The Project Gutenberg EBook of El Gaucho Martn Fierro, by Jos Hernndez

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Title: El Gaucho Martn Fierro

Author: Jos Hernndez

Release Date: January 23, 2005 [EBook #14765]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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Cecowski Palacio.







El Gaucho Martn Fierro

de Jos Hernndez


Buenos Aires,
Imprenta de La Pampa,
Victoria 79.

1872.




Carta del Autor a don Jos Zoilo Miguens

Querido amigo:

Al fin me he decidido a que mi pobre "MARTN FIERRO", que me ha ayudado
algunos momentos a alejar al fastidio de la vida del hotel, salga a
conocer el mundo, y all va acogido al amparo de su nombre.

No le niegue su proteccin, Ud. que conoce bien todos los abusos y
todas las desgracias de que es vctima esa clase desheredada de nuestro
pas. Es un pobre gaucho, con todas las imperfecciones de forma que el
arte tiene todava entre ellos, y con toda la falta de enlace en sus
ideas, en las que no existe siempre una sucesin lgica, descubrindose
frecuentemente entre ellas apenas una relacin oculta y remota.

Me he esforzado, sin presumir haberlo conseguido, en presentar un tipo
que personificara el carcter de nuestros gauchos, concentrando el modo
de ser, de sentir, de pensar y de expresarse, que les es peculiar,
dotndolo con todos los juegos de su imaginacin llena de imgenes y de
colorido, con todos los arranques de su altivez, inmoderados hasta el
crimen, y con todos los impulsos y arrebatos, hijos de una naturaleza
que la educacin no ha pulido y suavizado.

Cuantos conozcan con propiedad el original podrn juzgar si hay o no
semejanza en la copia.

Quiz la empresa habra sido para m ms fcil, y de mejor xito, si
slo me hubiera propuesto hacer rer a costa de su ignorancia, como se
halla autorizado por el uso en este gnero de composiciones; pero mi
objeto ha sido dibujar a grandes rasgos, aunque fielmente, sus
costumbres, sus trabajos, sus hbitos de vida, su ndole, sus vicios y
sus virtudes; ese conjunto que constituye el cuadro de su fisonoma
moral, y los accidentes de su existencia llena de peligros, de
inquietudes, de inseguridad, de aventuras y de agitaciones constantes.

Y he deseado todo esto, empendome en imitar ese estilo abundante en
metforas, que el gaucho usa sin conocer y sin valorar, y su empleo
constante de comparaciones tan extraas como frecuentes; en copiar sus
reflexiones con el sello de la originalidad que las distingue y el
tinte sombro de que jams carecen, revelndose en ellas esa especie
de filosofa propia que, sin estudiar, aprende en la misma naturaleza,
en respetar la supersticin y sus preocupaciones, nacidas y fomentadas
por su misma ignorancia; en dibujar el orden de sus impresiones y de
sus afectos, que l encubre y disimula estudiosamente, sus desencantos,
producidos por su misma condicin social, y esa indolencia que le es
habitual, hasta llegar a constituir una de las condiciones de su
espritu; en retratar, en fin, lo ms fielmente que me fuera posible,
con todas sus especialidades propias, ese tipo original de nuestras
pampas, tan poco conocido por lo mismo que es difcil estudiarlo, tan
errneamente juzgado muchas veces, y que, al paso que avanzan las
conquistas de la civilizacin, va perdindose casi por completo.

Sin duda que todo esto ha sido demasiado desear para tan pocas pginas,
pero no se me puede hacer un cargo por el deseo sino por no haberlo
conseguido.

Una palabra ms, destinada a disculpar sus defectos. Pselos Ud. por
alto, porque quiz no lo sean todos los que, a primera vista, puedan
parecerlo, pues no pocos se encuentran all como copia o imitacin de
los que lo son realmente. Por lo dems, espero, mi amigo, que Ud. lo
juzgar con benignidad, siquiera sea porque MARTN FIERRO no va de la
ciudad a referir a sus compaeros lo que ha visto y admirado en un 25
de Mayo u otra funcin semejante, referencias algunas de las cuales,
como en Fausto y varias otras, son de mucho mrito ciertamente, sino
que cuenta sus trabajos, sus desgracias, los azares de su vida de
gaucho, y Ud. no desconoce que el asunto es ms difcil de lo que
muchos se lo imaginarn.

Y con lo dicho basta para prembulo, pues ni MARTN FIERRO exige ms,
ni Ud. gusta mucho de ellos, ni son de la predileccin del pblico, ni
se avienen con el carcter de
                             Su verdadero amigo
                                                JOS HERNNDEZ
Buenos Aires, diciembre de 1872.




El Gaucho Martn Fierro


I - Cantor y Gaucho.

1
Aqu me pongo a cantar
Al comps de la vigela,
Que el hombre que lo desvela
Una pena estraordinaria
Como la ave solitaria
Con el cantar se consuela.

2
Pido a los Santos del Cielo
Que ayuden mi pensamiento;
Les pido en este momento
Que voy a cantar mi historia
Me refresquen la memoria
Y aclaren mi entendimiento.

3
Vengan Santos milagrosos,
Vengan todos en mi ayuda,
Que la lengua se me auda
Y se me turba la vista;
Pido a Dios que me asista
En una ocasin tan ruda.

4
Yo he visto muchos cantores,
Con famas bien obtenidas,
Y que despus de adquiridas
No las quieren sustentar
Parece que sin largar
se cansaron en partidas

5
Mas ande otro criollo pasa
Martn Fierro ha de pasar;
nada lo hace recular
ni los fantasmas lo espantan,
y dende que todos cantan
yo tambin quiero cantar.

6
Cantando me he de morir
Cantando me han de enterrar,
Y cantando he de llegar
Al pie del eterno padre:
Dende el vientre de mi madre
Vine a este mundo a cantar.

7
Que no se trabe mi lengua
Ni me falte la palabra:
El cantar mi gloria labra
Y ponindome a cantar,
Cantando me han de encontrar
Aunque la tierra se abra.

8
Me siento en el plan de un bajo
A cantar un argumento:
Como si soplara el viento
Hago tiritar los pastos;
Con oros, copas y bastos
Juega all mi pensamiento.

9
Yo no soy cantor letrao,
Mas si me pongo a cantar
No tengo cundo acabar
Y me envejezco cantando:
Las coplas me van brotando
Como agua de manantial.

10
Con la guitarra en la mano
Ni las moscas se me arriman,
Naides me pone el pie encima,
Y cuando el pecho se entona,
Hago gemir a la prima
Y llorar a la bordona.

11
Yo soy toro en mi rodeo
Y torazo en rodeo ajeno;
Siempre me tuve por geno
Y si me quieren probar,
Salgan otros a cantar
Y veremos quin es menos.

12
No me hago al lao de la geya
Aunque vengan degollando,
Con los blandos yo soy blando
Y soy duro con los duros,
Y ninguno en un apuro
Me ha visto andar tutubiando.

13
En el peligro, qu Cristos!
El corazn se me enancha,
Pues toda la tierra es cancha,
Y de eso naides se asombre:
El que se tiene por hombre
Ande quiere hace pata ancha.

14
Soy gaucho, y entiendal
Como mi lengua lo esplica:
Para m la tierra es chica
Y pudiera ser mayor;
Ni la vbora me pica
Ni quema mi frente el sol

15
Nac como nace el peje
En el fondo de la mar;
Naides me puede quitar
Aquello que Dios me dio
Lo que al mundo truje yo
Del mundo lo he de llevar.

16
Mi gloria es vivir tan libre
Como el pjaro del cielo:
No hago nido en este suelo
Ande hay tanto que sufrir,
Y naides me ha de seguir
Cuando yo remuento el vuelo.

17
Yo no tengo en el amor
Quien me venga con querellas;
Como esas aves tan bellas
Que saltan de rama en rama,
Yo hago en el trbol mi cama,
Y me cubren las estrellas.

18
Y sepan cuantos escuchan
De mis penas el relato,
Que nunca peleo ni mato
Sino por necesid,
Y que a tanta alversid
Slo me arroj el mal trato

19
Y atiendan la relacin
que hace un gaucho perseguido,
que padre y marido ha sido
empeoso y diligente,
y sin embargo la gente
lo tiene por un bandido


II - Ayer y hoy.

20
Ninguno me hable de penas,
porque yo penado vivo,
y naides se muestre altivo
aunque en el estribo est:
que suele quedarse a pie
el gaucho mas alvertido.

21
Junta esperencia en la vida
hasta pa dar y prestar
quien la tiene que pasar
entre sufrimiento y llanto,
porque nada ensea tanto
como el sufrir y el llorar.

22
Viene el hombre ciego al mundo,
cuartindolo la esperanza,
y a poco andar ya lo alcanzan
las desgracias a empujones,
la pucha, que trae liciones
el tiempo con sus mudanzas!

23
Yo he conocido esta tierra
en que el paisano viva
y su ranchito tena
y sus hijos y mujer...
era una delicia el ver
como pasaba sus das.

24
Entonces... cuando el lucero
brillaba en el cielo santo,
y los gallos con su canto
nos decan que el da llegaba,
a la cocina rumbiaba
el gaucho... que un encanto.

25
Y sentao junto al jogn
a esperar que venga el da,
al cimarrn le prenda
hasta ponerse rechoncho,
mientras su china dorma
tapadita con su poncho.

26
Y apenas la madrugada
empezaba coloriar,
los pjaros a cantar,
y las gallinas a apiarse,
era cosa de largarse
cada cual a trabajar.

27
Este se ata las espuelas,
se sale el otro cantando,
uno busca un pelln blando,
este un lazo, otro un rebenque,
y los pingos relinchando
los llaman dende el palenque.

28
El que era pion domador
enderezaba al corral,
ande estaba el animal
bufidos que se las pela...
y ms malo que su agela,
se hacia astillas el bagual.

29
Y all el gaucho inteligente,
en cuanto el potro enriend,
los cueros le acomod
y se le sent en seguida,
que el hombre muestra en la vida
la astucia que Dios le dio.

30
Y en las playas corcoviando
pedazos se haca el sotreta
mientras l por las paletas
le jugaba las lloronas,
y al ruido de las caronas
sala haciendo gambetas.

31
Ah, tiempos!... Si era un orgullo
ver jinetear un paisano!
Cuando era gaucho baquiano,
aunque el potro se boliase,
no haba uno que no parese
con el cabresto en la mano.

32
Y mientras domaban unos,
otros al campo salan
y la hacienda recogan,
las manadas repuntaban,
y ans sin sentir pasaban
entretenidos el da.

33
Y verlos al cair la tarde
en la cocina riunidos,
con el juego bien prendido
y mil cosas que contar,
platicar muy divertidos
hasta despus de cenar.

