The Project Gutenberg EBook of Viajes por Espaa, by Pedro Antonio de Alarcn

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Title: Viajes por Espaa

Author: Pedro Antonio de Alarcn

Release Date: August 14, 2008 [EBook #26314]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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[Nota del transcriptor: la ortografa del original no ha sido
actualizada.]




VIAJES

POR

ESPAA

DE

D. PEDRO ANTONIO DE ALARCN

DE LA REAL ACADEMIA ESPAOLA

VISITA AL MONASTERIO DE YUSTE, DOS DAS EN SALAMANCA.--LA GRANADINA.--DE
MADRID A SANTANDER. PRIMER VIAJE A TOLEDO.--EL ECLIPSE DE SOL DE 1860.
CUADRO GENERAL DE VIAJES.

TERCERA EDICIN

MADRID

EST. TIPOGRFICO SUCESORES DE RIVADENEYRA,

_Paseo de San Vicente, nm. 20_

1907

_Es propiedad del Autor.--Quedan hechos los depsitos que marca la
Ley._




NDICE

DEDICATORIA.--_Al Sr. D. Mariano Vzquez_

Una visita al Monasterio de Yuste

Dos das en Salamanca

La Granadina

De Madrid  Santander

Mi primer viaje  Toledo

El eclipse de sol de 1860

Cuadro general de mis viajes por Espaa




AL SEOR D. MARIANO VZQUEZ,

MAESTRO DE MSICA, INDIVIDUO DE NMERO DE LA REAL ACADEMIA DE BELLAS
ARTES, COMENDADOR DE LA REAL Y DISTINGUIDA ORDEN DE CARLOS III, Y DE
NMERO DE LA DE ISABEL LA CATLICA.


_Mi muy querido Mariano: Juntos hemos hecho, no slo algunos de los
viajes que menciono en la presente obra, como el de_ Madrid  Toledo _y
el de_ El Escorial  vila, _sino tambin el muy ms importante_ de la
adolescencia hasta la vejez, _pasando por los desiertos de la
ambicin_.....

_Saliste t de aquella metdica y bendita casa de la calle de Recogidas
de Granada, en donde, puedo decir que sin maestro, aprendiste 
interpretar las sublimes creaciones del Haydn espaol,  sea del maestro
Palacios, del colosal Beethoven, del profundo Weber, del apasionado
Schubert y de otros grandes compositores casi desconocidos entonces en
nuestra Pennsula; y sal yo de mi seminario eclesistico de Guadix
(fundado sobre las ruinas de un palacio moro), llevando en pugna dentro
de mi agitado cerebro  Santo Toms y  Rousseau,  Job y  lord Byron,
 Fr. Luis de Len y  Balzac,  Savonarola y  Aben-Humeya....._

_Nuestro encuentro, hoy mismo hace_ treinta aos, _fu en la
Alhambra..... All estaban ya reunidos, soando tambin con la gloria,
los dems que de cerca  de lejos haban de acompaarnos en la
peregrinacin.--Fernndez Jimnez, Moreno Nieto, Castro y Serrano,
Manuel del Palacio, tu pobre hermano Pepe, Antonio de la Cruz, Salvador
de Salvador, Prez Cosso, Soler, Pepe Luque, Moreno Gonzlez, Pineda_,
e tanti altri, _hoy ya viejos  muertos, levantaron el vuelo con
nosotros  como nosotros, desde aquella deliciosa mansin, en que
habamos formado la clebre sociedad de_ La Cuerda, _hasta las ingratas
orillas del Manzanares, donde algunos seguimos viviendo juntos dos aos
ms, bajo la denominacin de_ Colonia Granadina..... _Calle del Mesn
de Paredes! calle de los Caos! fonda del Carmen, que ya no existes!
ventorrillos, ventas y posadas, en que tan pobre y alegremente
pernoctamos durante nuestras primeras etapas por el mundo de las Letras,
de las Artes, de las Ciencias  de la Poltica!..... Quin os dijera
que muchos de aquellos locos mozuelos que tan dificultosamente pagaban
el gasto diario y tan alborotada traan la vecindad, haban de
convertirse en estas graves personas que hoy se complacen en recordar,
como inverosmiles leyendas,  cual si refiriesen travesuras de sus
propios hijos, aquellas graciosas cuanto inocentes calaveradas, no
reidas con el ms asiduo y heroico trabajo?

En Dios y mi nima te juro, reducindome  hablar de ti, Mariano mo,
que cuando, hace poco tiempo, te vea dirigir con universal aplauso la
orquesta del teatro Real, de donde mengua es de Espaa que ests alejado
y donde no has sido sustitudo ni lo sers nunca; cuando escuchaba 
insignes artistas nacionales y extranjeros ensalzar tu nombre sobre el
de todos los que haban ocupado aquel verdadero trono de la Msica, me
regocijaba tu gloria cual si fuera ma,  por lo menos, de toda la_
Colonia Granadina, _de_ 1854 __ 1856, _y que igual placer y ufana
siento cada vez que asisto  los grandes triunfos que sigues alcanzando
como Director de la sabia_ Sociedad de Conciertos, _admiracin de
propios y extraos_.....

_Todas estas cosas, que nunca te he dicho privadamente, tena ganas de
decirte en pblico, y por eso y para eso te dedico ese libro, en que
varias veces te nombro y en que figuras como actor y parte.--Mucho
lamento no haber podido escribir en l nuestras visitas _ Toledo _y _
vila _tan extensamente como algunas otras de mis expediciones
artsticas  poticas; pero t suplirs con tu buena memoria lo que yo
omita al hacer mencin de aqullas, y volvers  reirte homricamente al
recordar al_ To Tereso _de Toledo y al_ cicerone _que slo tena empeo
en que viramos la_ campana gorda _de la Catedral,  bien cuando te
representes en la imaginacin aquella maana deleitossima en que, con
tu hermano Paco, salimos  esperar  los arrieros que llevan de_ El
Barco de vila _ la estacin de_ vila _la rica uva que tanto se estima
en Madrid, y nos comimos no s cuntas libras por cabeza, al otro lado
de la ciudad, recostados en una romancesca muralla de color de naranja
marchita, dando cara  un paisaje verde y pedregoso, ms activos y
descuidados que  la presente, y con mucho, muchsimo menos luto en el
alma....._

_Adis, Mariano. Recibe con indulgencia este libro, y recibe tambin un
abrazo fraternal de tu paisano, amigo y compaero de viaje,_

PEDRO.

Madrid, 18 de Enero de 1883.




UNA VISITA AL MONASTERIO DE YUSTE

I


Si sois algo jinete (condicin _sine qua non_); si contis adems con
cuatro das y treinta duros de sobra, y tenis, por ltimo, en
_Navalmoral de la Mata_ algn conocido que os proporcione caballo y gua
podis hacer facilsimamente un viaje de primer orden--que os ofrecer
reunidos los mltiples goces de una exploracin geogrfico-pintoresca,
el grave inters de una excursin historial y artstica, y la religiosa
complacencia de aquellas romeras verdaderamente _patriticas_ que, como
todo deber cumplido, ufanan y alegran el alma de los que todava
respetan algo sobre la tierra.....--Podis, en suma, visitar el
_Monasterio de Yuste_.

Para ello..... (suponemos que estis en Madrid) empezaris por tomar un
billete, de berlina  de interior, hasta _Navalmoral de la Mata_, en la
Diligencia de Cceres[1],--que sale diariamente de la calle del Correo
de sta que fu corte,  las siete y media de la tarde.

La carretera es buena por lo general, y en ningn paraje peligrosa.
Pasaris sucesivamente por la _Dehesa de los Carabancheles_, donde los
Artilleros _tenan_ establecida su muy notable _Escuela prctica_;--por
las _Ventas de Alcorcn_ y por _Alcorcn_ mismo, que es como si
dijramos por el Svres de los actuales madrileos;--por _Mstoles_,
donde os acordaris de su rgano y de su clebre Alcalde del ao de
1808;--por _Navalcarnero_, uno de los principales lagares que surten de
pelen  Madrid;--por _Valmojado_, que nada tiene de mojado ni de valle,
pues ocupa un terreno muy alto y arcilloso;--por _Santa Cruz del
Retamar_, abundante en fiebres intermitentes y en carbones;--por
_Maqueda_, todava monumental hoy, cuanto poderosa en la antigedad
romana y en tiempos de nuestra doa Berenguela,--y, en fin, por _Santa
Olalla_, patria del historiador Alvar Gmez de Castro y del predicador
Cristbal Fonseca, ambos insignes varones y literatos;--con lo cual, al
amanecer (dado que viajis, como os lo aconsejamos, en primavera  en
otoo), os encontraris en _Talavera de la Reina_, confirmada (supongo)
recientemente con el nombre de _Talavera de la Repblica federal_.

Dicho se est que en todo este trayecto no habis visto casi nada, 
causa de la obscuridad de la noche y de haber ido proveyndoos de
_sueo_,  bien de _dormicin_  _dormimiento_ (como se deca antao,
para evitar confusiones entre la gana y el acto de dormir), y en ello
habris hecho perfectamente, pues no os esperan grandes _hteles_, que
digamos, en toda vuestra romera;--pero al llegar  _Talavera_, donde se
detiene el coche una hora y se toma chocolate, despertaris sin duda
alguna, y podris ver al paso muchas y muy buenas cosas.....

Por ahorraros gastos, no presuponemos que cais en la tentacin de pasar
todo un da en aquella ilustre villa, cuna del nclito Padre Mariana;
rica de monumentos arquitectnicos; emporio de los opimos frutos y
frutas de todo el pas que vais  recorrer; renombrada por sus barros
cocidos, que os indemnizan del bochorno cermico que pasasteis en
Alcorcn, y vecina del memorable campo de batalla en que espaoles 
ingleses dimos tan buena cuenta de Jos Napolen, de Sebastiani, de
Vctor y de otros generales del Imperio, con ms de 50.000 soldados
vencedores de Europa.....--En otro caso vierais all, adems de las
murallas, y la catedral, y los conventos, y los palacios, los
celebrrimos jardines y alamedas que forman un paseo pblico  la orilla
del noble _Tajo_.....--Pero nada! vosotros vais  _Yuste_
exclusivamente, y no podis deteneros en parte alguna.....

Montaris, pues, de nuevo en la Diligencia, y, dejando  la izquierda el
gran ro y viendo siempre  la derecha la cadena del Guadarrama (que,
con el nombre de Sierra de Gredos y otros, se extiende hasta Portugal),
continuaris vuestro camino y cruzaris por delante de la imponente
villa de _Oropesa_, de aspecto feudal, coronada por su viejo castillo y
presidida por el magnfico palacio de los antiguos Condes de Oropesa,
hoy Duques de Fras.....--Como sabis  dnde vais, no dejaris
seguramente de saludar agradecidos aquella villa, ni de pensar con
reverencia en los mencionados Condes, cuyos recuerdos habis de
encontrar ntimamente ligados con los _del Monasterio de Yuste_; y,
cumplida esta obligacin, pasaris por la _Calzada de Oropesa_, ltimo
pueblo de la provincia de Toledo; entraris poco despus en Extremadura,
y, en fin,  eso de las doce del da os hallaris en _Navalmoral de la
Mata_.

En aquella importante villa, perteneciente ya  la provincia de Cceres,
cabeza de partido judicial y distante de Madrid 172 kilmetros, es
donde os esperan el caballo y el gua. Dejaris, por tanto, seguir  la
Diligencia su rumbo al Sudoeste, y vosotros tomaris el sendero que
preferan siempre los Condes de Oropesa para dirigirse  _Yuste_ desde
su mencionada villa seorial, ora cuando el famoso Garci-lvarez iba, 
principios del siglo XV,  proteger la fundacin del Monasterio, ora
cuando un descendiente suyo acuda, ciento cincuenta aos despus, 
visitar  Carlos V   asistir  sus exequias.--Es decir, que os
encaminaris al lugarcillo de _Talayuela_ (12 kilmetros); pasaris por
la _barca_ del mismo nombre el caudaloso _Titar_, tan desprovisto de
puentes; entraris en la clebre _Vera de Plasencia_, y, por _Robledillo
de la Vera_, iris  hacer noche  _Jarandilla_.

De este modo, habiendo andado unas diez y siete horas en coche y cosa de
seis leguas  caballo, os hallaris,  las veinticuatro horas de haber
salido de Madrid,  legua y media de _Yuste_, en una villa importante
(_Jarandilla_ es cabeza de otro partido judicial), perteneciente tambin
 los Estados de Oropesa  Fras, cuyo palacio  casa solariega alberg
algunos meses al nieto de los Reyes Catlicos mientras acababan de
disponerle sus habitaciones en el convento.

Nosotros os dejamos ahora all--donde creemos no os falte la necesaria
industria para buscar la posada, cenar, acostaros y trasladaros  la
maana siguiente, muy tempranito, al lugar de _Quacos_, distante de
_Yuste_ un cuarto de legua, y donde vive el administrador del Sr.
Marqus de Miravel, actual dueo del Monasterio (administrador que es
muy amable y que os acompaar en vuestra visita,  os proporcionar los
medios de que lo veis todo  vuestro sabor); nosotros os dejamos en
_Jarandilla_, repetimos, y, retrocediendo  las orillas del _Titar_,
vamos  exponeros cmo y por donde llevamos  cabo, por nuestra parte,
hace poco tiempo, y arrancando de otro lugar, esta misma excursin al
clebre retiro del que fu dueo del mundo.

* * *

Cinco kilmetros ms abajo de _Talayuela_,  sea de su _barca_, hay una
hermosa finca, denominada el _Baldo_, situada en majestuosa, pero muy
alegre soledad.

El _Baldo_ forma una especie de anfiteatro sobre el _Titar_, que es su
lmite al Norte. En medio de este anfiteatro se eleva el casero,
teniendo al Sur un soberbio pinar y  los lados extensos bosques de
robles  de encinas. Por las ventanas de todas sus habitaciones, que dan
al septentrin, se descubre: primero, una faja de vega, de un kilmetro
de ancho, que va  morir en el ro; luego el mismo ro, orlado de
pomposas arboledas, y,  su otra margen, un segundo anfiteatro, que es
la _Vera de Plasencia_, y que termina en las perpetuas nieves de las
Sierras de Jaranda y de Gredos.

Las ventanas del _Baldo_ dan, pues, frente al _Monasterio de Yuste_,
escondido en una leve ondulacin de la falda meridional de la _Sierra de
Jaranda_, pero cuya situacin y cercanas se divisan perfectamente.--Es
decir, que el _Baldo_ y _Yuste_ tienen un mismo horizonte y estn
includos en la misma cuenca general del terreno, por cuyo fondo corre
mansamente el _Titar_, navegable en aquella regin, y tan grandioso y
opulento como el propio _Tajo_,  quien poco despus rinde vasallaje.

Tres leguas escasas (dos  vuelo de pjaro) dista _Yuste_ del _Baldo_,
y nosotros, que residamos accidentalmente en este ltimo paraje,
llevbamos muchos das de contemplar  todas horas aquel otro solitario
lugar, encerrado entre una gran sierra y un gran ro, sin ms
comunicacin con el mundo que unas poco frecuentadas veredas, y donde
haba pasado los ltimos dos aos de su vida aquel que llen el universo
con su nombre y sus hazaas, y cuyos dominios no dejaba nunca de
alumbrar el sol.

Un porfiado temporal haba ido retrasando la visita que desde que
llegamos al _Baldo_ nos propusimos hacer  _Yuste_, hasta que al fin
serense el tiempo, y el da 3 de Mayo (del presente ao de 1873)
montamos  caballo; pasamos el _Titar_ por otra _barca_, propiedad de
nuestro amable y querido husped, penetramos en la _Vera de Plasencia_,
y nos dirigimos al insigne Monasterio por el camino de _Jaraiz_.

Ninguna estacin ms  propsito para apreciar y admirar todos los
encantos de la famossima _Vera_, pas de la fertilidad y de la
incomunicacin; especie de Alpujarra chica, en que el ro hace las veces
del mar, y Sierra de Jaranda y Sierra de Gredos suplen por la colosal
Sierra Nevada.

La primavera estaba en todo su esplendor.--Primero caminamos por
magnficas dehesas, sobre una llansima alfombra de verdura y bajo un
dosel de magnficos robles, encinas, fresnos, sauces y almeces,  travs
de cuyos severos troncos penetraba horizontalmente el alegre sol de la
maana. Despus salimos  un monte cubierto de jarales floridos, cuyas
blancas flores eran tantas, que pareca que el monte estaba nevado.
Luego pasamos el hondo _ro Jaranda_, por el tosco, sabio y gracioso
_Puente de la Calva_, y principiamos la ascensin  _Jaraiz_, risuea y
populosa villa, por cuyos arrabales desfilamos  eso de las ocho.

Estbamos  una legua de _Yuste_. Esta legua recorre un pas abrupto,
selvtico, atroz; pero pintoresco  sumo grado. Hay sobre todo un
paraje, llamado la _Garganta de Pelochate_, que es digno de los honores
del pincel y de la fotografa. All se despea rapidsimo un espumoso
ro por planos inclinados de formidables rocas, sobre las cuales se
eleva  extraordinaria altura cierto viejo y gastado puente de tablas,
atravesando el cual no puede uno menos de encomendar el alma  Dios. Las
orillas de esta semicatarata son de una rudeza y amenidad imponderables,
as como es muy celebrada, y ciertamente fresqusima y muy delgada y
gustosa, el agua de la gran fuente que de una pea brota al otro lado de
aquel abismo.

Pasada la _Garganta de Pelochate_, podamos escoger dos senderos para
llegar  _Yuste_: el uno va por _Quacos_, lugarcillo de 300 vecinos,
que, como hemos apuntado, dista un cuarto de legua del Monasterio; el
otro..... no existe verdaderamente, sino que lo abre cada viajero por
donde mejor se le antoja, caminando  campo travieso.....

Nosotros escogimos este ltimo,  pesar de todos sus
inconvenientes.--Una aversin invencible, una profunda repugnancia, una
antipata que rayaba ms en fastidio que en odio, nos haca evitar el
paso por _Quacos_.

Y era que recordbamos haber ledo que los habitantes de este lugar se
complacieron en desobedecer, humillar y contradecir  Carlos V durante
su permanencia en _Yuste_, llegando al extremo de apoderarse de sus
amadas vacas suizas, porque casualmente se haban metido  pastar en
trmino del pueblo, y de interceptar y repartirse las truchas que iban
destinadas  la mesa del Emperador. Hay quien aade que un da
apedrearon  _D. Juan de Austria_ (entonces nio), porque lo hallaron
cogiendo cerezas en un rbol perteneciente al lugarejo....

Pero qu ms? Aun hoy mismo, los hijos de _Quacos_, segn nuestras
noticias, se enorgullecen y ufanan de que sus mayores amargasen los
ltimos das del Csar, por lo que siguen tradicionalmente la costumbre
de escarnecer el entusiasmo y devocin histrica que inspiran las ruinas
de _Yuste_!....

Alguien extraar que Carlos V no declarase la guerra  los habitantes
de _Quacos_, pidiendo  su hijo Felipe II veinte arcabuceros que les
ajustasen las cuentas.... Pero ah! el vencedor de Europa no haba ido
al convento en busca de guerra, sino de paz, y, por otra parte, si
hubiese castigado  aquellos insolentes, el desacato y desamor de stos
se habran hecho pblicos y dado margen  mil comentarios en toda
Europa.--Los pequeos lo calculan muy bien todo cuando se atreven 
insultar la misma grandeza  cuyos pies solan arrastrarse
miserablemente.....--El Emperador se hizo, pues, el desentendido, y
devor en silencio, como una penitencia, aquellas mortificaciones de su
orgullo.

Conque deca que nosotros anduvimos  campo travieso la ltima media
legua que nos separaba de _Yuste_. Pronto nos sirvi de gua el propio
_Convento_, que vimos aparecer all  lo lejos, al pie de una rida
ladera de _Sierra de Jaranda_, que lo defiende de los vientos del
Norte.--Por la parte del Sur lo resguarda tambin de las miradas del
mundo cierta suave colina, que forma con la dicha sierra una especie de
vallecejo  caada, cuya mxima longitud descubramos nosotros sin
dificultad, por ir entonces marchando de Poniente  Levante.

El aspecto del _Monasterio_,  aquella distancia, realizaba
completamente el potico ideal que nos habamos formado de l desde
nios, y que hace veinte aos nos sugiri algunas pginas tituladas:
_Dos retratos_[2].--Cercado de robles y sombreado ms intensamente  la
parte del Sur por una verde cortina de corpulentos, piramidales olmos,
aquel antiguo refugio de los desengaados de la tierra pareca como un
oasis en medio del desierto, como una isla en un ocano tormentoso. Tan
rica vegetacin, tanta lujosa verdura, tan abrigada soledad y las
austeras lneas de la Santa Casa que destacaba su mole, de un color gris
de hoja seca, sobre la obscuridad del ramaje, contrastaban dulcemente
con el spero y desordenado panorama que se vea en torno, con los
esquivos montes, con las bruscas quebradas, con los rudos matorrales,
con la misma pedregosa tierra que cruzbamos.

Finalmente, salimos al camino que vosotros tendrais que seguir para
llegar  _Yuste_, esto es, al que desde el pobre _Quacos_ sube al
_Monasterio_.....

, por mejor decir, nosotros ya estbamos casi en el _Monasterio_
mismo....

* * *

Una enorme cruz de piedra y una alta cerca  tapia de cenicientos
peones nos deca que all principiaba la sagrada jurisdiccin de
_Yuste_.

Por aquel escabroso camino, en que slo nos restaba que andar algunos
pasos, lleg Carlos V  su final retiro el da 3 de Febrero de 1557, y
por el propio sendero pas su cadver, despus de haber yacido all
algunos aos, para ir  continuar su sueo eterno en el panten de El
Escorial.--Ya veremos ms adelante cmo este sueo ha sido tambin
turbado recientemente en el imperial sarcfago de San Lorenzo, y cmo
nosotros llegamos, por nuestra parte,  profanar asimismo con la mirada,
en pblica y sacrlega exhibicin, la momia del invicto Csar.

Detengmonos ahora  contemplar un inmenso _Escudo_ de piedra que adorna
la alta cerca de que hablamos antes.--l resume y compendia todo lo que
hemos de ver y de pensar dentro de Yuste.

Aquel _Escudo_, abrigado por las poderosas alas del guila de dos
cabezas y encerrado entre las dos columnas de Hrcules, con la leyenda
de _Plus ultra_, comprende en sus cuarteles las armas de todos los
Estados del augusto Monje.--De estas armas resulta que el hombre que fu
all  abreviar voluntariamente su vida y  anticipar su muerte, acababa
de ser en el mundo[3]: Emperador de los romanos, Rey de Alemania, de
Castilla, de Len, de Aragn, de las dos Sicilias, de Jerusaln, de
Hungra, de Dalmacia, de Navarra, de Granada, de Toledo, de Valencia, de
Galicia, de Sevilla, de Mallorca, de Cerdea, de Crdoba, de Crcega, de
Murcia, de Jan, de los Algarbes, de Algeciras, de Gibraltar, de las
islas de Canaria, de las Indias, Islas y Tierra Firme del mar Ocano;
Archiduque de Austria, Duque de Borgoa, de Brabante, de Loteringia, de
Corincia, de Carmola, de Luzaburque, de Luzemburque, de Gueldres, de
Athenas y Neopatria; Conde de Brisna, de Flandes, del Tirol, de
Abspurque, de Artoes y de Borgoa; Palatino de Nao, de Holanda, de
Zelanda, de Ferut, de Fribuque, de Amuque, de Roselln, de Aufania;
Lantzgrave de Alsacia; Marqus de Borgoa y del Sacro Romano Imperio, de
Oristn y de Gociano; Prncipe de Catalua y de Suevia; Seor de Frisa,
y de la Marca, y de Labomo, de Puerta; Seor de Vizcaya, de Molina, de
Salinas, de Tripol, etc.

Encima del _Escudo_ hay un _Medalln_ con un busto de San Jernimo en
alto relieve.

Debajo del _Escudo_ se lee esta _Inscripcin_, casi borrada por la
accin del tiempo sobre la mala calidad de la piedra:

_En esta santa casa de San Jernimo se retir  acabar su vida el que
toda la gast en defensa de la Fe y conservacin de la Justicia, Carlos
V, Emperador, Rey de las Espaas, cristiansimo, invictsimo. Muri  21
de Septiembre de 1558._

Acerca de esta misma vida, _gastada toda_ efectivamente en una perpetua
campaa, ocrrenos copiar aqu algunas palabras del discurso en que
Carlos V abdic en su hijo los Estados de Flandes, pocos meses antes de
retirarse  Yuste.

Nueve veces (dijo,  fin de justificar ante su corte el cansancio y los
achaques en que fundaba su determinacin), nueve veces fu  Alemania la
Alta, seis he pasado en Espaa, siete en Italia, diez he venido aqu, 
Flandes, cuatro, en tiempo de paz y guerra, he entrado en Francia, dos
en Inglaterra, otras dos fu contra frica, las cuales todas son
cuarenta, sin otros caminos de menos cuenta que por visitar mis tierras
tengo hechos. Y para esto he navegado ocho veces el mar Mediterrneo y
tres el Ocano de Espaa, y agora ser la cuarta que volver  pasarle
para sepultarme.....

Pero nosotros no escribimos la historia de Carlos V, sino en todo caso
la de _Yuste_. Bueno ser, pues, que antes de penetrar en el Monasterio
digamos todo lo que se sabe acerca de su fundacin y rpido desarrollo
hasta el momento en que represent tan importante papel en el mundo, as
como respecto de su lamentable ruina.


II

El breve bosquejo que vamos  hacer de la historia del Monasterio de
Yuste desde su fundacin hasta los tiempos presentes, no supone de
nuestra parte prolijas investigaciones ni detenidos estudios. Significa
tan slo que, cuando visitamos aquellas venerables ruinas, tuvimos la
fortuna de que el celoso empleado que las custodia nos ensease y nos
permitiese extractar rpidamente un preciossimo _infolio_ manuscrito
que guarda all como oro en pao el Sr. Marqus de Miravel, actual
propietario de aquellos que llegaron  ser _bienes nacionales_.

Dicho manuscrito, que constituye un abultado tomo, pudiera llamarse la
_Crnica del Convento_, y fu redactado por uno de los ltimos
religiosos que habitaron aquella soledad--por el P. _Fr. Luis de Santa
Mara_,--quien se vali para ello del Libro de Fundacin del Monasterio,
de las Actas de profesin de sus individuos y de las Escrituras y
Cuentas referentes  los pinges bienes que lleg  poseer la Comunidad.

Con este libro, y con las muchas noticias y apuntes que nos ha
suministrado una persona muy estudiosa y versada en todo lo concerniente
 la _Vera de Plasencia_--el Sr. D. Flix Montero Moralejo--hemos tenido
lo bastante para aprender en pocas horas cuanto puede saberse acerca de
_Yuste_; como vosotros, lectores, podris aprenderlo tambin en un
momento, si nos prestis vuestra benvola atencin.

* * *

En el ao de 1402, sobre una de las colinas que se elevan al Norte del
actual convento, alzbase una pequea ermita, llamada del _Salvador_, 
la cual iban anualmente, en alegre y devota romera, los pueblos
comarcanos. Cerca de aquel modesto santuario haba un rico manantial,
conocido por la _Fuente-Santa_, nombre que debi  la catstrofe
ocurrida  catorce Obispos que, refugiados en la dicha ermita cuando la
invasin de los rabes, fueron descubiertos por stos y degollados
brbaramente sobre el cristalino manantial, rojo luego con la sangre de
aquellos ilustres mrtires[4].

Sin duda alguna,  la celebridad de este acontecimiento y  la
veneracin en que los naturales de la _Vera_ tenan la _Ermita del
Salvador_, debise que por entonces resolvieran trasladarse  ella y
establecerse all dos santos anacoretas que moraban haca tiempo en la
ermita de San Cristbal de Palencia.

Ello es que en una hermosa tarde del mes de Junio de 1402 (la tradicin
as lo refiere), _Pedro Brales_  _Braes_ y _Domingo Castellanos_, con
tosco sayal y larga barba, precedidos de un jumento, portador de escasos
y pobres enseres, despus de una jornada de siete leguas que dista la
ciudad de Plasencia, llegaban al obscurecer al escabroso y elevado sitio
que ocupaba la _Ermita del Salvador_, y, en ella instalados,
continuaron, como en la de San Cristbal, su vida cenobtica y
penitente,  que se prestaba ms y ms aquel solitario sitio.

Sin embargo, la considerable altura  que ste se encontraba, en la
ladera misma de la sierra, y los augurios de algunas personas del
inmediato pueblo de _Quacos_, hicieron pronto temer  los ermitaos que
les fuera imposible habitar la _Ermita del Salvador_ en la estacin de
las nieves y las aguas. Pero era tan majestuosa, por lo deleitable y
absoluta, la soledad en que all vivan, que de manera alguna quisieron
abandonarla por completo, y  fin de evitar el peligro de helarse que
podran correr en las escarpadas rocas donde moraban, bajaron 
inspeccionar las faldas de aquella misma sierra en busca de un paraje lo
ms prximo posible al _Salvador_, donde al abrigo de los elementos
pudiesen continuar su vida de penitencia.

As llegaron  un escondido barranco, por en medio del cual corra el
cristalino arroyo llamado _Yuste_,  cuyas orillas crecan algunos
rboles, y donde toda la naturaleza se mostraba ms benigna que en los
alrededores. Pareciles aquel punto muy  propsito para establecerse,
y, sentndose bajo un rbol  descansar de su largo reconocimiento,
proyectaban ya bajar  _Quacos_ al siguiente da  tratar de la
adquisicin de aquel terreno, cuando apareci por all un hombre, que se
les acerc afablemente y trab conversacin con ellos como si los
conociera de toda la vida.

Pronto supieron por sus explicaciones que era un vecino de _Quacos_,
llamado _Sancho Martn_, propietario de todo aquel barranco, y que
casualmente haba subido aquella tarde  recorrerlo, cosa que no sola
hacer. Enterse por su parte el recin llegado campesino del deseo de
ambos cenobitas, y en aquel mismo punto y hora hzoles donacin del
pedazo de terreno que necesitaban, asaz inculto por cierto; donacin que
se confirm en 24 de Agosto de aquel mismo ao de 1402, ante el
escribano Martn Fernndez de Plasencia.--Por eso el modesto labrador
_Sancho Martn_ ocupa el primer lugar en la Crnica de Fr. Luis de Santa
Mara, entre los protectores del Monasterio de Yuste; lista en que ms
adelante figuran potentados y monarcas.

Poco tiempo despus se unieron  los dos citados cenobitas otros varios
hombres piadosos que deseaban tambin consagrarse  una vida retirada y
asctica, entre los cuales descollaron pronto _Juan_ (de Robledillo) y
_Andrs_ (de Plasencia), cuyos apellidos no dicen las crnicas,
designndolos nicamente con el de los pueblos en que nacieron, y todos
juntos dedicronse  construir sus celdas en el terreno donado por
Sancho Martn, que es el que hoy ocupan la Panadera, la Casa del Obispo
y las Caballerizas. Aquellas celdas fueron al principio sumamente toscas
y reducidas, cual convena al objeto de los fundadores, quienes no
dejaron de seguir cuidando tambin la _Ermita del Salvador_ y de orar en
ella diariamente.

Cinco aos de reposo, oracin y penitencia pasaron all aquellos
solitarios; pero  fines de 1406 los oficiales de diezmos principiaron 
fijar su atencin en los _Hermanos de la pobre vida_, nombre que haban
adoptado los anacoretas establecidos  la orilla del arroyo _Yuste_.
Negbanse stos  pagar la contribucin que se les exiga, fundndose en
la escasez de los productos de su huerta y artefactos, y, apremiados por
los oficiales, acudieron  D. Vicente Arias, Obispo de Plasencia, para
que los eximiese del diezmo. El Prelado deneg la solicitud, y orden
que pagasen incontinenti todo lo que se les exiga.

Atribulados cuanto sorprendidos los _Hermanos de la pobre vida_ con tan
acre  inesperada resolucin, acordaron elevar al Papa Benedicto XIII
una splica pidindole autorizacin para erigir una capilla  San Pablo,
primer ermitao; y Juan de Robledillo y Andrs de Plasencia encargronse
de llevar  Roma la solicitud. Llegaron al fin stos  la Ciudad
Eterna, despus de una larga y penosa marcha  pie y mendigando, y
arrojronse  los pies de Su Santidad, quien, no slo les concedi
cuanto pedan, sino que por una Bula les otorg campanillas, campana,
cementerio y licencia para que celebrasen Misa en aquella soledad todos
los ermitaos que fuesen sacerdotes.--Esta concesin tuvo efecto en
1407.

Extraordinario fu el jbilo que experimentaron y con que fueron
recibidos en _Yuste_ los dos animosos comisionados, los cuales, dos das
despus de su llegada, se presentaron con la Bula ante el Obispo de
Plasencia,  fin de que ordenase su ejecucin. Pero el Prelado,
creyndose herido en su dignidad, cuando slo poda estarlo en su amor
propio, por aquel triunfo de los humildes cenobitas, neg temerariamente
su obediencia al mandato pontificio, y orden  cierto religioso llamado
fray Hernando que pasase  _Yuste_ y se incautase de _los bienes_ de los
ermitaos, despidindolos adems de sus celdas.--As lo verific el
fraile, y los _Hermanos de la pobre vida_ bajaron  Quacos, en donde la
caridad pblica les di albergue y limosna.

No se desalentaron los cenobitas, ni eran hombres fciles de vencer los
dos recin llegados de Roma.--Muy por el contrario: estos infatigables
varones, sin descansar de su larga y penosa peregrinacin,
encaminronse  Tordesillas, residencia entonces del infante D.
Fernando, hermano del rey de Castilla D. Enrique III _el Doliente_, y le
expusieron sus agravios, pidindole proteccin contra el Obispo de
Plasencia. Favorable acogida alcanzaron los dos comisionados en el nimo
de aquel ilustre Prncipe, quien comenz,  fuer de prudente y
morigerado, por entregarles una carta para el mismo prelado Arias, en
que le suplicaba devolviese los bienes  los _Hermanos de la pobre vida_
y les permitiera hacer uso de la concesin del Sumo Pontfice. Pero el
que haba desobedecido al sucesor de San Pedro, no repar tampoco en
desatender la respetuosa carta del hermano del Rey, y los dos religiosos
tornaron presto al lado del Infante con la noticia de que el Obispo no
haba hecho caso alguno de su respetuosa cuanto respetable
recomendacin.

Enojse grandemente D. Fernando, y maravillado de aquella tenaz
rebelda, al par que decidido  vencerla, entreg  los monjes una carta
para D. Lope de Mendoza, Arzobispo de Compostela, de quien era
sufragneo el obispo Arias, encargndoles volviesen  darle cuenta de
cmo los haba recibido y de las disposiciones que haba tomado.
Partieron, pues, Juan de Robledillo y Andrs de Plasencia  Medina del
Campo, punto en que resida el Arzobispo, el cual, ledo que hubo, con
tanta indignacin como asombro, la carta de D. Fernando, ampliada con el
relato de los dos humildes ermitaos, alberg cariosamente  stos en
su propia posada, y cuando los vi repuestos de tan continuos viajes y
sinsabores, diles dos cartas, una de ellas para el rebelado Obispo, en
que, bajo santa obediencia y pena de excomunin, le ordenaba cumplir lo
mandado por Su Santidad, y otra para _Garci-lvarez de Toledo_, seor de
Oropesa, rogndole se encargase de la ejecucin de lo preceptuado por el
Papa,  cuyo fin le autorizaba para que obligase al obispo Arias 
devolver sus bienes  los _Hermanos de la pobre vida_.

La fecha de estas dos cartas es de 10 de Junio de 1409.

Provistos de ellas, pasaron otra vez los dos religiosos  Tordesillas,
y se las mostraron al infante D. Fernando, el cual se complaci mucho en
leerlas y les di otra para el mismo Garci-lvarez, recomendndole
vivamente el negocio que le haba cometido el ilustre Arzobispo de
Compostela.

Veraneaba  la sazn en su palacio seorial de Jarandilla el poderoso
seor de Oropesa Garci-lvarez, quien recibi  los dos cenobitas con
extraordinaria benevolencia, y enterado de los escritos de que eran
portadores, les manifest que, siendo aquel da la festividad del
Nacimiento de San Juan Bautista, dejaba para el siguiente el pasar 
Yuste,  donde podan ellos marchar desde luego (Yuste dista de
Jarandilla poco ms de una legua, como ya hemos indicado),  decir  sus
hermanos que se les hara cumplida justicia. Con esto, dirigironse
ambos comisionados  Quacos, donde resida el resto de la Comunidad,
caritativamente albergada por aquellos vecinos, entonces muy partidarios
de todo lo que haca relacin con el naciente Monasterio de Yuste; y,
llegado que hubieron Plasencia y Robledillo al puente situado  la
entrada del lugar, fueron recibidos por unos y otros con abrazos y
fraternal regocijo; con lo que, siendo la hora de vsperas,
trasladronse todos  la iglesia  dar gracias al Seor por la victoria
que les haba concedido.

En la maana del siguiente da, 25 de Junio, cuando apenas alboreaba,
el seor de Oropesa y un su amigo de Trujillo, que veraneaba con l en
Jarandilla, y cuyo nombre omiten las crnicas, caballeros en briosos
corceles y seguidos de brillante comitiva, pasaron por Quacos con
direccin  Yuste. El concejo y vecinos de aquel lugar, y, por supuesto,
todos los despojados anacoretas, siguieron  pie al esclarecido magnate,
entre grandes aclamaciones, y de este modo llegaron al Monasterio, donde
permaneca Fr. Hernando como administrador  encargado del Obispo de
Plasencia.

Aquel religioso intent al principio eludir el cumplimiento de las
rdenes que llevaba Garci-lvarez; pero ste mostr tal energa y asust
de tal manera al _fraile intruso_ (as le llama el libro del convento),
que Fr. Hernando acab por hacer entrega de todos los bienes de Yuste 
los _Hermanos de la pobre vida_,  quienes donaron por su parte gruesas
sumas el de Oropesa y el caballero trujillano, ofrecindoles al
despedirse constante proteccin para cuanto se les ocurriese en lo
sucesivo.

Pero de aqu en adelante todo fu ya favorable  la santa empresa de
aquellos animosos solitarios. Desde luego pusironse bajo la vocacin de
San Jernimo y proteccin de fray Velasco, prior de los Jernimos de
Guisando, hasta que en 1414 los vemos acudir  Guadalupe, asiento del
Captulo general de la Orden, solicitando ingresar en ella y ser
reconocidos como verdadera comunidad. Algunas objeciones les opusieron
los padres graves de Guadalupe, alegando que los _Hermanos de la pobre
vida_ carecan de las _fincas_  _elementos necesarios_ para sostener
con decoro la elevada Orden Jernima; pero Juan de Robledillo y Andrs
de Plasencia acudieron  su protector Garci-lvarez, que por entonces
resida en Oropesa, el cual mont en seguida  caballo y se present
ante el Captulo de Guadalupe, haciendo suya la solicitud de los
anacoretas de Yuste. Reprodujeron los Jernimos las razones de su
anterior negativa, y odas por el seor de Oropesa, exclam sin vacilar:
_Pues bien: hoy por m, maana por mis descendientes, me obligo 
cubrir todas las necesidades del Monasterio de Yuste_.

Ante esta arrogante y caballeresca donacin, tan propia del sujeto que
la haca, el Captulo declar Jernimos  los _Hermanos de la pobre
vida_, quedando as fundado definitivamente el convento que haba de ser
orgullo de la Orden.--Su primer Prior fu Fr. Francisco de Madrid,
ignorndose las razones por qu no recay este cargo ni en Robledillo ni
en Plasencia.--Fin con ello el ao de 1414.

* * *

Tal es la historia de la fundacin de _Yuste_.--La de su rpido
crecimiento, esplendorosa magnificencia y lamentable ruina nos detendr
tambin muy poco, pues ni ofrece tanto inters dramtico como la
porfiada lucha que acabamos de resear, ni creemos oportuno diferir
demasiado la narracin de nuestra visita  los venerables restos de
aquella santa casa.

Diremos, pues, sucintamente, que D. Juan II, D. Enrique IV y los Reyes
Catlicos heredaron del piadoso hermano de D. Enrique III el decidido
empeo de proteger el Monasterio de Yuste; y que, del propio modo, los
Condes de Oropesa siguieron en estos reinados la tradicin de
Garci-lvarez de Toledo y consagraron al propio fin gran parte de sus
rentas.

Al principio se edific, adems de la magnfica iglesia que ya
describiremos, un extenso y cmodo convento,  la verdad nada suntuoso;
pero,  mediados del siglo XVI, los mismos Condes de Oropesa costearon
casi solos otro gran Monasterio (todo de piedra y en el soberbio orden
arquitectnico del Renacimiento), dejando para _Noviciado_ el adyacente
primitivo edificio. La nueva obra, que haba de vivir menos que la
antigua, fu terminada en 1554.

Cuando Carlos V concibi la primera idea de retirarse del mundo, fij
desde luego su atencin, como en lugar muy  propsito para acabar
tranquilamente su vida, en el Monasterio de Yuste, cuya fama llenaba ya
el orbe cristiano, no slo por la grandiosidad de su fbrica y por la
riqueza de la Comunidad, sino tambin por lo ameno, sosegado y saludable
de aquel solitario sitio. As es que algunos aos antes de su
abdicacin, hallndose el Csar en los Pases Bajos, encarg  su hijo
D. Felipe que, antes de partir  casarse con la Reina de Inglaterra,
fuese al clebre convento y plantease en l las habitaciones que deban
construirse para recibirlo y albergarlo en su da.--

El que pronto haba de llamarse Felipe II cumpli la orden paterna, y
muy luego empezaron las obras del apellidado _Palacio del Emperador_,
palacio modestsimo, reducido  cuatro grandes celdas, cuyo destino fu
al principio un secreto para los mismos religiosos que all vivan,
excepcin hecha del Prior y de algn otro.

Ms adelante veremos cmo Felipe II volvi algn tiempo despus  Yuste.
Ahora nos toca decir, con la misma frmula que emplea el mencionado
cronista de la casa, que Carlos V se estableci definitivamente en ella
_el da de San Blas de 1557, y muri el da de San Mateo de 1558_, de
modo que permaneci all, haciendo hasta cierto punto vida de anacoreta,
un ao, siete meses y diez y ocho das.

Pero no adelantemos los sucesos, pues su viaje desde Flandes al
Monasterio ofreci algunas particularidades dignas de mencin, que
merecen prrafo aparte.

* * *

Renunciadas as una tras otra las coronas--dice la
_Historia_[5]--determin ya Carlos su viaje  Espaa..... La flota en
que haba de venir, que se compona de sesenta naves guipuzcoanas,
vizcanas, asturianas y flamencas, se reuni en Zuitburgo, en Zelanda,
donde se dirigi Carlos (28 de Agosto), acompaado del rey D. Felipe, su
hijo, de sus hermanas las reinas viudas de Francia y de Hungra, de su
hija Mara y su yerno Maximiliano, Rey de Bohemia, que haban ido 
despedirle, y de una brillante comitiva de flamencos y espaoles.--Al
pasar por Gante no pudo menos de enternecerse, contemplando la casa en
que naci, los lugares y objetos que le recordaban los bellos das de la
infancia, y que visitaba por ltima vez para no volver  verlos jams.

Despidise tiernamente de sus hijos, abraz  Felipe, le di algunos
consejos para su gobierno y conducta, y se hizo  la vela (17 de
Septiembre), trayendo consigo  sus dos hermanas D. Leonor y D. Mara,
reinas viudas ambas, que despus de tantos aos volvan  su patria y
suelo natal. El 28 de Septiembre arrib la flota al puerto de
Laredo.--_Yo te saludo, madre comn de los hombres_, exclam Carlos al
tomar tierra. _Desnudo sal del vientre de mi madre: desnudo volver 
entrar en tu seno_.--A pesar de esta abnegacin, todava se incomod
mucho por no haber hallado all el recibimiento que esperaba, y no haber
llegado an la remesa de 4.000 ducados que preventivamente haba pedido
 la Gobernadora de Castilla, su hija, la princesa D. Juana, ni el
Condestable, los capellanes y mdicos que necesitaba, pues los ms de
los capellanes y criados venan enfermos y algunos haban muerto en la
navegacin. El mismo Luis Quijada, mayordomo de la Princesa regente, no
pudo llegar hasta unos das despus, por el fatal estado de los caminos;
todo lo cual puso al Emperador de malsimo humor y le haca prorrumpir
en desabridas quejas, no pudiendo sufrir verse en tal especie de
desamparo el que tan acostumbrado estaba  mandar y ser servido.

Parti el 6 de Octubre de Laredo para Medina de Pomar, acompaado del
alcalde de Durango, de la Chancillera de Valladolid, con cinco
alguaciles, disgustado y como avergonzado de verse entre tantas varas de
justicia, que pareca le llevaban preso. No quera que le hablaran de
negocios; hua de que le tocaran asuntos polticos, y mostraba no tener
otro anhelo que sepultarse cuanto antes en Yuste. Al fin le llegaron los
4.000 ducados, con lo cual prosigui ya ms contento  Burgos, donde
lleg el 13 y permaneci hasta el 16, no queriendo que el Condestable de
Navarra le hiciese ningn recibimiento. Las dos reinas hermanas
marchaban una jornada detrs por falta de medios de transporte, que esto
le suceda en su antiguo reino de Castilla al mismo que tantas veces y
con tanta rapidez y tanto aparato haba cruzado y atravesado la Europa.
Marchaba tan lentamente, que emple cerca de seis das desde Burgos 
Valladolid. Alojse en la casa de Rui Gmez de Silva, dejando el palacio
para las reinas sus hermanas, que entraron despus. Ocupse el Emperador
en Valladolid en el arreglo de ayudas de costa y mercedes que haba de
dejar  los que hasta entonces le haban servido, en lo de la paga que
se haba de dar  los que con l haban venido de Flandes, y en lo que
haba de quedar para el gasto de su casa. Con esto parti de Valladolid
(4 de Noviembre), con tiempo lluvioso y fro, caminando en litera.

Sigui su marcha por Valdestillas, Medina del Campo, Horcajo de las
Torres, Alaraz y Tornavacas, y para franquear el spero y fragoso puerto
que separa este pueblo del de Jarandilla[6], fu conducido en hombros de
labradores, porque  caballo no le permitan sus achaques caminar sin
gran molestia, y en la litera no poda ir sin grave riesgo de que las
acmilas se despeasen. El mismo Luis Quijada anduvo  pie al lado del
Emperador las tres leguas que dura el mal camino. Por fortuna
encontraron en Jarandilla (14 de Noviembre) magnfico alojamiento en
casa del Conde de Oropesa, bien provisto de todo, y con bellos jardines
poblados de naranjos, cidras y limoneros. Detuvironse all todos
bastante tiempo, por las malas noticias que comenzaron  correr acerca
de la temperatura de Yuste. En el invierno era castigado de frecuentes
lluvias y de fras y denssimas nieblas, y en el verano le baaba un sol
abrasador. Proclamaban  una voz sus criados que los monjes haban
cuidado bien de hacer sus viviendas al Norte y defendidas del calor por
la iglesia, mientras la morada del Emperador y de sus sirvientes se
haba hecho al Medioda y tena que ser insufrible en la estacin del
esto. Con esto todos estaban disgustados y todos aconsejaban al
Emperador, inclusa su hermana la Reina de Hungra, que desistiera de su
empeo de ir  Yuste y buscase otro lugar ms favorable para su salud.

Oblig esto al Emperador  ir un da (23 de Noviembre)  visitar
personalmente su futura morada, y cuando todos esperaban que regresara
disgustado, volvi diciendo que le haba parecido todo bien, y aun mucho
mejor que se lo pintaban; que en todos los puntos de Espaa haca calor
en el verano y fro en el invierno, y que no desistira de su propsito
de vivir en Yuste, aunque se juntase el cielo con la tierra.

Segua reteniendo al Emperador en Jarandilla la falta de dinero para
pagar y despedir la gente que haba trado consigo, y aun para los
precisos gastos de manutencin, hasta que, habiendo llegado el dinero
que tena pedido  Sevilla (16 de Enero de 1557), fu dando orden en la
paga de los criados que ms impacientes se mostraban por marchar. Con
esto apresur ya los preparativos para su entrada en Yuste, cosa que
apetecan vivamente los monjes, tanto como la repugnaban y sentan cada
vez ms cuantos componan su casa y servicio.

Entr, pues, el emperador Carlos V en el Monasterio de Yuste el 3 de
Febrero de 1557. Su primera visita fu  la iglesia, donde le recibi la
Comunidad con cruz, cantando el _Te Deum laudamus_, y colocado despus
S. M. en una silla, fueron todos los monjes por su orden besndole la
mano, y el Prior le dirigi una breve arenga, felicitando  la Comunidad
por haberse ido  vivir entre ellos[7].

* * *

De la vida que el Csar hizo en _Yuste_, algo nos dir, aunque tan
ruinoso, el propio Monasterio, cuando penetremos en l.....; y para que
esto no se retarde ya mucho, terminaremos rpidamente el extracto que
vamos haciendo de los anales del edificio.

En 1570, doce aos despus de la muerte del Emperador, fu  visitar su
sepultura el rey D. Felipe II, al paso que se diriga  Crdoba con
motivo de la rebelin de los moriscos de Granada. Dos das permaneci el
severo Monarca en la que haba sido ltima mansin de su augusto padre;
pero, _por respeto_ (dice el fraile cronista), _no durmi en el
dormitorio de ste, sino en un retrete del mesmo aposento, que apenas
cabe una cama pequea_.

Ya veremos nosotros todas estas habitaciones, que existen todava.

Cuatro aos ms tarde, terminado ya el Panten de El Escorial, fu
trasladado  su gran cripta el cadver de Carlos V, con harto
sentimiento de los PP. Jernimos de Yuste. Sin embargo, los Reyes que
sucedieron  Felipe II, lo mismo los de su dinasta que los de la de
Borbn, continuaron dispensando al _Monasterio_ grandes mercedes y muy
decidida proteccin, con lo que sigui siendo uno de los ms ricos y
florecientes de la Orden jernima.

As lleg, sin novedad alguna digna de mencionarse, el ao de 1809.--Era
el 12 de Agosto, quince das despus de la victoria obtenida por
espaoles  ingleses sobre los ejrcitos de Napolen delante de
Talavera de la Reina. Una columna francesa, parece que fugitiva 
cortada, estuvo merodeando en la Vera, esperando  saber cmo podra
reunirse al grueso del ejrcito derrotado. Los frailes de Yuste huyeron
 su aproximacin, y los soldados franceses profanaron la iglesia,
robaron cuanto hubieron  mano, penetraron en el convento, saquearon su
rica despensa y vaciaron su bien provista bodega, de cuyas resultas
estaban todos ebrios cuando les lleg la orden de evacuar inmediatamente
aquella comarca y salir  juntarse  las tropas del mariscal Vctor.
Marcharon, pues, como Dios les di  entender; pero no pudieron hacerlo
diez  doce, cuya embriaguez era absoluta, por lo que se quedaron en el
Monasterio durmiendo la borrachera. Sabedores de esta circunstancia los
colonos y criados de la casa, que tan maltratados haban sido aquellos
das por la soldadesca invasora, tomaron una horrible venganza en
aquellos diez  doce hombres dormidos,  los cuales dieron muerte 
mansalva. Dos das despus fueron echados de menos por sus camaradas,
quienes, sospechando lo ocurrido, enviaron en su busca una seccin de
caballera. Estos expedicionarios no hallaron  nadie en el convento ni
en sus alrededores, pero s grandes manchas de sangre en el lugar en que
dejaron dormidos  sus compaeros.....; y apelando  su vez  las
represalias, pusieron fuego al Monasterio, cuya parte ms monumental y
preciosa qued completamente destruda, salvndose la iglesia, el
Noviciado y las habitaciones que se construyeron para albergue de Carlos
V.--Es decir, que pereci todo el _Convento Nuevo_, edificado, como
dijimos,  mitad del siglo XVI.

Desde entonces volvieron los frailes  habitar el _Convento Viejo_, 
sea el Noviciado.

En 1820 fueron expulsados por la _revolucin_, y vendise el Monasterio
 un Sr. Tarrus, que lo posey hasta 1823.

En 1823 se anul la venta por la _reaccin_.

En 1834 la expulsin volvi  tener efecto, y la compra del Sr. Tarrus
fu revalidada por el Gobierno.

Hace algunos aos el Sr. Tarrus sac el Monasterio  pblica subasta.
Napolen III quiso adquirirlo; pero los peridicos hablaron mucho sobre
el particular, lamentando que la cmara mortuoria del vencedor de Pava
pudiese ir  parar  manos francesas. Entonces, animados de un
sentimiento patritico, reunironse algunos ttulos de Castilla, y
acordaron comprar  _Yuste_, costare lo que costare. Pero este proyecto,
como todos aquellos en que intervienen muchos, iba quedando en
conversacin, cuando el Sr. Marqus de Miravel, uno de los asociados,
viendo que no se haca nada de lo convenido, lo compr por s solo en
la cantidad de 400.000 reales.

Ms adelante veremos que el histrico Monasterio no ha podido caer en
mejores manos.

El Sr. Marqus de Miravel se ha consagrado con incesante afn, y  costa
de grandes sacrificios,  salvar  _Yuste_ de la total ruina que le
amenazaba. Ya ha reedificado mucho de lo derrudo; ya ha contenido en
todas partes la destruccin, y de esperar es que algn da acabe de
restaurar lo que yace en pedazos por el suelo.--Slo con lo que ha hecho
hasta hoy, ya ha merecido bien de la patria y de cuantos aman sus
antiguas glorias.

Conque penetremos en Yuste.


III

Delante de la actual entrada, que es la antigua de la _Huerta_ del
Monasterio, y por la que se rega el Emperador cuando sala  caballo,
elvase un aoso y corpulento _nogal_, tenido en gran veneracin
histrica, y del que no hay viajero que no se lleve algunas hojas como
recuerdo de su peregrinacin  Yuste.

Es que aquel _nogal_ data de un tiempo muy anterior  la fundacin del
convento; es que  su sombra fu donde, segn la tradicin, se sentaron
los anacoretas Bralles y Castellanos la tarde que eligieron aquel sitio,
entonces desierto, como el ms  propsito para establecerse, y es que
el mismo Csar, en tiempo de verano, sola pasar largas horas bajo su
espessimo ramaje, viendo correr el agua del arroyo que fluye  su pie y
respirando el fresco ambiente de un lugar tan umbroso, ameno y
deleitable.

