The Project Gutenberg EBook of Reina Valera New Testament of the Bible 1858
(#2 in our series of Spanish Bibles)

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Title: Reina Valera New Testament of the Bible 1858

Author:  Anon.

Release Date: June, 2004  [EBook #5878]
[Yes, we are more than one year ahead of schedule]
[This file was first posted on September 15, 2002]

Edition: 10

Language: Spanish

Character set encoding: Latin1

*** START OF THE PROJECT GUTENBERG EBOOK, REINA VALERA NEW TESTAMENT OF THE BIBLE 1858 ***




La Valera 1858 de la SBBE.


Aviso:

Este texto del Nuevo Testamento (Valera 1858) fue bajado de la pagina de web: 
Antigua Versin Valera 1909  La palabra de Dios en espaol. 
(www.valera1909.com)  Este texto no tiene derechos reservados, puedes 
distribuirlo como quieres.  Solamente pedimos que por respeto del trabajo que 
invertimos en dndote este texto (Encontrando, escaneando, y corrigiendo.), 
que dejes este aviso y la siguiente introduccin (Todo entre [Empieza] y 
[Termina]) en cualquier copia que publicas sobre el Internet.  Si tienes 
cualquier pregunta o comentario por favor escribe a: info@valera1909.com.



Introduccin a la Valera 1858 de la SBBE.



        El texto siguiente fue escaneado de un Nuevo Testamento en Espaol que 
compr de una coleccin privada en Len, Guanajuato, Mxico, en 1986.  
Impresa en Londres en 1865 por Spottiswoode y Compaa, New Street Square, 
representa la condicin de la Valera 1602 en la segunda mitad del siglo 19, 
siendo revisado mayormente en su ortografa.  Todos los otros tipos de 
revisin son escasos en este texto.  Hemos supuesto que el texto de este 
Nuevo Testamento es la revisin hecha por la Sociedad Bblica Britnica y 
Extranjera (SBBE) en 1858.  Sin embargo, el Nuevo Testamento que escaneamos 
no fue impreso por la SBBE, y hasta ahora no han confirmado la identidad del 
texto que representa.  La revisin SBBE 1858 era una de tres revisiones de 
Valera circulando en la era de su impresin (1865), y este texto es diverso 
que las otras dos revisiones (SPCC 1862, SBA 1865), por eso parece apropiado 
asumir que el texto en esta impresin es verdaderamente el NT Espaol de la 
SBBE 1858.  Algunas revisiones ligeras nos confunden, sin embargo, siendo 
idnticas a las revisiones hechas por la SPCC en 1862 (e.g. Lucas 6.1: panes 
- sembrados), y nos hace suponer la posibilidad que haba otra revisin que 
ambas usaron, de otra manera tendramos que suponer que la SPCC 1862 us en 
parte la revisin de la SBBE 1858.  (Hubo revisin de la Valera en 1831-2 por 
la Sociedad Bblica de Glasgow, pero no tenemos ningn ejemplar).

        Este Nuevo Testamento reproducimos aqu no solo para documentar tales 
revisiones, sin embargo, sino para proveer una representacin precisa de la 
original Valera 1602, modernizada ortogrficamente para facilitar comparacin 
con revisiones posteriores.  Si por medio de informacin futura averiguamos 
que no es la revisin de la SBBE de 1858, nos disculpamos ahora por la mala 
representacin, pero por ser el texto siguiente mayormente una Valera 1602 
revisada ortogrficamente, el propsito de esta reproduccin se mantiene 
igual.

        En todos nuestros textos, letra itlica se reproduce entre corchetes 
[...], para que se convierta fcilmente el Nuevo Testamento a muchos 
diferentes formatos.  Algunas ediciones impresas tenan tanto letra itlica y 
palabras entre corchetes.  En estos casos, para mantener la integridad de la 
reproduccin, an corcheteamos palabras inicialmente itlicas, pero para 
indicar la diferencia encerramos entre smbolos relativos <...> las palabras 
originalmente entre corchetes.

        Todas las copias impresas que hemos escaneado y duplicado contienen 
errores de impresin y puntuacin.  Algunos son obvios, pero de vez en cuando 
haba varias posibilidades en la correccin.  En tales casos determinamos la 
correccin segn la original 1602, o la norma actual, la 1909.  En todos los 
casos que hicimos correcciones sealamos la palabra alterada con el 
circunflejo (^). Adems sealamos con la misma marca aquellos lugares donde 
pareca haber error, pero por no estar seguros, no cambiamos nada.

        Todos los asteriscos (*) en el texto son reproducciones de la impresin 
original.  Significan alguna referencia en la margen, la cual reproducimos en 
abrazaderas {*...} al final del versculo. 



Guillermo Kincaid



[Termina Aviso e Introduccin]







EL

NUEVO TESTAMENTO

DE

NUESTRO SEOR JESU CRISTO,

 SEAN

LOS ESCRITOS EVANGLICOS Y APOSTLICOS.