34
Y con el buche bien lleno
era cosa superior
irse en brazos del amor
a dormir como la gente,
pa empezar el da siguiente
las fainas del da anterior.

35
Ricuerdo qu maravilla!
Cmo andaba la gauchada
siempre alegre y bien montada
y dispuesta pa el trabajo...
pero hoy en da... barajo!
No se la ve de aporriada.

36
El gaucho ms infeliz
tena tropilla de un pelo,
no le faltaba un consuelo
y andaba la gente lista...
teniendo al campo la vista,
slo va hacienda y cielo.

37
Cuando llegaban las yerras,
cosa que daba calor!
Tanto gaucho pialador
y tironiador sin yel.
Ah, tiempos... pero si en l
se ha visto tanto primor!

38
Aquello no era trabajo,
mas bien era una juncin,
y despus de un gen tirn
en que uno se daba mana,
pa darle un trago de cana
sola llamarlo el patrn.

39
Pues viva la mamajuana
siempre bajo la carreta,
y aquel que no era chancleta,
en cuanto el goyete va,
sin miedo se le prenda
como grfano a la teta.

40
Y qu jugadas se armaban
cuando estbamos riunidos!
Siempre bamos prevenidos,
pues en tales ocasiones
a ayudarle a los piones
caiban muchos comedidos.

41
Eran los das del apuro
y alboroto pa el hembraje,
pa preparar los potajes
y osequiar bien a la gente,
y as, pues, muy grandemente,
pasaba siempre el gauchaje.

42
Ven, a la carne con cuero,
la sabrosa carbonada,
mazamorra pien pisada,
los pasteles y el gen vino...
pero ha querido el destino
que todo aquello acabara.

43
Estaba el gaucho en su pago
con toda sigurid,
pero aura... barbarid!,
La cosa anda tan fruncida,
que gasta el pobre la vida
en juir de la autorid.

44
Pues si ust pisa en su rancho
y si el alcalde lo sabe,
lo caza lo mesmo que ave
aunque su mujer aborte...
no hay tiempo que no se acabe
ni tiento que no se corte!.

45
Y al punto dese por muerto
si el alcalde lo bolea,
pues ah noms se le apea
con una felpa de palos;
Y despus dicen que es malo
el gaucho si los pelea.

46
Y el lomo le hinchan a golpes,
y le rompen la cabeza,
y luego con ligereza,
ans lastimao y todo,
lo amarran codo a codo
y pa el cepo lo enderiezan.

47
hi comienzan sus desgracias,
hi principia el pericn,
porque ya no hay salvacin,
y que ust quiera o no quiera,
lo mandan a la frontera
o lo echan a un batalln.

48
Ans empezaron mis males
lo mesmo que los de tantos;
si gustan... en otros cantos
les dir lo que he sufrido,
despus que uno est... perdido
no lo salvan ni los santos.


III - Sirviendo en la frontera.

49
tuve en mi pago en un tiempo
hijos, hacienda y mujer,
pero empec a padecer,
me echaron a la frontera,
y qu iba a hallar al volver!
Tan slo hall la tapera.

50
Sosegao viva en mi rancho
como el pjaro en su nido,
all mis hijos queridos
iban creciendo a mi lao...
slo queda al desgraciao
lamentar el bien perdido.

51
Mi gala en las pulperas
era, en habiendo ms gente,
ponerme medio caliente,
pues cuando puntiao me encuentro
me salen coplas de adentro
como agua de la virtiente.

52
Cantando estaba una vez
en una gran diversin,
y aprovecho la ocasin
como quiso el juez de paz...
se present, y ahi noms
hizo arriada en montn.

53
Juyeron los ms matreros
y lograron escapar:
yo no quise disparar,
soy manso y no haba porqu,
muy tranquilo me qued
y ans me dej agarrar

54
all un gringo con un rgano
y una mona que bailaba,
hacindonos rair estaba,
cuanto le toc el arreo,
tan grande el gringo y tan feo,
lo viera cmo lloraba!.

55
Hasta un ingls zanjiador
que deca en la ltima guerra
que l era de incalaperra
y que no quera servir,
tambin tuvo que juir
a guarecerse en la sierra.

56
Ni los mirones salvaron
de esa arriada de mi flor,
fue acoyarao el cantor
con el gringo de la mona,
a uno solo, por favor,
logr salvar la patrona.

57
Formaron un contingente
con los que del baile arriaron,
con otros nos mesturaron,
que haban agarrao tambin,
las cosas que aqu se ven
ni los diablos las pensaron.

58
A m el juez me tom entre ojos
en la ultima votacin:
me le haba hecho el remoln
y no me arrim ese da,
y l dijo que yo serva
a los de la esposicin.

59
Y ans sufr ese castigo
tal vez por culpas ajenas,
que sean malas o sean genas
las listas, siempre me escondo:
yo soy un gaucho redondo
y esas cosas no me enllenan.

60
Al mandarnos nos hicieron
ms promesas que a un altar,
el juez nos jue a proclamar
y nos dijo muchas veces:
muchachos, a los seis meses
los van a ir a relevar.

61
Yo llev un moro de nmero
sobresaliente el matucho!
Con l gan en ayacucho
ms plata que agua bendita:
siempre el gaucho necesita
un pingo pa fiarle un pucho.

62
Y cargu sin dar mas geltas
con las prendas que tena:
jergas, ponchos, todo cuanto haba
en casa, tuito lo alc:
a mi china la dej
medio desnuda ese da.

63
No me falta una guasca,
esa ocasin ech el resto,
bozal, maniador, cabresto,
lazo, bolas y manea...
el que hoy tan pobre me vea
tal vez no creer todo esto!.

64
Ans en mi moro, escarciando,
enderec a la frontera.
Aparcero si ust viera
lo que se llama cantn!...
Ni envidia tengo al ratn
en aquella ratonera.

65
De los pobres que all haba
a ninguno lo largaron,
los ms viejos rezongaron,
pero a uno que se quej
en seguida lo estaquiaron,
y la cosa se acab.

66
En la lista de la tarde
el jefe nos cant el punto
diciendo: quinientos juntos
llevar el que se resierte;
lo haremos pitar del juerte,
mas bien dese por dijunto.

67
A naides le dieron armas,
pues toditas las que haba
el coronel las tena,
sign dijo esa ocasin,
pa repartirlas el da
en que hubiera una invasin.

68
Al principio nos dejaron
de haraganes criando sebo,
pero despus... no me atrevo
a decir lo que pasaba...
barajo!... Si nos trataban
como se trata a malevos.

69
Porque todo era jugarle
por los lomos con la espada,
y aunque ust no hiciera nada,
lo mesmito que en palermo,
le daban cada cepiada
que lo dejaban enfermo.

70
Y qu indios, ni qu servicio;
si all no haba ni cuartel!
Nos mandaba el coronel
a trabajar en sus chacras,
y dejbamos las vacas
que las llevara el infiel.

71
Yo primero sembr trigo
y despus hice un corral,
cort adobe pa un tapial,
hice un quincho, cort paja...
la pucha que se trabaja
sin que le larguen un rial!.

72
Y es lo pior de aquel enriedo
que si uno anda hinchando el lomo
se le apean como un plomo...
quin aguanta aquel infierno!
si eso es servir al gobierno,
a m no me gusta el cmo.

73
Ms de un ao nos tuvieron
en esos trabajos duros;
y los indios, le asiguro
dentraban cuando queran:
como no los perseguan,
siempre andaban sin apuro.

74
A veces deca al volver
del campo la descubierta
que estuviramos alerta,
que andaba adentro la indiada,
porque haba una rastrillada
o estaba una yegua muerta.

75
Recin entonces sala
la orden de hacer la riunin,
y cabamos al cantn
en pelos y hasta enancaos,
sin armas, cuatro pelaos
que bamos a hacer jabn.

76
Ahi empezaba el afn
-se entiende, de puro vicio-
de ensearle el ejercicio
a tanto gaucho recluta,
con un estrutor... qu... Bruta!
que nunca saba su oficio.

77
Daban entonces las armas
pa defender los cantones,
que eran lanzas y latones
con ataduras de tiento...
las de juego no las cuento
porque no haba municiones.

78
Y un sargento chamuscao
me cont que las tenan
pero que ellos la vendan
para cazar avestruces;
y as andaban noche y da
dele bala a los anduces.

79
Y cuando se iban los indios
con lo que haban manotiao,
salamos muy apuraos
a perseguirlos de atrs;
si no se llevaban ms
es porque no haban hallao.

80
All s, se ven desgracias
y lgrimas y afliciones;
naides le pida perdones
al indio: pues donde dentra,
roba y mata cuanto encuentra
y quema las poblaciones.

81
No salvan de su juror
ni los pobres angelitos;
viejos, mozos y chiquitos
los mata del mesmo modo:
que el indio lo arregla todo
con la lanza y con gritos.

82
Tiemblan las carnes al verlo
volando al viento la cerda,
la rienda en la mano izquierda
y la lanza en la derecha;
ande enderieza abre brecha
pues no hay lanzazo que pierda.

83
Hace trotiadas tremendas
desde el fondo del desierto;
ans llega medio muerto
de hambre, de s y de fatiga;
pero el indio es una hormiga
que da y noche est despierto.

84
Sabe manejar las bolas
como naides las maneja;
cuanto el contrario se aleja,
manda una bola perdida,
y si lo alcanza, sin vida
es siguro que lo deja.

85
Y el indio es como tortuga
de duro para espichar;
si lo llega a destripar
ni siquiera se le encoge;
luego sus tripas recoge,
y se agacha a disparar.

86
Hacan el robo a su gusto
y despus se iban de arriba;
se llevaban las cautivas,
y nos contaban que a veces
les descarnaban los pieses,
a las pobrecitas, vivas.

87
Ah! si parta el corazn
ver tantos males, canejo!
los perseguamos de lejos
sin poder ni galopiar;
y qu habamos de alcanzar
en unos vichocos viejos!

88
Nos volvamos al cantn
a las dos o tres jornadas,
sembrando las caballadas;
y pa que alguno la venda,
rejuntbamos la hacienda
que haban dejao rezagada.

89
Una vez entre otras muchas,
tanto salir al botn,
nos pegaron un maln
los indios y una lanciada,
que la gente acobardada
qued dende esa ocasin.

90
Haban estao escondidos
aguaitando atrs de un cerro...
lo viera a su amigo Fierro
aflojar como un blandito!
salieron como maz frito
en cuanto son un cencerro.

91
Al punto nos dispusimos
aunque ellos eran bastantes;
la formamos al instante
nuestra gente, que era poca,
y golpindose en la boca
hicieron fila adelante.