Despus de rendir el debido acatamiento  aquel rbol, cuya edad no
bajar de seis siglos, llamamos  la mencionada puerta del Monasterio, 
sea  la puerta rstica del que fu Palacio del Emperador. Un campesino
acudi  abrirnos, y como ya se hubiese recibido all recado del
Administrador (que reside en Quacos) avisando nuestra visita y
anunciando que l llegara inmediatamente  hacernos los honores de
aquella mansin de los recuerdos, dejsenos pasar adelante.

Agradabilsima emocin nos produjo el noble cuanto gracioso aspecto del
primer cuadro que apareci  nuestros ojos.--Gigantescos naranjos
seculares, cuajados de rojas naranjas, sombreaban la especie de atrio 
comps en que habamos entrado. Sus ramas suban hasta los arcos de un
elegante mirador que tenamos enfrente y que sirve de fachada al nico
piso alto de un modesto aunque decoroso edificio. A aquel mirador 
saln abierto, cuyo interior descbrese completamente por los amplios
arcos que constituyen dos de sus lados, se sube, no por escaleras, sino
por una suave _rampa_ construda sobre otros arcos de progresiva
elevacin. Debajo del saln-mirador vense tambin al descubierto los
pilares, arcos y bvedas que lo sustentan, de modo que la tal morada
apareca  nuestros ojos en una forma area, calada, abierta, luminosa,
sin otra defensa contra el sol y el viento que el verdor de los prximos
rboles  de las enredaderas y rosales que trepaban por pilastras,
balaustres y columnas.

Aquel risueo edificio era el _Palacio del Emperador_, al cual serva de
vestbulo el descubierto y alegre aposento que estbamos mirando,
aposento restaurado recientemente por el Sr. Marqus de Miravel,
mediante costossimas obras, en que se ha respetado religiosamente la
primitiva forma y disposicin de la parte arruinada.

La extensa _rampa_ que tenamos delante, y por la cual se sube  dicho
vestbulo, es la misma que se construy para que el valetudinario Carlos
V pudiese montar  caballo  la puerta de sus habitaciones,  sea en el
propio piso alto, librndose as de la incomodidad de las escaleras, que
le eran ya insoportables.--Tambin han sido reforzados sus arcos en
estos ltimos tiempos con tal arte y habilidad, que no falta ni una
sola piedra del sitio que ocupaba hace trescientos aos.

Viejsimas hiedras, contemporneas, sin duda, del primer convento,
visten por completo las recias tapias que forman el comps  atrio en
que nosotros echamos pie  tierra, y desde donde contemplbamos la
morada del Csar.--De una de estas tapias sale un brazo de agua sonora y
reluciente, que con su eterno murmullo presta no s qu plcida
melancola  aquel sosegado recinto. La hiedra y el agua, con su
perdurable existencia, parecan encargadas de perpetuar las hurfanas
memorias de tantas grandezas extinguidas. El agua, sobre todo, fluyendo
y charlando hoy como flua y charlaba en 1558, sin respetar ahora el
silencio de muerte que ha sucedido en aquella soledad al antiguo
esplendor y movimiento, recordbanos estos hermosos versos con que
nuestro inmortal Quevedo acaba un soneto titulado: _A Roma sepultada en
sus ruinas:_

      Slo el Tibre qued, cuya corriente,
    Si ciudad la reg, ya sepultura
    La llora con funesto son doliente.
      Oh Roma! En tu grandeza, en tu hermosura,
    Huy lo que era firme, y solamente
    Lo fugitivo permanece y dura.

Atado que hubimos nuestros caballos  los recios troncos de los naranjos
susodichos, emprendimos la subida por la rampa, que nos condujo al
_saln-mirador_, estancia verdaderamente deliciosa, ms propia de una
_villa_ italiana  de un _carmen_ granadino que de un monasterio oculto
en los repliegues y derivaciones de una sierra de Extremadura.

Cuatro son los grandes arcos que ponen el mirador en relacin directa
con el rico ambiente y esplendorosa vegetacin de aquel amensimo
barranco. Dos de ellos dan  la parte donde subamos, sirviendo el uno
de entrada  la rampa, y el otro como de balcn, desde el cual se tocan
con la mano los bermejos frutos de los naranjos del comps, y se
descubre, al travs de sus ramas, un elegantsimo ngulo de la contigua
iglesia, de perfecto estilo gtico, cuyas gentiles ojivas, esbeltos
juncos y erguidas agujas, todo ello de una resistente piedra dorada por
los siglos, infunden en el nimo, en medio de aquellas abandonadas
ruinas, arrogantes ideas de inmortalidad.

Los otros dos arcos miran al Medioda, y desde ellos se goza de la
apacible contemplacin de la _Huerta_ y del bosque de olmos y de todos
los suaves encantos de aquel breve y pacfico horizonte. De dicha
_Huerta_ trepan, como hemos apuntado, hasta penetrar por los arcos
dentro de aquel saln, rosales parietarios y escaladoras enredaderas con
sus elegantes campanillas, que todava no se haban cerrado aquella
maana: adems, los dos grandes balcones determinados por ambos arcos
tienen el antepecho en la parte  cara interna del recio muro, dejando
destinado todo el ancho de ste  dos extensos arriates  pensiles que
cultivaba Carlos V, y que hoy se cultivan tambin cuidadosamente.
Geranios, rosales de pitimin y clavellinas, todo florido, pues ya he
dicho que estbamos en Mayo, vimos nosotros en aquellos dos jardinillos
tan graciosamente imaginados y dispuestos.--Cuando al poco rato llegaron
el Administrador y su seora, supimos que sta, madrilea de pura raza,
aficionadsima, por consiguiente,  macetas, era la autora del milagro
de que continuasen consagrados  Flora los dos arriates que cuid en
otro tiempo Carlos de Austria.

Llevo descritos dos lados del _saln-mirador_, bien que aun me falte
decir que, entre el arco que comunica con la rampa y el otro contiguo,
hay un _poyo de piedra_, de dos cuerpos, mucho ms ancho el de abajo que
el de arriba, que se construy all para que Carlos V montase  caballo
ms cmodamente.....

Por cierto que, segn refiere Fr. Prudencio Sandoval en su _Historia del
Emperador_, las cabalgaduras que ste usaba en Yuste no tenan nada de
cesreas ni de marciales, pues consistan en _una jaquilla bien pequea
y una mula vieja_.--Tan acabado de fuerzas estaba aquel que tantas
veces haba recorrido la Europa  caballo!

Pero ya que de esto hemos venido  hablar, oigamos describir al mismo
historiador la manera cmo mont  caballo por ltima vez el
protagonista del siglo de los hroes, el vencedor de mil combates, el
hombre de hierro.

.....Puesto en la jaquilla, apenas di tres  cuatro pasos cuando
comenz  dar voces que le bajasen, que se desvaneca, y como iba
rodeado de sus criados, le quitaron luego, y desde entonces nunca ms se
puso en cabalgadura alguna.

Considerad ahora cuntas reflexiones no acudirn  la mente al
contemplar aquel poyo de piedra, terrible monumento que acredita toda la
flaqueza y rpida caducidad de esta nuestra mquina humana, tan
temeraria, impetuosa y presumida en las breves horas de la juventud, si
por acaso le presta sus alas la fortuna.....--Mas sigamos nuestra
descripcin.

La pared que da al Norte, slo es notable por lindar con el muro de la
iglesia y porque en aquel lado del _saln-mirador_ hay una pequea y
preciosa _fuente_, labrada en la forma y estilo de las que adornan los
paseos pblicos  los jardines de los palacios.

Esta _fuente_ tendr unas dos varas y media de altura, y se compone de
un pilar redondo, del centro del cual sale un recio fuste  rbol, que
luego se convierte en gracioso grupo de nios, muy bien esculpido; todo
ello de una sola pieza y de piedra bastante parecida al mrmol, aunque
de la especie grantica. El grupo de nios sostiene una taza redonda, de
la cual fluye por cuatro caos un agua cristalina, sumamente celebrada
por sus virtudes higinicas.--El Emperador no beba otra, y nosotros la
probamos tambin, aunque llevbamos _ bordo_ un vino de primer orden.

Porque debemos advertir que, mientras llegaba  no llegaba el Sr.
Administrador, nos permitimos desplegar las provisiones que habamos
sacado del Baldo y almorzar como unos..... jernimos, haciendo mesa del
poyo de piedra en que se encaramaba el Emperador para montar en la
jaquilla  en la mula.....--Pero, volviendo  la _fuente_, dir que del
libro de Fr. Luis de Santa Mara (que despus lemos) consta que se la
regal  Carlos V el ilustre Ayuntamiento de la ciudad de Plasencia.

Vamos  la cuarta pared.--En ella est la puerta de entrada al Palacio,
y  su lado existe hoy un _banco_ muy viejo de madera (en el mismo lugar
que haba antes un asiento de piedra), sobre el cual se lee la siguiente
_inscripcin_, pintada en la pared en caracteres del siglo XVI muchas
veces retocados:

      _Su Mag. El Emper.or D. Carlos_
    _Quinto nro. Seor en este lugar_
    _estava asentado quando le di_
    _el mal  los treynta y uno_
    _de Agosto  las quatro de la_
    _tarde.--Fallesci  los Veinte_
    _y uno de Septiembre  las dos_
    _y media de la maana. Ao_
    _del S.or_

       _de 1558._

El _mal_  que alude la precedente inscripcin consisti en que,
habiendo comido al sol Carlos V, en aquel propio saln-mirador, sintise
acometido de fro, no bien dej la mesa, y luego le entr
calentura.--Pnenos en cuidado (escriba dos das despus su mayordomo
Luis Quijada  Juan Vzquez de Molina[8]), porque ha muchos aos que 
S. M. no le ha acudido calentura con fro sin accidente de gota. El fro
casi lo tuvo delante de m todo; mas no fu grande, puesto que tembl
algn tanto; dur casi tres horas la calentura: no es mucha, aunque en
todo me remito al doctor, que escribir ms largo.--Yo temo que este
accidente sobrevino de comer antier en un terrado cubierto, y haca sol,
y reverberaba all mucho, y estuvo en l hasta las cuatro de la tarde,
y de all se levant con un poco dolor de cabeza y aquella noche durmi
mal.

Esta carta es de 1. de Septiembre.--Por consiguiente, la inscripcin
preinserta est equivocada, y donde dice 31 de Agosto debe leerse 30 de
Agosto.

Sobre ella se ven las armas imperiales, pintadas en la pared; obra, sin
duda, del mismo autor de aquella leyenda conmemorativa.

Con lo cual terminan todas las cosas que hay que notar en el
_saln-mirador_  vestbulo del humilde Palacio de Yuste.

* * *

Entramos, pues, en el Palacio.

Ya he dicho que se compone de cuatro grandes celdas, situadas dos  cada
lado de un pasillo  galera que atraviesa el edificio de Oeste  Este y
al cual dan las puertas de las cuatro.

Las dos celdas de la izquierda, entrando, estaban destinadas en tiempo
del Emperador, la una  _Recibo_, y la otra  _Dormitorio_, y se
comunican entre s. Las dos de la derecha, que tambin tienen
comunicacin por dentro, eran el _Comedor_ y la _Cocina_.

Y  esto se reduca el alojamiento del Csar.

Su servidumbre, compuesta de sesenta personas, habitaba el piso inferior
de aquel llamado Palacio,  varias dependencias del convento, residiendo
en Quacos los empleados que no tenan que asistir continuamente  S. M.

En la actualidad no hay ni un solo mueble en dichas celdas; y como, por
otra parte, carecieron siempre de toda ornamentacin arquitectnica sus
lisas paredes, blanqueadas con cal  la antigua espaola, la revista que
nosotros les pasamos habra sido muy corta, si recuerdos histricos y
consideraciones de una mansa y cristiana filosofa no nos hubieran
detenido largo tiempo en cada estancia.

Nuestra visita principi por el _Recibo_, donde slo haba que ver una
gran chimenea, digna de competir con las llamadas de campana: tan
enormes eran su tragante y su fogn. Entre la puerta de entrada, la de
comunicacin con el _Dormitorio_, la reja que da paso  la luz del
saln-mirador y otra puertecilla de que hablar luego, no quedaba ms
que un puesto resguardado del aire,  sea un nico _rincn_ que ocupar
cerca de la chimenea. No podamos, pues, equivocarnos respecto de cul
sera el sitio que ocupara el Emperador en aquella sala, durante la
estacin del invierno, cuando iban  visitarlo San Francisco de Borja,
el Conde de Oropesa, el Arzobispo de Toledo y otros antiguos amigos
suyos.

Pero no seguir adelante sin hacer una advertencia de gran
importancia.....

Si yo me hubiese propuesto referir la _Vida de Carlos V en Yuste_
(escrita ya con suma minuciosidad y conciencia en un notable captulo y
en un apndice muy curioso de la _Historia de Espaa_ por D. Modesto
Lafuente), podra enumerar aqu, sin ms trabajo que copiar algunos
documentos del Archivo de Simancas, insertos en la obra de aquel
historiador, los muebles, los cuadros, las alhajas y hasta las ropas que
tena el Emperador en su retiro, as como sus hbitos, entretenimientos
y conversaciones; pero, no siendo, ni pudiendo ser, tal mi propsito,
sino meramente fotografiar, por decirlo as, el estado _actual_ del
Monasterio, me limitar  remitiros  la obra mencionada y aconsejaros
que no deis crdito  lo que otros historiadores cuentan acerca de los
actos del Emperador en Yuste.

Desconfiad, sobre todo, de las noticias de Fr. Prudencio Sandoval y de
Mr. Robertson, quienes, en esta parte ntima de sus clebres historias,
fueron sin duda mal informados,  fantasearon  medida de su deseo. As
lo demuestra el Sr. Lafuente con irrebatibles razones y documentos
originales de primera fuerza.--Es falso, por ejemplo, que Carlos hiciese
sus exequias en vida; falso que estuviese sujeto  la misma regla que
los frailes de la casa; falso que se flagelase hasta teir de sangre las
disciplinas; falso que no atendiese  las cosas polticas de Espaa y
del resto de Europa, y falso que se dedicase  la construccin de
juguetes automticos y otras puerilidades con su relojero de cmara y
famoso mecnico Juanelo Turriano.--Leed  Lafuente, repetimos, y all
veris, autnticamente probado, que Carlos V, en Yuste, fu el hombre de
siempre, con sus cualidades y sus defectos y con la sabida originalidad
de su condicin, festiva y grave  un tiempo mismo, dominante,
vehemente, voluntariosa, y  la par llana y sencilla, como la de Julio
Csar.

Sigamos nuestra exploracin.

La ya mencionada puertecilla de la sala de _Recibo_ conduce  un
diminuto  irregular aposento, que es aquel _retrete_  gabinetillo de
que ya he hablado tambin, en que _apenas cabe una cama_, y donde durmi
Felipe II la ltima vez que estuvo en Yuste, en seal de respeto..... 
miedo  las habitaciones que haban sido de su difunto padre.--Curioso
fuera saber lo que pens all el hombre del Escorial durante las dos
noches que pas, como quien dice, emparedado cerca de la cmara
mortuoria de Carlos de Gante!--Pero la historia ignora siempre las
mejores cosas.

Del _Recibo_ volvimos  salir al pasillo  galera, dejando para lo
ltimo la visita al _Dormitorio_, y pasamos al _Comedor_ del ms comiln
de los emperadores habidos y por haber....., excepto Heliogbalo.

Carlos V era ms flamenco que espaol, sobre todo en la mesa. Maravilla
leer (pues todo consta) el ingenio, verdaderamente propio de un gran
jefe de Estado Mayor militar, con que resolva la gran cuestin de
vituallas, proporcionndose en aquella soledad de Yuste los ms raros y
exticos manjares. Sus cartas y las de sus servidores estn llenas de
instrucciones, quejas y demandas, en virtud de las cuales nunca faltaban
en la despensa y cueva de aquel modesto palacio los pescados de todos
los mares, las aves ms renombradas de Europa, las carnes, frutos y
conservas de todo el universo. Con decir que coma ostras frescas en el
centro de Espaa, cuando en Espaa no haba ni siquiera caminos
carreteros, bastar para comprender las artes de que se valdra  fin de
hacer llegar en buen estado  la sierra de Jaranda sus alimentos
favoritos.

Pero nos metemos sin querer en honduras pasadas, olvidando que aqu no
se trata sino de lo presente. Pues bien: en el _Comedor_ slo hay de
notable otra chimenea como la susodicha; un gran balcn-cierre, 
tribuna volada, que da  la huerta y mira al Medioda, donde el viejo
Emperador tomaba en invierno los ltimos rayos del sol de sus
victorias....., y una puerta de comunicacin con la _Cocina_.

La _Cocina_ es digna del imperial glotn, propia de un convento de
Jernimos y adecuada  los grandes fros que reinan en aquel pas
durante el rigor del invierno. En torno del monumental fogn, que ocupa
casi la mitad de aquel vasto aposento, bien pudieron calentarse
simultneamente con holgura los sesenta servidores de S. M. En cuanto 
las hornillas, puede asegurarse que infundiran verdadera veneracin
cuando estaban en ejercicio, as como hoy su yerta desnudez y triste
arrumbamiento infunden melanclicas reflexiones.

Pero estas reflexiones nos llevan como por la mano al _Dormitorio_ del
Emperador,  sea  su cmara mortuoria.

Es una pieza del mismo tamao que las tres mencionadas, con otra enorme
chimenea. Una alta reja le da luz por la parte de Levante, y tiene
adems tres puertas, de las cuales una da  la iglesia, otra al _Recibo_
y otra  la galera.

No cabe ni puede caber duda respecto del sitio que ocupaba el lecho de
S. M. y en que lanz el ltimo suspiro, puesto que lo indica
matemticamente la puerta de comunicacin con la iglesia, que se rasg
frente por frente  la cama del Csar,  fin de que, acostado y todo,
pudiese ver el altar mayor y oir Misa cuando sus achaques le impedan
dejar el lecho. Trazse, pues, dicha puerta, _oblicuamente_, sobre el
recio muro del templo, en el ngulo opuesto  aquel en que dorma y
haba de morir Carlos V, y all sigue, y desde ella se determina
fijamente tan histrico paraje.

A mayor abundamiento, en aquel rincn del _Dormitorio_ hay un cuadro que
representa  San Jernimo viendo llegar  Carlos V  la gloria eterna y
arrodillarse  los pies de la Santsima Trinidad.--Debajo de este cuadro
se ve un tarjetn dorado que dice lo siguiente: S. A. R. el Infante
Duque de Montpensier regal al Monasterio de Yuste este cuadro, sacado
del original que  la muerte del Emperador Carlos V, su glorioso abuelo,
se hallaba  la cabecera de su cama.

Decir los pensamientos que acudieron  mi mente en aquel sitio, donde
expir (en hora ignorada por sus propios hijos durante algunos das) el
que tantas veces desafi la muerte  la faz del universo en los campos
de batalla, fuera traducir plidamente lo que el lector se imaginar sin
esfuerzo alguno.

Hgole, pues, gracia de mis reflexiones, y le invito  que me siga  la
_iglesia_ y  las _ruinas del convento_, donde todo hablar an ms
alto y ms claro el severo lenguaje de aquellas verdades eternas:
_Verumtamen, universa vanitas..... Verumtamen, in imagine pertransit
homo_.


IV

La _iglesia_ se reduce  una nave gtica, larga y altsima, digna de una
catedral de primer orden. Esta nave se conserva ntegra: segn una
tradicin, porque los incendiarios franceses de 1809 procuraron que el
fuego no llegase  ella; segn otra tradicin, porque no haba en todo
aquel edificio madera alguna en que pudiesen prender las llamas.

Sin embargo, sus bvedas ojivales amenazaban desplomarse cuando compr
el Monasterio el Sr. Marqus de Miravel, quien procedi inmediatamente 
repararlas.--As lo indica la siguiente modestsima inscripcin, que se
lee en el testero posterior del coro:

_Estando estas bvedas en ruinas, se construyeron por Jos Campal, ao
de 1860._

Pero dir el lector: quin es _Jos Campal_? Son stos el nombre y el
apellido del esplndido Marqus que coste la obra,  los de algn
insigne arquitecto, mulo de la gloria de los Brunelleschi y Miguel
ngel?

Ni lo uno ni lo otro.

Jos Campal es un humilde albail de Jarandilla, que se atrevi 
acometer tan ardua empresa, y la llev  feliz trmino, cuando maestros
llevados de Madrid con tal propsito la haban considerado
irrealizable.--Admirado entonces el Marqus del arrojo y la inteligencia
de Campal, mand poner dicha inscripcin en el coro.

La nave de la iglesia y sus altares estn hoy completamente desnudos de
todo cuadro, de toda imagen, de toda seal de culto. Los nicos
accidentes que interrumpen la escueta monotona de aquellos blanqueados
muros, son las Armas Imperiales que campean all arriba, en el centro
del embovedado, y un negro _atad_ depositado  gran altura, en un nicho
 hornacina de la pared de la derecha.

Este atad es de madera de castao, y estuvo forrado de terciopelo
negro. Hoy no contiene nada; pero en un tiempo contuvo otra caja de
plomo, dentro de la cual fu depositado el cadver del Emperador.....

Psose el cuerpo del Emperador (dice la historia) en una caja de plomo,
la cual se encerr en otra de madera de castao, forrada de terciopelo
negro. Hicironsele solemnes exequias por tres das, celebrando el
Arzobispo de Toledo, Fr. Bartolom de Carranza,  quien sirvieron de
ministros el confesor del Emperador, Fr. Juan Regla, y el prior Fr.
Martn de Angulo, y predicando sucesivamente el P. Villalva y los
priores de Granada y Santa Engracia de Zaragoza.

Una de las clusulas del codicilo de Carlos V era que se le enterrara
debajo del altar mayor del Monasterio, quedando fuera del ara la mitad
del cuerpo, del pecho  la cabeza, en el sitio que pisaba el Sacerdote
al decir la misa, de manera que pusiese los pies sobre l. Para cumplir
del modo posible este mandato, se derrib el altar mayor y se sac hacia
fuera, con objeto de depositar detrs de l el cadver, pues debajo no
poda estar, por ser lugar exclusivo de los Santos que la Iglesia tiene
canonizados[9].

A consecuencia de esta reforma, el altar Mayor qued en la extraa
disposicin que hoy se advierte; esto es, sumamente estrecho de
presbiterio, y muy alto en proporcin del escaso desarrollo de su
escalinata, cuyos peldaos son tan pinos, que cuesta fatiga y peligro
subirlos  bajarlos.

Fu, pues, depositado el cadver del Csar dentro de las dos cajas
mencionadas, detrs del retablo de Yuste, hasta que, quince aos y medio
despus, el 4 de Febrero de 1574, verificse su traslacin al Escorial,
en la caja de plomo, revestida de otra nueva que se construy al
intento, quedando en la bveda de Yuste, como recuerdo, la caja de
castao. Pero como todos los viajeros que visitaban la tal bveda
hubiesen dado en la flor de cortar pedazos del viejsimo atad,  fin de
guardarlos como reliquias histricas, el Marqus de Miravel dispuso
colocarlo en el inaccesible nicho que hoy ocupa, y desde donde produce
terrible y fantstica impresin.

* * *

Dijimos ms atrs que el sueo eterno de Carlos V ha sido turbado
tambin en el Monasterio del Escorial, y que nosotros mismos no hemos
sabido librarnos de la tentacin de asistir  una de las sacrlegas
exhibiciones que se han hecho de su _momia_ en estos ltimos aos.....

Cometimos esta impiedad,  cuando menos esta irreverencia, en Septiembre
de 1872, pocos meses antes de ir  Yuste.--Nos hallbamos en el fnebre
Real Sitio, descansando del calor y las fatigas de Madrid, cuando una
maana supimos que haba pblica exposicin del cadver del Csar, 
peticin de las bellas damas madrileas que estaban all de
veraneo.--Era ya la vigsima de estas _exposiciones_, desde que las
inaugur cierto temerario y famoso prohombre de la situacin poltica
creada en 1868.--Nosotros (lo repetimos) no tuvimos al cabo suficiente
valor para rehusarnos la feroz complacencia de aquella profanacin, que
de todas maneras haba de verificarse.....

Acudimos, pues, al panten de los Reyes de Espaa,  la hora de la
cita.--Y qu vimos all? Qu vieron las tmidas jvenes y los
atolondrados nios y los zafios mozuelos que nos precedieron  siguieron
en tan espantoso atentado?--Vieron, y vimos nosotros, la tumba de Carlos
V abierta, y delante de ella, sobre un andamio construdo _ad hoc_, un
atad, cuya tapa haba sido sustituda por un cristal de todo el tamao
de la caja.

En las primeras _exposiciones_ no haba tal cristal,  si lo haba, se
levantaba, de cuyas resultas no falt quien pasase su mano por la
renegrida faz del cadver..... La pas el mencionado prohombre
revolucionario, en muestra de familiaridad y _compaerismo_!.....

A travs del cristal vimos la corpulenta y recia momia del nieto de los
Reyes Catlicos, de la cabeza  los pies, completamente desnuda,
perfectamente conservada, un poco enjuta, es cierto, pero acusando todas
las formas, de tal manera que, aun sin saber que eran los despojos
mortales de Carlos V, hubiralos reconocido cualquiera que hubiese
visto los retratos que de l hicieron Ticiano y Pantoja.

La especial contextura de aquel infatigable guerrero, su alta y
amplsima cavidad torcica; sus anchos y elevados hombros; sus cargadas
espaldas; su crneo caracterstico; su ngulo facial, tpico en la casa
de Austria; la depresin de la boca; la prominencia de la barba por el
descompasado avance de las mandbulas: todo se apreciaba exactamente, y
no en esqueleto, sino vestido de carne y cubierto de una piel
cenicienta,  ms bien parda, en que aun se mantenan algunos raros
pelos de pestaas, barbas y cejas y del siempre atusado cabello.....

Era, s, el Emperador mismo! Pareca su estatua vaciada en bronce y
roda por los siglos, como las que aparecen entre las cenizas de
Pompeya!

No infunda asco ni fnebre pavor, sino veneracin y respeto.

Lo que infunda pavor y asco era nuestra impa ferocidad, era nuestra
desventurada poca, era aquella escena repugnante, era aquel sacrlego
recreo, era la risa imbcil  el estpido comentario de tal  cual
seorita  mancebo, que escoga semejante ocasin para aventurar un
conato de chiste.....

Siquiera nosotros (dicho sea en nuestro descargo) callbamos y
padecamos, sintiendo al par, y en igual medida, reverencia hacia lo
que veamos y remordimientos por verlo! Siquiera nosotros tenamos
conciencia de nuestro pecado!

* * *

De mi visita  las ruinas de los _claustros_ de Yuste guardo recuerdos
indelebles.

La naturaleza se ha encargado de hermosear aquel teatro de desolacin.
Los trozos de columnas y las piedras de arcos, que yacen sobre el suelo
de los que fueron patios y crujas, vense vestidos de lujosa hiedra. El
agua, ya sin destino, de las antiguas fuentes, suena debajo de los
escombros, como enterrado vivo que se queja en demanda de socorro, 
como recordando y llamando  los antiguos frailes para que reedifiquen
aquel edificio monumental. Y por todas partes, entre la hiedra y el
musgo,  entre las flores silvestres y las altas matas con que adornaba
Mayo aquellos montones de labrados mrmoles, veamos los escudos de
armas de la casa de Oropesa, esculpidos en las piedras que sirvieron de
claves  de capiteles  las arcadas hoy derrudas.

Las cuatro paredes del _refectorio_ siguen de pie; pero el techo, que se
hundi de resultas del incendio, ha formado una alta masa de escombros
dentro de la estancia. Hoy se trabaja en sacar aquel cascajo, y ya van
apareciendo los alicatados de azulejos que revestan el zcalo de los
muros.

El _Convento de Novicios_ subsiste, aunque en muy mal estado.--All,
como ya sabis, vivieron los ltimos frailes desde la _catstrofe del
Edificio_, ocurrida en 1809, hasta la _catstrofe de la Comunidad_,
ocurrida en 1835.

Nosotros penetramos en algunas _celdas_. Reinaba en ellas la misma muda
soledad que en las del Palacio de Carlos V. Ni gente ni muebles quedaban
all..... Las desnudas paredes hablaban el pattico lenguaje de la
orfandad y de la viudez.

Aquello era ms melanclico que las ruinas del otro gran convento
hacinadas entre la hiedra.--Una celda habitable y deshabitada
representa, en efecto, algo ms funesto y pavoroso que la destruccin.
Los pedazos de mrmol que acabbamos de ver parecan tumbas cerradas:
las celdas del noviciado eran como lechos mortuorios  atades vacos,
de donde acababan de sacar los cadveres.

S; todo vaco! todo expoliado! todo saqueado!.....--Tal apareca
aquella maana  nuestros ojos cuanto contemplbamos, cuanto
recordbamos, cuanto acuda  nuestra imaginacin por asociacin de
ideas.

En Yuste....., una tumba abierta, de donde haba sido sacado Carlos
V.--En El Escorial....., otra tumba vaca, de donde tambin se le haba
desalojado temporalmente.....--Y si se nos ocurra la fantstica ilusin
de que la exhumada y escarnecida momia del Csar, avergonzada de su
pblica desnudez, pudiese salvar el Guadarrama, en medio de las sombra
de la noche, para ir  buscar  Yuste su primitiva sepultura,
considerbamos temblando que tampoco encontrara en su sitio el atad de
madera, sino que lo vera encaramado en aquella antigua hornacina de un
Santo que probablemente habran derribado  pedradas otros liberales de
la Vera de Plasencia.....

Y todo as! Todo as!--Dondequiera que el atribulado espectro imperial
fijase la vista, hallara igual dislocacin, el mismo trastorno, la
propia devastacin y miseria, como si el mundo hubiese llegado al da
del Juicio final.....

Ya no haba Monasterio de Yuste; ya no haba en Espaa Comunidades
religiosas; ya no haba Monarqua; casi ya no haba Patria!--Los
tiempos del cataclismo haban llegado, y, sobre las ruinas de la obra de
Fernando V y de Isabel I, oanse ms pujantes que nunca en aquellos
mismos das (los primeros das de Mayo de este primer ao de la
Repblica), as en Extremadura como en el resto de la Pennsula
espaola, gritos de muerte contra la Unidad nacional, contra la
Propiedad, contra la Autoridad, contra la Familia, contra todo culto 
Dios, contra la sociedad humana, en fin, tal y como la haban
constitudo los afanes de cien generaciones.

_Illic sedimus et flevimus_....., al modo de los hebreos junto  los
ros de Babilonia.

* * *

Pas aquel momento de emocin, disimulable en tan aciaga fecha, y desde
el convento nos dirigimos  una ermitilla, llamada de _Beln_, que dista
de l medio kilmetro, y  donde solan encaminar los frailes su paseo
de invierno--costumbre que adquiri tambin Carlos V.

El camino de la ermita es una llana y hermosa calle de rboles, con
prolongados asientos, en que caba toda la Comunidad.

Al principio de este paseo hay un viejsimo ciprs,  cuyo pie, y
recostado en su tronco, es fama estaba sentado Carlos V la primera vez
que vi en Yuste  su hijo D. Juan de Austria, ya casi mozo, despus de
muchos aos de separacin.

El hijo de Brbara Blomberg haba nacido en Ratisbona, donde pas la
infancia con su madre. A la edad de ocho aos lo haban trado 
Espaa, sin que nadie adivinase su condicin, y vivi primero en
Legans,  cargo del clrigo Bautista Vela y de una tal Ana Medina,
casada con un flamenco llamado Francisco, que vino en la comitiva de
Carlos V la primera vez que visit estos reinos el coronado nieto de
Isabel la Catlica. Pero el bastardo imperial haca en Legans una vida
demasiado villana, confundido con los otros chicos del pueblo, y
entonces Luis Quijada, mayordomo del Csar, y el nico que saba quin
era aquel nio, se lo llev  Villagarca, de donde era Seor, y lo
confi  su mujer, sin revelarle el secreto; por lo que esta
ejemplarsima seora lleg  concebir tristes sospechas, que amargaron
su vida hasta que, muerto ya el Emperador, hizo pblica la verdad el rey
D. Felipe II, reconociendo como prncipe y hermano suyo al que haba de
ser el primer guerrero de su tiempo.

Cuando Carlos V vino  encerrarse en el Monasterio de Yuste (dice un
historiador) rale presentado muchas veces su hijo en calidad de paje de
Luis Quijada, gozando mucho en ver la gentileza que ya mostraba, aun no
entrado en la pubertad. Tuvo, no obstante, el Emperador la suficiente
entereza para reprimir  disimular las afectuosas demostraciones de
padre, y continu guardando el secreto.....

En la Crnica manuscrita del convento menciona tambin el P. Luis de
Santa Mara la estancia de D. Juan de Austria en _Yuste_, y, adems, la
tradicin cuenta algunas de sus travesuras de adolescente, como las que
referimos al hablar de _Quacos_.....

* * *

Por aqu bamos en nuestra visita  _Yuste_, cuando principi 
encapotarse el cielo. Conocimos que amenazaba una de aquellas tormentas
que tan formidables son en las sierras de Gredos y de Jaranda, y como
tenamos que andar tres leguas para regresar al _Baldo_, y ya no nos
quedaba ms que ver, aunque s mucho que meditar en aquellas ruinas, nos
apresuramos  montar  caballo, henchida el alma de mil confusas ideas,
que he procurado ir fijando y desenvolviendo en los humildes artculos 
que doy aqu remate.

Pero no soltar la cansada pluma sin recordar unos versos que el insigne
poeta, mi amigo D. Adelardo Lpez de Ayala, pone en boca de D. Rodrigo
Caldern, y que repet muchas veces al alejarme de _Yuste_:

      Nunca el dueo del mundo Carlos quinto
    Hubiera reducido su persona
    De una celda al humilde apartamiento,
    Si no hubiera tenido una corona
    Que arrojar  las puertas del convento!

De resultas de lo cual,  sea de la falta de cualquier especie de
corona, algunos das despus me vea yo obligado  dejar la pacfica
soledad del _Baldo_ por la turbulenta villa de Madrid, donde fecho hoy
este relato  9 de Octubre de 1873.




DOS DAS EN SALAMANCA


I

DISCURSO PRELIMINAR


El lunes 8 de Octubre de 1877 nos hallbamos de sobremesa en cierto
humilde comedor de esta prosaica y anti-artstica villa de Madrid,
cuatro antiguos amigos, muy amantes de las letras y de las artes, algo
entrados en aos por ms seas, y aficionadsimos, sin embargo,  correr
aventuras en demanda de ruinas ms viejas que nosotros.

Habase por entonces abierto al pblico la ltima seccin del
_Ferrocarril de Medina del Campo  Salamanca_, lo cual quera decir, en
trminos metafricos, que esta insigne y venerable ciudad, monumento
conmemorativo de s propia, acababa de ser desamortizada por el
espritu generalizador de nuestro siglo, pasando de las manos muertas de
la Historia  de la rutina, al libre dominio de la vertiginosa actividad
moderna.

As lo indic, sobre poco ms  menos, uno de nosotros; y como otro
apuntase con este motivo la feliz idea de ir los cuatro  hacer una
visita  aquel antiguo emporio del saber, y semejante propuesta, bien
que recibida con entusiasmo y aceptada _en principio_, suscitara algunas
objeciones, relativas  lo desapacible de la otoada,  los achaques del
uno,  los quehaceres del otro y al natural temor de todos de que en la
ilustre y grave Salamanca no hubiese fonda vividera, el amo de la casa,
 sea el anfitrin, encendise ( afect encenderse) en santa ira, y
pidiendo arrogantemente la palabra (y una segunda copa de legtimo
_fine-champagne_), pronunci el siguiente discurso:

Seores:

Parece imposible que la edad nos haya reducido  tal grado de miseria!
Somos nosotros aquellos hroes, que hace algunos aos, recorran en
mulo   pie las montaas ms altas de Europa, expuestos  perecer entre
la nieve, slo por ver un ventisquero, una cascada  el sitio en que los
aludes aplastaron  tal  cual impertrrito naturalista? Somos nosotros
los mismos que pasaron noches de purgatorio en ventas dignas de la pluma
de Cervantes, por conocer las ruinas de un castillejo moruno, los que
hicieron largas jornadas en carro de violn, por contemplar un retablo
gtico; los que sufrieron  caballo todos los ardores del esto andaluz,
buscando el sitio en que pudo existir tal  cual colonia fenicia 
campamento romano? Somos nosotros los atrevidos exploradores de la
Alpujarra, los temerarios visitantes de Soria, los que llegaron por
tierra  la misteriosa Almera, y, sobre todo, los intrpidos
descubridores de Cuenca....., de cuya existencia real se dudaba ya en
Madrid cuando fuimos all, sin razn ni motivo alguno, y en lo ms
riguroso del invierno, tripulando un coche-diligencia que volc seis
veces en veinticuatro horas?

Nadie dira que nosotros somos aquellos clebres aventureros, al
vernos vacilar de esta manera en ir  la conquista de la inmortal
Salamanca, hoy que la locomotora la ha puesto, como quien dice,  las
puertas de Madrid! Nadie lo dira, al vernos retroceder ante el fro,
ante la perspectiva de una cama incmoda  de una comida poco suculenta,
y ante otros trabajos y fatigas, que siempre fueron, para hombres bien
nacidos, estmulo y aliciente de esta clase de expediciones!--Pues qu!
no eran mucho ms viejos que nosotros, y no tenan ms achaques y
dolamas, Cristbal Coln, al embarcarse en Palos; Antonio de Leiva, al
salir de Pava en ayuda de los ejrcitos imperiales, y Abdel-Melik, el
Maluco, en la batalla de Alcazarquivir,  la que asisti moribundo,
llevado en hombros por sus soldados, y durante la cual expir como
bueno, seguro ya de la derrota de D. Sebastin de Portugal?

Un esfuerzo semejante espero yo de vosotros en la presente ocasin!
Considerad, seores, que se trata de Salamanca, de la _Madre de las
Virtudes y de las Ciencias_, como la llamaban antiguamente; de la ciudad
que ha llevado tambin el nombre de _Roma la Chica_, por los
innumerables y nobilsimos monumentos que la decoran; celebrrima bajo
la dominacin de los romanos; cristiana antes de la irrupcin de los
godos; arrancada varias veces de manos de los sarracenos, en los siglos
IX y X; liberada definitivamente en el siglo XI, y lumbrera desde
entonces de la entenebrecida Europa, por su veneranda Universidad, que,
con las de Oxford, Bolonia y Pars, vinculaba el saber de aquellos
tiempos! Considerad que se trata de la hija mimada de Castilla la
Vieja, de la Atenas espaola, protegida constantemente por Magnates,
Prelados, Reyes, Papas y hasta Santos, desde D. Ramn de Borgoa y el
obispo Visquio, que la repoblaron, y comenzaron  engrandecerla, hasta
los Reyes Catlicos, que la distinguieron con su predileccin casi tanto
como  Granada! Considerad que all hubo concilios; que all se
reunieron Cortes; que all se juzg  los Templarios; que all se
establecieron preferentemente las _rdenes Militares_ y fundaron
magnficos templos; que all predicaron San Vicente Ferrer y San Juan de
Sahagn; que all residieron mucho tiempo Santa Teresa y San Ignacio de
Loyola; que all estudi y explic Fr. Luis de Len, y que all
estuvieron los reyes Ordoo I, Alfonso VII, Fernando II, Alfonso IX,
Enrique II (antes y despus de matar  su hermano), D. Juan I, D. Juan
II, D. Enrique IV, los Reyes Catlicos (no una, sino muchas veces), el
emperador Carlos V, Felipe II, Felipe III, Felipe V, y D. Alfonso XII,
que felizmente reina!

Digo ms, seores; digo ms.....--All naci y fu bautizado Alonso XI;
all muri la esposa amadsima de Trastamara,  sea la reina D. Juana
Manuel; all muri tambin el prncipe D. Juan, nico hijo varn de los
Reyes Catlicos, quien, de haber vivido ms tiempo, hubiera ahorrado 
Espaa muchas calamidades; y all, en fin, se cas con Mara de Portugal
el Sr. D. Felipe II, cuyo nombre y cuyos hechos no figuraran en nuestra
historia si no hubiese habido antes un Felipe I.....

Salamanca, por consiguiente, debe de estar cuajada de iglesias, de
palacios y de conventos. Salamanca debe de ser un lbum arquitectnico,
donde se encuentren modelos de todos los estilos cristianos: del
romnico, del gtico, del plateresco, del greco-romano y del
churrigueresco (y esto suponiendo que no haya tambin piedras rabes y
judas). Salamanca, en fin, ser un _mare magnum_ de portadas, de
torres, de columnatas, de ojivas, de retablos, de plpitos, de pinturas
en tabla, en lienzo y al fresco, de silleras y estatuas de madera, de
verjas, de alhajas, de ornamentos, de ropas y de otras venerandas
antigedades.

Para formar idea de ello, bsteos saber que, en el siglo XII, cuando se
escribi el _Fuero de Salamanca_, haba en la ciudad 33 iglesias, y que
despus lleg  haber hasta 48, sin contar cuatro conventos de Monacales
y 17 de Religiosos de los dems Institutos, 16 de Monjas, dos beaterios
de reclusin voluntaria, uno de reclusin forzosa, y ms de 30 colegios,
incorporados legalmente  la Universidad..... Y, aunque descontemos las
muchas iglesias, y, sobre todo, los muchos conventos que habrn cado al
golpe del can extranjero y de la piqueta constitucional y republicana
desde 1808  1813, y desde 1835  1874, todava quedarn en pie los
bastantes monumentos histricos y artsticos para considerar  Salamanca
(y es cuanto se puede decir) como otra Toledo.--A Salamanca, pues,
amigos mos! A Salamanca, sin prdida de tiempo! A Salamanca, antes
de que, por razn de ornato pblico, le sacudan el polvo de los siglos!
A Salamanca, antes de que la reformen, antes de que la mejoren, antes
de que la profanen..... (que todo viene  ser la misma cosa)! A
Salamanca maana mismo!

El viaje es sumamente cmodo.....--Aqu tenis _El Indicador_.....--Se
sale de Madrid  las nueve y media de la noche, y se llega all  las
nueve y media de la maana.--El billete, en 1. clase, cuesta siete
duros, que, con siete de volver, son catorce.--Supongo que habr all
hoteles,  sea fondas; pero, si no los hay, habr casas de huspedes, y
si no, posadas, y si no, hospicio.--Y hablo as, porque no avisaremos 
nadie nuestra llegada; que, de lo contrario, bien podramos asegurar que
all tenemos al padre alcalde, y no slo al padre, sino al abuelo y al
bisabuelo....., dado que conocemos en Salamanca al Sr. Obispo de la
dicesis, Martnez Izquierdo, compaero de algunos de nosotros en las
Cortes de 1869 y en el actual Senado; dado que nuestro amigo Frontaura
es Gobernador de la provincia, y dado que yo cuento adems en aquella
poblacin con la antigua y excelente amistad de otras personas, que no
dejar de presentaros en el momento oportuno.--Fuera de esto, sabed que
Salamanca goz siempre opinin de barata y de rica, y que sus alimentos
son tambin muy celebrados. Los castaos y encinas de sus montes dan
pasto al mejor ganado de cerda de las Espaas, y el tal ganado de cerda
(convendris en ello) puede muy bien servir de pasto  viajeros tan
aguerridos como nosotros. A mayor abundamiento, las truchas del Tormes
gozan igual fama de exquisitas (me refiero al gegrafo Miano), sin
contar con que en los corrales de aquellas casas de labor se cran
ciertos pavos enormes, ya cantados por m en un clebre soneto.--Y, en
fin, seores! qu diablos! corre de mi cuenta llevar un cesto de
vveres y municiones (cuando digo _municiones_, entended _botellas_)
para los casos de _fuerza mayor_ y otras calamidades inesperadas!.....

Conque..... he dicho.

Aplausos y aclamaciones acogieron este discurso; y, sin ms debate,
aprobse por unanimidad el proyecto, quedando decidido que  la noche
siguiente saldramos para Salamanca.


II

DE MADRID A MEDINA DEL CAMPO


En efecto:  las nueve y media de la siguiente noche salamos de Madrid
en el tren _segundo correo_, destinado, como todo el mundo sabe, 
transportar cartas y viajeros desde esta Villa y Corte (que ya cuenta
400.000 habitantes)  media Espaa y  toda Europa.

Sin embargo, bamos casi solos.....--Los espaoles tenemos pocos asuntos
fuera de casa, y los que tenemos no nos interesan hasta el extremo de
hacernos emprender largos viajes. Nuestra filosofa moruna, asctica, 
como queris llamarla, da de s esta magnnima indiferencia, tan
deplorada por economistas y polticos, y tan aplaudida por otra clase de
pensadores que miran las cosas desde ms alto. Viajan, s, por mero
placer, los elegantes y los fantaseadores, los baistas de aficin y los
amantes de la naturaleza; pero, precisamente en la fecha citada, este
linaje de madrileos regresaba ya hacia las orillas del Manzanares, ,
por mejor decir, hacia las bocas de riego del Lozoya.--Adems, aquel da
era martes, y los martes apenas se despacha algn billete en nuestros
ferrocarriles, por aquello de que _en martes ni te embarques ni te
cases_; razn que me ha movido  m siempre  preferir los martes para
viajar, pues va uno ms holgado en el tren  en la diligencia. Y si
puedo combinar que sea _martes y da 13_, mejor que mejor!

Esto de la holgura lo llevbamos nosotros resuelto aquella noche _por
ministerio de la ley_..... Quiero decir, que ramos dueos de un
_reservado_ de ocho asientos, que entre cuatro personas daba dos
asientos para cada una, con su correspondiente rincn por cabeza y para
la cabeza.--Nos dormimos, pues, en seguida que el tren se puso en marcha
(como muy necesitados que estbamos de descansar de nuestras prisas del
da, y tambin para ir haciendo provisin de sueo y de reposo,  cuenta
de los madrugones y dems fatigas consiguientes  una expedicin
artstico-potica por tierra de garbanzos), y dormidos pasamos muchsimo
tiempo.

* * *

A las tres de la madrugada el hambre nos despert.

Estbamos en _Sanchidrin_,  veinticinco leguas de Madrid, al otro lado
de la cordillera del Guadarrama.

Bien nos habamos portado! Cinco horas de sueo de un tirn!

Durante ellas, slo habamos odo,  cosa de las doce, en uno de esos
intervalos de semiconciencia que tiene el durmiente  cada parada del
tren, los destemplados gritos con que una pobre mujer (nica que  tal
hora estara despierta en aquella spera sierra) pregonaba  todo lo
largo de la hilera de coches: _Leche de las Navas!_, sin que se
siguiese ruido alguno demostrativo de que la infeliz trasnochadora
despachaba algo.....

Es decir, que habamos pasado por _El Escorial_, por las susodichas
_Navas_ (que Dios bendiga), por _vila_, y por otros varios pueblos
chicos y grandes, sin darnos siquiera cuenta de ello.--Quin se lo
dijera  D. Felipe II cuando edificaba lo que recibi el nombre de
_octava maravilla_! Quin le dijera que llegara un tiempo en que
cruzasen por all _con los ojos cerrados_ personas tan amantes del Arte
y de la Historia como nosotros!

Pero, qu mucho, si habamos atravesado con igual indiferencia la
formidable Sierra de Guadarrama (que es algo ms grande que el
Monasterio del Escorial), pasando _inconscientes_, no slo por delante
de sus cimas, sino _por dentro_ de sus mismsimas entraas, por la cuna
de los metales, por la oficina de los terremotos, por las regiones del
infierno?

* * *

Deca que estbamos en _Sanchidrin_, y que el aguijn del hambre nos
haba despertado.

El mismo mozo de la va por quien supimos particularmente en qu
Estacin nos hallbamos (pues nadie se haba tomado el trabajo de
_vocearla_), nos particip adems, _motu proprio_, que el termmetro del
telegrafista marcaba en aquel instante seis grados bajo cero.

Oirlo nosotros, y bajar el cristal de la ventanilla, todo fu una sola
cosa! Hecho lo cual transformamos el coche en fonda, y cenamos
tranquila, profusa y regaladamente: que para eso llevbamos _ bordo_ el
anunciado cesto de provisiones, en que no faltaba ningn perfil; pues, 
ms de comestibles de buena ley, contena frascos de agua y botellas de
vino, caf del mismsimo Aden y mquina para hacerlo, velas con que
alumbrarnos _ guiorno_, y otros muchos refinamientos de sibaritismo y
de _confort_, que ni tan siquiera concibieron los antiguos emperadores
romanos.

Terminada la cena, nos fu imposible volver  dormir.--Pasamos, por
consiguiente, en alegre conversacin cosa de una hora; hasta que, cerca
de las cinco de la maana (es decir, todava con estrellas) llegamos 
la Estacin de _Medina del Campo_.

_Medina! Parada y fonda! Cambian de tren los viajeros para Zamora y
para Salamanca!_--grit el mozo de la Estacin.

--Vaya una fonda y una parada inoportunas!--exclamamos nosotros, dando
un suspiro.

Y nos pusimos  recoger nuestros enseres.


III

EN MEDINA DEL CAMPO


Los viajeros que se dirigen  Salamanca en camino de hierro, tienen que
esperar en la Estacin de _Medina_ (durante una hora!) la salida del
tren que corre exclusivamente entre estas dos nclitas
ciudades.--Cargamos, pues, con todo nuestro ajuar, y echamos pie 
tierra en el andn, acatando los altos  incomprensibles designios de
las Empresas, que no han juzgado conveniente ahorrar  los viajeros esta
hora de detencin.

Como todava era de noche, segn queda indicado, y haca todo el fro
que nos dijeron en Sanchidrin, tuvimos que refugiarnos, lo mismo que el
resto de los viajeros (unos treinta, naturales de aquellas cercanas),
en el diminuto, descristalado y afortunadsimo cafetn (vulgo _Fonda_)
de la Estacin, donde nos vimos obligados  oir,  pesar nuestro, ms de
una conversacin ajena, poco edificante y nada chistosa.....,  las
cuales conseguimos al cabo sustraernos, hablando entre nosotros y en voz
baja de la ilustre ciudad  cuyas puertas vivaquebamos tan
desagradablemente.

Dicho se est, por tanto, que sali  relucir el funestsimo da 21 de
Agosto de 1520, en que _Medina del Campo_ fu quemada por el alcalde
Ronquillo y por el capitn Fonseca,  consecuencia de haberse resistido
sus moradores  entregarles la artillera para combatir  Segovia,
alzada en favor de los Comuneros, y que recordamos tambin aquella
hermosa carta, escrita con tal motivo por los Segovianos  los
Medinenses, en que se leen estas sublimes frases dignas de la antigua
Musa de la Historia:--_Nuestro Seor nos sea testigo, que si quemaron
desa villa las casas,  nosotros abrasaron las entraas, y que
quisiramos ms perder las vidas que no se perdieran tantas haciendas.
Pero tened, seores, por cierto, que pues Medina se perdi por Segovia,
 de Segovia no quedar memoria,  Segovia vengar la su injuria 
Medina..... Desde aqu decimos, y  la ley de cristianos juramos, y por
esta escritura prometemos, que todos nosotros por cada uno de nosotros
pornemos las haciendas y aventuraremos las vidas; y lo que menos es que
todos los vecinos de Medina libremente se aprovechen de los pinares de
Segovia, cortando, para hacer sus casas, madera. Porque no puede ser
cosa ms justa que, pues Medina fu ocasin de que no se destruyese con
la artillera  Segovia, Segovia d sus pinares con que se repare 
Medina....._

Medina (aade el historiador Lafuente) haba sido hasta entonces el
emporio del comercio, el gran mercado del Reino, y el principal depsito
de las mercancas extranjeras y nacionales, de paos, de sedas, de
brocados, de joyera y tapicera: sus ferias anuales tenan fama en el
mundo: todo pereci en aquel da de desolacin: de setecientas 
novecientas casas fueron consumidas por las llamas.

* * *

A todo esto haba principiado  amanecer; visto lo cual, nos trasladamos
al andn de la Estacin, prefiriendo helarnos al aire libre viendo los
rosicleres de la aurora,  los aires colados y  las crecientes
vulgaridades del cafetn.

El andn de la estacin estaba tan silencioso como solitario.--Nuestro
primitivo tren haba continuado su marcha hacia Irn, no bien nos
bajamos de l, y despus haba partido otro con direccin  la insigne
ciudad de Zamora.--El nico que no daba ni seales de pensar en salir
era el recin establecido _tren de Salamanca_!

En cambio, sali el sol.--Por cierto que su primer rayo no hiri
directamente nuestras pupilas, sino que fu  besar con amoroso respeto
un arrogantsimo torren gtico, que ya habamos divisado enfrente de la
Estacin, sobre las ruinas de una antigua fortaleza.--Era la famosa
_Torre del Homenaje_ del celebrrimo _Castillo de la Mota_.

Este castillo, distante de _Medina_ algunos centenares de pasos, y
separado hoy de ella por el tirnico ferrocarril, corona una especie de
meseta que, en estas interminables planicies castellanas, pudo muy bien
hacer el papel de _altura_ cuando se la eligi para asiento de una
ciudadela.....--All muri Isabel la Catlica. Es decir, que tal vez en
el interior de aquella _torre_, dorada por el sol naciente, se hallaba
(y se halla) el aposento pintado por Rosales, con singular maestra, en
el cuadro que di principio  su reputacin.--All estuvo preso, durante
veinte aos, Hernando Pizarro, hermano y compaero de glorias del
Conquistador del Per.--All vivi tambin encarcelado el abominable
Csar Borgia.....

Pero como si el tren de Salamanca hubiera estado aguardando  que nos
fuese grata la permanencia en la Estacin de _Medina_ para decir
_Vmonos!_, la campanilla, y el pito, y las voces de los empleados
nos sacaron en esto de la contemplacin de tan venerables ruinas y de
sus grandes recuerdos histricos, obligndonos  correr ms que aprisa
hacia el andn, del cual nos habamos alejado insensiblemente.

En aquel mismo instante brill  nuestros ojos, no ya la luz refleja,
sino el mismo disco del sol.....

Eran las seis.


IV

DE MEDINA DEL CAMPO A SALAMANCA


Partimos.

El tren gir hacia el Oeste, no bien sali de entre agujas, y colse
inmediatamente en _Medina del Campo_, cuyas ltimas casas lindan con la
Estacin.