VERSION REVISTA

Y CONFRONTADA CON EL TEXTO GRIEGO, Y CON DIVERSAS TRADUCCIONES,

POR

CIPRIANO DE VALERA.



LONDRES.

1865



IMPRESO POR

SPOTTISWOODE Y COMPANIA, NEW-STREET SQUARE

LONDRES







EL

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEOR JESU CRISTO

SEGUN

S. MATEO.



CAPITULO 1

 1 LIBRO de la generacion de Jesu Cristo, hijo de David, hijo de Abraham.

 2 Abraham engendr  Isaac;  Isaac engendr  Jacob; y Jacob engendr  
Jud y  sus hermanos;

 3 y Jud engendr de Thamr  Phars y  Zara; y Phars engendr  Hesrn; y 
Hesrn engendr  Ram;

 4 y Ram engendr  Aminadb; y Aminadb engendr  Naasn; y Naasn engendr 
 Salmn;

 5 y Salmn engendr de Rab  Booz; y Booz engendr de Ruth a Obd; y Obd 
engendr  Isa;

 6  Isa engendr al rey David; y el rey David engendr  Salomn de la [que 
fu mujer] de Uras;

 7 y Salomn engendr  Roboam; y Roboam engendr  Abim; y Abim engendr  
Asa;

 8 y Asa engendr  Josapht; y Josapht engendr  Jorm; y Jorm engendr  
Ozas;

 9 y Ozas engendr  Joathm; y Joathm engendr  Achz; y Achz engendr  
Ezechas;

 10 y Ezechas engendr a Manass; y Manass engendr  Amn; y Amn engendr 
 Josas;

 11 y Josas engendr < Joacm; y Joacm engendr>  Jechonas, y  sus 
hermanos, en la trasmigracion de Babilonia;

 12 y despues de la trasmigracion de Babilonia, Jechonas engendr a 
Salathil; y Salathil engendr  Zorobabl;

 13 y Zorobabl engendr  Abiud; y Abiud engendr  Eliacm; y Eliacm 
engendr  Azr;

 14 y Azr engendr  Sadc; y Sadc engendr  Achm; y Achm engendr  
Eliud;

 15 y Elid engendr  Eleazr; y Eleazr engendr  Mathn; y Mathn 
engendr  Jacob;

 16 y Jacob engendr  Joseph marido de Mara, de la cual naci Jesus, el 
cual es llamado el Cristo.

 17 De manera que todas las generaciones desde Abraham hasta David, [son] 
catorce generaciones; y desde David hasta la trasmigracion de Babilonia, 
catorce generaciones; y desde la trasmigracion de Babilonia hasta Cristo, 
catorce generaciones.

 18 Y EL nacimiento de Jesu Cristo fu as: Que siendo Mara su madre 
desposada con Joseph, antes que se juntasen, fu hallada estar preada del 
Espritu Santo.

 19 Y Joseph su marido, como era justo, y no la quisiese infamar, quiso 
dejarla secretamente.

 20 Y pensando l esto, h aqu, que el ngel del Seor le aparece en sueos, 
diciendo: Joseph, hijo de David, no temas de recibir  Mara tu mujer: porque 
lo que en ella es engendrado, del Espritu Santo es :

 21 y parir hijo, y llamars su nombre JESUS: porque l salvar  su pueblo 
de sus pecados.

 22 Todo esto aconteci para que se cumpliese lo que fu dicho por el Seor 
por el profeta, que dijo:

 23 He aqu, que una vrgen ser preada, y parir hijo, y llamars su nombre 
Emmanuel, que declarado es: Con nosotros Dios.

 24 Y despertado Joseph del sueo, hizo como el ngel del Seor le habia 
mandado, y recibi  su mujer.

 25 Y no la conoci hasta que pari  su Hijo primognito; y llam su nombre 
JESUS.



CAPITULO 2

 1 Y COMO fu nacido Jesus en Bethlehem de Judea en los dias del rey Herodes, 
h aqu, que Magos vinieron del oriente  Jerusalem,

 2 diciendo: Dnde est el Rey de los Judos, que ha nacido? porque su 
estrella hemos visto en el oriente, y venimos  adorarle.

 3 Y oyendo [esto] el rey Herodes, se turb, y toda Jerusalem con l.

 4 Y convocados todos los prncipes de los sacerdotes, y los escribas del 
pueblo, les pregunt dnde habia de nacer el Cristo.

 5 Y ellos le dijeron: En Bethlehem de Judea: porque as est escrito por el 
profeta:

 6 Y t, Bethlehem, [de] tierra de Jud, no eres muy pequea entre los 
prncipes de Jud: porque de t saldr Guiador, que apacentar  mi pueblo 
Israel.

 7 Entonces Herodes, llamados los Magos en secreto, entendi de ellos 
diligentemente el tiempo del aparecimiento de la estrella.

 8 Y envindolos  Bethlehem, dijo: Andad all, y preguntad con diligencia 
por el nio; y despues que le hallreis, hacdmelo saber, para que yo venga y 
le adore.