92
Se vinieron en tropel
haciendo temblar la tierra.
no soy manco pa la guerra
pero tuve mi jabn,
pues iba en un redomn
que haba boleao en la sierra.

93
Qu vocero! qu barullo!
qu apurar esa carrera!
la indiada todita entera
dando alaridos carg,
jue pucha!... Y ya nos sac
como yeguada matrera.

94
Qu fletes traiban los brbaros!
como una luz de ligeros!
hicieron el entrevero
y en aquella mezcolanza,
este quiero, ste no quiero,
nos escogan con la lanza.

95
Al que le daban un chuzazo,
dificultoso es que sane.
en fin, para no echar panes,
salimos por esas lomas,
lo mesmo que las palomas
al juir de los gavilanes.

96
Es de almirar la destreza
con que la lanza manejan!
de perseguir nunca dejan,
y nos traiban apretaos.
si queramos, de apuraos,
salirnos por las orejas!

97
Y pa mejor de la fiesta
en esa aflicin tan suma,
vino un indio echando espuma,
y con la lanza en la mano,
gritando: acabu cristiano,
metau el lanza hasta el pluma.

98
Tendido en el costillar,
cimbrando por sobre el brazo
una lanza como un lazo,
me atropell dando gritos:
si me descuido... El maldito
me levanta de un lanzazo.

99
Si me atribulo o me encojo,
siguro que no me escapo:
siempre he sido medio guapo,
pero en aquella ocasin
me haca buya el corazn
como la garganta al sapo.

100
Dios le perdone al salvaje
las ganas que me tena...
desat las tres maras
y lo engatus a cabriolas...
pucha...! Si no traigo bolas
me achura el indio ese da.

101
Era el hijo de un cacique,
sign yo lo averig;
la verd del caso jue
que me tuvo apuradazo,
hasta que por fin de un bolazo
del caballo lo baj.

102
Ahi no ms me tir al suelo
y lo pis en las paletas;
empez a hacer morisquetas
y a mezquinar la garganta...
pero yo hice la obra santa
de hacerlo estirar la jeta.

103
All qued de mojn
y en su caballo salt;
de la indiada dispar,
pues si me alcanza me mata,
y al fin me les escap,
con el hilo de una pata.


IV - El pulpero. A buena cuenta.

104
seguir esta relacin,
aunque pa chorizo es largo:
el que pueda hgase cargo
cmo andara de matrero,
despus de salvar el cuero
de aquel trance tan amargo.

105
Del sueldo nada les cuento,
porque andaba disparando;
nosotros de cuando en cuando
solamos ladrar de pobres:
nunca llegaban los cobres
que se estaban aguardando.

106
Y andbamos de mugrientos
que el mirarnos daba horror;
les juro que era un dolor
ver esos hombres, por cristo!
En mi perra vida he visto
una miseria mayor.

107
Yo no tena ni camisa
ni cosa que se parezca;
mis trapos slo pa yesca
me podan servir al fin...
no hay plaga como un fortn
para que el hombre padezca.

108
Poncho, jergas, el apero,
las prenditas, los botones,
todo, amigo, en los cantones
jue quedando poco a poco;
ya me tenan medio loco
la pobreza y los ratones.

109
Slo una manta peluda
era cuanto me quedaba
la haba agenciao a la tabla
y ella me tapaba el bulto;
yaguan que all ganaba
no sala- ni con indulto.

110
Y pa mejor hasta el moro
se me jue de entre las manos;
no soy lerdo pero, hermano,
vino el comendante un da
diciendo que lo quera
pa ensearle a comer grano.

111
Afigrese cualquiera
la suerte de este su amigo,
a pie y mostrando el umbligo,
estropiao, pobre y desnudo;
ni por castigo se pudo
hacerse ms mal conmigo.

112
Ans pasaron los meses,
y vino el ao siguiente,
y las cosas igualmente
siguieron del mesmo modo:
adrede parece todo
pa atormentar a la gente.

113
No tenamos ms permiso,
ni otro alivio la gauchada,
que salir de madrugada,
cuando no haba indio ninguno,
campo ajuera a hacer boliadas
desocando los reyunos.

114
Y cibamos al cantn
con los fletes aplastaos,
pero a veces medio aviaos
con plumas y algunos cueros,
que pronto con el pulpero
los tenamos negociaos.

115
Era un amigo del jefe
que con un boliche estaba;
yerba y tabaco nos daba
por la pluma de avestruz,
y hasta le haca ver la luz
al que un cuero le llevaba.

116
Slo tena cuatro frascos
y unas barricas vacas,
y a la gente le venda
todo cuanto precisaba...
algunos creiban que estaba
all la provedura.

117
Ah, pulpero habilidoso!
Nada le sola faltar.
Ahijuna!, Para tragar
tena un buche de and;
la gente le dio en llamar
el boliche de virt.

118
Aunque es justo que quien vende
algn poquito muerda,
tiraba tanto la cuerda
que, con sus cuatro limetas
l cargaba las carretas
de plumas, cueros y cerda.

119
Nos tena apuntaos a todos
con ms cuentas que un rosario,
cuando se anunci un salario
que iban a dar, o un socorro;
pero sabe Dios qu zorro
se lo comi al comisario;

120
pues nunca lo vi llegar,
y al cabo de muchos das
en la mesma pulpera
dieron una gena cuenta,
que la gente muy contenta
de tan pobre reciba.

121
Sacaron unos sus prendas,
que las tenan empeadas;
por sus deudas atrasadas
dieron otros el dinero;
al fin de fiesta el pulpero
se qued con la mascada.

122
Yo me arrescost a un horcn
dando tiempo a que pagaran,
y poniendo gena cara
estuve hacindome el poyo,
a esperar que me llamaran
para recibir mi boyo.

123
Pero ahi me puede quedar
pegao pa siempre al horcn,
ya era casi la oracin
y ninguno me llamaba;
la cosa se me ublaba
y me dentr comezn.

124
Pa sacarme el entripao
vi al mayor, y lo fi a hablar;
yo me lo empec a atracar,
y como con poca gana
le dije: tal vez maana
acabarn de pagar.

125
Que maana ni otro da!,
Al punto me contest:
la paga ya se acab;
siempre has de ser animal!
Me ra y le dije: yo...
no he recebido ni un rial.

126
Se le pusieron los ojos
que se le queran salir,
y ahi no ms volvi a decir
comindome con la vista:
y qu quers recibir
si no has dentrao en la lista?

127
Esto s que es amolar,
dije yo pa mis adentros;
van dos aos que me encuentro
y hasta aura he visto ni un grullo;
dentro en todos los barullos
pero en las listas no dentro.

128
Vide el pleito mal parao
y no quise aguardar ms...
es geno vivir en paz
con quien nos ha de mandar;
y reculando pa atrs
me le empec a retirar.

129
Supo todo el comendante
y me llam al otro da,
dicindome que quera
aviriguar bien las cosas...
que no era el tiempo de rosas,
que aura a naides se deba.

130
Llam al cabo y al sargento
y empez la indagacin:
si haba venido al cantn
en tal tiempo o en tal otro...
y si haba venido en potro,
en reyuno o redomn.

131
Y todo era alborotar
al udo, y hacer papel;
conoc que era pastel
pa engordar con mi guayaca;
mas si voy al coronel
me hacen bramar en la estaca.

132
Ah, hijos de una...! La codicia
ojal les ruempa el saco!
Ni un pedazo de tabaco
le dan al pobre soldao,
y lo tienen, de delgao,
ms ligero que un guanaco.

133
Pero qu iba a hacerles yo,
charabn en el desierto;
ms bien me daba por muerto
pa no verme ms fundido:
y me les haca el dormido
aunque soy medio despierto.


V - Gringos en la frontera. La estaquiada.

134
Yo andaba desesperao,
aguardando una ocasin
que los indios un maln
nos dieran, y entre el estrago
hacrmeles cimarrn
y volverme pa mi pago.

135
Aquello no era servicio
ni defender la frontera;
aquello era ratonera
en que slo gana el juerte:
era jugar a la suerte
con una taba culera.

136
All tuito va al revs;
los milicos son los piones,
y andan en las poblaciones
emprestaos pa trabajar;
los rejuntan pa peliar
cuando entran indios ladrones.

137
Yo he visto en esa milonga
muchos jefes con estancia,
y piones en abundancia,
y majadas y rodeos;
he visto negocios feos
a pesar de mi inorancia.

138
Y colijo que no quieren
la barunda componer;
para eso no ha de tener,
el jefe que est de estable,
ms que su poncho y su sable,
su caballo y su deber.

139
Ansina, pues, conociendo
que aquel mal no tiene cura,
que tal vez mi sepoltura
si me quedo iba a encontrar,
pens mandarme mudar
como cosa ms sigura.

140
Y pa mejor, una noche
qu estaquiada me pegaron!
Casi me descoyuntaron
por motivo de una gresca:
ahijuna, si me estiraron
lo mesmo que guasca fresca!

141
Jams me puedo olvidar
lo que esa vez me pas;
dentrando una noche yo
al fortn, un enganchao,
que estaba medio mamao,
all me desconoci.

142
Era un gringo tan bozal,
que nada se le entenda,
quin sabe de ande sera!
Tal vez no juera cristiano,
pues lo nico que deca
es que era papolitano.

143
Estaba de centinela
y por causa del peludo
verme ms claro no pudo,
y esa jue la culpa toda:
el bruto se asust al udo
y fi el pavo de la boda.

144
Cuando me vido acercar:
quin vivore-? Pregunt;
qu vboras?, Dije yo.
Ha garto!, Me peg el grito,
y yo dije despacito:
ms lagarto sers vos!

145
Ahi no ms, cristo me valga!,
Rastrillar el jusil siento:
me agach, y en el momento
el bruto me larg un chumbo;
mamao, me tir sin rumbo,
que si no, no cuento el cuento.

146
Por de contao, con el tiro
se alborot el avispero;
los oficiales salieron
y se empez la juncin;
qued en su puesto el nacin,
y yo fi al estaquiadero.

147
Entre cuatro bayonetas
me tendieron en el suelo;
vino el mayor medio en pedo
y all se puso a gritar:
pcaro, te he de ensear
andar reclamando sueldos!

148
De las manos y las patas
me ataron cuatro cinchones;
les aguant los tirones
sin que ni un ay! Se me oyera,
y al gringo la noche entera
lo hart con mis maldiciones.

149
Yo no s porqu el gobierno
nos manda aqu a la frontera
gringada que ni siquiera
se sabe atracar a un pingo.
Si creer al mandar un gringo
que nos manda alguna fiera!

150
No hacen ms que dar trabajo,
pues no saben ni ensillar;
no sirven ni pa carniar:
y yo he visto muchas veces
que ni voltiadas las reses
se les queran arrimar.

