The Project Gutenberg EBook of Comedias: El remedio en la desdicha; El
mejor alcalde, el rey, by Lope de Vega

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Title: Comedias: El remedio en la desdicha; El mejor alcalde, el rey

Author: Lope de Vega

Commentator: J. Gmez Ocern

Release Date: March 25, 2009 [EBook #28408]

Language: Spanish

Character set encoding: ISO-8859-1

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[La ortografa del original libro impreso est conservada.]

CLSICOS CASTELLANOS

LOPE DE VEGA

COMEDIAS

I

EDICIN Y NOTAS DE J. GMEZ OCERN
Y R. M. TENREIRO

MADRID
EDICIONES DE LA LECTURA

1920

       *       *       *       *       *




NDICE

Prlogo

El remedio en la desdicha

El mejor alcalde el rey

       *       *       *       *       *




PRLOGO


Durante ms de dos siglos, la vigorossima figura de Lope de Vega qued
oscurecida y sepultada bajo el alud de flores retricas que, con piadosa
intencin, derram sobre ella, en su _Fama pstuma_, su discpulo y
amigo el doctor Juan Prez de Montalvn. En vano fu que Lope hubiera
cuajado de ntimos rasgos autobiogrficos gran parte de sus obras, hasta
el punto de que muchas de sus poesas no son otra cosa que un comentario
lrico a sucesos de su vida: el amaado y artificioso retrato trazado
por el autor del _Para todos_ en las pginas del libro que queda citado
arriba, en el cual, bajo la exuberancia de apologticos ornamentos,
trata de encubrirse, y aun desmentirse, lo que no pareca decoroso se
supiera de las flaquezas y pecados del poeta, tuvo que ser
tradicionalmente recibido como vera efigies de Lope de Vega.

En 1839 public Fauriel en la _Revue des Deux Mondes_ un estudio en que
se indica el valor autobiogrfico de _La Dorotea_; idea que, rechazada
por Damas-Hinard, fu adoptada despus por Ticknor en su historia (1849)
y por von Schack en la suya (1854) y desenvuelta por Ernest Lafond en su
_Etude sur la vie et les [oe]uvres de Lope de Vega_ (Pars, 1857). Con
ello estaba dado el paso capital para llegar al autntico conocimiento
de la vida de Lope, apreciando rectamente los numerossimos datos
dejados por aqul, ms o menos desfigurados, en muchas de sus obras.

Hacia ese tiempo ya haba estado en manos de don Agustn Durn parte de
la valiossima correspondencia de Lope con el Duque de Sessa, de la cual
haba copiado sesenta y dos cartas, que comunic a von Schack cuando
ste trabajaba en su _Historia de la literatura y el arte dramtico en
Espaa_. Pero hasta que, en 1863, fueron encontrados en el archivo del
Conde de Altamira tres tomos de la dicha correspondencia, tan donosa
como poco edificante, _Cartas y billetes de Belardo a Lucilo_, y,
estudiados por don Cayetano Alberto de la Barrera, surgi de ellos el
picaresco y apasionado episodio de los amores sacrlegos de Lope con
doa Marta de Nevares (con lo cual fu dado apreciar el fundamento
autobiogrfico puesto por el poeta a su gloga _Amarilis_), casi puede
decirse que no comenz a ser conocida la verdadera personalidad de Lope.

Sin embargo, no fu la Barrera quien di noticia al pblico de aquella
larga novela de la vejez del poeta: su _Nueva biografa_, compuesta con
gran sagacidad y diligencia, y a la cual an es forzoso acudir hoy al
estudiar muchas cuestiones (por ejemplo, los ataques literarios a Lope
del maestro Torres Rmila), a pesar de haber avanzado tanto desde 1864
el conocimiento de las sergas lopescas, permaneci indita en la
biblioteca de la Real Academia Espaola hasta 1890, cuando don Marcelino
Menndez y Pelayo la puso al frente de la edicin acadmica de las obras
de Lope de Vega, llenando con ella el tomo I. Entre tanto, don Francisco
Asenjo Barbieri haba publicado en 1876, aprovechando las mismas fuentes
que aquel erudito y hasta su manuscrito, su libro _Ultimos amores de
Lope de Vega_, en el cual adelanta sobre la Barrera el descubrir noticia
del rapto de Antonia Clara, la hija de Lope y Amarilis, por un galn de
la Corte (hecho que hasta ahora no ha sido comprobado documentalmente)
en la gloga _Filis_, ltimo poema que antes de morir prepar Lope para
la imprenta.

Otra de las grandes etapas en el conocimiento de la vida del poeta es
sealada en 1901 con la publicacin del _Proceso de Lope de Vega por
libelos contra unos cmicos_ por los seores Tomillo y Prez Pastor, el
benemrito investigador de la vida de Cervantes. De este modo qued
reafirmado el valor autobiogrfico de _La Dorotea_, aclarado el episodio
de los amores con Elena Osorio y buen nmero de otros lances de esta
oscura y compleja existencia.

Diligentes investigaciones de los seores Rodrguez Marn, Cotarelo,
Rennert, Castro, han ilustrado despus los amores con Micaela de Lujn y
otros sucesos de la vida de Lope, hasta el punto de que ya hoy tenemos
derecho a decir que, por lo menos en sus rasgos fundamentales, la
singularsima figura de Lope, libre de las vendas y blsamos con que la
amortaj Montalvn, se alza llena de vida ante nuestros ojos. El libro
del seor Rennert _The Life of Lope de Vega_ (Glasgow, 1904), completado
y renovado en gran parte por don Amrico Castro (_Vida de Lope de Vega_,
Madrid, 1919), es por hoy la obra que ms completa y perfectamente puede
llevarnos a conocer el espritu de Lope y los novelescos sucesos de su
vida. La noticia biogrfica que nos ha parecido indispensable estampar
aqu est principalmente basada en este libro.

       *       *       *       *       *

Lope Flix de Vega Carpio naci el 25 de noviembre de 1562, en Madrid,
en la Puerta de Guadalajara (parte de la calle Mayor comprendida entre
la Cava de San Miguel y la calle de Milaneses) y fu bautizado el 6 del
siguiente diciembre en la hoy desaparecida parroquia de San Miguel de
los Octoes.

Fueron sus padres Flix de Vega y Francisca Fernndez Flores o del
Carpio (que de ambos modos es designada en los documentos publicados por
el seor Prez Pastor en el _Proceso_). Eran stos naturales del valle
de Carriedo, en la Montaa, y haban fijado su residencia en Madrid el
mismo ao del nacimiento de Lope. El padre, que consagr a la caridad
gran parte de las horas de su ejemplar existencia, tanto que sus
virtudes fueron celebradas por Herrera Maldonado en su _Vida de don
Bernardino de Obregn_, fu bordador de oficio y muri en 1578. De la
madre, para quien no tiene Lope en sus obras ningn recuerdo de filial
amor, slo sabemos que fu enterrada en 22 de septiembre de 1589. Dios
sabe lo que habr sufrido la pobre mujer en sus ltimos aos con las
lozanas y desrdenes de su turbulento hijo!

Montalvn se detiene a describir las portentosas dotes que revelaba Lope
en su niez; refiere cmo lea en romance y latn a los cinco aos, y,
antes de saber manejar la pluma, reparta su almuerzo con los compaeros
mayores para que le escribieran los versos que l improvisaba. "Pas
despus a los estudios de la Compaa--sigue diciendo su
apologista--(Lope declara en el _Proceso_ que haba estudiado en el ms
modesto colegio de los Teatinos), donde, en dos aos, se hizo dueo de
la Gramtica y la Retrica, y antes de cumplir los doce tena todas las
gracias que permite la juventud curiosa de los mozos, como es danzar,
cantar y traer bien la espada..." El mismo Montalvn refiere una
travesura de la mocedad del poeta, que pone bien de manifiesto la
inquietud fundamental de su carcter. Muerto su padre, es decir, hacia
los diez y seis aos, huy Lope de Madrid en compaa de un amigo,
llegando hasta Astorga en su escapatoria.

No es fcil tarea la de establecer en orden cronolgico los sucesos de
la primera juventud de Lope: tal contradiccin hay entre las
afirmaciones de _La Dorotea_ y lo que resulta de otras fuentes. Consta
que sirvi a don Jernimo Manrique de Lara, obispo de Cartagena, "a
quien agrad sumamente con unas glogas que escribi en su nombre y con
la comedia _La Pastoral de Jacinto_, que fu la primera que hizo de tres
jornadas", dice Montalvn, sin que podamos saber en qu tiempo entr
Lope a prestar esos servicios ni cunto duraron. Antes, an siendo nio,
haba ya traducido en verso el poema de Claudiano _De raptu
Proserpinae_, y quizs escrito obras dramticas en cuatro actos, segn
indica en el _Arte nuevo de hacer comedias_; pero la que lleg a
nosotros atribuda a esa primera edad, _Los Hechos de Garcilaso_, no
puede haberla compuesto antes de los diez y seis o diez y ocho aos.
Consta tambin que estudi en Alcal, ignorndose en qu aos, ya que no
ha sido dado hasta hoy descubrir su nombre en aquellos registros
universitarios. "Segn todas las probabilidades--dice la versin
espaola de la _Vida_ del seor Rennert--, Lope se matricul en la
Universidad cuando tena alrededor de quince aos, es decir, en 1577, y
estuvo all cuatro aos, saliendo en 1581-82." Sabemos igualmente que
particip en la jornada de las Islas Terceras contra los portugueses,
campaa que tuvo menos de dos meses de duracin, desde el 23 de junio
de 1583, en que zarp de Lisboa la armada de don Alvaro de Bazn, hasta
el 15 de setiembre, en que regres a Cdiz.

Poco despus ya era Lope poeta conocido; colabora en el _Jardn
espiritual_ de fray Pedro de Padilla (1584) y en el _Cancionero_ de
Lpez Maldonado (1586, pero con licencia de 1584), y es celebrado por
Cervantes en el _Canto de Calope_ de _La Galatea_ (1585) en los
siguientes trminos:

    "Muestra en un ingenio la experiencia
    que en aos verdes y en edad temprana
    hace habitacin as la ciencia,
    como en la edad madura, antigua y cana:
    no entrar con alguno en competencia
    que contradiga una verdad tan llana,
    y ms si acaso a sus odos llega
    que lo digo por vos, Lope de Vega."

Antes de este tiempo debieron comenzar los amores con Filis, la gran
pasin de la primera juventud de Lope, inmortalizada en tan bellos
romances y en las escenas de _La Dorotea_, llenas de agudeza y donosura,
sin que sea posible determinar exactamente el ao de su principio, si
bien parece razonable opinin la expuesta por Ormsby (en un estudio
sobre Lope de Vega publicado en la _Quarterly Review_ (1894), citado en
el libro de Rennert y Castro) de que, ya que repetidamente se afirma en
_La Dorotea_ que estas relaciones duraron cinco aos, stos debieron ser
los comprendidos entre la expedicin de las Terceras y la de la
Invencible contra Inglaterra. Cierto que en _La Dorotea_ se dice tambin
que don Fernando (Lope) tena diez y siete aos al ser solicitado por
Dorotea; pero bien probado est que Lope de Vega tena la coquetera de
disminuir la cifra de sus aos, como acaso la de aumentar la de sus
comedias. No fu el de Filis el primer afecto de Lope de Vega (en _La
Dorotea_ se nos habla de una Marfisa, pariente suya, "primer sujeto de
mi amor en la primavera de mis aos", a quien an no ha sido posible
identificar documentalmente), pero s el primero que dej honda huella
en la produccin literaria del poeta. Filis, Elena Osorio, era la hija
del representante Jernimo Velzquez, y estaba casada desde 1576 con un
tal Cristbal Caldern, tambin comediante. Repentina pasin brot entre
ella y el gran enamorado y gran poeta. "No s qu estrella propicia a
los amantes reinaba entonces--lese en _La Dorotea_--, que apenas nos
vimos y hablamos cuando quedamos rendidos el uno al otro." En prosa y
verso ha alabado repetidamente Lope los encantos, fsicos y
espirituales, de su amada, creando de ella una imagen, segn
atinadamente se hace observar en el libro de los seores Rennert y
Castro, que "ms bien que en damas de la Espaa tradicional, hace pensar
en un tipo de gentil cortesana, surgido al contacto de la Italia
renacentista". La figura que traza Lope de la Amarilis de sus postreros
amores guarda estrecha relacin con la de esta herona de la novela de
sus aos mozos. Elena parece haberse interesado mucho por el
perfeccionamiento del saber de su genial enamorado e infludo en l para
que visitara ctedras de disciplinas diversas: en ms de un sentido debe
ser considerada como galana maestra del poeta.

De todo tiene menos de edificante lo que de estos amores descubre _La
Dorotea_ y comprueba el _Proceso_. La familia parece haber consentido
las relaciones mientras Lope compusiera comedias para la compaa de
Jernimo Velzquez y no estorbara que Elena tuviera amantes de ms alto
copete y mejor nutrida bolsa, como el indiano don Bela de _La Dorotea_,
en la realidad don Francisco Perrenot, sobrino del cardenal Granvela.
Por muy diversas fases atraviesan los amores: en un principio, Filis
quiere guardar fidelidad al poeta; pero ste no puede subvenir al
sostenimiento de su amada, la que por l se empobrece, por lo cual su
madre la vitupera y maltrata y, por ltimo, la entrega a un amante de
mayores posibles. Lope, segn _La Dorotea_, huye a Sevilla y Cdiz lleno
de dolor; pero, vuelto a Madrid, se presta a ser favorecido en secreto,
consintiendo el oficial seoro de don Bela.

No era posible que durara mucho tal situacin: desengaado de Elena,
enamorado de doa Isabel de Urbina (la dulce Belisa de los romances),
Lope se venga de su antigua amada dejando de dar comedias a su padre y
haciendo circular por Madrid dos poesas, un poema en latn macarrnico
la una y la otra un romance castellano, en que se escarnece y vilipendia
a Elena Osorio y su familia. Abrese proceso, Lope es detenido y llevado
a la crcel el 29 de diciembre de 1587, y, despus de odos testigos,
sentenciado "en cuatro aos de destierro de esta Corte y cinco leguas
(no le quebrante, so pena de serle doblado), y en dos aos de destierro
del reino, y no le quebrante, so pena de muerte". Despus, ante nueva
denuncia de los Velzquez, que dicen que desde la crcel sigue Lope
haciendo contra ellos versos de infamia, los alcaldes, el 7 de febrero
de 1588, acuerdan lo siguiente: "Confirman la sentencia de vista en
grado de revista con que los cuatro aos de destierro de esta Corte y
cinco leguas sean ocho dems de los dos del reino y los salga a cumplir
desde la crcel los ocho de la Corte y cinco leguas, y los del reino
dentro de quince das; no los quebrante, so pena de muerte los del
reino, y los dems, de servirlos en galeras al remo y sin sueldo, con
costas."

Estamos en el momento ms dramtico que nos es conocido de la vida de
Lope: los lances se precipitan uno tras otro como en la ms accidentada
de sus comedias. Sale de la crcel para cumplir su destierro fuera del
reino de Castilla el 8 de febrero de 1588; acabamos de ver las penas
seversimas en que incurra caso de volver a la Corte, y, sin embargo,
en el _Inventario general de las causas criminales que se hallan en el
archivo de la sala de alcaldes de la casa y corte de S. M._, encontr
Prez Pastor la noticia siguiente: "Lope de Vega, Ana de Atienza y Juan
Chaves, alguacil, por el rapto de doa Isabel de Alderete."
Desgraciadamente ha desaparecido este proceso. Prez Pastor prueba
cumplidamente la identidad de esta doa Isabel de Alderete con doa
Isabel de Urbina y Cortinas, primera esposa de Lope de Vega.
Probablemente habr comprendido el poeta, al salir de la crcel, que la
importante familia de Belisa (su padre haba sido regidor de Madrid y
rey de armas de Felipe II y Felipe III), con la cual Lope estara en
relaciones desde algn tiempo antes como se desprende de algunos de los
romances, no consentira el matrimonio de sta con un condenado por la
justicia, y habr convencido a su amada, siempre dulce y sumisa, de que
se dejara raptar e hiciera as preciso el casamiento. En un principio la
familia denuncia a Lope, quien ya hemos visto los peligros que corra
con ello; pero despus debe haber mediado perdn, ya que, en vez de
seguir adelante la causa, el inmediato 10 de mayo se casa por poder el
desterrado Lope con la dicha doa Isabel de Alderete.

Pero Lope no va pacficamente a cumplir su destierro, gozando del
tranquilo y legtimo amor de su Belisa: el 29 del mismo mes de mayo se
alista en Lisboa como voluntario en la Invencible, probablemente
"arrastrado por el soplo heroico que inflam en aquella ocasin a todos
los pechos jvenes", como indican los seores Rennert y Castro. No habr
existido otro ms apto para sentir tales fiebres patriticas que el de
este gran vate hispano, en quien el orgullo nacional se presenta en
formas casi delirantes. A bordo del galen _San Juan_ dice Lope que
compuso su poema _La Hermosura de Anglica_. En diciembre del propio
ao regresan a Espaa los restos de la Armada. Lope desembarca en Cdiz,
viene a Toledo, y, reunido con su esposa, habr marchado a Valencia a
principios de 1589.

La razn de haber escogido Lope esta rica ciudad como lugar donde
cumplir su destierro fuera del reino de Castilla debe haber sido el gran
florecimiento que haban alcanzado all las letras. All habr conocido
a los poetas dramticos Trrega, Boyl y Aguilar; habr dado comedias al
naciente teatro valenciano y contribudo a la publicacin de las
primeras colecciones de romances, base del futuro _Romancero general_,
la primera de las cuales, segn Wolf, debi salir en Valencia "poco
despus de 1588" y en la cual se encuentran varios romances que
pertenecen a Lope, indudablemente. Su vida en Valencia parece haber sido
todo lo tranquila y feliz que era posible, dado su arrebatado
temperamento. Teniendo que sostener su hogar de hombre casado, habr
comenzado all a escribir comedias para ganar el pan de su familia, no
"por su entretenimiento, como otros muchos caballeros de esta Corte",
segn se alababa de hacerlo en el _Proceso_; y, en efecto, sabemos que
de Valencia enviaba obras dramticas a directores de compaas
teatrales. De lo que dice Cervantes en el prlogo de sus comedias, y de
otros datos, parece deducirse que ya en este momento era Lope el autor
ms popular de la escena espaola. Sin embargo, que se sepa, no han
llegado a nosotros sus comedias de esta primera poca.

En 1590, cumplida la parte de destierro fuera del reino, viene Lope a
Toledo, y, como secretario, entra al servicio del joven duque de Alba
don Antonio, cargo que desempe durante cinco aos, residiendo en Alba
de Tormes buena parte de este tiempo. Aunque siguen siendo perdidas para
nosotros la mayor parte de sus comedias, poseemos algunas, hasta una de
ellas en su autgrafo, de las que sabemos indubitadamente que
corresponden a este perodo. Tambin entonces escribi Lope la novela
pastoril _La Arcadia_, primera de sus obras extensas que haba de ser
impresa, en la que, bajo figura de pastores, introduce a su protector y
a sus amigos.

A principios de 1595--si hemos de prestar fe a la profeca del astrlogo
Csar en _La Dorotea_, que coincide con lo que resulta de otros
datos--debe haber fallecido doa Isabel en Alba de Tormes, dejando a
Lope padre de dos nias que no tardaron en seguir la suerte de su pobre
madre.

Muerta su esposa, trasladse Lope a la Corte, donde su antiguo
perseguidor Jernimo Velzquez pide a la justicia le sea levantado lo
que le falta por cumplir de la condena de destierro; acaso esperando,
segn han maliciado eruditos modernos, que el fecundo y ya famoso poeta
se casara ahora con Elena, ya tambin viuda por aquellos tiempos.

Poco despus deja Lope el servicio de la casa de Alba, y por algn
tiempo es secretario del Marqus de Malpica. En 1598 lo encontramos
desempeando cargo anlogo cerca del Marqus de Sarria, futuro Conde de
Lemos, el gran protector de Cervantes y tantos otros ingenios.

El 25 de abril de este mismo ao de 1598 casse Lope en Madrid con doa
Juana de Guardo. Su padre, Antonio de Guardo, era rico carnicero que
abasteca de vveres los mercados de la Corte, circunstancia que sirvi
de base para que se mofaran de Lope sus enemigos, con el terrible
Gngora a su cabeza. Doa Juana llev en dote al matrimonio ms de
veintids mil reales. Por lo que conocemos del carcter de esta seora,
parece haber sido mujer vulgar y bondadosa, que sufri con paciencia la
cruz que le impona la desgobernada conducta de su esposo. Que se sepa,
jams fu cantada en los versos de ste: tiene todas las trazas de un
enlace de conveniencia este matrimonio.

En este ao de 1598 public Lope sus primeros libros: la citada novela
pastoril _La Arcadia_ y el poema pico _La Dragontea_ consagrado a las
temidas hazaas del marino ingls el Drake. A principios de 1599, _El
Isidro_, poema en quintillas, en que se narra la vida del que haba de
ser Santo Patrn de Madrid.

En abril de 1599 encontramos a Lope de Vega en Valencia acompaando al
Marqus de Sarria, quien se haba trasladado all, lo mismo que toda la
corte, con el rey Felipe III y su hermana la infanta Isabel Clara
Eugenia, para esperar a sus respectivos cnyuges la archiduquesa
Margarita de Austria y el archiduque Alberto. Celebrronse en Valencia
las velaciones--pues ya los desposorios se haban hecho por poderes en
Ferrara--, y con tan grato motivo representse el auto alegrico de Lope
_Las Bodas del alma con el amor divino_. El seor Mrime, en sus
_Spectacles et comediens  Valencia_, menciona otras fiestas celebradas
en esta ocasin, en las que Lope tom parte principal. El mismo ao
imprimise en Valencia el poema de Lope titulado _Fiestas de Denia_,
que describe el festival ofrecido por el Duque de Lerma al Rey y a la
Infanta.

Lope debi estar ya de regreso en Madrid en julio siguiente, ya que en
26 de ese mes es bautizada en San Gins una hija suya y de doa Juana,
Jacinta, que habr muerto nia, pues nada ms volvemos a saber de ella.
Dej el servicio del Marqus de Sarria en 1600. Ya entonces habra
escrito Lope ms de un centenar de comedias e impuesto forma y direccin
definitivas al drama espaol.

En poca imprecisa, por este tiempo, entr Lope en ntimas relaciones
con la que haba de ser madre de sus hijos Marcela y Lope Flix, la
Camila Lucinda, tan celebrada en innumerables versos. Lucinda, por su
verdadero nombre Micaela de Lujn, parece haber sido una cmica de
secundaria categora--aunque debe haberse retirado definitivamente de
las tablas desde que comenz su trato con Lope--, mujer del
representante Diego Daz, quien, desde 1596, resida en el Per, donde
falleci a mediados de 1603. Durante largos aos estuvo Lope enlazado
con ella por un afecto tranquilo y pacfico, como conyugal, bien
diferente de sus otras tormentosas pasiones. Es esta una poca de
grandes viajes para nuestro poeta, pues suele tener establecidos sus
dos hogares en poblaciones distintas. Su mujer, con quien oficialmente
viva, residi en Madrid hasta 1604 y en Toledo de 1604 a 1610. La
"serrana hermosa", Lucinda, quizs vivi primero en Toledo, luego en
Sevilla (donde pas largo tiempo Lope entre 1602 y 1604), despus otra
vez en Toledo, sitio del nacimiento de Marcela (1605), y, por ltimo, en
Madrid, cuando di a luz a Lope Flix (1607).

Al seor Rodrguez Marn corresponde el honor de haber descubierto una
firma de Lope, en un documento notarial de Sevilla, en que el poeta
antepuso a su nombre la inicial de Micaela. ("Porque es uso en corte
usado | Cuando la carta se firma, | Poner antes de la firma | La letra
del nombre amado", dice el propio Lope en _El Dmine Lucas_.) Don
Amrico Castro, que ha buscado despus esas iniciales antepuestas en las
firmas de los autgrafos de las comedias de Lope y en otros escritos y
ha estudiado las alusiones a estos amores en comedias y poemas (_Revista
de Filologa Espaola_, 1918), piensa que la pasin de Lope por Lucinda
habr comenzado en 1599, segn la alusin de las _Fiestas de Denia_,
hecha observar ya por la Barrera, y desde 1602 a 1604 habr alcanzado su
mayor intensidad, cuando el poeta, hasta en documentos pblicos, osa
poner ante su firma la letra de Micaela. De 1608 es el ltimo autgrafo
de comedias en cuya firma encuentra el seor Castro la inicial de la
serrana, y en comedias posteriores a esta poca tampoco descubre ya las
alusiones a Lucinda, tan abundantes en las de los aos anteriores. De un
pasaje de la _Jerusalem_ parece desprenderse que Lope tuvo cinco hijos
en Micaela, slo dos de los cuales, Marcelica y Lopillo, alcanzaron la
edad adulta.

Nada ms sabemos de Camila Lucinda; "aparece con silueta poco precisa en
las obras de Lope", se dice en la biografa de los seores Rennert y
Castro. Sin embargo, muchos de sus ms excelsos pasajes lricos estn
inspirados en la hermosura de Lucinda, en sus ojos azules (bellas armas
de amor, estrellas puras) y en la voz clara y regalado tono con que
habla. (Triste del que escucha!) A diferencia de Dorotea y Amarilis,
deba ser mujer de escasa cultura (consta que ni escribir saba) y sin
aficiones intelectuales. Lope no alaba en ella ms que perfecciones
naturales y espontneas.

En 1602 publica Lope en Madrid _La Hermosura de Anglica_, poema en que
aspira a rivalizar con el Ariosto y que, por lo menos en parte, tena
escrito desde tiempos de la expedicin a Inglaterra. Sigue en el libro
una coleccin de doscientos sonetos, _Rimas_, en que estn muchos de los
de Lucinda, y al final reimprime _La Dragontea_. En 1604 estampa en
Sevilla una nueva edicin de las _Rimas_ y la novela _El Peregrino en su
patria_, a cuyo fin inserta una lista de las comedias que tena escritas
hasta entonces: doscientos treinta ttulos.

En el verano y otoo de 1604 reside con su mujer en Toledo, segn una
importante carta autgrafa que public en parte von Schack y ms
completa la Barrera, y los manuscritos de dos comedias, fechados en
aquella ciudad. Por ste tiempo ya empieza Lope a quejarse de los
editores que imprimen mutiladas y variadas sus comedias y le atribuyen
obras ajenas. A principios de este ao habr salido la _Primera parte_
de comedias de Lope de Vega recopiladas por Bernardo Grassa. La primera
edicin es de Valencia.

Como "poeta toledano" es encargado Lope, en mayo de 1605, por el
Ayuntamiento de la Imperial Ciudad, de dirigir la justa potica
celebrada con ocasin del nacimiento del Prncipe de Asturias, despus
Felipe IV. En aquel mismo verano comenz la ntima amistad de Lope con
don Luis Fernndez de Crdoba Cardona y Aragn, sexto duque de Sessa,
relacin que haba de durar lo que la vida del poeta, por la cual gan
inmortalidad aquel prcer.

Por este tiempo tena Lope establecidas en Toledo sus dos familias. En 8
de mayo de 1605, como de padres desconocidos, fu bautizada all
Marcela, la hija de Lucinda. En 28 de marzo del ao siguiente, su hijo
legtimo Carlos Flix. A 7 de febrero de 1607, ya en Madrid (Lope
alquil en octubre de este ao una casa en la calle del Fcar, quizs
para Micaela), bautizse Lope Flix, ltimo fruto del amor de la
serrana, y Lope lo declar hijo suyo en la partida bautismal.

En 1608 apareci la _Jerusalem conquistada_, epopeya trgica en que Lope
aspira a igualar al Tasso, como antes al Ariosto con la _Anglica_. Va
dedicada al rey Felipe III. An hay aqu alusiones a Lucinda, pero ya
fras y sin pasin, como de una cosa que se extingue y perece. Al ao
siguiente se public la _Segunda parte_ de las comedias (en Madrid, por
Alonso Martn), y en nueva edicin de las _Rimas_ de este ao incluy
Lope el _Arte nuevo de hacer comedias en este tiempo_, defensa de las
irregularidades de sus obras teatrales, escrita amena y
humorsticamente, obra importante para el estudio de las teoras
dramticas de su autor.

En setiembre de 1610 adquiri Lope la casa de la calle de Francos (hoy
Cervantes), nmero 15, que haba de habitar hasta su muerte, y
establecise en ella con su familia legal. Nueve mil reales fu el
precio de la casa, que no careca de comodidades ni de un bello jardn,
reposo y contento del poeta. As se lo describe a Francisco Rioja en una
epstola:

    "Que mi jardn, ms breve que cometa,
    tiene slo dos rboles, diez flores,
    dos parras, un naranjo, una mosqueta."

Desarrollronse en Lope, para que nada en l faltara, instintos de
existencia burguesa al sentirse propietario, y en su nueva casa vivi en
paz y calma con su mujer y su muy amado hijo Carlos, durante un perodo
no muy largo, que haba de ser cerrado por la muerte. En una bella
_Epstola al doctor Matas de Porras_, publicada despus en _La Circe_,
pint bellamente Lope la felicidad de su vida domstica. De tales
sentimientos est impregnado el libro _Los Pastores de Beln_, especie
de _Arcadia_ a lo divino, que public a principios de 1612, tiernamente
dirigido a su hijo Carlos. Acentundose sus msticos sentimientos,
imprimi el mismo ao, en Valladolid, los _Cuatro solilquios... llanto
y lgrimas que hizo arrodillado delante de un Crucifijo, pidiendo a
Dios perdn de sus pecados, despus de haber recibido el hbito de la
Tercera Orden de Penitencia del serfico Francisco_; es un pattico
librillo de arrepentimiento que debe ser anotado como precedente de la
inesperada transformacin que veremos operarse en la vida de Lope antes
de mucho tiempo. Desde 1610 perteneca a la Cofrada del Caballero de
Gracia y a la del Oratorio de la calle del Olivar.

En 1612 sali a luz la que se cont como _Tercera parte_ de las comedias
de Lope (Sebastin Cormella, Barcelona), aunque slo tres son de este
ingenio, de las doce que contiene el volumen.

La felicidad domstica, tan tardamente apreciada por el poeta, no deba
durar: en el verano u otoo de 1612 muri el nio Carlos Flix,
inspirando este doloroso suceso al atribulado padre una bellsima
poesa, que se encuentra entre las _Rimas sacras_, y un ao despus, en
agosto de 1613, falleci doa Juana, enferma desde mucho tiempo antes, a
poco de dar a luz a Feliciana, nica hija legtima que haba de
sobrevivir a su padre.

Pero cinco semanas despus de esta muerte ya tenemos a Lope figurando en
la comitiva de un viaje de Felipe III y la corte a Segovia, Burgos y
Lerma y tratando de festejos y galanteos.

Sin embargo, a principios de 1614 determinse Lope a recibir rdenes
sagradas. En los versos a la poetisa peruana Amarilis dice as:

    "Dej las galas que seglar vesta;
    ordenme, Amarilis; que importaba
    el ordenarme a la desorden ma."

Pronto sabremos lo que haba de durar aquel orden en Lope. Trasldase a
Toledo, en marzo de aquel ao, y, por su correspondencia con el Duque,
podemos seguir los preliminares, no sobrado msticos, de su dedicacin
eclesistica. Residi en casa de la cmica Jernima de Burgos, madrina
de Lope Flix, para la cual haba escrito _La Dama boba_. Ya antes haba
vivido con ella en Segovia, en el viaje a que acabamos de referirnos.
Sigui frecuentando el mundo de la comedia y participaba en los
galanteos que rodeaban a Jernima. No obstante, ordense de Epstola en
marzo, de Evangelio en abril y regres a Madrid en junio, ya sacerdote.
Dada la emocin e intensidad de sus obras religiosas, no tememos el
menor motivo para dudar de la sinceridad del movimiento que llev a Lope
al sacerdocio, aunque su inquieto espritu no le haya permitido
perseverar por mucho tiempo en aquella estrecha va, como no persever
en cosa alguna que no fuera abandonarse a la torrencial espontaneidad de
su temperamento.

En este ao de 1614 public Gaspar de Porres, amigo ntimo del poeta, la
_Cuarta parte_ de sus comedias, dedicada al duque de Sessa.

Por cartas de este mismo verano vemos que Lope vena sirviendo de
secretario al de Sessa en sus mltiples y adulterinos amores. El
confesor del nuevo sacerdote le prohiba ocuparse en tan poco edificante
menester, y en las cartas se refleja la angustia de Lope al tener que
dejar de servir a su protector, aunque no fuera ms que en tales
asuntos, por la escrupulosidad de conducta moral que le impona su nuevo
estado.

Aquel otoo--1614--public sus _Rimas sacras_, dedicadas a su confesor.
Hubo entonces un certamen literario para celebrar la beatificacin de
Santa Teresa, y Lope figur en el jurado calificador, recitando el
panegrico con que se inaugur el concurso.

En octubre de 1615 trasladse la corte a Burgos, donde se celebraron,
por poder, los matrimonios de la infanta doa Ana de Austria, hija de
Felipe III, con Luis XIII de Francia, y el de Isabel de Borbn, hermana
del Rey de Francia, con el Prncipe de Asturias. El Duque de Lerma fu
enviado por el Rey para que acompaara a doa Ana hasta el Bidasoa y
trajese desde all a doa Isabel. El Duque de Sessa fu con el de Lerma
y llev consigo a Lope de Vega.

De este ao es la que se cuenta por _Parte quinta_ de las comedias de
Lope (_Flor de comedias de Espaa de diferentes autores_, recopiladas
por Francisco de Avila, 1615, Alcal), si bien slo una hay en el libro
que sea de nuestro autor. Tambin entonces apareci la _Parte sexta_, en
Madrid, por la viuda de Alonso Martn.

Pero en la vida del poeta sacerdote iban a presentarse ahora nuevos
sucesos escandalosos, que habrn hecho murmurar largamente a los
maldicientes de la Corte y que dieron pbulo a los ataques de los
enemigos de Lope, de los cuales es de recordar una emponzoada dcima de
Gngora, publicada por la Barrera. Annciase este nuevo perodo por un
inesperado viaje de Lope a Valencia a fines de junio de 1616, a pretexto
de asuntos de su hijo el fraile descalzo. (Esta es la nica noticia que
se tiene de l. Acaso sera fruto de algunos pasajeros amoros del poeta
mientras residi en Valencia con su primera esposa.) Mas parece probado
que el objeto del viaje fu esperar a la compaa de Snchez, que
regresaba de Npoles con el Conde de Lemos. En esta compaa figuraba
la cmica a quien Lope llama "la loca" en sus cartas, Luca de Salcedo
por su verdadero nombre. Durante su estancia en Valencia estuvo Lope
enfermo de mucha gravedad. Mas este oscuro y breve episodio ("veinte
das habl con la loca") no es ms que tanteo y anuncio de la gran
pasin que va a llenar la vejez del poeta. Agotado el fuego de la
exaltacin mstica que lo haba llevado al sacerdocio, vuelve a
imponerse su temperamento ertico. Versos y mujeres, ahora como antes,
llenan la vida del poeta.

A fines de 1616 estaba Lope en las relaciones ms ntimas con doa Marta
de Nevares Santoyo, mujer de Roque Hernndez de Ayala, hombre de
negocios. La gloga _Amarilis_ (Madrid, 1633) es la obra en que nos ha
dejado Lope la visin literaria de aquella pasin de la edad madura.
Amarilis, bautizada tambin literariamente por Lope con el nombre de
Marcia Leonarda, era natural de Madrid y deba tener unos veintisis
aos cuando Lope la conoci en un jardn con ocasin de una fiesta
literaria. Es de advertir que doa Marta, semejante en esto a Elena
Osorio, debe haber sido persona de cierta distincin y con gustos
literarios y artsticos. Tena una hermana poetisa. En agosto de 1617
nace Antonia Clara, bautizada como hija de Roque Hernndez, prenda de
estos amores de los ya avanzados aos del poeta, consuelo y tormento de
su edad postrera. Despus doa Marta, guiada por Lope, intenta
divorciarse de su marido, y aunque no lo logra, el matrimonio debi
vivir ltimamente en casa separada, hasta que la muerte, llevndose en
1618  1619 al Roque Hernndez, tan odiado por Lope, estableci la
separacin definitiva. Poco despus del fallecimiento del marido,
escribe Lope la dedicatoria a Marcia Leonarda de _La Viuda valenciana_
(Parte XIV, 1620), pgina en que llega a lo ms extremado el cinismo del
poeta al mostrar al pblico las intimidades de su pecaminosa existencia.

Del ao 1617 son las _Partes sptima y octava_, impresas en Madrid a
costa de Miguel de Siles por la viuda de Alonso Martn. Ambas van
dedicadas al Duque de Sessa. En este propio ao apareci tambin la
_Parte novena_, primera que figura como publicada por el mismo Lope y en
cuyo prlogo rechaza por ilegtimas todas las _Partes_ anteriores. No
tena completa razn para ello: muchas de estas _Partes_ haban sido
editadas por personas de su intimidad y es de suponer que con anuencia
del autor. Slo las llamadas _Partes tercera y quinta_ deben haber
salido al pblico con perfecta ignorancia de Lope; el cual, por lo
dems, tena sobrado motivo para quejarse de la negligencia con que
daban a la imprenta los editores los libros de comedias, confundiendo
muchas veces el nombre del autor y siguiendo manuscritos viciadsimos.
Es de observar que Lope, que tan grande inters demostr siempre por la
impresin de sus libros, descuid hasta este ao el ocuparse de las
ediciones de sus comedias. Verdad que, en muchos casos, no era posible
que hubieran sido publicadas por l en forma ms pura que por sus
anteriores editores--a menos de haberlas en gran parte rehecho--, pues
no siempre poseera sus propios manuscritos, que, vendidos a los
directores de las compaas, habran ido a parar Dios sabe dnde, sino
que tendra que valerse de copias y de copias de copias en las que el
texto estara mutilado y viciado hasta por las propias necesidades de la
representacin escnica.

De 1618 es el _Triunfo de la fee en los reynos del Japn_, opsculo
histrico, hecho de encargo, en que se relata el suplicio de los
primeros mrtires en las tierras del Extremo Oriente. El propio ao
salieron dos nuevas _Partes_ de comedias: la _X_ y la _XI_. (Ambas en
Madrid. A costa de Miguel de Siles la primera y de Alonso Prez la
otra.) En la sexta edicin del _Peregrino_, publicada este ao,
reproduce Lope la lista de comedias de la edicin de 1604 y aade a ella
ciento catorce ttulos nuevos, deduciendo diez y seis repetidos.

La _Docena parte_ de comedias es publicada en 1619. (En Madrid, por la
viuda de Alonso Martn, a costa de Alonso Prez.) Sigue adelante Lope
trabajando en la edicin de sus obras teatrales, y en 1620 publica la
_Trecena parte_ (Madrid, viuda de Alonso Martn. A costa de Alonso
Prez) y la _Catorce_ (Madrid, por Juan de la Cuesta. A costa de Miguel
de Siles).

El 19 de mayo de 1620, para celebrar la beatificacin de San Isidro,
hubo una famosa justa potica en la iglesia parroquial de San Andrs, de
la cual fu director Lope de Vega. Poetas de los principales de Espaa
se disputaron los premios. Lope ley el certamen ante un inmenso
concurso, en que se amontonaban representantes de todas las clases
sociales, alcanzando un gran xito, que acrecent, si era posible, su
fama. Esta fu una de las grandes ocasiones en que Lope sabore plena y
directamente el gusto embriagador de la gloria. Al certamen concurri
Lope de Vega el mozo, el hijo de Lucinda, inquieto joven que daba
grandes disgustos a su padre, y por primera vez aparece el seudnimo de
"el maestro Burguillos" como firma de unos versos de burlas con que Lope
salpiment la gravedad del certamen. Acaso--han credo algunos--este
Burguillos sera un loco popular y famoso por aquella poca.

El mismo ao, Marcela, el otro fruto de los amores con Micaela, tom el
velo en las Trinitarias descalzas, profesando en febrero de 1621.

La propia fecha de 1621 se muestra en la portada de _La Filomena_, poema
dividido en dos partes, en cuya primera contesta Lope a los ataques que
le haba dirigido Torres Rmila en 1617 con su _Spongia_, y que hasta
ahora no haban sido recogidos directamente por el poeta, sino slo
devueltos por medio de sus amigos. En la segunda parte refiere Lope su
vida--lo que quera que se supiese de su vida--y traza uno de los
principales documentos en que se apoya su biografa. En este mismo ao
aparecen las _Partes XV_, _XVI_ y _XVII_ de comedias (Madrid, viuda de
Alonso Martn, Alonso Prez las dos primeras y V. de Alonso Martn,
Miguel de Siles, la ltima).

Madrid celebr la canonizacin de San Isidro en 1622. Para estas
fiestas, a peticin del Ayuntamiento, escribi Lope dos comedias que se
representaron ante Felipe IV en la plaza de Palacio; y el propio Lope
fu encargado de presidir el certamen potico, segn se haba hecho dos
aos antes cuando la beatificacin, logrando al hacerlo un xito no
menor que el alcanzado entonces. Aqu apareci nuevamente el Maestro
Burguillos, y hasta a su hija Antonia de Nevares, de edad de cinco aos,
hzola aparecer Lope como concurriendo a disputar los premios de la
justa.

Las _Partes XVIII_ y _XIX_ (Madrid, por Juan Gonzlez, a costa de Alonso
Prez) son de 1623. Por este tiempo ya doa Marta de Nevares debe haber
contrado la enfermedad a la vista, de que le result una ceguera
incurable. En poca incierta, pero ms tarda--segn la gloga
_Amarilis_--, perdi la razn, volviendo a recobrarla antes de su
muerte.

En 1624 aparece _La Circe_, obra potica en que Lope narra el conocido
episodio de la _Odisea_, seguido de otros varios poemas y tres novelas
cortas dedicadas a la seora Marcia Leonarda. Entre los poemas hay
algunas epstolas de gran inters biogrfico.

La _Parte XX_ de las comedias, ltima publicada en vida del autor, que
despus, no se sabe por qu causa, abandon el trabajo, sali en Madrid
a principios de 1625 (por Juan Gonzlez, a costa de Alonso Prez). En
junio de este ao, Lope, "ferviente creyente, aunque gran pecador",
segn exacta frase del seor Menndez y Pelayo, ingres en la
Congregacin de San Pedro, de sacerdotes naturales de Madrid, an hoy
existente.

En otoo del mismo ao public los _Triunfos divinos_, a imitacin de
los _Trionfi_ del Petrarca. Va dedicado el libro al Conde Duque de
Olivares, en el deseo de congraciarse el favor de la Corte, cosa que
nunca alcanz Lope. En vano fu que ciera las sienes de un rey poeta la
corona de Espaa. Lope de Vega, mximo poeta entonces viviente de la
lengua espaola, no goz nunca de la proteccin cortesana; su nombrada
era principalmente popular: otros eran los ingenios que vivan y
medraban en los salones de Palacio. En setiembre de 1627 apareci la
_Corona trgica_, poema inspirado en la historia de Mara Estuardo. La
obra va dedicada a la Santidad del Papa Urbano VIII, el cual
correspondi concediendo al poeta el ttulo de doctor en Teologa en el
Collegium Sapientiae y la cruz de la Orden de San Juan, con lo cual Lope
pudo poner el "frey" delante de su nombre.