 9 Y ellos, habiendo oido al rey, se fueron; y h aqu, que la estrella, que 
habian visto en el oriente, iba delante de ellos, hasta que llegando, se puso 
sobre donde estaba el nio.

 10 Y vista la estrella, se gozaron mucho de gran gozo.

 11 Y entrando en la casa, hallaron al nio con su madre Mara, y 
postrndose, le adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron dones, oro, e 
incienso, y mirra.

 12 Y siendo avisados por revelacion en sueos, que no volviesen a Herodes, 
se volvieron  su tierra por otro camino.

 13 Y partidos ellos, h aqu, el ngel del Seor aparece en sueos  Joseph, 
diciendo: Levntate, y toma al nio, y  su madre, y huye  Egipto, y estte 
all, hasta que yo te [lo] diga: porque ha de acontecer que Herodes buscara 
al nio para matarle.

 14 Y l despertando, tom al nio y  su madre de noche, y se fu  Egipto;

 15 y estuvo all hasta la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que 
fu dicho por el Seor por el profeta, que dijo: De Egipto llam  mi Hijo.

 16 Herodes entonces, como se vi burlado de los Magos, se enoj mucho; y 
envi, y mat todos los nios que habia en Bethlehem, y en todos sus 
trminos, de edad de dos aos abajo, conforme al tiempo que habia entendido 
de los Magos.

 17 Entonces fu cumplido lo que se habia dicho por el Seor por el profeta 
Jeremas, que dijo:

 18 Voz fu oida en Ram, lamentacion, lloro, y gemido grande: Rachl que 
llora sus hijos, y no quiso ser consolada, porque perecieron.

 19 Mas muerto Herodes, h aqu, el ngel del Seor aparece en sueos  
Joseph en Egipto,

 20 diciendo: Levntate, y toma al nio, y  su madre, y vte  tierra de 
Isral: que muertos son los que procuraban la muerte del nio.

 21 Entonces l se levant, y tom al nio, y  su madre, y se vino  tierra 
de Isral.

 22 Y oyendo que Arquelao reinaba en Juda por Herodes su padre, tuvo temor 
de ir all: mas amonestado por revelacion en sueos, se fu  las partes de 
Galila.

 23 Y vino, y habit en la ciudad que se llama Nazaret: para que se cumpliese 
lo que fu dicho por los profetas, que habia de ser llamado Nazareno.



CAPITULO 3

 1 Y EN aquellos dias vino Juan el Bautista, predicando en el desierto de 
Juda,

 2 y diciendo: Enmendos: que el reino de los cielos se acerca.

 3 Porque este es aquel del cual fu dicho por el profeta Isaas, que dijo: 
Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Seor; enderezad sus 
veredas.

 4 Y tenia Juan su vestido de pelos de camellos, y una cinta de cuero 
alrededor de sus lomos; y su comida era langostas y miel monts.

 5 Entonces salia  l Jerusalem, y toda Judea, y toda la provincia al 
rededor del Jordan,

 6 y eran bautizados de l en el Jordan, confesando sus pecados.

 7 Y viendo l muchos de los Farisos y de los Saducos, que venian  su 
bautismo, les decia: Generacion de vboras, quin os ha enseado  huir de 
la ira que vendr?

 8 Haced pues frutos dignos de conversion.

 9 Y no penseis  deciros: A Abraham tenemos por padre: porque yo os digo, 
que puede Dios despertar hijos  Abraham aun de estas piedras.

 10 Ahora, ya tambien la hacha est puesta  la raiz de los rboles; y todo 
rbol que no hace buen fruto, es cortado, y echado en el fuego.

 11 Yo  la verdad os bautizo en agua para conversion: mas el que viene tras 
m, mas poderoso es que yo, los zapatos del cual yo no soy digno de llevar: 
l os bautizar en Espritu Santo y fuego.

 12 Su aventador en su mano, y aventar su era, y allegar su trigo en el 
alfol, y quemar la paja en fuego que nunca se apagar.

 13 ENTONCES Jesus vino de Galila  Juan al Jordan, para ser bautizado de 
l.

 14 Mas Juan le resistia mucho, diciendo: Yo he menester de ser bautizado de 
t, y tu vienes  m?

 15 Empero respondiendo Jesus le dijo: Deja ahora: porque as nos conviene 
cumplir toda justicia. Entonces le dej.

 16 Y Jesus despues que fu bautizado, subi luego del agua, y, h aqu, los 
cielos le fueron abiertos, y vi al Espritu de Dios que descendia como 
paloma. Y venia sobre l;

 17 y, h aqu, una voz de los cielos que decia: Este es mi Hijo amado, en el 
cual tengo contentamiento.