La va frrea cruza por las calles mismas de la villa, sobre un
terrapln de algunos pies de altura, gracias al cual fuimos viendo, por
encima de cercas y tapias, el interior de muchos corrales llenos de
lea, estircol y aperos de labor, y cubiertos de recientsima escarcha,
por donde andaban ya las madrugadoras gallinas tomando el sol y
cacareando.....

Los medinenses no se haban levantado todava. Por lo menos, las
ventanas y puertas de sus casas estaban cerradas, las chimeneas no
expelan humo, y no haba ni un alma en las silenciosas calles.

_Medina_ es extenssima, y comprndese muy bien, al verla, que desempee
papel tan importante en la Historia de Espaa. A cada paso descubramos
casas ruinosas, con todo el aspecto de deshabitadas, y amplios solares
de otras que se han hundido. Infinidad de torres de iglesias nuevas 
viejas (es decir, de hace cuatro  cinco siglos,  del siglo pasado, 
juzgar por la forma de sus campanarios y por el color de los muros)
mantinense todava en pie. Abundan las de piedra renegrida por el
tiempo, y aun hay que contar las que habrn derribado los siglos y las
revoluciones.....

De los desastres causados por la tea incendiaria de Ronquillo y de
Fonseca, ntanse por doquier horribles vestigios.--La desventura de
_Medina_, como las de Pompeya y Herculano, tiene fecha determinada. Tal
da de tal ao amaneci rica y poderosa, y  la noche era un montn de
ruinas!

Pero mientras nosotros pensbamos en esto, el tren haba dejado ya atrs
 Medina del Campo, y corra por ms alegres horizontes.....

Hagamos nosotros lo mismo.

* * *

De Medina  Salamanca hay 77 kilmetros.

Acerca de los primeros que recorrimos, slo tengo que decir que seguimos
cruzando la gran llanura de Castilla la Vieja, ms productiva, pero no
menos desamparada y montona que la de Castilla la Nueva. En cuanto
alcanzaban los ojos veamos leguas y leguas de campos sin verdor,
recin arados con el mayor esmero, en donde iban  sembrarse los
grmenes de la cosecha de 1878; pero ni un rbol, ni una vivienda, ni
un chorro de agua, ni la ms leve ondulacin en el terreno!.....

Sin embargo, aquella interminable planicie casi negra, cobijada por un
cielo azul y limpio,  inundada de luz por un sol alegre y esplendoroso,
no careca de encanto y grandiosidad,  causa de su misma
sencillez.--Haca un da hermossimo, un verdadero da espaol, y esto
lo embellece todo.

Por lo dems, ya bamos divisando en la soledad de aquellas tierras
algunos labradores que araban tranquilamente, y que nosotros no podamos
imaginar de dnde haban salido ni  qu hora se haban levantado para
estar all tan de maana.--Vistos desde el tren, parecan habitantes de
la Luna contemplados desde la Tierra,  habitantes de la Tierra
contemplados desde la Luna,  ms bien parecan un accesorio fijo y
permanente de aquel cuadro, como las figurillas humanas que ponen los
pintores en los _paisajes_.

Minutos despus (que es como si dijramos _algunas leguas_ ms all)
pasamos por delante de un montecillo de barro, de piedras, de yeso, de
tejas y de retama, coronado por un campanario con su cruz y todo.....
Era un pueblo: era _Campillo_: quiero decir, era uno de tantos
_Campillos_ como figuran en el _Nomencltor_ de Espaa.

Luego pasamos por _El Carpio_ ( sea por _un Carpio_, pues tambin
conocamos ya ms de uno).....

Y  las siete y veintiocho llegamos  _Cantalapiedra_, famosa hoy por su
agua potable, que no bebimos.

Habamos entrado en la PROVINCIA DE SALAMANCA.

All comienza ya  rizarse el terreno.--_Cantalapiedra_ ocupa una meseta
inclinada, donde hubo tambin antiguamente cierto castillo casi
inexpugnable.

En el siglo XV los Portugueses se apoderaron de l y defendieron largo
tiempo, al amparo de sus muros, las pretensiones de la Beltraneja.--Los
vecinos de la villa discurrieron entonces que el tal castillo poda con
el tiempo dar ocasin  nuevas luchas y trastornos, si lo dejaban en
pie; y no bien termin aquella guerra civil, lo demolieron pacficamente
con sus propias manos.--Vese, pues, que no siempre ha corrido como
verdad axiomtica lo de _si vis pacem, para bellum_.

Y es cuanto puedo decir de _Cantalapiedra_.

Puestos otra vez en marcha, el sol, que iba ya calentando, principi 
acariciarnos dentro del coche, y acab por dormirnos
amorossimamente.....

Y dormidos pasamos (segn luego vimos en _El Indicador_) por

_Nueva Carolina_,

_Pedroso_,

_Gomecello_,

Y _Moriscos_,

nombres que ningn eco habran hallado en nuestra memoria, aunque no
hubisemos estado dormidos.

En cambio, quiso la Providencia que despertsemos al salir de esta
ltima Estacin,  sea cuando faltaba un cuarto de hora (legua y media)
para llegar  _Salamanca_.--De otro modo, nos hubiramos hallado _de
pronto_ bajo los muros de la gran ciudad; cosa opuesta  todas las
reglas del arte de conmoverse.

* * *

Lo primero que vimos de _Salamanca_ (mucho antes de divisarla  lo
lejos) fu sus clebres toros....., _los toros salamanquinos_, de mil
libras de peso y de formidables astas, plantados cerca de la va y
mirando el tren con ms clera que espanto.

--Ah, facinerosos! (estuve por decirles). Desde tiempo inmemorial
habis estado yendo  Madrid  asustarnos con esa fuerza y esos cuernos
que Dios os ha dado!..... Ahora nos toca  los madrileos venir 
Salamanca  asustaros  vosotros!--Por qu no probis  luchar con esta
locomotora?

Los toros debieron de adivinar semejante desafo, y noticiosos, sin
duda, del trgico fin de aquellos hroes y mrtires de su misma especie
que embistieron arrogantemente en las orillas del Jarama  los primeros
trenes de Madrid  Aranjuez y de Aranjuez  Madrid, nos volvieron la
espalda con suma dignidad, como diciendo:

--Nuestra raza cumpli ya ese deber! Su protesta qued escrita con
sangre! Paso  la majestad cada!

Y la verdad es que tenan razn.

En esto apareci ante nuestros ojos _Salamanca_, surgiendo de la
hondonada en que se asienta  la orilla derecha del Tormes.

Aqulla era, s, la _muy noble y muy leal_ matrona, con sus rotas
murallas; con su centenar de torres y cpulas, que en lnea horizontal
se dibujaban en el cielo; con sus amplios edificios de dorada piedra,
que reverberaban al sol, y precedida de una verde arboleda, que pareca
servirle de zcalo  de alfombra!

Tanta erguida piedra campeando en el aire, tanta arquitectura, tanta
grandiosidad, tanta nobleza, correspondan de todo punto al
encomistico dictado de _Roma la Chica_..... Era, pues, indudable que
estbamos delante de _Salamanca_.


V.

ENTRADA EN LA CIUDAD.--LA CALLE DE ZAMORA


La Estacin del ferrocarril de Salamanca distar un kilmetro de la
ciudad, y desde aqulla  sta corre una hermosa calle de rboles, que
sirve de paseo pblico. Adems, cuando nosotros fuimos all, construase
 toda prisa, para el servicio de la misma Estacin, una ancha y bien
acondicionada carretera, por cuyo explanado trayecto pasaban ya los
_mnibus generales_ y muchos _particulares de los hoteles_.

Porque _todo esto haba_ donde ningn alojamiento temamos hallar
cuando en Madrid proyectbamos el viaje!

--Seorito, al _Hotel H_!.....--Seorito, al _Hotel
B_!.....--Seorito,  la _Fonda X_!.....--nos gritaban los
_commissionnaires et facteurs_, ni ms ni menos que si acabsemos de
llegar  Pars  Londres.

--Bien por Salamanca!--exclamamos nosotros.--_Nobleza
obliga!_--Cuando los Grandes se meten  plebeyos, deben hacer las
cosas con este rumbo!

Pero de aquella misma abundancia de alojamientos surga una nueva
dificultad, y era que, como no habamos consultado  nadie antes de
salir de Madrid, ni avisado  ningn amigo nuestra llegada  Salamanca,
ignorbamos cul era el mejor hotel, hallndonos, por tanto, en la
situacin que los franceses (y va de afrancesamiento) denominan
_embarras du choix_.

No era cosa de equivocarse en punto de tamaa trascendencia.
Preguntamos, pues,  un guardia civil (autoridad infalible, de tejas
abajo), y ste nos recomend (confidencialmente) el _Hotel del
Comercio_.

--_Al Hotel del Comercio!_--dijimos nosotros entonces con absoluta
confianza, penetrando en el mnibus de aquella advocacin.

Y partimos.

En cuanto al resto de los viajeros..... (ah, cucos!), ya se les vea
caminar  pie por la calle de rboles: de lo cual se deduce que los
dems carruajes volvieron de vaco  la ciudad.--Pero qu importaba, si
el honor de Salamanca se haba salvado?

Dice un refrn novsimo: _Haz lo que debas, aunque debas lo que hagas_.

* * *

Subido en el estribo de la trasera, y con la gorra, la cabeza y medio
cuerpo metidos dentro de nuestra jaula, nos miraba y se sonrea el
_zagal_ del mnibus (_zagal_ tambin por los aos, pues no habra
cumplido quince), y al ver yo su rostro picaresco, digno de su paisano
_Lzaro de Tormes_, djeme alborozadamente:--He aqu nuestro
_cicerone_ hasta que lleguemos  la fonda!.....

Y me puse con l _al habla_, previa donacin, que le hice, de un cigarro
puro.

Aquel joven nos dijo, entre otras muchas cosas menos interesantes, que
_la puerta_, ya sin puerta, por donde poco despus entrbamos en
Salamanca, se llama todava la _Puerta de Zamora_, y que la hermosa
calle que all comienza lleva tambin el nombre de la ciudad de Gonzalo
Arias.

Y nosotros recordbamos, por nuestra parte, el clamoreo que se alz en
las Academias de Madrid el ao de gracia de 1855, cuando los salmantinos
(no todos) tuvieron  bien derribar la tal puerta, sin reparar en que
haba servido de Arco de Triunfo para la entrada del emperador Carlos V
en la ciudad del Tormes el ao, tambin de gracia, de 1534.....

La dicha _Calle de Zamora_, que, segn vimos despus, es la mejor de
Salamanca, llam sobre todo nuestra atencin, y muy particularmente la
ma, por su color pardo, austero y como de vejez.--Y era que mi ltimo
y entonces recientsimo viaje de recreo haba tenido por teatro la
provincia de Cdiz, y mis ojos estaban hechos  ver pueblos
blanqusimos, relucientes, flamantes, _nuevos_, por decirlo, as,
adornados de verdes balcones, de floridos patios expuestos al pblico, y
de enjalbegadas horizontales azoteas al estilo de frica: era que aun
danzaban en mi imaginacin aquellas ciudades muertas de risa, sin
monumentos histricos ni humos artsticos, sencillas, graciosas y
coquetas como jvenes vestidas de veraniego percal, que se llaman
Sanlcar, los Puertos, San Fernando y Cdiz.

Salamanca, por el contrario, se me presentaba en la _Calle de Zamora_,
vestida de pao y de terciopelo, de hierro y de gamuza, como una especie
de ricahembra apercibida  asistir al Consejo   la batalla, y ms
aficionada al templo que al sarao.--Muchas casas eran de piedra, y otras
estaban pintadas de un modo severo, anticuado, monumental. La
arquitectura y la arqueologa, la historia y la leyenda, extraas
completamente al alegre casero gaditano, reaparecan, pues,  mi vista
con sus venerandos caracteres. Grandes escudos herldicos campeaban
encima de varias puertas,  en los espaciosos lienzos de fortsimos
muros,  en el herraje negro y feudal de rejas y balcones. Estos
balcones tenan por dosel enormes guardapolvos; los tejados remataban
en descomunales aleros, y, abajo, las amplias y voladas rejas terminaban
en humildes cruces. Veanse portadas de aquel perodo del Renacimiento
que puede llamarse _plateresco espaol_; otras de arco romano, con
grandsimas _dovelas_, al estilo del tiempo de los Trastamaras, y
algunas de tan imponente y esquiva hechura, que,  no correr el ao de
1877, hubiera yo jurado que en tales casas vivan poderosos inquisidores
 alguno de aquellos terribles mayorazgos que solan ser jefes de una
docena de hermanos, todos ellos soldados, frailes y
monjas.--Indudablemente estbamos en Castilla la Vieja, , mejor dicho,
en el antiguo reino de Len! Hasta el aire era all godo, espaol
rancio, cristiano puro, _antisarraceno_, en fin--ya que es menester
decir las cosas claras!

Y cuenta que Salamanca no tiene nada de lgubre, de sombra ni de
taciturna, como nosotros mismos habamos credo hasta entonces,
equiparndola  otras ciudades castellanas; sino que es, y desde luego
conocimos que era, una poblacin alegre, animada, de mucha luz, de
hermoso cielo, de libre y puro ambiente, digna, en fin, de albergar,
como alberga,  los que suelen ser llamados en Valladolid y Burgos _los
andaluces de Castilla_.

Con esto llegamos al hotel, situado al otro extremo de aquella misma
calle; elegimos habitaciones, que nos parecieron excelentes; y como
entonces se nos advirtiera  notificara de oficio que en aquel
establecimiento se almorzaba  las once en punto, batimos palmas en
seal de alegra, y tomamos en seguida la escalera abajo,  fin de
aprovechar la hora y pico que faltaba para la cannica del almuerzo, en
dar el _primer paseo_ artstico por la ciudad de los Fonsecas y
Maldonados.


VI

LA PLAZA MAYOR.--EL CORRILLO DE LA HIERBA


El primer paseo por toda ciudad monumental debe hacerse sin _cicerone_ y
sin _Gua_ escrita, nica manera de formar _juicio propio_ de las cosas
y admirarlas,  no admirarlas, independientemente de sugestiones y
comentarios ajenos.

Esto hicimos nosotros aquella maana: salimos  la calle  la buena de
Dios; y como lo primero que divisamos fuese,  muy pocos pasos de la
puerta del hotel, cierto arco de piedra que daba acceso  una gran plaza
con rboles y jardines, nos dirigimos all resueltamente, no sin
preguntarnos antes con tanto nfasis como si acabsemos de descubrir la
India.

--Qu plaza ser sta?

Pronto lemos en los azulejos que era la _Plaza Mayor_, y pronto
dedujimos de otras seales que era tambin la plaza del Ayuntamiento, la
plaza de la _Constitucin_, el foro salmantino.

Declaro que, _prima facie_, nos agrad mucho la tal plaza; y,
verdaderamente, su conjunto es magnfico. Disputen los arquitectos y los
meros aficionados al arte (nosotros disputamos tambin all sobre ello)
acerca de si la ornamentacin peca de ms  menos barroca y pesada,
sobre la desproporcin que hay entre los huecos y los macizos,  tal
punto que ciertos adornos y molduras parecen miembros principales de la
obra, y sobre lo mucho que la composicin se resiente del mal gusto
dominante cuando se ejecut (que fu en tiempo de los Churrigueras y de
Borromino); pero, aun as, el aspecto general resulta noble, rico,
decoroso, hasta regio.....; digno, en fin, ya que no de la exquisita
Salamanca, de cualquier adocenada corte. Adems, la exornacin moderna
(jardines, fuentes, candelabros, etc.) es sumamente agradable, y denota
gran esmero y elegancia de parte de los Ayuntamientos salmantinos de
nuestros das.

Aunque la _Plaza Mayor_ parece cuadrada, no lo es, sino que forma un
trapecio cuyos lados varan de 72 metros  82.--Todas las casas son
iguales y tienen tres cuerpos. El cuerpo inferior deja expedito un ancho
prtico,  sea unos soportales corridos, donde hay ms de cien tiendas
de comercio, muy variadas y bien surtidas. Los otros dos cuerpos son
tambin arquitectnicos, y obedecen  un plan monumental dibujado por el
clebre maestro D. Andrs Garca de Quiones, el cual no anduvo muy
disparatado para lo que entonces se estilaba en el mundo..... (Me
refiero  1710, fecha en que D. Felipe V visit la ciudad y di permiso
para concluir la obra.)

Nicols Churriguera, descendiente del famoso D. Jos, y como l natural
de Salamanca, encargse de la ejecucin, con otros arquitectos que no
recuerdo ahora, y fu el exclusivo autor de una estupenda fachada (la de
las _Casas Consistoriales_), recargadsima de hojarasca y de mil locuras
de piedra, que debe de agradar mucho generalmente, y que tampoco dej de
gustarnos  nosotros como _documento artstico_.--No andamos hoy
comprando  altsimos precios marcos dorados y otros muebles de estilo
barroco? No est hoy de moda lo Pompadour y hasta lo Dubarry, tanto
como ayer estaba lo gtico y anteayer lo pagano?--Pues ya hemos
absuelto  los Churrigueras y sus discpulos, si no como doctrina y
norma del arte, como hecho consumado y dato histrico, y con la
condicin de que no vuelvan!

En dicha fachada haba dos excelentes bustos de Carlos IV y de Mara
Luisa, ejecutados por uno de los ms insignes entre los varios grandes
escultores espaoles que han llevado el apellido _lvarez_. Refirome 
D. Manuel lvarez, llamado comnmente _el Griego_, hijo tambin de
Salamanca y autor de las cinco hermosas estatuas de la _Fuente de Apolo
y las Cuatro Estaciones_ que embellecen el Saln del Prado de esta
coronada villa.....--Pues bien: los tales bustos fueron derribados y
destrudos en no s qu asonada popular, sin consideracin alguna  su
mrito artstico..... Y, sin embargo, todava hay artistas que no son
reaccionarios!

Muchos otros bustos de antiguos Reyes  ilustrados Capitanes hay en las
enjutas de los arcos de dos lados de la plaza; pero valen tan poco como
esculturas, y es tan problemtico su parecido, que el motn los
respet.--Bastante ms que todos ellos nos interes una sencilla lpida
que conmemora, en la fachada de la casa nm. 19, que _all vivi y muri
el famoso poeta salmantino_ D. JOS IGLESIAS.

* * *

Terminado el examen de la _Plaza Mayor_, atrajeron nuestra vista y
despertaron nuestra curiosidad dos altsimas torres gemelas, dominadas
por una cpula y un cimborio, y no exentas de majestad y gallarda, que
asomaban  lo lejos, hacia la parte del Sudoeste, por encima de las
intermedias manzanas de casas.

--Qu ser aquello?--volvimos  preguntarnos.

--Aquello..... (respondi un bondadoso transeunte, que nos miraba con
tanta extraeza como nosotros  las dos torres), aquello es _la
Compaa_.

--Ah, ya!..... _Los Jesutas_.....

--Justamente.....; la grandiosa Casa de los Padres.....

--Muchsimas gracias.....--replic el ms _liberal_ de nosotros cuatro,
levantando la sesin con un saludo.

Y todos nos dirigimos all resueltamente.

Pero, no bien salimos de la _Plaza Mayor_, entramos en una plaza.....
mnima, que nos enamor mucho ms que la que dejbamos. Tanto nos
enamor, que si los hijos del pas hubiesen odo nuestras celebraciones,
las habran considerado irnicas y burlescas!

Porque se trataba de una plazoletilla triangular, de irregulares lneas
y viejo y abigarrado casero, donde no haba dos balcones iguales, ni
dos edificios simtricos, ni monumento alguno bueno ni malo; nada, en
fin, que fuese elegante, ordenado, lujoso,  tan siquiera limpio. Y en
esto precisamente consistan su belleza artstica, su encanto potico,
su color histrico!

El _Corrillo de la Hierba_ se llama aquel sitio.--Se lo recomiendo 
toda persona de buen gusto que vaya  Salamanca.--Ver all
aglomeraciones de casas viejas, como las que figuran en las decoraciones
teatrales  en los cuadros referentes  la Edad Media; ver all un
variado y grotesco repertorio de balcones, aleros, guardapolvos y
barandajes sumamente caractersticos; ver puertas chatas, paredes
barrigonas, ventanas tuertas, pisos cojos y tejados con la cabeza dada 
componer, como no los encontrar en ninguna otra parte.--Y qu escenas
localiza en aquel sitio la imaginacin! Qu fondo aquel para un lienzo
que representase el clebre motn en favor de los Comuneros,  las
sangrientas rias  que di ocasin D. Mara _la Brava_,  una de
aquellas temerarias revueltas contra los Franceses, coronadas luego de
gloria por la batalla de Arapiles!

Adems de los multiformes tenduchos que rodean la plazuela, y que le
aaden animacin y fuerza dramtica, vease  aquella hora una infinidad
de _puestos_ amovibles  _matutinos_; es decir, una multitud de
lugareas sentadas en el suelo, con su cesta de huevos al lado, y
rodeadas de pollos, pavos y gallinas.--Aquellas mujeres, vestidas con
pesadsimos dobles refajos, y liadas en una especie de manta, parecan
montones de lana de vivos colores, de cuyo fondo salan pregones tan
agrios y desapacibles como el cacareo  los graznidos de las propias
aves pregonadas.

Agrguese  esta algaraba el disputar de los hombres, los gritos de los
muchachos, la charla de las criadas que hacan la compra, el ruido de
los talleres, el son de unas campanas vecinas que tocaban  nio muerto,
los perros ladrando, los pobres pidiendo limosna, bestias cargadas que
iban y venan, y el correspondiente vocear del que las arreaba, y se
formar juicio aproximado del _Corrillo de la Hierba_,  las diez de la
maana de un da de Octubre del ya casi octogenario siglo XIX.

De buena gana nos hubiramos estado all hasta las once; pero las torres
de la _Compaa_ seguan llamndonos, y no era cosa de desairarlas
cuando alguno de nosotros acababa de cobrar en Madrid fama de
jesuta.--Continuamos, pues, nuestra marcha en aquella direccin,
tomando por una solitaria calle, que creo se llamaba de _Sordolodo_.


VII

LA CASA DE LAS CONCHAS.--IGLESIA Y COLEGIO DE LA COMPAA DE
JESS.--MS IGLESIAS Y PALACIOS.


Desde que penetramos en aquella calle, Salamanca tom  nuestros ojos un
nuevo aspecto.--Ya no era la seorona del siglo pasado representada por
la _Plaza Mayor_: tampoco era la revoltosa ciudadana del siglo XVI, que
gritaba y luchaba en el _Corrillo de la Hierba_: ya era una dama gtica,
tan severa como triste; mucho ms triste,  decir verdad, que en la
_Calle de Zamora_.

La en que acabbamos de entrar y las adyacentes eran angostas y
torcidas, como anteriores al uso de los coches urbanos: blasones
nobiliarios y portadas artsticas de la Edad Media adornaban sus
ruinosas casas, y un silencio de muerte serva all de melanclico
acompaante  la romntica soledad.--Ni una sola tienda profanaba
aquellos portales. No se vea alma viviente ni en rejas ni en balcones.
Dijrase que en tal barrio no viva criatura humana. Pareca aquello,
ms que realidad de los tiempos presentes, engendro fantstico de un
poeta de 1838, de un Espronceda, de un Zorrilla, de un Garca
Gutirrez.

Salimos al fin frente por frente del _Colegio de la Compaa_, y ya nos
disponamos  estudiar la enorme y suntuosa fachada de su iglesia,
cuando reparamos que en la acera opuesta se alzaba una de las maravillas
arquitectnicas ms clebres de Salamanca; uno de los monumentos que
bamos buscando _ex-profeso_ en aquel viaje; uno de los palacios ms
bellos y singulares que nos ha legado el siglo XV.--Me refiero  la
_Casa de las Conchas_.

Nosotros la conocamos, como todo el mundo, por la fotografa y por el
grabado: nosotros habamos contado muchas veces con el dedo sobre el
papel las elegantsimas _conchas_ de piedra que cubren su extensa
fachada..... Pero hay que ver el edificio en el _original_, con su color
y su tamao, para formar completo juicio de su gentileza y hermosura.
Hay que ver, por ejemplo, la sombra _natural_ que proyectan las
abultadas _conchas_, heridas por el sol, sobre la dorada piedra del
pulimentado muro: hay que ver las cuatro preciosas ventanas, dos de
ellas muy parecidas  ajimeces rabes, que interrumpen  largos trechos
la planicie de aquellas paredes: hay que ver aquellas esquinas, de
afilada y correctsima arista, como si fuesen de bruido acero, y de las
cuales se destacan, campeando en el aire, bellsimos escudos de piedra,
que son otros tantos primores artsticos: hay que ver, en fin, aquellas
otras grandes conchas de hierro que cubren  su vez, por va de clavos,
la gran puerta de entrada, y el precioso herraje de aquellas
_melodramticas_ rejas (perdonadme el adjetivo), y aquel gran Escudo
Real que _preside_ la fachada, y todos aquellos perfiles aristocrticos
y piadosos que ennoblecen el exterior de tan potico palacio.....--Ya he
dicho que data del siglo XV. As lo revela su arquitectura, cuyo
conjunto es gtico decadente con detalles platerescos; y as lo indican
tambin el yugo y el haz de flechas, blasn especial de los Reyes
Catlicos, que se ven en el mencionado Escudo Real.

Las _conchas_ que ostenta todo el edificio significan que el que lo
mand construir era caballero santiagus y que haba ido  tena hecho
voto de ir en peregrinacin  Compostela, as como los escudos con
_cinco lises_ que adornan las esquinas y la espalda del palacio, prueban
que el tal santiagus perteneca  la poderosa y esclarecida familia de
los Maldonados de Salamanca.

Y, en efecto, la _Casa de las Conchas_ fu primero de los Maldonados,
seores de Barbalos; luego la heredaron los Marqueses de Valdecarzana, y
hoy la posee el cinco veces Grande de Espaa, Conde de Santa Coloma, en
su calidad de Conde de las Amayuelas.

* * *

Por cierto, y perdonadme la digresin, que Francisco Maldonado, el
clebre _comunero_, el compaero de Bravo y de Padilla, el _degollado_
del gran cuadro de Gisbert, no perteneca  la rama principal de la
familia mencionada, de la cual era jefe, aunque tampoco dueo de la
_Casa de las Conchas_, un D. Pedro Maldonado y Pimentel, tambin afecto
 la causa de las Comunidades, del cual me parece oportuno decir aqu
algunas cosas, de todos sabidas, por si hay alguien que las tenga
olvidadas, cosa que  m me aconteca no hace muchas horas.....

Notorio es que Salamanca acudi en auxilio de Segovia contra el alcalde
Ronquillo, como casi todas las ciudades castellanas. Principi en
Salamanca la cosa por un gran motn (indudablemente estall en el
_Corrillo de la Hierba_!), durante el cual quem el pueblo una casa del
mayordomo del terrible Fonseca, arzobispo de Santiago, derrib otras
muchas, y arranc las varas  las autoridades. En tal coyuntura, el
poderoso D. Pedro Maldonado y Pimentel, creyendo que los victoriosos
amotinados no podan hacer nada bueno en Salamanca, y s se luciran
muchsimo yendo en auxilio de los Comuneros, form con ellos una crecida
hueste, y los llev  luchar contra los imperiales. Los salmantinos
lidiaron en diferentes jornadas con varia fortuna, que se les declar al
fin totalmente adversa en los campos de Villalar. Al lado de Maldonado
Pimentel,  mejor dicho, en las filas de su gente, pele all como bueno
otro Maldonado, algo pariente suyo y tambin hijo de Salamanca, y ambos
cayeron prisioneros despus de su derrota.--Fueron entonces condenados 
muerte los principales cabecillas  jefes de Comuneros; pero como el D.
Pedro Maldonado Pimentel tuviese parentesco con el famoso Conde de
Benavente, consiguise que el otro Maldonado, conocido por _el de la
calle de los Moros_, muriese en lugar suyo con Bravo y con Padilla, cual
si este brbaro ardid pudiera deslumbrar  la opinin pblica..... ni
aun en tiempos en que no haba peridicos.--Y al cabo sucedi que los
imperiales, despus de guardar encerrado algunos meses al Maldonado
Pimentel, dironse cuenta de que nadie haba sido engaado con la
sustitucin referida, y tuvieron que degollarlo tambin, me parece que
en Simancas, un ao despus que  su homnimo.--Por manera que el
insigne D. Pedro troc por un ao de vida los siglos de popularidad que
ha disfrutado, y disfrutar todava muchsimo tiempo, la memoria del
pobre D. Francisco, y el alto honor de figurar en el mencionado cuadro
de Gisbert.

Conque volvamos  la _Casa de las Conchas_.

* * *

La puerta estaba abierta: llamamos, sin embargo, y no nos
respondieron.....--Qu hacer en tal apuro, sabiendo, como sabamos por
la fotografa y el grabado, que el patio era bellsimo?

Perdone el Sr. Conde de Santa Coloma: el partido que tomamos fu
colarnos de rondn en su casa, bajo la salvaguardia de nuestras buenas
intenciones.....

Y qu patio vimos!--Su estilo poda calificarse de mixto de gtico y
mudjar: las lneas generales tenan ms de mudjares que de otra cosa:
en las ventanas y dems pormenores predominaba lo gtico.--De una  de
otra suerte, todo era all gallardo, primoroso y del mejor gusto,
causando verdadero asombro la prolijidad y esmero de la ejecucin. Baste
decir que la dura piedra semejaba trenzados de cuerdas como si fuese
camo, y hasta calados de encajes, como si fuera lino.....

De buena gana hubiramos llevado ms adelante nuestra exploracin; pero
no nos atrevimos  tanto, y salimos de aquella interesantsima casa como
habamos entrado en ella, llenos de respeto  su carcter seorial y
religioso, y de admiracin  sus bellezas artsticas.

* * *

Desventajosa en sumo grado para la arrogantsima _Iglesia de los
Jesutas_ (que, como he dicho, se alza frente  la _Casa de las
Conchas_) es la transicin de un edificio  otro. Todo lo que el
caballeresco palacio gtico tiene de fino, delicado y como espiritual,
lo tiene de pesado, rudo y meramente corpreo el enorme templo
greco-romano que erigi all la Compaa de Jess. Y aun todava fuera
menor tal desventaja, si el estilo pagano de la catlica iglesia se
distinguiese por su pureza y correccin..... (que, entonces, ya sera
cuestin de gusto  de escuela entre clsicos y romnticos); pero
acontece que este suntuoso templo es _barroco_ dentro de su mismo
estilo, dado que pec desde su origen contra las reglas clsicas y luego
sufri el pernicioso influjo de los peores tiempos de la arquitectura
neogentlica.

Pero  qu cansarme en explicar lo que ya tiene su nombre propio?--Esta
iglesia de la _Compaa_ es un nuevo ejemplar, sumamente caracterstico,
de la que hoy se llama en las Academias _Arquitectura jesutica_, bien
que exceda en majestad y hermosura  cuantas erigieron los discpulos de
Loyola en Espaa, Portugal y Amrica.

Resumiendo: el templo de que tratamos slo es _grandioso_ por el
_grandor_ material de su tamao y por los tesoros que representan
tantsimas disformes piedras como se ven empleadas en su estupenda
escalinata, en una portada inmensa, en dos recias y vistosas torres, en
una ingente cpula coronada por altsimo cimborio, y en infinidad de
estatuas, agujas, escudos, bolas, molduras, balcones y ventanas; que de
todo hay en aquella fachada, y todo gigantesco, descompasado,
descomunal.....

La _Iglesia y Colegio de la Compaa_ fueron fundados por Felipe III y
Margarita de Austria. Ambos edificios ocupan ms de 20.000 metros
cuadrados. Para construirlos,  sea para explanar el terreno en que se
alzan, se derribaron dos iglesias y tres manzanas de casas,
suprimindose dos calles enteras.--Por cierto que la _Casa de las
Conchas_ se vi en peligro de venir tambin al suelo, y que, si no se
consum semejante atentado, debise, segn unos, al valor cvico y
tradicional cultura de los hijos de Salamanca, y, segn conseja vulgar,
 lo inadmisible de cierta humorstica  indecorosa condicin, que no
creo llegara  formularse.....

En el _Colegio_ hay habitacin para 300 misioneros, y todos los salones,
aulas y dems dependencias de una verdadera universidad.

En fin: un portero nos dijo, como supremo encomio, que las llaves de
toda la casa pesan diez y nueve arrobas.....--Qu espaol rancio es
este criterio esttico!

El interior de la iglesia no es tan grande de tamao ni tan ostentoso
de forma como hace presumir su exterior. De orden drico, y slo rico en
vulgares retablos churriguerescos, resulta fro  insignificante.
nicamente llama all la atencin el _Retablo del Altar Mayor_, por lo
enorme, colosal y complicadsimo de su estructura. Puede decirse que es
una tempestad de pino y oro, al par que un motn contra las reglas
arquitectnicas. En los fustes de las que no s si llamar _columnas_, se
ven enredadas hojosas vides de tamao natural, con sus racimos
correspondientes; todo ello dorado y luego bruido. Las gigantescas
estatuas de los cuatro Evangelistas, que tambin forman parte de la
_composicin_, parece que cruzan un pramo en da de mucho viento: tan
infladas y revueltas estn sus vestiduras!

Arrodillada en medio de aquel solitario templo vimos  una guapsima
peregrina, demasiado hermosa, limpia y elegante para penitente, ,
cuando menos, para excitar ideas de penitencia. Apoybase en el bculo;
penda el amplio sombrero sobre su espalda de caritide, y tena fijos
en el altar mayor unos grandes y relucientes ojos que parecan dos soles
negros.....--Comedia  tragedia (yo creo piadosamente que sera lo
ltimo), aquella actitud, aquella santa vestidura, el lugar de la accin
y nuestras propias circunstancias nos infundieron respeto, y ni nos
curamos de preguntar  nadie quin era la peregrina, ni hemos vuelto 
hablar de ella desde entonces.....

Y es cuanto recuerdo de _la mejor casa que los Jesutas tuvieron en
Espaa_.--Esta frase no me pertenece: se la o al ya difunto Padre
Manrique.--Por mi parte debo aadir que Salamanca deba tal desagravio 
San Ignacio de Loyola; pues (como ya veremos ms adelante) el
celebrrimo fundador de la Compaa de Jess fu procesado y estuvo
preso en la nclita ciudad del Tormes.

* * *

Libre nuestra atencin del poderoso atractivo de la _Casa de las
Conchas_ y de la _Iglesia y Colegio de los Jesutas_, volvi  fijarse
en el carcter potico y artstico de aquel histrico barrio. Pero lo
que ya nos asombraba en l no era tanto su aire de vejez y de romntica
melancola, como la grandeza monumental que sigui desplegando 
nuestros ojos.

_Calle de la Compaa_ se llama la que comienza en los edificios
citados, y, as ella como todas las plazuelas, calles y callejas
inmediatas, se componen de una sucesin de altas construcciones de
piedra,  sea de una no interrumpida serie de palacios, de iglesias, de
conventos, de colegios y de casas seoriales, que nos infunda respeto
y veneracin. Todo era all monumento, como en algunos barrios de
Ferrara, Pisa y Florencia. Por todas partes alzbanse padrones de
historia militar, de devocin, de aristocracia  de ciencia, segn la
arquitectura y destino de cada edificio.--Oh! No podamos negarlo:
estbamos en la Atenas castellana: estbamos en _Roma la Chica_.

Doquier piedra, silencio y soledad! Mas esta soledad no era ya medrosa
como la de las ruinas  la de los cementerios: era plcida y augusta
como la de los claustros. Cierto que nadie pasaba, ni pareca haber
pasado haca mucho tiempo, por aquellas nobilsimas calles: certsimo
que altas hierbas crecan entre las losas y guijas del empedrado.....;
pero no s si la presencia de tanto escudo de armas como adornaba las
esquinas, las fachadas, las puertas, los canceles, los balcones y las
rejas de templos, colegios y palacios,  si lo bien conservados que se
vean hasta los ms menudos detalles arquitectnicos de cada pgina de
piedra,  si la ndole y forma cristianas de aquellos monumentos, les
hacan aparecer vivos, subsistentes, militantes como las cerradas
ermitas que conservan su campana, como los mudos conventos en cuya
portera arde por la noche una luz ante la imagen de Mara,  como los
desnudos rboles del invierno, cuando se ve que sus ramas se doblan,
pero no se quiebran, al impulso de los huracanes.....

Ah! s..... Salamanca no representa una edad pasada  una raza muerta,
como acontece con muchas ciudades ricas en monumentos gentiles:
Salamanca existe todava con toda su antigua vitalidad, aunque en
estacin tan desfavorable. Y existe, porque no ha caducado enteramente
la civilizacin  que debi su vida; porque los ideales de que son noble
smbolo sus iglesias y colegios, siguen imperando en la Nacin que
reconstruyeron los Reyes Catlicos; porque, ya que no dentro de las
viejas murallas que besa el Tormes,  lo menos en los flamantes hoteles
del ensanche de Madrid, se perpetan, con sus antiguos blasones, las
familias aristocrticas que levantaron aquellos palacios que nosotros
bamos viendo; porque subsisten, en fin, la Religin cristiana, la
Monarqua espaola, la Nobleza de Castilla y hasta las democrticas
Leyes patrias que defendieron las Comunidades; es decir, todos los
veneros de la grandeza salmantina.

Si todo esto desapareciese, Salamanca, por muy bien conservados que
guardase sus monumentos, no pasara de ser un cadver, como Nnive 
Pompeya.

Pero dejmonos de discursos, y enumeremos, siquier rpidamente, las
cosas que vimos aquella maana antes de regresar  la fonda.

* * *

En una esquina prxima al Colegio de la Compaa lemos en letras de oro
y sobre marmrea lpida, que all vivi el gran poeta Melndez Valds.

Ms abajo descubrimos la que un azulejo denominaba _Plazuela de San
Benito_, la cual, ms que plaza, pareca el comps de una
Cartuja.--Tampoco haba all gente. Lo nico que all haba era una
hermosa iglesia, consagrada al Santo que da nombre  aquel lugar;
iglesia que, segn supimos luego, haba servido adems de panten  la
familia de Maldonado, cuando era lcito dormir el sueo eterno al pie de
los altares,  sea en tiempos en que no se antepona  todo _la
higiene_.

Despus fuimos hallando muchas casas gticas  platerescas, en cuyas
lindsimas portadas se vean grandes escudos que nos indicaban la
familia  que pertenecan  haban pertenecido.--El _sol_ de los Sols,
las _cinco lises_ de los Maldonados, y, sobre todo, las _estrellas_ de
los Fonsecas, abundaban ms que ningn otro blasn.

Y aqu debo apuntar que la casa de Fonseca fu, durante siglos, la ms
poderosa de Salamanca, as en lo civil como en lo eclesistico, y que,
aparte de sus grandes guerreros, la hicieron clebre en toda la
cristiandad aquel seversimo Arzobispo de Santiago y Patriarca de
Alejandra de que tanto hablan las historias, y otro Arzobispo de
Santiago y de Toledo, hijo suyo,  quien debieron los salmantinos
importantsimas fundaciones, como diremos oportunamente.

De la plazuela de San Benito pasamos  otra no menos solitaria y
monumental, denominada _del guila_, siendo de advertir que, como no
encontrbamos  nadie que pudiese indicarnos el camino, tenamos que
guiarnos por la posicin del sol,  fin de llegar pronto al hotel, pues
iba siendo hora de almorzar..... en su reglamento y en nuestro estmago.

En la _Plazuela del guila_ se eleva un hermoso edificio greco-romano,
que colegimos sera la famosa _Iglesia de las Agustinas_, de que tanto
habamos odo hablar en Madrid.--Ni por un instante nos ocurri penetrar
en ella, sino que dejamos su examen para la tarde  para el da
siguiente,  fin de estudiarla con el debido detenimiento.

Pero de un peligro caamos en otro, y cuanto ms apretbamos el paso,
mayores prodigios arquitectnicos nos salan al camino tratando de
detenernos.....

De la _Plaza del guila_ pasamos  la de _Monterrey_, y nos encontramos
frente  frente del magnfico palacio de este nombre, que es otra de las
maravillas de Salamanca, segn podis ver en los escaparates de los
fotgrafos de esta villa y corte, y que sirvi de modelo para el
Pabelln Espaol de la Exposicin de Pars de 1867.

Humos, pues....., bien que jurndonos volver al cabo de pocas horas.--Y
no huamos ya solamente para que no se enfriara el almuerzo, sino porque
nos aturda aquella rpida sucesin de emociones, tanta nueva belleza,
tanta poesa, tanta historia, tanto portento de diverso orden como
llamaba nuestra atencin por todas partes y  un mismo
tiempo.--Necesitbamos descansar, hacer algunos apuntes, descargar
nuestra memoria!.....

Llegamos, al fin, al hotel.....--Y considerando yo ahora que mis
lectores estarn tambin necesitados de algn reposo, pongo punto  este
captulo, dejando para el siguiente el hablarles del almuerzo y de otras
cosas interesantsimas, ninguna de las cuales (dicho sea entre
parntesis) tendr nada que ver con la Arquitectura.


VIII

LA PLAZA DE LAS VERDURAS.--LA FRONTERA DE PORTUGAL.--EL REY DE LOS
TOS.--UN TRAJE DE CHARRA.--LA CALLE DE LA RA.--LA UNIVERSIDAD.


Del almuerzo que nos aguardaba en la fonda debo decir, no como dato
oficioso y trivial, sino para instruccin de los viajeros que vayan 
Salamanca, que nada tenis all que temer, y s muchos goces que
prometeros, por muy gastrnomos y delicados que seis.--El _Htel del
Comercio_ se encargar de no desmentirme.--Qu tortilla! qu truchas!
qu jamn! y qu peras..... _de cristal_! (Este era su nombre.)--Lo
nico medianejo fu el vino.....; pero  bien que nosotros tenamos
todava en nuestra despensa ambulante, no _de lo nuevo_ (que dice el
marido de Ins en los versos de Baltasar de Alczar), sino _de lo
bueno_.

Para colmo de satisfaccin, almorzamos en muy grata compaa; pues
habis de saber que, cuando llegamos  la fonda, nos encontramos con que
nos aguardaban en nuestro cuarto aquellos antiguos amigos que, segn
indiqu en el captulo primero, tena yo en Salamanca. Era uno de ellos
el distinguido escritor que suele dirigir preciosas cartas  _La poca_
bajo el pseudnimo de _la Baronesa del Zurgun_, y cuyo verdadero nombre
(tiempo es de que lo sepa el pblico, aunque el interesado se enoje de
mi locuacidad) es D. Ramn Losada. Otro era el erudito cronista de la
provincia y aventajado poeta D. Manuel Villar y Macas. Era el
tercero..... (no en persona, por hallarse algo malo, mas representbalo
un su sobrino) el Dignidad de Chantre de aquella catedral D. Camilo
lvarez de Castro, de quien hablaremos luego. Dir aqu solamente que su
sobrino y representante, el presbtero D. Elas Ordez, no tard en
hacernos conocer cunto vala por s propio,  sea por su mucha
instruccin y buena crtica. Y estaba, en fin, all el menor de los dos
discretsimos hijos y herederos del talento de Losada..... En cuanto al
primognito, tambin _antiguo_ amigo mo (pues lo conoc cuando todava
no le apuntaba el bozo), hallbase en el campo con su seora madre.

Pero cmo haban sabido aquellos seores ( quienes pensbamos ir  ver
despus de almorzar) que estbamos en Salamanca?--El caso haba sido muy
sencillo: un madrileo que nos conoca de vista, pero que no nos
trataba, nos vi llegar  la Estacin; el madrileo se lo dijo  un
compaero suyo de oficina, que era amigo mo; el amigo mo, que saba mi
intimidad con Losada, fu  casa de ste en nuestra busca; Losada envi
en seguida recado al Chantre y  Villar y Macas, y organizse en el
acto una batida general por todas las fondas y casas de pupilos,
comenzando por el _Htel del Comercio_.

--De modo (exclamamos nosotros), que ni Frontaura ni su polica saben
nuestra llegada  Salamanca?

--Creemos que no; pero, aunque el Gobernador la supiera, no podra
acudir  ustedes hasta las dos de la tarde. Hoy es el cumpleaos de la
reina D. Isabel II, y, con tal motivo, hay besamanos en el Gobierno
civil; , mejor dicho, el Gobernador recibe corte.--Si quieren ustedes,
nosotros, cuando vayamos  la recepcin, le diremos que estn aqu.

--De manera alguna! Nosotros debemos procurar que Frontaura ignore
nuestra llegada  su _nsula_,  fin de sorprenderlo y de poner en solfa
 sus esbirros  inquisidores.

--Pues entonces optamos por no asistir al besamanos oficial, y luego
iremos con ustedes  ver  Frontaura.

--Admirable idea! De este modo podrn ustedes hacernos el obsequio de
acompaarnos ahora mismo  visitar la _Universidad_.....

--Con muchsimo gusto.....

--Pues andando.

* * *

Ya que este captulo ha comenzado en estilo familiar, y que son muchas
las intimidades en l referidas, aprovecho la ocasin de deciros, para
que nos entendamos mejor, que mis tres compaeros de viaje eran: un ex
ministro de Hacienda, muy aficionado  las Bellas Artes y competentsimo
en ellas y en otras muchas cosas; un ex diplomtico y ex consejero de
Estado, dado  la arqueologa,  la numismtica y  la indumentaria, el
cual conoce por su nombre  todos los baratilleros del Rastro de Madrid,
y uno de nuestros ms afamados pintores, que gan en la Exposicin
Nacional de hace algunos aos el primer premio de Pintura de Historia.

Pues bien: este pintor y yo declaramos, al salir del _Htel_, que
nosotros, por razn de oficio, tenamos obligacin de estudiar, no slo
obras de arte, sino costumbres, tipos, paisajes y otras escenas
pictricas  novelescas, y que, por consiguiente, sin perjuicio de ir 
la _Universidad_ y  todos los edificios monumentales de Salamanca,
desebamos contemplar tambin los sitios, las perspectivas y los cuadros
_naturales_ ms caractersticos de la ciudad, aadiendo (para que el ex
ministro y el ex consejero comprendiesen bien nuestra pretensin) que en
el _Corrillo de la Hierba_ nos habamos quedado con hambre de
aprendernos de memoria  _aquellos tos_,  sea  aquellos vendedores y
compradores, y sus vestimentas, adornos y mercancas.

Nuestros compaeros de viaje hallaron muy justa esta demanda, y, en su
virtud, los bondadosos salmantinos que  todos nos servan de _cicerone_
nos prometieron hacernos dar cuantos rodeos creyesen interesantes,
aunque tardsemos mucho tiempo en llegar  la _Universidad_.

Principiaron, pues, por llevarnos  la _Plaza de las Verduras_, contigua
 la Mayor, no sin que antes, al pasar nuevamente por sta (y
prescindiendo ya de aficiones y leyes arquitectnicas), nos detuvisemos
 mirarla con ojos de amantes de la Pintura y de la Poesa; y  fe que
nos maravill sobremanera y arranc celebraciones generales el
pintoresco efecto que haca la proyeccin de los verdes rboles sobre la
dorada piedra de arcos y fachadas, as como el recorte de estos mismos
dibujos monumentales sobre el cielo azul y pursimo de aquella hermosa
maana de otoo.....

Pasamos entonces  la _Plaza de las Verduras_.

La _Plaza de las Verduras_, extenssima, muy desnivelada, de trazado
irregular, con grandes y viejos edificios histricos, y con otros
vulgares y fesimos, viejos tambin, nos pareci una amplificacin del
_Corrillo de la Hierba_.--Su lado ms largo y ms alto estaba todo lleno
de puestos de frutas, legumbres y otros comestibles. Veanse all, en
lechugas, pimientos, escarolas, cardos, acelgas y coliflores, todos los
verdes de la paleta de nuestra madre Natura, mientras que las peras, los
melocotones, los nsperos, los tomates, las manzanas, las uvas, los
higos, las naranjas, las granadas, los limones y otros frutos,
ostentaban variados colores y despedan ricos aromas.

Nada hay ms hermoso ni agradable en el comercio ( lo menos para m),
que estos bazares, vulgo mercados, en que se venden la inocencia y
hermosura naturales y la eterna verdad campesina..... All no haba
falsificacin, violencia ni engao alguno: aquellas manzanas eran
manzanas; aquellas uvas eran uvas; aquellos higos eran higos, y todo
aquello haba brotado amorosamente del seno de la tierra para alimentar
al hombre.--En comparacin de los puestos de frutas y legumbres, qu
son las carniceras, las pescaderas, las tiendas de caza y los rimeros
de latas llenas de conservas?--Cementerios, campos de batalla, losas de
hospital; algo que representa la muerte en lugar de la vida!--Ah! Por
qu no se contenta el hombre con ser herbvoro?

Y qu _color_ (pictricamente hablando),  qu variedad de colores
fuertes (para decirlo con ms claridad), en los trajes de vendedoras y
vendedores, de compradores y compradoras!--Cunta ropa,  principios de
Octubre! Cunta lana! Qu refajos, qu mantas, qu capas, qu
capotes, qu anguarinas!

Por el abrigo y color general, as como por el dibujo  hechura, la
indumentaria de aquellas gentes recuerda  Len y  Galicia. Y es que la
provincia de Salamanca forma ya parte de aquel tringulo Noroeste de
nuestra Espaa por donde no se va  ninguna parte.--Por Andaluca, que
es otro rincn, , mejor dicho, otro _cujn_ de Europa (subrayo esta
palabra, porque todava no est en el Diccionario), se va  frica, se
va  Amrica, se ha ido  Filipinas..... As es que all no se detiene
nada; all no hay remanso; all corre el tiempo; all cambian las
modas.--Pero en el _cujn_ Noroeste de la Pennsula no circula el aire
de las mudanzas: en l se estaciona todo, lo mismo las modas que los
sentimientos; cosa que, por idntico motivo, acontece tambin en otro
pas de anloga situacin: en la Bretaa de Francia.

Y no se me diga que por Salamanca se va  Portugal..... La frontera
lusitana es peor que la del agua! Es una frontera de hielo!--El Mio
resulta ms ancho, ms hondo y ms amargo que el Ocano.

Volviendo  las salmantinas rurales, dir que, ms que sus refajos
amarillos y sus pauelos en la cabeza (_toilette_ frecuente en Espaa),
llam nuestra atencin una manta larga y angosta de mucho abrigo y
vivsimos colores, que llevaban sobre los hombros y luego cruzada sobre
el pecho. Esta especie de _schal_ oriental se llama la _sayaguesa_,
porque proviene del pueblo de Sayago, en la limtrofe provincia de
Zamora.

Las salmantinas tienen renombre de guapas y valientes.--Lo primero puedo
asegurarlo: en la _Plaza de las Verduras_ haba ms de una refajona que
nada habra perdido en aligerarse de tres  cuatro arrobas de lana. Por
lo que toca  su valenta, ya Plutarco la calific de heroica, al citar
el denuedo con que libertaron  sus padres, hermanos y maridos, presos
en poder de Anbal, y yo debo aadir que hechos posteriores, y aun de
este siglo, demuestran que las matronas del Tormes no han degenerado de
su antigua pujanza.--Pero no se deduzca de este prrafo que  m me
gustan las mujeres valientes: yo creo ( _crea_, cuando pensaba en
estas cosas) que uno de los mayores encantos de las hembras es la
pusilanimidad.

Y basta ya de verduleras.

* * *

Desde el Mercado nos dirigimos, dando un rodeo, hacia la _Calle de la
Ra_, cuyo anticuado aspecto habamos odo celebrar mucho; pero, antes,
al pasar por cierta solitaria plazuela, tuvimos que hacer otra parada
para contemplar  dos notabilsimos personajes que, rodeados de gran
nmero de bestias y de montones de costales llenos y vacos, contaban
dinero  la puerta de una vetusta casa, como si en ella acabasen de
comprar  de vender trigo, cebada, maz  cosa tal.

Eran dos _charros_, quieto decir, eran dos soberbios ejemplares de la
ms peregrina singularidad social  indumentaria de esta tierra. Eran
dos hombres colosales, hermosos, con aire de muy ricos, vestidos
suntuossimamente, con chaqueta y calzn corto de terciopelo negro y
chaleco de raso azul, todo ello muy adornado de gruesos y pomposos
botones de plata, y con unas camisas tan bordadas, rizadas y llenas de
primores, que cada pechera representaba el trabajo de seis aos de una
comunidad de monjas.--Cualquiera de aquellos dos arrogantes y
esplndidos rsticos habra sido llamado con razn _El Rey de los
Tos_..... Y, en efecto, por su corpulencia, por su lujo y por su
inocente y cmica ufana, haba en ellos mucho del pavo _real_.

La _Baronesa del Zurgun_ nos dijo que eran dos _charros_ de primera, y
que deban de proceder del campo de Ciudad-Rodrigo, tierra clsica de
tales prjimos nuestros.--En Salamanca los hay tambin. Casi todos los
labradores de la Puerta de Zamora visten de charro, con ms  menos
ostentacin, y en el Ayuntamiento de la aristocrtica ciudad del Tormes
hay _siempre_ un concejal de tal clase, con su traje y todo.--Los ya
dichos _clsicos_ del campo de Ciudad-Rodrigo se hablan de _vos_ muy
formalmente.

El mismo Losada nos invit entonces  llegarnos  su casa, que no estaba
lejos, y nos ense un traje completo de _charra_, cuidadosamente
guardado en antiqusimo cofre, y causronnos asombro el lujo y el gusto,
verdaderamente regios, de aquellas vestiduras. Paos, terciopelos y
rasos, recamados y bordados de oro con tanta gracia como profusin;
encajes, tules, preciosas cintas, ricas joyas y otros accesorios de gran
mrito y coste componan aquel raro uniforme femenino, que me record
los trajes que las judas ricas sacaban  relucir los sbados en Tetun.

Y,  propsito, qu son los _charros_?--No se diferencian del resto de
los espaoles ms que en la ropa? Constituyen raza aparte? Tienen
alguna organizacin social ntima y secreta?--Yo no lo s, ni me he
acordado de preguntarlo en Madrid  personas ms ledas  instrudas que
yo. Pero es cosa que debe de constar en muchos libros.....--Ya lo
averiguar con el tiempo; y, si no, me morir con esta dulce ignorancia,
que tanto campo deja  las suposiciones de mi fantasa.

* * *

En el nterin, y no sin grande emocin, seguamos marchando hacia la
veneranda _Universidad_, que, como todos sabis, es una de las mayores
glorias de Espaa.

