gsped le dijo muy severo[263] que era
un estudiante de Madrid, que haba dos u tres meses que entr a posar en
su casa, y que era poeta de los que hacen comedias, y que haba escrito
dos, que se las haban chillado en Toledo y apedreado como vias[264], y
que estaba acabando de escribir la comedia de _Troya abrasada_, y que
sin duda deba de haber llegado al paso del incendio, y se converta
tanto en lo que escriba, que habra dado aquellas voces; que por otras
experiencias pasadas sacaba l que aquello era verdad infalible como l
deca; que para confirmallo subiesen con l a su aposento y hallaran
verdadero este discurso.

Siguieron al Gsped todos de la suerte que estaban, y entrando en el
aposento del tal Poeta, le hallaron tendido en el suelo, despedazada la
media sotanilla, revolcado en papeles y echando espumarajos por la boca,
y pronunciando con mucho desmayo: Fuego, fuego!, que casi no poda
echar la habla, porque se le haba metido monja. Llegaron a l muertos
de risa y llenos de piedad todos, dicindole:

--Seor Licenciado, vuelva en s y mire si quiere beber o comer algo
para este desmayo.

Entonces el Poeta, levantando como pudo la cabeza, dijo:

--Si es Eneas y Anquises, con los Penates y el amado Ascanio, qu
aguardis aqu, que est ya el Ilin hecho cenizas, y Pramo, Paris y
Policena, Hcuba y Andrmaca han dado el fatal tributo a la muerte, y a
Elena, causa de tanto dao, llevan su presa Menalao[265] y Agamenn? Y
lo peor es que los mirmidones se han apoderado del tesoro troyano.

--Vuelva a su juicio--dijo el Gesped--; que aqu no hay almidones ni
toda esa tropela de disparates que ha referido, y mucho mejor fuera
llevalle a casa del Nuncio[266], donde pudiera ser con bien justa causa
mayoral de los locos, y metelle en cura; que se le han subido los
consonantes a la cabeza, como tabardillo.

--Qu bien entiende de afectos el seor Gsped!--respondi el Poeta,
encorporndose un poco ms.

--De afectos ni de afeites--dijo el Gsped--no quiero entender, sino de
mi negocio: lo que importa es que maana hagamos cuenta de lo que me
debe de posada, y se vaya con Dios; que no quiero tener en ella quien me
la alborote cada da con estas locuras: basten las pasadas, pues
comenzando a escribir, recin llegado aqu, la comedia de _El Marqus de
Mantua_, que zozobr y fu una de las silbadas, fueron tantas las
prevenciones de la caza y las voces que di, llamando a los perros
Melampo, Oliveros, Saltamontes, Tragavientos, etctera, y el Ataja,
ataja! y el Guarda el oso cerdoso, y el jabal colmilludo!, que
malpari una seora preada que pasaba del Andaluca a Madrid, del
sobresalto; y en esotra de _El Saco de Roma_, que entrambas parecieron
cual tenga la salud[267], fu el[268] estruendo de las cajas y
trompetas, haciendo pedazos las puertas y ventanas deste aposento a tan
desusadas horas como stas, y el Cierra, Espaa![269], Santiago, y
a ellos!, y el jugar la artillera con la boca[270], como si hubiera
ido a la escuela con un petardo, o cridose con el basilisco de
Malta[271], que enga el rebato a una compaa de infantera que
alojaron[272] aquella noche en mi casa, de suerte, que, tocando al arma,
se hubieron de hacer a escuras unos soldados pedazos con otros,
acudiendo al ruido medio Toledo con la justicia, echndome las puertas
abajo, y amenaz a hacer una de todos los diablos; que es poeta grulla,
que siempre est en vela, y halla consonantes a cualquiera hora de la
noche y de la madrugada.

El Poeta dijo entonces:

--Mucho mayor alboroto fuera si yo acabara aquella comedia de que tiene
vuesa merced en prendas dos jornadas por lo que le debo, que la llamo
_Las Tinieblas de Palestina_, donde es fuerza que se rompa el velo de el
Templo en la tercera jornada, y se escurezca el sol y la luna, y se den
unas piedras con otras, y se venga abajo toda la fbrica celestial con
truenos y relmpagos, cometas y exhalaciones, en sentimiento de su
Hacedor; que por faltarme los nombres que he de poner a los sayones no
la he acabado. Ah me dir vuesa merced, seor Gsped, qu fuera ello!

--Vyase--dijo el Mesonerazo--a acaballa al Calvario, aunque no faltar
en cualquiera parte que la escriba o la representen quien le crucifique
a silbos, legumbre y edificio[273].

--Antes resucitan con mis comedias los autores--dijo el Poeta--; y para
que conozcan todos vuesas mercedes esta verdad y admiren el estilo que
llevan todas las que yo escribo, ya que se han levantado a tan buen
tiempo, quiero leelles sta.

Y, diciendo y haciendo, tom en la mano una rima de vueltas de cartas
viejas, cuyo bulto se encaminaba ms a pleito de tenuta[274] que a
comedia, y arqueando las cejas y deshollinndose los bigotes, dijo,
leyendo el ttulo, de esta suerte:

--_Tragedia Troyana, Astucias de Sinn, Caballo griego, Amantes
adlteros y Reyes endemoniados_. Sale lo primero por el patio, sin haber
cantado, el Paladin[275], con cuatro mil griegos por lo menos, armados
de punta en blanco[276], dentro dl.

--Cmo--le replic un caballero soldado de aquellos que estaban en
cueros, que parece que se haban de echar a nadar en la comedia--puede
toda esa mquina entrar por ningn patio ni coliseo de cuantos hay en
Espaa, ni por el del Buen Retiro, afrenta de los romanos anfiteatros,
ni por una plaza de toros?

--Buen remedio!--respondi el Poeta--. Derribarse el corral y dos
calles junto a l para que quepa esta tramoya, que es la ms portentosa
y nueva que los teatros han visto; que no siempre sucede hacerse una
comedia como sta, y ser tanta la ganancia, que podr muy bien a sus
ancas sufrir todo este gasto. Pero escuchen, que ya comienza la obra, y
atencin, por mi amor. Salen por el tablado, con mucho ruido de
chirimas y atabalillos, Pramo, rey de Troya, y el prncipe Paris, y
Elena, muy bizarra en un palafrn, en medio, y el Rey a la mano derecha
(que siempre desta manera guardo el decoro a las personas reales), y
luego, tras ellos, en palafrenes negros, de la misma suerte, once mil
dueas a caballo.

--Ms dificultosa apariencia es sa que esotra--dijo uno de los
oyentes--, porque es imposible que tantas dueas juntas se hallen.

--Algunas se harn de pasta[277]--dijo el Poeta--, y las dems se
juntarn de aqu para all; fuera de que si se hace en la Corte, qu
seora habr que no enve sus dueas prestadas para una cosa tan grande,
por estar los das que se representare la comedia, que ser, por lo
menos, siete u ocho meses, libres de tan cansadas sabandijas?[278]

Hubironse de caer de risa los oyones[279], y de una carcajada se
llevaron media hora de reloj, al son de los disparates del tal Poeta, y
l prosigui diciendo:

--No hay que rerse; que si Dios me tiene de sus consonantes, he de
rellenar el mundo de comedias mas, y ha de ser Lope de Vega (prodigioso
monstruo espaol y nuevo Tostado en verso) nio de teta conmigo, y
despus me he de retirar a escribir un poema heroico para mi
posteridad, que mis hijos o mis sucesores hereden, en que tengan toda su
vida que roer slabas. Y agora oigan vuesas mercedes...:--amagando a
comenzar (el brazo derecho levantado) los versos de la comedia, cuando
todos a una voz le dijeron que lo dejase para ms espacio, y el Gsped,
indignado, que saba poco de filis[280], le volvi a advertir que no
haba de estar un da ms en la posada.

La encamisada[281], pues, de los caballeros y soldados se puso a mediar
con el Gsped el caso[282], y don Cleofs, sobre un _Arte potica_ de
Rengifo[283], que estaba tambin corriendo borrasca entre esotros
legajos por el suelo, tom pleito homenaje[284] al tal poeta, puestas
las manos sobre los consonantes, jurando que no escribira ms comedias
de ruido, sino de capa y espada, con que qued el Gsped satisfecho; y
con esto se volvieron a sus camas, y el Poeta, calzado y vestido, con su
comedia en la mano, se qued tan aturdido sobre la suya, que apost a
roncar con los Sietes Durmientes[285], a peligro de no valer la moneda
cuando despertase.




TRANCO V


Dentro de muy pocas horas lo fu de volverse a levantar los gspedes al
quitar[286], haciendo la cuenta con ellos de la noche pasada el gsped
de por vida, esperezndose y bostezando de lo trasnochado con el Poeta,
y trataron de caminar, ensillando los mozos de mulas y poniendo los
frenos al son de seguidillas y jcaras, y brindndose con vino y pullas
los unos a los otros, ribetendolas con tabaco en polvo y en humo,
cuando don Cleofs tambin despert, tratando de vestirse, con algunas
_saudades_[287] de su dama: que las malas correspondencias de las
mujeres a veces despiertan ms la voluntad; y antes que diesen las ocho,
como haba dicho, entr por el aposento el camarada, en traje turquesco,
con almalafa y turbante, seales ciertas de venir de aquel pas,
diciendo:

--Heme tardado mucho en el viaje, seor Licenciado?

El le respondi sonrindose:

--Menos se tard vuesa merced desde el cielo al infierno, con haber ms
leguas, cuando rod con todos esos prncipes que no han podido gatear
otra vez a la maroma de donde cayeron.

--Al amigo, seor don Cleofs--respondi el Cojuelo--, chinche en el
ojo[288], como dice el refrn de Castilla? Bueno, bueno!

--Pocos hay--respondi el Estudiante--que en ofrecindose el chiste,
miren esos respetos; pero esto lo digo yo en galantera[289], y la
amistad[290] que hay ya entre nosotros. Mas dejando esto aparte, cmo
nos ha ido[291] por esos mundos?

--Hice todo a lo que fu, y mucho ms--respondi el genzaro recin
venido--, y si quisiera, me jurara por Gran Turco aquella buena gente;
que a fe que alguna guarda mejor su palabra, y saben decir verdad y
hacer amistades, que vosotros los cristianos.

--Qu presto te pagaste!--dijo don Cleofs--. Algn cuarto debes de
tener de demonio villano.

--Es imposible--respondi el Cojuelo--, porque decendemos todos de la
ms noble y ms alta Montaa de la tierra y del cielo, y aunque seamos
zapatero de viejo, en siendo montaeses, todos somos hidalgos[292]; que
muchos dellos nacen, como los escarabajos y los ratones, de la
putrefaccin.

--Bien s que sabes Filosofa--le dijo don Cleofs--mejor que si la
hubieras estudiado en Alcal, y que eres maestro en primeras licencias.
Dejemos estas digresiones y acaba de darme cuenta de tu jornada.

--Con el traje del pas, como ves--respondi el Diablillo--, por
ensuciallos todos, como cierto amigo que, por desaseado en estremo,
ensuci el de soldado, el de peregrino y estudiante, volv por los
Cantones, por la Bertolina[293] y Ginebra, y no tuve que hacer nada en
estos pases, porque sus paisanos son demonios de s mismos, y ste es
el juro de heredad que ms seguro tenemos en el infierno, despus de las
Indias[294]. Fu a Venecia, por ver una poblacin tan prodigiosa, que
est fundada en el mar, y de su natural condicin tan bajel de argamasa
y sillera, que, como la tiene en peso el pilago Mediterrneo, se
vuelve a cualquier viento que le sopla. Estuve en la plaza de San
Marcos, platicando con unos criados de unos clarsimos[295], esta
maana, y hablando en[296] las gacetas de la guerra, les dije que en
Constantinopla se haba sabido, por espas que estaban en Espaa, que
hay grandes prevenciones della, y tan prodigiosas, que hasta los
difuntos se levantan, al son de las cajas, de los sepulcros para este
efeto, y hay quien diga que entre ellos haba resucitado el gran Duque
de Osuna[297]; y apenas lo acab de pronunciar, cuando me escurr, por
no perder tiempo en mis diligencias, y, dejando el seno adritico me
sorb la Marca de Ancona, y por la Romana, a la mano izquierda, dej a
Roma, porque aun los demonios, por cabeza de la Iglesia militante,
veneramos su poblacin. Pas por Florencia a Miln, que no se le da con
su castillo dos blancas de la Europa. Vi a Gnova[298] la bella, talego
del mundo, llena de novedades, y, golfo lanzado[299], toqu a
Vinaroz[300] y a los Alfaques, pasando el de Len y Narbona. Llegu a
Valencia, que juega caas dulces con la primavera, metme en la Mancha,
que no hay greda que la pueda sacar, entr en Madrid, y supe que unos
parientes de tu dama te andaban a buscar para matarte, porque dicen que
la has dejado sin reputacin; y lo peor es lo que me chisme
Zancadilla, demonio espa del infierno y sobrestante de las tentaciones:
que me andaba a buscar Cienllamas con una requisitoria; y soy de
parecer, para oviar[301] estos dos riesgos, que pongamos tierra en
medio. Vmonos al Anduluca[302], que es la ms ancha del mundo; y pues
yo te hago la costa, no tienes que temer nada; que, con el romance que
dice:

       Tendr el invierno en Sevilla
       y el veranito en Granada[303],

no hemos de dejar lugar en ella que no trajinemos.

Y volvindose a la ventana que sala a la calle, le dijo:

--Hgote puerta de mesn. Vamos, y sgueme por ella, don Cleofs; que
hemos de ir a comer a la venta de Darazutn[304], que es en
Sierra-morena, veinte y dos o veinte y tres leguas[305] de aqu.

--No importa--dijo don Cleofs--, si eres demonio de portante[306],
aunque cojo.

Y diciendo esto, salieron los dos por la ventana, flechados de s
mismos[307], y el Gsped, desde la puerta, dndole voces al Estudiante
cuando le vi por el aire, diciendo que le pagase la cama y la posada, y
don Cleofs respondiendo que en volviendo del Andaluca cumplira con
sus obligaciones; y el Gsped, que pareca que lo soaba, se volvi
santiguando y diciendo:

--Pluguiera a Dios, como se me va ste, se me fuera el Poeta, aunque se
me llevara la cama y todo asida a la cola.

Ya, en esto, el Cojuelo y don Cleofs descubran la dicha venta, y,
apendose del aire, entraron en ella, pidiendo al Ventero de comer, y l
les dijo que no haba quedado en la venta ms que un conejo y un
perdign, que estaban en aquel asador entretenindose a la lumbre.

--Pues trasldenlos a un plato--dijo don Cleofs--, seor Ventero, y
venga el salmorejo[308], ponindonos la mesa, pan, vino y salero.

El Ventero respondi que fuese en buen hora; pero que esperasen que
acabasen de comer unos estranjeros que estaban en eso, porque en la
venta no haba otra mesa ms que la que ellos ocupaban. Don Cleofs
dijo:

--Por no esperar, si estos seores nos dan licencia, podremos comer
juntos, y ya que ellos van en la silla, nosotros iremos en las ancas.

Y sentndose los dos al paso que lo decan, fu todo uno, trayndoles el
Ventero la porcin susodicha, con todas sus adherencias y
incidencias[309], y comenzaron a comer en compaa de los estranjeros,
que el uno era francs, el otro ingls, el otro italiano y el otro
tudesco, que haba ya pespuntado la comida ms aprisa a brindis de vino
blanco y clarete, y tena a orza la testa[310], con seales de vmito y
tiempo borrascoso, tan zorra[311] de cuatro costados[312], que pudiera
temelle el corral de gallinas del Ventero. El Italiano pregunt a don
Cleofs que de adonde vena, y l le respondi que de Madrid. Repiti el
Italiano:

--Qu nuevas hay de la guerra, seor Espaol?

Don Cleofs le dijo:

--Agora todo es guerra.

--Y contra quin dicen?--replic el Francs.

--Contra todo el mundo--le respondi don Cleofs--, para ponerlo todo l
a los pies del Rey de Espaa.

--Pues a fe--repli el Francs--que primero que el Rey de Espaa....

Y antes que acabase la razn el Gabacho, dijo don Cleofs:

--El Rey de Espaa....

Y el Cojuelo le fu a la mano, diciendo:

--Djame, don Cleofs, responder a m, que soy espaol por la vida, y
con quien vengo, vengo[313]; que les quiero con alabanzas del Rey de
Espaa dar un tapaboca a estos borrachos, que si leen las historias
della, hallarn que por Rey de Castilla tiene virtud de sacar demonios,
que es ms generosa ciruja que curar lamparones[314].

Los estranjeros, habiendo visto callar al Espaol, estaban muy
falsos[315], cuando el Cojuelo, sentndose mejor y tomando la mano[316],
y en traje castellano, que ya haba dejado a la guardarropa del viento
el turquesco, les dijo:

--Seores mos, mi camarada iba a responder, y a m, por tener ms edad,
me toca el hacello; escchenme atentamente, por caridad. El Rey de
Espaa es un generossimo lebrel, que pasa acaso solo por una calle, y
no hay gozque en ella que a ladralle no salga, sin hacer caso de
ninguno, hasta que se juntan tantos, que se atreve uno, al desembocar
della a otra, pensando que es sufrimiento y no desprecio, a besalle con
la boca la cola; entonces vuelve, y dando una manotada a unos y otra a
otros, huyen todos de manera, que no saben dnde meterse, y queda la
calle tan barrida de gozques y con tanto silencio, que aun a ladrar no
se atreven, sino a morder las piedras, de rabia. Esto mismo le sucede
siempre con los reyes contrarios, con las seoras y potentados, que son
todos gozques con su Majestad[317] Catlica; pero gurdese el que se
atreviere a besarle la cola; que ha de llevar manotada que escarmiente
de suerte a los dems, que no hallen dnde meterse, huyendo dl[318].

Los estranjeros se comenzaron a escarapelar, y el Francs le dijo:

--Ah, bugre, coqun espaol!

Y el Italiano:

--Forfante, marrano espaol!

Y el Ingls:

--Nitesgut espaol[319]!

Y el Tudesco estaba de suerte, que lo di por recibido, dando permisin
que hablasen los dems por l en aquellas cortes.

Don Cleofs, que los vi palotear y echar espadaas de vino y herejas
contra lo que haba dicho su camarada, acostumbrado a sufrir poco y al
refrn de quien da luego, da dos veces, levantando el banco en que
estaban sentados los dos, di tras ellos, adelantndose el compaero
con las muletas en la mano, manejndolas tan bien, que di con el
Francs en el tejado de otra venta que estaba tres leguas de all, y en
una necesaria de Ciudad Real con el Italiano[320], porque muriese hacia
donde pecan, y con el Ingls, de cabeza en una caldera de agua hirviendo
que tenan para pelar un puerco en casa de un labrador de Adamuz; y al
Tudesco, que se haba anticipado a caer de bruces a los pies de Cleofs,
le volvi al puerto de Santa Mara, de donde haba salido quince das
antes, a dormir la zorra[321]. El Ventero se quiso poner en medio, y di
con l en Peralvillo[322], entre aquellas cecinas de Gestas, como en su
centro.

Volvironse, con esto, a sentar a comer de los despojos que haba dejado
el enemigo, muy de espacio, y estando en los postreros lances de la
comida, entraron algunos mozos de mulas en la venta, llamando al Gsped
y pidiendo vino, y tras ellos, en el mismo carruaje, una compaa de
representantes que pasaban de Crdoba a la Corte, con ganas de tomar un
refresco en la venta. Venan las damas en jamugas, con bohemios[323],
sombreros con plumas y mascarillas en los rostros, los chapines[324],
con plata, colgando de los respaldares de los sillones; y ellos, unos
con portamanteos sin cojines, y otros sin cojines ni portamanteos, las
capas dobladas debajo, las valonas[325] en los sombreros, con alforjas
detrs; y los msicos, con la guitarras en cajas delante de los arzones,
y algunos dellos ciclanes de estribos[326], y otros, eunucos, con los
mozos que le sirven[327] a las ancas, unos con espuelas sobre los
zapatos y las medias, y otros con botas de rodillera, sin ninguna; otros
con varas para hacer andar sus cabalgaduras y las de las mujeres. Los
apellidos de los ms eran valencianos, y los nombres de las
representantas[328] se resolvan en Marianas y Anas Maras, hablando
todo recalcado[329], con el tono de la representacin. La conversacin
con que entraron en la venta era decir que haban robado a Lisboa,
asombrado a Crdoba y escandalizado a Sevilla, y que haban de despoblar
a Madrid[330], porque con sola la loa que llevaban para la entrada, de
un tundidor de Ecija[331], haban de derribar cuantos autores entrasen
en la Corte. Con esto, se fueron arrojando de las cabalgaduras, y los
maridos, muy severos[332], apeando en los brazos a sus mujeres, llamando
todos al Gsped,

        y l de nada se dola[333].

La Autora se asent en una alhombrilla que la echaron en el suelo; las
dems princesas, alrededor, y el Autor andaba solicitando el regalo de
todos, como pastor de aquel ganado. Y dijo el Cojuelo:

--Con el seor Autor estoy en pecado mortal de parte de mis camaradas.

--Por qu?--dijo don Cleofs.

Respondi el Diablillo:

--Porque es el peor representante del mundo, y hace siempre los demonios
en los autos del Corpus, y est perdigado[334] para demonio de veras, y
para que haga en el infierno los autores si se representaren comedias;
que algunas hacen estas farndulas, que aun para el infierno son malas.

--Uno he visto aqu--dijo don Cleofs--, entre los dems compaeros, que
le he deseado cruzar la cara, porque me galante en Alcal una doncella,
moza ma, que se enamor dl vindole hacer un rey de Dinamarca.

--Doncella--dijo el Cojuelo--deba de ser de all[335]; pero si
quieres--prosigui--que tomemos los dos venganza del Autor y del
Representante, espera y vers cmo lo trazo; porque agora quieren
repartir una comedia con que han de secundar en Madrid, y sobre los
papeles has de ver lo que pasa.

Al mismo tiempo que deca esto el Cojuelo, el apuntador de la Compaa
sac de un alforja los de una comedia de Claramonte[336], que haba
acabado de copiar en Adamuz el tiempo que estuvieron all, diciendo al
Autor:

--Aqu ser razn que se repartan estos papeles, entretanto que se
adereza la comida y parece el Gsped.

El Autor vino en ello, porque se dejaba gobernar del tal Apuntador, como
de hombre que tena grandsima curia en la comedia, y haba sido
estudiante en Salamanca, y le llamaban el Filsofo por mal nombre; y
llegando con el papel de la segunda dama a Ana Mara, mujer del que
cantaba los bajetes y bailaba los das de Corpus, habindole dado la
primera dama a Mariana, la mujer del que cobraba y que haca su parte
tambin en las comedias de tramoya, arrojndole, dijo que ella haba
entrado para partir entre[337] las dos los primeros papeles, y que
siempre le daban los segundos, y que ella poda ensear a representar a
cuantas andaban en la comedia, porque haba representado al lado de las
mayores representantas del mundo y en la legua[338] la llamaban
Amarilis[339], segunda deste nombre. Esotra le dijo que no sabra mirar
lo que ella con su zapato representaba[340], respondindole esotra que
de cundo ac tena tanta soberbia, sabiendo que en Sevilla le prest
hasta las enaguas para hacer el papel de Dido[341] en la gran comedia de
don Guilln de Castro, echando a perder la comedia y haciendo que
silbasen la compaa.

--T eres la silbada--dijo esotra--, y tu nima[342].

Llegando a las manos y dicindose palabras mayores, y tan grandes, que
alcanzaron a los maridos; y sacando unos con otros las espadas, comenz
una batalla de comedia, metindolos en paz los mozos de mulas con los
frenos que acababan de quitar; y dejndolos empelotados, se salieron don
Cleofs y el Cojuelo de la venta al camino de Andaluca, quedndose
abrasando a cuchilladas la compaa que fuera un Roncesvalles del
molino del papel[343] si el Ventero no llegara con la Hermandad[344] en
busca de los dos que se fueron, para prendello, con escopetas, chuzos y
ballestas; y hallando esta nueva matanza en su venta, y jarros, tinajas
y platos hechos tantos[345] en la refriega, los apaciguaron, y
prendieron a los dichos representantes para llevarlos a Ciudad Real,
habiendo de tener otra pelaza ms pesada con el alguacil que los traa a
Madrid por orden de los arrendadores, con comisin del Consejo[346].




TRANCO VI


En este tiempo, nuestros caminantes, tragando leguas de aire, como si
fueran camaleones[347] de alquiler, haban pasado a Adamuz, del gran
Marqus del Carpio, Haro y nobilsimo decendiente de los seores
antiguos de Vizcaya, y padre ilustrsimo del mayor Mecenas[348] que los
antiguos ingenios y modernos han tenido, y caballero que igual con sus
generosas partes su modestia. Y habindose sorbido de los siete vados y
las ventas de Alcolea, se pusieron a vista de Crdoba por su fertilsima
campia y por sus celebradas dehesas gamonosas[349], donde nacen y
pacen tantos brutos, hijos del Cfiro ms que los que fingi la
antigedad en el Tajo portugus[350]; y entrando por el Campo de la
Verdad[351] (pocas veces pisado de gente desta calaa) a la Colonia[352]
y populosa patria de dos Snecas y un Lucano, y del padre de la Poesa
espaola, el celebrado Gngora, a tiempo que se celebraban fiestas de
toros aquel da, y juego de caas, acto positivo[353] que ms
excelentemente ejecutan los caballeros de aquella ciudad, y tomando
posada en el mesn de las Rejas[354], que estaba lleno de forasteros que
haban concurrido a esta celebridad, se apercibieron para ir a vellas,
limpindose el polvo de las nubes; y llegando a la Corredera[355], que
es la plaza donde siempre se hacen estas festividades, se pusieron a ver
un juego de esgrima que estaba en medio del concurso de la gente, que en
estas ocasiones suele siempre en aquella provincia preceder a las
fiestas, a cuya esfera no haba llegado la lnea recta, ni el ngulo
obtuso ni oblicuo[356]; que todava se platicaba el uas arriba y el
uas abajo de la destreza primitiva que nuestros primeros padres
usaron; y acordndose don Cleofs de lo que dice el ingeniossimo
Quevedo en su _Buscn_[357], pens[358] perecer de risa, bien que se
debe al insigne don Luis Pacheco de Narvez haber sacado de la obscura
tiniebla de la vulgaridad a luz la verdad deste arte, y del caos de
tantas opiniones las demonstraciones matemticas desta verdad.

Haba dejado en esta ocasin la espada negra[359] un mozo de Montilla,
bravo aporreador, quedando en el puesto otro de los Pedroches, no menos
bizarro campen, y arrojndose, entre otros que la fueron a tomar muy
apriesa, don Cleofs la levant primero que todos, admirando la
resolucin de el forastero, que en el ademn les pareci castellano, y
dando a su camarada la capa y la espada, como es costumbre, puso
bizarramente las plantas en la palestra. En esto, el Maestro, con el
montante[360], barriendo los pies a los mirones, abri la rueda, dando
aplauso[361] a la pendencia vellor[362], pues se haca con espadas
mulatas; y partiendo el andaluz y el estudiante castellano uno para el
otro airosamente, corrieron una ida y venida sin tocarse al pelo de la
ropa, y a la segunda, don Cleofs, que tena algunas revelaciones de
Carranza, por el cuarto crculo[363] le di al andaluz con la zapatilla
un golpe de pechos, y l, metiendo el brazal, un tajo a don Cleofs en
la cabeza, sobre la guarnicin de la espada; y convirtiendo don Cleofs
el reparo en revs, con un movimiento accidental[364], di tan grande
tamborilada al contrario, que son como si la hubiera dado en la
tumba[365] de los Castillas. Alborotronse algunos amigos y conocidos,
que haba en el corro, y sobre el montante del seor Maestro le entraron
tirando algunas estocadillas veniales al tal don Cleofs, que con la
zapatilla, como con agua bendita, se las quit, y apelando a su espada y
capa, y el Cojuelo a sus muletas, hicieron tanta riza[366] en el montn
agavillado, que fu menester echalles un toro para ponellos en paz: tan
valiente montante de Sierramorena, que a dos o tres mandobles puso la
plaza ms despejada que pudieran la guarda tudesca y espaola, a costa
de algunas bragas que hicieron por detrs cclopes a sus dueos[367],
encaramndose a un tablado don Cleofs y su camarada, muy falsos[368],
a ver la fiesta, hacindose aire con los sombreros, como si tal no
hubiera pasado por ellos; y acechndolos unos alguaciles, porque en
estas ocasiones siempre quiebra la soga por lo ms forastero[369],
habiendo dejarretado el toro, llegaron desde la plaza a caballo,
dicindoles:

--Seor Licenciado y seor Cojo, bajen ac, que los llama el seor
Corregidor.

Y haciendo don Cleofs y su compaero orejas de mercader, comenzaron los
ministros o vaqueros de la justicia a quererlo intentar con las varas, y
agarrndose cada uno de la suya, a vara por barba[370], dijeron a los
tales ministros, quitndoselas de las manos de cuajo:

--Sgan[n]os vuesas mercedes si se atreven a alcanzarnos.

Y levantndose por el aire, parecieron cohetes voladores, y los dichos
alguaciles, capados de varas, pedan a los gorriones Favor a la
justicia![371], quedndose suspensos y atribuyendo la agilidad de los
nuevos volatines a sueo, haciendo tan alta punta[372] los dos halcones,
salvando a Guadalczar, del ilustre Marqus de este ttulo, del claro
apellido de los Crdovas, que dieron sobre el rollo de cija, dicindole
el Cojuelo a don Cleofs:

--Mira qu gentil rbol berroqueo, que suele llevar hombres, como otros
fruta.

--Qu coluna tan grande es sta?--le pregunt don Cleofs.

--El celebrado rollo[373] del mundo--le respondi el Cojuelo.

--Luego esta ciudad es cija?--le repiti don Cleofs.

--sta _es_ cija, la ms frtil poblacin de Andaluca--dijo el
Diablillo--, que tiene aquel sol[374] por armas a la entrada de esa
hermosa puente, cuyos ojos rasgados lloran a Genil, caudaloso ro que
tiene su solar en Sierra Nevada, y despus, haciendo con el Darro
maridaje de cristal, viene a calzar de plata estos hermosos edificios y
tanto pueblo de abril y mayo[375]. De aqu fu Garci Snchez de
Badajoz[376], aquel insigne poeta castellano; y en esta ciudad solamente
se coge el algodn[377], semilla que en toda Espaa no nace, adems de
otros veinte y cuatro frutos, sin sembrallos, de que se vale para vender
la gente necesitada; su comarca tambin es fertilsima[378]. Montilla
cae aqu a mano izquierda, habitacin de los heroicos marqueses de
Priego, Crdovas y Aguilares, de cuya gran casa sali, para honra de
Espaa, el que mereci llamarse Gran Capitn por antonomasia, y hoy a su
Marqus ilustrsimo se le ha acrecentado la casa de Feria, por morir sin
hijos aquel gran portento de Italia, que malogr la Fortuna, de envidia;
cuyo gran sucesor, siendo mudo, ocupa a grandezas en silencio elocuente
las lenguas de la Fama. Ms abajo est Lucena, del Alcaide de los
Donceles, Duque de Cardona, en cuyo ocano de blasones se aneg la gran
casa de Lerma. Luego, Cabra, celebrada por su sima[379], tan profunda
como la antigedad de sus dueos, pregona con las lenguas de sus
almenas, que es del nclito Duque de Sesa y Soma, y que la vive hoy su
entendido y bizarro heredero. Luego Osuna se ofrece a la demarcacin
destos ilustres edificios, blasonando con tantos maestres Girones la
altivez de sus duques; y veinte y dos leguas de aqu cae la hermossima
Granada, paraso de Mahoma, que no en vano la defendieron tanto sus
valientes africanos espaoles, de cuya Alhambra y Alcazaba es alcaide el
nobilsimo Marqus de Mondjar, padre del generoso conde de Tendilla,
Mendozas del Ave Mara y credo de los caballeros. No nos olvidemos, de
camino, de Guadix, ciudad antigua y celebrada por sus melones[380], y
mucho ms por el divino ingenio del doctor Mira de Mescua[381], hijo
suyo y arcediano.

Cuando iba el Cojuelo refiriendo esto, llegaron a la Plaza Mayor de
Ecija, que es la ms insigne del Andaluca, y junto a una fuente que
tiene en medio del jaspe, con cuatro ninfas gigantas de alabastro
derramando lanzas de cristal[382], estaban unos ciegos sobre un banco,
de pies, y mucha gente de capa parda de auditorio, cantando la relacin
muy verdadera que trataba de cmo una maldita duea se haba hecho
preada del diablo, y que por permisin de Dios haba parido una manada
de lechones, con un romance de don Alvaro de Luna y una letrilla contra
los demonios, que deca:

                  Lucifer tiene muermo,
                    Satans, sarna,
                  y el Diablo Cojuelo
                   tiene almorranas.
                  Almorranas y muermo,
                   sarna y ladillas,
                  su mujer se las quita
                    con tenacillas.[383]

El Cojuelo le dijo a don Cleofs:

--Qu te parece los testimonios que nos levantan estos ciegos y las
stiras que nos hacen? Ninguna raza de gente se nos atreve a nosotros si
no son stos, que tienen ms nimo que los mayores ingenios; pero esta
vez me lo han de pagar, castigndose ellos mismos por sus propias manos,
y dar, de camino, venganza a las dueas, porque no hay en el mundo
quien no las quiera mal, y nosotros las tenemos grandes obligaciones,
porque nos ayudan a nuestros embustes; que son demonias hembras[384].

Y sobre la entonacin de las coplas meti el Cojuelo tanta cizaa entre
los ciegos, que, arrempujndose primero, y cayendo dellos en el piln de
la fuente, y esotros en el suelo, volvindose a juntar, se mataron a
palos, dando barato[385], de camino, a los oyentes, que les respondieron
con algunos puetes y coces. Y como llegaron a cija con las varas de
los alguaciles de Crdoba, pensando que traan alguna gran comisin de
la Corte, lleg la justicia de la ciudad a hacelles fiesta y a
lisonjeallos con ofrecerles sus posadas, y ellos, valindose de la
ocasin, admitieron las ofertas, con que fueron regalados como cuerpos
de rey; y preguntndoles qu era el negocio que traan para cija, el
Cojuelo les respondi que era contra los mdicos y boticarios, y visita
general de beatas; y que a los mdicos se les vena a vedar que despus
de matar un enfermo, no les valiese[386] la mula por sagrado; y que,
cuando no se saliese con esto, por lo menos, a los boticarios que
errasen las purgas, que no pudiesen ser castigados si se retrujesen[387]
en los cimenterios de las mulas de los mdicos, que son las ancas[388];
y que a las beatas se les vena a quitar el tomar tabaco, beber
chocolate y comer jigote.

Parecile al Alguacil Mayor, que no era lerdo y tena su punta de hacer
jcaras y entremeses, que hacan burla dellos, y quiso agarrallos para
dar con ellos en la trena, y despus sacudilles el polvo y batanalles el
cordobn, por embelecadores, embusteros y alguaciles chanflones[389]; y
levantando el Cojuelo una polvareda de piedra azufre y asiendo a don
Cleofs por la mano, se desaparecieron, entre la clera y
resolucin[390] de los ministros ecijanos, dejndolos tosiendo y
estornudando, dndose de cabezadas unos a otros sin entenderse, haciendo
los nebles de la ms obscura Noruega[391] puntas a diferentes partes; y
dejando a la derecha a Palma, donde se junta Genil con Guadalquivir[392]
por el vicario de las aguas, villa antigua de los Bocanegras y
Portocarreros, y de quien fu dueo aquel gran cortesano y valiente
caballero don Luis Portocarrero, cuyo corazn excedi muchas varas a su
estatura, y luego a la Monclova, bosque deliciossimo y monte de Clovio,
valeroso capitn romano, y posesin hoy de otro Portocarrero y Enrquez,
no menos gran caballero que el pasado, y a la hermosa villa de Fuentes,
de quien fu marqus el bizarro y no vencido don Juan Claros de Guzmn
el Bueno, que, despus de muchos servicios a su rey, muri en Flandes
con lstima de todos y envidia de ms, hijo de la gran casa de
Medina-Sidonia, donde todos sus Guzmanes son Buenos por apellido, por
sangre y por sus personas esclarecidas, sin tocar al pelo de la ropa a
Marchena, habitacin noble de los duques de Arcos, marqueses que fueron
de Cdiz, de quien hoy es meritsimo seor el excelentsimo duque don
Rodrigo Ponce de Len, en quien se cifran todas las proezas y grandezas
heroicas de sus antepasados, columbrando desde ms lejos a Villanueva
del Ro, de los marqueses de Villanueva, Enrquez y Riberas, y hoy de
don Antonio lvarez de Toledo y Beamonte, marqus suyo y duque de
Gesca, heredero ilustre del gran Duque de Alba, Condestable de Navarra,
llegaron de un vuelo los dos pajarotes de camarada[393], no siendo sta
la mayor pareja que haban corrido, al pie de la cuesta de Carmona, en
su dilatada, frtil y celebrada vega, donde les anocheci, dicindole
don Cleofs al amigo:

--Camarada, descansemos un poco, que es mucho pajarear ste, y nos
metemos a lechuzas silvestres; que la serenidad de la noche y el verano
brindan a pasalla en el campo.

--Soy de ese parecer--dijo el Cojuelo--: tendamos la raspa[394] en este
pradillo junto a este arroyo, espejo donde se estn tocando las
estrellas, porque aguardan a la madrugada visita del sol, Gran Turco de
todas esas seoras.

Y don Cleofs, poniendo el ferreruelo[395] por cabecera y la espada
sobre el estmago, acomod el individuo, y estando boca arriba, paseando
con los ojos la bveda celestial, cuya fbrica portentosa al ms ciego
gentil obliga a rastrear que la mano de su artfice es de Dios, y de
gran Dios, le dijo al camarada:

--No me dirs, pues has vivido en aquellos barrios, si esas estrellas
son tan grandes como esos astrlogos dicen cuando hablan de su magnitud,
y en qu cielo estn, y cuantos cielos hay, para que no nos den
papillas[396] cada da con tantas y tan diversas opiniones, hacindonos
bobos a los dems con lneas y coluros imaginados, y si es verdad que
los planetas tienen epiciclos, y el movimiento de cada cielo, desde el
primer mvil al remiso y al trepidante, y dnde estn los signos de
estos luceros escribanos, porque yo desengae al mundo y no nos vendan
imaginaciones por verdades?

El Cojuelo le respondi:

--Don Cleofs, nuestra cada fu tan apriesa, que no nos dej reparar en
nada; y a fee que si Lucifer no se hubiera trado tras de s la tercera
parte de las estrellas[397], como repiten tantas veces en los autos del
Corpus, aun hubiera ms en que haceros ms garatusas la Astrologa. Esto
todo sea con perdn del antojo del Galileo[398] y el del gran don Juan
de Espina[399], cuya clebre casa y peregrina silla son ideas de su raro
ingenio; que yo hablo de antojos abajo, como de tejas, y salvo la
btica[400] destos seores antojadizos que han descubierto al sol un
lunar en el lado izquierdo, y en la luna han linceado montes y valles, y
han visto a Venus _cornuta_. Lo que yo s decir, que el poco tiempo que
estuve por all arriba nunca o nombrar la Bocina, el Carro, la _Espica
Vrginis,_ la _Ursa major_ ni la _Ursa minor,_ las Plyades ni las
Helades, nombres que los de la Astrologa les han dado, y esa que
llamaron _Va Lctea,_ y ahora los vulgares Camino de Santiago, por
donde anda tanto el cojo como el sano; que si esto fuera as, yo
tambin, por lo cojo, haba de andar por aquel camino[401], siendo hijo
de vecino de aquella provincia.

Ya en estas razones ltimas se haba agradecido al sueo el tal Don
Cleofs, dejando al compaero de posta[402] como grulla[403] de la otra
vida, cuando un gran estruendo de clarines y cabalgaduras le despert
sobresaltado, recelando que se le llevaba a otra parte ms desacomodada
el que le haba agasajado hasta entonces; pero el Diablillo le soseg,
diciendo:

--No te alborotes, don Cleofs; que, estando conmigo, no tienes que
temer nada.

--Pues qu ruido tan grande es ste--le replic el Estudiante.

--Yo te lo dir--dijo el Cojuelo--, si acabas de despertar y me escuchas
con atencin.




TRANCO VII


El Estudiante se incorpor entonces, supliendo con bostezos y esperezos
lo que le faltaba por dormir, y prosigui el Diablillo, diciendo:

--Todo este estruendo trae consigo la casa de la Fortuna, que pasa al
Asia Mayor a asistir a una batalla campal entre el Mogor y el Sof, para
dar la victoria a quien menos la mereciere. Escucha y mira; que esta que
pasa es su recmara, y en lugar de acmilas van mercaderes y hombres de
negocios que llaman, cargados de cajas de moneda de oro y plata, con
reposteros bordados encima con las armas de la Fortuna, que son los
cuatro vientos, y un harpn en una torre, movindose a todos cuatro,
sogas y garrotes del mismo metal que llevan, y, con ir con tanto peso,
van descansados, a su parecer. Esta tropa inumerable que pasa ahora mal
concertada es de oficiales de boca, cocineros, mozos de cocina,
botilleres, reposteros, despenseros, panaderos, veedores, y la dems
canalla que toca a la buclica. Estos que vienen agora a pie, con
fieltros blancos terciados por los hombros, son lacayos de la Fortuna,
que son los mayores ingenios que ha tenido el mundo, entre los cuales va
Homero, Pndaro, Anacreonte, Virgilio, Ovidio, Horacio, Silio Itlico,
Lucano, Claudiano, Estacio Papinio, Juvenal, Marcial, Catulo, Propercio,
el Petrarca, Sanazaro, el Taso, el Bembo, el Dante, el Guarino, el
Ariosto, el caballero Marino, Juan de Mena, Castillejo, Gregorio
Hernndez, Garci Snchez, Camoes y otros muchos que han sido en
diferentes provincias prncipes de la Poesa.

--Por cierto que han medrado poco--dijo el Estudiante--, pues no han
pasado de lacayos de la Fortuna.

--No hay en su casa--dijo el Cojuelo--quien tenga lo que merece.

--Qu escuadrn es ste tan lucido, con joyas de diamantes y cadenas y
vestidos lloviendo oro y perlas--prosigui el Estudiante--, que llevan
tantos pajes en cuerpo que los alumbran con tantas hachas blancas, y
van sobre filsofos antiguos que les sirven de caballos, de tan malos
talles, que los ms son corcovados, cojos, mancos, calvos, narigones,
tuertos, zurdos y balbucientes?

--stos son--dijo el Cojuelo--potentados, prncipes y grandes seores
del mundo, que van acompaando a la Fortuna, de quien han recibido los
estados y las riquezas que tienen, y, con ser tan poderosos y ricos, son
los ms necios y miserables de la tierra.

--Buen gusto ha tenido la Fortuna, por cierto!--dijo don Cleofs--.
Bien se le parece[404] que tiene nombre de mujer: que escoge lo peor!

--Primero lo debieron a la naturaleza--respondi el Cojuelo, y prosigui
diciendo--; Aquel gigante que viene sobre un dromedario, con un ojo, y
se ciego, solamente, en la mitad de la frente, con un rbol en las
manos de suma magnitud, lleno de bastones, mitras, laureles, hbitos,
capelos, coronas y tiaras, es Polifemo, que despus que le ceg Ulises,
le ha dado la Fortuna a cargo aquella escarpia de dignidades, para que
las reparta a ciegas y va siempre junto al carro triunfal de la Fortuna,
que es aquel que le tiran cincuenta emperadores griegos y romanos, y
ella viene cercada de faroles de cristal, con cirios pascuales
encendidos dentro dellos, sobre una rueda llena de arcaduces de plata,
que siempre est llenndolos y vacindolos de viento, y esotro pie, en
el elemento mismo, que est lleno de camaleones que le van dando
memoriales, y ella rompindolos. Ahora vienen siguindola sus damas en
elefantes, con sillones de oro sembrados de balajes, rubes y
crislitos. La primera es la Necedad, camarera mayor suya, y aunque fea,
muy favorecida. La Mudanza es esotra, que va dando cdulas de
casamiento, y no cumpliendo ninguna. Esotra es la Lisonja, vestida a la
francesa de tornasoles de aguas, y lleva en la cabeza un iris de colores
por tocado, y en cada mano cien lenguas. Aquella que la sucede, vestida
de negro, sin oro ni joya, de linda cara y talle, que viene llorosa, es
la Hermosura: una dama muy noble y muy olvidada de los favores de su
ama. La Envidia la sigue y la persigue, con un vestido pajizo, bordado
de basiliscos y corazones.

--Siempre esa dama--dijo don Cleofs--come grosura[405]: que es halcn
de las alcndaras de palacio.

--Esotra que viene--prosigui el Cojuelo--, que parece que va preada,
es la Ambicin, que est hidrpica de deseos y de imaginaciones. Esotra
es la Avaricia, que est opilada de oro[406], y no quiere tomar el
acero[407], porque es ms bajo metal. Aquellas que vienen, con tocas
largas y antojos, sobre minotauros[408], son la Usura, la Simona, la
Mohatra, la Chisme[409], la Baraja[410], la Soberbia, la Invencin, la
Hazaera, dueas de la Fortuna. Los que vienen galanteando a estas
seoras todas y alumbrndolas con antorchas de colores diferentes son
ladrones, fulleros, astrlogos, espas, hipcritas, monederos falsos,
casamenteros, noveleros, corredores[411], glotones y borrachos. Aquel
que viene sobre el asno de oro[412] de Lucio Apuleyo es Creso, mayordomo
mayor de la Fortuna, y a su mano izquierda, Astolfo, su caballerizo
mayor. Aquellos que van sobre cubas con ruedas y velicmenes[413] en las
manos, dando carcajadas de risa, son sus gentiles hombres de la copa,
que han sido taberneros de Corte primero. Aquella escuadra de
selvajes[414] que vienen en jumentos de albarda son contadores,
tesoreros, escribanos de raciones, administradores, historiadores,
letrados, correspondientes[415], agentes de la Fortuna, y llevan manos
de almireces por plumas, y por papel, pieles de abadas. Tras dellos
viene una silla de manos, bordada de trofeos, para las visitas de la
Fortuna; los silleros son Pitgoras, Digenes, Aristteles, Platn, y
otros filsofos para remudar, con camisolas y calzones de tela de ncar,
herrados los rostros con eses y clavos[416]. Aquellos que vienen agora
de tres en tres, sobre tumbas enlutadas, a la jineta y a la brida, son
mdicos de la cmara y de la familia, boticarios y barberos de la
Fortuna. Agora cierra todo este escuadrn y acompaamiento aquella
prodigiossima torre andante, que es la de Babilonia, llena de gigantes,
de enanos, de bailarines y representantes, de instrumentos msicos y
marciales, de voces, de algazaras, que se ven y oyen por infinitas
ventanas que tiene el edificio, coronadas de luminarias y flechando
girndulas[417] y cohetes voladores[418]; y en un balcn grande de la
fachada va la Esperanza: una jayana vestida de verde, muy larga de
estatura, y muchos pretendientes por abajo, a pie, soldados, capitanes,
abogados, artfices y profesores de diferentes ciencias, mal vestidos,
hambrientos y desesperados, dndola voces, y con la confusin no se
entienden los unos a los otros, ni los otros a los unos. Y por otro
balcn del lado derecho va la Prosperidad, coronada de espigas de oro y
vestida de brocado de tres altos[419], bordado de las cuatro estaciones
del ao, sembrando talegos sobre muchos mentecatos ricos, que van en
literas roncando, que no los han menester y piensan que los suean.
Ahora sigue todo este aparato una infinita tropa de carros largos,
llenos de comida y vestidos de mujeres y de hombres, que es la
guardarropa de la Fortuna; y con ir tantos como la siguen desnudos y
hambrientos, no les da un bocado que coman ni un trapo con que se
cubran, y aunque los repartiera con ellos, no les vinieran bien, que
estn hechos solamente a medida de los dichosos.

Segua este carruaje un escuadrn volante de locos, a pie, y a caballo,
y en coches, con diferentes temas, que haban perdido el juicio de
varios sucesos de la Fortuna por mar y por tierra, unos rindose, otros
llorando, otros cantando, otros callando, y todos renegando della[420];
y no tomaba de otros parecer, diligencia para no acertar nada,
desapareciendo toda esta mquina confusa una polvareda espantosa, en
cuyo temeroso pilago se aneg toda esta confusin, llegando el da, que
fu mucho que no se perdiera el sol con la grande polvareda, como don
Beltrn[421] de los planetas, subindose los dos camaradas la cuesta
arriba a la recin bautizada ciudad de Carmona[422], atalaya del
Andaluca, de cielo tan sereno[423], que nunca le tuvo, y adonde no han
conocido al catarro si no es para serville[424]; y tomando refresco de
unos conejos y unos pollos en un mesn que se llama de los Caballeros,
pasaron a Sevilla, cuya giralda y torre[425] tan celebrada se descubre
desde la venta de Peromingo[426] el Alto, tan hija de vecino de los
aires, que parece que se descalabra en las estrellas.

Admir a don Cleofs el sitio de su dilatada poblacin, y de la que
hacen tantos diversos bajeles en el Guadalquivir, valla de cristal de
Sevilla y de Triana[427], distinguindose de ms cerca la hermosura de
sus edificios, que parece que han muerto vrgines[428] y mrtires,
porque todos estn con palmas en las manos, que son las que se
descuellan de sus peregrinos pensiles, entre tantos cidros, naranjos,
limones, laureles y cipreses; llegando en breve espacio a Torreblanca,
una legua larga desta insigne ciudad, desde donde comienza su Calzada y
los caos de Carmona, hermossima puente de arcos, por donde entra el
ro Guadaira[429] en Sevilla, cuya hidrpica sed se le bebe todo, sin
dejar apenas una gota para tributar al mar, que es solamente el ro en
todo el mundo que est previligiado deste pecho[430]; haciendo mayor la
belleza desta entrada infinitas granjas, por una parte y por otra, que
en cada una se cifra un jardn terrenal, granizando azahares, mosquetas
y jazmines reales. Y al mismo tiempo que ellos iban llegando a la puerta
de Carmona, atisb el Cojuelo entrar por ella a caballo, con vara alta y
los dos corchetes que sac del infierno, a Cienllamas; y volvindose a
don Cleofs, le dijo:

--Aquel que entra por la puerta de Carmona es comisario de mis amos, que
viene contra m a Sevilla: menester es guardarnos.

--No se me da dos blancas[431]--dijo don Cleofs--; que yo estoy
matriculado en Alcal, y no tiene ningn tribunal juridiccin[432] en mi
persona; y fuera de eso, dicen que es Sevilla lugar tan confuso, que no
nos hallarn, si queremos, todos cuantos hurones tiene Lucifer y
Berceb[433].

Entrndose en la ciudad los dos a buen paso y guiando el Cojuelo, la
barba sobre el hombro[434], fueron hilvanando calles, y, llegando a una
plazuela, repar don Cleofs en un edificio sumptuoso de unas casas que
tenan una portada ostentosa de alabastro y unos corredores dilatados de
la misma piedra. Preguntle don Cleofs al Cojuelo qu templo era aqul,
y l le respondi que no era templo, aunque tena tantas cruces de
Jerusaln del mismo relieve de mrmol, sino las casas de los duques de
Alcal, marqueses de Tarifa[435], conde de los Molares y adelantados
mayores de Andaluca, cuya grandeza ha heredado hoy el gran Duque de
Medina Celi, por falta de hijos herederos, que aunque fuera mayor, no le
hiciera ms: que por Fox y Cerda es lo ms que puede ser.

--Ya conozco ese prncipe--dijo don Cleofs--, y le he visto en la
Corte, y es tan generoso y entendido como gran seor.

Con esta pltica llegaron a la Cabeza del Rey don Pedro, cuya calle se
llama el Candilejo[436], y atravesando por cal[437] de Abades, la
Borciguinera[438] y el Atambor[439], llegaron a las calles[440] del
Agua[441], donde tomaron posada, que son las ms recatadas de Sevilla.

En este tiempo, a nuestro Astrlogo o Mgico se lo haba llevado de una
aplopeja[442] el demouelo zurdo que sustitua al Cojuelo, y baj a
pedir justicia a Lucifer en el geso del alma, sin las mondaduras del
cuerpo, del quebrantamiento de su redoma; y doa Tomasa, no olvidando
los desaires de don Cleofs, trataba con otra requisitoria de venir a
Sevilla, con un galn nuevo que tena, soldado de los galeones, para
tomar venganza casndose con el licenciado Vireno de Madrid la Olimpia
de mala mano[443], sabiendo que se haba escapado all. Don Cleofs y su
camarada no salan de su posada, por desmentir las espas de Cienllamas
y de Chispa y Redina, y subindose a un terrado una tarde, de los que
tienen todas las casas de Sevilla, a tomar el fresco y a ver desde lo
alto ms particularmente los edificios de aquella populosa ciudad,
estmago de Espaa y del mundo, que reparte a todas las provincias dl
la sustancia de lo que traga a las Indias en plata y oro (que es
avestruz de la Europa, pues digiere ms generosos metales)[444],
espantndose don Cleofs de aquel numeroso ejrcito de edificios, tan
epilogado, que si se derramara, no cupiera en toda la Andaluca, le dijo
a su compaero:

--Ensame desde aqu algunos particulares, si se descubren a la vista.

El Cojuelo le dijo:

--Ya por aquella torre que descubrimos desde tan lejos discurrirs que
esa bellsima fbrica que est arrimada a ella es la Iglesia Mayor y
mayor templo de cuantos fabric la antigedad ni el siglo de agora
reconoce. No quiero decirte por menudo sus grandezas; basta afirmarte
que su cirio pascual pesa ochenta y cuatro arrobas de cera[445], y el
candelero de tinieblas, de grandeza notable, es de bronce, y de tanta
ostentacin y artificio, que si fuera de oro no hubiera costado
tanto[446]. Su custodia es otra torre de plata, de la misma fbrica y
modelo[447]; su trascoro no perdon piedra esquisita y preciosa a los
minerales; su monumento es un templo porttil de Salomn[448].

Pero salgmonos della; que aun con las relaciones ni los pensamientos no
podemos los demonios pasealla, y vuelve los ojos a aquel edificio que se
llama la Lonja[449], cortada del pernil de San Lorenzo el Real, diseo
de don Felipe II, y a mano derecha della est el Alczar, posada real y
antigua de los reyes de Castilla, frtil albergue de la primavera, de
quien es ilustrsimo Alcaide el Conde Duque de Sanlcar la Mayor, gran
Adtlante[450] del Hrcules de Espaa, cuya prudentsima cabeza es el
reloj del gobierno de su monarqua; que a no estar labrado el Buen
Retiro[451], fbrica de inimitable ejemplar por el edificio, los
jardines y estanques, tuviera este palacio sevillano la primaca de
todas las casas reales del mundo, poniendo en primer lugar el real saln
que la majestad del rey don Felipe IV el Grande ha copiado de su divina
idea, donde todas las admiraciones vienen cortas, y las mayores
grandezas enjaguadas[452]. Ms adelante est la Casa de la Contratacin,
que tantas veces se ve enladrillada de barras de oro y de plata[453].
Luego est la casa del bizarro Conde de Cantillana, gran cortesano,
galn y palaciego, airoso caballero de la plaza[454], crdito de sus
aplausos y alegra de sus Reyes; que esto confiesan los toros de Tarifa
y Jarama cuando cumplen con sus rejones, como con la parroquia[455].
Luego est, junto a la puerta de Jerez, la gran Casa de la Moneda, donde
siempre hay montones de oro y de plata[456], como de trigo, y junto a
ella, el Aduana, tarasca de todas las mercaderas del mundo, con dos
bocas, una a la ciudad y otra al ro, donde est la Torre del Oro y el
muelle, chupadera de cuanto traen amontonado los galeones en los
tutanos de sus camarotes. A mano derecha est la puente de Triana[457],
de madera, sobre trece barcos. Y ms abajo, en el margen del celebrado
ro, las Cuevas, monasterio insigne de la Cartuja de San Bruno, que, con
profesar el silencio mudo, vive a la lengua del agua[458].