CAPITULO 4

 1 ENTONCES Jesus fu llevado del Espritu al desierto, para ser tentado del 
diablo.

 2 Y habiendo ayunado cuarenta dias y cuarenta noches, despues tuvo hambre.

 3 Y llegndose  l el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, d que estas 
piedras se hagan pan.

 4 Mas l respondiendo, dijo: Escrito est: No con solo el pan vivir el 
hombre: mas con toda palabra que sale por la boca de Dios.

 5 Entonces el diablo le pasa  la santa ciudad; y le puso sobre las  almenas 
del templo,

 6 y le dijo: Si eres Hijo de Dios, chate [de aqu] abajo; que escrito est: 
Que  sus ngeles mandar por t; y te alzarn en las manos, para que nunca 
tropieces [con] tu pi  piedra.

 7 Jesus le dijo: Otra vez est escrito: No tentars al Seor tu Dios.

 8 Otra vez le pasa el diablo  un monte muy alto, y le muestra todos los 
reinos del mundo, y su gloria,

 9 y le dice: Todo esto te dar, si postrado me adorares.

 10 Entonces Jesus le dice: Vte, Satans: que escrito est: Al Seor tu Dios 
adorars, y  l solo servirs.

 11 El diablo entonces le dej; y h aqu, los ngeles llegaron, y le 
servian.

 12 MAS oyendo Jesus que Juan era preso, se volvi  Galila;

 13 y dejando  Nazaret, vino, y habit en Capharnaum, [ciudad] martima, en 
los confines de Zabuln y de Nephthalm:

 14 para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta Isaas, que dijo:

 15 La tierra de Zabuln, y la tierra de Nephthalm, camino de la mar, de la 
otra parte del Jordn, Galila de los Gentiles,

 16 pueblo asentado en tinieblas, vi gran luz: y  los asentados en region y 
sombra de muerte, luz les esclareci.

 17 Desde entonces comenz Jesus  predicar, y  decir: Enmendos: que el 
reino de los cielos se ha acercado.

 18 Y andando Jesus junto  la mar de Galila, vi  dos hermanos, Simon, que 
es llamado Pedro, y Andres su hermano, que echaban la red en la mar: porque 
eran pescadores.

 19 Y les dice: Venid en pos de m, y os har pescadores de hombres.

 20 Ellos entonces, dejando luego las redes, le siguieron.

 21 Y pasando de all, vi otros dos hermanos, Jacobo, hijo de Zebedo, y 
Juan su hermano, en la nave con Zebedo su padre, que remendaban sus redes; y 
los llam.

 22 Y ellos luego, dejando la nave, y  su padre, le siguieron.

 23 Y rode Jesus  toda Galila, enseando en las sinagogas de ellos, y 
predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad, y toda flaqueza 
en el pueblo.

 24 Y corria su fama por toda la Siria: y traian  l todos los que tenian 
mal, los tomados de diversas enfermedades y tormentos, y los endemoniados, y 
lunticos, y paralticos; y los sanaba.

 25 Y le seguian muchas compaas de Galila, y de Decpolis, y de Jerusalem, 
y de Juda, y de la otra parte del Jordn.



CAPITULO 5

 1 Y VIENDO Jesus las compaas, subi en el monte; y sentndose l, se 
llegaron  l sus discpulos.

 2 Y abriendo [l] su boca, los enseaba, diciendo:

 3 Bienaventurados los pobres en espritu porque de ellos es el reino de los 
cielos.

 4 Bienaventurados los tristes: porque ellos recibirn consolacion.

 5 Bienaventurados los mansos: porque ellos recibirn la tierra por herencia.

 6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia: porque ellos 
sern hartos.

 7 Bienaventurados los misericordiosos: porque ellos alcanzarn misericordia.

 8 Bienaventurados los de limpio corazon: porque ellos vern  Dios.

 9 Bienaventurados los pacficos: porque ellos sern llamados hijos de Dios.

 10 Bienaventurados los que padecen persecucion por causa de la justicia: 
porque de ellos es el reino de los cielos.

 11 Bienaventurados sois, cuando dijeren mal de vosotros, y [os] 
persiguieren, y dijeren de vosotros todo mal por mi causa, mintiendo.

 12 Gozos y alegros: porque vuestro salario [es] grande en los cielos: que 
as persiguieron  los profetas que [fueron] antes de vosotros.

 13 Vosotros sois la sal de la tierra; y si la sal se desvaneciere, con qu 
ser salada? no vale mas para nada, sino que sea echada fuera, y sea hollada 
de los hombres.

 14 Vosotros sois la luz del mundo. La ciudad asentada sobre el monte no se 
puede esconder:

 15 ni se enciende el candil, y se pone debajo de un almud, mas en el 
candelero, y alumbra  todos los que estn en casa.

 16 As [pues] alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean 
vuestras obras buenas, y glorifiquen  vuestro Padre que est en los cielos.

 17 No penseis que he venido para desatar la ley,  los profetas: no he 
venido para desatar[la], mas para cumplirla.

 18 Porque de cierto os digo, [que] hasta que perezca el cielo y la tierra, 
ni una jota, ni un tilde perecer de la ley, que todas las cosas no sean 
hechas.