Pero, antes de darle vista, aun nos detuvimos un poco en la _Calle de la
Ra_, digna por todo extremo de su renombre.--Yo no recuerdo haber
pasado en pueblo alguno por calle que tenga tanto carcter de
autenticidad secular; donde tan ntegros  intactos se vean los antiguos
usos y costumbres; donde tan viva y patente se toque la Espaa de la
Edad Media, no ya representada por mudos monumentos ni aislados
edificios, sino por las tiendas y por los talleres que siguen abiertos
al pblico; por las mercancas que en ellos se venden  se elaboran; por
la disposicin de sus escaparates, mostradores y armarios; por las
industrias all fehacientes; por todas las casas, sin excepcin alguna,
desde las de aspecto seorial hasta las ms humildes y vulgares; por sus
vidrieras, visillos, cortinas, esteras y zarzos; por los muebles en
activo servicio que se columbran en algunas salas bajas; por el color,
el empedrado y hasta los transeuntes de la misma calle; por todo, en
fin, lo que es su estado presente, su movimiento actual, su existencia
social de hoy.....

Abundaban en aquella calle las tiendas de filigranas de plata y oro,
trabajadas stas del propio modo que en tiempos de la Reina Catlica, y
haba tambin bastantes libreras.....--Libreras en Salamanca! Era de
esperar! Estbamos en la patria del saber.....--Pero ay! ya dista mucho
el comercio de libros de Salamanca de lo que fu antiguamente..... Yo he
ledo que, cuando el famoso D. Antonio Agustn era estudiante (l mismo
lo refiere), haba en la ciudad 52 imprentas y 84 libreras.

En todo lo dems, nosotros cogamos intacta y con el polvo de los siglos
la decrpita _Calle de la Ra_. Y no slo aquella calle, sino el resto
de Salamanca; pues es de advertir que ramos sus primeros visitadores
despus de la inauguracin del ferrocarril,  que asistieron S. M. el
Rey y su comitiva..... Aun no se haba profanado nada por insustanciales
curiosos; aun no se haba alineado, revocado ni _hermoseado_ cosa
alguna, defiriendo  las crticas de los doctores madrileos de ornato
pblico  la moderna; aun Salamanca era Salamanca.....--Quiera Dios que
contine as todava!

Pero basta ya de humoradas y de bromas.--Descubrmonos y saludemos.....
Hemos llegado  la _Universidad_.

* * *

Ms que un edificio, la _Universidad_ de Salamanca es un barrio de la
ciudad.

Altas y simtricas construcciones, de varia y magnfica arquitectura,
forman tres lados de una extensa plaza cuadrilonga. Todos aquellos
nobles alczares dependen de la _Universidad_ propiamente dicha, cuyo
gran palacio, separado de los dems por el angosto paso de una calle,
ocupa el cuarto lado y preside majestuosamente aquel Foro de las
ciencias.

Plido y dbil, comparado con la realidad, ser siempre cuanto se diga
en elogio de la bellsima fachada del Capitolio de la
sabidura.--Hllase labrada en el ms primoroso y delicado estilo del
Renacimiento, y parece una enorme filigrana calada en piedra por los
plateros de la calle de la Ra, parece un trabajo chino de marfil,
parece la mstica puerta de algn lugar santo. Benvenuto Cellini se
hubiera enorgullecido de cincelar en oro una creacin semejante. Los
rabes que bordaron la Alhambra habran declarado tambin que sus
mejores templetes y camarines no excedan en finura, suntuosidad 
idealismo  tal maravilla del arte cristiano.

Gloria de los Reyes Catlicos es aquella pgina de piedra, y as lo
pregonan los _bustos_ de Fernando y de Isabel que ocupan un gran
medalln sobre la puerta principal; as lo confirma el venerable escudo
de sus armas, y as lo reza terminantemente una leyenda  rtulo, que
dice en griego: _Los Reyes  la Universidad, y la Universidad  los
Reyes_.

En los amplios muros de los otros edificios que forman la plaza, esto
es, en las paredes de las vastas y monumentales dependencias
universitarias del Hospital de Santo Toms para el socorro de
estudiantes pobres, y de las Escuelas Menores  _Instituto_ (cuya linda
fachada es plateresca), vense, desde el suelo hasta muy grande altura,
los infalibles, clsicos letreros encarnados y los tradicionales
_vitores_ en abreviatura que escribi el entusiasmo estudiantil, en
siglos ya pasados, con motivo de tales  cuales reidas oposiciones.....

Al leerlos, parecame estar en aquellos tiempos de ruidossimas
controversias escolsticas, cuyo estrpito llenaba toda la nacin,
preocupando y agitando lo mismo  los eclesisticos que  los seglares,
as  los plebeyos como  los nobles y  los mismos Reyes; y aun
recordaba que en mi niez figur en algn bando de seminaristas en pro 
en contra de este  aquel opositor, y escrib tambin con almagre
rtulos como aqullos.....--Ay! pas ya la boga y la importancia de
tales lizas, como antes haban pasado las justas y los torneos, y como
pasarn sin duda alguna, cuando les llegue su hora, estas empeadas
luchas electorales y parlamentarias que hoy apasionan tanto  los
pueblos..... Lo que nunca pasar ni cambiar es el fondo de las cosas
humanas, que siempre resulta el mismo: vanidad y discordia con
diferentes nombres  pretextos!

En medio de aquella plaza, comps  patio, y dando frente  la
_Universidad_, lzase desde la primavera de 1868 la _Estatua de Fray
Luis de Len_, discpulo que fu y luego catedrtico, de aquel emporio
del saber.--Por ninguna parte se vea alma viviente. No s si  causa de
la festividad del da,  de ser la una de la tarde, ni fuera ni dentro
de la _Universidad_ (segn vimos despus) haba nadie que turbara el
religioso silencio y melanclica soledad de tan venerandos sitios.....

Nosotros nos sentamos al pie de la estatua, y nos pusimos  recapacitar
en la historia y en la grandeza de cuanto tenamos ante la
vista.--Nuestra emocin era verdadera, profunda, unnime, y, por lo
tanto, silenciosa..... nicamente oamos,  creamos oir, sobre nuestra
cabeza, una gran voz, la voz de Fray Luis, que repeta con dulce y
formidable acento, como al salir de la prisin:

_Decamos ayer_.....

* * *

No intentar en manera alguna contar la historia ni hacer la descripcin
de la _Universidad_ salmantina. Semejante empeo requerira un tomo en
folio. Dir solamente las cosas de ms bulto, tal y como vayan
presentndose  mi memoria.

Fund la _Universidad_ Alfonso XI, rey de Len, padre de San Fernando.

Durante mucho tiempo estuvo albergada (significativa hospitalidad!) en
la _Catedral Vieja_; pero reinando Alfonso XI se emancip de la
direccin del Obispo de Salamanca y se hizo _pontificia_. Es decir, que
desde entonces el Papa fu el verdadero _Rector_; teniendo en ella por
Delegado al Maestrescuela de la Catedral,  cuya dignidad iba anejo el
cargo de Cancelario de la Universidad. Este era quien confera los
grados y ejerca el juzgado eclesistico y civil-escolstico, con
autoridad real y pontificia. El Rector no era ms que el Jefe
administrativo y econmico del Establecimiento.

Lleg  contar, por trmino medio, unos ocho mil estudiantes, y aun
recuerdo haber ledo que, en algunas matrculas, stos ascendieron 
doce mil.

En 1569 las Ctedras eran setenta: diez de Cnones, diez de Leyes, siete
de Medicina, siete de Teologa, once de Filosofa, una de Astrologa,
una de Msica, una de lengua Caldea, una de Hebreo, cuatro de Griego y
diez y siete de Retrica y Gramtica.

All hubo estudiantes de todas las naciones, y muy principalmente
ingleses  irlandeses catlicos, despus que abraz la Reforma Enrique
VIII.--De esta ltima tierra no falta an en Salamanca un contingente
fijo de escolares, como veremos despus al hablar del _Colegio de
Irlandeses_.

En la Universidad de Salamanca explicaron maestros tan insignes como
Nebrija, Fray Luis de Len, Melchor Cano, el Brocense, Fray Domingo
Soto, Covarrubias, etc., y aprendieron los santos siguientes: San Juan
de Sahagn, Santo Toms de Villanueva, Santo Toribio de Mogrovejo, San
Juan de la Cruz, San Pedro Bautista, San Miguel de los Santos y el Beato
Juan de Rivera. Cursaron tambin en aquellas aulas los grandes
fundadores Diego de Anaya y el Cardenal Jimnez de Cisneros, los
clebres historiadores D. Diego Hurtado de Mendoza, Bartolom de las
Casas, Zurita, Nicols Antonio y Ambrosio de Morales, el famoso
conquistador Hernn Corts, los sabios escritores Arias Montano, D.
Antonio Agustn, Chumacero y Saavedra Fajardo, y los insignes literatos
y poetas Cervantes, Villegas, Melndez Valds, Iglesias, Jovellanos,
Cienfuegos, Quintana y D. Juan Nicasio Gallego.

Confundida desde hace mucho tiempo la _Universidad_ con la Catedral, los
Doctores tienen asiento en el coro, y los Cannigos en los actos
universitarios.

A fines del reinado de Felipe II, esto es, en lo ms cerrado del
absolutismo, todava se provean las Ctedras  pluralidad de votos de
los estudiantes de la respectiva asignatura,  igual procedimiento
democrtico se empleaba para la eleccin de Consiliarios.

En la _Capilla Pontificia_ de la Universidad no se peda, ni se pide
hoy, por el Obispo, sino por el Papa y por los Doctores del
Establecimiento.

Cada nuevo Papa diriga  la _Universidad_ salmantina una carta
especial, participndole su eleccin; y cuando haba en Castilla nuevo
Rey, la _Universidad_, en vez de enviarle Procuradores que le prestasen
pleito homenaje, se reuna como en Cortes, por su propia cuenta, y le
juraba fidelidad directamente.

En el claustro de las antiguas _Escuelas Mayores_ vimos una leyenda en
que se dice que, congregados por Alfonso X (el Sabio) los varones ms
doctos de aquella Academia, se consigui por ltimo concluir las _Leyes
Patrias_ (Las Siete Partidas) y las _Tablas Astronmicas_.

La Universidad tena muchos locales  sucursales en la ciudad, con el
nombre de _Colegios incorporados_. Entre ellos se contaban cuatro
_Mayores_, cuatro _Militares_ (de las rdenes de San Juan, Santiago,
Calatrava y Alcntara), veintin _Menores_ y dos _Seminarios_. Casi
todos ellos ocupaban soberbios edificios monumentales con muchas
dependencias.--Es decir, que toda Salamanca era Universidad, y lo es
todava, y lo ser siempre en la mente de las generaciones, como Toledo
es su catedral, y Granada su Alhambra, y cada ciudad aquello que le di
vida y grandeza y  cuya sombra amiga nacieron y prosperaron los dems
elementos de su esplendor y podero!

_Tesoro de donde provea  sus reinos de gobierno y de justicia_,
llam Carlos V  la _Universidad_ de Salamanca;--y eso que Carlos V fu
ms europeo que espaol.

* * *

Despus de contemplar y conmemorar todas estas cosas, sentados al pie de
la estatua de Fray Luis de Len, penetramos al fin en la _Universidad_,
y recorrimos con profundo respeto aquellos antiguos claustros, donde se
pasearon, en la alegre edad de su adolescencia, tantos y tantos hombres
ilustres.

Admiramos los magnficos _artesanados_ de aquellos techos. Visitamos la
_Capilla pontificia_, y en ella _adoramos_ los _restos de Fray Luis de
Len_, encontrados hace doce aos en las ruinas de su convento de San
Agustn (de que ya slo queda el sitio en la ciudad del Tormes), y
guardados hoy en decorosa urna de mrmoles blanco y negro, que ocupa una
hornacina de dicha capilla.--Y del propio modo,  sea con igual
veneracin que ya habamos visto la _estatua_ y la _tumba_ del gran
maestro, vimos despus su _aula_ y su _ctedra_.....

El _aula_ tiene los mismos bancos de tosco pino en que se sentaron los
discpulos de Fray Luis. Dichos bancos se reducen  una viga sin alisar,
para asiento, y otra por delante para apoyar el libro. Estas segundas
vigas estn muy labradas por los cortaplumas de los estudiantes, que han
tallado en ellas, durante siglos, iniciales, fechas, cruces y
caricaturas.

La _ctedra_ es tambin de pino viejo; pero no nos pareci contempornea
del autor de la _Profeca del Tajo_, sino mucho ms moderna.--De
cualquier modo, en aquel paraje fu donde exclam: _Decamos
ayer_..... al reanudar, despus de largos aos de cautiverio, sus
lecciones de Teologa y de Literatura Sagrada.

Mucho hablamos all y muchsimo ms nos qued que hablar acerca del
clebre agustino, de sus inspiradas poesas, de sus hermosos escritos en
prosa, del error en que se estuvo mucho tiempo creyndolo hijo de
Granada, por haberlo confundido con el otro insigne Fray Luis, y del
excelente drama del segundo Marqus de Gerona, titulado _Fray Luis de
Len_.....

--Pero ya se haba concludo el besamanos; eran las dos, y decidimos ir
 buscar, sin prdida de tiempo, al amigo Frontaura, al festivo autor de
_El Caballero particular_, al ingenioso director de _El Cascabel_, al
muy bien conceptuado Gobernador de Salamanca, que nada sabra (tal
ilusin nos halagaba por lo menos) de nuestra estancia en la capital de
sus dominios.


IX

LAS DOS CATEDRALES.--EL CONVENTO DE SANTO DOMINGO.--EL TORMES.--LA
ARCADIA SALMANTINA.--UNA VISITA A LA ANTIGUA ESPAOLA.

Maldicin! (como dira un poeta romntico).

Frontaura lo saba todo, y sus polizontes nos buscaban por Salamanca
haca ya dos horas!

Grande fu el regocijo del famoso escritor al encontrarse con gente
madrilea. En seguida resign el mando, por decirlo as, y se agreg 
nuestra correra artstico-potica, cuya direccin en jefe llevaba
Losada.

Estuvimos, pues, juntos toda la tarde, y juntos anduvimos ms de dos
leguas por templos, calles y plazas..... y hasta por el campo,  pesar
del mucho fro que haba vuelto.--(Y,  propsito de fro, dir que los
vientos dominantes en Salamanca son el Norte y el Poniente, y la
enfermedad ms comn la tisis.)

Primero fuimos  la _Catedral Nueva_, que nos pareci muy hermosa,
aunque no comparable (perdonen los salmantinos) con la de Toledo, con la
de Sevilla, ni con la de Burgos.--Es del perodo _flamboyant_ del
gtico, y lo que le falta en severidad y uncin mstica lo tiene en lujo
de primorosos adornos..... Todos convienen en que, no obstante sus
lneas ojivales, pertenece al Renacimiento por la ornamentacin.

Centenares de estatuas adornan sus fachadas: las agujas pasan de
doscientas. El conjunto resulta grandioso.

La fachada de Poniente es la ms bella, y la _Puerta de Ramos_
notabilsima. Su _mediorelieve_ central, tan reproducido por el grabado
y la fotografa, y que representa la _Entrada de Jess en Jerusaln_,
merece el nombre de prodigio artstico.--Por lo dems, todas las
fachadas de este bien situado templo presentan ventajosas perspectivas,
que hacen crecer su hermosura y su importancia. La cpula es
atrevidsima, cuanto resulta fea y abrumadora la descompasada torre.

La _Catedral Nueva_, comenzada en 1513, no se termin hasta 1733, y eso
que corra mucha prisa acabarla, visto que no caban decorosamente en la
_Catedral Vieja_ los 65 prebendados, 25 capellanes, 24 nios de coro y
12 aclitos que asistan  los oficios cotidianos.

Dibuj la obra y construy la parte principal de ella el clebre Juan
Gil de Ontan.

Por dentro, la Catedral es esbelta y elegante, aunque el coro estorba
mucho para enfilar sus naves con la vista.--En cuanto  las pinturas,
sepulcros, verjas y otros preciosos pormenores que la adornan, su
enumeracin sera interminable. Slo llamar la atencin hacia los
_cuadros_ del pintor salmantino Fernando Gallegos, que es la
especialidad pictrica de esta ciudad, y recomendar muy especialmente
que se visite, en la capilla del Carmen, no por su mrito artstico,
sino por devocin histrica, el _Sepulcro del Obispo Visquio_ (de quien
hablar muy luego), y que se procure ver _El Cristo de las batallas_,
que este Prelado llevaba en la guerra, y _El Cristo chico del Cid_,
venerandos objetos que no se contemplan sin grande emocin.

* * *

Pero qu es la _Catedral Nueva_ comparada con la _Catedral Vieja_?

Entre las notas y apuntaciones que llevbamos de Madrid, haba una de
cierto distinguido acadmico de Bellas Artes, que deca
as:--Recomiendo  ustedes en Salamanca la _Catedral Vieja_ (bizantina
de veras, y no de pega), con su soberbio retablo _cinquecento_, de un
cierto Nicols Florentino, de quien no tuvo noticias Cen Bermdez; con
sus magnficos sepulcros del mismo siglo, de _escultura pintada_, y con
preciosas tablas de Fernando Gallegos en el claustro.

Razn tena el acadmico. No bien fijamos los ojos en la _Catedral
Vieja_, los cuatro expedicionarios convinimos en que ella, la portada de
la _Universidad_ y la _Casa de las Conchas_ eran lo mejor que hasta
entonces habamos visto en Salamanca, y que cualquiera de estos
monumentos vala todas las molestias del viaje.--Por lo dems, en parte
alguna habamos encontrado un ejemplar tan puro y tan bien conservado de
arquitectura bizantina como el exterior de aquella vetusta Catedral.....

Pero procedamos con orden, y digamos primero algo de su grande historia.

En 1098, el conde _francs_ D. Ramn de Borgoa, casado con nuestra
reina D. Urraca, y el Obispo, tambin _francs_, D. Jernimo Visquio,
procedente del Monasterio de Cluny (muy amigo del Cid, por ms seas, y
de su confesor el Arzobispo D. Bernardo), trajeron artistas de Italia y
Francia y emprendieron la construccin de este templo, cimiento y base
de la grandeza monumental de Salamanca.

(Bien hubieran podido los _franceses_ de 1808 haberse acordado de esto,
y no destruir, como destruyeron, en la ciudad del Tormes multitud de
obras de arte!)

Segn las noticias que he podido reunir, entre dichos artistas figuraban
el navarro Alvar Garca, el francs Casandro Romano y el italiano Florn
de Pontuerga; mas no se sabe  punto fijo quines continuaron la obra,
aunque se conjetura que seran tambin extranjeros de la escuela de
Cluny, pues el arte no lleg por entonces en Espaa al grado de madurez
que denota la _Catedral Vieja_.

La construccin dur un siglo.--Hoy slo queda parte de ella..... El
resto se destruy para edificar la _Catedral Nueva_ (!); pero dicha
parte hace formar completo juicio de todo lo que all hubo.

El exterior tiene algo de fortaleza; y, en efecto,  esta Catedral se
di el nombre de _la Fuerte_. Las bvedas, cubiertas por fuera de
escamas; los muros, coronados de almenas, y los cubos de sus ngulos,
revestidos con capacetes escamados tambin, hicieron decir que pareca
un guerrero armado de todas armas. Su agudo cimborio es el yelmo, y el
gallo de la veleta le sirve de cimera y de penacho.

En el _interior_ de tan ruda fbrica hllanse todas las delicadezas del
sentimiento. (Lo mismo aconteca con los frreos paladines de aquella
edad).--All hay sepulcros finsimos gticos, llenos de exquisitas
labores; all msticas pinturas del Renacimiento,  sea de cuando el
Renacimiento no era todava pagano; all santos sobre los capiteles;
all preciosos trpticos; all un claustro digno de la ciudad de Pisa.
All se ve tambin el retablo de Nicols Florentino que nos recomend el
acadmico, con treinta y tantos cuadros de la _Vida de Jess_ (y su
fecha de 1442). Y all, por ltimo, sobre el dicho retablo, en el
_cascarn_ de la bveda, hay un _Juicio final_, verdaderamente dantesco,
que parece concebido por Giotto. Aquel grupo de resucitados blancos que
sube hacia _la diestra del Dios Padre_, y aquel otro grupo de
resucitados negros que marcha lgubremente por la siniestra, son
interesantes y bellos hasta lo sumo para los que en el arte buscamos
algo ms que forma  postura acadmica y realidad anatmica!

De lo dicho se infiere que la _Catedral Vieja_ (tan genuinamente
bizantina por fuera, como se nos haba dicho) tiene _por dentro_ muchos
perfiles gticos: y ahora aado que esto no ocurre slo en sus
accesorios postizos, sino tambin en la estructura misma de miembros
principalsimos de su fbrica. Por todas partes apunta all lo ojival y
hasta lo latino del Renacimiento. Vense adems pilastras cuadradas,
_romnicas_ y no _bizantinas_, mezcladas con columnas, formando grupos
hbridos sobre basas redondas y sosteniendo indistintamente arcos 
ojivas, lo cual me pareci muy expresivo y simblico, dado que trajo 
mi imaginacin aquellos siglos de la Iglesia en que el Oriente y el
Occidente estaban del propio modo confundidos en el sentimiento
cristiano.

Entre los notabilsimos _sepulcros_ que guarda todava la parte
subsistente de la Catedral, no figuran ni el de D. Ramn de Borgoa ni
el del Obispo Visquio.--El de ste se traslad  la Catedral Nueva,
segn ya dije, con otras muchas curiosidades  maravillas de la Vieja.
(Afortunadamente, una Catedral linda con la otra y se hallan en
comunicacin.)--El sepulcro del esposo de D. Urraca no estuvo nunca en
Salamanca, sino meramente un cenotafio. Sus cenizas descansan en la
Catedral de Santiago de Galicia.

En cambio, otros muchos muertos ilustres duermen el sueo eterno en el
antiqusimo templo salmantino, donde se ven tendidas sobre magnficas
tumbas sus calladas estatuas, ora dentro de hornacinas labradas en el
espesor de los muros, ora en medio de suntuosas capillas.--Y cosa rara!
entre las ms humildes lpidas hallamos la de una _Princesa Mandalfa 
Mafalda_, hija de Alonso VIII, ms clebre como muerta que como viva, 
sea ms famosa como estatua que como mujer,  lo menos para m, que ni
siquiera recordaba haber ledo antes su dudoso nombre.....--Hoy, empero,
he vuelto  registrar la Historia, y s ya, y no olvidar nunca, lo
mismo que dice el epitafio; esto es: que la tal Princesa muri _por
casar_, , hablando menos equvocamente, soltera.

Mucho ms que este sepulcro me interes otro que vimos en la _Capilla de
los Anayas_  de _San Bartolom_.--Duermen juntos sobre l un caballero
y su esposa. l viste de guerrero, con cierto elegantsimo tocado
morisco, la armadura ricamente labrada, el casco  los pies y la espada
en la mano. Ella est amortajada de beata, con muy rizada toca en la
cabeza, y calzada con unos raros zapatos altos, de aristocrtica
hechura. El rostro del caballero es noble y adusto, y el de ella plcido
y hermoso como el amor en paz. Llaman tambin la atencin por su
delicadeza las manos de la dama, y, por sus exquisitas labores, la
lujosa almohada en que reposa la cabeza del marido. La almohada de ella
es ms severa y humilde, cual corresponda  su piadosa mortaja.

Carece de epitafio este sepulcro; pero los empeados en saberlo todo
conjeturan que aquellos personajes deben de ser un D. Gabriel de Anaya,
que muri en Amrica, y su mujer D. Ana, que fin sus das en un
convento.

Yo no digo que s ni que no[10]. Lo nico que puedo asegurar es que--no
s por qu..... (sin duda porque mi nimo se hallase dispuesto aquella
maana  la melancola)--estuve largo tiempo contemplando aquel
matrimonio yacente, aquellos cnyuges de piedra, aquellos _muertos
inmortales_, y sent en mi corazn congojas de lstima, tumultos de
miedo y palpitaciones de envidia, todo ello junto y confundido, no
obstante lo contradictorio de tales emociones.--Hay que ver aquel
tlamo! Hay que verlo, y hay que pensar, con los ojos fijos en aquellas
mudas y al parecer insensibles estatuas, en que es imposible que ninguna
de ellas haya pasado siglos y siglos sin darse cuenta de que la otra
duerme  su lado!--En alguna parte estarn las almas de los que fueron
consortes, y desde dondequiera que estn, irn  dar vida y conciencia 
aquellos mrmoles para que se complazcan en su perdurable unin!--Pues
qu! Ha de ser ms constante una ficcin de piedra que la fe conyugal
que simboliza? Ha de ignorar el espritu lo que est repitiendo  todas
horas la materia? Ha de poder una escultura ms que un alma? Ha de
superar el Arte  la Naturaleza? Ha de vivir la mentira ms que la
realidad?--Oh desventura! Seguir juntos despus de haberse amado
tanto, seguir juntos, y no saberlo!.....--No puede ser! No puede ser!

* * *

La _Catedral Vieja_ es la abuela de Salamanca, como la Universidad es su
madre. Digo ms: la _Catedral Vieja_ es la venerable ejecutoria, el arca
santa de tantsimos timbres y blasones..... Su antiguo _Claustro_, que
infunde profundsima reverencia, fu cuna de los estudios salmantinos.
All se ve la clebre _Capilla de Santa Brbara_, donde, hasta hace cosa
de cuarenta  cincuenta aos, se conferan los Grados Mayores. All est
la _Capilla del Doctor Talavera_, donde se conserva, como en Toledo, el
Rito mozrabe, y se guarda la _pila_ en que fu bautizado Alfonso XI.
All est la _Capilla del Canto_, donde se celebraron Concilios, y la
histrica Sala en que se reunieron Cortes, y el aposento en que quince
Obispos juzgaron y absolvieron  los poderosos
Templarios.....--Parceme que no puede ser ms gloriosa la historia de
la insigne Abuela!

En aquel mismo _Claustro_ hay centenares de sepulcros de cannigos, ora
empotrados en las paredes, ora embutidos en el suelo, ora formando las
jambas de las puertas, ora colgados cerca de las altas bvedas.--Son
los Cabildos que han precedido al actual desde el siglo XII inclusive!
Es decir, son dos mil Cannigos muertos, cuyo volumen ha ido achicando
el tiempo gradualmente, para que nunca falte all acomodo  un cadver
ms..... de un Cannigo menos.

Tambin hay en el _Claustro_ pinturas muy notables en tabla, debidas las
mejores de ellas  Fernando Gallegos.--En las cuatro mencionadas
_Capillas_ vense asimismo excelentes cuadros y magnficos sepulcros. El
ms suntuoso entre stos es el que, en la _Capilla de Santa Brbara_,
ocupa el clebre Obispo D. JUAN LUCERO, aquel que tanto son en las
disensiones matrimoniales de D. Pedro _el Cruel_, por haber autorizado
el repudio de doa Blanca de Borbn y casado al Monarca con D. Juana de
Castro. El sepulcro se alza en medio de la capilla, es de mrmol blanco,
y sirve de lecho  una buena estatua del Obispo, revestido de
pontifical. Compite en grandeza con este monumento fnebre el sepulcro
de D. DIEGO DE ANAYA, Arzobispo que fu de Sevilla y fundador de la
capilla  pequea iglesia de los Anayas, que ya hemos mencionado, y del
gran Colegio de San Bartolom.--Su Excelencia duerme en una cama
imperial de mrmol blanco, sostenida en los lomos de ocho leones, y
adornada de primorosas esculturas. La verja de hierro que hay alrededor
del mausoleo vale cuanto pudiera pesar y valer siendo de plata.

Pero no acabara nunca si hubiese de describir minuciosamente todo lo
que acude  mi memoria.--Doy, pues, aqu punto, recomendando vivamente 
cuantos vayan  Salamanca aquel Panten, aquel Museo, aquel Libro de
Historia que se llama la _Catedral Vieja_.

* * *

Fuera ya de ambas Catedrales, las contemplamos todava largo tiempo y 
cierta distancia, admirando el grandioso golpe de vista que ofrecen
juntas y como en anfiteatro sobre la colina en que se asientan. Parece
aquello una montaa arquitectnica, como las labradas por los indios del
Himalaya.--Al propio tiempo veamos en otros lados y en vasto panorama
el enorme _Colegio de San Bartolom_ (hoy Gobierno civil), con su
gigantesco prtico greco-romano; la suntuosa _Iglesia de Santo Domingo_,
dominando gallardamente otra colina y reflejando la luz del sol en su
cpula cuadrada y roja; la cpula y las torres de _los Jesutas_; la
gran mole de la _Universidad_, y otros colosales edificios de
piedra.--Era un cuadro verdaderamente cesreo, de olmpica
grandiosidad!..... Era una nueva justificacin del dictado de _Roma la
Chica_ que lleva Salamanca.

Porque debo advertir que aquella augusta decoracin, en su magnfico y
vistoso conjunto, no tena carcter gtico, castellano ni leons, bien
que algunos de sus componentes fueran del estilo ojival. Salamanca es
la nica ciudad del Norte y del Oeste de Espaa que ostenta dignamente
el esplendor imperial austriaco, de que tan soberana muestra qued en el
Alczar de Toledo!--Y esto sin perjuicio de tener otros aspectos
diferentes, como ya hemos notado al examinar sus calles de la Edad Media
y sus templos y palacios gticos  platerescos.....--Salamanca es
multiforme!

Ejemplo de esta variedad de sus formas:--Por darnos gusto  los que
desebamos contemplar, no slo monumentos artsticos, sino tambin
cuadros poticos, la expedicin se traslad desde aquel pasaje de tan
majestuosa perspectiva,  otro lado de los _barrios muertos_ de la
ciudad, bastndonos para ello andar muy pocos pasos. Nos encontramos,
pues, de pronto en unas plazuelas y calles completamente solas (_calle
del Silencio_ se llamaba una de ellas), donde no viva nadie ni pareca
haber corrido el tiempo desde el siglo XV.

Aqulla era, en verdad, la Salamanca fantstica que recorri el _D.
Flix de Montemar_ de Espronceda, cuando iba en pos del blanco espectro
de _Doa Elvira_.....

      Cruzan tristes calles,
    Plazas solitarias,
    Arruinados muros.....
    Etc., etc.

Aquellos eran los campanarios que lo seguan, agitando sus esquilones,

    Como mulas de alquiler
    Andando con campanillas.....

Y all estaba el Cristo cuya mortecina luz reflej en el ensangrentado
acero del Estudiante.....

Mientras yo pensaba todo esto, nuestros bondadosos guas nos enseaban
la casa, hoy muda, donde falleci en 1842 el clebre compositor Doyage,
ltimo catedrtico de Msica de Salamanca, cuyos restos fueron
trasladados  Madrid y paseados por las calles, de orden del inolvidable
Ruiz Zorrilla, con destino al _Panten Nacional_.....

Y  propsito: aquellos y otros huesos de hombres insignes estn
todava,  la hora presente, arrinconados  insepultos en San Francisco
el Grande, sin que nadie piense ya en construir tal Panten.....--No
habr un alma caritativa que haga la _obra de misericordia_ de _enterrar
 los muertos_,  sea de volver  enviar las cenizas de dichos varones
ilustres  las sepulturas en que esperaban tranquilamente la trompeta
del Juicio Final cuando fu  despertarlos el himno de Riego?

* * *

Del barrio sin gente en que vivi Doyage saltamos al _Convento de Santo
Domingo_,  sea  _San Esteban_ (que ambos nombres tiene aquel
renombrado monumento), y digo _saltamos_, porque _Santo Domingo_ se
alza en otra colina, frente por frente de la que acabbamos de recorrer.

Nada ms vistoso que la perspectiva de aquella gran casa de los
opulentos Dominicos. Su fachada, recargadsima de adornos, marca la
transicin del gtico al plateresco, y luce todas las galas y fantasas
de este singular estilo, medio gentil y medio cristiano.

Muchsimo que admirar nos ofrecieron tambin el _interior_ del templo,
su _sacrista_, y, sobre todo, el _claustro_, obra magistral del mismo
perodo del Renacimiento, restaurada modernamente; pero no fatigar aqu
 mis lectores con nuevas descripciones arquitectnicas, pues basta por
hoy  mi objeto recomendarles que no dejen de estudiar muy despacio 
_Santo Domingo_ el da que visiten  Salamanca.--Conque vamos  otra
cosa.

En este convento estuvo preso tres das San Ignacio de Loyola, y luego
veintids en la crcel, todo ello siendo estudiante y seglar, hasta que
se examinaron y absolvieron por varones doctos algunas doctrinas, que al
principio parecan herticas, del que haba de acabar siendo fundador
de la Compaa de Jess y santo canonizado por la Iglesia.....

Cupo, en cambio,  este mismo convento (segn la tradicin y segn
muchos libros, que algunos crueles eruditos comienzan ya 
desmentir.....) la alta gloria de albergar  Cristbal Coln el invierno
de 1486  1487, con motivo de hallarse tambin en Salamanca los Reyes
Catlicos.--_Sala de Coln_ se llama todava (y con qu profundo
respeto la visitamos nosotros!) aquella en que se dice fu escuchado el
ilustre genovs por los Padres Dominicos y por varios Doctores de la
Universidad, los cuales (especialmente los primeros) se entusiasmaron
mucho oyndole, y lo alentaron con su proteccin ms decidida, que le
vali al cabo la del Maestro Fr. Diego de Deza, _al cual y al Convento
de San Esteban  de Santo Domingo de Salamanca_ (son palabras del mismo
Coln transmitidas por Fr. Bartolom de las Casas) _debieron los Reyes
Catlicos las Indias_.--Por eso (concluyen diciendo la tradicin y los
libros en que yo todava creo) el gran navegante puso el nombre de
_Santo Domingo_  la segunda isla que descubri, como homenaje de
gratitud al varn sabio y  la insigne Orden que ms protegieron su
empresa.--Tiempo es ya, por tanto (agrego yo), de que los poetas
liberales reparemos bien en lo que decimos cuando se nos ocurra hablar
de los frailes y doctores de Salamanca con referencia al sublime
proyecto de Cristbal Coln..... La fantasa no debe llegar hasta el
falso testimonio!

Por ltimo: el _Convento de San Esteban  de Santo Domingo_ encierra,
entre otros grandes recuerdos, la sepultura del eminente _Padre Soto_,
que tanto luci en el Concilio de Trento.

Y este fu el tema constante de nuestra conversacin, en tanto que
visitbamos el _Museo Provincial_, establecido hoy all por la muy
celosa y entendida Comisin de Monumentos salmantina, digna de disponer
de ms fondos.....

* * *

Desde _Santo Domingo_ bajamos hacia el ro _Tormes_, pasando por un
barrio en ruinas, en el cual hubo, hasta los tiempos de Enrique IV, un
antiqusimo _Alczar Regio_, que los monrquicos salmantinos de entonces
juzgaron oportuno destruir, _con anuencia del mismo Rey_, para que no lo
ocupasen los rebelados nobles.--En aquella parte de la ciudad estuvo
tambin la _Judera_.

Salimos al fin de la poblacin por la puerta llamada de _Anbal_,
bajando una pendientsima cuesta hasta llegar al famoso _Puente
Romano_.--Cartago! Roma!..... Todas las grandezas histricas van
unidas  la de Salamanca!--El Tormes sabe tanto de mundo como el Tber.

El nobilsimo ro espaol llevaba aquella tarde bastante agua, y sus
orillas, cubiertas de acacias y de otros rboles, no carecan de encanto
ni de belleza..... De entre lo ms espeso de aquella pintoresca fronda
sala mansamente el arroyo _Zurgun_, que baja de las histricas alturas
de _Arapiles_ y penetra en el Tormes, despus de haber regado el
precioso valle cantado por Iglesias y por Melndez Valds.

El _Valle de Zurgun_ y las _Praderas de Otea_, lindantes tambin con
Salamanca por el otro lado del ro, son la Arcadia de la poesa pastoril
espaola.....

    Venid, venid, zagalejos,
    Que al Zurgun sale Amarilis......,

deca Iglesias. Y casi en los mismos aos denominaba Melndez  su
amada:

    La gloria del Tormes,
    La flor del Zurgun.

En cuanto al _Puente_, construdo, dicen, por Domiciano, restaurado por
Trajano y recompuesto ms tarde por nuestro Felipe IV de Austria, mide
176 metros de longitud y cerca de cuatro de anchura.--Por l pasaba la
calzada romana de _la Plata_, que iba de Mrida  Zaragoza.

Al otro lado del _Puente_ hay,  hubo, un barrio, frustrado varias veces
por las inundaciones, en el cual no quedan ni seales del _Hospital de
Leprosos_, de _la Manceba pblica_ ni del _Cementerio de Judos_, que
existieron all algn tiempo.--Malhadado arrabal,  fe ma! Sirvi de
albergue  deicidas, rameras y leprosos,  sea  tres lepras diferentes,
y luego se lo llev todo el agua!..... Verdaderamente, el cataclismo
fu muy justo!

* * *

Desde el Tormes subimos  visitar al ya citado seor chantre D. Camilo
lvarez de Castro, cuya casa y huerto se divisaban  una grande altura
sobre nuestra cabeza, pues se apoyan en la antigua muralla de Salamanca
y tienen vistas al ro.

Nunca olvidaremos aquella visita. El seor Chantre es una de las
personas ms buenas, ms afables y ms instrudas que hemos tratado
nunca, y nos obsequi y agasaj como hombre bien nacido de los buenos
tiempos de la hidalgua espaola, quedando por nosotros, y no por l, si
de visitantes no nos convertimos en comensales, y hasta en huspedes de
su pacfica morada.

Amantsimo de la soledad y del estudio, el insigne Prebendado no sale
ms que para ir  la prxima Catedral, y esto por calles silenciosas en
que nunca se ve criatura humana.--Vive, pues, en el mundo como en una
Cartuja, y en ms relaciones con el cielo que con la tierra.

A ruegos de Losada, nos ense todas las curiosidades artsticas que
embellecen su mansin, as como el preciossimo oratorio en que dice
Misa los das que sus achaques  la inclemencia del tiempo le impiden
salir.

Qu silencio, qu paz, qu beatitud en aquella morada! Y qu
deliciosas vistas las de las habitaciones que ocupa el Dignidad! Sus
balcones y miradores dan  las alamedas del Tormes y del Zurgun y  un
hermoso panorama que se extiende hasta las sierras de Gredos, cuyos
picos cierran el horizonte al Sur.....

Era ya la cada de la tarde. Las higueras del jardn alto penetraban en
el mismo aposento en que contemplbamos la puesta del sol. Todo el
plcido sosiego que respiran las mejores poesas de Melndez se
respiraba en aquel lugar y en aquella hora siempre augusta. Las rotas
nubes y los cristales del ro tomaban maravillosas tintas al reflejar
los rayos horizontales del moribundo astro-rey. Las sombras largusimas
de los rboles parecan prolongadas despedidas y supremos adioses que le
daba la creacin  aquel da para nosotros inolvidable.....

Todos callbamos: los madrileos, porque una indefinible envidia de
aquella tranquila existencia nos haca contemplar con odio la vida
febril de la corte  que estbamos condenados.....; y los salmantinos,
porque adivinaban lo que sentamos y teman acaso ofendernos dndose por
entendidos de nuestra emocin  elogiando aquella solemne paz de la
Naturaleza, que no volveramos  gozar en mucho tiempo.....--No; no
volveramos  gozarla, puesto que  la tarde siguiente,  aquella misma
hora, estaramos otra vez camino de Madrid, y puesto que Madrid es una
mquina neumtica para los mejores sentimientos del corazn humano!.....

* * *

La noche de tal da fu y nos pareci todo lo _moderna_ y _amadrileada_
que poda serlo  las orillas del Tormes.

Comimos en _Hotel_,  la francesa; fuimos al _Casino_  tomar caf;
jugamos un par de horas al _billar_ y al _tresillo_; hablamos de
_poltica_ y de otras cosas contemporneas con D. lvaro Gil Sanz, ex
subsecretario del Ministerio de la Gobernacin, y con D. Santiago Diego
Madrazo, ex ministro de Fomento, que haban estado en la fonda 
visitarnos; y  eso de las once (cerca de la media noche!) nos
retirbamos  casita, donde hicimos el programa del da siguiente,
tomamos t, lemos _La Correspondencia_ del da anterior, y nos
acostamos en sendos catrecillos, como cuando tenamos veinte aos de
edad y vivamos en plena estudiantina.

No se podan pedir ms placeres de ltima moda  una ciudad tan grave y
seoril como Salamanca!


X

BARRIOS ARRUINADOS.--EL COLEGIO DEL ARZOBISPO.--LOS ESTUDIANTES
IRLANDESES.--EL PALACIO DE MONTEREY.--LA CASA DE LAS MUERTES.--EL
CONVENTO DE LAS AGUSTINAS.--UN CUADRO DE RIVERA.


Seran las siete de la siguiente maana cuando atravesbamos la _Plaza
Mayor_.--Tambin el sol acababa de penetrar en ella (el mismo sol que
habamos credo ver _morir_ la tarde antes), y sus alegres rayos doraban
gozosamente las copas de los rboles municipales.

Todas las criadas de Salamanca iban  la compra  volvan de ella.....
Un organillo ambulante tocaba la _romanza_ de la tisis de la
_Traviata_..... Los gorriones cruzaban regocijados por un cielo limpio
de nubes..... Las campanas tocaban pacficamente  misa.....

En cuanto  nosotros, puedo decir que, para estar muy contentos en aquel
instante, solamente nos estorbaban veinte  treinta de los aos ya
vividos..... Cualquiera de los cuatro hubiera querido ser gorrin, el
muchacho que tocaba el organillo, una de aquellas presumidas fmulas, 
aquel rubicundo sol que, como un eterno Fausto, torna  ser joven todas
las maanas!

Pero qu responder al seor chantre, si por acaso lee estos
renglones?--Perdneme el reverdecimiento extemporneo que denotan las
anteriores frases, y crea que  m tambin se me alcanza, aunque no lo
practique, que lo mejor de todo es envejecer y morir tan santamente como
envejece y morir su seora!

Conque dejmonos de frivolidades, y refiramos lisa y llanamente nuestra
expedicin de aquella maana.

* * *

Nos dirigamos  ver una de las primeras maravillas arquitectnicas de
Salamanca,  sea el famoso _Colegio del Arzobispo_, hoy todava habitado
por _estudiantes irlandeses_.

Para ir  l, pasamos por un barrio fesimo, triste y solitario,
compuesto de irregulares casuchas, hechas con escombros de insignes
ruinas..... Oh profanacin!..... Piedras de diferentes arcos, nobles
columnas tomadas de ac y de all, maderas sueltas de antiguos
artesonados, y otros restos de soberbias construcciones, haban servido
para zurcir aquellos pobres edificios.--_Barrio de las Peuelas de San
Blas_, nos dijo un muchacho que se llamaba el tal paraje.

Y luego supimos por los arquelogos de Salamanca (pues en aquella
excursin bamos solos los cuatro huspedes del _Hotel del Comercio_)
que aquel barrio y el contiguo de _San Francisco_, as como todo el lado
de Poniente de la poblacin, fueron asolados por los caones franceses
(y tambin por los ingleses) durante la guerra de la Independencia.
Haba all magnficos conventos, suntuosas iglesias, monumentales
colegios y grandiosos palacios: entre los colegios figuraban los de
_Cuenca_ y de _Oviedo_, de cuya hermosura hablan muchsimos libros: y
todo fu destrudo por nuestros enemigos y por nuestros aliados!

En el susodicho barrio de las Peuelas hay una antigua calle cuyo
azulejo dice _Calle de los Moros_  _de Cervantes_, por creerse (no
unnimemente) que el autor de _Don Quijote_ y un MIGUEL DE CERVANTES que
de los registros universitarios aparece matriculado en Filosofa y
viviendo en la _calle de los Moros_  mediados del siglo XVI, son una
misma persona..... De un modo  de otro, el autor de _La Ta Fingida_
debi de residir alguna vez en Salamanca; pues la descripcin que en
aquella novela hace de la poblacin flotante de la ciudad del Tormes y
de sus usos y costumbres, es demasiado grfica y pintoresca para no
estar tomada _d'aprs nature_.--Advierte, hija ma (dice doa Claudia 
doa Esperanza), que ests en Salamanca, que es llamada en todo el mundo
madre de las ciencias, y que de ordinario cursan en ella y habitan diez
 doce mil estudiantes, gente moza, antojadiza, arrojada, libre,
alicionada, gastadora, discreta, diablica y de humor..... Y en seguida
pasa  definirle prolijamente las cualidades de los vizcanos,
manchegos, aragoneses, valencianos, catalanes, castellanos nuevos,
extremeos, andaluces, gallegos, asturianos y portugueses que viven en
la ciudad.....

Pero henos ya en lo alto del barrio de las Peuelas y cerca de la meseta
donde se alza el grandioso _Colegio del Arzobispo_.....--Dejemos la
pluma y cojamos el pincel.

* * *

Figuraos, al remate de empinada cuesta, dos amplias y hermosas
escalinatas, por las que se sube  un extenso atrio  comps, guarnecido
de grandes columnas sin capitel, que nada sostienen y que parecen otros
tantos heraldos encargados de anunciar la grandeza del edificio que
custodian.--En el fondo de aquel atrio est el clebre colegio.

Bella sobre toda ponderacin es su lujosa fachada. Compnese de dos
cuerpos de estilo plateresco, y luce maravillosos trabajos de escultura,
as en los capiteles de sus elegantes pilastras como en los camafeos que
adornan los netos, en las estatuas amparadas de sus graciosas
hornacinas, y en los soberbios escudos de armas que pregonan el
apellido del fundador de tan insigne monumento.

Fu este fundador ( principios del siglo XVI) el esclarecido hijo de
Salamanca D. Alfonso de Fonseca, arzobispo de Toledo, de quien ya hemos
hablado ms atrs, y lo dedic  Santiago, patrn de Espaa.--Por cierto
que es notabilsimo el medio relieve que representa en dicha portada al
guerrero Apstol matando moros en Clavijo.....

Pero el asombro, el portento, la maravilla para los amantes del arte,
hllase dentro del colegio.--Refirome  su inmenso _Patio_, de
arquitectura plateresca  la italiana, atribudo por muchos  Alonso
Berruguete, y digno de l y hasta superior  sus ms renombradas obras.

As la galera baja como la alta estn formadas por pilastras
elegantsimas: los arcos inferiores son de medio punto, y los superiores
de los llamados escarzanos. Abajo hay adosada  cada pilastra una
esbelta y linda columna plateresca, con admirables tallas en el capitel.
Las columnas adosadas  las pilastras de arriba tienen la forma de
balaustres  candelabros..... Nada ms elegante que la forma de unos y
otros fustes!

Y todava no he mencionado las verdaderas preciosidades de este _Patio_,
 sea los ciento veintiocho _medallones_, con bustos de alto relieve,
que adornan las enjutas de los arcos en ambos cuerpos.--Aquellos bustos
pueden calificarse de otras tantas obras maestras de escultura. Hay all
caras de reinas, de monjas, de doctores, de ascetas, de guerreros, de
prelados, etc., todas ellas dibujadas con tal energa, gracia de estilo
y nobleza de expresin, que Alberto Durero se honrara con llamarlas
suyas.--Uno de nosotros observ (y era muy cierto) que todos aquellos
semblantes estaban afligidos, cual si representasen la triste variedad
de las desventuras humanas. Qu viveza, qu calor dramtico, qu primor
artstico en tan multiforme expresin del infortunio y de la pena!

Dicen unos que estas ciento veintiocho joyas, diseminadas como estrellas
en aquellos prticos, son obra de Berruguete; otros, que de Pier 
Pierino del Bago..... Ello es que no se conoce  punto fijo el autor,
cosa muy frecuente cuando se trata de monumentos espaoles.

En resumen: el _Patio_ del _Colegio del Arzobispo_, por su esbeltez
general, por lo fino y sobrio de su ornamentacin, y por lo correcto y
puro de sus menores detalles, es un verdadero prodigio de arquitectura y
escultura, y merecera el metafrico dictado de obra _tica_ del estilo
plateresco, si pudiese hablarse de este modo.

Adase ahora la soledad de aquel espacioso recinto, cada uno de cuyos
cuatro lados mide 41 metros; la muda cisterna de ancho brocal que hay en
medio de l; unas desaliadas matas de flores otoales (_boleras_ se
llaman en Granada) que crecan en descuidados arriates; algunos
escolares _irlandeses_ con manto y beca, que de vez en cuando pasaban
por la galera alta, con los ojos clavados en sus libros de estudio, y
los pos de pjaros que interrumpan dulcemente el silencio de tan
venerable edificio, y se comprender la inmensa poesa que all se
respiraba, y de que es plido reflejo la emocin con que escribo estas
lneas.

* * *

Tcame ahora decir algo de los _estudiantes irlandeses_, con tanto ms
motivo, cuanto que, estando todava nosotros en aquel magnfico patio,
bajaron de dos en dos la amplia escalera del edificio, seguidos de un
sacerdote; pasaron  nuestro lado, mirndonos con disimulo y ponindose
ms encarnados que la grana, y se dirigieron  la contigua
iglesia.--Eran catorce, todos rubios como unas candelas, y corpulentos y
sanos  fuer de legtimos hijos de la verde Erin. Su edad variara entre
diez y seis y veinticuatro aos.

Aquellos escolares simbolizaron  mis ojos un tributo de respeto y de
agradecimiento que la catlica Irlanda sigue pagando  la nacin
catlica por excelencia. Fund el _Colegio de jvenes irlandeses_
(albergndolos entonces en otro edificio) el rey D. Felipe II, cuando la
intolerancia protestante en las Islas Britnicas era tan feroz como la
intolerancia catlica en nuestra tierra, y tuvo por objeto facilitar la
enseanza de la Sagrada Teologa  los hijos de los emigrados irlandeses
que se refugiaban en la Pennsula, perseguidos de muerte  causa de sus
creencias religiosas. Pero hoy, que en el Reino Unido de la Gran Bretaa
hay libertad de cultos y muchos Seminarios catlicos, es una especie de
tradicin piadosa esta no interrumpida costumbre de algunas casas
irlandesas de enviar  Salamanca  sus hijos para que cursen las
ciencias eclesisticas.

Con tal motivo recordamos all nosotros las muchas familias espaolas
que tienen apellido irlands, como descendientes de emigrados de aquella
isla establecidos en nuestro suelo, y algunos de cuyos individuos
figuran noblemente en la historia de Espaa. Salieron, pues,  relucir
los O'Donnell, los O'Reilly, los O'Ryan, los O'Connor, los O'Doly, los
O'Shea, los O'Farril, los O'Kelly, los O'Neil, los O'Callagan, los
O'Mulryan y todos aquellos cuyo apellido principia con O y apstrofo,
as como otros que tienen diferentes iniciales.

Por lo dems, yo acribill  preguntas al portero del _Colegio del
Arzobispo_, el cual se sirvi contarme muchas cosas relativas  los
escolares irlandeses.--Djome, entre ellas, que vienen  Salamanca  la
edad de diez y seis  veinte aos; que traen aprendido el latn, y en el
Colegio aprenden el espaol; que las clases de Teologa estn en el
_Seminario Conciliar_, donde  la par estudian colegiales espaoles;
pero que los irlandeses viven, comen y duermen solos en el _Colegio del
Arzobispo_, bajo las rdenes de un rector, tambin irlands; que pasan
en Espaa seis  siete aos seguidos; que los veranos los llevan de
vacaciones  _Aldea-rubia_, donde hay una casa-colegio de recreo,
dependiente del Establecimiento que estbamos visitando, y que _all se
comen un rebao cada esto_ (textual); que unos regresan  su patria
cuando terminan los estudios,  fin de ordenarse en ella, y otros
reciben las rdenes sagradas en Salamanca, habiendo tambin algunos que
se quedan definitivamente en la Pennsula; y, en fin, que la conducta de
los jvenes irlandeses, su aplicacin, piedad y recogimiento son
admirables; pero que hay que llevarlos indefectiblemente  las tres
corridas de toros que se dan en la ciudad todos los aos durante la
feria.....

Luego que hube examinado bien al portero, pasamos  la mencionada
_Iglesia_ contigua, llamada tambin _del Arzobispo_.

Los jvenes irlandeses, despus de una breve oracin, se haban
marchado ya del templo al Seminario, dejndose los devocionarios en los
bancos del presbiterio.--Nosotros nos permitimos hojear alguno que
otro..... Estaban en ingls  en francs, y les servan de registros
estampitas de la Virgen  de diferentes santos, britnicos en su mayor
parte.--_Indudablemente_ (esta observacin va  pareceros de
inquisidor), aquellos muchachos eran catlicos!

En cuanto  la citada iglesia, gtica de los malos tiempos, blanqueada y
muy desnuda de accesorios, dir que slo ofreci  nuestra admiracin
una _galera de hierro_ (que sirve de coro alto, y cuyos sostenes son
bastante graciosos y originales) y un _retablo_ plateresco de mucho
gusto, con pinturas en tabla y estatuas de Santos de verdadero
mrito.--Todo ello se atribuye  Berruguete; lo cual no ha sido
obstculo para que lo pinten de nuevo en nuestros das..... Dudo que
haya valor semejante al de un _restaurador_ de objetos artsticos!

* * *

Desde all nos fuimos al _Palacio de Monterey_, del cual ya he dicho que
sirvi de modelo para el _Pabelln Espaol_ edificado en la Exposicin
de Pars de 1867.

Del tal Palacio no existe, ni creo que haya existido nunca, ms que un
lado  ala, con dos torres, bien que estn construdos los arranques de
los otros lados. Es plateresco  la italiana, lo cual quiere decir que
el escultor luce ms que el arquitecto, y excitan, sobre todo, la
admiracin su preciosa crestera, formada de figuras grotescas, los
leones y dems animales que sostienen grandes escudos, una hermosa
cornisa primorosamente labrada, y sus elegantes ventanas y balcones,
cuyas tallas son modelo de gracia y delicadeza.--El conjunto resulta
alegre, profano, lujoso, bellsimo, como una fiesta de Verona  de
Ferrara en el siglo XVI.

Construyse en el reinado de Felipe II, y pertenece al Duque de Alba, en
su calidad de Conde de Monterey.--Hoy sirve casi todo de granero, y en
su recinto, que visitamos con los amables hijos del Administrador, all
domiciliado, no hay nada que aprender ni que imitar; pero s mucho que
mueva  compasin y lstima.--En cambio, las _vistas_ que se descubren
desde lo alto de sus torres son asombrosas.