151
Y lo pasan sus mercedes
lengetiando pico a pico
hasta que viene un milico
a servirles al asao-
y eso s, en lo delicaos,
parecen hijos de rico.

152
Si hay calor, ya no son gente;
si yela, todos tiritan;
si ust no les da, no pitan
por no gastar en tabaco,
y cuando pescan un naco
uno al otro se lo quitan.

153
Cuando llueve se acoquinan
como perro que oye truenos.
Que diablos!, Slo son genos
pa vivir entre maricas,
y nunca se andan con chicas
para alzar ponchos ajenos.

154
Pa vichar son como ciegos;
no hay ejemplo de que entiendan,
ni hay uno solo que aprienda,
al ver un bulto que cruza,
a saber si es avestruza,
o si es jinete, o hacienda.

155
Si salen a perseguir
despus de mucho aparato,
tuitos se pelan al rato
y va quedando el tendal:
esto es como en un nidal
echarle gevos a un gato.


VI - Desertor. Las ruinas del rancho.

156
vamos dentrando recin
a la parte mas sentida,
aunque es todita mi vida
de males una cadena:
a cada alma dolorida
le gusta cantar sus penas.

157
Se empez en aquel entonces
a rejuntar caballada,
y riunir la milicada
tenindola en el cantn,
para una despedicin
a sorprender a la indiada.

158
Nos anunciaban que iramos
sin carretas ni bagajes
a golpiar a los salvajes
en sus mesmas tolderas;
que a la gelta pagaran
licencindolo al gauchaje;

159
que en esta despedicin
tuviramos la esperanza;
que iba a venir sin tardanza,
segn el jefe cont,
un menistro o qu s yo-
que le llamaban don ganza;

160
que iba a riunir el ejrcito
y tuitos los batallones,
y que traiba unos caones
con ms rayas que un cotn;
pucha!- Las conversaciones
por all no tenan fin.

161
Pero esas trampas no enriedan
a los zorros de mi laya;
que esa ganza venga o vaya,
poco le importa a un matrero.
Yo tambin dej las rayas-
en los libros del pulpero.

162
Nunca ju gaucho dormido;
siempre pronto, siempre listo,
yo soy un hombre, qu cristo!,
Que nada me ha acobardao,
y siempre sal parao
en los trances que me he visto.

163
Dende chiquito gan
la vida con mi trabajo,
y aunque siempre estuve abajo
y no s lo que es subir
tambin el mucho sufrir
suele cansarnos, barajo!

164
En medio de mi inorancia
conozco que nada valgo:
soy la liebre o soy el galgo
asign los tiempos andan;
pero tambin los que mandan
debieran cuidarnos algo.

165
Una noche que riunidos
estaban en la carpeta
empinando una limeta
el jefe y el juez de paz,
yo no quise aguardar ms,
y me hice humo en un sotreta.

166
Me parece el campo organo
dende que libre me veo;
donde me lleva el deseo
all mis pasos dirijo,
y hasta en las sombras de fijo
que donde quiera rumbeo.

167
Entro y salgo del peligro
sin que me espante el estrago,
no aflojo al primer amago
ni jams fi gaucho lerdo:
soy pa rumbiar como el cerdo,
y pronto ca a mi pago.

168
Volva al cabo de tres aos
de tanto sufrir al udo
resertor, pobre y desnudo,
a procurar suerte nueva;
y lo mesmo que el peludo
enderec pa mi cueva.

169
No hall ni rastro del rancho:
slo estaba la tapera!
Por cristo si aquello era
pa enlutar el corazn!
Yo jur en esa ocasin
ser mas malo que una fiera!

170
Quin no sentir lo mesmo
cuando ans padece tanto!
Puedo asigurar que el llanto
como una mujer largu:
ay, mi Dios: si me qued
ms triste que jueves santo!

171
Slo se oban los aullidos
de un gato que se salv;
el pobre se guareci
cerca, en una vizcachera:
vena como si supiera
que estaba de gelta yo.

172
Al dirme dej la hacienda
que era todito mi haber;
pronto debamos volver,
sign el juez prometa,
y hasta entonces cuidara
de los bienes, la mujer.

173
Despus me cont un vecino
que el campo se lo pidieron;
la hacienda se la vendieron
pa pagar arrendamientos,
y qu s yo cuantos cuentos;
pero todo lo fundieron,

174
los pobrecitos muchachos,
entre tantas afliciones,
se conchabaron de piones;
mas qu iban a trabajar,
si eran como los pichones
sin acabar de emplumar!

175
Por ahi andarn sufriendo
de nuestra suerte el rigor:
me han contao que el mayor
nunca dejaba a su hermano;
puede ser que algn cristiano
los recoja por favor.

176
Y la pobre mi mujer,
Dios sabe cunto sufri!
Me dicen que se vol
con no s qu gaviln:
sin duda a buscar el pan
que no poda darle yo.

177
No es raro que a uno le falte
lo que a algn otro le sobre
si no le qued ni un cobre
sino de hijos un enjambre.
Que ms iba a hacer la pobre
para no morirse de hambre?

178
Tal vez no te vuelva a ver,
prienda de mi corazn!
Dios te d su protecin
ya que no me la dio a m,
y a mis hijos dende aqu
les echo mi bendicin.

179
Como hijitos de la cuna
andarn por ahi sin madre;
ya se quedaron sin padre,
y ans la suerte los deja
sin naides que los proteja
y sin perro que les ladre.

180
Los pobrecitos tal vez
no tengan ande abrigarse,
ni ramada ande ganarse,
ni rincn ande meterse,
ni camisa que ponerse,
ni poncho con que taparse.

181
Tal vez los vern sufrir
sin tenerles compasin;
puede que alguna ocasin,
aunque los vean tiritando,
los echen de algn jogn
pa que no estn estorbando.

182
Y al verse ansina espantaos
como se espanta a los perros,
irn los hijos de Fierro,
con la cola entre las piernas,
a buscar almas ms tiernas
o esconderse en algn cerro.

183
Mas tambin en este juego
voy a pedir mi bolada;
a naides le debo nada,
ni pido cuartel ni doy:
y ninguno dende hoy
ha de llevarme en la armada.

184
Yo he sido manso primero,
y ser gaucho matrero;
en mi triste circunstancia,
aunque es mi mal tan projundo,
nac y me he criado en estancia.
Pero ya conozco el mundo.

185
Ya les conozco sus maas,
le conozco sus cucaas;
s como hacen la partida,
la enriedan y la manejan;
deshacer la madeja
aunque me cueste la vida.

186
Y aguante el que no se anime
a meterse en tanto engorro
o si no aprtese el gorro
y para otra tierra emigre;
pero yo ando como el tigre
que le roban los cachorros.

187
Aunque muchos creen que el gaucho
tiene alma de reyuno,
no se encontrar a ninguno
que no le dueblen las penas;
mas no debe aflojar uno
mientras hay sangre en las venas


VII - Pelea con el moreno.

188
De carta de ms me va
sin saber a donde dirme;
mas dijeron que era vago
y entraron a perseguirme.

189
Nunca se achican los males,
van poco a poco creciendo,
y ansina me vide pronto
obligado a andar juyendo.

190
No tena mujer ni rancho
y a ms, era resertor;
no tena una prenda gena
ni un peso en el tirador

191
a mis hijos infelices
pens volverlos a hallar,
y andaba de un lao al otro
sin tener ni qu pitar.

192
Supe una vez por desgracia
que haba un baile por all,
y medio desesperao
a ver la milonga fui.

193
Riunidos al pericn
tantos amigos hall,
que alegre de verme entre ellos
esa noche me aped.

194
Como nunca, en la ocasin
por peliar me dio la tranca.
Y la emprend con un negro
que trujo una negra en ancas.

195
Al ver llegar la morena,
que no haca caso de naides,
le dije con la mama:
va-ca-yendo gente al baile.

196
La negra entendi la cosa
y no tard en contestarme,
mirndome como a un perro:
ms vaca ser su madre.

197
Y dentr al baile muy tiesa
con ms cola que una zorra,
haciendo blanquiar los dientes
lo mesmo que mazamorra.

198
!Negra linda!- Dije yo.
Me gusta- pa la carona;
y me puse a champurriar
esta coplita fregona:

199
a los blancos hizo Dios,
a los mulatos san pedro,
a los negros hizo el diablo
para tizn del infierno.

200
Haba estao juntando rabia
el moreno dende ajuera;
en lo escuro le brillaban
los ojos como linterna.

201
Lo conoc retobao,
me acerqu y le dije presto:
po-r-rudo que un hombre sea
nunca se enoja por esto.

202
Corcovi el de los tamangos
y creyndose muy fijo:
ms porrudo sers vos,
gaucho rotoso!, Me dijo.

203
Y ya se me vino al humo
como a buscarme la hebra,
y un golpe le acomod
con el porrn de ginebra.

204
Ahi noms peg el de holln
mas gruidos que un chanchito,
y pelando el envenao
me atropell dando gritos.

205
Pegu un brinco y abr cancha
dicindoles: caballeros,
dejen venir ese toro.
Solo nac- solo muero.

206
El negro, despus del golpe,
se haba el poncho refalao
y dijo: vas a saber
si es solo o acompaado.

207
Y mientras se arremang,
yo me saqu las espuelas,
pues malici que aquel to
no era de arriar con las riendas.

208
No hay cosa como el peligro
pa refrescar un mamao;
hasta la vista se aclara
por mucho que haiga chupao.

209
El negro me atropell
como a quererme comer;
me hizo dos tiros seguidos
y los dos le abaraj.

210
Yo tena un facn con s,
que era de lima de acero;
le hice un tiro, lo quit
y vino ciego el moreno;

211
y en el medio de las aspas
un planazo le asent,
que lo largu culebriando
lo mesmo que buscapi.

212
Le coloriaron las motas
con la sangre de la herida,
y volvi a venir jurioso
como una tigra parida.

213
Y ya me hizo relumbrar
por los ojos el cuchillo,
alcanzando con la punta
a cortarme en un carrillo.

214
Me hirvi la sangre en las venas
y me le afirm al moreno,
dndole de punta y hacha
pa dejar un diablo menos.

215
Por fin en una topada
en el cuchillo lo alc,
y como un saco de gesos
contra un cerco lo largu.

216
Tir unas cuantas patadas
y ya cant pal carnero:
nunca me puedo olvidar
de la agona de aquel negro.

217
En esto la negra vino
con los ojos como aj
y empez la pobre all
a bramar como una loba.
Yo quise darle una soba
a ver si la haca callar,
mas pude reflesionar
que era malo en aquel punto,
y por respeto al dijunto
no la quise castigar.