Al cabo de tantas y tan gloriosas obras escritas con ejemplar actividad
en su ya dilatada existencia, el poeta se hallaba en la pobreza, segn
nos lo muestran las constantes peticiones al Duque de Sessa que
encontramos en sus cartas. (Volumen del Marqus de Pidal que ha sido
publicado en las adiciones a la _Nueva Biografa_ en la edicin
acadmica.) No era figura retrica lo dicho en la dedicatoria del
_Verdadero amante_ de que slo tena "pobre casa, igual cama y mesa y un
huertecillo cuyas flores me divierten cuidados y me dan conceptos".
Cierto que haba ganado mucho; pero su mano era an ms rpida para
gastar que para escribir.

En la segunda mitad de 1629 termin Lope su _Laurel de Apolo_, poema en
que va juzgando y alabando las obras de buen nmero de poetas
contemporneos. Fu publicado en 1630. Tras _El Laurel_ viene en el
mismo volumen _La Selva sin amor_, gloga que fu cantada ante el Rey y
la Corte, puesta la escena con gran magnificencia y aparato.

Otra obra de Lope figur tambin entonces en una funcin palatina: la
comedia _La Noche de San Juan_, representada en la fiesta que en tal
noche del ao 1631 di el Conde Duque en los jardines del Conde de
Monterrey en el Prado, en honor de los Reyes. Por este tiempo, antes de
1632, escribi Lope la _Egloga a Claudio_ (mejor sera epstola), obra
llena del ms vivo inters por los datos autobiogrficos que atesora.
Aqu es donde Lope se alaba de haber escrito "mil y quinientas fbulas",
"ms de ciento en horas veinticuatro"; aqu donde se vanagloria de ser
fundador del teatro y donde dice que repartidos los pliegos de su labor
entre los das de su vida, sale a cinco pliegos su labor diaria. La
_Egloga_ qued indita hasta despus de la muerte del poeta.

En abril de este ao, en la calle de Francos, probablemente en casa del
poeta, falleci doa Marta de Nevares. Lope la llor en la ya citada
gloga _Amarilis_, que vi la luz al ao siguiente.

Antes de ello, en 1632, public _La Dorotea_, "accin en prosa" dividida
en cinco actos, en que Lope, como hemos dicho, conmemora muchos
recuerdos de sus relaciones con Elena Osorio. Esta obra lozansima,
verdadera joya de la novela dialogada espaola, habr sido escrita en
parte en la juventud del autor, pero muy aadida y retocada en su vejez.

En diciembre de 1633 casse Feliciana, la hija de Lope y de su esposa
doa Juana Guardo, con Luis de Usategui, empleado pblico, probablemente
pagado con no muy brillantes haberes.

Durante todos estos aos, como Lope haba interrumpido la publicacin de
las _Partes_ de sus comedias, vinieron apareciendo algunas colecciones
"extravagantes" de las mismas.

El ltimo libro que vi la luz en vida del poeta fu el de las _Rimas
humanas y divinas_ publicado con el seudnimo de Tom de Burguillos,
aquel personaje cmico que haba inventado Lope para figurar en las
justas poticas de la beatificacin y canonizacin de San Isidro.
Apareci en Madrid en 1634. En este libro est includa la famosa
epopeya burlesca _La Gatomaquia_.

Dos disgustos, al decir de Montalvn, oscurecieron los ltimos meses de
la vida del genial poeta. Uno parece haber sido la muerte de su inquieto
hijo Lope Flix, que se haba hecho militar, sirvi en los tercios de la
Marina y pele bizarramente en varios encuentros. Pereci en un
naufragio yendo en una expedicin para pescar perlas en la isla
Margarita. Su padre conmemor su muerte en la gloga pescatoria
_Felicio_, y no deba saber su fallecimiento al tiempo de publicar las
_Rimas_ de Burguillos, ya que en la dedicatoria de _La Gatomaquia_ a su
hijo nada habla de su fallecimiento.

El otro disgusto debe haber sido el rapto de su hija Antonia Clara,
entonces de diez y siete aos y que deba ser muy donosa, tanto, que
haba representado comedias caseras ante el Duque de Sessa y otros
amigos de su padre (conocemos la loa escrita por Lope para una de estas
fiestas). No se sabe quin fuera el raptor, aunque por la gloga _Filis_
y otras alusiones se sospecha podra ser algn galn de la Corte de la
intimidad de Felipe IV.

Conmovedoramente refiere Montalvn la melancola de los ltimos tiempos
de la vida del poeta, tan bien dotado por la naturaleza para disfrutar y
cantar las ms embriagadoras alegras terrenas. El propio autor refiere
por extenso los detalles de su breve enfermedad postrera. Cay enfermo
el 25 de agosto de 1634, y falleci cristianamente en medio de su
familia y amigos, entre los que no faltaba el Duque de Sessa, el da 27
del mismo mes. Cuatro das antes an haba compuesto un soneto y una
silva titulada _El Siglo de oro_.

El mismo Montalvn refiere los pormenores de su solemnsimo entierro y
de los varios funerales celebrados en sufragio del alma del poeta.
Tambin llegaron a nosotros las oraciones fnebres que en tal ocasin
pronunciaron los ms famosos predicadores del tiempo. El cortejo fu
llevado por la calle de Cantarranas para que Marcela pudiera verlo
desde su convento. Fu enterrado Lope en la iglesia de San Sebastin,
donde reposaron pacficamente sus restos hasta que a fines del siglo
XVIII o principios del XIX, en una de las usuales _mondas_, fueron
arrumbados no se sabe dnde.

Despus de muerto Lope, fueron publicadas dos partes de comedias que el
autor haba dejado dispuestas para la imprenta: las _Partes XXI_ y
_XXII_. En 1637 aparecieron reunidas en _La Vega del Parnaso_ buen
nmero de las poesas que haba dejado inditas el poeta. La _Parte
XXIII_ de comedias fu publicada en 1638; en 1641, la _XXIV_, y en 1647,
la _XXV_, ltimo volumen de la coleccin de obras dramticas de Lope de
Vega formada en tiempos del autor.

       *       *       *       *       *

Por dos clases de razones nos hemos detenido a narrar, acaso harto
prolijamente, la biografa del poeta. De una parte, Lope es un
interesantsimo ejemplar humano; una personalidad dotada de las mayores
riquezas espirituales, de las facultades que se suelen tener por ms
diversas y capaz de las reacciones que pueden parecer ms opuestas: una
de esas figuras que por la diversidad y caudal de sus dotes parecen ser
resumen de la vida de toda una nacin y toda una poca. Por otro lado,
Lope es un artista espontneo, tan entregado a los azares de su
inspiracin, que los sucesos de su vida se han encarnado inmediata y
directamente en su obra literaria. Sus escritos no slo se nos aparecen
cada vez ms llenos de alusiones a sus aventuras conforme va sindonos
mejor conocida su vida; no slo traducen maravillosamente los mudables
estados de su tornadizo espritu, sino que las perfecciones y defectos
de la produccin artstica--tan abundantes unas y otros--guardan plena
armona con las virtudes y las faltas, tan copiosas tambin todas ellas,
de la vida del poeta. En Lope no va por un lado la labor del escritor y
por otro la conducta del hombre. No es de esos artistas reflexivos,
conscientes, que saben trabajar su obra bella en un plano superior al de
las vulgares realidades de su existencia y nos presentan un producto
artstico depurado de toda baja escoria terrena. Lope, nio eterno,
abandnase a los desenfrenados impulsos de su temperamento lo mismo
viviendo que escribiendo. Idntico ritmo alocado palpita en los hechos
de su vida y en las estrofas perennemente fragantes de sus versos; jams
le abandon la divina embriaguez de la adolescencia. En su vida y sus
obras parece darse inacabablemente el aturdimiento que causa en la
primera juventud el exceso de ingobernadas fuerzas. Como hombre y poeta
no sale nunca de los diez y siete aos.

Conforme nos van siendo mejor conocidas, mayor asombro producen en
nosotros las numerosas y fuertes dotes de su espritu. No es ya slo
para nosotros el ms prodigioso improvisador de que tiene noticia la
historia; al lado de esa cualidad, descubrimos en gran abundancia otras,
no menos sobresalientes, igualmente espontneas, no fomentadas ni
perfeccionadas con un inteligente cultivo. Es como si la naturaleza
hubiera querido mostrarnos en este altsimo espritu de Lope de Vega a
cunto se extenda su posibilidad de crear perfecciones. Hay que admirar
la fuerza y salud robustsimas que le permitieron producir una de las
ms copiosas obras literarias que posee la humanidad, como por juego,
sin que en momento alguno se advierta fatiga ni esfuerzo; hay que
admirar el caudal de simpata, el hechizo para la conversacin y trato
de gentes que se manifiesta en sus cartas y nos hace comprender el
perenne afecto que sinti hacia l el Duque de Sessa, y sus triunfos
amatorios cuando ya ni la edad ni el hbito permitan esperar tales
cosas; hay que admirar una inmensa capacidad de saber, un conocimiento
de cosas antiguas y contemporneas absolutamente sin igual, una potencia
retentiva y un don de observacin que tocan en lo fabuloso. "Ignoramos
qu nmero de palabras emple Lope--dice el seor Castro en un apndice
de la _Vida_--, pero es probable que ningn escritor en el mundo tenga
ms abundante lxico, ya que la impresin del lector es que todas las
cosas de su tiempo figuran en su obra... El da que se forme el
diccionario de Lope causar maravilla ver adnde lleg la facultad
receptora de un solo hombre." Y no en cosas de erudicin; su obra
manifiesta a cada paso la mayor copia de conocimientos en lo que slo
puede dar la experiencia de la vida (una experiencia no muy aprovechada
como norma de su propia conducta). "Me espanta a veces--dice Grillparzer
en sus estudios sobre nuestro autor--la riqueza de pensamiento de Lope
de Vega. Pareciendo que permanece siempre en lo ms singular, salta a
cada momento a lo general, y no hay poeta tan rico como l en
observaciones y notas de carcter prctico. Bien puede decirse que no
hay situacin de la vida a que no haya tocado en el crculo de sus
creaciones." No es ni mucho menos exceso retrico el haberle llamado
"monstruo de naturaleza"; estamos en presencia de una de las figuras
ms ricas en facultades naturales que produjo jams la estirpe humana: a
sus ms altas cimas, por ejemplo, a un Goethe, tendramos que ir para
encontrarle pareja.

Pero una falta fundamental de su espritu ech a perder dotes tan
excelsas: Lope fu siempre incapaz de imponer rumbo fijo y permanente a
su maravillosa actividad: juguete de la diversidad de impresiones que
era susceptible de recoger su espritu, sin que ninguna se grabara en l
de modo permanente, nunca pudo seguir camino alguno con carcter
definitivo. Lo posea todo menos la facultad de gobernarse a s propio.
El poder central de su espritu era dbil auriga, y los fogossimos
caballos de sus diversas facultades galopaban cada cual hacia donde lo
orientaba su capricho. De este modo no fu posible a Lope imponer una
alta significacin a su vida: enamorado perenne, no pudo, sin embargo,
crearse un amor digno de inmortalidad, como los de Dante o Petrarca,
sino que permaneci siempre en un bajo terreno de sensuales devaneos:
hombre de mundo, no supo labrarse una posicin independiente, y es
triste ver sus regias facultades empleadas en mendigar favores del Duque
en tantas de sus cartas. Al mismo tiempo acaso no haya sido dueo de
una fina sensibilidad moral: no pueden menos de abochornarnos muchas de
las acciones que descubrimos en Lope de Vega. Infantil tambin en esto,
no parece haber llegado nunca a una clara idea de su dignidad y de la
responsabilidad de sus actos. La encantada selva de representaciones
poticas, tan increblemente frondosa que envolva por todas partes su
espritu, cegbalo para cuanto no fueran ellas.

Esta imposibilidad de someter sus facultades a una direccin fija y
encaminarlas hacia un fin impuesto por la reflexin, manifistase, en lo
literario, en el frecuente fracaso de Lope en las lneas generales de
sus obras, sobre todo en sus poemas eruditos. Sabido es que la
personalidad artstica de Lope de Vega presenta doble aspecto: el de
poeta popular y nacional y el de poeta erudito y universal. Lope aspir,
sobre todo en los dos primeros tercios de su vida, y la riqueza de sus
dotes le daba pleno derecho a ello, a ser un poeta universal y clsico,
cuya gloria igualara, si no oscureciera, a la de los grandes poetas del
Renacimiento italiano. El Ariosto, el Tasso, Petrarca, eran el
permanente norte de su emulacin. Sin embargo, aun poseyendo el
inagotable torrente de inspiracin de todos sabido, aun siendo dueo de
un muy grande saber de humanidades, de una erudicin muy extensa, jams
acert Lope a componer obra alguna de este tipo que pueda decirse
afortunada. Slo los historiadores de la literatura se acordaran hoy de
Lope si no hubiera escrito ms que la _Jerusalem_, la _Anglica_ o los
_Triunfos_. Esos poemas, en general fros y pedantescos, se salvan
solamente por aquellos pasajes en que la espontnea inspiracin del
poeta rompe el molde acadmico y se derrama en encendidas expresiones
lricas.

En cambio, cuando Lope, en vez de buscar sus temas en el mundo clsico
(siempre ajeno a su temperamento) los tom del ambiente real que le
rodeaba o de la historia de Espaa, viva para l como lo que vean sus
ojos, entonces acert a crear el gran nmero de obras poticas que,
aunque no sin defectos, lo han colocado en un puesto nico y solo en las
letras espaolas. Como poeta popular Lope tiene tanta vida como la
naturaleza misma. Es indecible su sentimiento de la realidad; penetra
con la mayor agudeza en el verdadero ser de los individuos colocados en
las situaciones ms opuestas y pone en sus labios la palabra justa en
que aqul se nos revele. Cuanto es tocado por su pluma en sus
abundantsimos momentos felices queda impregnado de esa indecible
cualidad, slo poseda por las ms altas obras de arte, con la cual
provocan en nosotros una sensacin como de vida. Tieck, en una nota
indita existente en la Biblioteca de Berln entre los papeles del
poeta, publicada por el seor Bertrand en su libro _L. Tieck et le
thtre espagnol_, define la obra de Lope con estas tres palabras:
"Naturalidad, verdad, objetividad." Lope "es la naturaleza misma--dice
el poeta Grillparzer--; slo las palabras son dadas por el arte... Es
ilimitado en l el sentimiento de lo natural. En mitad del pasaje de
peor gusto se presentan autnticos testimonios de ello". "Las comedias
de Lope--es el prologuista de la _Parte XXIII_ el que habla--son de la
naturaleza, y las otras, de la industria."

No hay palabras para expresar cmo conoca y senta Lope las cosas
espaolas. La historia verdadera y legendaria del pas en general y de
cada comarca y cada ciudad en particular; los usos y costumbres de cada
regin: todas las singularidades de la tradicin y de la vida espaola
de su tiempo estaban siempre presentes y vivas en el dilatado mbito de
su memoria. "Lope hace revivir en la escena--dice el seor Menndez
Pidal en _L'epope castillane_--todos los tipos, las costumbres, las
regiones de Espaa, que jams ha conocido nadie tan ntimamente como l,
y al mismo tiempo vuelve a tratar por su cuenta los asuntos de la
antigua epopeya, reconociendo en ella la poesa hereditaria de la raza
espaola." De este modo, por haber infundido nueva vida potica a la
historia patria; por recoger en su obra cuanto viene a constitur la
vida espaola del momento, en lo grande y lo pequeo, lo general y lo
particular, lzase Lope en nuestra historia literaria como supremo poeta
nacional. Por l y su teatro andanse las viejas tradiciones medievales
espaolas con la vida del siglo XVII y no se da en Espaa--como hace
notar el seor Morel Fatio--el divorcio del espritu nuevo con el de la
Edad Media, que se operaba en Francia al mismo tiempo.

Si Lope sabe sentir y apreciar la pica espaola y hace de su teatro
como una continuacin del romancero, no es menos asombroso su
sentimiento de la lrica popular. "Su corazn--dice el seor Pidal en la
obra citada--ha permanecido siempre abierto a la inspiracin ingenua y
ruda de los humildes: los cantos populares despiertan en l el eco fiel
y armonioso de la poesa ms profunda." A cada paso en el teatro de
Lope, ya un romance o ya una cancin del pueblo, deliciosamente
escogida, vienen a realizar un altsimo efecto dramtico, y no faltan en
su obra comedias construdas sobre la base de un canto popular.

Mas con todo ello, Lope, poeta nacional por excelencia, no est
plenamente representado por obra alguna. No hay, en cuanto de su teatro
ha llegado a nosotros, ninguna comedia, por bellsima que sea, que
podamos llamar perfecta. La precipitacin en el modo de trabajar
(representantes y pblico no le permitan descanso alguno), su facilidad
fabulosa, la falta de reflexin y de dominio sobre sus facultades, han
perjudicado a esta parte de su produccin, del mismo modo que a sus
obras de poesa erudita. Aqu como all, los detalles son superiores al
conjunto, por bello que ste sea. Muy agudamente hizo ya observar
Grillparzer que lo excelente e incomparable de Lope no suele estar en
los temas capitales, sino en cosas accesorias. "En eso es inimitable y,
junto con la excelencia del dilogo, infunde a su obra una vida que nos
atrae hasta cuando no podemos aprobar el conjunto."

De este modo, a Lope no podemos juzgarlo por media docena de obras. Hay
que tratar de columbrar, hasta donde sea posible, la masa gigantesca de
su produccin, en la cual, borrndose en la magnificencia total las
faltas aisladas, se nos manifiesta el poeta como un ser casi
sobrehumano, dueo de una potencia de crear representaciones artsticas
dotada de una fuerza, delicadeza, diversidad y abundancia de tonos y
matices, que acaso no haya tenido jams su igual. Lope, entonces,
semeja, no ya un hombre, sino una fuerza de la naturaleza. Propia de la
naturaleza es su manera de crear: no se encamina reflexivamente hacia el
propuesto fin con el mnimo esfuerzo y la mayor economa de energas;
como simientes llevadas por el viento, deja desperdigarse profusamente
sus facultades creadoras y stas producen ms de un millar de obras, ms
o menos imperfectas, en vez de esforzarse en lograr una sin falta. "Los
dos versos siguientes--dice Grillparzer--podran ser colocados como lema
al frente de las obras completas de Lope de Vega:

    TRISTN.--Tiras, pero no reparas.
    TEODORO.--Los diestros lo hazen as.
            _El Perro del hortelano_, acto I."

Tirar sin reparar, a modo de una fuerza natural que no teme se agote
nunca el caudal de que dispone, fu siempre el carcter de la creacin
artstica de Lope.

No podemos repetir aqu algunas de las conocidas ancdotas que muestran
la rapidez increble con que escriba Lope de Vega. No debe ser muy
exagerado lo que dice en el _Arte nuevo_ de haber escrito comedias en
veinticuatro horas. Pero aunque otro dato no tuviramos, el propio
nmero, que parece fbula, de las obras de Lope, nos hara ver la
facilidad pasmosa de su poder creador. Lope mismo, en la _Egloga a
Claudio_ y en _La Moza de cntaro_ dice haber escrito mil y quinientas
comedias. Montalvn hace subir este nmero a mil ochocientas y
cuatrocientos autos. No pueden, ni mucho menos, admitirse cifras tan
altas. Sin embargo, a pesar de que, como sabemos, gran parte del teatro
de Lope est irreparablemente perdido, nos son conocidos los ttulos de
setecientas veintisis comedias y de cuarenta y siete autos, y en la
actualidad an poseemos muy cerca de quinientas de las primeras.

"Si hubo alguna vez un poeta--dice von Schack en su _Historia_--a quien
su nacin no slo debe un drama sino una literatura dramtica completa,
lo fu, sin duda, nuestro espaol." En Lope, realmente, tenemos que
saludar al fundador de nuestro teatro nacional. No es muy exagerado el
prologuista de la _Parte XXIII_ al decir que "antes de s no hall a
quin imitar, y despus no hubo quien enteramente le imitara". Ni lo es
Montalvn cuando, hablando de las comedias en su _Fama pstuma_, dice:
"Sepan todos que su perfeccin se debe slo a su talento, pues las hall
rsticas y las hizo damas, y cuantos despus ac las han escrito (aunque
alguno brbaramente lo niegue) ha sido rigindose por esta pauta."
"Lope--dice el seor Menndez Pidal en la obra citada--supo encontrar la
forma de comedia ms adaptada al gusto nacional... Fij el tipo y norma
a los cuales podan recurrir con seguridad los genios de segundo orden,
sin gastar ya sus fuerzas en tentativas divergentes, y as, en vez del
desparramamiento anterior, el teatro conoci desde ahora e impuso a sus
secuaces una fuerte unidad de gusto y orientacin."

No es que Lope haya sacado de su cabeza la forma del teatro espaol:
nadie, ni aun un genio de su alcurnia, inventa completamente cosa
alguna. Prescindiendo de otros precursores menos calificados, el nombre
del sevillano Juan de la Cueva debe ser siempre recordado como
predecesor inmediato de Lope. Lo es en haber aprovechado temas
nacionales como asunto de sus comedias (hasta en _La muerte del rey Don
Sancho_ introduce un romance popular); lo es en no haber respetado las
reglas que la interpretacin que el Renacimiento haba dado a la
esttica dramtica de Aristteles impona como imprescindibles en la
composicin de toda obra teatral. Pero Cueva, que en su _Ejemplar
potico_ fu el primer escritor crtico que defendi el naciente teatro
espaol de los ataques de los clasicistas, no era un poeta de genio: sus
obras son superiores como idea a como realizacin, y con sus limitadas
fuerzas creadoras nunca habra llegado a imponer sus doctrinas
estticas. Era necesario que entrara el monstruo de naturaleza y se
alzara con la monarqua cmica, que avasallara y pusiera debajo de su
juridicin a todos los farsantes, y llenara el mundo de comedias, en que
relumbran los dones preciossimos de su genio, para que quedara fundado
el teatro espaol.

Ahora bien, qu opinaba el Lope de Vega, poeta erudito, que aspiraba a
igualar la gloria de los ms altos poetas clsicos, de la obra que
atropelladamente iba creando el otro Lope de Vega, poeta popular? Como
observa el seor Menndez Pidal en el dicho libro, es curioso que
mientras Juan de la Cueva, convencido definidor del teatro nuevo, no
tena fuerza ni habilidad para imponerlo, Lope, de ideas ms bien
clsicas, fuera quien con su genio creador fundara uno de los dos ms
grandes teatros romnticos de la humanidad. Al principio, Lope parece
despreciar sus comedias: "Si all murmuran de ellas algunos que piensan
que las escribo por opinin--dice en la carta de 1604--, desengeles V.
md. y dgales que por dinero." En la _Epstola_ a don Antonio de Mendoza
llama "versos mercantiles" a los de sus comedias. Repetidas veces, por
ejemplo en el prlogo de _El Peregrino_, se disculpa de que stas "no
guarden el arte" alegando que el pblico las quiere as, y l no hace
ms que continuar las cosas tal como las ha encontrado, siguiendo el mal
estilo que se ha introducido en el teatro espaol. Del _Arte nuevo de
hacer comedias_, defensa tmida de su teatro en la que no sale an del
terreno de pedir perdn por sus muchas faltas, dice as el seor
Menndez y Pelayo, en el tomo III de la _Historia de las ideas
estticas_, y en tales palabras puede darse por resumido el problema de
la posicin de Lope en esta cuestin, sobre todo antes de los aos de su
vejez: _"El Arte nuevo de hacer comedias_ de Lope de Vega, tan trado y
llevado por los crticos, hasta el extremo de haberse convertido algunos
de sus versos en proverbios, ha parecido a muchos una especie de enigma
o acertijo, siendo, como es, su sentido claro y llano para todo el que
no le considere aisladamente sino ponindole en relacin con las dems
obras de su autor y con el sentido esttico que predomina en ellas. En
Lope hay dos hombres: el gran poeta espaol y popular y el poeta
artstico, educado, como todos sus contemporneos, con la tradicin
latina e italiana. Estas dos mitades de su ser se armonizan cuando
pueden, pero generalmente andan discordes, y, segn las ocasiones,
triunfa la una o triunfa la otra. Con su alma de poeta nacional, Lope
tiene conciencia, ms o menos clara, de la grandeza de su obra, y la
lleva a trmino sin desfallecer un solo da. Pero al mismo tiempo se
acuerda de que le ensearon, cuando muchacho, ciertos libros llamados
_Poticas_, en los cuales, con autoridades mejor o peor entendidas del
Estagirita y del Venusino, se reprobaban la mezcla de lo trgico y lo
cmico y el abandono de las unidades. De aqu contradiccin y afliccin
en su espritu." Pero segn fu viviendo fu aprendiendo Lope a apreciar
ms altamente su teatro. En 1617 ya se decide a publicar directamente
sus comedias, "aunque nunca las hizo para imprimirlas", dejando el
desdn con que las haba tratado hasta entonces. Sin embargo, siempre
tuvo por ms valiosos sus poemas; "jams tuvo arrogancia" por sus
comedias, "porque teniendo ingenio y letras para los libros que corren
suyos por Italia y Francia, tiene las comedias por flores del campo de
su Vega, que sin cultivo nacen". (Prlogo de la _Parte XX_.) No sabia l
que aquellas silvestres florecillas eran lo que le aseguraba la
inmortalidad.

No vamos a entrar aqu, claro est, en la plurisecular contienda, largo
ha extinguida, entre los partidarios del teatro clsico y los del
romntico, que tantos arroyos de tinta y bilis hizo derramar en tiempo
de nuestros mayores, prximos y remotos. Acaso, sin embargo, hubiera
podido ser resuelta a gusto de todos considerando que el teatro espaol
(o el ingls), aunque coincidiendo con las obras dramticas del arte
clasicista, a las que se aplicaban las leyes aristotlicas y horacianas,
en ser recitado por actores en un escenario, perteneca a diferente
gnero literario y era nacido de origen muy diverso. Si consideramos que
gran nmero de las obras de Lope (o de Shakespeare) son fiel
dramatizacin del relato de una crnica o de un cuento; si atendemos a
lo frecuentes, extensos e importantes que son en Lope los romances en
que se narran cosas que constituyen parte integrante de la accin y que,
sin embargo, no han podido ocurrir ante los espectadores; si vemos que
en el teatro espaol, ms que a la pintura de los caracteres en pugna se
atiende a desarrollar el argumento, generalmente complicadsimo,
llegaremos a pensar que tales obras, ms que con las tragedias y
comedias de tipo clsico, tienen parentesco con crnicas y novelas: que
deben ser tenidas por lazo de unin entre los gneros pico y dramtico
ms que como puros dramas. Ya Bouterweck, historiador de nuestras letras
y uno de los fomentadores de los estudios de literatura espaola en
Alemania a principios del siglo XIX, deca, segn Bertrand (_Tieck et le
thtre espagnol_) que una comedia espaola es un cuento dramtico.
Tieck, segn el mismo autor, escribe que "cada una de las buenas
comedias de Lope est tratada como un cuento lleno de alta poesa". Y en
otro lugar, analizando una obra de Lope, dice: "Si se excepta el
principio, est construda como un cuento y tiene un carcter
completamente narrativo." "Lope se propuso dar a sus comedias la forma
de una novela dramtica--dice en su _Historia_ Ticknor--y con su gran
talento lleg a establecer esta base como la fundamental del teatro
espaol." El propio Lope haba dicho en el proemio de su novela _El
Desdichado por la honra_: "Dems que yo he pensado que tienen las
novelas los mismos preceptos que las comedias, cuyo fin es haber dado su
autor contento y gusto al pueblo, aunque se ahorque el arte."
Finalmente, don Ramn Menndez Pidal, en la obra varias veces citada, se
expresa en estos trminos: "Puede decirse que fu ella--la prosa
narrativa--quien le imprimi su carcter definitivo hacindole pasar de
las hondonadas y laberintos en que se perda al ancho campo que deba
recorrer tan gloriosamente. Fu a su semejanza como se form el nuevo
drama, donde todo es accin, movimiento y vida. A ella es a quien ha
debido su vivacidad, la rapidez de su accin, la libertad de abarcar las
pocas y los lugares ms alejados unos de otros, esas bruscas
transiciones gracias a las cuales el juglar antiguo y el cronista,
venido tras l, transportaban a su antojo la atencin de los oyentes del
uno al otro lado de los lugares donde se desenvolva el relato. Tal es
el origen de esos continuos cambios en el lugar de la escena que han
permitido al nuevo drama tratar los asuntos ms complejos de la
epopeya, de la historia y de la novela antigua. Concebida de esta
manera, la comedia espaola se ha constitudo bajo la forma de una
epopeya dramtica y el principio al cual obedece no es otro que ste:
todo lo que puede ser narrado puede tambin ser representado en la
escena."

Poco a poco, segn van siendo mejor estudiadas las comedias y conocidos
los sucesos de la vida del poeta, a que no faltan alusiones en aqullas,
comienza a ser posible el establecer su sucesin cronolgica con mayor
rigor de lo que lo haba sido hasta ahora. De este modo llegar a verse
con toda claridad la evolucin del arte dramtico de Lope en su larga
carrera. Pero en lo esencial no se saldr--es de esperar--de lo
entrevisto por el seor Menndez y Pelayo, quien viene a afirmar que en
las comedias de la juventud de Lope predomina el carcter lrico y hay
gran complicacin de argumentos e incidentes, mientras que en las obras
de la vejez simplifcase el asunto y el tono pico se sobrepone al
lrico. En las dos comedias que contiene este volumen, pertenecientes a
muy distinto tiempo de la vida del poeta, puede comprobarse
cumplidamente este general aserto.

Lope de Vega, como se ha dicho antes, conoci en vida la mayor
popularidad que jams puede haber alcanzado autor alguno. Len Pinelo en
sus _Anales de Madrid_ alaba "la estimacin que le di el pueblo
dondequiera que estuvo, y particularmente en esta Corte, donde en
oyndole nombrar los que no le conocan se paraban en las calles a
mirarle con atencin, y otros que venan de fuera luego le buscaban y a
veces le visitaban slo por ver y conocer la mayor maravilla que tena
la Corte, y muchos le regalaban y presentaban alhajas sin ms ttulo que
el de ser Lope de Vega, y si llegaba a comprar cualquiera cosa de mucha
o poca calidad, en sabiendo que era Lope de Vega se la ofrecan dada o
se la vendan con toda la cortesa y baja de valor que les era
posible;... dieron en Madrid, ms de veinte aos antes que muriese, en
decir por adagio a todo lo que queran celebrar o alabar por bueno, que
era de Lope; los plateros, los pintores, los mercaderes, hasta las
vendedoras de la plaza, por grande encarecimiento, pregonaban fruta de
Lope, y un autor grave, que escribi la historia del seor don Juan de
Austria, para levantar de punto la alabanza, dijo de uno que era capitn
de Lope, y una mujer, viendo pasar su entierro, que fu grande, sin
saber cyo era, dijo que aquel era entierro de Lope, en que acert dos
veces". Quevedo, en la aprobacin de las _Rimas_ de Burguillos, se
refiere tambin a este uso popular de calificar como de Lope a lo
excelente: "Frey Lope Flix de Vega Carpio, cuyo nombre ha sido
universalmente proverbio de todo lo bueno."

"Goz sin litigio Lope la fama en la mocedad--dice Pellicer en su
_Panegrico_--; aguardbanle las contradicciones para la vejez." En los
ltimos aos de la vida del poeta, el tornadizo favor del pblico parece
haberse complacido ms en las obras de algunos nuevos ingenios que en
las del viejo creador del teatro espaol; ms de una vez el pblico
recibi con hostilidad alguna de sus ltimas creaciones. El aplauso y
proteccin de las esferas oficiales ya hemos visto tambin que busc de
preferencia otras frentes para colocar en ellas sus coronas. El poeta
habr conocido en la ltima poca de su vida la amarga sensacin de
sobrevivirse, de quedar rezagado en la marcha del gusto pblico de su
tiempo. No poco le habr dolido esta desventura que vena a sumarse a
las desdichas privadas que ennegrecieron y llenaron de amargura sus
ltimos das.

Muerto Lope, su obra qued un tanto oscurecida por la de Caldern, su
continuador famossimo, y fu cada vez ms olvidada en el creciente mal
gusto que se extenda segn iba avanzando el siglo XVII. En el XVIII,
corri la suerte de todo el teatro espaol, y slo a principios del XIX
renaci su fama con la reivindicacin general de nuestro teatro por los
escritores romnticos, alemanes principalmente. Pero tambin entonces la
nombrada de Caldern hizo sombra a la de Lope, que todava vino a
quedar en lugar secundario. Grillparzer en los pases de lengua
germnica; en Inglaterra la redaccin de _The Atheneum_, Chorley y
Ormsby, iniciaron la tendencia de colocar a Lope en el excelso lugar que
le corresponde en el teatro espaol, tendencia que recibi consagracin
oficial entre nosotros cuando en 1890 don Marcelino Menndez y Pelayo
acometi la tarea de publicar la edicin acadmica de las obras de Lope
de Vega. De entonces ac, los estudios sobre Lope han venido siendo cada
vez ms numerosos e intensos, y en la valoracin actual de nuestras
letras, Lope de Vega, aunque sin el sentido universal de Cervantes, su
no muy amado coetneo, goza de una preeminencia y significacin nicas
en el orbe de la literatura espaola.

    J. GMEZ OCERN. R. M. TENREIRO.




EL REMEDIO EN LA DESDICHA

Aparte la ortografa, que slo hemos conservado cuando nos ha parecido
encerrar valor fontico, reproducimos aqu el texto que se encuentra en
la "_Trecena parte de las comedias de Lope de Vega Carpio, Procurador
Fiscal de la Cmara Apostolica en el Arzobispado de Toledo. Dirigidas,
cada una de por s, a diferentes personas. Ao 1620. Con privilegio. En
Madrid. Por la viuda de Alonso Martn. A costa de Alonso Prez, mercader
de libros_".

En las escassimas correcciones que hemos credo forzoso introducir,
ponemos en nota las palabras correspondientes de la _Parte XIII_.




EL REMEDIO EN LA DESDICHA

COMEDIA FAMOSA DE LOPE DE VEGA CARPIO

DIRIGIDA

A DOA MARCELA DEL CARPIO, SU HIJA[1]


_Escribi la historia de Jarifa y Abindarrez, Montemayor, autor de la
Diana, aficionado a_[2] _nuestra lengua, con ser tan tierna la suya, y
no inferior a los ingenios de aquel siglo; de su prosa, tan celebrada
entonces, saqu yo esta comedia en mis tiernos aos. All pudirades[3]
saber este suceso, que nos calificaron por verdadero las_ Cornicas de
Castilla _en las conquistas del reino de Granada; pero si es ms
obligacin acudir a la sangre que al ingenio, favoreced el mo con
leerla, supliendo con el vuestro los defectos de aquella edad, pues en
la tierna vuestra me parece tan frtil, si no me engaa amor, que pienso
que le pidi la naturaleza al cielo para honrar alguna fea, y os le di
por yerro; a lo menos a mis ojos les parece as, que en los que no os
han visto pasar por requiebro. Dios os guarde y os haga dichosa, aunque
tenis partes para no serlo, y ms si heredis mi fortuna, hasta que
tengis consuelo, como vos lo sois mo._

     VUESTRO PADRE.




PERSONAS[4]


    ABINDARREZ.
    JARIFA.
    ZORAIDE.
    ALBORN.
    NARVEZ.
    NUO.
    ALARA.
    DARN.
    PEZ.
    BAJAMED.
    ARREZ.
    ESPINOSA.
    ALVARADO.
    CABRERA.
    ORTUO.
    PERALTA.
    ZARA.
    MANILORO.
    CELINDO.
    MENDOZA.
    ARDINO.
    ZARO.

Representla Ros, nico representante.[5]




ACTO PRIMERO


_Salen a un tiempo por dos puertas_ ABINDARREZ _y_
JARIFA. _Sin verse._


ABIND. Verdes y hermosas plantas,[6]
Que el sol con rayos de oro y ojos tristes
Ha visto veces tantas
Cuantas ha que de un alma el cuerpo fuistes;
Laureles, que tuvistes
Hermosura y dureza:
Si no es el alma agora[7]
Como fu la corteza,
Enternzcaos de un hombre la tristeza,[8]
Que un imposible adora.

JARIFA. Corona vencedora
De ingenios y armas, Dafne, eternamente
Por quien desde el aurora
Hasta la noche llora tiernamente
El sol resplandeciente:
Si no habis de ablandaros
Al sn del llanto mo,
De qu sirve cansaros,
Y mi imposible pretensin contaros,
Que al viento slo envo?

ABIND. Claro, apacible ro,
Que con el de mis lgrimas te aumentas,
Oye mi desvaro
Pues que con l tus aguas acrecientas.
Razn ser que sientas
Mis lgrimas y daos,
Pues sabes que me debes
Las que por mis engaos
Llorar me has visto tan prolijos aos,
Y por bienes tan breves.

JARIFA. Porque tu curso lleves,
Famoso ro, con mayor creciente,
Y la margen renueves
Que en tus orillas hizo la corriente
De aquella inmortal fuente
Que a mis ojos enva
El corazn ms triste
Que ha visto en su tarda
Carrera el sol en el ms largo da,
Hoy a mi llanto asiste.

ABIND. Jardn que adorna y viste
De tantas flores bellas Amaltea:[9]
Aqu, donde tuviste
Aquella primavera que hermosea,
Cuando por ti pasea;
Aguas, yerbas y flores,
Aqu vengo a quejarme,
Y no de sus rigores,
Sino de un imposible mal de amores,
Que ya quiere acabarme.

JARIFA. Si para lamentarme,
Aqu, donde perd mi libre vida,
Lugar no quieren darme
El blando ro y planta endurecida,
Al cielo es bien que pida
Piadoso odo atento.
Odme cielo hermoso;
yeme, amor, contento
De haber triunfado de mi libre intento
Con arco poderoso.

ABIND. Si hay algn dios piadoso
Para con los amantes, y si alguno
Deste mal amoroso
Prob el rigor, tan fiero y importuno,
Pues no hay amor ninguno
Que pueda ser tan fiero,
O me remedie o mate;
Que por mi hermana muero
Y en tan dulce imposible desespero:
Tal es quien me combate.

JARIFA. Al ltimo remate
De mi cansada vida, al postrer dejo,
Cuando no es bien que trate
De buscar medicina ni consejo,
Como cisne me quejo.
Fiero amor inhumano,
Mi hermano adoro y quiero,
Por imposibles muero.

ABIND. Jarifa!

JARIFA. Abindarrez!

ABIND. Hermana!

JARIFA. Hermano!

ABIND. Dame esos brazos dichosos.

JARIFA. Dadme vos los vuestros caros.

ABIND. Ay, ojos bellos y claros!

JARIFA. Ay, ojos claros y hermosos!

ABIND. Ay, divina hermana ma!

JARIFA. Ay, hermano mo gallardo!

ABIND. Qu nieve cuando ms ardo!

JARIFA. Qu fuego entre nieve fra!

ABIND. Qu esperas, tiempo inhumano?

JARIFA. Tiempo inhumano, qu esperas?

ABIND. Ah, si mi hermana no fueras!

JARIFA. Ah, si no fueras mi hermano!

ABIND.Seora, de qu sabis
Que hermanos somos los dos?

JARIFA. De lo que yo os quiero a vos,
Y vos a m me queris.
Todos nos llaman ans,
Y nuestros padres tambin;
Que, a no serlo, no era bien
Dejarnos juntos aqu.

ABIND. Si ese bien, seora ma,
Por no serlo he de perder,
Vuestro hermano quiero ser,
Y gozaros noche y da.

JARIFA. Pues t, qu bien pierdes, di,
Por ser hermanos los dos?

ABIND. A m me pierdo y a vos:
Ved si es poco a vos y a m.

JARIFA. Pues a m me pareca
Que a nuestros amores llanos
Obligaba el ser hermanos,
Y que otra causa no haba.

ABIND. Sola esa rara hermosura
A m me pudo obligar,
Ese ingenio singular
Y esa celestial blandura,
Esos ojos, luz del da,
Esa boca y esas manos;
Porque esto de ser hermanos,
Antes me ofende y resfra.

JARIFA. No es justo que en el amor,
Abindarrez, tan justo
De hermanos, halles disgusto,
Siendo el ms limpio y mejor.
Amor que celos no sabe,
Amor que pena no tiene,
A mayor perfecin viene,
Y a ser ms dulce y suave.
Quireme bien como hermano:
No te aflijas ni desueles,
Sigue el camino que sueles,
Verdadero, cierto y llano;
Que amor que no tiene al fin
Otro fin en que parar,
Es el ms perfeto amar;
Que al fin es amar sin fin.

ABIND. Ah, hermana! Pluguiera a Al
Que vuestro hermano no fuera,
Y que este amor fin tuviera,
Que el de mi vida ser,
Y que celos y querellas
Tuviera ms que llorar
Que arenas tiene la mar
Y que tiene el cielo estrellas.
Por bienes que son tan raros
Era poco un mal eterno;
Que penas, las del infierno
Eran pocas por gozaros.
Mas, pues vuestro hermano fu,
No despreciis mi deseo.

JARIFA. Antes le estimo, y te creo.

ABIND. Pedirte algo?

JARIFA. S.

ABIND. S?

JARIFA. S, pues.

ABIND. Qu te pedir?

JARIFA. Lo que te diere ms gusto:
Todo entre hermanos es justo.

ABIND. No fu justo, pues que fu.
Ahora bien: dame una mano,
Y pondrla entr estas dos,
Por ver si as quiere Dios
Que sepa que soy tu hermano.

JARIFA. Aprietas?

ABIND. Doyla tormento
Por que diga la verdad;
Que es juez mi voluntad
Y potro mi pensamiento.
Con los diez dedos te aprieto,
Cordeles de mi rigor,
Siendo verdugo el amor,
Que es riguroso en efeto,
Pues agua no ha de faltar,[10]
Que bien la darn mis ojos;
Di verdad a mis enojos.

JARIFA. Paso, que es mucho apretar;
Que no lo s, por tu vida.

ABIND. Yo no lo pregunto a ti.

JARIFA. Ha de hablar la mano?

ABIND. S.
Bien podis, mano querida.
Pero mi pregunta es vana
Y ella calla en el tormento.
A lo menos, en el tiento
No sabe a mano de hermana.
Que al fin lengua te falt?
Dime, blanca, hermosa mano:
Soy su hermano? Digo hermano,
Y responde el eco, no.
Testigos quiero tomar.

JARIFA. Qu testigos?

ABIND. Esos ojos,
A quien por justos despojos
Mil almas quisiera dar.
No respondis? Culpa os doy,
Lengua de fuego inhumano.
No me miran como a hermano;
No es posible que lo soy.
Pues preguntar a la boca?
Esta no dir verdad,
Cuando pura voluntad
El instrumento no toca.
Pues a los tiernos odos?
Pero ya con escucharme,
O pretenden consolarme
O quitarme los sentidos.
El gusto, si est olvidado,
Qu pregunta le he de hacer?
Que el gusto de la mujer
No quiere ser preguntado.
Mas qu importa, ojos, odos,
Boca, manos, gusto, haceros
Testigos, si he de perderos
Slo porque sois queridos?
Dse, pues, ya la sentencia
En que sea el cuerpo hermano
Y el alma no; que es en vano
Querer que tenga paciencia;
Pero, aunque vencido estoy
Y a la muerte condenado,
Quiero morir coronado
Pues como vctima voy.
Dadme, hermosas flores bellas,
Rub, zafir y esmeralda
Para hacer una guirnalda.

_Haga que compone una guirnalda._

JARIFA. Bien es que te adornes dellas.
Triunfa de mi loco amor
Y de mi seso perdido;
Que, aunque piensas por vencido,
Yo s que es por vencedor.
Pon la rosa carmes
De mi prestada alegra,
Y mi celosa porfa
En el lirio azul turqu;
En el alhel pajizo
Mi desesperado ardor,
Y en la violeta el amor
Que mi voluntad deshizo;
Mi imposible en el jazmn
Blanco, sin dar en el blanco.