 19 De manera que cualquiera que desatare uno de estos mandamientos muy 
pequeos, y as enseare  los hombres, muy pequeo ser llamado en el reino 
de los cielos: mas cualquiera que hiciere, y enseare, este ser llamado 
grande en el reino de los cielos.

 20 Porque [yo] os digo, que si vuestra justicia no fuere mayor que la de los 
escribas y de los Farisos, no entrareis en el reino de los cielos.

 21 Oisteis que fu dicho  los antiguos: No matars: mas cualquiera que 
matare, ser culpado de juicio:

 22 yo pues os digo, que cualquiera que se enojare locamente con su hermano, 
ser culpado de juicio; y cualquiera que dijere  su hermano: Raca, ser 
culpado de concilio; y cualquiera que [ su hermano] dijere: Loco, ser 
culpado del quemadero del fuego.

 23 Por tanto si trajeres tu presente al altar, y all te acordares que tu 
hermano tiene algo contra t,

 24 deja all tu presente delante del altar, y v: vuelve primero en amistad 
con tu hermano, y entonces v, y ofrece tu presente.

 25 S amigo de tu adversario presto, entre tanto que ests con l en el 
camino: porque no acontezca que el adversario te entregue al juez, y el juez 
te entregue al alguacil; y seas echado en prision.

 26 De cierto te digo, que no saldrs de all, hasta que pagues el postrer 
cornado.

 27 Oisteis que fu dicho  los antiguos: No adulterars:

 28 yo pues os digo, que cualquiera que mira la mujer para codiciarla, ya 
adulter con ella en su corazon.

 29 Por tanto si tu ojo derecho te fuere ocasion de caer, scale, y chale de 
t: que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu 
cuerpo sea echado al quemadero.

 30 Y si tu mano derecha te fuere ocasion de caer, crtala, y chala de t: 
que mejor te es, que se pierda uno de tus miembros, que no que todo tu cuerpo 
sea echado al quemadero.

 31 Tambien fu dicho: Cualquiera que enviare su mujer, dle carta de 
divorcio:

 32 mas yo os digo, que el que enviare su mujer, fuera de causa de 
fornicacion, hace que ella adultere; y el que se casare con la enviada, 
comete adulterio.

 33 Tambien, oisteis que fu dicho  los antiguos: No te perjurars: mas 
pagars al Seor tus juramentos:

 34 yo pues os digo: No jureis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es 
el trono de Dios;

 35 ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalem, 
porque es la ciudad del gran Rey;

 36 ni por tu cabeza jurars: porque no puedes hacer un cabello blanco  
negro;

 37 mas sea vuestro hablar, S, s: No, no: porque lo que es mas de esto, de 
mal procede.

 38 Oisteis que fu dicho  los antiguos: Ojo por ojo, y diente por diente:

 39 mas yo os digo: No resistais con mal: antes  cualquiera que te hiriere 
en tu mejilla diestra, vulvele tambien la otra.

 40 Y al que quisiere ponerte  pleito, y tomarte tu ropa, djale tambien la 
capa.

 41 Y  cualquiera que te cargare por una legua, v con l dos.

 42 Al que te pidiere, dle; y al que quisiere tomar de t emprestado, no le 
rehuses.

 43 Oisteis que fu dicho: Amars  tu prjimo; y aborrecers  tu enemigo:

 44 yo pues os digo: Amad  vuestros enemigos: bendecid  los que os 
maldicen: haced bien  los que os aborrecen; y orad por los que os calumnian 
y os persiguen:

 45 para que seais hijos de vuestro Padre que est en los cielos: que hace 
que su sol salga sobre malos y buenos; y llueve sobre justos  injustos.

 46 Porque si amreis  los que os aman, qu salario tendreis? No hacen 
tambien lo mismo los publicanos?

 47 Y si abrazreis  vuestros hermanos solamente, qu haceis de mas? No 
hacen tambien as los publicanos?

 48 Sed pues vosotros perfectos, como vuestro Padre que est en los cielos es 
perfecto.



CAPITULO 6 

 1 MIRAD que no hagais vuestra limosna delante de los hombres, para que seais 
mirados de ellos: de otra manera no tendreis salario acerca de vuestro Padre 
que est en los cielos.

 2 Pues cuando haces limosna, no hagas tocar trompeta delante de t, como 
hacen los hipcritas en las sinagogas, y en las plazas, para ser estimados de 
los hombres: de cierto os digo, [que ya] tienen su salario.

 3 Mas cuando t haces limosna, no sepa tu izquierda lo que hace tu derecha:

 4 que sea tu limosna en secreto; y tu Padre, que mira en lo secreto, el te 
pagar en pblico.

 5 Y cuando orares, no seas como los hipcritas: porque ellos aman el orar en 
las sinagogas, y en los cantones de las calles en pi, para que sean vistos. 
De cierto que [ya] tienen su salario.