A estotra parte, sobre la orilla de Guadalquivir[459], est Gelves,
donde todos los romances antiguos de moros[460] iban a jugar caas, y
hoy de sus ilustres condes[461] y del gran Duque de Veragua, hijo y
retrato de tan gran padre;

        que es, para no tener a mundos miedo,
        Portugal y Coln, Castro y Toledo[462].

--Soltronsete--dijo don Cleofs--los consonantes, camarada.

--Cuidado fu, y no descuido--respondi el Cojuelo--, porque me deba ms
que prosa el dueo destas alabanzas.

Y prosigui diciendo:

--All es el Alamillo, donde se pescan los sbalos[463], albures y
sollos, y ms abajo cae el Algaba, de los esclarecidos marqueses deste
ttulo, de Ardales, y condes de Teba, Guzmanes en todo. De esotra parte
cae el Castellar, de los Ramrez y Saavedras, y a la vuelta,
Villamanrique, de las Zigas[464], de la gran casa de Bjar, cuyo
ltimo malogrado marqus fu Guzmn dos veces Bueno, sobrino del gran
Patriarca de las Indias, capelln y limosnero mayor del Rey, cuya
generosa piedad se taracea con su oficio y con su sangre, y hermano del
gran Duque de Sidonia[465], cuyo solio es Sanlcar de Barrameda, corte
suya, que est ese ro abajo, siendo Narciso del Ocano y Generalsimo
del Andaluca y de las costas del mar de Espaa, a cuyo bastn y siempre
planta vencedora obedece el agua y la tierra, asegurando a su Rey toda
su monarqua en aquel promontorio donde asiste[466], para blasn del
mundo. Y pues ya llega la noche, y destas alabanzas no puedo salir menos
que callando para encarecellas, dejemos para maana lo dems;--bajndose
del terrado a tratar que se aderezase la cena, y a salir un poco por la
ciudad a su insigne Alameda, que hizo y adorn con las dos colunas de
Hrcules el Conde de Barajas[467], asistente de Sevilla, y despus, de
Castilla dignsimo presidente.




TRANCO VIII


Ya, para ejecutar su disignio[468], haba tomado doa Tomasa[469] (que
siempre tomaba, por cumplir con su nombre y su condicin) una litera
para Sevilla, y una acmila en que llevar algunos bales para su ropa
blanca y algunas galas, con las del dicho galn soldado, que, metindose
los dos en la dicha litera, partieron de Madrid, como unos
hermanos[470], con la requisitoria que hemos referido. Y a nuestro
Astrlogo no le haban dado sepultura, sobre las barajas de un
testamento que haba hecho unos das antes y descubrieron en un
escritorio unos deudos suyos, y estaba la justicia poniendo en razn
esta litispendencia. Y el Cojuelo y don Cleofs, que haban dormido
hasta las dos de la tarde, por haber andado rondando la noche antes, la
mayor parte della, por Sevilla, despus de haber comido algunos pescados
regalados[471] de aquella ciudad y del pan que llaman de Gallegos[472],
que es el mejor del mundo, y habiendo dormido la siesta (bien que el
compaero siempre velaba, haciendo diligencias para lisonjear a su dueo
en razn de su delito), se subieron al dicho terrado, como la tarde
antes, y ensendole algunos particulares edificios a su compaero, de
los que haban quedado sin referir la tarde antes en aquel golfo de
pueblos, suspir dos veces don Cleofs, y preguntle el Cojuelo:

--De qu te has acordado, amigo? Qu memorias te han dividido esas dos
exhalaciones de fuego desde el corazn a la boca?

--Camarada--le respondi el Estudiante--, acordme de la calle Mayor de
Madrid y de su insigne paseo a estas horas, hasta dar en el Prado.

--Fcil cosa ser verle--dijo el Diablillo--tan al vivo como est
pasando agora: pide un espejo a la Gspeda y tendrs el mejor rato que
has tenido en tu vida; que aunque yo, por la posta, en un abrir y cerrar
de ojos, te pudiera poner en l[473], porque las que yo conozco comen
alas del viento por cebada, no quiero que dejemos a Sevilla[474] hasta
ver en qu paran las diligencias de Cienllamas y las de tu dama, que
viene caminando ac, y me hallo en este lugar muy bien[475], porque
alcanzan a l las conciencias de Indias.

A este mismo tiempo suba a su terrado Rufina Mara, que as se llamaba
la gspeda, dama entre nogal y granadillo, por no llamarla mulata, gran
piloto de los rumbos ms secretos de Sevilla, y alfaneque[476] de volar
una bolsa de bretn desde su faldriquera a las garras de tanta
doncelliponiente[477] como venan a valerse della. Iba en jubn de
holanda blanca acuchillado[478], con una enaguas blancas de
cotona[479], zapato de ponlev[480], con escarpn[481] sin media, como
es usanza en esta tierra entre la gente tapetada[482], que a estas horas
se suba a su azotea a tocar[483] de la tarntula con un peine y un
espejo que poda ser de armar[484]; y el Cojuelo, viendo la ocasin, se
le pidi con mucha cortesa para el dicho efeto, diciendo:

--Bien puede estar aqu la seora Gspeda; que yo s que tiene
inclinacin a estas cosas.

--Ay, seor!--respondi la Rufina Mara--, si son de la
nigromanca[485], me pierdo por ellas; que nac en Triana, y s echar
las habas[486] y andar el cedazo[487] mejor que cuantas hay de mi
tamao, y tengo otros primores mejores, que fiar de vuesas mercedes si
me la hacen, aunque todos los que son entendidos me dicen que son
disparates.

--No dicen mal--dijo el Cojuelo--; pero, con todo eso, seora Rufina
Mara, de tan gran talento se pueden fiar los que yo quiero ensear a mi
camarada. Est atenta.

Y tomando el espejo en la mano, dijo:

--Aqu quiero ensealles a los dos lo que a estas horas pasa en la calle
Mayor[488] de Madrid, que esto slo un demonio lo puede hacer, y yo. Y
advirtase que en las alabanzas de los seores que pasaren, que es
mesa[489] redonda[490], que cada uno de por s hace cabecera, y que no
es pleito de acreedores, que tienen unos antelaciones a otros.

--Ay, seor!--dijo la tal Rufina--, comience vuesa merced, que ser
mucho de ver; que yo cuando nia estuve en la Corte con una dama que se
fu tras de un caballero del hbito de Calatrava que vino a hacer aqu
unas pruebas, y despus me volvieron mis padres a Sevilla, y qued con
grande inclinacin a esa calle, y me holgara de volverla a ver, aunque
sea en este espejo.

Apenas acab de decir esto la Gspeda, cuando comenzaron a pasar
coches, carrozas, y literas, y sillas, y caballeros a caballo, y tanta
diversidad de hermosuras y de galas, que pareca que se haban soltado
abril y mayo y desatado las estrellas[491]. Y don Cleofs, con tanto
ojo[492], por ver si pasaba doa Tomasa; que todava la tena en el
corazn, sin haberse templado con tantos desengaos. Oh proclive
humanidad nuestra, que con los malos trminos se abrasa, y con los
agasajos se destempla[493]! Pero la tal doa Tomasa, a aquellas horas,
ya haba pasado de Illescas en su litera de dos yemas[494].

La Rufina Mara estaba sin juicio mirando tantas figuras como en aquel
teatro del mundo iban representando papeles diferentes, y dijo al
Cojuelo:

--Seor Gsped, enseme al Rey y a la Reina; que los deseo ver y no
quiero perder esta ocasin.

--Hija--le respondi el Cojuelo--, en estos paseos ordinarios no salen
Sus Majestades; si quiere ver sus retratos al vivo, presto llegaremos
adonde cumpla su deseo.

--Sea en hora buena--dijo la tal Rufina, y prosigui, diciendo--: Quin
es este caballero y gran seor que pasa agora con tanto lucimiento de
lacayos y pajes en ese coche que puede ser carroza del sol?

El Cojuelo le respondi:

--Este es el almirante de Castilla don Juan Alfonso Enrquez de Cabrera,
duque de Medina de Roseco y conde de Mdica, terror de Francia en
Fuenterraba.

--Ay, seor!--dijo la Rufina--. Aqul nos ech los franceses de
Espaa? Dios le guarde muchos aos.

--El y el gran Marqus de los Vlez--respondi el Cojuelo--fueron los
Pelayos segundos, sin segundos, de su patria Castilla.

--Quin viene en aquella carroza que parece de la Primavera?--pregunt
la Rufina.

--All viene--dijo el Cojuelo--el Conde de Oropesa y Alcaudete, sangre
de Toledo, Pimentel, y de la real de Portugal, prncipe de grandes
partes; y el que va a su mano derecha es el Conde de Luna su primo,
Quiones y Pimentel, seor de la casa de Benavides en Len, hijo
primognito del Conde de Benavente, que es Luna que tambin resplandece
de da. El Conde de Lemos y Andrade, marqus de Sarria, pertiguero mayor
de Santiago, Castro y Enrquez, del gran Duque de Arjona, viene en aquel
coche; tan entendido y generoso como gran seor. Y en esotro, el Conde
de Monterrey y Fuentes, presidente de Italia, que ha venido de ser
Virrey de Npoles, dejando de su gobierno tanto aplauso a las dos
Sicilias y sucedindole en esta dignidad el Duque de las Torres, marqus
de Liche[495] y de Toral, seor del castillo de Aviados, sumiller de
corps de su Majestad, prncipe de Astillano, y duque de Sabioneta, que
este ttulo es el ms compatible con su grandeza; a quien acompaa, con
no menos sangre y divino ingenio, en Italia, el Marqus de
Alcaizas[496], Almansa, Enrquez y Borja. All viene el Condestable
prudentsimo Velasco, gentilhombre de la cmara de su Majestad, con su
hermano el Marqus del Fresno. El Duque de Hijar le sigue, Silva, y
Mendoza, y Sarmiento, marqus de Alenquer y Ribadeo, gran cortesano y
hombre de a caballo grande en entrambas sillas[497], que por el ltimo
ttulo que hemos dicho tiene previlegio de comer con los Reyes la Pascua
deste nombre. Va con l el Marqus de los Balbases, Espnola, cuyo
apellido puso su gran padre sobre las estrellas. All va el Conde de
Altamira, Moscoso y Sandoval, gran seor y caballero en todo,
caballerizo mayor de su Majestad de la Reina. All pasa el Marqus de
Pobar, Aragn, con don Antonio de Aragn su hermano, del Consejo de
Ordenes y del supremo de la Inquisicin. Los que atraviesan en aquel
coche agora son el Marqus de Jdar y el Conde de Pearanda, del Consejo
Real de Castilla, ambos Simancas[498] de la jurispericia como de la
nobleza.

--Quin son aquellos dos mozos que van juntos--pregunt Rufina--, de
una misma edad, al parecer, y que llevan[499] llaves doradas?

--El Marqus de la Hinojosa--respondi el Cojuelo--, conde de Aguilar y
seor de los Cameros, Ramrez y Arellano, es el uno, y el otro es el
Marqus de Aytona, favorecedor de la Msica y de la Poesa, que hered,
hasta la posteridad, de su padre, entrambos camaristas.

--Qu coche es aqul tan lleno, que va espumando sangre[500]
generossima en tantos bizarros mozos?--pregunt la tal Gspeda.

--Es del Duque del Infantado--dijo el Cojuelo--, cabeza de los Mendozas
y Sandoval de varn, marqus de Santillana y del Cenete, conde de
Saldaa y del Real de Manzanares, hijo y retrato de tan gran padre. Los
que van con l son el Marqus de Almenara, el ms bizarro, galn y bien
visto de la Corte, hijo del gran Marqus de Orani, el Almirante de
Aragn, perfecto caballero, el Marqus de San Romn, caballero de veras,
heredero del gran Marqus de Velada, rayo de Orn, de Holanda y
Gelanda, y su hermano el Marqus de Salinas, que iguala el alma con el
cuerpo, copias vivas de tan gran padre, y don Iigo Hurtado de Mendoza,
primo del Duque del Infantado, grandes caballeros todos y seores, que
ellos solos pueden alabarse a ellos mismos[501] con decir quin son; que
todas lenguas de la Fama no bastan. Va con ellos don Francisco de
Mendoza, gentilhombre cortesano, favorecido de todos y diestro en
entrambas sillas de la espada blanca y negra[502].

--Qu tropa es esta que viene agora a caballo?--pregunt la Rufina.

--Si pasan a espacio, te lo dir--dijo el Cojuelo--. Estos dos primeros
son el Conde de Melgar y el Marqus de Peafiel, que llevan en sus
ttulos sus aplausos; don Baltasar de Ziga, el Conde de Brandevilla su
hermano, hijos del Marqus de Mirabel, y que lo parecen en todo; el
Conde de Medelln, Portocarrero de varn, y el Prncipe de Arambergue,
primognito del Duque de Ariscot; el Marqus de la Guardia, que tiene
ttulo de ngel; el Marqus de la Liseda, Silva y Manrique de Lara, y
[don] Diego Gmez de Sandoval, comendador mayor de Calatrava, marqus de
Villazores, Aover y Humanes, don Baltasar de Guzmn y Mendoza, heredero
de la gran casa de Orgaz; Arias Gonzalo, primognito del Conde de
Puonrostro, imitando las bizarras de su padre y afianzando las
imitaciones de su muy invencible agelo. All vienen el Conde de Molina
y don Antonio Mesa de Tobar su hermano, siendo crdito recprocamente
el uno del otro. Y entre ellos, don Francisco Luzn, blasn deste
apellido en Madrid, cuyo magnnimo corazn hallara[503] estrecha posada
en un gigante. Va con l don Jos de Castrejn, deudo suyo, gran
caballero, y ambos, sobrinos del ilustrsimo Presidente de Castilla. En
este coche que les sigue viene el Duque de Pastrana, cabeza de los
Silvas, estudioso prncipe y gran seor, con el Marqus de Palacios,
mayordomo del Rey y decendiente nico de Men Rodrguez de Sanabria,
seor de la Puebla de Sanabria, mayordomo mayor del rey don Pedro; el
Conde de Grajal, gran seor, y el Conde de Galve, su hermano del Duque,
molde de buenos caballeros, y en quien se hallara, si se perdiera[504],
la cortesa. Los dems que van acompandole son hombres insignes de
diferentes profesiones; que ste es siempre su squito. Viene hablando
en otro coche con el Prncipe de Esquilache su to y con el Duque de
Villahermosa don Carlos, su hermano, ste, del Consejo de Estado de su
Majestad, y esotro, prncipe de los ingenios. Va con ellos el duque mozo
de Villahermosa, don Fernando, en quien lo entendido y lo bizarro corren
parejas, y don Fernando de Borja, comendador mayor de Montesa, de la
cmara de su Majestad, con veinte y dos cursos de virrey, que se puede
graduar de Catn Uticense y Censorino. All viene el Marqus de Santa
Cruz, Neptuno espaol y mayordomo mayor de la Reina nuestra seora.
Aqul es el Conde de Alba de Liste, con el Marqus de Tabara y el
Conde de Puonrostro. Y tras ellos, el Duque de Nochera, Hctor
napolitano y gobernador hoy de Aragn. En ese coche que se sigue viene
el Conde de Corua, Mendoza y Hurtado de las Nueve Musas, honra de los
consonantes castellanos, en compaa del Conde de la Puebla de
Montalbn, Pacheco y Girn. All, el Marqus de Malagn, Ulloa y
Saavedra, y el Marqus de Malpica, Barroso y Ribera, y el de Frmista,
padre del Marqus de Caracena, celebrado por Marte castellano en Italia,
y el Conde de Orgaz, Guzmn y Mendoza, de Santo Domingo y San
Ilefonso[505], todos Mayordomos del Rey. Aquel que va en aquel coche es
el Marqus de Floresdvila, Ziga y Cueva, to del gran Duque de
Alburquerque, que hoy est sirviendo con una pica en Flandes, capitn
general de Orn, donde fu asombro del frica levantando las banderas de
su Rey veinte y cinco leguas dentro de la Berbera. All va el Conde de
Castrollano, napolitano Adonis. All va el Conde de Garces, Quesada y
andaluz gallardo, el Marqus de Velmar[506], el Marqus de Tarazona,
Conde de Ayala, Toledo y Fonseca, el Conde de Santisteban y Cocentaina y
el Conde de Cifuentes, divinos ingenios; el Conde de la Calzada, y tras
l, el Duque de Pearanda, Sandoval y Ziga. Y en esotro coche, don
Antonio de Luna y don Claudio Pimentel, del Consejo de Ordenes, Cstor y
Plux de la amistad y de la generosidad.

--Ay, seor!, aquel que pasa en aquel coche--dijo la Rufina--, si no me
engao, es de Sevilla, y se llama Luis Ponce de Sandoval, Marqus de
Valdeencinas, y como que me cri en su casa.

El Cojuelo respondi:

--Es un muy gran caballero y el ms bien quisto que hay en esta tierra
ni en la Corte; que no es pequeo encarecimiento. Y aquel con quien va
es el Marqus de Ayamonte, estirado ttulo de Castilla y Ziga de
varn; y no menos que l es ese que viene en ese coche, el Conde de la
Puebla del Maestre, que tiene ms maestres en su sangre que condes, mozo
de grandes esperanzas, y lo fuera de mayores posesiones si tuviera de su
parte la atencin de la Fortuna. All pasa el Conde de Castrillo, Haro,
hermano del gran Marqus de Carpio, presidente de Indias, y tras l, el
Marqus de Ladrada[507] y el Conde de Baos, padre y hijo, Cerdas, de la
gran casa de Medinaceli. Esotro es el Marqus de los Trujillos, bizarro
caballero. Y tras ellos, el Conde de Fuensalida, con don Jaime Manuel,
de la cmara de su Majestad y hermano del Duque de Maqueda y
Njara[508], que hoy gobierna el tridente de ambos mares.

--Dgame vuesa merced, seor Licenciado--dijo la Rufina--: qu casas
sumptuosas son estas que estn enfrente destas joyeras?

--Son del Conde de Oate[509]--dijo el Diablillo--, timbre
esclarecdisimo de los Ladrones de Guevara, Mercurio Mayor[510] de
Espaa y Conde de Villamediana, hijo de un padre que hace emperadores, y
es hoy presidente de Ordenes.

--Y aquellas gradas que estn all enfrente--prosigui la tal Rufina
Mara--, tan llenas de gente, de qu templo son, o qu hacen all tanta
variedad de hombres vestidos de diferentes colores?

--Aqullas son las gradas de San Felipe--respondi el Cojuelo--,
convento de San Agustn, que es el mentidero[511] de los soldados, de
adonde salen las nuevas primero que los sucesos.

--Qu entierro es ste tan sumptuoso que pasa por la calle
Mayor?--pregunt don Cleofs, que estaba tan aturdido[512] como la
mulata.

--ste es el de nuestro Astrlogo--respondi el Cojuelo--, que ayun
toda su vida, para que se lo coman todos stos en su muerte, y siendo su
retiro tan grande cuando vivo, orden que le paseasen por la calle Mayor
despus de muerto[513], en el testamento que hallaron sus parientes.

--Bellaco coche--dijo don Cleofs--es un atad para ese paseo.

--Los ms ordinarios son sos--dijo el Cojuelo--, y los que ruedan ms
en el mundo. Y ahora me parece--prosigui diciendo--que estarn mis amos
menos indignados conmigo, pues la prenda que solicitaban por m la
tienen all, hasta que vaya estotra mitad, que es el cuerpo, a regalarse
en aquellos baos de piedra azufre.

--Con sus tizones se lo coma[514]!--dijo don Cleofs.

Y la Rufina estaba absorta mirando su calle Mayor, que no les entendi
la pltica, y volvindose a ella el Cojuelo, le dijo:

--Ya vamos llegando, seora Gspeda, donde cumpla lo que desea; que sa
es la puerta del Sol y la plaza de armas de la mejor fruta[515] que hay
en Madrid. Aquella bellsima fuente de lapislzuli y alabastro es la del
Buen Suceso[516], adonde, como en pleito de acreedores, estn los
aguadores gallegos y coritos gozando de sus antelaciones para llenar de
agua los cntaros. Aqulla es la Victoria[517], de frailes mnimos de
San Francisco de Paula, retrato de aquel humilde y serfico portento que
en el palacio de Dios ocupa el asiento de nuestro soberbio prncipe
Lucifer; y mire all enfrente los retratos que yo la promet
ensear;--sin estar la dicha mulata en la pltica que hacia don Cleofs
haba dirigido el tal Cojuelo, y diciendo:

--Qu linda hilera de seores, que parece que estn vivos!

--El Rey nuestro seor es el primero--dijo el Cojuelo.

--Qu hombre est!--dijo la mulata--. Qu bizarros bigotes tiene, y
cmo parece rey en la cara y en el arte! Qu hermosa que est[518]
junto a l la Reina nuestra seora, y qu bien vestida y tocada! Dios
nos la guarde! Y aquel nio de oro que se sigue luego, quin es?

--El Prncipe, nuestro seor--dijo don Cleofs--, que pienso que le cri
Dios en la turquesa de los ngeles.

--Dios le bendiga--replic Rufina--, y mi ojo no le haga mal[519]; y
viviendo ms que el mundo, nunca herede a su padre, y viva su padre ms
siglos que tiene almenas en su monarqua. Ay, seor!--prosigui
Rufina--, quin es aquel caballero que, al parecer, est vestido a la
turquesca, con aquella seora tan linda al lado, vestida a la espaola?

--No es--dijo el Cojuelo--traje turquesco; que es la usanza hngara,
como ha sido rey de Hungra: que es Ferdinando de Austria, cesreo
emperador de Alemania y rey de Romanos, y la emperatriz su esposa Mara,
serensima infanta de Castilla, que hasta los demonios--volvindose a
don Cleofs--celebramos sus grandezas.

--Quin es aquel de tan hermosa cara y tan alentadas
guedejas[520]--pregunt la Mulata--, que est tambin en la cuadrilla
vestido de soldado, tan galn, tan bizarro y tan airoso, que se lleva
los ojos de todos, y tiene tanto auditorio mirndole?

--Aqul es el serensimo infante don Fernando--respondi el
Cojuelo--quest por su hermano gobernando los estados de Flandes, y es
arzobispo de Toledo y cardenal de Espaa, y ha dado al infierno las
mayores entradas de franceses y holandeses que ha tenido jams despus
que[521] se representa en l la eternidad de Dios, aunque entren las de
Jerjes y Daro, y pienso que ha de hacer dar grada[522] a mujeres de las
luteranas y calvinistas y protestantes que siguen la seta de sus
maridos, tanto, que los ms de los das vuelve el dinero el purgatorio.

--Gana me da, si pudiera--dijo la Mulata--, de dalle mil besos.

--En pas est--dijo don Cleofs--, que tendr el original bastante
mercadera de eso; que esta ceremonia dej Judas sembrada en aquellos
pases[523].

--Oh, cmo me pesa--dijo la Rufina--que va anocheciendo, y
encubrindose el concurso de la calle Mayor!

--Ya todo ha bajado al Prado[524]--dijo el Cojuelo--, y no hay nada que
ver en ella; tome vuesa merced su espejo; que otro da le ensearemos en
l el ro de Manzanares[525], que se llama _ro_ porque _se re_ de los
que van a baarse en l, no teniendo agua; que solamente tiene regada la
arena, y pasa el verano de noche[526], como ro navarrisco[527], siendo
el ms merendado y cenado de cuantos ros hay en el mundo.

--El ms caudal[528] dl es--dijo don Cleofs--, pues lleva ms hombres,
mujeres y coches que pescados los dos mares.

--Ya me espantaba yo--dijo el Cojuelo--que no volvas por tu ro.
Respndele eso al vizcano que dijo: O vende puente, o compra ro.

--No ha menester mayor ro Madrid[529]--dijo don Cleofs--, pues hay
muchos en l que se ahogan en poca agua, y en menos se ahogara aquel
regidor que entr en el Ayuntamiento de las ranas del Molino
quemado[530].

--Qu galante eres--dijo el Cojuelo--, don Cleofs, hasta contra tus
regidores!

Bajndose con esto de la azutea, y la Rufina protestando al Cojuelo que
le haba de cumplir la palabra al da siguiente. Todo lo cual y lo que
ms sucediere se deja para esotro tranco.




TRANCO IX


Y salindose al ejercicio de la noche pasada, aunque las calles de
Sevilla, en la mayor parte, son hijas del Laberinto de Creta, como el
Cojuelo era el Teseo de todas, sin el ovillo de Ariadna, llegaron al
barrio del Duque, que es una plaza ms ancha que las dems, ilustrada de
las ostentosas casas de los Duques de Sidonia, como lo muestra sobre sus
armas y coronel un nio con una daga en la mano[531], segundo Isaac en
el hecho, como esotro en la obediencia, el dicho que muri sacrificado a
la lealtad de su padre don Alonso Prez de Guzmn el Bueno, alcaide de
Tarifa; aposento siempre de los asistentes de Sevilla, y hoy del que con
tanta aprobacin lo es, el Conde de Salvatierra[532], gentilhombre de la
cmara del seor infante Fernando y segundo Licurgo del gobierno. Y al
entrar por la calle de las Armas, que se sigue luego a siniestra mano,
en un gran cuarto bajo, cuyas rejas rasgadas descubran algunas luces,
vieron mucha gente de buena capa[533] sentados con grande orden, y uno
en una silla con un bufete delante, una campanilla, recado de escribir y
papeles, y dos aclitos a los lados, y algunas mujeres con mantos, de
medio ojo[534], sentadas en el suelo, que era un espacio que hacan
los asientos, y el Cojuelo le dijo a don Cleofs:

--Esta es una academia de los mayores ingenios de Sevilla, que se juntan
en esta casa a conferir cosas de la profesin y hacer versos a
diferentes asumptos[535]: si quieres (pues eres hombre inclinado a esta
habilidad), ntrate a entretener dentro; que por gspedes y forasteros
no podemos dejar de ser muy bien recibidos.

Don Cleofs le respondi:

--En ninguna parte nos podemos entretener tanto: entremos norabuena.

Y trayendo en el aire, para entrar ms de rebozo, el Diablillo dos pares
de antojos, con sus cuerdas de guitarra para las orejas, que se las
quit a dos descorteses, que con este achaque palan su descortesa, que
estaban durmiendo, por ejercella de noche y de da, entraron muy
severos en la dicha Academia, que apatrocinaba, con el agasajo que
suele, el Conde de la Torre, Ribera, y Saavedra, y Guzmn, y cabeza y
varn de los Riberas. El presidente era Antonio Ortiz Melgarejo, de la
insignia de San Juan[536], ingenio eminente de la Msica y de la Poesa,
cuya casa fu siempre el museo de la Poesa y de la Msica. Era
secretario Alvaro de Cubillo, ingenio granadino que haba venido a
Sevilla a algunos negocios de su importancia[537], excelente cmico y
grande versificador, con aquel fuego andaluz que todos los que nacen en
aquel clima tienen, y Blas de las Casas[538] era fiscal, espritu
divino en lo divino y humano. Eran, entre los dems acadmicos,
conocidos don Cristbal de Rozas[539] y don Diego de Rosas, ingenios
peregrinos que han honrado el poema dramtico[540], y don Garca de
Coronel y Salcedo[541], fnix de las letras humanas y primer[542]
Pndaro andaluz.

Levantronse todos cuando entraron los forasteros, hacindolos acomodar
en los mejores lugares que se hallaron, y, sosegada la Academia al
repique de la campanilla del Presidente, habiendo referido algunos
versos de los sujetos[543] que haban dado en la pasada, y que daban
fin en los que entonces haba ledo con una silva al Fnix, que ley
doa Ana Caro[544], dcima musa sevillana[545], les pidi el Presidente
a los dos forasteros que por honrar aquella academia repitiesen algunos
versos suyos, que era imposible dejar de hacerlos muy buenos los que
haban entrado a or los pasados; y don Cleofs, sin hacerse ms de
rogar, por parecer castellano entendido y cortesano de nacimiento,
dijo:

--Yo obedezco, con este soneto que escrib a la gran mscara del Rey
nuestro seor, que se celebr en el Prado alto, junto al Buen Retiro,
tan grande anfiteatro, que borr la memoria de los antiguos griegos y
romanos.

Callaron todos, y dijo en alta voz, con accin bizarra y airoso ademn,
desta suerte[546]:

                         SONETO

        Aquel que, ms all de hombre, vestido
        De sus propios augustos esplendores,
        Al sol por virrey tiene, y en mayores
        Climas su nombre estrecha esclarecido,

        Aquel que, sobre un cfiro nacido,
        Entre los ciudadanos moradores
        Del Betis, a quien ms que paci flores
        Plumas para ser pjaro ha bebido,

        Aquel que a luz y a tornos desafa,
        En la mayor palestra que vi el suelo,
        Cuanta le ve estrellada monarqua,

        Es, a pesar del brbaro desvelo,
        Filipo el Grande, que, rbitro del da,
        Est partiendo imperios con el Cielo;

aplaudindolo toda la Academia con vtores y un dilatado estruendo
festivo; y apercibindose el Cojuelo para otro, destosindose como es
costumbre en los hombres, siendo l espritu, dijo deste modo:

          A UN SASTRE TAN CABALLERO, QUE NO QUERA CORTAR
          LOS VESTIDOS DE SUS AMIGOS, REMITINDOLOS A SU
          MASEBARRILETE[547].

                             SONETO

              Pnfilo, ya que los eternos dioses,
              Por el secreto fin de su juicio,
              No te han hecho tribuno ni patricio,
              Con que a la dignidad del Csar oses,

              Razn ser que el nimo reposes,
              Haciendo en ti oblacin y sacrificio;
              Que dicen que no acudes a tu oficio
              Estos que cortan lo que t no coses.

              Los ojos vuelve a tu primer estado:
              Las togas cose, y de vestillas deja;
              Que un plebeyo no aspira al consulado.

              Esto, Pnfilo, Roma te aconseja;
              No digan que de plumas que has hurtado
              Te has querido vestir, como corneja.

El soneto fu muy aplaudido de toda la Academia, diciendo los ms
noticiosos della que pareca epigrama de Marcial, o en su tiempo
compuesto de algn poeta que le quiso imitar, y otros dijeron que
adoleca[548] del Doctor[549] de Villahermosa, divino Juvenal aragons,
pidiendo el Conde de la Torre a don Cleofs y al Cojuelo que honrasen
aquella junta lo que estuviesen en Sevilla, y que dijesen los nombres
supuestos con que haban de asistilla, como se us en la Corusca y en la
academia[550] de Capua, de Npoles, de Roma y de Florencia, en Italia,
y como se acostumbraba en aqulla. Don Cleofs dijo que se llamaba _el
Engaado,_ y el Cojuelo, _el Engaador,_ sin entenderse el fundamento
que tenan los dos nombres; y repartiendo los asuntos para la academia
venidera, nombraron por presidente della al _Engaado_ y por fiscal al
_Engaador,_ porque el oficio de secretario no se mudaba, hacindoles
esta lisonja por forasteros, y porque les pareci a todos que eran
ingenios singulares. Y sacando una guitarra una dama de las tapadas,
templada sin sentillo[551], con otras dos cantaron a tres voces un
romance excelentsimo de don Antonio de Mendoza[552], soberano ingenio
montas, y dueo eminentsimo del estilo lrico, a cuya divina msica
vendrn estrechos todos los agasajos de su fortuna. Con que se acab la
academia de aquella noche, divindose los unos de los otros para sus
posadas, aunque todava era temprano, porque no haban dado las nueve, y
don Cleofs y el Cojuelo se bajaron hacia el Almeda, con pretexto de
tomar el fresco en la Alamenilla[553], baluarte bellsimo que resiste a
Guadalquivir, para que no anegue aquel gran pueblo en las continuas y
soberbias avenidas suyas. Y llegando a vista de San Clemente el Real,
que estaba en el camino, a mano izquierda, convento ilustrsimo de
monjas, que son seoras de todo aquel barrio, y de vasallos fuera dl,
patronazgo magnfico de los Reyes, fundado por el santo rey don
Fernando porque el da de su advocacin gan aquella ciudad de los
moros[554], le dijo el Cojuelo a don Cleofs.

--Este real edificio es jaula sagrada de un serafn, o Serafina, que fu
primero dulcsimo ruiseor del Tejo[555], cuya divina y extranjera voz
no cabe en los odos humanos, y sube en simtrica armona a solicitar
la capilla impirea, prodigio nunca visto en el diapasn ni en la
naturaleza; pero no por eso previlegiada de la envidia.

A estos hiprboles[556] iba dando carrete (verdades pocas veces
ejecutadas de su lengua), cuando, al revolver otra calle, pocas veces
paseada a tales horas de nadie, oyeron grandes carcajadas de risa[557] y
aplausos de regocijo en una casa baja, edificio humilde que se indiciaba
de jardn por unas pequeas verjas de una reja algo alta del suelo, que
malpara algunos relmpagos de luces, escasamente conocidos de los que
pasaban. Y preguntle al Cojuelo don Cleofs qu casa era aquella donde
haba tanto regocijo a aquellas horas. El Diablillo le respondi:

--ste se llama el garito de los pobres; que aqu se juntan ellos y
ellas, despus de haber pedido todo el da, a entretenerse y a jugar, y
a nombrar los puestos donde han de mendigar esotro da, porque no se
encuentren unas limosnas con otras. Entremos dentro y nos entretendremos
un rato; que, sin ser vistos ni odos, hacindonos invisibles con mi
buena maa, hemos de registrar este conclave de San Lzaro.

Y con estas palabras, tomando a don Cleofs por la mano, se entraron por
un balconcillo que a la mano derecha tena la mendiga habitacin, porque
en la puerta tenan puesto portero porque no entrasen ms de los que
ellos quisiesen y los que fuesen sealados de la mano de Dios[558]; y
bajando por un caracolillo a una sala baja, algo espaciosa, cuyas
ventanas salan a un jardinillo de ortigas y malvas, como de gente que
haba nacido[559] en ellas, la hallaron ocupada con mucha orden de los
pobres que haban venido, comenzando a jugar al rento y limetas[560] de
vino de Alans y Cazalla[561], que en aquel lugar nunca lo hay
razonable, y algunos mirones, sentados tambin, y en pie. La mesa sobre
que se jugaba era de pino, con tres pies y otro supuesto, que poda
pedir limosna como ellos, un candelero de barro con una antorcha de
brea, y los naipes con dos dedos de moho hacia cecina[562], de puro
manejados de aquellos prncipes, y el barato que se sacaba se iba
poniendo sobre el candelero. Y a estotra parte estaba el estrado de las
seoras, sobre una estera de esparto, de retorno del ivierno pasado; tan
remendados todos y todas, que parece que les haban cortado de vestir de
jaspes de los muladares. Y entrando don Cleofs y su compaero y
diciendo una pobra, fu todo uno. Ya viene el Diablo Cojuelo, alterse
don Cleofs y dijo a su camarada:

--Juro a Dios que nos han conocido.

--No te sobresaltes--respondi el Diablillo--; que no nos han conocido
ni nos pueden ver, como te previne; que el que ha dicho la pobra que
viene es aquel que entra agora, que trae una pierna de palo y una muleta
en la mano y se viene quitando la montera, y entre ellos le llaman el
Diablo Cojuelo por mal nombre, que es un bellaco, mal pobre, embustero y
ladrn, y estoy harto cansado con l y con ellas porque le llaman as,
que es una stira que me han hecho con esto, y que yo he sentido mucho;
pero esta noche pienso que me lo ha de pagar, aunque sea con la mano del
gato[563], como dicen.

--Muy grande atrevimiento--dijo don Cleofs--ha sido quererlas apostar
contigo, siendo t el demonio ms travieso del infierno, y no te la har
nadie que no te la pague.

--Estos pobres--dijo Cojuelo--, como son de Sevilla, campan tambin de
valientes[564], y reirn con los diablos; pero no se alabar, si yo
puedo, ste de haber salido horro desta chanza; que en el mundo se me
han atrevido solamente tres linajes de gente: representantes, ciegos y
pobres[565]; que los dems embusteros y gente deste gnero pasan por
demonios como yo.

En esto, se haba acomodado o sentdose en el suelo el Piedepalo, Diablo
Cojuelo segundo deste nombre, diciendo muchas galanteras a las damas, y
entr el Murcilago, llamado as porque peda de noche a gritos por las
calles, con Sopaenvino, que le haba encontrado agazapado en una taberna
y sacado por el rastro de los mosquitos que salan dl, como de la cuba
de Sahagn. Convidles con su asiento el Chicharro y el Gallo, el uno,
que cantaba pidiendo por las siestas en verano y despertando los
lirones[566]; el otro mendigaba por las madrugadas; y tomando el suelo
por mejor asiento, porque cualquiera cosa ms alta los desvaneca, y
estando en esto, entr un pobre en un carretn, a quien llamaban el
Duque, y todos se levantaron, ellos y ellas, a hacelle cortesa; y l,
quitndose un sombrerillo que haba sido de un carril[567] de un pozo,
dijo:

--Por mi amor que se estn quedos y quedas, o me volver a ir.

Temieron el disfavor, y llegndole el muchacho que le traa el carretn
a la mesa donde se jugaba, pidi cartas. Faran, que era uno de los del
juego, llamado desta suerte porque peda con plagas a las puertas de las
iglesias, y el Sargento, nombrado as porque tena un brazo menos[568],
le dijeron que los dejase jugar su excelencia, que estaban picados; que
despus haran lo que les mandaba; vinindose el Duque con el Marqus de
los Chapines, que era un pobre que andaba arrastrando[569], y de la
cintura arriba muy galn, y estaba entreteniendo las damas, diciendo:

--Con vusa[570] me vengo, que est ms bien parado.

Y a ninguno de los dos les haban las damas menester para nada.

La Postillona, llamada deste nombre porque peda a las veinte[571]
limosna, no dejando calle ni barrio que no anduviese cada da, tuvo
palabras con la Berlinga, tan larga como el nombre[572], que haba sido
senda de Esgueva a Zapardiel, sobre celos del Duque; y la Paulina[573],
que apellidaban ans porque maldeca a quien no le daba limosna, se pic
con la Galeona, que llamaban desta suerte porque andaba artillada de
nios que alquilaba para pedir, sobre haber dicho unas palabras
preadas[574] al Marqus, sin dar causa su seora a ello, metindose
la Lagartija y la Mendruga a revolverlas ms, y el Piedepalo a las
vueltas, con las Fuerzas de Hrcules, que eran dos pobres, uno sobre
otro, que a no meterse Zampalimosnas, que era el garitero, de por medio,
y Pericn el de la Barquera, y Embudo el Temerario, Tragadardos,
Zancayo, Perutano y Ahorcasopas, hubiera un paloteado[575], entre los
pobres y pobras, de los diablos. El Duque y el Marqus interpusieron
sus autoridades, y para quietallo de todo punto inviaron por un
particular[576], que trujo luego Piedepalo, para pagarlo de
bonete[577], que fueron unos ciegos y una gaita zamorana que muy cerca
de all se recogan, que fu menester pagrselo adelantado porque se
levantasen, y se concert en treinta cuartos, y dijo el Duque que no se
haba pagado tan caro particular jams, por vida de la Duquesa[578]. Y
al mismo tiempo que entr Piedepalo con el particular, se entr tras
ellos Cienllamas, con la vara en la pretina[579], y Chispa y Redina con
l, preguntando:

--Quin es aqu el Diablo Cojuelo? Que he tenido soplo que est aqu en
este garito de los pobres, y no me ha de salir ninguno deste aposento
hasta reconocellos a todos, porque me importa hacer esta prisin.

Los pobres y las pobras se escarapelaron viendo la justicia en su
garito, y el verdadero Diablo Cojuelo, como quien deja la capa al toro,
dej a Cienllamas cebado con el pobrismo, y por el caracolillo se
volvieron a salir del garito l y don Cleofs.

--Este es--dijo el Duque sealando a Piedepalo--; que nosotros, ni
hombres como nosotros, no hemos de defender de la justicia a hombres tan
delincuentes;--tomando venganza de algunos embustes que les haba hecho
en las limosnas de la sopa de los conventos; y agarrando con l Chispa y
Redina, comenz a pedir iglesia[580] a grandes voces Piedepalo que en un
bodegn hiciera lo mismo, queriendo dalles a entender que era ermita, y
no garito, donde estaban, y que todos y todas haban venido a hacer
oracin a ella. El tal Cienllamas y Chispa y Redina comenzaron a sacalle
arrastrando, dicindole, entre algunos puetes y mojicones:

--No pensis, ladrn, que os habis de escapar con esos embustes de
nuestras manos; que ya os conocemos.

Entonces el Marqus[581], metiendo las manos en los chapines, dijo:

--Por qu hemos de consentir que no contradiga el Duque que lleve
preso un alguacil a un pobrete como el Cojuelo? Por vida de la
Marquesa[582] que no lo ha de llevar!

Y hacindose los dems pobres y pobras de su parte, y apagando las
luces, comenzaron con los asientos y con las muletas y bordones a
zamarrealle a l y a sus corchetes a escuras, tocndoles los ciegos la
gaita zamorana y los dems instrumentos, a cuyo son no se oan los unos
a los otros, acabando la culebra[583] con el da y con desaparecerse los
apaleados.




TRANCO X


En este tiempo llegaban a Gradas[584] su camarada y don Cleofs[585],
tratando de mudarse de aquella posada, porque ya tena rastro dellos
Cienllamas, cuando vieron entrar por la posta, tras un postilln, dos
caballeros soldados vestidos a la moda, y djole el Cojuelo a don
Cleofs.

--Estos van a tomar posada y apearse a Caldebayona[586] o a la
Pajera[587], y es tu dama y el soldado que viene en su compaa, que,
por acabar ms presto la jornada, dejaron la litera y tomaron postas.

--Juro a Dios--dijo don Cleofs--que lo he de ir a matar antes que se
apee, y a cortalle las piernas[588] a doa Tomasa!

Sin riesgo tuyo se har todo eso--dijo el Cojuelo--, ni sin tanta
demostracin pblica: gobirnate por m agora; que yo te dejar
satisfecho.

--Con eso me has templado--dijo don Cleofs--; que estaba loco de celos.

--Ya s qu enfermedad es sa, pues se compara a todo el infierno[589]
junto--dijo el Diablillo--. Vmonos a casa de nuestra mulata: almorzars
y conmutars en sueo la pendencia; y acurdate que has de ser
presidente de la Academia, y yo fiscal.

--Pardiez--dijo don Cleofs--, todo se me haba olvidado con la
pesadumbre; pero es razn que cumplamos nuestras palabras como quien
somos.

Y habindose mudado de la posada de Rufina otro da[590] a otra de la
Morera[591], ms recatada, pasaron los que faltaron para la Academia
en estudiar y escribir los sujetos que les haban dado y en hacer don
Cleofs una oracin para preludio della, como es costumbre y obligacin
de las presidencias de tales actos; y, llegado el da, se aderezaron lo
mejor que pudieron, y al anochecer partieron a la palestra, donde les
esperaban todos los ingenios con admiraciones de los suyos, y con los
mismos antojos[592] de la preez pasada se fueron sentando en los
lugares que les tocaban; y haciendo seal con la campanilla para obligar
al silencio, don Cleofs, llamado _el Engaado_ en la Academia, hizo una
oracin excelentsima en verso de silva, cuyos nmeros ataron los odos
al aplauso y desataron los asombros a sus alabanzas. Y en pronunciando
la ltima palabra, que es el _Dixi_[593], volviendo a resonar el pjaro
de plata, dijo:

--Yo quiero parecer presidente en publicar agora, despus de mi oracin,
unas premticas que guarden los divinos ingenios que me han constituido
en esta dignidad;--leyendo desta manera un papel que traa doblado en el
pecho:

PREMTICAS Y ORDENANZAS QUE SE HAN DE GUARDAR EN LA INGENIOSA ACADEMIA
SEVILLANA DESDE HOY EN ADELANTE.

Y por que se celebren y publiquen con la solemnidad que es necesaria,
sirviendo de atabales los cuatro vientos y de trompetas el Msico de
Tracia[594], tan marido, que por su mujer _descendit ad inferos_, y
Arin, que, siendo de los piratas con quien navegaba arrojado al mar
por roballe, le di un delfn en su escamosa espalda, al son de su
instrumento, jamugas para que no naufragase, _et coetus, et Amphion
Thebanae conditor urbis_[595]; y pregonero la Fama, que penetra
provincias y elementos, y secretario que se las dicte Virgilio Marn,
prncipe de los poetas, digan desta suerte:

Don Apolo, por la gracia de la Poesa, rey de las Musas, prncipe de la
Aurora, conde y seor de los orculos de Delfos y Delo, duque del Pindo,
archiduque de las dos Frentes del Parnaso y marqus de la Fuente
Cabalina, etc., a todos los poetas heroicos, picos, trgicos, cmicos,
ditirmbicos, dramticos[596], autistas, entremeseros, bailinistas[597]
y villancieres[598], y los dems del nuestro dominio, ans seglares como
eclesisticos, salud y consonantes.

Sepades: como, advirtiendo las grandes desrdenes y desperdicios con que
han vivido hasta aqu los que manejan nuestros ridmos[599], y que son
tantos los que sin temor de Dios y de sus conciencias, componen,
escriben y hacen versos, salteando y capeando de noche y de da los
estilos, conceptos y modos[600] de decir de los mayores, no imitndolos
con la templanza y perfrasis que aconseja Aristteles, Horacio y Csar
Escalgero, y los dems censores que nuestra Potica advierten, sino
remendndose con centones de los otros y haciendo mohatras de versos,
fulleras y trapazas, y para poner remedio en esto, como es justo,
ordenamos y mandamos lo siguiente:

Primeramente se manda que todos escriban con voces castellanas, sin
introducillas de otras lenguas, y que el que dijere _fulgor_, _libar,
numen, purpurear, nieta, trmite, afectar, pompa, trmula, amago,
idilio_[601] ni otras desta manera, ni introdujere posposiciones[602]
desatinadas, quede privado de poeta por dos academias, y a segunda vez,
confiscadas sus slabas y arados de sal[603] sus consonantes, como
traidores a su lengua materna.

Item, que nadie lea sus versos en idioma de jarabe, ni con grgaras de
algaraba en el gtur[604], sino en nuestra castellana pronunciacin,
pena de no ser odos de nadie.

Item, por cuanto celebraron el fnix en la academia pasada en tantos
gneros de versos, y en otras muchas ocasiones lo han hecho otros,
levantndole testimonios a esta ave[605] y llamndola hija y heredera de
s propia y pjaro del sol, sin haberle tomado una mano ni haberla
conocido si no es para servilla, ni haber ningn testigo de vista de su
nido, y ser alarbe de los pjaros, pues en ninguna regin ha encontrado
nadie su aduar, mandamos que se ponga perpetuo silencio en su memoria,
atento que es alabanza supersticiosa y pjaro de ningn provecho para
nadie, pues ni sus plumas sirven en las galas cortesanas ni militares,
ni nadie ha escrito con ellas, ni su voz ha dado msica a ningn
melanclico, ni sus pechugas alimento a ningn enfermo; que es pjaro
duende, pues dicen que le hay, y no le encuentra nadie, y ave solamente
para s; finalmente, sospechosa de su sangre, pues no tiene agelo que
no haya sido quemado; estando en el mundo el pjaro celeste, el cisne,
el guila, que no era bobo Jpiter, pues la eligi por su embajatriz, la
garza, el nebl, la paloma de Venus, el pelcano, afrenta de los
miserables[606], y, finalmente, el capn de leche[607], con quien los
dems son unos pcaros. Este s que debe alabarse, y mtenle un fnix a
quien sea su devoto, cuando tenga ms necesidad de comer. Dios se lo
perdone a Claudiano, que celebr esta necedad imaginada, para que todos
los poetas pecasen en l.

Item, porque a nuestra noticia ha venido que hay un linaje de poetas y
poetisas hacia palaciegos, que hacen ms estrecha vida que los monjes
del Paular[608], porque con ocho o diez vocablos solamente, que son
_crdito, descrdito, recato, desperdicio, ferrin, desmn, atento,
valido, desvalido, baja fortuna, estar falso, explayarse_, quieren
expresar todos sus conceptos y dejar a Dios solamente que los entienda,
mandamos que les den otros cincuenta vocablos ms de ayuda de costa, del
tesoro de la Academia, para valerse dellos, con tal que, si no lo
hicieren, caigan en pena de menguados y de no ser entendidos, como si
hablaran en vascuence.

Item, que en las comedias se quite el desmesurarse los embajadores con
los reyes, y que de aqu en adelante no le[609] valga la ley del
mensajero[610]; que ningn prncipe en ellas se finja hortelano por
ninguna infanta, y que a las de Len se les vuelva su honra con
chirimas[611], por los testimonios que las han levantado; que los
lacayos graciosos no se entremetan con las personas reales si no es en
el campo, o en las calles de noche; que para querer dormirse sin qu ni
para qu, no se diga: Sueo me toma, ni otros versos por el
consonante, como decir a _rey_, porque es justsima ley, ni a _padre_,
porque a mi honra ms cuadre, ni las dems; A furia me provoc[612],
Aqu para entre los dos y otras civilidades, ni que se disculpen sin
disculparse, diciendo:

            Porque un consonante obliga
            a lo que el hombre no piensa[613].


Y al poeta que en ellas incurriere de aqu adelante, la primera vez le
silben, y la secunda, sirva a su Majestad con dos comedias en Orn[614].

Item, que los poetas ms antiguos se repartan por sus turnos a dar
limosna de sonetos, canciones, madrigales, silvas, dcimas, romances y
todos los dems gneros de versos a poetas vergonzantes que piden de
noche, y a recoger los que hallaren enfermos comentando, o perdidos en
las _Soledades_ de don Luis de Gngora; que haya una portera en la
Academia, por donde se d sopa de versos a los poetas mendigos.

Item, que se instituya una Hermandad y Peralvillo contra los poetas
monteses y jabales[615].

Item, mandamos que las comedias de moros se bauticen dentro de cuarenta
das o salgan del reino.

Item, que ningn poeta, por necesidad ni amor, pueda ser pastor de
cabras ni ovejas, ni de otra res semejante, salvo si fuere tan Hijo
Prdigo, que, disipando sus consonantes en cosas ilcitas, quedare sin
ninguno sobre qu caer poeta[616]; mandamos que en tal caso, en pena de
su pecado, guarde cochinos.

Item, que ningn poeta sea osado a hablar mal de los otros si no es dos
veces en la semana.

Item, que al poeta que hiciere poema heroico no se le d de plazo ms
que un ao y medio, y que lo que ms tardare se entienda que es falta de
la musa; que a los poetas satricos no se les d lugar en las academias,
y se tengan por poetas bandidos y fuera del gremio de la poesa noble, y
que se pregonen las tallas[617] de sus consonantes, como de hombres
facinerosos a la repblica. Que ningn hijo de poeta que no hiciere
versos no pueda[618] jurar por vida de su padre, porque parece que no es
su hijo.

Item, que el poeta que sirviere a seor ninguno[619], muera de hambre
por ello.

Y, al fin, estas premticas y ordenanzas se obedezcan y ejecuten como
si fueran leyes establecidas de nuestros prncipes, reyes y emperadores
de la Poesa. Mndanse pregonar, porque venga a noticia de todos.

Celebradsimo fu el papel de _el Engaado_ por peregrino y caprichoso,
sacando, al mismo tiempo que le acababa, otro del pecho _el Engaador_,
llamado as en la Academia y en los tres hemisferios[620], y fiscal de
la presente, que deca desta manera:

PRONSTICO Y LUNARIO DEL AO QUE VIENE, AL MERIDIANO DE SEVILLA Y
MADRID, CONTRA LOS POETAS, MSICOS Y PINTORES. COMPUESTO POR EL
ENGAADOR, ACADMICO DE LA INSIGNE ACADEMIA DEL BETIS, Y DIRIGIDO A
PERICO DE LOS PALOTES, PROTO-DEMONIO Y POETA DE DIOS TE LA DEPARE
BUENA;

interrumpiendo estas ltimas razones un alguacil de los veinte[621],
guarnecido de corchetes[622] (y tantos, que si fueran de plata,
pudiera[623] competir con la capitana y almiranta de los galeones cuando
vuelven de retorno con las entraas del Potos y los corazones de los
que los esperan y los traen), doa Tomasa y su soldado, como entraron
por la posta para estar a la vista de la ejecucin de su requisitoria;
la Academia se alter con la intempestiva visita, y el atrevido
Alguacil dijo:

--Vuesas mercedes no se alboroten: que yo vengo a hacer mi oficio y a
prender no menos que al seor Presidente, porque es orden de Madrid, y
la he de hacer de Evangelio[624].

Palotearon los acadmicos, y don Cleofs se espeluz tanto y cuanto, y
el Fiscal, que era el Cojuelo, le dijo:

--No te sobresaltes[625], don Cleofs, y djate prender, no nos perdamos
en esta ocasin; que yo te sacar a paz y a salvo de todo[626].

Y volviendo a los dems, les dijo lo mismo, y que no convena en aquel
lance resistencia ninguna; que si fuera menester, _el Engaado_ y l
metieran a todos los alguaciles de Sevilla las cabras en el corral[627].

--Hombre hay aqu--dijo un estudiantn del Corpus[628], graduado por la
Feria y el pendn verde[629]--, que, si es menester, no dejar oreja de
ministro a manteazos, siendo yo el menor de todos estos seores.

El Alguacil trat de su negocio sin meterse en ms dimes ni diretes,
deseando ms que hubiese dares y tomares, y doa Tomasa estuvo empuada
la espada y terciada la capa a punto de pelear al lado de su soldado;
que era, sobre alentada[630], muy diestra, como haba tanto que jugaba
las armas[631], hasta que vi sacar preso al que le negaba la deuda,
libre de polvo y paja. El Cojuelo se fu tras ellos, y la Academia se
malogr aquella noche, y muri de viruelas locas.

El Cojuelo, arrimndose al Alguacil, le dijo aparte, metindole un
bolsillo en la mano, de trecientos escudos:

--Seor mo, vuesa merced ablande su clera con este diaquiln[632]
mayor, que son ciento y cincuenta doblones de a dos.

Respondindole el Alguacil, al mismo tiempo que los recibi:

--Vuesas mercedes perdonen el haberme equivocado, y el seor Licenciado
se vaya libre y sin costas, ms de las que le hemos hecho; que yo me he
puesto a un riesgo muy grande habiendo errado el golpe.

El soldado y la seora doa Tomasa, que tambin haban regalado al
Alguacil, por ms protestas que le hicieron entonces, no le pudieron
poner en razn, y ya a estas horas estaban los dos camaradas tan lejos
dellos, que haban llegado al ro y al Pasaje[633], que llaman, por
donde pasan de Sevilla a Triana y vuelven de Triana a Sevilla, y,
tomando un barco, durmieron aquella noche en la calle del Altozano,
calle Mayor[634] de aquel ilustre arrabal, y la Vitigudino y su galn se
fueron muy desairados a lo mismo a su posada, y el Alguacil a la suya,
haciendo mil discursos con sus trecientos escudos, y el Cojuelo madrug
sin dormir, dejando al compaero en Triana, para espiar en Sevilla lo
que pasaba acerca de las causas de los dos, revolviendo de paso dos o
tres pendencias en el Arenal[635].

Y el Alguacil despert ms temprano, con el alborozo de sus doblones,
que haba puesto debajo de las almohadas, y, metiendo la mano, no los
hall; y levantndose a buscallos, se vi emparedado de carbn, y todos
los aposentos de la casa de la misma suerte, porque no faltase lo que
suele ser siempre del dinero que da el diablo[636], y tan sitiado desta
mercadera, que fu necesario salir por una ventana que estaba junto al
techo, y en saliendo, se le volvi todo el carbn ceniza; que si no
fuera ans, tomara despus por partido dejar lo alguacil por carbonero,
si fuera el carbn de la encina del infierno[637], que nunca se acaba,
amn, Jess.