ABIND. Cunto se te muestra franco
El cielo, hermoso jardn!
Bella guirnalda he tejido,
Cia mis dichosas sienes.

_Pngase la guirnalda._

JARIFA. Galn por estremo vienes.

ABIND. Y coronado y vencido.

JARIFA. Muestra, pondrmela yo,
Qu te parece de m?
No estoy buena?

ABIND. Mi bien, s.

JARIFA. Soy tu hermana?

ABIND. Mi bien, no;
Y en lo que os quiero me fundo.

JARIFA. Dime ya tu parecer.

ABIND. Hoy acabis de vencer,
Como otro Alejandro, el mundo.
Parece que agora en l
No cabe vuestra persona,
Y que os laurea y corona
Por reina y seora dl.

JARIFA. Si as fuera, dulce hermano,
Vuestra fuera la mitad.

ABIND. Tanto bien a mi humildad?
Dadme vuestra hermosa mano.[11]

ZORAIDE, _alcaide de Cartama_, ALBORN, _moro_.

ZOR. Eso dicen en Granada
Del buen Fernando?[12]

ALBOR. Esta nueva
Agora la fama lleva.

ZOR. Tu buen suceso me agrada:
No hay a quien amor no deba.

ALBOR. Es muy propio del valor
Obligar al tierno amor
Desde el propio hasta el estrao.
No habr ms guerras este ao,
Que ans lo dice Almanzor.

ZOR. Traes cartas?

ALBOR. Seor, s.

ABIND. Nuestro padre!

ZOR. Oh hijos caros!
Hulgome mucho de hallaros
En esta ocasin aqu:
Llegad, que quiero abrazaros.

ABIND. Sin duda trae Alborn
Buenas nuevas.

ZOR. No me dan
Poco gusto, si este invierno
Descansare del gobierno
De militar capitn.

ABIND. Dej Fernando la guerra?

ALBOR. Por este ao est olvidada.

ZOR. Colguemos todos la espada,
Y est segura la tierra
Y la frontera guardada;
Que harto el cuidado me aprieta
En defender a Cartama,
Porque jams en la cama
Me hall el sol ni la trompeta
Que la gente al campo llama.
Fernando es ido a Toledo:
Seguro pienso que quedo
De dejar mi casa. Ven,
Responder al Rey y a Hazn
Cuanto agradecerles puedo.
O qudate, si por dicha
Abindarrez quisiere
Saber nuevas.

ABIND. No hay que espere
Despus de la nueva, dicha.
Aqu mi esperanza muere.

ZOR. Ven t, Jarifa, que tengo

_Vase_ ZORAIDE.

Que hablarte.

JARIFA. Adis; luego vengo.

_Vase_ JARIFA.

ABIND. Que aqu mi padre se queda?
Posible es que vivir pueda
La esperanza que entretengo?--
Alborn, que no hay jornada?

ALBOR. Ya el cristiano ha recogido
Sobre la pica ferrada
El tafetn descogido
De la bandera cruzada.
Ya Mendozas y Guzmanes,
Leivas, Toledos, Bazanes,
Enrquez, Rojas, Girones,
Pachecos, Lasos, Quiones,
Pimenteles y Lujanes,
Truecan las armas por galas,
Por msica el atambor,
Y por las plazas las salas;
A Belona por Amor,
A quien nacen nuevas alas.
Ya Bencerrajes, Zegres,
Zaros, Muzas, Alfaques,
Abenabos, Aibenzaides,
Mazas, Gomeles y Zaides,
Hacenes y Almorades,
Dejan lanzas, toman varas,
Juegan caas, corren yeguas;
Que se escuchan a dos leguas
Los relinchos y algazaras
Con que celebran las treguas.

ABIN. Abencerrajes dijiste?
Pues han quedado en Granada
Despus del suceso triste?[13]

ALBOR. Fuse la lengua engaada
Al nombre ilustre que oste;
Que ya no hay en todo el mundo
Sino t.

ABIND. Cmo?

ALBOR. No digo
Sino que eres t segundo
Al valor de que es testigo
Cielo, tierra y mar profundo.

ABIND. No, Alborn, eso me di.
Dame esa mano.

ALBOR. Mancebo
Qu deudos perder te vi!
Reviente con llanto nuevo
El alma de nuevo aqu.
No te miro vez alguna
Que de su triste fortuna
Y prspera no me acuerde:
A nadie de vista pierde
La envidia, aunque est en la luna,
An veo en viles espadas
Las cabezas separadas
De aquellos ilustres cuellos,
Y asidas de los cabellos,
En el Alhambra clavadas.
An corre la sangre aqu,
Y an aqu la envidia aleve
Me parece que la bebe.
Oh vil Gomel, vil Zegr!
Lloras?

ABIND. Su historia me mueve.
Pero dime, Alborn, as los cielos
Te dejen ver el fin de tu esperanza,
Y lo que quieres bien gozar sin celos;
Ans en el campo la gallarda lanza
Y en la plaza tu caa sea famosa,
Y el Rey te d su Alhambra en confianza;
Ans de amiga cara o dulce esposa,
Si dellos tienes esperanzas vanas,
Alcances hijos, sucesin dichosa;
Y dellos, en moriscas africanas,
Los nietos, que colgados de tu cuello,
Con tiernas manos jueguen con tus canas
Ans primero veas su cabello
Nevado que tu muerte, y lleno acabes
De fama y aos, que Al puede hacello,
Que me digas, pues s yo que lo sabes,
Si soy yo Bencerraje, y si deciendo
De los que alabas y es razn que alabes,
O, como por ventura estoy temiendo,
Soy hijo del alcaide de Cartama,[14]
Puesto que la verdad del alma ofendo;[15]
Que por la fe que el noble estima y ama,[16]
De guardarte secreto eternamente.
Dime t lo que dicen alma y fama.

ALBOR. Oh ilustre y generoso decendiente
De aquellos malogrados Bencerrajes
Por su valor y envidia juntamente!
Oh reliquia de aquellos dos linajes![17]
Oh fnix de su muerte, sangre y fuego,
Porque mejor de los aromas bajes![18]
En este punto de Granada llego,
Y el traer sangre tuya en la memoria
(Que casi te la doy en llanto ciego),
Ha hecho que te obligue con su historia,
Que ya la sabes por ajena fama,
A restaurar su antiguo nombre y gloria.[19]
No es tu padre el alcaide de Cartama,
Que, puesto que es tan noble, fu Selimo,[20]
Pero el Alcaide, como ves, me llama.
No puedo detenerme.

ABIND. Tanto estimo...

ALBOR. Venme despus a hablar.

ABIND. Qu as me dejas?

ALBOR. Perdona un poco.

[_Vase._]

ABIND. Mi esperanza animo:
Cierre la puerta el alma a tantas quejas.
Hermosas, claras, cristalinas fuentes,
Jardines frescos, celebrados rboles,
Que aqu me vistes de Jarifa hermano,
Ya no soy el hermano de Jarifa;
Ya puedo ser su amante y ser su esposo:
Dad todos parabin a Abindarrez.
Ya no soy aquel triste Abindarrez
Que os daba tanto llanto, puras fuentes;
Ya no escribir hermano sino esposo,
Por las cortezas de los verdes rboles.
Pero, si no me quiere mi Jarifa
Cunto mejor me fuera ser su hermano!
Mas aunque no me quiera, el ser su hermano
Ya quita la esperanza a Abindarrez
De la gloria que el alma ve en Jarifa.
Dirn que esto es verdad las sordas fuentes,
Y sus hojas harn lenguas los rboles:
Tanto es el bien de poder ser su esposo.
Si slo el ser posible ser su esposo
Estorbaba del todo el ser su hermano,
Jardines, yedras, flores, plantas, rboles,
Aqu, donde lloraba Abindarrez
Hechos sus ojos caudalosas fuentes,
Aqu se llama esposo de Jarifa.
Cielos! Que gozar puedo de Jarifa?
Que ya es posible que yo sea su esposo?
Riendo lo murmuran estas fuentes,
Que me llamaron tristemente hermano.
Decid que soy su esposo Abindarrez
Que el viento os dar voz, amigos rboles.
Qu de veces al pie de aquestos rboles
Mir los bellos ojos de Jarifa,
Y ella me dijo: "Hermano Abindarrez!"
Pues ya su esposo soy, no soy su hermano,
O, a lo menos, ya puedo ser su esposo:
Decdselo, si vuelve, claras fuentes.
Fuentes, ya cesa el llanto; verdes rboles,
Ya parto a ser esposo de Jarifa,
Que ya no soy su hermano Abindarrez.

[_Vase._]

_Sale_ NARVEZ[21] _y_ NUO, _soldado_.

NARV. Baaba el sol la crespa y rubia cresta
Del fogoso len, por alta parte,
Cuando Venus lasciva y tierno Marte
En Chipre estaban una ardiente siesta.
La diosa, por hacerle gusto y fiesta,
La tnica y el velo deja aparte,
Sus armas toma, y de la selva parte,
Del yelmo y plumas y el arns compuesta.
Pas por Grecia, y Palas vila en Tebas,
Y djole: "Esta vez tendr mi espada
Vitoria igual de tu cobarde acero."[22]
Venus le respondi: "Cuando te atrevas,
Vers cunto mejor te vence armada
La que desnuda te venci primero."[23]

NUO. Oyendo he estado hasta el fin,
Si en historias tengo parte,
Esa de Venus y Marte,
Desarmado en el jardn;
Y que Palas la vi en Tebas
Y vencerla quiso armada,
Porque cortase su espada
Desde la gola a las grebas;
Y que Venus respondi
(Que es todo filatera)
Que armada la vencera
Quien desnuda la venci.
Pero, seor, a qu intento
Tanto estos das te inclinas
A Venus, cuanto afeminas
A nuestro Marte sangriento?
Dime la causa, seor.

NARV. Todo es, Nuo, declararte
Que puesto que armado Marte,
Le vence desnudo amor.

NUO. Pues qu, un fuerte capitn
Puede a nadie estar sujeto?

NARV. A un dios no?

NUO. Dios?

NARV. En efeto,
A amor ese nombre dan.

NUO. Que le di...

NARV. La antigedad.

NUO. Gentil dios! Buena razn!
Donde hay tanta imperfeccin,
Inconstancia y variedad!
Entre otras mil cosas, dos
Le quitan ese gobierno.

NARV. Cules son?

NUO. No ser eterno
Forzoso atributo en Dios,
Y carecer de razn.

NARV. Luego amor no es inmortal?

NUO. No; que al primer vendaval
Suele mudar de opinin;
Y tarde se ve en mujer
Amor firme, amor durable.

NARV. Antes no hay mujer mudable
Cuando comienza a querer,
Y no hay para qu te afirmes
En el engao que cobras:
Hacmoslas malas obras,
Y quermoslas muy firmes.
Antes amor en el hombre
Suele ser ms imperfecto.

NUO. Antes, por ser ms perfecto,
Le dieron como hombre el nombre,
Porque a ser, antes o agora,
Ms en mujer su valor,
No le llamaran amor.

NARV. Qu le llamaran?

NUO. Amora.

NARV. Amora!

NUO. S. No pintamos
Como mujer la piedad,
La castidad, la verdad,
Porque en ellas tanta hallamos?
Pues si en mujer el querer
Es de perfeccin capaz,
Por qu le pintan rapaz,
Sino en forma de mujer?[24]
Mas, dejando a las escuelas
Tan vanas sofisteras,
Dime, seor, de qu das
Es este dolor de muelas?

NARV. De un mes.

NUO. Y quin te enamora?

NARV. Bien dices; que mora fu.

NUO. Mora!

NARV. Mora.

NUO. Bien podr
Cantarte _a la perra mora_.[25]
Dnde la viste?

NARV. En Con.

NUO. Cundo?

NARV. En las treguas pasadas,
Dando a unas rejas doradas
Por remate un serafn.

NUO. Y el zancarrn de Mahoma,
Y date desasosiego?[26]

NARV. Oh Nuo! Todo soy fuego,
Que hable o calle, duerma o coma.

NUO. No se te d dos cuatrines;
Consuelo y regalo toma,
Que en el cielo de Mahoma
Son bajos los serafines.
Estas moras son lascivas;
T eres hombre famoso;
No ser dificultoso
Gozarla como la escribas.
Toda esta tierra te adora
Por galn, noble, discreto,
Valiente, rico: en efeto,
Ya te conoce esa mora.
Dame una carta, y yo har
Que venga esa galga aqu.[27]

NARV. Llevarssela t?

NUO. S;
Que bien su arbigo s.
Pondrme unos almaizales,
Y hecho moro, ir a Con
A traerte el serafn,
Que aquesta noche regales;
Que basta por testimonio
Que te firmes don Rodrigo
De Narvez.

NARV. Oh, Nuo amigo!
Vive Dios, que eres demonio!
Pero la letra cristiana,
Cmo la podr entender?

NUO. Que para todo ha de haber
Remedio y industria humana.
Aquel moro, tu cautivo,
La escribir.

NARV. Dices bien.

NUO. Pues voy por l.

NARV. Trae tambin
Recado.

NUO. Ya le apercibo.

[_Vase._]

NARV. Amor, si fuerais igual
A la edad y al cuerpo mo,
Yo os retara en desafo;
Pero as parece mal.
Aquel fronterizo fuerte,
Aquel andaluz temido,
Aquel Narvez, que ha sido
Entre moros rayo y muerte,
Hoy vencis, hoy sujetis
Con una mora. Qu es esto?

_Salen_ NUO _y_ ARREZ, _moro, y recado de escribir_.

NUO. Toma esa pluma y di presto.

ARR. Qu es, seor, lo que mandis?

NARV. Hinca la rodilla en tierra,
Y escribe.

ARR. Decid, seor.

NARV. Eres hombre de valor?

ARR. Fuilo en la paz y la guerra.

NARV. Dnde tan a solas ibas
Cuando ayer te cautiv?

ARR. Despus te lo contar,
Seor, que esta carta escribas.

NARV. Cmo te llamas?

ARR. Arrez.

NARV. De dnde eres?

ARR. De Con.

NUO. Conoces al serafn
De Rodrigo de Narvez?

NARV. Calla, loco, que ya escribo.

NUO. No creo que lo ests poco.--
Cuntos locos hace un loco!
Cuerdo yo, que libre vivo!
Vive Dios, que es gran flaqueza
Tropezar la voluntad!
Que amor es enfermedad
Y sale por la cabeza.
Yo no quiero ms amor
Que mis armas y caballo;
En esto mis gustos hallo
Y me porto a mi sabor.
Slo mi arns es mi dama;
Este adoro, dste fo,
Tanto, que, a no ser tan fro,
Aun le acostara en la cama.
Yo le limpio, yo le visto,
Porque en la necesidad
Me muestra la voluntad
Con que una espada resisto.
Mi amor es lanza y caballo;
Soldado que a amor se inclina,
Tan cerca est de gallina
Cuanto pretende ser gallo.
Bien que, amor, ya os tengo a vos
Alguna vez por juez;
Pero esto sola una vez,
Que no ha de ser ms, por Dios!
La mujer, fcil estopa,
Es mancha de aceite, fuego,
Que, si no se ataja luego,
Cunde por toda la ropa.

NARV. No tengo que decir ms.

ARR. Mucho debe a tu valor
Esta a quien tienes amor.

NARV. Bien la quiero.

ARR. Tierno ests,
Pues te confiesas vencido,
Siendo Narvez, seor,
El hombre ms vencedor
Que el mundo ha visto y tenido.

NARV. (_Esto aparte._)
Toma, Nuo, y a un balcn
De cuatro rejas azules,[28]
Despus que te disimules
Con la trazada invencin,
Dirige tus pasos ciertos;
Que en la plaza le vers.
Llama a su puerta.

NUO. Y qu ms?

NARV. La respuesta y los conciertos.

NUO. La mora se llama?

NARV. (_No lo oiga el moro._) Alara,
Y que es casada he sabido.

NUO. Creo que con su marido
Ms presto se negociara;
Que te tienen tanto amor
Los moros destas fronteras,
Que es lo menos que pudieras
Alcanzar de su favor.

ARR. Dice Nuo la verdad:
Adoran tu nombre y fama.

NUO. Voyme.

ARR. Dichosa la dama
A quien tienes voluntad!

NARV. Guete amor.

_Vase_ NUO.

NARV. Dime, Arrez:
Dnde ayer ibas?

ARR. Seor,
Slo a saber que el amor
Era mayor que Narvez.
Mi cautiverio he tenido,
Seor, por bien empleado,
Slo por ver humillado
Hombre a quien nadie ha vencido.
Yo iba a ver mi labor
Y alejme, sin pensallo,
Donde me llev el caballo
Y a l le llev el furor.

NARV. Pues en qu ibas divertido?

ARR. En un largo pensamiento
Con que a veces mar y viento,
Cielo, fuego y tierra mido.

NARV. Moro, pues sabes el mo,
Dime el tuyo; que, si puedo,
Obligado a tu bien quedo.

ARR. De tu grandeza lo fo.

NARV. Esta mi pasin me obliga
A pensar que quieres.

ARR. Quiero...
Pero mi tormento fiero
No permitis que os le diga;
Mayor es que amor airado.

NARV. Mayor que amor puede ser?

ARR. Es celos de mi mujer,
Rodrigo, que soy casado.

NARV. Con celos, y ests aqu!
No lo quiera Dios, Arrez;
Ya eres libre.

ARR. Oh gran Narvez!
Hoy vive mi honor por ti.
Dame esos pies.

NARV. Vete luego.--
Pez.

_Sale_ PEZ, _soldado_.

PEZ. Seor.

NARV. Dale a este moro
Su caballo y armas.

ARR. Lloro.
De alegra.

PEZ. Ya lo entrego.

[_Vase._]

ARR. Yo te enviar mi rescate,
A fe de hidalgo.

NARV. Con celos
No quieran, moro, los cielos
Que yo en la prisin te mate.
Vete libre, que es razn,
Aunque poco lo has quedado,
Que con celos y casado,
No quieras mayor prisin.
Tienes hermosa mujer?

ARR. No la hay ms bella en Con.

NARV. 'Aunque soy cristiano, en fin,
Te he de dar mi parecer:
Mira no entienda de ti[29]
Que de su amor no te fas,
Que, en viendo que desconfas,
Todo lo ha de hacer ans.
Amala, sirve y regala,
Con celos no la des pena,
Que no hay mujer que sea buena
Si ve que piensan que es mala.

ARR. No slo das libertad,
Mas saludables consejos.

NARV. Pues estoy de darlos lejos,
Y tengo necesidad![30]
Parte a Con, por que veas
Mi mora, que no conoces.

ARR. Plega al cielo que la goces
Con el gusto que deseas!

[_Vanse._]

_Salen_ ABINDARREZ _y_ JARIFA.

ABIND. Ya que no me amis, seora,
Como antes, de amor tan llano,
Cual era el de vuestro hermano,
Habladme ms tierno agora;
Decidme lo que sents,
Jarifa hermosa, y creed
Que me hacis mayor merced
Cuanto ms de m os servs:
Ya pas el temor cobarde
Que la hermandad nos pona;
Habladme, Jarifa ma,
Ms tierno, as el Cielo os guarde.

JARIFA. Qu te tengo de decir?

ABIND. Tu ingenio puede ignorar
Qu es hablar, sabiendo amar?
Sabiendo amar, qu es sentir?

JARIFA. Si digo lo que te quiero,
Qu te puedo decir ms?

ABIND. Es libro o carta que das
Sin el ttulo primero;
Cuando al Rey quieren hablar,
O negociar por escrito,
No le llaman grande, invito?[31]

JARIFA. Ans le suelen llamar.

ABIND. Pues ttulos tiene amor.

JARIFA. Cmo?

ABIND. Mi bien, alma y vida;
La esperanza entretenida,
Ans negocia el favor.

JARIFA. Luego dirte mi bien?

ABIND. Soy tu bien?

JARIFA. S.

ABIND. Pues bien dices,
Y por que ans le autorices
Al amor contra el desdn.

JARIFA. Luego, si mi alma eres,
Ans tengo de llamarte?

ABIND. Eso tengo de ensearte,
O es que decirlo no quieres?
Nadie las ciencias podra
Sin la experiencia saber;
Mas no es posible aprender
El amor y la poesa:
El hacer versos y amar,
Naturalmente ha de ser.

JARIFA. Si no es siendo tu mujer,
Yo no me puedo esforzar.

ABIND. Pues, mi bien, si soy cautivo
De tu padre, y como preso,
Por aquel triste suceso,
En fe de su guarda vivo;
Si l piensa que yo no s
Que soy preso Bencerraje,
Del envidiado linaje
Que un tiempo el ms noble fu,
Cmo te podr pedir?
Casmonos de secreto,
Cuanto el ser preso y sujeto
Puedan, mi bien, permitir.

JARIFA. Como palabra me des
Que libre la cumplirs.

ABIND. Y eso a quin le importa ms?
Dame tus hermosos pies.

JARIFA. La mano te quiero dar,
Tuya soy desde este da.

ABIND. Yo tuyo, Jarifa ma:
Ya bien te puedo abrazar.

JARIFA. Como hermano y como esposo,
De que ya te doy la mano.

ABIND. No hables de eso de hermano
Que vuelvo a estar temeroso.
Oh famoso y claro da,
Que tanta gloria me apresta!
Cada ao os har una fiesta
Por seal de mi alegra.
Oh bien sufrido tormento!
Oh bien lograda esperanza,
Bien fundada confianza,
Bien nacido pensamiento!
Alegres pesares mos,
Discreta y justa porfa,
Cuerda y famosa osada,
Venturosos desvaros.
Dulce amar, dulce penar,
Dulce temer, dulce ver,
Dulcsimo padecer,
Felicsimo esperar.
Favoreced hasta el fin
Empresa tan justa, cielos,
Sin mudanza, olvido y celos!

JARIFA. Mi padre viene al jardn.

ABIND. Huyamos.

JARIFA. Dame la mano;
Deja de estar temeroso.

ABIND. Ya temo, secreto esposo,
Lo que no pblico hermano.
Vamos donde no nos vea
Tratar de nuestro contento,
Que an temo que el pensamiento
Visto de sus ojos sea.
Mira que me has de querer.

JARIFA. Hasta morir te he de amar.

ABIND. Pues yo no te he de olvidar.

JARIFA. Eres hombre.

ABIND. Y t mujer.

JARIFA. Para ti soy piedra.

ABIND. Y yo.

JARIFA.[32] Pues no temas.

ABIND. Probar.

JARIFA. Quireme mucho.

ABIND. S har.

JARIFA. Ya no soy tu hermana?

ABIND. No.

JARIFA. No en pblico?

ABIND. An no quisiera.

JARIFA. Ya eres mi bien.

ABIND. T mi vida.

JARIFA. Soy tu hermana?

ABIND. S, fingida.

JARIFA. Y tu esposa?

ABIND. Verdadera.

[_Vanse._]

_Sale_ ALARA, _mora_; DARN, _paje_.

ALARA. Moro a m de Alora?

DARN. A ti
Busca un morisco de Alora.[33]

ALARA. Dice a Alara?

DARN. S, seora.

ALARA. Di que entre.

DARN. Ya viene aqu.

_Sale_ NUO, _en hbito de moro_.

NUO. Dame, seora, los pies,
Despus que te guarde Al.

ALARA. Si mi Arrez preso est?--
Moro, di presto lo que es.

NUO. Solos habemos de hablar.

ALARA. Salte all fuera, Darn.

NUO. Para venir a Con
Quise este traje tomar;
Que sabed que soy cristiano
Y soldado de Narvez.

ALARA. No son nuevas de mi Arrez:
Sali el pensamiento vano.
Pues, cristiano, el capitn,
Qu puede quererme a m?

NUO. No os quiere poco, si aqu
Correspondencia le dan.
Est perdido por vos,
Que os vi en las treguas pasadas
Sobre estas rejas doradas.

ALARA. Qu necios que sois los dos!
El alcaide en enviarte,
Y t en venir!

NUO. No entra bien;
Pero es el primer desdn.[34]

ALARA. A ti no debo culparte,
Que eres, en fin, mensajero;
Aunque a buen tiempo has venido,
Que no est aqu mi marido
Y ha tres das que le espero;
Pero a l, que es tan discreto
Como nos dice la fama,
Mucho le culpo.

NUO. Si os ama,
No tiene culpa, os prometo.
Esta carta leed agora;
Veris en lo que se funda.

ALARA. Ya la necedad segunda.[35] _Lea._
"Narvez, alcaide de Alora."
Ay de m! La firma es suya
Y la letra de mi Arrez.
Quin escribe esto a Narvez,
Cristiano, por vida tuya?

NUO. Un moro, para que fuese
Ms claro.

ALARA. Qu suerte de hombre?

NUO. Ni sus seas ni su nombre
Podr darte aunque quisiese.
Dos das ha que est cautivo,
Que en una celada di.

ALARA. Sabe a quin escribe?

NUO. No.

ALARA. Algn consuelo recibo;
Que es en estremo celoso.
Esta letra he conocido.

NUO. Cmo?

ALARA. Que es de mi marido.

NUO. An ser el cuento gracioso.
Luego el cautivo de all,
Es vuestro marido?

ALARA. S.

NUO. Yo negocio por aqu:
Segura la prenda est.--
Pues alto: venid conmigo,
Trataris de su rescate.

ALARA. Justo ser que dl trate,
Aunque injusto el ir contigo.
Pero donde est mi Arrez,
Ms sus celos aseguro,
Y ms si su bien procuro.
Pero qu dir Narvez?
Que voy a lo que me llama,
Sin duda, creer de m.

NUO. Basta, que llevo de aqu
A uno mujer, y a otro dama.

ALARA. Mas diga lo que quisiere,
Pues se ha de desengaar:
Mis joyas quiero llevar
Y el dinero que pudiere.
Vamos, que es de amor indicio.
Har ensillar en qu vamos.

NUO. Una para dos llevamos;
No anda muy malo el oficio.

[_Vanse._]

_Salen_ ZORAIDE, ABINDARREZ _y_ JARIFA.

ZOR. No me puede pesar con ms estremo.
Forzosa es mi partida, Abindarrez,
Y el dejarte en Cartama es ms forzoso,
En poder del alcaide que aqu viene;
Que as lo escribe el Rey y as lo manda.

ABIND. Que as lo manda el Rey y as lo escribe?

ZOR. Que me parta a Con con mi familia
Me manda el Rey y que te deje solo
Aqu en Cartama, mientras Zaro viene,
Que ha de ser el alcaide de Cartama.
Yo me he de partir hoy, porque me manda
Que acuda de Con a la flaqueza,
De los fieros cristianos oprimida,
Ejercitados en continuos robos,
Celadas, quemas, correras, talas
Y otras malas y ruines vecindades
Que suelen siempre hacer los fronterizos,
Y ms donde Rodrigo de Narvez
Est con tal valor, consejo y fuerza,
Que es uno de los nueve que publica[36]
Del Sur al Norte la espaola fama.

ABIND. Que as lo manda el Rey y as lo escribe?

ZOR. Hijo, Dios sabe lo que a m me pesa;
Si basta solamente decir hijo.
Cmo puedo exceder de lo que l manda?

ABIND. De qu me tiene el Rey a m tal odio,
Si os hace el Rey a vos mercedes tantas?
Por ventura soy yo del Rey esclavo?
He cometido algn delito inorme
Contra sus leyes o real cabeza,
Que me manda dejar solo en Cartama
Y sujeto al alcaide que aqu viene;
Y a vos, que sois mi padre, y a Jarifa,
Mi amada hermana, que a Con se partan?

ZOR. Hijo, el Rey me lo escribe, el Rey lo manda:
Yo voy a responder y obedecelle.
T entre tanto, Jarifa, haz que aperciban
Tus mujeres tu ropa, que est a punto,
En tanto que Alborn parte a Granada.

JARIFA. Ans lo har, seor, que a la partida
Ya estoy desde esta tarde apercebida.

_Vyase el_ ALCAIDE.

ABIND. Sola esta vez quisiera,
Dulce Seora ma,
Hacerme lenguas para hablaros tanto,
Que del alma se viera
La pena y la porfa;
Mas salga por los ojos, vuelta en llanto.
De que viva me espanto
Tan desdichada vida,
Si ha de quedar en calma[37]
Apartndose el alma
De aquellos brazos donde estaba asida.
Fu esposo ayer presente;
Hoy, qu ser, si estoy de vos ausente?
Que os vais, hermosos ojos,[38]
Soles del mismo cielo?
Que dejis vuestra tierra y vuestro amigo?
Qu de ausencia y enojos,
Nubes del bajo suelo,
Eclipsan vuestra luz, que adoro y sigo?
Que no hablaris conmigo,
Ni me diris amores?
Que no podr tocaros?
Que ya no podr hallaros
Entre estas aguas y olorosas flores?
Qu es esto, vida ma?

JARIFA. De la de entrambos el postrero da,
Si no me consolara,
Gallardo dueo mo,
Seor del alma, que la tuya adora,
Que la fortuna avara
No es pea, monte o ro,
Sino mudable viento de hora en hora;
La ausencia, que ya llora
El corazn presente,
Me acabara la vida,
Que vive entretenida
De que has de estar tan poco tiempo ausente
Cuanto pueda llamarte
Para poder secretamente hablarte.
No habr ocasin tan presto
Cuando te llame a verme,
Que presto la ha de haber, aunque ya es tarde.
Y en pago, esposo, desto,
Tan tuya quiero hacerme,
Que entre mis brazos tu venida aguarde.

ABIND. Huya el temor cobarde,
Seora, de mi pecho,
Si ese bien me prometes.

JARIFA. Paso: no te inquietes,
Que por ventura por mi bien se ha hecho;
Que, viniendo secreto,
Tendrn nuestros deseos dulce efeto.
Yo entiendo que mi padre
Ir presto a Granada
O que tendr otro justo impedimento
Que a nuestra vida cuadre,
Y yo estar ocupada
En slo este cuidado y pensamiento.

ABIND. Y en este apartamiento,
Qu me dejas por vida,
Si la vida me llevas?

JARIFA. La esperanza y las nuevas
De que ser tan presto tu partida.

ABIND. Al fin te vas, seora!
Triste de m, si yo me muero agora!

JARIFA. No morirs, mi vida,
Que la ma te queda.

ABIND. Pues vivir mil siglos inmortales.
Dame, esposa querida,
Tus brazos, en que pueda
El alma descansar de tantos males.

JARIFA. Vngante tan iguales
Como yo lo deseo.

ABIND. Llamarsme?

JARIFA. Eso dudas?

ABIND. No har, si no te mudas.
Ay, cuantos siglos ha que no te veo!

JARIFA. Cmo, si no has partido?

ABIND. Pens que era pasado, y no es venido.




ACTO SEGUNDO

DEL REMEDIO EN LA DESDICHA


_Salen_ NARVEZ _y cuatro soldados_, PEZ _y_ ALVARADO,
ESPINOSA _y_ CABRERA.

NARV. Dadle la mano, Alvarado,
Y no haya ms.

ALVAR. No permitas,
Pues siempre honor solicitas,
Que pierda el que me han quitado.

NARV. Volvedme a contar lo que es,
Que en lo que hasta agora entiendo,
Poco vuestro honor ofendo.

ALVAR. El mo pongo a tus pies,
Pero no has de permitir
Que quede en mala opinin.

NARV. Sobre qu fu la cuistin?

ESPIN. No se la mandes decir,
Que es parte y dir a su gusto.

ALVAR. Yo dir mucha verdad;
Y el que ms.

NARV. Paso: acabad,
Que ya recibo disgusto.

ESPIN. Oyeme, seor, a m.

NARV. Ni Alvarado ni Espinosa
Me han de hablar ni decir cosa;
Pez lo cuente.

PEZ. Pasa ans...
Y remtome a Cabrera,
Que estaba delante.

NARV. Acaba.

PEZ. Jugando Alvarado estaba,
Y Espinosa desde afuera;
Y en una suerte dudosa,
Sin pedirla o ser tercero[39]
A pagar de su dinero,
Juzg la suerte Espinosa.
Alvarado respondi:
--Quin le mete en esto?--Y luego
Replic Espinosa:--El juego;
Que veo juego y tercio yo.
--Mejor fuera que callara--
Dijo Alvarado ms recio.
Dijo Espinosa:--Algn necio
La suerte le barajara;[40]
Que yo s de tropelas.--
Alvarado replic:
--Miente el que dice que yo
Puedo hacer bellaqueras.--
Espinosa en este punto
El sombrero le tir,
Metieron mano, y lleg[41]
El presidio todo junto
Y pusironlos en paz,
Hasta que con la alabarda
Llegaste al cuerpo de guarda.

NARV. Y en eso ests pertinaz?
Gentil engao porfas!
Si estotro dice que sabe
Tropelas, en qu cabe
Que entiendas bellaqueras
Y que lo entiendas por ti?
Y el haberle desmentido,
A Espinosa no ha ofendido,
Pues l lo dijo por s;
Y si ofensa no se ve
Ni Alvarado desminti,
El sombrero que tir
De ningn efecto fu;
Y cualquier soldado sabio,
Que en agravio, si le hubiera,
Las espadas juntas viera,
Dir que ces el agravio.
No hay cosa que con haber
Metido mano a la espada
No quede desagraviada,
Porque es lo posible hacer.
Quede esto a mi cuenta, y yo
Vuestro honor tomo a mi cargo
Y satisfacer me encargo
Lo que otro diga.

ALVAR. Eso no;
Que nadie hablar en aquello
Que hablare tal capitn.

NARV. Y esas manos no se dan?

ALVAR. S dar, pues gustas dello.

ESPIN. Su amigo soy.

ALVAR. Yo su amigo.

_Salen_ ORTUO, _soldado, y_ ZARA, _morisca_.

ORTU. Con quejas al capitn?

ZARA. Por dicha en l hallarn
Ms piedad que en ti, enemigo.

ORTU. Oyete, galga.

ZARA. Seor.

NARV. Qu es eso?

ZARA. Una pobre esclava
Que en la nobleza que alaba
El mundo, espera favor.

NARV. Qu es esto, Ortuo?

ORTU. Esa perra
Me levanta no s qu.

NARV. Cya es?

ORTU. Tuya y ma fu,
Y cautiva en buena guerra.

ZARA. Seor, de noche y de da
Me hace fuerza y maltrata.

NARV. Ans la esclava se trata?

ORTU. Miente, por tu vida y ma;
Sino que no entiende bien
Y cualquier corts favor
Luego piensa que es amor,
Y fuerza dir tambin:
Haciendo estaba mi cama,
Y porque a ayudarla fu,
Se vino huyendo de m.

NARV. S, s; deso tienes fama!
Ahora bien: qu te he de dar
Por ella?

ORTU. Tuya es.

NARV. Di; acaba.

ORTU. Ya ves que es buena la esclava,
Y mejor de rescatar.

NARV. Doite por ella una copa
De plata: ve al repostero.

ORTU. Doile yo, pobre escudero,
Diez mil y cama de ropa,[42]
Y una copilla me das!

NARV. Sin dinero estoy, por Dios!
Pero di que te den dos
Si con tanta sed ests.

ORTU. Beso tus manos.

NARV. Ya, mora.
Eres mi esclava.

ZARA. S soy.

NARV. Pues yo libertad te doy.
Vete a tu tierra en buen hora.

ZARA. Dte el cielo mil vitorias,
Caudillo de los cristianos.

_Vase_ ZARA.

CABR. Qu rotas tiene las manos!

PEZ. Y qu llenas de honra y glorias!

_Sale_ PERALTA, _soldado_.

PER. Aqu, seor, est el moro
Que viene por el rescate
Del sargento.

NARV. Buen quilate
Descubre esta vez el oro!
No tengo un real, por Dios!
Llama ese morillo aqu,
Y por l me lleve a m,
O estemos juntos los dos.
Pero escucha: al repostero
Di que mi plata le d,
Que yo la rescatar
Cuando tuviere el dinero.
Venga el sargento al momento,
Donde es tambin menester,
Porque ms vale comer
Sin plata que sin sargento.

PER. Oh, Alejandro! Oh gran Narvez!

NARV. Id vos, Peralta, con l.

PER. Voy, seor.

_Vase_ PERALTA.

PEZ. Qu das por l?

NARV. Quinientos escudos, Pez.

PEZ. Aunque de esclavo le sacas,
Por esclavo le has comprado.

_Sale_ NUO, _en hbito de moro, con un rebozo_.

NUO. Hay acaso algn soldado
Que no tenga fuerzas flacas,
Que quiera luchar conmigo?

NARV. Por dnde este moro entr?
Quin puerta y licencia di
En mi casa a mi enemigo?

NUO. Yo me entr solo a probar
Mis fuerzas o en paz o en guerra.

ALVAR. Bravo moro! En esta tierra
Suelen desafos usar.
Yo quiero luchar contigo.

PEZ. Y yo con adarga y lanza.

ESPIN. Yo con la espada, si alcanza
La suya a igualar conmigo.

NUO. A todos juntos os reto
Fuera del alcaide.

PEZ. Bien;
Mas conmigo solo ven.

NUO. Eres valiente en efeto;
Mas no vengo a pelear,
Sino a avisar a Narvez.

NARV. Salos todos, y t, Pez,
Haz esas puertas guardar.

PEZ. Bien dices; que ste podra
Intentar tu muerte.

ALVAR. Vamos.

_Vanse los soldados._

NARV. Ya, moro, solos estamos.

NUO. No me conoces?

NARV. Querra.

NUO. Soy el moro Marfuz.

NARV. Creo
Que eres famoso y gran hombre,
Aunque nunca o tal nombre;
Mas verte el rostro deseo.

NUO. Soy sobrino de Mahoma;
Vengo a matarte.

NARV. A m?

NUO. Si;
A ti, pues.

NARV. Adnde?

NUO. Aqu.

NARV. Pues alto; la espada toma.

NUO. Pues ya, como ves, la empuo.

NARV. Ea, moro, a m te ven!

NUO. Nuo soy.

NARV. Nuo?

NUO. Pues quin?

NARV. Vlate el diablo por Nuo!

NUO. No sabes lo que ha pasado?

NARV. Cmo?

NUO. El moro que escribi
Era el dueo de quien yo[43]
La misma carta he llevado.

NARV. Qu dices?

NUO. Que es su marido,
Y que, viendo su prisin,
Viene a verle.

NARV. Y a ocasin
Que ya libremente es ido.

NUO. Ido?

NARV. Envile a su casa.

NUO. Por qu?

NARV. Porque era celoso.

NUO. Por Dios, que es cuento donoso!
Todo a propsito pasa;
Que la mora traigo aqu,
Y ans la podrs gozar,
Pues da el marido lugar.

NARV. Qu buen remedio le di!

NUO. La vida, por Dios! le has dado,
Pues a su casa le envas
Cuando a la tuya traas
La prenda que le has quitado.
Buen recado hallar en ella!
Oh celosos! Siempre vi
Que les sucediese ans;
El guardalla es no tenella.

NARV. Bien dices.

NUO. Ya viene; escucha.

_Sale_ ALARA.

NARV. Psame por Dios! seora,
De que hayis venido agora.--
Qu grande hermosura!

NUO. Mucha.

NARV. En aqueste punto envo
Vuestro marido de aqu,
Aunque no le conoc.

ALARA. Bsoos los pies, seor mo,
Por la merced recebida;
Pero soy tan desdichada,
Que a sus celos y a su espada
Ofrezco mi cuello y vida;
Que, como all no me halle,
No ha de creer mi intencin,
Sino que ha sido invencin
Por gozarme y engaalle;
Pero ya, despus que os veo
Tan gallardo, ilustre y fuerte,
Tendr por justa mi muerte
Y por vida mi deseo:
Cuanto publica la fama
Es poco en vuestra presencia.

NARV. Yo os quise mucho en ausencia,
Y presente, el alma os ama;
Pero en ella me ha pesado
Que de la carta haya sido
Tercero vuestro marido,
A quien libertad he dado.

ALARA. No os cause, seor, pesar,
Sino servos de m;
Que ya que he venido aqu,
Vuestro amor quiero pagar.
Y dichosa yo, si acaso
Amor firme hallase en vos!

NARV. Qu te parece?

NUO. Por Dios,
Que habla desenvuelto y raso!--
Vos erais la desdeosa?
Malo estaba de entender;
No he visto fcil mujer
Que no sea vergonzosa.

NARV. Yo os agradezco en estremo
La voluntad, mi seora;
Pero aunque el alma os adora,
La ofensa de mi honor temo;
Que parece que deshonra
Mi opinin y calidad,
Que a quien di la libertad
Le venga a quitar la honra.
Qu dir vuestro marido,
Sino que yo le enga?
Y sabe el cielo que fu
No habindole conocido.
Sabed que soy caballero,
Y que quitalle el honor
Contradice a mi valor.

NUO. Mejor dirs majadero.--
Gzala, pesia mi vida!
O si no, dmela a m.

ALARA. Seor, ya he venido aqu,
Y os quiero si soy querida;
Y aunque ese trmino sea
Del valor que en vos se ve,
Advertid que pensar
Que os he parecido fea.

NUO. Dale ese contento, acaba;
Que en amor no hay cortesa.

NARV. Basta, Nuo. Alara ma,
Ms os amo que os amaba;
Ms hermosa estis aqu
Que entre las rejas azules.

NUO. Ya entiendo; no disimules:
Seora, queredme a m.
Vive Dios, que es impotente!

NARV. Nuo, parte y ve con ella
A Con. Vos, mora bella,
Tenedme por vuestro.

NUO.[44] Tente;
No pierdas esta ocasin.

NARV. A quien libre quise hacer,
He de quitar su mujer?

NUO. Oh nuevo andaluz Cipin!
Hazaas son de tu mano.
Vamos, Alara, de aqu.

ALARA. Que me desprecies ans!
Oh riguroso cristiano!

_Vase_ ALARA y NUO.

NARV. Si fu mayor la gloria y noble el pago
Que di en Espaa a Cipin la fama
En no querer gozar la presa dama,
Que el vencimiento ilustre de Cartago;
Y si despus de aquel lloroso estrago
De Dario, ms heroico el mundo llama[45]
Al macedn, que no viol su cama,
Mi deuda con lo mismo satisfago.
No quiero que me estimen ni me alaben
Las propias ni las brbaras naciones,
Porque en mi pecho sus grandezas caben.
No son los capitanes Cipiones
Ni Alejandros los reyes, si no saben
Vencer sus apetitos y pasiones.[46]

_Salen los soldados_ PERALTA, ORTUO, ALVARADO, ESPINOSA
_y_ CABRERA.

PER. Albricias!

NARV. Yo te las mando.

ORTU. Ea, fiestas y alegra!

PER. Dos mil ducados te enva
De socorro el rey Fernando.[47]

NARV. Dios guarde al Rey mi seor.
Esta tarde hay paga.

ALVAR. Vivas
Mil aos, y dl recibas
Premio igual a tu valor.

NARV. Ea, poned mesas luego;
Todo os lo he de dar, por Dios!,
Y a ser diez mil, como dos.

ESPIN. Peralta, mis pagas juego.

PEZ. Quin habr que eso no haga?

NARV. Llama aquesas cajas, Pez.

CABR. Vivan Fernando y Narvez!

ALVAR. Paga!

CABR. Paga!

ORTU. Paga!

ESPIN. Paga!

[_Vanse._]

ABINDARREZ, _solo_.