218
Limpi el facn en los pastos,
desat mi redomn,
mont despacio y sal
al tranco pa el caadn.

219
Despus supe que al finao
ni siquiera lo velaron,
y retobao en un cuero,
sin rezarle lo enterraron.

220
Y dicen que dende entonces,
cuando es la noche serena
suele verse una luz mala
como de alma que anda en pena.

221
Yo tengo intencin a veces,
para que no pene tanto,
de sacar de all los gesos
y echarlos al camposanto.


VIII - El ser gaucho es un delito.

222
otra vez en un boliche
estaba haciendo la tarde;
cay un gaucho que hacia alarde
de guapo y peliador;
a la llegada meti
el pingo hasta la ramada,
y yo sin decirle nada
me qued en el mostrador.

223
Era un terne de aquel pago
que naides lo reprenda,
que sus enriedos tena
con el seor comendante;
y como era protegido,
andaba muy entonao,
y a cualquier desgraciao
lo llevaba por delante.

224
Ah pobre! Si l mismo creiba
que la vida le sobraba;
ninguno dira que andaba
aguaitndolo la muerte.
Pero ans pasa en el mundo,
es ans la triste vida:
pa todos est escondida
la gena o la mala suerte.

225
Se tir al suelo; al dentrar
le dio un empelln a un vasco,
y me alarg un medio frasco
diciendo: beba cuao.
Por su hermana, contest.
Que por la ma no hay cuidao.

226
Ah, gaucho!, Me respondi;
de que pago ser crioyo?
Lo andar buscando el hoyo?
Deber tener gen cuero;
pero ande bala este toro
no bala ningn ternero.

227
Y ya salimos trenzaos
porque el hombre no era lerdo,
mas como el tino no pierdo,
y soy medio ligern,
le dej mostrando el sebo
de un revs con el facn.

228
Y como con la justicia
no andaba bien por all,
cuanto pataliar lo vi,
y el pulpero peg el grito,
ya pa el palenque sal
como hacindome chiquito.

229
Mont y me encomend a Dios,
rumbiando para otro pago,
que el gaucho que llaman vago
no puede tener querencia,
y ans de estrago en estrago
vive llorando la ausencia.

230
L andaba siempre juyendo,
siempre pobre y perseguido,
no tiene cueva ni nido
como si juera maldito;
porque el ser gaucho- barajo!,
El ser gaucho es un delito.

231
Es como el patrio de posta;
lo larga ste, aqul lo toma,
nunca se acaba la broma;
dende chico se parece
al arbolito que crece
desamparao en la loma.

232
Le echan la agua del bautismo
aqul que naci en la selva;
busca madre que te envuelva,
le dice el fraire y lo larga.
Y dentra a cruzar el mundo
como burro con la carga.

233
Y se cra viviendo al viento
como oveja sin trasquila;
mientras su padre en las filas
anda sirviendo al gobierno,
aunque tirite en invierno,
naides lo ampara ni asila.

234
Le llaman gaucho mamao
si lo pillan divertido,
y que es mal entretenido
si en un baile lo sorprienden;
hace mal si se defiende
y si no, se ve- fundido.

235
No tiene hijos ni mujer,
ni amigos ni protetores,
pues todos son sus seores
sin que ninguno lo ampare:
tiene la suerte del gey,
y donde ir el gey que no are?

236
Su casa es el pajonal,
su guarida es el desierto;
y si de hambre medio muerto
le echa el lazo a algn mamn,
lo persiguen como a plaito,
porque es un gaucho ladrn.

237
Y si de un golpe por ahi
lo dan gelta panza arriba,
no hay un alma compasiva
que le rece una oracin;
tal vez como cimarrn
en una cueva lo tiran.

238
l nada gana en la paz
y es el primero en la guerra;
no le perdonan si yerra,
que no saben perdonar,
porque el gaucho en esta tierra
slo sirve pa votar.

239
Para el son los calabozos,
para el las duras prisiones,
en su boca no hay razones
aunque la razn le sobre;
que son campanas de palo
las razones de los pobres.

240
Si uno aguanta, es gaucho bruto;
si no aguanta es gaucho malo.
Dele azote, dele palo,
porque es lo que l necesita!
De todo el que naci gaucho
sta es la suerte maldita.

241
Vamos suerte, vamos juntos
dende que juntos nacimos;
y ya que juntos vivimos
sin podernos dividir-
yo abrir con mi cuchillo
el camino pa seguir


IX - Matreriando. La lucha con la partida.

242
matreriando lo pasaba
ya a las casas no vena;
sola arrimarme de da,
mas, lo mesmos que el carancho,
siempre estaba sobre el rancho
espiando a la poleca.

243
Viva el gaucho que ande mal,
como zorro perseguido,
hasta que al menor descuido
se lo atarasquen los perros,
pues nunca le falta un yerro
al hombre ms alvertido.

244
Y en esa hora de la tarde
en que tuito se adormece,
que el mundo dentrar parece
a vivir en pura calma,
con las tristezas del alma
al pajonal enderiece.

245
Bala el tierno corderito
al lao de la blanca oveja,
y a la vaca que se aleja
llama el ternero amarrao;
pero el gaucho desgraciao
no tiene a quien dar su oveja.

246
Ans es que al venir la noche
iba a buscar mi guarida,
pues ande el tigre se anida
tambin el hombre lo pasa,
y no quera que en las casas
me rodiara la partida.

247
Pues aun cuando vengan ellos
cumpliendo con su deberes,
yo tengo otros pareceres,
y en esa conduta vivo:
que no debe un gaucho altivo
peliar entre las mujeres.

248
Y al campo me iba solito,
ms matrero que el venao,
como perro abandonao
a buscar una tapera,
o en alguna vizcachera
pasar la noche tirao.

249
Sin punto ni rumbo fijo
en aquella inmensid,
entre tanta escurid
anda el gaucho como duende;
all jams lo sorpriende
dormido, la autorid.

250
Su esperanza es el coraje,
su guardia es la precaucin,
su pingo es la salvacin,
y pasa uno en su desvelo,
sin ms amparo que el cielo
ni otro amigo que el facn.

251
Ans me hallaba una noche
contemplando las estrellas,
que le parecen ms bellas
cuanto uno es ms desgraciao,
y que Dios las haiga criao
para consolarse en ellas.

252
Les tiene el hombre cario
y siempre con alegra
ve salir las tres maras;
que si llueve, cuanto escampa,
las estrellas son la gua
que el gaucho tiene en la pampa.

253
Aqu no valen dotores,
slo vale la esperiencia;
aqu veran su inocencia
sos que todo lo saben,
porque esto tiene otra llave
y el gaucho tiene su cencia.

254
Es triste en medio del campo
pasarse noches enteras
contemplando en sus carreras
las estrellas que Dios cra,
sin tener ms compaa
que su delito y las fieras.

255
Me encontraba como digo,
en aquella soled,
entre tanta escurid,
echando al viento mis quejas,
cuando el grito del chaj
me hizo parar las orejas.

256
Como lumbriz me pegu
al suelo para escuchar;
pronto sent retumbar
las pisadas de los fletes,
y que eran muchos jinetes
conoc sin vacilar.

257
Cuando el hombre est en peligro
no debe tener confianza;
ans tendido de panza
puse toda mi atencin
y ya escuch sin tardanza
como el ruido de un latn.

258
Se venan tan calladitos
que yo me puse en cuidao;
tal vez me hubieran bombiao
y ya me venan a buscar;
mas no quise disparar,
que eso es de gaucho morao.

259
Al punto me santig
y ech de giebra un taco;
lo mesmito que el mataco
me arroy con el porrn;
si han de darme pa tabaco,
dije, sta es gena ocasin.

260
Me refal las espuelas,
para no peliar con grillos;
me arremangu el calzoncillo,
y me ajust bien la faja,
y en una mata de paja
prob el filo del cuchillo.

261
Para tenerlo a la mano
el flete en el pasto at,
la cincha le acomod,
y, en un trance como aqul,
haciendo espaldas en l
quietito los aguard.

262
Cuando cerca los sent,
y que ahi no ms se pararon,
los pelos se me erizaron
y, aunque nada van mis ojos,
no se han de morir de antojo,
les dije, cuando llegaron.

263
Yo quise hacerles saber
que all se hallaba un varn;
les conoc la intencin
y solamente por eso
es que les gan el tirn,
sin aguardar voz de preso.

264
Vos sos un gaucho matrero,
dijo uno, hacindose el geno.
Vos mataste un moreno
y otro en una pulpera,
y aqu est la poleca
que viene a ajustar tus cuentas;
te va alzar por las cuarenta
si te resists hoy da.

265
No me vengan, contest,
con relacin de dijuntos;
sos son otros asuntos;
vean si me pueden llevar,
que yo no me he de entregar,
aunque vengan todos juntos.

266
Pero no aguardaron ms
y se apiaron en montn;
como a perro cimarrn
me rodiaron entre tantos;
ya me encomend a los santos,
y ech mano a mi facn.

267
Y ya vide el fogonazo
de un tiro de garabina,
mas quiso la suerte indina
de aquel maula, que me errase,
y ahi no ms lo levantase
lo mesmo que una sardina.

268
A otro que estaba apurao
acomodando una bola,
le hice una dentrada sola
y le hice sentir el Fierro,
y ya sali como el perro
cuando le pisan la cola.

269
Era tanta la aflicin
y la angurria que venan,
que tuitos se me venan,
donde yo los esperaba;
uno al otro se estorbaba
y con las ganas no van.

270
Dos de ellos que traiban sables
ms garifos y resueltos,
en las hilachas envueltos
enfrente se me pararon,
y a un tiempo me atropellaron
lo mesmo que perros sueltos.

271
Me fui reculando en falso
y el poncho adelante ech,
y en cuanto le puso el pie
uno medio chapetn,
de pronto le di un tirn
y de espaldas lo largu

272
al verse sin compaero
el otro se sofren;
entonces le dentr yo,
sin dejarlo resollar,
pero ya empez a aflojar
y a la pu-n-ta dispar.

273
Uno que en una tacuara
haba atao una tijera,
se vino como si juera
palenque de atar terneros,
pero en dos tiros certeros
sali aullando campo ajuera.

274
Por suerte en aquel momento
vena coloriando el alba
y yo dije: si me salva
la virgen en este apuro,
en adelante le juro
ser ms geno que una malva.

275
Pegu un brinco y entre todos
sin miedo me entrever;
hecho ovillo me qued
y ya me carg una yunta,
y por el suelo la punta
de mi facn les jugu.

276
El ms engolosinao
se me api con un hachazo;
se lo quit con el brazo;
de no, me mata los piojos;
y antes de que diera un paso
le ech tierra en los dos ojos.