El Cojuelo iba dando notables risadas entre s, sabiendo lo que le haba
sucedido al Alguacil con el soborno. Saliendo, en este tiempo, por cal
de Tintores[638] a la plaza de San Francisco, y habiendo andado muy
pocos pasos, volvi la cabeza y vi que le venan siguiendo Cienllamas,
Chispa y Redina; y, dejando las muletas, comenz a correr, y ellos tras
l, a grandes voces diciendo:

--Tengan ese cojo ladrn!

Y cuando casi le echaban las garras Chispa y Redina, vena un escribano
del nmero[639] bostezando, y metisele el Cojuelo por la boca, calzado
y vestido, tomando iglesia, la que ms a su propsito pudo hallar[640].
Quisieron entrarse tras l a sacalle deste sagrado Chispa, Redina y
Cienllamas, y sali a defender su juridicin una cuadrilla de sastres,
que les hicieron resistencia a agujazos y a dedalazos, obligando a
Cienllamas a inviar a Redina al infierno por orden de lo que se haba de
hacer; y lo que trujo[641] en los aires fu que, con el Escribano y los
sastres, diesen con el Cojuelo en los infiernos[642]. Ejecutse como se
dijo, y fu tanto lo que los revolvi el Escribano, despus de haberle
hecho gormar al Cojuelo, que tuvieron por bien los jueces de aquel
partido echallo fuera, y que se volviese a su escritorio, dejando a los
sastres en rehenes, para unas libreas que haban de hacer a Lucifer a la
festividad del nacimiento del Antecristo; tratando doa Tomasa,
desengaada, de pasarse a las Indias con el tal soldado, y don Cleofs,
de volverse a Alcal a acabar sus estudios, habiendo sabido el mal
suceso de la prisin de su Diablillo, desengaado de que hasta los
diablos tienen sus alguaciles, y que los alguaciles tienen a los
diablos[643]. Con que[644] da fin esta novela, y su dueo gracias a
Dios porque le sac della con bien, suplicando a quien la leyere que se
entretenga y no se pudra en su leyenda[645], y ver qu bien se halla.


Notas:

[Nota 1: En la conferencia leda en el teatro Espaol la noche del 4
de febrero de 1910, al estrenarse la refundicin de _La Luna de la
Sierra_, hecha por don Cristbal de Castro.]

[Nota 2: Narrla--mejor dira _marrla_--don Joaqun Mara Ferrer,
en el prlogo de su edicin de _El Diablo Cojuelo_ (Pars, 1828), y la
extract muchos aos despus don Cayetano A. de la Barrera, en su
_Catlogo bibliogrfico y biogrfico del Teatro antiguo espaol_.]

[Nota 3: Las investigaciones serias acerca de la vida del insigne
autor astigitano datan de los postreros aos del siglo XIX. Yo encontr,
y publiqu muy en extracto en mi estudio sobre _Cervantes y la
Universidad de Osuna_, inserto en el tomo II del _Homenaje a Menndez y
Pelayo en el ao vigsimo de su profesorado_ (Madrid, 1899), el acta del
grado de bachiller en Artes de Vlez; en 1902 hallaba el muy diligente y
erudito don Antonio Paz y Melia, y sacbala a luz en _la Revista de
Archivos, Bibliotecas y Museos_, una carta de don Juan Vlez de Guevara,
hijo del poeta ecijano, escrita en 20 de octubre de 1645, documento
interesante, porque contiene, aunque abreviadamente y con algunos
errores de importancia, la biografa del autor de _El Diablo Cojuelo_.
Poco despus, don Felipe Prez y Gonzlez, al par que comentaba con
acierto algunos de los pasajes ms oscuros de esta novela, dedicse con
feliz xito a allegar datos para la vida de su autor, y dilos a conocer
en diversos artculos, que public en _La Ilustracin Espaola y
Americana_ y reimprimi juntos en 1903, con otros de carcter crtico.
Entretanto, el meritsimo Prez Pastor descubra y acopiaba muchas
noticias peregrinas referentes a los que en el buen tiempo fueron
prceres de nuestras letras, a Vlez de Guevara entre ellos; no menos de
cincuenta y cuatro documentos tocantes a l insert en la tercera parte,
ltima publicada (Madrid, 1907), de su excelente _Bibliografa
Madrilea_ (pgs. 499-515). Amn de esto, en 1902, don Adolfo Bonilla y
San Martn daba a la estampa en la _Revista de Aragn_ diversas poesas
de Luis Vlez, las ms de ellas inditas hasta entonces, y de las cuales
hay especialmente cuatro--las cuatro primeras--llenas de indicaciones
muy interesantes para la vida de su autor, razn por la cual en 1908 las
reproduje anotadas, con otra indita, en la _Revista de Archivos,
Bibliotecas y Museos_. A la buena luz de tan valiosos hallazgos, poda
ya intentarse sin temeridad la empresa de componer una biografa
circunstanciada de Vlez, cosa que ha efectuado don Emilio Cotarelo en
el _Boletn de la Real Academia Espaola_, cuadernos de diciembre de
1916 y abril de 1917, no sin aportar algunos otros datos debidos a sus
investigaciones.]

[Nota 4: Fu hijo del licenciado Diego Vlez de Dueas, nacido en
Jerez de la Frontera, y de doa Francisca Negrete de Santander, natural
de Ecija, quienes haban contrado matrimonio en esta ciudad, siendo l
vecino de Sevilla, a 10 de febrero de 1573. Vlez de Dueas--descendiente
de don Llorente Vlez de Guevara, uno

        de los trescientos hidalgos
        que ganaron a Jerez,

como record, andando el tiempo, el autor de _Reinar despus de
morir_--era hijo de Alonso Rodrguez Vlez y de doa Isabel de Dueas, y
se llam indistintamente Diego de Dueas y Diego Rodrguez de Dueas
mientras fu estudiante. Para graduarse de bachiller en Leyes en la
Universidad de Sevilla (22 de septiembre de 1570), present los
siguientes recaudos: casi seis meses que en la dicha facultad haba
cursado en Salamanca por los aos de 1563, 64 y 65; dos cursos ms,
odos en Sevilla, el ltimo, desde 1. de mayo de 1568 hasta 7 de mayo
de 1569, y cinco lecciones de leyes que haba ledo. (Archivo
universitario de Sevilla, libro 1. de Diligencias y colaciones de
grados menores, desde 1570 hasta 1574.) Este sujeto es, como columbr
diez aos ha, el mismo lincenciado Dueas, poeta ms que razonable,
autor de once de las composiciones coleccionadas en Mjico, en 1577,
bajo el ttulo de _Flores de varia poesa_ (Biblioteca Nacional de
Madrid, Ms. 2973), y el mismo a quien se refiri el licenciado Francisco
Pacheco, jerezano como l, en su interesante composicin intitulada _La
stira apologtica en defensa del divino Dueas_, escrita en 1569,
anotada por m y publicada en la _Revista de Archivos, Bibliotecas y
Museos_ (1907-1908). Trasladado a cija desde su casamiento, all vivi
pobremente ejerciendo la abogaca y criando otros hijos, entre ellos, a
Diego, nacido en 1586 y poeta como su padre y su hermano, vistindose y
vistiendo a su familia de fiado, de lo cual es buena muestra cierta
escritura que encontr en aquel archivo de protocolos, al buscar
documentos cervantinos (Antonio Trapel, libro 1. de 1588, fol. 1899), y
componiendo de cuando en cuando tal cual epigrama latino, como el que
hizo en elogio de don Alvaro de Bazn, marqus de Santa Cruz, para el
_Comentario en breve compendio de disciplina militar_, escrito por el
licenciado Mosquera de Figueroa (Madrid, Luis Snchez, 1596).

Doa Francisca Negrete de Santander era hija del licenciado Diego de
Santander, oriundo de la Montaa, y de doa Mara de Medina, vecinos de
cija. De estos Negretes y Santanderes, unos haban negociado en las
Indias, y otros eran hombres de estudios, como lo demuestran los
diversos datos que allegu: el doctor Pedro de Santander y su mujer doa
Ins Melgarejo, vecinos de Sevilla, l hijo del doctor Negrete, se
despacharon a la Nueva Espaa, con los suyos, antes de mediar el siglo
XVI (Archivo general de Indias, Licencias de pasajeros, 1534 y 1554 (43,
2, 1/5), relacin nm. 74 del cuaderno 9.). En 25 de septiembre de
1553, Diego Negrete de Santander, vecino de Sevilla, hijo de Bernardo
Negrete de Santander y de Isabel Gmez Adalid, se despach por mercader
por tres aos para Tierra Firme y Popayn (_Ibid._, al fin de la primera
hoja). El bachiller Juan de Santander, natural de cija, prob en 17 de
marzo de 1554 haber ganado un curso de Medicina, oyendo del doctor
gudiel y del doctor ferrer (Archivo universitario de Osuna, Pruebas de
cursos, fol. 6 del cuaderno del dicho ao), y en 4 de mayo de 1555 prob
otro en la Universidad complutense (Archivo Universitario de Alcal, hoy
en el Histrico Nacional, Pruebas de cursos de 1540 a 1555, fol. 714
vto.). Con el nombre de Juan Antonio de Santander, se gradu en Medicina
en la misma Universidad a 16 de mayo de 1555, y repitiendo en Osuna para
licenciado, se le asignaron puntos, hizo el examen secreto y se le
confiri el grado en 28 de agosto de 1568, doctorndose en 16 de mayo de
1569 (Registro 1. de grados, fol. 22 del dicho ao), a presencia del
duque de Osuna don Pedro Girn, de su hijo don Juan, marqus de
Peafiel, de don Alonso Tllez Girn, hermano natural del Duque y de
muchos doctores y maestros. En la propia Universidad se gradu de
bachiller en Artes, a 28 de julio de 1587, Alonso de Santander (Registro
2. de Grados, fol. 28 de este ao), asimismo natural de cija, a quien
vuelvo a encontrar en Alcal ganando un curso de Teologa escolstica en
8 de mayo de 1590. (Archivo universitario de Alcal, pruebas de cursos
de 1590 a 1593, fol. 21 del dicho ao.) Y, en fin, un Pedro de Santander
figura, para la devolucin de la blanca de carne, entre los dignidades,
cannigos, racioneros y capellanes de la Iglesia Mayor de Sevilla, en el
ao de 1596 (Archivo Municipal de Sevilla, Libros de Propios, asientos
de 12 de junio de 1597). Este prebendado, probable deudo de Luis Vlez
de Guevara, fu quizs quien le hizo entrar de paje en el palacio de don
Rodrigo de Castro, cardenal arzobispo de Sevilla.]

[Nota 5: As vino a decirlo Cervantes en la jorn. III de _La gran
sultana doa Catalina de Oviedo_:

        ... hidalgo, pero no rico:
        maldicin del siglo nuestro;
        que parece que ser pobre
        al ser hidalgo est anexo.]

[Nota 6: En 1902 envi desde Sevilla copia literal del acta de este
grado a don Felipe Prez y Gonzlez, en cuyo citado libro, pgs. 132 y
siguientes, puede leerla el curioso.]

[Nota 7: _Las bodas de los Catlicos Reyes de Espaa don Felipe III
y doa Margarita de Austria, celebradas en la insigne ciudad de
Valencia. Por Luis Vlez de Santander._ Sevilla, 1599.]

[Nota 8: En uno de los reimpresos por m (_Cinco poesas
autobiogrficas de Luis Vlez de Guevara_. Madrid, 1908, pg. 11):

        Esto es cuanto al Archiduque;
        cuanto a marciales papeles
        de servicios _de seis aos_,
        escuchadme atentamente.
        Si busca Antonio de Losa
        soldados que a hablaros entren,
        que no sin causa el aplauso
        vuestro su atencin merece,
        Saboya me vi y Miln;
        en los aos diez y siete
        de mi edad, medi la pica
        al grabado peto fuerte_(a)_,
        con el tercio de Bretaa,
        siguiendo al Conde de Fuentes
        desde Baya de Zahona,
        por ambiciones de nieve,
        hasta que, treguas haciendo
        con Saboya los franceses,
        pas a Npoles, de donde
        a buscar en sus bajeles
        la caravana sal
        por todo el mar del Oriente,
        con don Pedro de Toledo,
        rayo espaol de Berzeli.
        De plomo, como de gorra,
        nos saludamos mil veces
        las turquescas escopetas
        con los cristianos mosquetes,
        descubrimos las montaas
        de la provincia que tiene
        el obelisco de Dios
        en prisin irreverente,
        hasta que el heroico brazo
        vuestro a rescatar se llegue,
        para que el nmero diez
        acrecentis a los Nueve,
        y en la primera jornada
        de Argel fu mi coselete,
        espejo al sol, que, Narciso,
        por mi se neg a las fuentes,
        llegando a Valladolid
        la misma noche del viernes
        que, para dicha del mundo,
        vos nacis y Cristo muere.

_(a)_ Como veremos en seguida, no tena diez y siete, sino veintin
aos, cuando dej su plaza de paje. Trascordse, pues, Vlez, o, lo que
ms creo, le hizo escribir _diez y siete_ la fuerza del asonante.]

[Nota 9: En pleito promovido por don Jernimo de Leyva en abril de
1604 ante el Provisor general del arzobispado de Sevilla, con motivo de
haber presentado don Francisco de Acua, cannigo de aquella Santa
Iglesia, unas letras del Auditor de la Cmara de Su Santidad, por las
cuales le subdelegaba plenariamente sus veces para averiguar si don
Alonso de Ulloa haba sido criado del cardenal don Rodrigo de Castro,
declararon a tenor de cierto interrogatorio diversos testigos, entre
ellos Luis Vlez de Santander, o sea nuestro Vlez de Guevara, y Lope de
Vega Carpio. Mi querido amigo el docto cervantista don Adolfo Rodrguez
Jurado, que hall este pleito, sac a la luz pblica la interesante
declaracin de Lope en el _Boletn de la Real Academia Sevillana de
Buenas Letras_ (septiembre de 1917), y me ha favorecido copiando para m
la declaracin de Vlez, por la cual se viene en conocimiento de algunas
cosas muy importantes para su biografa. Dijo que es de hedad de veynte
y cinco aos poco ms o menos, y respondiendo a la pregunta primera,
que conoci al Ilmo. don Rodrigo de Castro, arobispo que fue de
Sevilla, por queste testigo le sirvio de paje quatro aos, que el
postrero fue en el que murio el dicho cardenal, porque dos meses antes
que muriera sali este testigo del su servicio.... A la segunda: que
sabe que el dicho don alonso de ulloa muri en la ciudad de toro por el
mes de agosto del ao pasado de seiscientos e tres, y este testigo le
vido en valladolid quince das o veynte antes que muriese.... Y a la
sexta: queste testigo fue con el dicho cardenal a la dicha jornada de
madrid, valencia y binaros, donde tambin fu el dicho don alonso de
ulloa....]

[Nota 10: Aadi al _Vlez_ el _Guevara_ y omiti el apellido
materno, bien que en cija siguieron llamndole _Vlez de Dueas_, como
a su padre. En 1630, ao en que escriba el licenciado Andrs Florindo
su _Addicion al libro de Eciia y svs grandezas_ (Sevilla, Luis
Estupin, 1631), an le nombraba as (fol. 4): Otro insigne Cavallero
desta Ciudad, de excelente ingenio, mui universal en todas historias
(otro don Alonso de Ercilla, o Luis _Vlez de Dueas_)....]

[Nota 11: Como nota el seor Cotarelo, Vlez de Guevara siempre hizo
caso omiso de este primer matrimonio, al cual tampoco se refiri su hijo
don Juan en la carta dirigida a Pellicer que public el seor Paz y
Melia; pero en la cancin que Salcedo Coronel dedic a la muerte de
nuestro poeta (_Cristales de Helicona_, Madrid, Diego Daz de la
Carrera, 1649-1650, folio 31 vto.) hay una tan clara y circunstanciada
alusin a este enlace, que no s cmo se desvirte:

        Coronado de aplausos y victorias
        volviste a Espaa, que fiel previno
        en agradables lazos de Himeneo
        refrenar la inquietud de tu destino.
        Ingrato el esplendor a tus memorias
        ardi en las teas que encendi el deseo,
        y entre infaustos gemidos sin aseo,
        al tlamo condujo temerosa
        pronuba Juno a tu querida esposa,
        que en dulce nudo apenas
        se vi a tu firme voluntad unida,
        cuando, de acerbo golpe interrumpida,
        sulc estigias arenas:
        Eurdice feliz fuera, si el llanto
        no impidiera la fuerza de tu canto.

Qu enlace fu ste? Tuvo acaso ms de arrebatado y soldadesco que de
sacramental?]

[Nota 12: 24 de septiembre de 1608. Vase la partida matrimonial en
el citado libro de Prez y Gonzlez, pg. 192.]

[Nota 13: Bautizado a 9 de febrero de 1611 (Prez y Gonzlez, obra
citada, pg. 193). A este hijo y a la unin de que fu dichoso fruto se
refiri Salcedo Coronel en la estancia que sigue a la transcrita poco
ha:


        Segunda vez a ms fecundos lazos
        rendiste la cerviz an no domada,
        gustoso de tu mismo vencimiento,
        por quien, dichosamente dilatada,
        conseguiste en recprocos abrazos
        la virtud que inspir sagrado aliento,
        hijo, en fin, que form tu entendimiento
        an ms que la comn naturaleza,
        porque lograse con igual grandeza,
        agradecido el mundo,
        fnix que del primero renaciese
        y tus doctas cenizas ofreciese
        al templo en que facundo
        Apolo, por cien bocas espirante,
        tus alabanzas dignamente cante.]

[Nota 14: Prez y Gonzlez, obra citada, pg. 196.]

[Nota 15: Tambin le seal pensin el Marqus de Peafiel:
cuatrocientos ducados en cada un ao, desde 1. de enero de 1622; pero
amn de salir de ordinario inciertas las mercedes de los seores de
aquel tiempo, en las manos de Luis Vlez no haba dinero, presente o
futuro, que no se volviera sal y agua.]

[Nota 16: A estos memoriales me he referido en la nota ltima de la
pg. IX.]

[Nota 17: Prez y Gonzlez, obra citada, pg. 203.]

[Nota 18: Slo producan lo poco en que las compraban los autores de
compaa o las corporaciones que las haban encargado: seiscientos
reales, u ochocientos a lo sumo. Por lo menos de seiscientos no crea
Jernimo Dalmao, en 1616, que Luis Vlez se prestase a componer cierta
comedia a lo divino _(Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, 1878).
Y don Pedro Caldern, en la jorn. I de _Nadie fe su secreto_, comedia
anterior al ao 1651, hizo decir a dos de sus interlocutores:

        D. ARIAS. Aqu la doncella vive....

        LZARO.    Ni la oigas ni la veas,
                   seor, hasta que se haga;
                   que son como las comedias:
                   sin saber si es buena o mala,
                   _ochocientos reales cuesta
                   la primera vez_; mas luego
                   dan por un real ochocientas.
                   Djala imprimir primero;
                   que comedias y doncellas,
                   como estn dadas al molde,
                   las hallars por docenas.]

[Nota 19: Lope, en una de sus cartas al duque de Sessa (Barrera,
Adiciones a la _Nueva biografa de Lope de Vega_, pgina 616): Hablar,
pues V. Ex. lo manda, a Vallejo; que, en fin,

        Mi sotana sin reparos
        tiene, por ser de probecho,
        quatro bocas en el pecho,
        mas todas para alabaros.
        Y no es por ynportunaros
        al hablar en mi sotana,
        pues tengo por cosa llana,
        segn es agradecida,
        que si os alaba rompida,
        mexor os alabe sana.

_Parece cosa de Luis Vlez;_ mas, Seor, V. Ex. tubo la culpa; que yo
me hava remitido a la onrra portuguesa, que en Castilla llaman
bayeta.]

[Nota 20: Prez Pastor, _Bibliografa Madrilea,_ tomo III, pg.
509.]

[Nota 21: Prez y Gonzlez, obra citada, pg. 207.]

[Nota 22: Prez y Gonzlez, obra citada, pg. 210.]

[Nota 23: A fines del ao 1851 un seor Pianitzky, pensando en
traducir al ruso _El Diablo Cojuelo_, pidi explicaciones a la Academia
Espaola acerca de ciertas dudas que se le haban ofrecido. Dado encargo
al acadmico don Agustn Durn para que respondiese, este seor, por
abril del ao siguiente, di cuenta de haberlo cumplido, en la medida de
sus fuerzas. Pero cmo lo cumpli, Dios santo! Hago gracia al lector de
los dems trmites de aquel desdichado asunto: baste decir, para que los
manes de Durn no se irriten demasiado, que en aquella ocasin durmi
Homero a pierna suelta, y durmieron con l cuantos pusieron las manos, o
formulariamente hicieron que las ponan, que es lo ms probable, en las
empecatadas _ilustraciones_ de Durn. Aquella larga serie de lamentables
yerros, que el lector curioso puede examinar en el departamento de
manuscritos de la Biblioteca Nacional (Ms. 13881)--pues a ella fueron a
parar, con la del, por otra parte, meritsimo colector de nuestros
romances, los borradores de su inverosmil trabajo--, convidaba, qu
digo convidaba?, requera a volver por la honra del malparado Vlez, y,
en general, por los fueros de nuestro idioma; el seor Bonilla no
resisti a tentacin tan plausible, y es de justicia reconocer que en
mucha parte logr su intento, explicando bien muchas cosas de que Durn
no haba sabido darse acertada cuenta.]

[Nota 24: Nota de la pg. VIII de la introduccin: Tuve entonces
[en 1902] la fortuna (que por tal la disputo) de hallar un erudito y
amable crtico en la persona del seor don Felipe Prez y Gonzlez, el
cual public en _La Ilustracin Espaola y Americana_ y reuni despus
en un volumen (_El Diablo Cojuelo_, Madrid, 1903) algunas _notas_ acerca
de mis Comentarios, que inmerecidamente declar dignos de aplauso y
alabanza. La disconformidad en que estoy con algunas de sus
apreciaciones no obsta para que reconozca la exactitud de otras, ni para
que aproveche con gratitud sus enseanzas, como aprovechar y agradecer
siempre las que se me den con fundamento. Aspiro constantemente a
realizar trabajos tiles, pero jams tuve la ridcula pretensin de que
fuesen perfectos.]

[Nota 25: Santiago de Chile, Imprenta de San Jos, 1915, pgina 15.]

[Nota 26: Pg. 190 de la edicin de Zaragoza, s.i., 1697.]

[Nota 27: Tomo IV, pg. 386, 13.]

[Nota 28: Sin lugar ni ao, pero en Sevilla, hacia 1630.]

[Nota 29: Archivo Histrico Nacional, Inquisicin de Toledo, legajo
91 de causas, nm. 176, fol. 85.]

[Nota 30: _Ibid_., legajo 94, nm. 226.]

[Nota 31: Archivo Histrico Nacional, Inquisicin de Valencia,
legajo 25 de causas, nm. 1.]

[Nota 32: Archivo Histrico Nacional, Inquisicin de Toledo, legajo
83 de causas, nm. 41.]

[Nota 33: Inquisicin de Toledo, legajo 86 de causas, nmero 73.]

[Nota 34: El seor Bonilla, al opinar en esto contra Prez y
Gonzlez, opin tambin contra s, pues en su edicin de 1902, pgina
XXVII, haba dicho: Podemos conclur, pues, que _El Diablo Cojuelo,_
empezado hacia 1630, hubo de terminarse despus del mes de febrero de
1637, fecha de las mencionada fiestas; refirindose a las celebradas en
el Retiro, en que Luis Vlez, como presidente, ley el mismo soneto que
don Cleofs lee en la Academia Sevillana (tranco IX de la presente
edicin) y, con leves variantes, las mismas _Premticas y ordenanzas_
que lee en otra junta de la sobredicha Academia (tranco X.)]

[Nota 35: Tambin yo ca en la tentacin de hacer sobre ello algunas
pesquisas, y a este fin, pues al principio del tranco IX se nombra
como asistente de Sevilla al Conde de Salvatierra, averig cundo tom
posesin de este cargo y cundo ces en su ejercicio, por si lo uno o lo
otro diese alguna luz para el pleito. No la da: su asistencia dur desde
el da 24 de abril de 1634 hasta el 3 de julio de 1642, en que di
posesin al Conde de la Puebla del Maestre, y hacindome el razonamiento
que en el texto queda, sobrese en la investigacin.]

[Nota 36: Crdoba, Salvador de Cea, 1630. 4 hs. sin foliar.]

[Nota 37: Verbigracia, en un pasaje del tranco I y en otro del IX.]

[Nota 38: Pgina 237 de mi edicin crtica de _Rinconete y
Cortadillo_ (Sevilla, 1905). A mayor abundamiento, vea el curioso,
porque es concluyente y _definitivo_--como dicen ahora--algo de lo que
advirti el sabio maestro Menndez y Pelayo para explicar por qu en la
hermosa edicin acadmica de las _Obras de Lope de Vega_ no haba de
copiar servilmente los antiguos textos: ...Publquense
enhorabuena--observaba--con estricto rigor paleogrfico (y no de otro
modo deben publicarse) todos los monumentos literarios anteriores a la
era de los Reyes Catlicos; pero sanos lcito disfrutar, como de cosa
familiar y domstica, de todo el tesoro de nuestras letras clsicas, y
no nos empeemos en ahuyentar a las gentes de la leccin de nuestros
autores de la edad de oro, presentndolos en textos de aspecto
repulsivo, slo para que algn fillogo tenga el placer de saber a
ciencia cierta que Caldern, en _El Mgico prodigioso_ escribi (verso
754), _hedad_ con _h_.]

[Nota 39: _Naveta_, en su antigua acepcin de _gaveta_ o cajoncillo
corredizo de una papelera o escritorio: _vne leyette d'vn cabinet ou
d'autre chose_, defini Csar Oudin en _Le Tresor des devx langves
espagnolle et franoise_. (Srvome de la edicin de Pars, M.DC.XLV.)]

[Nota 40: Llamaban _mosqueteros_, como dice el _Diccionario_ de la
Academia, a los que en los antiguos corrales de comedias las vean de
pie desde la parte posterior del patio. Y a silbar a los cmicos
llamaban, consiguientemente, _mosquetear_, verbo que falta en el dicho
lxico. Ruiz de Alarcn, en el acto I de _Mudarse por mejorarse_:

    REDONDO. ...Representante afamado
              has visto, por slo errar
              vna slaba, quedar
              a silbos _mosqueteado_.

A lo que parece, o era reciente el silbar en el teatro cuando el
admirable poeta mejicano escribi _Todo es ventura_, o se haba
introducido de nuevo esa grosera costumbre, pues en el acto I dicen dos
interlocutores:

    DUQUE. T, Fabio?

    FABIO.              Yo, en la comedia.

    DUQUE. Pareci bien?

    FABIO.                No, seor,
           con ser divino su autor;
           porque si no se remedia
           _esta nueva introducin
           de los silbos_, es forzoso
           que pierda el ms ingenioso
           a los versos la aficin.]

[Nota 41: Vlez de Guevara fu muy dado a buscar el donaire
acomodando a su intento los modismos y refranes vulgares, por medio del
trueque de una o ms de sus palabras. As, iremos viendo, verbigracia,
en el curso de esta novela, _Dar gato por demonio, Irse al infierno en
coche y en alma, Preada de medio ojo, Astrlogo regoldano, Lo que es
del diablo, el diablo se lo ha de llevar, Si Dios me tiene de sus
consonantes, Siempre quiebra la soga por lo ms forastero, Salud y
consonantes, Servir a su Majestad con dos comedias en Orn,_ meras
modificaciones de los refranes y frases _Dar gato por liebre, Irse al
infierno en cuerpo y alma, Tapada de medio ojo, Castaa regoldana, Lo
que es del agua, el agua se lo lleva, Si Dios me tiene de su mano,
Siempre quiebra la soga por lo ms delgado, Salud y gracia_, y _Servir
su Majestad con dos lanzas en Orn_. Tales acomodamientos pertenecen,
sin duda, a la clase de _chistes baratos_; quiero decir que cuestan
poco al ingenio de su inventor. Por fortuna, Vlez de Guevara tiene, y
sabe lucirlos, mritos de muchos ms quilates que estas gracias fras.]

[Nota 42: Lo de haber nacido _para nmero de los dems_ puede ser
reminiscencia de aquel verso de una de las epstolas de Horacio:

    Nos numeri sumus, _fruges consumere nati_.

Anlogamente Ruiz de Alarcn, en el acto I de _La verdad sospechosa_:

    D. GARCA.  Quien vive sin ser sentido,
                 quien _slo el nmero aumenta_
                 y hace lo que todos hacen,
                 en qu difiere de bestia?]

[Nota 43: Sabidsimo es que se llamaba _corral de comedias_, como
dice el _Diccionario_ comnmente llamado _de autoridades_, la casa,
patio o theatro donde se representan las comedias. Disele este
nombre--aade--porque ordinariamente estn descubiertos.]

[Nota 44: _Las bocas abiertas_, especie de ablativo absoluto,
frecuentemente usado por nuestros escritores.]

[Nota 45: Llamse _corchetes_, figuradamente, a ciertos ministros
inferiores de la justicia, servidores de los alguaciles, porque, en
frase de Covarrubias, _Tesoro de la lengua castellana, o espaola,_
asen como estos ganchuelos.]

[Nota 46: _Con lo mo me haga Dios merced_, decase para indicar que
no se deseaba nada allegado con riesgo o por mal camino. As lo dijeron,
simple o socarronamente, aquellos benficos forajidos de la Sierra de
Cabrilla que partan con el robado lo que ste llevaba. De ellos dice
Luque Fajardo (_Fiel desengao_ _contra la ociosidad y los juegos,
Madrid, 1606,_ fol. 291) que, habiendo tropezado con ellos un labrador
y como no llevase ms de quinze reales, que eran expensas de su viaje,
hecha la quenta cabian a siete y medio; no se hallaua a la sazon trueque
de vn real, y el buen labrador (que diera aquella cantidad, y otra de
ms momento, por verse fuera de sus manos) rogauales encarecidamente
tomassen ocho reales, porque l se contentaua con siete.--De ninguna
manera (respondieron ellos): _con lo que es nuestro nos haga Dios
merced_.]

[Nota 47: _Mareta_, en la acepcin figurada que registra el lxico
de la Academia: Rumor de muchedumbre que empieza a agitarse, o bien a
sosegarse despus de agitacin violenta.]

[Nota 48: En los prlogos se ha solido llamar al lector _cndido,
benvolo, po_ y otras cosas a este tono, y Vlez juega de las dos
acepciones del primero de estos vocablos, oponiendo a _cndido,_ que
etimolgicamente significa _blanco_, el adjetivo _moreno_, cosa parecida
a estotro donaire que por los aos de 1612 haba usado Quevedo en el
prlogo de _El Mundo por de dentro_: Al lector, como Dios me lo
deparare, _cndido_ o _purpreo, po_ o _cruel, benigno_ o _sin
sarna_.]

[Nota 49: Dice _de la jineta de los consonantes_ por lo encogido que
va el poeta sujetndose al metro y la rima; _y la brida de la prosa,_
porque en ella se extiende el ingenio libremente. Sabidsimo es que el
que cabalgaba a la jineta llevaba encogidas las piernas, y estiradas a
todo su largo el que cabalgaba a la brida.]

[Nota 50: _Despensas_, ms bien que _gastos o costas_, significa en
este lugar _necesidades_.]

[Nota 51: Llambase _autores de comedias por su Majestad_ a los
empresarios teatrales que tenan licencia real para formar compaa.]

[Nota 52: Porque algunos cojos andan a _trancos_ se les suele llamar
festivamente _cojitrancos_.]

[Nota 53: _Leyenda_, en su antigua acepcin de _lectura. Leenda_
dice todava el vulgo andaluz.]

[Nota 54: _Y yo menos que agradecerte_, quiere decir.]

[Nota 55: _Por no ser para ms_ era expresin usual en la respuesta
de las cartas y billetes de antao. Vase, por ejemplo, el borrador de
una escrita al Secretario de la Universidad de Alcal de Henares por un
su dependiente. Est al fin del libro de matrculas de 1566: Los das
pasados me hicieron merced de responderme con aquellos caballeros, los
quales vinieron de su tierra de V.m.; y _por no ser para ms_ la carta
que V.m. me ynbi no escribo ms a V.m. el secretario mi seor. Oi lunes
a catorze de mayo. (Archivo Histrico Nacional.) Por donaire, pas tal
expresin a la pltica verbal; as, verbigracia, en el _Quijote_ (II,
34), por boca de un supuesto demonio: Y _por no ser para ms_ mi
venida, no ha de ser ms mi estada. Y Prez de Montalvn, en la jornada
I de _La Doncella de labor_:

    D. ISABEL.  ...Y lo dems, finalmente,
                 es que ya las doce son,
                 y que ha venido la silla,
                 y por ser tarde me voy,
                 de vos muy enamorada, _(A D. Diego_.)
                 y muy celosa de vos; _(A D. Elvira_.)
                 y _por no ser para ms,_
                 a buenas noches, adis.]

[Nota 56: _A los que fueren entonces_, es decir, _a los das del mes
que fueren_ entonces, cuando el libro salga a luz.]

[Nota 57: Don Juan Vlez de Guevara naci en Madrid y fu bautizado
en la iglesia parroquial de San Andrs, a 9 de febrero de 1611. Public
su partida bautismal mi inolvidable amigo don Felipe Prez y Gonzlez,
en su excelente libro intitulado _El Diablo Cojuelo: notas y
comentarios_ (Madrid, 1903), pgina 193.]

[Nota 58: De llamar los hechiceros _hora menguada_ a la que ya
estaba acabndose, por suponer que el resto de ella era ocasionado a
malos sucesos, se pas a dar ese nombre al tiempo fatal o desgraciado
en que se sucede un dao o no se logra lo que se desea. Y Vlez llama a
la de las once de la noche _hora menguada para las calles_, porque en
ella, al tiempo en que supone la accin de su relato, se vertan, por
las puertas de las casas, las aguas inmundas. As se mand y pregon en
la coronada villa a 23 de septiembre de 1639, por acuerdo de los
alcaldes de casa y corte (Archivo Histrico Nacional, Libros de gobierno
de la Sala de Alcaldes, fol. 221 del dicho ao): ... que ninguna
persona bacie por las ventanas y canelones agua ni ynmundicias ni otras
cosas, sino por las puertas de las calles; _en berano las puedan baciar
a las once dadas de la noche_, y en ybierno dadas las diez della, pena
de quatro aos de destierro y veinte ducados a los amos que lo
consintieren, y de zien azotes y seis aos de destierro a los criados y
criadas que lo hecharen, y de pagar los daos que hicieren.... Por esta
hora del agua va! Ruiz de Alarcn hizo decir a Hernando, de noche y
en la calle, en el acto III de _Los Favores del mundo_:

        Poh! Mal hubiesen los gatos
        que dan algalia a estos botes!
        Ya empiezan las cosas malas
        _de entre las once y las doce_.]

[Nota 59: Con esto de _boqueaba coches_ se quiere decir que daba
las boqueadas el pasear por el Prado, del cual salan ya los pocos
coches que quedaban en l.]

[Nota 60: Porque el agua del Manzanares no cubra las desnudeces de
los que se baaban en l, dijo Celia en _La Dorotea_, de Lope de Vega,
acto II, escena II: ... cmo puedes negar la culpa que tiene [el ro]
en que, siendo los veranos tan humilde, se deja entrar de mil gneros de
hombres y mujeres, hecho un valle de Josafat?]

[Nota 61: Con los donaires que se han escrito a costa del ruin
caudal del Manzanares se podran llenar muchas pginas. Vanse siquiera
dos muestras. Tirso de Molina, en un romance que insert en sus
_Cigarrales de Toledo_:

        Segn arenas criis
        y estis ya caduco y viejo,
        moriris de mal de orina,
        como no os remedie el cielo.
        Como Alcal y Salamanca,
        tenis, y no sois colegio,
        vacaciones en verano
        y curso slo en invierno.

Y Castillo Solrzano, _Tiempo de Regozijo, y Carnestolendas de Madrid_
(Madrid, Luis Snchez, 1627), fol. 114 vuelto:

        ...Este, pues, charco ambulante,
        olla de tantos mondongos,
        pelador de pies de puerco,
        si no de panas de tomo,
        reseru entre dos alisos,
        tres lamos y dos pobos,
        para retirados baos,
        cierto cristal, aunque poco.]

[Nota 62: _Ite, rio est_, dicho macarrnicamente, a imitacin del
_Ite, missa est_, como si dijeran: Ea, se acab el ro!, porque la
poca agua que de l quedaba se la haban llevado los Adanes y las Evas
en las sbanas con que se haban enjugado. El seor Bonilla dice en las
notas de su edicin de 1910--pocas veces aludir a la de Vigo
(1902)--que Vlez, con las palabras _Ite, rio est_, evidentemente se
refiere al canon de la misa. Si l est en lo cierto, no lo est el
_Diccionario_ de la Academia Espaola, segn el cual _canon_ es aquella
parte de la misa que comienza en el _Te igitur_ y acaba con el _Pater
noster_.]

[Nota 63: A diferencia del seor Bonilla, parceme que con la frase
_hidalgo a cuatro vientos_ no quiso decir nuestro autor que _don
Cleofs_, yendo por el tejado, se hallaba expuesto a todos los aires,
sino que era un hacia hidalgo, sin casa solariega, y, por tanto, a la
intemperie o a _los cuatro vientos_. l mismo dice ms adelante que por
lo de llamarse Leandro, como el infortunado amador de Hero, tena su
ejecutoria en las obras de Boscn y Garcilaso.]

[Nota 64: Para ser encrucijada _de apellidos_ le faltaban dos, pues
no tena ms de otros tantos. Vlez cont con ellos los dos nombres de
pila.]

[Nota 65: Hoy diramos _que le iba a los alcances_.]

[Nota 66: Decir, por mettesis, _estrupo_ fu cosa corriente en los
siglos XV, XVI y XVII. Vase algn ejemplo. Fernn Prez de Guzmn, en
su _Confesin rimada_:

        De aqueste mal cuerpo otro nombre es
        que se llama _estrupo_, e su propia maldad
        es en desflorar la virginidad....]

[Nota 67: Refirese a la expresin vulgar figurada _sin comerlo ni
beberlo_.]

[Nota 68: _Veintidoseno_, dicho en buen romance, y no _vigsimo
segundo_, que sera decirlo a la latina.]

[Nota 69: Por estas _multiestupradas_ de fines del siglo XVI y todo
el XVII deca Mateo Alemn en su _Guzmn de Alfarache_, parte I, libro
III, cap. II: ... nunca quien lo come lo paga, o por grandsima
desgracia. Siempre suele salir horro el daador, y despus lo echan a la
buena barba; siempre suele recambiar en un desdichado. Y, ms tarde,
Moreto, en la jorn. II de _Todo es enredos amor_:

    D. FLIX. ...Porque hay mujeres en esta
               ciudad, de corta fortuna,
               que al cebo de su belleza
               suelen traer muchos peces,
               y al ignorante que pesca
               el anzuelo de su cara
               le echan la justicia a cuestas
               y la cruz del matrimonio.]

[Nota 70: A las palabras _para en uno son_ pone el seor Bonilla por
comentario: Frase del ceremonial religioso del matrimonio. Ignoro de
dnde pudo sacar esta peregrina especie. _En uno_ significa
_juntamente_, como se echa de ver en muchas cdulas reales de Don
Alfonso el Sabio, dadas _en uno_ con la reina Yolant su mujer, y en
otras de Don Fernando IV: E nos el sobredicho rey, regnante _en uno_
con la reina doa Constanza mi mujer.... Y _para en uno son_ djose de
los novios, desposados o por desposar, en el sentido de que estn
destinados para vivir _en uno_ o _juntamente_. As lo demuestran los
siguientes pasajes de Lope de Vega. En el acto I de _Peribez y el
Comendador de Ocaa_ cantan los msicos:

        Y a los nuevos desposados
        eche Dios la bendicin;
        parabin les den los prados,
        pues hoy _para en uno son_.

Y en el acto I de _Fuente Ovejuna_:

    LAURENCIA.   ...En todo el lugar hay moza,
                 o mozo en el prado o soto,
                 que no se afirme diciendo
                 que ya _para en uno somos_.]

[Nota 71: Llama a la muerte _el vicario Responso_, porque, como el
vicario o juez eclesistico, tiene poder para separar a los casados.]

[Nota 72: El lxico de la Academia registra las formas _boarda_ y
_buharda_, y no la que ocurre en este lugar del texto.]

[Nota 73: Aade _y la boca_ aludiendo a la costumbre de besar la
tierra los que llegaban a ella despus de haber corrido grande peligro
en el mar. As dice el Cautivo en el _Quijote_ (I, 41): Embestimos en
la arena, salimos a tierra, _besamos el suelo_, y con lgrimas de muy
alegrsimo contento dimos todos gracias a Dios....]

[Nota 74: Llama _ministros del agarro_ a los que antes (7, 4)[45]
haba llamado _corchetes_.]

[Nota 75: As en la edicin original, que pginas adelante estampa
_Bitigudino_. Es apellido tomado del nombre _Vitigudino_, villa de la
provincia de Salamanca.]

[Nota 76: _Moneda chanflona_ es la toscamente falsificada, difcil
de pasar sino cuando hay poca luz. Nuestros diccionarios registran el
aumentativo _chanfln,_ y no el positivo _chanfla_, muy corriente en
Andaluca con idntico significado. Y aun de _chanfla_ dicen _Chanfle!_
al acabar de contar alguna cosa poco creble, como si dijeran: _Pase,
como moneda chanflona_!]

[Nota 77: _A gatas_, porque andaban a cuatro pies por los tejados en
busca de don Cleofs; y _jinetes que corran sus costas_, por alusin a
la que se llam y llama Cervantes (_Quijote_, I, 41) _caballera de la
costa_, de la cual trat largamente Prez y Gonzlez en _El Diablo
Cojuelo: notas y comentarios_, pginas 13-17.]

[Nota 78: Toda esta alegora es alusin a los frecuentes desembarcos
que hacan en nuestras costas los corsarios moros, y a la presa que de
ellas solan arrebatar, no obstante el cuidado de los _atajadores_ o
_jinetes de la costa_.]

[Nota 79: _Mohatrera de doncellazgos_, porque, como el mohatrero,
volva a quedarse con lo mismo que venda; en este caso, con la propia
fingida doncellez, vendida ya a tantos galanes. _Mohatra_--dice
Covarrubias--es la compra fingida que se haze vendiendo el mercader a
ms precio del justo y teniendo otro de manga que lo buelva a comprar
con dinero contante a menos precio.]

[Nota 80: _Chapetn,_ significando _inocente_ o _boquirrubio_.
Llamaban _chapetn_ en Indias a los que, por recin llegados, ignoraban
las costumbres y trato de aquella tierra. El adjetivo _doncellil_ falta
en el _Diccionario_ de la Academia.]

[Nota 81: Contra lo que pudiera sospecharse, _suceso_, en
equivalencia de _xito_ o _resultado_, no tiene nada de galicismo.]

[Nota 82: El seor Bonilla, anotando este lugar, habla de la _silla_
llamada _cadera, cadiera o cadira_, y de unas _mesas de cadera_ o _de
cadiera_; pero no de la _mesa de cadena_. Por si, como creo, puede
aprovechar a algn investigador ms afortunado que nosotros, dir que en
la almoneda de los bienes que quedaron por muerte del maestro Juan de
Mallara se lee: yten _vna mesa vieja de cadena_ con su banco....
(Archivo de Protocolos de Sevilla, Gaspar Romano, libro 2. de 1571,
fol. 1991.) Y en el inventario de los bienes de don Carlos de lava:
yten otra mesa de nogal de gonzes _con el banco de cadena_. (Archivo
de Protocolos de Valladolid. Juan Ramos, 1604, folio 133 vto.)]

[Nota 83: Claro es que se refiere a lo que el lxico de la Academia
llama _efemrides astronmicas._]

[Nota 84: La _magia_ o _mgica negra_ a diferencia de la blanca, que
es lo que podramos llamar mera prestidigitacin y _fsica recreativa_,
fu siempre arte reprobado, porque nada se hace en l sin pacto expreso
o tcito con el demonio.]

[Nota 85: Era cosa general creer que los hechiceros solan tener un
demonio familiar metido en una redoma. Rojas Zorrilla en la jorn. II de
_Lo que quera ver el Marqus de Villena_:

    ZAMBAPALO. Seor, he de hablar de veras:
                yo tengo miedo.

    MARQUS.                   Por qu?

    ZAMBAPALO.  Porque deste hombre me cuentan
                que tiene en una redoma
                un demonio.]

[Nota 86: _Respondieron_, plural impersonal muy frecuente en
nuestros buenos escritores de antao, y an hoy en el habla de nuestro
vulgo. Vase en mi edicin del _Quijote_, publicada en esta coleccin de
_Clsicos Castellanos_, cmo lo usaba Cervantes (VI, 53, 14, 125, 3,
137, 8; VII, 14, 5, etc.).]

[Nota 87: En la supersticin peninsular--como en otro lugar
indiqu--los cuatro diablos mayores del infierno son _Lucifer, Belceb,
Satans y Barrabs._ As lo deca en 1512, en una de sus confesiones,
Juan de Chaves (Archivo Histrico Nacional, Inquisicin de Valencia,
legajo 24 de causas, nm. 8): ... e yo lam e crid a satans, y a
Amanecidos, y a la rreyna Siuilla, y algunas vezes a los quatro mayores
del Infierno, es a saber, a Lucifer, belzebuc, satans y barrabas....]

[Nota 88: _Chisme_ era femenino en los siglos XVI y XVII. Juan de
Castellanos, _Elegas de varones ilustres de Indias_, parte I, elega
VI, canto I:

        Huye _la chisme_, cesa la conseja,
        crece contento, nace regocijo....

Covarrubias, en este artculo: ... assi el chismoso dize a hurtadillas
_la chisme_ a la oreja, que parece lleg tan solo a soplalla....]

[Nota 89: Recnditas son las ms de estas cosas que el diablillo
enredomado dice haber trado al mundo: sera preciso ser punto menos
diablo que l mismo para averiguar noticias de algunas de ellas; pero de
otras puede decirse algo, y aun de tal cual se ha dicho no poco en
libros antiguos y modernos. De la _zarabanda_ trat con bastante espacio
en mi _Loaysa de El Celoso Extremeo_ (Sevilla, 1901), pginas
257-287, y para su estudio aporta el seor Bonilla otros datos
estimables.]

[Nota 90: Del _dligo_ llamndole _deligo,_ slo dice Bonilla:
Baile de la poca, y el seor Puyol y Alonso, en su edicin de _La
Pcara Justina_ (Madrid, 1912), tomo III, pgina 155, a las palabras en
el ayre repiqu mis castaetas de repica punto, _a lo deligo_, y di dos
vueltas a buen son, comenta: Era un gnero de baile, y cita el pasaje
de _El Diablo Cojuelo_. Algo podr aadir yo. En primer lugar, este
baile se llamaba _dligo,_ y no _deligo;_ lo demuestra Lope de Vega en
el siguiente pasaje del acto II de _Los Locos de Valencia_.

        FEDRA.   Bailemos, que estamos tristes.

        GERARDO.  Creciendo va su porfa.

                      _(Bailen.)_

        LAIDA. _Dligo, dligo, dligo_....

        GERARDO.  Qu es esto, sobrina ma?

        FLORA. _Que dligo del andligo._

Haciendo breve a _dligo_ y _andligo_ no constaran los versos en que
estn estos nombres. _Andligo_ llamaban tambin a este baile, como se
echa de ver en el ejemplo que antecede y en un pasaje del _Romancero
general_, folio 425 vto. de la edicin de 1604, por la cual cito
siempre:

        No viue ufana Seuilla
        con tantas damas de precio
        que les tiene puesto el vso,
        aunque valen mucho menos,
        ni tiene tantos deuotos
        aquel donayre inquieto
        de _andligo_ y zarabanda
        de Guadalquiuir a Ebro....]

[Nota 91: Del baile de la _chacona_ trat en mi citado estudio sobre
_El Loaysa_, pg. 282. Vase adems la nota 124 de Ameza en su
excelente edicin crtica de _El Casamiento engaoso y el Coloquio de
los perros_. De _la zarabanda_ y _la chacona_ tomaron nombre ciertas
ropas mujeriles (_Romancero general_, fol. 387 vto.):

        ...Ni que traygan verdugados,
        alzacuellos y gorgeras,
        vrracos, bobos, _chaconas,
        arabandas_ ni arandelas.]

[Nota 92: Al _bullicuzcuz_ se refiere, como presume el seor
Bonilla, esta letra que trae Quevedo en _El entremetido y la Duea y el
Sopln_, y claro es que, segn por ella se infiere, el _bullicuzcuz_ era
un baile, y no un juego:

        Zarabull,
        Ay, bull, bull, de zambull,
        _bull, cuz, cuz_,
        de la Vera-Cruz,
        yo me bullo y me meneo,
        me bailo, me zangoteo,
        me refocilo y recreo
        por medio maraved.
        Zarabull.]

[Nota 93: _La capona_ era un baile andaluz, propio de gente
apicarada, a juzgar por lo que dice Quevedo en su romance intitulado
_Cortes de dos bailes_ (Musa V):

        Muy lampia _la Capona_
        y con ademanes brujos,
        _por Crdoba y por el Potro_
        viene calzada de triunfos.

_La capona_ no fu sino _la chacona_ remozada, segn se colige por estos
versos de Salas Barbadillo en su _Entrems del Prado en Madrid y Baile
de la Capona_:

    D. JULIA. Puede haber cosa buena si es _capona_?

    ROBLEDO.    Slo una que llaman _la chacona_.

    D. TOMASA. _La chacona_ no es baile muy antiguo?

    ROBLEDO.    Remozla un capn con gran donaire.

    ROSALES.    Son los capones gente de buen aire.]

[Nota 94: De algunos de estotros bailes populares, como de tal cual
de los antes nombrados, trata don Emilio Cotarelo en su introduccin a
la _Coleccin de entremeses, loas...,_ publicada en la _Nueva Biblioteca
de Autores Espaoles._]

[Nota 95: Segn Covarrubias, _pandorga_ es vna consonancia alocada
y de mucho ruido, que resulta de variedad de instrumentos. Gmez de
Tejada, en un pasaje (que cita el _Diccionario_ de autoridades) de su
_Len prodigioso_, contrapone _pandorga_ a _msica._]

[Nota 96: Don Juan de Caramuel, en su _Rhytmica_ (apud _Sanctum
Angelum della Fratta; ex Typographia Episcopalis Satrianensi,
M.DC.LXV_), al tratar (pg. 135) _De versibus quos_ xacara _appellat
Hispanus_, quiere que este vocablo venga de la raz hebrea _zacar =
meminisse_, de donde _zcara = memoria, commemoratio, narratio_. No hay
tal cosa, sino que al _rufin_ llamaron _jcaro_ o _jaque_ en el habla
germanesca, y _jacarandina_ a esta habla, y _jcara_ al cantar de los
_jaques o jcaros_.]

[Nota 97: El seor Bonilla asegura que _las papalatas_ son un
gnero de juego popular, y no habra holgado aadir de dnde tom esta
noticia. De m confieso que no he hallado esa palabra ms que en el
texto de Vlez.]

[Nota 98: Estos _comos_ no son ni parientes lejanos de otros _comos_
griegos que registra en su _Vniuersal vocabulario_ Alonso de Palencia, y
recuerda el seor Bonilla antes de venir a parar al significado que
tienen en la enumeracin de Vlez de Guevara. _Como_, en esta acepcin,
significa _burla, chasco_, y as lo dice en su _Diccionario_ la
Academia, si bien da por anticuada tal voz. Si no es anticuado lo que se
ha dicho con alguna frecuencia desde el tiempo de los Reyes Catlicos
ac (y sta es la norma que sigue la Academia), _como_ no es voz
anticuada, porque la han usado Tirso de Molina, Quevedo, Cubillo de
Aragn, Salas Barbadillo, Belmonte, Quiones de Benavente y muchos
otros.]

[Nota 99: Sospecho que esta _mortecina_, que no hallo en nuestros
vocabularios, es lo que por otro nombre se llam _culebra_, pesadsima
broma, especialmente carcelaria, de que trat en _El Loaysa de El
Celoso Extremeo_, pg. 175, nota, y que define el _Diccionario_
acadmico en la cuarta acepcin de la voz _culebra_.]

[Nota 100: _Tteres,_ dicho por las figurillas que los titereros,
como el maese Pedro del _Quijote_, mostraban en sus retablos. De los
antiguos _tteres_, adems de la frase figurada _No qued ttere con
cabeza_, perdura en el habla vulgar otra, que falta en el lxico de la
Academia: _Drsela a uno por boca de ttere._]

[Nota 101: Hoy llamamos _volatines_ a los ejercicios del _volatn_
de aos atrs, y a ste, _funmbulo_.]

[Nota 102: _Saltabanco_ llama preferentemente la Academia, aunque
registra adems las formas _saltabancos, saltaembanco_ y
_saltaembancos_, a los charlatanes de plazuela que, sobre un banco o
mesilla, con aprensin escasa y chchara abundante, engaan a la gente
popular vendindole fingidos medicamentos, o embaucndola con
cualesquier otras socalias. Como suelen ser o suponerse extranjeros, el
vulgo, a lo menos en Andaluca, extranjeriza el nombre y los llama
_saltimbanquis_.]

[Nota 103: _Maese Coral_ nombraban al que haca juegos de manos, o
de pasa, pasa, porque, segn Covarrubias, art. _coral_, los charlatanes
y embusteros que traen estos juegos se desnudan de capa y sayo, y quedan
en vnas jaquetas o almillas coloradas, que parecen troncos de coral.
Tambin se llam a los ejercicios de prestidigitacin _juego de Maese
Escolar o de Maese Gicomar_.]

[Nota 104: De la personalidad demoniaca llamada _el Diablo Cojuelo_
he tratado con alguna extensin en el prlogo.]

[Nota 105: _Rebelin_ era antao del gnero masculino, y as Mrmol
Carvajal titul uno de sus libros _Historia_ del rebelin _y castigo de
los moriscos del reino de Granada_. Francisco Santos, que tom algo de
la novela de Vlez de Guevara para sus _Postrimeras del hombre y
Tribunal espantoso_ (apud _Obras en prosa y verso_..., Madrid, 1723,
tomo I, pg. 332), hace decir al Diablo Cojuelo: Yo soy aquel que,
aunque estropeado el cuerpo desde aquella batalla _del rebelin
celestial_....]

[Nota 106: _Y todo_, significando _tambin,_ como en diversos
lugares del _Quijote_ (I, 176, 9; IV, 259, 11; VI, 34, 15; VII, 85, 7,
etc.)]

[Nota 107: Es refrn contrahecho, parodia de aquel que dice: _Camino
de Santiago, tanto anda el cojo como el sano_. Tambin don Jernimo
Cncer parodi este refrn, en un vejamen que di siendo secretario de
cierta Academia (_Obras poticas de_..., pg. 107 de la edicin de
Madrid, Manuel Martn, 1761): ... porque _camino del Parnaso, tanto
anda el cojo como el corcovado_.]

[Nota 108: Como dice el _Diccionario_ de autoridades, _trato_,
figuradamente se toma por traicin oculta e infidelidad con que,
faltando a la fe debida, se ofrece entregar alguna plaza, ciudad o
fortaleza al enemigo. Aqu se refiere a persona, pero con ese mismo
significado.]

[Nota 109: Si Vlez no confundi en este lugar lo que es refrn con
lo que es modismo, parece que debe de haber, segn esto, un refrn que
diga: _El Diablo Cojuelo trae a los dems al retortero_, o cosa
anloga.]