ABIND. Esperanza entretenida,
Mal nos llevamos los dos:
No hay quien lleve como vos
Hasta la muerte la vida.
Sois una vela encendida
Que va ardiendo hasta acabarse;
Pues tambin, si ha de matarse,
Quedarse el alma a escuras,
Y entre tantas desventuras,
Bueno es vivir y quemarse.
Por ti, esperanza, el cuidado
Entretiene de una suerte
Al soldado entre la muerte,
Y en el palo al sentenciado;
En el mar al que va a nado,
Al peregrino en el yermo,
En el peligro al enfermo:
Y ans yo por ti en la guerra,
Cordel, peligro, mar, tierra,
Hablo, vivo, como y duermo.
Todo se finge por ti,
Dudosa y tarda esperanza;
Por ti lo imposible alcanza
Quien tiene esperanza en ti.
Si se pasa el mar ans,
La enfermedad, el cordel,
En esta ausencia cruel
De mi Jarifa querida
Pasa hasta el fin de mi vida,
Pues est el remedio en l.
Y vos, hermosa seora,
Acordaos que aqu los dos
Vivimos, queriendo Dios,
Con ms regalo que agora.
Desde la noche a la aurora,
En este jardn hermoso
Pasbamos el gozoso
Tiempo que agora nos falta,
Porque la gloria ms alta
Tiene su fin ms dudoso.
Mas ya estaris, por ventura,
Destos tiempos olvidada,
Porque la gloria pasada
Poco en la memoria dura
De quien olvidar procura
Para vivir sin tormento.
Bien llor mi apartamiento,
Que bien echaba de ver
Que palabras de mujer
Tienen la firma de viento.
Bellas flores y jazmines,
Que hurtbades por favor
A su aliento vuestro olor
En estos frescos jardines,
Mirad a qu tristes fines
Han venido mis vitorias!
Mirad cules son las glorias,
Y los tormentos qu tales!
Pues no me mataron males,
Y me han de matar memorias.

_Sale_ MANILORO, _criado_.

MANIL. Ya, seor, las tres han dado:
Hora ser de comer,
Si por dicha, como ayer,
No te quedas olvidado.
Deja la melancola,
Come y desecha la pena;
Que aunque comas, ser cena,
Pasado lo ms del da.
Aunque a Jarifa aguardaras
Con la mesa puesta ans,
Era ya tarde.

ABIND. Ay de m!
Que en slo el cuerpo reparas;
Djale al alma comer
Suspiros, lgrimas, quejas.

MANIL. Por Dios, que si al cuerpo dejas,
Que ella le venga a perder!
No te digo que no penes,
Mas que para poder dar
Fuerzas a tan buen penar,
Tendrs ms si a comer vienes;
Porque el que bien ha comido,
Ms peso llevar a cuestas.

ABIND. Tu inocencia manifiestas,
Tu libertad y tu olvido.
Vete con Dios, Maniloro,
Y djame aqu morir.

MANIL. Mucho ese tierno sentir
Hace ofensa a tu decoro;
Y aun a tu Jarifa ofende,
Que tanto tu vida estima.

ABIND. La estima?

MANIL. S, pues la anima,
Y que se aumente pretende.
Y pues tu pecho recibe
Su alma, y casa le has hecho,
Por qu maltratas el pecho
Adonde Jarifa vive?

ABIND. Ay, Maniloro! Qu intento?
Mal hago en querer morir
Si el husped ha de salir
Del pecho en que le aposento.
Viva yo; sustento venga;
Viva Jarifa.

MANIL. Eso s.

ABIND. Mas no es engao, no, s,
Que vida en ausencia tenga?
Si muero, mi alma ir
A ver a Jarifa luego.
Vete con Dios.

_Sale_ CELINDO, _moro, con una carta_.

CELIND. Creo que llego
A buen tiempo.

MANIL. Quin va all?

CELIND. Celindo, soy, Maniloro.
Y Abindarrez?

MANIL. Oh Celindo!
Aguarda.

ABIND. A morir me rindo:
Tanto, ausente, peno y lloro.

MANIL. Qu me dars, y tendrs
Nuevas de Jarifa y cartas?

ABIND. La vida, el alma que partas.

MANIL. Celindo.

ABIND. Amigo! Aqu ests?

CELIND. Dame tus pies, y sta toma.

ABIND. Que tal bien se me conceda!
Cmo mi Jarifa queda?

CELIND. Buena, gracias a Mahoma.

ABIND. Mil besos doy a su firma,
Que hasta el alma me penetra:
Qu har el sentido? La letra
Sola mi gloria confirma. _Lea._
"Esposo: Mi padre es ido
A Granada desde ayer.
Venme aquesta noche a ver."
Cielos, yo pierdo el sentido!
En el camino podr
Leer, amigos, lo dems.
Maniloro, no me das
Caballo? Heme de ir a pie?
Mi vida, que podr veros?
Mi alma, que podr hablaros?
Mis ojos, que he de gozaros
Y en estos brazos teneros?
Ea, loco estoy del todo.
Celindo, sta toma, ten;
Y t estas joyas tambin:
Vuestro soy y vuestro es todo.
Dame una marlota rica,
Llena de aljfar y perlas,
Que ha de verme y ha de verlas
Quien al sol su lumbre aplica.
Dame un hermoso alquicel
O bordado capellar,
Y tambin me puedes dar
Alguna banda con l.
Dame bonete compuesto
De mil tocas y bengalas
Y plumas, porque no hay galas
Que luzgan sin plumas: presto.
Dame una manga bordada[48]
De aljfar y oro, a dos haces.
Los amores son rapaces:
Con rapacejos me agrada.
Dame borcegu de lazo
Y acicate de oro puro,
Y porque vaya seguro,
Ensillarsme el picazo.[49]
Ponle una mochila azul
Y un freno de campanillas,
La ms fuerte de mis sillas
Y una adarga de Gazul;
Una lanza de dos hierros,
Que los estremos se igualen,
Por si al camino me salen
Esos eran los consejos
De caballero y de noble?
Buenas tretas son, Alcaide!
Quien no te entiende, te compre.
Apenas entr en mi casa,
De donde pensaba entonces
Enviarte un rico presente,
Cuando entiendo tus traiciones.
Iba yo por el camino
Cantando tus grandes loores
Y pensando qu rescate
Te diese, aunque rico, pobre.
Imaginaba caballos,
Atados en los arzones
Ricos alfanjes de Tnez,
Con mochilas de colores;
Finas alhombras de seda,
Frenos y estribos de bronce,
Y unos para ti de plata,
Sin otras joyas y dones,
Cuando la mejor que tengo,
Hallo que me falta; y dime
Ms pena en que t la tengas,
Y me aconsejes y robes:
Que la traicin del amigo
Ms se siente y duele al doble;
Y engaar, fingiendo amar,
Es gran bajeza en el hombre.
Por eso te desafo
A ti, a tres, a seis, a doce,
Y os reto como a villanos,
Como a infames y traidores,
De que no tenis palabra
Ni miris obligaciones;
Que no hay entre todos uno
Que el amigo no deshonre.
Dame mi esposa, Rodrigo,
Si mis palabras te corren;
Que no he de salir del campo
Menos que muera o la cobre.

NARV. Moro, engaado has venido;
Que a quitarte las prisiones
Vino a mi Alora tu Alara,
Como vers cuando tornes.
Porque apenas vino aqu,
Cuando a volver se dispone,
Por asegurar tus celos
Y temer tus sinrazones.
Si con ella te he ofendido,
Plega al cielo, moro noble,
Que me atraviese la espada
De un moro villano y torpe!
A fe de hidalgo y cristiano;
Por la vida, que Dios logre,
Del rey, mi seor, Fernando,[50]
Por quien guardo aquellas torres;
So pena de que en castigo
Vuelva sin honra a su corte,
Que no he tomado su mano
Ni en presencia dicho amores.
Y t eres, moro, el primero
A quien doy satisfaciones;
Y no te las doy por m,
Que no temo armas ni voces,
Sino por ella, a quien debes
El amor que desconoces
Con esos injustos celos
Y villanas presunciones.

_Sale_ PEZ.

PEZ. Pesia al moro! Seor mo,
Con l en eso te pones,
T, que no sueles sufrir
Marsilios ni Rodamontes?
Aguarda, que a puros palos
Le har que el camino tome
A reir a su mujer
Los celos que se le antojen.

NARV. Pez, no salga ninguno,
Si no es que el moro responde
Que no est contento desto.

PEZ. Suplcote me perdones,
Que le he de quitar la vida.

ORTU. Tiene razn. Baja, corre,
O haremos todos lo mismo.

ALVAR. Mejor es que alguno nombres
De los que estamos aqu
Sufriendo que nos deshonre...

CABR. El que llegare ms presto,
Basta.

NARV. Ninguno me enoje.

ESPIN. Perdona, que no hay remedio.

PER. Baja y la boca le rompe.

NARV. Por vida del Rey!

PER. No jures.

NARV. Ah, seores! Ah, seores!

_Bjense todos._

PEZ. Permteme, Alcaide ilustre,
Que de una almena le ahorque.

CABR. Dame licencia, seor,
Que las narices le corte.

ARR. Basta, que vienen todos los cristianos.
Mal hice en presumir de un hombre noble
Una bajeza igual; pero los celos
No dan lugar a la razn, ni miran
Si es justo o no lo que su rabia intenta.
Bien puedo a la defensa prevenirme,
Que dijera mejor para la muerte,
Porque cualquiera dellos es un Hctor,
Y el Alcaide famoso el mismo Aquiles.

_Todos bajen, las espadas desnudas, y_ NARVEZ
_detenindolos_.

NARV. Tnganse, digo: tnganse, soldados,
O por vida del Rey!...

PER. Seor, ninguno
Quiere ofenderte.

NARV. Envainen, pues.

ARR. Oh ilustre
Rodrigo, a quien el cielo haga dichoso
Sobre todos aquellos que celebra
La antigedad con palmas y laureles!
Rendido estoy a tu nobleza, y veo
Que mi ignorancia fu mi propio engao
Aunque si amor a todos da disculpa,
Por qu no la tendrn mi amor y celos?
Si t, si tus soldados, si los hombres,
Si las aves, los peces, si las fieras,
Si todo sabe amor, si todo teme
Perder su bien, y con sus celos propios
Defiende casa, nido, mar y cueva,
Llora, lamenta, gime y brama; advierte
Que celos y sospechas me obligaron
Al desatino que a tus pies me rinde.

NARV. Moro, la libertad que yo te he dado
Me obliga a tu defensa; y sabe el cielo
Que te he dado tres cosas en un da,
Que es dellas cada cual la ms preciosa:
La libertad, la honra, y hoy la vida.
Vuelve a Con; pero primero jura
Que no has de dar a Alara pesadumbre;
Que si lo s, por vida del Rey! juro
Que he de quemar tu casa, y a ti en ella,
Cuando fuera Con Granada o Crdoba.

ARR. Yo te doy la palabra, y por Mahoma
Te juro de querella y regalalla.

NARV. Parte con Dios; que buena mujer tienes
En Con, y en Alora buen amigo.
Cuando alguno tratare de enojrtela,
Acude a m, que yo ser tu espada.

ARR. Los cielos guarden tu famosa vida.

_Vase._

NARV. Esto es mi gusto; no replique nadie.

_Sale_ NUO.

NUO. Ya queda, ilustre Alcaide, en Con Alara;
Mas yo no s qu enredos son aquestos,
Pues parte de aqu agora su marido.

NARV. Vino en su busca no la hallando en casa.

NUO. Tiene aqueste camino tantas sendas,
Que el miedo y las celadas han causado,
Que le hemos siempre errado en el camino.

NARV. Mohno estoy del moro, aunque habis visto
Que le he hablado tan bajo y tan humilde.
La culpa tengo yo de que se atrevan
Por la quietud con que en mi casa vivo.
La buena vecindad lo causa. Basta;
Que yo lo enmendar de aqu adelante,
Y dse buen principio en esta noche.
Nueve, los ms gallardos de vosotros,
Ensillen sus caballos y armen luego;
Que quiero poner miedo a estos villanos,
Y que no tengan de sosiego un hora.
T, Nuo, aqu te queda; y si te hallares
Para salir al campo descansado
Y podrsme alcanzar donde ya sabes.[51]

NUO. En quitndome aquestos galgamentos
Y mahomticos hbitos, te alcanzo.
No te apartes de aquellos olivares.

NARV. Digo que all te aguardo. Hola! Secreto;[52]
No sepan en Alora que salimos.

_Vanse todos y queda_ NUO.

NUO. Estrao fu de Alara el pensamiento,
En viendo la presencia de Narvez,
Pues en todo el camino no ha cesado
De distilar mil perlas de sus ojos,
De enamorada, tierna y despreciada:
Que la mujer con el desprecio quiere.
Djele mi razn, pero fu en vano;
Que tiene el alma del Alcaide llena.

_Sale_ MENDOZA, _sargento_.

MEND. Gracias al cielo que estos muros veo,
Ya de mi cautiverio el cuello libre!
Oh generoso Alcaide!, claro ejemplo
De aquellos capitanes felicsimos
Cuyas cenizas honra Italia y Grecia.
Mas cmo es esto? Salgo de entre moros
Y el primero que encuentro es moro en casa.

NUO. Seor Mendoza.

MEND. Quin es?

NUO. Yo soy Nuo.

MEND. Oh, Nuo amigo!

NUO. Muchos aos goces
La libertad.

MEND. Adnde est el Alcaide?

NUO. Por el portillo entiendo que ha salido
Con algunos soldados, de secreto,
Que quiere hacer aquesta noche un robo.

MEND. No escuso de servirle ni de verle,
Y besarle las manos como a padre,
Por la merced de mi rescate.

NUO. Vamos;
Que yo s dnde van.

MEND. Pues, Nuo, ensilla.

NUO. En quitndome aquestas sopalandas.

MEND. Pues cmo ests ans? Mas ya imagino
Que habr por qu.

NUO. Sabrslo en el camino.

[_Vanse._]

_Salen_ NARVEZ _y siete soldados, todos con adargas,
lanzas y acicates, lo mejor que puedan, que sta es
la salida de importancia_.

NARV. Todo hombre est atento y surto,[53]
Que apenas nos oiga el viento,
Con tan poco movimiento,
Como el lobo cuando al hurto
Camina solo y atento;
Que si en los montes o llanos
De los ganados cercanos
Hace en las piedras rudo
Con las manos, de corrido
Se muerde las mismas manos.
Creci ya la desvergenza
Desta brbara canalla,
Y es lo mejor atajalla
En los pasos que comienza
Que en los fines remedialla.
Todos sois fuertes soldados,
Todos hidalgos y hallados
En famosas ocasiones:
Aqu son, con las razones,
Los consejos escusados.
Deseo hacer una presa
Con que enviar a Fernando,
Que siempre me est obligando,
Algn fruto desta empresa;
Que ha mucho que estoy callando.
Yo soy como el labrador
A quien alquila el seor
La via por su tributo
Pues si no le rindo el fruto,
Quejarse puede en rigor.

PER. Famoso Alcaide de Alora
Y de la fuerte Antequera,
Que a Sevilla honrar pudiera,
Si la ocasin es agora,
Suceso dichoso espera;
Que cualquiera piensa hacer
Lo que se debe a tener
Tu militar disciplina.

PEZ. Gente a caballo camina.
Quin ser?

ESPIN. Quin puede ser?

NARV. Od, que llegan aqu.

_Salen_ MENDOZA _y_ NUO, _con lanzas y adargas_.

NUO. Ellos, sin duda, sern.

MEND. Mas qu encubiertos estn!

NARV. Quin va all?

MEND. Quien somos di.

NUO. Tus soldados, capitn.

MEND. Nuo y Mendoza.

NARV. Oh Mendoza!
La libertad justa goza
Mil aos.

MEND. Dame tus pies.

NARV. All hablaremos despus.

NUO. Qu, perdiste aquella moza?

NARV. Calla, Nuo, que me importa.
Y pues aqu hay dos senderos,
Divididos, caballeros,
Ser la empresa ms corta.

NUO. Vengan diez mil moros fieros,
Que en diez hay para diez mil.

NARV. Habla con voz ms sutil.
Si el contrario nos aprieta,
Acudid a esta corneta.

ALVAR. Cualquiera contrario es vil.

NARV. Los cuatro venid conmigo,
Y los cinco id por all.
Nuo, calla.

NUO. Harlo ans,
Aunque en no yendo contigo,
Voy sin fuerzas y sin m.

_Vase_ NARVEZ _con los cuatro_[54].

ALVAR. Por dnde, Nuo, echaremos?

NUO. Por entre estos olivares.

ESPIN. Plega al cielo que topemos
O ganados o aduares!

NUO. Y algn moro que almorcemos.

ALVAR. Acordisos de aquel da
Que slo Narvez vena?...

ESPIN. Paso, que he odo cantar.

ALVAR. Aqu podis escuchar,
Que parece algaraba.

_Canten dentro._

En Cartama me he criado,
Nac en Granada primero,
Y de Alora soy frontero
Y en Con enamorado.
Aunque en Granada nac
Y en Cartama me cri,
En Con tengo mi fe
Con la libertad que di.
All vivo adonde muero,
Y estoy do est mi cuidado,
Y de Alora soy frontero
Y en Con enamorado.[55]

_Salga_ ABINDARREZ _cuan gallardo pueda, con lanza,
adarga y acicates_.

ABIND. Gracias a Al que ya llego.

NUO. Bizarro moro!

ALVAR. Gallardo!

ABIND. Llvame al premio que aguardo,
Dulce Amor, aunque eres ciego.

ESPIN. Detente y date a prisin!

ABIND. Cristianos! Oh suerte avara!
De mi dicha lo jurara.
Oh cielo! A tal ocasin?

NUO. Date, o morirs.

ABIND. Ans
Se dan los hombres cual yo?

_Con las lanzas y adargas se ha de hacer esta batalla de
cinco a uno, porque es cosa nueva._

ESPIN. Qu hay, Peralta?

PER. Aqu me hiri.

ALVAR. A l, que me ha herido a m!

PER. Bravo esfuerzo!

NUO. Estraa cosa!
A cinco ha desbaratado.

PER. Ya est en el suelo Alvarado,
Y medio muerto Espinosa.
Dad un silbo al gran Narvez.

_Sale_ NARVEZ _y los otros cuatro_[56].

NARV. Qu es esto, amigos?

NUO. Que un moro
Nos mata.

ABIND. Oh cielo que adoro,
Ayuda t a Abindarrez!

NARV. Paso, no le acometis.--
Caballero fuerte y diestro,
Siendo tanto el valor vuestro
Como entre cinco mostris,
Dichoso aquel que os venciese!
Y aunque yo arriesgue mi vida,
La juzgo por bien perdida
Como en vuestras manos fuese.
Pero al fin he de probar;
Que empresa de tanta gloria
Slo intentalla es vitoria.

ABIND. Pues alto: dadnos lugar.

_Aqu batallen el_ ALCAIDE _y_ ABINDARREZ.

PEZ. A no estar el moro herido
Y de pelear cansado,
Diera al Alcaide cuidado.

NARV. Moro, date por vencido,
O si no, darte muerte.

ABIND. En tu mano est matarme,
Mas vencerme y sujetarme,
En otra mano ms fuerte.[57]
Tu esclavo soy.--Ay de m!
Ay de m! Mil veces ay!
Pues ya para m no hay
Sino llorar que nac.
A tal tiempo, vil fortuna?
Desespero, por Al!
Matarme.

NARV. Triste est.

ABIND. Ya no hay esperanza alguna.

NARV. Hombre de tanto valor
Siente tanto el verse preso,
O es las heridas?

ABIND. No es eso.

NARV. Pues qu?

ABIND. Desdicha es mayor.

NARV. Ataos este lienzo en ellas,
O aguardad, y os le pondr.

ABIND. Aqu en el brazo saqu
La que ms me duele dellas.--
Oh, mal trazada alegra!
Triste! Qu har?

NARV. Qu cuidado
Os tiene tan lastimado?

ABIND. Ya os perd, seora ma!
Gloria ma, ya os perd!
Dulce Jarifa, mi bien,
Ya os perd!

NARV. A mi casa ven;
Sers preso y dueo all.
Pero holgrame en estremo
Saber tu pena importuna;
Que esto de guerra es fortuna,
Que maana por m temo.
Alza ese rostro noble caballero,
Porque a la libertad pierde el derecho,
Perdiendo en la prisin el prisionero
El nimo que debe al noble pecho.[58]
Esos suspiros tiernos, ese fiero
Dolor, no corresponde a lo que has hecho;
Ni menos es tan grande aquesta herida
Que cause indicios de perder la vida.
Ni t la has estimado de manera
Que dejes por tu honor de aventuralla:
Si es de otra causa tu tristeza fiera,
Dmela, que por Dios de remedialla.[59]

ABIND. Ya el alma en tu nobleza aliento espera;
En vano mi temor sus penas calla.
Quin eres, generoso caballero?

NARV. Satisfacerte de quin soy espero:
Rodrigo de Narvez soy llamado,
Soy Alcaide de Alora y de Antequera
Por el Rey de Castilla.

ABIND. Que he llegado
A tus manos, Alcaide!

NARV. Tente espera.

ABIND. Ya no me quejo del rigor del hado,
Puesto que ha sido en ocasin tan fiera.
Huelgo de ver, Alcaide, tu presencia,
Aunque me cuesta cara la experiencia.
No me ha agraviado mi fortuna en nada,
Y pues debo estimarme por tu hacienda,
No es bien que esta flaqueza afeminada
De cosa tuya sin razn se entienda.
Retrese tu gente y confiada
Mi alma en tu palabra, ilustre prenda,
Sabrs mi historia, y muerte de dos vidas:
Que no lloro prisin ni siento heridas.

NARV. Soldados, vayan todos adelante.

NUO. Quedar yo?

NARV. Camina t el primero.

ABIND. Que la fortuna en tiempo semejante
Me trajo a verte, ilustre caballero!
Pero, porque te d dolor y espante,
Mi historia triste referirte quiero;
Que por ventura, porque ms te obligue,
Sabrs qu es amor.[60]

NARV. Di.

ABIND. Escucha.

NARV. Prosigue.

ABIND. Famoso Alcaide de Alora,[61]
Invicto y fuerte Narvez,
A quien por tantas hazaas
Pudieran llamar el grande:
Sabrs, capitn, que a m
Me llaman Abindarrez,
A diferencia del viejo,[62]
Que era hermano de mi padre.
Nac desdichado al mundo
De la casta abencerraje,
Y por que sepas la suya,[63]
Escucha, ans Dios te guarde:
Hubo en Granada otro tiempo
Este famoso linaje,
En la paz gallardo y sabio,
Y en las armas arrogante.
Del Consejo eran del Rey
Los ya viejos venerables,
Los mozos seguan la Corte,
O en la guerra, capitanes.
Ambalos todo el pueblo
Y aun los moros principales,
Y ms el Rey sobre todos,
Con honras y oficios graves.
No hicieron cosa jams
Que su valor no mostrase,
Siendo en todo tan gentiles,
Valientes y liberales,
Que en Granada se deca
Que no haba abencerraje
De mala disposicin,
Necio, escaso ni cobarde.
Eran maestros de todo,
Inventores de los trajes,
De las galas, de los motes,
Y de otras ilustres partes.
No sirvi dama ninguno
Que su favor no alcanzase,
Ni dama llamarse pudo
Sin galn abencerraje.
Pero la envidia y fortuna,
Una vil y otra mudable,
Los derribaron al suelo:
Que siempre los altos caen.
Que al Rey quisieron matar
Y con sus reinos alzarse,
Les levantaron zegres;
Si fu cierto, Dios lo sabe.
Cortronles las cabezas
Un triste y aciago martes,
Quedando de todos ellos
Slo mi to y mi padre.
Derribronles las casas,
Mandando la misma tarde
Pregonarlos por traidores
Y su hacienda confiscalles.
No qued en Granada alguno
Que este nombre se llamase,
Si no son los dos que digo,
Que no pudieron culparles.
No quiso que en la ciudad[64]
Los varones se criasen,
Y mand sacar las hijas
En Africa o otras partes.
Y as, a m, triste, en naciendo,
Me llevaron al Alcaide
De Cartama, hombre muy rico,
Ilustre en armas y sangre.
Este tena una hija,
Rodrigo, en belleza un ngel,
Que es el mayor bien que tengo;
Si otro tengo, Al me falte.
Crise conmigo nia,
Engaados y ignorantes,
Que ser hermanos creimos;
Mas no engaa el tiempo a nadie.
Crise amor con nosotros,
Nios, nio; grandes, grande;
Lo que pas en este tiempo
No es tiempo que aqu lo trate.
Desenganos un moro,
Y vimos en un instante
El imposible posible,
Y lo posible alejarse.
Casmonos de secreto;
Pero, en gloria semejante,
Que se partiese a Con
Mand Almanzor a Zoraide,
Y que a m, mientras viviese,
Otro Alcaide me dejase
En Cartama, donde he estado
Ausente del bien que sabes.
Lloramos nuestra partida,
Y partiendo, si se parte,[65]
Concertamos que en ausencia
De su padre me llamase.[66]
Fuse su padre a Granada;
Escribime, y yo esta tarde
Aderecme cual viste,
Por ir de gallardo talle.
Aguardndome est agora:
Mira si lloro de balde,
Pues voy herido, en prisiones,
Sin bien y entre tantos males!
De Cartama iba a Con,
Breve jornada, aunque alargue
Siempre la tierra el deseo
Poniendo montes y mares;
Iba, el ms alegre moro
Que vi Granada, a casarme
Con mi seora Jarifa,
Que ya en su vida me aguarde.
Vome preso y herido,
Y lo que siento es que pase
De mi bien la coyuntura.
Djame agora matarme.[67]

NARV. Notable es tu suceso, fuerte moro;
Pero, pues tanto tus desinios daa
La dilacin, no es justo que los pierdas;
Que has sido por estremo desdichado,
Pero hallaste el remedio en la desdicha.
Y por que veas que mi virtud puede
Vencer a tu fortuna, si me juras
Volver a mi prisin dentro en tres das,[68]
Libertad te dar para que vayas
A gozar de Jarifa, tu seora.

ABIND. Beso tus pies mil veces, gran Narvez;
Que hars en eso, aunque es hazaa tuya,
La mayor gentileza que en el mundo
Ha hecho caballero generoso.

NARV. Ah, hidalgos!

PEZ. Qu nos mandas?

NARV. Este preso.
Seores, si gustis de darme, quiero
Salir por fiador de su rescate.

PER. Haced, seor, de todo a vuestro gusto.

NARV. Dadme esa mano diestra, Abindarrez.

ABIND. Tomad, seor.

NARV. Juris y prometisme,
Como hidalgo, venir a mi castillo
De Alora y ser mi preso, al tercer da?

ABIND. S juro.

NARV. Pues partid enhorabuena;
Y si queris mis armas o persona,
Ir con vos.

ABIND. Vuestro caballo quiero,
Porque entiendo que est cansado el mo.

NARV. Tomadle, y vamos.

NUO. Tuvo estraa dicha.

ABIND. Basta, que hall el remedio en la desdicha.




ACTO TERCERO

DEL REMEDIO EN LA DESDICHA


_Sale_ ABINDARREZ.

ABIND. Agora que a mi bien no pone obstculo
La fortuna cruel, y mis pies dbiles
Los rayos de mi sol llevan por bculo,
Que el llanto enjugan de mis ojos flbiles,
Haciendo al alma verdadero orculo,
Mis esperanzas, hasta agora estriles,
Tendrn, ya libres de otra fuerza blica,
Fin en los brazos de mi esposa anglica.
Venci Narvez mi fortuna trgica
Y dime libertad como magnnimo;
Que no hay en toda el Asia, Europa y Africa,
Caballero de tanta virtud y nimo:
Y as, aunque herido, aquella dulce mgica
Que adoro como al sol, mi pusilnimo
Aliento, desmayado y melanclico,
Ha vuelto un Htor o Alejandro arglico.
En mis desdichas, hasta agora inflices,
Si esto no es sueo, fbula y aplogo,
Remedio hallaron mis intentos flices
Y el corazn, de su ventura astrlogo.
Teneos un poco, luna y claras lices,
Que ya llego a Jarifa, que ya el prlogo
Le digo de mi historia y los captulos
Con dulces besos y con tiernos ttulos.
Que fuera Adonis bello o de Lirope[69]
El hijo que muri en el agua, vindola,
O la lengua de Apolo y de Calope
Tuviera para hablalla, respondindola!
Mas fuera a un alemn y a un negro etope,
A un dulce ruiseor y a una oropndola,
Darles comparaciones verismiles:
Mas basta ser en el amor tan smiles.
Aqu llega, Jarifa, vuestra vctima;
Abrid, que pasa ya la luna errtica.
Seris de mis heridas dulce pctima,
Slo en oyendo vuestra dulce pltica;
Seris, seora, mi mujer legtima,
Que as en la orilla fresca y aromtica
De aquella fuente fu nuestro propsito,
Y amor de nuestras almas el depsito.
Pena traigo, seora; mas reprtola
Con ver que llego a puerto salutfero.
Mi esperanza se alarga, pero acrtola
Con la grandeza de Narvez belfero.
Ya os casaris, y ya, cual dulce trtola
Que mat el lazo o cazador mortfero
Que el alto nido derrib del lamo,
Lleno de sangre dejaris el tlamo.

_Salen_ JARIFA _y_ CELINDO.

JARIFA. La voz, dices, de mi bien?

CELIND. Digo que le o llamar.

ABIND. A Jarifa siento hablar
Y a Celindo oigo tambin.
Tiemblo, la sangre me acude
Al corazn. Buen testigo
Que no puede el enemigo
Hacer que el color me mude.
Desmayo dulce me acaba,
Siento aflojarse las fuerzas.

JARIFA. Esposo!

ABIND. Si no me esfuerzas,
Para espirar casi estaba.
Cobre aliento el alma ma
En tus brazos, dulce esposa.

JARIFA. Ya estaba de ti quejosa,
Y ms del temor del da;
Que como la noche fuera
De un siglo, un siglo esperara,
Sin que esperar me cansara,
Si esperara que te viera.

ABIND. Ay, brazos hermosos mos!
Ay, puerto de mis tormentos!
Vida de mis pensamientos
Y de mis temores fros;
Descanso de mi esperanza,
Fin de mis deseos cumplidos,
Centro de aquestos sentidos
Y cielo que el alma alcanza;
Gloria que esper y tem,
Regalo que imagin,
Premio de mi pena y fe,
Para quien slo nac.
Hlleme agora la muerte,
Que esta noche me ha buscado.

JARIFA. Ay, dueo de mi cuidado!
Posible es que vengo a verte?
Ay, mi bien!, mi dulce esposo,
Mi Abindarrez, mi seor,
Parte sola en quien mi amor
Ha dado al alma reposo;
Luz de mi alma y sentido,
Vida de mi entendimiento,
Consuelo en mi sufrimiento,
De mil celos oprimido;
Rey desta alma y desta casa,
Destos brazos gusto, y vida
Desta tu esclava rendida,
A quien justo amor abrasa,
Cmo vienes? Vienes bueno?

ABIND. A tu servicio, y que fuera
Muerto, aqu vida tuviera,
Mi cielo hermoso y sereno.

JARIFA. Cmo has pasado mi ausencia?

ABIND. Como sin ti, mi Jarifa;
Que es donde batalla y rifa
El seso con la paciencia.
No me han faltado recelos,
Miedos y desconfianzas.

JARIFA. Miedos de qu?

ABIND. De mudanzas,
Hijas de olvidos y celos.
Pero volvindome a ti
Todo quedaba seguro.
T, ests buena?

JARIFA. Por ti juro,
Que es mucho jurar por ti,
Y por esos ojos mos
(Juramento que no sale
Sino a fiestas) que no iguale
El tuyo a mis desvaros,
Porque he pensado que all
Ya tenas otro gusto;
Que de tu tardanza el susto
Aun aqu durando est.
Cmo has tardado?

ABIND. No s;
Que buena priesa he traido.

JARIFA. Ay, que esposo tan querido,
En hora buena l lo fu!
Llegada es ya la ocasin
Que de aquestos brazos goces.

ABIND. Es posible que conoces
Mi enamorada aficin?
S conoces, pues la pagas.

JARIFA. Ya en efeto soy tu esposa.

ABIND. Quiere Al, Jarifa hermosa,
Que as mi amor satisfagas.

CELIND. No estis agora en razones;
Entra a dormir, bencerraje.

JARIFA. Mira si hay doncella o paje,
Celindo, en esos balcones.

CELIND. Todo est seguro. Ven,
No os amanezca en hablar.

ABIND. Puedo entrar?

JARIFA. Puedes entrar.

ABIND. Voy, mi alma.

JARIFA. Entra, mi bien.
Echa, amigo, esa alcatifa.

ABIND. Cunto te debo, Narvez!
Por ti goza Abindarrez
De su querida Jarifa.

[_Vanse._]

_Sale_ NARVEZ, NUO, PEZ _y_ ALVARADO.

NARV. Descansen todos, que hoy a medioda
Concertaremos si salir podremos;
Que este descuido llaman cobarda
Los viles fronterizos que tenemos.
Y aunque la presa desta noche es ma,
Ya s que su rescate partiremos;
Y cuando me engaara Abindarrez,
Yo hice lo que debo a ser Narvez.
Ponga todo hombre la acerada silla
Entre los mismos palos del pesebre,
Porque en diciendo la trompeta "ensilla",
Hasta el caballo la cadena quiebre.
Est la lanza donde pueda asilla,
Con que en el campo su valor celebre,
Y el arns que no falte hebilla o perno,
Que se vista mejor que algodn tierno.
Veamos si con esta pena o miedo
Su desvergenza se sosiega un poco,
Que en no mostrando lo que valgo y puedo,
Luego el morisco vil me tiene en poco.
Presumir llegar hasta Toledo,
Segn se precia de arrogante y loco,
Cuanto ms hasta Alora y Antequera,
Si duerme aqu como en Argel pudiera.

PEZ. Un moro pide para hablar licencia.

NARV. Es hombre principal?

PEZ. Es un criado
De Alara, segn dice.

NARV. Ah, dura ausencia,
Con qu fiero rigor que me has tratado!
Oh leyes del honor, cuya inclemencia
Quita el gusto del alma procurado!
Gozar de Alara pude... mas no pude,
Que pierde el bien quien al honor acude.

_Sale_ ARDINO, _moro_.

ARDIN. Con un pequeo presente
Alara salud te enva
Y esta carta.

NARV. Gallarda,
Moro amigo, conveniente
A su extremada hidalgua.
Cmo queda?

ARDIN. Algo indispuesta,
Aunque para que compuesta
Viniese esta caja, ayer
Se levant.

NARV. Quiero leer
Para darte la respuesta. _Lee la carta._
"Ya que no me quieres bien,
No es de pecho principal
Sufrir que me traten mal;
Pues siendo tu amor desdn,
Me han dado castigo igual.
De ti maltratada he sido
Con el desdn recebido;
De mi marido, de celos,
Porque me han dado los cielos
Mal galn y peor marido.
Y pues que por ti me dan,
No admitiendo tu consejo,
Vida que de vivir dejo;
Ya que no como a galn,
Como a mi padre me quejo.
Esas camisas labradas
Te envio, mal acabadas
Por hacellas con secreto;
Que llevan, yo te prometo,
Ms lgrimas que puntadas.
La sangre que lleva una,
No la laves, que por ti
Me la sacaron a m;
Porque no hay hora ninguna
Que no me traten ans.
Yo no pido que tu olvido
Deje de ser el que ha sido;[70]
Pero, pues por ti me dan,
S enemigo o s galn,
O dame mejor marido."
Cmo? Que Abenabo Arrez
As cumpli el juramento?
Que me haya engaado siento,
Mas por vida de Narvez
Que no se la lleve el viento.[71]
Moro infame, no sabas
Que mi propia vida heras,
Que est en aquel pecho honesto?

NUO. T tienes la culpa desto,
Por hacer alejandras.
Deja esas francas divisas;
Que si gozaras de Alara,
El moro no la llevara
Donde te enviara camisas
Con la sangre de su cara.--
Que en aquel rostro has sufrido
Hacer un corto rasguo
Con el palo o con el puo?

ARDIN.[72] Qu he de hacer, si es su marido?

NUO. Perro, aguarda.

NARV. Escucha, Nuo.

NUO. No hay escuchar. Vive Dios,
Que hemos de reir los dos
Y que le he de dar mil palos!

NARV. Agurdate.

NUO. Qu regalos!

ARDIN. Seor, remediadlo vos
Con poner miedo a mi amo,
Que os tiene miedo y respeto.

NARV. Remediarlo te prometo
Por lo que la quiero y amo,
Y por quien soy, en efeto.

ARDIN. Vos, tenisla algn amor?

NARV. Grande; pero por su honor
Y hacer a Arrez amistad
Enfreno la voluntad
Y doy la rienda al valor.

ARDIN. Pues, seor, sabed que tiene
Concertado de matalla.

NARV. Matalla! Ni osar miralla.

ARDIN. Creedme que lo previene.

NARV. Y podr yo remedialla?

ARDIN. Podrs, viniendo conmigo
Esta noche de secreto.

NARV. Pues rmate, Nuo amigo,
Que esta noche te prometo
Al moro infame castigo.
Camisa, y ensangrentada!
Vive Dios que, sta vestida,[73]
No se mude ni otra pida
Hasta que con esta espada
Quite al perjuro la vida!

NUO. Yo, aunque poco las refresco
Por el trato soldadesco,
Esta es bien que le consagre,
Aunque la cueza en vinagre[74]
Como herreruelo tudesco.
Vamos donde est ese galgo.
Pero escucha aparte.

NARV. Di.

NUO. Habemos de ir cierto?

NARV. S.

NUO. Pues disfrzate con algo,
O vamos como yo fu;
Que aunque eres tan animoso,
Podr el perro malicioso
Venderte a los de Con.

NARV. Para m no hay, Nuo, en fin,
Peligro dificultoso.
Yo he de ir a Con. Vos, Pez,
Tened a punto la gente
Por si fuere conveniente.

ARDIN. Seguro ests, gran Narvez.

NUO. No lo est mucho, pariente.
Y ans, vuelvo a aconsejarte.
Oye, por tu vida, aparte.

ALVAR. Que mal hace el capitn.

PEZ. Tales combates le dan
Ira, gusto, amor y Marte.

NARV. A cuanto venga me obligo.

NUO. Pues, seor, seguirte quiero.

NARV. Darte mi ventura espero.
Nuo, Csar va contigo,[75]
Como l lo dijo al barquero.
Entra, moro, a descansar.
T, Nuo, empizate a armar.

NUO. Lo que llev.

NARV. Cmo ans?

NUO. Un jaco.[76]

NARV. Dame otro a m
Y hazme el overo ensillar.

[_Vanse._]

_Salen_ JARIFA _y_ ABINDARREZ; CELINDO, BAJAMED,
ZARO, _msicos_.

JARIFA. Toda la casa se huelga
De mi bien y tu contento
Porque de slo tu aliento
Saben que mi vida cuelga.
No te escondas de ninguno.
Llegad, besadle los pies.

BAJAM. Quien seor de todo es,
Por qu se teme de alguno?
Con nosotros te has criado,
Bencerraje; qu has temido?
O acaso ests encogido,
Como recin desposado?

ZARO. Aunque el Alcaide tenemos
Por legtimo seor,
De tu crianza el amor
Y obligacin conocemos.
Quien te tuvo por su hermano,
No ser dificultoso
Que te tenga por su esposo.

JARIFA. Da, esposo, a todos la mano.

ABIND. Los brazos les dar. Aqu
Podris estar a placer,
Viendo esta fuente correr.

JARIFA. En otra te di yo un s,
En otra dueo te hice
Deste bien que hoy se confirma;
Aqu se rompi la firma
Y la deuda satisfice.
Viendo estas rosas y flores,
Estos rboles y fuentes,
Tengo, Abindarrez, presentes
Nuestros pasados amores.
Parece que aqu te veo
Enamorado y turbado,
En mis respetos helado
Y abrasado en tu deseo;
Y salir llenas de amor,
Del alma tierna encendida,
Cada palabra vestida
De diferente color.
Es posible que te ven
Mis brazos cerca de s?
Que puedo llegarte a m
Y regalarte tambin?
Amor mo, no me olvides,
Que hars la cosa ms fiera
Que en hombre humano cupiera,
Si tu ser al suyo mides;
Que no debe de ser hombre:
En quien tantas gracias hay...

ABIND. Ay!

JARIFA. Qu dices, mi bien?

ABIND. Ay!

JARIFA. Bien merece de ngel nombre.
Celindo, Bajamed, Zaro,
No he sido yo muy dichosa
En ser de tal hombre esposa?

CELIND. Que es muy noble est muy claro,
Y que fu eleccin discreta;
Pero l tambin es dichoso
En ser dueo y ser esposo
De una mujer tan perfeta.
Y puesto que humilde ests,
Ac os juzgamos tan buenos,
Que si l no merece menos,
No hallara en la tierra ms.
Sentaos, y canten los dos
Mientras el almuerzo llega.

JARIFA. O esto es verdad, o estoy ciega.
Ms, mi bien, merecis vos.
No es esto verdad?

ABIND. Ay, triste!

JARIFA. Canta, amiga.

ZARO. Qu dir?

JARIFA. Qu extremo es se? Qu fu?

CELIND. Di aquella que ayer dijiste.

JARIFA. Cualquiera podris decir.
Mandadlos, seor, sentar.

ABIND. Sentaos.

JARIFA. Tanto suspirar!

ABIND. Ay que estoy para morir!

_Canten._

Crise el Abindarrez
En Cartama con Jarifa,
Mozo ilustre, abencerraje
En mritos y desdichas.

JARIFA. Dichosa el alma ma
Que di tan dulce fin a su porfa!

_Canten._

Pensaba que eran hermanos,
En este engao vivan,
Y ans, dentro de las almas
El fuego encubierto arda.

JARIFA. Dichosa el alma ma
Que di tan dulce fin a su porfa!

_Canten._

Pero lleg el desengao
Con el curso de los das,
Y ans, el amor hall luego
Las almas apercebidas.

ABIND. Triste del alma ma
Que di tan triste fin a su porfa!

_Canten._

Quisironse tiernamente,
Hasta que, llegado el da
En que pudieron gozarse,
Dieron sus penas envidia.

ABIND. Triste del alma ma
Que di tan triste fin a su porfa!

JARIFA. No cantis ms. Bien est.
Bien os podis todos ir.

CELIND. Algo le quiere decir.

JARIFA. Salos todos all.

BAJAM. Todo se lo quiere a solas.

ZARO. No toma el ser novia mal.

_Vanse los tres_, ZARO, BAJAMED _y_ CELINDO.

ABIND. Del mar en que voy mortal
Hasta morir llegan olas.

JARIFA. Ingrato, esquivo, cruel,
Y el ms villano del suelo,
Cul hombre ha criado el cielo
Que puedan fiarse dl?
Piensas que no entiendo ms
Que declaran tus suspiros?
Pues bien veo que son tiros
Que al alma asestando ests.
Con ellos y con los ojos
Dices ms que con la lengua,
Para que trague mi mengua
Poco a poco tus enojos.
Quieres matar con sangra
O dasme el veneno a tragos?
Los hombres dais tales pagos.
Ay de la que en hombres fa!
Qu suspiras, di, traidor?
O de qu ests triste, injusto,
Despus que ofrec a tu gusto,
Tras la vergenza, el honor?
Qu es lo que en tal coyuntura
Te da pena y soledad?
Mi mucha facilidad
O mi poca hermosura?
No has hallado ahora en m
Lo que ausente imaginabas?
O en las penas que pasabas
Fu poco el bien que te di?
Mas los maridos sois ros
Que, en allegando a la mar
De la noche del gozar,
Perdis del curso los bros.
Tan fea soy, engaador?
Tan poco te he regalado?
Debes de estar enseado
A otra experiencia mayor.
Si amartelado venas,[77]
No era remedio bastante
Una mujer ignorante
Que para mujer queras?
Yo no supe ms amores
Que los que a tu boca o:
Si sabes ms, ms me di;
Y si mayores, mayores;
Que esa en quien es bien que quepa
Tu alma, y que ans la nombres,
Aprendidos de otros hombres,
No es mucho que muchos sepa. _Levntese._
Vete, pues, tirano injusto,
Con tu gusto y mi deshonra,
Que es mejor quedar sin honra
Que casada con disgusto.
Y yo me sabr matar.