277
Y mientras se sacuda
refregndose la vista,
yo me le fui como lista
y ahi no ms me le afirm,
dicindole: Dios te asista,
y de un revs lo volti.

278
Pero en ese punto mesmo
sent que por las costillas
un sable me haca cosquillas
y la sangre me hel;
dende ese momento yo
me sal de mis casillas.

279
Di para atrs unos pasos
hasta que pude hacer pie;
por delante me lo ech
de punta y tajos a un criollo;
meti la pata en un hoyo,
y yo al hoyo lo mand.

280
Tal vez en el corazn
le toc un santo bendito
a un gaucho, que peg el grito
y dijo: Cruz no consiente
que se cometa el delito
de matar a un valiente!

281
Y ahi no ms se me apari,
dentrndole a la partida;
yo les hice otra embestida
pues entre dos era robo;
y el Cruz era como lobo
que defiende su guarida.

282
Uno despach al infierno
de dos que lo atropellaron;
los dems remoliniaron,
pues bamos a la fija,
y a poco andar dispararon
lo mesmo que sabandija.

283
Ah quedaron largo a largo
los que estiaron la jeta;
otro iba como maleta,
y Cruz de atrs les deca:
que venga otra poleca
a llevarlos en carreta.

284
Yo junt las osamentas,
me hinqu y les rec un bendito,
hice una cruz de un palito
y ped a mi Dios clemente
me perdonara el delito
de haber muerto tanta gente.

285
Dejamos amotonaos
a los pobres que murieron;
no s si los recogieron,
porque nos fuimos a un rancho,
o si tal vez los caranchos
ahi no ms se los comieron.

286
Lo agarramos mano a mano
entre los dos al porrn:
en semejante ocasin
un trago a cualquiera encanta;
y Cruz no era remoln
ni pijotiaba garganta.

287
Calentamos los gargueros
y nos largamos muy tiesos,
siguiendo siempre los besos
al pichel, y por mas seas,
bamos como cigeas
estirando los pescuezos.

288
Yo me voy, le dije, amigo,
donde la suerte me lleve,
y si es que alguno se atreve,
a ponerse en mi camino,
yo seguir mi destino,
que el hombre hace lo que debe.

289
Soy un gaucho desgraciao,
no tengo donde ampararme,
ni un palo donde rascarme,
ni un rbol que me cubije:
pero ni aun esto me aflige
porque yo s manejarme.

290
Antes de cair al servicio,
tenia familia y hacienda;
cuando volv, ni la prenda
me la haban dejao ya.
Dios sabe en lo que vendr
a parar esta contienda.


X - Por culpa de una mujer.

291
amigazo, pa sufrir
han nacido los varones;
estas son las ocasiones
de mostrarse un hombre juerte,
hasta que venga la muerte
y lo agarre a coscorrones.

292
El andar tan despilchao
ningn mrito me quita;
sin ser un alma bendita
me duelo del mal ajeno:
soy un pastel con relleno
que parece torta frita.

293
Tampoco me faltan males
y desgracias, le prevengo;
tambin mis desdichas tengo,
aunque esto poco me aflige:
yo s hacerme el chango rengo
cuando la cosa lo esige.

294
Y con algunos ardiles
voy viviendo, aunque rotoso;
a veces me hago el sarnoso
y no tengo ni un granito,
pero al chifle voy ganoso
como panzn al maz frito.

295
A m no me matan penas
mientras tenga el cuero sano;
venga el sol en el verano
y la escarcha en el invierno
por qu afligirse el cristiano?

296
Hagmosle cara fiera
a los males, compaero,
porque el zorro ms matrero
suele cair como un chorlito;
viene por un corderito
y en la estaca deja el cuero.

297
Hoy tenemos que sufrir
males que no tienen nombre,
pero esto a nadies lo asombre
porque ansina es el pastel,
y tiene que dar el hombre
mas geltas que un carretel.

298
Yo nunca me he de entregar
a los brazos de la muerte;
arrastro mi triste suerte
paso a paso y como pueda,
que donde el dbil se queda
se suele escapar el juerte.

299
Y ricuerde cada cual
lo que cada cual sufri,
que lo que es, amigo, yo,
hago ans la cuenta ma:
ya lo pasado pas;
maana ser otro da.

300
Yo tambin tuve una pilcha
que me enllen el corazn,
y si en aquella ocasin
alguien me hubiera buscao,
siguro que me haba hallao
ms prendido que un botn.

301
En la geya del querer
no hay animal que se pierda-
las mujeres no son lerdas,
y todo gaucho es dotor
si pa cantarle al amor
tiene que templar las cuerdas.

302
Quin es de una alma tan dura
que no quiera una mujer!
Lo alivia en su padecer:
si no sale calavera
es la mejor compaera
que el hombre puede tener.

303
Si es gena, no lo abandona
cuando lo ve desgraciao,
lo asiste con su cuidao,
y con afn carioso,
y ust tal vez ni un rebozo
ni una pollera le ha dao.

304
Grandemente lo pasaba
con aquella prenda ma,
viviendo con alegra
como la mosca en la miel!
Amigo, qu tiempo aquel!
La pucha, que la quera!

305
Era la guila que a un rbol
dende las nubes baj;
era ms linda que el alba
cuando va rayando el sol;
era la flor deliciosa
que entre el trebolar creci.

306
Pero, amigo, el comendante
que mandaba la milicia,
como que no desperdicia
se fue refalando a casa;
yo le conoc en la traza
que el hombre traiba malicia.

307
l me daba voz de amigo,
pero no le tena fe;
era el jefe, y ya se ve,
no poda competir yo;
en mi rancho se peg
lo mesmo que un saguaip.

308
A poco andar, conoc
que ya me haba desbancao,
y l siempre muy entonao,
aunque sin darme ni un cobre,
me tena de lao a lao
como encomienda de pobre.

309
A cada rato, de chasque
me haca dir a gran distancia;
ya me mandaba a una estancia,
ya al pueblo, ya a la frontera;
pero l en la comendancia
no pona los pies siquiera.

310
Es triste a no poder ms
el hombre en su padecer,
si no tiene una mujer
que lo ampare y lo consuele:
mas pa que otro se la pele
lo mejor es no tener.

311
No me gusta que otro gallo
le cacaree a mi gallina;
yo andaba ya con la espina,
hasta que en una ocasin
lo pille junto al jogn
abrazndome a la china.

312
Tena el viejito una cara
de ternero mal lamido,
y al verle tan atrevido
le dije: que le aproveche!-
Que haba sido pa el amor
como gaucho pa la leche.

313
Pel la espalda y se vino
como a quererme ensartar,
pero yo sin tutubiar
le volv al punto a decir:
cuidado!, No te vas a per-tigo;
pon cuarta pa salir.

314
Un puntazo me larg,
pero el cuerpo le saqu,
y en cuanto se lo quit,
para no matar un viejo,
con cuidado, medio de lejos
un palazo le asent.

315
Y como nunca al que manda
le falta algn aduln,
uno que en esa ocasin
se encontraba all presente,
vino apretando los dientes
como perrito mamn.

316
Me hizo un tiro de revulver
que el hombre crey siguro;
era confiado y le juro
que cerquita se arrimaba,
pero, siempre en un apuro
se desentumen mis tabas.

317
l me sigui menudiando
mas sin poderme acertar,
y yo, dele culebriar,
hasta que al fin le dentr
y ahi no ms lo despach
sin dejarlo resollar.

318
Dentr a campiar en seguida
al viejito enamorao-
el pobre se haba ganao
en un noque de leja.
Quin sabe cmo estara
del susto que haba llevao!

319
Es zonzo el cristiano macho
cuando el amor lo domina!
l la miraba a la indina,
y una cosa tan jedionda
sent yo, que ni en la fonda
he visto tal jedentina

320
Y le dije: pa su agela
han de ser esas perdices.
Yo me tap las narices,
y me sal esternudando,
y el viejo qued olfatiando
como chico con lumbrices.

321
Cuando la mula recula,
seal que quiere cociar,
ans se suele portar
aunque ella lo disimula;
recula como la mula
la mujer, para olvidar.

322
Alc mis ponchos y mis prendas
y me largu a padecer
por culpa de una mujer
que quiso engaar a dos;
al rancho le dije adis,
para nunca ms volver.

323
Las mujeres, dende entonces,
conoc a todas en una;
ya no he de probar fortuna
con carta tan conocida:
mujer y perra parida,
no se me acerca ninguna!.


XI - A bailar un pericn.

324
a otros les brotan las coplas
como agua de manantial;
pues a m me pasa igual;
aunque las mas nada valen,
de la boca se me salen
como ovejas de corral.

325
Que en puertiando la primera,
ya la siguen los dems,
y en montones las de atrs
contra los palos se estrellan,
y saltan y se atropellan
sin que se corten jams.

326
Y aunque yo por mi inorancia
con gran trabajo me esplico,
cuando llego a abrir el pico,
tengal por cosa cierta,
sale un verso y en la puerta
ya asoma el otro el hocico.

327
Y emprsteme su atencin;
me oir relatar las penas
de que traigo la alma llena;
porque en toda circustancia,
paga el gaucho su inorancia
con la sangre de sus venas.

328
Despus de aquella desgracia
me refugi en los pajales;
anduve entre los cardales
como bicho sin guarida;
pero, amigo, es esa vida
como vida de animales.

329
Y son tantas las miserias
en que me he salido ver,
que con tanto padecer
y sufrir tanta aflicin,
malicio que he de tener
un callo en el corazn.

330
Ans andaba como guacho
cuando pasa el temporal;
supe una vez por mi mal
de una milonga que haba,
y ya pa la pulpera
enderec mi bagual.

331
Era la casa del baile
un rancho de mala muerte,
y se enllen de tal suerte
que andbamos a empujones:
nunca faltan encontrones
cuando un pobre se divierte.

332
Yo tena unas medias botas
con tamaos verdugones;
me pusieron los talones
con crestas como gallos:
si viera mis afliciones
pensando yo que eran callos!

333
Con gato y con fandanguillo
haba empezado el changango,
y para ver el fandango
me col haciendom bola,
mas meti el diablo la cola,
y todo se volvi pango.

334
Haba sido el guitarrero
un gaucho duro de boca:
yo tengo paciencia poca
pa aguantar cuando no debo;
a ninguno me le atrevo,
pero me halla el que me toca.
335
A bailar un pericn
con una moza sal,
y cuanto me vido all
sin duda me conoci;
y estas coplitas cant
como por rarse de m:

336
las mujeres son todas
como las mulas;
yo no digo que todas,
pero hay algunas
que a las aves que vuelan
les sacan plumas.

337
Hay gauchos que presumen
de tener damas;
no digo que presumen,
pero se alaban,
y a lo mejor los dejan
tocando tablas.