* * *

Recorriendo de nuevo aquel suntuoso barrio monumental, que tanto nos
haba entusiasmado la maana anterior, y al pasar por la calle de
_Bohordadores_ (llamada as porque en ella se hacan los _bohordos_ para
los caballerescos juegos de caas, pero cuyo azulejo dice hoy
malamente: calle de _Bordadores_), vimos una antigua casa, triste,
bella, cerrada, en cuya primorosa fachada plateresca haba un busto, con
bonete y capa muy bordada y lujosa, el cual representaba, segn pudimos
leer, al _severissimo Fonseca, patriarcha alejandrino_.

--Qu casa ser sta?--nos preguntamos.

--Esa es la _Casa de las Muertes_.....--respondi una huevera que pasaba
por all  la sazn.--No llamen ustedes, que ah no vivo nunca nadie.

--Y por qu?

--Porque ah hubo siete muertes.....--replic la mujer con acento
lgubre.

Nosotros nos miramos muy regocijados, y proseguimos el
interrogatorio.....

Pero la huevera no saba ms.

Haba, sin embargo, que averiguar el resto, y, efectivamente, aquella
tarde supimos por nuestros amigos los anticuarios de Salamanca, que el
nombre de _Casa de las Muertes_ le vena  aquel edificio de la
circunstancia de haber ostentado, entre los adornos de su portada, hasta
hace muy poco tiempo, varias calaveras de piedra, borradas al fin por el
terror de la plebe: que, ciertamente, haba dado la casualidad, hace
veintisis aos, de que una mujer que viva sola en aquella casa de tan
fnebre nombre, fuese asesinada misteriosamente, cosa que al vulgo le
pareci sobrenatural, y que, por resultas de todo esto, nadie ha vuelto
 pisar aquellos umbrales, si se exceptan dos comandantes de
Carabineros y un jefe de Estadstica, forasteros todos, que vivieron
all breves temporadas..... sin que les ocurriese ningn percance.....

Triste condicin humana! Por qu ha de ser siempre ms potica la
mentira que la verdad?

* * *

De lo dems que vimos (regresando ya hacia el hotel; pues,  fuer de
mortales, tambin tenamos precisin de almorzar aquel segundo da),
slo citar y recomendar la _Iglesia de las Agustinas_, correspondiente
al convento del mismo nombre.

Es aqul el mejor monumento de estilo greco-romano que encierra
Salamanca. Sus elementos griegos pertenecen al orden corintio, y todo el
templo, aunque edificado  la mitad del siglo XVII, segn lo demuestran
algunos detalles poco clsicos, tiene la grandiosa sencillez y armona
de proporciones que constituyen el mayor mrito de este gnero de
arquitectura. La cpula es copia exacta de la del Escorial, aunque no
tan gigantesca.

En el retablo del altar mayor hay un notabilsimo cuadro, de que con
razn estn orgullosos los salmantinos aficionados  las Bellas Artes.
Es una _Virgen de la Concepcin_, de tamao natural, pintada por el
_Spagnoletto_, y, sin embargo, dulce, suave, tierna, ideal; rodeada de
ngeles de rostro inocente, y anegada, por decirlo as, en la placidez
de la divina gracia..... Ms claro: es una Virgen de la Concepcin que
nadie hubiera credo pudiese pintar el austero y sombro autor del
_Jacob_, de los martirios de _San Bartolom_ y _San Esteban_, del
_Apostolado_ y de todas las dems enrgicas y terribles obras que
constituyen la gloria especialsima de nuestro inmortal Rivera.

Quien recuerde otras Vrgenes y otros ngeles pintados por l, y se haya
asombrado, como nosotros, al considerar hasta qu punto neg la
naturaleza  tan soberano artista el don de crear tipos afables; quien
se haya asustado al ver aquellas Maras tan duras, speras y feroces, y
aquellos nios de tan salvaje y desapacible aspecto, comprender toda la
verdad  importancia de lo que digo. Es, por consiguiente, la _Virgen_
que vimos en Salamanca un dato curiossimo de la historia del arte y de
la historia de Rivera; pues hay que advertir que no cabe duda alguna
respecto de su autenticidad, ya porque as resulta de incontestables
documentos, ya porque, en medio de su santa alegra y pudorosa
mansedumbre, aquel cuadro ostenta, en cuanto lo consiente la ndole del
asunto, toda la intensidad y bro de color del _Spagnoletto_; su manera,
su estilo, su genio, su carcter.

En mi sentir, y en el de mis compaeros de expedicin, el Estado deba
hacer que se recompusiera y copiara tan peregrino lienzo; dejar la copia
 las Agustinas de Salamanca, y comprarles el original, para colocarlo
en el Museo Nacional de Madrid. De lo contrario, las luces del altar
mayor, el incienso, el polvo, la incuria y los sacristanes y
monaguillos, acabarn con aquella obra maestra, ya muy deteriorada.

Pero se me ocurre otra idea. La iglesia y comunidad de las Agustinas
tienen por patrono al Conde de Monterey,  sea al Duque de Alba. As lo
revela la inscripcin que dice, al pie de una sepultura mural,  la
izquierda del presbiterio, que _D. Manuel Fonseca y Ziga, 7. Conde de
Monterey_, fund y erigi aquel convento..... Bien poda, pues, el
seor Duque, mi noble amigo, que tan esplndido es y ha sido siempre,
hacer este regalo  la nacin!--El mundo entero se lo agradecera
extraordinariamente[11].


XI

LTIMO PASEO.--LA CASA DE LA SALINA.--DOA MARA LA BRAVA.--LA
TORRE DEL CLAVERO.--RECAPITULACIN.


Despus de almorzar hicimos algunas indispensables visitas de despedida,
entre ellas, la del sabio y virtuoso Obispo de la Dicesis, antiguo
cannigo de Granada y actual adorno del Senado espaol, Sr. Martnez
Izquierdo.

Cumplidos tan gratos deberes, fuimos  visitar, acompaados de los
eruditos salmantinos que ya conocis, la renombrada _Casa de la Salina_,
sita en la calle de San Pablo, y llamada as por haber servido
modernamente de almacn de sal.

Caminando hacia ella, nos refirieron la tradicin que corre muy vlida
acerca del origen del edificio; y, como es digna de que la conozcis, y
yo no quiero poner ni quitar nada en tan delicado asunto, voy 
transcribirla puntualmente, tal como la public hace aos el Sr. D.
Modesto Falcn, individuo correspondiente de la Real Academia de San
Fernando, Secretario de la Comisin de Monumentos de Salamanca, etc.,
etc.

Dice as:

Parece que en los ltimos aos del siglo XV lleg  Salamanca la
Corte, y con la Corte muchos grandes, prelados, damas y caballeros.
Contbase entre stos el poderoso D. Alfonso de Fonseca, hijo natural de
esta ciudad, oriundo de una noble familia, y que ms tarde ocup la
Silla arzobispal de Santiago, recibiendo la dignidad de Patriarca de
Alejandra, con la que ms comnmente es conocido en la Historia. El
Ayuntamiento, segn costumbre, proporcion digno hospedaje  la Corte,
puesto que, de acuerdo con la nobleza de la ciudad, hizo que los
grandes, los prelados y las damas hallasen acogida entre las familias
ms distinguidas. Olvid, sin embargo, dispensar el mismo agasajo  una
seora llamada D. Mara de Ulloa, gallega, segn dicen, de nacimiento,
y amiga, segn cuentan, de Fonseca; y resentido por aquella exclusin,
casual  intencionada, el caballero, dice la tradicin, jur que la dama
haba de poseer el mejor palacio de Salamanca. El palacio, con efecto,
se construy, y la tradicin qued unida  su fbrica.

Si la tradicin se muestra veraz en todo lo que relata, no seremos
nosotros quienes lo afirmen ni lo nieguen rotundamente; pero nuestra
imparcialidad nos obliga  decir que se parece mucho  la verdad. El
poderoso Patriarca de Alejandra haba tenido un hijo en su juventud,
como l Alfonso de nombre, y que, como l, lleg  ser con el tiempo
Arzobispo; y aunque las historias suelen confundirlos por las
circunstancias de ser ambos Arzobispos, ambos Fonsecas de apellido,
ambos Alfonsos de nombre, y ambos, en fin, patronos de grandes
fundaciones, fcil es distinguirlos cuando en ellos se para bien la
atencin.

* * *

La _Casa de la Salina_ se fund en los ltimos aos del siglo XV, en
que tuvo lugar la tradicin referida. Los escudos de cinco estrellas que
en la fachada, en el interior y por todas partes del edificio se
encuentran, no dejan lugar  dudas sobre la familia  que perteneca el
fundador. El escudo es de los Fonsecas.....

Nada se sabe de los artistas que labraron este monumento; pero como por
la misma poca, y con pocos aos de diferencia, se fabricaban tambin la
fachada plateresca de la Universidad, el convento de San Esteban y otra
porcin de edificios, los mejores precisamente de la ciudad y cuya
decoracin es tan semejante, puede presumirse que anduvieron en l las
mismas manos que esculpieron los dems. Si no fueron Sardia, Ceroni 
Berruguete, fueron discpulos  compaeros suyos.

Hasta aqu el Sr. Falcn.--Ahora debo yo decir, como obsequio debido 
la verdad, que son irrebatibles de todo punto las obvias razones que
aduce otro autor (D. J. M. Quadrado) para demostrar que esa tradicin ha
confundido tiempos, cosas y personas.--Que la casa se labr por los
Fonsecas (dice) lo acreditan los blasones de cinco estrellas colocados
sobre las ventanas de la izquierda, y en los ngulos de la fachada; mas
lo avanzado del Renacimiento, avinindose con la noticia de que se
empez hacia 1538, desmiente la tradicin, que enlaza su origen con la
memoria del Patriarca de Alejandra, fallecido en 1512.....--A lo cual
pudo aadir el Sr. Quadrado, que Berruguete, educado en Italia, no
regres  Espaa hasta 1520, y que Sardia floreci mucho despus.

Sea de todo ello lo que quiera, y cindome yo  mi papel de cronista y
de fotgrafo, dir que la _Casa de la Salina_, en medio de lo mucho que
la han deteriorado el abandono en que estuvo largo tiempo y el bajo
empleo  que se la destin despus, y no obstante las recientes
profanaciones de que ha sido objeto al tratar de convertirla en casa
moderna, cerrando nobilsimos arcos y poniendo en su lugar puertas,
balcones, ventanas y todo un entresuelo, conserva an, por dentro y por
fuera, columnas, medallones, arcos, bustos, estatuas, mensulones,
cornisamentos, escudos y centenares de figuras de animales fantsticos y
caprichosos, que son otras tantas maravillas.

Yo espero que con el tiempo, y quiera Dios que no demasiado tarde, el
Ayuntamiento de la culta Salamanca dedique su atencin y algunos fondos
 este notabilsimo edificio, comprndolo, si ya no es suyo, derribando
todo lo moderno y postizo que hay en l, reforzando lo viejo y
monumental, y poniendo all un conserje que custodie y muestre  los
viajeros aquellos prodigios del arte, dignos de veneracin y
estudio[12].

* * *

En la misma calle de San Pablo, nm. 84, hay otra casa clebre, no ya
por su estructura artstica, sino por la rara  interesantsima historia
que recuerda.--Llmase, por singular antfrasis, _Casa de las Batallas_,
cuando deba llamarse _Casa de las Paces_, dado que en ella las pactaron
y juraron dos bandos ferocsimos que, durante mucho tiempo, cubrieron 
Salamanca de sangre y luto.--_Ira odium generat, concordia nutrit
amorem_--dice una inscripcin sobre el arco de la puerta de aquella
casa desde el da que se firmaron all las mencionadas paces.

Todo esto se refiere  la terrible historia de _Doa Mara la Brava_,
de que ya hicimos conmemoracin en el _Corrillo de la Hierba_ y de la
cual voy  daros dos versiones  cual ms interesantes.

Dice el ya citado D. Modesto Falcn:

El drama comenz en un juego de pelota. Dos jvenes, hijos de la noble
familia de los Manzanos, mataron en una contienda suscitada sobre el
juego  otros dos jvenes, muy amigos suyos,  hijos de la familia de
los Monroy. La madre de stos, D. Mara Rodrguez, buscando  los
agresores y hallndolos en tierra de Portugal, adonde se haban
refugiado huyendo de la justicia, tom sangrienta venganza en ellos,
cortndoles las cabezas y entrando con ellas triunfante en Salamanca. A
su vez, los deudos de los Manzanos, indignados de aquella brbara
accin, quisieron ejercer represalias semejantes, y agrupados los Monroy
en torno  D. Mara, defendieron  la vengativa madre, arrastrando unos
y otros  muchos parciales. Los bandos en que se dividieron, y que
tomaron por nombre  las parroquias de Santo Tom y San Benito, donde
las irritadas familias enemigas tenan sus casas solariegas, duraron
cuarenta aos, sembrando la desolacin y el espanto en la ciudad y
enrojeciendo muchas veces de sangre sus calles. Impotentes fueron el
Obispo, el Cabildo, las autoridades y el mismo Conde de Benavente, que
intervinieron en la contienda, para poner fin  aquella terrible lucha,
que fomentaban las discordias civiles. San Juan de Sahagn, ms feliz
que las autoridades, se interpuso entre los combatientes, y logr
atraerlos  una concordia.

La segunda versin, ms trgica y animada que sta, es la que figura en
_Recuerdos y Bellezas de Espaa_, y dice del siguiente modo:

Sobre un lance del juego de pelota trabaron contienda dos hermanos de
la familia de Enrquez de Sevilla con otros dos de la de Manzano[13]:
aqullos sucumbieron en la atroz refriega, y fueron llevados exnimes 
la casa de su madre.--D. Mara Rodrguez de Monroy no llor sobre los
cadveres de sus hijos: nada dispuso acerca de su sepultura: silenciosa,
sombra, fingiendo temer por s, sali acompaada de criados y escuderos
para su lugar de Villalba; pero  la mitad del camino les anunci
resueltamente que no era fuga, sino venganza lo que meditaba; y
asocindolos con terrible juramento  su plan, los condujo  Portugal,
donde se haban amparado los homicidas. Dnde y cmo los sorprendi, si
fu en Viseo, de noche, derribando las puertas de su posada, no queda
bien averiguado; lo cierto es que  los pocos das volvi  entrar en
Salamanca, animosa y terrible, al frente de su comitiva, enarbolando en
las puntas de las picas las cabezas de los dos Manzanos; y  guisa de
ofrenda expiatoria, ms digna del altar de las Eumnides que de una
tumba cristiana, las hizo rodar sobre las recientes losas que en la
iglesia de San Francisco,  en la de Santo Tom, cubran los restos de
sus hijos.--Poco sobrevivi  esta feroz proeza, que le vali el epteto
de _Doa Mara la Brava_; pero s ms de un siglo los bandos que de ella
nacieron entre los caballeros salmantinos ligados con una  otra
familia,  los cuales se dice serva de lnea divisoria, rara vez
hollada, el _Corrillo de la Hierba_, explicando este ttulo, all como
en Zamora, por lo solitario y medroso del sitio.--No hay, sin embargo,
ms fundamento para derivar de la expresada ocasin el origen de estas
luchas tan habituales en todo el pas durante la Edad Media, que para
fijar su trmino (de 1460  1478) en los das de San Juan de Sahagn,
cuyas fervorosas predicaciones, calmando y no extinguiendo la furia de
los nimos, le acarrearon ms de una vez odios y violencias, y por
ltimo, la muerte propinada con veneno.--Bajo los nombres de Santo Tom
y San Benito, parroquias que encabezaban los dos grandes distritos de la
ciudad, perpeturonse largo tiempo dichos bandos, recordando an sus
distintos colores y opuestas cuadrillas, en las justas Reales de la
dinasta austriaca, los antiguos enconos y reyertas.

Y basta ya de ancdotas y de historias, que se hace tarde, y tenemos que
salir para Madrid antes del obscurecer.....

* * *

As dijimos nosotros aquel da, tratando de volver  la _Fonda del
Comercio_; pero todava fuimos  contemplar, por consejo de nuestros
amigos (y de ello nos alegramos extraordinariamente), la _Torre_
denominada _del Clavero_, que hasta entonces slo habamos divisado 
cierta distancia.

Dicha _Torre_ perteneca antes  un extenso edificio; pero hoy se ha
quedado aislada y sola, como padrn conmemorativo de la Edad Media.--Su
figura es de lo ms elegante y gallardo que nos han legado aquellos
tiempos. Cuadrada por la parte inferior, convirtese luego en octgona,
y resaltan de ella ocho garitas preciossimas, que la hacen ms
voluminosa por arriba que por abajo. Los capacetes que cubren estas
garitas descuellan sobre el cuerpo de la torre, dibujando en el cielo
una especie de corona feudal que ennoblece aquel esbeltsimo monumento.

Toda la fbrica es de granito, y mide 28 metros de elevacin por seis y
medio de anchura.--Edificse en 1484,  expensas de D. Francisco de
Sotomayor, _Clavero_ de la orden de Alcntara, y hoy pertenece al seor
Marqus de Santa Marta.--Recientemente han construdo en lo alto de ella
una especie de templete  observatorio de psimo gusto; y, pues me honro
con la amistad de dicho seor Marqus, atrvome  suplicarle que mande
derribar aquel detestable apndice, por muy asombrosas que sean las
vistas que desde l se disfruten.--Los fueros del arte, mi querido D.
Enrique, son superiores  los derechos del individuo[14].

* * *

A todo esto eran las tres de la tarde, y el tren para Madrid sala  las
cinco.--Demasiado sabamos lo mucho que nos quedaba que ver!.....
Salamanca encerraba todava iglesias, palacios, colegios, casas
histricas y otros monumentos, para cuyo examen se requera por lo menos
una semana de continuo andar..... Pero no podamos disponer de ms
tiempo, y, adems, estbamos tan rendidos, que tenamos que sentarnos 
descansar en los trancos de las puertas, con gran asombro de los
transeuntes.....--Habamos andado tantsimo en dos das escasos!.....

Emprendimos, pues, la _retiraaa_; y ya, desde aquel momento hasta la
maana siguiente, que llegamos  esta Villa y Corte, no hicimos ms que
recapitular nuestras impresiones de Salamanca.....

He aqu un sucinto _resumen_ de las mas.

* * *

La _Universidad_ ha sido, moral y materialmente, el alma y la vida de
Salamanca, la fuente de su grandeza y de su renombre, la ocasin y
origen de casi todos sus mejores monumentos.--Si hubo all los famosos
_Colegios mayores_, llamados del _Arzobispo_, de _San Bartolom_ (el
viejo), de _Oviedo_ y de _Cuenca_ (de los cuales slo existen ya los dos
primeros); si fundaron otros cuatro Colegios las _rdenes militares_, y
contronse adems infinidad de _Colegios menores_, de _Seminarios_, de
_Escuelas_, etc.; si todas las rdenes monsticas erigieron suntuosos
Conventos; si los Jesutas levantaron all su mejor Casa, y si fu la
Ciudad del Tormes mansin predilecta de Reyes y Magnates, que la
embellecieron con multitud de palacios y de iglesias, todo se debi 
aquel foco permanente de sabidura,  aquel centro que atraa las
miradas de Europa,  aquel emporio de la enseanza, adonde iban 
estudiar por millares (y muchas veces acompaados de sus familias) los
jvenes ms ricos y nobles de toda Espaa.--Cuando Toledo, y Segovia, y
Burgos, y Valladolid, y todas las ciudades castellanas decaan; esto es,
cuando se hubo entronizado en nuestro suelo la calamitosa dinasta
austriaca, Salamanca se libr, por excepcin y privilegio, de aquella
postracin general, que muy luego ray en indescriptible miseria; y este
privilegio y esta excepcin fueron tambin debidos  la perdurable boga
de su Universidad, al respeto que infunda, al constante atractivo que
ejerci sobre Reyes, Prelados, Grandes, Sabios y hasta Santos,
obligndolos  ir  rendirle pleito-homenaje y  enriquecerla ms y ms
con nuevas fundaciones.

De aqu tantos soberbios edificios de los siglos XVI y XVII, y de aqu
tambin el haberse conservado cuidadosamente los de pocas anteriores.
Es decir, que la segunda barbarie demoledora de monumentos; la barbarie
que en otras regiones de Espaa destruy, blanque, reform y afe
tantas y tan preciosas obras artsticas en los tiempos que median entre
los Reyes Catlicos y Carlos III, no lleg  las orillas del
Tormes.--En cambio, llegaron despus otros brbaros, mulos de los
Atilas y Alaricos, y destruyeron dos terceras partes de los edificios
monumentales de Salamanca..... Refirome  los franceses y  los
ingleses (durante la Guerra de la Independencia), y tambin  los
iconoclastas modernos, que tanto y tanto han derribado al grito de
progreso y libertad, en sus varios perodos de dominacin  de anarqua.

Otra de las razones que ms han infludo para que Salamanca pueda
calificarse de _Museo arquitectnico_ (donde se hallan, perfectamente
conservados, exquisitos modelos de las obras ms perecederas y hoy ms
destrudas, por lo nimio y menudo de sus primorosos detalles), es la
excelente, inmejorable calidad de la piedra de todos sus monumentos.

Esta piedra, llamada _franca_, se encuentra  una legua de la ciudad,
cerca de Villa Mayor. Blanda al principio como la cera, el tiempo la
pone tan dura como el bronce y le da un hermossimo color de oro.
Admite, pues, y conserva perfectamente las ms finas y delicadas
labores, y de aqu la riqueza de obras platerescas que acabamos de
enumerar y las muchas que no hemos citado, todas las cuales parecen
recin hechas en sus menores tallas, sin embargo de estar  la
intemperie: de aqu tambin aquellas afiladas aristas de las esquinas
de la _Casa de las Conchas_; aquella tersura de sus muros, que parecen
bruidos; aquellos atletas, de tan admirable musculatura, de la _Casa de
la Salina_; aquella frrea solidez de la _Catedral Fuerte_,  sea de la
_Catedral_ vieja; aquellos primores del patio del _Colegio del
Arzobispo_, y tantos y tantos otros prodigios de escultura y
arquitectura como ve el viajero en todas partes.

Conque hagamos punto final.

He concludo mi penosa tarea, incompleta ( sea _diminuta_, como se dice
en el foro) para lo mucho que requera la gran Ciudad de los Fonsecas y
Maldonados, pero harto larga para ser obra de un mero aficionado  las
Bellas Artes, incompetente en todas ellas, y poco dado  escudriar y
explotar libros ajenos.

Rstame aadir que dedico estas pobres pginas, como recuerdo carioso,
 mis amigos los Excmos. Sres. D. Servando Ruiz Gmez y D. Jos Espaa,
y  mi camarada Discoro Puebla.

1878.




LA GRANADINA[15]

PROGRAMA


Supongo que los panegiristas de _Las Mujeres espaolas_ que preceden 
_La Mujer de Granada_ en el orden alfabtico, habrn escrito ya ms de
una disertacin sobre la mujer en general, comparada con el hombre, y
sobre las espaolas  ibricas en particular, comparadas con las hembras
de otros pases. A mayor abundamiento, el ilustre redactor[16] del
_Prlogo_ capital de la obra ha sabido, como no poda menos tratndose
de pensador tan profundo, desempear magistralmente la parte sinfnica
de esta composicin, sin que  su mirada comprensiva se obscurezca
ninguno de los aspectos sumarios del asunto, ni en la esfera filosfica,
ni en la moral, ni en la meramente literaria.

Vome, pues, por fortuna, dispensado de establecer aqu temerarios y
abstrusos prolegmenos,  medida de mis intereses, respecto de las
candentes cuestiones genricas y diferenciales que ventilan hace 5856
aos los dos sexos beligerantes en que se divide la especie humana, y
dispensado tambin de definir,  medida de mis afectos, si la mujer
_blanca_ es superior  inferior  la _negra_, la _roja_, la _morena_ y
la _amarilla_,  si entre las _blancas_ debemos preferir la _europea_, y
entre las europeas  la _latina_, entre las latinas  la _catlica_, y
entre las catlicas  la _ibrica_, todo ello (gran iniquidad!) sin
audiencia de las pobres agraviadas.--En cambio, y aunque supongo tambin
que otros de mis colegas lo habrn hecho, no puedo menos de discurrir un
poco, por va de Introduccin, acerca de los inconvenientes con que
tropezamos los autores de estas monografas al pretender clasificar 
las mujeres de cada una de las actuales Provincias de Espaa en una
casilla aparte, que delimite tcnicamente pretendidas variedades de su
naturaleza  de sus costumbres.

Estuviera an dividida Espaa al tenor de los antiguos reinos,  de las
vulgares y significativas denominaciones de _Mancha_, _Rioja_,
_Alcarria_, _Alpujarra_, etc., etc., y sera obvio, en la mayor parte de
los casos, trazar lindes y fijar trmino  los diversos hbitos y usos,
 los varios caracteres y  las distintas cualidades intrnsecas que
constituyen todava (psele al nivelador ferrocarril y  la uniformidad
democrtica) la pintoresca heterogeneidad de la poblacin de nuestro
suelo, rico tambin de contrastes topogrficos y pictricos. Pero la
prosaica y anti-artstica Administracin, al hacer la vigente
demarcacin de Provincias, no tuvo ni pudo tener en cuenta (lo reconozco
imparcialmente) la historia, las tradiciones y las prcticas de cada
regin para encerrarla en sus efectivas fronteras, sino que atropell
por todo y cort por lo sano, como la expropiacin forzosa, mutilando y
desorganizando ciertas aglomeraciones etnogrficas, legendarias 
polticas, que venan  ser el sistema ganglional de nuestro pueblo, y
de aqu ha resultado (perjuicio balad para la Administracin, y acaso
trascendentalsimo  los ojos de los verdaderos estadistas) la
disgregacin y dislocacin de muchos intereses y sentimientos que eran
al par efecto y causa del inveterado organismo geogrfico, resultando
tambin (y es lo que en este punto nos importa discernir) esa fra
plyade de Provincias de oficio que tan pobremente brillan  los ojos
del artista  del poeta, por ser las unas idnticas  sus adyacentes,
por ser otras pedazos arrancados  un antiguo nobilsimo reino, y por
ser no pocas meros caprichos arbitrarios, sin blasn ni carcter
propios.

Ahora bien: el libro de _Las Mujeres espaolas_ ha tenido que acomodarse
 la actual divisin administrativa, en virtud de muy atendibles
consideraciones, y nosotros, los redactores de tal obra, nos veremos por
ende expuestos  cada instante y obligados muchas veces, ya 
repetirnos, ya  anularnos recprocamente, ya  contradecirnos unos 
otros en nuestros juicios y apreciaciones.

Yo, por ejemplo, al proponerme describir  la _Granadina_, hllome con
que mi provincia no es toda la Andaluca, ni tan siquiera todo el
antiguo reino de Granada; tropiezo con que, al llegar este libro  la G,
ya contendr descripciones cumplidsimas de las mujeres de Almera,
Cdiz y Crdoba; y encuntrome, finalmente, con que despus han de venir
los artculos sobre las de Jan y las de Mlaga, tan parecidas  las
hijas del Darro, del Guadalfeo y del Guadix. No extrae, pues, el lector
que desatienda en ocasiones puntos de vista extensivos  todas las
Andaluzas, ni que, por el contrario, seale algunas veces como condicin
propia de la Granadina lo que caracterice tambin  la de Almera y 
la malaguea. Sin esta libertad de accin fuera imposible sacar las
siguientes fotografas!

Una advertencia ms, y entramos en materia.

Mi plan es estudiar muchas Granadinas en diversos escenarios de la
capital, de las ciudades subalternas, de los pueblos pequeos, y de los
campos. No se confundan, pues, nunca las especies, y tngase siempre 
la vista que estarn siendo simultneo objeto de nuestras observaciones
las ricas de las aldeas y las pobres de las ciudades; las mendigas de la
capital y las petimetras de los cortijos; las elegantes hures que
bostezan en coche por la _Carrera del Genil_ y las hechiceras _cursis_
que cimbrean su primoroso talle, vestido de limpia indiana, en un
balconcillo de madera festoneado de flores; las terribles alcaldesas de
monterilla, ms tiesas que D. Rodrigo en la horca, y las
interesantsimas hijas bien criadas de padres del antiguo rgimen,
moradoras de ciudades que, aun siendo de cuarto orden, presumen de ms
histricas que Alejandra y Atenas.....

Hay, como veis, mucha tela cortada, y tenemos, por consiguiente, que
ahorrar de razones.....--Arriba, pues, el teln!




CAPTULO I

LA GRANADINA COMO ANDALUZA


Quedamos en que  estas horas os han dicho otros colaboradores de este
libro lo que es Andaluca. Os habis, pues, hecho cargo del almo jbilo
con que se re el Todopoderoso en aquel pedazo de cielo que deja
transparentarse la gloria desde el Guadiana hasta el Segura, y desde
Sierra Morena hasta los dos mares: habis respirado aquel aire tibio y
balsmico, que difunde, en Abril como en Diciembre, el aliento de nuevas
rosas; habis contemplado aquellas matizadas vegas, patrimonio  la par
de Flora y Ceres, aquellos crmenes y huertos que no enso Babilonia;
aquellos bosques de naranjos y limoneros, como los imaginados por la
Fbula; aquellos inmensos olivares y pomposas vias que absorben y dan
por fruto la luz y el calor del sol; aquellas costas en que tienen
colonias las palmeras de Oriente y los pltanos de Occidente, y aquellos
mitolgicos ros que desaparecen leguas y leguas bajo la fresca bveda
que tejen el arbolado y las malezas de sus frtiles orillas: habis
doquiera recibido la descarga elctrica,  sea la conversacin, de
aquella raza vvida, locuaz, entusiasta, turbulenta, que es  un tiempo
sentimental y festiva, infatigable y perezosa, y os ha causado asombro
y hasta miedo tanta gracia, tanto fuego, tanta poesa como brotan
incesantemente de aquellas bocas siempre llenas de rplicas felices, de
chistes rapidsimos, de embustes ingeniosos, de ticas sales, de donosas
comparaciones, de atrevidas hiprboles, y de ms retrica, en fin, para
todos los casos y todos los gustos, que ensearon Aristteles, Horacio,
Cicern y los mismos Santos Padres! Y all, por ltimo, ha surgido ante
vuestros ojos, como una slfide, como una llama de colores, como una
tentacin viva, la Eva morena, la Elena romntica, la Venus catlica y
vestida, la mujer andaluza, para decirlo de una vez....., supersticin
de britanos, locura de franceses, chochez de rusos y alemanes y
perdicin de los espaoles!

Ahora bien: pues que ya conocis la _tierra_ y la _gente_, y de juro
tambin os han llevado, para que estudiis las costumbres,  los toros
del Puerto y de Sanlcar, y  las ferias de Mairena y del Roco, y  la
Semana Santa de Sevilla, y de paseo  gran parada  la plaza de San
Antonio de Cdiz, y de profana romera  la beata Sierra de Crdoba, y
en todas estas _exposiciones regionales_ habris encontrado  las ms
genuinas andaluzas de alto y bajo copete, ora  pie, ora en las ancas de
brioso caballo regido por apuesto contrabandista, ora en jumento con
jamugas  con maldita la cosa, ora en calesa, calesn  birlocho; ya con
vestido  media pierna, pauelo de crespn encarnado y la cabeza orlada
de claveles; ya con falda de esplndidos faralares, valioso mantn
chinesco y toca blanca, al gusto de Goya; ya de legtima torera, con
monillo, ceidor y sombrero calas; ya arrastrando luenga cola de seda
y tremolando la clsica mantilla de casco, bandera negra de las
espaolas contra toda la extranjera; aqu taendo las castauelas, y
bailando, verbigracia, el _Vito_; all cantando, al son de sus palmas,
la apasionada _Soledad_,  entonando, con lgrimas en la voz, sin
palmas y con suspiros!, la _Caa_ quejumbrosa y lastimera; aqu
abrindose paso con su rumboso meneo entre una turba de majos, que
arrojan  sus pies capas y sombreros para que le sirvan de alfombra;
all volviendo valientemente una esquina, y al mismo tiempo la cara en
sentido inverso, como fascinadora culebra que no quiere que se escape el
pajarillo; es decir, pues que ya habis visto  la mujer tcnica de la
_Tierra de Mara Santsima_, sea duquesa  labradora, generala 
cigarrera, en el pleno ejercicio de su privativo poder, de su peculiar
gallarda, de su porte soberano, tengo que principiar por advertiros
que.....

(AXIOMA)

_La Granadina no es andaluza de profesin._

Quiero significar con esto que la Granadina, aunque posee todos los
encantos especiales de las andaluzas, su imaginacin, su donaire y su
belleza no es, ni nunca pretende ser, el consagrado prototipo de la raza
btica; no es, ni siquiera entre la gente ordinaria, la jacarandosa
macarena pintada en el forro de los calaeses y sobre las cajas de pasas
de Mlaga; no es, ni de ello presume, la estereotipada herona de las
saladsimas piezas de Sanz Prez; no es, en fin, la mujer andaluza, tal
como la tienen metida en la cabeza los extranjeros; tal como se la
dieron  entender la Nena y la Petra Cmara, y tal como ellos van 
admirarla allende Despeaperros,  riesgo y hasta con ansia de que
salgan  robarlos los Grandes de Espaa de primera clase que, segn es
sabido, despluman, trabuco en mano,  los periodistas franceses que
pasean sus tesoros por Espaa!!!

No: la Granadina no hace gala del gnero andaluz, ni en su
pronunciacin, ni en sus actitudes, ni en su estilo, ni en sus hbitos.
Es en lo que principalmente se diferencia de las hijas del Guadalete,
del Guadalquivir y del Guadalmedina (ros cuyos nombres valen un
_imperio_, en el sentido recto de la palabra), las cuales, por muy damas
que sean (y las hay principalsimas, que pueden echarse  pelear con las
mejores de Madrid), siempre, siempre..... (no me lo neguis!) abundan
en su propio andalucismo,  sabiendas de lo que en el orbe vale y puede
esta calidad.....--Por el contrario: aunque la Granadina, en su
pronunciacin, en sus actitudes, en su estilo y en sus hbitos, revele
constantemente su idiosincrasia andaluza, es de una manera indeliberada,
inconsciente, inadvertida. Creerase que no se tiene por tal,  que
ignora que las andaluzas gozan fama en ambos hemisferios de jocosas por
antonomasia. Ello es, repito, que nunca alardea en tal guisa, , para
hablar ms  la buena de Dios, nunca la echa de graciosa..... Y lo es
tanto!

Muchas veces (ya lo creo!: siempre que le hace falta para volver el
juicio  un hombre,  para salir de cualquier apuro) deja la Granadina
el grave continente de que hablaremos despus, amigo!, y entonces sabe
plantarse como una jerezana, y contonearse como una de Sevilla, y argir
como una de Crdoba, y poner ms caras y ms cruces que una de
Mlaga..... Pero esto es un relmpago fugitivo, durante el cual se ve lo
que no es decible de trastienda, monadas y travesura, y luego vuelve su
seora  la acostumbrada formalidad, no quedando de la pasada
metamorfosis sino algunos hoyuelos en las mejillas y cierto reir en los
hechiceros ojos; permanentes indicios del alma que se esconde en aquel
cuerpo.




CAPTULO II

MOROS Y CRISTIANOS


Conque, ya lo he indicado, y aqu lo consigno, y sirva esto de corolario
al captulo anterior,  la vez que de segundo

AXIOMA:

_La Granadina es una andaluza seria._

Tan rara seriedad no tiene nada que ver con la inalterable
circunspeccin, con la espetada tiesura ni con la solemne parsimonia de
las pobladoras de otras regiones de Espaa. Es un melanclico seoro,
una potica distincin, un gracioso romanticismo, propio exclusivamente
de las reinas destronadas. La Granadina podr ser genial y chistosa por
naturaleza, y resultar as cuando se la excita; pero se dira que
siempre es  pesar suyo. No de otro modo (y va de smil) tal  cual
hurfana,  tal  cual reivindicable viuda, tiene la figura risuea y
deliciosa, y la voz juguetona como un trino, y el discurso
divertidsimo por lo travieso, aun el da en que estrena sus tocas de
luto y en que est su corazn verdaderamente acongojado.

Y la verdad es que, en el fondo del espritu de los granadinos de ambos
sexos, hay no s qu vaga sombra de esa viudez, de esa orfandad, de esa
realeza y de ese destronamiento. Ms frescos all que en parte alguna de
la Pennsula los recuerdos de una autonoma soberana; habiendo sido
aquella regin la ltima que constituy reino independiente; vibrantes
an en el espacio, por tradicin sentimental de padres  hijos, los
alaridos de dolor que lanzara, no hace tres siglos, la raza Morisca al
ser arrancada de cuajo de aquel Edn; confundidos en la imaginacin
popular este infortunio y el anterior de los Judos con sus infortunios
propios,  causa del decaimiento intelectual y material que ambas
expulsiones produjeron en Granada; creyndose, en fin, todo el mundo, de
un modo informe y fantstico, que desciende,  un propio tiempo y por
lnea recta, de los mismsimos Reyes Catlicos y de Boabdil _el Chico_,
 cuando menos de Prncipes mudjares y de los grandes Capitanes
conquistadores (y de todo habr vive Dios! por bien que expurgara la
poblacin cristiana el buen Felipe III), resulta que el bello ideal de
la raza granadina reside en lo pasado, que su orgullo es retrospectivo,
y que el mundo de sus complacencias, de sus consolaciones y de sus
engreimientos se encierra en aquel _palacio de la Memoria_ que tan
elocuentemente describe San Agustn, y en otro primoroso palacio
material, aunque parece labrado por las hadas, entre el ro de las
arenas de plata y el ro de las arenas de oro; es decir, en la
incomparable, deleitossima Alhambra, ufana y ejecutoria de todos los
granadinos de hoy, no obstante ser obra de los vencidos, expoliados y
desterrados islamitas.

Y aqu tenis explicado el por qu los poetas y poetastros de aquella
tierra somos elegacos hasta lo sumo, y

      cmo,  nuestro parescer,
    cualquiera tiempo pasado
          fu mejor.

Pues bien: en las mujeres, esta especie de nostalgia hereditaria crea y
fomenta los ms quimricos sinsabores, sin que ellas mismas se lo
figuren, y yo apostara cualquier cosa  que la sntesis de su pena es
la siguiente: Echar de menos los gloriosos tiempos de la Conquista, en
que el amor poda servir de corona al herosmo, y envidiar
simultneamente la ventura de las Princesas rabes que conspiraban con
los Caudillos cristianos en el Albaicn contra la corte de la Alhambra,
y la felicidad de las ricas-hembras de Castilla que recorran  caballo
las vegas de Santaf y de la Zubia tras la hacanea de Isabel la
Catlica, escoltadas y servidas por la flor de la caballera cristiana y
amenazadas de cautiverio por la flor de la caballera mora.....

Qu mucho, por tanto, que sean graves y melanclicas todas las
granadinas en ciudades, villas y aldeas? Cuando ese tedio de lo
presente y esa pasin de nimo por lo pasado se apoderan de una raza, su
triste orgullo se transmite de generacin en generacin, y cunde de las
clases ilustradas  las ignorantes, sin que nadie tenga que ensear ni
que aprender leccin alguna! Es una cosa que se hereda, como las
facciones del rostro; es una cosa que se pega, como el acento; es una
tisis del alma!

Lo repito: la Granadina es seria, soadora, potica, elegaca, sin
embargo de su vvida sangre andaluza, como lo es el pjaro cautivo, como
lo es el ngel desterrado. Ella est cautiva en la red de una creciente
decadencia local: ella est desterrada de la Historia.




CAPTULO III

TRIUNFAN LOS CRISTIANOS


AXIOMA

_Todas las Granadinas son catlicas
apostlicas romanas._

No excepto de esta regla ni  las mujeres de los ms acrrimos
republicanos federales, ni  las hermanas de los cuitados que en cierto
pueblo de la costa repartieron hace algn tiempo Biblias protestantes,
ni  las hijas de Constituyentes que en 1869 votaron la Libertad de
cultos, ni  las madres de ninguno de ellos..... Todas, todas las
Granadinas son eminentemente catlicas!

Piadosas, humildes, reverentes con Dios y con sus Ministros, su
religiosidad brilla principalmente por una ardentsima devocin  la
Virgen y por un miedo cerval al demonio.

La Virgen es para ellas preferente objeto de un amor indefinible.
Trtanla como  madre, como  hermana, como amiga, como  confidente y
consejera..... Hasta pretenderan hacerla su cmplice!--Todo se lo
cuentan; todo se lo consultan; en todo procuran interesarla; de todo le
ofrecen participacin, consistente en algunas velas, en alguna joya 
en la trenza de sus mismsimos cabellos.--El bandido de Npoles le reza
 San Genaro   la _Madonna_, para que le ayuden en sus negocios. Las
Granadinas ponen bajo el amparo de la Virgen sus esperanzas _de todas
clases_..... Con ella tienen mucha ms franqueza que con Dios.

A Dios apenas acuden directamente, contando como cuentan con la Reina de
los Cielos. A Dios lo veneran, lo bendicen, lo respetan, y le
huyen.....--Es que le temen! _Initium sapienti timor Domini._--Aunque
en esto de temer, repito que le temen ms al Diablo.

El Dios temido,  quien acabo de referirme, no es otro que Dios Padre en
particular; pues  Dios Hijo no le temen de manera alguna, sino que lo
aman con entraas de verdaderas madres desde que son nias de ocho aos.
Aman, s,  Jesucristo en persona, como otras tantas Maras agrupadas al
pie de la Cruz; lo compadecen, lo asisten, lo acompaan, lloran su
Pasin y muerte, viendo en l un hijo legado por la desgracia  su
solcita ternura. De aqu que una imagen del _Seor del Mayor Dolor_ 
_de Jess Nazareno con la Cruz  cuestas_ les inspire  veces tanta
confianza y tanto fervor como una Virgen del Carmen  de las
Angustias.....--Y cosa rara! cuando este mismo Dios Hijo se les
representa en su primera edad, como _Nio Jess_  _Nio de la Bola_,
ya pierde su carcter filial, y, en vez de familiar ternura, infndeles
altsimo respeto.--Admirable intuicin de lo ms abstracto de la
teologa!..... A medida que ven reducirse la Persona, crece y se impone
 su imaginacin la Esencia!

Por lo que hace al Espritu Santo, dijrase que no existe para ellas.
Nunca es objeto de su misticismo! Lo cual se comprende sin esfuerzo:
los atributos especiales del Parcleto son ms perceptibles  los ojos
de los Doctores de la Iglesia que  los de las fieles cristianas.

Acerca del Demonio no quisiera hablar en este sitio, pues es hacerle
demasiado honor; pero no puedo pasar por otro punto. La Granadina ve 
Lucifer tantas veces al da como lo vieron San Antonio Abad y Santa
Teresa de Jess, y lo acusa  cada momento de cuantas desgracias le
ocurren  presencia.--_El Demonio ha hecho que pase esto._--_Quiso el
Diablo que sucediera lo otro._--_Satans me ha escondido el ovillo,
las tijeras  la aguja._--_Me tent el Demonio, y dije aquello  hice
lo de ms all._--_Hoy tengo los Malos en el cuerpo._--_Fulano es el
enemigo....._ Estas y otras parecidas frases no se caen nunca de sus
labios, y, al propio tiempo, pnele la cruz  Luzbel,  se santigua
estremecindose,  dice _Ave Mara Pursima!_ por va de exorcismo y
desinfectante.--Y, sin embargo, en todo esto no hay nada de
maniquesmo, sino ortodoxia pura.

En lo que no hallo tanta ortodoxia, bien que tampoco intencin hertica,
es en las preocupaciones y supersticiones que abriga respecto  la
existencia y poder de otros seres no mencionados en el Catecismo. La
mitad de las mujeres de la Provincia, sobre todo las de los pueblos
pequeos, creen  puo cerrado en duendes, brujas, hechiceros, fantasmas
y aparecidos. De aqu un miedo espantoso  los muertos, y de aqu
tambin el que haya casas cerradas en que no se atreve  vivir nadie,
por ser cosa sabida que  media noche! yense en ellas extraos ruidos,
particularmente de cadenas.--Esta credulidad, de que nunca participaron
las personas verdaderamente cultas, va cediendo tambin hoy en el nimo
de las indoctas, pero no as la fe en innumerables ageros, talismanes,
amuletos, cbalas y untos, de aplicacin medicinal y moral, para cuya
enumeracin y recetario sera preciso escribir un tomo en folio.

Por lo dems, la Granadina es asidua al templo, lo mismo en la capital
que en la ltima aldea; frecuenta el confesonario; da mucha limosna, y
hace y cumple infinidad de promesas  votos, como _romper_ ( sea usar
hasta que se rompe) _un hbito_ de tal  cual Orden monstica, no comer
postres, pagar misas, llevar velas  las sagradas imgenes, andar
descalza, recorrer de rodillas iglesias enteras, rezar muchas partes de
Rosario, etc., etc.

Tambin tiene gran devocin  los santos y santas de la corte celestial;
mas no  todos en idntico grado  con igual confianza en su
podero.--Quiero decir que prefieren entenderse con tal  cual
bienaventurado, segn que lo juzgan ms  menos milagroso.--Pero esto
acontece en todas partes.

Volviendo ahora  su adoracin especial hacia Mara Santsima, dir como
ejemplo, y para concluir en este punto, que no es dado formarse idea de
nada tan tierno, tan expresivo, tan conmovedor, como los agasajos,
fiestas y ovaciones que granadinos y granadinas hacen  la Virgen de las
Angustias, patrona de la capital. Quien no haya visto, despus de
cualquier calamidad pblica, trasladar en triunfo aquella clebre
imagen, desde la Catedral, donde se llev en rogativa,  _su casa_ (as
se designa su templo), no puede saber hasta dnde llega el sublime
frenes de un pueblo exaltado por la piedad; y quien haya presenciado
tal espectculo sin derramar, aun siendo _de la cscara amarga_,
lgrimas tan copiosas como las miserias de esta vida, no tiene corazn
ni alma de hombre.




CAPTULO IV

LA GRANADINA EN EL HOGAR DOMSTICO


Echada la sonda en la imaginacin y en el corazn de nuestra herona, y
conociendo, como ya conocemos, la ndole y la profundidad de su fantasa
y de sus creencias, se ha simplificado mucho la tarea de estudiarla, y
podemos proceder  analizar sus costumbres rpida y objetivamente.

Principiemos por desenvolver este

AXIOMA

_La Granadina es la seora de su casa._

En efecto: la mujer de aquella tierra manda en jefe en el hogar, donde
ejerce de hecho y de derecho una autoridad superior  la del hombre. La
doctrina evanglica que rehabilit  la hembra, ha sido cumplida all
con exceso, por lo menos en esta parte. Y es que el granadino, por
pasin ingnita  genrica, y por galantera caracterstica, ha hecho de
la mujer un dolo, en lugar de hacer una compaera. Puede decirse que
ella es la reina del palenque en que lucha el varn toda su vida. Para
ella y por ella quiere ser guapo, elegante, valiente, rico, poderoso.
Ella es  un tiempo juez y premio del torneo. La opinin de los hombres,
criterio del honor en todos los pases, no les importa tanto  los hijos
de Granada como la opinin de las mujeres, criterio que aquilata el
mrito y el demrito con relacin al amor.

Cierto que algunas veces el esposo maltrata  la esposa, la pega y hasta
la mata; pero nunca la desprecia..... Es que el pobre hombre tiene
celos,  es, ms generalmente, que de vez en cuando se le ocurre, como 
los pueblos, sacudir la tirana! Empero el _tirano_ (quiero decir, la
mujer) aguanta el pujo; deja pasar la tormenta, y vuelve  imperar sobre
el rebelde....., que entonces las paga todas juntas.--Vemos as que
muchas mujeres de la clase y condicin en que funcionan las manos  la
vara del marido, suelen quejarse amargamente de que ste haya renunciado
por completo  sacudirles el polvo; pues entonces es cuando se creen
verdaderamente destronadas.....

Por lo dems, la Granadina, desde que se constituye en esposa, adopta
voluntariamente algo de la manera de vivir de las orientales.--Dgolo,
porque se encastilla en el hogar, bien que slo con el objeto de
dirigirlo, de gobernarlo, de monopolizarlo. Del tranco de la calle para
adentro, el marido no dispone de cosa alguna; suele no saber lo que
sucede; cuando ms, indica su opinin; y la mujer determina, decide,
concede  niega. Por regla general, ella es la depositaria del dinero,
y, por regla universal, la distribuidora.--Habr familias que vivan  la
francesa,  fuera de la ley de Dios, y con las cuales no recen, por
consiguiente, estas bases. Prescindamos de semejantes excepciones! La
norma es la que digo.--Y aun hay ms. El hombre en sus negocios de la
calle, en los asuntos relativos  su profesin   su hacienda, no
resuelve nada medianamente importante sin consultarlo con _la seora_
(que as se llama la que usa _vestido_),  con la _parienta_ (que as se
denomina si usa _zagalejo_). Y estas no son _debilidades_ del orden
ntimo  privado, sino legtimas _deferencias_ que proclaman en alta voz
los maridos como la cosa ms natural del mundo!.....

En cambio, la mujer, dentro de la casa,  puerta cerrada, trabaja cuanto
humanamente puede,  veces ms de lo que nadie imaginara, atendida la
posicin social de la _seora_.--En este punto es _La perfecta casada_
de Fr. Luis de Len. No slo la muy pobre, sino tambin la que vive con
algn desahogo, y hasta muchas acomodadas, naturalmente hacendosas, 
que precaven el porvenir economizando, para sus hijos, barren, limpian,
cosen, planchan, lavan, friegan, amasan, guisan, cran gusanos de seda y
cuidan  los nios (todo al par que la criada y por ahorrarse de tomar
otra), sin contar con que, cuando se ocurre, le sirven la comida  su
esposo, al mismo tiempo que ellas comen aparte, yendo y viniendo  la
hornilla, con la majestad de antigua matrona que diera hospitalidad  un
peregrino,  con la humildad de una reina en Jueves Santo.

Lo que la Granadina no hace nunca.....--Pero esto que voy  decir merece
figurar como

AXIOMA

_La Granadina no cultiva el campo._

Ah! lo contrario sera un deshonor para el ms pobre labriego. Su
mujer no es _una negra_!--l ara, siembra, labra, coge, trilla, riega
con todo el sol canicular, con hielos y nieves, con el agua  la
cintura, sin reparar en su comodidad ni en su salud..... Pero trabajar
_ella_ delante de gente! Hacer lo que puede hacer un mozo, un
pen....., y, si no hay pen ni mozo, l mismo,  costa de un poco ms
de fatiga!..... En manera alguna!

No sin orgullo consigno esta observacin (aplicable  todas nuestras
provincias meridionales), advirtiendo de paso  las granadinas, para que
se lo agradezcan  los granadinos, que en otras regiones de Espaa y en
las ms cultas naciones de Europa sucede todo lo contrario: la mujer del
campesino labra la tierra, y el hombre se las compone en el hogar.--Y
as anda ello!

Lo que s hace la Granadina en el campo es _espigar_.--Pues qu es
espigar?--Espigar es hacer uso de un gracioso derecho que cristianamente
concede el ms pobre labrador  las mujeres necesitadas (y slo  las
mujeres) de entrar en su heredad, de donde ya se han sacado los haces, 
rebuscar y apropiarse las espigas que han quedado desperdigadas en el
rastrojo.--Despus de la galantera, la caridad erigida en ley
consuetudinaria! Muchas leyes como sta nos diera Dios! Algo ms
medrado andara nuestro siglo!.....--Pero doblemos la hoja.

AXIOMA HASTA CIERTO PUNTO

_La Granadina es lujossima en la calle._

Ni el marido ni el padre reparan en su propia persona, con tal que la
esposa  la hija vista _como corresponde_: y siempre corresponde
vestir mejor de lo que buenamente se puede.--El traje pontifical de la
mujer, y no el del amo de la casa, representa la clase social de la
familia. Un hombre rico  linajudo podr descuidarse en el vestir, usar
ropa como de artesano  de labrador; abandonar para _in ternum_ el
frac, la levita y hasta el sombrero de copa; pero la seora de la casa
no saldr nunca  la calle sino de tiros largos, con arreglo 
ordenanza, _como quien es_, segn dice ella enfticamente.

En compensacin, de puertas adentro, lleva demasiado lejos el _neglig_,
que en Espaa llamamos _trapillo_, con tal de que la casa ofrezca un
aspecto irreprochable.....--Digamos, pues, que nuestra _perfecta casada_
es _objetivamente limpia_ hasta un extremo increible..... Los muebles,
los utensilios de cocina (de los cuales tiene repetidas bateras de lujo
que no sirven nunca), los techos, las paredes, los suelos, brillan
siempre como el oro. _En los ladrillos de mi casa se pueden comer
migas!_ dice con muy fundado orgullo.--Si, en cambio, no todas aquellas
mujeres de bien se distinguen por una completa  total limpieza
_subjetiva_, clpese al Sr. D. Felipe II, que dict cierta endiablada
pragmtica, prohibiendo  los moriscos y moriscas de Granada el pcaro
uso de los baos domsticos.

OTRO AXIOMA

_La Granadina, en general, recibe y hace
muy pocas visitas._

Por lo comn, se pasa toda la semana sin poner un pie en la calle y sin
que ninguno de fuera pise su casa, como no sea algn pariente muy
cercano.--En toda la provincia escasean las tertulias en que se reunan
seoras.--Si stas pasean, es en domingo, y eso en la capital.--En las
poblaciones subalternas se necesita que repiquen ms gordo.....--Pero ya
volveremos sobre esto.

Entretanto, all van algunos

NUEVOS AXIOMAS

_La Granadina es floricultora, domadora
de gatos y domesticadora de canarios._

Recomiendo  los pintores _de gnero_ el insondable cuadro de una de
estas _mujeres de su casa_, sentada al lado de un balcn, lleno de
macetas floridas, entre una manada de gatos enroscados  sus pies, y
media docena de canarios enjaulados sobre su cabeza.--Con esto y con su
frtil aventurera imaginacin, tiene bastante una hija de Granada para
no estar nunca sola.

El gato, la flor, el canario y la mujer..... qu cuarteto!