 6 Mas t, cuando oras, ntrate en tu cmara, y cerrada tu puerta, ora  tu 
Padre que est en secreto: y tu Padre, que ve en lo secreto, te pagar en 
pblico.

 7 Y orando, no seais prolijos, como los Gentiles, que piensan que por su 
parleria sern oidos.

 8 No os hagais pues semejantes  ellos: porque vuestro Padre sabe de que 
cosas teneis necesidad antes que vosotros le pidais.

 9 Vosotros, pues, orareis as: Padre nuestro, que ests en los cielos: sea 
santificado tu nombre.

 10 Venga tu reino: sea hecha tu voluntad, como en el cielo, [as] tambien en 
la tierra.

 11 Dnos hoy nuestro pan cotidiano.

 12 Y sultanos nuestras deudas, como tambien nosotros soltamos  nuestros 
deudores.

 13 Y no nos metas en tentacion: mas lbranos de mal: porque tuyo es el 
reino, y la potencia, y la gloria, por [todos] los siglos. Amen.

 14 Porque si soltreis  los hombres sus ofensas, os soltar tambien  
vosotros vuestro Padre celestial.

 15 Mas si no soltreis  los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os 
soltar vuestras ofensas.

 16 Y cuando ayunais, no seais como los hipcritas, austeros: que demudan sus 
rostros para parecer  los hombres que ayunan. De cierto os digo, [que ya] 
tienen su salario.

 17 Mas t, cuando ayunas, unge tu cabeza, y lava tu rostro,

 18 para no parecer  los hombres que ayunas, sino  tu Padre que est en 
secreto; y tu Padre, que ve en lo secreto, te pagar en pblico.

 19 No hagais tesoros en la tierra, donde la polilla y el orin corrompe, y 
donde ladrones minan, y hurtan:

 20 mas hacos tesoros en el cielo, donde ni polilla ni orin corrompe, y 
donde ladrones no minan, ni hurtan.

 21 Porque donde estuviere vuestro tesoro, all estar vuestro corazon.

 22 El candil del cuerpo es el ojo: as que si tu ojo fuere sincero, todo tu 
cuerpo ser luminoso.

 23 Mas si tu ojo fuere malo, todo tu cuerpo ser tenebroso. As que si la 
lumbre que en t hay, son tinieblas, cuntas [sern] las mismas tinieblas?

 24 Ninguno puede servir  dos seores: porque  aborrecer al uno, y amar 
al otro;  se llegar al uno, y menospreciar al otro. No podeis servir  
Dios y  Mammon.

 25 Por tanto os digo: No os congojeis por vuestra vida, que habeis de comer, 
 que habeis de beber; ni por vuestro cuerpo, que habeis de vestir. La vida 
no es mas que el alimento, y el cuerpo que el vestido?

 26 Mirad  las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni allegan en 
alfoles; y vuestro Padre celestial las alimenta. No sois vosotros mucho 
mejores que ellas?

 27 Mas quin de vosotros podr congojndose aadir  su estatura un codo?

 28 Y por el vestido, por qu os congojais? Aprended [de] los lirios del 
campo, como crecen: no trabajan, ni hilan:

 29 mas os digo, que ni aun Salomn con toda su gloria fu vestido as como 
uno de ellos.

 30 Y si la yerba del campo, que hoy es, y maana es echada en el horno, Dios 
[la] vista as, no [har] mucho mas  vosotros, [hombres] de poca f?

 31 No os congojeis, pues, diciendo: Qu comeremos, O qu beberemos,  con 
qu nos cubriremos?

 32 Porque los Gentiles buscan todas estas cosas: porque vuestro Padre 
celestial sabe que de todas estas cosas teneis necesidad.

 33 Mas buscad primeramente el reino de Dios, y su justicia; y todas estas 
cosas os sern aadidas.

 34 As que, no os congojeis por lo de maana; que la maana traer su 
congoja: baste al dia su afliccion.



CAPITULO 7

 1 No juzgueis, porque tambien no seais juzgados.

 2 Porque con el juicio con que juzgais, sereis juzgados; y con la medida que 
medis, [con ella] os volvern  medir.

 3 Y por qu mires la arista que [est] en el ojo de tu hermano, y no echas 
de ver la viga que est en tu ojo?

 4 O cmo dirs  tu hermano: Espera, echar de tu ojo la arista; y, h 
aqu, [una] viga en tu ojo?

 5 Hipcrita! echa primero la viga de tu ojo; y entonces mirars en echar la 
arista del ojo de tu hermano.

 6 No deis lo santo  los perros; ni echeis vuestras perlas delante de los 
puercos: porque no las rehuellen con sus pis, y vuelvan, y os despedacen.

 7 Pedid, y se os dar: buscad, y hallareis: tocad, y se os abrir.

 8 Porque cualquiera que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que toca, 
se abre.

 9 Qu hombre hay de vosotros,  quien si su hijo pidiere pan, le dar una 
piedra?

 10 Y, si [le] pidiere pescado, le dar serpiente?

 11 Pues, si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas ddivas  vuestros 
hijos, vuestro Padre que est en los cielos, cunto mas dar buenas cosas a 
los que piden de l?