[Nota 110: La frase _con sus tachas buenas y malas_, que aqu se
aplica a s propio el Cojuelo, es, como demostr en otra ocasin, un
tpico de las antiguas escrituras de venta de caballeras. En el Archivo
de Protocolos de Illescas, escribana de Esquivias, encontr, al buscar
documentos cervantinos, la escritura referente a una yegua (2 de
noviembre de 1591) que de vos compr e rezebi _con sus tachas buenas y
malas_, encubiertas o descubiertas, a vso de feria....]

[Nota 111: _Cortesa_, en su acepcin, hoy poco usada, de
_tratamiento_.]

[Nota 112: _Prncipes de la Guinea infernal_, aludiendo a ser el
infierno, como la Guinea, patria de negros habitantes.]

[Nota 113: De llamar _jigote_ a la carne asada y picada menudamente
se pas a decir _hacer jigote_ una cosa, o de una cosa, significando
hacerla pedazos muy pequeos. Y an, para ms exagerar, como buen
andaluz, escribi don Francisco de Leiva en la jorn. II de _El Socorro
de los mantos_:

    D. FERN.   Por Dios que la bellaca me ha picado.

    MOSTACHN.   _Hecho veinte jigotes_ te ha dejado.]

[Nota 114: En la edicin prncipe, por yerro, _mulatas_.]

[Nota 115: Djose _mayores de marca_, o _de ms de la marca_, por
traslacin de lo que se deca de las espadas, de los cuellos y de otras
cosas que, como stas, no deban exceder de la longitud o anchura que se
les fijaba en pragmticas u ordenanzas.]

[Nota 116: _Barbado en Hircania_, es decir, con los pelos de las
barbas tan recios como tienen los tigres los de sus bigotes. Sabidsimo
es que, especialmente en verso, pocas veces se nombra al tigre sin
llamarle _hircano_.]

[Nota 117: Tambin por este pasaje se echa de ver que Francisco
Santos, aun habiendo formado tan desfavorable juicio de la novelita de
Vlez de Guevara, como record en el prlogo, tuvo presente en sus
_Postrimeras del hombre y Tribunal espantoso_ la pintura que del Diablo
Cojuelo hizo el escritor ecijano. Dice: Este es Renfas, llamado por
otro nombre el Cojuelo.... Aqu not la figura del espritu: era
_pequeo_, y corcobado, _mala barba_, y _calvo_; descansando el cuerpo
sobre dos muletas....]

[Nota 118: Llamar _legumbre_ a los esprragos es evidente
impropiedad. Ya haba dicho Covarrubias en 1611, que _legumbre_ es toda
mata cuyo fruto o semilla nace en baynas, como son los garbanos,
lentejas, hauas, frisoles, y otras semejantes. Aunque yo, siendo
estudiante, tuve en Sevilla unos camaradas extremeos que al pescado y a
cuanto no era carne llamaban despectivamente _legumbres_.]

[Nota 119: Como dice el _Diccionario_ de la Academia, _salvo el
guante_ es expresin familiar de que se usa para excusarse de no
haberse quitado el guante al dar la mano a uno. Tirso de Molina, en el
acto II de _Por el stano y el torno_:

    DON DUARTE. ...Quiso el cielo,
                 cuando el planeta mayor
                 de prpura entapizaba
                 su real peregrinacin,
                 que tropezase mi dama
                 en un hoyo, a intercesin
                 de mis ruegos; que en Madrid
                 todo sirve a la ocasin.
                 Llegu diligente a darla
                 la mano, que recibi
                 _salvo el guante_, aunque por l
                 rayo o nieve me abras....

Otras veces se rogaba que _se perdonara el guante_. Lope de Vega, en el
acto I de _El Acero de Madrid_, hace decir a Lisardo al dar la mano a
Belisa, que ha tropezado y cadose en la calle:

        _Perdone vuesa merced
        el guante_.

Y esto quiere decir de su metfora Luis Vlez: _que se le perdone_.]

[Nota 120: _Tiro_, significando el can, y no, como hoy da, su
carga ni su disparo. Rojas Zorrilla, en la jorn. I de _El Desafo de
Carlos Quinto:_

    D. LEONOR.  Ea, don Luis, vuelve en ti;
                  tu brazo la pica empue;
                  el coselete en tu pecho
                  al Otomano deslumbre;
                  digiere aquel hierro ardiente
                  que _el tiro de bronce_ escupe.]

[Nota 121: La iglesia parroquial de San Salvador, que por hallarse
ruinosa fu derribada en 1842, estaba situada en la calle Mayor, frente
a la plazuela de la Villa, a la cual daba nombre. Era quiz el templo
madrileo ms antiguo, pues como recuerda Jernimo de Quintana en su
_Historia de la antigedad, nobleza y grandeza de la villa de Madrid_
(Madrid, Imp. del Reyno, M.DC.XXIX), ya se la nombraba en la era de
1257, reinando Don Fernando III. Vase Mesonero Romanos, _Manual de
Madrid: descripcin de la Corte y de la Villa_ (Madrid, 1831), pg. 137,
y _El Antiguo Madrid_, edicin de 1881, tomo I, pgina 218. En la obra
ltimamente citada dice Mesonero que la torre de la misma iglesia,
apellidada _la atalaya de la villa_, era bastante elevada; y en otro
lugar (pg. 288), tratando del templo de Santa Cruz: La torre ... era
llamada _la atalaya de la corte_, as como la de San Salvador, _la
atalaya de la villa_. O Mesonero tom tal denominacin de la novela de
Vlez de Guevara, o ste la haba tomado del habla vulgar.]

[Nota 122: Llambase _basquia_ a lo que tambin se dijo _saya_ y
hoy nombramos _falda_. Se pona, segn Covarrubias, encima de los
guardapieses y dems ropa.]

[Nota 123: El _verdugado_ era, como dice el _Diccionario_ de
autoridades, vestidura que las mugeres usaban debajo de las basquias,
al modo que hoy los tontillos....]

[Nota 124: Era el _guardainfante_--dice el _Diccionario_ de
autoridades--cierto artificio muy hueco, hecho de alambres con cintas,
que se ponan las mujeres en la cintura, y sobre l se ponan la
basquia. Muy pintorescamente lo defini Rojas Zorrilla en la jorn. III
de _Los tres blasones de Espaa:_

    REY DE CAST. Que es _guardainfante_?

    GUARDAINFANTE.                         Vn enredo
                   para ajustar a las gordas;
                   vn molde de engordar cuerpos;
                   es una plaza redonda
                   adonde pueden los diestros
                   entrar a jugar las armas,
                   por lo grande y por lo extenso;
                   es un encubre-preadas,
                   estorbo de los aprietos,
                   arillo de las barrigas,
                   disfraz de los ornamentos;
                   y es, en fin, el _guardainfante_
                   vn enjugador perpetuo,
                   que est secando la ropa
                   sobre el natural brasero.

Don Juan de Zabaleta dice del _guardainfante_ en el cap. II de _El Da de
fiesta por la maana_ (apud _Obras histricas, polticas, filosficas y
morales, escritas por.... Con el Da de fiesta por Maana, y Tarde, y
los sucesos que en l passan_ Madrid, Antonio Gonalez de Reyes, 1692):
Este es el desatino ms torpe en que el ansia de parecer bien ha caido.
Si vna muger tuuiesse aquella redondez de cuerpo desde la cintura abaxo,
huuiera quien se atreuiera a mirarla? Ponerse postizo vn defecto,
puedelo hazer sino quien est sin juizio? Ponerse postizo un ojo, vaya,
porque los ojos son hermosura; pero ponerse vna hinchazn contrahecha,
quin lo puede hazer que no est fuera de tino?... chase sobre el
Guardainfante vna pollera con vnos ros de oro por guarniciones....
Ponese sobre la pollera vna basquia con tanto ruedo, que colgada poda
seruir de pavellon. Ahuecasela mucho, porque haga ms pompa, o porque
coja mucho ayre con que hazer su vanidad mayor.]

[Nota 125: _Pollera_ llamaban al brial o guardapis, por su
semejanza con el cesto en que se cran los pollos.]

[Nota 126: _Engestarse_, verbo no registrado en el lxico de la
Academia, est usado aqu en la acepcin de _volver el rostro_ hacia
alguna persona o cosa; _encararse_.]

[Nota 127: Aunque de ordinario se llam _picota_ al rollo,
propiamente no es _picota_ sino la _punta_ o _pico_ en que suele
terminar. Vlez usa aquella voz en sentido figurado.]

[Nota 128: As, _malao,_ en la edicin original, como, juntas las
palabras, escribimos _noramala_ y _norabuena_.]

[Nota 129: Llamaban _lo hojaldrado_ a la parte del pastel que cubre
la carne o dulce en l contenido.]

[Nota 130: Nombrbase _pepitoria_ a un guisado que se haca con los
cuellos, manos y pies de las aves. Era plato propio de sbado, da en
que no se podan comer de los animales terrestres sino los despojos.
Todo esto se indica en los siguientes versos de Anastasio Pantalen de
Ribera _(Obras de_ ... Madrid, Francisco Martnez, 1634, fol. 55 vto.):

        Del pjaro que en Arabia
        cinco edades vive enteras,
        y naciendo de su muerte,
        cunas le arrullan sabeas,
        sern menudo jigote
        sus pechugas y caderas,
        _y en sbado, pepitoria
        sus alones, cuello y piernas_.]

[Nota 131: _Haya_, diramos hoy.]

[Nota 132: Era _hacer media noche_, segn Covarrubias, vn abuso
grande de aguardar a que den las doze del Viernes en la noche para comer
vna olla regalada de menudo. Tropolgicamente, llamse _media noche_ a
esa misma cena. Quevedo, dirigindose a una nia de quien quera ser
tercera una vieja (Musa VI):

        Cuando quieres persuadirme,
        dices que es mujer de porte:
        mucho tiene de estafeta;
        temo que de ti la cobre.
        De docientas leguas huele
        almuerzos y _medias noches_;
        lo que come, bien lo s;
        mas no s con lo que come.]

[Nota 133: _No conocer_ a uno _si no para servirle_ es frase de
comedimento que, por usual, no debiera faltar en el _Diccionario_ de la
Academia. Vlez vuelve a emplearla en los trancos VII y X. Castillo
Solrzano, en _La Gardua de Sevilla y anzuelo de las bolsas_: Cmo
alguacil?--replic el mismo alguacil--. Conceme vuesa merced? Yo le
dije:--_No conozco a vuesa merced si no es para servirle_.]

[Nota 134: Llamse _llave capona_ o _capona_ a secas, la que
honorficamente se concede a ciertos gentilhombres de la cmara real,
sin ejercicio ni servidumbre, porque tal llave no tiene sino apariencia
de tal, pues con ella no se abre ni se cierra puerta alguna. Moreto, en
la jorn. III de _Antoco y Seleuco_:

    REINA.   Y cuando sea mi esposo,
              como es cierto, te parece
              que a m ese amor me entristece?

    FLORETA.  Pues, seora, no es forzoso?

    REINA.    Por qu?

    FLORETA.           No es claro el indicio?
              Porque hasta aqu tu persona
              es, como _llave capona_,
              esposa sin ejercicio.]

[Nota 135: A propsito de esta frase, Prez y Gonzlez record (pg.
75 de su mencionada obra) que se llamaba _proa_ a la parte delantera del
coche; que los asientos de ste se decan _de proa, de popa_ y _de
estribos_, y que el _de proa_ era el ms humilde, destinado al modesto
acompaante, ya servidor, ya devoto del personaje dueo del vehculo.
Pero si en esto de _la proa_ rectific el erudito sevillano al seor
Bonilla, que en su edicin de Vigo (1902) haba sospechado que se
hubiese dicho en contraposicin a la frase _jayanes de la popa_, no creo
que estuviese igualmente acertado al presumir que _culto_ es una
errata, y debe leerse _cultor_. A mi entender, con lo de _culto
vergonzante_ se quiso aludir a que los de escasa calidad que acompaaban
a los magnates ocupando los asientos _de proa_ de sus coches solan
profesar de _cultos_, ms o menos declaradamente, poniendo en tortura el
magn para hacer frases adulatorias y de ingenio que agradaran a sus
patronos.]

[Nota 136: Tanto era la barba cosa indispensable para los letrados,
que dijo Quevedo en una de las letrillas de su Musa V:

        Deseado he desde nio,
        y antes, si puede ser antes,
        ver un mdico sin guantes
        _y un abogado lampio._

Y que solan llevar la barba en forma de cola de delfn lo haba dicho
el mismo autor en un romance de la Musa VI:

        Era Alejandro un mocito
        a manera de la hampa,
        muy menudo de faiciones
        y muy gtico de espaldas.
        _Barba de cola de pez_,
        _en alcance de garnacha_....]

[Nota 137: _Doa Ffula,_ como si dijera _doa Fulana_, o _doa
Fabulana_, nombre este ltimo que aun suele orse en Andaluca, y con el
cual parece tener estrecho parentesco el que ha originado esta nota.
Vase antepuesto al apellido, como se anteponen estos otros nombres.
Espinel, _Stira contra las damas de Sevilla (Revista de Archivos,
Bibliotecas y Museos_; mayo-junio de 1904):

        No haba entonces doa Berenjena,
        _doa Ffula_ Ortiz ni doa Paula,
        sino Francisca, Paula, Minga, Elena.]

[Nota 138: La _bigotera_ est definida en el _Diccionario_
acadmico; y que los presumidos solan ponrsela para dormir, para no
descomponer sus bigotes, cuidadosamente peinados y levantados, dcenlo
ac y all nuestros escritores de antao. Don Guilln de Castro, _El
Narciso en su opinin_, jorn. I:

    D. GUTIERRE.   Bueno est el bigote?

    TADEO.                                 Bueno.
                    Pero sobrado le cuesta
                    al que, como t, se acuesta
                    como braquillo, con freno.

Y Lope de Vega, en el acto II de _El Cuerdo en su casa_:

    GILOTE.   ...Hay mil tontos marquesotes
               con cuidados de mujer,
               que nacieron para ser
               mrtires de sus bigotes;
               mil que a bestias los condeno,
               porque ellas a dormir van
               sin freno, y ellos estn
               toda la noche con freno.]

[Nota 139: El uso masculino de los _copetes_ y _guedejas_, por
denotador de vil afeminamiento, fu prohibido en 1617; pero de tal
manera continu y aun se extendi aos despus, que a 13 de abril de
1639 se di en Madrid el _Pregon en qve sv Magestad manda qve por qvanto
el abvso de las gvedejas y copetes con que andan algunos hombres, y los
rizos con que componen el cabello, ha llegado a hazer escandalo en estos
Reynos, ningun hombre pueda traer guedejas ni copete_. (Escudo real.)
(En Madrid. En la imprenta de Francisco Martnez. Ao M.DC.XXXIX) Se
mandaba: que ningn hombre pueda traer copete, o jaulilla, ni guedejas
con crespo o otro rizo en el cabello, el qual no pueda passar de la
oreja; y los barberos que hizieren qualquiera de las cosas susodichas,
por la primera vez caygan e incurran en pena de veinte mil maravedis y
diez das de carcel, y por la segunda la dicha pena doblada y quatro
aos de destierro desta Corte, o del lugar donde viuiere, y por la
tercera sea lleuado por quatro aos a vn presidio para que en ellos
siruan. Y a las personas que traxeren copete o guedejas y rizos en la
forma dicha no se les d entrada en la Real presencia de su Magestad, ni
en los Consejos, y los porteros se lo prohiban, y los Ministros no les
puedan dar audiencia, ni oygan sobre sus pretensiones, reseruando a los
seores del Consejo poder hazer la demostracion y castigo que
conuenga....]

[Nota 140: Mujeres y lindos cuidaban mucho de sus manos y de sus
rostros, y para adobar stos y aqullas hacan mil extravagancias, y
hasta verdaderas porqueras. En un libro indito de recetas de afeites
(Biblioteca Nacional, Manuscrito 2019) hallas con epgrafes como stos:
Memoria de la manteca que doa Mara de Mendoza traa en las manos...
(fol. 13). Recepta para hazer seuo para las manos, que se ha de traer
nueve das (fol. 52 vto.). Vase qu recepta para las manos! (fol.
16): Tmese suziedad de perros de la blanca y muelanla y despues
echenla con miel y con hueuo y ponganla en las manos, y no en las
palmas, y tenganlo una noche y un da.... Y vase qu recepta para el
rostro! (fol. 66): Tomareis tocino tanto como vn hueuo, que sea todo
gruesso, e poneldo con vinagre fuerte que est nueue das; tomareis
sahin de culebra....]

[Nota 141: _Descabezados_, para poder usar de las yemas de los dedos
y valerse de las manos aun tenindolas untadas con los sebillos. Porque
es de notar que el hacer sudar las manos, enguantndolas, sola ser
obligado complemento del untarlas. Terminantemente lo declara una receta
para _muda de manos,_ que hay hacia el fin de cierto libro de cocina y
repostera (Biblioteca Nacional, Ms. 6058, fol. 167 vuelto): Tomars
media libra de trementina labada nuebe vezes y quatro hiemas de huebos
frescos y el agrio de dos limones redondos y seis dineros de cardenillo,
todo mezclado; vntars las manos antes de acostarte y _sudarslas con
guantes, y fiat confetio (sic)_.]

[Nota 142: De estas _pasas_ hablaba Areusa en el acto IX de _La
Celestina_, levantando, por ruin envidia, mal testimonio a Melibea:
Todo el ao se est encerrada con mudas de mil suciedades, por una vez
que haya de salir donde pueda ser vista; enviste su cara con hiel y
miel, con _uvas tostadas_ y _higos pasados_, y con otras cosas....]

[Nota 143: La colacin de los ayunadores sola consistir en un poco
de pan y dos o tres docenas de pasas.]

[Nota 144: _Una doncella sobre su palabra_, es decir, una que slo
tena de doncella el hacerse pasar por tal.]

[Nota 145: Vlez de Guevara juega del vocablo _curso_ en dos de sus
acepciones. Tambin en esto le haba precedido Quevedo, al relatar en un
desenfadado romance (Musa IV) el _Ridculo suceso del trueco de dos
medicinas_, haciendo decir a la triste desposada:

        Tu cuerpo, que no me goza,
        a lo menos, me grada,
        si los _cursos_ a las novias
        valen como a los que estudian.]

[Nota 146: _Hacer_, en su frecuente acepcin de _representar_.]

[Nota 147: Quiz se refiere a _Il Dvello del Mutio Iustinopolitano_,
libro del cual se hicieron varias ediciones, muy difundidas en Espaa,
por nuestra constante comunicacin con Italia.]

[Nota 148: Antes y ms propiamente que el _Diccionario_ de
autoridades defini el _patacn_ Csar Oudin, en su _Tresor des devx
langves_...: Patacn, _monnoye de cuiure en Portugali, qui vaut enuiron
deux liards, c'est aussi la grande reale d'argent de Castille de huict,
c'est  dire de quarante sols_....]

[Nota 149: Con sus propias palabras se llama ladrn al que iba a ser
robado. La frase _ac estamos todos_ tuvo origen, segn el vulgo, en un
cuentecillo relatado mil veces por las abuelas a sus nietezuelos: Un
duende haca tantas diabluras en una casa, escondiendo mil cosillas, y
rompiendo otras mil, que el inquilino, por huir de l, se resolvi a
mudarse a otro barrio. Pero cuando, al llevar la ltima carrada de
muebles, pregunt a su mujer: --Falta algo?, se oy la vocecilla del
duende, que, escondido en un palanganero, deca: _--Ac estamos
todos!_ Es frase popular en Andaluca, y suele decirla el que llega a
una reunin donde no se contaba con l: _Aqu estamos todos!, dijo el
duende._ Ayala y Guzmn versific este cuento, con poca fidelidad y
menos gracia, en su comedia intitulada _Las Travesuras de don Luis
Coello, primera parte_.]

[Nota 150: Alude--dice el seor Bonilla--a los autos o misterios
populares de la Resurreccin de Cristo, en que al descender el ngel del
cielo y revolver la piedra del sepulcro, se asombran los guardas y caen
a un lado y a otro como muertos (Cf. _San Mateo_, XXVIII, 1-4.)]

[Nota 151: Algo que dije de Sevilla en el discurso preliminar de mi
edicin crtica de _Rinconete y Cortadillo_ (Sevilla, 1905), pgina 13,
es aplicable a toda la Espaa de los siglos XVI y XVII: Al olor, y,
sobre todo, al sabor de estas cuantiossimas riquezas [las que traan 
la metrpoli las flotas de Indias] vivan en la magnfica ciudad del
Guadalquivir una muchedumbre crecidsima de extranjeros, en especial, de
italianos, flamencos y franceses, cada cual en busca de su avo y en
solicitud de su medra; cada cual discurriendo medios e inventando artes,
artimaas o artificios para apropiarse, industriosa y ms o menos
limpiamente, alguna mielecilla de las ptimas colmenas indianas,
consolndose as de no haber sido ellos ni sus naciones los que tuvieron
la dicha de descubrir y conquistar el Nuevo Mundo.]

[Nota 152: _Abada_, o _bada_, que equivale a _rinoceronte_.]

[Nota 153: _La Bermuda_, como explic Prez y Gonzlez (pg. 80 de
_El Diablo Cojuelo: notas y comentarios_), era la isla principal del
grupo descubierto en Amrica por el navegante espaol Juan Bermdez....
Lugar peligroso para la navegacin, por los frecuentes temporales y
terribles accidentes del mar y por los atrevimientos de los piratas
extranjeros, all corran gravsimo riesgo los barcos que a Espaa
traan los tesoros americanos....]

[Nota 154: En el texto original falta la palabra _bebe_, que suplo,
como el seor Bonilla.]

[Nota 155: De la renombrada _cuba de Sahagn_ dijo Covarrubias en su
_Tesoro_, compuesto en los primeros aos del siglo XVII, que caba
_tantas_ mil cntaras, y dizen que oy sirve de echar trigo en ella,
porque devia ser costosa y peligrosa de reparar y conservar.]

[Nota 156: _A dar_, como si dijera _en dar_, que equivale a _dando_,
porque es sabido que el infinitivo con _en_ antepuesto equivale al
gerundio. Vanse algunos ejemplos anlogos al pasaje del texto. Guevara,
_Menosprecio de corte y alabanza de aldea_, captulo VIII: ... y a las
vezes gana en la corte mejor de comer vn malsin _a malsinar_ que no vn
theologo _a predicar_. Cervantes, _Quijote_, II, 38: ... y saba hacer
una jaula de pjaros, que solamente _a hacerlas_ pudiera ganar la
vida....]

[Nota 157: Como nota el seor Bonilla, Vlez de Guevara se refiere
a los huspedes que como aves de paso paran en la posada, y reparan
poco, porque no han de consumirlos por mucho tiempo, en los manjares que
les sirven.]

[Nota 158: La _puerta de Guadalajara_, que era una de las ms
famosas de Madrid, estaba situada en la calle Mayor, enfrente de la
entrada o embocadura de la calle de los Milaneses y de Santiago. Aunque
se quem por septiembre de 1582, qued su antiguo nombre al sitio en que
tal puerta estuvo, como pasa hoy todava con la llamada _puerta del
Sol_. En aquel lugar tenan sus tiendas ricos mercaderes, a quienes
muchas personas solan entregar sus ahorros para que se los invirtieran
y manejaran.]

[Nota 159: Es reminiscencia del refrn que dice: _Cobra buena fama,
y chate a dormir_.]

[Nota 160: _Hbito,_ en su antigua acepcin de insignia con que se
distinguen las rdenes militares. _Cauallero de abito_--dice
Covarrubias--, el que trae en el pecho la insignia de alguna orden de
Cauallera, que comunmente llaman abitos.]

[Nota 161: La _ropilla_, como dice el _Diccionario_ de autoridades,
era vestidura corta con mangas y brahones, de quienes penden
regularmente otras mangas sueltas o perdidas, y se viste ajustadamente
al medio cuerpo, sobre el jubn.]

[Nota 162: _Diluvio en pena_, como _alma en pena_.]

[Nota 163: _Antes de mil aos_, es decir, _antes que pase mucho
tiempo_. Es hiprbole andaluza: bien se echa de ver quin habla por boca
del Cojuelo.]

[Nota 164: Como el jugar caas era propio de caballeros, con estas
palabras indica el Diablillo que pronto haba de subir de categora el
tabernero bautizante, mudanza de que hubo, hay y habr siempre grande
copia de ejemplos.]

[Nota 165: _Hablar en_ un asunto o negocio, que hoy decimos _hablar
de_. Era rgimen usualsimo en los siglos XVI y XVII (_Quijote_, I, 193,
10; III, 17, 4; 311, 22; etc.)]

[Nota 166: Tambin aqu sigue Vlez los pasos de Quevedo, que dijo
en su _Stira a los coches_ (Musa VII):

            Tras aqullos lleg al puesto
            vn coche verde, que ha sido
            el sujeto a quien ms debe
            cierta mujer y marido.
            Desde el alba hasta la noche
            les sirve de albergue y nido,
            y aunque duermen dentro dl,
            ha dicho un contemplativo:
            Aqueste es coche imprestable,
            porque ambos han prometido
            no desamparar su popa
            por cosa de aqueste siglo.

A lo que parece, no haba grande exageracin en estas referencias. De
una tal doa Juana deca otra dama en la jorn. I de _El socorro de los
mantos_, comedia de don Francisco de Leiva y Ramrez de Arellane:

            Yo donde vive os dir:
            y es, porque busquis el fin
            de ese fuego que os abrasa,
            la calle Mayor su casa
            y un coche su camarn.
            En l de da y de noche
            a sus gustos se dedica,
            y aun harto se mortifica
            en no dormir en el coche.

Y Caldern, en la jorn. II de _Nadie fe su secreto_:

    LZARO. Laura vive aqu, que dijo:
             Con lo que la casa cuesta
             de alquiler, he de hacer coche.
             Y respondindole a ella
             dnde haba de vivir,
             dijo: Cuando coche tenga,
             en el coche todo el da,
             y la noche en la cochera.]

[Nota 167: Para el seor Bonilla, _terceruela_ puede ser la tercera
menor o semitono. Y yo, que _tampoco_ s lo que es _terceruela_--digo,
a qu _terceruelas_ se refiere Vlez de Guevara--y, a mayor
abundamiento, no he logrado entender que _tercera menor_ equivalga a
_semitono_, recuerdo lo que un su interlocutor dijo a cierto poeta culto
que intentaba comentar a otro, sin dejarse entender;

                --Comentador, comentaos.]

[Nota 168: Todos estos son remedios populares para el mal de madre,
muy usados cuando escriba Vlez y cuando, siglo y medio antes, compuso
Rojas _La Celestina_, en cuyo acto VIII, como recuerda Bonilla, enumera
la vieja protagonista las cosas con que se curaba ese mal: Todo olor
fuerte es bueno, as como de poleo, _ruda_, axienjos, humo de plumas de
perdiz, de romero, de moxquete, de encienso, recebido con mucha
diligencia, aprovecha e afloxa el dolor, e buelve poco a poco la madre a
su lugar. Especialmente, acudan a _la ruda_. Tirso de Molina en el
acto I de _El Celoso prudente_:

        CAROLA. ...Uno de la vecindad
                buscaba (aquesto es sin duda)
                de parte de la comadre
                _para cierto mal de madre
                unos cogollos de ruda_.]

[Nota 169: _Y trescientas cosas ms_ es frase tomada del bordoncillo
de un antiguo disparatorio que empieza:

            Pari Marina en Orgaz,
            y taeron, y cantaron,
            y bailaron y danzaron,
            _y trescientas cosas ms._

Cay en gracia esta frase, y los poetas la llevaron y la trajeron, como
a la _Ins_ de _Yo te lo dir despus_, y como un siglo antes haban
llevado y trado a _la bella malmaridada_. Lope de Vega, en el acto III
de _Los Novios de Hornachuelos:_

    BERRUECO. ...Un Barrabs sois vestido,
              una fantasma calzada,
              una arpa bautizada,
              y un camello con marido....
              Longinos a pie, Caifs,
              capn molde de hacer monas,
              India de las Amazonas
              _y trescientas cosas_ ms.

Tirso de Molina, _Cautela contra cautela_, acto I:

    ENRIQUE. No es bien nuevo amar a dos?

    CHIRIMA.  No, seor, ni amar a mil;
               porque t tienes criado
               que en un mismo tiempo ha amado
               un salchichn, un pernil
               y una bota de hipocrs,
               dos de Candia, cuatro griegas,
               treinta fregonas gallegas
               _y trescientas cosas ms,
               que es socorro y estribillo
               de poetas de repente_.

El seor Foulch-Delbose public en la _Revue Hispanique_ (tomos IX,
261, y X, 234) un curioso estudio acerca de las _Coplas de Trescientas
cosas ms._]

[Nota 170: _Regatones_, que hoy ms bien diramos _regateadores_,
aunque esta palabra falta en el _Diccionario. Regatear_--dice
Covarrubias--, procurar abaxar el precio de la cosa que compra es muy
del _regatn_.]

[Nota 171: _Si la podemos dar roma, no la demos aguilea_, dice el
refrn, aludiendo a moza, y no a nariz, contra lo que opina el seor
Bonilla. Es dicho de ruines de alma atravesada, y lo recuerda Cervantes
en el _Quijote_ (II, 48): ... que yo he odo decir muchas veces y a
muchos discretos, que si l [el diablo] puede, _antes os la dar roma
que aguilea._]

[Nota 172: Refirese a una de las muchas pendencias que se promovan
en los _mandrachos_ o casas de juego sobre dar barato a los mirones que
actuaban como jueces de las suertes dudosas.]

[Nota 173: Deslizronsele aqu a Vlez dos versos endecaslabos:

        ..._a una mujer de un sastre que ha jurado
        que los ha de coser a pualadas._]

[Nota 174: Juega del vocablo _fuga_ en sus dos acepciones musical y
de _huda_, y alude a la frecuencia con que huan los msicos callejeros
al primer asomo de peligro, por lo cual dijo Lope de Vega en la silva
III de _La Gatomaquia_:

            Los msicos, en viendo
            el belicoso duelo comenzado,
            huyeron como suelen;
            que no hay garzas que vuelen
            tan altas por los vientos,
            dicen que por guardar los instrumentos....]

[Nota 175: Lo ms corriente era llamar _caballero del milagro_, no a
un sujeto como el que pinta Vlez, sino al que viva bien, y hasta
aparatosamente, sin que se le conociera renta, oficio ni beneficio. Lope
de Vega, en el acto II de _El Caballero del milagro_:

    TRISTN. Cosa es de ver la vida deste mozo!
              Qu ricamente viste, y cmo gasta!
              Cmo juega tan prdigo y reparte
              lo que tiene entre todos sus amigos,
              sin que le conozcan en su tierra
              dos florines de renta o patrimonio?

    LOFRASO.  Por eso es _caballero del milagro_.]

[Nota 176: De la _piedra bezar_, concrecin calcrea que suele
encontrarse en las vas digestivas y en las urinarias de algunos
cuadrpedos, escribi un curiossimo tratado el doctor Nicols
Monardes, famoso mdico y farmaclogo sevillano: _Dos libros, el vno que
trata de todas las cosas que traen de nuestras Indias Occidentales, que
sirven al vso de la Medicina, y el otro que trata de la Piedra Bezaar, y
de la Yerua Escueronera_. Cito por la edicin de Sevilla, Hernando
Daz, 1569, la ms antigua de las tres de que poseo ejemplares. La
prncipe de estos _Dos libros_ es tambin de Sevilla, 1565.]

[Nota 177: Dice _preada de medio ojo_ para indicar que ocultaba su
preez, como ocultaban el rostro las que _se tapaban de medio ojo_. De
stas habr ocasin de tratar en las notas del tranco IX.]

[Nota 178: De _tate_ se haca festivamente una persona,
anteponindole _Pero_, que es, a la vez que conjuncin, nombre propio
(_Per, Pero, Pedro_). Caldern, en la jornada II de _El mdico de su
honra_:

    COQUN. _(Aparte.) ...Pero tate!_
                (que es un _Pero_ muy honrado
                del celebrado linaje
                de los _Tates_ de Castilla),
                porque el Rey est delante.]

[Nota 179: _Pocas cosas_ equivale a _cosas menudas_ o _de poco
momento_. Cervantes, _Quijote_, I, 20: ... y no querra que _pocas
cosas_ penase mi nima en el otro mundo. Caldern, en su _Entrems de
las Carnestolendas_:

    VEJETE.   Hombre, comes, o engulles?

    GRACIOSO.                             Lindo chasco!
               _Pocas cosas_, seor, nunca las masco.]

[Nota 180: _Murcigalo_ (de _mur_ y _caeculus_) como an lo dice el
vulgo, ms etimolgicamente que los que, con una mettesis innecesaria
decimos _murcilago._]

[Nota 181: _Quien_, haciendo a plural, cosa frecuentsima en
nuestros escritores de los siglos XVI y XVII.]

[Nota 182: Como recuerda el seor Bonilla, llamaron _los Siete
Durmientes_ a siete hermanos que se dice sufrieron martirio en feso,
en tiempo del emperador Decio. Habindose ocultado estos hermanos en una
caverna, fueron emparedados en ella de orden del Emperador; ciento
noventa y seis aos despus se les encontr dormidos en el mismo sitio
(Vase la _Leyenda urea_ de Jacobo de Vorgine). Tirso de Molina, en
el acto I de _La Villana de la Sagra_:

    CARRASCO.  ...Nunca de dormirme acabo;
               mas con vinos excelentes,
               si son siete los durmientes,
               yo ser _durmiente octavo_.]

[Nota 183: Es decir, _que dir que no lo siente_. Juega del vocablo
_sentir_, en dos de sus acepciones.]

[Nota 184: _Vistas_--dice el _Diccionario_ de autoridades--llaman
los vestidos y tocador que los novios envan a sus futuras esposas.]

[Nota 185: Contra lo que ligeramente pudiera imaginarse, _pared y
medio_ no es errata por _pared en medio_. Error de caja lo crey el
seor Fitzmaurice-Kelly al encontrar esa expresin en el captulo XIX de
la primera parte del _Quijote_. A los ejemplos que cit en nota del
dicho captulo podran agregarse muchos otros: cuantos acertara a desear
el ms descontentadizo.]

[Nota 186: _Del gallo_, es decir de la hora en que canta el gallo,
queriendo ya venir el da.]

[Nota 187: Porque de Judas se dice que fu despensero, y los
despenseros acaparaban muchos mantenimientos para venderlos a precios
elevadsimos. Es frecuente en nuestros escritores festivos la alusin al
oficio de Judas. Quevedo, por ejemplo, en su romance de _Los Borrachos_
(Musa VI):

        ...Y yo, que en diez y seis aos
        que tengo de _despensero,
        aun no he podido ser Judas_
        y vender a mi maestro.


Lope, aludiendo a la costumbre de ahorcar un pelele el Jueves Santo,
figurando a Judas:

    MENDOZA. Y qu importa que una dama
              tenga el cuerpo diligente...,
              las caderas como en Flandes,
              las piernas como un jinete,
              si el rostro puede ser molde
              de hacer diablos para el jueves
              en que _al despensero_ cuelgan
              que afrent los calabreses?

Los despenseros de los monasterios--dije en el discurso preliminar de
mi edicin crtica de _Rinconete y Cortadillo_--tomaban el pescado por
cargas, diciendo ser para aqullos, y revendanlo despus entre sus
parroquianos; acord el cabildo [de Sevilla] que se hablara a los
priores y guardianes para que corrigiesen el abuso; pero no se logr la
enmienda.]

[Nota 188: _Por partes de,_ y no por _por parte de_, como habra
enmendado Clemencn si hubiese editado la presente novelita. _Por partes
de_, o _de partes de_, sola decirse antao, como demostr en mis notas
al _Quijote_ (IV, 267, 4).]

[Nota 189: Pregunta el seor Bonilla: Querr decir Vlez que el
padre de ese nio era infiel (judo o moro)? No, ciertamente--respondo--,
sino que ese nio, por partes de su padre, poda pretender tal beca como
hijo de clrigo. Sabido es que, segn la creencia vulgar, el Antecristo
ha de ser hijo de un clrigo y una monja, y por stas dijo Quevedo en una
de sus _premticas:_ Condenamos en los galanes de monjas los _antecristos
pensamientos_....]

[Nota 190: Debiera decir Vlez _el domingo de cuasi racin_, para
que recordase mejor el de _Cuasimodo_, al cual quiso referirse.]

[Nota 191: Llamaban _letuario, lectuario, electuario_, a cierto
gnero de conserva, ya medicinal o ya simplemente alimenticia, como la
que sola tomarse al par que el aguardiente. Quevedo, _Vida del buscn
llamado don Pablos...,_ libro II, cap. II: Pasamos adelante, y en una
esquina, por ser de maana, tomamos dos tajadas de _letuario_ y
aguardiente de una picarona.... Las mujeres que vendan el _letuario_
acostumbraban a pregonarlo por las calles en las primeras horas de la
maana. Lope de Vega, en unas dcimas de la _Justa potica en la
beatificacin de San Isidro_, refirindose a esas horas:

        ...La mula el mdico ensilla,
        da la purga el boticario,
        _pregnase el letuario_....]

[Nota 192: Contra lo que dijo Durn y copi Bonilla, el juego de
_salga la parida_ no consiste en gritar los muchachos ese refrn(?)
cuando observan que la luna llena, atravesando grupos de nubes, va
apareciendo clara en los sitios despejados. _Salga la parida_, como
dice el _Diccionario_ de autoridades, es juego comn con que se
divierten los muchachos estrechndose y apretndose entre s para echar
a alguno del corro, en cuyo lugar admiten otro.]

[Nota 193: Llama _pldora_ al mundo, por lo esfrico.]

[Nota 194: Llaman _cruzado_, segn el lxico de la Academia, a la
mudanza que hacen los que bailan, formando una cruz y volviendo a
ocupar el lugar que antes tenan.]

[Nota 195: Ocasionales o no, ocurren aqu dos versos octoslabos
aconsonantados:

        ... _haciendo un cruzado al son
        de su misma confusin._]

[Nota 196: Llama a los coches _ballenas_, recordando la de Jons,
porque tragan y vomitan personas.]

[Nota 197: Qu exacta alusin a las cien mil falsedades, engaifas
y _cumplo-y-mientos_ propios del trato cortesano!]

[Nota 198: _Hacindose cocos a ellos mismos_, o _a s mismos_, que
diramos hoy, esto es, gustando de s propios y recrendose en sus
ademanes y miraduras, como unos Narcisos. _Hacer cocos_ se dijo de
_cocar_, que significa _agradar, captar la benevolencia_.]

[Nota 199: El seor Bonilla sospecha que _de rin_ sea errata, por
_de pin._ No hay tal cosa: la boquita que llamaban _de pin_ era
naturalmente pequea, como aquella a que se refiere el _Romancero
general,_ fol. 253:

        Vna boca, chica era;
        que con _vn pin_ se mide,
        segura de que haya otra
        que assi enamore y cautiue;

pero el texto se refiere a una boca achicada artificiosamente. Quien ve
el rin de un corderillo, ve una boca de esas frunciditas y amaricadas.
Para persuadirse de que no hay la errata que sospech Bonilla basta
parar la atencin en que a esta calle de espejos que pinta Vlez nadie
iba a verse como era, sino a estudiar gestos; uno de ellos, el
fruncimiento de labios. Quevedo, en _El Entremetido y la Duea y el
Sopln_, mencion una de estas bocas estudiadamente fruncidas: Y al
punto, muy esparrancado de ojos, deca: No hay sino dejar correr; Dios
lo remedie, que tal y cual, lo del camino carretero: s por s, no por
no; y al decir ello dir, _pona una boquita escarolada_, como le d
Dios la salud.]

[Nota 200: _Roncando_, como los ojos de aquella Mari Prez de quien
dijo Quevedo (Musa VI):

        Tus dos ojos, Mari Prez,
        _de puro dormidos, roncan_,
        y duermen tanto, que suean
        que es gracia lo que es modorra.

Cuanto a ojos, como a todo lo del mundo, cambian las modas, y por esto
deca Caldern, en la jorn. II de _Eco y Narciso_:

    BATO.     ...Vn tiempo que se dieron
              en usar _ojos dormidos_,
              no haba hermosura despierta
              y todo era mirar bizco....

Pero si Vlez aprendi en Quevedo lo de _roncar los ojos_, de puro
dormidos, una poetisa, doa Catalina Clara, aprendi de Vlez lo de
_roncar hermosura_, pues escribi, retratando a cierta dama:

        Sus ojos, que _hermosura estn roncando_,
        dormidos saben ms que otros velando,
        y dice en ellos cada nia airosa:
        _Nigra sum, sed formosa_.]

[Nota 201: _De Gloria Patri_ quiere decir, como not el seor Prez
y Gonzlez en su citada obra, pgs. 23 y 24, inclinados como fieles que
pronuncian o escuchan el _Gloria Patri_.]

[Nota 202: Sobre las _maretas_ qued nota pginas atrs (8, 1)[47].]

[Nota 203: _Para desacreditar la naturaleza_, porque le hacen
poqusimo favor carilindos que no acaban de semejar hombres ni mujeres;
y _para desacreditar el rentoy_, porque no parece sino que estn jugando
a este juego, en que los compaeros se entienden por medio de gestos y
seas, a lo cual se refiri don Antonio Hurtado de Mendoza en estas
seguidillas de la segunda parte del _Entrems de Micer Palomo_:

        De las damas de hogao, qu te parece?
        --Capadillo, pues juegan con seis y siete.
        --Y de las que se atapan en la comedia?
        _--Al rentoy, pues te muelen haciendo seas._]

[Nota 204: El nombre de _damas cortesanas_ era uno de los muchos que
se solan dar a las mujeres pblicas. As, en una representacin de los
Alcaldes de Casa y Corte al Rey (11 de enero de 1617): Seor: Los
Alcaldes dicen que de estar las mugeres de mala vida _que llaman damas
cortesanas_ alojadas en las calles principales desta corte y con
libertad de vivir donde quieran sean seguido y siguen muy grandes
inconuinientes.... (Archivo Histrico Nacional, Libros de gobierno de
la Sala de Alcaldes, tomo VII, fol. 470.)]

[Nota 205: _Albillas_, como las uvas llamadas as, o _tempranillas_
por otro nombre. _Tempranillas_ asimismo llama el vulgo andaluz a las
muchachas que, sobre cuajarse pronto de mujeres, dan a entender, por la
demasiada viveza y libertad con que miran y hablan, que, jovencillas y
todo, no les pesara dejar de ser solteras.]

[Nota 206: En Bonilla, _e Giron,_ sin duda por errata.]

[Nota 207: _Vuelven las aguas_..., dice el refrn, que Vlez acomod
aqu a su propsito.]

[Nota 208: A la _plazuela de los Herradores_, aun hoy llamada as,
concurran los que alquilaban sus servicios. En los antedichos Libros de
gobierno de la Sala de Alcaldes he visto un auto del ao 1621 por el
cual se mand que los mozos de sillas (los que conducan las sillas de
manos) asistiesen en la _plazuela de Herradores_ y llevasen el corren
al hombro. Y Tirso de Molina, en el acto III de _Por el stano y el
torno_, hace decir a Santillana, escudero viejo, cuando se dispone a
dejar de servir a su ama, porque le ha reprendido:

        Miren, porque la doy luz
        de amantes embustidores!
        _Plazuela habr de Herradores_
        y puerta de Santa Cruz:
        no me han de faltar dos reales
        y seoras de alquiler.]

[Nota 209: _Damas de achaque_, o sea que se achacan o atribuyen
falsamente la damera.]

[Nota 210: Poco despus dice de quines haban de ser pasto tales
libros: respectivamente, de pajes y doncellas.]

[Nota 211: No tachar de defectuosa la expresin _le pregunt ...
que le dijese_ quien est advertido de que, como _preguntar_ significa
_demandar_ y _demandar_ y _pedir_ son una cosa misma, sola decirse
_preguntar_ por _pedir_, de lo cual hay en el _Quijote_ muchos ejemplos
(I, 137, 10; III, 85, 19, etc.)]

[Nota 212: Dice _de media talla_, como pudiera decir _de medio
pelo_, o _de medio mogate_.]

[Nota 213: Bien explica esto don Fernando de Lorea en su _Entrems
de los Relojes_ (Biblioteca Nacional, Ms. 17237):

    D. TORRE. Mira quin llama aqu, doa Escalera.

    QUITERIA.   Quin es doa Escalera?

    D. TORRE.                          Vna criada.

    QUITERIA.   Con don?

    D. TORRE.  S, _que autoriza una donada_.

Del uso y abuso de los _dones_ trat largamente en mi estudio sobre _El
retrato de Cervantes_ (Madrid, 1917), pgs. 30-53.]

[Nota 214: Por _el tusn de las damas_ (que tambin se llamaba
_damas_, a secas, a las _damas cortesanas_) ha de entenderse la
categora de las que entre ellas eran de mayor calidad, a las cuales
llamaban _tusonas_.]

[Nota 215: _Quererse volver al pao_, frase que no registra el
_Diccionario_, pero que o muchas veces en Andaluca, se dice de las
alhajas muy limpias y brillantes, legtimas o falsas, por alusin al
pao en que las tena envueltas el platero o quincallero cuando las
vendi.]

[Nota 216: _Don extravagante_, como _clrigo extravagante_, que se
dice de aquel que vive sin incorporarse a la clereca de ninguna
dicesis.]

[Nota 217: La _ginebra_ est bien definida en el _Diccionario_
acadmico. Es el mismo grosero instrumento que los andaluces llamamos
_carrasquia._]

[Nota 218: El _castrapuercos,_ instrumentillo compuesto de algunos
cautos, es ni ms ni menos que la zampoa con que suelen representar al
Dios Pan. En el _Diccionario_ de la Academia, como en el de autoridades
y en el Tesoro de Covarrubias, _castrapuercas:_ pero en el _Trsor_ de
Oudin, _Castra puercos, vn sifflet de chastreur_. Tambin se llamaba
_castrador_, y debe tomarlo en cuenta la Academia Espaola, bajo la fe
de Quevedo y Salas Barbadillo. El primero dijo en un romance referente a
los bailes del vulgo:

        Sultales las seguidillas
        y a ejecutor de la vara,
        y a la capona, que en llaves
        hecha _castradores_ anda.

Y el segundo, en el _Entrems del Prado de Madrid, y Baile de la
Capona_:

        Para el baile previnieron
        las cuerdas de una guitarra,
        sin ver que a un baile capn
        vn _castrador_ le bastaba.]

[Nota 219: Iba narrando Vlez de Guevara, y sbitamente y sin
preparacin deja la palabra a don Cleofs. Estos cambios bruscos de la
persona que habla, y aun de la persona a quien se habla, no escasean en
nuestros escritores del buen tiempo, como de Cervantes hice notar en
diversos lugares del _Quijote_ (I, 10, 17; II, 136, 8; IV, 259, 21; VI,
70, 3, etc.)]

[Nota 220: Entre los muchos--dije en otra ocasin--que han escrito
acerca de los arbitristas, plaga que infest a Espaa en los siglos XVI
y XVII, merece mencin sealada don Antonio Cnovas del Castillo, que
trat de ellos en sus _Problemas contemporneos_ (Madrid, 1884), tomo I,
pgs. 305-328.... Mi querido amigo don Agustn G. de Ameza, en su
edicin crtica de _El Casamiento engaoso y el Coloquio de los Perros_,
pginas 147-151 y notas 349-351, cita algunos arbitrios notables por su
extravagancia....]

[Nota 221: As en la edicin original. A escribir hoy, de seguro
habra dicho Vlez: ... que tiene en la mano el retrato de su
dama....]

[Nota 222: El gramtico pedante y engredo, para quien no hay en el
mundo cosa que valga dos maraveds sino sus gramatiqueras, fu siempre
odiado por los escritores. El seor Bonilla recuerda lo que contra ellos
dijo el doctor Surez de Figueroa en su _Plaza universal de todas
ciencias y artes_ (1615). Y antes que Surez, Barahona de Soto, en su
_Anglica,_ maltrat  los finchados gramaticones al inclurlos en la
relacin de aquellas gentes que Zenagrio, en la morada de Gleoricia, no
se digna de mirar:

        Tanto del soez _gramtico_ arrogante
        que, porque punta y coma sus diciones
        y ordena lo de atrs para adelante,
        no estima los gravsimos varones....

Yo dije a un consumado gramtico, veinte aos ha: Qu har usted con
toda su gramtica, si no tiene nada que decir que interese al pblico?
Usted posee un admirable libro de cocina, cierto; pero, vaca la
despensa, de qu pueden servirle sus excelentes frmulas culinarias?]

[Nota 223: Como _ropa_, segn una de las acepciones que registra
Covarrubias, es la vestidura suelta que traemos sobre la que est
ceida y junta al cuerpo, llamse _ropa_, especialmente, a la talar, y
_plazas de ropa_ a los oficios o puestos en que se vesta toga o
garnacha. Quevedo, en una de sus jcaras (Musa V), jugando de los verbos
_bogar_ y _abogar_.

        Por buen supuesto te tienen,
        pues te envan a _bogar;
        ropa_ y _plaza_ tienes cierta,
        y a subir empezars.

Y _ropas_, a secas, se llam tambin a los oidores, como se echa de ver
por otra jcara de Quevedo, en que dice un jaque encarcelado:

        Porque no pueda salir,
        me engarzaron en las cormas,
        y siempre mandan que siga:
        Quin entender las _ropas_?]

[Nota 224: El seor Bonilla, despus de recordar con Covarrubias que
_pastel_ se dijo de _pasta_, y es como una empanadilla hojaldrada, que
tiene dentro carne picada o pistada, aade: Los haba de a real, de a
cuatro, de a ocho, de a medio real, etctera. Y don Amrico Castro,
anotando en la _Vida del Buscn,_ de Quevedo (pg. 89 de la edicin de
_Clsicos Castellanos_), aquel pasaje en que dice: pero yo entiendo que
los pasteleros desta tierra nos consolarn, acomodndole a [un ahorcado]
en los de a cuatro, coment: _los de a cuatro_: pastel de a cuatro
reales. El seor Bonilla, antes de revisar en las pruebas su nota, pudo
hacerse estas preguntas: Cmo un avariento, por ahorrar, haba de
gastar cuatro reales en un pastel para su comida? Pues no era el
pastel, segn el invocado Covarrubias, refugio de los que no pueden
hazer olla? Y el costo de la olla aun para dos personas, que no para
una, llegaba, ni con mucho, a _cuatro reales_? La Gerarda de _La
Dorotea_ de Lope (acto V, escena II), teniendo convidada, gastaba en su
olla: una libra de carnero, catorze marauedis; media de baca, seis, son
veinte; de tozino, vn quarto, otro de carbn, de peregil y cebollas dos
marauedis, y quatro de aceitunas, es vn real cabal: haba, pues, de
gastar el avariento cuatro reales en un pastel para s solo, cuando,
aunque se considere que _La Dorotea_ se refiere a tiempo muy anterior al
en que se alteraron los valores de la moneda de velln, al escribir
Zabaleta _El da de fiesta por la tarde_; publicado en 1659, una libra
de carnero vala once cuartos, y un pan cinco, y media azumbre de vino
siete, veintitrs cuartos en junto, o sea once menos que el pastel de
Vlez de Guevara? Y esto preguntado, o parte de ello, la bien
acreditada diligencia del seor Bonilla le habra abierto camino para
averiguar cunto costaba un _pastel de a cuatro_ en el tiempo en que el
escritor ecijano escribi su novela.

Pues otro tanto digo del seor Castro, y aun digo ms: que pudo
preguntarme sobre ese punto, como me pregunt sobre muchos otros. Esto,
amn de que buena respuesta tena en el captulo XI del mismo libro I de
_El Buscn,_ donde un verdugo, un animero, un mulato y otros sujetos de
esta laya comen, entre todos, despus de algunas cosas de bodegn,
cinco _pasteles de a cuatro_. Haban de gastar _veinte reales_ en el
postrecillo...?

No, ciertamente no eran _de a cuatro reales_ los _pasteles de a cuatro_,
sino de la trigsimacuarta parte de ese valor: eran pasteles _de a
cuatro maravedis._ Con dar un vistazo a los tan socorridos Libros de
gobierno de la Sala de Alcaldes, que se conservan en el Archivo
Histrico Nacional, habran echado de ver los mencionados comentadores
que en 1596 se mand que no se hicieran pasteles y cubiletes _de a doce
maraveds_, y s _de a ocho y de a cuatro_; que en 1642 se trat de que
no se hicieran pasteles _de a ochavo_, y que en 1644 mandaron los
Alcaldes que no se impidiese la venta de cubiletes _de a cuatro
cuartos_. A los que hacan pasteles de _a cuatro maravedis_, por la
misma exigidad de su precio, no se les poda exigir ninguna gollera,
ni aun siquiera una mediana pulcritud; por eso dijo Quevedo en una de
sus jcaras: (Musa V).

        Con las manos en la masa
        est Domingo Tiznado,
        _haciendo tumbas a moscas
        en los pasteles de a cuatro_.

Y en un romance de la Musa VI hizo decir a un manto plebeyo:

        Con poco temor de Dios,
        pecaba en _pastel de a cuatro,
        pues vend, en traje de carne,
        huesos, moscas, vaca y caldo_.]

[Nota 225: Es uno de los modos de decir que quiso desterrar Quevedo
en la _Premtica que este ao de 1600 se orden_...: ... _no tiene a
nadie en lo que pisa_.]

[Nota 226: Elptico: _no sea que nos embarguen_, quiere decir.]

[Nota 227: _Los unos de los otros_, como tambin lo dice Correas en
su _Vocabulario de refranes_..., pg. 421 b, y _no los unos y los
otros,_ como malamente se suele enmendar ahora. Lope de Vega, en el acto
II de _El Caballero del Sacramento_, explica bien el sentido del refrn:

    DORISTA. Leerla quiero, por ver
              en mi desdicha un proverbio.
              _(Lee:) Todos somos locos,
              los unos de los otros._
              Qu discretamente dice!
              Unos por otros hacemos
              disparates y locuras;
              todos andamos sin seso,
              ya los padres por los hijos,
              ya los deudos por los deudos,
              ya las damas por sus cuyos,
              ya por las damas sus dueos.]

[Nota 228: _Sobrepelliezes_, dice la edicin original, sin duda por
errata.]

[Nota 229: Este _donde_, equivalente a _de manera que_, quizs no se
entender bien por quien ignore que est dicho a la andaluza, tal como
alguna vez lo us Cervantes: Venida la noche, cenar con el Rey, Reina
e Infanta, _donde_ nunca quitar los ojos della, mirndola a furto de
los circunstantes.... (_Quijote_, I, 21).]

[Nota 230: _Actos positivos_ son, como dice el _Diccionario_
acadmico, los hechos que califican la virtud, limpieza o nobleza de
alguna persona o familia. Para las pruebas, por ejemplo, de limpieza y
nobleza en lo escolar, tres _actos positivos_ hacan cosa juzgada, segn
la _Nueva Recopilacin,_ leyes XXXV-XXXVII, tt. VII, libro I.]

[Nota 231: Segn Covarrubias (art. _toruelo_), los que saben de
cetrera dizen que comunmente la cria de los aores es de tres pollos:
los dos primeros se llaman primas y son hembras, y grandes de cuerpo; y
el _toruelo_ es menor que ellas y es macho. Dixose _toruelo_, quasi
teruelo, por ser tercero en orden.... Vlez de Guevara dice
figuradamente _caballero torzuelo_, indicando su baja condicin.]

[Nota 232: Pginas atrs qued nota acerca de una frase parecida a
_con los mos me haga Dios bien_.]

[Nota 233: Este verso est impreso a rengln corrido, como prosa, en
la edicin original.]

[Nota 234: Refirese don Cleofs a su tocayo el Leandro amador de
Hero y al soneto de Garcilaso que comienza:

        Pasando el mar _Leandro el animoso,
        en amoroso juego todo ardiendo_.....

soneto que, en efecto, figura en las diversas ediciones de _Las Obras de
Boscan y algvnas de Garcilaso de la Vega, repartidas en qvatro libros_,
fol. 121 de la de Anvers, Martn Nucio, 1556, que es la que poseo.]