338
Se secretiaron las hembras,
y yo ya me encocor;
voli la anca y le grit:
dej de cantar- chicharra!
Y de un tajo a la guitarra
tuitas las cuerdas cort.

339
Al punto sali de adentro
un gringo con un jusil;
pero nunca he sido vil,
poco el peligro me espanta;
yo me refal la manta
y la ech sobre el candil.

340
Gan en seguida la puerta
gritando: nadies me ataje!
Y alborotado el hembraje,
lo que todo quedo escuro,
empez a verse en apuro
mesturao con el gauchaje.

341
El primero que sali
fue el cantor, y se me vino;
pero yo no pierdo el tino
aunque haiga tomao un trago,
y hay algunos por mi pago
que me tienen por ladino.

342
No ha de haber achocao otro:
le sali cara la broma;
a su amigo cuando toma
se le despeja el sentido,
y el pobrecito haba sido
como carne de paloma.

343
Para prestar un socorro
las mujeres no son lerdas:
antes que la sangre pierda
lo arrimaron a unas pipas;
ahi lo dej con las tripas
como pa que hiciera cuerdas.

344
Mont y me largu a los campos
ms libre que el pensamiento,
como las nubes al viento
a vivir sin paradero,
que no tiene el que es matrero
nido, ni rancho, ni asiento.

345
No hay juerza contra el destino
que le ha sealao el cielo,
y aunque no tenga consuelo,
aguante el que est en trabajo!
Nadies se rasca pa abajo,
ni se lonjea contra el pelo!

346
Con el gaucho desgraciao
no hay uno que no se entone
la menor falta lo espone
a andar con los avestruces
faltan otros con ms luces
y siempre hay quien los perdone.


XII - Ans estuve en la partida.

347
Yo no s qu tantos meses
esta vida me dur;
a veces nos oblig
la miseria a comer potro:
me haba acompaao con otros
tan desgraciaos como yo

348
Mas para qu platicar
sobre esos males, canejos?
Nace el gaucho y se hace viejo,
sin que mejore su suerte,
hasta que por ahi la muerte
sale a cobrarle el pellejo.

349
Pero como no hay desgracia
que no acabe alguna vez,
me aconteci que despus
de sufrir tanto rigor,
un amigo, por favor,
me compuso con el juez.

350
Le alvertir que en mi pago
ya no va quedando un criollo:
se los ha tragao el hoyo,
o juido o muerto en la guerra;
porque, amigo, en esta tierra
nunca se acaba el embrollo.

351
Colijo que ju por eso
que me llam el juez un da,
y me dijo que quera
hacerme a su lao venir,
y que dentrase a servir
de soldao de poleca.

352
Y me larg una proclama
tratndome de valiente;
que yo era un hombre decente,
y que dende aquel momento
me nombraba de sargento
pa que mandara la gente.

353
Ans estuve en la partida,
pero qu haba de mandar?
Anoche al irlo a tomar
vide gena coyontura,
y a m no me gusta andar
con la lata a la cintura.

354
Ya conoce, pues, quin soy;
tenga confianza conmigo:
Cruz le dio mano de amigo,
y no lo ha de abandonar;
juntos podemos buscar
pa los dos un mesmo abrigo.

355
Andaremos de matreros
si es preciso pa salvar;
nunca nos ha de faltar
ni un gen pingo pa juir,
ni un pajal ande dormir,
ni un matambre que ensartar.

356
Y cuando sin trapo alguno
nos haiga el tiempo dejao,
yo le pedir emprestao
el cuero a cualquiera lobo,
y hago un poncho, si lo sobo,
mejor que poncho engomao.

357
Para m la cola es pecho
y el espinazo es cadera
hago mi nido ande quiera
y de lo que encuentro como;
me echo tierra sobre el lomo
y me apeo en cualquier tranquera.

358
Y dejo rodar la bola,
que algn da se ha de parar-
tiene el gaucho que aguantar
hasta que lo trague el hoyo,
o hasta que venga algn criollo
en esta tierra a mandar.

362
Todos se gelven proyetos
de colonias y carriles,
y tirar la plata a miles
en los gringos enganchaos,
mientras al pobre soldao
le pelan la cucha- ah, viles!

363
Pero si siguen las cosas
como van hasta el presente,
puede ser que redepente
veamos el campo disierto,
y blanquiando solamente
los gesos de los que han muerto.

359
Lo miran al pobre gaucho
como carne de cogote:
lo tratan al estricote
y si ans las cosas andan,
porque quieren los que mandan,
aguantemos los azotes.

360
Pucha! Si ust los oyera,
como yo en una ocasin
tuita la conversacin
que con otro tuvo el juez;
le asiguro que esa vez
se me achic el corazn.

361
Hablaban de hacerse ricos
con campos en la fronteras,
de sacarla ms ajuera,
donde haba campos baldidos
y llevar de los partidos
gente que la defendiera.

364
Hace mucho que sufrimos
la suerte reculativa
trabaja el gaucho y no arriba
porque a lo mejor del caso,
lo levantan de un sogazo
sin dejarle ni saliva.

365
De los males que sufrimos
hablan mucho los puebleros,
pero hacen como los teros
para esconder sus niditos:
en un lao pegan los gritos
y en otro tienen los gevos.

366
Y se hacen los que no aciertan
a dar con la coyontura:
mientras al gaucho lo apura
con rigor la autorid,
ellos a la enfermed
le estn errando la cura.


XIII. A los indios me refalo

367
ya veo que somos los dos
astillas del mesmo palo:
yo paso por gaucho malo
y ust anda del mesmo modo;
y yo, pa acabarlo todo,
a los indios me refalo.

368
Pido perdn a mi Dios
que tantos bienes me hizo,
pero dende que es preciso
que viva entre los infeles,
yo ser cruel con los crueles:
ans mi suerte lo quiso.

369
Dios form lindas las flores,
delicadas como son;
le dio toda perfecin
y cuanto l era capaz,
pero al hombre le dio ms
cuando le dio el corazn.

370
Le dio clarid a la luz,
juerza en su carrera al viento,
le dio vida y movimiento
dende la guila al gusano;
pero ms le dio al cristiano
al darle el entendimiento.

371
Y aunque a las aves les dio,
con otras cosas que inoro,
esos piquitos como oro
y un plumaje como tabla
le dio al hombre ms tesoro
al darle una lengua que habla.

372
Y dende que dio a las fieras
esa juria tan inmensa,
que no hay poder que las venza
ni nada que las asombre,
qu menos le dara al hombre
que el valor pa su defensa?

373
Pero tantos bienes juntos
al darle, malicio yo
que en sus adentros pens
que el hombre los precisaba
que los bienes igualaba
con las penas que le dio.

374
Y yo empujao por las mas
quiero salir de este infierno:
ya no soy pichn muy tierno
y s manejar la lanza,
y hasta los indios no alcanza
la facult de gobierno

375
yo s que all los caciques
amparan a los cristianos,
y que los tratan de
cuando se van por su gusto.
A qu andar pasando sustos-!
Alcemos el poncho y vamos.

376
En la cruzada hay peligros,
pero ni aun esto me aterra:
yo ruedo sobre la tierra
arrastrao por mi destino;
y si erramos el camino-
no es el primero que lo erra.

377
Si hemos de salvar o no,
de esto naides nos responde;
derecho ande el sol se esconde
tierra adentro hay que tirar;
algn da hemos de llegar-
despus sabremos a dnde.

378
No hemos de perder el rumbo:
los dos somos gena yunta.
El que es gaucho ve ande apunta
aunque inora ande se encuentra;
pa el lao en que el sol se dentra
dueblan los pastos la punta.

379
De hambre no pereceremos,
pues, sign otros me han dicho,
en los campos se hallan bichos
de los que uno necesita-
gamas, matacos, mulitas
avestruces y quirquinchos.

380
Cuando se anda en el desierto
se come uno hasta las colas;
lo han cruzao mujeres solas
llegando al fin con sal,
y ha de ser gaucho el and
que se escape de mis bolas.

381
Tampoco a la s le temo;
yo la aguanto muy contento;
busco agua olfatiando el viento
y, dende que no soy manco,
ande hay duraznillo blanco
cavo, y la saco al momento.

382
All habr sigurid
ya que aqu no la tenemos;
menos males pasaremos
y ha de haber grande alegra
el da que nos descolguemos
en alguna toldera.

383
Fabricaremos un toldo,
como lo hacen tantos otros,
con unos cueros de potro,
que sea sala y sea cocina.
Tal vez no falte una china
que se apiade de nosotros!

384
All no hay que trabajar,
vive uno como un seor;
de cuando en cuando un maln,
y si de l sale con vida,
lo pasa echao panza arriba
mirando dar gelta el sol

385
Y ya que a juerza de golpes
la suerte nos dej afls
puede que all veamos luz
y se acaben nuestras penas:
todas las tierras son genas;
vamons, amigo Cruz.

386
El que maneja las bolas,
el que sabe echar un pial
y sentrsele a un bagual
sin miedo de que lo baje,
entre los mesmos salvajes
no puede pasarlo mal.

387
El amor como la guerra
lo hace el criollo con canciones;
a ms de eso en los malones
podemos aviarnos de algo;
en fin amigo, yo salgo
de estas pelegrinaciones.

388
En este punto el cantor
busc un porrn pa consuelo,
ech un trago como un cielo,
dando fin a su argumento;
y de un golpe el instrumento
lo hizo astillas contra el suelo.

389
Ruempo, dijo, la guitarra,
pa no volverme a tentar;
ninguno la ha de tocar,
por siguro tengal;
pues naides ha de cantar
cuando este gaucho cant.

390
Y dar fin a mis coplas
con aire de relacin;
nunca falta un preguntn
ms curioso que mujer,
y tal vez quiera saber
como ju la conclusin.

391
Cruz y Fierro de una estancia
una tropilla se arriaron;
por delante se la echaron
como criollos entendidos,
y pronto sin ser sentidos
por la frontera cruzaron.

392
Y cuando la haban pasao,
una madrugada clara
le dijo Cruz que mirara
las ltimas poblaciones,
y a Fierro dos lagrimones
le rodaron por la cara.

393
Y siguiendo el fiel del rumbo
se entraron en el desierto,
no s si los habrn muerto
en alguna correra,
pero espero que algn da
sabr de ellos algo cierto.

394
Y ya con estas noticias
mi relacin acab;
por ser ciertas las cont,
todas la desgracias dichas:
es un telar de desdichas
cada gaucho que ust ve.

395
Pero ponga su esperanza
en el Dios que lo form;
y aqu me despido yo
que he relatao a mi modo
MALES QUE CONOCEN TODOS,
PERO QUE NAIDES CONT.