ABIND. Detente, Jarifa ma,
Que si escucharte poda,
Fu querer tu amor probar.
Escucha, espera.

JARIFA. Qu quieres?

ABIND. Que menos traidor me nombres,
Que jams los nobles hombres
Se burlan de las mujeres.
Oye, espera, por tu vida;
No me hagas correr tras ti,
Que apenas me tengo en m
De dolor de cierta herida.
No soy yo ingrato a tus obras,
Pues vengo a ser tu marido;
Ni el suspirar causa ha sido
De la sospecha que cobras.[78]
No fu tu poca hermosura
O mucha facilidad,
Que eres ngel en beldad
Y reina en la compostura.
Ni te imagin mi amor
Ms perfeta en m pintada;
Que antes, despus de gozada,
Me has parecido mayor.
Ni soy ro en la corriente
Que en la mar he de parar;
Que es mi amor el mayor mar,
Y ans es bien que el tuyo aumente.
Ni he venido amartelado,
Que Dios sabe que t has sido
Quien de aquesta boca ha odo
Amores que te he enseado.
Alegra el rostro y escucha,
Volviendo a tu gracia el alma,
Que est ya la vida en calma.

JARIFA. Y dime, la herida es mucha?
Dnde la tienes? A ver.
Quin te hiri? Cmo?

ABIND. Mi esposa,
No es herida peligrosa.

JARIFA. Todo lo quiero saber.
Ay de m, que no era en vano
El quejarte y suspirar
Toda la noche!

ABIND. Has de estar
Atenta.

JARIFA. Di, esposo, hermano.

ABIND. Tu hermano soy todava?

JARIFA. Fuse la lengua, perdona.

ABIND. El trato antiguo la abona.
Escucha, Jarifa ma:
Lleg a Cartama Celindo
Con tu carta, cuando estaba
El sol inclinado al Sur,
Pardo y triste, y no sin causa.
Lela, besla, y dile
Albricias de mi esperanza,
Que se perdi en el ausencia
Despus de llena de canas.
Vestme, hermosa seora,
Colores, plumas y galas;
Que un alegre pensamiento
Con todas tres se declara.
Baj a nuestra huerta antigua
Y despedme en voz alta
De los rboles y flores,
De las fuentes y las aguas;
Diles mil abrazos tiernos,
Y ellos tambin se inclinaban
A darme para ti muchos,
Que aun tienen alma las plantas.
Puse al estribo las mas[79]
Sin el arzn, y a la casa
Le dije volviendo el rostro:
Piedras, Jarifa me aguarda.
No s si me respondieron;
Pero sent que sonaban
Por largo trecho las fuentes:
O era envidia, o tu alabanza.
Esta, por todo el camino,
Jornada, aunque breve, larga,
Iban alternando a veces[80]
Entre la lengua y el alma,
Cuando de unos robles verdes,
Entre plidas retamas,
Oigo relinchos y voces,
Y alzo la lanza y la adarga;
Pero al punto estoy en medio
De cinco lanzas cristianas;
Mas sin soberbia te digo
Que eran pocas otras tantas;
Y quiz porque eran pocas,
Trajo luego mi desgracia
Otras tantas de refresco,
Y una, la mejor de Espaa.
Este fu el Alcaide fuerte,
Si sabes su nombre y fama,[81]
Que es de Alora y Antequera,
Y estaba puesto en celada.
Apart sus caballeros,
Desafime a batalla,
Como caballero fuerte,
Cuerpo a cuerpo en la campaa.
Como era fuerza, acetle,
Y ans, con la luna clara,
Comenzamos nuestra guerra,
Jugando las fuertes lanzas;
Y pues al fin me venci,
No me alabo; decir basta
Que tena tres heridas,
En brazo, muslo y espaldas.
No me las dieron huyendo;
Pero quien con diez batalla,
Tambin sospecho que tiene
En las espaldas la cara.
Don Rodrigo de Narvez,
Que as el Alcaide se llama,
Me prendi y llevaba a Alora,
De sus diez hombres en guarda,
Cuando, viendo mi tristeza,
Si le contaba la causa,
Me prometi dar remedio;
Y ans, fu justo contarla.[82]
Hizo el cristiano conmigo
Esta gentileza estraa
Con slo mi juramento,
Porque le di la palabra
Que dentro el da tercero
Volvera a Alora sin falta
A ser su preso y cautivo.
Mira si es justo quebrarla,
Y mira, mi bien, si debo
Llorar mi suerte contraria,
Pues le he de llevar el cuerpo
De quien t tienes el alma.

JARIFA. No es justo que a hombre tan noble
La palabra le rompis,
Sino que antes la cumplis
Con satisfacin al doble.
Cuando os quisierais quedar,
No os lo consintiera yo;
Que a quien tan bien procedi
No se le puede engaar.
Gran valor mostr el cristiano,
Oblig vuestro valor:
No han hecho hazaa mayor
Csar ni Alejandro Mano.[83]
De la herida vuestra y ma
Paciencia habr menester,
Pues es forzoso volver
Dentro del tercero da.
Pero perdonadme vos
Si con esto os importuno;
Que si prometistes uno,
Es fuerza que le deis dos.
Yo, que soy vuestra cautiva,
Tengo de ir con su cautivo;
Porque si en vos, mi bien, vivo,
No es justo que sin vos viva.
Tracemos partir a Alora
Antes que mi padre venga.

ABIND. Quin hay, Jarifa, que tenga
Tal esposa y tal seora?
No muestras menos valor
En ir con tu Abindarrez
Que entonces mostr Narvez,
Y aun creo que ste es mayor.
Dame esas manos hermosas
Por la merced que me haces,
Que ans por m satisfaces
Obligaciones forzosas.
Conozco tu heroico nombre[84]
Y entendimiento en querer
Ensearme, aunque mujer,
Lo ms que debo a ser hombre.
Pues es forzoso ir a Alora
Y quieres acompaarme,
Hasta all no he de curarme
Si no lo mandas, seora.
Prevengamos la partida
Para que el da tercero
Cumpla a tan buen caballero
La palabra prometida;
Que yo fo dl que all
De nuestro remedio trate.

JARIFA. Y cuando no haya rescate
Yo dar el alma por ti.

[_Vanse._]

_Salen_ ARREZ _y_ ALARA _con un cordel y una daga_.

ARR. Vuelve esas manos atrs,
Y confisame de plano
Si te ha gozado el cristiano.

ALARA. Digo que hablado no ms.

ARR. De qu suerte?

ALARA. No me aprietes.
Y el traerme a tu heredad
Si fu para tal crueldad,
Bien cumples lo que prometes.

ARR. Con este engao he querido
Quitarte la vida aqu.
Todo lo que pasa di,
Pues sabes que lo he sabido.

ALARA. Digo que siempre Narvez
Me ha tratado con desdn,
Aunque me ha querido bien,
Y sta es la verdad, Arrez.
La razn deste despecho
No ha sido haberme olvidado,
Sino sentirse obligado
A la merced que te ha hecho;
Porque es de tanto valor...

ARR. No le alabes.

ALARA. Bien le alabo;
Que no quiere que a su esclavo
Falte por su causa honor.

ARR. Qu te ha enviado?

ALARA. El papel[85]
Que t escribiste.

ARR. Y no ms?

_Salen en hbito de moros_ NARVEZ _y_ NUO
_con_ ARDINO.

ARDIN. Dentro en su heredad ests,[86]
Y aun pienso que cerca dl.

NARV. Entre aquellos olivares
Desta huerta hablando estn.

NUO. Nuestros caballos se oirn;
Bien es que aqu poco pares,
Porque los ate en la cerca.
Si hay yeguas en los establos
Relincharn como diablos
Si les da el viento de cerca.
Vulvete, seor, a Alora,
Que hay grande peligro aqu.

NARV. Nuo, en mi vida te vi
Con miedo, si no es agora.

NUO. Seor, cuando solo vengo,
Jams temo al enemigo;
Mas cuando vengo contigo
Miedo de perderte tengo.

NARV. Pues calla, que es desvaro;
Y pues el cielo te ha hecho
Sin poner miedo en tu pecho,
No le pongas en el mo.
Cuanto ms, que no habr aqu,
Siendo en el campo heredad,
Tanta gente.

ARDIN. As es verdad.

NARV. Y algo valdr yo por m.
Escuchemos lo que pasa.

ARR. No se escusa tu castigo,
O me dirs si Rodrigo
Ha entrado en mi propia casa.

NARV. De m le pregunta. Escucha.

ALARA. Jams le he visto en Con.

NUO. El la da tormento, en fin.
Debe de ser de garrucha.

ARDIN. El la debe de matar.

ARR. Y t, cuando a verme fuiste,
Qu hiciste con l, qu hiciste?

ALARA. No ms de hablar.

ARR. Slo hablar?
Qu te dijo?

ALARA. Que si hubiera
Sabido que era mujer
Tuya, se dejara arder
Primero que me escribiera.

ARR. Mas, paso, di la verdad,
Perra, que te matar.

ALARA. Ay, que me matan!

NARV. Podr,
Nuo, sufrir tal crueldad?

NUO. Aguarda.

ARR. Y ese villano,
Ese cobarde Rodrigo,
Podr a tan justo castigo
Agora impedir mi mano?
Que si la pona en ti,
Dijo que a Con vendra
Y mi casa quemara,
Y aun dijo que dentro a m.
Por Al que habl el villano
Tal, que me obliga a rer
De ver que entrar y salir
Le parezca que es tan llano.
Oh Rey, que por esto pasas!
Que digan cristianos quieres
Que forzarn las mujeres
Y pondrn fuego a las casas?
Quin di a Narvez cuidados
De los casamientos? Di.
Por dicha es nuestro alfaqu,
Que compone los casados?
El habla entre su canalla;
Que aqu no s si conmigo
Osara el perro enemigo
Cuerpo a cuerpo hacer batalla:
Que no hay una hormiga en l,
Ni en otros diez, para Arrez.

NARV. Aqu tienes a Narvez,
Moro villano y cruel.
Desnuda presto la espada.

ARR. Ay de m! Vendido soy.--
Seor, a tus pies estoy,
Y te la rindo envainada.

NARV. Por qu tan humilde quieres
Ofender tus altos nombres?[87]

ARR. Porque todos somos hombres
Hablando con las mujeres.
Mal mi palabra cumpl.
Pues has visto lo que pasa,
Ves aqu, seor, mi casa:
Abrsame en ella a m.

NUO. (_Fisgando._) "Quin di a Narvez cuidados
De los casamientos? Di.
Por dicha es nuestro alfaqu,
Que compone los casados?
Osara el perro enemigo
Cuerpo a cuerpo hacer batalla?"

NARV. Por qu Alara, Ardino, calla,
Y no viene a hablar conmigo?

ALARA. Porque s que has de dejarme
Otra vez en el poder
Deste moro, y ha de ser
Ocasin para matarme.

NARV. No ser; fiad de m.
Tomemos nuestros caballos,
Que a Alora quiero llevallos.

NUO. Bien haces. Vamos de aqu.

ARR. A qu punto, triste moro,
Te han trado injustos celos!

ALARA. Ay, mi Alcaide de los cielos!

NARV. Ay, Alara, que te adoro!

[_Vanse._]

_Salen_ ZORAIDE, CELINDO, BAJAMED _y_ ZARO.

ZORAID. Qu es lo que dices, brbaro enemigo?

CELIND. Crtame, gran Alcaide, la cabeza,
Si te parece que la culpa es ma.

ZORAID. Adnde est Jarifa?

CELIND. No presumas
Que alguno de tu casa parte ha sido
Para tanta desdicha.

ZORAID. Dime luego
Quin la llev y adnde est, Celindo,
O pasarte aquese infame pecho.

CELIND. Seor, cuando a Granada te partiste,
Vino aqu de secreto Abindarrez,
Y se cas con ella.

ZORAID. Ah santo cielo!
Cumplise lo que yo siempre tema.
Que en fin el mal nacido abencerraje
Se cas con Jarifa? Pues di, perro,
Quin le dijo que no era hermano suyo?

CELIND. Dicen que ha mucho que ellos lo saban,
Y que casados de secreto estaban.

ZORAID. Dnde la tiene agora?

BAJAM. El miedo tuyo
Por ventura le esconde de tus ojos.

CELIND. No es miedo, Bajamed, que ha sido fuerza
Ir a Alora los dos, porque era preso
De su alcaide Narvez, y al tercer da
Jur volver si libertad le diese;
Y ella, como mujer, con l ha ido,
Ans por no esperar tu justo enojo
Como por no dejar a su marido.

ZORAID. Ensllame un caballo, ponle a punto;
Dame una lanza y una adarga fuerte;
Podr ser que le alcance en el camino.

CELIND. Bien puede ser.

ZORAID. Ah fiero bencerraje,
Deshonra de mi honor y mi linaje.

[_Vanse._]

_Salen_ NUO, ARREZ, ALARA _y_ NARVEZ.

NARV. Ya que en Alora estis, mi dulce Alara,
Pruebe vuestro cruel fiero marido
El gusto de escuchar estos requiebros
Pues no quiso sufrir celos injustos.

ALARA. Ya no es aquese nombre el propio suyo,
Que yo, seor, me he de volver cristiana.

ARR. Ni yo quiero tener el que he tenido;
Que quien tiene mujer que le da celos,
Mejor dir que tiene sobre el pecho
Un guila que come sus entraas,
Un monte grave y una eterna pena.

NARV. Si vos cristiana habis de ser, seora,
Darle libertad, y a Con se vuelva.
Y vos podris quedaros en Alora,
Donde no os faltar lo que perdistes.

ARR. Pues eso quiero; y si sufrir no pude
Mujer hermosa, vivir sin ella,
Y har cuenta que es muerta; que bien puedo,
Pues si es cristiana, no es la que sola.

NARV. Primero que a Con vuelvas, Arrez,
Le has de dar la mitad de tu hacienda
Para que viva aqu; si no, no creas
Que deste cautiverio libre escapes.

ARR. Y es poco lo que pides; yo me ofrezco
De darla con que viva, y es partido
A trueco de escapar de sus rigores.

NARV. Pues alto: en esto queden concertados.

_Sale_ PEZ.

PEZ. Dame, seor, albricias.

NARV. Buenas sean.

PEZ. Su palabra ha cumplido Abindarrez.

NARV. No menos esper de su nobleza,
Que al fin acude a lo que debe en todo.

PEZ. Y trae su persona acompaada
De una bella morisca rebozada.

_Salen_ ABINDARREZ _y_ JARIFA, _de camino_.

ABIND. Danos, ilustre Narvez,
Los pies a m y a mi esposa.

NARV. Bien vengis, Jarifa hermosa,
Y vos, noble Abindarrez.

ABIND. Bien merezco lauro y palma
De la merced que recibo,
Pues siendo el cuerpo el cautivo,
Te vengo a traer el alma.

JARIFA. Yo, famoso don Rodrigo,
Como a quien de tu valor
Cupo la parte mayor,
Tu nombre alabo y bendigo;
Y as, vengo a ser tu esclava.

NARV. Mi seora seris vos.
Cun justamente a los dos
El cielo a amar inclinaba,
Que sois en estremo iguales.
Y estad vos, Jarifa hermosa,
De Abindarrez quejosa,
Que dice de vos mil males.
Que aunque mucho me deca,
Hallo agora ms en vos,
Y es grande engao, por Dios.

JARIFA. Qu estremada cortesa!
Antes, si l os enga
Con deciros bien de m,
Vengo a estar corrida aqu.

NARV. El que lo ha de ser soy yo;
Que si tal husped creyera
Que mi pobre casa honrara,
De otra suerte la ensanchara
Para que mejor cupiera.
Pero si en la voluntad,
Como en la casa, se vive,
Esta el alma os apercibe
Y os da a vos su libertad.
Ya sois, seor bencerraje,
De Jarifa: andad con Dios.

ABIND. Ella y yo somos de vos
Con justo pleito homenaje.

JARIFA. Seor, no me desechis,
Que quiero yo ser muy vuestra.

NARV. Sujeta el alma se os muestra
Para que vos la mandis.
Y perdonad si no haba
Preguntado cmo estis.

JARIFA. Con la salud que me dais,
Dando vida a la que es ma.

NARV. Cmo va de las heridas?

ABIND. Un poco las tengo hinchadas.

NARV. Aqu os sern bien curadas
De quien os diera mil vidas.

_Sale_ ZORAIDE _y su gente_.

ZORAID. Digo que tengo de entrar.

NARV. Qu alboroto es se?

ZORAID. Afuera!
Si en tu casa no estuviera...

NARV. Vuelve la espada a envainar,
Y di quin eres.

ZORAID. Yo soy
El Alcaide de Con.

NARV. Ya s tu enojo, y en fin,
De por medio agora estoy.
Deja, famoso Zoraide,
Las armas, que esto ya es hecho.

ZORAID. Por ti las dejo, a despecho
De mi honor, famoso Alcaide.
No pudieran venir ellos
A otro sagrado mayor.

NARV. Si stos son yerros de amor,
Ya viene el perdn con ellos.
Noble es el abencerraje,
Por tu hijo le has tenido;
Que le perdones te pido,
Pues es de honrado linaje.

ZORAID. Cmo te puedo negar
Cosa que tan justa es?

NARV. Besa, Abindarrez, sus pies.

ABIND. Temblando habr de llegar.
Llegad, Jarifa, tambin.

ZORAID. Por mis hijos los recibo.
Mas quedaos con el cautivo.

NARV. Es de Jarifa.

ZORAID. De quin?

NARV. A Jarifa se le di.

JARIFA. Yo, seor, le doy a vos.

NARV. Pues yo os entrego a los dos.

ZORAID. Yo a vos tres, dndome a m;
Y os dar seis mil ducados
Por los tres.

NARV. Esos le doy
A Jarifa.

JARIFA. Vuestra soy.

NARV. Queden al dote obligados.

JARIFA. Dos arcas de ropa blanca
De mi mano os enviar.

NARV. Esas solas tomar,
Por ser de mano tan franca.

ZORAID. Su yerro juzgo por dicha.

NARV. Y yo haberos obligado.
Aqu acaba, gran senado,
_El remedio en la desdicha_.

FIN




EL MEJOR ALCALDE, EL REY

El texto que damos es reproduccin del que aparece en
la "_Veinte y una parte verdadera de las comedias del fnix
de Espaa Frei Lope Flix de Vega Carpio, del Abito
de San Iuan, Familiar del Santo Oficio de la Inquisicin,
Procurador Fiscal de la Cmara Apostolica, sacadas de sus
originales... Ao 1635. Con privilegio. En Madrid, Por la
Viuda de Alonso Martin. A costa de Diego Logroo, mercader
de libros_," corregido alguna rara vez y completado
por la impresin suelta siguiente: "_Nm. 16.--Comedia
famosa--El mejor alcalde--el rey--de Lope de Vega
Carpio... Fin.--Hallarse esta comedia y otras de diferentes
ttulos en Madrid en la librera de Antonio Sanz,
en la Plazuela de la Calle de la Paz. Ao de 1741._"




FAMOSA COMEDIA

EL MEJOR ALCALDE, EL REY

DE FREY LOPE DE VEGA CARPIO


PERSONAS QUE HABLAN EN ELLA

SANCHO.
DON TELLO.
CELIO.
JULIO.
NUO.
ELVIRA.
FELICIANA.
JUANA.
LEONOR.
EL REY DE LEN.
EL CNDE DON PEDRO.
ENRIQUE.
BRITO.
FILENO.
PELAYO.




ACTO PRIMERO


_Sale_ SANCHO.

SANCHO. Nobles campos de Galicia,
Que a sombras destas montaas,
Que el Sil entre verdes caas[88]
Llevar la falda codicia,
Dais sustento a la milicia
De flores de mil colores;
Aves que cantis amores,
Fieras que andis sin gobierno,
Habis visto amor ms tierno
En aves, fieras y flores?
Mas como no podis ver
Otra cosa, en cuanto mira
El sol, ms bella que Elvira,
Ni otra cosa puede haber;
Porque, habiendo de nacer
De su hermosura, en rigor,
Mi amor, que de su favor
Tan alta gloria procura,
No habiendo ms hermosura,
No puede haber ms amor.
Ojal, dulce seora,
Que tu hermosura pudiera
Crecer, porque en m creciera
El amor que tengo agora!
Pero, hermosa labradora,
Si en ti no puede crecer
La hermosura, ni el querer
En m, cuanto eres hermosa
Te quiero, porque no hay cosa
Que ms pueda encarecer.
Ayer, las blancas arenas
Deste arroyuelo volviste
Perlas, cuando en l pusiste
Tus pies, tus dos azucenas;
Y porque verlos apenas
Pude, porque nunca pra,[89]
Le dije al sol de tu cara,
Con que tanta luz le das,
Que mirase el agua ms[90]
Porque se viese ms clara.
Lavaste, Elvira, unos paos,
Que nunca blancos volvas,
Que las manos que ponas
Causaban estos engaos;
Yo, detrs destos castaos,
Te miraba con temor,
Y vi que amor, por favor,
Te daba a lavar su venda:
El cielo el mundo defienda,[91]
Que anda sin venda el amor.
Ay, Dios! Cundo ser el da,
Que me tengo de morir,
Que te pueda yo decir:
Elvira, toda eres ma!
Qu regalos te dira!
Porque yo no soy tan necio
Que no te tuviese en precio,
Siempre con ms aficin;
Que en tan rica posesin
No puede caber desprecio.

_Sale_ ELVIRA.

ELVIRA. Por aqu Sancho bajaba
O me ha burlado el deseo;
A la fe que all le veo,
Que el alma me le mostraba.
El arroyuelo miraba
Adonde ayer me mir:
Si piensa que all qued
Alguna sombra de m?
Que me enoj cuando vi
Que entre las aguas me vi.--
Qu buscas por los cristales
Destos libres arroyuelos,
Sancho, que guarden los cielos,
Cada vez que al campo sales?
Has hallado unos corales
Que en esta margen perd?

SANCHO. Hallarme quisiera a m,
Que me perd desde ayer;
Pero ya me vengo a ver,
Pues me vengo a hallar en ti.

ELVIRA. Pienso que ayudarme vienes[92]
A ver si los puedo hallar.

SANCHO. Bueno es venir a buscar
Lo que en las mejillas tienes!
Son achaques o desdenes?[93]
Albricias, ya los hall!

ELVIRA. Dnde?

SANCHO. En tu boca, a la he,[94]
Y con estremos de plata.

ELVIRA. Desvate.

SANCHO. Siempre ingrata
A la lealtad de mi fe!

ELVIRA. Sancho, ests muy atrevido.
Dime t: qu ms hicieras
Si por ventura estuvieras
En vsperas de marido?

SANCHO. Eso, cya culpa ha sido?

ELVIRA. Tuya, a la fe.

SANCHO. Ma? No.
Ya te lo dije, y te habl
El alma, y no respondiste.

ELVIRA. Qu ms respuesta quisiste
Que no responderte yo?

SANCHO. Los dos culpados estamos.

ELVIRA. Sancho, pues tan cuerdo eres,
Advierte que las mujeres
Hablamos cuando callamos,
Concedemos si negamos:
Por esto, y por lo que ves,
Nunca crdito nos des,
Ni crueles ni amorosas;
Porque todas nuestras cosas
Se han de entender al revs.

SANCHO. Segn eso, das licencia
Que a Nuo te pida aqu.
Callas? Luego dices s.
Basta: ya entiendo la ciencia.

ELVIRA. S; pero ten advertencia
Que no digas que yo quiero.

SANCHO. l viene.

ELVIRA. El suceso espero
Detrs de aquel olmo.

SANCHO. Ay, Dios,
Si nos juntase a los dos,
Porque si no, yo me muero!

_Escndese_ ELVIRA _y salen_ NUO _y_ PELAYO.

NUO. T sirves de tal manera,
Que ser mejor buscar,
Pelayo, quien sepa andar
Ms despierto en la ribera.
Tienes algn descontento
En mi casa?

PELAYO. Dios lo sabe.

NUO. Pues hoy tu servicio acabe,
Que el servir no es casamiento.

PELAYO. Antes lo debe de ser.

NUO. Los puercos traes perdidos.

PELAYO. Donde lo estn los sentidos,
Qu otra cosa puede haber?
Escchame: yo quijera[95]
Emparentarme...

NUO. Prosigue
De suerte que no me obligue
Tu ignorancia...

PELAYO. Un poco espera,
Que no es fcil de decir.

NUO. De esa manera, de hacer
Ser difcil.

PELAYO. Ayer
Me dijo Elvira al salir:
"A fe, Pelayo, que estn
Gordos los puercos."

NUO. Pues bien;
Qu la respondistes?

PELAYO. Amen,
Como dice el sacristn.

NUO. Pues; qu se saca de ah?

PELAYO. No lo entiende?

NUO. Cmo puedo?

PELAYO. Est por perder el miedo.

SANCHO. Oh, si se fuese de aqu![96]

PELAYO. No ve que es resquiebro, y muestra
Querer casarse conmigo?

NUO. Vive Dios!...

PELAYO. No te lo digo,
Ya que fu ventura nuestra,
Para que tomes collera.[97]

NUO. Sancho, t estabas aqu?

SANCHO. Y quisiera hablarte.

NUO. Di.
Pelayo, un instante espera.

SANCHO. Nuo, mis padres fueron como sabes,
Y supuesto que pobres labradores,[98]
De honrado estilo y de costumbres graves.

PELAYO. Sancho, vos que sabis cosas de amores,
Decir una mujer hermosa y rica
A un hombre que es galn como unas frores:
"Gordos estn los puercos", no inifica
Que se quiere casar con aquel hombre?

SANCHO. Bien el requiebro al casamiento aplica!

NUO. Bestia, vete de aqu!

SANCHO. Pues ya su nombre
Supiste y su nobleza, no presumo
Que tan honesto amor la tuya asombre,
Por Elvira me abraso y me consumo.

PELAYO. Hay hombre que el ganado trai tan fraco,
Que parece tasajo puesto al humo;
Yo, cuando al campo los cochinos saco...

NUO. Aqu te ests, villano? Vive el cielo!...

PELAYO. Habro de Elvira yo, son del varraco?[99]

SANCHO. Sabido, pues, seor, mi justo celo...

PELAYO. Sabido, pues, seor, que me resquiebra...

NUO. Tiene mayor salvaje el indio suelo?

SANCHO. El matrimonio de los dos celebra.

PELAYO. Cochino traigo yo por esa orilla...

NUO. Ya la cabeza el brbaro me quiebra.

PELAYO. Que puede ser maeso de capilla,
Si bien tiene la voz desentonada,
Y ms cuando entra y sale de la villa.

NUO. Quirelo Elvira?

SANCHO. De mi amor pagada,
Me di licencia para hablarte ahora.

NUO. Ella ser dichosamente honrada,
Pues sabe las virtudes que atesora,
Sancho, tu gran valor, y que pudiera
Llegar a merecer cualquier seora.

PELAYO. Con cuatro o seis cochinos que toviera,
Que stos parieran otros, en seis aos
Pudiera yo labrar una cochera.

NUO. T sirves a don Tello en sus rebaos;
Es seor desta tierra, y poderoso
En Galicia y en reinos ms estraos:
Decirle tu intencin ser forzoso,
As porque eres, Sancho, su criado,
Como por ser tan rico y dadivoso.
Darte alguna parte del ganado;
Porque es tan poco el dote de mi Elvira,
Que has menester estar enamorado.
Esa casilla mal labrada mira
En medio de esos campos, cuyos techos
El humo tie porque no respira.[100]
Estn lejos de aqu cuatro barbechos,
Diez o doce castaos: todo es nada
Si el seor desta tierra no te ayuda
Con un vestido o con alguna espada.

SANCHO. Psame que mi amor pongas en duda.

PELAYO. Voto al sol!, que se casa con Elvira.
Aqu la dejo yo; mi amor se muda.

SANCHO. Qu mayor inters que al que suspira
Por su belleza, darle su belleza,
Milagro celestial que al mundo admira?
No es tanta de mi ingenio la rudeza,[101]
Que ms que la virtud me mueva el dote.

NUO. Hablar con tus seores no es bajeza,
Ni el pedirles que te honren te alborote;
Que l y su hermana pueden fcilmente,
Sin que esto, Sancho, a ms que amor se note.

SANCHO. Yo voy de mala gana; finalmente,
Ir, pues t lo mandas.[2]

NUO. Pues el cielo,
Sancho, tu vida y sucesin aumente.
Ven, Pelayo, conmigo.[2]

PELAYO. Pues tan presto
Le diste a Elvira, estando yo delante?

NUO. No es Sancho mozo noble y bien nacido?[102]

PELAYO. No le tiene el aldea semejante
Si va a decir verdad; pero, en efeto,
Fuera en tu casa yo ms importante,
Porque te diera cada mes un nieto.

_Vanse_ NUO _y_ PELAYO.

SANCHO. Sal, hermosa prenda ma;
Sal, Elvira de mis ojos.

_Sale_ ELVIRA.

ELVIRA. Ay, Dios! Con cuntos enojos
Teme amor y desconfa!
Que la esperanza prendada,
Presa de un cabello est.

SANCHO. Tu padre dice que ya
Tiene la palabra dada
A un criado de don Tello:
Mira qu estraas mudanzas!

ELVIRA. No en balde mis esperanzas
Colgaba amor de un cabello.
Que mi padre me ha casado,
Sancho, con hombre escudero?
Hoy pierdo la vida, hoy muero.
Vivid, mi dulce cuidado;
Que yo me dar la muerte.

SANCHO. Paso, que me burlo, Elvira.
El alma en los ojos mira;
Dellos la verdad advierte;
Que, sin admitir espacio,
Dijo mil veces que s.

ELVIRA. Sancho, no lloro por ti,
Sino por ir a palacio;
Que el criarme en la llaneza[103]
Desta humilde casera,
Era cosa que poda
Causarme mayor tristeza.
Y que es causa justa advierte.

SANCHO. Qu necio amor me ha engaado!
Vivid, mi necio cuidado;
Que yo me dar la muerte.
Engaos fueron de Elvira,
En cuya nieve me abraso.

ELVIRA. Sancho, que me burlo, paso.
El alma en los ojos mira;
Que amor y sus esperanzas
Me han dado aquesta licin:
Su propia difinicin
Es que amor todo es venganzas.

SANCHO. Luego ya soy tu marido?

ELVIRA. No dices que est tratado?

SANCHO. Tu padre, Elvira, me ha dado
Consejo, aunque no le pido:
Que a don Tello, mi seor
Y seor de aquesta tierra,
Poderoso en paz y en guerra,
Quiere que pida favor;
Y aunque yo contigo, Elvira,
Tengo toda la riqueza
Del mundo (que en tu belleza
El sol las dos Indias mira),
Dice Nuo que es razn
Por ser mi dueo; en efeto,
Es viejo y hombre discreto,
Y que merece opinin
Por ser tu padre tambin.
Mis ojos, a hablarle voy.

ELVIRA. Y yo esperndote estoy.

SANCHO. Plega al cielo que me den
El y su hermana mil cosas!

ELVIRA. Basta darle cuenta desto.

SANCHO. La vida y el alma he puesto
En esas manos hermosas.
Dame siquiera la una.

ELVIRA. Tuya ha de ser: vesla aqu.

SANCHO. Qu puede hacer contra m,
Si la tengo, la fortuna?
T vers mi sentimiento
Despus de tanto favor;
Que me ha enseado el amor
A tener entendimiento.

_Vanse, y sale_ DON TELLO, _de caza; y_ CELIO _y_ JULIO,
_criados_.

D. TELL. Tomad el venablo all.

CELIO. Qu bien te has entretenido!

JULIO. Famosa la caza ha sido.

D. TELL. Tan alegre el campo est,
Que slo ver sus colores
Es fiesta.

CELIO. Con qu desvelos
Procuran los arroyuelos
Besar los pies a las flores!

D. TELL. Da de comer a esos perros,
Celio, as te ayude Dios.

CELIO. Bien escalaron los dos
Las puntas de aquellos cerros.

JULIO. Son famosos.

CELIO. Florisel
Es deste campo la flor.

D. TELL. No lo hace mal Canamor.[104]

JULIO. Es un famoso lebrel.

CELIO. Ya mi seora y tu hermana
Te han sentido.[105]

_Sale_ FELICIANA.

D. TELL. Qu cuidados
De amor, y qu bien pagados
De mis ojos, Feliciana!
Tantos desvelos por vos!

FELIC. Yo lo estoy de tal manera,[106]
Mi seor, cuando estis fuera,
Por vos, como sabe Dios.
No hay cosa que no me enoje;
El sueo, el descanso dejo:
No hay liebre, no hay vil conejo
Que fiera no se me antoje.

D. TELL. En los montes de Galicia,
Hermana, no suele haber
Fieras, puesto que el tener[107]
Poca edad, fieras codicia.
Salir suele un jabal
De entre esos montes espesos,
Cuyos dichosos sucesos
Tal vez celebrarles vi.
Fieras son, que junto al anca
Del caballo ms valiente,
Al sabueso con el diente
Suelen abrir la carlanca.
Y tan mal la furia aplacan,
Que, para decirlo en suma,
Truecan la caliente espuma
En la sangre que le sacan.
Tambin el oso que en pie
Acomete al cazador
Con tan estrao furor,
Que muchas veces se ve
Dar con el hombre en el suelo.
Pero la caza ordinaria
Es humilde cuanto varia,
Para no tentar al cielo;
Es digna de caballeros
Y prncipes, porque encierra
Los preceptos de la guerra
Y ejercita los aceros
Y la persona habilita.

FELIC. Como yo os viera casado,
No me diera ese cuidado,
Que tantos sueos me quita.

D. TELL. El ser aqu poderoso
No me da tan cerca igual.

FELIC. No os estaba aqu tan mal
De algn seor generoso
La hija.

D. TELL. Pienso que quieres
Reprehender no haber pensado
En casarte, que es cuidado
Que nace con las mujeres.

FELIC. Engaste, por tu vida;
Que slo tu bien deseo.

_Salen_ SANCHO _y_ PELAYO.

PELAYO. Entra, que solos los veo;
No hay persona que lo empida.

SANCHO. Bien dices: de casa son
Los que con ellos estn.

PELAYO. T vers lo que te dan.

SANCHO. Yo cumplo mi obligacin.--
Noble, ilustrsimo Tello,
Y t, hermosa Feliciana,
Seores de aquesta tierra,
Que os ama por tantas causas,
Dad vuestros pies generosos
A Sancho, Sancho el que guarda
Vuestros ganados y huerta,
Oficio humilde en tal casa.
Pero en Galicia, seores,
Es la gente tan hidalga,
Que slo en servir al rico
El que es pobre no le iguala.
Pobre soy, y en este oficio
Que os he dicho, cosa es clara
Que no me conoceris,
Porque los criados pasan
De ciento y treinta personas,
Que vuestra racin aguardan
Y vuestro salario esperan;
Pero tal vez en la caza
Presumo que me habris visto.

D. TELL. S he visto, y siempre me agrada[108]
Vuestra persona, y os quiero
Bien.

SANCHO. Aqu, por merced tanta,
Os beso los pies mil veces.

D. TELL. Qu quieres?

SANCHO. Gran seor, pasan
Los aos con tanta furia,
Que parece que con cartas
Van por la posta a la muerte,
Y que una breve posada
Tiene la vida a la noche,
Y la muerte a la maana.
Vivo solo; fu mi padre
Hombre de bien, que pasaba
Sin servir; acaba en m
La sucesin de mi casa.
He tratado de casarme
Con una doncella honrada,
Hija de Nuo de Aibar,
Hombre que sus campos labra,
Pero que aun tiene paveses
En las ya borradas armas
De su portal, y con ellas,
De aquel tiempo, algunas lanzas.
Esto y la virtud de Elvira
(Que as la novia se llama)
Me han obligado: ella quiere,
Su padre tambin se agrada;
Mas no sin licencia vuestra,
Que me dijo esta maana
Que el seor ha de saber
Cuanto se hace y cuanto pasa
Desde el vasallo ms vil
A la persona ms alta
Que de su salario vive,
Y que los reyes se engaan
Si no reparan en esto,
Que pocas veces reparan.
Yo, seor, tom el consejo,
Y vengo, como l lo manda,
A deciros que me caso.

D. TELL. Nuo es discreto, y no basta
Razn a tan buen consejo.
Celio...

CELIO. Seor...

D. TELL. Veinte vacas
Y cien ovejas dars
A Sancho, a quien yo y mi hermana
Habemos de honrar la boda.

SANCHO. Tanta merced!

PELAYO. Merced tanta!

SANCHO. Tan grande bien!

PELAYO. Bien tan grande!

SANCHO. Rara virtud!

PELAYO. Virtud rara!

SANCHO. Alto valor!

PELAYO. Valor alto!

SANCHO. Santa piedad!

PELAYO. Piedad santa!

D. TELL. Quin es este labrador
Que os responde y acompaa?

PELAYO. Soy el que dice al revs
Todas las cosas que habra.

SANCHO. Seor, de Nuo es criado.

PELAYO. Seor, en una palabra,
El prdigo soy de Nuo.

D. TELL. Quin?

PELAYO. El que sus puercos guarda.
Vengo tambin a pediros
Mercedes.

D. TELL. Con quin te casas?

PELAYO. Seor, no me caso ahora;
Mas, por si el diabro me engaa,
Os vengo a pedir carneros,
Para si despus me faltan;
Que un astrlogo me dijo
Una vez en Masalanca
Que tena peligro en toros,
Y en agua tanta desgracia,
Que desde entonces no quiero
Casarme ni beber agua,
Por escusar el peligro.

FELIC. Buen labrador.

D. TELL. Humor gasta.

FELIC. Id, Sancho, en buen hora. Y t
Haz que a su cortijo vayan
Las vacas y las ovejas.

SANCHO. Mi corta lengua no alaba
Tu grandeza.

D. TELL. Cundo quieres
Desposarte?

SANCHO. Amor me manda
Que sea esta misma noche.

D. TELL. Pues ya los rayos desmaya
El sol, y entre nubes de oro
Veloz al poniente baja,
Vete a prevenir la boda,
Que all iremos yo y mi hermana.
Hola! pongan la carroza.

SANCHO. Obligada llevo el alma
Y la lengua, gran seor,
Para tu eterna alabanza.

[_Vase._]

FELIC. En fin, vos, no os casaris?

PELAYO. Yo, seora, me casaba
Con la novia deste mozo,
Que es una lumpia zagala,
Si la hay en toda Galicia;
Supo que puercos guardaba,
Y desechme por puerco.

FELIC. Id con Dios, que no se engaa.

PELAYO. Todos guardamos, seora,
Lo que...

FELIC. Qu?

PELAYO. Lo que nos mandan
Nuestros padres que guardemos.

[_Vase._]

FELIC. El mentecato me agrada.

CELIO. Ya que es ido el labrador,
Que no es necio en lo que habla.
Prometo a Vueseora[109]
Que es la moza ms gallarda
Que hay en toda Galicia
Y que por su talle y cara,
Discrecin y honestidad
Y otras infinitas gracias,
Pudiera honrar el hidalgo
Ms noble de toda Espaa.

FELIC. Que es tan hermosa?

CELIO. Es un ngel.

D. TELL. Bien se ve, Celio, que hablas
Con pasin.

CELIO. Alguna tuve.
Mas cierto que no me engaa.

D. TELL. Hay algunas labradoras
Que, sin afeites ni galas,
Suelen llevarse los ojos,
Y a vuelta dellos el alma;
Pero son tan desdeosas,
Que sus melindres me cansan.

FELIC. Antes, las que se defienden
Suelen ser ms estimadas.

_Vanse, y sale_ NUO _y_ SANCHO.

NUO. Eso don Tello responde?

SANCHO. Esto responde, seor.

NUO. Por cierto que a su valor
Dignamente corresponde.

SANCHO. Mandme dar el ganado
Que os digo.

NUO. Mil aos viva.

SANCHO. Y aunque es ddiva excesiva,
Ms estimo haberme honrado
Con venir a ser padrino.

NUO. Y vendr tambin su hermana?

SANCHO. Tambin.

NUO. Condicin tan llana,
Del cielo a los hombres vino.

SANCHO. Son seores generosos.

NUO. Oh!, si aquesta casa fuera,
Pues los huspedes espera
Ms ricos y poderosos
Deste reino, un gran palacio...

SANCHO. Esa no es dificultad:
Cabrn en la voluntad,
Que tiene infinito espacio.
Ellos vienen, en efeto.

NUO. Qu buen consejo te di!

SANCHO. Cierto que en don Tello vi
Un seor todo perfeto;
Porque, en quitndole el dar,
Con que a Dios es parecido,
No es seor; que haberlo sido[110]
Se muestra en dar y en honrar.
Y pues Dios su gran valor
Quiere que dando se entienda,
Sin dar ni honrar no pretenda
Ningn seor ser seor.

NUO. Cien ovejas! Veinte vacas!
Ser una hacienda gentil,
Si por los prados del Sil
La primavera los sacas.[111]
Pagele Dios a don Tello
Tanto bien, tanto favor.

SANCHO. Dnde est Elvira, seor?

NUO. Ocuparla el cabello
O algn tocado de boda.

SANCHO. Como ella traiga su cara,
Rizos y gala escusara,
Que es de rayos del sol toda.

NUO. No tienes amor villano.[112]

SANCHO. Con ella tendr, seor,
Firmezas de labrador
Y amores de cortesano.

NUO. No puede amar altamente
Quien no tiene entendimiento,
Porque est su sentimiento
En que sienta lo que siente:
Hulgome de verte as.
Llama esos mozos, que quiero
Que entienda este caballero
Que soy algo o que lo fu.

SANCHO. Pienso que mis dos seores
Vienen, y vendrn con ellos.
Deje Elvira los cabellos
Y reciba sus favores.

_Salen_ DON TELLO _y criados_; JUANA, LEONOR _y villanos_.

D. TELL. Dnde fu mi hermana?

JUANA. Entr
Por la novia.

SANCHO. Seor mo.

D. TELL. Sancho.

SANCHO. Fuera desvaro
Querer daros gracias yo,
Con mi rudo entendimiento,
Desta merced.

D. TELL. Dnde est
Vuestro suegro?

NUO. Donde ya
Tendrn sus aos aumento
Con este inmenso favor.

D. TELL. Dadme los brazos.

NUO. Quisiera
Que esta casa un mundo fuera,
Y vos del mundo seor.

D. TELL. Cmo os llamis vos, serrana?

PELAYO. Pelayo, seor.

D. TELL. No digo
A vos.

PELAYO. No habraba conmigo?

JUANA. A vuestro servicio, Juana.

D. TELL. Buena gracia.

PELAYO. Aun no lo sabe
Bien, que con un cucharn,
Si la pecilga un garzn,
Le suele pegar un cabe[113]
Que le aturde los sentidos;
Que una vez, porque llegu
A la olla, los saque
Por dos meses atordidos.

D. TELL. Y vos?

PELAYO. Pelayo, seor.

D. TELL. No hablo con vos.

PELAYO. Yo pensaba,
Seor, que conmigo habraba.

D. TELL. Cmo os llamis?

LEONOR. Yo, Leonor.

PELAYO. Cmo pescuda por ellas,[114]
Y por los zagales no!
Pelayo, seor, soy yo.

D. TELL. Sois algo de alguna dellas?

PELAYO. S, seor, el porquerizo.

D. TELL. Marido, digo, o hermano.

NUO. Qu necio ests!

SANCHO. Qu villano!

PELAYO. As mi madre me hizo.

SANCHO. La novia y madrina vienen.

_Salen_ FELICIANA _y_ ELVIRA.

FELIC. Hermano, hacedles favores,
Y dichosos los seores
Que tales vasallos tienen.