_La Granadina es herbvora, vinfoba
y gazpachfaga._

Es herbvora: esto es, se alimenta principalsimamente de vegetales
cocidos, fritos, asados  crudos. Cierto que acepta las sustancias
animales inherentes al _puchero_, pero es como precepto medicinal ms
que como verdadera satisfaccin. Y fuera de esto y de algn huevecillo,
seguro est que ninguna Granadina se recete _motu proprio_ otros
manjares que ensaladas, ensaladillas y ensaladetas, en cuyo ramo su
inventiva es inagotable. Pasarn de doscientas vaya si pasarn! las
combinaciones que sabe hacer de aceite, vinagre y sal, con todas las
hierbas del campo.--Y entindase que en la palabra _hierbas_ incluyo
todo lo que, segn el _Diccionario_, es legumbre, todo lo que es
hortaliza, y adems muchos frutos y frutas. Porque hay ensalada de
pimientos y tomates, y de tomate crudo y solo, y de pepino, y de
calabaza, y de cardo, y de patata, y de remolacha, y de escarola, y de
judas, y de apio, y de pero, y de lechuga, y de coliflor, y de cebolla,
y de granada, y de manzana, y de naranja, y de todo lo nacido.--Ah!
Se me olvidaba!--_De la mar los boquerones_..... (la Granadina rinde
este tributo de respeto  Mlaga) _sobre todo, fritos, de noche, con
ensalada de escarola_.--Pero hablarle  la Granadina (exceptuamos  las
afrancesadas) de _beefsteak_  de _roastbeef_, equivale  hablarle de
herejes y de judos.

Es vinfoba.--Explicacin: nunca prueba el vino, como no sea muy dulce,
en una broma de rompe y rasga, y considerndolo la ms atroz de las
travesuras. Pero en la mesa,  pasto, como en otras provincias de Espaa
y como en los dems pueblos extranjeros....., jams!--Verdad es que
tampoco los granadinos, hasta hace muy poco tiempo, y salvas ligeras
excepciones, haban visto el vino sobre su mesa. Y todava, fuera de la
capital, es esto verdaderamente extraordinario.--Sin embargo, la
provincia, segn datos estadsticos, resulta aficionada, muy aficionada,
demasiado aficionada!.....--Pero se bebe como se peca,  solas,
clandestinamente.....--_El vino..... en la taberna!_ le dice la mujer
al marido. Y en seguida le elogia la limpidez, la baratura y las
virtudes higinicas del agua, _creada por Dios para que no se beba
vino_.

Es gazpachfaga.....--Y quin no lo es en aquel pas? Desde el Prcer
y el Prebendado hasta el mendigo, en diciendo que llega Mayo, todo el
mundo se administra, cuando menos, un gazpachillo por da!--La
Granadina-tipo se administra dos  tres: lo toma antes del puchero; lo
toma entre comidas; lo toma antes de acostarse..... Ni qu fuera del
gnero humano sin el gazpacho,

      En aquella tierra,
    Con aquel calor,
    Donde tan temprano
    Sale siempre el sol?


_La Granadina es honesta, y en ningn caso
escandalosa._

En Granada, por la misericordia de Dios, todava est de moda la virtud
de las mujeres..... Quiero decir que la opinin pblica no tolera el
pecado, ni transige con las pecadoras..... Son, pues, ellas buenas por
innata circunspeccin y acendrada religiosidad, y al mismo tiempo porque
les es indispensable para vivir entre las gentes; y de aqu resulta que
su rigor y severidad, no slo impiden la falta propia, sino tambin la
falta ajena. La delincuente, en aquel pas, no est dentro del _derecho
comn_, como en esta Villa y Corte y como en otras varias partes! Pecar
en aquella provincia es para la hija de Eva colocarse _fuera de la ley_,
incomunicarse con la sociedad, aislarse como una leprosa!--Quizs por
esto mismo tampoco sirve all de timbre y loor  un hombre el ser un D.
Juan Tenorio  cosa parecida. Todo el mundo detesta y condena al infame
que sedujo  una joven en estado de merecer, perdi  la mujer del
prjimo  dej abandonada  la suya!--Dure mucho en mi amada tierra
este sentido moral! Cuando l falta, los pueblos ms prsperos son una
repugnante sentina.--Dgalo Pars.

Y aqu concluyen _las generales de la ley_ de todas las
Granadinas.--Examinemos ahora los caracteres que las diferencian entre
s, segn que viven en la Capital, en las poblaciones subalternas  en
el campo, y segn que pertenecen  la aristocracia,  la clase media 
al pueblo. Pero examinmoslas confundidas unas con otras, pues toda
clasificacin regular, ordenada y simtrica, est reida con el Arte.




CAPTULO V

GALERA DE GRANADINAS


Quin no conoce y admira  Granada, aunque no la haya visitado
nunca?--Creo, pues, innecesario repetir aqu lo que han escrito
Chateaubriand, Zorrilla, Tefilo Gautier, Washington Irving y otros mil
literatos, y me limitar  deciros que, por lo que yo he visto, por lo
que he ledo y por lo que me han contado de cuanto hay en el globo, no
existe teatro mejor dispuesto para el sueo del amor y la apoteosis de
la mujer que aquel en que vamos  contemplar ahora  nuestra herona.

All podemos verla de paseo amatorio, por la tarde, en la primavera,
bajo las sombras paradisacas de _La Alhambra_;  en excursin
higinica, el verano, al amanecer, por la amensima y misteriosa cuenca
del _Dauro_  _Deoro_, en busca de la _fuente del Avellano_; , en tren
de merienda, por las frtiles huertas de los _Callejones de Gracia_, con
presupuesto de cerezas, habas verdes  lechugas, para engaar unos
tpicos bollos de pan de aceite. All podemos admirarla cuando cruza en
carretela bajo las clebres alamedas del _Saln_ y de la _Bomba_, entre
perpetuos verjeles;  cuando echa pie  tierra y luce su garbo y su
elegancia por la alegre _Carrera de Genil_, frente  la cual sonren
embelesadas las eternas nieves de la vecina Sierra, que parece toca uno
con la mano;  bien la encontramos asomada, como una flor ms,  un
balcn natural de rosas y aleles, en aquellos crmenes escalonados por
las laderas de todas las colinas, desde cuyas alturas corren, triscan y
saltan mil arroyos bullidores, como otros tantos duendes que minan los
cerros, las calles y las casas de la ciudad, creando pensiles en todas
partes. All podemos acompaarla, finalmente, en su constante
peregrinacin artstica, subiendo por la _Cuesta de los Molinos_, por
las _Vistillas de los ngeles_, por el _Campo del Prncipe_ y por la
_Cuesta de San Cecilio_,  buscar los sublimes panoramas que se
descubren desde los _Mrtires_  desde _Torre Bermeja_, para ir luego 
visitar las maravillas del Palacio encantado de Alhamar el Magnfico, y
del areo, quimrico _Generalife_, asilos perdurables de poticos
ensueos..... Y en todos estos parajes veremos  aquella mujer, tan
sensible y reflexiva, tan amante y soadora, siempre al travs del
prisma de colores de una flora inagotable, siempre al son del canto del
ruiseor, siempre oyendo bajo nuestros pies, sobre nuestra cabeza y 
nuestro lado, el rumor melanclico del agua, reluciente  oculta,
despeada  juguetona, y siempre entre la magia de los recuerdos
histricos, de los primores artsticos, de las tradiciones romnticas,
de las solemnidades religiosas y del pattico gemido que exhala todo lo
decadente, todo lo desgraciado, todo lo que pas..... como pasa nuestra
vida.....

* * *

Conque vedla, s, vedla! Saludad  la _Granadina de Granada_ bajo
cualquiera de las formas en que aparece  nuestros ojos!

Ya es la noble, la distinguida, la delicada aristcrata de aquella
tierra clsica de lo regio..... sta va en coche.

Ya es la slfide que apenas huella la tierra con sus menudos pies; la
ideal y elegante dama  seorita de la clase media, de cultas formas y
gentiles pensamientos.....--Canela pura!

Ya es la graciosa, y fina, y seria doncella del pueblo, silenciosa y
expresiva como las flores con que adorna su reluciente peinado.....

Pero siempre hallis la misma mujer exquisita, de fibra superior, de
inmaterial belleza que directamente os habla al alma; ms insinuante que
fascinadora, ms  lo Murillo que  lo Ticiano, ms de Caldern que de
Lope, ms de Clemenes que de Fidias.

S: cualquiera que sea su clase, la Granadina resulta siempre
_aseorada_ y sentimental, al propio tiempo que dulce, risuea y
recatadamente voluptuosa. No chisporrotea en ella la sangre, como en las
andaluzas oficiales de otras comarcas; pero su imaginacin, sus nervios,
la mdula de sus huesos, los suspiros de su boca, son amor y slo
amor.....

No me preguntis por las facciones de su cara, ni por las dimensiones de
su cuerpo..... All, como en todas partes, _per troppo variar natura 
bella_..... Hay, pues, Granadinas morenas y Granadinas blancas; de pelo
negro, de pelo castao y de pelo rubio; altas y bajas; delgadas y
gordas; feas y bonitas.--Spase, empero, que el tipo _general y
genuino_, el arquetipo, el dechado, no es alto y recio como el de la
hermosa caritide vascongada, por ejemplo; ni fresco y amplio como el de
las mujeres de Rubens; ni pequeo y pardo como el de las hijas del
interior de Espaa: spase tambin que las bellas estn en Granada en
mayora, y spase, en fin, que casi todas tienen poco hueso, pie
diminuto, provocativo talle, la color algo quebrada, rasgados ojos
obscuros y sus indispensables interesantsimas ojeras.--Decir que hay
ms morenas que rubias, fuera ocioso, tratndose de Andaluca; pero su
moreno es esclarecido, como el de las legtimas venecianas. Sin embargo,
en el Albaicn abunda un tipo hechicero y rarsimo en Espaa: la mujer
blanca como la nieve y con el pelo negro como el azabache.....--Sern
descendientes de odaliscas circasianas de los ltimos harenes moros?

* * *

Pasemos  la parte indumentaria.

La dama de la alta sociedad y la acomodada de la clase media visten como
determina mensualmente el _figurn_ de Pars, ni ms ni menos. Excusado
es, por consiguiente, buscar nada local, nada tpico en su traje..... En
este punto, ver  una elegante madrilea es ver  una elegante
granadina.

La mujer de las clases populares no tiene tampoco traje caracterstico;
pero su _toilette_ de gala, aunque poco singular, es bastante graciosa:
zapato bajo, negro  color claro; media blanca: vestido entero de
percal, casi rayando con el suelo, adornado con uno  ms volantes de la
misma tela; pequeo delantal negro; un paolillo de vivos colores,
cruzado sobre el pecho, dejando adivinar todas las primorosas lneas del
talle; y, finalmente, otro pauelo de seda, llamado _de la India_,
tambin muy vistoso, doblado diagonalmente, prendido sobre la cabeza con
un alfiler y atado debajo de la barba.....--Este tocado, merced 
ciertos picarescos fruncidos y dobleces, llega  dar al valo del rostro
un carcter confuso, entre monjil y judaico, de irresistible
coquetera....., cuando la interesada es _interesante_.

Hasta aqu la capital.--En los pueblos, el traje de las campesinas vara
mucho, pero siempre sobre la base de un jubn negro de anascote. La
falda va aparte, y es de coco, indiana  percal. En algunas villas slo
las hay de picote listado. De todos modos, la elegancia rural consiste
en colgarse cuantos refajos y enaguas se poseen, aunque sean cincuenta.

Las lugareas de ms tono usan mantilla sin velo ni blondas, esto es,
una gran tira de franela negra, con anchas franjas de terciopelo. Las
muy pobres, hacia Levante, llevan el mantn doblado en tringulo,
pendiente de la cabeza, lo que les ahorra otro pauelo y les da un aire
mseramente africano. En la Alpujarra, las cortijeras se echan sobre la
cabeza la saya  guisa de manto, y, como la saya est forrada de
amarillo, y el refajo es encarnado, ofrecen  distancia, en aquellos
speros montes, un aspecto interesantsimo. Por ltimo: en varios
pueblos las mujeres de todas clases gastan medias negras,  excepcin de
la hija del sacristn, que usa medias blancas, y  excepcin tambin de
las infelices que no tienen medias.

* * *

Volviendo  las seoras de las clases acomodadas, y especialmente  las
aristcratas, hay que aplicar  sus costumbres externas,  sea  sus
hbitos, lo mismo que hemos dicho de su traje: son una repeticin exacta
de los hbitos de la alta sociedad madrilea. De consiguiente, sus
horas, sus gustos, sus esparcimientos, sus modales, sus opiniones sobre
todas las cosas que no son del alma, se arreglan al meridiano de Pars.
Y contra toda hereja importante en esta delicada materia las aseguran y
garantizan sus frecuentes viajes  la corte, y alguno que otro 
Bayona.--Intil es aadir que cada recin llegada de Francia ejerce una
especie de dictadura durante dos  tres meses.

Para la aplicacin y ostentacin de estas mudables reglas de buen tono,
cuentan las elegantes de Granada con bastantes coches propios, con dos
teatros, con excelentes modistas, con baos de mar en la cercana costa,
con su correspondiente _Junta de Damas de Beneficencia_, y con una
deliciosa _Rifa de la Inclusa_, en pblico, en una gran tienda de
campaa colocada en el paseo del _Saln_, durante las famosas fiestas
del _Corpus_; tienda que es una copia en miniatura del Paraso de
Mahoma, por lo que respecta  la hermosura de las hures que premian
all las buenas acciones de los hroes. La _Plaza de Toros_ funciona
pocas veces, pero, cuando funciona, las Granadinas se acuerdan de que
son andaluzas, y dejan el pabelln nacional bien puesto. (Ya sabemos que
este pabelln es la mantilla blanca.) Tambin he indicado que en Granada
hay pocas tertulias que salgan de la rbita de la familia. Tampoco
abundan los bailes en estos ltimos tiempos. Pero, cuando ocurre lo uno
 lo otro, la noble hija del Genil se viste, se prende, se presenta,
valsa, polka, habla y escucha con tanto gusto, distincin y gallarda,
como aquella ilustre y bella _Granadina_ que se sentaba, hace tres aos,
en el que entonces era el primer trono de Europa, hoy arrumbado silln
sin empleo.

Hemos apuntado que la dama principal de Granada subordina todos sus
hbitos  la moda francesa, y ahora nos ocurre hacer una excepcin muy
trascendental, que va includa en el siguiente inconcuso

AXIOMA

_Todas las Granadinas pelan la pava._

S, seor; lo mismo la hija del Marqus  del Conde, que la del mdico 
el abogado y la del artesano  el campesino, as la doctora en amor de
la metrpoli, como la ttrica de la ciudad sedentaria, y la dscola
lugarea, todas hablan con el novio por el balcn, por la reja baja, por
el tejado, por las rendijas de la puerta, por la tapia del huerto  la
luz del sol,  la de la luna,  la de los faroles y  ninguna luz:  la
faz de los transeuntes, cuando los padres son gustosos, y de media noche
para abajo, entre la una de la madrugada y el amanecer, cuando se opone
la familia!

Esta _pava_ clandestina es la _pava_ por excelencia, especialmente en el
invierno.--Todo duerme en la ciudad de Boabdil, menos la _campana de la
Vela_ y las sonoras fuentes de los patios. El alumbrado pblico se apag
 las doce. Por la calle slo pasan otros novios que _van_  _vuelven_.
Pegado  una reja que casi linda con el suelo hay un fantasma con capa y
hongo. Detrs de la reja se columbra una mujer envuelta en inmenso
mantn y cubierta su cabeza y rodeada su cara por aquel pauelo de la
_India_ que ya hemos calificado de toca semimonjil, semihebraica.
Marquesa  cursi, ama  criada, ste es el uniforme del amor  semejante
hora, lo cual sirve luego para echarse el muerto recprocamente la
seorita  la doncella y la doncella  la seorita, en caso de
delacin.--La capa y el hongo del galn contribuyen al equvoco, pues
todas las capas y todos los hongos son iguales  media noche.

Y qu ms?--Nada ms que pueda decirse con palabras!..... Cuando
Romeo y Julieta confunden pensamientos y suspiros, y se miran y callan,
y tornan luego  su incoherente dilogo, y se repiten lo que ya saben, y
se lo vuelven  decir, interrumpiendo el raciocinio con el requiebro, y
pasando bruscamente de la pena  la alegra, de la queja al entusiasmo,
de la confianza  la duda, de la gratitud  los celos, del _Cunto me
quieres!_ al _Ya no me quieres!_ y del _Te quiero, pero no
quiero_, al _Me querrs siempre como ahora?_; cuando sus labios
balbucean este montono, eterno poema del amor, mientras que sus almas
estn asomadas  sus ojos, mirndose tan intensamente como se miran la
mar y el cielo, y confundindose como se confunden el silencio y la
soledad que los aislan, hay que llamarse Shakespeare para ser taqugrafo
de semejante escena!

Slo dir (pues sta es la ocasin) que ni la simblica literatura de
Oriente ni el alegrico arte germnico emplearon jams formas tan
figuradas, intencin tan remota y sentido tan ntimo como el discurso
amatorio de una Granadina. Sobre todo, cuando no est subyugada del todo
por la ternura,  cuando los celos le impiden ser expansiva,  cuando
teme que la est oyendo algn profano, la profundidad y viveza de su
lenguaje rayan en lo sublime.

Quin no la ha odo, y quin no la ha admirado en este ltimo caso,
cuando habla con el novio desde alto balcn, en el esto,  la hora de
la siesta, advertida de que la est oyendo toda la vecindad detrs de
las cortinas de cien salas bajas?--Qu disimulo en las frases! Qu
insistencia en unos mismos smiles hasta apurar el concepto! Qu dos
conversaciones en una sola, la una aparente y pblica, la otra de
imaginacin  imaginacin! Cun lgica y chispeante la primera, en
medio de su fatuidad! Cun grave y apasionada la segunda! Cmo brilla
el ingenio en lo que dice! Cmo relampaguea la pasin en lo que quiere
decir! Y qu energa de pensamiento, qu riqueza de fantasa para
prolongar indefinidamente un exacto paralelismo entre la imagen y la
idea, entre el aplogo y la realidad, entre la _fbula_ y la _historia_!

Pero no hay que confundir esta _pava_, pelada  gritos, con la que
hemos dejado pelando  las altas horas de la noche, libres, juntos y
solos, al Romeo y  la Julieta de la reja baja.--Aqu desaparece el
discreteo; aqu se disputa, como en la balaustrada de Verona, sobre si
es la alondra  el ruiseor el que canta; aqu el xtasis habla por los
dos amantes, mientras que el implacable reloj les va notificando cada
hora que transcurre: horas mermadas por la eternidad  su juventud y 
su dicha; horas que pueden ser las ltimas de sus plcidos coloquios, si
la oposicin paterna prevalece y la nia se casa con el rico,  pesar de
tutear al estudiante; horas descontadas  la esperanza, deudora inmortal
del corazn humano, al cual nunca le paga lo que le debe, pero que en
cambio es siempre confiada prestamista de los ms locos deseos!

Y pues que hemos salido del templo de Cupido por esta imprevista puerta
de escape del _inters_, aprovechemos la coyuntura para manifestar que
la provincia de Granada es la tierra de los casamientos desiguales, 
sea de los enlaces amorosos entre pobres y ricas, y ricos y
pobretonas.--De aqu tantas _pavas_ clandestinas.--Los padres braman
durante el depsito judicial y la luna de miel; pero los nietos arreglan
luego el asunto!

* * *

La seorita _de familia poco acomodada de la clase media_ propende 
copiar, y copia divinamente, todo lo que hacen la rica y aristcrata,
pues ya he dicho que la distincin y el seoro sirven de comn
denominador  aquellas exquisitas criaturas, cualquiera que sea su
condicin social.--Lo que por fuerza acontece es que la joven de pocos
recursos traduce el terciopelo al merino, la blonda al tul, el raso al
tafetn, el gro al _organd_ y la batista  la indiana. Del propio modo,
si va poco al teatro, va mucho al _Liceo_; si no pasea en coche, se
sienta en las sillas de la _Carrera_ los domingos, y si nunca estuvo en
la pera, oye tocar con frecuencia  las bandas militares las
sublimidades cursis de _La Traviata_.--Porque esta seorita de que ahora
hablamos, es aficionadsima  la msica, y si llegan sus padres  poder
estirar algo la pierna, tiene piano y maestro de canto..... Es adems
muy lectora mucho! y de admirable criterio moral y artstico..... Todo
lo bello, todo lo elevado encuentra eco en su corazn, as como todo lo
pattico abundantes lgrimas en sus ojos.

A propsito y entre parntesis: Aunque la Granadina se guarda mucho de
ser _liberal_, por humilde cuna que haya tenido; aunque es monrquica y
religiosa hasta los tutanos (cmo olvidar  los Reyes Catlicos?), y
apegada, por lo tanto, al antiguo rgimen, hace causa comn con una
revolucionaria, con una conspiradora, que muri en el cadalso por haber
bordado cierta bandera constitucional.--Comprenderis que me refiero 
la insigne herona doa Mariana Pineda..... En tratndose de la
_Mariana_, las Granadinas no tienen opiniones! Todas la admiran, la
compadecen, la lloran y le rinden verdadero culto. Para ellas, aquel
trgico suceso es lo nico que ha ocurrido en Granada desde la expulsin
de los moriscos!..... De lo dems no tienen noticia.....--Ni qu es _lo
dems_?

Las mencionadas damiselas entre merced y seora son acaso las que ms
disfrutan de los encantos naturales y artsticos de la moribunda gran
ciudad. Por lo mismo que las pobres significan menos en lo presente, se
aferran con ms ahinco  lo pasado! Ellas son, pues, las abonadas  los
almuerzos y comidas en las fondas de _La Alhambra_, donde, dicho sea de
paso, se celebra todo lo fausto que acontece en la poblacin: la boda,
el casamiento, el bautizo, el grado de licencia, el ascenso, la
transaccin, el regreso, el desafo frustrado..... (Pudirase decir que
_La Alhambra_ es una venerable abuela  quien se notifican todos los
contentos y prosperidades de su raza, para alegrar su vejez.) Ellas
suben  la _Torre de la Vela_  contemplar (una vez al ano, el 2 de
Enero, aniversario de la _Toma_) los cuatro portentosos panoramas
cardinales de Granada y sus alrededores. Ellas van en peregrinacin al
_Laurel de la Zubia_, de merienda  los crmenes y avellaneras del
_Sacro Monte_, y de campo formal, en tartana, al Fargue,  Hutor del
Genil   la Fuente Grande de Alfacar, verdadera maravilla de la
naturaleza. Ellas conocen la antigua corte musulmana y sus deleitables
contornos, piedra por piedra, mata por mata, tradicin por
tradicin..... Y ellas, posedas ntimamente de aquella _nostalgia
historial_ que ms atrs analizamos, _saben estar_ en cada punto, hablar
y callar  tiempo, comentar la situacin con el suspiro y la mirada, y
parecen  todas horas, ya  la luz del crepsculo, ya  la claridad de
la luna, ya al tenue relucir de las estrellas, los genios de las ruinas,
las dradas de los bosques, las nyades de los ros, las ninfas de los
arroyos y las fuentes!

Qu bonitas!

* * *

La mujer del pueblo es ms varia. Tenemos las _artesanas_ y del pequeo
comercio; tenemos las _labradoras_ que viven en el _Albaicn_, en las
_Huertas_, en el _barrio de San Lzaro_ y en todos los arrabales; y
tenemos la inmensa falange de _criadas_ de aquella poblacin donde
apenas hay criados masculinos.

Todo este personal se reparte en sus das de asueto de la siguiente
manera: las de educacin ms sana y tradicional, se esparcen por las
_caseras_ (casas de campo), por los amenos _callejones de Gracia_, 
por los crmenes en que tienen amigas, y all bailan, juegan, cantan y
hablan con los novios.--Estos bailes y estos cantos son estrictamente
nacionales y casi se reducen al fandango. De donde alguna pualada por
la noche....., y pare usted de contar!

Las sucursales de los _bufos madrileos_, sucursales  su vez de los
_bufos parisienses_, han desnaturalizado un poco las costumbres del
pueblo bajo granadino. Es, por tanto, algo frecuente ver grupos de
criadas que acuden  los _Campos Elseos_ (tambin existe all este
mitolgico cielo!)  bailar unas polkas ntimas de todos los demonios y
unos estpidos _cancanes_, que de tales slo tienen la indecencia.....

Apartemos los ojos de aquella desabrida traduccin de ajenas ignominias,
y sigamos  las honestas menestralas, hortelanas y sirvientas de buena
ley, en sus inocentes y animados paseos por los campos, vindolas rumiar
la fruta del tiempo  los frutos secos que les regalan sus galanes,
mientras que ellos no perdonan _puesto_ ni ventorrillo (menudean en
todas partes) sin refrendar el pasaporte.....

Complazcmonos, s, en el manso jbilo y modesta felicidad con que
estas desheredadas de la fortuna descansan de una semana de reclusin y
de trabajo, y bendigamos las expansiones de su contentadizo corazn,
cuando, al caer la tarde, vuelven  sus casas y  sus quehaceres,
cogidas de la mano en anchas hileras, cantando en coro sus empresas
amorosas,  sea sus clemencias y sus desdenes, como bandadas de pjaros
que tornan  sus nidos!.....

* * *

Hemos salido de la capital.--Relativamente  las aldeas, pocas cosas de
bulto hay que decir, y para entrar en detalles y poner de relieve los
accidentes novelescos de existencias tan rutinarias y montonas, habra
que emplear el microscopio y que escribir un libro entero de fatigoso
anlisis. Contentmonos, pues, con algunos ligeros rasgos exteriores.

La mujer acomodada de una aldea, la rstica que paga jornales, la
alcaldesa de monterilla, no se conmueve ni esparce nunca. Dentro de su
casa es una afanada hormiga: en la calle,  cuando recibe la visita de
un forastero, no habla sino lo ms preciso, no sonre ni por casualidad,
desea perderos de vista, demuestra una misantropa horrorosa. La
conciencia de su ignorancia y el ms estlido orgullo se combinan
monstruosamente para dar este resultado. Depender de semejante mujer
como sirviente,  necesitarla por cualquier concepto, basta y sobra
para formarse cabal idea de cmo seran los ms terribles seores de
horca y cuchillo!

La nia de esta casa no habla jams. Siquiera, la madre tiene que
rabiar, que tronar, que rugir de puertas adentro..... La hija lleva la
modosidad hasta perder la palabra y el movimiento!--No anda, se
traslada; y no gesticula, no mira, no tose, no re, no vuelve la cabeza,
aunque detrs de ella tiren caonazos.--Por nada del mundo comera
delante de gente!..... Esto ltimo, sobre todo, le parece consecuencia
precisa de su buena crianza y de su recato inexpugnable.

Y las hay realsimas mozas, y que se componen que da gusto!.....--Pero
es ver una imagen vestida. Dirase que existe un armazn de madera, en
lugar de un rollo de carne y huesos, debajo de aquella docena de sayas y
de aquellos pauelos estiradsimos.....; pauelos de Lucifer, sujetos al
jubn con mil alfileres,  fin de garantir la honestidad contra los
cuatro elementos, contra los cinco sentidos y hasta contra un terremoto.

En los cortijos no se pela la _pava_ por la ventana. El novio entra en
la cocina, donde estn constantemente, en verano como en invierno, todos
los de la familia y todos los allegados. All se arriman  la cantarera
los dos amantes, y medio sentados en los cntaros, medio de pie, se dan
dos  tres empujones, se sueltan tres  cuatro insultos, se ponen muy
contentos y colorados..... y  vivir!--Lo infinito queda apelmazado
dentro de sus almas, y no se desarrolla nunca..... Pero toda la palmera
est en el dtil y toda la encina en la bellota: as es que cuando, en
un rato de baile, se dicen un requiebro  se endilgan una copla, el
madrigal tiene la fuerza de una bala.--Y de aqu la densidad de
sentimientos de los cantares pastoriles.

(Lo mismo proceden aquellas gentes con los santos de su devocin. El
patrono del pueblo es saludado siempre  escopetazos y con espantosos
apstrofes, que pasaran por sacrilegios y blasfemias si no fuesen la
concentrada y enrgica expresin de su piedad y de su gratitud,
estallidos de unas lgrimas cristalizadas, pedazos que saltan de la
mismsima cantera de la fe, como salta la esquirla cuando se rompe el
hueso.)

La mencionada _nia de vergenza_ no responde  derechas  ninguna
pregunta, como no sea de sus padres..... La desconfianza, ley esencial
de su vida, le impide soltar prendas, aunque se trate de saber si es de
da  de noche!--En cuanto  su pudor, no hay palabras para encarecerlo:
raya en absoluto; se espanta como la liebre,  se defiende  bofetadas y
 coces.....--Qu Lucrecia, ni qu ocho cuartos! Ms fcil le fuera 
Lovelace   Tenorio sujetar el azogue entre sus dedos que cautivar el
albedro  la cintura de una de estas vrgenes refajonas!

Cuando la campesina se casa, puede decirse que se muere, como muere la
flor al cuajar el fruto. Desde aquel da deja de ser joven, de mirarse
al espejo   la fuente, de componerse, de cuidarse.....--Dos aos
despus es efectivamente vieja.

En lo dems, la Granadina del campo, y singularmente las ricas, son lo
mismo que las labradoras de la capital, si bien menos joviales y hasta
un poco atrabiliarias. Y no es todo rusticidad, sino que la melancola
general de la provincia raya en ictericia  medida que se aleja uno de
la potica Granada. Escasean, pues, las expansiones colectivas, y
todava no tanto en los pueblecillos como en aquellas tristes ciudades
subalternas, que tienen algo de _Pisa la Morta_.....--Por cierto que,
cuando en stas hay motines, son siempre incumbencia de las mujeres de
la clase nfima, nunca de los hombres. Los hombres, lgubres y callados,
constituyen  lo sumo la reserva.

Y ahora que hablamos de semejantes ciudades, bueno ser que, para
concluir, busquemos en su seno cierto interesantsimo tipo que desde el
exordio os tengo anunciado.--Aludo  _la emparedada_, ltimo ejemplar
de esta galera.




CAPTULO VI

LA EMPAREDADA


Estamos en cualquiera de aquellas ciudades  grandes villas dependientes
de Granada que tanto figuran en la historia de su antiguo reino; que
conservan bastantes casas solariegas; que son cabezas de partido
judicial; que pagan  hacendados forasteros la mitad del trigo que
producen; que estn llenas de mozalbetes ociosos y aburridos; que
agonizan devoradas por las gabelas; que se comunican rara vez con la
capital, y cuyo vecindario escogido se reduce  algunos (pocos) ricos
terratenientes (gracias  la desamortizacin),  los administradores de
ausentes ttulos,  este  aquel arrendatario desahogado,  media docena
de prestamistas,  los correspondientes curiales,  varios mdicos,
abogados y boticarios,  cierto nmero de comerciantes procedentes de
Catalua  de Santander,  todo el clero preciso,  varios militares en
situacin pasiva, al jefe de la Guardia civil, al de Carabineros, si la
escena es en la costa,  tal  cual mayorazgo sin vnculo, y  tres 
cuatro empleados del Gobierno.

Todos ellos representan por igual _la aristocracia_ del vecindario.--La
_clase media_ se compone de los artesanos, de los rsticos que viven con
cierta holgura, y de todos los que, pagando alguna contribucin directa,
jams usaron sombrero de copa.--Constituyen, en fin, la _clase baja_ los
jornaleros, los verdaderamente campesinos y todos los indigentes, esto
es, lo que en ms latas esferas se llama hoy el _cuarto estado_.--All
slo se cuentan tres estados, por no existir el primero  superior.

La mujer sobresaliente que encontramos dentro de estas aletargadas
ciudades; la que resume,  nuestro juicio, el espritu de sus costumbres
y el carcter de su poesa; la que no se parece  ninguna de la capital
ni de los campos, es cualquiera de las dos  tres ms distinguidas
seoritas de la mencionada relativa aristocracia; la hija de tal  cual
usurero  espetadsimo seor, montado  la antigua espaola; la _Eugenia
Grandet_, en fin, de aquellas poblaciones medio agarenas, medio
milenarias, tan diferentes de las que riega el Loira.

Y sta va  ser ahora nuestra gentil protagonista.

Para mejor estudiarla, imaginmonos  un joven enamorado de ella, y
llammosle Fidel.

La deidad, que es una mozrabe de ojos azules,  una mudjar de ojos
negros, triste y descolorida en ambos casos como planta sin sol,
elegante por naturaleza y por casualidad, y  quien llamaremos Amparo,
habita un casern antiguo, que da nombre  una calle  plazoletilla poco
pasajera, donde la hierba campa por su respeto. Este casern tiene un
inmenso portal, un enorme escudo de armas sobre la puerta, grandes
balcones con guardapolvos, rejas bajas que no se abren nunca, algunos
ventanuchos  un callejn, y su correspondiente puerta falsa.

Fidel pasa todos los das un par de veces (y no ms,  fin de no avispar
 la familia) por la calle  plazuela herbosa (siempre con el _notorio_
motivo de ir  alguna otra parte), y ve la cabeza de la _emparedada_
durante dos segundos, detrs de un determinado cristal de un determinado
balcn. Es todo lo que ha podido penetrar (desde hace tres aos que
principi esta novela) en la vida interior de la joven; todo lo que sabe
de su casa, de sus hbitos, de su carcter, de sus gustos, de sus
muebles y de cuanto hace, dice y piensa en el resto del da. Vive, pues,
el pobre enamorado cavilando en los misterios que guardan aquellas
paredes, y envidiando  la criada de Amparo, slo porque oye hablar,
porque ve comer, porque ve dormir, porque conoce al dedillo, en suma, 
la esfinge de su existencia.

La esfinge sospecha que Fidel la ama, y  ella no le disgusta Fidel, el
cual, tan apasionado se halla, que ni siquiera admite la posibilidad de
su dicha. Fidel no le ha hablado nunca; pero la saluda con los ojos
cuando la ve sola detrs del cristal, y ella le contesta del mismo
modo..... (l cree que por pura cortesa.)

Ella sabe bien cmo se llaman l y toda su parentela: los padres de
ambos son ntimos amigos, y hasta creemos que se hablan de t.--l sabe
de ella lo mismo (lo que sabe el _padrn_), y hasta podramos jurar que
conversa en la plaza con su padre y que tutea  sus hermanos. Sin
embargo, ella es para l un ser diferente de todos los nacidos. Ella es
fantstica, inmortal, divina, superior  su padre y  su madre.--A stos
les tiembla, es verdad; pero los desprecia soberanamente. Y sus
hermanitos son unos brbaros, pues que la tratan como  una igual! l
los envidia, les adula y los detesta!

Pero vamos al asunto.--_Cmo hablarle?_--se pregunta continuamente
Fidel.

En casas como la de Amparo no se concibe la visita de un mozuelo. (Los
rabes dejaron establecida jurisprudencia.) All slo entra alguna
seora de cumplido,  las doce del da, los domingos y fiestas de
guardar. Los caballeros, en la calle, se tratan con llaneza, con
demasiada llaneza! Pero  las seoras se las trata, y ellas se tratan
entre s, con cancilleresca ceremonia.

_Escribirle_..... fuera jugar el todo..... por la nada, y adems una
impertinencia de marca mayor.

La criada..... sera _contraproducentem_.

--_Presentado!_.....--dir algn madrileo.

Qu es _presentar_ donde todos se conocen?--El padre de Amparo le
tutea  Fidel, sin necesidad de presentaciones!--Ya se guardar el
rapaz de meterse en semejantes dibujos!

Por otra parte, ella no sale nunca sino  misa de diez, y eso..... con
su mam, que es mucho ms austera que su pap.--Pero, en fin, va 
misa.....

--Oh sublimidad del Catolicismo! (piensa Fidel). Merced  sus leyes,
puedo verla media hora seguida todos los _das de precepto_!--Por qu
los habrn reducido ltimamente?

S; la ve durante treinta minutos; pero cmo la ve? A media luz, con un
espeso velo echado sobre el rostro, de perfil, de rodillas, con los ojos
clavados en el libro.....

Pcaro velo! Pobres rodillas de su alma!

A la salida y  la entrada, cruza Amparo delante de l, sin mirarlo, sin
mirar  nadie, mirando al suelo.

Yo respondo de que sabe que su adorado est all, y de que, 
hurtadillas, lo ha medido de pies  cabeza!

l se figura que no.....

Como que est enamorado!

Un da de procesin la ha tenido Fidel enfrente de sus ojos, durante
tres horas, en el balcn de unas amigas, emancipada, sin velo en cuerpo
gentil, vestida de claro, movible contenta, sonriente.....--Qu
transfiguracin! Qu liberalidad! Qu tesoros! Qu delicia!

Una vez, en la feria, se encontraron en una platera improvisada, y la
oy hablar de diamantes, perlas y rubes.....--Qu voz! Cun diferente
de todas las humanas!--Ni de qu otra cosa podra hablar ms que de
joyas aquella inmortal princesa?

(En esto tena razn.)

Finalmente: una noche volva la joven de casa de una parienta enferma,
con uno de sus insolentes hermanos.

Fidel los sigui en silencio muchas calles, embozado hasta los ojos.

Y con qu emocin!--Amparo, en las tinieblas, le pareca suya.....--La
luz determina las distancias. Las sombras confunden los objetos.....--La
vista entonces tiene algo de tacto.

De resultas de esta emocin, Fidel pas muchas noches entregado al
placer de estar  obscuras.

Su adorada, entretanto, borda  lee, reza el rosario con sus padres,
hace flores, hace dulces, hace novenas.....; pero todo
maquinalmente.--Ciertas noches, de tiempo inmemorial, van  su casa
unas solteronas  acompaar  su madre, que no lee otro peridico que el
que ellas constituyen por s propias. Amparo, fingindose distrada, no
pierde coma,  ver si oye decir algo que tenga relacin con _el hijo de
D. Eusebio_ (que es Fidel). igalo  no lo oiga, resulta que de la
conversacin de aquellas mujeres; del tumulto de cosas humanas que
percibe en las novedades que ellas cuentan; de las ideas de pasin, de
combate, de felicidad, de leyes naturales y de leyes escritas que estas
novedades siembran en su alma; de lo que le mandan y vedan las obras
msticas que lee; de lo que dicen con su mudo lenguaje las flores; los
pjaros, los cfiros, el sol, la luna y hasta las tmidas estrellas, va
formndose en el corazn de Amparo un mundo armnico y fulgente, lleno
del sentimiento universal, lanzado en rbitas mucho ms amplias, libres
y luminosas, que el mundo de las cuatro paredes de su encierro, y
henchido de un concento misterioso, que canta incesantemente esta oda de
una sola frase: _Fidel mo!_

Y as pasan aos como eternidades, y as se forman almas y caracteres
que son verdaderos abismos de disimulo, verdaderos infiernos de pasin
reconcentrada,  verdaderos eriales de ilusiones desvanecidas.

Pues imaginad ahora que llega un momento en que el demonio, las
solteronas, una prima fea  un sobrinillo amable, llevan medio recado, y
se concierta una cita, y se abre  media noche cualquiera de los
ventanuchos del callejn,  se utiliza como locutorio el ojo de la llave
de la puerta falsa.....

Poema seguro por lo pronto! _Edgardo y Luca_ en escena!--Qu do,
qu idilio, qu eternos esponsales de dos vidas!

Luego viene el drama....., y termina en tragedia  en comedia: esto es,
en el Cementerio para _alguien_,  en la Vicara para los dos
enamorados.

Supongamos esto ltimo: se casan.--Adis, mundo! Adis, calle! Adis,
balcn! Adis, todo!--Amparo ha desaparecido.

Sin embargo, esta casada de la ciudad no se marchita fsicamente como la
de la aldea.....

Ojal! (dir aqu la musa romntica). Cuntas terribles pasiones  lo
Werther habra menos en el mundo!

La casada de la ciudad sigue siendo joven y hermosa; pero las rejas del
claustro domstico se cerraron detrs de ella cuando regres del
templo.--Amparo ha tomado el velo de desposada: ha dejado moralmente de
estar viva: es profesa del hogar. Ya no se la ver nunca, como no sea
algn Jueves Santo..... Las cortinillas de sus balcones no se alzarn en
lo sucesivo. Ir  misa, es cierto; pero al amanecer, hora en que los
hroes de Goethe no se han levantado todava.....--Y nada ms, nada
ms!

Pues supongamos que Amparo no se ha casado con Fidel....., sino con
otro,  gusto exclusivo de los padres tiranos.....--La musa romntica se
apodera entonces por completo de la accin. Ya no se trata de Werther y
Carlota: ya se trata de Francesca y de Paolo. Pero de una Francesca 
quien Paolo no ve sino en sueos; de un poema de dos amores sin
esperanza; el amor de l y el amor de ella, separados siempre y siempre
paralelos, como dos ros que cruzan  todo lo largo un mismo valle de
lgrimas, sin mezclar nunca sus corrientes.

No: Fidel no buscar  _la emparedada_; ni, si la buscara, la
encontrara; ni, si la encontrase por acaso, la Francesca del reino de
Granada sera tan melodramtica como la de Rimini. El recato de Amparo
llega hasta el martirio. Ha aceptado el cliz de amargura, y no hay
miedo de que aparte de l sus ojos ni sus labios! Fidel no lo ignora:
Amparo est enterrada en vida.

Rstame aadir que esta reclusin absoluta de las Amparos no es una
imposicin de sus maridos. Es un retraimiento espontneo de ellas
mismas, resultancia compleja de temores, tedios, desdenes, fierezas y
misticismos, propios de aquella melanclica y mordaz sociedad, y acaso
tambin reminiscencia inconsciente de las costumbres mahometanas.

Y vean ustedes cmo, por medio de ficciones novelescas y de caprichosos
artificios, hemos venido insensiblemente  saber cul es, sobre poco ms
 menos, la existencia de todas las seoras y seoritas de una de esas
ciudades..... La casa, la familia, la iglesia, y alguna vez el campo: he
aqu su universo.

Por ferias  por pascuas suele ir una compaa de cmicos de la legua, 
de titiriteros  pie   caballo. Entonces oye uno tutearse en las
lunetas, sin previo aviso,  dos personas de distinto sexo que no se han
hablado desde que se araaban, al salir l de la escuela y ella de la
amiga; esto es, cuando tenan siete aos.--Nadie dira que llevan veinte
 veinticinco de adorarse y de desearse en silencio.

Alguna vez, de resultas de cosas que pasan en el mundo (el _mundo_ son
las luchas polticas de Madrid), entra tropa en aquel pueblo; y, si se
detiene dos  tres das y lleva banda de msica, todos los amadores se
conciertan, abren una suscripcin, van en legaca  convidar  las
muchachas por conducto de sus madres, y  las madres con pretexto de las
muchachas, y dan un baile de _etiqueta_ en el _Htel de Ville_, al cual
asisten todas  casi todas las _emparedadas_ solteras y no
solteras.--Esta noche se seala con piedra blanca en la historia de
muchos corazones..... Lustros pasan luego hacindose mencin  memoria
del baile, principio  fin de muchas novelas ntimas!

De lo que en semejantes poblaciones significa una _forastera_; del
efecto que produce en la imaginacin de los galanes; del perjuicio que
por de pronto ocasiona  las damas indgenas; de las venganzas que stas
toman cuando aqulla pierde el prestigio de la novedad y de la extraeza
 se marcha _bendita de Dios_ (que es la frase sacramental), puede
formarse juicio fcilmente, considerando el fastidio que la monotoma
engendra en una juventud ociosa; fastidio que acaba por oxidar y
ennegrecer los espritus ms brillantes.--La _forastera_ es un relmpago
que les habla de la tempestad de acontecimientos y de poesa que brama
en las inmensidades del siglo; y ellos, los Napoleones encerrados en una
Santa Elena previa, ven  su luz fosfrica surgir en el desierto ocano
de su vida todas las Atlntidas del deseo.--Considerad, pues, cunto
padecer la _emparedada_, cualquiera que haya sido su destino (hyase
casado  su gusto  al de sus padres,  est moza todava), al saber,
por las dos susodichas solteronas,  por la superviviente, si una muri,
que Fidel le pone los ojos tiernos  la _forastera_;--cosa que hacen
casi todos los Fideles, sin perjuicio de su perdurable amor  las
Amparos.

Yo corto aqu esta novela-proteo, que sera infinita; como son infinitos
todos los sentimientos que se fermentan en almas solitarias, ora entre
las cuatro paredes de una celda, ora dentro de los ruinosos muros de
estas ciudades que pudiramos denominar _cementerios de vivos_.

Por lo dems, en esos _cementerios_, donde la dulce tradicin y la mansa
rutina, hijas de la incomunicacin material y de la apata moral, hacen
de cada cuerpo ambulante un fretro semoviente en que va amortajado un
espritu; all, donde la mayor parte de las personas de _suposicin_
viven todava, respecto de la moderna mancomunidad social europea, en un
apartamiento ms esquivo que el que ya han abandonado los mismos
japoneses; all, donde hay horas, das, sitios, alimentos, frases,
ropas, tristezas y alegras de _rbrica_, de _rigor_, de _cajn_, de
_ene_ y de _tablilla_.....; all (creedme) es donde deben estudiarse las
costumbres particulares de cada regin de la Pennsula, para compararlas
entre s, y donde encontraremos que la mujer ocupa an, en todas las
tierras que son  que fueron Espaa, el trono de flores  que la
elevaron sucesivamente el Cristianismo, redimindola; el galante
islamismo ibrico, deificndola....., y los hijos de Andaluca, sobre
todo, combatiendo en primera lnea la ley Slica,  fuer de pertinaces
mujeriegos.

* * *

Pero (ocasin es ya de decirlo, y de decirlo muy seriamente para
concluir) el imperio que las espaolas ejercen sobre los hombres desde
ese trono amasado con requiebros, serenatas, pualadas y suspiros, tiene
ms de aparato pontifical que de ntimos y sustanciales atributos; y
bueno sera que los espaoles procursemos que nuestras hembras, tan
superiores  todas las del mapa por su dignidad moral, por la intensidad
de sus sentimientos, por la autenticidad de sus pasiones y por la viveza
y la gracia de su imaginacin, no se dejasen aventajar, como se ven
aventajadas hoy, por las inglesas, las alemanas, y hasta las francesas,
en ciertas condiciones accidentales  adventicias, referentes  la
exterioridad de su espritu  su manera objetiva de vivir y  su
influencia civilizadora.

Porque (no lo neguemos) culpa nuestra es, culpa de nosotros, padres,
amantes y maridos, todo lo que hay de inculto y opaco, de sordo y de
baldo en la superficie social (permitidme esta perfrasis) de casi
todas las mujeres espaolas. Si ms exigiramos, desde que nacen, de las
compaeras de nuestra vida; si ms reparsemos luego en la parte
inmaterial de su naturaleza; si fuera ms desinteresada la idolatra que
nos inspiran; si nos respetsemos ms  nosotros mismos y las
respetsemos ms  ellas en nuestros modales y discursos dentro del
hogar; si les diramos una importancia ms grave y positiva que la que
negligentemente y con intermitencia les damos, _porque haya paz_,  por
servilismo amatorio, la vida externa de las espaolas correspondera 
la superioridad sin rival de la vida de su espritu.

Y todo esto tendremos que hacer los varones en Espaa, si queremos
librarnos de la peste de que nuestras hijas  nuestras nietas den en la
gracia de _rehabilitarse_ y _perfeccionarse_ por s mismas, al tenor de
los pavorosos procedimientos empleados ya hoy en varios pases por
algunos sabihondos marimachos, vulgo _marisabidillas_, justamente
indignadas de que siga siendo cierto aquel dicho de un filsofo: _Las
mujeres nos deben la mayor parte de sus defectos: nosotros les debemos
la mayor parte de nuestras cualidades._




CAPTULO VII

CONCLUSIN Y RESUMEN


He concludo: pero, por si algo se me ha olvidado de lo que ofrece la
portada de estas monografas, creo oportuno evacuar ahora mi informe,
de una manera oficial, por medio del siguiente _estado_, ratificacin y
resumen de todo lo que queda dicho[17]:

         LA MUJER GRANADINA, TAL CUAL ES
  +======================================================+
  |En el hogar|    En     |    En       | En             |
  |domstico. |los campos.|las ciudades.|el templo.      |
  +-----------+-----------+-------------+----------------+
  |   Reina   |   Reina   |   Reina     |Amiga particular|
  | absoluta. | absoluta. |  absoluta.  | de la Virgen.  |
  +======================================================+

  +==============================================+
  |       En        |   En     |   En            |
  |los espectculos.|el taller.|los salones.     |
  +-----------------+----------+-----------------+
  |    Llorona.     |  Caret.  |  Reina absoluta.|
  +==============================================+

         DESCRIPCIN Y PINTURA DE SU
  +===============================================+
  |Carcter.|Costumbres.| Trajes.  |    Usos.     |
  +---------+-----------+----------+--------------+
  | Segn y |Ejemplares.|Excesivos.|    rabes    |
  |conforme.|           |          | parisienses.|
  +===============================================+

  +===================================================================+
  |Religiosidad.|Belleza.|Defectos.|Preocupaciones.|Excelencias.      |
  +-------------+--------+---------+---------------+------------------+
  | Idoltrica. | Ideal. |Ninguno!|    Todas.     |Empiezan  abundar|
  |             |        |         |               | en la provincia. |
  +===================================================================+
    Enero de 1873.




DE MADRID A SANTANDER


I

Sal de Madrid, mi querido Pepe, del modo y manera que sabes;
empingorotado en el cup de la Diligencia de Valladolid, con menos que
mediana salud,  las seis de una caliente maana de Agosto, no muy
provisto de metales preciosos, en busca de aire y de agua, dos artculos
de primera necesidad que escasean en la Corte de las Espaas; con los
bolsillos llenos de melocotones y naranjas, que t me diste, y en la
amable compaa de mi bastn, mi paraguas y mi saco de noche.

El viaje desde Madrid  Valladolid fu una especie de _ndice_ del de la
Reina y sus ministros, cuyas pisadas vena siguiendo,  cuatro das de
distancia, mi humilde humanidad; lo cual quiere decir que iba hallando 
mi paso iluminaciones..... apagadas, arcos de triunfo..... por el
suelo, y algn que otro msico desbandado, que tornaba  los patrios
lares con su serpentn  la espalda.

La Corte, desandando la Historia de Espaa hasta llegar  su cuna, y yo,
dirigindome  Valladolid para luego girar hacia estos montes sin
historia conocida, hemos atravesado, pues, el pas clsico de los
Infanzones de Castilla, la tierra que pisaron los Condes, los Reyes y
los Caballeros, el lugar de mil batallas portentosas y de treinta
_Cortes_ que hoy son pobres y obscuras villas.

Ya, antes, al trepar al Guadarrama, tumba de hielo en que Felipe II se
escondi en vida, cerrando el libro de la epopeya espaola, haba yo
meditado largamente..... El Guadarrama,  sea el Monasterio de _El
Escorial_, cuya triste mole descubr  lo lejos, es una losa fnebre
colocada sobre nuestro pasado de gloria. No parece sino que el gran
Misntropo presinti la ruina del imperio de Carlos V, y levant un
padrn mortuorio en conmemoracin de la grandeza de Espaa.--En adelante
los _Carlos_ de Austria se llamaran Carlos II, los _Felipes_, Felipe
IV, _et sic de cteris_.

Pas por Olmedo, donde hace cuatro siglos se dieron dos batallas, la una
en 1445, la otra en 1466.

En la primera result D. lvaro de Luna herido en una pierna..... y
Maestre de Santiago. All ganaron tambin D. Juan Pacheco el Marquesado
de Villena y D. igo Lpez de Mendoza el de Santillana. Reyes, Grandes
y poetas combatieron pecho  pecho y brazo  brazo; triunf Castilla, y
cubrise (dicen) de gloria el infante D. Enrique, ms tarde llamado
Enrique IV el _Impotente_!

En la segunda, el honor de Castilla fu vulnerado por vencidos y
vencedores, por los nobles y por el Rey, demostrndose as con el
testimonio de la Historia, que cuando los reyes no representan las
aspiraciones de sus pueblos, hasta el laurel se convierte en sus manos
en fnebre sauce.

Pero dejemos la Historia, por respetos  la ley de imprenta que nos
rige.

De Madrid  Valladolid hay treinta y cuatro leguas y pico, que se andan
en veintitrs horas.--Llegu, pues,  las cinco de la maana  la ciudad
de D. lvaro de Luna.


II

Ya all el calor era soportable, el aire elstico, la vegetacin
risuea. Haba un ro surcado por lanchas y cuajado de baistas; haba
espesas arboledas; hermosas _Casas de Baos_, y un paseo llamado las
_Moreras_ (donde estudi, la tarde de un domingo, el mujero
vallisoletano), y haba un _Campo Grande_, paseo nocturno mucho ms
extenso que el Prado de esa Villa y Corte.

Todos pronostican  Valladolid un porvenir muy lisonjero. El
ferrocarril, que llama ya  sus puertas, desarrollar los elementos de
riqueza que posee de muy antiguo aquel pas, juntamente industrial,
ganadero y agrcola. En la actualidad tiene fbricas de papel continuo,
de tejidos, de pan, de productos qumicos, de harina, de calderera, de
cerveza, de curtidos, de botones, de cola, de chocolate, de loza fina,
de telas metlicas, de fundicin, de cintas, de pasamanera, de
platera, de herrera.....--Muchas de estas cosas en pequea escala;
pero con grandes condiciones de vida y prosperidad.

En cuanto  bellezas artsticas,  monumentos histricos,  glorias
nacionales, Valladolid es, como si dijramos, la _Sevilla del Norte_.

Visit la _Catedral_, , por mejor decir, el fragmento de ella que hay
construdo; pero, estudiando los planos y proyectos de Juan de Herrera,
que guarda el Cabildo, comprend que si el grande arquitecto no hubiese
abandonado esta obra por la del Escorial, Espaa tendra hoy un templo
del Renacimiento digno de figurar al lado de San Pedro de Roma. En las
proporciones  que ha quedado reducida, todava la Catedral
vallisoletana impone al alma su ruda y solemne magnitud..... Parece un
elefante de piedra, una pagoda ndica, una montaa ahuecada. Todas las
profanaciones que leg  este grandioso edificio el malhadado
Churriguera desaparecen y quedan enterradas bajo la noble gentileza de
aquella fachada drica, tan pura y colosal, y de aquellas naves
corintias cuyas pilastras equivalen  otros tantos monumentos.

Pero mi carta no tendra fin si hubiese de enumerarte, no digo
describirte, todo lo que el artista y el poeta encuentran en esa inmensa
necrpole de nuestra historia que se llama Valladolid.--No dir, pues,
ms que lo principal.