[Nota 235: Elptico: _merced de un hbito,_ quiere decir.]

[Nota 236: _Salicio y Nemoroso_, como es sabidsimo, son los
interlocutores de la ms famosa de las glogas de Garcilaso.]

[Nota 237: Por aqu se averigua que don Cleofs, como de l se dijo
en el tranco I (15, 2)[63], era _hidalgo a cuatro vientos_, sin otro solar
que el muy conocido de los versos de Salicio y Nemoroso.]

[Nota 238: _Pedir las pajaritas del aire_ es una frase de
encarecimiento equivalente a _pedir golleras._ Espinel, en su _Stira
contra las damas de Sevilla_, tratando de las doncellitas de su tiempo:

        Luego les duele el hgado y el bazo;
        luego _piden las paxaras del ayre_....

Esta frase lleg a hacerse tan enfadosa, por lo repetida, que don
Francisco de Quevedo la proscribi en su _Premtica_ de 1600: Qutanse
por nuestra premtica los modos de decir siguientes: _... las pajaritas
que vuelan_....]

[Nota 239: Tambin solan pedir _el fnix empanado_, o cosas poco
menos imposibles, bien que por broma y regodeo, los que coman en ventas
y mesones. A los ejemplos que transcribe el seor Bonilla podran
aadirse otros, ste, verbigracia del _Entrems de los invencibles
hechos de Don Quijote de la Mancha_, compuesta por Francisco de vila,
publicado en 1617, y reimpreso en 1905 con prlogo y notas de don Felipe
Prez y Gonzlez:

    MUJER.  Estnme echando todos bernardinas,
             pidindome imposibles por momentos.

    VENTERO. Qu os piden, por mi vida?

    MUJER.                              Disparates:
             los tomos del sol, _el ave fnix,_
             y la leche de todas las cabrillas

    VENTERO. No veis, mujer, que aqueso es regodeo,
             y siempre se acostumbra por las ventas
             echar pullas a todos?]

[Nota 240: _Regoldano_ se dice del fruto del castao silvestre, a
diferencia del que da el injerto, que es mejor. Vlez aplica estos
adjetivos al hechicero en sus respectivas cualidades de astrlogo y
nigromante.]

[Nota 241: Alude Vlez a algunos pasajes bblicos, tales como stos:
_Adprehendens autem David vestimenta sua scidit, omnesque viri qui erant
cum eo_ (II _Reyes_, I, 11).--_Qu cum audisset Ezechias rex, scidit
vestimenta sua_.... (II _Reyes_, XIX, 1).]

[Nota 242: El _besar las manos_ era obligado principio en todo
mensaje verbal. As comienza el suyo a don Quijote, en la cueva de
Montesino (II, 23), la compaera y emisaria de Dulcinea: Mi seora
Dulcinea del Toboso _besa a vuesa merced las manos_, y suplica a vuesa
merced se la haga de hacerla saber cmo est....]

[Nota 243: El seor Bonilla corrige _comission_ donde la edicin
prncipe dijo _comisson_, y no corrige, cuatro palabras despus,
_comissionario_ donde la propia edicin dice _comissonario_.]

[Nota 244: _Demonios a las veinte_, como _correos a las veinte_, que
eran los que haban de andar veinte leguas cada veinticuatro horas. En
el pleito entre Salvador de Toro y Pedro de Isunza, proveedores de las
galeras reales, hay una certificacin de Diego de Ruy Saenz (Puerto de
Santa Mara, 8 de marzo de 1593) referente a haber despachado tres
correos, los dos a la ciudad de malaga y el otro a la villa de madrid,
_a las veynte leguas._ (Archivo General de Simancas, Expedientes de
Hacienda, leg. 516.)]

[Nota 245: Que _la mula de Lin_ es el aire, no ofrece duda; pero
cundo y por quin se dijo esta frase? Esto es lo que haba que
averiguar, y ni Durn, ni Prez y Gonzlez, ni Bonilla, ni yo, hemos
tenido la fortuna de ponerlo en claro.]

[Nota 246: _Vara alta_, esto es, _derecha, vertical_, quiere decir
_autoridad, poder, jurisdiccin._ All donde los investidos de autoridad
dejaban de tenerla, soltaban o _bajaban las varas_. Esto ocurri al
entrar Felipe II en Portugal, segn refiere Isidro Velzquez en _La
entrada qve en el reino de Portvgal hizo la S.C.R.M. de don Philippe,
invictssimo Rey de las Espaas, segundo deste nombre_.... (Lisboa,
Manuel de Lyra, M.D.LXXXIII), fol. 70: Prosiguiose el camino, y a la
llegada de vn ro, mojonera o diuision de los terminos de los Reynos,
salio orden que los ministros de justicia Castellana _baxassen las
varas_, o no las traxessen....]

[Nota 247: En los siglos XVI y XVII se sola llamar _figones_ a los
que despus se llam _figoneros_, dejando aquel nombre para sus
bodegones o fondines. Por un acuerdo de la Sala de Alcaldes pregonado a
18 de mayo de 1595, se mand que se notifique a los que guisan de
comer, que llaman _figones_ que no diesen de comer a las personas que
fuesen a sus casas, ni manjar blanco, ni tostadas, ni pastelillos, ni
otras cosas dulces. (Archivo Histrico Nacional. Libros de gobierno de
la Sala de Alcaldes, tomo II, fol. 47.)]

[Nota 248: Como advierte el seor Bonilla, el Infante don Pedro de
Portugal recorri, no las _siete_, sino las _cuatro_ partidas del mundo.
As lo dice el mismo ttulo de la obra famosa donde se relatan sus
andanzas: _Libro del infante don Pedro de Portugal, que anduvo las
quatro partidas del Mundo_ (aragoa, Juan Milln, 1570). Por qu,
pues, dijo el vulgo ser _siete,_ y no _cuatro_, las tales _partidas?_
Probablemente, segn observ en otro lugar, por contaminacin de esa
frase con el nombre de nuestro clebre cdigo _de las Siete Partidas_.]

[Nota 249: Estas palabras patentizan que an en el segundo tercio
del siglo XVII perduraba con su renombre, si bien llamndose _de la
Sevillana_, aquel clebre _mesn del Sevillano_ que inmortaliz
Cervantes hacindole lugar de la accin de _La Ilustre fregona_. Vanse
las noticias que acerca de esta posada di ha poco en el prlogo de mi
edicin crtica de la mencionada novela cervantina. (Madrid, 1917.)]

[Nota 250: _Por miedo que conspiren_, diramos hoy, omitiendo ese
_no_ que en realidad redunda, pero que antao se usaba con los verbos
que significan temor, como not en diversos lugares del _Quijote_ (II,
80, 15; III. 59, 24; 144, 12; 217, 8; IV, 50, 1; 126, 15, etc.).]

[Nota 251: El seor Bonilla puntu as este pasaje: ... a otras
diligencias, deste modo por sobornar.... En la edicin prncipe no hay
coma alguna despus de la que sigue a la voz _esguzaros_, hasta otra
que sigue a las palabras _contra m_. Creo que el verdadero sentido
requiere esa coma donde la he puesto: dice el Cojuelo que regresar por
Suiza _a otras diligencias deste modo,_ o sea, parecidas a la ya
indicada de hacer degollar a los hermanos del Gran Turco.]

[Nota 252: _Mearle la pajuela_--dice Covarrubias--; gnero de
desafo que usan los nios vnos contra otros. Correas, en su
_Vocabulario de refranes y frases proverbiales_, publicado por la
Academia Espaola en 1905, explica la frase de esta manera (pg. 618
_b_): Vsaban los muchachos luchar, y a las tres cadas, el vencedor
_coga una pajuela_ del suelo _y la meaba_, y con ella daba por la boca
al vencido sin que lo viese, y de este modo le afrentaba, y as en otras
cosas. Pero tal frase tiene, adems del significado natural, otro
figurado, ms usual, que defini as el _Diccionario_ de autoridades:
Aventajarse, sobresalir y exceder a otro en la ejecucin de alguna
cosa, y ste, como nota el seor Bonilla, es el sentido de la frase en
el pasaje del _Cojuelo._ E igualmente en los siguientes versos de Lope
(_Los novios de Hornachuelos_, acto III):

    EL REY.     Sois los novios mal contentos
                 que celebra este lugar?
                 Llegad. No, no tengis miedo.

    BERRUECO.    Somos, seor; pero sepa
                 que hay otros dos en el pueblo
                 que _nos mean la pajuela_,
                 pues somos los dos con ellos
                 paloma y palomo....]

[Nota 253: Con esto de _la jerigonza crtica_ alude Vlez al
culteranismo; a la _culta latiniparla_, como llam Quevedo al
vocabulario que usaron Gngora y sus secuaces.]

[Nota 254: Aristteles deca que la belleza es _una carta de favor_,
y doa Isabel la Catlica, que el hombre de buena cara lleva consigo
_carta de recomendacin_ para cualquier cosa que emprendiere.]

[Nota 255: Claro que estos brindis eran _por las damas y los amigos_
de los que brindaban y no por los del Rey.]

[Nota 256: Dije en mi conferencia acerca de _El yantar de Alonso
Quijano el Bueno_ (Madrid, 1916), pg. 32: ...Pero lo ms usado era
acabar de comer con aceitunas, de donde se dijo: _llegu_, o _lleg a
las aceitunas_, para significar que se lleg tarde a algn convite o
reunin. El acabar de comer con este postre se menciona con frecuencia
en nuestros libros del buen tiempo: Don Antonio Hurtado de Mendoza, en
el _Entrems del Examinador micer Palomo_:

    VALIENTE.  Yo he tenido quinientos desafos;
                he hecho sobre el duelo dos comentos;
                seiscientos antuviones he pegado
                y he reido cien veces en ayunas.

    MR. PALOMO. Qu fuera _al fenecer las aceitunas_...?

Y por lo que hace al _palillo_, dije en la citada conferencia que entre
los abuelos de nuestros tatarabuelos era el _palillo_ o mondadientes
obligado postre ltimo de toda comida; tanto, que entre gente hidalga el
comer poda faltar, y aun faltaba, en efecto, muchas veces; pero el
_palillo_ no.]

[Nota 257: En el _Quijote_ (II, 44), apenas se hubo partido Sancho
para su nsula, cuando don Quijote sinti su _soledad_, y de esta
_soledad_ dije en las notas de mi edicin crtica de la inmortal novela
de Cervantes lo que, aunque sta peque por harto extensa, voy a
transcribir: Sinti, no la _soledad en que_ le haba dejado Sancho,
como entendi malamente Unamuno, sino la _soledad de l;_ la _soledad
con que_ lo haba dejado; que aqu _soledad_ no significa falta de
compaa, sino pesar que se siente por la ausencia de una persona, y
deseo de volverla a ver. Esta _soledad_ es, ni ms ni menos, la
_saudade_ portuguesa que en todo tiempo han pretendido imponernos los
que ignoraban que ac la tenamos castellana, tan rancia, a lo menos,
como la de nuestros vecinos. Vanse algunos ejemplos:

De _sentir soledad_ de una persona o cosa, como en el lugar que anoto.
Rivadeneyra, _Flos sanctorum_, en la Ascensin del Seor.... Los
apstoles tambin sentan la huerfanidad de tal padre, _la soledad de
tal maestro_, de tal pastor y de tal capitn, especialmente vindose
entre tantos y tan crueles enemigos. Lope de Vega, en el acto I de _El
Animal de Hungra:_

    TEODOSIA. Rezien casada, y venida
               a Ungra de Ingalaterra,
               _sent soledad notable
               de mi tierra_ en tierra agena.

Lo mismo _tener soledad de_. Un cantarcillo del siglo XV:

           Aldea donde nac,
           _soledad tengo de_ ti.

En el captulo cxxvij del libro primero de _Don Clarian de Landanis,_
fol. clxxxiiij: _Teniendo_ [Gradamisa] gran _soledad_ de su buen amigo
don clarian, dio vn sospiro y dixo consigo.... Don Felipe II, en carta
escrita en Lisboa a 16 de abril de 1582 (Gachard, _Lettres de Philippe
II  ses filles....):_ Y de lo que ms _soledad he tenido es del cantar
de los ruiseores,_ que ogao no les he oydo, como esta casa es lexos
del campo.

Tambin se deca _hacer soledad_ una persona o cosa, en equivalencia de
apesadumbrar por su ausencia o falta. Santa Teresa, en carta a fray
Jernimo Gracin (vila, 10 de junio de 1579): Oh, qu _soledad me
hace_, cada da ms, para el alma estar tan lexos de vuestra
paternidad...! En carta autgrafa de _Margareta_ (doa Margarita de
Austria) al rey don Felipe III (11 de octubre de 1599) decale: Seor,
no puedo dejar describir a V. Md. para pasar con algn consuelo la
_soledat q me ase_, q con aber tan pocas horas q se fui V.M. me parie q
a mil aos....

Muchos portugueses, y aun algunos espaoles, verbigracia, don Adolfo de
Castro en su _Himno a una palabra_ (apud _Estudios prcticos de buen
decir y de arcanidades del habla espaola,_ Cdiz, 1880, pg. 293), han
querido y credo que nuestra _soledad_ no signifique enteramente lo que
la _saudade_ lusitana, o por lo menos, que sea mera traduccin de sta,
afirmaciones contra las cuales protest nuestro espaolsimo Menndez y
Pelayo _(Orgenes de la Novela_, tomo I, pg. CCXXI) en estas palabras:
_Soledad,_ en el sentido de melancola que se siente por la ausencia de
una persona amada o por el recuerdo del bien perdido, es palabra tan
legtimamente castellana como es portuguesa _saudade_; se ha usado en
todos los tiempos, da nombre a un gnero especial de cantares andaluces,
y nuestro _Diccionario_ acadmico consigna esta voz como de uso
corriente. Y en las _Adiciones y rectificaciones_ del mismo tomo (pg.
DXXVI) insert la notable carta, ya publicada en la _Revue Hispanique_
(1901), en que don Juan de Silva, portugus de origen, sostuvo y
demostr que nuestra _soledad_ expresa tanto y an ms que la _saudade_
de nuestros vecinos.

Se usa an hoy en tal acepcin la palabra _soledad_? En Espaa no
recuerdo haberla odo; pero en Colombia todava llaman _soledades_ a los
pesares amorosos causados por la ausencia. Vase una linda copla popular
de Casanare, publicada por fray Pedro Fabo del Corazn de Mara,
cultsimo agustino recoleto, en su interesante libro intitulado _Idiomas
y etnografa de la regin oriental de Colombia_ (Barcelona, 1911), pg.
228:

            Emprstame tus ojitos
            para completar dos pares;
            que con los mos no puedo
            llorar tantas _soledades_.]

[Nota 258: Para el lxico de la Academia, _quedarse como un
pajarito_ significa morir con sosiego, sin hacer gestos ni ademanes.
Sea eso; pero sea tambin _quedarse muy dormido_, como en este lugar del
texto, y as, dije en las _Mil trescientas comparaciones populares
andaluzas_ (Sevilla, 1899), pginas 104 y 105: _Se que como un
pajarito...: Dormido,_ y ms a menudo, _muerto_; del que se duerme
profundamente tambin se dice: _Se que frito_ o _fritito_.]

[Nota 259: Suplo un _las_ que falta en el texto original, por
omisin mecnica de una de dos slabas iguales e inmediatas.]

[Nota 260: Con lo de _Adanes del baratillo_ quiz se referira Vlez
a alguna tienda de baratijas en que se vendiesen figurillas de barro, y
entre ellas la de nuestro primer padre.]

[Nota 261: Alusin--como dice el seor Bonilla--a unos zapatos de
cuero. Eran famosos los cueros curtidos en Fregenal de la Sierra, por
lo cual, en una jcara de Quevedo, refirindose a _la penca_ o azote del
verdugo, dice Lampuga a la Perala:

        Ms me cuestas de pregones
        y _suela de Fregenal_
        que valen seis azotados
        si los llegas a tasar.]

[Nota 262: _De grana de polvo,_ es decir, teida con el polvo de los
gusanillos que llaman _grana_. Tambin decan, a secas, _teido,_ o
_teida, de polvo_. Entre los regalos que los padres trinitarios de la
Redencin de cautivos hicieron al Rey de Argel en 1591 figuraba una
manta fraada de la marca maior _teida de polvo_, con su franxa de oro
y seda, que haba costado 19.550 maraveds. (Archivo Histrico
Nacional, Libros de la Orden Trinitaria, 121 _b_, fol. 50 vto.)]

[Nota 263: _Severo_, en su acepcin de _grave, serio, mesurado_.]

[Nota 264: Dice de las comedias de este loco que _se las haban
apedreado como vias,_ recordando la frecuencia con que el pedrisco daa
los viedos.]

[Nota 265: _Menalao_, por _Menelao_, no es errata; solan decirlo
as, por asimilacin de vocales. Francisco Santos, en _Los Gigantones en
Madrid por de fuera_, apud _Obras en prosa y verso_..., tomo I, pg.
396: _A Menalao_, por aver entrado en su casa Paris....]

[Nota 266: La _Casa del Nuncio_ llamaban al hospital de dementes de
Toledo, porque lo fund, a fines del siglo XV, un nuncio apostlico
llamado don Francisco Ortiz. Tambin solan llamarlo _el Nuncio_, a
secas, y por las celdas o jaulas en que se encerraba a los locos
furiosos, _los alberguillos de Toledo_.]

[Nota 267: _Cual tenga la salud_, es decir, _mal_. Era corriente
esta comparacin imprecatoria. Vase algn ejemplo. Lope de Vega, en el
acto II de _El Caballero de Illescas_:

    ROBERTO.  ...Y tengo gracia en hacer
              versos, que canto a un lad.

    JUAN.     _Cual tengis vos la salud_
              todo eso debe ser.]

[Nota 268: Parece que debiera decir: _fu tal_....]

[Nota 269: En mis notas al _Quijote_ (VIII, 56, 10) expliqu por qu
debe escribirse _Cierra, Espaa!_, y no _Cierra Espaa!_, como
generalmente se estampa y se dice. _Espaa_ en esta locucin es un
vocativo, y exclamar _Cierra, Espaa!_ equivale a exclamar: _Espaa,
cierra_, o _faja, con los enemigos_!]

[Nota 270: Exaltarse los poetas hasta el punto de tomar sus
imaginaciones por realidades y parecer locos, nunca fu cosa harto rara:
ya deca de Horacio su siervo: _Aut insanit homo, aut versas facit_.
Ni fu raro tampoco el exagerarlo festivamente nuestros escritores.
Prez de Montalvn, en la jorn. I de _No hay vida como la honra_.

    TRISTN. Seor, mi amo es poeta
              y los tales, cuando escriben,
              mudan ms de cuatrocientas
              caras en una hora sola;
              porque, si es de cosa tierna,
              se retozan ellos mismos,
              se miman y se gorjean;
              si de guerras se ensayonan,
              se encolerizan y emperran
              de manera, que tal vez,
              llevados de aquella idea,
              encasquetando el sombrero,
              al primero con que encuentran,
              como si fuera de Holanda,
              de Francia o Inglaterra,
              diciendo: Santiago, a ellos!
              Cierra, Espaa! Todos mueran!,
              le dan dos o tres puadas,
              o le quiebran la cabeza.]

[Nota 271: _El basilisco de Malta_ debi de ser, como conjetura el
seor Bonilla, nombre vulgar de una pieza de artillera que tuviese la
Orden de San Juan en la isla de Malta.]

[Nota 272: _Alojaron_, refirindose a _compaa,_ que, como _gente,
manada_, y los dems nombres colectivos, puede concertar, por silepsis,
con un adjetivo o verbo en plural, cuando concurren los dos requisitos
que menciona Bello en el 818 de su _Gramtica,_ anotada por Cuervo
(pg. 215 de la edicin de 1908).]

[Nota 273: Por _legumbre_ ha de entenderse aqu, aunque
impropiamente, cosas arrojadizas de huerta, como tronchos, pepinos,
nabos, etc. Las comedias de Cervantes--l lo dice--se recitaron sin que
se les ofreciese ofrenda de pepinos ni de otra cosa arrojadiza. Y con
lo de _edificio_ alude Vlez, como supone el seor Bonilla, a _cascote_
o _escombros_.]

[Nota 274: _A pleito de tenuta_, o sea a pieza de autos judiciales
tan abultada como solan ser las en que se trataba de la tenuta o
posesin provisional de las rentas y frutos de un mayorazgo en litigio.]

[Nota 275: Puigblanch, en sus _Opsculos gramtico-satricos_ (tomo
1, pg. 30), sostiene fundadamente que, contra lo que creyeron muchos
autores, el _Paladin_ no fu el caballo de Troya, sino una pequea
imagen de la diosa Palas.]

[Nota 276: _Armado de punta en blanco_ quiere decir armado de pies
a cabeza, con todas las piezas de un arns, y las dems armas defensivas
y ofensivas, desnudas, a punto y guisa de acometer y pelear. (Correas,
_Vocabulario de refranes_..., pgina 31 _a_).]

[Nota 277: El socorrido expediente de hacer de pasta las dueas que
faltaran para completar el nmero de once mil parece reminiscencia de lo
que cuenta Cervantes (_Quijote,_ II, 48) de aquella seora de quien se
dice que tena dos dueas de bulto con sus antojos y almohadillas al
cabo de su estrado, como que estaban labrando, y tanto le servan para
la autoridad de la sala aquellas estatuas como las dueas verdaderas.]

[Nota 278: Tambin Quevedo llam _sabandijas_ a las dueas, pues
hizo decir a una del gremio (Musa VI):

            Fu Dios servido despus
            de que yo me convirtiese
            en _sabandija_ tocada,
            en un lechuzo de _rquiem._

En ranas dijo el mismo autor, en _Las Zahurdas de Plutn,_ haberlas
visto convertidas: As supe como las dueas de ac son ranas del
infierno, que eternamente como ranas estn hablando, sin ton y sin son,
hmedas y en cieno, y son propiamente ranas infernales; porque las
dueas ni son carne ni pescado, como ellas. Diome grande risa el verlas
convertidas en _sabandijas_ tan pierniabiertas....]

[Nota 279: _Oyones_, dicho en tono festivo por _oyentes_.]

[Nota 280: _Saber_, o _entender, poco de filis_, frase que falta en
el _Diccionario_, significa no ser capaz de ciertas delicadezas o
finuras. Caldern, en la jorn. II de _Gurdate del agua mansa_:

    D. TORIBIO.       Pues de mi cuidado
                 en qu estriban los desvelos?

    EUGENIA.     Preguntdselo a los cielos,
                 a los astros y a los hados,
                 que no inclinan mi albedro.

    D. TORIBIO.  Pues en algo est el busilis.

    EUGENIA.     En que vos no tenis _filis_
                 para ser esposo mo.

Picado don Toribio por esta expresin, aun sin entenderla, dice poco
despus a don Alonso:

          Y para que se averige
        si los hombres como yo
        tienen o no tienen _filis_,
        por no obligarme a retarla
        en extranjeros pases,
        haced que me compren luego
        cuantos _filis_ sean vendibles,
        y cuesten lo que costaren.]

[Nota 281: Por analoga con las _encamisadas_ a que se refieren los
diccionarios, llama Vlez _encamisada_ a los sujetos que acudieron a las
alarmantes voces del Poeta; bien que si los ms de ellos estaban hechos
Adanes del baratillo, poniendo las manos donde haban de estar las hojas
de higuera, ms poda llamarse _descamisada_ que _encamisada_ a su
junta o reunin.]

[Nota 282: _Mediar el caso_, como _mediar la causa_ (_Quijote_, I,
46), y _mdiese la partida_ (II, 26).]

[Nota 283: Se refiere a un ejemplar de alguna de las diversas
ediciones que antes de mediar el siglo XVII se haban hecho del _Arte
potica espaola_ de Diego Garca Rengifo, publicada a nombre de Juan
Daz Rengifo, y cuya edicin prncipe es de Salamanca, Miguel Serrano de
Vargas, 1592.]

[Nota 284: _Omenaje_ tanto quier dezir--segn la ley V, ttulo XXV
de la partida IV--como tornarse ome de otro, e fazerse suyo por darle
segurana sobre la cosa que prometiere de dar o de facer, que la
cumpla. Se haca _pleito homenaje_ metiendo la mano derecha, o las dos
manos, entre las del que lo reciba, y jurando hasta tres veces cumplir
aquello a que se obligaba. Vase, por ejemplo, un pleito homenaje tan
ecijano como el mismo Vlez de Guevara y como el gran poeta Garci
Snchez de Badajoz, en manos de cuyo padre se hizo. En cija, a 20 de
marzo de 1475, ante el escribano Alfn de Aguilar, estando ayuntados en
la casa del cabildo los honrados seores concejo, asistente, alcaldes,
alguaciles, regidores, jurados y caballeros, y presente el comisario
Francisco Velasco, en nombre y con poderes de la muy alta y muy
esclarecida Princesa, Reyna e seora nuestra seora la Reyna doa
Isauel, habiendo recibido del concejo y el asistente la fidelidad,
juramento e omenaje que eran tenudos de fazer a la dicha seora Reyna
como primogenita heredera destos Reynos de Castilla y de Leon, e al muy
alto e esclarecido principe don Fernando su legitimo marido, luego el
dicho Comisario en el dicho nombre e por virtud de los dichos poderes
dixo que juraba e jur por el nombre de Dios e de Santa Mara e por las
palabras de los santos evangelios e por la seal de la Cruz, en que puso
su mano derecha, e fizo pleito omenage en manos de Fernan Sanchez de
Badajoz, cauallero fijodalgo, una, dos e tres veces segun fuero e
costumbre de Espaa, so cargo del qual prometi e jur en el nima e
persona de la dicha seora Reyna de confirmar e guardar los privilegios
e buenos usos e costumbres e ordenanzas, esenciones e libertades desta
cibdad.... (Archivo Municipal de cija).]

[Nota 285: Esto se cuenta de los Siete Durmientes, de quienes ya
trat en nota del tranco II (59, 16)[182]. Prez de Montalvn, en la
jornada I de _Santo Domingo en Soriano_, se hizo eco de la vulgar
conseja:

    CHOCOLATE. Si a la venganza saliesen
                quantos ay en Sorano,
                y lloviera Dios valientes,
                con solo un dedo meique,
                sin mover essotros nueve,
                los arrojara tan altos,
                _que quando a baxar bolviessen,
                hallassen otra moneda,
                como los Siete Durmientes_.]

[Nota 286: Asemejndolos a los censos, Vlez llama _gspedes al
quitar_ a los hospedados en el mesn, porque al ausentarse, dejaban de
ser huspedes, y _gsped de por vida_ al mesonero, porque lo haba de
ser hasta su muerte. En este pasaje pudo echar de ver don Antonio de
Valbuena que, contra lo que, sin duda ofuscado, defendi en algn
peridico, _husped,_ como _hospes_ latino, significa, y as lo advierte
Covarrubias, tanto el forastero que viene a nuestra casa, o a nuestro
pueblo, como el mesonero o el que tiene casa de posadas. En el cap. LIX
de la segunda parte del _Quijote_ ocurren juntas, como en el texto que
anoto, las dos acepciones de esta voz: Por Dios--respondi el
_husped_ (el hospedador)--que es gentil relente el que mi _husped_ (el
hospedado) tiene!

El decir _al quitar_ de cosas extraas a los censos no fu original de
Vlez de Guevara: ya se lea en el _Romancero general_ (fol. 257 vto.):

        Teneys vn custodio falso,
        vn Argos astuto artero,
        ms velador que velado,
        _novio al quitar, como censo_.

Y en Tirso de Molina, acto II, de _La Villana de la Sagra_:

    CARRASCO. No hay tal pariente en el mundo
               como el dinero en la mano;
               ste es pariente de veras;
               que lo dems es quimeras:
               l es padre, primo, hermano.

    D. LUIS.   Carrasco, lo propio pienso
               que se usa en cualquier lugar.

    CARRASCO. _Hay parientes al quitar_,
              _que son de casta de censo_.]

[Nota 287: En cuanto a la voz _saudade_, vase lo dicho acerca de
_soledad_ en nota del tranco IV (95, 4)[257]. Aqu se ocurri a Vlez usar
el vocablo portugus, corriente en Espaa; pero lo mismo pudo decir
_soledad_.]

[Nota 288: El refrn dice: _De amigo a amigo, chinche en el ojo_, y
ensea que no es discreto confiar en todos los que se nos venden por
amigos. En lugar de _chinche_, algunos dijeron _chiz_ (significando
_agraz_), y otros, _chincha, china, chinilla_ o _chineuela, chispa,
chispe_, etc. _Sangre_ dice el lxico de la Academia.]

[Nota 289: _Galantera,_ en la acepcin de _broma_ o _chanza_, no
registrada en los diccionarios.]

[Nota 290: Parece faltar un _por: y por la amistad_....]

[Nota 291: Algunos editores corrigieron: _cmo te ha ido_...? por
no parar mientes en que el plural del texto es de frecuente uso popular:
_Cmo andamos_?, decimos al preguntar a uno por su salud.]

[Nota 292: No hay montas que no se tenga por hidalgo: Montas,
hidalgo es, dice un refrn, que yo supongo inventado por ellos.]

[Nota 293: Se refiere a la Valtelina, comarca situada entre el lago
de Como y el Adda.]

[Nota 294: En la edicin prncipe hay coma despus de la palabra
_infierno_, y tambin despus de _Indias_ en el reclamo del folio 49
recto, si bien a la vuelta se omiti. El seor Bonilla punta as: ...
y este es el juro de heredad que ms seguro tenemos en el infierno;
despus, de las Indias fu a Venecia...; pero como no ha dicho que
fuese a las Indias, sino a Suiza, muy cercana a Italia y a la Valtelina,
que era italiana, colgese que a tal puntuacin es preferible la ma,
aun siendo ma, mxime cuando con ella es clarsimo el sentido del
pasaje. Y dijo el Diablillo que los suizos y valtelinos eran el mejor
juro de heredad del infierno, _despus de las Indias_, porque stas no
podan dejar de ser campo fertilsimo para aqul, por lo mal que los que
iban all solan cumplir con sus conciencias. Cabalmente por eso, en el
tranco VIII, dice el Cojuelo, estando en Sevilla: ... y me hallo en este
lugar muy bien, porque alcanzan a l las conciencias de Indias.]

[Nota 295: _Clarsimo_--dice el _Diccionario_ de autoridades--es
tambin renombre y ttulo honorfico con que en algunas repblicas, y
especialmente en la de Venecia, se distinguen algunas familias o sujetos
de conocida nobleza.]

[Nota 296: _Hablar en_, como en el tranco II, donde qued nota (50,
5)[165].]

[Nota 297: Refirese a don Pedro Girn; a aquel a quien, como dijo
Quevedo en un soneto admirable, _falt su patria_, y de quien escribi
Lope de Vega, celebrando su vuelta de Italia (_Vega del Parnaso_, parte
I):

          T solo, claro prncipe de Osuna,
        de las armas de Espaa en pie tuviste
        la ofendida opinin, y a los gigantes
        contrarios a su prspera fortuna,
        Jpiter espaol, castigo diste,
        y en sus aguas gimieron arrogantes....]

[Nota 298: Entre tantos extranjeros como venan a Espaa con la
golosa determinacin de catar la miel indiana de que habl en nota del
tranco II (46, 8)[151], los genoveses fueron las ms escondedoras urracas
de nuestro dinero, por lo cual dijo Quevedo de l en una de sus
letrillas:

          Nace en las Indias honrado,
        donde el mundo le acompaa;
        viene a morir en Espaa,
        _y es en Gnova enterrado_.]

[Nota 299: _Golfo lanzado_, ablativo absoluto, o _de golfo_, o _a
golfo lanzado_, modo adverbial, son frases italianas, muy corrientes en
Espaa en otro tiempo, por nuestra continua comunicacin con Italia.
_Navigare, o Andare a golfo lanciato, vale Navigare per linea retta, a
dirittura; contrario di Costeggiare. (Vocabolario degli Accademici
della Crusca_, 4. ed., Firenze, M.DCC.XXXI.)]

[Nota 300: Los que venan a Espaa desde Gnova solan desembarcar
_en Vinaroz_. As aquel supuesto conde italiano de Tirso de Molina, en
el acto II de _La Huerta de Juan Fernndez_:

    TOMS.         De Gnova me sac
                   la capitana o sargenta....
                   Desembarqu en _Vino-arroz_....

    D. PETRONILA. _Vinaroz_ se llama.]

[Nota 301: _Oviar_, que es _obviar_, escrito como generalmente se
pronuncia: el grupo _bv_ es poco acomodado para labios espaoles.]

[Nota 302: _Anduluca,_ por asimilacin de vocales, como _purtugus,
munumento, resulucin_, etc.]

[Nota 303: La copla ntegra--nota Bonilla--se lee al final del
_Entrems y baile del Invierno y el Verano_, de Benavente:

        _Tendr el invierno en Sevilla
        y el veranito en Granada_,
        en Motril la caa dulce
        y en Mlaga la patata.]

[Nota 304: En la edicin prncipe, _de Durazutn._ Tngolo por
yerro, pues _de Darautn_ la llama el _Reportorio de todos los caminos
de Espaa_ ... de Juan Villuga (Medina del Campo, Pedro de Castro,
M.D.XLVI), en el itinerario de Toledo a Crdoba; y aun llamndola en
otro _venta dalaruatan_, se echa de ver que es errata, por _de
darautan_ o _de larautn;_ que tambin pudieron llamarla as,
convertida la _d_ en _l_, como en _lucho_ por _ducho, litado_ por
_ditado_, etc.]

[Nota 305: Prez y Gonzlez llam la atencin acerca del evidente
yerro que hay en el sealamiento de esta distancia. En efecto, segn el
citado _Reportorio_, de Toledo a Crdoba hay veintinueve leguas y media,
que empiezan a contarse as:

    a las ventas de diezma           ij. m.
    a horgaz                          ij. y media.
    a yuenes                          j.
    a la venta guadalerce             ij.
    a la venta darautan              ij.

Son, pues, _diez leguas_, y no las _veintids o veintitrs_ que, quizs
por andaluzada, dijo el Cojuelo. Por andaluzada, si no se lo hizo decir
el cajista, porque es de notar que en la edicin prncipe el nmero de
leguas est en guarismo, y no habra sido difcil leer _22_  _23_ donde
Vlez hubiese escrito confusamente _12_  _13_.]

[Nota 306: Sabidsimo es que se llama _portante_ aquel paso de las
caballeras en que mueven a un tiempo la mano y el pie del mismo lado.
Por extensin se dice del paso ligero de las personas.]

[Nota 307: _De s mismos_, porque ningn arco los haba lanzado al
aire, y, con todo, salieron rpidos como saetas.]

[Nota 308: _Salmorejo_--dice Covarrubias--es vn cierto gnero de
salsa o escabeche con que suelen aderearse los conejos, echndoles
pimienta, sal y vinagre, y otras especies.]

[Nota 309: _Lo de las adherencias e incidencias_ es frase escribanil
que sola usarse en las escrituras de poder, expresando que ste se daba
no slo para lo principal que era su objeto, sino tambin para sus
_adherencias e incidencias_, o _para todo lo incidente y dependiente_, o
_para todas sus anexidades y conexidades_; que de estas y aun de otras
maneras se deca.]

[Nota 310: _ir el nauio a ora_ es--dice Covarrubias--ir recostado
a vn lado para poder tomar el viento que no le viene derecho y assi se
pone la vela diferentemente. De aqu, en sentido figurado, _tener a
orza la testa_, significa, como dice el seor Bonilla, _tenerla
inclinada_.]

[Nota 311: _Zorra_ es uno de los nombres familiares de la
_borrachera_, de donde, como registra Oudin en su _Tresor_, se dijo
_estar hecho zorra, estre yure_, y _caar vna zorra, s'enyurer. Tan
zorra,_ pues, es elptico, por _tan hecho zorra_.]

[Nota 312: De llamarse _costados_, refirindose a una persona, a las
lneas de sus abuelos paternos y maternos (_noble por todos cuatro
costados_, etc.), vino a significar por extensin _de todo en todo,
enteramente_.]

[Nota 313: _Con quien vengo, vengo_ es mxima que indica que cada
cual debe seguir el partido de aquel a quien acompaa, auxilindole en
cualquier peligro. Caldern tiene una comedia con tal frase por ttulo,
y a cuyo final don Juan, _por venir con quien viene_, llega a reir con
su mismo padre, admirado de lo cual el gobernador de Verona, dice
Vrsino:

        A aquesto obliga el honor
        de quien a campaa sale
        con otro; que este es precepto
        de la ley del duelo.

El mismo autor en la jorn. II de _Cada uno para s_:

    D. FLIX.   ...Pero s s, pues que s
                que la ley del duelo dijo
                que yo _con quien vengo, vengo_
                y as, a don Enrique sigo.]

[Nota 314: Sobre estas virtudes curativas que se atribuyeron
respectivamente a los reyes de Francia y a los de Espaa, debe leerse
una de las _Cartas eruditas y curiosas_ del padre Feijo, la XXV del
tomo I. Es hecho constante--dice en ella, y advirtase que la escriba
aun no mediado el siglo XVIII--que a la Corte de Francia concurre de
varias partes gran nmero de los que padecen la enfermedad dicha
[lamparones], y que anualmente, el da de Pentecosts, el Rey
Christianssimo, haviendose confessado y comulgado en el convento de San
Francisco, los toca a todos en la frente, puesta la mano en forma de
Cruz, pronunciando aquellas palabras: _Rex tangitte, Deus sanat te, in
nomine Patris, & Filij & Spiritus Sancti_. En unos autores he ledo
_sanat_, en otros _sanet_. Y en cuanto a nuestros reyes: Sepa ms v.
mrd. que el mismo Gaspar de los Reyes cita no menos que doze autores que
afirman que los Reyes de Hespaa gozan la admirable prerogativa de
expeler los Demonios de los cuerpos de los Energmenos; y esto, sin ms
diligencia que ponerse en presencia de ellos. Feijo dice claramente
que no crea en tales virtudes curativas de los monarcas de all ni de
los de ac, y, en efecto, o esa virtud se ha perdido, o, lo que es ms
probable, no la hubo nunca.]

[Nota 315: _Falso_ parece dicho aqu en una acepcin que no
registran los diccionarios. Quiere decir que los extranjeros se sonrean
disimuladamente.]

[Nota 316: _Tomar la mano_ se dize--segn Covarrubias--el que se
adelanta a los dems para hazer algn razonamiento. _Quijote,_ I, 29:
... y aunque luego quisiera el Cura consolarla y aconsejarla, _tom_
primero _la mano_ Cardenio, diciendo....]

[Nota 317: _Con su Majestad_, elptico: _comparados con su Majestad_
ha de entenderse.]

[Nota 318: Este derramar juncia y poleo ensalzando hasta las nubes
el poder de Espaa era muy del tiempo de Luis Vlez de Guevara. Quevedo,
en la resea de una fiesta de toros (Musa VI):

        Iba el Rey nuestro seor
        con su talle y con su cara
        repitiendo hasta el Hermoso
        los Filipes de su casta.
        Lleva el Segundo en el seso,
        lleva el Tercero en el alma,
        y en el Cuarto lleva el Quinto,
        en victorias que le aguardan.
        Dije (no s si lo oy):
        Glorioso Len de Espaa,
        no tienes para un pellizco
        en cien mil fardos de Holandas.
        Si en Italia los franceses
        ya volvieron las espaldas
        a los graznidos de un ganso,
        dnde pararn si bramas?]

[Nota 319: Las injurias que profieren el Francs y el Italiano,
aunque espaolizadas un tanto, se entienden fcilmente: _bugre (bougre)_
significa _sodomita; coqun, bergante, belitre; forfante (furfante),
bribn;_ pero y _nitesgut?_ Aqu de los diccionarios y de las
conjeturas eruditas! Para el seor Bonilla, en sus notas a la edicin de
1902, _Nitesgut_ era vocablo que procede de la corrupcin del alemn
_Nichtsgut_, compuesto de _nicht-- _nada, y _gut_ = bueno. Prez y
Gonzlez observ, con su discrecin acostumbrada, lo uno, que
_Nitesgut!--_o como sea--es una frase ofensiva que Vlez de Guevara
pone en boca de un ingls para insultar, seria y airadamente, a su
contradictor; y lo otro, que no parece propio que, insultando al
espaolizado diablillo el francs en francs y el italiano en italiano,
tuviera el ingls que recurrir a _inventar_ dicterios alemanes, como si
en su idioma no los hubiera; ni resulta natural que despus de llamarlo
el francs _pcaro y sodomita_, y el italiano, _traidor o judo y
bribn,_ el ingls se contentara con decirle: _Nada bueno espaol!,_
porque esto, despus de aquellos improperios, ms que para encolerizar a
don Cleofs y al diablo y sacarlos de sus casillas, hubiera servido, por
el contraste, para hacerlos destornillar de risa. Hasta aqu iba bien y
rebin mi antiguo camarada y queridsimo amigo Felipe Prez; pero, por
no ser menos que su comentado comentador, quiso, como l, echar su
cuarto a filologas, y crey sacar en claro que pues _nitty_ significa
en castellano _lleno de liendres_, y _goose_ (lase _gus) mentecato,
niti gus_ bien pudo convertirse, por obra y gracia del cajista, en ese
_nitesgut_ incomprensible. ltimamente, al volver al asunto el seor
Bonilla en la edicin de 1910, abandona su alemn de antao y conjetura
que _nitesgut puede ser_ un vocablo compuesto de _naughty_ = revoltoso,
malvado, y _guest_-- husped, palabras ambas--aade--que vienen de
perilla al Cojuelo, y que Vlez junt, escribindolas sin ortografa y
atendiendo principalmente al sonido _(noti-guest)._

No entrar yo por terreno donde es tan fcil desbarrar como revolver
diversos diccionarios de lenguas que no se conocen, o, lo que suele ser
peor, no se conocen bien; pero s dir, abriendo camino para otros, que
no me parece muy seguro que _nitesgut_, aun puesto en boca de un ingls,
sea locucin inglesa, porque mientras que Castillo Solrzano la hace
decir a _un gabacho,_ Lope la atribuye a _un tudesco_, por cierto
pronuncindola _ni te gote_. Vanse los textos a que aludo, el primero,
de un romance a una mujer roma (apud _Donayres del Parnaso. Segunda
parte_, Madrid, Diego Flamenco, 1625, fol. 26):

        Si te condenas, bien puedes
        fiar tu romanitud
        de Lucifer, que ha de hazerte
        entre demonios Monsiur.
        Y dirs mascando brasas
        (siendo palo de su flux)
        _tan bien como el ms gauacho,
        nitifiston, nites gut._

Y Lope, en el acto II de _El Caballero del Sacramento_:

    CRISPN. Mucho encubren los vestidos;
              mas si me llegan a hablar
              pardiez que yo quedo fresco!
              Que slo s _de tudesco_
              esto que llaman _brindar_
              y el tener donde me quepa;
              porque _brindis y caraus_,
              _Deo gloria et santis laus,_
              no hay nio que no lo sepa.
              Como me traten de vino,
              dir _trinque, non denece_,
              _y ni te gote fortece_,
              y pasar mi camino.
              Y si en alguna ocasin,
              tales el tiempo las fragua,
              me convidaren con agua....

    LUIS.     Qu dirs?

    CRISPN.  _Niti fiston._

Con todo esto, Vlez, a no dudar, tena por inglesa la injuriosa
expresin _nitesgut_ o _nitis gut_, pues alterndola festivamente, la
haba empleado como tal muchos aos antes de escribir su novela, en un
soneto que compuso _cuando le nombraron portero del de Gales_ (1623),
soneto que descubr en el Ms. 3796 de la Biblioteca Nacional y publiqu en
1908 en la _Revista de Archivos, Bibliotecas y Museos_, con otras
poesas autobiogrficas del mismo autor. Dice el ltimo terceto:

        No tengo a _nitis brut_ por buen lenguaje;
        squeme Dios desta empanada _inglesa_,
        y deme para Espaa buen viaje.]

[Nota 320: Alude el autor satricamente a los hbitos sodomticos,
antao muy extendidos en Italia, por lo cual, en 1578, haba dicho
Vicente Espinel en su _Stira contra las damas de Sevilla_, despus de
pintar muy al vivo a un mozuelo melifluo y alcorzado:

        Todo el negocio va _por lo de Italia_.
        Volved, oh juventud brbara y ciega,
        a aquel antiguo ser de la Vandalia!

A la cuenta, don Pedro Francisco Lanini recordaba este pasaje de _El
Diablo Cojuelo_ cuando, al tratar de los disciplinantes en el _Entrems
de la Tataratera_, hace decir a dos de sus interlocutores:

    ITALIANO. En la Italia no azotamo
               en la antfona.

    COSME.                   _Es que pagan_
               _por donde pecan_.]

[Nota 321: Toda esta reyerta con unos extranjeros es, como advirti
Prez y Gonzlez, reminiscencia e imitacin de un pasaje quevediano de
_La Hora de todos y la Fortuna con seso_: Venan tres franceses por las
montaas de Vizcaya a Espaa, el uno con un carretoncillo de amolar
tijeras y cuchillos por babador, el otro con dos corcovas de fuelles y
ratoneras, y el tercero con un cajn de peines y alfileres. Toplos en
lo ms agrio de una cuesta descansando un espaol que pasaba a Francia a
pie, con su capa al hombro. Sentronse a descansar a la sombra de unos
rboles: trabaron conversacin. Departen largamente, y en la pltica
sale a relucir el sanar de lamparones el Rey de Francia, y al cabo los
cogi _la hora_ y desatinando la clera al espaol, dijo: Los demonios
me estn retentando de mataros a pualadas, y abernardarme, y hacer
Roncesvalles estos montes. Los _bugres_, vindole demudado y colrico,
se levantaron con un zurrido _monsiur_, hablando galalones, pronunciando
el _mon di_ en tropa, y la palabra _coqun_. Y enrdase gran batahola,
hasta que unos pasajeros los desparten y se llevan al espaol a las
ancas de una mula.]

[Nota 322: De _Peralbillo_ o _Peroalbillo_, lugar cercano a Ciudad
Real en donde la Santa Hermandad ajusticiaba, asaetendolos, a los
malhechores, dijo Pedro de Medina en su _Libro de grandezas y cosas
memorables de Espaa_ (Sevilla, M.D.xlix, fol. lxxxiij): Saliendo yo
desta ciudad para Toro, vi junto al camino en ciertas partes hombres
asaetados en mucha cantidad, mayormente en vn lugar que se dize
Peraluillo, y ms adelante en vn cerro alto a donde est el arca, que es
vn edificio en que se echan los huesos destos asaetados despus que se
caen de los palos.... Por esto ltimo llama Vlez _cecinas_ a tales
despojos humanos, aadiendo de _Gestas_, en recuerdo del Mal Ladrn.]

[Nota 323: _Bohemio_, segn el _Diccionario_ de autoridades, era
especie de ropa o capa pequea al modo de capotillo, que pudo traher su
nombre de la provincia de Boemia. Franciosini, en su _Vocabulario
espaol e italiano_, haba dicho de esta prenda: un _mantelleto
cortissimo, che in Ispagna soglion portar le donne quando vanno di
fuora_.]

[Nota 324: Era el _chapn_--segn Covarrubias--calado de las
mugeres, con tres o quatro corchos: y algunas ay que llevan treze por
dozena.... Dice Vlez _con plata_, porque acostumbraban poner a los
chapines virillas de plata, tan anchas a las veces como indic Tirso en
el acto I de _La Huerta de Juan Fernndez:_

    TOMASA.    ...No gastara la mulata
               manto fino de Sevilla,
               _ni cubriera la virilla
               el medio chapn, de plata_....

Y lleg a ser tan general lo de las _virillas de plata_, que los tenan
con tal adorno hasta las cortesanas de medio pelo. Quevedo pinta con
chapines de esta clase a una cortesana ociosa (Musa VI):

        A la jineta sentada
        sobre un bajo taburete,
        con su avantalillo blanco
        y su vestidillo verde,
        en valoncilla redonda
        y perlas con brazaletes,
        con apretador de vidro
        y rizas entrambas sienes,
        con herraduras de plata
        y faldelln de ribetes....

Los chapines se ponan sobre los zapatos; pero, pues yendo las
comediantas en sus jamugas, no los haban de llevar puestos, llevbanlos
_colgando de los respaldares_, como dice el autor.]

[Nota 325: Refirese a los cuellos que llamaron _valonas_. Los
llevaban estos comediantes en los sombreros, para no ajarlos ni
ensuciarlos por el camino.]

[Nota 326: Dice festivamente _ciclanes de estribos,_ para indicar
que llevaban uno, y no dos. _Cicln_--Dice Oudin en su _Tresor--vn qui
n'a qu'vn testicule, que nous disons leger d'vn grain._]

[Nota 327: As, _le sirven_, en la edicin original. El seor
Bonilla aadi entre corchetes la _s_ que gramaticalmente falta; yo no,
porque ms bien que a supresin mecnica de una de dos letras iguales e
inmediatas, hubo de deberse esta omisin a emplear el _le_ como dativo
de plural, fenmeno sobre el cual, anotando el _Quijote_, llam la
atencin ms de una vez (II, 217, 6; III, 106, I; VII, 329, II, y VIII,
67, 3).]

[Nota 328: _Representantas_, como lo dijo Lope en el epgrafe de uno
de sus sonetos, mal que pese a los feministas de hoy, que quieren que se
diga _la consejero, la catedrtico y_ aun la _maestro_. Cervantes deca
_preguntanta (Quijote,_ II, 62).]

[Nota 329: _Recalcado_, como adverbio: _recalcadamente_. Otro autor,
no recuerdo cul (quizs Quevedo), llam _hablar jeringado_ al hablar
as, y est muy propiamente dicho, porque denota bien que salen las
palabras premiosamente alquitaradas y como empujadas por el mbolo de
una jeringa. _Recalcado_ y _jeringado_, lo mismo que en otras calendas,
siguen hablando hoy los malos cmicos, dentro y fuera del teatro.]

[Nota 330: Los escritores de la ltima moda _(dernier cri_, suelen
decir ellos) omitiran hoy la preposicin y escribiran galicadamente:
... _que haban robado Lisboa, asombrado Crdoba y escandalizado
Sevilla_, y que _haban de despoblar Madrid_.... Y es lo peor que, como
todo se pega, menos lo bonito, hasta peridicos que siempre blasonaron
de escribir a lo castizo han entrado por la psima costumbre de
prescindir de esa preposicin en tales casos.]

[Nota 331: Probablemente sera persona de carne y hueso este
_tundidor de cija,_ poeta a ratos. A vivir todava mi buen amigo
ecijano don Manuel Ostos y Ostos, l, con aquella grande aficin que
siempre tuvo a la historia de su ciudad, buscara y rebuscara, hasta
hallar noticias de este autor de loas mencionado por su ilustre paisano
Luis Vlez de Guevara.]

[Nota 332: _Severo_, en la acepcin de _grave, serio, mesurado_,
como y indiqu en otro lugar (99, 8)[263].]

[Nota 333: Este verso, que en la edicin original est impreso a
rengln tirado, como prosa, es del conocidsimo romance de Nern:

        Mira Nero de Tarpeya
        a Roma cmo se arda;
        gritos dan nios e viejos,
        _y l de nada se dola._]

[Nota 334: _Perdigado_ es, ciertamente, como dice el seor Bonilla
con Covarrubias, el que est sealado para hacer alguna justicia del.
Pero, siendo eso, es tambin algo ms: prubalo el no convenir al
_perdigado_ del texto la definicin del _Tesoro. Perdigarse_ es,
figuradamente, disponerse a hacer bueno o malo, como dice Correas en
su _Vocabulario de refranes_ ..., pgina 601 _a_, y _perdigar_, segn el
lxico de la Academia, disponer o preparar una cosa para un fin. Ahora
s se entiende el lugar del texto.]

[Nota 335: _De all: de Dinamarca_, dicho irnicamente por alusin a
Oriana, la fiel amada y amante de Amadis de Gaula, a la cual se suele
llamar _la Doncella de Dinamarca_ en la historia de este caballero
andante. Asimismo la recuerda Toms en _La Ilustre fregona_ de
Cervantes, a propsito de las desenvueltas mozas de la posada del
Sevillano: Mirad qu _doncellas de Dinamarca_ nos haba ofrecido la
suerte esta noche!]

[Nota 336: Refirese a Andrs de Claramonte y Corroy, famoso
escritor y representante murciano.]

[Nota 337: En la edicin prncipe, por errata, _entre los dos_.]

[Nota 338: _En la legua_, o, lo que es lo mismo, _entre los cmicos
de la legua_, a la manera que se deca _en el siglo_ y _en la
religin._]

[Nota 339: _Amarilis_, nombre con que era conocidsima la clebre
comedianta Mara de Crdoba, mujer de Andrs de la Vega, autor de
comedias, es decir, director y empresario de compaa.]

[Nota 340: La expresin es elptica al par que hiperblica: quiere
decir que no sabra, no ya representar lo que representaba ella aun con
lo ms humilde: con su zapato; pero _ni mirarlo_ siquiera.]

[Nota 341: Se refiere, como dice el seor Bonilla, a la comedia del
bizarro ingenio valenciano intitulada _Dido y Eneas_.]

[Nota 342: Devolviendo una imputacin ofensiva, o rechazando una
exigencia inadmisible, sola y suele aadirse, por nfasis _y tu alma_,
o _y su alma_, bien que no lo registre el _Diccionario_. Vanse algunos
ejemplos. Prez de Montalvn, en la jorn. I de _Santo Domingo en
Soriano_:

    PIERRES.    ...Pero llgate al difunto
                 y pregntale a qu viene.

    CHOCOLATE.   _Llegue el francs y su alma_.

Don Francisco de Leiva, en la jorn. III de _La Dama presidente_:

    ANGELA.      Otro criado....

    MARTN.                      (Aqu entro yo.)

    ANGELA.       Que all tuvisteis declara
                  lo mismo.

    CSAR.                   Ese es un borracho.

    MARTN.       _(T lo eres y tu alma_!)

Nuestro Vlez mismo, en _La Sarna de los banquetes_, apud _Flor de
entremeses y sainetes de diferentes autores_ (1657), pgina 20 de la
edicin de Menndez y Pelayo, Madrid, 1903:

    TARJETA.   Habr un jarro de agua?

    CRIADO 1.  Y bueno.

    TARJETA.    _Pues bbale l y su alma_.]

[Nota 343: Esta expresin es una de las ms malas de entender que
hay en _El Diablo Cojuelo_, con haber otras muy oscuras y difciles. Por
lo de Roncesvalles alude a la memorable batalla en que nuestro Bernardo
del Carpio derrot a los franceses y en que murieron los doce pares de
Francia. _Molino del papel_ se llama al edificio donde, para fabricarlo,
se comienza por moler y reducir a pasta los trapos de que se hace.
Habra _en Roncesvalles_ cuando se escribi _El Diablo Cajuelo_, o poco
antes, algn _molino de papel_? Porque si se averiguara que lo hubo,
sera fcil de entender la afirmacin, ya claramente burlona, de que la
venta, a no llegar el Ventero con la Hermandad, habra sido _un
Roncesvalles del molino del papel_; esto es, una parodia de la batalla
de Roncesvalles.]

[Nota 344: Con la _Hermandad_, o sea con algunos _cuadrilleros de la
Santa Hermandad_, que, como es bien sabido, era una de las _tres santas_
de quienes se dijo: Tres Santas y un Honrado traen al Reino agobiado.]

[Nota 345: _Tantos_, en la acepcin de fichas o pedrezuelas menudas,
propias para sealar los puntos que se ganan en ciertos juegos. Nuestro
autor quiere decir que los jarros, tinajas y platos quedaron hechos
tiestos menudos, tan pequeos como para servir de tantos a los
jugadores. Lo mismo Quevedo, en la primera de sus jcaras (Musa V):

        Sobre el pagar la patente,
        nos venimos a encontrar
        yo y Perotudo el de Burgos:
        acabse la amistad.
        _Hizo_ en mi cabeza _tantos_
        un jarro que fu orinal
        y yo, con medio cuchillo
        le trinch medio quijar.]