 12 As que, todas las cosas que querriais que los hombres hiciesen con 
vosotros, as tambien haced vosotros con ellos: porque esta es la ley, y los 
profetas.

 13 Entrad por la puerta estrecha: porque el camino, que lleva  perdicion, 
es ancho y espacioso; y los que van por l, [son] muchos.

 14 Porque la puerta es estrecha, y angosto el camino que lleva  la vida; y 
pocos son los que lo hallan.

 15 Tambien, guardos de los falsos profetas, que vienen  vosotros con 
vestidos de ovejas: mas de dentro son lobos robadores.

 16 Por sus frutos los conocereis. Cgense uvas de los espinos,  higos de 
los cambrones?

 17 De esta manera, todo buen rbol lleva buenos frutos: mas el rbol podrido 
lleva malos frutos.

 18 No puede el buen rbol llevar malos frutos; ni el rbol podrido llevar 
buenos frutos.

 19 Todo rbol que no lleva buen fruto, crtase, y chase en el fuego.

 20 As que por sus frutos los conocereis.

 21 No cualquiera que me dice Seor, Seor, entrar en el reino de los 
cielos: mas el que hiciere la voluntad de mi Padre que est en los cielos.

 22 Muchos me dirn en aquel dia Seor, Seor, no profetizamos [en] tu 
nombre, y [en] tu nombre sacamos demonios, y [en] tu nombre hicimos muchas 
grandezas?

 23 Y entonces les confesar: Nunca os conoc: apartos de m, obradores de 
maldad.

 24 Pues, cualquiera que me oye estas palabras, y las hace, le comparar al 
varon prudente, que edific su casa sobre pea:

 25 y descendi lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, y combatieron 
aquella casa; y no cay: porque estaba fundada sobre pea.

 26 Y cualquiera que me oye estas palabras, y no las hace, le comparar al 
varon loco, que edific su casa sobre arena:

 27 que descendi lluvia, y vinieron rios, y soplaron vientos, e hicieron 
mpetu en aquella casa; y cay; y fu su ruina grande.

 28 Y FU [que] como Jesus acab estas palabras, las compaas se espantaban 
de su doctrina:

 29 porque los enseaba como quien tiene autoridad, y no como los escribas.



CAPITULO 8

 1 Y COMO descendi del monte, le seguian muchas compaas.

 2 Y, h aqu, un leproso vino, y le ador, diciendo: Seor, si quisieres, 
puedes limpiarme.

 3 Y extendiendo Jesus su mano, le toc, diciendo: Quiero: s limpio. Y luego 
su lepra fu limpiada.

 4 Entonces Jesus le dijo: Mira, no [lo] digas  nadie: mas v, mustrate al 
sacerdote, y ofrece el presente que mand Moiss, para que les conste.

 5 Y entrando Jesus en Capharnaum, vino  l el centurion, rogndole,

 6 y diciendo: Seor, mi mozo est echado en casa paraltico, gravemente 
atormentado.

 7 Y Jesus le dijo: Yo vendr, y le sanar.

 8 Y respondi el centurion, y dijo: Seor, no soy digno que entres debajo de 
mi techumbre: mas solamente d con la palabra, y mi mozo sanar:

 9 porque tambien yo soy hombre debajo de potestad; y tango debajo de mi 
[potestad] soldados; y digo  este: V, y va; y al otro: Ven, y viene; y  mi 
siervo: Haz esto, y [lo] hace.

 10 Y oyndo[lo] Jesus, se maravill, y dijo  los que [le] seguian: De 
cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta f.

 11 Mas [yo] os digo, que vendrn muchos del oriente, y del occidente, y se 
asentarn con Abraham,  Isaac, y Jacob, en el reino de los cielos.

 12 Y los hijos del reino sern echados  las tinieblas de fuera: all ser 
el lloro, y el crujir de dientes.

 13 Entonces Jesus dijo al centurion: V, y como creiste, sea hecho contigo. 
Y su mozo fu sano en el mismo momento.

 14 Y vino Jesus  casa de Pedro, y vi  su suegra echada en la cama, y con 
fiebre.

 15 Y toc su mano, y la fiebre la dej; y ella se levant, y les servia.

 16 Y como fu ya tarde, trajeron  l muchos endemoniados, y ech [de ellos] 
los demonios con la palabra, y san todos los enfermos:

 17 para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta Isaas, que dijo: 
El tom nuestras enfermedades, y llev [nuestras] dolencias.

 18 Y VIENDO Jesus muchas compaas al rededor de s, mand que se fuesen de 
la otra parte [del lago.]

 19 Y llegse un escriba, y djole: Maestro, te seguir donde quiera que 
fueres.

 20 Y Jesus le dijo: las zorras tienen cavernas, y las aves del cielo nidos: 
mas el Hijo del hombre no tiene donde acueste su cabeza.