Vi el _Convento de San Pablo_ con su fachada gtica de filigrana, y el
contiguo de _San Gregorio_, ms famoso que de mi agrado. Aquel _tour de
force_ de reducir  ojivas, doseletes y columnas los caprichosos giros
de una vegetacin extravagante, parecime pueril y necio. Reconozco el
artificio, la rareza, la originalidad; pero niego el arte, la poesa, la
propiedad, la belleza.--Prefiero, pues, la fachada de _San Pablo_.

Pas por el _Ochavo_, lugar del suplicio de D. lvaro de Luna.--Hace
poco tiempo haba visto sus cenizas en la Catedral de Toledo, y aun
tena que ver su Palacio convertido en casa de locos, y la _Iglesia de
Ajusticiados_ (San Andrs), en que depositaron todava caliente su
ensangrentado cuerpo.

Templos contemporneos de Peroansrez, de Doa Urraca y de Alonso el
_Sabio_; esculturas de Pompeyo y Leoni, de Gregorio Hernndez, de
Jordn, de Juan Juni, de Felipe Gil y de Gaspar Becerra, todo pas ante
mis ojos en rpida confusin..... En el Museo de Pinturas vi tres
cuadros atribudos  Rubens, uno de ellos hermossimo, que llaman la
_Virgen de Fuensaldaa_, y representa el potico instante de la
_Asuncin_ de Mara.--Estos tres cuadros nos fueron robados por los
franceses en 1808; pero los espaoles los reconquistamos con las armas
en la mano en el ataque de Vitoria.

Recuerdo adems un _Bodegn_, de Velzquez; una _Santa Mara Egipciaca_,
de Rivera; una _Cena_, de Vinci; una _Cabeza de San Francisco_ y un _San
Pedro Advncula_, del dicho Rivera; nueve cuadros de la _Vida de la
Virgen_, de Lucas Jordn..... y, en fin, una multitud de lienzos
notables, si no de primer orden, de Palomino, Zurbarn, Murillo, Vandik,
Rubens, Valentn Daz, etc.--El que no puedo menos de citar _nominatim_
es una _Magdalena_ de Correggio, digna de figurar entre las primeras
obras de este inmortal artista.

Algo ms despacio visit el _Palacio de Felipe II_,  bien la que era
morada principal de los Reyes de Espaa cuando el melanclico hijo de
Carlos V tuvo la humorada de hacer  Madrid capital de sus Reinos.--No
vale mucho por dentro ni por fuera aquel vasto edificio; pero contiene
pormenores preciosos y recuerdos interesantes..... Entre los
_pormenores_, citar los _bustos_ de medio relieve de Berruguete, que
adornan el patio interior, y, entre los _recuerdos_, el haberse alojado
all Napolen el Grande cuando vino  nuestra tierra  empequeecerse.

Con todo lo cual, y haber recorrido salones en que se haban celebrado
Cortes y Concilios; casas particulares que fueron palacios de Reyes;
Alczares convertidos en conventos; la casa de Alonso Prez de Vivero
(ahora crcel pblica); el Palenque de mil torneos, antiguo _Campo de la
Verdad_, hoy _Campo Grande_, donde muri un Carvajal  manos de D. Pedro
Benavides, siendo Juez del combate el mismo Fernando IV el _Emplazado_,
sal de Valladolid despus de tres das inolvidables,  las tres de la
tarde del 9 de Agosto, vspera de San Lorenzo.


III

De Valladolid  Palencia hay nueve leguas..... Corren paralelamente este
trayecto la carretera, el canal de Castilla, el ferrocarril de Isabel
II, el Telgrafo elctrico y el ro Pisuerga.--Estas cinco vas se
acercan unas  otras hasta el punto de hallarse unidas en algunos sitios
dentro de cien varas de anchura.

En un lado divis el castillo de Dueas, donde se verific el casamiento
de Doa Juana la _Loca_; en otro el castillo de Tariego, al que se
acogi el Rey D. Ramiro despus de una derrota; all Torquemada, cuna de
Zorrilla; ac el pueblo de _Baos_, donde los tomaba el Rey Recesvinto;
por una parte, fbricas de harinas, tambin histricas, como que fueron
teatro de los famosos incendios de 1856; por otra, los productivos
campos de Castilla la Vieja, que se parecen al carcter de sus
habitantes en que, sin galas ni lujo de expresin, dan lo que prometen y
es una verdad lo que producen.

Cerca de la confluencia del ro Carrin con el Pisuerga hllase un
Monasterio de Agustinos, en el que slo queda con vida una campana.
Rodanlo dos  tres casas de pobrsima apariencia, y todo ello se llama
_Ventas de San Isidro de Dueas_.--No lejos de _Venta de Baos_ dicen
que hay una _Capilla_ bizantina, del tiempo de Recesvinto.

En estas _Ventas_ se juntarn con el tiempo varios ferrocarriles. Por
consiguiente, all habr algn da un pueblo que empezar por una fonda,
un hospital y una estacin, se aumentar con una crcel y un caf,
llegar  tener su mercado y su iglesia, aspirar luego  teatro y plaza
de toros, y concluir por reclamar su Alcalde Corregidor.....

Pensando as, iba yo dejando  la izquierda el riqusimo _Monte de
Palencia_, cedido por D. Urraca  los pobres de esta Ciudad, quienes
ciertos das del ao tienen todava derecho  cortar todo lo que pueden
llevarse  cuestas.....--Y habr quien se atreva  desamortizar aquel
terreno!.....--Cundo cesar la imprudentsima campaa de la clase
media contra la clase pobre?


IV

Desde que se entra en la provincia de Palencia el suelo se quebranta y
empieza  rizarse en valles y colinas. Las llanuras castellanas se
_accidentan_, que dira un francs. Todo anuncia la proximidad de las
grandes montaas cantbricas.

Cerca de anochecer llegu  la antiqusima ciudad de _Palencia_, cuya
calle Mayor pudiera compararse en longitud--ya que ni por asomo en
hermosura-- la calle de Rivoli de Pars. Toda es de columnas y
pilastras, que forman soportales de forma irregular. Pasarn de mil
estos informes pilares de piedra que sostienen viejsimas casas cargadas
de escudos herldicos.

Pero ay! por dondequiera que voy, veo caerse  pedazos las ms antiguas
ciudades..... El prurito de derribar para ensanchar  reedificar, que se
ha apoderado de Madrid, trasciende ya  las ms apartadas y sedentarias
villas.....--Mucho ganar en ello, no la higiene, sino el ornato
pblico; pero mucho perdern el arte, la historia y la
poesa.....--Dgolo, porque, en medio de aquellos nobles caserones de
Palencia, estn ya levantando algunas jaulas de cinco pisos, para diez
familias y al estilo francs, que ponen espanto  los extravagantes como
yo, enamorados de lo viejo, tradicional y castizo, y sobre todo de la
libertad y la holgura.

--Pero es el caso que los edificios viejos llegaran  hundirse y 
aplastar  sus moradores.....--me observar alguno que presuma de
lgico.

--Pues reedifiqumoslos  la espaola, sin economizar tanto el terreno!
Viva cada cual en una casa y Dios en la de todos!--contesto yo, sin
miedo  las excomuniones de esos _cursis_, que creen que todo lo
extranjero es mejor que lo de Espaa.

* * *

En _Palencia_ permanec dos horas; de modo, que slo vi la
_Catedral_.--Estaba ya cerrada; pero pude admirar desde luego su
gracioso conjunto, que es una especie de fortificacin como la de
Almera, con dos fachadas del ms puro estilo gtico.

Ya me retiraba, muy pesaroso de no haberla visto por dentro, cuando
divis al sacristn, que abra un postigo y penetraba en el templo.

Entr en pos de l, mal de su grado (disgusto que se le pas bien
pronto), y perdme por las obscuras naves de la espaciosa iglesia, que
ya sabrs es uno de los ms hermosos templos gticos de Espaa, bien que
muy por debajo de las catedrales de Sevilla, Toledo y Burgos.

He dicho que estaba anocheciendo. De las altsimas ojivas caan largos
crespones de sombra. Slo por la parte del trascoro, que mira 
Poniente, los calados rosetones dejaban penetrar alguna claridad
melanclica.....--No s qu religiosa tristeza inund mi corazn!

All,  lo lejos, distingu la moribunda luz de una lmpara que arda
detrs del altar mayor.--Era la _Capilla de los Curas_, donde yace el
cuerpo de D. Urraca de Castilla, como sobre la tumba yace su estatua.

Dijo el sacristn que, cuando en 1828 Fernando VII y la reina Amalia, su
esposa, volvan de las Provincias Vascongadas, desearon ver  hicieron
descubrir los restos de la ilustre hija de Alfonso VI de Castilla, y que
fu de admirar entonces la extraordinaria longitud del esqueleto.--Nada
menos que nueve palmos debi de tener de estatura la infortunada esposa
del _Batallador_!

Baj luego  la clebre _Cueva de San Antoln_  _San Antonino_, patrn
de la ciudad, santuario subterrneo que sirve como de mstica base al
gran templo que hay encima: admir despus, casi  tientas,  sea  la
luz de uno y otro fsforo (pues la Catedral se haba quedado  obscuras
y al sacristn se le haba apagado y perdido la vela dentro de la
cripta), la magnfica sillera del Coro, las _verjas_ y los _plpitos_;
me defend  duras penas del mismo sacristn, empeado en que
volviramos  bajar, con un farol, al tal subterrneo, que parece ser su
ojo derecho; alegu, como era cierto y positivo, que tena hambre, que
el reloj marchaba implacablemente, y que la Diligencia segua su camino
 las nueve en punto, y logr, por ltimo, salir de la iglesia y tomar
el camino de la fonda, casi receloso de que mi _cicerone_ de medias
negras se habra alegrado de que me quedase por toda la vida haciendo
penitencia en la _Cueva de San Antoln_.....

Andando por las ya iluminadas calles, hice la observacin de que en
Palencia son las mujeres mucho ms guapas que en otros pueblos de
Castilla.


V

Nada puedo decirte de las diez y ocho  veinte leguas que hay desde
Palencia  _Alar_--las pas durmiendo.

Qu son hoy, pues, para m aquellas tierras que cruz _mi cuerpo_, en
tanto que mi alma viajaba por otra parte, quizs por la Alcarria, quizs
por Andaluca? Lo que la vida es para una vieja; lo que nuestras luchas
polticas  controversias filosficas son, verbigracia, para los
pastores de la Sierra de Gredos; lo que debi de ser, por ejemplo, para
mis amigas las monjas de Ocaa la muerte de lord Byron!.....--Maldita
la cosa!

Diez horas estuve detenido en _Alar del Rey_, almacn de trigo y harinas
destinados al trfico por el _Canal de Castilla_ y Estacin de un
ferrocarril que ir  Santander con el tiempo, pero que ahora slo llega
 _Reinosa_.....

A las cuatro de la tarde sali al fin un tren para este punto.....--El
tren se compona de tres  cuatro coches, ocupados por diez  doce
personas.....

Pareca aquello una sombra de ferrocarril..... Pero yo me alegr en el
alma de hacer aquellas nueve leguas tan solitaria y cmodamente,
corriendo de una ventanilla  otra para admirar soberbios paisajes
montaosos, en que se vean confundidos rboles, rocas, malezas,
viaductos, prados, cabaas, _tneles_, desmontes, bosques, arroyos,
puentes..... Todos los encantos de la naturaleza y de la civilizacin!

Al cabo de dos horas estaba en Reinosa,  las orillas del incipiente
_Ebro_, cerca de los nevados puertos que dan paso  la provincia de
Santander.....--Y all tom la Diligencia para la _aldea_ en que escribo
estas lneas; aldea que tiene la dicha de no estar en el mapa, pero que
no va  librarse por eso de figurar en letras de molde.


VI

Estoy en el valle de Buelna,  orillas del Besaya, en la jurisdiccin de
_Los Corrales_, en el corazn de las montaas de Santander.

Imagnate cien casas desparramadas sin concierto  lo largo del valle;
es decir, imagnate entre casa y casa todo un prado, y  las veces dos
 tres huertas con rboles frutales.--He all la _Iglesia_, sola en
extenso campo, como un monasterio, y rodeada de castaos, nogales 
higueras.--Las _Casas Consistoriales_ se levantan en remoto paraje
pintoresco, donde ya pareca que la aldea haba terminado.--Aquella otra
casa de campo que se ve  lo lejos es la _Botica_.--Aquel cortijo,
cercado de portales llenos de vacas, acaso ser el _Estanco_.....--Pero
no extiendas ms la vista, que la casa inmediata pertenece ya  otro
pueblo.--Qu te parecen estas poblaciones,  ti que ests acostumbrado
 las apiadas villas y aldeas andaluzas  castellanas? No te parece
mucho ms propio para gozar de la vida campestre este casero
diseminado, que aquel colmenar de tristes  insalubres casuchas, donde
se vive en forzosa vecindad con la grosera, la estupidez y el desaseo?

Pues sigue oyendo la descripcin de mi retiro.....--Si quieres cazar, 
la puerta de tu casa tienes liebres y perdices; en el monte de la
derecha jabales y osos..... ( los cuales preparamos una batida); en el
monte de la izquierda, corzos y venados, que ya han aparecido sobre mi
mesa en varios guisos.--Si optas por la pesca, el ro te brinda con
anguilas, truchas y hasta exquisitos salmones.--Eres herborizador?
Trepemos al monte de Caldas, y encontrars plantas de todos los climas,
inclusos el t y el tabaco.--Quieres flores? Pasate por el campo, y
la prdiga naturaleza te dar mil variedades de rosas y mirtos
silvestres, enredaderas, amapolas, lirios, madreselvas, violetas y
jazmines.--Deseas frutos? Desde el delicado grin, que no conoces,
hasta la sabrosa pava; desde la avellana hasta la pera de manteca, y
variadas manzanas, ciruelas riqusimas, uvas, membrillos, melocotones,
nueces y castaas, todo lo hallars en sazn.--Porque aqu reinan  un
mismo tiempo las cuatro estaciones, segn que subas  bajes,  que
camines al Norte  al Medioda. En ciertos sitios escarcha todas las
noches; en otros hace calor. Arriba, el viento seca y orea la tierra;
abajo, la humedecen constantes rocos.....

Pero la _especialidad_, la maravilla de este valle es la leche. Que
tengas tisis  tengas asma; que Madrid te haya secado la mdula de los
huesos,  debas al estudio   la disipacin una gran frialdad de
estmago....., nada te importe! Bebe leche por la maana, al medioda y
 la noche, recin ordeada, como la toma el ternero,  trasnochada y
cubierta de crema, cocida  cruda, lquida  en requesones  en
queso..... Mama  todas horas, te digo, y te nutrirs, te refrescars,
sacudirs todas las ruindades madrileas, y remudars tu sangre, tu
color, tu vida, todo tu ser!

No creas que exagero: este es el paraso[18]! Aqu no quema el sol;
aqu no moja la lluvia..... (Es decir, aunque moja, no da reumas ni
calambres.)--Ahora estamos en Agosto, y salgo sin sombrero  las once
del da  coger fruta   matar gorriones, y ni me da un tabardillo ni
me duele siquiera la cabeza.....--Ayer he sufrido  pie quieto un
aguacero de una hora, buscando en el ro el nido de un salmn, un
aguacero de una hora,  la orilla del ro, y no me he baldado.....

Oh, s! La benignidad de este clima es prodigiosa. Todos los elementos
pierden aqu su rigor y todas las bellezas del mundo ofrecen sus
encantos..... Porque nada falte, hasta puedes ver el mar, slo con
subirte al prximo monte de Collados!.....

* * *

Sin embargo, la mujer, sublimada por el cristianismo  esfera muchas
veces superior  la del hombre; la mujer, objeto siempre en nuestra
patria del culto de los caballeros, de las trovas de los poetas, de los
agasajos de los rondadores nocturnos; la mujer, reina de su casa en
Andaluca, lujosa, petimetra y holgazana  expensas del sudor del
marido, lleva aqu la parte ms dura de los trabajos agrcolas. Ella
ara, ella siembra, ella coge, ella gua el carro, guarda las vacas y
sufre todos los rigores de la intemperie..... Vselas, pues, ajadas,
feas, sucias, andrajosas, con el cuvano  la espalda y el nio dentro,
encorvadas contra la tierra, sin alio alguno en su traje ni asomos de
tocado, mientras que el hombre se pasea ufano y compuesto, colorado y
robusto, ocupado en pescar  en llevar las reses  las ferias.....

Triste condicin la de un pueblo que no rinde culto  la hermosura y
donde el amor no se levanta sobre el egosmo del ms fuerte!

* * *

El da de San Roque he asistido  las fiestas de _Somahoz_ y regaldome
con la msica y el baile del pas.

La msica es una especie de jota menos bulliciosa que las de Aragn y de
una melancola infinita.--El baile se distingue por la seriedad y
circunspeccin con que se mueven las parejas.

No hay ms instrumento que un pandero.

La copla corre  cargo de una _cantora-bastonera_, cuyo pulmn es
infatigable.

Pues bien: aun estas horas de expansin y esparcimiento, ntase la
frialdad  desdn con que el hombre del campo mira  su
compaera.--Parece como que el baile es un deber en tales das, un rito
sagrado, algo que ya se vi en el mundo antiguo. Ni sonrisas, ni
rendimiento, ni obsequiosos mimos; nada hay en esta danza que se parezca
al fandango ni  la jota. Los hombres tienen los ojos fijos en tierra, y
las mujeres en el rostro de _su seor_.

Ah! Pobres pasiegas! Cmo me explico ahora el que sus esposos las
enven  Madrid  desempear el papel de vacas de leche, convirtiendo la
bendicin conyugal y sus frutos en un oficio  granjera! Y cunto
siento haber tenido que retratarlas, en conciencia, hace pocas noches,
de la cruel manera siguiente, en una _epstola_ que dirig  nuestro
amigo Cruzada!.....

* * *

      Lnguido el Pas las hortalizas riega
    Que cultiva y se come  dos carrillos
    La famosa en Madrid hembra pasiega.
      Virasla aqu, entre chotos y novillos,
    Arar, sembrar, coger..... siempre  la espalda
    El cuvano cargado de chiquillos!.....
      , bailando en los campos de esmeralda,
    Los domingos y fiestas, la hallaras,
    Con las trenzas ms largas que la falda,
      Recios los huesos, las miradas fras,
    Y rebosando del corpio el pecho,
    Rica promesa de robustas cras.
      Mas oh clculo vil!..... Slo provecho
    Buscando en el amor, franco de porte,
    Abren  estos gaznpiros el lecho,
      Y, sin que el hijo luego les importe,
    Anuncian _leche fresca_ en el DIARIO,
    A las bellas madrastras de la corte!

* * *

Pero volvamos al baile del da de San Roque.

Los vascongados que trabajan en el ferrocarril, tocaban la flauta de boj
toscamente labrada, haciendo como quien dice rancho aparte, y bailaban 
las pasiegas con ms donaire y animacin. La luna creciente apareca ya
sobre el ocaso  presidir los patticos instantes del anochecer. Del ro
y de la selva brotaba el concierto misterioso con que las aguas, las
plantas y los animales daban su adis al da. Sonaban  lo lejos las
esquilas de los ganados y el ltimo tiro del fatigado cazador, mientras
que en las cumbres de los montes resplandeca la hoguera de los pastores
y modulaba el viento lnguidos sollozos que parecan el lejano murmullo
de Madrid.....

Pero me dirs:--Cundo llegas  _Santander_,  la capital de la
provincia, al trmino de tu anunciado viaje?

Llegar, amigo mo, cuando _acabemos_ el trozo de ferrocarril de _Los
Corrales  Torrelavega_, en que _trabajamos_ sin descanso, por medio de
apuestas y de profecas, todos los habitantes de este valle, desde la
distinguida familia constructora (inglesa por ms seas), hasta mi
humilde persona, que ha clavado ya ms de una escarpia asentando
_rails_.....--Conque ten otra semana de paciencia.


VII

ESTRENO DE UN FERROCARRIL.--CATSTROFE

* * *

Ya estbamos  media legua del fin de nuestro viaje de inauguracin:
acabbamos de entrar en el Valle de Buelna, de regreso de Santander:
slo nos faltaban cuatro minutos de marcha por la llanura, para
estrechar la mano  los que nos aguardaban ansiosos, con las botellas de
Champagne  medio abrir, y celebrar la apertura de esta seccin de la
va frrea..... Pasbamos sobre el ltimo terrapln--tambin el
_ltimo_, por haberse concludo aquella misma maana.

Esta obra tiene por la izquierda (hacia donde camos) 22 pies de
elevacin, por la derecha 35, y se alza sobre el ro Besaya, formando,
como l, una ligera curva.

De pronto, pero no sin que hubisemos notado ya cierta vacilacin en la
marcha del tren, como si se balanceasen las traviesas, sentimos una
fuerte sacudida de atrs para adelante, seguida de un grito general de
horror de las gentes que haba en los balcones de los prximos _Baos
de las Caldas_ y en las peas cercanas al ferrocarril.....

A este grito contest otro ms espantoso, que lanzamos los del tren al
ver que nos faltaba la tierra, que nuestro vagn se inclinaba al abismo,
que las maderas crujan, que la locomotora caa despeada arrastrndonos
detrs, envueltos en los materiales del terrapln.....

Del _tnder_ y de la locomotora, que iban delante de m llenos de gente,
no se vea ya nada, sino humo, polvo, fuego; agua que corra de la
caldera; las ruedas vueltas hacia arriba; las peas saltando al empuje
de la mquina, que aun quera andar despus de haber encallado en ellas;
algn hombre que se levantaba ensangrentado de debajo de aquellas
destrozadas moles, dando alaridos; y nuestro vagn, al cual le tocaba
volcar en seguida, y al que le faltaba poco para acabar de dar la vuelta
 para saltar en astillas.....

Mil muertes nos amenazaron en aquellos cuatro segundos: delante, la
caldera, que poda reventar..... (no sabamos que un rail la haba
atravesado de parte  parte);  un lado, las peas del abismo que nos
aguardaban y nuestro propio vagn que se nos vena encima; detrs, los
dems coches, que, al pararse, nos golpeaban con la velocidad adquirida;
debajo, el camino que se hunda con nosotros.....

Y luego el horror, la pena, el miedo....., la compasin por aquellas
diez  doce personas que iban delante de m, y que ya no vea, y que
supona muertas debajo del tnder y de la locomotora.....--Oh! fueron
cuatro segundos....., pero cuatro inmensidades de pensamientos, de
recuerdos, de angustias.

Las descripciones ledas de otras desgracias; la muerte imprevista; el
mundo que desaparece; la familia; los amigos; el natural arrepentimiento
del viaje; las personas que nos esperan; la fiesta frustrada; el
instinto que clama por la conservacin; el alma que condensa todo su
poder, todas sus facultades para el instante supremo, y que,
despidindose de s misma, se dice: _aqu era la muerte_.....; todo
esto y mil nimiedades que no s cmo caben en aquella situacin extrema,
mil ideas frvolas, unidas  otras muy solemnes y graves, la muleta, la
mano cortada, lo que ser uno sin dientes, la cuestin de la
inmortalidad del alma, lo que dir fulana cuando sepa lo sucedido, cmo
llegar la noticia al hogar paterno, y un punto de conformidad
cristiana, y una mirada al cielo, y la tranquilidad ms estoica, y el
miedo ms miserable: todo eso y mucho ms, resumido en una idea
multiforme, sbita, luminosa, intuitiva, llenaron aquellos cuatro
segundos, abreviatura y trmino de la existencia.

Cuando me vi en salvo, he aqu lo que observ y cmo me d cuenta de
todo lo ocurrido en tan poco tiempo.

El terrapln se haba hundido hacia la izquierda; la locomotora volc
por all, encorvando el rail sobre que gravitaba; pero, como marchaba al
mismo tiempo que caa, se encontr con el rail siguiente, que atraves
la caldera de parte  parte. Unido esto  que el Ingeniero ingls
Alfredo Jee, que haca de maquinista, tuvo tiempo _antes de morir_ de
quitar alguna fuerza  la mquina, di por resultado que la locomotora
encall en las rocas que hay al pie del terrapln, por su parte menos
elevada, y se par, no sin haber dado dos vueltas enteras en el aire y
el tnder una.

Nuestro vagn se balanceaba sobre el abismo..... Un paso ms, y cae
tambin! El siguiente estaba descarrilado; el otro sobre los rails, y el
coche de primera tan perfectamente colocado sobre la va, que las
Autoridades y personas de edad que lo ocupaban, no se enteraron desde
luego de nuestro peligro, sino que creyeron que nos habamos parado.

Los que iban en la mquina y en el tnder rodaron por la pendiente
movediza del terrapln.--Ni ellos mismos saben cmo! Los ms
afortunados quedaron en pie, y huyeron de la mole que se les vena
encima. Los hermanos Jee, que iban delante de todos, cayeron mal,  no
tuvieron tiempo de huir, y quedaron debajo de la locomotora, el uno,
Alfredo, muerto en el acto, abrasado por toda la lumbre y por el agua
hirviente de la mquina, y cogido por una rueda en medio del pecho; y el
otro, Morlando, preso entre las piernas de su hermano y una pea,
tendido boca abajo, con la cabeza y el pecho fuera de la mquina, pero
recibiendo desde la cintura hasta los pies, y especialmente en la pierna
derecha, el agua hirviendo de la caldera y el calor del hierro y de los
carbones hechos ascuas.--Contusos, ligeramente heridos  quemados,
estaban otros muchos; pero ninguno de gravedad.

Nuestro dolor al ver muerto al eminente ingeniero Alfredo Jee, y en tan
grave situacin  su hermano; nuestro asombro al encontrarnos vivos;
nuestro reconocimiento  Dios que nos haba librado; el terror del
pueblo que nos cercaba; los penosos cinco cuartos de hora que se tard
en sacar  Morlando Jee de debajo de la mquina, son cosas que no
acertara  describir.....

Mster Morlando Jee vive todava; pero fro como el granizo y sin
esperanza de salvacin.

* * *

El desgraciado muri  la noche siguiente.

Los Corrales (Valle de Buelna), 1858.




MI PRIMER VIAJE A TOLEDO


El ferrocarril de Castillejo  Toledo acaba de ser inaugurado, lo cual
significa en sustancia que la vetusta ciudad imperial se encuentra ya 
las puertas de Madrid.--De esperar es, por consiguiente, que, pues tan
rpido, cmodo y barato resulta hoy el viaje, todos los amantes de la
belleza artstica y de las glorias patrias vayan sin prdida de tiempo 
admirar con sus propios ojos aquel museo de maravillas.

En el nterin, si  bien lo tienen, dgnense leer los apuntes que yo he
hecho en mi cartera durante los dos das que acabo de pasar en la Roma
de nuestra historia; apuntes que, si no son una _Gua_ ni mucho menos,
revelan todo el entusiasmo que puede inspirar  un buen espaol,
aficionado  las artes, la noble ciudad tantas veces cantada por
Zorrilla.

* * *

_Toledo_ es un magnfico lbum arquitectnico, donde cada siglo ha
colocado su pgina de piedra. Ver  Toledo es leer  un mismo tiempo la
historia de Espaa y la historia de la Arquitectura.

Ms ricas en monumentos rabes son Crdoba, Sevilla y Granada, en obras
romanas Mrida y Segovia, en gticas los reinos de Len y Castilla la
Vieja; pero ninguna ciudad como _Toledo_ lo encierra todo; ninguna como
ella puede ostentar juntamente grandes obras de todos los tiempos y de
todos los perodos del arte. Y consiste en que Toledo es una ciudad diez
veces histrica, que diez veces ha resucitado de sus cenizas, que ha
puesto en su frente corona sobre corona, llegando al cabo  verse
investida de toda la grandeza de la historia patria.

Su fundacin, perdida en la noche de la fbula como todo lo pico, es
para unos obra de Hrcules, para otros se remonta  la fuente de los
das autnticos; al pueblo judo. Y lo mismo que la religin y el
paganismo se la disputan, ved cmo luchan despus todos los invasores de
Espaa por engrandecerla.....

Ah! no todos: que si bien es verdad que los brbaros del Norte la
respetaron hace quince siglos, no es menos cierto que los franceses del
siglo XIX quemaron y destruyeron sus alczares y templos.

De cualquier modo, Toledo ha sido la ciudad bien amada de los siglos. La
antigua Carpetania la cuenta entre sus pueblos patriarcales, Roma entre
sus colonias, entre sus esclavas los alanos, entre sus reinas los godos.
En ella busca amparo el naciente Cristianismo, y los renombrados
Concilios toledanos enaltecen su fama en todos los pueblos visitados por
los Varones Apostlicos. Asentar en ella luego Rodrigo su corrompida
corte, y la avasallarn despus los rabes..... Pero Toledo no habr
muerto todava. Aun ser corte de los grandes Alfonsos, amparo de los
errantes judos, mansin de Isabel la Catlica y Carlos I de Espaa,
cuna, en fin, de los primeros albores de libertad en tiempo de las
Comunidades de Castilla.

Pues bien: toda esta grandeza, todo este poder, toda esta fortuna estn
escritos en sus innumerables monumentos. En ms de una torre
desmantelada,  que sirvieron de cimiento ruinas de la dominacin de
Roma, hay ventana que fu primero ajimez rabe, despus ojiva gtica,
luego nicho del Renacimiento, y que hoy es balcn adornado de flores 
que se asoma la hija del campanero. En l veis borrados los junquillos y
doseletes; notis el rastro del arco estalacttico, echis de ver un
resto de friso greco-romano, y acaso encontris algn extravagante
delirio de Churriguera; todo revuelto y remendado, pero todo elocuente
y revelador de pasados destinos.

La _Catedral_, sobre todo, es la urna cineraria de las grandezas
espaolas. Cada perodo de civilizacin ha grabado en ella su nombre:
cada generacin ha dejado el polvo de sus hroes.--Crzase con
melanclico orgullo aquel museo en que todos nuestros artistas han
labrado una columna, colgado un cuadro  tallado un santo de madera;
donde cada conquistador ha depositado las banderas de su ejrcito y los
trofeos tomados al ejrcito vencido; donde los reyes han buscado
sepultura, as como los poetas y los poderosos; donde uno dej sus
alhajas, otro su librera, este su espada y su armadura, aquel las obras
de su ingenio. Parece la Catedral, considerada de este modo, una matrona
antiqusima, una venerable abuela,  la cual cada uno ha contado sus
tristezas, confiado sus secretos, legado su gloria, pedido consejo en la
desgracia y debido una oracin en la hora de la muerte.

All duermen Enrique de Trastamara, el rey fratricida; all los santos y
los arzobispos que guerrearon contra los moros; all los mismos
arquitectos que sucesivamente, durante muchos siglos, fueron
construyendo la Catedral; all D. lvaro de Luna, el soberbio enemigo
del feudalismo, y D. Enrique III el _Doliente_, y D. Juan I, y famosas
reinas, y capitanes, y prelados, y damas hermossimas, que reinaron en
famosos torneos; all estn las banderas cogidas  los agarenos en cien
batallas, y las perlas y los diamantes acumulados por los judos, y los
frescos de Jordn, y las esculturas de Berruguete, y verjas de cien
autores, todas de un mrito asombroso, y mil reliquias, mil ex votos,
mil preciosidades autnticas, histricas, paleogrficas, artsticas.

Lo repetimos: la _Catedral_ es un museo, un archivo, una biblioteca
inmensa, donde el artista, el poeta, el arquelogo, el historiador,
todos los que aman el pasado, encontrarn inagotables tesoros.

Pues si la consideramos ya como edificio, como obra de arquitectura,
como templo gtico, qu nuevas maravillas, qu riqueza, qu
grandiosidad, qu excelsitud!.....

All est toda la historia del estilo gtico, desde el godo, anterior 
la invasin de los brbaros, hasta el gracioso y puro del siglo XIII.
All hay portadas ms bellas que las de Nuestra Seora de Pars y que
las elegantsimas de las catedrales de Burgos y Sevilla; all atrevidas
bvedas, vistosos rosetones, areos doseletes, casetones cuajados de
estatuas en miniatura, vidrieras de colores que filtran dulcemente la
luz del cielo, y mil y mil molduras y archivoltas que entretienen la
vista y la imaginacin por su interminable variedad.

La primitiva iglesia fu fundada por San Eugenio, y sobre ella bordaron
los moros una gran mezquita. Reconquistada la ciudad, San Fernando no
quiso que en la Catedral toledana hubiese ni tan siquiera huellas de los
infieles, y la destruy hasta los cimientos, poniendo en aquel mismo
sitio la primera piedra del templo actual. Doscientos cincuenta aos se
tard en construirlo, y todava hoy se sigue trabajando en pormenores de
ornamentacin.....

Pero no me es dado proseguir, ni tampoco me queda tiempo de bosquejar,
como quisiera, otros monumentos de _Toledo_.....--Esta rapidsima resea
ha de publicarse dentro de dos horas, y los cajistas me van quitando de
las manos las cuartillas segn que las escribo de primera intencin.

Dejo, pues, para cuando est ms despacio, suponiendo que llegue 
estarlo alguna vez, describir la iglesia y claustro de _San Juan de los
Reyes_....., sobre todo el claustro, que parece un jardn de piedra,
medio destrudo por una tempestad.....--Ah, franceses!..... Cmo no
mors de bochorno, al pensar que destrozasteis aquellos primores
artsticos?

Tambin siento mucho no poder hablar detenidamente del cesreo _Alczar_
que sirve como de corona mural  _Toledo_, pues que se eleva sobre la
ms alta cumbre de la ciudad. Baste decir que es una obra digna de
Carlos V, de Alonso de Covarrubias y de Juan de Herrera. El gran
Emperador mand edificarlo en aquel eminente paraje, donde yaca en
ruinas el viejo Alczar que habitaron los grandes Alfonsos.....; y es
fama que, siempre que bajaba  suba la monumental escalera, se paraba
en su gran meseta y deca:--_Slo aqu me creo verdaderamente
Emperador._

En fin: un tomo entero no bastara para resear todo lo que hay que ver
en _Toledo_, desde que se la descubre, escalonada en aquella especie de
erguida pennsula,  corpulento promontorio ceido por el profundo Tajo,
y se comienza  subir la spera cuesta, y se pasa el venerable _Puente
de Alcntara_, y se penetra por la histrica y bellsima _Puerta de
Visagra_, hasta que se recorre aquel ddalo de torcidas calles arbigas,
y se baja por el lado opuesto, y se vuelve  salir al campo por el
_Puente de San Martn_.--Sinagogas; mezquitas; alminares que sirven de
torres  iglesias cristianas; _Puertas_ tan notables como la del
_Cambrn_, que compendia toda la historia de _Toledo_, pues en ella han
puesto mano Wamba, los moros y Carlos V, ennoblecindola ms y ms con
cada restauracin; ruinas de _Palacios_ tan interesantes,
respectivamente, como los que habitaron D. Pedro el _Cruel_ y D. Enrique
de Trastamara; murallas del tiempo de D. Rodrigo; el _Bao de la Cava_;
la _Capilla mozrabe_ de la Catedral; la gran _Fbrica de Armas_, donde
se siguen forjando y templando espadas como las que nos valieron tantas
victorias en otros das; _El Cristo de la Vega_ de la leyenda de
Zorrilla; la romntica Plaza del _Zocodover_; la _Posada de la Sangre_,
contempornea de Don Quijote; qu s yo cuntas cosas me han
entusiasmado durante mi estancia en _Toledo_!.....

Citar nicamente, para concluir, mis ltimas emociones en la que
llamar _nuestra ciudad eterna_.

Haba llegado el momento de regresar  Madrid, al mundo de la poltica y
de los negocios.....

La tarde era tempestuosa..... Negras nubes y remotos truenos amenazaban
 los toledanos con una gran tormenta.

Tena yo resuelto de antemano que mi ltima visita sera para la
_Catedral_, donde ya haba estado lo menos ocho veces en el espacio de
dos das.....--Deseaba despedirme all solemnemente de TOLEDO.

Mi compaero de viaje y querido amigo el insigne msico D. Mariano
Vzquez me esperaba en la gran Baslica, enteramente solo, sentado
delante del magnfico rgano llamado del Den, arrancando de su hondo
seno solemnes y patticos gemidos.--Tocaba la _Marcha fnebre en la
muerte de un hroe_, escrita por Beethowen el da que supo que
Bonaparte haba descendido hasta el extremo de coronarse
Emperador.--El sacristn se haba prestado tambin  ejercer el oficio
que no era el suyo, encargndose de los fuelles.....

Las bvedas de la Catedral temblaban ante aquella tempestad de armona
que lanzaba el poderoso instrumento. Las ltimas luces de la tarde
penetraban desfallecidas por los calados rosetones, dando fantsticos
contornos  las figuras pintadas en los vidrios.--Abajo, en el templo,
estaba yo solo.....

El canto de gloria y de muerte que exhalaba el rgano, caa sobre
tantas sepulturas, sobre tanta grandeza desvanecida, sobre tanta
soberbia humillada, como un sufragio  como un anatema?..... No s!

Perdido yo en la sombra de aquellas fras y solitarias capillas, crea
que el _hroe_ muerto de la composicin de Beethowen era el _honor
espaol_.

A lo lejos me pareci oir las carcajadas de la moderna corte de Espaa,
confundidas con las risas de desprecio de los riffeos, de los mejicanos
y de los poseedores de Gibraltar. Hasta cre sentir ruido de mejillas
abofeteadas, y nuevas risas, y crujidos de huesos que se removan
indignados bajo las losas de los sepulcros!

Los extranjeros nos insultan!.....--gritaba una voz en los
aires.....

El rgano haba callado. Levant la frente, y quise huir..... Pero ya
era de noche, y las tinieblas me rodeaban.--Lleg en esto mi amigo, y me
sac de la Catedral.

Una furiosa tormenta estaba descargando sobre _Toledo_..... Pero se
acercaba la hora de partida del tren, y tuvimos que salir  escape entre
la granizada y el huracn, como almas que se lleva el diablo.

Tres horas despus me hallaba en el caf Suizo de Madrid.

Junio de 1858.




EL ECLIPSE DE SOL DE 1860


Doy fe de haberlo visto con mis propios ojos, ayer  18 de Julio, de dos
 tres de la tarde, desde las venerandas ruinas de Sagunto,  sea desde
lo alto del castillo de Murviedro.

Con este solo fin haba salido la vspera de la villa y corte de las
Espaas en el tren correo. Al pasar por Valencia se me agregaron, segn
estaba convenido, algunos poetas de las mrgenes del Turia, con quienes
me liga antigua amistad, y todos juntos llegamos al castillo una hora
antes de la anunciada por el Calendario para el comienzo de la gran
tragedia celeste.

En aquel histrico lugar, donde comenzaba la zona en que sera
_totalmente_ visible la catstrofe, no se hallaba constituda ninguna
comisin de astrnomos, armada de instrumentos, con objeto de hacer la
autopsia al astro-rey luego que muriese....., y por eso mismo habamos
determinado mis amigos y yo establecer all nuestro observatorio
potico, ganosos de experimentar en el momento solemne todas las
emociones dramticas y religiosas de la inocencia  de la
ignorancia.....--Estbamos, pues, solos con el _coro trgico_, y el coro
trgico se compona de labriegos del pas..... De aquellos labriegos
que rara vez suben  la antiqusima fortaleza, pero siempre para honra y
gloria de Espaa!

As lo pensaba yo al ver al actual pueblo saguntino subir desde la villa
 la ciudadela. Pensaba en el da que sus antepasados subieron por
aquellas mismas rampas talladas en la roca, y no volvieron  bajar, sino
que perecieron heroica y voluntariamente, dando al hroe cartagins el
ms grande espectculo de patriotismo que registra la historia: 
recordaba aquel otro da, casi de nuestro tiempo, en que las tropas de
Napolen se estrellaron una vez y otra contra aquel ruinoso baluarte,
guarnecido por un puado de valientes, que acababan de dejar el arado
para subir  defender  costa de su vida el _muro viejo_ (Murviedro).

A la verdad, estas consideraciones histricas eran muy adecuado prlogo
al pico suceso que aguardbamos. Todo ello tena dimensiones homricas;
y como el cielo, la tierra y el mar que se desplegaban ante nuestra
vista eran los mismos de hace veintids siglos, hubo momentos en que
perd toda conciencia del tiempo,  en que confund lo pasado con lo
presente, y aun con lo futuro, que era el eclipse.....

A mis pies vea, por una parte, las imponentes ruinas del _Anfiteatro
romano_; por otra, la villa actual; alrededor, una verde llanura poblada
de algarrobos, olivos y moreras, y ms lejos el azul Mediterrneo, 
suaves cordilleras de montaas que delineaban, por decirlo as, un
magnfico y resplandeciente horizonte.

El da estaba sereno y caluroso. El sol inundaba de luz las soledades
del espacio, animando y engrandeciendo el vastsimo paisaje. Largos y
montonos zumbidos de cigarras y de otros insectos voladores poblaban el
aire de un sordo y sooliente murmullo, que convidaba  la siesta.
Callaban las aves, adormecidas por el calor, y callaban tambin los
hombres, atentos al deicidio que se preparaba en los cielos.

A la izquierda, y precisamente donde empezaban  amontonarse algunas
cenicientas nubes, divisbase un rompimiento de la cordillera, que me
dijeron daba paso al _Desierto de las Palmas_.--All, lo mismo que en
otros parajes de la Pennsula, miles de humanos seres, olvidados de las
agitaciones y mezquinos intereses de esta vida, estaban como nosotros en
expectacin del fenmeno celeste; unos llevados de amor  la ciencia,
otros de culto  lo maravilloso, quienes del miedo, quienes de mera
curiosidad.

En lo que  m toca, yo consideraba en aquel instante al gnero humano
de un modo que no lo haba considerado nunca: no ya como una especie
privilegiada que cumple estos  aquellos destinos en el mundo; no como
_actores_ del gran teatro del universo; no como los personajes
principales del largo drama que llamamos Historia, sino nicamente como
_espectadores_ alojados en un pequeo planeta, como simples pobladores
de nuestro globo, como accidentes de la creacin, como testigos de la
marcha misteriosa de mil mundos. Las ciencias, la poltica, la
filosofa, los odios, las ambiciones, el amor, la guerra, el infortunio,
todo lo que constituye nuestra cotidiana vida, haba perdido su inters
en aquel momento. Todos los hombres resultaban iguales. Un poder
superior, la incontrastable fuerza que rige los orbes, les haca pensar
en cosas ms grandes que la sociedad y que la civilizacin. Qu eran,
qu podan ser las potestades humanas, cuando mundos enteros aparecan
como frgiles barquillas perdidas en el infinito espacio, y se les vea
navegar  merced del potente soplo que los empuja por sus misteriosos
derroteros?

Eran ya las dos....., la hora anunciada y esperada hace tanto tiempo por
los astrnomos.

El eclipse haba principiado; pero aun no se perciba alteracin alguna
en la luz del sol.

A eso de las dos y media empezaron  palidecer las nubes, mientras que
el mar se pona cada vez ms sombro.

La luz del sol era blanca como la de la luna, y la sombra de los cuerpos
intensamente negra, pero de vagos contornos.

El cielo estaba despejado; la atmsfera difana. El sol se hallaba en
el medioda; y, sin embargo, se aproximaba la noche!

Nuestros semblantes se iban poniendo lvidos..... Una claridad fnebre,
que ya no era semejante  la de la luna, sino  la de la luz elctrica,
alumbraba fantsticamente la ciudad y las ruinas del Anfiteatro.

Las nubes tomaban un color gris como el de la ceniza. El mar continuaba
obscurecindose.....

Y nada de esto se pareca al anochecer!..... Lo imponente era el ver
que all, en las regiones superiores del cielo, segua siendo de da,
mientras que en la infortunada tierra y en su atmsfera cunda la
obscuridad. Es decir: que la luz del cielo no llegaba ya  la tierra!

Por lo dems,  la simple vista no se notaba todava alteracin alguna
en el disco del sol. Ciertamente, casi todo l estaba eclipsado; pero el
ligero limbo que aun se perciba, irradiaba el suficiente fulgor para
ocultar  nuestros dbiles ojos la gran sombra que ya amenazaba
sepultarlo.

Tenemos, pues, que el sol reverberaba en el cenit; que el cielo,  sea
el espacio  que no alcanzaba la sombra de la luna, segua inundado de
luz como antes del fenmeno, y que, sin embargo, la noche caa sobre la
tierra, sbita, aceleradamente ya, sin gradacin ni crepsculo, como si
nuestro planeta hubiese tenido luz propia y un soplo del Hacedor la
hubiera apagado repentinamente.

En esto--(todo lo que ya diga sucedi en menos de un segundo)--en esto
expira instantneamente el ltimo fulgor; cambian de aspecto todas las
cosas; vense lucir dos estrellas cerca del astro agonizante; levntase
un espantoso viento; hace fro; corren las nubes; ennegrcese el mar;
camina la sombra  nuestros pies; parece que se desquicia el cielo, como
cuando se muda una decoracin en el teatro; muere el sol....., y
sustityele un astro nunca visto, un meteoro fnebre y grandioso, ms
bello que todo lo imaginado por el hombre!.....

Un grito de terror sale de mil pechos. Las gentes sencillas que nos
cercan creen indudablemente que se acaba el mundo..... Pero, al ver que
el sol ha sido reemplazado por aquel fenmeno tan hermoso y
sorprendente, nuevo alarde del poder y de la sabidura del Eterno,
prorrumpe en un aplauso, en un viva, en un _bravo_, en una aclamacin
frentica y entusiasta.....

Este singular y tierno aplauso al Autor de la naturaleza, pone las
lgrimas en mis ojos..... El espectculo de la _conjuncin_ eriza los
cabellos..... El cuadro que me rodea, la hora, el sitio, todo contribuye
 horrorizarme,  conmoverme,  levantar mi espritu,  revelarme la
inconmensurable grandeza de Dios.

El Glgota, tal como se le pinta  las tres de la tarde de aquel
tremendo y glorioso da en que muri Jess; el Juicio Final, profetizado
por el _Apocalipsis_; el Diluvio, Pompeya, los terremotos
americanos.....; yo no s cuntas y cun extraas cosas pasaron por mi
imaginacin.

Entretanto....., qu maravillosa, qu sublime apariencia la de los
cielos!

El _astro_ que haba sustitudo al sol, dirase que era su catafalco, su
iluminado tmulo, su _capella ardente_.--Imaginaos un cielo sombro, y
en medio de l una gran placa negra y de oro, una enorme estrella
esmaltada..... Yo no s cmo os lo diga!.....--Imaginaos el disco de la
Luna, negro como el azabache, y en torno suyo una orla de lumbre formada
por la irradiacin del sol, que est detrs. De esta orla parten
divergentemente cuatro  cinco rfagas de plata y oro, como los
destellos que vemos en las aureolas de los santos gticos.--Era, pues,
un astro de luto; el cadver del sol; la luz vestida de negro.--Sol y
luna formaban un solo cuerpo, engendro misterioso que representaba  la
vez el da y la noche.....

--Oh Dios (pensbamos todos en aquel momento)! Cun infinito es tu
poder! Cuntas nuevas maravillas pudieras crear, aun despus de haber
llenado de ellas tantos mundos! Qu habr que se iguale  la ltima de
las cosas, si t pones en ella tu mano augusta!

Poco ms de dos minutos, que nunca olvidarn los mortales que han
presenciado esta gran tragedia, dur el eclipse total.--El pueblo segua
aclamando  Dios, con los brazos alzados al cielo, con las lgrimas en
los ojos.....

La obscuridad no era tanta que dejsemos de vernos unos  otros.....
Pero de qu manera! Qu fatdica luz en nuestras frentes! Qu
lobreguez en las nubes! Qu aparente movilidad en el suelo que
pisbamos!

De pronto cae de aquel extrao fenmeno un borbotn de luz, un ro de
oro, un torrente de fuego que inunda instantneamente toda la enlutada
atmsfera.....

Un nuevo aplauso, un nuevo grito, mil y mil bendiciones  Dios pueblan
el espacio.

--El SOL! El SOL!--exclamamos todos con amorosa alegra.

--Bendito sea Dios! Bendito sea Dios!--repetimos, llenos de gratitud y
de entusiasmo.....

Y hay otro cambio sbito en la naturaleza, y tierra y cielos mudan de
color como por encanto, y la mar vuelve  aparecer, y las estrellas se
ocultan, y el sol recobra su soberana--con gran contentamiento de
nuestros corazones, apenados un punto al ver vencido tan glorioso y
potente astro por el ms dbil y mezquino de los mil que alimenta y
vivifica su bienhechora llama......

Valencia, 1860.




CUADRO GENERAL DE MIS VIAJES POR ESPAA


I

EXPLICACIN PREVIA

Adems de la media docena de _viajes_ cuyo relato circunstanciado
acabis de leer, tal y como lo escrib  su debido tiempo, y adems
tambin de mi expedicin  la _Alpujarra_, que forma tomo aparte en la
presente coleccin de mis OBRAS, he realizado otras muchsimas
correras, ms  menos poticas, por esta bendita tierra de Espaa,
donde me cupo la honra de nacer, y donde, dicho sea entre parntesis,
protesto vivir y morir  uso y estilo de mis difuntos padres, aunque
cada da se invente un nuevo Paraso terrenal al otro lado de los
Pirineos.....--Pero acontece, amigos lectores, que todava no he tenido
ocasin, ni hoy la tengo, de escribir la relacin de tales andanzas, y
por consiguiente, nada digo en este tomo acerca de Andaluca, Murcia,
Valencia, Aragn, Navarra, las Provincias Vascongadas y otros
territorios que han sido tambin objeto de mis peregrinaciones.

Espero en Dios, sin embargo, que algn da podr suplir este hueco,
escribiendo una segunda parte de la presente obra, bajo el ttulo de MS
VIAJES POR ESPAA; y, entretanto, voy  trazar aqu una especie de
ndice  cuadro sinptico de todos esos mis no escritos _viajes_,  sea
de ese mi futuro libro, como anticipado homenaje de amor  pueblos y
regiones que, por ms  menos tiempo, fueron teatro de la tragicomedia
de mi vida, y tambin para que ni por un momento resulte que he dejado
de agradecer ninguno de los goces y aprovechamientos que plugo  Dios
consentirme, durante mi estancia en su finca de recreo llamada _La
Tierra_, , ms bien dicho, durante este incomprensible y rpido viaje
que, hasta parados y aun dormidos, estamos siempre haciendo los hombres,
desde el misterioso reino que hay antes de la cuna, al no menos
misterioso que hay ms all del sepulcro.

Echaris de menos en el siguiente _Cuadro general_ algunas visitas (que
por ningn concepto he debido dejar de hacer antes de morirme) 
territorios enteros tan importantes como Catalua, Asturias y Galicia, y
 tal  cual provincia suelta de otros antiguos reinos de Espaa.....
Pero amigo! me cans y me cas: la primitiva fuerza centrfuga de mi
carcter se convirti en centrpeta tan luego como tuve casa y hogar; y
desde entonces slo he viajado lo puramente indispensable, ya
comprometido por algn amigo,  ya  remolque de alguna prosaica
obligacin.--Quiero decir con esto que, llegado  cierta edad   cierto
estado de nimo, mi antiguo afn de esparcirme, de ver, de ser visto, de
correr mundo, de presenciar cuantos sucesos notables ocurran en mi
tiempo (afn que me haba llevado  todo linaje de inauguraciones y
espectculos,  ver ajusticiar reos,  la primera Exposicin Universal
de Pars,  la guerra de frica,  la transfiguracin de Italia en un
solo Estado,  la zona en que el eclipse total de sol de 1860 fu
visible, etc., etc.), se troc en una invencible tendencia  recogerme,
 concentrarme,  aislarme,  vivir en mi casa, con mi familia y con mis
libros, y que, por consiguiente, no pasaron de proyectos infinidad de
excursiones que tena pensado hacer, no slo por el suelo patrio, sino
por toda la redondez de la tierra.....

Portugal, Egipto, el Cabo de Buena Esperanza, los Santos Lugares,
Sumatra, Grecia, Mjico, Laponia....., qu s yo cuntas regiones
pensaba visitar y haba ya estudiado en mapas y libros!..... Qu s yo
cuntas curiosidades se me han quedado sin satisfacer y cuntos anhelos
sin cumplir, para otra vez que vuelva  este planeta, aunque ello sea el
propio da del Juicio Final!.....--Baste saber que, entre mis planes
juveniles, entraba escribir una novela,  ms bien cuatro novelas en
una, con el ttulo de _Los cuatro puntos cardinales_, cuyos estudios
para la parte del _Norte_ dieron origen  _El Final de Norma_, _Los ojos
negros_, _Un ao en Spitzberg_ y otros escritos mos que tienen por
teatro los hielos boreales.

Conque terminemos ya este prlogo  eplogo, y entremos en la
enumeracin ordenada y cronolgica de todas mis caminatas _por Espaa_.


II

NDICE CRONOLGICO


=1846= y =1847.= Viajes en burro de _Guadix_ al _Marquesado del Cenet_ en
busca de las sombras de los Moriscos;

De _Guadix_  las grutas estalactticas de los Baos de _Alicn de
Ortega_,

Y de _Guadix_  _Granada_,  graduarme de bachiller en filosofa.

* * *

=1854=. Viaje en galera de _Guadix_  _Almera_, en dos jornadas, haciendo
noche en _Doa Mara_, donde hubo baile.--Pintura de Almera y de sus
moradores.

* * *

Viaje en diligencia de _Granada_  _Mlaga_.--Disertacin sobre las
antiguas y monumentales diligencias.--Mlaga y los malagueos.

* * *

Viaje en vapor de _Mlaga_  _Cdiz_, con arribada  _Algeciras_, por no
poder pasar el Estrecho.--Disertacin contra _Gibraltar_.--Un mes en
_Cdiz_.

* * *

Viaje en vapor de _Cdiz_  _Sevilla_.--Descripcin de la llegada 
_Sevilla_ por el ro, indicada ya en EL FINAL DE NORMA.--Entre _Sevilla_
y _Triana_: meditacin en un puente que ya no existe, por habrselo
llevado el agua.....

* * *

Viaje en diligencia de _Sevilla_  _Madrid_, con un vistazo de tres
horas  _Crdoba_.--Consideraciones acerca del ferrocarril de _Madrid_ 
_Aranjuez_, nico que entonces llegaba  la Villa y Corte.

* * *

De _Madrid_  _Granada_ por _Jan_, con un tratado sobre la _Mancha_,
_Despeaperros_ y la _Cara de Dios_.

* * *

Segundo viaje de _Granada_  _Mlaga_, por _Alhama_ y _Vlez-Mlaga_, 
caballo, haciendo etapas militares de  tres leguas.--Complicaciones
polticas de aquellos tiempos.