D. TELL. Por Dios, que tenis razn.
Hermosa moza!

FELIC. Y gallarda.

ELVIRA. La vergenza me acobarda
Como primera ocasin.
Nunca vi vuestra grandeza.

NUO. Sintense sus seoras:[115]
Las sillas son como mas.

D. TELL. No he visto mayor belleza.
Qu divina perfeccin!
Corta ha sido su alabanza.
Dichosa aquella esperanza[116]
Que espera tal posesin!

FELIC. Dad licencia que se siente
Sancho.

D. TELL. Sentaos.

SANCHO. No, seor.

D. TELL. Sentaos.

SANCHO. Yo tanto favor,
Y mi seora presente.

FELIC. Junto a la novia os sentad;
No hay quien el puesto os empida.

D. TELL. No esper ver en mi vida
Tan peregrina beldad.

PELAYO. Y yo, adnde he de sentarme?

NUO. All en la caballeriza
T la fiesta solenniza.

D. TELL. Por Dios que siento abrasarme!--
Cmo la novia se llama?

PELAYO. Pelayo, seor.

NUO. No quieres
Callar? Habla a las mujeres,
Y cuntaste t por dama.
Elvira es, seor, su nombre.

D. TELL. Por Dios que es hermosa Elvira,
Y digna, aunque serlo admira,
De novio tan gentilhombre.

NUO. Zagalas, regocijad
La boda.

D. TELL. Rara hermosura!

NUO. En tanto que viene el cura,
A vuestra usanza bailad.

JUANA. El cura ha venido ya.

D. TELL. Pues decid que no entre el cura.--
Que tan divina hermosura
Robndome el alma est.

SANCHO. Por qu, seor?

D. TELL. Porque quiero,
Despus que os he conocido,
Honraros ms.

SANCHO. Yo no pido
Ms honras, ni las espero,
Que casarme con mi Elvira.

D. TELL. Maana ser mejor.

SANCHO. No me dilates, seor,
Tanto bien; mis ansias mira,
Y que desde aqu a maana
Puede un pequeo accidente
Quitarme el bien que presente
La posesin tiene llana.
Si sabios dicen verdades,
Bien dijo aquel que deca
Que era el sol el que traa
Al mundo las novedades.
Qu s yo lo que traer
Del otro mundo maana?

D. TELL. Qu condicin tan villana!
Qu puesto en su gusto est![117]
Quirole honrar y hacer fiesta,
Y el muy necio, hermana ma,
En tu presencia porfa
Con voluntad poco honesta.--
Llvala, Nuo, y descansa
Esta noche.

NUO. Har tu gusto.

_Vanse_ TELLO, FELICIANA _y_ CELIO.

Esto no parece justo.
De qu don Tello se cansa?

ELVIRA. Yo no quiero responder
Por no mostrar liviandad.

NUO. No entiendo su voluntad
Ni lo que pretende hacer:
Es seor. Ya me ha pesado
De que haya venido aqu.

_Vase._

SANCHO. Harto ms me pesa a m,
Aunque lo he disimulado.

PELAYO. No hay boda esta noche?

JUANA. No.

PELAYO. Por qu?

JUANA. No quiere don Tello.

PELAYO. Pues don Tello, puede hacello?

JUANA. Claro est, pues lo mand.

_Vase._

PELAYO. Pues antes que entrase el cura
Mos ha puesto impedimento.[118]

_Vase._

SANCHO. Oye, Elvira.

ELVIRA. Ay, Sancho! Siento
Que tengo poca ventura.

SANCHO. Qu quiere el seor hacer,
Que a maana lo difiere?

ELVIRA. Yo no entiendo lo que quiere,
Pero debe de querer.

SANCHO. Es posible que me quita
Esta noche? ay, bellos ojos!
Tuviesen paz los enojos[119]
Que airado me solicita!

ELVIRA. Ya eres, Sancho, mi marido:
Ven esta noche a mi puerta.

SANCHO. Tendrsla, mi bien, abierta?

ELVIRA. Pues no!

SANCHO. Mi remedio ha sido;
Que si no, yo me matara.

ELVIRA. Tambin me matara yo.

SANCHO. El cura lleg y no entr.

ELVIRA. No quiso que el cura entrara.

SANCHO. Pero si te persuades
A abrirme, ser mejor;
Que no es mal cura el amor
Para sanar voluntades.

_Vanse, y salen_ DON TELLO _y criados con mascarillas_.

D. TELL. Muy bien me habis entendido.

CELIO. Para entenderte, no creo
Que es menester, gran seor,
Muy sutil entendimiento.

D. TELL. Entrad, pues, que estarn solos
La hermosa Elvira y el viejo.

CELIO. Toda la gente se fu
Con notable descontento
De ver dilatar la boda.

D. TELL. Yo tom, Celio, el consejo
Primero que amor me di,
Que era infamia de mis celos
Dejar gozar a un villano
La hermosura que deseo.
Despus que della me canse,
Podr ese rstico necio
Casarse; que yo dar
Ganado, hacienda y dinero
Con que viva, que es arbitrio
De muchos, como lo vemos
En el mundo. Finalmente,
Yo soy poderoso, y quiero,
Pues este hombre no es casado,
Valerme de lo que puedo.
Las mscaras os poned.

CELIO. Llamaremos?

D. TELL. S.

_Llaman, y sale_ ELVIRA _al pao_.

CRIADO. Ya abrieron.

ELVIRA. Entra, Sancho de mi vida.

CELIO. Elvira?

ELVIRA. S.

CRIADO. Buen encuentro!

_Llvanla._

ELVIRA. No eres t, Sancho? Ay de m!
Padre! Seor! Nuo! Cielos!
Que me roban, que me llevan!

D. TELL. Caminad ya.

_Dentro._

NUO. Qu es aquesto?

ELVIRA. Padre!

D. TELL. Tpala esa boca.

NUO. Hija, ya te oigo y te veo!
Pero mis caducos aos
Y mi desmayado esfuerzo,
Qu podrn contra la fuerza
De un poderoso mancebo,
Que ya presumo quin es?

_Salen_ SANCHO _y_ PELAYO, _de noche_.

SANCHO. Voces parece que siento
En el valle, hacia la casa
Del seor.

PELAYO. Habremos quedo:[120]
No mos sientan los criados.

SANCHO. Advierte que estando dentro
No te has de dormir.

PELAYO. No har.[121]
Que ya me conoce el sueo.

SANCHO. Yo saldr cuando del alba
Pida albricias el lucero;
Mas no me las pida a m,
Si me ha de quitar mi cielo.

PELAYO. Sabes qu parecer
Mientras ests all dentro?
Mula de doctor, que est
Tascando a la puerta el freno.

SANCHO. Llamemos.

PELAYO. Apostar
Que est por el agujero
De la llave Elvira atenta.

SANCHO. Llego, y llamo.

_Sale_ NUO.

NUO. Pierdo el seso.

SANCHO. Quin va?

NUO. Un hombre.

SANCHO. Es Nuo?

NUO. Es Sancho?

SANCHO. Pues t en la calle! Qu es esto?

NUO. Qu es esto, dices?

SANCHO. Pues bien,
Qu ha sucedido?, que temo[122]
Algn mal.

NUO. Y aun el mayor;
Que alguno ya fuera menos.

SANCHO. Cmo?

NUO. Un escuadrn de armados
Aquestas puertas rompieron,
Y se han llevado...

SANCHO. No ms,
Que aqu di fin mi deseo.

NUO. Reconocer con la luna
Los quise, mas no me dieron
Lugar a que los mirase,
Porque luego se cubrieron
Con mascarillas las caras,
Y no pude conocerlos.

SANCHO. Para qu, Nuo? Qu importa?
Criados son de don Tello,
A quien me mandaste hablar:
Mal haya, amn, el consejo!
En este valle hay diez casas,
Y todas diez de pecheros,
Que se juntan a esta ermita:
No ha de ser ninguno dellos.
Claro est que es el seor,
Que la ha llevado a su pueblo;
Que el no me dejar casar[123]
Es el indicio mas cierto.
Pues es verdad que hallar
Justicia fuera del cielo,
Siendo un hombre poderoso
Y el ms rico deste reino!
Vive Dios que estoy por ir
A morir, que no sospecho
Que a otra cosa!

NUO. Espera, Sancho.

PELAYO. Voto al soto!, que si encuentro
Sus cochinos en el prado,
Que aunque haya guarda con ellos,
Que los he de apedrear.

NUO. Hijo, de tu entendimiento
Procura valerte ahora.

SANCHO. Padre y seor, cmo puedo?
T me aconsejaste el dao,
Aconsjame el remedio.

NUO. Vamos a hablar al seor
Maana; que yo sospecho
Que, como fu mocedad,
Ya tendr repentimiento.
Yo fo, Sancho, de Elvira,
Que no haya fuerza ni ruegos
Que la puedan conquistar.

SANCHO. Yo lo conozco y lo creo.
Ay, que me muero de amor!
Ay, que me abraso de celos!
A cul hombre ha sucedido
Tan lastimoso suceso?
Que trujese yo a mi casa
El fiero len sangriento
Que mi cndida cordera
Me robara! Estaba ciego?
S estaba; que no entran bien
Poderosos caballeros
En las casas de los pobres
Que tienen ricos empleos.[124]
Parceme que su rostro
Lleno de aljfares veo
Por las mejillas de grana,
Su honestidad defendiendo;
Parceme que la escucho--
Lastimoso pensamiento!--
Y que el tirano la dice
Mal escuchados requiebros;
Parceme que a sus ojos
Los descogidos cabellos
Haciendo estn celosas
Para no ver sus deseos.
Djame, Nuo, matar;
Que todo el sentido pierdo.
Ay, que me muero de amor!
Ay, que me abraso de celos!

NUO. T eres, Sancho, bien nacido:
Qu es de tu valor?

SANCHO. Recelo
Cosas que, de imaginallas,
Loco hasta el alma me vuelvo,
Sin poderlas remediar.
Ensame el aposento
De Elvira.

PELAYO. Yo, mi seor,
La cocina; que me muero
De hambre; que no he cenado,
Como enojados se fueron.

NUO. Entra, y descansa hasta el da;
Que no es brbaro don Tello.

SANCHO. Ay, que me muero de amor
Y estoy rabiando de celos!




ACTO SEGUNDO

_Salen_ DON TELLO _y_ ELVIRA.


ELVIRA. De qu sirve atormentarme,
Tello, con tanto rigor?
T no ves que tengo honor,
Y que es cansarte y cansarme?

D. TELL. Basta, que das en matarme
Con ser tan spera y dura.

ELVIRA. Volverme, Tello, procura
A mi esposo.

D. TELL. No es tu esposo;
Ni un villano, aunque dichoso,
Digno de tanta hermosura.
Mas cuando yo Sancho fuera
Y l fuera yo, dime Elvira,
Cmo el rigor de tu ira
Tratarme tan mal pudiera?
Tu crueldad, no considera
Que esto es amor?

ELVIRA. No, seor;
Que amor que pierde al honor
El respeto, es vil deseo,
Y siendo apetito feo,
No puede llamarse amor.
Amor se funda en querer
Lo que quiere quien desea;
Que amor que casto no sea,
Ni es amor ni puede ser.

D. TELL. Cmo no?

ELVIRA. Quireslo ver?
Anoche, Tello, me viste;
Pues tan presto me quisiste,
Que apenas consideraste
Qu fu lo que deseaste:
Que es en lo que amor consiste.
Nace amor de un gran deseo;
Luego va creciendo amor[125]
Por los pasos del favor
Al fin de su mismo empleo;[126]
Y en ti, segn lo que veo,
No es amor, sino querer
Quitarme a m todo el ser
Que me di el cielo en la honra.
T procuras mi deshonra,
Y yo me he de defender.

D. TELL. Pues hallo en tu entendimiento,
Como en tus brazos, defensa,
Oye un argumento.

ELVIRA. Piensa
Que no ha de haber argumento
Que venza mi firme intento.

D. TELL. Dices que no puede ser
Ver, desear y querer?

ELVIRA. Es verdad.

D. TELL. Pues dime, ingrata,
Cmo el basilisco mata
Con slo llegar a ver?

ELVIRA. Ese es slo un animal.

D. TELL. Pues se fu tu hermosura.

ELVIRA. Mal pruebas lo que procura
Tu ingenio.

D. TELL. Yo pruebo mal?

ELVIRA. El basilisco mortal
Mata teniendo intencin
De matar, y es la razn
Tan clara, que mal poda
Matarte cuando te va
Para ponerte aficin.
Y no traigamos aqu
Ms argumentos, seor.
Soy mujer y tengo amor:
Nada has de alcanzar de m.

D. TELL. Pudese creer que as
Responda una labradora?
Pero confisame ahora
Que eres necia en ser discreta,
Pues vindote tan perfeta,
Cuanto ms, ms enamora.
Y ojal fueras mi igual!
Mas bien ves que tu bajeza
Afrentara mi nobleza,
Y que pareciera mal
Juntar brocado y sayal.
Sabe Dios si amor me esfuerza
Que mi buen intento tuerza;
Pero ya el mundo traz
Estas leyes, a quien yo
He de obedecer por fuerza.

_Sale_ FELICIANA.

FELIC. Perdona, hermano, si soy
Ms piadosa que quisieras.
Espera, de qu te alteras?

D. TELL. Qu necia ests!

FELIC. Necia estoy;
Pero soy, Tello, mujer,
Y es terrible tu porfa.
Deja que pase algn da,[127]
Que llegar, ver y vencer
No se entiende con amor,
Aunque Csar de amor seas.

D. TELL. Es posible que t seas
Mi hermana?

FELIC. Tanto rigor
Con una pobre aldeana!

_Llaman._

ELVIRA. Seora, doleos de mi.

FELIC. Tello, si hoy no dijo s,
Podr decirlo maana.
Ten paciencia, que es crueldad
Que los dos no descansis.
Descansad, y volveris
A la batalla.

D. TELL. Es piedad
Quitarme la vida a m?

_Llaman._

FELIC. Calla, que ests enojado.
Elvira no te ha tratado,
Tiene vergenza de ti.
Djala estar unos das
Contigo en conversacin,
Y conmigo, que es razn.

ELVIRA. Puedan las lgrimas mas
Moveros, noble seora,
A interceder por mi honor.

_Llaman._

FELIC. Sin esto, advierte, seor,
Que debe de haber un hora[128]
Que estn llamando a la puerta
Su viejo padre y su esposo,
Y que es justo y aun forzoso
Que la hallen los dos abierta;
Porque, si no entran aqu,
Dirn que tienes a Elvira.

D. TELL. Todos me mueven a ira.
Elvira, escndete ah,
Y entren esos dos villanos.

ELVIRA. Gracias a Dios que me dejas
Descansar!

D. TELL. De qu te quejas,
Si me has atado las manos?

_Escndese_ [ELVIRA].

FELIC. Hola!

CELIO. _Dentro._ Seora.

FELIC. Llamad
Esos pobres labradores.--
Trtalos bien, y no ignores
Que importa a tu calidad.

_Salen_ NUO _y_ SANCHO.

NUO. Besando el suelo de tu noble casa
(Que de besar tus pies somos indinos),[129]
Venimos a decirte lo que pasa,
Si bien con mal formados desatinos.
Sancho, seor, que con mi Elvira casa,
De quien los dos habais de ser padrinos,
Viene a quejarse del mayor agravio
Que referirte puede humano labio.

SANCHO. Magnnimo seor, a quien las frentes[130]
Humillan estos montes coronados
De nieve, que bajando en puras fuentes,
Besan tus pies en estos verdes prados:
Por consejo de Nuo y sus parientes,
En tu valor divino confiados,
Te vine a hablar y te ped licencia,
Y honraste mi humildad con tu presencia.
Haber estado en esta casa, creo[131]
Que obligue tu valor a la venganza
De caso tan atroz, inorme y feo,
Que la nobleza de tu nombre alcanza.
Si alguna vez amor algn deseo
Trujo la posesin a tu esperanza,
Y al tiempo de gozarla la perdieras,
Considera, seor, lo que sintieras.
Yo, slo labrador en la campaa,
Y en el gusto del alma caballero,
Y no tan enseado a la montaa
Que alguna vez no juegue el limpio acero,
Oyendo nueva tan feroz y estraa,
No fu, ni pude, labrador grosero;
Sent el honor con no haberle tocado,
Que quien dijo de s, ya era casado.[132]
Sal a los campos, y a la luz que excede
A las estrellas, que miraba en vano,
A la luna veloz, que retrocede
Las aguas y las crece al Oceano,
"Dichosa, dije, t, que no te puede
Quitar el sol ningn poder humano
Con subir cada noche donde subes,
Aunque vengan con mscaras las nubes."
Luego, volviendo a los desiertos prados,
Durmiendo con los lamos de Alcides[133]
Las yedras vi con lazos apretados,
Y con los verdes pmpanos las vides.
"Ay!, dije, cmo estis tan descuidados?
Y t, grosero, cmo no divides,
Villano labrador, estos amores,
Cortando ramas y rompiendo flores?"
Todo duerme seguro. Finalmente,
Me robaron a mi prenda amada,
Y all me pareci que alguna fuente
Llor tambin y murmur turbada.
Llevaba yo, cun lejos de valiente!
Con rota vaina una mohosa espada;
Llegu al rbol ms alto, y a reveses[134]
Y tajos igual sus blancas mieses.[135]
No porque el rbol me robase a Elvira,
Mas porque fu tan alto y arrogante,
Que a los dems como a pequeos mira:
Tal es la fuerza de un feroz gigante.
Dicen en el lugar (pero es mentira
Siendo quien eres t) que, ciego amante
De mi mujer, autor del robo fuiste,
Y que en tu misma casa la escondiste.
"Villanos, dije yo, tened respeto:
Don Tello, mi seor, es gloria y honra
De la casa de Neira, y en efeto,
Es mi padrino y quien mis bodas honra."
Con esto, t piadoso, t discreto,
No sufrirs la tuya y mi deshonra;
Antes hars volver, la espada en puo,[136]
A Sancho su mujer, su hija a Nuo.

D. TELL. Psame gravemente, Sancho amigo.
De tal atrevimiento, y en mi tierra
No quedar el villano sin castigo
Que la ha robado y en su casa encierra.
Solicita t y sabe qu enemigo,
Con loco amor, con encubierta guerra
Nos ofende a los dos con tal malicia;
Que si se sabe, yo te har justicia.
Y a los villanos que de m murmuran
Har azotar por tal atrevimiento.
Idos con Dios.

SANCHO. Mis celos se aventuran.

NUO. Sancho, tente, por Dios.

SANCHO. Mi muerte intento.

D. TELL. Sabedme por all los que procuran
Mi deshonor.

SANCHO. Estrao pensamiento!

D. TELL. Yo no s dnde est, porque, a sabello,
Os la diera, por vida de don Tello.

_Sale_ ELVIRA, _y pnese en medio_ DON TELLO.

ELVIRA. S sabe, esposo, que aqu[137]
Me tiene Tello escondida.

SANCHO. Esposa, mi bien, mi vida!

D. TELL. Esto has hecho contra m?

SANCHO. Ay, cul estuve por ti!

NUO. Ay, hija, cul me has tenido!
El juicio tuve perdido.

D. TELL. Teneos, apartaos, villanos!

SANCHO. Djame tocar sus manos,
Mira que soy su marido.

D. TELL. Celio, Julio! Hola! Criados,
Estos villanos matad.

FELIC. Hermano, con ms piedad,
Mira que no son culpados.

D. TELL. Cuando estuvieran casados,[138]
Fuera mucho atrevimiento.
Matadlos!

SANCHO. Yo soy contento
De morir y no vivir,
Aunque es tan fuerte el morir.

ELVIRA. Ni vida ni muerte siento.

SANCHO. Escucha, Elvira, mi bien:
Yo me dejar matar.

ELVIRA. Yo ya me sabr guardar
Aunque mil muertes me den.

D. TELL. Es posible que se estn
Requebrando? Hay tal rigor?
Ah, Celio, Julio!

_Salen_ CELIO _y_ JULIO.

JULIO. Seor.

D. TELL. Matadlos a palos!

CELIO. Mueran!

_Echanlos a palos._

D. TELL. En vano remedio esperan
Tus quejas de mi furor.
Ya pensamiento tena
De volverte, y tan airado
Estoy en ver que has hablado
Con tan notable osada,
Que por fuerza has de ser ma,
O no he de ser yo quien fu.

FELIC. Hermano, que estoy aqu.

D. TELL. He de forzalla o matalla.

FELIC. Cmo es posible libralla
De un hombre fuera de s?

_Vanse._

_Salen_ CELIO _y_ JULIO _tras_ SANCHO _y_ NUO.

JULIO. Ans pagan los villanos
Tan grandes atrevimientos.

CELIO. Salgan fuera de palacio!

LOS DOS. Salgan!

_Vanse._

SANCHO. Matadme, escuderos.
No tuviera yo una espada!

NUO. Hijo, mira que sospecho,
Que este hombre te ha de matar,
Atrevido y descompuesto.

SANCHO. Pues ser bueno vivir?

NUO. Mucho se alcanza viviendo.

SANCHO. Vive Dios, de no quitarme[139]
De los umbrales que veo,
Aunque me maten; que vida
Sin Elvira no la quiero.

NUO. Vive, y pedirs justicia;
Que rey tienen estos reinos,
O en grado de apelacin
La podrs pedir al cielo.

_Sale_ PELAYO.

PELAYO. Aqu estn.

SANCHO. Quin es?

PELAYO. Pelayo,
Todo lleno de contento,
Que os viene a pedir albricias.

SANCHO. Cmo albricias a este tiempo?

PELAYO. Albricias, digo.

SANCHO. De qu,
Pelayo, cuando estoy muerto,
Y Nuo espirando?

PELAYO. Albricias!

NUO. No conoces a este necio?

PELAYO. Elvira pareci ya.

SANCHO. Ay, padre! Si la habrn vuelto?
Qu dices, Pelayo mo?

PELAYO. Seor, dice todo el puebro
Que desde anoche a las doce
Est en casa de don Tello.

SANCHO. Maldito seas! Amn.

PELAYO. Y que tienen por muy cierto
Que no la quiere volver.

NUO. Hijo, vamos al remedio:
El rey de Castilla, Alfonso,
Por sus valerosos hechos,
Reside agora en Len;
Pues es recto y justiciero,[140]
Parte all y informarsle
Deste agravio; que sospecho
Que nos ha de hacer justicia.

SANCHO. Ay, Nuo! Tengo por cierto
Que el rey de Castilla, Alfonso,
Es un prncipe perfeto;
Mas por dnde quieres que ntre
Un labrador tan grosero?
Qu corredor de palacio
Osar mi atrevimiento
Pisar? Qu portero, Nuo,
Permitir que ntre dentro?
All, a la tela, al brocado,
Al grave acompaamiento
Abren las puertas, si tienen
Razn, que yo lo confieso;
Pero a la probreza, Nuo,
Slo dejan los porteros
Que miren las puertas y armas,
Y esto ha de ser desde lejos.
Ir a Len y entrar
En Palacio, y vers luego
Cmo imprimen en mis hombros
De las cuchillas los cuentos.
Pues andar con memoriales
Que tome el Rey santo y bueno!
Haz cuenta que de sus manos
En el olvido cayeron.
Volverme habiendo visto
Las damas y caballeros,
La iglesia, el palacio, el parque,
Los edificios, y pienso
Que traer de all mal gusto
Para vivir entre tejos,
Robles y encinas, adonde
Canta el ave y ladra el perro.
No, Nuo, no aciertas bien.

NUO. Sancho, yo s bien si acierto.
V a hablar al rey Alfonso;
Que si aqu te quedas, pienso
Que te han de quitar la vida.

SANCHO. Pues eso, Nuo, deseo.

NUO. Yo tengo un rocn castao,
Que apostar con el viento
Sus crines contra sus alas,
Sus clavos contra su freno;
Parte en l y ir Pelayo
En aquel pequeo overo
Que suele llevar al campo.

SANCHO. Por tu gusto te obedezco.
Pelayo, irs t conmigo
A la corte?

PELAYO. Y tan contento
De ver lo que nunca he visto,
Sancho, que los pies te beso.
Dcenme ac de la corte
Que con huevos y torreznos
Empiedran todas las calles
Y tratan los forasteros
Como si fueran de Italia,
De Flandes o de Marruecos.[141]
Dicen que es una talega
Donde junta los trebejos[142]
Para jugar la fortuna,
Tantos blancos como negros.
Vamos, por Dios, a la corte.[143]

SANCHO. Padre, adis; partirme quiero.
Echame tu bendicin.

NUO. Hijo, pues eres discreto,
Habla con nimo al Rey.

SANCHO. T sabrs mi atrevimiento.
Partamos.

NUO. Adis, mi Sancho!

SANCHO. Adis, Elvira!

PELAYO. Adis, puercos!

_Vanse y salen_ TELLO _y_ FELICIANA.

D. TELL. Que no pueda conquistar
Desta mujer la belleza!

FELIC. Tello, no hay que porfiar,
Porque es tanta su tristeza
Que no deja de llorar.
Si en esa torre la tienes,
Es posible que no vienes
A considerar mejor
Que, aunque te tuviera amor,
Te haba de dar desdenes?
Si la tratas con crueldad,
Cmo ha de quererte bien?
Advierte que es necedad
Tratar con rigor a quien
Se llega a pedir piedad.

D. TELL. Que sea tan desgraciado
Que me vea despreciado,
Siendo aqu el ms poderoso,
El ms rico y dadivoso!

FELIC. No te d tanto cuidado,
Ni ests por una villana
Tan perdido.

D. TELL. Ay, Feliciana,
Que no sabes qu es amor,
Ni has probado su rigor!

FELIC. Ten paciencia hasta maana,
Que yo la tengo de hablar,
A ver si puedo ablandar
Esta mujer.

D. TELL. Considera
Que no es mujer, sino fiera,
Pues me hace tanto penar.
Promtela plata y oro,
Joyas y cuanto quisieres;
Di que la dar un tesoro;
Que a ddivas las mujeres
Suelen guardar ms decoro;
Di que la regalar,
Y dile que la dar
Un vestido tan galn,
Que gaste el oro a Miln
Desde su cabello al pie;
Que si remedia mi mal
La dar hacienda y ganado,
Y que si fuera mi igual
Que ya me hubiera casado.[144]

FELIC. Posible es que diga tal?

D. TELL. S, hermana, que estoy de suerte,
Que me tengo de dar muerte
O la tengo de gozar,
Y de una vez acabar
Con dolor tan grave y fuerte.

FELIC. Voy a hablarla, aunque es en vano.

D. TELL. Por qu?

FELIC. Porque una mujer
Que es honrada, es caso llano
Que no la podr vencer
Ningn inters humano.

D. TELL. Ve presto, y da a mi esperanza
Algn alivio. Si alcanza
Mi fe lo que ha pretendido,
El amor que le he tenido
Se ha de trocar en venganza.

_Vanse._

_Sale el_ REY _y el_ CONDE _y_ DON ENRIQUE
_y acompaamiento_.

REY. Mientras que se apercibe
Mi partida a Toledo y me responde
El de Aragn, que vive[145]
Ahora en Zaragoza, sabed, Conde,[146]
Si estn ya despachados
Todos los pretendientes y soldados;
Y mirad si hay alguno
Tambin que quiera hablarme.

CONDE. No ha quedado.
Por despachar ninguno.

D. ENR. Un labrador gallego he visto echado
A esta puerta, y bien triste.

REY. Pues quin a ningn pobre la resiste?
Id, Enrique de Lara,
Y traedle vos mismo a mi presencia.

_Vase_ ENRIQUE.

CONDE. Virtud heroica y rara!
Compasiva piedad, suma clemencia!
Oh ejemplo de los reyes,
Divina observacin de santas leyes!

_Salen_ ENRIQUE, SANCHO _y_ PELAYO.

D. ENR. Dejad las azagayas.

SANCHO. A la pared, Pelayo, las arrima.

PELAYO. Con pie derecho vayas.

SANCHO. Cul es el Rey, seor?

D. ENR. Aquel que arrima,
La mano agora al pecho.

SANCHO. Bien puede, de sus obras satisfecho.
Pelayo, no te asombres.

PELAYO. Mucho tienen los reyes del invierno
Que hacen temblar los hombres.

SANCHO. Seor...

REY. Habla, sosiega.

SANCHO. Que el gobierno
De Espaa agora tienes...

REY. Dime, quin eres y de dnde vienes.

SANCHO. Dame a besar tu mano,
Porque ennobleza mi grosera boca,
Prncipe soberano;
Que si mis labios, aunque indignos, toca,
Yo quedar discreto.

REY. Con lgrimas la baas? A qu efeto?

SANCHO. Mal hicieron mis ojos,
Pues propuso la boca su querella
Y quieren darla enojos,
Para que, puesta vuestra mano en ella,
Diera justo castigo
A un hombre poderoso, mi enemigo.

REY. Esfurzate y no llores,
Que aunque en m la piedad es muy propicia,
Para que no lo ignores,
Tambin doy atributo a la justicia.
Di quin te hizo agravio;
Que quien al pobre ofende, nunca es sabio.

SANCHO. Son nios los agravios
Y son padres los reyes: no te espantes
Que hagan con los labios,
En vindolos, pucheros semejantes.

REY. Discreto me parece:
Primero que se queja me enternece.

SANCHO. Seor, yo soy hidalgo,
Si bien pobre en mudanzas de fortuna,
Porque con ellas salgo
Desde el calor de mi primera cuna.
Con este pensamiento,
Quise mi igual en justo casamiento.
Mas como siempre yerra
Quien de su justa obligacin se olvida,
Al seor desta tierra,
Que don Tello de Neira se apellida,
Con ms llaneza que arte,
Pidiendole licencia, le di parte.
Liberal la concede,
Y en las bodas me sirve de padrino;
Mas el amor, que puede
Obligar al ms cuerdo a un desatino,
Le ciega y enamora,
Seor, de mi querida labradora.
No deja desposarme,
Y aquella noche, con armada gente,
La roba, sin dejarme
Vida que viva, proteccin que intente,
Fuera de vos y el cielo,
A cuyo tribunal sagrado apelo.
Que habindola pedido
Con lgrimas su padre y yo, tan fiero,
Seor, ha respondido,
Que vieron nuestros pechos el acero;
Y siendo hidalgos nobles,
Las ramas, las entraas de los robles.[147]

REY. Conde.

CONDE. Seor.

REY. Al punto.
Tinta y papel. Llegadme aqu una silla.

_Sacan un bufete y recado de escribir, y sintase el_
REY _a escribir_.

CONDE. Aqu est todo junto.

SANCHO. Su gran valor espanta y maravilla.
Al Rey habl, Pelayo.

PELAYO. El es hombre de bien, voto a mi sayo!

SANCHO. Qu entraas hay crueles
Para el pobre?

PELAYO. Los reyes castellanos
Deben de ser ngeles.

SANCHO.[148] Vestidos no los ves como hombres llanos?

PELAYO. De otra manera haba
Un rey que Tello en un tapiz tena:
La cara abigarrara,[149]
Y la calza cada en media pierna,
Y en la mano una vara,
Y un tocado a manera de linterna,
Con su corona de oro,
Y un barbuquejo, como turco o moro.
Yo preguntle a un paje
Quin era aquel seor de tanta fama,
Que me admiraba el traje;
Y respondime: "El rey Bal se llama."

SANCHO. Necio! Sal dira.

PELAYO. Bal cuando al Badil matar quera.[150]

SANCHO. David, su yerno era.

PELAYO. S; que en la igreja predicaba el cura
Que le di en la mollera
Con una de Moisn lgrima dura[151]
A un gigante que ola.

SANCHO. Golas, bestia.

PELAYO. El cura lo deca.

_Acaba el_ REY _de escribir_.

REY. Conde, esa carta cerrad.
Cmo es tu nombre, buen hombre?

SANCHO. Sancho, seor, es mi nombre,
Que a los pies de tu piedad
Pido justicia de quien,
En su poder confiado,
A mi mujer me ha quitado,
Y me quitara tambin
La vida, si no me huyera.

REY. Que es hombre tan poderoso
En Galicia?

SANCHO. Es tan famoso,
Que desde aquella ribera
Hasta la romana torre
De Hrcules es respetado;[152]
Si est con un hombre airado,
Slo el cielo le socorre.
El pone y l quita leyes:
Que estas son las condiciones
De soberbios infanzones
Que estn lejos de los reyes.

CONDE. La carta est ya cerrada.

REY. Sobreescribidla a don Tello
De Neira.

SANCHO. Del mismo cuello
Me quitas, seor, la espada.

REY. Esa carta le dars,
Con que te dar tu esposa.

SANCHO. De tu mano generosa,
Hay favor que llegue a ms?

REY. Veniste a pie?

SANCHO. No, seor;
Que en dos rocines venimos
Pelayo y yo.

PELAYO. Y los cortimos[153]
Como el viento, y aun mijor.
Verdad es que tiene el mo
Unas maas no muy buenas:
Djase subir apenas,
Echase en arena o ro,
Corre como un maldiciente,
Come ms que un estudiante,
Y en viendo un mesn delante,
O se entra o se para enfrente.

REY. Buen hombre sois.

PELAYO. Soy, en fin,
Quien por vos su patria deja.

REY. Tenis vos alguna queja?

PELAYO. S, seor, deste rocn.

REY. Digo que os cause cuidado.

PELAYO. Hambre tengo: si hay cocina
Por ac...

REY. Nada os inclina
De cuanto aqu veis colgado,
Que a vuestra casa llevis?

PELAYO. No hay all donde ponello:
Envidselo a don Tello,
Que tien desto cuatro u seis.

REY. Qu gracioso labrador!
Qu sois all en vuestra tierra?

PELAYO. Seor, ando por la sierra,
Cochero soy del seor.

REY. Coches hay all?

PELAYO. Que no;
Soy que guardo los cochinos.

REY. Qu dos hombres peregrinos
Aquella tierra junt!
Aqul con tal condicin,
Y ste con tanta ignorancia.
Tomad vos.

_Danle un bolsillo._

PELAYO. No es de importancia.

REY. Tomadlos, doblones son.
Y vos la carta tomad,
Y id en buen hora.

SANCHO. Los cielos
Te guarden.

_Vase el_ REY _y los caballeros_.

PELAYO. Hola! Tomlos.

SANCHO. Dineros?

PELAYO. Y en cantidad.

SANCHO. Ay, mi Elvira! Mi ventura
Se cifra en este papel,
Que pienso que llevo en l
Libranza de tu hermosura.

_Vanse, y sale_ DON TELLO _y_ CELIO.

CELIO. Como me mandaste, fu
A saber de aquel villano,
Y aunque lo negaba Nuo,
Me lo dijo amenazado:
No est en el valle, que ha das
Que anda ausente.

D. TELL. Estrao caso!
Dice que es ido a Len.

D. TELL. A Len?

CELIO. Y que Pelayo
Le acompaaba.

D. TELL. A qu efeto?

CELIO. A hablar al Rey.

D. TELL. En qu caso?
El no es de Elvira marido:
Yo por qu le hago agravio?[154]
Cuando se quejara Nuo,
Estuviera disculpado;
Pero Sancho!

CELIO. Esto me han dicho
Pastores de tus ganados;
Y como el mozo es discreto
Y tiene amor, no me espanto,
Seor, que se haya atrevido.

D. TELL. Y no habr ms de en llegando
Hablar a un rey de Castilla?

CELIO. Como Alfonso se ha criado
En Galicia con el conde[155]
Don Pedro de Andrada y Castro,
No le negar la puerta,
Por ms que sea hombre bajo,
A ningn gallego.

_Llaman._

D. TELL. Celio,
Mira quin est llamando.
No hay pajes en esta sala?

CELIO. Vive Dios, seor, que es Sancho!
Este mismo labrador
De quien estamos hablando.

D. TELL. Hay mayor atrevimiento?

CELIO. As vivas muchos aos,
Que veas lo que te quiere.

D. TELL. Di que entre, que aqu le aguardo.

_Entran_ [SANCHO _y_ PELAYO].

SANCHO. Dame, gran seor, los pies.

D. TELL. Adnde, Sancho, has estado,
Que ha das que no te he visto?

SANCHO. A m me parecen aos.
Seor, viendo que tenas,
Sea porfa en que has dado,
O sea amor a mi Elvira,
Fu hblar al rey castellano,[156]
Como supremo juez
Para deshacer agravios.

D. TELL. Pues qu dijiste de m?

SANCHO. Que habindome yo casado,
Me quitaste mi mujer.

D. TELL. Tu mujer? Mientes, villano!
Entr el cura aquella noche?

SANCHO. No, seor; pero de entrambos
Saba las voluntades.

D. TELL. Si nunca os tom las manos,
Cmo puede ser que sea
Matrimonio?

SANCHO. Yo no trato
De si es matrimonio o no;
Aquesta carta me ha dado,
Toda escrita de su letra.[157]

D. TELL. De clera estoy temblando.

[_Lee._]

"En recibiendo sta, daris a ese pobre labrador
la mujer que le habis quitado, sin rplica ninguna;
y advertid que los buenos vasallos se conocen
lejos de los reyes, y que los reyes nunca estn lejos
para castigar los malos.--_El Rey._"

Hombre, qu has trado aqu?

SANCHO. Seor, esa carta traigo
Que me di el Rey.

D. TELL. Vive Dios,
Que de mi piedad me espanto!
Piensas, villano, que temo
Tu atrevimiento en mi dao?
Sabes quin soy?

SANCHO. S, seor;
Y en tu valor confiado
Traigo esta carta, que fu,
No, cual piensas, en tu agravio,
Sino carta de favor
Del seor rey castellano
Para que me des mi esposa.

D. TELL. Advierte que, respetando
La carta, a ti y al que viene
Contigo...

PELAYO. San Blas! San Pablo!

D. TELL. No os cuelgo de dos almenas.

PELAYO. Sin ser da de mi santo,
Es muy bellaca seal.

D. TELL. Salid luego de palacio,
Y no paris en mi tierra;
Que os har matar a palos.
Pcaros, villanos, gente
De solar humilde y bajo,
Conmigo!...

PELAYO. Tiene razn;
Que es mal hecho haberle dado
Ahora esa pesadumbre.

D. TELL. Villanos, si os he quitado
Esa mujer, soy quien soy,
Y aqu reino en lo que mando,
Como el Rey en su Castilla;
Que no deben mis pasados
A los suyos esta tierra;
Que a los moros la ganaron.

PELAYO. Ganronsela a los moros,
Y tambin a los cristianos,
Y no debe nada al Rey.

D. TELL. Yo soy quien soy...

PELAYO. San Macario!
qu es aquesto!

D. TELL. Si no tomo
Venganza con propias manos...
Dar a Elvira! Qu es a Elvira!
Matadlos!... Pero dejadlos;
Que en villanos es afrenta
Manchar el acero hidalgo.

_Vase._

PELAYO. No le manche, por su vida.

SANCHO. Qu te parece?

PELAYO. Que estamos
Desterrados de Galicia.

SANCHO. Pierdo el seso, imaginando
Que ste no obedezca al Rey
Por tener cuatro vasallos.
Pues vive Dios!...

PELAYO. Sancho, tente;
Que siempre es consejo sabio,
Ni pleitos con poderosos,
Ni amistades con criados.

SANCHO. Volvmonos a Len.

PELAYO. Aqu los doblones traigo
Que me di el Rey; vamos luego.

SANCHO. Dirle lo que ha pasado.
Ay, mi Elvira! Quin te viera!
Salid, suspiros, y en tanto
Que vuelvo, decid que muero
De amores.

PELAYO. Camina, Sancho;
Que ste no ha gozado a Elvira.

SANCHO. De qu lo sabes, Pelayo?

PELAYO. De que nos la hubiera vuelto
Cuando la hubiera gozado.

_Vanse._




ACTO TERCERO

_Sale el_ REY _y el_ CONDE _y_ DON ENRIQUE.


REY. El cielo sabe, Conde, cunto estimo
Las amistades de mi madre.[158]

CONDE. Estimo
Esas razones, gran seor; que en todo
Muestras valor, divino y soberano.

REY. Mi madre gravemente me ha ofendido;[159]
Mas considero que mi madre ha sido.[160]

_Salen_ SANCHO _y_ PELAYO.

PELAYO. Digo que puedes llegar.

SANCHO. Ya, Pelayo, viendo estoy
A quien toda el alma doy,
Que no tengo ms que dar:
Aquel castellano sol,
Aquel piadoso Trajano,
Aquel Alcides cristiano
Y aquel Csar espaol.

PELAYO. Yo, que no entiendo de historias,[161]
De Kyries, son de marranos,
Est mirando en sus manos
Ms que tien rayas, vitorias.
Llega y a sus pies te humilla;
Besa aquella huerte mano.[162]

SANCHO. Emperador soberano,
Invicto Rey de Castilla,
Djame besar el suelo
De tus pies, que por almohada
Han de tener a Granada
Presto, con favor del cielo,
Y por alfombra a Sevilla,
Sirvindoles de colores
Las naves y varias flores
De su siempre hermosa orilla.
Concesme?

REY. Pienso que eres
Un gallego labrador
Que aqu me pidi favor.

SANCHO. Yo soy, seor.

REY. No te alteres.

SANCHO. Seor, mucho me ha pesado
De volver tan atrevido
A darte enojos; no ha sido
Posible haberlo escusado.
Pero si yo soy villano
En la porfa, seor,
T sers emperador,
T sers Csar romano,
Para perdonar a quien
Pide a tu clemencia real
Justicia.

REY. Dime tu mal,
Y advierte que te oigo bien;
Porque el pobre para mi
Tiene cartas de favor.

SANCHO. La tuya, invicto seor,
A Tello en Galicia d,
Para que, como era justo,
Me diese mi prenda amada.
Leda y no respetada,
Causle mortal disgusto;
Y no slo no volvi,
Seor, la prenda que digo,
Pero con nuevo castigo
El porte della me di;
Que a m y a este labrador
Nos trataron de tal suerte
Que fu escapar de la muerte
Dicha y milagro, seor.
Hice algunas diligencias
Por no volver a cansarte,
Pero ninguna fu parte
A mover sus resistencias.
Hablle el cura, que all
Tiene mucha autoridad,
Y un santo y bendito abad
Que tuvo piedad de m,
Y en San Pelayo de Samos[163]
Reside; pero mover
Su pecho no pudo ser,
Ni todos juntos bastamos.
No me dej que la viera,
Que aun eso me consolara;
Y as, vine a ver tu cara,
Y a que justicia me hiciera
La imagen de Dios, que en ella
Resplandece, pues la imita.

REY. Carta de mi mano escrita...
Mas qu debi de rompella?[164]

SANCHO. Aunque por moverte a ira
Dijera de s algn sabio,[165]
No quiera Dios que mi agravio
Te indigne con la mentira.
Leyla y no la rompi;
Mas miento, que fu rompella
Leella y no hacer por ella
Lo que su Rey le mand.
En una tabla su ley
Escribi Dios: no es quebrar
La tabla el no la guardar?
As el mandato del rey.
Porque para que se crea
Que es infiel, se entiende as.
Que lo que se rompe all,
Basta que el respeto sea.

REY. No es posible que no tengas
Buena sangre, aunque te afligen
Trabajos, y que de origen
De nobles personas vengas,
Como muestra tu buen modo
De hablar y de proceder.
Ahora bien, yo he de poner
De una vez remedio en todo.
Conde.

CONDE. Gran seor.

REY. Enrique.

D. ENR. Seor.

REY. Yo he de ir a Galicia,
Que me importa hacer justicia.
Y aquesto no se publique.

CONDE. Seor...

REY. Qu me replicis?
Poned del parque a las puertas
Las postas.

CONDE. Pienso que abiertas
Al vulgo se las dejis.

REY. Pues cmo lo han de saber,
Si enfermo dicen que estoy
Los de mi cmara?