[Nota 346: Como una parte del producto de los teatros, en Madrid y
en muchos pueblos, se aplicaba al sostenimiento de las casas de
beneficencia, cuando estas mismas no eran propietarias de los coliseos,
y las de la Corte necesitaban siempre esta importante ayuda de costa,
cuidbase de que no faltaran compaas, requiriendo de orden del Consejo
de Castilla a tales o cuales comediantes de los que andaban por otras
regiones de Espaa, para que acudiesen a Madrid, y hasta despachando
algn alguacil que los condujese. Vea el curioso el citado libro de
Prez y Gonzlez, pgs. 87 y siguientes.]

[Nota 347: Sabido es que de los camaleones cree el vulgo que se
mantienen del aire.]

[Nota 348: En lo _del mayor Mecenas_ se refiere nuestro autor al
Conde Duque de Olivares, hijo, en efecto, de don Diego Lpez de Haro,
quinto marqus del Carpio.]

[Nota 349: Aunque la edicin prncipe estampa _gamenosas_, y as,
dicho de esas mismas dehesas, recuerdo haberlo ledo en la comedia _El
amigo hasta la muerte_, de Lope de Vega, ha de leerse _gamonosos,_ de
_gamn (asphodelus ramosas_), planta espontnea por la cual se dijo Ao
de _gamones_, ao de montones, bien que otros, burlndose del vaticinio
refranesco, lo modifican as: Ao de _gamones_, ao de hambrones (pg.
5 de mi libro intitulado _Los Refranes del Almanaque_; Sevilla, 1896).]

[Nota 350: Esta fbula de la antigedad haba sido creda por hombre
de tan buen entendimiento como Ambrosio de Morales, pues dijo en Las
_Antigvedades de las civdades de Espaa_ (Alcal de Henares, Juan Nez
de Lequerica, M.D.LXXV), fol. 32: De tal manera son celebrados sobre
todos los del mundo [los caballos espaoles], que nadie les sale a la
competencia. No es en ellos encarecimiento fabuloso de nuestros
cauallos, aunque a Iustino le parezca tal, que las yeguas en Portugal y
cerca de Lisboa se empreauan del viento. Que clara verdad es de Plinio,
que lo pudo ver estando ac, y de Marco Varron, que dize ser cosa
aueriguada, y trae sus conueniencias, para que a nadie parezca estraa
ni impossible. Ms de propsito lo prueua con razones naturales
Columela, y como espaol, que bien lo saba, lo da por cosa manifiesta,
y en que nadie dudaua.... El potrico que desta preez naca sacaua la
ligereza de su padre el viento; mas no era de prouecho, pues jams
passaua de tres aos.]

[Nota 351: Los cordobeses llaman _Campo de la Verdad_ al barrio del
Espritu Santo, unido a lo dems de la poblacin por un antiqusimo
puente de diez y seis arcos bajo el cual corre el Guadalquivir. Cuntase
que tal nombre se origin de una frase dicha por don Alonso Fernndez de
Crdoba en 1367, cuando don Pedro I de Castilla fu sobre aquella
ciudad, auxiliado por el Rey de Granada (Don Teodomiro Ramrez de
Arellano, _Paseos por Crdoba,_ Crdoba, 1873-1877, tomo III, pgs. 370
y siguientes). Por el nombre de este barrio y por otras particularidades
de topografa y nomenclatura local, se dijo festivamente que los
cordobeses tienen _la Verdad en el Campo, la Salud en el Cementerio, la
Caridad en el Potro y el punto en un cuerno_. Esto ltimo se refiere a
un altar llamado _del punto_, inmediato a un gran colmillo de elefante
(cuerno segn el vulgo) que, como smbolo de la fortaleza, pende de la
bveda de una de las naves de la Iglesia Catedral.]

[Nota 352: As el texto en la edicin prncipe; pero probablemente
falta una palabra: _a la Colonia Patricia_, dira el original, porque
ste fu el nombre de la Crdoba romana, segn vemos en sus monedas
autnomas de aquella poca.]

[Nota 353: Acerca del significado de _acto positivo_ qued nota en
el tranco III (83, 4)[230].]

[Nota 354: Escrib preguntando por este antiguo mesn a don Enrique
Romero de Torres, mi docto y amable _paisano_ (porque l es natural de
Crdoba y yo soy cordobs adoptivo), y ha satisfecho mi curiosidad,
comunicndome que por el libro primero de padrones de confesiones de
aquella iglesia catedral (1604-1609) consta que el _Mesn de las Rexas_
era la segunda casa de la calle de la Herrera, hoy nm. 83 de la del
Cardenal Gonzlez. Y aadi mi amigo en su carta: La casa es muy
hermosa y por su aspecto debi de ser uno de los mejores mesones de
aquella poca; est situada cerca de la Puerta del Puente y en la va
principal de Crdoba, que era desde esta puerta hasta la que llamaban
Puerta Nueva (que ya no existe), y que constitua la carretera de
Sevilla a Madrid. En el _mesn de las Rejas_ solan hospedarse las
compaas de comediantes que representaban en Crdoba: all se alojaban
en 1610 Pedro de Castro y Jernima de la Fuente, de la compaa del famoso
Granados, cuando se desposaron. (Vanse mis _Aportaciones para la
historia del histrionismo espaol en los siglos_ XVI y XVII, Madrid,
1914, pg. 34.)]

[Nota 355: De la _Corredera_, sita en el barrio de San Pedro, dijo,
entre otras cosas, el citado autor de los _Paseos por Crdoba,_ tomo II,
pg. 105: Su nombre es el que en general se daba en muchas poblaciones
al punto en que, por su extensin, se celebraban los actos ms
concurridos, y en particular las corridas de toros, cintas y caas.
Tiene una superficie de siete mil cuatrocientas noventa y seis varas
cuadradas, es cuadrilonga y mide trescientos sesenta y dos pies de
longitud por ciento treinta y ocho de latitud en la parte inferior, o
sea el Arco bajo, y ciento cincuenta y seis en la superior; los balcones
llegan, en sus tres filas, a cuatrocientos treinta y cinco, y los arcos
de sus portales a cincuenta y nueve....]

[Nota 356: Esta _lnea_ y estos ngulos son trminos de lo que an
al mediar el siglo XVII se llamaba _nuevo arte de la destreza_, debido
principalmente a los estudios y las obras de Jernimo de Carranza y don
Luis Pacheco de Narvez, su continuador.]

[Nota 357: Alude Vlez--como dice Bonilla--al diestro retratado por
Quevedo en su donossima _Historia de la vida del buscn llamado don
Pablos_. Quevedo, acrrimo enemigo de Pacheco de Narvez, se burlaba de
su _nueva destreza_; no as Cervantes, que en el _Quijote_ (II, 19) la
ensalza y hace quedar vencido por ella al bachiller Corchuelo.]

[Nota 358: Este _pensar_, o _creer_, siempre usado en pretrito y
ante infinitivo y equivalente a _imaginar_, es popularsimo en
Andaluca, donde a menudo se oye: _Pens_ morirme; _Cre_ reventar de
risa. Cervantes lo us con frecuencia en el _Quijote: Pens_ perder el
juicio (II, 23); _me pens_ caer muerta de puro gozo (II, 52).]

[Nota 359: Llamaban _espadas negras_, porque tiraban a ese color, a
las de hierro, sin lustre ni corte, que servan para los ejercicios de
esgrima, y a las cuales, a fin de que no hiriesen con la punta, se les
ponan en ella botones de cuero, dichos comnmente _zapatillas_. Tirso,
en el acto II de _La Huerta de Juan Fernndez:_

    TOMASA.   ...Dele al gusto puerta franca;
              quiera bien, que eso me alegra;
              ensaye en la _espada negra_
              tretas que logre en la _blanca_.]

[Nota 360: Diriga los juegos de esgrima un maestro de destreza, con
un _montante_, o espada grande de dos manos, con el cual, atravesndolo
entre los luchadores cuando era menester, pona fin a la contienda.
Tambin lo usaba, como dice el texto, haciendo ademn de _barrer los
pies a los mirones_, para que, dando algunos pasos atrs, agrandasen la
palestra.]

[Nota 361: _Aplauso_, equivaliendo a _solemnidad_ o _pompa_,
acepcin no registrada en el _Diccionario_.]

[Nota 362: El _vellor o vellorn,_ era segn el _Diccionario_ de
autoridades, un pao entrefino de color pardo ceniciento, u de lana sin
teir. Vlez llama _vellor_ a la pendencia, por alusin al color de
las espadas, a las cuales, seguidamente y por la misma razn, da el
nombre de _mulatas_.]

[Nota 363: _Cuarto crculo_ es un trmino de la destreza, que yo no
he de definir, porque estas y otras voces tcnicas que ocurren poco
despus se encuentran en cualquier diccionario. A estos crculos y a
Pacheco de Narvez se refera el annimo autor del _Entrems del
Estudiante_:

    PEROTE.   Rebano y corto en _crculos pachecos_
               varas y plumas como cardos secos.]

[Nota 364: _Movimiento accidental_ es otro trmino de la llamada
pomposamente _esgrima cientfica y filosofa de las armas_.]

[Nota 365: Dice Covarrubias, en el artculo _tvmba_ de su _Tesoro_:
Del ilustre linage de los Castillas se cuenta que en el entierro que
tienen en Santa Clara de Valladolid dentro del coro de las Monjas,
quando alguno dellos muere, se oyen muchos golpes que se dan en la tumba
que est sobre la boueda do se entierran: y cuentan que en cierta
ocasin, despues de auer oido estos golpes pass mas de vn ao que no se
supo quien era muerto, hasta que con vna armada que vino de las Indias
se entendi auer muerto all vn cauallero de la casa, el mesmo da que
las Religiosas auian oido los golpes de la tumba....]

[Nota 366: Si nuestros periodistas no hubieran olvidado que en
castellano tenemos la palabra _riza_, que significa destrozo o estrago
que se hace en una cosa, y la frase _hacer riza_, equivalente a causar
gran destrozo y mortandad en una accin de guerra, es seguro que no
acudiran a cercado ajeno por la palabra _razzia_ ni por la frase _hacer
razzia_, con lo cual lograran tres cosas buenas: hablar en castellano,
ahorrarse comillas o letra cursiva, y evitar que algn malpensado
sospeche que el decir _razzia_ es indicio de no conocer la palabra
_riza_. Ejemplos del uso de este vocablo? Hailos en abundancia; pero
bstame citar dos. Lope de Vega, en el canto VIII de _La Dragontea:_

        ... y como tero que la frente eriza,
        en ellos _hace_ sanguinosa _riza_.

El padre Baltasar Gracin, en _El Criticn,_ primera parte, crisi V:
... de modo que en los ms principales, como ms lucidos, _auan hecho_
las fieras mayor _riza_.]

[Nota 367: Porque tales desbragados quedaron de suerte, que dejaron
ver aquello en que di el sol al don Bueso del antiguo romance.]

[Nota 368: Sobre la frase _muy falsos_ qued nota en el tranco V
(123, 4)[315].]

[Nota 369: Modifica por donaire el conocidsimo refrn _Siempre
quiebra la soga por lo ms delgado_.]

[Nota 370: _Por barba_, como dice nuestro _Diccionario_, equivale a
por cabeza, o por persona. As, como pudieran decir unos soldados
cristianos, convidndose a matar moros, _A moro por barba!,_ dijeron
valientemente unos aficionados a la mesa: _A perdiz por barba_, y
caiga el que caiga!]

[Nota 371: _Favor a la justicia_!, porque ste era de ordinario el
grito de alguaciles y corchetes, cuando no clamaban _Favor al Rey!_,
de lo cual vino el decirse que tales ministros siempre llevaban el Rey
en el cuerpo.]

[Nota 372: _Coger, dar, hacer_ o _tomar puntas_ es volar el ave de
cetrera de un lado para otro, en diversas direcciones, pero subiendo
siempre, en espera de sazn para caer sobre el animal en que quiere
hacer presa.]

[Nota 373: Para Covarrubias, _rollo_ era la picota o horca hecha de
piedra en forma redonda, quasi _rtulo._ El _Diccionario_ de la
Academia lo define: Columna de piedra ordinariamente rematada por una
cruz, y que en lo antiguo era insignia de la jurisdiccin de la villa.
El rollo de Ecija, fu, como afirma Vlez, celebradsimo, y as, deca
cierto poeta apicarado del _Romancero general_ (fol. 470 vto.):

        De Cordoua he visto el Potro,
        que ha engendrado pocos asnos;
        tambin la fuente del Toro,
        que hizo a Lazarillo cauto;
        _de Ezija he visto el rollo,
        que el mundo celebra tanto_,
        el Arenal de Seuilla
        y Corral de los Naranjos.

Don C. Bernaldo de Quirs nombra como an existente el _rollo de Ecija_,
en su interesante librito intitulado _La Picota_ (Madrid, 1907), pg.
13; pero ni lo describi, ni lo di a conocer como otros, por medio del
grabado, bien que no hubiera podido efectuarlo, por lo que ahora dir.

Como para estudiar las cosas de un pueblo debe empezarse--y Pero Grullo
patrocinara esta verdad--por consultar los libros que de aquel pueblo
tratan, eso hice yo, y tomando el intitulado _Alfajores de Ecija_!!
(Sevilla, 1909), de mi difunto amigo don Manuel Ostos, le en la pg.
68: Potente y grande deba ser la curia ecijana, cuando el signo de la
Justicia en Ecija, el altar en que se ofrecan los sacrificios a la
diosa Justicia, _el Rollo_, con su hijillo _el Rolluelo_, que an
existe, o _Mesa del Rey,_ como a los restos del _Rollo_ denominbamos
los ecijanos hace treinta aos, tena resonancia universal.... Y en
otro libro del mismo malogrado autor (cuyo mrito no supieron apreciar
los ecijanos tanto como debieran, quiz, y sin quiz, porque _nemo
propheta est in patria sua_), en su _Bartolom de Gngora_ (Sevilla,
1913), pg. 84, volvi a recordar _el Rolluelo_, en unos renglones en
que rebosa el amor a la patria chica, y que no resisto al deseo de
copiar, por honrar a un ecijano moderno en las notas del libro de un
ecijano antiguo: Puede existir--deca Ostos--algo menos artstico que
_El Rolluelo_, y que ms nos recuerde la brbara poca en que usaban ese
_pimponote_ para colgar los restos de los pobres reos que eran
descuartizados?... Cuando cansados de zascandilear por la capital nos
metemos en el tren y tras parada y parada llegamos molidos y maltrechos
a las angosturas de la Argamasilla, lo primero que hace un buen ecijano
es asomarse a la ventanilla de su departamento, y, ojo avizor, desde
ella va sealando los caseros, los predios, los accidentes del terreno
que sealan la proximidad de Ecija: _El Rolluelo_ ... La Casilla Alta
... El pozo de la Argamasilla ... Las arquillas del agua ... Y luego,
al minuto, si es de noche, se exclama: Ya se ven las luces; y si es de
da: Ya se ven las torres...: El Carmen ... La Victoria ... San Gil ...
Santa Mara.... Y ms adelante (pg. 69), por unos _Apuntes de lo
ocurrido en Ecija desde el da 23 de Septiembre de 1868_, se viene en
conocimiento de que el da 20 de octubre el Ayuntamiento acord
derribar, entre otras cosas, _la Mesa del Rey_, o _el Rollo_, donde se
descuartizaba en la antigedad a los ahorcados para poner los miembros
por los caminos. Y poco despus: Da veintisiete, se echa abajo _el
Rollo_ o _Mesa del Rey_. No exista, pues, el famoso _rollo de Ecija_
cuando el seor Bernaldo de Quirs escribi y public su libro.

Deseoso de ms noticias, las ped a mi antiguo y culto amigo donjun de
los Reyes Sotomayor, quien, con amabilidad y presteza que cordialmente
le agradezco, respondi a mi interrogatorio en unas cuartillas que
quisiera yo publicar ntegras; pero que no podr sino extractar, porque
ya esta nota va siendo demasiado larga. El _Rollo_ se elevaba cerca de
la margen derecha del Genil, a la salida del puente, en direccin a
Crdoba. Consista en una gran columna de granito azul y negro, como de
cinco a seis varas de altura, y de unas tres cuartas de dimetro. En su
parte superior tena una losa de piedra tosca, blanca, caliza, como de
una vara en cuadro, puesta a modo de plato o bandeja, y sobre esta losa
se vea un len sentado sobre sus patas traseras, que con las garras
sujetaba contra su cuerpo, mirando al norte, el escudo de la ciudad de
Ecija. El escudo--glosar yo--a que se refiri Vlez de Guevara
diciendo: Esta es Ecija, la ms frtil poblacin de Andaluca, _que
tiene aquel sol por armas a la entrada de esa hermosa puente!_ La
menguada cultura de unos ecijanos destruy, por culpas del
_rollo_--como si cupiera culpa en las cosas! y como si el _rollo no
fuera emblema_ glorioso de libertad y de autonoma municipal!--,
destruy, deca, aquel escudo de piedra nombrado y celebrado por el
insigne autor de _La Luna de la Sierra_. Derruido todo el monumento, la
columna qued tendida y medio enterrada a un lado de la carretera
general de Madrid  Cdiz, y en tal estado contina a la hora presente.]

[Nota 374: En efecto, son las armas de Ecija un sol radiante, con la
leyenda _Civitas solis vocabitur una_, tomada del _Libro de Isaas,_
XIX, 18.]

[Nota 375: Dice _pueblo de abril y mayo_ por la muchedumbre de
flores que _pueblan_ en ese tiempo los prados andaluces.]

[Nota 376: De Garci Snchez de Badajoz he hallado peregrinas
noticias, y pronto las publicar en el _Boletn de la Real Academia
Espaola;_ de Juan Bermudo, de don Diego de Avalos, de Nez de Navarro,
de don Pedro Manuel Prieto, de tantos otros hombres eminentes que, como
stos, vieron la primera luz en Ecija, y de los modernos Pacheco, Mas y
Prat, Giles, etctera, acurdese la _ciudad del sol_, ya que al presente
cuenta con una juventud muy culta y activa.]

[Nota 377: Esta especie de cogerse en Ecija el algodn estaba muy
sabida; porque la divulgaron Pedro de Medina y su ampliador Prez de
Mesa en la _Primera y segunda parte de las grandezas y cosas ms
notables de Espaa_ (Alcal de Henares, 1595), folio 128: Cgese en
ella [en Ecija] grande quantidad de algodn, de que se prouee mucha
parte del reyno. Pero que slo se cogiera el algodn en Ecija, no lo he
visto sino en Florindo, _Addicion al libro de Eciia i svs grandezas_
(Sevilla, Luis Estupian, 1631), fol. 31, donde dice, tratando de la
especial influencia del sol en las tierras ecijanas: Porque me consta
por vista de ojos que en Marchena i Sevilla se a sembrado algodn, i
llega a tener capullo, i no a madurar, ni abrir, ni ser de provecho. Lo
cual es cierto que nace de la falta de calor, requisito para su
perfeccin. Y pues en Ecija es tan perfecto y tan bueno.... Durante la
dominacin rabe se cultiv mucho el algodn en aquella ciudad; tanto
que por l la llamaron algn tiempo _Medina Alcotn_ (Varela y Escobar,
_Bosquejo histrico de la ciudad de Ecija_, Sevilla, 1906, pg. 52).]

[Nota 378: El humanista Francisco Cascales, en su _Discurso de la
ciudad de Cartagena_ (Valencia, Juan Chrysostomo Garriz, M.D.XCVIII)
deca: El campo, fertilssimo, que de su bella gracia ofrece
copiosissimamente caracoles, setas, hongos, criadillas, esparragos,
salutferas tortugas, infinidad de palmitos, grandes colmenares de buena
miel y cera. A cuyo respeto dice bien el refrn: Cabritos y palmitos,
miel y cera, de Cartagena. Pues bien, Ecija, a juzgar por el dicho de
Vlez, se aventajaba a Cartagena con mucho. Mas cules son los
veinticuatro frutos que, Sin sembrallos, da aquella campia y venda
la gente necesitada? Probar a enumerarlos, por los del campo de Osuna,
mi pueblo natal, cuyo trmino linda con el de la _ciudad de las torres_.
De primer intento anoto los frutos siguientes: setas, macucas o
criadillas de tierra, esprragos, palmitos, uvas de palma o palmiches,
moras de zarza, cardillos, tagarninas, morrillas o alcachofas de pas,
higos chumbos, berros, alcaparras, alcaparrones, organo, poleo,
hinojos, almoradux, tomillo salsero, palo dulce o regaliz, flor de
manzanilla. Son veinte, y para las cuatro que me faltan, se me ocurren
el esparto, algunas hierbas tintreas, como la gualda, y diversas
plantas medicinales, como las malvas, la borraja, el culantrillo, etc.]

[Nota 379: Esta renombrada sima est a cinco kilmetros de la
ciudad, en la falda oriental de la sierra. Tiene de profundidad 146
varas castellanas. Mencionronla, entre otros autores, el cartujano don
Juan de Padilla, en _Los doze triumphos de los doze Apostoles_ (1521);
Gonzalo Gmez de Luque, en su _Celidon de Iberia_ (1583), y Cervantes,
en _El Celoso extremeo (Novelas ejemplares_, 1613), en la _Adjunta al
Parnaso (Viage del Parnaso_, 1614) y en el cap. XIV de la segunda parte
del _Quijote_ (1615).]

[Nota 380: A la celebridad de los melones de Guadix aluda el
guadijeo Gins, en la jorn. III de _La Nia de Gmez Arias_, de
Caldern:

            Pues hasme gozado a mi,
            ni yo te he desagradado
            siendo _meln de Guadix_
            de mala calaa, para
            que tu me vendas as?]

[Nota 381: Del doctor Mira de Amescua (as firmaba l, y no
_Mescua_) y de su arcedianato di algunas noticias hasta entonces
ignoradas en mi libro acerca de Pedro Espinosa (pgs. 91-96) y otras en
mi folleto intitulado _El apcrifo secreto de Cervantes_ (Madrid,
1916), pgs. 60-64.]

[Nota 382: Esta fuente databa de principios del ltimo tercio del
siglo XVI: don Manuel Varela y Escobar (_Bosquejo histrico de la ciudad
de Ecija_, pg. 107) vi y copi una inscripcin por la cual consta que
reinando Felipe II, ao de 1567, Ecija, truxo el agua y mand hazer las
fuentes. De las ninfas trat don Juan M. Garay y Conde en sus _Breves
apuntes histrico-descriptivos de la ciudad de Ecija_ (Ecija, 1851),
pg. 436, diciendo: A un estremo de este paseo [del de la Plaza Mayor]
se encuentra una hermosa fuente, circundada tambin de arbolado y
asientos de piedra: su mar es un gran polgono de nueve varas de
dimetro y una de profundidad; cuatro ninfas de altura ms que natural y
de buena escultura, que se dicen las Amazonas, dan un cao de agua por
medio de un cantarillo, y este lindo grupo sostiene un gran tazn de
jaspe de una sola pieza, con dos varas y media de dimetro y cuatro
caos a su borde.... Qu ha sido de esta fuente? Al hacerse en 1866 la
reforma de la Plaza Mayor, fu desmontada y sus piedras o bloques de
jaspe encarnado, con las ninfas y dems componentes de la obra fueron
enterrados al lado Sur de la Plaza, a poca distancia y profundidad de
donde antes se levantaba, y all yacen esperando que una mano caritativa
y amante del arte y del embellecimiento de la ciudad las desentierre y
erija de nuevo.... Esto me dicen de Ecija, y yo escrib a don Eduardo
Garca de Castro, actual alcalde de aquella ciudad, que, pues tal
fuente, cualquiera que sea su mrito, debe conservarse en sitio cntrico
y muy transitado, por haber hecho mencin de ella un ecijano tan ilustre
en una tan famosa novela, celebrara poder asentar en mis notas a _El
Diablo Cojuelo_ que la Ecija de hoy, lejos de ser la que ayer
_enterraba_ sus preseas ms estimables, por cierto sin reemplazarlas con
otras mejores o tan buenas, enmienda antiguos yerros y vuelve por el
buen nombre de su cultura. Las respuestas han sido dos: la primera,
All veremos; y la segunda, No hay consignacin para _exhumar_ la
fuente. Pero la hubo para _inhumarla_! Repare en ello, por su honra,
_la ciudad del sol_: es una vergenza tener enterrado ese monumento!]

[Nota 383: Quiz son autnticamente de ciego estas seguidillas, y
no obra de Vlez de Guevara; a lo menos, muy de ciegos era acabar sus
relaciones con algn villancico contra el Diablo Cojuelo, a juzgar por
lo que, refirindose a un ciego relacionista, dice Rojas Zorrilla en la
jorn. I de _El ms impropio verdugo por la mas justa venganza_:

    COSME. Para un ciego en verso y prosa
            era relacin famosa
            (diciendo a voces) que trata
            como, dando testimonio
            de corazn paladn,
            vn mancebo florentn
            pele con el demonio,
            y, haciendo a su ardor lisonjas,
            a arrojarle se dispuso
            por una escala que puso
            a un monasterio de monjas;
            y despus, dando en el suelo,
            volvi a acometellas bravo;
            _con un villancico al cabo
            contra el Diablillo Cojuelo_.]

[Nota 384: En nota del tranco IV (107, 6)[278] vimos cmo Quevedo en
_Las Zahurdas de Plutn_ pinta a las dueas convertidas en ranas, y
cierto es que se las tena por lo peor y ms abominable del mundo. En un
ejemplar apostillado de mano (letra del siglo XVII) del libro intitulado
_Vida poltica de todos los estados de mugeres_, de fray Juan de la
Cerda, diciendo el autor, al folio 394, con referencia a unas palabras
de cierta mujer que estaba en el cielo, y as lo hizo la devota
_duea_, el apostillador, sin parar mientes en que esta palabra estaba
usada en la acepcin de _matrona_, escribi al margen: _Dueas_ en la
gloria?, linda cosa.]

[Nota 385: _Dando barato_, es decir, repartiendo entre los
concurrentes algo de lo que traan entre manos. Algunos _baratos_ de
esta clase quedaron en proverbio, como _el barato de Juan del Carpio_,
que aporre a su mujer pidindole barato, y _el barato de Cordobilla_,
que explica as Correas (_Vocabulario de refranes_..., pg. 88 _a_):
Vno que se llamaba Cordovilla alumbr toda una noche a unos que
jugaban, porque le diesen barato, y despus tuvieron enfado y dironle
con el candelero.]

[Nota 386: _A vedar que ... no les valiese.... Hoy lo_ diramos sin
ese _no_ que en lo antiguo acompaaba a los verbos de negacin o
privacin.]

[Nota 387: _Aunque se retrujesen_, quiere decir. El _si_ suele
equivaler a _aunque_, como not en diversos lugares del _Quijote_ (II,
216, 10; VIII, 125, 10, etc.).]

[Nota 388: Segn advirti Prez y Gonzlez (pgs. 56 y 57 de su tan
citado libro), el mismo Vlez explic este pasaje en la jorn. I de _El
Diablo est en Cantillana_, de donde es el siguiente dilogo:

      PERAFN.   Cmo dejas a Sevilla?

      RODRIGO.    Como siempre: buena y brava,
                  dime un filo en el Corral
                  de los Olmos, y una mandria
                  tuvo un no s qu conmigo,
                  sobre si pasa o no pasa:
                  llev una mohada a cuenta,
                  siguime la gurullada,
                  no pude tomar iglesia
                  ni embajador, y en _las ancas
                  de la mula de un doctor_
                  me salv con linda gracia.

      PERAFN.    En las ancas de la mula
                  de un doctor?

      RODRIGO.   Pues dime, hay casa
                 de embajador, hay iglesia,
                 hay torre, hay tierra del Papa,
                 de preeminencias mayores,
                 pues hay mdico que acaba
                 de matar cuarenta enfermos
                 y no hay quien le pida nada
                 en ponindose en la silla?
                 _Pues lo mismo son las ancas_;
                 que el platicante ms zurdo,
                 en asiendo la gualdrapa,
                 _aunque mate, es como asirse_
                 _de una iglesia a las aldabas_;
                 que hay aquestos privilegios
                 en las mulas doctoradas.]

[Nota 389: _Alguaciles chanflones_, como _doncella chanflona_ en el
tranco I (18, 5)[76], donde qued nota.]

[Nota 390: Prez y Gonzlez crey errata _resolucin:_ Debe ser
_revolucin;_ inquietud, alteracin, alboroto.]

[Nota 391: Los buenos nebles eran de Noruega, tierra donde apenas
luce el sol; pero el Cojuelo era nebl de otra Noruega an ms obscura:
del infierno.]

[Nota 392: Aqu supone nuestro autor que el Genil y el Guadalquivir
se juntan o casan por _el vicario de las aguas_, como habl del _vicario
Responso_ en el tranco I, donde qued nota (17, 2)[71].]

[Nota 393: Pues en el uso actual _camarada_ slo significa
_compaero,_ y con tal significado ocurre poco despus, podra parecer
que no hace buen sentido esta expresin. _Camarada_, en este lugar,
significa _compaa._]

[Nota 394: _Tender la raspa_, o _tender raspa_, es acostarse para
dormir o descansar. Quevedo, en una de sus jcaras:

        Llegamos a Babilonia
        un mircoles por la noche;
        _tend raspa_ en el mesn
        de Catalina de Torres.]

[Nota 395: El _ferreruelo_ o _herreruelo_ era una capa sin capilla.]

[Nota 396: Como advierte Covarrubias, _dar papilla_ a uno, o
_papillas_, es engaarle o tratarle como a nio. No piense vuesa
merced _darme papilla_, dice un ventero en el _Quijote_ (I, 32).]

[Nota 397: Djolo, verbigracia, el maestro Valdivielso, en el auto
de _El Hospital de los locos_:

    LUZBEL.  Tres partes haba de estrellas
              encima la imprea bola,
              siendo yo de las ms bellas;
              _mas derrib con la cola
              la tercera parte dellas_.]

[Nota 398: _Del Galileo_, antepuesto el artculo al nombre propio, a
la manera italiana.]

[Nota 399: Acerca de este hombre extravagante, sus aficiones y su
museo, puede verse el libro de don Emilio Cotarelo, intitulado _Don Juan
de Espina_, Madrid, 1908.]

[Nota 400: As, _btica,_ en la edicin prncipe, tal como el vulgo
sola y suele pronunciarlo. Conocida es--dice don Rufino Jos Cuervo
(_Apuntaciones crticas sobre el lenguaje bogotano_, 756 de la 6.
edicin, Pars, 1914)--la repugnancia que tiene el castellano a usar las
explosivas sordas en fin de slaba. ... y hoy es comunsimo pronunciar
... con _b optar, opcin, aptitud_.]

[Nota 401: Para hacer su chiste, Vlez de Guevara, por boca del
Cojuelo, confunde el _camino de Santiago de Compostela_, que es el
aludido en el refrn, con el otro _camino de Santiago_ o _Va lctea._
Es curiosa la conjetura de Faria y Sousa acerca del nombre vulgar
castellano de la _Va lctea._ Dice, comentando una octava de los
_Lusiadas_, de Camoens: En griego se llama _Galaxia_, que vale _va de
leche_, i es lo que el vulgo llama _Camino de Santiago_; que devia
principiarse en dezir _Camino de Galicia,_ por corrupcin de
_Galaxia_.]

[Nota 402: _De posta_, equivalente a _de centinela_. Rey de Artieda,
en un soneto de los _Discvrsos, epstolas_ y _epigramas de Artemidoro_
(Zaragoza, Angelo Tavanno, 1605), fol. 104, usa las dos formas, _hacer
centinela_ y _hacer la posta_:

        Como a su parecer la bruxa vuela
        y vntada se encarama y precipita,
        assi un soldado, dentro vna garita,
        esto pensaua, _haziendo centinela_....

       *       *       *       *       *

        Con esto, se acab de _hazer la posta_,
        y hallse en cuerpo, con la pica al hombro.]

[Nota 403: Pues el Diablillo era cojo, pntalo nuestro autor velando
sobre un solo pie, como cuentan de la grulla, que, en efecto, duerme con
un pie levantado, y aaden que la que est de centinela para avisar a
las dems de cualquier peligro tiene sujeta una piedra en ese pie, a fin
de no dormirse; de donde dijo Mateo Alemn en su _Guzmn de Alfarache_,
parte II, libro II, cap. IX: No hay duda que siempre continuaba velando
su honestidad, _como la grulla, la piedra del amor de Dios levantada del
suelo_....]

[Nota 404: _Parecer_, significando, ms bien que _ver, notar_ o
_advertir_.]

[Nota 405: _Grosura_, en una acepcin no registrada en el lxico de
la Academia, es, como dice Covarrubias, lo interno y estremo de los
animales; conuiene a saber, cabea, pies, y manos, y asadura. En las
condiciones que se pusieron para el obligado de la carne en la villa y
corte de Madrid, ao de 1624, hay una referente a los despojos, que dice
(Libros de Gobierno de la Sala de Alcaldes, tomo XIV, fol. 732): Con
condicin que no sea obligado a dar despojos de carnero, que se entiende
cabezas y asaduras y vientres, los sbados de cada semana que fueren _de
grossura_ ms de tan solamente al Rey y Reyna nuestros seores y al
seor ynfante y a los seores del Consejo Real....]

[Nota 406: Dice el seor Bonilla que se recomendaban como remedios
de ella [de la opilacin] _comer barro_.... No s de dnde pudo sacar
tal especie, cuando precisamente el _comer barro_ era causa de aquella
enfermedad. Zabaleta, en _El da de fiesta por la tarde_, captulo
referente a _El estrado_: Apanse a este tiempo de vn coche en la
puerta de la casa vna muger mayor, que tiene el marido en vn govierno en
las Indias, y vna hija suya donzella _opilada_, tan sin color como si no
viuiera. Nadie juzgar que salia del coche para la visita, sino para la
sepultura. _Coma_ esta doncella _barro_, linda golosina. Qunto diera
esta moa por estar enterrada, por tener la boca llena de tierra? Dios
hizo a esta muger de barro, y ella con el barro se deshaze. Quevedo, en
su musa VI, tiene un soneto dirigido _A Amarili, que tena unos pedazos
de bcaro en la boca, y estaba muy al cabo, de comerlos_.]

[Nota 407: _Tomar el acero_, como dice el _Diccionario_ de
autoridades, era remedio que se da a los que estn opilados, que se
compone del acero, de diversas maneras preparado.]

[Nota 408: Llam _Minotauro_ la mitologa clsica al monstruo que
naci de la unin de Pasifae, mujer de Minos, con un toro. Segn
Apolodoro, Higinio y otros, tena de hombre el cuerpo y de toro la
cabeza. Matle Teseo en el famoso laberinto de Creta.]

[Nota 409: _Chisme_, femenino, como en el tranco I, donde qued nota
(23, 4)[88].]

[Nota 410: _Baraja_, en su acepcin de _contienda_ o _reyerta_; de
donde se dijo _barajar_, reir, altercar o contender unos con otros.]

[Nota 411: En la edicin prncipe, por mera errata, que copi el
seor Bonilla, _coredores_.]

[Nota 412: Sabidsimo es que este asno no era _de oro_, aunque se
llamara as al libro en que de l se trata, cosa que parece haber
olvidado Vlez de Guevara al hacerlo, por su nombre, cabalgadura del
riqusimo Creso.]

[Nota 413: _Velicmen_, palabra que intrig grandemente al seor
Bonilla en su primera edicin de _El Diablo Cojuelo_, y que antes que
Vlez haba usado Quevedo en _La Hora de todos_, significa _copa_ o
vaso, del alemn _Wilkommenbecher_. No todos se haban olvidado del
texto del Seor de la Torre de Juan Abad: el maestro Cvia, despus de
cenar con unos amigos, como otros que llegaron les preguntasen qu
hacan, respondi:

        Ya repletos los abdmenes,
        alzamos los _velicmenes._]

[Nota 414: _Selvajes_, que hoy, menos etimolgicamente, decimos
_salvajes_.]

[Nota 415: _Correspondientes_, dicho por lo que ahora llamamos
_corresponsales_. Castillo Solrzano, _La Gardua de Sevilla y anzuelo
de las bolsas_, cap. IV: Haba Marquina tomado por una deuda a un
_correspondiente_ suyo, que haba quebrado, una heredad fuera de la
ciudad....]

[Nota 416: Entre las diversas marcas con que sola herrarse a los
esclavos en los siglos XVI y XVII, era la ms frecuente la de una S y un
clavo, para indicar _esclavo_. Gestoso, en su interesante artculo sobre
_La compraventa de los esclavos en Sevilla_, apud _Curiosidades antiguas
sevillanas_ (Sevilla, 1910), pgs. 83 y siguientes, resea algunos
documentos en que hay referencias a esta marca. Indicar uno: en el
testamento de Pedro Garca de Quesada (9 de marzo de 1520) se menciona
vn esclabo moro del cabo, de hedad de quinze a diez y seys aos
herrado en la cara, en vn carrillo con vna _S_, y en otro vn clavo, que
se dize abrahem.... La S y el clavo pasaron pronto a la literatura.
Baltasar del Alczar, pg. 5 de mi edicin de sus _Poesas_ (Madrid,
1910):

        Pusome en el alma _el clavo_,
        su dulce nombre _y la S_,
        porque ninguno pudiese
        saber de quin soy esclavo.

Lope de Vega, en la jorn. III de los _Trabajos de Jacob_:

    RUBN. Seor, todos queremos, pues es justo,
            quedar por tus esclavos:
            _eses_ imprima _y clavos_
            en todos nuestros rostros hierro adusto....

Y, figuradamente, se dijo _echar_ a uno _una ese y un clavo_ en la
acepcin de tenerle cautivada con beneficios su voluntad. As en _La
Pcara Justina_: Por cierto, seora, en lo que toca al ofrecerme el
emprstito, usted _me ha echado una ese y un clavo,_ y una argolla, y un
virote, y una cadena, y unos grillos....]

[Nota 417: _Girndula_ es, como dice Covarrubias, cierta rueda
llena de cohetes, que dando bueltas a la redonda, y girndose, despide
de s rayos de fuego a modo de cometa, con muy grandes tronidos.]

[Nota 418: Dice _cohetes voladores_ para diferenciarlos de los
_rastreros_, tambin llamados _buscapis._]

[Nota 419: El mejor _brocado_ era _de tres altos_, como dije en mis
notas al _Quijote_ (V, 186, 20).]

[Nota 420: Esta pintura de la instabilidad de la fortuna trae a la
memoria aquella otra muy notable de Lope, en el acto II de _Porfiando
vence amor_:

    FABIO.     Sabes cmo es la fortuna?
                Como un baile de comedia:
                ella toca, y bailan todos;
                ya estn aquestos aqu,
                y ya los otros all,
                mudndose de mil modos.
                Donde aqul tiene la cara,
                ste las espaldas tiene;
                uno pasa, y otro viene,
                y hasta el fin ninguno para.
                Nadie tiene lugar cierto
                donde le piensa tener,
                porque todo viene a ser
                desconcertado concierto.
                Aqu dos bailando estn,
                y cuando suelen volver
                el rostro, ya la mujer
                baila con otro galn.
                El que en este sitio estaba,
                ya no est; que siempre vi
                andar de aqu para all
                hasta que el baile se acaba.]

[Nota 421: Popularizado sobremanera aquel romance sobre la muerte de
don Beltrn en Roncesvalles, en que se lee:

        _Con la mucha polvareda,
        perdimos a don Beltrane_...,

se hizo esta frase topiquillo vulgar y con frecuencia nuestros poetas la
acomodaron festivamente en sus versos, ms o menos variada. As, por
ejemplo, Lope de Vega, en la jorn. II de _El Buen vecino_:

    BITONTO.   ...Que son bastantes indicios
                desto el haberme dejado,
                entre el marcial alarido
                y la confusa arboleda
                de las armas, sin sentido,
                _con la mucha polvareda,
                como don Beltrn perdido_.

Tirso de Molina, en el acto I de _Desde Toledo a Madrid_:

    CARREO.   ...Hasta que en una vereda,
                _con la grande polvareda,
                perdimos a don Beltrane_:
                digo que a Madrid perdimos
                de vista....

Y, en fin, dejando atrs muchas otras citas, Quevedo, en su romance
sobre los cuellos (Musa VI):

        Los polvos azules truje
        del rebelado Flamenco,
        _y con la gran polvareda,
        perdimos a don Dinero_.]

[Nota 422: Refirese, como nota el seor Bonilla, al ttulo de
ciudad concedido a Carmona por Felipe IV en 1630.]

[Nota 423: Juega de la voz _sereno_, adjetivo en una parte y
sustantivo en otra: _que nunca le tuvo_, es decir, que por ser Carmona
de cielo tan _sereno_, no se conoce en ella el _sereno_ o humedad
atmosfrica propia de la noche. A esto atribuye seguidamente el no
padecerse all el catarro.]

[Nota 424: De la frase de comedimiento _no conocer_ a uno _sino para
servirle_ trat en nota del tranco II (38, 14)[133].]

[Nota 425: Aunque hoy, generalmente, llamamos _la Giralda_ a la
torre de la Catedral de Sevilla, este nombre no es sino el de la esbelta
y por todos estilos _airosa_ figura que le sirve de remate y veleta: una
hermosa imagen de la Victoria. He aqu lo que de ella y de la torre dijo
Alonso Morgado en su _Historia de Sevilla_... (Sevilla, Andrea Pescioni
y Juan de Len, 1583), pg. 285 de la reimpresin hecha por la efmera
Sociedad del Archivo Hispalense (Sevilla, 1887): ...Toda ella [la
torre] es quadrada, y cado un lieno en igual proporcin de cincuenta
pies de ancho y en vn mismo nivel de quadro, sin desmenguar ni crecer
por la parte de afuera poco ni mucho en toda la altura donde vemos las
campanas.... Desde el suelo hasta en altura de ochenta y siete pies es
todo raso y sin alguna moldura. Mas desde all hasta lo ms alto, sube
por medio de cada lieno vna orden de ventanas, y tantas galanterias,
que hazen hermosissima la vista.... Trata despus del cuerpo de
campanas, y aade: ... y luego vna bola dorada de cinco pies de altura,
y encima vna Victoria, que es vna hermosa imagen de bronze, en que se
remata [la torre], dorada y a partes encarnada, do lo ha menester, que
tiene de altura quatro varas y media de medir, y de peso veynte y ocho
quintales, con vn ramo en la mano derecha, tambien de bronze, que pesa
dos quintales, que en tanta distancia de altura le da mucha gracia. Y en
la mano yzquierda, vna grande vela de quatro quintales, y tambin de
bronze, que denota y seala qualquiera viento que corra y sople, tras la
qual se va la misma Victoria con tanta facilidad y ligereza como si
fuera vna pluma: tal es el artificio maravilloso sobre que est
puesta.]

[Nota 426: Los ltimos lugares del itinerario de Crdoba a Sevilla,
segn el citado _Reportorio_ de Juan Villuga son:

    a la venta ronquera                ij
    a la venta _peromingo_              j
    a la venta de lorsa                 media
    a las ventas de las talleras        m
    a las ventas de torre blanca        j
    a seuilla                           j.

E igualmente en otras _Guas o Reportorios_ que no hicieron sino copiar
a Villuga, con tal cual ligera modificacin, verbigracia, la _Gua de
caminos para ir y venir por todas las provincias de Espaa_ que precede
al _Nuevo estilo y formulario de escrivir cartas missivas, y responder
en ellas en todos gneros, y especies de correspondencia a lo
moderno_.... (Barcelona, Jayme Osst, 1765).]

[Nota 427: _Senda de plata_ haba llamado Lope de Vega al
Guadalquivir (_La Esclava de su galn_, acto I):

    ELENA. Divdese Sevilla, como sabes,
            por este ilustre y caudaloso ro,
            senda de plata por quien tantas naves
            le reconocen feudo y seoro.

A la verdad--dije en el discurso preliminar de mi edicin crtica de
_Rinconete y Cortadillo_ (pg. 15)--quien desde la esbelta torre de la
Giralda mira hacia el ro por el sitio del puente y de la del Oro, si ha
ledo alguna vez la comedia _El Diablo est en Cantillana_, del famoso
ecijano Luis Vlez, no puede menos de recordar aquellos versos de la
jornada I, en que, despus de encarecer la nobleza y bizarra de
Sevilla, albala por otras excelencias y dice:

        ... tan populosa, que, haciendo
        montes de soberbias casas,
        impedir quiso que el Betis
        tributase al mar de Espaa;
        y l, rompiendo por en medio,
        parece que agora aparta
        de la una parte a Sevilla,
        de la otra parte a Triana,
        cuyos edificios bellos
        le presentan la batalla,
        y, a no estar en medio el ro,
        pienso que escaramuzaran.]

[Nota 428: _Vrgines_, a la latina, an frecuente en el siglo XVII,
como _imgines, volmines_, etc.]

[Nota 429: Hoy, en Sevilla, y hasta en la misma Alcal, que tiene
por sobrenombre el nombre de este ro, no es raro or llamarle
_Guadaira_, en lugar de _Guadara_, que es como ha de decirse y como se
dijo por nuestros abuelos. En una _Relacin_ del recebimiento de Felipe
II en Sevilla (1570), por Gaspar Rodrguez:

    Alcal de _Guadayra_
    estaua y tambien Utrera;
    mostrandose placentera,
    con ojos alegres mira
    la gran ganancia que espera.

Igualmente Tirso de Molina, en el acto II de _En Madrid y en una casa_:

    D. MANUELA.  ...Aquella estancia, pues, que caudalosa
                  de esquilmos de Amaltea,
                  regalo a los sentidos, los recrea,
                  en nombre y en efectos deleitosa,
                  y por el logro que en sus ondas mira,
                  el Betis ronda y baa _Guadara_,
                  ocasionaba amena mis recreos.]

[Nota 430: De dnde pudo sacar Vlez de Guevara la errada noticia
de que el Guadara, por medio de los caos de Carmona, surte de agua
potable a Sevilla, y esto, tan enteramente, que aquel ro es el nico
que no paga tributo al mar...? Presumo que lo tomara, por
inadvertencia, del epgrafe del captulo en que Alonso Morgado, en su
citada _Historia de Sevilla_, trata De los caos de Carmona _y ro que
entra por ellos en Sevilla_, y se reparte en fuentes por toda la ciudad
(pg. 148 de la edicin moderna). Morgado llam figuradamente _ro_ al
gran caudal de agua que se conduce por los tales caos, y Vlez, que
aunque haba vivido en Sevilla mucho tiempo, no conocera bien los
pormenores de su abastecimiento de aguas, vi el dicho epgrafe, y lo
entendi a la letra. No lo hubiera entendido as a leer el muy raro
libro del maestro Juan de Mallara intitulado _Recebimiento que hizo la
muy noble y muy leal Ciudad de Seuilla, a la C.R.M. del Rey D. Philipe
N.S.... Con vna breve descripcion de la Ciudad y su tierra_ (Sevilla,
Alonso Escriuano, 1570), en cuyo fol. 132 dice, tratando de Alcal de
Guadara: Entre las cosas que tiene de notar es la fuente de los caos
que llaman de Carmona, no porque vengan de Carmona, sino porque desde
Torreblanca hasta Sevilla vienen por el mesmo camino y calada que van a
Carmona. Ay vna pea leuantada en vn cerro, con vna profunda cueua a
donde baxan por sus gradas, y halla se siempre all vn manantial de agua
tan gruesso como vn cuerpo de vn buey, que de tiempos sin memoria a esta
nuestra edad ante de Romanos, y despues en todos los siglos esta fuente
ha estado con el golpe de agua que aora tiene, sin apocarse o
enturuiarse.... Esta sale por vna canal de piedra tosca. Tiene sus
acequias, que duran mas de legua y media, yendo algun espacio por dentro
de los montes, lleuando sus lumbreras a trechos, hasta que viene a dar
en Torreblanca do passa vn molino, y despues va por vn lado del camino
hasta la Cruz y all buelue a mano yzquierda, y comiena a subir desde
el suelo por arcos de vna vara, y dos, y estado, hasta otro molino donde
se parte la tercia parte para la huerta del Rey, y de all van los caos
leuantandose todo lo que la ciudad tiene de baxa, llegando al peso y
sitio de Seuilla. Subiendo por cima de la puerta donde est el
repartimiento del agua, y de all va por los muros que encaminan a la
puerta de la Carne hasta el Alcaar mucha desta agua; en fin, _es vn
grande ro_ [de esto debi de tomar su expresin figurada Alonso
Morgado] que todo se consume dentro de la ciudad sin salir gota, ni
bastar Guadalquiuir a no quitar la falta que estos caos hazen, quando
ay algun impedimento en ellos. El principio desta agua en Alcal est
con grande guarda, y tiene su llaue....]

[Nota 431: La _blanca_ vala medio maraved, y no huelga advertirlo,
porque muchas personas cultas, dejndose llevar por lo que suena el
nombre, imaginan que la _blanca_ era una moneda de plata. Por alusin a
su escassimo valor se dijeron algunas frases, que registra Covarrubias
en su _Tesoro_: No aver _blanca_, no tener dinero. No valer vna
_blanca_, valer poco. Pagar _blanca_ a _blanca_, muy poco a poco. De
tres a _blanca_, cosa muy vil....]

[Nota 432: Alude a la exencin del fuero ordinario de cuantos
estaban matriculados en la Universidad de Alcal, como, generalmente, en
cualquiera otra de las del reino.]

[Nota 433: El mismo Vlez de Guevara haba llamado a Sevilla, en la
jorn. I de _Ms pesa el rey que la sangre_:

        Este _Cairo espaol_, esta
        _Babilonia castellana_,
        este ejrcito de almenas,
        este escndalo de casas....

Y Ruiz de Alarcn, por boca del gracioso, en el acto II de _Ganar
amigos_:

        Vlgate Dios, confusin
        y embeleco de Sevilla!...
        Un hombre conozco yo
        que es tahur, y desde el da
        que a un desdichado inocente
        en el garito empestilla,
        se va al de otro barrio, que es
        como pasarse a Turqua:
        cursa en l hasta pegarle
        a otro blanco con la misma,
        y va visitando as
        por sus turnos las ermitas,
        y en acabando la rueda,
        se vuelve a la ms antigua,
        donde, como los tahures
        se trasiegan cada da,
        o no va ya su acreedor,
        o l hace del que se olvida,
        o tiene conchas la deuda,
        del tiempo largo prescripta.]

[Nota 434: Como escribe Covarrubias, _traer la barba sobre el
hombro_ es viuir recatado y con rezelo, como hazen los que tienen
enemigos, que van bolviendo el rostro a vn lado y a otro.... Es uno de
los modos de decir que proscribi Quevedo en la _Premtica_ de 1600. Y
Quiones de Benavente, en su _Entrems de las Civilidades_:

        Dcenme por asombro:
        Seor, _tra la barba sobre el hombro_.
        No es buen consejo se,
        porque si yo trajese
        la barba sobre el hombro solo un da
        cordero de _agnus Dei_ parecera.

Bien que esto ltimo ya se lo tiene Quevedo en el prlogo de su _Cuento
de cuentos_: _Andar la barba sobre el hombro_, quien lo tuviere por
buen consejo lo pruebe, y andar hecho corderito de _agnus dei_.]

[Nota 435: Este edificio, que aun hoy subsiste, es la famosa _Casa
de Pilatos_, visitadsima de cuantos curiosos van a Sevilla, por las
notables riquezas artsticas que contiene. De este nombre ha inducido
recientemente un escritor italiano, Rosadi, que Pilatos fu natural de
Sevilla, pues tena y aun tiene casa en ella(!!!). La Casa de Pilatos
fu edificada por don Fadrique Enrquez de Ribera, marqus de Tarifa y
duque de Alcal, cuando volvi de Tierra Santa en 1520. Devotsimo de la
Pasin de Jesucristo, hizo en Sevilla una _Va Sacra_, que empezando en
su nuevo palacio, que recuerda la fortaleza de la Torre Antonia,
residencia del gobernador militar de Roma en Jerusaln, terminaba en el
monumental humilladero de la llamada Cruz del Campo.]

[Nota 436: Esto no era ni es as enteramente: no se nombraba _el
Candilejo_ a la calle en que est _la cabeza del Rey don Pedro_, pues,
como dice Prez y Gonzlez, la _calle del Candilejo_ llambase antes
_de los Cuatro Cantillos_, y a la _Cabeza del Rey don Pedro_ le decan
_calle del Velador_. El suceso de marras, tan universalmente conocido,
que holgara el contarlo una vez ms, ocurri junto a la esquina que
forman ambas calles. Y aade el docto escritor sevillano que, contra lo
que creyeron algunos historigrafos hispalenses, sbese hoy de modo
cierto que la primitiva cabeza que mand hacer y poner el rey don Pedro
(y que era slo una cabeza como cortada y separada del cuerpo por el
hacha del verdugo) no era de piedra. Segn testimonio de quien la
posey, recogido por el cannigo doctor don Ambrosio de la Cuesta en un
tomo de _Memorias histricas sevillanas_, la cabeza era de barro,
cocida y pintada, con el pelo corto, que slo le cubra el cuello,
cortado alrededor y cercenado por la frente como entonces se usaba, sin
bigotes ni barbas, el rostro algo abultado y en la cabeza un bonete
redondo, traje de aquel tiempo. En dichas _Memorias_ lese tambin que
cuando desapareci aquella cabeza, la Ciudad acord que se hiciese una
efigie de piedra, que representase la persona del rey don Pedro en traje
e insignias reales y se pusiesen las armas de Castilla y Len en un
escudo a costa de la Ciudad y se colocase en un nicho el bulto del Rey,
de medio cuerpo.

De todo ello trat eruditamente don Jos Gestoso en su _Sevilla
monumental y artstica,_ tomo III, pg. 396, y a esta obra remite Prez
y Gonzlez, y yo con l. En las frecuentes investigaciones que hice
durante mucho tiempo en el Archivo Municipal de Sevilla, encontr,
examinando las actas capitulares (escribana segunda), diversas noticias
referentes a la nueva _Cabeza del rey don Pedro_: Cabildos de 30 de
julio y 24 de septiembre de 1599: Peticiones del escultor Marcos de
Cabrera para que se le pague su hechura.--Cabildo de 15 de octubre de
1604: ... y la echura de la caueza del Rey don Pedro que est en poder
del jurado Juan de Perea se ponga en el sitio que est mandado.--Cabildos
de 10 de septiembre de 1607 y 26 de septiembre de 1608: Nuevo acuerdo de
que se ponga en el Candilejo, como estaba prevenido.--Cabildo de 19 de
agosto de 1609: Propuso don Fernando de Ulloa que se pusiera en el sitio
en que est mandado la cabeza del Rey don Pedro.--Cabildos de 17 y 20 de
octubre de 1612: Otros acuerdos sobre lo mismo. La piedra de que se hizo
tal busto se haba pagado en 1598. (Libros de Propios, 8 de junio de aquel
ao.)]

[Nota 437: _Cal_, por _calle_, como ms adelante (tranco X) _cal
de Tintores_. Y fueron tan para en uno, a las veces, la calle y su
nombre, que se escribieron como una sola palabra (_Caldebayona,
Calderredes_), y aun olvidando que el _cal_ no era del nombre,
rebautizaron en Osuna, mi pueblo natal, la _cal de Negros_ o
_Caldenegros_, llamndola _calle de Caldenegros_.]

[Nota 438: _Borciguinera_, por asimilacin de vocales, en lugar de
_Borceguinera_. Esta fu una de las muchas calles que tomaron su nombre
del repartimiento hecho por San Fernando, porque la seal para los
fabricantes de borcegues. Los modernos, sin tener en cuenta la
venerable antigedad del nombre, lo han sustitudo por el de _Mateos
Gago_.]