* * *

=1855.= Viaje de _Madrid_  _Segovia_.--_Segovia_ en invierno.--Un mes de
vida cenobtica.--Visitas nocturnas al Acueducto.

* * *

De _Madrid_  _Bayona_, en diligencia, por _Valladolid_, _Burgos_ y las
_Provincias Vascongadas_.--Cuatro palabras, como digresin acerca de
_Burdeos_, _Tours_, _Orleans_, _Pars_ y su _Exposicin_ de 1855.

* * *

De _Bayona_  _Madrid_, por _Elizondo_, _Pamplona_ y _Soria_, en
diligencia, con su correspondiente discurso acerca de las ruinas de
_Numancia_.

* * *

Nuevo viaje de _Madrid_  _Granada_ y _Guadix_, en compaa del clera
morbo, y de _Guadix_  _Granada_ y _Madrid_, en compaa de dos
seoritas muy guapas.

* * *

De _Madrid_  _Cuenca_.--Viaje inverosmil,  maldita la cosa,  sin
razn ni pretexto alguno, en compaa de tres poetas
desocupados.--Hermosura especial de _Cuenca_, donde corrimos peligro de
muerte.

* * *

=1856.= De _Madrid_  _Trillo_.--Conferencias con el Tajo, all todava
muy joven, y con la Luna, que aquellos das se hallaba en creciente.

* * *

Primer viaje  _Valencia_, por _Albacete_, yendo en diligencia desde
_Tembleque_ hasta _Almansa_.--_Alcira!_, _Jtiva!_,
_Valencia!_--Quince viajes matutinos al _Grao_,  comer meln, remedio
infalible contra la ictericia.--Recuerdos de Ronconi.

* * *

De _Valencia_  _Tembleque_, y de _Tembleque_  _Guadix_.--Historia de
una docena de perdices escabechadas.--De _Guadix_  _Madrid_, en
vsperas de Navidad, todo el camino cubierto de nieve.....

* * *

=1858.= De _Madrid_  _Alicante_, en ferrocarril, con la corte, cuando S.
M. la Reina Doa Isabel II inaugur esta lnea.--Las alicantinas.--El
bosque de palmeras de _El Porquet_.

* * *

De _Alicante_  _Valencia_, por mar, en un buque de guerra.--Sinfonas
de caonazos.--Del alumbrado que se usa en el mar cuando por l viajan
de noche personas Reales.

* * *

De _Valencia_  _Madrid_, despus de haber presenciado en _Valencia_
extraordinarios festejos, inclusas dos Exposiciones de mujeres y una de
flores.

* * *

De _Madrid_  _Toledo_, primer viaje, cuando se inaugur la va frrea.
(Inserto, no completamente, en el presente tomo.)--Episodios cmicos de
la ceremonia oficial.

* * *

Viaje  caballo  todo lo largo del _Canal de Isabel II_ hasta el
_Pontn de la Oliva_, donde conoc al _Lozoya_ en su primitivo estado
salvaje.--Vuelta  _Madrid_, pasando por _Hiendelaencina_, donde baj 
un pozo de no s cuntos cientos de varas.

* * *

Viaje  _Santander_, haciendo alto en _Valladolid_ y en el _Valle de
Buelna_. (Includo en el presente volumen, aunque no por
entero.)--Recuerdos de _Ontaneda_ y _Viesgo_, y descripcin de
_Santander_.

* * *

=1859.= De _Madrid_  _Guadix_.--Las fiestas del Corpus en _Granada_.--De
_Guadix_  _Madrid_, en vsperas de la guerra de frica.--Se declara la
guerra.

* * *

De _Madrid_  _Mlaga_, con el Estado Mayor del tercer Cuerpo del
Ejrcito.--Siento plaza de soldado.--Bailes y fiestas en los altos
crculos malagueos.

* * *

De _Mlaga_  _Ceuta_, y de _Ceuta_ al _Campamento del Tarajar_. (Viajes
escritos en mi DIARIO DE UN TESTIGO DE LA GUERRA DE FRICA.)

* * *

=1860.= Del _Campamento del Tarajar_  _Tetun_, pasando por
_Castillejos_, _Ro Azmir_, _Cabo Negro_, _Fuerte-Martn_,
_Guad-el-Gel_ y los _Campamentos moros_. (Referencias al susodicho
DIARIO.)

* * *

_Marzo._--De _Tetun_  _Cdiz_, y de _Cdiz_  _Sevilla_ y _Crdoba_,
haciendo escala de algunas horas en estas tres ciudades.

* * *

De _Crdoba_  _Madrid_, en cuyo camino me alcanza y deja atrs la
noticia de que la paz se ha firmado.

* * *

_Mayo._--Tres das en _Aranjuez_.--Esprragos, flores y fresa.

* * *

_Junio._--Quince das en _El Escorial_.--Cdices y sepulcros.

* * *

_Julio._--Viaje  _Sagunto_ (publicado en este tomo)  ver el _Eclipse
total de sol_ con varios literatos de Valencia.

* * *

_Agosto._--Un mes en _La Granja_,  sea en el _Real Sitio de San
Ildefonso_.--La Arcadia de los cortesanos.--De cmo se pescan truchas 
bragas enjutas.--La _Boca del Asno_.--Mesas giratorias parlantes.

* * *

_Septiembre._--De _Madrid_  _Valencia_, en donde me embarqu para
_Francia_, _Suiza_  _Italia_. (Viajes descritos minuciosamente en mi
libro DE MADRID  NPOLES.)

* * *

=1861.= _Febrero._--De _Hendaya_  _Madrid_.--Estreno del ferrocarril de
_Burgos_  _Valladolid_, y ancdota burgalesa.--Un vuelco de diligencia
en lo alto del Guadarrama,  las doce de la noche y nevando.

* * *

_Marzo._--Segundo viaje  _Toledo_.

_Abril._--De _Madrid_  _Granada_ y _Guadix_.--La primavera _de los
bailes_ en _Granada_.--Diez leguas  galope la maana del da de San
Pedro.

* * *

_Julio._--Segundo viaje de _Guadix_  _Almera_, de noche,  caballo y
con ladrones.

* * *

_Octubre._--De _Guadix_  _Madrid_.

* * *

=1862.= _Abril._--Tercer viaje  _Toledo_.

* * *

_Agosto._--Vida militar en el cuartel de _Legans_ con el teniente
coronel D. ngel Mara Chacn.

* * *

Triste expedicin al _Molar_ y _Guadalix de la Sierra_ en busca de un
amigo que haba enfermado mortalmente en una cacera.

* * *

_Septiembre._--Ocho das en las _Navas del Marqus_.--La duquesa ngela
de Medinaceli y sus pinares de Guadarrama.

* * *

=1863.= (El ao de las muertes.)--_Enero._--Viaje  _Guadalajara_, donde
muri mi amigo Villanueva.

* * *

_Febrero._--De _Madrid_  _Guadix_, cuando muri mi padre.

* * *

_Marzo._--De _Guadix_  _Madrid_, llamado por Pastor Daz, moribundo.

* * *

_Junio._--Viaje  _Alicante_,  la inauguracin del vapor _Prncipe
Alfonso_, primero de la _Compaa Trasatlntica_ de D. Antonio
Lpez.--Del apuro en que nos vimos cuatro amigos en una cscara de nuez.

* * *

_Julio._--Nuevo viaje  _Viesgo_ y _Santander_.--Algunos versos inditos
de Ros de Olano y mos.

* * *

_Agosto._--De _Santander_  _Bilbao_, por _Santoa_ y las
_Encartaciones_.--Recuerdos de Antonio Trueba.--Paseos con el mismo, en
_Bilbao_.--El Puente de Luchana y la casa donde muri Zumalacrregui.

* * *

_Portugalete._--Baos de mar.....--Primeros sntomas matrimoniales.

* * *

_Septiembre._--Vuelta  _Madrid_, dejando institudo  mi favor el censo
por Nochebuena de un pavo anual salamanquino, que llevo veinte aos de
cobrar.

* * *

_Octubre._--Viaje electoral  mi tierra.--Cambio de ideal del quijotismo
potico.--Plagio  Aben-Humeya preparando unas elecciones en los
partidos de Guadix y de Iznalloz.

* * *

_Noviembre._--Regreso  _Madrid_.--Todo se ha perdido menos el honor!

* * *

=1864.= _Marzo._--La acostumbrada peregrinacin  _Toledo_ en Semana
Santa.

* * *

_Abril._--La peregrinacin  _Guadix_, casi anual tambin,  ver  mi
madre.

* * *

_Junio._--Correras  caballo por veinte pueblos de los montes de
_Guadix_  _Iznalloz_.--Recuerdos de _Montegcar_.--La vida del
candidato, ya indicada en mi novela _La Prdiga_.

* * *

_Agosto._--De _Granada_  _Almucar_, por _Motril_, primero en
diligencia, despus embarcado, luego en mulo y finalmente
andando.--Recuerdos de _Almucar_.

* * *

_Septiembre._--De _Almucar_  _Granada_, primero  caballo y luego en
coche.--De la diferencia que existe entre las jamugas y las artolas, con
otros sntomas matrimoniales.

* * *

_Diciembre._--Heroicidades en miniatura.--De _Granada_  _Iznalloz_, de
_Iznalloz_  _Guadix_ y de _Guadix_  _Granada_.--Triunfal regreso de
_Granada_  _Madrid_, ya diputado, pero todava soltero.

* * *

=1865.= _Marzo._--El consabido viaje  _Toledo_ por Semana Santa.

* * *

_Septiembre._--El consabido viaje  _Guadix_.

* * *

_Noviembre._--Otras elecciones.--Correras por la deliciosa vega de
_Granada_.--_Santaf_, vista muy despacio.--De cmo no fallaron los
susodichos sntomas matrimoniales.

* * *

=1866.= _Febrero._--De _Granada  Madrid_, muy bien acompaado para
siempre.

* * *

_Diciembre._--De _Madrid_  _Francia_, desterrado de Real
orden.--Circunstancias agravantes del caso.--En Pars, solo, y sin
cartas de Espaa.--Biarritz en invierno.--Viajes de tapadillo  la
frontera de Espaa.

* * *

=1867.= De _Francia_  _Granada_, sin hacer noche en _Madrid_.--Nace en
_Granada_ mi hija Paulina.

* * *

Ao y medio de confinacin poltica en _Granada_.--Escapatorias 
_Guadix_.

* * *

=1868.= _Septiembre._--De _Granada_  _Aguilar_, en camino de hierro.--De
_Aguilar_  _Crdoba_, en calesa, por estar el ferrocarril cortado.--De
_Crdoba_  _Sevilla_, en tren insurrecto.--De _Sevilla_  _Crdoba_,
con el cuartel general del Duque de la Torre.--De _Crdoba_  _Alcolea_,
 caballo.--De _Alcolea_  _Andjar_, con Ayala y Gmez Diez, de noche,
en tren clandestino, con bandera y mensaje de paz, recogiendo heridos en
estaciones solitarias.--Plan de un libro poltico, que tal vez escriba
algn da.

* * *

_Octubre._--De _Alcolea_  _Madrid_ con el cuartel general del Duque de
la Torre.--Lance trgico en Aranjuez.

* * *

De _Madrid_  _Zaragoza_ en plena Revolucin.--Majestad y hermosura de
Zaragoza.--Mi adoracin de toda la vida  los aragoneses.

* * *

_Noviembre._--De _Madrid_  _Granada_, donde pude exclamar: _Viaje
redondo!_, acordndome del que emprend en Septiembre en busca de los
insurrectos de Cdiz.

* * *

=1869.= _Febrero._--De _Granada_  _Guadix_, y de _Guadix_  _Madrid_,
despus de otras elecciones.

* * *

=1870.= _Marzo._--De _Madrid_  _Alhama de Aragn_, y viceversa.

* * *

_Agosto._--De _Madrid_  _Mlaga_.--Baos de mar y otros
entretenimientos de verano en vsperas de la eleccin de Rey.

* * *

_Septiembre_.--De _Mlaga  Granada_, y de _Granada  Madrid_.....

* * *

_dem._--Otra vez  _Alhama de Aragn_.

* * *

=1871.= _Marzo._--De _Madrid_  _Iznalloz_ en busca de la cuarta acta de
Diputado, y de _Iznalloz_  _Madrid_ con el acta en el bolsillo.--Nueva
disertacin sobre la poesa poltica y electoral.

* * *

_Mayo_.--De _Madrid  Granada_ y _Guadix_ y vuelta  _Madrid_ en el
mismo mes.--Sigue la pcara poesa electoral.

* * *

_Junio._--Otra vez  _Alhama de Aragn_....., siendo de advertir que yo
no he usado nunca aquellos baos medicinales.....

* * *

_Julio._--De _Madrid_  los _Baos de Archena_, que tampoco tom, ni me
haban sido recetados.....--Formo idea de la belleza y fertilidad de la
_provincia de Murcia_.--Vuelta  Madrid  las cuarenta y ocho horas.

* * *

_Agosto._--De _Madrid_  _Aguas Buenas_ (que tampoco haba de
tomar).--Ocho das en Pau, Bayona y Biarritz.

* * *

_Septiembre._.--Regreso  _Madrid_ por _San Sebastin_, _Vergara_,
_Arechavaleta_, _Escoriaza_ (donde me detengo quince das) y _Vitoria_
(donde permanezco dos).--Elogios debidos  las Provincias Vascongadas.

* * *

=1872.= _Marzo._--De _Madrid_  la _Alpujarra_. (Este viaje se halla
largamente referido en el libro titulado _La Alpujarra_, que forma parte
de la presente coleccin de mis OBRAS.)--De la _Alpujarra_  _Madrid_,
triste fin y remate de la poesa electoral.

* * *

_Agosto._--Viaje de _El Escorial_  _vila_, donde permanezco dos
das.--Maravillas arquitectnicas de la ciudad de Santa Teresa.

* * *

_Septiembre._--De _vila_  _Madrid_, y de _Madrid_ al _Monasterio de
Piedra_ en Aragn.--Maravillas naturales, construdas por el ro Piedra.

* * *

=1873.= Viaje  Extremadura.--Dos meses en un bosque.--_Visita al
Monasterio de Yuste_ (ya publicada en el presente tomo).--Estudios de la
naturaleza.

* * *

=1874.= De _Madrid_  _Despeaperros_.--Dos das vivaqueando en los
_tneles_ del ferrocarril.--Correras _en cangrejo_.--Noche fantstica
en una _va muerta_, en la estacin de _Almuradiel_.

* * *

De _Despeaperros_  _Crdoba_.--Excursin  las _Ermitas_ de la
Sierra.

=1875.= Cien das en _El Escorial_, con una ascensin  las cumbres del
_Guadarrama_  herborizar y  cazar mariposas de primer orden.--Del hijo
que enterr y del libro que escrib durante mi estancia en El Escorial.

* * *

_Noviembre._--Viaje  _Murcia_ y _Cartagena_ y al pueblo nuevo de _La
Unin_.--Estudio detenido de la hermosura y fertilidad de la provincia
de Murcia.--Apuntes literales de mi Libro de memorias, y datos curiosos
que me suministraron algunos amigos.

* * *

=1876.= _Febrero._--Viaje  _Granada_, _Crdoba_ y _Sevilla_.--Estudio
especial de los cuadros de Murillo.--De por qu no fu aquel ao desde
_Granada_  _Guadix_.--Paralelo entre Sevilla y Granada.--En Sevilla se
desconocen las cuestas, las umbras, el ruido del agua y la majestad de
las sierras.

* * *

_Agosto_ (del 17 al 20).--Segundo viaje al _Monasterio de Piedra_.

* * *

=1877.= Un verano en _Rota_.--Excursiones  _Cdiz_, el _Puerto de Santa
Mara_, _Jerez_ y _Sanlcar de Barrameda_.--Variaciones sobre temas de
_amontillado_.

* * *

_Octubre._--_Dos das en Salamanca._ (Viaje referido en el presente
volumen.)

* * *

=1878.= Muere mi madre y dejo de ir  Guadix.--Planto la tienda en
_Valdemoro_.--Cinco veranos en esta villa.--Libros que escribo all en
la celda prioral que construyo al efecto.

* * *

=1879.= _Alcal de Henares_, el da de la inauguracin de la estatua de
_Cervantes_.

* * *

=1882.= Tercer viaje, y el ms solemne de todos, al _Monasterio de
Piedra_, con Tamayo, Caete, Fernndez Jimnez, Catalina, Moraza,
Holgun y Moreno (D. Julin).

* * *

=1883.= La Semana Santa en _Crdoba_.--Los ingleses en Andaluca.--Eplogo
de todos los viajes mencionados, que constituir una especie de _Mapa
potico de Espaa_, para el uso de los que deseen abandonar la mala
costumbre de veranear en tierra extranjera.


       *       *       *       *       *




COLECCIN DE ESCRITORES CASTELLANOS

TOMOS PUBLICADOS


1.--_Romancero espiritual_ del Maestro Valdivielso, con retrato del
autor grabado por Galbn, y un prlogo del Rdo. P. Mir, de la Real
Academia Espaola. (Agotados los ejemplares de 4 pesetas, los hay de
lujo de 6 en adelante.)

2.--OBRAS DE D. ADELARDO LPEZ DE AYALA: tomo I.--_Teatro_: tomo I, con
retrato del autor grabado por Maura, y una advertencia de D. Manuel
Tamayo y Baus.--Contiene: _Un hombre de Estado._--_Los dos
Guzmanes._--_Guerra  muerte._--5 pesetas.

3.--OBRAS DE ANDRS BELLO: tomo I.--_Poesas_, con retrato del autor
grabado por Maura, y un estudio biogrfico y crtico de D. Miguel
Antonio Caro.--Contiene todos sus versos ya publicados, y algunos
inditos. (Agotada la edicin de 4 pesetas, hay ejemplares de lujo de 6
en adelante.)

4.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo II.--_Teatro_: tomo II.--Contiene:
_El tejado de vidrio._--_El Conde de Castralla._--4 pesetas.

5.--OBRAS DE D. MARCELINO MENNDEZ Y PELAYO: tomo I.--_Odas, epstolas
y tragedias_, con retrato del autor grabado por Maura, y un prlogo de
D. Juan Valera.--4 pesetas.

6.--OBRAS DE D. SERAFN ESTBANEZ CALDERN (_El Solitario_): tomo
I.--_Escenas andaluzas._--4 pesetas.

7.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo III.--_Teatro_: tomo
III.--Contiene: _Consuelo._--_Los Comuneros._--4 pesetas.

8.--OBRAS DE D. ANTONIO CNOVAS DEL CASTILLO: tomo I.--_El Solitario y
su tiempo_: tomo I.--Biografa de D. Serafn Estbanez Caldern y
crtica de sus obras, con retrato del mismo, grabado por Maura.--4
pesetas.

9.--OBRAS DE D. A. CNOVAS DEL CASTILLO: tomo II.--_El Solitario y su
tiempo_: tomo II y ltimo.--4 pesetas.

10.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo II.--_Historia de las ideas
estticas en Espaa_: tomo I. Segunda edicin.--5 pesetas.

10 bis.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo III.--_Historia de las
ideas estticas en Espaa_: tomo II. Segunda edicin.--5 pesetas.

11.--OBRAS DE A. BELLO: tomo II.--_Principios de Derecho internacional_,
con notas de D. Carlos Martnez Silva: tomo I.--Estado de paz.--4
pesetas.

12.--OBRAS DE A. BELLO: tomo III.--_Principios de Derecho
internacional_, con notas de D. Carlos Martnez Silva: tomo II y
ltimo.--Estado de guerra.--4 pesetas.

13.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo IV.--_Teatro_: tomo IV.--Contiene:
_Rioja._--_La estrella de Madrid._--_La mejor corona._--4 pesetas.

14.--_Voces del alma_: poesas de D. Jos Velarde.--4 pesetas.

15.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo IV.--_Estudios de crtica
literaria_.--Primera serie, 2. edicin.--Contiene: La poesa
mstica.--La Historia como obra artstica.--San Isidoro.--Rodrigo
Caro.--Martnez de la Rosa.--Nez de Arce.--4 pesetas.

16.--OBRAS DE D. MANUEL CAETE: tomo I, con retrato del autor grabado
por Maura.--_Escritores espaoles  hispano-americanos._--Contiene: El
Duque de Rivas.--D. Jos Joaqun de Olmedo.--4 pesetas.

17.--Obras de D. A. Cnovas del Castillo: tomo III.--_Problemas
contemporneos_: tomo I, con retrato del autor grabado por
Maura.--Contiene: El Ateneo en sus relaciones con la cultura espaola:
las transformaciones europeas en 1870: cuestin de Roma bajo su aspecto
universal: la guerra franco-prusiana y la supremaca germnica:
eplogo.--El pesimismo y el optimismo: concepto  importancia de la
teodicea popular: el Estado en s mismo y en sus relaciones con los
derechos individuales y corporativos; las formas polticas en
general.--El problema religioso y sus relaciones con el poltico: el
problema religioso y la economa poltica: la economa poltica, el
socialismo y el cristianismo: errores modernos sobre el concepto de
Humanidad y de Estado: ineficacia de las soluciones para los problemas
sociales: el cristianismo y el problema social: el naturalismo y el
socialismo cientfico: la moral indiferente y la moral cristiana: el
cristianismo como fundamento del orden social: lo sobrenatural y el
atesmo cientfico: importancia de los problemas contemporneos.--La
libertad y el progreso.--Los arbitristas.--Otro precursor de
Malthus.--La Internacional.--5 pesetas.

18.--OBRAS DE D. A. CNOVAS DEL CASTILLO: tomo IV.--_Problemas
contemporneos_; tomo II.--Contiene: Estado actual de la investigacin
filosfica: diferencias entre la nacionalidad y la raza: el concepto de
nacin en la Historia: el concepto de nacin sin distinguirlo del de
patria.--Los maestros que ms han enriquecido desde la ctedra del
Ateneo la cultura espaola.--La sociologa moderna.--Ateneistas
ilustres: Moreno Nieto; Revilla.--Los oradores griegos y
latinos.--Centenario de Sebastin del Cano.--Congreso geogrfico de
Madrid.--Ideas sobre el libre cambio.--5 pesetas.

19.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo V.--_Historia de las ideas
estticas en Espaa_: tomo III, segunda edicin (siglos XVI y XVII).--5
pesetas.

20.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo VI.--_Historia de las ideas
estticas en Espaa_: tomo IV, segunda edicin (siglos XVI y XVII).--5
pesetas.

21.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo VII.--_Caldern y su
teatro._--Contiene: Caldern y sus crticos.--El hombre, la poca y el
arte.--Autos sacramentales.--Dramas religiosos.--Dramas
filosficos.--Dramas trgicos.--Comedias de capa y espada y gneros
inferiores.--Resumen y sntesis.--4 pesetas.

22.--OBRAS DE D. VICENTE DE LA FUENTE: tomo I.--_Estudios crticos sobre
la Historia y el Derecho de Aragn_: primera serie, con retrato del
autor grabado por Maura.--Contiene: Sancho el Mayor.--El Ebro por
frontera.--Matrimonio de Alfonso el Batallador.--Las Hervencias de
vila.--Fuero de Molina de Aragn.--Aventuras de Zafadola.--Panteones de
los Reyes de Aragn.--4 pesetas.

23.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo V.--_Teatro_: tomo V.--Contiene:
_El tanto por ciento._--_El agente de matrimonios._--4 pesetas.

24.--_Estudios gramaticales._ Introduccin  las obras filolgicas de
don Andrs Bello, por D. Marco Fidel Surez, con una advertencia y
noticia bibliogrfica por D. Miguel Antonio Caro.--5 pesetas.

25.--_Poesas de D. Jos Eusebio Caro_, precedidas de recuerdos
necrolgicos por D. Pedro Fernndez de Madrid y D. Jos Joaqun Ortiz,
con notas y apndices, y retrato del autor grabado por Maura.--4
pesetas.

26.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo VI.--_Teatro_: tomo VI.--Contiene:
_Castigo y perdn_ (indita).--_El nuevo Don Juan._--4 pesetas.

27.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo VIII.--_Horacio en
Espaa._--_Solaces bibliogrficos_, segunda edicin refundida: tomo
I.--Contiene: traductores de Horacio.--Comentadores.--5 pesetas.

28.--OBRAS DE D. M. CAETE: tomo II.--_Teatro espaol del siglo
XVI._--_Estudios histrico-literarios._--Contiene: Lucas
Fernndez.--Micael de Carvajal.--Jaime Ferruz.--El Maestro Alonso de
Torres.--Francisco de las Cuevas.--4 pesetas.

29.--OBRAS DE D. S. ESTBANEZ CALDERN (_El Solitario_): tomo II.--_De
la Conquista y prdida de Portugal_: tomo I.--4 pesetas.

30.--_Las ruinas de Poblet_, por D. Vctor Balaguer, con un prlogo de
D. Manuel Caete.--4 pesetas.

31.--OBRAS DE D. S. ESTBANEZ CALDERN (_El Solitario_): tomo III--_De
la conquista y prdida de Portugal_: tomo II y ltimo.--4 pesetas.

32.--OBRAS DE D. A. L. DE AYALA: tomo VII y ltimo.--_Poesas y
proyectos de comedias._--Contiene: Sonetos y poesas varias.--Amores y
desventuras.--Proyectos de comedias.--El ltimo deseo.--Yo.--El
cautivo.--Teatro vivo.--Consuelo.--El teatro de Caldern.--4 pesetas.

33.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo IX.--_Horacio en
Espaa._--_Solaces biogrficos_, segunda edicin refundida: tomo II y
ltimo.--Contiene: La poesa horaciana en Castilla.--La poesa horaciana
en Portugal.--5 pesetas.

34.--OBRAS DE D. V. DE LA FUENTE: tomo II.--_Estudios crticos sobre la
Historia y el Derecho de Aragn_: segunda serie.--Contiene: Las primeras
Cortes.--Los fueros primitivos.--Origen del Justicia Mayor.--Los
seoros en Aragn.--El rgimen popular y el aristocrtico.--Preludios
de la Unin.--La libertad de testar.--Eplogo de este perodo.--4
pesetas.

35.--_Leyendas moriscas_, sacadas de varios manuscritos por D. F.
Guilln Robles: tomo I.--Contiene: Nacimiento de Jess.--Jess con la
calavera.--Estoria de tiempo de Jess.--Racontamiento de la doncella
Carcayona.--Job.--Los Santones.--Salomn.--Moiss.--4 pesetas.

36.--_Cancionero de Gmez Manrique_, publicado por primera vez, con
introduccin y notas por D. Antonio Paz y Melia, tomo I.--4 pesetas.

37.--_Historia de la Literatura y del arte dramtico en Espaa_, por A.
F. Schack, traducida directamente del alemn por D. Eduardo de Mier:
tomo I, con retrato del autor grabado por Maura.--Contiene: Biografa
del autor.--Origen del drama de la Europa moderna, y origen y
vicisitudes del drama espaol hasta revestir sus caracteres y forma
definitiva en tiempo de Lope de Vega.--5 pesetas.

38.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo X.--_Historia de las ideas
estticas en Espaa_: tomo V, 2. edicin (siglo XVIII).--4 ptas.

39.--_Cancionero de Gmez Manrique_, publicado por primera vez, con
introduccin y notas por D. A. Paz y Melia: tomo II y ltimo.--4
pesetas.

40.--OBRAS DE D. JUAN VALERA: tomo I.--_Canciones romances y poemas_,
con prlogo de D. A. Alcal Galiano, notas de D. M. Menndez y Pelayo y
retrato del autor grabado por Maura.--5 pesetas.

41.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo XI.--_Historia de las ideas
estticas en Espaa_: tomo VI, 2. edicin (siglo XVIII).--5 ptas.

42.--_Leyendas moriscas_, sacadas de varios manuscritos por D. F.
Guilln Robles: tomo II.--Contiene: Leyenda de Mahoma.--De Temim
Addar.--Del Rey Tebn.--De una profetisa y un profeta.--Batalla del rey
Almohalbal.--El alrabe y la doncella.--Batalla de Alexyab contra
Mahoma.--El milagro de la Luna.--Ascensin de Mahoma.--Leyenda de Guara
Albochoratl.--De Mahoma y Alharits.--Muerte de Mahoma.--4 pesetas.

43.--_Poesas de D. Antonio Ros de Olano_, con un prlogo de D. Pedro A.
de Alarcn.--Contiene: Sonetos.--La pajarera.--Doloridas.--Por pelar la
pava.--La gallomaquia.--Lenguaje de las estaciones.--Galatea.--4
pesetas.

44.--_Historia del nuevo reino di Granada_ (cuarta parte de los _Varones
ilustres de Indias_), por Juan de Castellanos, publicada por primera vez
con un prlogo por D. A. Paz y Melia: tomo I.--5 pesetas.

45.--_Poemas dramticos de Lord Byron_, traducidos en verso castellano
por D. Jos Alcal Galiano, con un prlogo de D. Marcelino Menndez y
Pelayo.--Contiene: Can.--Sardanpalo.--Manfredo.--4 pts.

46.--_Historia de la Literatura y del arte dramtico en Espaa_, por A.
F. Schack, traducida directamente del alemn por D. E. de Mier: tomo
II.--Contiene: la continuacin del tomo anterior hasta la edad de oro
del teatro espaol.--5 pesetas.

47.--OBRAS DE D. V. DE LA FUENTE: tomo III.--_Estudios crticos sobre la
Historia y Derecho de Aragn_: tercera y ltima serie.--Contiene:
Formacin de la liga aristocrtica.--Vsperas sicilianas.--Revoluciones
desastrosas.--Reaparicin de la Unin.--Las libertades de Aragn en
tiempo de D. Pedro IV.--Los reyes enfermizos.--Influencia de los
Cerdanes.--Compromiso de Caspe.--La dinasta castellana.--Falseamiento
de la Historia y el Derecho de Aragn en el siglo XV.--D. Fernando el
Catlico.--Sepulcros reales.--Serie de los Justicias de
Aragn.--Conclusin.--5 pesetas.

48.--_Leyendas moriscas_, sacadas de varios manuscritos por D. F.
Guilln Robles: tomo III y ltimo.--Contiene: La conversin de Omar.--La
batalla de Yermuk.--El hijo de Omar y la juda.--El alczar del
oro.--Al y las cuarenta doncellas.--Batallas de Alexyab y de
Jozaima.--Muerte de Belal.--Maravillas que Dios mostr  Abraham en el
mar.--Los dos amigos devotos.--El Antecristo y el da del juicio--4
pts.

49.--_Historia del nuevo reino de Granada_ (cuarta parte de los _Varones
ilustres de Indias_), por Juan de Castellanos, publicada por primera vez
con un prlogo por D. Antonio Paz y Melia: tomo II y ltimo, que termina
con un ndice de los nombres de personas citadas en esta cuarta parte y
en las tres primeras publicadas en la Biblioteca de Autores Espaoles de
Rivadeneyra.--5 pesetas.

50.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo II.--_Cuentos, dilogos y
fantasas._--Contiene: El pjaro verde.--Parsondes.--El bermejino
pre-histrico.--Asclepigenia.--Gopa.--Un poco de crematstica.--La
cordobesa.--La primavera.--La venganza de Atahualpa.--Dafnis y Cloe.--5
pesetas.

51.--_Historia de la Literatura y del arte dramtico en Espaa_, por A.
F. Schack, traducida directamente del alemn por D. E. de Mier: tomo
III.--Contiene: la continuacin de la materia anterior.--5 pts.

52.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo XII.--_La ciencia espaola_,
tercera edicin refundida y aumentada: tomo I, con un prlogo de D.
Gumersindo Laverde y Ruiz.--Contiene: Indicaciones sobre la actividad
intelectual de Espaa en los tres ltimos siglos.--De
re-bibliographical.--Mr. Masson redivivo.--Monografas
expositivo-crticas.--Mr. Masson redimuerto.--Apndices.--4 pesetas.

53.--OBRAS DE D. A. CNOVAS DEL CASTILLO: tomo V.--_Poesas._--Contiene:
Amores.--Quejas y desengaos.--Rimas varias.--Cantos lgubres.--4
pesetas.

54.--OBRAS DE D. JUAN EUGENIO HARTZENBUSCH tomo I.--_Poesas_, con la
biografa del autor, juicio crtico de sus obras por D. Aureliano
Fernndez-Guerra y retrato grabado por Maura: primera edicin completa
de las obras poticas.--5 pesetas.

55.--_Discursos y artculos literarios_ de D. Alejandro Pidal y Mon.--Un
tomo con retrato del autor grabado por Maura.--Contiene: La Metafsica
contra el naturalismo.--Fr. Luis de Granada.--Jos Selgas.--Epopeyas
portuguesas.--Glorias asturianas.--Coronacin de Len XIII.--El P.
Zeferino.--Menndez y Pelayo.--Campoamor.--Prez
Hernndez.--Frassinelli.--Epstolas.--Una madre cristiana.--Una visin
anticipada.--El campo en Asturias.--5 pesetas.

56.--OBRAS DE D. A. CNOVAS DEL CASTILLO: tomo VI.--_Artes y
letras._--Contiene: De los asuntos respectivos de las artes.--Del origen
y vicisitudes del genuino teatro espaol.--Apndice.--La libertad en las
artes.--Apndice.--Un poeta desconocido y annimo.--5 pesetas.

57.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo XIII.--_La ciencia
espaola_: tercera edicin corregida y aumentada: tomo II.--Contiene:
Dos artculos de D. Alejandro Pidal sobre las cartas anteriores.--In
dubita libertas.--La ciencia espaola bajo la Inquisicin.--Cartas.--La
Antoniana Margarita.--La patria de Raimundo Sabunde.--Instaurare omnia
in Christo.--Apndice.--5 pesetas.

58.--_Historia de la Literatura y del arte dramtico en Espaa_, por A.
F. Schack, traducida directamente del alemn por D. E. de Mier, tomo
IV.--Contiene: Fin de la materia anterior.--Edad de oro del teatro
espaol.--5 pesetas.

59.--_Historia de la Literatura y del arte dramtico en Espaa_, por A.
F. Schack, traducida directamente del alemn por D. E. de Mier: tomo V y
ltimo.--Contiene: Fin de la materia anterior.--Decadencia del teatro
espaol en el siglo XVIII.--Irrupcin y predominio del gusto
francs.--ltimos esfuerzos.--Apndices.--5 pesetas.

60.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo III.--_Nuevos estudios
crticos._--Contiene: Apuntes sobre el nuevo arte de escribir
novelas.--El _Fausto_ de Goethe.--Shakespeare.--Psicologa del
amor.--Las escritoras en Espaa y elogio de Santa Teresa.--Poetas
lricos espaoles del siglo XVIII.--De lo castizo de nuestra cultura en
el siglo XVIII y en el presente.--De la moral y de la ortodoxia en los
versos.--5 pesetas.

61.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo XIV.--_Historia de las ideas
estticas en Espaa_: tomo VII (siglo XIX).--5 pesetas.

62.--OBRAS DE D. SEVERO CATALINA: tomo I.--_La Mujer_, con un prlogo de
D. Ramn de Campoamor: octava edicin.--4 pesetas.

63.--OBRAS DE D. J. E. HARTZENBUSCH: tomo II.--_Fbulas_: primera
edicin completa.--5 pesetas.

64.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo XV.--_La ciencia espaola_:
tomo III y ltimo.--Contiene: Rplica al Padre Fonseca.--Inventario de
la ciencia espaola: Sagrada Escritura: Teologa: Mstica: Filosofa:
Ciencias morales y polticas: Jurisprudencia: Filologa: Esttica:
Ciencias histricas: Matemticas: Ciencias militares: Ciencias fsicas:
5 pesetas.

65.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo IV.--_Novelas_: tomo I, con un prlogo
de D. Antonio Cnovas del Castillo.--Contiene: _Pepita Jimnez_.--_El
Comendador Mendoza._--5 pesetas.

66.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo V.--_Novelas_: tomo II.--Contiene:
_Doa Luz_.--_Pasarse de listo._--5 pesetas.

67.--OBRAS DE D. A. CNOVAS DEL CASTILLO: tomo VII.--_Estudios del
reinado de Felipe IV_: tomo I.--Contiene: Revolucin de Portugal: Textos
y reflexin.--Negociacin y rompimiento con la Repblica inglesa.--5
pesetas.

68.--OBRAS DE D. J. E. HARTZENBUSCH: tomo III.--_Teatro_: tomo
I.--Contiene: _Los amantes de Teruel_.--_Doa Menca._--_La Redoma
encantada._--5 pesetas.

69.--OBRAS SUELTAS DE LUPERCIO Y BARTOLOM LEONARDO DE ARGENSOLA,
coleccionadas  ilustradas por el Conde de la Viaza: tomo I.--Contiene
las de Lupercio: Prlogo.--Poesas lricas.--Epstolas y poesas
varias.--Obras dramticas.--Opsculos y discursos literarios.--Cartas
eruditas y familiares.--Apndices.--5 pesetas.

70.--_Rebelin de Pizarro en el Per y Vida de D. Pedro Gasca_, por
Calvete de Estrella, y un prlogo de D. A. Paz y Melia: tomo I.--5
pesetas.

71.--OBRAS DE D. A. CNOVAS DEL CASTILLO: tomo VIII.--_Estudios del
reinado de Felipe IV_: tomo II.--Contiene: Antecedentes y relacin
crtica de la batalla de Rocroy.--Apndice luminoso con 27 documentos de
inters.--5 pesetas.

72.--OBRAS DE D. SERAFN ESTBANEZ CALDERN (_El Solitario_): tomo
IV.--_Poesas._--4 pesetas.

73.--_Poesas_ de D. Enrique R. de Saavedra, Duque de Rivas, con un
prlogo de D. Manuel Caete y retrato del autor, grabado por Maura: tomo
nico.--Contiene: Impresiones y fantasas.--Recuerdos.--Hojas de
lbum.--Romances.--La hija de Alimenn.--Juramentos de amor.--4 pesetas.

74.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo XVI.--_Historia de las ideas
estticas en Espaa_, tomo VIII (siglo XIX).--4 pesetas.

75.--OBRAS SUELTAS DE LUPERCIO Y BARTOLOM LEONARDO DE ARGENSOLA,
coleccionadas  ilustradas por el Conde de la Viaza: tomo II.-Contiene
las de Bartolom Leonardo: Poesas lricas.--Stiras.--Poesas
varias.--Dilogos satricos.--Opsculos varios.--Cartas eruditas y
familiares.--Apndices.--5 pesetas.

76.--_Rebelin de Pizarro en el Per y Vida de D. Pedro Gasca_, por
Calvete de Estrella: tomo II.--5 pesetas.

77.--OBRAS DE D. J. E. HARTZENBUSCH: tomo IV.--_Teatro_: tomo
II.--Contiene: _La visionaria_.--_Los polvos de la madre
Celestina._--_Alfonso el Casto._--_Primero yo._--5 pesetas.

78.--OBRAS DE D. J. VALERA: tomo VI.--_Novelas_: tomo III.--Contiene:
_Las Ilusiones del Doctor Faustino_.--5 pesetas.

79.--PIDAL (MARQUS DE).--_Estudios histricos y literarios_: tomo I.
Con retrato del autor, grabado por Maura.--Contiene: la lengua
castellana en los cdigos.--La poesa y la historia.--Poema, crnica y
romancero del Cid.--Un poema indito.--Vida del rey Apolonio y de Santa
Mara Egipciaca.--La poesa castellana de los siglos XIV y XV.--4
pesetas.

80.--_Sales espaolas  Agudezas del ingenio nacional_, recogidas por D.
A. Paz y Melia.--Primera serie.--Contiene: Libro de Cetrera y profeca
de Evangelista.--Carta burlesca de Godoy.--Privilegio de Don Juan II en
favor de un hidalgo.--Carta del bachiller de Arcadia al capitn Salazar,
y respuesta de ste.--Sermn de Aljubarrota.--Carta de D. Diego Hurtado
de Mendoza  Feliciano de Silva.--Proverbios de D. Apstol de
Castilla.--Carta del Monstruo satrico.--Libro de chistes de Luis de
Pinedo.--Memorial de un pleito.--Carta hallada en el correo sin saber
quin la enviaba.--Carta de un portugus.--Carta burlesca de Fr. Guilln
de Peraza.--Descendencia de los Modorros.--Carta de Diego de Amburcea 
Esteban de Ibarra.--Carta del Conde de Lemos  Bartolom L. de
Argensola.--Carta de Ustarroz al maestro Gil Gonzlez Dvila.--Epitafios
y dichos portugueses.--Carta de un qudam al Castellano de Miln.--Carta
ridcula de Diego Monfor.--Mundi novi y dilogo.--Carta sobre el
destierro del Duque de Escalona.--Cartas del Arcediano de Cuenca al cura
de Pareja.--Nota de las cosas particulares del anticuario de D. Juan
Flores.--5 pesetas.

81.--OBRAS DE D. A. CNOVAS DEL CASTILLO: tomo IX.--_Problemas
contemporneos_: tomo III.--Contiene: Ejercicio de la soberana en las
democracias modernas.--Las revoluciones de la edad
moderna.--Clasificacin de los sistemas democrticos.--La democracia
pura en Suiza.--La democracia del rgimen mixto en los cantones
suizos.--La soberana ejercida en Suiza por la confederacin.--El
rgimen municipal.--La democracia de los Estados Unidos.--El conflicto
de la soberana en los Estados Unidos y en Suiza.--Principios tericos
de la democracia francesa.--Conclusiones.--El juicio por jurados y el
partido liberal conservador.--La economa poltica y la democracia
economista en Espaa.--La produccin de cereales en Espaa y los
actuales derechos arancelarios.--Necesidad de proteger,  la par que la
de los cereales, la produccin espaola en general.--De cmo he venido
yo  ser doctrinalmente proteccionista. La cuestin obrera y su nuevo
carcter.--De los resultados de la conferencia de Berln y del estado
oficial de la cuestin obrera.--ltimas consideraciones.--5 pesetas.

82.--OBRAS LITERARIAS DE D. MANUEL SILVELA.--5 pesetas.

83.--PIDAL (MARQUS DE).--_Estudios histricos y literarios_: tomo
II.--Contiene: Vida del trovador Juan Rodrguez del Padrn.--D. Alonso
de Cartagena.--El Centn epistolario.--Juan de Valds y el _Dilogo de
la lengua_.--Fr. Pedro Maln de Chaide.--Tom de Burguillos y Lope de
Vega son una misma persona?--Observaciones sobre la poesa
dramtica.--Viajes por Galicia en 1836.--Recuerdos de un viaje  Toledo
en 1842.--Descubrimientos en Amrica.--Poesas.--4 pesetas.

84.--OBRAS DE D. JUAN VALERA: tomo VII.--_Disertaciones y juicios
literarios_: Contiene: Sobre el _Quijote_.--La libertad en el
arte.--Sobre la ciencia del lenguaje.--Del influjo de la Inquisicin en
la decadencia de la literatura espaola.--La originalidad y el
plagio.--Vida de Lord Byron.--De la perversin moral de la Espaa de
nuestros das.--De la filosofa espaola.--Poesa lrica.--Estudios
sobre la Edad Media.--Obras de D. Antonio Aparici y Guijarro.--Sobre el
Amads de Gaula.--Las Cantigas del Rey Sabio, 5 pesetas.

85.--_Cancionero de la Rosa_, por D. Juan Prez de Guzmn: tomo
I.--Contiene: Manojo de la poesa castellana, formado con las mejores
producciones lricas consagradas  la reina de las flores durante los
siglos XVI, XVII, XVIII y XIX, por los poetas de los dos mundos.--Tomo
I, 5 pesetas.

86.--OBRAS DE ANDRS BELLO: tomo IV: _Opsculos gramaticales_: tomo
I.--Contiene: Ortologa.--Arte mtrica.--Apndices.--4 pesetas.

87.--DUQUE DE BERWICK.--_Relacin de la conquista de los reinos de
Npoles y Sicilia._--_Viaje  Rusia_: 5 pesetas.

88.--FERNNDEZ-DURO (D. CESREO).--ESTUDIOS HISTRICOS.--_Derrota de los
Gelves._--_Antonio Prez en Inglaterra y Francia_: un tomo.--5 pesetas.

89.--OBRAS DE ANDRS BELLO: tomo V.--_Opsculos gramaticales_: tomo
II.--Contiene: Anlisis ideolgica.--Compendio de gramtica
castellana.--Opsculos.--4 pesetas.

90.--_Rimas de D. Vicente W. Querol_: un tomo, 4 pesetas.

91.--_Cancionero de la Rosa_, por D. Juan Prez de Guzmn: tomo
II.--Contiene: _Manojo de la poesa castellana_, formado con las mejores
producciones lricas consagradas  la reina de las flores durante el
siglo XIX, por los poetas de los dos mundos.--Tomo II, 5 pesetas.

92.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: tomo XVII.--_Historia de las
ideas estticas en Espaa_: tomo IX (siglo XIX).--5 pesetas.

93.--OBRAS DE D. J. E. HARTZENBUSCH: tomo V.--_Teatro._--Tomo III.
Contiene: _El Bachiller Mendarias_.--_Honoria._--_Derechos pstumos._--5
pesetas.

94.--_Relaciones de los sucesos de la Monarqua espaola desde 1645 
1658_, por D. Jernimo Barrionuevo de Peralta, con la biografa del
autor y algunas de sus obras poticas y dramticas: tomo I.--5 pesetas.

95.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO; tomo XVIII.--_Ensayos de crtica
filosfica._ Contiene: De las vicisitudes de la Filosofa platnica en
Espaa.--De los orgenes del criticismo y del escepticismo, y
especialmente de los precursores espaoles de Kant.--Algunas
consideraciones sobre Francisco de Vitoria y los orgenes del derecho de
gentes: tomo, 4 pesetas.

96.--_Relaciones de los sucesos de la Monarqua espaola desde 1654 
1658_, por D. Jernimo Barrionuevo de Peralta: tomo II.--5 pesetas.

97.--_Historia crtica de la poesa castellana en el siglo XVIII_, por
el Marqus de Valmar: tomo I.--5 pesetas.

98.--OBRAS DE FERNN CABALLERO: tomo I. Contiene: Fernn Caballero y la
novela contempornea.--_La familia de Alvareda._--5 pesetas.

99.--_Relaciones de los sucesos de la Monarqua espaola desde 1654 
1658_, por D. Jernimo Barrionuevo de Peralta: tomo III.--5 pesetas.

100.--_Historia crtica de la poesa castellana en el siglo XVIII_, por
el Marqus de Valmar: tomo II.--5 pesetas.

101.--OBRAS DE D. SERAFN ESTBANEZ CALDERN (_El Solitario_): tomo
V.--_Novelas, Cuentos y Artculos._--4 pesetas.

102.--_Historia crtica de la poesa castellana en el siglo XVIII_, por
el Marqus de Valmar: tomo III y ltimo.--5 pesetas.

103.--_Relaciones de los sucesos de la Monarqua espaola desde 1654 
1658_, por D. Jernimo Barrionuevo de Peralta: tomo IV y ltimo.--5
pesetas.

104.--_Memorias de D. Jos Garca de Len y Pizarro_: tomo I (de 1770 
1814).--5 pesetas.

105.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo I.--_Poesas._--5
pesetas.

106.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: _Estudios de crtica
literaria._--Segunda serie.--4 pesetas.

107.--OBRAS DE FERNN CABALLERO: tomo II.--_La Gaviota._--5 pesetas.

108.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo II.--_Poesas._--5
pesetas.

109.--_Memorias de D. Jos Garca de Len y Pizarro_: tomo II.--5 ptas.

110.--_Ocios poticos_, por D. Ignacio Montes de Oca: un tomo, 4
pesetas.

111.--OBRAS DE FERNN CABALLERO: tomo III.--_Clemencia._--5 pesetas.

112.--_Memorias de D. Jos Garca de Len y Pizarro_: tomo III.--5
pesetas.

113.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo III.--_El moro
expsito._--5 pesetas.

114.--OBRAS DE FERNN CABALLERO: tomo IV.--_Lgrimas._--5 pesetas.

115.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo IV.--_Romances
histricos._--5 pesetas.

116.--_Estudios de historia y de crtica literaria_, por el Marqus de
Valmar.--4 pesetas.

117.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo V.--_Tragedias y
Leyendas._--5 pesetas.

118.--OBRAS DE D. M. MENNDEZ Y PELAYO: _Estudios de crtica
literaria._--Tercera serie.--4 pesetas.

119.--_Oraciones fnebres_, por D. Ignacio Montes de Oca; un tomo, 4
pesetas.

120.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo VI.--_Dramas y
Comedias._--5 pesetas.

121.--_Sales espaolas  Agudezas del ingenio nacional_, recogidas por
D. A. Paz y Melia.--Segunda serie.--Contiene: Dilogo de
Villalobos.--Cuentos de Garibay.--Carta de las setenta y dos
necedades.--Cuentos recogidos por D. Juan de Arguijo.--Cartas inditas
de Eugenio Salazar.--Carta del licenciado Claros de la Plaza al maestro
Lisarte de la Llana.--Mscara en el convento de Trinitarias de
Madrid.--Memorial al Presidente de Castilla.--Descripcin del
Escorial.--Poesa macarrnica  Baldo.--Poema macarrnico de Merlin  la
entrada del Almirante en Cdiz.--Pepinada: Poesa macarrnica de Snchez
Barbero.--5 pesetas.

122.--OBRAS DE FERNN CABALLERO: tomo V.--Contiene: _Elia  la Espaa
treinta anos h_.--_Con mal  con bien  los tuyos te ten._--_El ltimo
consuelo._--5 pesetas.

123.--OBRAS DE ANDRS BELLO: tomo VI.--_Gramtica de la lengua
castellana_: tomo I.--5 pesetas.

124.--OBRAS COMPLETAS DEL DUQUE DE RIVAS: tomo VII.--_Dramas y
Comedias._--5 pesetas.

125.--OBRAS DE FERNN CABALLERO: tomo VI.--Contiene: _Una en otra_.--_Un
verano en Bornos._--_Lady Virginia._--5 pesetas.

Ejemplares de tiradas especiales de 6  250 pesetas.


EN PREPARACIN

_Obras del Duque de Rivas_, tomo VIII.

_Gramtica de la lengua castellana_, de D. Andrs Bello, tomo II.




NOTAS:

[1] Este viaje se hizo y fu escrito en 1873.--Hoy se va en ferrocarril
 Navalmoral de la Mata.

(_Nota de la presente edicin._)

[2] Este trabajo figura en el tomo II de _Novelas cortas_ del autor.

[3] Esta enumeracin de los ttulos del Emperador es literalmente la
misma con que principia su testamento.

[4] En este punto me atengo casi literalmente  la relacin del Sr.
Montero, ms circunstanciada que la misma Crnica de Fr. Luis de Santa
Mara, por apoyarse, no slo en sta, sino en otros documentos y
tradiciones.

[5] Lafuente.

[6] Y eso que previamente se haba trabajado mucho en aquel puerto para
hacerlo transitable, por lo cual se le denomin _Puerto Nuevo  del
Emperador_, cuyo nombre lleva hoy.

[7] El Prior (dice Gaztelu) llam al Emperador _Vuestra Paternidad_, de
lo cual luego fu advertido por otro fraile que estaba  su lado, y le
acudi con _Majestad_.

[8] Archivo de Simancas, Estado, leg. nm. 128.--Esta cita es del
historiador D. Modesto Lafuente.

[9] El P. Sigenza, _Hist. de la Orden de San Jernimo_.

[10] Algn tiempo despus de publicada por vez primera esta relacin de
viaje, un peridico de Salamanca, que das antes haba hecho referencia
de mis dudas sobre quines seran aquel caballero y aquella dama, y
copiado galantemente algunos prrafos de este artculo, public las
siguientes lneas:

_Ya parecieron los muertos._--Descubierto por orden del Ilmo. Cabildo
Catedral el basamento del sepulcro de la Beata y del Guerrero,  sea del
matrimonio de la que lleva toca y del que viste loriga y cie espada, en
la capilla de Anaya de la _Catedral Vieja_, aparecieron las armas de los
Monroyes con los veros y los castillos, y las de los Anayas con las
bandas de Borgoa y los armios.

En el centro se lee en caracteres gticos la siguiente inscripcin:

AQU YACE LOS SEORES: GUTIERRE DE MONRROY Y DOA CONSTANA DANAYA, SU
MUJER: A LOS CUALES D DIOS TANTA PARTE DEL CIELO, COMO POR SUS PERSONAS
Y LINAJES MERECAN DE LA TIERRA: EL SEOR GUTIERRE DE MONRROY MURI EN
EL AO DE MIL[cruz]D[cruz]XVI Y LA SEORA DOA CONSTANA EN EL DE
MIL[cruz]D[cruz]IIII.

Debajo, y sostenido por una calavera, en un tarjetn dice:

_Memorare novissima tue et in eternum no pecabis._

[11] Tengo la satisfaccin de decir, al publicar nuevamente estos
renglones, que mi splica no fu desoda, y que, por el contrario, di
origen  una lucida discusin de personas doctas, y  medidas tomadas
por la casa de Alba, que asegurarn la conservacin del cuadro de
Rivera.

[12] Al reimprimirse estos renglones, me dan la grata nueva de que la
Diputacin provincial de Salamanca ha comprado la _Casa de la Salina_.

[13] Segn Dvila, slo fu muerto en la disputa del juego Enrquez el
menor, y al otro lo mataron despus en una asechanza para que no vengase
la muerte de su hermano.

[14] Tampoco desoy este ruego mi amigo el seor Marqus de Santa Marta,
sino que, por el contrario, me honr con amables explicaciones, y
dispuso que se remediase cuanto pudiera daar  la histrica Torre.

[15] Esta monografa se public en la obra titulada _Las Mujeres
espaolas, portuguesas y americanas_, de que fu editor D. Miguel
Guijarro.

[16] Don Antonio Cnovas del Castillo.

[17] Tngase presente que esta monografa se escribi para una obra
titulada: LAS MUJERES ESPAOLAS Y AMERICANAS, _tales como son en el
hogar domstico, en los campos, en las ciudades, en el templo, en los
espectculos, en el taller y en los salones: descripcin y pintura de su
carcter, costumbres, trajes, usos, religiosidad, belleza, defectos,
preocupaciones y excelencias_.

[18] El autor, hijo de la clida Andaluca, se entusiasmaba de esta
manera en aquel valle _siempre verde_, porque era _el primero_ que vea
de los innumerables que ofrecen belleza anloga en Galicia, Asturias,
Santander, las Provincias Vascongadas, etc., etc.






End of Project Gutenberg's Viajes por Espaa, by Pedro Antonio de Alarcn

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Literary Archive Foundation

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freely distributed in machine readable form accessible by the widest
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charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
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