D. ENR. Soy
De contrario parecer.

REY. Esta es ya resolucin:
No me repliquis.

CONDE. Pues sea
De aqu a dos das y vea
Castilla la prevencin
De vuestra melancola.

REY. Labradores.

SANCHO. Gran seor.

REY. Ofendido del rigor,
De la violencia y porfa
De don Tello, yo en persona
Le tengo de castigar.

SANCHO. Vos, seor! Sera humillar
Al suelo vuestra corona.

REY. Id delante, y prevenid
De vuestro suegro la casa,
Sin decirle lo que pasa,
Ni a hombre humano, y advertid
Que esto es pena de la vida.

SANCHO. Pues quin ha de hablar, seor?

REY. Escuchad vos, labrador:
Aunque todo el mundo os pida
Que digis quin soy, decid
Que un hidalgo castellano,
Puesta en la boca la mano
Desta manera: advertid,
Porque no habis de quitar
De los labios los dos dedos.

PELAYO. Seor, los tendr tan quedos,
Que no osar bostezar.
Pero su merced, mirando
Con piedad mi suficiencia,
Me ha de dar una licencia
De comer de cuando en cuando.

REY. No se entiende que has de estar
Siempre la mano en la boca.

SANCHO. Seor, mirad que no os toca
Tanto mi bajeza honrar.
Enviad, que es justa ley,
Para que haga justicia,
Algn alcalde a Galicia.

REY. El mejor alcalde, el Rey.

_Vanse todos y salen_ NUO _y_ CELIO.

NUO. En fin, que podr verla?

CELIO. Podris verla
Don Tello, mi seor, licencia ha dado.

NUO. Qu importa, cuando soy tan desdichado?

CELIO. No tenis qu temer, que ella resiste
Con gallardo valor y valenta
De mujer, que es mayor cuando porfa.

NUO. Y podr yo creer que honor mantiene
Mujer que en su poder un hombre tiene?

CELIO. Pues es tanta verdad, que si quisiera
Elvira que su esposo Celio fuera,
Tan seguro con ella me casara
Como si en vuestra casa la tuviera.

NUO. Cul decs que es la reja?

CELIO. Hacia esta parte
De la torre se mira una ventana,
Donde se ha de poner, como me ha dicho.

NUO. Parece que all veo un blanco bulto,[166]
Si bien ya con la edad lo dificulto.

CELIO. Llegad, que yo me voy, porque si os viere,
No me vean a m, que lo he trazado,
De vuestro injusto amor importunado.

_Vase_ CELIO _y sale_ ELVIRA.

NUO. Eres t, mi desdichada
Hija?

ELVIRA. Quin, sino yo, fuera?

NUO. Ya no pens que te viera,
No por presa y encerrada,
Sino porque deshonrada
Te juzgu siempre en mi idea;
Y es cosa tan torpe y fea
La deshonra en el honrado,
Que aun a m, que el ser te he dado,
Me obliga a que no te vea.
Bien el honor heredado
De tus pasados guardaste,
Pues que tan presto quebraste
Su cristal tan estimado!
Quien tan mala cuenta ha dado
De s, padre no me llame;
Porque hija tan infame,
Y no es mucho que esto diga,
Solamente a un padre obliga
A que su sangre derrame.

ELVIRA. Padre, si en desdichas tales
Y en tan continuos desvelos,
Los que han de dar los consuelos
Vienen a aumentar los males,
Los mos sern iguales
A la desdicha en que estoy,
Porque si tu hija soy
Y el ser que tengo me has dado,
Es fuerza haber heredado
La nobleza que te doy.
Verdad es que este tirano
Ha procurado vencerme;
Yo he sabido defenderme
Con un valor ms que humano;
Y puedes estar ufano
De que he de perder la vida
Primero que este homicida
Llegue a triunfar de mi honor,
Aunque con tanto rigor
Aqu me tiene escondida.

NUO. Ya del estrecho celoso,
Hija, el corazn ensancho.

ELVIRA. Qu se ha hecho el pobre Sancho,
Que sola ser mi esposo?[167]

NUO. Volvi a ver a aquel famoso
Alfonso, rey de Castilla.

ELVIRA. Luego no ha estado en la villa?

NUO. Hoy esperndole estoy.

ELVIRA. Y yo que le maten hoy.

NUO. Tal crueldad me maravilla.

ELVIRA. Jura de hacerle pedazos.

NUO. Sancho se sabr guardar.

ELVIRA. Oh, quin se pudiera echar
De aquesta torre a tus brazos!

NUO. Desde aqu, con mil abrazos
Te quisiera recibir.

ELVIRA. Padre, yo me quiero ir,
Que me buscan; padre, adis.

NUO. No nos veremos los dos,
Que yo me voy a morir.

_Vase_ ELVIRA _y sale_ DON TELLO.

D. TELL. Qu es esto? Con quin hablis?

NUO. Seor, a estas piedras digo
Mi dolor, y ellas conmigo
Sienten cun mal me tratis;
Que, aunque vos las imitis
En dureza, mi desvelo
Huye siempre del consuelo,
Que anda a buscar mi tristeza;
Y aunque es tanta su dureza
Piedad les ha dado el cielo.

D. TELL. Aunque ms formis, villanos,
Quejas, llantos e invenciones,
La causa de mis pasiones
No ha de salir de mis manos.
Vosotros sois los tiranos,
Que no la queris rogar
Que d a mi intento lugar;
Que yo, que le adoro y quiero,
Cmo puede ser, si muero,
Que pueda a Elvira matar?
Qu seora presums
Que es Elvira? Es ms agora
De una pobre labradora?
Todos del campo vivs;
Mas pienso que bien decs,
Mirando la sujecin
Del humano corazn,
Que no hay mayor seoro
Que pocos aos y bro,
Hermosura y discrecin.

NUO. Seor, vos decs muy bien.
El cielo os guarde.

D. TELL. S har,
Y a vosotros os dar
El justo pago tambin.

NUO. Que sufra el mundo que estn
Sus leyes en tal lugar
Que el pobre al rico ha de dar
Su honor, y decir que es justo!
Mas tiene por ley su gusto
Y poder para matar.

_Vase._

D. TELL. Celio.

_Sale_ CELIO.

CELIO. Seor.

D. TELL. Lleva luego.
Donde te he mandado a Elvira.

CELIO. Seor, lo que intentas mira.

D. TELL. No mira quien est ciego.

CELIO. Que repares bien te ruego,
Que forzalla es crueldad.

D. TELL. Tuviera de m piedad,
Celio, y yo no la forzara.

CELIO. Estimo por cosa rara
Su defensa y castidad.

D. TELL. No repliques a mi gusto,
Pesar de mi sufrimiento!,
Que ya es bajo pensamiento
El sufrir tanto disgusto.
Tarquino tuvo por gusto[168]
No esperar tan sola un hora,
Y cuando vino la aurora
Ya cesaban sus porfas;
Pues es bien que tantos das
Espere a una labradora?

CELIO. Y esperars t tambin
Que te den castigo igual?
Tomar ejemplo del mal
No es justo, sino del bien.

D. TELL. Mal o bien, hoy su desdn,
Celio, ha de quedar vencido.
Ya es tema, si amor ha sido;
Que aunque Elvira no es Tamar,[169]
A ella le ha de pesar,
Y a m vengarme su olvido.

_Vanse, y salen_ SANCHO, PELAYO _y_ JUANA.

JUANA. Los dos seis bien venidos.

SANCHO. No s cmo lo seremos;
Pero bien suceder,
Juana, si lo quiere el cielo.

PELAYO. Si lo quiere el cielo, Juana,
Suceder por lo menos...
Que habremos llegado a casa,
Y pues que tienen sus piensos
Los rocines, no es razn
Que envidia tengamos dellos.

JUANA. Ya nos vienes a matar?

SANCHO. Dnde est seor?

JUANA. Yo creo
Que es ido a hablar con Elvira.

SANCHO. Pues djala hablar don Tello?

JUANA. All por una ventana
De una torre, dijo Celio.

SANCHO. En torre est todava?

PELAYO. No importa, que vendr presto
Quien le haga...

SANCHO. Advierte, Pelayo...

PELAYO. Olvidme de los dedos.

JUANA. Nuo viene.

_Sale_ NUO.

SANCHO. Seor mo!

NUO. Hijo, cmo vienes?

SANCHO. Vengo
Ms contento a tu servicio.

NUO. De qu vienes ms contento?

SANCHO. Traigo un gran pesquisidor.

PELAYO. Un pesquisidor traemos
Que tiene...

SANCHO. Advierte, Pelayo...

PELAYO. Olvidme de los dedos.

NUO. Viene gran gente con l?

SANCHO. Dos hombres.

NUO. Pues yo te ruego,
Hijo, que no intentes nada,
Que ser vano tu intento;
Que un poderoso en su tierra,
Con armas, gente y dinero,
O ha de torcer la justicia,
O alguna noche, durmiendo,
Matarnos en nuestra casa.

PELAYO. Matar? Oh, qu bueno es eso!
Nunca habis jugado al triunfo?
Haced cuenta que don Tello
Ha metido la malilla;
Pues la espadilla traemos.[170]

SANCHO. Pelayo, tenis juicio?

PELAYO. Olvidme de los dedos.

SANCHO. Lo que habis de hacer, seor,
Es prevenir aposento,
Porque es hombre muy honrado.

PELAYO. Y tan honrado, que puedo
Decir...

SANCHO. Vive Dios, villano!

PELAYO. Olvidme de los dedos.
Que no habrar ms palabra.

NUO. Hijo, descansa; que pienso
Que te ha de costar la vida
Tu amoroso pensamiento.

SANCHO. Antes voy a ver la torre
Donde mi Elvira se ha puesto;
Que, como el sol deja sombra,
Podr ser que de su cuerpo
Haya quedado en la reja;
Y si, como el sol traspuesto,
No la ha dejado, yo s
Que podr formarla luego
Mi propia imaginacin.

_Vanse._

NUO. Qu estrao amor!

JUANA. Yo no creo
Que se haya visto en el mundo.

NUO. Ven ac, Pelayo.

PELAYO. Tengo
Qu decir a la cocina.

NUO. Ven ac, pues.

PELAYO. Luego vuelvo.

NUO. Ven ac.

PELAYO. Qu es lo que quiere?

NUO. Quin es este caballero
Pesquisidor que trae Sancho?

PELAYO. El pecador que traemos
Es un... Dios me tenga en buenas!
Es un hombre de buen seso,
Descolorido, encendido;
Alto, pequeo de cuerpo;
La boca, por donde come;
Barbirrubio y barbinegro;
Y si no lo mir mal,
Es mdico o quiere serlo,
Porque, en mandando que sangren,
Aunque sea del pescuezo...

NUO. Hay bestia como ste, Juana?

_Sale_ BRITO.

BRITO. Seor Nuo, corre presto,
Porque a la puerta de casa
Se apean tres caballeros
De tres hermosos caballos,
Con lindos vestidos nuevos,
Botas, espuelas y plumas.

NUO. Vlgame Dios, si son ellos!
Mas pesquisidor con plumas!

PELAYO. Seor, vendrn ms ligeros;
Porque la recta justicia,
Cuando no atiende a cohechos,
Tan presto al concejo vuelve,
Como sale del concejo.

NUO. Quin le ha enseado a la bestia
Esas malicias?

PELAYO. No vengo
De la corte? Qu se espanta?

_Vanse_ BRITO _y_ JUANA, _y salen el_ REY _y los
caballeros de camino y_ SANCHO.

SANCHO. Puesto que os vi desde lejos,
Os conoc.

REY. Cuenta, Sancho,
Que aqu no han de conocernos.

NUO. Seis, seor, bien venido.

REY. Quin sois?

SANCHO. Es Nuo, mi suegro.

REY. Estis en buen hora, Nuo.

NUO. Mil veces los pies os beso.

REY. Avisad los labradores
Que no digan a don Tello
Que viene pesquisidor.

NUO. Cerrados pienso tenerlos
Para que ninguno salga.
Pero seor, tengo miedo
Que traigis dos hombres solos;
Que no hay en todo este reino
Ms poderoso seor,
Ms rico ni ms soberbio.

REY. Nuo, la vara del rey
Hace el oficio del trueno,
Que avisa que viene el rayo;
Solo, como veis, pretendo
Hacer por el rey justicia.

NUO. En vuestra presencia veo
Tan magnnimo valor,
Que, siendo agraviado, tiemblo.

REY. La informacin quiero hacer.

NUO. Descansad, seor, primero;
Que tiempo os sobra de hacella.

REY. Nunca a m me sobra tiempo.
Llegastes bueno, Pelayo?

PELAYO. S, seor, llegu muy bueno.
Sepa Vuesa Seora...

REY. Qu os dije?

PELAYO. Pngome el freno.
Viene bueno su merced?

REY. Gracias a Dios, bueno vengo.

PELAYO. A fe que he de presentalle,[171]
Si salimos con el pleito,
Un puerco de su tamao.

SANCHO. Calla, bestia!

PELAYO. Pues qu? Un puerco
Como yo, que soy chiquito?

REY. Llamad esa gente presto.

_Sale_ BRITO, FILENO, JUANA _y_ LEONOR.

BRITO. Qu es, seor, lo que mandis?

NUO. Si de los valles y cerros
Han de venir los zagales,
Esperaris mucho tiempo.

REY. Estos bastan que hay aqu.
Quin sois vos?

BRITO. Yo, seor, bueno,
So Brito, un zagal del campo.[172]

PELAYO. De casado le cogieron
El principio, y ya es cabrito.[173]

REY. Qu sabis vos de don Tello
Y del suceso de Elvira?

BRITO. La noche del casamiento
La llevaron unos hombres
Que aquestas puertas rompieron.

REY. Y vos, quin sois?

JUANA. Seor, Juana,
Su criada, que sirviendo
Estaba a Elvira, a quien ya
Sin honra y sin vida veo.

REY. Y quin es aquel buen hombre?

PELAYO. Seor, Fileno el gaitero;
Toca de noche a las brujas
Que andan por esos barbechos,
Y una noche le llevaron,
De donde trujo el asiento
Como ruedas de salmn.

REY. Diga lo que sabe desto.

FILENO. Seor, yo vine a taer,
Y vi que mand don Tello
Que no entrara el seor cura.
El matrimonio deshecho,
Se llev a su casa a Elvira,
Donde su padre y sus deudos
La han visto.

REY. Y vos, labradora?

PELAYO. Esta es Antona de Cueto,
Hija de Pero Miguel
De Cueto, de quien fu agelo
Nuo de Cueto, y su to
Martn Cueto, morganero
Del lugar, gente muy nobre;
Tuvo dos tas que fueron
Brujas, pero ha muchos aos,
Y tuvo un sobrino tuerto,
El primero que sembr
Nabos en Galicia.

REY. Bueno
Est aquesto por ahora.
Caballeros, descansemos,
Para que a la tarde vamos
A visitar a don Tello.

CONDE. Con menos informacin
Pudieras tener por cierto
Que no te ha engaado Sancho,
Porque la inocencia dstos
Es la prueba ms bastante.

REY. Haced traer de secreto
Un clrigo y un verdugo.

_Vase el_ REY _y los caballeros_.

NUO. Sancho.

SANCHO. Seor.

NUO. Yo no entiendo
Este modo de juez:
Sin cabeza de proceso
Pide clrigo y verdugo.

SANCHO. Nuo, yo no s su intento.

NUO. Con un escuadrn armado
Aun no pudiera prenderlo,
Cuanto ms con dos personas.

SANCHO. Dmosle a comer, que luego
Se sabr si puede o no.

NUO. Comern juntos?

SANCHO. Yo creo
Que el juez comer solo,
Y despus comern ellos.

NUO. Escribano y alguacil
Deben de ser.

SANCHO. Eso pienso.

_Vase._

NUO. Juana.

JUANA. Seor.

NUO. Adereza
Ropa limpia, y al momento
Matars cuatro gallinas
Y asars un buen torrezno.
Y pues estaba pelado,
Pon aquel pavillo nuevo
A que se ase tambin,
Mientras que baja Fileno
A la bodega por vino.

PELAYO. Voto al sol, Nuo, que tengo
De comer hoy con el juez!

_Vase._

PELAYO. Slo es desdicha en los reyes
Comer solos, y por eso
Tienen siempre alrededor
Los bufones y los perros.

_Vase._

_Sale_ ELVIRA, _huyendo de_ DON TELLO, _y_ FELICIANA, _detenindole.
Sale por una parte y entra por otra._

ELVIRA. Favor, cielo soberano,
Pues en la tierra no espero
Remedio!

_Vase._

D. TELL. Matarla quiero!

FELIC. Detn la furiosa mano!

D. TELL. Mira que te he de perder
El respeto, Feliciana!

FELIC. Merezca, por ser tu hermana,
Lo que no por ser mujer.

D. TELL. Pese a la loca villana!
Que por un villano amor
No respete a su seor,
De puro soberbia y vana!
Pues no se canse en pensar
Que se podr resistir;
Que la tengo de rendir
O la tengo de matar.

_Vase y sale_ CELIO.

CELIO. No s si es vano temor,
Seora, el que me ha engaado;
A Nuo he visto en cuidado
De huspedes de valor.
Sancho ha venido a la villa,
Todos andan con recato;
Con algn fingido trato[174]
Le han despachado en Castilla.
No los he visto jams
Andar con tanto secreto.

FELIC. No fuiste, Celio, discreto,
Si en esa sospecha ests,
Que ocasin no te faltara
Para entrar y ver lo que es.

CELIO. Tem que Nuo despus
De verme entrar se enojara,
Que a todos nos quiere mal.

FELIC. Quiero avisar a mi hermano,
Porque tiene este villano
Bravo ingenio y natural.
T, Celio, qudate aqu
Para ver si alguno viene.

[_Vase_ FELICIANA.]

CELIO. Siempre la conciencia tiene
Este temor contra s;
Dems que tanta crueldad
Al cielo pide castigo.

_Salen el_ REY, _caballeros y_ SANCHO.

REY. Entrad y haced lo que digo.

CELIO. Qu gente es sta?

REY. Llamad.

SANCHO. Este, seor, es criado
De don Tello.

REY. Ah, hidalgo! Od.

CELIO. Qu me queris?

REY. Advertid
A don Tello que he llegado
De Castilla y quiero hablalle.

CELIO. Y quin dir que sois?

REY. Yo.

CELIO. No tenis ms nombre?

REY. No.

CELIO. Yo no ms, y con buen talle?
Puesto me habis en cuidado.
Yo voy a decir que Yo
Est a la puerta.

_Vase._

ENR. Ya entr.

CONDE. Temo que responda airado,
Y era mejor declararte.

REY. No era, porque su miedo
Le dir que slo puedo
Llamarme Yo en esta parte.

_Sale_ CELIO.

CELIO. A don Tello, mi seor,
Dije cmo Yo os llamis,
Y me dice que os volvis,
Que l solo es Yo por rigor;
Que quien dijo Yo por ley
Justa del cielo y del suelo,
Es slo Dios en el cielo,
Y en el suelo slo el Rey.

REY. Pues un alcalde decid
De su casa y corte.

CELIO. _Trbase._ Ir.
Y ese nombre le dir.

REY. En lo que os digo advertid.

_Vase_ [CELIO].

CONDE. Parece que el escudero
Se ha turbado.

ENR. El nombre ha sido
La causa.

SANCHO. Nuo ha venido;
Licencia, seor, espero
Para que llegue, si es gusto
Vuestro.

REY. Llegue, porque sea
En todo lo que desea
Parte, de lo que es tan justo,
Como del pesar lo ha sido.

SANCHO. Llegad, Nuo, y desde afuera
Mirad.

_Sale_ NUO _y todos los villanos_.

NUO. Slo ver me altera
La casa deste atrevido.
Estad todos con silencio.

JUANA. Habla Pelayo, que es loco.

PELAYO. Vosotros veris cun poco
De un mrmol me diferencio.

NUO. Que con dos hombres no ms
Viniese! Estrao valor!

_Sale_ FELICIANA, _deteniendo a_ DON TELLO, _y los criados_.

FELIC. Mira lo que haces, seor.
Tente, hermano, dnde vas?

D. TELL. Sois por dicha, hidalgo, vos
El alcalde de Castilla
Que me busca?

REY. Es maravilla?

D. TELL. Y no pequea, por Dios!,
Si sabis quin soy aqu.

REY. Pues qu diferencia tiene
Del Rey, quien en nombre viene
Suyo?

D. TELL. Mucha contra m.
Y vos, adnde trais
La vara?

REY. En la vaina est,
De donde presto saldr,
Y lo que pasa veris.

D. TELL. Vara en la vaina? Oh, qu bien!
No debis de conocerme.
Si el Rey no viene a prenderme,
No hay en todo el mundo quin.

REY. Pues yo soy el Rey, villano!

PELAYO. Santo Domingo de Silos!

D. TELL. Pues, seor, tales estilos
Tiene el poder castellano?
Vos mismo? Vos en persona?
Que me perdonis os ruego.

REY. Quitadle las armas luego.
Villano, por mi corona,
Que os he de hacer respetar
Las cartas del Rey!

FELIC. Seor,
Que cese tanto rigor
Os ruego.

REY. No hay que rogar.
Venga luego la mujer
Deste pobre labrador.

D. TELL. No fu su mujer, seor.

REY. Basta que lo quiso ser.
Y no est su padre aqu,
Que ante m se ha querellado?

D. TELL. Mi justa muerte ha llegado.
A Dios y al Rey ofend.

_Sale_ ELVIRA, _sueltos los cabellos_.

ELVIRA. Luego que tu nombre
Oyeron mis quejas,
Castellano Alfonso,
Que a Espaa gobiernas,
Sal de la crcel
Donde estaba presa,
A pedir justicia
A tu Real clemencia.
Hija soy de Nuo
De Aibar, cuyas prendas
Son bien conocidas
Por toda esta tierra.
Amor me tena
Sancho de Roelas;
Spolo mi padre,
Casarnos intenta.
Sancho, que serva
A Tello de Neira,
Para hacer la boda
Le pidi licencia;
Vino con su hermana,
Los padrinos eran;
Vime y codicime,
La traicin concierta.
Difiere la boda,
Y viene a mi puerta
Con hombres armados
Y mscaras negras.
Llevme a su casa,
Donde con promesas
Derribar pretende
Mi casta firmeza;
Y desde su casa
A un bosque me lleva,
Cerca de una quinta,
Un cuarto de legua;
All, donde slo
La arboleda espesa,
Que al sol no dejaba
Que testigo fuera,
Escuchar poda
Mis tristes endechas.
Digan mis cabellos,
Pues saben las yerbas
Que dej en sus hojas
Infinitas hebras,
Qu defensas hice
Contra sus ofensas;
Y mis ojos digan
Qu lgrimas tiernas,
Que a un duro peasco
Ablanda pudieran.
Vivir llorando,
Pues no es bien que tenga
Contento ni gusto
Quien sin honra queda.
Slo soy dichosa
En que pedir pueda
Al mejor alcalde
Que gobierna y reina,
Justicia y piedad
De maldad tan fiera.
Esta pido, Alfonso,
A tus pies, que besan
Mis humildes labios,
Ans libres vean
Descendientes tuyos
Las partes sujetas
De los fieros moros
Con felice guerra:
Que si no te alaba
Mi turbada lengua,
Famas hay y historias
Que la harn eterna.

REY. Psame de llegar tarde:
Llegar a tiempo quisiera,
Que pudiera remediar
De Sancho y Nuo las quejas;
Pero puedo hacer justicia
Cortndole la cabeza
A Tello: venga el verdugo.

FELIC. Seor, tu Real clemencia
Tenga piedad de mi hermano.

REY. Cuando esta causa no hubiera,
El desprecio de mi carta,
Mi firma, mi propia letra,
No era bastante delito?
Hoy ver yo tu soberbia,
Don Tello, puesta a mis pies.

D. TELL. Cuando hubiera mayor pena,
Invictsimo seor,
Que la muerte que me espera,
Confieso que la merezco.

D. ENR. Si puedo en presencia vuestra...[175]

CONDE. Seor, muvaos a piedad
Que os cri en aquesta tierra.

FELIC. Seor, el conde don Pedro
De vos por merced merezca
La vida de Tello.

REY. El Conde
Merece que yo le tenga
Por padre; pero tambin
Es justo que el Conde advierta
Que ha de estar a mi justicia
Obligado de manera
Que no me ha de replicar.

CONDE. Pues la piedad, es bajeza?

REY. Cuando pierde de su punto
La justicia, no se acierta
En admitir la piedad:
Divinas y humanas letras
Dan ejemplos. Es traidor
Todo hombre que no respeta
A su rey, y que habla mal
De su persona en ausencia.
Da, Tello, a Elvira la mano,
Para que pagues la ofensa
Con ser su esposo; y despus
Que te corten la cabeza,
Podr casarse con Sancho,
Con la mitad de tu hacienda
En dote. Y vos, Feliciana,
Seris dama de la Reina,
En tanto que os doy marido
Conforme a vuestra nobleza.

NUO. Temblando estoy.

PELAYO. Bravo rey!

SANCHO. Y aqu acaba la comedia
Del mejor alcalde, historia
Que afirma por verdadera
La cornica de Espaa:
La cuarta parte la cuenta.[176]

FIN DE LA FAMOSA COMEDIA EL MEJOR ALCALDE, EL REY

       *       *       *       *       *


SE ACAB DE IMPRIMIR
EN LA TIPOGRAFA DE "LA LECTURA"
EL DA XV DE MAYO
DEL AO MCMXX


NOTAS:

[1] _Marcela del Carpio._--Naci en Toledo, en 1605, de los adlteros
amores de Lope con Lucinda, Micaela de Lujn, y es hermana de Lope
Flix. ("Hija de padres no conocidos", dice la partida bautismal.) Desde
1613, en que muri la segunda esposa de Lope de Vega, doa Juana de
Guardo, "Marcelica" vivi en compaa de su padre hasta que tom el
hbito en las Trinitarias Descalzas--calle de Cantarranas, hoy de Lope
de Vega--a 28 de febrero de 1621, profesando en abril del siguiente ao
con el nombre de Sor Marcela de San Flix. Lope describe la toma de
hbito en una epstola a don Francisco Maldonado publicada en _La Circe_
en 1624. Don Guilln de Castro dedicle la _Primera Parte_ de sus
Comedias. No careci Marcela de talento potico, ni de facilidad y
gracia para versificar:

"Yo soy un pobre estudiante Tentado de ser poeta, Cosa que por mis
pecados Me ha venido por herencia; Porque ello es que _qualis pater
Talis filius_, et cetera."

Muri en su convento el 5 de enero de 1688, a los ochenta y tres aos de
edad, habiendo sobrevivido cincuenta y tres a su padre.

El Marqus de Molins, _La sepultura de Cervantes_, 213-225; Serrano
Sanz, _Escritoras Espaolas_, II, 234-298, y Rodrguez Marn, _La
ilustre fregona_, 1917; XLVII, n. I.

[2] _Escribi la historia... Montemayor._--La historia de Jarifa y el
Abencerraje no es de Montemayor; aparece inoportunamente intercalada en
el libro IV de su _Diana_ en las ediciones posteriores a la muerte del
autor (febrero de 1561), a partir de la de Valladolid de 1562. De dnde
hubo de tomarla el interpolador?

Desde 1551 tena concedida Antonio de Villegas licencia para la
publicacin de su _Inventario_, aunque, por causas ignoradas, no
apareci hasta quince aos despus (Medina del Campo, 1565). En esta
miscelnea de verso y prosa encuntrase una versin de la historia del
Abencerraje (verdadera joya de la novela corta castellana), ms breve y
sencilla que la de la _Diana_. Del manuscrito del _Inventario_ debi
tomar este relato el editor de la _Diana_, redactndolo ms
retricamente, sin que sepamos los motivos que haya tenido Antonio de
Villegas para no reclamar la paternidad de la historia. Acaso por no ser
l su autor, como opina el seor Menndez y Pelayo, quien observa la
profunda desemejanza del estilo de esta primorosa novela con el de las
dems piezas de prosa del _Inventario_.

Por otra parte, Gallardo encontr en la biblioteca de Medinaceli un
opsculo annimo gtico, sin ao ni lugar: "_Parte de la Coronica del
inclito infante don Fernando que gan a Antequera: en la qual trata como
se casaron a hurto el Abendarraxe Abindarrez con la linda Xarifa, hija
del Alcayde de Coin, y de la gentileza y liberalidad que con ellos us
el noble caballero Rodrigo de Narbez, Alcayde de Antequera y de Alora,
y ellos con l._", cuyo texto, segn Gallardo, coincide con el de
Villegas, y en efecto, las lneas que copia no presentan variantes de
importancia. Esta obrita no parece haber vuelto a ser vista despus de
Gallardo.

Lope dramatiza tan fielmente la materia de la novela, que, en las
escenas principales, no slo la traza sino la expresin misma coincide
muchas veces literalmente con aqulla. Sigue la versin de la _Diana_;
pero, a juicio del seor Menndez y Pelayo, conoce tambin la del
_Inventario_, ya que hay en ste un breve episodio, suprimido en
aqulla, que puede ser germen del tema de los amores de Narvez y Alara,
asunto accesorio de esta comedia.

_Observaciones preliminares_ de don Marcelino Menndez y Pelayo en la
edicin de las _Obras de Lope de Vega_ publicada por la _Real Academia
Espaola_, t. XI, pginas XXX-XLI.

[3] _En mis tiernos aos._--"Puede ser la misma que con el ttulo de
_Abindarrez y Narvez_ se designa en la primera lista de _El Peregrino_
(1604); pero seguramente Lope debi retocarla mucho para inclurla en su
_Parte XIII_ (1620), porque es una de sus comedias mejor escritas y nada
tiene de la inexperiencia propia de la primera juventud." Menndez y
Pelayo, lugar citado, pgina XXX.

La prueba de esa labor de retoque nos la da el soneto de Venus y Palas
(versos 438-451), del cual hay una primera versin, inferior a la que
figura en la comedia, en las _Rimas_ que acompaan a _La Hermosura de
Anglica_, publicada en 1602. Vase la nota al verso 451 y _Una nota
para_ EL REMEDIO EN LA DESDICHA _de Lope_ (_El soneto de Venus y
Palas_), por J. Gmez Ocerin y R. M. Tenreiro, en la _Revista de
Filologa Espaola_, tomo IV (1917), pgs. 390-392.

[4] _Personas._--"del primer acto", aade la _Parte XIII_, Madrid, 1620,
aunque se trata de las personas de toda la comedia, sin que aparezca
nueva indicacin en los actos siguientes.

[5] _Representla Ros._--Lope de Vega ha recordado en los ltimos
prrafos de _El Peregrino en su Patria_ a los viejos actores que le
ayudaron a crear la comedia; y si no a todos, a los ms devotos de su
genio: "Las ocho primeras noches hubo ocho comedias, que saldrn
impresas en otra parte, por no haber aqu mayor volumen. La primera hizo
Porras... La quinta hizo Ros, mar de donaire y natural gracia;
llambase _La bella mal maridada_." (Sevilla, 1604, fols. 263 r.^o y
v.^o)

Nicols de los Ros, que muri en 1610, represent por vez primera no
pocas de las comedias juveniles de Lope: _La bella mal maridada_, _El
ingrato arrepentido_, _El verdadero amante_, _El caballero de Illescas_,
_El remedio en la desdicha_, _La francesilla_, _El sol parado_, _El
ruiseor de Sevilla_... Su carrera teatral fu muy larga, pues Agustn
de Rojas, que le introduce en el _Viaje entretenido_, le hace decir,
hacia 1602, que llevaba "ms de treinta aos de comedia". Para l parece
haber escrito Cervantes el _Pedro de Urdemalas_; el protagonista, metido
a cmico, dice: "Volarn los hechos mos... En nombre de Nicols y en
sobrenombre de Ros." Rennert, _The Spanish Stage_, 571-573, y Rodrguez
Marn, _Bol. Acad. Esp._, 1, 61, 171, 172, 174, 322, 326 y 327.

[6] Alude Lope al mito de Dafne, que la lectura de Ovidio, tan gustado
en la Edad Media y en el Renacimiento, incorpor a la literatura
moderna: la esquiva Dafne huye de Apolo, que, enamorado, la persigue;
Dafne siente que el aliento de Apolo toca su cabello; pide a la tierra
que la esconda en su seno o que destruya la belleza que causa su
prdida. Apenas pronuncia tal ruego, cuando queda convertida en laurel.
Apolo le concede una eterna primavera: sus hojas, siempre verdes,
coronarn la cabeza, el arpa y la aljaba del dios.--Es sabido que Lope
fu un profundo conocedor de Ovidio: las reminiscencias del _Ars Amandi_
y, especialmente, de _Las Metamorfosis_ abundan en los escritos de
nuestro poeta; vase R. Schevill, _Ovid and the Renascence in Spain_,
211 y sigs.

[7] Lope dice en _El Amor enamorado_, edic. de la Academia, VI, 271 _a_:

"FEBO. T sers el rbol mo, Laurel quiero que te llamen, Aunque en tu
dura corteza. Tu condicin se retrate, Cubriendo un alma de bronce y
unas entraas de jaspe."

[8] 'enternazcaos'. _Parte XIII._

[9] 'Almatea'. _Parte XIII._--Amaltea, smbolo de fertilidad y copia de
frutos: cuerno de la abundancia o de Amaltea.

[10] "DOROTEA.--... pero cierto que me hazen sospecha vuestras
preguntas, y si es que vens a informaros, para qu tomastes agua? Que
mejor era para m, pues vos sois el juez deste tormento." Lope, _La
Dorotea_, acto II, escena III, pg. 64, edicin de A. Castro. Biblioteca
"Renacimiento".

[11] Como ejemplo de la fidelidad con que Lope ha aprovechado los
elementos de la novela, copiamos el pasaje de la Historia del
Abencerraje (versin de la _Diana_), que corresponde a esta escena:

"Acurdome que un da, estando Xarifa en la huerta de los jazmines...,
mirla espantado de su gran hermosura; no s cmo me pess de que fuesse
mi hermana (verso 90)... Mas, dezidme agora: qu cortedad teneys vos de
que somos hermanos? (vv. 92-93). Yo no otra (dixo ella) ms del grande
amor que os tengo (v. 94), y ver que hermanos nos llaman todos (v. 96) y
que mi padre nos trata a los dos como a hijos (v 97). Y si no furamos
hermanos (dixe yo) quisierades me tanto? No veys (dixo ella) que a no
lo ser no nos dexaran andar siempre juntos y solos, como nos dexan?
(vv. 98-99). Pues si este bien avan de quitar (dixe yo), ms vale el
que me tengo... (vv. 100-103). Qu pierdes t en que seamos hermanos?
(vv. 104-105). Pierdo a m y a vos... (v. 106). No te entiendo (dixo
ella), mas a m parseme que ser hermanos nos obliga a amarnos
naturalmente (vv. 108-111). A m (dixe yo) slo vuestra hermosura me
obliga a quereros (vv. 112-113), que esta hermandad antes me resfra
algunas vezes (vv. 118-119)... hize una hermosa guirnalda, y
ponindomela sobre mi cabea, me bolv coronado y vencido (v. 239)...
ella... quitndome la guirnalda, la puso sobre su cabea... me dixo:
Qu te paree de m (v. 241)... Yo la dixe: Pareeme que acabys de
vener a todo el mundo (vv. 246-247), y que os coronan por reyna y
seora dl (v. 251)... Si esso fuera, hermano, no perdierades vos nada
(vv. 252-253)." _Los siete libros de la Diana_, de George de Montemayor.
_Nueva Bibl. de Aut. Esp._, 7, 309.

Sera fcil establecer un paralelo anlogo en otros pasajes,
especialmente en toda la escena final del acto II, despus de vencido el
Abencerraje.

[12] "Dice el cuento que en tiempo del infante don Fernando, que gan a
Antequera..." _Historia del Abencerraje, Bibl. Aut. Esp._, III, 507 _a_.
"En tiempo del valeroso infante don Fernando, que despus fu rey de
Aragn..." _Diana_, de Montemayor, _Nueva Bibl. Aut. Esp._, 306 _a_.

[13] La cada de los Abencerrajes. Abindarrez refirela brevemente en
la nota 61 y siguientes. Este tema literario, tan universalmente famoso,
es tratado por Lope en su comedia _La envidia de la nobleza_.

[14] Cartama, y no Crtama, como se dice hoy.

[15] _Puesto que._ Igual a _aunque_. Bello, _Gramtica_, 1268. "Yo s,
Olalla, que me adoras, Puesto que no me lo has dicho..." _Quijote_,
parte primera, cap. XI. CLSICOS CASTELLANOS, tomo I, pg. 257.

[16] Sobrentendido 'juro': _juro de guardarte..._ "Y por el ser que me
ha dado El tuyo, que el Cielo guarde, De no bolvrmela al lado Hasta
estar asegurado. De no hazrtela covarde." D. Guilln de Castro, _Las
mocedades_, I, vv. 60-64 y nota correspondiente de Said Armesto,
CLSICOS CASTELLANOS. Respecto a la forma _juro de_, vase Said Armesto,
1. c., pg. 19, y Rodrguez Marn, _Quijote_, t. I, pg. 121, CLS.
CAST.

[17] "... me dan menos nobleza Que ser vuestro esclavo, alcayde. Ser
Bencerraje y Vanegas." Lope, _La Dorotea_, II, 5, pg. 90,
"Renacimiento".

[18] "Muchos cuentan que ha nacido La phenix en el Arabia... Poetas
dicen... que cuando viene en suma A estar vieja, hace una hoguera De la
olorosa madera De myrrha, linaloel, Clavo, canela y laurel, Cinammomo y
calambuco, Adonde el cuerpo caduco Recuesta, y batiendo el ala Enciende
el ayre que exhala, Como en la piedra el azero. Muere en fin aquel
primero Phenix, y el quemado aroma Cria una blanca paloma, Que sale de
su ceniza, Con que su ser eterniza, Y vuelve de su vejez, A salir moza
otra vez..." Lope, _El Peregrino en su Patria_, Libro III. _Obras
sueltas_, edicin de don Antonio Sancha. Madrid, M. DCC. LXXVI. Tomo V,
pgs. 233-35.

[19] 'trestaurar'. _Parte XIII_.

[20] Vase nota 15.

[21] Rodrigo de Narvez es personaje enteramente histrico. Conquistada
Antequera (1410), "el Infante puso por alcayde en el castillo e la villa
a Rodrigo de Narbaez, su doncel, que haba criado desde nio en su
cmara, y era caballero mancebo esforzado, e de buen seso e buenas
costumbres, y era hijo de Fernn Ruiz de Narbaez, que fu buen caballero
y sobrino del Obispo de Jan; e mandle que tuviese en la fortaleza
veinte hombres d'armas tales quales l entendiese que convena para la
guerra e guarda." (_Crnica del Rey Don Juan el Segundo._ Ao cuarto,
1410, cap. XXXV.) Vanse tambin caps. VII, XIII, XVI y XXX. _Crnicas
de los Reyes de Castilla_, B. A. E., LXVIII. Hernando del Pulgar
celebralo en los _Claros varones de Castilla_ (ttulo XVII) y Ferrant
Mexa en el _Nobiliario vero_ (lib. II, cap. XV).

Es anacrnico presentar a Narvez como alcaide de Alora, segn hace la
novela, pues aquella villa no fu conquistada hasta la ltima guerra de
Granada. Este detalle induce al seor Menndez y Pelayo a creer que la
historia primitiva del _Abencerraje_, si es del siglo XV, no ser
anterior a los Reyes Catlicos, l. c., pg. XXXIV.

[22] _igual_, "proporcionado, en conveniente relacin" (_Dicc. Acad._),
es decir, victoria digna de la espada de Palas, la que le corresponde.
"Tome el asiento real, Y con ceremonia igual Honraremos su persona."
Vlez, _El rey en su imaginacin_, 908-910. (Teatro antiguo espaol,
III.)

[23] La idea procede de Ausonio (epigramas 42 y 43). El mismo soneto,
como ya hemos dicho (pg. 5), aparece en las _Rimas_ que siguen a _La
hermosura de Anglica_ (folio 309 v.; B. A. E., XXXVIII, 380 _a_); pero
los versos primero, tercero y onceno son diferentes: "De Venus y Palas.
(Soneto CXXXIX.) La clara luz de las estrellas puesta... baaba el sol
cuando Acidalia y Marte... mejores filos en tu blanco acero..." Lope lo
retoc antes de reimprimirlo en 1620 en esta comedia. Libre y
graciosamente, volvi sobre el propio tema en uno de los sonetos de Tom
de Burguillos: "La que venci desnuda, agora armada..."

[24] _sino_ viene a significar aqu "en lugar, en vez de". "Mas no s
para qu me pongo a contaros, seor, punto por punto las menudencias de
mis amores, pues hacen tan poco al caso, sino deciros de una vez lo
que..." Cervantes, _Las dos doncellas_, B. A. E., I, 204 _b._ "_Sino_
est empleado como si le precediera una frase negativa; presntase, por
tanto, un anacoluto." L. Weigert, _Untersuchungen zur spanischen Syntax
auf Grund der Werke des Cervantes_. Berln, Mayer & Mller, 1907, pgs.
170-174.

[25] _la perra mora._ Baile recordado por Cervantes, _La ilustre
fregona_, CLS. CAST., I, 287, y por Quiones de Benavente, _Nueva Bibl.
de Aut. Esp._, X, x. _b._ En el _Cancionero Classense_, copiado en 1589
(Restori, _Canc. Class._, Roma, 1902); se le cita tambin. Tena su
cantar o letra, como resulta del verso de Lope:

"La Zarabanda est presa, Que dello mucho me pesa; Que merece ser
condesa Y tambin emperadora. _A la perra mora! A la matadora!_"

[26] _Y_ "pierde el oficio de conjuncin y toma el de simple adverbio en
interrogaciones y exclamaciones directas... Fcil es percibir la nfasis
de esta conjuncin adverbializada as." Bello, _Gramtica_, 1286. El Sr.
Rodrguez Marn cita numerosos ejemplos en su edicin crtica del
_Quijote_, VI, 163. Cf. versos 702 y 1709.

[27] Los cristianos solan llamar galgos o perros a los moros.

[28] "--Cmo?--En la calle de las Armas mora; Son seas de su casa dos
balcones Azules, que al salir el sol los dora." Lope, _La Nia de
plata_, B. A. E., XXIV, 284 _a_.

[29] Como not D. Manuel de la Revilla (_Obras_, 358), estas dos
redondillas se repiten casi a la letra en _El condenado por desconfiado_
B. A. E., V, 191 _c._ Este hecho "ha dado pie, juntamente con otros
indicios, para que algunos atribuyan a Lope de Vega este grandioso
drama". Menndez y Pelayo, l. c., XXXIX. Pero la atribucin de _El
condenado_ a Tirso puede sostenerse. Vase Menndez Pidal y Mara Goyri,
_Teatro antiguo espaol_, I, 149.

[30] Vase la nota 26. La frase debe entenderse: "estoy muy lejos de
darlos, ya que yo mismo tengo necesidad de ellos."

[31] 'invicto.' _Parte XIII_.

[32] 'ABINDARREZ.' _Parte XIII._

[33] Alora, y no lora, como se dice hoy.

[34] Lope recuerda un verso famoso: _mensajero eres, amigo, No mereces
culpa, no_, que "es un antiguo proverbio con que la poesa pica
castellana proclamaba habitualmente la inviolabilidad del mandadero
segn el derecho de gentes." R. Menndez Pidal, _Notas para el romancero
del conde Fernn Gonzlez_, en _Homenaje a Menndez y Pelayo_, I, 460 y
nota 2.

[35] _segunda_, asegunda. "Es, pues, el caso que l estuvo quince das
en casa muy sosegado, sin dar muestras de querer segundar sus primeros
devaneos." _Quijote_, I., VII.