[Nota 439: _El Atambor_, como dice don Flix Gonzlez de Len en su
_Noticia histrica del origen de los nombres de las calles de Sevilla_
(Sevilla, 1839), pg. 127, era una plazoleta muy pequea, situada en la
Borceguinera. La llamaran _el Atambor_ por alusin a su figura y aun
quizs a su reducido espacio. En ella, al mediar el siglo XVI, haba un
arquillo con una imagen: en 1547 Juan Alemn, deudo propincuo del autor
del _Guzmn de Alfarache_, arrend a Bernardino de Morales unas casas
que son el arquillo de la ymagen del _atambor_. (Archivo de protocolos
de Sevilla, Garca de Len, libro 3. de 1547, fol. 2554.) En esta
plazuela tuvieron su antigua casa los condes de Gelves, hasta que
trasladaron su morada a la collacin de la Magdalena.]

[Nota 440: _Calles_, y no _calle_, porque se refiere a la
propiamente llamada _del Agua_ y a la inmediata _del Chorro_, ambas de
la collacin de Santa Cruz y pertenecientes a la antigua Alhama de
Sevilla. Cerca de ellas, como dice Gonzlez de Len, est el muro de la
ciudad por donde pasan las aguas de los Caos de Carmona que van al
vecino Alczar.]

[Nota 441: La calle del Agua--dice el seor Bonilla--distaba mucho
de ser recatada, y este vocablo, como advierte el seor Prez y Gonzlez
(obra citada, pg. 113), est empleado por Vlez con intencin
satrica. Y copia, para demostrarlo, un texto de Cristbal de Chaves en
que se habla de cierto rufin que sac una doncella y la puso _en el
lugar ms pblico de Sevilla,_ que era una calle que la llaman _del
Agua_, donde haba otras muchas mujeres que vivan como las del
partido. Pero ntese que el mismo texto alegado demuestra que Prez y
Gonzlez y Bonilla no estuvieron en lo cierto. La _casa pblica_ se
llam as, no porque estuviese en sitio muy _pblico_ o transitado, sino
por la condicin de sus mujeres. Al contrario, estaba, en todas las
ciudades y villas, y bien se alcanza por qu, en los lugares ms
escondidos y secretos. An hoy no hay mejor medio para lograr que se
mude a otra casa una mujer de mala nota que tenerle muy alumbrada la
calle, cosa que retrae a los que hubieran de buscarla. El vicio requiere
oscuridad, cuando todava no ha llegado al lmite de la desvergenza.]

[Nota 442: _Aplopeja_, mettesis vulgar de _apopleja._]

[Nota 443: La historia de los amores de _Vireno_ y _Olimpia_ y del
consiguiente abandono de ella, est contada por Ludovico Ariosto en los
cantos IX y X del _Orlando furioso_. En el _Romancero general_ hay un
romance (fol. 41 vto.) en que Olimpia, ya abandonada, se lamenta de la
deslealtad de su amante:

         Svbida en vn alta roca
         donde bate el mar insano,
         del engaoso Bireno
         Olimpia se quexa en vano.
             Traidor tirano.

Y Altisidora, en el _Quijote_ (II, 57), apostrofa en burlas al desdeoso
Caballero manchego, dicindole:

        _Cruel Vireno_, fugitivo Eneas,
        Barrabs te acompae, all te avengas.

La frase _de mala mano_, que falta en el _Diccionario_ de la Academia,
se deca de los malos pintores y de sus obras, y de ah se pas a
decirlo figuradamente de otras muchas cosas, equivaliendo a _de mala
calidad_ o _de poco mrito._ Vanse algunos ejemplos. _Quijote_, II, 52:
Las nuevas deste lugar son que la Berrueca cas a su hija _con un
pintor de mala mano...._ Lope de Vega, en el acto I de _Santiago el
Verde_, por boca de Celia, refirindose a que se solan pintar buenas
manos en los retratos:

        Los pintores dan en eso,
        porque, por lo menos, digan
        _que es de buena mano el lienzo_.

Y Castillo Solrzano, en el _Entrems del Casamentero_:

    MUJER. Un poeta en crepsculo? Bien dijo:
            que hay versos que, con ser _de mala mano_,
            por escuros parecen del Ticiano.]

[Nota 444: Alude nuestro autor a la vulgar creencia de que el
avestruz digiere el hierro. A lo propio se refiri Rojas Zorrilla en la
jorn. I de _El Desafo de Carlos Quinto_:

    D. LEONOR. Ea, don Luis, vuelve en ti;
                 tu brazo la pica empue;
                 el coselete en tu pecho
                 al Otomano deslumbre;
                 _digiere aquel hierro ardiente_
                 _que el tiro de bronce escupe,
                 y sean para sus balas
                 tus entraas avestruces_.]

[Nota 445: A ser esto as, se habra acrecentado su peso en ocho
arrobas desde el tiempo en que Morgado escribi su _Historia de
Sevilla_, pues dijo en ella (pg. 317 de la reimpresin): En lo que
menos se imagina, se manifiesta tambin la gran magestad y riqueza de la
Sancta Iglesia. Pues quin dir que el Cirio Pascual (que a su tiempo
se pone en la Capilla Mayor muy dorado y labrado) tiene de peso _setenta
y seys arrobas de cera_?]

[Nota 446: De este famoso candelero dice Morgado en su _Historia_
_de Sevilla_ que es la mayor parte de bronze, y que lo juzgan por el
ms curioso y que ms tiene que ver (con quinze figuras de Sanctos de
bulto por el alto) que otro ninguno. El qual por su mucho peso tiene en
los assientos sus ruedas de bronze, con que lo llevan dende la
sachristia, donde se guarda, al choro por las semanas sanctas. Con
hiprbole andaluza trat del cirio pascual y del tenebrario de la
Catedral de Sevilla aquel _cicerone_ que figura en _Los Antoios de meior
vista_ de Rodrigo Fernndez de Ribera (fol. 6 de la edicin prncipe):
A visto v.m., dijo, un Candelero de Tinieblas, en que se ingieren las
velas con que se dicen? Pues dos mil i sietecientos i treinta i seis
quintales, docientas arrobas i diez libras de bronce tiene, i creo que
cinco onas. Poco cree v.m. de tanto peso, repliqu yo. Pero todo me le
[e]ch encima quando me lo acab de decir, i sin dejarme respirar,
aunque dej el Candelero, prosigui: Pues si v.m. aguarda a la Pasqua
Florida, que bien podr por esto solo (i era por san Iun), ver un
Cirio, que de solo cera, sin el pavilo, que es de algodon de la India de
Portugal, i se trae para solo esto cargada una nave.... Ahorrele la
trada de la cera, i quedeme a descansar entre tanto algodon....]

[Nota 447: De esta famosa custodia dice Morgado (pg. 313 de su
_Historia de Sevilla_) que Juan de Arfe tard seis aos en hacerla, y
aade: Tiene de altor tres varas y media, sin la Cruz de vna quarta que
lleva por remate. Tiene de peso mil y trezientos marcos, que hazen
veynte y seys arrobas de plata, y de costa treynta y seys mil ducados,
con todas hechuras....]

[Nota 448: El antiguo monumento de la Catedral de Sevilla, al
cual--dice Morgado (pg. 314)--con razonable conjetura se le da el
nombre de Templo de Salomn..., es de forma octgona, con quatro vistas
principales, de a nueve pies de coluna a coluna, y otras quatro vistas
menores con la mitad de claro de las mayores.]

[Nota 449: Nuestro autor juega del vocablo, por el doble significado
de _lonja_, y alude a que la de Sevilla, como San Lorenzo del Escorial,
fu traza de Juan de Herrera. La universidad de mercaderes sevillanos
acord en 1585 levantar este soberbio edificio frente a la puerta de San
Cristbal, de la Catedral, y en l se empez a negociar a 14 de agosto
de 1598.]

[Nota 450: As, _Adtlante_, en la edicin prncipe, y aun pudo decir
_Adlante_, sin la _t_, porque as sola y suele pronunciarlo el vulgo.
En otro lugar (tranco X) leeremos _ridmo_, por _ritmo_.]

[Nota 451: Acerca del _Retiro_, o _Buen Retiro_, el curioso puede
ver el interesante captulo que le dedic Mesonero Romanos en _El
Antiguo Madrid_, tomo II, pgs. 161-175. Para una nota baste decir que
la fundacin de este real sitio se empez el ao de 1631, por lo que se
llam _el Gallinero_, junto a la huerta de San Jernimo; que en 1632 se
terminaron la plaza y cuerpo principal del palacio; que en octubre del
mismo ao se efectu en ella algn juego de caas, y que de entonces en
adelante el Retiro fu lugar de frecuentes y fastuosos divertimientos
cortesanos, entre los cuales tuvieron preferencia las representaciones
de obras de los ms celebrados autores de aquel tiempo: Caldern de la
Barca, Mendoza, Sols, etc. De los antiguos edificios del Retiro slo
uno resta en pie: el vulgarmente llamado _el Casn,_ donde al presente
est instalado el Museo de Reproducciones Artsticas.]

[Nota 452: Muchas ediciones leyeron _enjauladas_, siguiendo a la de
Zaragoza, 1671. En la de Vigo, 1902, el seor Bonilla declar que
_enjaguadas_ est por _purificadas_ o _depuradas_, e intent apoyarlo
en Covarrubias y el _Diccionario_ de autoridades. Prez y Gonzlez,
entendiendo que en el pasaje del texto ni el _enjaguar_ ni el
_enjuagar_ ni el _enjaular_ encajan, conjetur que se trataba de una
errata y que deba leerse _amen-guadas_ donde la edicin prncipe
estamp _enja-guadas_, y cuando menos--aadi--, el sentido de la frase
quedar completo y claro, sin necesidad de meter las grandezas en jaulas
como si fueran loros, ni de echarlas en lavaderos como si se tratara de
ropa sucia. En su edicin de 1910 Bonilla insiste en que _enjaguadas_
(mettesis de _enjuagadas_) encaja perfectamente en el texto, pues al
decirse del Real Saln del Buen Retiro que todas las admiraciones
vienen cortas, y las mayores grandezas _enjaguadas_, se da a entender
que toda alabanza era escasa, y que las mayores grandezas se
encontraban all _mejoradas, depuradas, purificadas,_ elevadas a un
grado superior.

Creo que sern contados los que acompaen al seor Bonilla en la
persuasin de que, entendido como l propone, queda claro el sentido del
pasaje, y por ello he de probar a explicarlo. _Enjaguar_, de donde por
mettesis se dijo _enjuagar_, proviene de _ex aquare_, y ante todas
cosas significa _ensaguar_, o _enaguar_, esto es, _aguar_, una de cuyas
acepciones vulgares, regstrela o no el _Diccionario_, equivale a
aminorar de calidad alguna cosa, como sucede al vino cuando se agua.
Entendido as, est clara la expresin, y se conserva el paralelismo o
correlatividad que existe (siquiera no la viese el seor Bonilla) entre
la afirmacin de que todas las admiraciones vienen cortas, y la otra
afirmacin de que las mayores grandezas [vienen] _enjaguadas_, o
_aguadas_, que es como decir, _bastardeadas_, o _desmejoradas:
frustradas_; que esta acepcin, figuradamente, suele tener el verbo
_aguar_, y as se dice _se agu la fiesta; me aguaron el contento_.
Quien dude que _enjaguar o ensaguar_ significa ante todo _aguar_, vea si
_ensangostar_ y _ensanchar_ (de _ex angustare_ y _ex ampliare_) no
significan respectivamente _angostar_ y _anchar_, verbo este ltimo que,
como _enanchar_, se usa en Andaluca y en algunas repblicas
hispanoamericanas.]

[Nota 453: De la enormidad de riquezas que solan pasar por la Casa
de la Contratacin de Indias dije algo en el discurso preliminar de mi
edicin crtica de _Rinconete y Cortadillo_, pg. 11.]

[Nota 454: Tratando de la Plaza de la Universidad y Colegio de Maese
Rodrigo, dice don Flix Gonzlez de Len en su _Noticia artstica,
histrica y curiosa de todos los edificios pblicos, sagrados y profanos
de ... Sevilla, y de muchas casas particulares_ ... (Sevilla, 1844),
tomo I, pg. 146: La casa oriunda de los seores Vicentelos de Leca,
hoy Condes de Cantillana, es otro de los edificios que estn en esta
plaza, como ya se dijo. Esta casa, comnmente conocida por la _del
Corzo_..., es una de las magnficas de esta gran poblacin. Se entra por
un patio zagun en que, como en todas las principales, estn las
cocheras, caballerizas y cuartos de criados, y se pasa al patio,
cuadrado, difano y alegre, con sus respectivos corredores bajos y altos
formados de arcos sobre iguales y hermosas columnas de mrmol. En l
estn las multiplicadas y amplias habitaciones, muchas de ellas,
cubiertas sus paredes de ricos alicatados de buenos azulejos, y el piso
de losas de Gnova. Hay tambin ameno y delicioso jardn y las piezas
del piso alto estn cubiertas de muy costosos artesonados.]

[Nota 455: Quiere decir que as como es forzoso a las personas
cumplir con la parroquia, esto es, confesar y comulgar, a lo menos una
vez en el ao, as tambin era forzoso a los toros tarifeos y jarameos
experimentar cada ao los rejones del Conde de Cantillana. Es juego de
palabras revesado, sobre irreverente.]

[Nota 456: Pedro de Medina, corregido y ampliado por el rondeo
Diego Prez de Mesa, _Primera y segunda parte de las grandezas y cosas
notables de Espaa_ (Alcal de Henares, 1590), fol. 128 vto.: Ay en
Seuilla vna casa de moneda que a mi parecer es la mexor del mundo, y
donde ms moneda se labra. Porque ordinariamente andan labrando y
batiendo la moneda ciento y ochenta hombres: de manera, que cada da se
labran setecientos marcos de oro y plata. Haze admiracion ver los
montones de moneda que en ella ay. Desta casa salen continuamente requas
cargadas de oro y plata amonedada, como si fuesse otra mercadura
comn.... Crganse en esta ciudad [de mercaderas] para solamente las
Indias ms de cien naos cada ao, y la mayor parte de las mismas naos
vueluen cargadas de oro y plata y otras riquezas....]

[Nota 457: De la antigua puente de barcas de Sevilla dijo Lope de
Vega en el acto I de _La Esclava de su galn_, refirindose al casco de
la ciudad y a su populoso y alegre barrio de Triana:

    ELENA.   ... en esta puente de maderos graves,
             sin pies que toquen a su centro fro,
             mano que las dos partes divididas
             por una y otra orilla tiene asidas.]

[Nota 458: Por estar el monasterio de las Cuevas a _la lengua del
agua_, llamaban vulgarmente _espantaalbures_ a la campana con que sus
monjes tocaban a maitines. Lope de Vega, en el acto III de _El Amigo
hasta la muerte_:

    GUZMN.  ...Cen y brind por tu salud en tanto,
             incitado de almejas temerarias;
             pero apenas sonaba _espantaalbures_
             (ya sabes que es campana de las Cuevas),
             cuando, llamando un envarado destos
             con seis esbirros, me meti en la crcel.]

[Nota 459: El seor Bonilla, por muy disculpable distraccin, ley
_del Guadalquivir_. De ordinario no se pona artculo a los nombres de
los ros, como indiqu en mis notas a _El Licenciado Vidriera (Novelas
ejemplares de Cervantes_, tomo II, 9, 3, edicin de _Clsicos
Castellanos_).]

[Nota 460: No _todos_ los romances de moros; pero s algunos,
especialmente los de la serie de Gazul, includa en el _Romancero
general_. Al fol. 4, verbigracia:

        Por la playa de Sanlucar
        galan passeando viene
        el animoso Ganzul _(sic)_,
        de blanco, morado y verde.
        Quirese partir el moro
        _a jugar caas a Gelues_....]

[Nota 461: En la edicin prncipe, _da sus ilustres condes_,
evidentemente por errata.]

[Nota 462: Estos dos versos estn impresos corridamente, como prosa,
en la edicin original.]

[Nota 463: Refirese a la huerta del Alamillo, que estaba prxima a
las Cuevas y, como este monasterio, a la orilla derecha del
Guadalquivir. Eran famosos los _sbalos del Alamillo_, y Lope de Vega,
en la jorn. I de _Los Vargas de Castilla_, los record por boca de
Milln:

        Adis, Sevilla soberbio...,
        pan de Gandul de mi vida,
        roscas de Utrera del cielo,
        alcaparrn como el puo,
        aceitunas como el cuerpo,
        _sbalos del Alamillo_....]

[Nota 464: As la edicin prncipe; pero quiz es errata, por _los
Zigas_.]

[Nota 465: _De Medina Sidonia_, quiere decir.]

[Nota 466: Cuando estos elogios salieron a luz, el duque don Gaspar
Alonso de Guzmn el Bueno haba dejado de merecerlos de todo en todo,
por un hecho harto deplorable: por la traidora confabulacin para
separar a Portugal y Andaluca de la obediencia de Felipe IV. Vase
resumida esta negra historia en mi libro intitulado _Pedro Espinosa_
(Madrid, 1906), pgs. 313 y siguientes.]

[Nota 467: A don Francisco Zapata, conde de Barajas, se debi, en
efecto, el saneamiento de aquella parte de la ciudad que se llamaba la
Laguna, convertida por l en deleitosa alameda, hermoseada con tres
copiosas fuentes, que en 1587, cuando Morgado public su _Historia de
Sevilla_, regaban todo el ao los mil y setecientos rboles que, entre
alisos, alamos blancos, naranjos, cipreses y rboles de parayso, fueron
en esta Laguna plantados.... A la entrada de la nueva Alameda, sobre
grandes pedestales, se colocaron dos esbeltas columnas, gruesas de
catorce palmos en redondo y altas de cuatro estados, y encima de ellas,
respectivamente, las estatuas de Hrcules, fundador de la ciudad, y
Julio Csar, que la cerc de murallas. Toda esta obra se acab el ao de
1574, y ha de reconocerse que sali mal su cuenta al Conde de Barajas,
pues queriendo que la hermosa Alameda sirviese para honesto solaz y
esparcimiento de Sevilla, no lo vi conseguido; antes carg sobre ella,
especialmente en las noches de la primavera y el verano, tal turba de
mujeres perdidas y de mancebillos boquirrubios y hombres pcaros y
arrufianados, que cuatro aos despues, en 1578, Vicente Espinel, que
vivi muy desbaratadamente una temporada en la ciudad del Betis, comenz
as la _Stira contra las damas de Sevilla_:

        Invicto Csar, Hrcules famoso,
        espeio y luz de valerosos pechos,
        patrones deste suelo venturoso,
        ya que permite el hado que estis hechos
        de la Alameda vigilantes guardas,
        injusto premio a tan gallardos pechos....

Y dijo despus:

        Vuelva Zapata y su jardn reforme;
        que pues le hizo al culto de Diana,
        no es bien que en putera se transforme.]

[Nota 468: _Disignio_, dicho un poco a la italiana; y aun
enteramente en italiano _(disegno)_ lo escribi tal cual vez el
sevillano Juan de la Cueva:

                         ... quel Francs furioso
      viene a nosotros con _diseos_ fieros.]

[Nota 469: Era Tomasa, en lo tornajona, como la clebre Marica del
romance de Quevedo:

        Tomando estaba sudores
        Marica en el hospital;
        _que el tomar era costumbre_
        y el remedio era sudar.]

[Nota 470: _Como unos hermanos_, es decir, como unos cuadrilleros de
la Santa Hermandad que fuesen con requisitoria en busca de algn
malhechor.]

[Nota 471: _Regalados_, en la acepcin de _agradables_ y
_deleitosos_ como dijo Lope de Vega:

        Pan de Sevilla, _regalado_ y tierno,
        masado por la blanca y limpia mano
        de alguna que os quisiera para yerno.]

[Nota 472: Hasta ahora han sido intiles cuantas diligencias se han
practicado para averiguar por qu se llamara _de Gallegos_ este
celebrado pan. Presumo que se apellidara _Gallegos_ el panadero que lo
fabricaba.]

[Nota 473: _En l,_ refirindose _al Prado_, y claro que no _al
espejo_ como en rigor gramatical podra colegirse.]

[Nota 474: Ocurren aqu, como en el tranco II (56, 3)[173] dos versos
en decaslabos ocasionales:

        ... _comen alas del viento por cebada,
        no quiero que dejemos a Sevilla_....]

[Nota 475: El hallarse muy bien el Cojuelo en Sevilla conviene con
lo que Santa Teresa de Jess dijo de esta ciudad en el cap. XXV de su
_Libro de las Fundaciones_: No s si la misma clima de la tierra, que
he odo siempre decir _los demonios tienen ms mano all para tentar_,
que se la debe de dar Dios, y en esto me apretaron a m, que nunca me vi
ms pusilnime y cobarde en mi vida que all me hall: yo, cierto, a m
mesma no me conoca.]

[Nota 476: _Alfaneques_ se llamaban unos halcones muy usados por los
cazadores de cetrera, y _volar_ est dicho, no en la acepcin
germanesca de _hurtar_, como crey el seor Bonilla, sino, aunque
figuradamente, en la cinegtica de hacer que el ave se levante y vuele.
_Bretn_ s est usado en la genrica y germanesca de _extranjero_. As,
la frase _alfaneque de volar una bolsa de bretn_ equivale a tercera a
propsito para trasponer la bolsa de cualquier extranjero incauto desde
la faldriquera de ste a las sonrosadas uas de cualquiera doncellita de
alquiler.]

[Nota 477: _Doncelliponiente_, a imitacin de _barbiponiente_ o
_barbipungente_, que se dice del mancebo a quien empieza a salir la
barba, pero tambin del principiante en una facultad u oficio. Nuestro
autor, pues, llama _doncelliponientes_ a las jvenes an poco
experimentadas en la venta y reventa de su doncellez, y necesitadas, por
tanto, de los sabios consejos de la experta mulata.]

[Nota 478: _Acuchillado_, esto es, abierta a trechos la tela y
puestos en las aberturas piezas fusiformes de otro tejido, de color
diferente de aqulla.]

[Nota 479: Llamaban y llamamos _cotona_ a cierta tela hecha de hilo
de _algodn._ Son tan aejos esta tela y su nombre, que nuestro vulgo,
cuando quiere ponderar la antigedad de un dicho o costumbre, suele
decir: Eso es ms viejo que la _cotona._]

[Nota 480: _Ponlev_, del francs _pont levis, puente levadiza_.
Forma especial--dice el _Diccionario_ de la Academia--que se di a los
zapatos y chapines, segn moda trada de Francia. El tacn era de
madera, muy alto, inclinado hacia adelante y con disminucin progresiva
por su parte semicircular, desde su arranque hasta abajo. A mi ver,
huelga en esta definicin la referencia a los chapines, pues stos jams
tuvieron tacn; al contrario, el zapato con tacn vino a sustiturlos,
dando, aunque slo en el carcaal, la altura que el chapn daba a todo
el pie. Al tacn solan llamar _taln._ Lope, en el acto I de _El
Desprecio agradecido_:

    D. BERNARDO. Cien escudos tenis ciertos
                  por un zapatillo suyo.

    INS.         Tan prestsimo?

    D. BERNARDO.                  Soy tierno.

    INS.         Pues para qu le queris?

    D. BERNARDO.  Para traerle aqu dentro.

    INS.         Son _de ponlev: el taln_
                  os har mal en el pecho.

Como el _tacn,_ terminado en semicrculo pequeo, vena a acabar hacia
la mitad del largo del zapato, tal como hoy, los pies mayores parecan
diminutos, especialmente en la huella. El mismo Lope, en el acto I de
_Las Bizarras de Belisa_:

    TELLO. ...Hay enanas; las hay con larga trampa:
            unas con pie de apstol, _consoladas
            del ponlev, que imprime poca estampa_.]

[Nota 481: _Escarpn_--dice el _Diccionario_ de autoridades--,
funda pequea de lienzo blanco con que se viste y cubre el pie, y se
pone debaxo de la media o calza.]

[Nota 482: _Tapetado_, segn Covarrubias, es el cuero envesado, dado
color negro. En el auto de _La Paciencia de Job_, de autor annimo, dice
el bobo a Satn:

        Mi hermano sois vos? Si tal ha parido
        mi madre, yo muera vestido y calzado:
        mi madre era blanca, vos sois _tapetado_....

Y Quevedo, describiendo una _Boda de negros_ (Musa VI):

            Iba afeitada la novia
            todo el _tapetado_ gesto
            con holln y con carbn
            y con tinta de sombreros.]

[Nota 483: _Se suba a tocar_, es decir, a _tocarse_, a arreglar su
tocado; pero, jugando del verbo _tocar_, aade lo de _tocar de la
tarntula,_ por alusin a que se haca _tocar_ o tentar el cabello por
la _tarntula_ de sus dedos; que eso semejaban con el teclear por toda
la cabeza. No hay aqu, pues, contra lo que imaginaron los seores Durn
y Bonilla, referencia alguna a la msica o tonada llamada _de la
tarntula._]

[Nota 484: _Espejo de armar_, expresin que el lxico de la Academia
da por anticuada, siendo as que se us mucho en los siglos XVI y XVII,
es--dice el _Diccionario_ de autoridades--el que es de bastante grandor
para poder verse en l todo el cuerpo humano u la mayor parte de l.]

[Nota 485: Leo _nigromanca_ (y no _nigromancia_, al uso de hoy),
porque en el siglo XVII an se pronunciaba as. Caldern, en la jorn. I
de _El Jardn de Falerina_:

    LISIDANTE. T, que, sabia, la gran _piromanca_
                escribes en pirmides de fuego....

    MARFISA.    T, que en el aire, a los conjuros ciego,
                das a las aves la _eteromanca_....

    LISIDANTE.  T, que en sepulcros la _nigromanca_
                ejecutas....]

[Nota 486: Visto que el _Diccionario_ de la Academia slo dice que
_echar las habas_ es hacer hechizos o sortilegios, el seor Bonilla ha
reparado muy justamente: Pero claro es que los _hechizos_ o
_sortilegios_ se podan hacer de muchas maneras, y una de ellas era
_echando las habas_. Y esto advertido, cita dos versos de Quevedo, que
dicen:

        En mi vida _ech las habas_;
        antes me echaba a m propia,

y con ellos da por terminada su nota. Nos quedamos, por tanto, sin saber
qu era _echar las habas_, aun despus de ver bien rectificada la
definicin de la Academia.

_Echemos las habas_: quiero decir, veamos cmo y para qu se echaban,
aunque esta nota exceda de la extensin que de ordinario tienen las del
presente libro. Y para lograr bien nuestro propsito, tomemos por
maestras a las mismas gitanas que poco antes del ao 1633 (tiempo en que
ya la Rufina Mara del texto practicaba esas habilidades) tenan por
discpula, en la villa y corte de Madrid, a doa Antonia Mexa, la cual,
pesarosa, despus, de su aprendizaje, se denunci al Tribunal del Santo
Oficio (Archivo Histrico Nacional, Inquisicin de Toledo, legajo 91 de
causas, nmero 176), manifestando, entre otras cosas: Que las dichas
gitanas le ensearon _la suerte de las habas_ en esta manera...: que
tomase nueue hauas, un poco de carbon, un grano de sal, un poco de era,
un ochauo, un poco de piedra lumbre, un poco de aufre, un poco de pan,
un poco de pao colorado, un poco de pao aul, y que las dos de las
hauas las sealase mordiendolas, o las ms que quisiese, diciendo este
es Juan (su marido), este es Francisco, y esta Catalina, y que si
saliese la mordida, que es la persona que se quiere, junto al carbon,
significa noche; si junto a la sal, gusto; junto a era, martelo, que
quiere deir golpe, porrao o cosa semejante; junto al ochauo, que abr
dinero; junto a la piedra alumbre, con lo colorado, sangre; y junto a
lo aul, elos; y junto al aufre, si sale con la sal, oro, y si sale
solo, pesadumbre; junto al pan, que abr comida....

La sentencia de otro proceso inquisitorial, dictada en 1638, acaso en
los mismos das en que Vlez de Guevara revelaba las aficiones
hechicerescas de Rufina, nos permite ver en funciones a Isabel Bautista,
natural de Sevilla, quiz trianera como la mulata huspeda del Cojuelo y
de don Cleofs (Inquisicin de Toledo, legajo 82, nm. 26): ... sac una
bolsilla colorada con unas habas, y las ech, y entre ellas un poco de
pao azul, y alumbre, y un poco de carbon, y un medio real, y otro
pedazo de grana, diciendo que el pao azul significaba celos, y el
alumbre, y el carbn, noche, y el medio real, que les haban de dar
plata, y ech vn maraved, que significaba que les haban de dar
cuartos, y el pao de grana, alegra, todo lo qual ech sobre vn pao
colorado, y las dichas habas traya a la mano halagndolas hijitas mias,
decid la verdad, y luego las soltaba, y en cayendo las habas las deca:
Rociadas con el rocio del cielo, y hablaba entre dientes, que no se le
entenda lo que deca, y volvi a decir: Vosotras decid la verdad, que
la decis ms que el Evangelio; y a la dicha muger le dijo sealando
vnas habas: Este es tu padre, esta eres t y esta tu madre; ya viene
por el camino; muy pronto le vers, sealando entre las habas y las
dems cosas el camino que deca por donde vena. La propia Isabel
Bautista haba declarado en su confesin ... que era verdad que ech
las habas, y que eran nueve pares, todas sealadas cul era macho y
hembra; que echaba adems una haba partida y que las palabras que deca
entre dientes eran santas y buenas, porque deca:

          Con San Pedro y San Pablo
          y el apostol Santiago
          y con el bienaventurado San Cebrian,
          suertes echasteis en la mar;
          muertas las echasteis,
          vivas las sacasteis;
          as me saqueis
          vivas y verdaderas estas suertes.
          Si fulano ha de venir,
          salga en camino;

que era hacer camino las habas, apartndose unas de otras, que era que
vena la persona que esperaban, y si se juntaban, era que no vena, y si
sala el haba junto al carbn, era que vena de noche, y si junto al
pao colorado, era alegra, y si junto a la sal, que haban de tener
gusto, y si junto al ochavo, que le daran dineros, y si sala el haba
junto al haba partida, era ropa que le haban de dar.... Tambin solan
echar entre las dems cosas un pedazo de yeso blanco, que significaba
dolor, y un cantillo redondo de haba, que representaba a la iglesia.
Algunas echadoras de habas, antes de empezar a practicar con ellas, las
bautizaban, metindolas en las pilas del agua bendita de tres templos, y
el conjurarlas antes de echarlas era constante, metiranlas o no en la
boca. Doa Catalina Mrquez de Avalos, mujer del capitn Francisco
Alonso de la Serna (Madrid), compareciendo a delatarse de su voluntad en
1631 (Inquisicin de Toledo, leg. 90, nm. 161), manifest, entre otras
cosas, que deca a las habas, tenindolas en la boca:

        Hijas amadas,
        hijas queridas,
        por el labrador que os sembr,
        por la tierra en que estuvistes,
        por San Pedro, por San Pablo,
        por el apostol Santiago,
        por el mar, por las arenas,
        por San Cebrian,
        que ech suertes en la mar,
        que ans como le salieron ciertas y verdaderas,
        ans me digis lo que os quiero preguntar.]

[Nota 487: Para el seor Bonilla, _andar el cedazo_ es lo mismo que
_adivinar por tela de cedazo_, especie que quiso justificar con el
_Diccionario_ de autoridades, segn el cual es el ejercicio de la arte
mgica, cuando el demonio hace que los profesores de esta diablica
ciencia, mirando por un cedazo, vean las cosas que estn muy distantes,
ocultas, o por venir, a lo cual llam la gentilidad _coscinomancia_.
Pero no slo ah est la frase con que el seor Bonilla intent explicar
lo de _andar el cedazo: adivinar por tela cedao_--dice Covarrubias,
art. _cedao_--es dezir lo que claramente se ve y se entiende ser assi,
porque como dize otro Proverbio, muy ciego es el que no ve por tela de
cedao. Con todo esto, pues _ver_ uno una cosa _por tela de cedazo_
significa, segn el lxico actual de la Academia, verla o entenderla
confusamente, o juzgarla, no como es en s, sino como se la presenta su
pasin o preocupacin, voy a demostrar que en este punto el
_Diccionario_ de autoridades y cuantos le han seguido _vieron por tela
de cedazo_. Con acudir a nuestra literatura bastara, y aun sobrara
mucho, para convencerse de que _andar el cedazo_ no es ni lejano
pariente de _adivinar_, ni de _ver, por tela de cedazo_, y aun el
mencionrselo casi siempre con el _echar las habas_ da, por s solo,
clara sospecha de ser otra especie de sortilegio. Cervantes, en la
cantaleta del acto I de _El Rufin dichoso_:

        ...La que en darse a s excedi
        a las godeas ms francas;
        _la que echa por cinco blancas
        las habas y el cedacillo_....

Tirso de Molina, en el acto 1 de _En Madrid y en una casa_:

    MAJUELO. Lo de Toledo ha sabido
              tambin! Vive Dios que _ha habido
              haba y cedazo_!

Y Ruiz de Alarcn, en el acto II de _La Cueva de Salamanca_:

    LUCA. Hay alguna que no tenga,
            si ausente o celosa est,
            un poco de _echar las habas_
            y un mucho de conjurar
            _el cedacillo_, el rosario
            (que de eso les sirve ya)
            el chapn y la tijera,
            espejo de agua o cristal....

Pero si estos ejemplos indican sobradamente que lo _del cedazo_ era un
sortilegio, que jams podra hacerse mirando al travs de la tela,
estotras citas demostrarn muy claro que tal sortilegio se haca
_moviendo_ o _movindose, el cedazo_, cosa que ya se echaba de ver por
la expresin _andar el cedazo_, usada por Vlez de Guevara. Agustn de
Rojas, en el libro I de _El Viaje entretenido_, cuenta que las
hechiceras de una vieja su amiga vinieron a parar en que la
encorozaron, y despus, ida a Antequera, cogironla _haciendo bailar un
cedazo y echando unas habas_, y dironle otros doscientos tocinos.
Mateo Alemn dice en su _Guzmn de Alfarache_, parte II, libro III, cap.
III: Respndame por vida de sus ojos..., si pasando la raya sin rebozo
ni temor de Dios, _no dej cedazo con sosiego, ni habas en su lugar, que
todo no lo hizo bailar_, por malos medios y con palabras detestadas y
prohibidas por nuestra santa religin.... Y, en fin, Quevedo, en el
soneto referente a una hechicera antigua, que deja sus herramientas a
otra reciente (Musa VI):

        Esta redoma rebosando babas,
        _el cedazo que sabe hacer corvetas_,
        estas que se metieron a profetas,
        con poco miramiento, siendo _habas_....

Ahora bien, quiere el lector ver qu corvetas eran las que saba hacer
el cedazo de la vieja de Quevedo? Pues sin ninguna clase de hechicera
nos lo va a revelar Mara Lpez, que era vecina de Malagn por los aos
de 1625; la cual, dando su declaracin en causa contra Ana Hernndez
(Inquisicin de Toledo, legajo 88, nm. 117), manifest que esta Ana le
pidi un cedazo y unas tijeras, y preguntndole para qu los quera,
dijo que tena un mozo en Almagro y deseaba saber si la esperaba o si
haba de venir; y tom las tisseras y las hinc en el aro del edazo la
una punta, asiendo en la mano el anillo de la misma punta de la tissera,
y la otra tissera puesta en cruz, colgando el edazo dellas, y diciendo
unas palabras que esta declarante no entendi, anduvo el edazo muy
reio a la redonda, y le dixo la susodicha: Yo me voy maana, que me
esperan; y quando no era ansi lo que quera, se estaba quedo el
edazo.

Las palabras que Mara Lpez no haba entendido eran el conjuro propio
del sortilegio. Tengo hasta cuatro o cinco versiones de l, halladas en
otros tantos procesos inquisitoriales; pero las dejo a un lado,
prefiriendo una recogida de la tradicin oral en nuestros das, de boca
de ciertos gitanos errantes, por mi buen amigo don Pedro Daz Cassou,
excelente folklorista murciano, con el nombre de _Orasin der seaso_.
Dice as:

        San Simn,
        suerte quiero arcans,
        que me digas la berd,
        las tijeras estn agarrs;
        en er seaso estn clavs;
        personas que reselo boy a nombr;
        que ande er seaso si la sospecha es berd.
        San Simn que lo sabe lo declarar.
        Entro y consiento en er pauto cremin.

Est ahora bien claro que _andar el cedazo y adivinar por tela de
cedazo_ son dos cosas distintas, aunque el cedazo sea un solo cedazo
verdadero?]

[Nota 488: Ruiz de Alarcn, en el acto I de _Mudarse por mejorarse_,
explicaba as la razn del nombre de esta calle:

    LEONOR.   _Calle Mayor_! Tan grande es,
               que iguala a su nombre y fama?

    D. CLARA.  Dirte por qu se llama
               _la calle Mayor_.

    LEONOR.                 Di, pues.

    D. CLARA.  Filipo es el rey mayor,
               Madrid, su corte, y en ella
               la mayor y la ms bella
               calle es la _calle Mayor_.
               Luego ha sido justa ley
               _la calle Mayor_ llamar
               a la mayor del lugar
               que aposenta al mayor rey.]

[Nota 489: Hoy diramos _es mesa_, sin repetir el _que_ de la lnea
anterior. De este _que_ superfluo trat largamente en una nota del
_Quijote_ (I, 229, 16).]

[Nota 490: Por eso se llamaron caballeros _de la Tabla Redonda_
aquellos de que se acompaaba el rey Arts.]

[Nota 491: Bien se echa de ver que el Cojuelo mostr a Rufina Mara
la calle Mayor en una de las tardes que en Madrid llamaban _de rua_.
Mesonero Romanos, en _El Antiguo Madrid_, tomo I, pg. 265, tratando de
la estancia del Prncipe de Gales en la coronada Villa, cuando en 1623
vino a ofrecer su mano a doa Mara, hermana de Felipe IV, dice: El
domingo siguiente hubo _rua o paseo por la calle Mayor_, a que asisti
gran concurso de prncipes y magnates en sus carrozas, y todas las
hermosas de la Corte.]

[Nota 492: _Con tanto ojo_, elptico, por _con tanto ojo abierto_,
frases que faltan en el _Diccionario_.]

[Nota 493: Ocasionalmente ocurren aqu, como pocas pginas atrs
(205, 23)[474], dos versos endecaslabos:

        ... _que con los malos trminos se abrasa,
        y con los agasajos se destempla_!]

[Nota 494: Dice _de dos yemas_, como de los huevos nombrados as,
bien que la _litera_, por lo comn, tena dos asientos. Es--nota el
_Diccionario_ de autoridades--de la misma hechura que la silla de manos,
algo ms prolongada, y con dos assientos, aunque algunas veces no los
tiene, y en su lugar se tienden colchones, y en este caso va recostado
el que la ocupa. Llvanla dos machos, mulas o caballos, afianzadas las
varas en dos grandes sillones.]

[Nota 495: As en la edicin prncipe, por _Eliche_.]

[Nota 496: _Alcaizas_ en la edicin original, por _Alcaices._]

[Nota 497: Mejor sintaxis fuera sta: y _grande hombre de a caballo_
en entrambas sillas. Alude a las dos maneras de cabalgar: la brida y la
jineta. Recurdese lo dicho en nota de los preliminares (9, 6)[49].]

[Nota 498: Dice _Simancas_, por decir con alguna novedad
_archivos_.]

[Nota 499: En la edicin original, sin duda por yerro, _de vna misma
edad y al parecer que lleuan_....]

[Nota 500: _Espumando sangre generossima_, como _espumando valor_
en el tranco I (22, 5) [Nota del transcriptor: "Don Cleofs, espumando
valor, prerrogativa de estudiante de Alcal, le dijo:"].]

[Nota 501: _A s mismos_, diramos hoy.]

[Nota 502: Hace aplicacin, algo violentamente, del cabalgar en
ambas sillas, de la brida y de la jineta, a la destreza en ambas
espadas, negra y blanca. Deslizronsele aqu a Vlez no menos de cinco
versos octoslabos involuntarios:

        _... don Francisco de Mendoza,
        gentilhombre cortesano,
        favorecido de todos
        y diestro en entrambas sillas
        de la espada blanca y negra._]

[Nota 503: _Hallar_, en la edicin prncipe, pero sin duda es
errata, por _hallara_.]

[Nota 504: Es manera tpica de alabanza. En el _Quijote_ (II, 17),
dice el Caballero del Verde Gabn al Ingenioso Hidalgo: ... entiendo
que si las ordenanzas y leyes de la caballera andante _se perdiesen, se
hallaran_ en el pecho de vuesa merced como en su mismo depsito y
archivo.]

[Nota 505: El seor Bonilla corrigi _Ildefonso_, notando al pie de
la pgina que el texto original dice _Ilefonso_. E _Ilefonso_ se deca,
y se escriba, y se estampaba. Rector del Colegio de San _Ilefonso_, de
Sanlcar de Barrameda, se llam Pedro Espinosa en las portadas de sus
obras _Espejo de cristal (1625), El Perro y la Calentura (1625), Elogio
al retrato de ... don Manuel Alonso Perez de Guzman el Bueno ... (1625),
Panegrico a la ... ciudad Antequera_ (1626) y _Pronostico
judiciario_ ... (1627).]

[Nota 506: _Velmar_, por _Bedmar_.]

[Nota 507: _Ladrada,_ por _la Adrada_.]

[Nota 508: _Njara_, por _Njera._]

[Nota 509: Jernimo de Quintana, en su _Historia de la antigedad,
nobleza, y grandeza de la villa de Madrid_ (Madrid, Imprenta del Reyno,
M.DC.XXIX), fol. 376 vto., menciona muchas casas de grandes seores
fabricadas con sumptuosidad, hermosura y grandeza, y, entre ellas, las
del Conde de Oate, en la calle Mayor. Y Mesonero Romanos, en _El
Antiguo Madrid_, tomo I, pg. 259, dice: Esta casa-palacio, una de las
ms espaciosas e importantes de la grandeza, debi ser construda a
fines del siglo XVI, si bien la portada y balcn principal son obra del
XVII o principios del pasado, al estilo apellidado _churrigueresco_.
Demolido este edificio pocos aos ha, para ensanchar la calle Mayor, su
portada, sueltas pero numeradas las piedras de que se compone, espera,
en el jardn del Museo Arqueolgico Nacional, que se determine dnde ha
de levantarse de nuevo, para conservarla como preciada muestra del
estilo arquitectnico a que pertenece.]

[Nota 510: Como antes (230, 22) dijo _Simancas_, por decir con
novedad _archivos_, ahora dice _Mercurio Mayor_, por no decir _Correo
Mayor_. Sabido es que Mercurio fu, no ya el correo, sino hasta el
correveidile y terceruelo de los dioses.]

[Nota 511: Se refiere al clebre _mentidero_ de Madrid, del cual, en
el cap. I del _Viage del Parnaso_, fol. 3 vto. de la edicin prncipe,
se haba despedido Cervantes diciendo:

        A Dios de san Felipe el gran passeo,
        donde si baxa o sube el Turco galgo
        como en Gazeta de Venecia leo.

Moreto, en la jorn. I de _De fuera vendr_..., pinta admirablemente, por
boca de un alfrez, cun rpidamente creca la diaria almciga de
embustes en las famosas Gradas:

    ALFREZ. Mas al despique apelo;
              que yo con estas gradas me consuelo
              de San Felipe, donde mi contento
              es ver luego credo lo que miento.

    LISARDO.  Que no sepis salir de aquestas gradas!

    ALFREZ.  Amigo, aqu se ven los camaradas.
              Estas losas me tienen hechizado;
              que en todo el mundo tierra no he encontrado
              tan frtil de mentiras.

    LISARDO.                         De qu suerte?

    ALFREZ.  Crecen tan bien aqu, que la ms fuerte
              sembrarla por la noche me sucede,
              y a la maana ya regarse puede.

    LISARDO.  De vuestro humor, por Dios, me estoy riendo.

    ALFREZ.  Por la maana yo, al irme vistiendo,
              pienso una mentirilla de mi mano,
              vengo luego, y aqu la siembro en grano,
              y crece tanto, que de all a dos horas
              hallo quien con tal fuerza la prosiga,
              que a contrmela vuelve con espiga.
              Aqu del Rey ms saben que en palacio;
              del Turco, esto se finge ms de espacio,
              porque le hacen la armada por diciembre,
              y viene a Espaa a fines de setiembre....]

[Nota 512: En la edicin principe, sin duda por yerro del impresor,
se lee as, y lo mismo en las del seor Bonilla: Qu entierro es este
tan sumptuoso, _pregunt don Cleofs, que passa por la calle Mayor, que
estaua tan aturdido...._]

[Nota 513: El lujoso entierro del Astrlogo sera, _plus minusve_,
como aquel que pinta Quevedo en _El mundo por de dentro_: En esto,
llegamos a la calle Mayor.... Tomamos puesto conveniente para registrar
lo que pasaba: fu un entierro, en esta forma: venan envainados en unos
sayos grandes de diferentes colores unos pcaros, haciendo una taracea
de muidores. Pas esta recua incensando con las campanillas; seguan
los muchachos de la Dotrina, meninos de la muerte y lacayuelos del
atad, chirriando la calavera; seguanse luego doce galloferos,
hipcritas de la pobreza, con doce hachas, acompaando el cuerpo y
abrigando a los de la Capacha, que, hombreando, testificaban el peso de
la difunta....]

[Nota 514: Como si dijera, tal como suele decirse: _Con su pan se
lo coma!_]

[Nota 515: Vendase, en efecto, mucha fruta en la Puerta del Sol.]

[Nota 516: El antiguo Hospital Real de Corte se llam, como su
iglesia, _del Buen Suceso_, por una imagen de la Virgen que bajo tal
advocacin se veneraba en ella. Esta plaza--dice Mesonero Romanos _(El
antiguo Madrid_, tomo II, pg. 115)--, o ms bien espaciosa encrucijada
de las diversas calles principales de la poblacin, presentaba la figura
que todos recordamos, de un prolongado trapecio, y se hallaba dominada
en su frente principal, entre las calles de Alcal y San Jernimo, por
la modesta fachada de la iglesia del Buen Suceso, la cual, antes de la
ocupacin francesa, estaba algo ms decorada, y tena una pequea lonja
o atrio con verjas de hierro. Delante de ella estaba la famosa fuente
churrigueresca de principios del siglo pasado, y que reemplaz a otra no
menos extravagante, si hemos de creer a la vista de ella que estampa
lvarez Colmenar en la obra titulada _Annales d'Espagne et de Portugal_.
Una y otra estuvieron coronadas por la estatua de Venus, no la Medicea,
de Pafos o de Citeres, sino la clebre _Mariblanca_, que hoy yace
relegada a la plazuela de las Descalzas.]

[Nota 517: Dice Mesonero (_El antiguo Madrid_, tomo I, pg. 291) que
el convento de la Victoria, con su iglesia, huerta y tahona ocupaba gran
parte de una manzana, y di lugar con su derribo (1836) a la formacin
de la calle de Espoz y Mina, al ensanche de la de la Victoria, y a la
construccin entre ambas de las manzanas de casas de los seores
Maritegui y Mateu, pasaje o galera cubierta, y otros varios edificios.
Los lugares respectivos de la Victoria y de la fuente del Buen Suceso
estn bien indicados en los siguientes versos de Tirso de Molina (_Por
el stano y el torno_, acto II):

    D. DUARTE. Salieron las dos hermanas,
                que, a ser tres como eran dos,
                las tres Gracias en mentira
                fueran verdaderas hoy.

                De las manos y tapadas,
                hacia la Puerta del Sol
                echaron, y yo tras ellas
                siguiendo sus pasos voy.
                Llegamos al Buen Suceso
                (bueno me lo d el amor),
                por las gradas de la fuente
                ellas, por la puerta yo
                frontera de la Victoria....

Hartzenbusch, al llegar aqu, pone esta nota. _Ventana_, dice la
edicin que seguimos; pero es claro que se habla de la puerta del Buen
Suceso, frente a la calle de Espoz y Mina, cuya entrada era antes la
lonja del convento de la Victoria.]

[Nota 518: _Estar_, por _ser_, como en ms de un lugar del _Quijote_
(I, 292, 7; III, 333, 16, etc.).]

[Nota 519: As solan decir al ver a un nio, refirindose al mal de
ojo, las que iban, o podan ir, para brujas. Esto, cuando con el propio
intento no le daban una higa, porque, como deca Covarrubias, tambin
es cosa vsada al que ha parecido bien darle vna higa diciendo: tom para
que no os ahogen (_aojen_). Igualmente se haca y se deca esto por va
de pulla, y as Feliciano de Silva, por boca de Elicia, en la cena XXXIX
de la _Segunda comedia de Celestina_: Al diablo la vieja, que no se
contenta con cuanto ha ganado conmigo, sino que si tengo amor a uno, no
le tengo de osar mirar! _Toma para tus ojos_: que yo le hablar aunque
te pese...!]

[Nota 520: En la edicin prncipe, _guedegas_, por evidente errata,
que copia el seor Bonilla.]

[Nota 521: _Despus que_, equivaliendo a _desde que_, usadsimo en
los siglos XVI y XVII, como advert ms de una vez en mis notas al
_Quijote_ (I, 265, 8; II, 74, 4; III, 124, 17; IV, 282, 12, etc.).]

[Nota 522: Siguiendo su alegora, dice _dar grada_, por alusin a la
_grada_ o escao corrido que en el teatro ocupaban las mujeres.]

[Nota 523: Alude a la costumbre, general en algunas naciones, de
saludarse besndose pblicamente hombres y mujeres, de la cual deca
Juan Minsheu, por boca de Guillermo, en el sexto de sus _Pleasant and
delightfvll dialogves in Spanish and English_ ... (Londres, Edm.
Bellifant, 1599), pg. 51: Yo para mi tengo que la mayor causa de la
desoluion en algunas mugeres de Ynglaterra es esta costumbre de
besallas en pblico, por que con esto pierden la verguena y a el
tocamiento del beso, les entra vn veneno que las ynficiona. Y poco
despus:

EGIDIO. En Espaa no se vsa besar los hombres a las mugeres?

DIEGO. S, besan los maridos a sus mugeres, y esto all detrs de siete
paredes, donde aun la luz no los pueda ver.

GUILLERMO. Es porque los espaoles son demasiadamente celosos.

ALONSO. No, sino porque somos tan trabiessos, que no hemos menester este
apetito para hacer mil malos recaudos. Qu sera si tubiessemos essa
ocasion?]

[Nota 524: _La calle Mayor_ y _el Prado_: en estas dos universidades
estudiaban discrecin y cortesana los galanes y las damas de Madrid.
Lope de Vega, en el acto II de _El Desconfiado_:

    PEDRO. ...Que una mujer en la Corte
            es imposible ser necia,
            y ms cuando ella se precia
            de que esta fama le importe;
            pues para tomar el grado
            de doctas, gastan, seor,
            _cursos de calle Mayor
            y cuodlibetos del Prado_.

El enamorado, pues, tena ambos lugares, _la calle Mayor_ o _Carrera_ y
_el Prado de San Jernimo,_ por estaciones principalsimas de su diaria
devocin. Caldern de la Barca, en la jorn. I de _Hombre pobre todo es
trazas_:

    D. DIEGO.  Por la maana estar
                en la iglesia a que acuds;
                por la tarde, si sals,
                en _la Carrera_ os ver;
                al anochecer, ir
                _al Prado_, al coche arrimador
                luego, en la calle embozadador
                ved si advierte bien mi amor
                horas de _calle Mayor_,
                misa, reja, coche y _Prado_.

De este paseo se lee en la _Primera y segunda parte de las grandezas y
cosas notables de Espaa_, de Pedro de Medina, corregidas y ampliadas
por Prez de Mesa, fol. 205: A la otra mano derecha del mismo
monasterio [de San Jernimo], saliendo de las casas, ay otra alameda
tambien muy apacible, con dos rdenes de rboles, que hazen vna calle
muy larga hasta salir al camino que llaman de Atocha.... Llaman a estas
alamedas _el prado de san Hieronymo_, donde de invierno al sol y de
verano a goar de la frescura, es cosa muy de ver y de mucha recreacion
la multitud de gente que sale, de viarrisimas damas, de bien dispuestos
caualleros, y de muchos seores y seoras principales, en coches y
carroas. Aqui se goza con gran deleyte y gusto de la frescura del
viento todas las tardes y noches del esto, y de muchas buenas
musicas....]

[Nota 525: As en la edicin prncipe, aunque sin acentuar el
pronombre, pues no se acostumbraba hacerlo. El seor Bonilla ley
equivocadamente: que otro da le ensearemos en el ro de Mananares,
diciendo abajo en nota: El texto repite el. Claro es que no se
trataba de ensear _el espejo en el ro_, como parece haber entendido el
seor Bonilla, sino de ensear _el ro en el espejo_.]

[Nota 526: _Y pasa el verano de noche_, es decir, _y pasa durante el
verano de noche_.]

[Nota 527: Compara Vlez el Manzanares con la moneda de Navarra, o
_navarrisca_, que no era de curso legal en Castilla, pero que sola
pasarse de noche, a favor de la poca luz, como las monedas chanflonas de
que trat en nota del tranco I (18, 5)[76]. La voz _navarrisco_ falta en
el _Diccionario_ de la Academia, aun habiendo sido de uso muy corriente.
Juan de Castellanos, _Elegas de varones ilustres de Indias_, parte II,
_Elogio de Rojas,_ canto IV:

        ... y el _navarrisco_, que por ellas muere,
        dijo que le dar cuanto pidiere.]

[Nota 528: _Caudal_, como adjetivo, equivalente a _caudaloso_.]

[Nota 529: Otros dijeron que el Manzanares, tan merendado, cenado y
concurrido de gente, era ro que lo tena todo, excepto ro. Caldern,
en la jorn. I de _Fuego de Dios en el querer bien_, refirindose  las
orillas del Manzanares en una tarde de julio:

    D. ALVARO. Aqu cantan, all bailan,
                aqu parlan, all gritan,
                aqu rien, all juegan,
                meriendan aqu, all brindan:
                pas tan hermoso y vario,
                que para ser la Florida
                estacin de todo el orbe
                la ms bella, hermosa y rica,
                _slo al ro falta el ro_;
                mas ya es objecin antigua.

Y Lope de Vega haba comenzado as un soneto de _Burguillos_ en que
_Lamntase Manzanares de tener tan gran puente:_

        Qutenme aquesta puente que me mata,
        seores regidores de la villa;
        miren que me ha quebrado una costilla:
        que, aunque me viene grande, me maltrata.]

[Nota 530: No s a qu conseja o cuentecillo se refiere aqu don
Cleofs. A no pedir lo del ahogarse que las ayuntadas fuesen _ranas_, se
podra sospechar que estaba errado el texto, por _ratas_. A lo menos, en
Andaluca es muy vulgar la desenfadada expresin: _Al ... diablo,
ratas; que se quem el molino_!]

[Nota 531: A este escudo se haba referido Lope de Vega en el acto
II de _El Anzuelo de Fenisa_:

    ALBANO.  ...Tiene el Duque de Medina
             (ya entenders que es Sidonia)
             justo a su casa en Sevilla
             un corredor de pelota....
             Tiene aqueste corredor,
             no enfrente, sino en la popa,
             las armas de los Guzmanes,
             y sobre el timbre y las hojas
             que con diversos penachos
             cercan el escudo y orlas,
             al gran don Alfonso Prez
             de Guzmn que el Bueno nombran,
             sobre el muro de Tarifa,
             que al moro la daga arroja
             para que mate a su hijo
             (divina hazaa espaola!),
             y debajo de las armas,
             aquella sierpe espantosa
             que mat en frica, haciendo
             la hazaa de Hrcules corta....]

[Nota 532: Del Conde de Salvatierra trat en el prlogo.]

[Nota 533: _De buena capa_, es decir, _de buena apariencia_. Tambin
se deca _de buena ropa_.]