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(or any other work associated in any way with the phrase "Project
Gutenberg"), you agree to comply with all the terms of the Full Project
Gutenberg-tm License (available with this file or online at
https://gutenberg.org/license).


Section 1.  General Terms of Use and Redistributing Project Gutenberg-tm
electronic works

1.A.  By reading or using any part of this Project Gutenberg-tm
electronic work, you indicate that you have read, understand, agree to
and accept all the terms of this license and intellectual property
(trademark/copyright) agreement.  If you do not agree to abide by all
the terms of this agreement, you must cease using and return or destroy
all copies of Project Gutenberg-tm electronic works in your possession.
If you paid a fee for obtaining a copy of or access to a Project
Gutenberg-tm electronic work and you do not agree to be bound by the
terms of this agreement, you may obtain a refund from the person or
entity to whom you paid the fee as set forth in paragraph 1.E.8.

1.B.  "Project Gutenberg" is a registered trademark.  It may only be
used on or associated in any way with an electronic work by people who
agree to be bound by the terms of this agreement.  There are a few
things that you can do with most Project Gutenberg-tm electronic works
even without complying with the full terms of this agreement.  See
paragraph 1.C below.  There are a lot of things you can do with Project
Gutenberg-tm electronic works if you follow the terms of this agreement
and help preserve free future access to Project Gutenberg-tm electronic
works.  See paragraph 1.E below.

1.C.  The Project Gutenberg Literary Archive Foundation ("the Foundation"
or PGLAF), owns a compilation copyright in the collection of Project
Gutenberg-tm electronic works.  Nearly all the individual works in the
collection are in the public domain in the United States.  If an
individual work is in the public domain in the United States and you are
located in the United States, we do not claim a right to prevent you from
copying, distributing, performing, displaying or creating derivative
works based on the work as long as all references to Project Gutenberg
are removed.  Of course, we hope that you will support the Project
Gutenberg-tm mission of promoting free access to electronic works by
freely sharing Project Gutenberg-tm works in compliance with the terms of
this agreement for keeping the Project Gutenberg-tm name associated with
the work.  You can easily comply with the terms of this agreement by
keeping this work in the same format with its attached full Project
Gutenberg-tm License when you share it without charge with others.

1.D.  The copyright laws of the place where you are located also govern
what you can do with this work.  Copyright laws in most countries are in
a constant state of change.  If you are outside the United States, check
the laws of your country in addition to the terms of this agreement
before downloading, copying, displaying, performing, distributing or
creating derivative works based on this work or any other Project
Gutenberg-tm work.  The Foundation makes no representations concerning
the copyright status of any work in any country outside the United
States.

1.E.  Unless you have removed all references to Project Gutenberg:

1.E.1.  The following sentence, with active links to, or other immediate
access to, the full Project Gutenberg-tm License must appear prominently
whenever any copy of a Project Gutenberg-tm work (any work on which the
phrase "Project Gutenberg" appears, or with which the phrase "Project
Gutenberg" is associated) is accessed, displayed, performed, viewed,
copied or distributed:

This eBook is for the use of anyone anywhere at no cost and with
almost no restrictions whatsoever.  You may copy it, give it away or
re-use it under the terms of the Project Gutenberg License included
with this eBook or online at www.gutenberg.org

1.E.2.  If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is derived
from the public domain (does not contain a notice indicating that it is
posted with permission of the copyright holder), the work can be copied
and distributed to anyone in the United States without paying any fees
or charges.  If you are redistributing or providing access to a work
with the phrase "Project Gutenberg" associated with or appearing on the
work, you must comply either with the requirements of paragraphs 1.E.1
through 1.E.7 or obtain permission for the use of the work and the
Project Gutenberg-tm trademark as set forth in paragraphs 1.E.8 or
1.E.9.

1.E.3.  If an individual Project Gutenberg-tm electronic work is posted
with the permission of the copyright holder, your use and distribution
must comply with both paragraphs 1.E.1 through 1.E.7 and any additional
terms imposed by the copyright holder.  Additional terms will be linked
to the Project Gutenberg-tm License for all works posted with the
permission of the copyright holder found at the beginning of this work.

1.E.4.  Do not unlink or detach or remove the full Project Gutenberg-tm
License terms from this work, or any files containing a part of this
work or any other work associated with Project Gutenberg-tm.

1.E.5.  Do not copy, display, perform, distribute or redistribute this
electronic work, or any part of this electronic work, without
prominently displaying the sentence set forth in paragraph 1.E.1 with
active links or immediate access to the full terms of the Project
Gutenberg-tm License.

1.E.6.  You may convert to and distribute this work in any binary,
compressed, marked up, nonproprietary or proprietary form, including any
word processing or hypertext form.  However, if you provide access to or
distribute copies of a Project Gutenberg-tm work in a format other than
"Plain Vanilla ASCII" or other format used in the official version
posted on the official Project Gutenberg-tm web site (www.gutenberg.org),
you must, at no additional cost, fee or expense to the user, provide a
copy, a means of exporting a copy, or a means of obtaining a copy upon
request, of the work in its original "Plain Vanilla ASCII" or other
form.  Any alternate format must include the full Project Gutenberg-tm
License as specified in paragraph 1.E.1.

1.E.7.  Do not charge a fee for access to, viewing, displaying,
performing, copying or distributing any Project Gutenberg-tm works
unless you comply with paragraph 1.E.8 or 1.E.9.

1.E.8.  You may charge a reasonable fee for copies of or providing
access to or distributing Project Gutenberg-tm electronic works provided
that

- You pay a royalty fee of 20% of the gross profits you derive from
     the use of Project Gutenberg-tm works calculated using the method
     you already use to calculate your applicable taxes.  The fee is
     owed to the owner of the Project Gutenberg-tm trademark, but he
     has agreed to donate royalties under this paragraph to the
     Project Gutenberg Literary Archive Foundation.  Royalty payments
     must be paid within 60 days following each date on which you
     prepare (or are legally required to prepare) your periodic tax
     returns.  Royalty payments should be clearly marked as such and
     sent to the Project Gutenberg Literary Archive Foundation at the
     address specified in Section 4, "Information about donations to
     the Project Gutenberg Literary Archive Foundation."

- You provide a full refund of any money paid by a user who notifies
     you in writing (or by e-mail) within 30 days of receipt that s/he
     does not agree to the terms of the full Project Gutenberg-tm
     License.  You must require such a user to return or
     destroy all copies of the works possessed in a physical medium
     and discontinue all use of and all access to other copies of
     Project Gutenberg-tm works.

- You provide, in accordance with paragraph 1.F.3, a full refund of any
     money paid for a work or a replacement copy, if a defect in the
     electronic work is discovered and reported to you within 90 days
     of receipt of the work.

- You comply with all other terms of this agreement for free
     distribution of Project Gutenberg-tm works.

1.E.9.  If you wish to charge a fee or distribute a Project Gutenberg-tm
electronic work or group of works on different terms than are set
forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
both the Project Gutenberg Literary Archive Foundation and Michael
Hart, the owner of the Project Gutenberg-tm trademark.  Contact the
Foundation as set forth in Section 3 below.

1.F.

1.F.1.  Project Gutenberg volunteers and employees expend considerable
effort to identify, do copyright research on, transcribe and proofread
public domain works in creating the Project Gutenberg-tm
collection.  Despite these efforts, Project Gutenberg-tm electronic
works, and the medium on which they may be stored, may contain
"Defects," such as, but not limited to, incomplete, inaccurate or
corrupt data, transcription errors, a copyright or other intellectual
property infringement, a defective or damaged disk or other medium, a
computer virus, or computer codes that damage or cannot be read by
your equipment.

1.F.2.  LIMITED WARRANTY, DISCLAIMER OF DAMAGES - Except for the "Right
of Replacement or Refund" described in paragraph 1.F.3, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation, the owner of the Project
Gutenberg-tm trademark, and any other party distributing a Project
Gutenberg-tm electronic work under this agreement, disclaim all
liability to you for damages, costs and expenses, including legal
fees.  YOU AGREE THAT YOU HAVE NO REMEDIES FOR NEGLIGENCE, STRICT
LIABILITY, BREACH OF WARRANTY OR BREACH OF CONTRACT EXCEPT THOSE
PROVIDED IN PARAGRAPH F3.  YOU AGREE THAT THE FOUNDATION, THE
TRADEMARK OWNER, AND ANY DISTRIBUTOR UNDER THIS AGREEMENT WILL NOT BE
LIABLE TO YOU FOR ACTUAL, DIRECT, INDIRECT, CONSEQUENTIAL, PUNITIVE OR
INCIDENTAL DAMAGES EVEN IF YOU GIVE NOTICE OF THE POSSIBILITY OF SUCH
DAMAGE.

1.F.3.  LIMITED RIGHT OF REPLACEMENT OR REFUND - If you discover a
defect in this electronic work within 90 days of receiving it, you can
receive a refund of the money (if any) you paid for it by sending a
written explanation to the person you received the work from.  If you
received the work on a physical medium, you must return the medium with
your written explanation.  The person or entity that provided you with
the defective work may elect to provide a replacement copy in lieu of a
refund.  If you received the work electronically, the person or entity
providing it to you may choose to give you a second opportunity to
receive the work electronically in lieu of a refund.  If the second copy
is also defective, you may demand a refund in writing without further
opportunities to fix the problem.

1.F.4.  Except for the limited right of replacement or refund set forth
in paragraph 1.F.3, this work is provided to you 'AS-IS', WITH NO OTHER
WARRANTIES OF ANY KIND, EXPRESS OR IMPLIED, INCLUDING BUT NOT LIMITED TO
WARRANTIES OF MERCHANTIBILITY OR FITNESS FOR ANY PURPOSE.

1.F.5.  Some states do not allow disclaimers of certain implied
warranties or the exclusion or limitation of certain types of damages.
If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
the applicable state law.  The invalidity or unenforceability of any
provision of this agreement shall not void the remaining provisions.

1.F.6.  INDEMNITY - You agree to indemnify and hold the Foundation, the
trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
with this agreement, and any volunteers associated with the production,
promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
that arise directly or indirectly from any of the following which you do
or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.


Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, is critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at https://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
https://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at https://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org

Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit https://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including including checks, online payments and credit card
donations.  To donate, please visit: https://pglaf.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart was the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.

Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
unless a copyright notice is included.  Thus, we do not necessarily
keep eBooks in compliance with any particular paper edition.

Most people start at our Web site which has the main PG search facility:

     https://www.gutenberg.org

This Web site includes information about Project Gutenberg-tm,
including how to make donations to the Project Gutenberg Literary
Archive Foundation, how to help produce our new eBooks, and how to
subscribe to our email newsletter to hear about new eBooks.

*** END: FULL LICENSE ***