[36] Desde mediados del siglo XIV Josu, David, Judas Macabeo,
Alejandro, Hctor, Julio Csar, el rey Arts, Carlomagno y Godofredo de
Bulln fueron considerados en Francia como modelos de paladines, como
verdaderas encarnaciones del valor. El documento ms antiguo
especialmente dedicado a los nueve parece ser una estampa, 1421 a 1430.
La _Crnica llamada el triunfo de los nueve ms preciados varones de la
Fama_ es traduccin de _Le Triunmphe des neuf preux_, Abbeville, 1487.
Vase _Le Dbat des Hrauts_, pgs. 127-129. Socit des anciens textes
franais.

[37] _calma_, soledad, desamparo, "negndose a la piedad Del nido que
deja en calma." _La vida es sueo_, acto I.

[38] _que os vais_, con que os vais, es posible que os vayis. Vase
Bello, _Gramtica_, 995.

[39] _pedirla_. "En el juego de pelota y otros preguntar a los que miran
si el lance o jugada se ha hecho segn las reglas o leyes del juego,
constituyndolos en jueces de la accin." _Dicc. Acad. Esp._, 14.^a
edicin.

[40] _barajar_, impedir, estorbar. "Mas la misma fortuna burladora Di
la vuelta a la rueda en un momento. En contra de la parte mejorada
Barajando la suerte declarada." _Araucana._ B. A. E., XVII, 98 _b_.
Citado por Cuervo, _Diccionario de construccin y rgimen_.

[41] "Meter mano, lo mismo que echar mano a la espada." _Dicc. de
Autoridades._

[42] Los escritores de los siglos XVI y XVII omiten muchas veces el
sustantivo a que se refieren los numerales, cuando se trata de azotes o
de ducados, reales u otra moneda: "poner la espalda y esperar
ducientos", _Rev. de Fil. Esp._, III, 192. "Acomodronme las espaldas
con ciento", _Quijote_, 1.^a, XXII. "Viuda tan regalada Y que come
descansada Tres o cuatro mil de renta." Lope, _La viuda valenciana_, B.
A. E., XXIV, 76 _c_. "Pues siendo alcagete intento A esta valana
cargar Docientos, que me an de dar, Porque e tomado los ciento", Rojas,
_Cada qual lo que le toca_, edic. A. Castro, 1937-40 (_Teatro antiguo
espaol_, II).

[43] _era el dueo de quien_ est por "era el dueo de (aquella) a
quien." D. R. Menndez Pidal explica una frase anloga, _Antologa de
prosistas_, 196, nota 1.

[44] 'NARVEZ,' _Parte XIII_.

[45] Dario, y no Daro. "De la batalla sangrienta Presuroso sale Dario
Habiendo para escaparse Del vencedor Alejandro..." _Romance_ de Gabriel
Lobo Laso de la Vega. _Romancero_ de Durn, nm. 503. B. A. E., X.

[46] Alude Lope a dos ejemplos famosos de continencia, muy celebrados en
el Renacimiento. As, en _El Cortesano_ de Castiglione: "Del uno es la
que us el gran Alexandre con la mujer y hijas hermossimas de Dario,
enemigo y vencido: la otra es de Scipion, a quien siendo de edad de
veinte y cuatro aos, y habiendo en Espaa tomado por fuerza una ciudad,
fu traida una muy hermosa y muy principal moza, presa entre otras
muchas, y siendo Scipin informado ser sta esposa de un seor de
aquella tierra, no solamente no quiso llegar a ella, mas volvila a su
marido con grandes ddivas." Juan de la Cueva cuenta la accin de
Scipin el Africano en uno de los romances del _Coro Febeo_ (538 de
Durn). Los ltimos versos del soneto pueden recordar la _Vida de
Alejandro_, de Plutarco: "Alejandro, teniendo, segn parece, por ms
digno de un rey el dominarse a s mismo que vencer a los enemigos, ni
toc a stas..." No es sta la nica vez que Lope cita reunidos los dos
casos: "Si cuentan de Cipin Que volvi por la opinin De aquella
hermosa mujer, Espaa le ha de tener; Que en ella todas lo son. Si con
las hijas de Dario Fu Alejandro al nombre igual, Fu a su fama
necesario; Yo he sido ms liberal, Si es amor mayor contrario." Lope,
_La nia de plata_, B. A. E., XXIV, 292 _c_.

[47] Vase la nota 12.

[48] "Manga, cierto gnero de coxn o maleta abierta por las dos
cabeceras, por donde se cierra y assegura con unos cordones." _Dicc.
Aut._: "FERNANDO.--Quedaron las mulas a punto? JULIO.--Con sus maletas
y cogines. FERNANDO.--Qu pusiste en la ma? JULIO.--Un vestido negro y
alguna ropa blanca en una manga verde que me prest Ludovico." Lope, _La
Dorotea_, pg. 42.

[49] _picazo_. En el _Bol. de la Acad. Esp._, I, 357, se supone que se
llamaban picazos (trmino muy usado en los siglos XVI y XVII, pero que
no figura en los diccionarios) a los caballos que tenan manchas negras
sobre fondo blanco, como la picaza; pero esta descripcin, que no se
apoya en ninguno de los ejemplos que all se citan, no parece estar de
acuerdo con estos versos de Vlez; "... en un picazo Espaol que se
remienda De algunas manchas de tigre." _El rey en su imaginacin_, vv.
1653-55 (_Teatro antiguo espaol_, III).

[50] Vase la nota 12.

[51] Vase nota la nota 26.

[52] 'Di que'. _Parte XIII_. Como el verso no consta, Hartzenbusch
corrigi 'Corre que'; pero ya que 'decir' significa a veces 'asegurar' o
'prometer' (Cuervo _Diccionario_, I, _c_), es correccin ms sencilla la
que proponemos en el texto.

[53] _surto_, tranquilo, callado. Vase A. Castro, _Revista de Fil.
Esp._, III, 182-183.

[54] 'Cinco.' _Parte XIII._ Vase la nota 54.

[55] Los doce versos que canta Abindarrez estn tomados de la _Diana_,
sin ms modificacin que la introducida en el v., que all dice: "mas
fuy de Alora frontero." _Diana_, 387 _a_.

[56] 'Cinco.' _Parte XIII._

[57] Sabido es que don Quijote, luego de molido por el mozo de mulas de
los mercaderes, "se acord del moro Abindarrez, cuando el alcaide de
Antequera, Rodrigo de Narvez, le prendi y llev cautivo a su alcaida.
De suerte que cuando el labrador le volvi a preguntar que cmo estaba y
qu senta, le respondi las mismas palabras y razones que el cautivo
abencerraje responda a Rodrigo de Narvez, del mesmo modo que l haba
ledo la historia en la _Diana_ de Jorge de Montemayor, donde se
escribe." _Quijote_, 1., V.

[58] "Caballero, mira que el prisionero que en la prisin pierde el
nimo, aventura el derecho de la libertad..." _Diana_, pg. 307 _b_.

[59] Sobrentendido 'juro', como en la nota 16.

[60] Este verso no consta.

[61] 'de Lora'. _Parte XIII._

[62] _A diferencia._ Con tanto descuido parece haber versificado Lope
este pasaje de la _Diana_, que no siempre resulta claro el sentido: "a
m me llaman Abindarrez _el mozo, a diferencia de un to mo_, hermano
de mi padre, que tiene el mesmo apellido." _Diana_, 308 _a_.

En las _Guerras civiles de Granada_ y en varios romances trtase de los
amores y aventuras de un Abindarrez y una Jarifa que no son los de la
novela de _El Abencerraje_.

[63] _la suya_, 'su desdicha'. El pronombre no representa una palabra ya
enunciada, _desdichado_, sino una idea sugerida por aqulla, _desdicha_.
Vase Weigert, _Untersuchungen_, pg. 234.

Esta violenta zeugma procede de haber querido versificar rpida y
literalmente el pasaje de la _Diana_: "Soy de los abencerrajes de
Granada, en cuya _desventura_ aprend a ser desdichado, _y por que sepas
cul fu la suya..._" Pg. 308 _a_ y _b_.

[64] _no quiso_. Falta el sujeto, que tenemos que ir a buscar a la
_Diana_. "Result ms deste miserable caso, derriballes las casas
apregonallos _el Rey_ por traidores, confiscalles sus heredades y
tierras, y que ningn abencerraje ms pudiese vivir en Granada, salvo mi
padre y mi to, con condicin que si tuviesen hijos, a los varones
enviasen luego en naciendo a criar fuera de la ciudad..." Pgina 309
_a_.

[65] Con el condicional _si_ se suprime a veces la apdosis, que se
colige del contexto. Bello, _Gramtica_, 1272: 'si se parte, cuando se
ama'.

[66] 'llevase' en _Parte XIII_. La correccin que proponemos se
justifica, aparte del sentido mismo, por los versos 976-977 y por el
siguiente pasaje de la _Diana_: "el fin della fu dezirme que en
habiendo ocasin, o por enfermedad de su padre, o ausencia, ella me
embiara a llamar..." Pg. 311 _a_.

[67] En _La Dorotea_ (acto II, escena V) la protagonista canta un
bellsimo romance: "Cautivo el Avindarraez Del Alcaide de Antequera", en
el cual, como en esta escena, el Abencerraje cuenta a Narvez la
historia de sus amores. Pgs. 90-92.

[68] _Dentro en_, arcasmo por "dentro de". "Y dentro en el mar las
aves." Lope, _El Verdadero Amante_, B. A. E., XXIV, 12 _a_. "del Real
dentro en la puente." Lope, _La Viuda Valenciana_, B. A. E., XXIV, 73
_c_. Cfr. v., "dentro del tercero da."

[69] _Que fuera_, ojal que fuera. Bello, _Gram._, 995.

[70] _pues por ti me dan_, sin el acusativo significativo del golpe,
como en "daba el harriero a Sancho, Sancho a la moza, la moza a l..."
_Quijote_, 1.^a, XVI. Viene a ser sinnimo de "pegar". Vase Weigert,
ob. cit., 119.

[71] _que no se la lleve_, _la_ representa un sustantivo no expreso, 'la
palabra', 'la promesa', sinnimo de "el juramento" que aparece en el
verso 2298. Acaso Lope haya escrito _lo_ y est equivocada la _Parte
XIII_.

[72] NARVEZ. _Parte XIII._ Correccin de Hartzenbusch.

[73] Como en el famoso juramento del Marqus de Mantua: "Juro por Dios
poderoso, Por Santa Mara su madre... De no vestir otras ropas Ni
renovar mi calzare." La promesa de no mudarse de camisa en tanto que no
se d fin a una empresa es un viejo rasgo pico (se encuentra ya en la
_Chanson de Aliscans_, poema francs, cuya redaccin conocida remonta al
siglo XII) que ha perdurado largamente en la imaginacin popular: as se
atribuye idntico voto a Isabel la Catlica durante el sitio de Granada
y a la infanta Isabel Clara Eugenia durante el de Ostende.

[74] Los herreruelos eran soldados de caballera ligera, de cuya
suciedad nos da noticia un contemporneo, Diego Nez de Alva, en sus
_Dilogos de la vida del soldado_: "Se dicen herreruelos, o por los
martillos con que pelean, o por el color, que no paresce sino que traen
siempre los rostros tintos con carbn, tan rayados andan de suciedad; no
s si lo causa el sudor y el polvo, si andar las manos sucias del blago
quemado o otras cosas, con que dan a las negras armas color." Cuenca,
1589, fols. 59 v. y 60. Segn Almirante, _Dicc. militar_, se llamaban
_herreruelos_ simplemente porque usaban una capa corta o esclavina
(herreruelo).

[75] Lope alude a un pasaje de _La Farsalia_, v. 519 y siguientes. Csar
espera impaciente en Epiro la llegada de Antonio; quiere afrontar en la
noche, solo con su fortuna, las olas del mar. Propone al barquero
Amiclas que le conduzca a Hesperia, pero Amiclas responde que todas las
seales que observa son funestas y que no lograrn llegar. "--Desprecia
las amenazas del Ocano--le dice Csar--; tu temor nace de que ignoras a
quien conduces. Lnzate en plena tormenta: yo te protejo. Los dioses no
me abandonan nunca. Esta barca conduce a Csar: tal carga la defender
de las olas." Laso de la Vega cuenta este episodio en un romance, nm.
554, de Durn: "...Adelante pasa, Pues la fortuna de Csar En tu barca
te acompaa." Hay otro al mismo asunto en el _Coro Febeo_ de Juan de la
Cueva, nm. 555, de Durn.

[76] _jaco_. "Cota de malla de manga corta y que no pasaba de la
cintura." _Dicc. Acad._, 14.^a edic.

[77] Lope emplea 'amartelar' y 'dar martelo' (B. A. E., XXIV, 94 _b_,
100 _a_, 285 _b_, 285 _c_, 286 _c_, 388 _b_) en el sentido de
'atormentar, molestar, especialmente con celos' (el 'dar achares' del
lenguaje chulesco); pero esta significacin y las dems que da el _Dicc.
de la Acad._ no convienen a este caso, en que _amartelado_ parece
significar 'encendido de deseo, encaprichado'. Cfr. v. 2570.

[78] Cfr. v. 492: "en el engao que cobras".

[79] _las mas_. El pronombre representa a _plantas_ en una nueva
acepcin, como en _Quij._, I.^a, XXVII: "os ruego que escuchis el
cuento, que no le tiene, de mis desventuras." V. Weigert, ob. cit., 233.

[80] _O era envidia o tu alabanza.--Esta...--iban alternando...--entre
la lengua y el alma._ _Iban_ en plural por atraccin del plural del
complemento _la lengua y el alma_. Vase Weigert, ob. cit., 14 y sigs.
Tambin pudiera ser que Lope, al ir componiendo el romance con su
facilidad prodigiosa, imaginara haber escrito arriba _tus alabanzas_. La
mtrica exige _iban_ y no admite _tus alabanzas_.

[81] A veces se intercala el _s_ en las proposiciones para reforzar la
afirmacin. Bello, _Gramtica_, 391.--_Nombre_, segn Covarrubias, es la
fama, "que los antiguos dezan nombrada". Cfr. 2710 y 2831.

[82] Entre este verso y el siguiente parecen faltar algunos que
refirieran cmo Narvez concedi libertad al Abencerraje luego de
conocida su desdicha.

[83] 'Magno.' _Parte XIII_.

[84] Vase la nota 81.

[85] 'Aquel'. _Parte XIII_. Corregimos _el_ para restablecer el verso
que no consta.

[86] Vase la nota 68.

[87] Vase la nota 81.

[88] _que_. Lope no us "el relativo con preposicin _a que_", sino
"simplemente la conjuncin _que_". La particularidad de este ejemplo
est en que "luego no se indic la relacin de caso, que la conjuncin
no poda expresar, por medio del pronombre" correspondiente, como sucede
en el de Mariana ("virtudes _que_ cada cual _les_ daba el nombre"), que
analiza don Ramn Menndez Pidal, _Antologa de prosistas castellanos_,
195, nota 3, cuyas son las palabras citadas. El seor M. P. aduce este
otro ejemplo de la _Diana_ de Montemayor: "un valle _que_ toda cosa _en
l_ me daba gloria."

[89] _porque nunca pra_: el agua del arroyuelo, a la que Elvira da luz
con el sol de su cara.

[90] _mirase el agua_, sin la preposicin _a_, aunque sola usarse ante
complemento directo de cosa en la poca clsica. A. Castro, _Teatro
antiguo espaol_, II, 214.

[91] Vase la nota anterior.

[92] Con los verbos de movimiento el infinitivo va regido de la
preposicin _a_, que aqu no falta (arcasmo rechazado ya en 1501: cfr.
Menndez Pidal, _Antologa_, 68, nota 3), sino que se ha fundido con la
_a_ inicial de _ayudarme_.

[93] _achaques_: "la escusa que damos para no hazer lo que se nos pide o
demanda, de donde naci el proverbio, Achaques al viernes por no
ayunarle." Covarrubias, _Tesoro_.

[94] _a la he_, a la fe. (_a la fe_). La sustitucin de _f_ por _h_ y
especialmente de _fue_ por _hue_ ("huente, huego, huerza"), es corriente
para caracterizar el lenguaje villanesco. R. M. Pidal y M. Goyri de M.
P., _Teatro antiguo espaol_, I, 162.

[95] "yo quixera", yo quisiera. "Quijera tener mil cosas que dalle",
_Farsa nuevam, trobada por Fernando Daz_, Kohler, _Sieben spanischen
dramatische Eklogen_, pg. 320, V. III.--"que aunq' el diablo no
quijera", Rouanet, _Coleccin de autos_, II, pg. 326, v. 386.--"quijo",
quiso, III, 16, 455 y 263, 65.--La lengua de los villanos de Lope y sus
sucesores ("mezcla de arcasmos y leonesismos", Am. Castro, _Teatro ant.
esp._, II, 259), tan convencional como la de los chulos del gnero
chico--aunque sta haya logrado en parte incorporarse al uso,
adquiriendo _a posteriori_ honores de lengua viva--, es de tradicin
literaria, y deriva, ms que de la observacin, de la lectura de Juan
del Encina y de sus imitadores.

[96] "Oh, si se fuessen aqu", en _Parte XXI_. Adoptamos la leccin de
la _Suelta_ de 1741.

[97] _collera_, clera. Los escritores usan cambiar _l_ en _ll_ en boca
de los rsticos (numerosos ejemplos en Juan del Encina, ed. de la
Academia, Rouanet y Kohler, obras citadas). Cf. para el acento: "As
enojada estuvo, as ha llorado. Que Lupercio movido a ira y colera, Puso
las manos en su rostro hermoso." Lope de Vega, _Los Embustes de
Celauro_, B. A. E., XXIV, 97 _c_.

[98] "Supuesto que" significa a veces "aunque" como "puesto que". Bello,
_Gramtica_, 1268.

[99] _son_, sino. Numerossimos ejemplos en Rouanet, obra citada.

[100] Como ya observ Hartzenbusch, "estando este trozo escrito en
tercetos, falta un verso que consuene con _barbechos_ y _techos_, y otro
que consuene con _nada_ y _espada_". B. A. E., XXIV, 476. No es posible
determinar por tratarse de una enumeracin, si la laguna se encuentra
entre la nota 100, o entre ste y el 206; adoptamos provisionalmente la
primera hiptesis, para los solos efectos de la puntuacin del pasaje.

[101] "tanto", en _Parte XXI_.

[102] No riman. En la _Suelta_ citada y en tres ms que posee la
Biblioteca Nacional (reimpresiones de aqulla, Madrid, 1792; Valencia,
1793, y Barcelona, s. a.) aparece en la misma forma el pasaje, sin otra
variacin que la de poner "mozo noble y entendido" en la nota 102.
Hartzenbusch, B. A. E., XXIV, 476 _c_, lo da en la siguiente forma:
"mandas.--Dios con esto... mozo, noble y bien dispuesto."

[103] Esto es: que habindome criado en la llaneza de esta humilde
casera, ir a palacio es cosa que poda causarme an mayor tristeza que
la que tengo.--Comp. Vlez de Guevara, _La Serrana de la Vera_,
1589-1601. _Teatro antiguo espaol_, I.

[104] "con amor", _Parte XXI._ "can Amor" en la _Suelta_ citada, 1741.
Canamor es el hroe de un libro de caballeras: _La historia del rey
Canamor y del infante Turin, su hijo, y de las grandes aventuras que
huvieron._

[105] _han_ en plural por la doble designacin del sujeto de la oracin:
_mi seora y tu hermana_.

[106] _Yo lo estoy_, desvelada, de desvelos. V. nota al verso 1947 de
_El Remedio en la desdicha_. Comp. "Subieron luego a caballo, y dironse
priesa por llegar a poblado antes que _anocheciese_; pero faltles el
sol, y la esperanza de alcanzar lo que deseaban, junto a unas chozas de
unos cabreros, y as, determinaron de _pasarla_ all." _Quijote_, 1.,
X.

[107] _puesto que_, aunque.

[108] _S he visto._ "A veces al _s_ de la respuesta se agregan uno o
ms elementos de la pregunta, con las variedades que pide la transicin
de una persona a otra." Bello, _Gramtica_, 390.

[109] _Prometo._ "Prometer vale tambin asseverar o assegurar alguna
cosa." _Dicc. de Aut._

[110] "porque, por la mayor parte, los que reciben son inferiores a los
que dan, y as es Dios sobre todos, porque es dador sobre todos."
_Quijote_, I, 57.--Para la Edad Media la virtud que caracteriza al seor
es la generosidad, y Alejandro, del cual los poetas medievales hicieron
el tipo del perfecto seor feudal, es universalmente celebrado, no por
su genio guerrero ni por su valor, sino porque reparte entre sus hombres
las tierras y las riquezas que gana. P. Meyer, _Alexandre le Grand_, II,
372.

[111] _los sacas_, los ganados. Zeugma anloga a la observada, entre
otros casos, en el v. 2301 de _El Remedio_. Claro es que muy bien pudo
Lope haber escrito _las_ (vacas y ovejas), con lo que desaparecera toda
dificultad sintctica.

[112] Era un lugar comn alabar en los amantes la delicadeza del afecto,
como de cortesano, y la firmeza, como de labrador: "labradora en guardar
fe." Vlez, _Reinar despus de morir_.

[113] _cabe_, golpe, trmino tomado del juego de la argolla.

[114] _pescuda_, pregunta. "Qu donoso pescudar! De d soys? A d
vens?" Rouanet, ob. cit., III, 488, v. 126.

[115] 'su seoras', en _Parte XXI_.

[116] Estos dos versos van atribudos a Nuo en _Parte XXI_ y a Tello en
la _Suelta_, a la que en este caso seguimos.

[117] Falta en _Parte XXI_. Lo tomamos de la _Suelta_, como hace el
seor Restori en su resea de la edicin acadmica de Lope. _Zeitschrift
fr romanische Philologie_, XXVI, 512.

[118] _mos_, nos. V. Rouanet y Kohler, _obras cit._

[119] _Tuviesen_, forma optativa: deseo que tengan paz los enojos con
que airado me solicita. Bello, 464. Para _que_ por 'con que' comp.: "con
todos aquellos adherentes que semejantes castillos se pintan."
_Quijote_, I, 2. "nos vamos vestidos con los mismos vestidos que
representamos." _Id._, II, 11.--Hartzenbusch corrige e interpreta, 480
_a_: "Es posible que me quita Que esta noche, ay, bellos ojos!
Tuviesen paz los enojos Que airado me solicita?"

[120] "quando", _Parte XXI_. La correccin es de la _Suelta_.

[121] _no har,_ V. la nota 108.

[122] 'Que te ha'. _Parte XXI_. La correccin es de la _Suelta_.

[123] 'dexa', en _Parte XXI_. En la _Suelta_: 'que el no dexarme casar'.

[124] _empleos_, amores, noviazgo. Vase A. Castro, _Teatro ant. esp._,
II, 226-7.

[125] "Luego ya", _Parte XXI_. Seguimos la _Suelta_.

[126] _empleo_. V. la nota 124.

[127] Falta en _Parte XXI_. Lo tomamos de la _Suelta_, donde el pasaje
se da en esta forma: "porfa, Hermano, por vida ma. Deja..."

[128] _una hora_ en _Parte XXI_. La correccin restablece la medida.

[129] 'indignos', _Parte XXI_.

[130] 'fuentes', _Parte XXI_. Seguimos la _Suelta_.

[131] Aqu parece faltar una octava en que Sancho refiriera el "caso tan
atroz, enorme y feo", que le haba ocurrido y que D. Tello deba haber
ignorado a aquellas horas de no haber sido l su autor. En general, este
pasaje en octavas debe estar bastante viciado.

[132] _dijo de s_, dijo s. "Boca que dice de no, dice de s." Refrn
en el Comendador Griego, cit. por Cuervo.

[133] El lamo est consagrado a Alcides (Hrcules). "Y cuntase esta
fbula que quando Hrcules determin de baxar al infierno, yva coronado
de las ramas del lamo; y del holln de aquellas tinieblas tan escuras
se bolvieron las hojas negras por la parte de afuera: digo escuras, y
las de debaxo con el sudor que se les peg de la cabea de Hrcules
salieron blancas." Covarrubias, _Tesoro_, s. v. lamo.

[134] Sancho amenaza a don Tello contndole que ha derribado el lamo
ms fuerte y orgulloso de la alameda: smbolo que recuerda aquel de que
se sirve el abad de San Ponce de Tomeras para abrir los ojos al rey don
Ramiro el Monje, el de la campana de Huesca. Sobre esta leyenda, vase
Menndez y Pelayo, _Ob. de Lope_, VIII, XLV y sigs.

[135] Lope emplea aqu la palabra _mies_ por follaje; no recordamos
haberla encontrado usada, en otros casos, en esta acepcin, que los
diccionarios no registran. Hartzenbusch corrigi libremente "y tajos le
igual a las bajas mieses"; pero ntese que la exactitud del adjetivo
_blancas_ (se trata de lamos, v. la nota 133) no permite aceptar tal
enmienda.

[136] 'empuo', en _Parte XXI_. Aceptamos la interpretacin de
Hartzenbusch, 482 _b_.

[137] Vase la nota 108.

[138] _Cuando_, aunque.

[139] _Vive Dios, de no quitarme._ V. nota 16 de _El Remedio en la
desdicha_.

[140] "En este logar cuenta la estoria que este Emperador don Alfonso...
tan bien tene a los pobres e a los que poden poco como a los ricos e a
los altos e a ordenes e a religiosos a cada unos en sus estados." _Las
quatro partes enteras de la Coronica de Espaa que mand componer el
Serenissimo Rey don Alonso llamado el Sabio..._ Vista y emendada mucha
parte de su impression por el maestro Florian Docampo, coronista del
Emperador Rey nuestro Seor. En Valladolid, por Sebastin de Caas. Ao
de 1604, f. 3247.

[141] Los espaoles de los siglos XVI y XVII miraban con harta antipata
a los genoveses y flamencos, monopolizadores de nuestro comercio, y los
acusaban de empobrecer a la Monarqua: "el estranjero Saca de Espaa el
dinero Para nuestros propios daos." (Alarcn, _La Verdad sospechosa_,
vv. 266-268, ed. Alfonso Reyes, _Clsicos Castellanos_, 37.) La queja
que Lope pone en boca de Pelayo no es ms en el fondo que una demanda de
fiscalizacin, ya que, a su juicio, como al de muchos de sus
contemporneos, los extranjeros, no slo gozaban de entera libertad en
el ejercicio de sus peligrosas artes, sino que contaban con la
proteccin y la ayuda de aquellos mismos llamados a perseguirlas.

[142] _trebejos_ son las piezas del ajedrez (Covarrubias).

[143] "Es Madrid una talega De piezas, donde se anega Cuanto su mquina
pare. Los reyes, roques y alfiles Conocidas casas tienen, Los dems que
van y vienen Son como peones viles. Todo es all confusin." Lope, _La
dama boba_. B. A. E., XXIV, 298 a.

[144] Falta en _Parte XXI_. Lo tomamos de la _Suelta_.

[145] Alfonso el Batallador.

[146] Zaragoza fu conquistada a los moros en 1118. Sobre esta y otras
alusiones a sucesos histricos para colocar la accin de la comedia
entre 1118 y 1124, es decir, en la adolescencia del futuro Emperador
(pues tngase presente que Lope ha buscado deliberadamente que el poder
real vengador aparezca encarnado en un joven casi nio), vase la nota
176.

[147] Las cuatro _Sueltas_ citadas: "los troncos se enternecen de los
robles." Hartzenbusch: "nuestros hombros, las ramas de los robles."

[148] Los nombres de SANCHO y PELAYO faltan en la acotacin de los
versos 1400 y 1401 en _Parte XXI_. La correccin es de la _Suelta_.

[149] "abigarrada", _Parte XXI_. Proponemos esta correccin, que la rima
exige, y que no parece desentonar del lenguaje que Lope pone en labios
de Pelayo.

[150] "Sal cuando a David." _Parte XXI_. Correccin de la _Suelta_.

[151] "Lagrimas de Moysen, el vulgo ha puesto este nombre a los
guijarros y piedras con que se pueden descalabrar: y no pienso que tuvo
otro origen mas de que mandava Dios apedrear a los que cometan ciertos
generos de pecados, como era la blasfemia, el adulterio, etc. de que ay
infinitos exemplos... Pues como Moysen huviesse de pronunciar semejantes
sentencias, antes de darlas movido a compassion llorava; pero sin
embargo desto las lgrimas se convertan en piedras mandando executar la
sentencia." Covarrubias.

[152] "La Torre que llaman ahora del faro, sobre la Corua de Galicia,
fue tambin obra romana." _Crnica_, Ocampo, cap. 17.

[153] 'corrimos' corrige la _Suelta_.

[154] La _Suelta_: "para que yo le haga agravio."

[155] El Emperador se cri, en efecto, en Galicia. Vase la nota 176.

[156] _fu hblar_. Vase la nota 92.

[157] 'escritura', en _Parte XXI_. Corregido en la _Suelta_.

[158] La _Suelta_ dice: "La amistad de mi madre. Yo agradezco."

[159] Doa Urraca no vi con buenos ojos que su hijo fuera coronado. Fu
alzado Alfonso VII por rey, "mas contrallavalo la Reyna su madre... e
ayudandola muy bien sus vassallos... encerr a su madre la reyna en las
torres de Leon. Mas ovo empos esta avenencia entre la madre e el fijo: e
la avenencia fue tal que tomasse ella lo que quisiesse para si e lo al
que lo oviesse el fijo." _Crnica de Espaa_ (Ocampo), fol. 318 _v_. En
1123 estaban de acuerdo madre e hijo. Sandoval, _Historia_, II, 77. Doa
Urraca muere en 1126.--Vase tambin la nota 176.

[160] "Deben de faltar versos: no se pondra Lope a escribir
endecaslabos para hacer slo estos seis." Hartzenbusch.

[161] "historia", _Parte XXI_.

[162] _huerte_. Vase nota, v. la nota 94.

[163] "El monesterio de San Julin de Samos, de la Orden de San Benito,
en el reyno de Galicia, en las aldas de los montes Cebreros" fu
residencia repetidas veces de los reyes doa Urraca y Alfonso VII.
Sandoval, _Historia_, II, pgs. 45, 58, 68 y otras varias.

[164] _Mas qu_, frase interrogativa que corresponde al moderno "a qu".
Vase A. Castro, _La Crtica filolgica de los textos_, en _Boletn de
la Institucin Libre de Enseanza_, nm. 682, pg. 29 _b_. (Enero de
1917.)

[165] _dijera de s_, que s. V. la nota 132.

[166] 'pare', _Parte XXI_. La correccin es de la _Suelta_.

[167] "_Soler_, auxiliar de modo con infinitivo, _lo suele far_." R.
Menndez Pidal, _Cantar de Mio Cid_, II, 858: "Hijos, yo soy la mujer
Del mundo ms desdichada. Vuestra madre _sola_ ser, Ya soy madrastra
culpada..." Lope, _Embustes Celauro_, B. A. E., XXIV, 103 _a_: "Triste!
Qu habemos de hacer Muerta aquella que _sola_ Ser alma por quien
viva..." Idem, d., 107 _a_: "Cuntas muelas _sola_ vuestra merced
tener en esta parte?" _Quijote_, 1.^a, XVIII.

[168] Sexto Tarquino, el forzador de Lucrecia.

[169] Amnn, despus de deshonrar a Tamar, siente hacia ella tan
invencible repugnancia, que la arroja violentamente de su casa. II,
_Samuel_, XIII.

[170] "Juego de naipes conocido ya en Castilla a principios del siglo
XVI, puesto que Guevara, en su _Menosprecio de la Corte_ (cap. 5),
cuenta como uno de los privilegios de la aldea, que en ella hay tiempo
para todo, y entre otras cosas para jugar un rato al triunfo. Surez de
Figueroa, en su _Plaza Universal_ (1615, disc. 66), cuenta el triunfo
entre los dems juegos de naipes que se conocan en su tiempo.
Covarrubias hizo mencin (s. v. triunfo) del mismo juego: ahora le
llaman burro." Clemencn, _Quijote_, V, 203.

[171] _presentalle_, regalalle. "Aquello del Paladin de Troya, que fu
un caballo de madera que los griegos presentaron a la diosa Palas."
_Quijote_, II, cap. XLI.

[172] _so_, soy. Cf. Rouanet, _ob. cit._

[173] Tirso repite este chiste en _El Vergonzoso_, verso 1235 y sigs.
_Cls. Cast._, pg. 147.

[174] _fingido trato_. Cf. Covarrubias: "trato doble, engao
disfrazado."

[175] Verso que aparece como dicho por Tello en _Parte XXI_. Correccin
de la _Suelta_.

[176] "Este Emperador de las Espaas era muy justiciero, e de como
vedava los males e los tuertos en su tierra, pudese entender en esta
razon que diremos aqui. Un Infanon que morava en Galizia, e avie nombre
don Ferrando, tom por fuera a un labrador su heredad, e el labrador
fuesse querellar al Emperador, que era en Toledo, de la fuera que le
faze aquel Infanon. E el Emperador embi su carta luego con esse
labrador al Infanon, que luego vista la carta que le fiziesse derecho
de la querella que dl ave. E otros, embi su carta al merino de la
tierra, en quel mandava que fuesse con aquel querelloso al Infanon que
viesse qual derecho le fazie, e que gelo embiasse dezir por sus cartas.
E el Infanon, como era poderoso, quando vi la carta del Emperador, fue
muy saudo, e comen de amenaar al labrador, e dixol que lo matare, e
non le quiso fazer derecho ninguno. E quando el labrador vi que derecho
ninguno non podie aver del Infanon, tornose para el Emperador a Toledo,
con letras de omes buenos de la tierra, en testimonio como non podie
aver derecho ninguno de aquel Infanon del tuerto que le fazie. E quando
el Emperador esto oy, llam sus privados de su camara, e mandoles que
dixessen a los que veniessen a demandar por l que era mal doliente, e
que non dexassen entrar ninguno en su cmara, e mand a dos cavalleros
mucho en poridad que guissasen luego sus cavallos e yrien con l. E
fuesse luego encubiertamente con ellos para Galizia, que non qued de
andar de dia nin de noche: e pues que el Emperador lleg al logar do era
el infanon, mand llamar al merino, e demandol que le dixesse verdad de
cmo passara aquel fecho. E el merino dixogelo todo. E el Emperador,
despues que sopo todo el fecho, fizo sus firmas sobre ello, e llam omes
del logar, e fuesse con ellos, e parse con ellos a la puerta del
Infanon, e mandl llamar que saliesse al Emperador que le llamava. E
quando el Infanon esto oy, ovo gran miedo de muerte, e comen de
foyr, mas fue luego presso, e aduxeronle ante el Emperador; e el
Emperador rrazon todo el preyto ante los omes buenos, e como
despreciara la su carta, e non feziera ninguna cosa por ella, e el
Infanon non contradixo nin respondi a ello ninguna cosa. E el
Emperador mandl luego enforcar ante su puerta, e mand que tornasse al
labrador todo su heredamiento con los esquilmos. Entonces el Emperador
anduvo descobiertamente por toda Galizia, e apazigu toda la tierra, e
tan grave fue el espanto que todos los de la tierra ovieron por esse
fecho, que ninguno non fue osado en toda su tierra de fazer fuerza uno a
otro. E esta justizia, e otras muchas tales como esta, fizo el
Emperador, porque era muy temido de todas las gentes, e vive cada uno
en lo suyo en paz." _Crnica general_, edicin de Ocampo, Valladolid,
1604; folios 327 vto. y 328.

Fray Prudencio de Sandoval fija, caprichosamente segn Menndez y
Pelayo, la fecha de este suceso en la era 1189 (ao 1151). Por su parte,
Lope--acaso buscando el efecto de castigar la tirana de don Tello por
la mano de un rey adolescente, con lo que hace brillar con mayores
fulgores el prestigio real; como en _Los Novios de Hornachuelos_ el
valetudinario Enrique III, que tiembla con el fro de la cuartana, rinde
al tirano de Extremadura--lo supone acaecido en los comienzos del
reinado de Alfonso y acumula alusiones a hechos histricos de esa poca.

El Rey se nos presenta acompaado de su ayo el conde don Pedro, quien le
da consejos, (v. 1731) y a quien considera como padre (v. 2380); anda en
tratos con el Rey de Aragn (v. 1309), con el cual asent paces en 1124,
y de l dice, como cosa nueva, "que vive ahora en Zaragoza" (v. 1310)
(Alfonso el Batallador la haba conquistado en 1118); se reconcilia con
su madre doa Urraca (versos 1619 y sigts.), que fallece en 1126, y
dispnese a partir de Len a Toledo. "A veinte y quatro de Hebrero desta
Era 1161 (1123) estaban los Reyes madre y hijo conformes: ella se
intitulaba reynar en Leon y su hijo en Toledo." Sandoval, _Historia de
los Reyes de Castilla y Len_. Madrid, MDCCXCII, tomo II, pg.
77.--Alfonso VII, despus de haber sido proclamado Rey de Len y
Castilla, cuando nio, en unin de su madre, fu segunda vez coronado,
con exclusin de sta, en 1122. "La Historia de Toledo dice... que fu
coronado siendo de edad de diez y nueve aos." Sandoval, _ob. cit._,
pg. 69.

El conde don Pedro es su antiguo ayo don Pedro Frojaz de Trava. "El
conde don Pedro de Trava criava entonces en Galizia (v. 1515) a don
Alfonso, que era pequeo, aquel que fuera fijo del conde don Remn e
desta doa Urraca, fija deste rey don Alfonso." (_Crnica General_,
edicin de Oocampo, Valladolid, 1604; fol. 315 vto.) Pero Lope trucale
el nombre (v. 1516) y le llama don Pedro de Andrada y Castro, acaso
recordando a don Gutierre Fernndez de Castro, que apoy fuertemente la
causa de Alfonso VII durante su menor edad: "e aquellos porque al
casamiento [de doa Urraca con el Conde de Lara] mas se destorvo e non
se acabo fueron estos dos don Gomez de Mananedo e Gutier Ferrandez de
Castro." (_Crnica_ de Ocampo, fol. 318 vto.) Tambin Castro y Andrade
son apellidos del gran Conde de Lemos don Pedro, protector de Cervantes
y antiguo amo de Lope, quien pensara en l al encontrarse en las
Crnicas con otro conde gallego llamado Pedro.

Don Enrique es don Enrique de Lara (v. 1319); pero este personaje no
figura en la historia hasta la turbulenta minora de Alfonso VIII. El
conde Pedro de Lara, su padre, amante de doa Urraca, y que en su nombre
pretenda gobernar el reino, es el contemporneo de la mocedad de
Alfonso VII. Por oponerse a su influjo fu elegido por rey el que haba
de ser emperador, y no hay que decir que tan grande enemigo del joven
Monarca no habr figurado nunca en el crculo de sus consejeros y
privados, como aqu aparece.

Inicindose en aquellos tiempos la rivalidad de Castros y Laras, Lope
quiso poner al lado del joven Rey un representante de cada familia.






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El mejor alcalde, el rey, by Lope de Vega

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THE FULL PROJECT GUTENBERG LICENSE
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paragraph 1.C below.  There are a lot of things you can do with Project
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works.  See paragraph 1.E below.

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Gutenberg-tm electronic works.  Nearly all the individual works in the
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individual work is in the public domain in the United States and you are
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forth in this agreement, you must obtain permission in writing from
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1.F.

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providing it to you may choose to give you a second opportunity to
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opportunities to fix the problem.

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If any disclaimer or limitation set forth in this agreement violates the
law of the state applicable to this agreement, the agreement shall be
interpreted to make the maximum disclaimer or limitation permitted by
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provision of this agreement shall not void the remaining provisions.

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trademark owner, any agent or employee of the Foundation, anyone
providing copies of Project Gutenberg-tm electronic works in accordance
with this agreement, and any volunteers associated with the production,
promotion and distribution of Project Gutenberg-tm electronic works,
harmless from all liability, costs and expenses, including legal fees,
that arise directly or indirectly from any of the following which you do
or cause to occur: (a) distribution of this or any Project Gutenberg-tm
work, (b) alteration, modification, or additions or deletions to any
Project Gutenberg-tm work, and (c) any Defect you cause.


Section  2.  Information about the Mission of Project Gutenberg-tm

Project Gutenberg-tm is synonymous with the free distribution of
electronic works in formats readable by the widest variety of computers
including obsolete, old, middle-aged and new computers.  It exists
because of the efforts of hundreds of volunteers and donations from
people in all walks of life.

Volunteers and financial support to provide volunteers with the
assistance they need, are critical to reaching Project Gutenberg-tm's
goals and ensuring that the Project Gutenberg-tm collection will
remain freely available for generations to come.  In 2001, the Project
Gutenberg Literary Archive Foundation was created to provide a secure
and permanent future for Project Gutenberg-tm and future generations.
To learn more about the Project Gutenberg Literary Archive Foundation
and how your efforts and donations can help, see Sections 3 and 4
and the Foundation web page at http://www.pglaf.org.


Section 3.  Information about the Project Gutenberg Literary Archive
Foundation

The Project Gutenberg Literary Archive Foundation is a non profit
501(c)(3) educational corporation organized under the laws of the
state of Mississippi and granted tax exempt status by the Internal
Revenue Service.  The Foundation's EIN or federal tax identification
number is 64-6221541.  Its 501(c)(3) letter is posted at
http://pglaf.org/fundraising.  Contributions to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation are tax deductible to the full extent
permitted by U.S. federal laws and your state's laws.

The Foundation's principal office is located at 4557 Melan Dr. S.
Fairbanks, AK, 99712., but its volunteers and employees are scattered
throughout numerous locations.  Its business office is located at
809 North 1500 West, Salt Lake City, UT 84116, (801) 596-1887, email
business@pglaf.org.  Email contact links and up to date contact
information can be found at the Foundation's web site and official
page at http://pglaf.org

For additional contact information:
     Dr. Gregory B. Newby
     Chief Executive and Director
     gbnewby@pglaf.org


Section 4.  Information about Donations to the Project Gutenberg
Literary Archive Foundation

Project Gutenberg-tm depends upon and cannot survive without wide
spread public support and donations to carry out its mission of
increasing the number of public domain and licensed works that can be
freely distributed in machine readable form accessible by the widest
array of equipment including outdated equipment.  Many small donations
($1 to $5,000) are particularly important to maintaining tax exempt
status with the IRS.

The Foundation is committed to complying with the laws regulating
charities and charitable donations in all 50 states of the United
States.  Compliance requirements are not uniform and it takes a
considerable effort, much paperwork and many fees to meet and keep up
with these requirements.  We do not solicit donations in locations
where we have not received written confirmation of compliance.  To
SEND DONATIONS or determine the status of compliance for any
particular state visit http://pglaf.org

While we cannot and do not solicit contributions from states where we
have not met the solicitation requirements, we know of no prohibition
against accepting unsolicited donations from donors in such states who
approach us with offers to donate.

International donations are gratefully accepted, but we cannot make
any statements concerning tax treatment of donations received from
outside the United States.  U.S. laws alone swamp our small staff.

Please check the Project Gutenberg Web pages for current donation
methods and addresses.  Donations are accepted in a number of other
ways including checks, online payments and credit card donations.
To donate, please visit: http://pglaf.org/donate


Section 5.  General Information About Project Gutenberg-tm electronic
works.

Professor Michael S. Hart is the originator of the Project Gutenberg-tm
concept of a library of electronic works that could be freely shared
with anyone.  For thirty years, he produced and distributed Project
Gutenberg-tm eBooks with only a loose network of volunteer support.


Project Gutenberg-tm eBooks are often created from several printed
editions, all of which are confirmed as Public Domain in the U.S.
unless a copyright notice is included.  Thus, we do not necessarily
keep eBooks in compliance with any particular paper edition.


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