[Nota 534: Punto como la edicin prncipe: _... con mantos, de
medio ojo_, sentadas en el suelo; esto es, _tapadas de medio ojo_, que
era una de las maneras de taparse, y no _con manto de medio ojo_, como
lee el seor Bonilla, porque nunca hubo tal suerte de mantos. De las
mujeres sevillanas deca Alonso Morgado (pg. 142 de su _Historia de
Sevilla_): Vsan el vestido muy redondo, precian se de andar muy
derechas y menudo el passo, y assi las haze el buen donayre y gallardia
conocidas por todo el Reyno, en especial por la gracia con que se
loanean _y se atapan los rostros con los mantos, y miran de vn ojo_.
De dnde vino el taparse de esta manera? A esto responde fray Juan de
la Puente, recordado por Antonio de Len Pinelo en su curioso libro
_Velos Antiguos i modernos en los rostros de las mugeres, sus
conueniencias, y daos_ ... (Madrid, Juan Snchez, 1641), fol. 47 vto.:
De los rabes tomaron las mugeres espaolas el _taparse de medio ojo_,
de lo qual las alaba Tertuliano.... Y aade Len Pinelo (fol. 48) que,
como las Moriscas siempre andavan tapadas con sus almalafas o sabanas
blancas..., en vistindose a lo Espaol, convirtindolas en los mantos
negros, dieron en taparse con ellos del modo que solian con las
sabanas.... I como es uso garvoso, lascivo, alegre i (como dezimos) de
garavato, i las Moriscas, por ser todas de excelentes ojos, andavan assi
ms briosas i apuestas que las Espaolas, i estas avian comenado, ya
desde antes del ao de MDxxvj, a agradarse del Tapado, i a usarle
tambin, confundiendose por este modo las unas con las otras, lleg a
introduzirse del todo por este de sesenta i seis o sesenta i siete
[alude a una pragmtica sobre mudar de trajes los moriscos, promulgada
en 1566]: i fue con tanto excesso, que veinte aos despus, en las
Cortes de Madrid de MDxxxvj, se trat de su prohibicion, que se promulg
la vez primera por ley el de noventa.... El _taparse de medio ojo_,
aunque se extendi por casi toda Espaa y fu comunsimo en la Corte,
era sealadamente sevillano. As Lope, en el acto I de _Las Bizarras de
Belisa_:

        Ponte _el manto sevillano;
        no saques ms de una estrella_....

Y Tirso de Molina, en el acto I de _El Amor mdico_, cuya accin pasa en
Sevilla:

        Qu quieres que diga?
        Cada cual su rumbo siga:
        tu amor, t; yo, a la tapada;
        que el diablo del sombrerete,
        que parece tajador
        de aldea, para mi humor
        tiene no s qu sainete
        que alienta mis disparates.
        Oh anascote, oh caifascote,
        oh basquia de picote,
        oh ensaladas de tomates
        de coloradas mejillas,
        dulces a un tiempo y picantes!
        oh chapines, no brillantes,
        mas negros y con virillas!
        Oh _medio ojo_ que me aoj!
        Oh atisbar de basilisco!
        Oh _tapada a lo morisco_!
        Oh fiesta, y no de la O!

La costumbre de taparse las mujeres, de medio ojo, o derribando el manto
hasta la barba, y aun hasta el pecho, arraig tanto, que en balde fu
objeto de reiteradas prohibiciones en el ltimo tercio del siglo XVI y
en el primero del siguiente. Por el citado captulo de Cortes de 1586 se
prohibi que las mujeres anduviesen tapadas, y sobre su observancia y
cumplimiento se public una pragmtica en 1594, mandada guardar por otra
de 1600, que es la ley XIV, cap. XX, tt. XII, libro VII de la _Nueva
Recopilacin_; pero como, aun as, esto no se cumplia, por otra
pragmtica, dada en Madrid a 12 de abril de 1639, se mand que en estos
Reinos y Seoros todas las mugeres de qualquier estado y calidad que
sean anden descubiertos los rostros, de manera que puedan ser vistas y
conocidas, sin que en ninguna manera puedan tapar el rostro en todo ni
en parte con mantos ni otra cosa..., y que, adems de la pena de tres
mil maraveds que se haba impuesto por las pragmticas y leyes
anteriores, por la primera vez caigan e incurran en perdimiento del
manto y de diez mil marauedis, aplicados por tercias partes, y por la
segunda, los dichos diez mil marauedis sean veinte, y se pueda imponer
pena de destierro, segun la calidad y estado de la muger.]

[Nota 535: La academia sevillana a que alude Vlez debi realmente
de existir; pero de ella no han quedado ms noticias que las que aqu da
nuestro autor. As, pues, mi docto amigo don Joaqun Hazaas, en su
_Noticia de las Academias Literarias, Artsticas y Cientficas_ de los
siglos XVII y XVIII (Sevilla, 1888), se limit, en cuanto a la de la
calle de las Armas, a resear el pasaje del escritor ecijano.]

[Nota 536: Antonio Ortiz Melgarejo haba nacido en 1580, pues al
declarar (diciembre de 1637) en las pruebas de Juan Antonio del Alczar
y Ziga para el hbito de Calatrava, dijo tener cincuenta y siete aos.
Por esta declaracin consta que, en efecto, era presbtero y del hbito
de San Juan (Archivo Histrico Nacional, Pruebas de Calatrava, nm. 72,
fols. 81 y 82).]

[Nota 537: Qu negocios fueran stos no se sabe; pero s que por los
aos de 1635 y 1637 se representaron en Sevilla algunos autos del Corpus
compuestos por Cubillo de Aragn, por los cuales la ciudad le libr
ciertos dineros (Snchez-Arjona, _Noticias referentes a los anales del
Teatro en Sevilla desde Lope de Rueda hasta fines del siglo XVII_,
Sevilla, 1898, pginas 300 y sigts.).]

[Nota 538: Lo poco que se saba de Blas de las Casas Als, y algo
ms que logr averiguar, est resumido en mi libro _Pedro Espinosa_
(Madrid, 1906), pgs. 270 y 277. Adems, de un curioso papel indito
suyo di noticia, y aun copia, al fin de las _Obras de Pedro Espinosa_
(Madrid, 1909), pgs. 409 y sigts.]

[Nota 539: Don Cristbal de Rozas, quizs antequerano, fu autor de
tres obras dramticas citadas por Barrera en su _Catlogo bibliogrfico
y biogrfico del Teatro antiguo espaol_.... De don Diego de Rosas puede
presumirse que sea el don Diego de Rosas y Argomedo citado en el mismo
_Catlogo_ como autor de la comedia _Donde hay valor, hay honor_, cuyo
manuscrito posey don Agustn Durn, bien que la misma obra fu impresa
con otras de diversos autores en Zaragoza, 1640, bajo el nombre de _don
Diego de Rojas_.]

[Nota 540: _Dragmtico_ en la edicin original.]

[Nota 541: Don Garca de Salcedo y Coronel es escritor muy conocido
en nuestra repblica de las letras por sus diversas colecciones de
poesas, y an ms que por ellas, por sus comentos de Gngora. Tuvo
estrecha amistad con Vlez, cuya muerte lament en dos composiciones
insertas en sus _Cristales de Helicona_ (1649).]

[Nota 542: _Primero_, en la acepcin de _sobresaliente_.]

[Nota 543: _Sujeto_, en su acepcin, hoy poco usada, de _materia_,
_tema_ o _asunto_.]

[Nota 544: Llambase esta celebrada poetisa doa Ana Caro de Malln,
y de ella di curiosas noticias don Manuel Serrano y Sanz en sus
_Apuntes para una Biblioteca de Escritoras espaolas desde el ao 1401
al 1833_ (Madrid, 1903), y aun reprodujo algunos de sus trabajos.]

[Nota 545: _Dcima musa andaluza_ se la llama en el epgrafe de su
comedia _El Conde de Partinupls,_ publicada en el _Laurel de Comedias
de diferentes autores. Quarta parte_ (Madrid, Imprenta Real, 1653). Fu
muy frecuente esta denominacin de _dcima musa_. Garcilaso, al
principio de uno de sus sonetos:

        Ilustre honor del nombre de Cardona,
        _dcima moradora del Parnaso_...;

y dijo el Brocense en su comento: Muchos han usado esta frasi, de
llamar a la damas doctas _Dcima Musa_ o _Quarta Gracia,_ siendo las
Musas nueve y las Gracias tres.... Lope de Vega haba escrito en 1604,
en la _Representacin moral del Viaje del alma_:

        ...Doa Oliva de Nantes, _musa dcima_,
        y doa Valentina de Pinedo,
        la _cuarta gracia_, o verso o prosa escriba.

Y aos despus, en la silva II del _Laurel de Apolo_, dijo de Juliana
Morella:

        ...Porque mejor por ti, _que has hecho cuatro
        las Gracias, y las Musas diez_, pudiera
        que por Safo Antipatro
        decir aquella hiprbole....]

[Nota 546: En efecto, el soneto que a continuacin lee don Cleofs
haba sido escrito por Vlez a la mscara que indica, celebrada en la
noche del domingo 15 de febrero de 1637, y lo ley por va de
introduccin a la oracin que hizo en el certamen literario que presidi
el viernes siguiente.]

[Nota 547: Coment Durn y copi Bonilla, acerca de este
_masebarrilete:_ Segn el sentido del perodo, puede entenderse que
habla del Sota u oficial mayor del sastre. Acaso Barrilete sea algn
personaje que haga papel de oficial de sastre en algn entrems o en
alguna jcara. Si as fuere, el autor habr usado de dicha palabra
aludiendo al personaje popularizado en la escena cmica o en el romance
popular.]

[Nota 548: De las acepciones de _adolecer_ que hallo en los lxicos,
la que menos desconviene a este pasaje es la de aficionarse o
apasionarse por alguna cosa o por algn sujeto, y aun sta no
satisface.]

[Nota 549: A lo que creo, _Doctor_ es errata, por _Rector_, pues sin
duda se refiere a Bartolom Leonardo de Argensola, que tuvo esa
_rectora._]

[Nota 550: Refirese Vlez de Guevara a la renombrada _Academia de
la Crusca_, fundada en Florencia en el siglo XVI.]

[Nota 551: _Templada sin sentillo_ es gentil encarecimiento, pues el
or templar un instrumento fu siempre cosa harto molesta, por lo cual
don Guilln de Castro hizo decir a un rey en la jornada I de _El Amor
constante_:

    Cante, pues, lo que cantare,
    muy melanclico sea,
    _y no temple, porque es cosa
    que nunca esperarla pude_....

Este y otros fastidiosos preliminares del taer y el cantar resumi
Quiones de Benavente en su _Entrems de los Mariones:_

    MARA.  Msico, desabrigue la guitarra
             y hacindola sonar como chicharra,
             _sin templar, sin toser, sin escombrarse,
             ni aguardar a la splica o al ruego_,
             cante un romance, y pagarle luego.]

[Nota 552: Se refiere a don Antonio Hurtado de Mendoza, excelente
autor dramtico y lrico.]

[Nota 553: Gonzlez de Len, en su citada _Noticia histrica_...,
pgina 472, dice de _la Almenilla_: La puerta inmediata [a la de San
Juan], que pertenece al mismo cuartel y parroquia de Omnium Sanctorum,
se llama de la Barqueta, por estar junto a ella la barca pblica que
tiene la ciudad para facilitar el trnsito del ro por esta parte.
Antiguamente se llam _de la Almenilla_, por una que tena encima.
Tambin se llam de Vib-arragel, por el nombre de la plaza que tiene
junto. Pero por extensin se nombr _la Almenilla_ a esta plaza, en la
cual--dice el mismo autor--est el sitio que llaman el Blanquillo, que
es un pedazo de la muralla que da sobre el ro, muy ancho, al cual se
sube por dos cmodas escaleras de piedra, y su suelo est ladrillado y
muy cmodo, por lo que en otro tiempo haba en l muchas funciones y
bailes en las noches de verano.]

[Nota 554: El real monasterio de San Clemente, de Sevilla, en la
collacin de San Lorenzo, siempre se tuvo, como dice Morgado (pg. 435),
por el ms antiguo y primero que de Monjas en ella fu fundado despus
de ganada de poder de los Moros..., y su comps, llamado (por ser
suyo) de San Clemente, que tiene poco menos de trezientos veznos,
posseen y an possedo continuamente sus Monjas, con verdadero ttulo y
real donacin.]

[Nota 555: El seor Bonilla ley _del Tejo_, como la edicin
prncipe; pero rectific al pie de la pgina: Por _Tajo_. Y yo,
releyendo el pasaje de Vlez y viendo asociado a lo del _Tejo_ (que me
traa a la memoria aquellos versos del preclaro poeta Camoens:

        _Vejo o puro, suave e brando_ Tejo,
        _Com as concavas barcas, que nadando
        Vo pondo em doce effeito seu desejo_...,)

lo de la _estranjera voz_ de aquel _Seraphin_ o _Seraphina_, me di a
sospechar si en San Clemente habra habido, por el tiempo en que Vlez
escriba su novela, o poco antes, alguna monja portuguesa, tan famosa
por su buena voz como aquella otra monja de Santa Paula, tambin en
Sevilla, de que habl Cervantes en _La Espaola inglesa_. Y esto
pensado, acud una vez ms, como en otros casos,  la bondadosa voluntad
de mi antiguo amigo y compaero de aulas don Jos Mara de Valdenebro,
rogndole que hiciera en San Clemente la deseada investigacin. Hecha
est, y vase cun acertada ha salido mi conjetura. En 30 de octubre de
1630, el doctor Alonso Jofre de Loaysa, visitador de monjas de aquella
ciudad, estando a la reja del comulgatorio del convento de San Clemente
el Real, explor a doa Mariana, a doa Ana Mara _Serafina_ y doa
Isabel Bravo, de diez y nueve, diez y siete y quince aos
respectivamente, hijas de Gonzlez Gmez Bravo y de Leonor Rodrguez,
_vecinos de Lisboa_, antes de darles el hbito de novicias del dicho
convento. Y dado en el mismo da, las tres hermanas profesaron en 16 de
abril de 1632. La que nos interesa firm en el acta de la profesin _Ana
Sarafina_. Esta monja era, pues, el _serafn_, o _Serafina_, que haba
sido primero dulcsimo ruiseor _del Tejo_. Y conviene aadir que al
practicarse tal bsqueda, con el inmejorable resultado que acabamos de
ver, las monjas de San Clemente, enteradas del objeto de ella, han
manifestado que por referencia venida de unas en otras saben que hubo en
su convento una cantora tan admirable, que se llenaba la iglesia por
orla, y a ms, el comps, cundiendo por toda la ciudad sus elogios.]

[Nota 556: _Hiprbole,_ femenino hoy, fu masculino en otras
calendas. Tirso de Molina, en sus _Cigarrales de Toledo_: Buscando
estoy comparaciones para las mexillas de quien ellas son _el hyprbole,_
y no las hallo....]

[Nota 557: _Carcajadas de risa_, pleonasmo aun muy usado por el
vulgo, especialmente en Andaluca. Tambin lo tiene Espinel en sus
_Relaciones de la vida del escudero Marcos de Obregn._]

[Nota 558: Como dice el lxico de la Academia, _sealado de la mano
de Dios_ es frase con que se suele zaherir al que tiene un defecto
corporal.]

[Nota 559: Se dice _nacido en las malvas_ del que tuvo humilde
origen, y aun aaden tal cual vez _criado en las ortigas_. Gngora, en
una de sus letrillas burlescas:

        Al que pretende ms salvas
        y ceremonias mayores
        que se deben por seores
        a los Infantados y Albas,
        siendo _nacido en las malvas
        y criado en las ortigas_,
        cinco higas.]

[Nota 560: Por _limeta_ nunca se entendi _vaso_ sino genricamente;
es y fu siempre _botella, redoma_. Oudin, en su _Tresor des devx
langues...: Limeta, vne espece de phiole de verre comme ce que l'on
appelle  Paris un bocal_. Y Franciosini, en su _Vocabolario_, la da
por equivalente de _guastada_ o _caraffa_.]

[Nota 561: Entre los vinos andaluces eran muy celebrados los de
_Alans_ y _Cazalla_. Cervantes, en el _El Licenciado Vidriera: _...
ofreci a Esquivias, _a Alans, a Cazalla_, Guadalcanal y la
Membrilla.... Sera bien fcil citar veinte o ms autores que celebran
estos vinos.]

[Nota 562: Como si dijera: _de moho que tiraba a cecina_. Quevedo,
en la _Visita de los chistes_: Y diles a todos los _dones_ a teja vana,
caballeros chirles, _hacia hidalgos_ y casi dones, que hagan bien por
mi.... _Hacia_, as antepuesto, es menos que _semi_ y mucho menos que
casi, porque no denota sino tendencia  direccin.]

[Nota 563: Llaman figuradamente _sacar la sardina con la mano del
gato_ a servirse de otro para que se arriesgue, o haga la costa, en
costa de nuestra utilidad.]

[Nota 564: De la proverbial valenta--o, mejor,
_valentonera_--sevillana dije en el discurso preliminar de mi edicin
crtica de _Rinconete y Cortadillo_ (pg. 71): Mas tambin singular
cosa! con esa propensin al ocio coexistan, en los hombres de todas las
clases sociales, una altivez y un como orgullo, provenientes en mucha
parte de ser hijos de la magnfica ciudad, y aun de solo residir en
ella, que solan traducirse, cuando no en actos de ostensible valor, en
contiendas verbales llenas de interjecciones, psetes, mentises e
hiperblicas amenazas, en que pona lo menos el propsito de hacer dao
a nadie, y ponan lo ms la exuberancia de fantasa y la facundia
retrica que da prdigamente a sus naturales aquella noble y
privilegiada tierra. Y aad poco despus: Quien lo hereda, no lo
hurta, y como de herencia tenan los sevillanos aquel decoro, y aquella
noble arrogancia. Todos, hasta los nios--escriba el bachiller Luis de
Peraza, cabalmente hacia el ao referido (1540)--, presumen de hombres,
y andan con sus espadicas a los lados, y aun se las pegan a las veces
con el diablo. Con razn, pues, deca Castillo Solrzano en _La
Gardua de Sevilla y anzuelo de las bolsas_, captulo III: ... dems
desto era un poco dado a la valenta, cosa en que pecan todos los ms
hijos de Sevilla que se cran libres como este que decimos. No haba,
pues, de ser una excepcin de la regla la pobrera hispalense.]

[Nota 565: Aqu parece aludir el Cojuelo a las seguidillas y
villancicos en que los ciegos solan burlarse de l, como dije en nota
del tranco VI (158, 4)[383].]

[Nota 566: _Hasta a los lirones_, quiere decir.]

[Nota 567: _Carril_ o _carrillo_ llaman en Andaluca a la garrucha
por donde pasa la soga con que se saca el agua del pozo; y para que el
eje, que es de hierro, no se entorpezca con las lluvias, suelen cobijar
la tal polea con una esportilla de palma o un sombrerillo viejo. Uno de
ese jaez era el que luca el Duque.]

[Nota 568: No he logrado hallar explicacin a esto de llamar el
Sargento a un mendigo porque tena un brazo menos. Creo que ha de
referirse alguna insignia (lazo, capona, o cosa semejante) que los
sargentos llevaran en un solo brazo. Con todo, a ms seores.]

[Nota 569: El andar arrastrando, por solo ello, no explica el por
qu del mote de este marqus. Le llamaban Marqus de los Chapines porque
para andar se ayudaba de las manos, calzados en ellas unos chapines
viejos. As dice Vlez poco despus (265, 12). Entonces el Conde [es
errata, por _Marqus_], metiendo las manos en los chapines....]

[Nota 570: _Vusa,_ contracto de _vuestra seora._ Falta en el
_Diccionario_ de la Academia, que registra, entre otros, _vueseora,
useora y usira._]

[Nota 571: Recurdese lo dicho en nota del tranco IV a propsito de
la frase _demonios a las veinte_ (89, 18)[244].]

[Nota 572: Prez y Gonzlez recuerda que estos dos ros eran famosos
por lo sucios y mal olientes, tanto, que Salas Barbadillo, en una jcara
inserta en su novelita picaresca titulada _La Ingeniosa Elena, hija de
Celestina_, pone asimismo juntos sus nombres, como en competencia de
suciedad;

            A Valladolid la rica,
            con quien el sol suele hacer
            tal divorcio, que el invierno
            de sus ojos no le ve,
            donde _el espeso Esguevilla,
            mulo de Zapardiel,
            portador de malas nuevas
            para las narices es_....

Y pregunta Prez y Gonzlez: Al decir Vlez de Guevara que la Berlinga
haba sido _senda de Esgueva a Zapardiel_, quera referirse a la
distancia que media entre ambos ros, o quera indicar que aquella pobre
mendiga era sucia en extremo, como si hubiera reunido la suciedad de
Zapardiel y de Esgueva? A mi parecer, con todo ello quiso decir de esta
pordiosera que era tan sucia como larga, aun llamndose la Berlinga.]

[Nota 573: _Paulina_, como dice el _Diccionario_ de autoridades, es
la carta o edicto de excomunin que se expide en el Tribunal de la
Nunciatura, u otro Pontificio. Llamse assi porque en tiempo del papa
Paulo III tom fuerza la costumbre de estos edictos. Por extensin se
dice por el conjunto de palabras injuriosas con que uno zahiere a
otro.]

[Nota 574: _Palabra preada_, segn el _Diccionario_ de autoridades,
es el dicho que incluye en si ms sentido del que manifiesta, y se dexa
al discurso del que lo oye.]

[Nota 575: Hoy lo diramos con ms clara sintaxis: hubiera entre
pobres y pobras un paloteado de los diablos. Esta pobrera lisiada y
mendigante, por serlo, nunca podra menos de parecerse mucho a la que
esboz Quevedo en su _Boda de pordioseros_ (Musa V):

            ...Quando por una calle
            el Manquillo de Ronda
            entr, dando chillidos,
            recogiendo la mosca:

            Denme, nobles cristianos,
            por tan alta seora,
            ans nunca se vean,
            su bendita limosna.

            Columpiado en muletas
            y devanado en sogas,
            Juanazo se vena
            profesando de horca.

            En un carretoncillo,
            y al cuello unas alforjas,
            Pallares, con casquete
            y torcida la boca,

            y el Ronquillo a su lado,
            fingiendo la temblona,
            cada cual por su acera
            desataron la prosa,

            y levantando el grito,
            dijeron con voz hosca
            lo del aire corruto
            y aquello de la hora.

            Con sus llagas postizas,
            Arenas el de Soria
            pide para una bula,
            que eternamente compra.

            Romero el estudiante,
            con sotanilla corta,
            y con el _quidam pauper_,
            los bodegones ronda.

            Con nios alquilados,
            que de continuo lloran
            a poder de pellizcos,
            por lastimar las bolsas,

            la taimada Gallega,
            ms bellaca que tonta,
            entr de casa en casa,
            bribando la gallofa....]

[Nota 576: Como dice el _Diccionario_ de autoridades, se llamaba
_particular_ la comedia que se representa por los farsantes fuera del
theatro pblico. Agustn de Rojas deca en _El Viaje entretenido:_
Hacen _particulares_ a gallina asada, liebre cocida, cuatro reales en
la bolsa, dos azumbres de vino en casa, y a doce reales una fiesta con
otra. Y Quiones de Benavente, en el _Baile de los Zarrapastrones_:

   BRAS. Prega a Dios que no seais Menga
          con quien los poetas anden
          de da con las comedias,
          de noche en _particulares_.]

[Nota 577: _Para pagarlo de bonete_, esto es, de la limosna que para
ello se recogiera entre la pobrera; _echando_, como dicen, _un
guante._]

[Nota 578: Entre personas principales era cosa muy frecuente el
jurar por la vida del cnyuge--as, verbigracia, la Duquesa en el
_Quijote_ (II, 31)--, y Vlez, donosamente, pone tal juramento en boca
de este Duque de los Andrajos.]

[Nota 579: En la pretina o cinto solan llevar la vara los
alguaciles, para tener desembarazadas y libres entrambas manos. Lo mismo
hacen los arrieros, como dice esta copla popular:

            Echemos la despedida,
            la que echan los harrieros:
            _con la vara en la cintura_,
            Harre, borrico platero!]

[Nota 580: _Por iglesia_, en una de sus acepciones, se entiende el
refugio, favor e inmunidad que da a quien se vale de su sagrado.
Dijeron, pues, _pedir iglesia_ a alegar esa inmunidad, bien por estar
acogido a lugar que tena ese privilegio, o bien por haber sido sacado
de l por fuerza. Pero como a todo criminal a quien detena la justicia
importaba mucho hacer entender que tena ganado el derecho de asilo, por
estar, o haber estado, acogido, era frecuente el _llamarse Iglesia,_ es
decir, el empearse en no responder otra palabra que _Iglesia_ a cuanto
le preguntaban. Quevedo, en una de sus jcaras:

            Tienen gran tirria conmigo
            los confesores de historias;
            mas slo _iglesia me llamo_
            pueden hacer que responda.

Y Lope de Vega, en el acto III de _El Alcalde mayor_, donde Rosarda hace
llamar a Dinardo, que est preso en la crcel, y cuando le traen con
grillos, dicen:

    ROSARDA. Conocas a Camilo?

    DINARDO.  _Iglesia_.

    ROSARDA.          (Pluguiera a Dios
              que nos visemos los dos
              a su puerta.) Lindo estilo
              de delincuentes! El da
              que al campo sali contigo,
              no llevabas otro amigo?

    DINARDO.  _Iglesia_.

    BERNARDO.  Verdad sera.]

[Nota 581: Como nota el seor Bonilla, _el Conde_, ahora, y _la
Condesa_ cinco lneas despus, que as se lee en la edicin prncipe,
son manifiestas erratas, por _el Marqus_ y _la Marquesa_.]

[Nota 582: Nuevo juramento aristocrtico, como atrs el del Duque.]

[Nota 583: Dar _culebra_--dice el _Diccionario_ de autoridades--es
dar algn chasco pesado, que suele ser con golpes.]

[Nota 584: Eran y son las famossimas _Gradas_, segn a fines del
siglo XVI las describi Mateo Alemn _(Guzmn de Alfarache_, parte I,
libro I, cap. II), un andn o paseo hecho a la redonda della [de la
Iglesia Mayor o Catedral] por la parte de afuera, tan alto como a los
pechos, considerado desde lo llano de la calle, todo cercado de gruesos
mrmoles y fuertes cadenas. Durante el siglo XVI y casi todo el
siguiente--advert en mi edicin crtica de _Rinconete y Cortadillo_,
pg. 383--_las Gradas_ fueron el sitio ms concurrido de Sevilla:
tienda donde se venda y se compraba de todo lo que no eran cosas de
comer; almoneda de cuanto la muerte y la pobreza hacan salir de las
casas; mentidero de toda la ciudad; lugar en que los ciegos rezaban o
mascullaban sus oraciones; punto de cita para todo sevillano, y plaza de
curiosidad para todo forastero.]

[Nota 585: Hoy no sera de buen pasar decirlo as: diramos _don
Cleofs y su camarada_.]

[Nota 586: _La calle de Bayona_--dice Gonzlez de Len, _Noticia
histrica del origen de los nombres de las calles de Sevilla,_ pg.
204--es otra de las calles que tomaron el nombre despus de la
conquista, de la nacin o provincia que pas a habitarlas.... No es muy
ancha; sus casas son cmodas y grandes, y pasa, tomando una vuelta, de
las Gradas de Poniente de la catedral, pasada la callejuela de la Mosca,
a la puerta del Arenal. En esta calle tuvo su casa de posadas el ex
farandulero y notable amigo de Cervantes Toms Gutirrez, de quien hemos
sacado a luz curiosas noticias mi querido amigo don Adolfo Rodrguez
Jurado y yo en diversos trabajos cervantinos. Recientemente han mudado
el nombre de esta calle, llamndola de _Federico Snchez Bedoya_.]

[Nota 587: La antigua calle _de la Pajera,_ tambin nombrada en
otro tiempo _del Mesn de los Caballeros_, se llama desde aos ha _de
Zaragoza_, en conmemoracin del bizarrsimo comportamiento de los
zaragozanos durante nuestra gloriosa guerra de la Independencia.]

[Nota 588: Era grande agravio cortar la cara a una mujer, porque
esto, sobre menoscabar su hermosura, haca pblica para siempre la
afrenta, por ir indeleblemente marcada en el sitio ms visible; pero a
las malas mujeres se las sola amenazar adems con _cortarles las
piernas_, dando a entender con ello que por su torpe oficio las tenan
poco menos a la vista que el rostro.]

[Nota 589: As lo dijo Andrs de Claramonte, en la jorn. III de _De
lo vivo a lo pintado_:

    LISBELLA. Cuando yo no os conoca,
               viles y brbaros celos,
               como engais, como cielos,
               por deidades os tena;
               mas despus que he conocido
               vuestros rigores eternos,
               _veo que sois los infiernos_,
               en que padece el sentido.]

[Nota 590: _Otro da,_ en equivalencia de _al da siguiente_, como
en muchos lugares del _Quijote_ (II, 331, 4; III, 30, 15; IV, 91, 6; VI,
26, 1, etc.).]

[Nota 591: La calle de _la Morera,_ que va desde la de San Pedro a
la plaza de los Descalzos, perteneci al barrio que se llam _del
Adarvejo_ y habitaron los moros hasta que en 1503 se les expuls por
mandado de los Reyes Catlicos.]

[Nota 592: Refirindose Vlez a los _antojos_ o _anteojos_ con que
el Cojuelo y don Cleofs concurrieron a la academia anterior, juega de
aquel vocablo en sus dos acepciones.]

[Nota 593: Con el _dixi_, en efecto, del cual nos queda el _he
dicho_ de hoy, solan terminarse las oraciones acadmicas. En el
_Quijote_ (II, 36), Trifaldn el de la Barba Blanca no acaba el discurso
que hace en casa de los Duques sin el _Dije_ de rbrica.]

[Nota 594: Claro es que se refiere a Orfeo y a su mujer Eurdice.
Quiz Vlez le llam _el Msico de Tracia_ recordando aquellos versos de
Lope, en _La Gatomaquia_, silva I:

        ...Cant un soneto en voz medio formada
        en la arteria bocal, con tanta gracia
        como pudiera _el msico de Tracia_....

Pero antes que Lope, le haba llamado as Camoens en una de sus elegas:

        E o musico de Thracia, _ja seguro
        De perder sua Eurydice tangendo,
        M'ajudara ferindo o ar escuro_.]

[Nota 595: Reminiscencia de una de las epstolas de Horacio, citada
por el seor Bonilla.]

[Nota 596: Nuevamente se lee _dragmticos_ en la edicin original,
como _dragmtico_ en el tranco anterior (245, 2)[540].]

[Nota 597: Llamaban _bailinistas_ a los que escriban la letra para
los bailes. A continuacin de las _Pregmticas y Ordenanzas_ de la
academia que se celebr en el Buen Retiro en 1637, presidida por Luis
Vlez de Guevara, que no son sino estas mismas, con ligeras variantes
(Biblioteca Nacional, Ms. 10293), hay algunas _cdulas_, una de las
cuales comienza as: A un poeta _bailinista_ nuevo se le han perdido
dos seguidillas y unas mudanas de cruzado....]

[Nota 598: Dice festivamente _villancieres_, por _poetas de
villancicos_, como se deca, al uso de Borgoa, _panetier_, _salsier_,
_grefier_, etc. Tirso de Molina, en el acto II de _Privar contra su
gusto_:

      CALVO.  Ha dado en mudar los nombres
               el palacio a sus oficios,
               en nuestra Espaa novicios;
               ya llama a sus gentilhombres
               _acroyes_; ya hay _sanservn,
               furriel, costiller, salsier,
               guardamangel, sumiller,
               panatiel_, que guarda el pan,
               y otros mil; con que deseo
               que el palacio me sustente
               y ocupe principalmente
               entre aquestos del bureo,
               por holgarme y burear.
               Quisiera yo, pues, seora,
               que, siendo mi intercesora,
               el Duque me hiciera dar
               uno que, acabado en _el_,
               a los dems imitara
               y de nuevo se criara.

      INFANTA. Y cul es?

      CALVO.               _Murmuratiel_.

_El Titeretier_ (por _El Titerero_ o _El Titiritero_) se titula una
mojiganga de don Francisco de Avellaneda, nm. 3260 del _Catlogo de las
piezas del Teatro que se conservan en el departamento de Manuscritos de
la Biblioteca Nacional_. Y el mismo Vlez, en un romance dirigido al Rey
(vase mi folleto intitulado _Cinco poesas autobiogrficas de Luis
Vlez de Guevara_):

        ... que agora son ms que nunca
        sus escudos menesteres,
        para caminar con Vos
        desde aqu a Jerusaln,
        protestando que ser
        en todo el Pentecosts
        de las alabanzas vuestras
        eterno _versifiquier_....]

[Nota 599: As, _ridmos_, en la edicin prncipe, cambiada la _t_ en
_d_, como en _atmsfera_, _atlntico_, etc., que el vulgo, por la ley
del menor esfuerzo, pronuncia _admsfera_, _adlntico_, etc.]

[Nota 600: El seor Bonilla ley distradamente _modo_.]

[Nota 601: De estas once voces que reprobaba por nuevas y exticas
Vlez de Guevara, diez son hoy de uso corriente, y aun _purpurear_, que
se emplea poco, est, como las otras, en todos los diccionarios. Cuando
al hojear nuestros libros del siglo XVII encuentro listas de palabras
que entonces se rechazaban por nuevas, y ahora estamos a pique de
arrinconarlas por antiguas, la resistencia que mi clsica educacin
literaria opuso siempre al habla modernista que va cundiendo tira a
ceder, de tal manera, que me desconozco. Veo, adems, que entre estas
novedades con que quieren regalarnos hay muchas que no lo son sino
porque cayeron en desuso cuatro o cinco siglos ha, y recuerdo aquel
_Multa renascentur_ ... de Horacio, que aprend en la adolescencia y que
el cordobs Rosal acomodaba en verso, en esta guisa:

            Muchos vocablos sern
            estimados, que cayeron,
            y muchos que florecieron
            otra vez se olvidarn.

Vea el curioso, para demostracin de ello, algunas listas de palabras
cuyo uso o abuso afeaban nuestros antiguos dramticos. Lope de Vega, en
el acto I de _El Desprecio agradecido_:

    FLORELA. Qu bueno estuvo esta tarde
              el Prado!

    LISARDA.            La procesin
              de los coches fu notable.

    FLORELA.  Bravo humo, brava gloria,
              brava prosa de galanes!
              Muy valido anduvo _riesgo,
              superior, inexcusable,
              valimiento, accin, despejo,
              ruidoso, activo, desaire,
              lucimiento_ y _carabanas_.

    LISARDA.  Caso extrao! Que el lenguaje
              tenga sus tiempos tambin!

    FLORELA.  Vienen a ser novedades
              las cosas que se olvidaron.

Lo de _bravo humo_ y _brava gloria_ se refiere--y dgolo porque hoy no
es fcil de entender--a los mantos que se llamaron _de humo_ y _de
gloria_. Tirso de Molina, en el acto III de _Celos con celos se curan_:

    GASCN.  ...Miren vuesiras dos
             cul anda ya nuestro idioma:
             todo es _brilla, emula, aroma,
             fatal_.... Oh! Maldiga Dios
             al primer dogmatizante
             que se visti de _candor_.

Y Rojas Zorrilla, en la jorn. I de _Entre bobos anda el juego, don Lucas
del Cigarral_:

    ANDREA.   Habla culto?

    D. ISABEL.              Nunca entabla
               lenguaje disparatado;
               antes, por hablar cortado,
               corta todo lo que habla.
               Vocablos de estrado son
               con los que a obligarme empieza:
               dice _crdito, fineza,
               recato, halago, atencin_....]

[Nota 602: _Posposiciones_, o sea _transposiciones_, pues en ellas
siempre hay palabra o expresin _pospuesta_, que con buena sintaxis no
lo estara. Lleg a arraigar tanto el abuso de esta licencia, por poetas
y aun por prosistas, en la primera mitad del siglo XVII, que ni las
mayores burlas fueron freno que los contuviese. En vano escribi Quevedo
contra Gngora y sus secuaces aquella _receta para hacer soledades en un
da_, que empezaba:

        Quien quisiere ser culto en solo un da,
        _la jeri_ (aprender) _gonza_ siguiente...,

y en balde Lope de Vega, en la silva IV de _La Gatomaquia_:

         ...Y con estas demencias y furores,
         _en una de fregar cay caldera_
         (trasposicin se llama esta figura)
         de agua acabada de quitar del fuego....

Pero en todo nuestro parnaso no se hallar una burla tan donosa contra
el hiprbaton gongorino como aquel soneto que el mismo Lope insert en
el acto I de _El Capelln de la Virgen_. Dice as:

        Ins, tus bellos ya me matan ojos
        y al alma roban pensamientos ma,
        desde aquel triste que te vieron da
        con tan crueles por tu causa enojos.

        Tus cabellos, prisiones de amor, rojos
        con tal me hacen vivir melancola,
        que tu fiera en mis lgrimas porfa
        dar de mis la cuenta a Dios despojos.

        Creyendo que de mi no amor se acuerde,
        temerario levntase deseo
        de ver a quien me por desdenes pierde.

        Que es venturoso si se admite empleo
        esperanza de amor me dice verde,
        viendo que te desde tan lejos veo.

Este soneto est, adems, con leves variantes, en una coleccin de
_Poesas manuscritas_ (letra del siglo XVII), procedente de la librera
de Usoz y que hoy para en la Biblioteca Nacional, Mss. 3795-97, tomo I,
fol. 103.]

[Nota 603: _Sembrados de sal_, quiere decir, como se acostumbraba
hacer con el solar de las casas de algunos traidores, despus de
derribarlas, a fin de que ni hierbas produjese aquel terreno.]

[Nota 604: Lo dice en latn, por donaire: _guttur = garganta_.]

[Nota 605: Bien se echa de ver que Vlez, al decir todo esto del
fnix, tena en memoria el romance de Quevedo: uno de los cuatro
referentes a otros tantos animales fabulosos (_la phnix_, el pelcano,
el basilisco y el unicornio). Lo de hija y heredera de s propia y lo
de que en ninguna regin nadie ha encontrado su aduar son
reminiscencias de estos versos de aquel romance:

        T, a quien ha dado la aurora
        una celda y una ermita,
        _y slo saben tu nido
        las coplas y las mentiras_;
        t, _linaje de ti propria,
        descendiente de ti misma_,
        abreviado matrimonio,
        marido y esposa en cifra....]

[Nota 606: _Afrenta de los miserables_, porque, segn la fbula, se
abre el pecho para alimentar con su sangre a sus hijos.]

[Nota 607: _El capn de leche_ citbase como el ms apetitoso de los
manjares. Lope de Vega, en una epstola, hablando de la muerte:

        Tan presto se merienda los ayunos
        como los hartos del _capn de leche_,
        y pasados por agua sorbe algunos.]

[Nota 608: _El Paular_ fu un famoso monasterio de Cartujos, en la
provincia de Madrid.]

[Nota 609: Acerca del _le_ usado como dativo de plural qued nota en
el tranco V (131, 5)[327].]

[Nota 610: Un antiguo romance de Bernardo del Carpio vulgariz
sobremanera lo que se suele llamar _la ley del mensajero_, en los versos
siguientes, recordados por Cervantes en el _Quijote_ (II, 10), y por
otros muchos escritores:

            Con cartas un mensajero
            el Rey al Carpio envi;
            Bernardo, como es discreto,
            de traicin se recel.
            Las cartas echa en el suelo,
            y al mensajero ans habl:
            _Mensajero sois, amigo:
            non mereceis culpa, non_....

En la escena II de la _Comedia llamada Florinea_, del bachiller Juan
Rodrguez Florin (1554) dice Belisea al paje de Floriano: ... y en
saber cyo eres entiendo cya ser la carta, y en saber cya ella sea,
s que busco de mi enojo su dao y tu perdicion por mensajero: dado que
diz que _los mensajeros no merescen culpa_.... Y en la escena VI (fol.
23) dice la misma Belisea: Vengas, paje, en buen hora: y porque _de ley
de mensajero no meresces pena_, aunque no te limpias de la culpa....
Con todo esto, para tal exencin el mensajero haba de ser de casa
extraa, porque del de la propia deca otra cosa el refrn: Mensajero
de casa, palos demanda. As, en el _Dilogo de los pajes_, de Diego de
Hermosilla, escrito hacia el ao de 1575, aunque nunca impreso hasta el
de 1901, rogando Lorza a Godoy, criado del Duque, que recuerde a ste
que ha de pagar cierta deuda, respndele Godoy: Id, seor, con Dios...;
y en esotro, vos por carta se lo acordad al Duque, porque mensajero de
casa, palos demanda; que sienten mucho que sus criados les traigan a la
memoria ninguna cosa de las que ellos estn obligados a hacer....]

[Nota 611: As se acostumbraba volver la honra a los deshonrados
injustamente, bien que el remedio, como dicen, sola ser peor que la
enfermedad. Cuntase--y lo tiene referido en una de sus comedias uno de
nuestros mejores ingenios, no recuerdo cul--que habiendo sido azotado
injustamente un sujeto, l logr que se reconociese el error, por lo
cual le sacaron en pblico a caballo y con chirimas, proclamando el
pregonero su inocencia; mas con ello slo se consigui que todo el mundo
le llamase _el azotado_, siendo as que antes del ruidoso desagravio muy
pocos haban tenido noticia de la injusta pena.]

[Nota 612: Esto de _a furia me provoco_ es un ripio de cuyo uso
pocos poetas del tiempo de Vlez se escaparan, ni l mismo quizs. Slo
de Lope, del gran Lope, versificador correcto y facilsimo, podran
citarse muchos ejemplos. Vanse dos. En el acto III de _Contra valor no
hay desdicha_:

    REY.      ...Di, villano, al otro infame
              que mi nieto no se llame:
              que _a ms furor me provoco_.

En el acto II de _Dineros son calidad_:

    CAMILA.   ...Ya el mundo dello se admira:
              que es, _si a furia me provoco_,
              espada en manos de loco
              lengua en la mujer con ira.

Y _a risa_, porque lo que importaba era el _provoco_, para la
consonancia con _loco, poco, toco_, etc. El mismo Lope, en el acto III
de _Santiago el Verde_:

   CELIA.     Yo, Teodora, har muy poco
               en dejarte un hombre tal;
               pues _a risa me provoco_,
               de ver que siendo oficial
               tuviese intento tan loco.]

[Nota 613: Estos dos versos, estampados como prosa en la edicin
original, tienen curiosa historia. Cuando, antes de terminar el siglo
XVI, ciertos percances amorosos de que fueron consecuencia algunos
desahogos satricos dieron con Lope de Vega, desterrado de Madrid, en la
hermosa ciudad del Turia, compuso, entre otros romances, uno que se
encuentra en el _Romancero general_, fol. 153 de la edicin de 1604, y
que empieza as:

        Hortelano era Belardo
        de las huertas de Valencia
        _que los trabajos obligan
        a lo que el hombre no piensa_.

Vulgarizse la sentencia contenida en los dos versos ltimamente
copiados, y, corriendo el tiempo, al escribir en 1620 un largo romance
para la conclusin de la justa potica celebrada con motivo de la
beatificacin de San Isidro, los parodi su mismo autor en la forma
siguiente:

        En la glosa del soneto
        fu mayor la diferencia,
        porque el acabar en _fruto_,
        adonde tan pocos quedan,
        hizo buscar consonantes
        que, aun referidos, disuenan;
        _porque un consonante obliga
        a lo que el hombre no piensa_.]

[Nota 614: _Servir con dos comedias en Orn_, como _con dos lanzas_,
que era condena que sola imponerse a algunos nobles.]

[Nota 615: Hace adjetivo a _jabal_, y lo es, en efecto, aunque por
tal no lo tenga el _Diccionario_. En Andaluca rara vez dicen _jabal_ a
secas, sino _cochino jabal_.]

[Nota 616: _Sobre qu caer poeta_, dicho a imitacin de _no tener
sobre qu caer_, o _caerse, muerto_, que equivale a haber llegado a la
ms extremada pobreza.]

[Nota 617: _Talla_, en la acepcin de premio que se ofrece por la
prisin de un criminal.]

[Nota 618: Hoy omitiramos el _no_, diciendo: Que ningn hijo de
poeta ... pueda jurar...; pero en otro tiempo sola decirse con ese
_no_, que bien se echa de ver que en realidad no redunda, ordenando de
otra manera las palabras: Que _no_ pueda jurar ningn hijo de
poeta....]

[Nota 619: _Ninguno_, equivaliendo a _alguno_. Los negativos de
origen positivo--dice Bello, _Gramtica,_ anotada por Cuervo (Pars,
1908)--se emplean a veces en su significado antiguo ... y aun sucede que
por analoga se extiende el mismo uso a los que son negativos de suyo y
lo han sido siempre: Las ms altas empresas que hombre _ninguno_ haya
acabado en el mundo, esto es, _hombre alguno, nadie_.]

[Nota 620: Nuestro mundo no puede tener ms de dos _hemisferios,_ o
miente la etimologa del vocablo; pero Vlez cuenta por otro, del mundo
ultraterreno, la regin infernal.]

[Nota 621: _Alguacil de los veinte_.--Frase--dice el seor Bonilla
en su comento--con la cual alude Vlez al nmero de los alguaciles de
Sevilla. No, no eran _veinte_ los alguaciles de aquella ciudad; sino
que, adems de otros muchos de diferentes clases y categoras (alguacil
mayor, sus tenientes, alguacil de las entregas, alguacil de Triana, y
alguaciles de los tribunales y juzgados), haba unos alguaciles de a
caballo, llamados _de los veinte_, porque ste, por tasa, era su
nmero.]

[Nota 622: Juego de las acepciones del vocablo _corchete_.]

[Nota 623: En la edicin prncipe, por errata, _pudieran_.]

[Nota 624: _Y la he de hacer de Evangelio_. Juega de la palabra
_orden_, dando a entender que siendo _orden_ (mandato) de Madrid, la ha
de convertir en _orden_ (grado sacerdotal) de Evangelio, es decir, la ha
de hacer tan verdadera (por lo bien cumplida) como el Evangelio.]

[Nota 625: _No_, antepuesto a un subjuntivo, suele equivaler a _no
sea que. Quijote_, I, 34: Acaba, corre, aguija, camina, _no se esfogue_
con la tardanza el fuego de la clera que tengo....]

[Nota 626: _Sacar a paz y a salvo_ a uno es, como dice el
_Diccionario_ de la Academia, librarle de todo peligro y riesgo. Tal
frase naci del objeto de aquellas escrituras en que, habiendo una
persona, en otras anteriores o simultneas, salido por fiador de otra
persona, sta se obligaba a sacarla con bien de cualquiera reclamacin o
procedimiento que con tal motivo se intentara o siguiera. Tales
escrituras se llamaban de _a paz y a salvo_.]

[Nota 627: _Meterle_ a uno _las cabras en el corral_ es, como dice
el lxico de la Academia, _atemorizarle, infundirle miedo_.]

[Nota 628: A este _acadmico_ llama Vlez _un estudiantn del
Corpus_, no como conjeturaba el seor Puyol y Alonso y deca el seor
Bonilla, porque estudiase el _Corpus juris civilis_ o el _Corpus juris
canonici_, sino refirindose, tal cual lo not Prez y Gonzlez, a su
corpulencia y aspecto, lo mismo que pudo llamarle _un gigantn del
Corpus_, por alusin a los que sacaban en la procesin del Sacramento,
que por cierto solan ir vestidos con sotana, manteo y valona, a lo
estudiante. La paronomasia--aade el malogrado escritor
hispalense--entre _estudiantn_ y _gigantn_ bien puede servir para
hacer la frase sin que lo _del Corpus_ tuviera ms alcance, o acaso con
la intencin de referirse ms claramente a la estatura y fortaleza,
teniendo en cuenta que el _estudiantn_ no sera pequeo ni desmirriado,
cuando ofreca no dejar oreja de ministro a manteazos.]

[Nota 629: En el tan citado libro de Prez y Gonzlez, pgs. 33, 41
y 140, hay para colmar las medidas al ms deseoso de entender a derechas
y cabalmente qu sea esto de _graduado por la Feria y pendn verde_. Se
llam _de la Heria y pendn verde_ una sublevacin popular que ocurri
en Sevilla por los aos de 1521, porque los amotinados, en su mayora
gente avalentada del barrio de _la Heria_ o _Feria_, para llevar alguna
insignia o bandera, sacaron de la inmediata iglesia parroquial de Omnium
Sanctorum un estandarte verde cogido a los moros, que por trofeo estaba
colgado en la capilla de Jess Nazareno. La gente de _la Heria_ tena
merecida fama de ahigadada y pendenciera, por lo cual, en la jorn. I de
_El Rufin dichoso_, de Cervantes, una mujer alaba a Lugo diciendo:

        Hay ms que ver que le dan
        parias los ms arrogantes,
        _de la Heria los matantes_,
        los bravos de San Romn?

Y desde aquel motn de 1521, para nombrar gente del bronce y
arrufianada, fuera o no de Sevilla y del dicho barrio, se la llam, tal
cual vez _gente de la Feria y pendn verde_. En uno de los romances de
germana publicados por Juan Hidalgo:

          Un hombre que ser sola
          tenido hace algunos meses
          por uno de los que llaman
          _de la Heria y pendn verde_,
          vino huyendo de Sevilla,
          que es Chipre de los valientes,
          por no s qu nieras,
          robos, capeos y muertes.

Y hasta a los ojos salteadores se les di ese dictado. Quiones de
Benavente, en su _Entrems de los Cuatro galanes_:

        ... ojos de rastro y estafa,
        jiferitos y corchetes,
        que son rufianes azules
        _de la Heria y pendn verde_.]

[Nota 630: Hoy lo diramos sin posponer la oracin causal: que,
como haba tanto que jugaba las armas, era, sobre alentada, muy
diestra.... En los siglos XVI y XVII fu muy frecuente esa posposicin,
cosa que demostr con diversos ejemplos en mis notas al _Quijote_ (VII,
41, 2).]

[Nota 631: _Que jugaba las armas_, frase satrica, de cuya intencin
y alcance sabr darse cuenta el lector.]

[Nota 632: El _diaquiln_ era--dice el _Diccionario_ de
autoridades--emplasto compuesto de varios zumos viscosos de hierbas,
que usa la Ciruja para ablandar tumores.]

[Nota 633: Morgado, en su _Historia de Sevilla_, pg. 174: ... y
assi mismo [pueden contarse por excelencia de la ciudad] los muchos
barqueros que biven de solo passar gente de vna a otra vanda en _el
Passaje_ de Sevilla a Triana, aun con estar a pocos pasos por cima la
puente....]

[Nota 634: _El Altozano_ de Triana no era calle, sino una plaza a la
salida del puente de barcas. Mal-lara, _Recebimiento_..., fol. 48:
... la Puente est armada sobre barcos grandes, es de gruessos maderos y
tablas, que viene a parar al _Altoano_ de Triana, junto al Castillo
adonde est el Sancto officio de la Inquisicin.... Vlez, al decir
_la calle del Altozano_, calle Mayor de aquel ilustre arrabal,
comparndola con la calle Mayor de Madrid, se refiri, sin duda, a la
que en 1839, cuando Gonzlez de Len public su _Noticia histrica del
origen de los nombres de las calles de ... Sevilla_, se llamaba calle
_Larga,_ y de la cual dijo: No tiene la ciudad una calle en su
longitud, anchura y rectitud que pueda igualarse con esta. Llega desde
_el altosano_ al puerto de camaroneros, que es casi la mitad de la
estensin de toda Triana.]

[Nota 635: Nombraban _el Arenal_ a una grande explanada que haba
entre la ciudad y el ro, y en la cual se labr despus todo el que hoy
llaman barrio de la Carretera. Lope de Vega tiene una comedia
intitulada _El Arenal de Sevilla_, porque una buena parte de su accin
sucede en este sitio, concurridsimo antao de gente de todas las
naciones del mundo, y por eso mismo, de la flor de la picaresca
andaluza.]

[Nota 636: Ms comnmente se dice de los tesoros de los duendes lo de
convertirse en carbn; as Cervantes, en el _Quijote_ (II, 67): ... y
los tesoros de los caballeros andantes son, _como los de los duendes_,
aparentes y falsos.... Y Tirso de Molina, en el acto II de _Cautela
contra cautela_:

   CHIRIMA. Lo que da mujer es viento:
              _tesoros de duende son.
              No se nos vuelva carbn!_
              Abre la caja con tiento!]

[Nota 637: Alude a la conseja segn la cual en medio del infierno
hay una encina de cuyas ramas se hace todo el carbn que all se
consume, sin que se amenge jams en este menester la lea de aquel
gigantesco rbol.]

[Nota 638: Hasta pocos aos ha conservaba su antiguo nombre esta
calle, que sale por uno de los extremos a la llamada hoy _de Fernndez y
Gonzlez_, antes _de Vizcanos, y de Castro_ en tiempo de Cervantes, y
por el otro extremo a la calle _de Zaragoza_, que se nombr _de la
Pajera_. Hoy la calle de _Tintores_ se llama de _Joaqun Guichot_.]

[Nota 639: _Un escribano del nmero,_ que quiere decir uno de los
veinticuatro escribanos que por tasa haba en Sevilla, ante quienes se
otorgaban las escrituras pblicas. Haba, adems, muchos otros
escribanos: los de los juzgados, los de provincia, los de rentas reales,
etc.]

[Nota 640: De la moralidad de los escribanos y de estar perdigados
para el infierno se escribi tanto, que sera bien prolija tarea
resumirlo. Vea el lector un texto, por todos. Mateo Alemn _(Guzmn de
Alfarache_, parte I, libro I, cap. I), despus de enumerar las proezas
escribaniles, dijo: Y as, me parece que cuando alguno se salva..., al
entrar en la gloria dirn los ngeles unos a otros, llenos de alegra:
_Laetamini in domino_: escribano en el cielo, fruta nueva, fruta
nueva!]

[Nota 641: As en la edicin original; pero quizs _lo que trujo_ es
errata, por _la que trujo_.]

[Nota 642: La opinin vulgar siempre hizo de una misma camarada a
escribanos y sastres, y de ah la conocida copla:

          _Un sastre y un escribano
          fueron al infierno juntos:_
          el sastre se fu por varas,
          y el escribano por puntos.

Que es alusin a los puntos de la pluma. Quevedo, con quien siempre
estuvieron muy malquistos los sastres, dijo en la _Visita de los
chistes_: Pues sastres, a quin no matarn las mentiras y largas de
los sastres, y hurtos? Y son tales, que para llamar a la desdicha peor
nombre, la llaman _desastre_, del sastre.... E hizo decir a Escarramn
en una de sus jcaras (Musa V):

           Como el nima del sastre
           suelen los diablos llevar,
           iba en poder de corchetes
           tu desdichado jayn.

Aos despus, Tirso de Molina, record estos versos de Quevedo en su
comedia _Santo y sastre_:

    PENDN. Mira que te han de agarrar
             cuando la muerte te arrastre,
             _como el nima del sastre
             suelen los diablos llevar_.]

[Nota 643: Juega del verbo _tener_ en dos de sus acepciones: la de
_poseer_ y la de _asir_.]

[Nota 644: Este _con que_ equivale a _con lo que_ o _con lo cual_, y
aunque poco usado ahora, ocurre con frecuencia en nuestros escritores de
antao.]

[Nota 645: _No se pudra en su leyenda_, es decir, _no se enfade_, o
_aburra, con su lectura_.]




    NDICE


    Dedicatoria de esta edicin

    Prlogo de la misma

    Dedicatoria de Vlez de Guevara

    Prlogo a los mosqueteros de la comedia de Madrid

    Carta de recomendacin al cndido o moreno lector

    Soneto de don Juan Vlez de Guevara a su padre


    Tranco    I
             II
            III
             IV
              V
             VI
            VII
           VIII
             IX
              X











End of Project Gutenberg's El Diablo Conjuelo, by Luis Vlez de Guevara

*** END OF THIS PROJECT GUTENBERG EBOOK EL DIABLO CONJUELO ***

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Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
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page at https://pglaf.org

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