 21 Y otro de sus discpulos le dijo: Seor, dme licencia que vaya primero, 
y entierre  mi padre.

 22 Y Jesus le dijo: Sgueme, y deja que los muertos entierren  sus muertos.

 23 Y entrando l en [un] navo, sus discpulos le siguieron.

 24 Y, h aqu, fu hecho en la mar un gran movimiento, que el navo se 
cubria de las ondas; y l dormia.

 25 Y llegndose sus discpulos, le despertaron, diciendo: Seor, slvanos, 
perecemos.

 26 Y [l] les dice: Por qu temeis, [hombres] de poca f? Entonces 
despierto reprendi  los vientos y  la mar; y fu grande bonanza.

 27 Y los hombres se maravillaron, diciendo: Qu [hombre] es este, que aun 
los vientos y la mar le obedecen?

 28 Y como l vino de la otra parte en la provincia de los Gergesenos, le 
vinieron al encuentro dos endemoniados que salian de los sepulcros, fieros en 
gran manera, que nadie podia pasar por aquel camino.

 29 Y, h aqu, clamaron, diciendo: Qu tenemos contigo, Jesus, Hijo de 
Dios? Has venido ya ac  molestarnos antes de tiempo?

 30 Y estaba lejos de ellos un hato de muchos puercos paciendo.

 31 Y los demonios le rogaron, diciendo: Si nos echas, permtenos que vamos 
en aquel hato de puercos.

 32 Y les dijo: Id. Y ellos salidos, se fueron en aquel hato de puercos; y h 
aqu, todo el hato de los puercos se precipit de un despeadero en la mar; y 
murieron en las aguas.

 33 Y los porqueros huyeron, y viniendo  la ciudad, contaron todas las 
cosas, y lo que habia pasado con los endemoniados.

 34 Y, h aqu, toda la ciudad sali  recibir  Jesus: y cuando le vieron, 
le rogaban que se fuese de sus trminos.



CAPITULO 9

 1 ENTONCES entrando en el navo, pas de la otra parte, y vino  su ciudad.

 2 Y, h aqu, le trajeron un paraltico echado en [una] cama: y viendo Jesus 
la f de ellos, dijo al paraltico: Confia, hijo; tus pecados te son 
perdonados.

 3 Y, h aqu, algunos de los escribas decian dentro de s: Este blasfema.

 4 Y viendo Jesus sus pensamientos, dijo: Por qu pensais mal en vuestros 
corazones?

 5 cul es mas fcil, decir: los pecados te son perdonados;  decir: 
Levntate, y anda?

 6 mas porque sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de 
perdonar pecados (dice entonces al paraltico): Levntate, toma tu cama, y 
vte  tu casa.

 7 Entonces l se levant, y se fu  su casa.

 8 Y las compaas vindo[lo], se maravillaron, y glorificaron  Dios, que 
hubiese dado tal potestad  hombres.

 9 Y PASANDO Jesus de all, vi  un hombre, que estaba sentado al banco [de 
los pblicos tributos], el cual se llamaba Mato, y dcele: Sgueme. Y se 
levant, y le sigui.

 10 Y aconteci que estando l sentado  la mesa en casa, h aqu que muchos 
publicanos y pecadores, que habian venido, se sentaron juntamente  la mesa 
con Jesus y sus discpulos.

 11 Y viendo [esto] los Farisos, dijeron  sus discpulos: Por qu come 
vuestro Maestro con los publicanos y pecadores?

 12 Y oyndo[lo] Jesus, les dijo: los que estn sanos, no tienen necesidad de 
mdico; sino los enfermos.

 13 Andad, antes aprended qu cosa es: Misericordia quiero, y no sacrificio: 
Porque no he venido  llamar los justos, sino los pecadores  penitencia.*   
{* A enmienda,  conversion.}

 14 Entonces los discpulos de Juan vienen  l, diciendo: Por qu nosotros 
y los Farisos ayunamos muchas veces, y tus discpulos no ayunan?

 15 Y les dijo Jesus: Pueden los que son de bodas tener luto entre tanto que 
el esposo est con ellos? Mas vendrn dias, cuando el esposo ser quitado de 
ellos, y entonces ayunarn.

 16 Y nadie echa remiendo de pao recio en vestido viejo: porque el tal 
remiendo tira del vestido, y se hace peor rotura.

 17 Ni echan vino nuevo en cueros viejos: de otra manera los cueros se 
rompen, y el vino se derrama, y se pierden los cueros: mas echan el vino 
nuevo en cueros nuevos; y lo uno y lo otro se conserva juntamente.

 18 HABLANDO l estas cosas  ellos, h aqu, un principal vino, y le ador, 
diciendo: Mi hija es muerta poco h: mas ven, y pon tu mano sobre ella, y 
vivir.

 19 Y se levant Jesus, y le sigui, y sus discpulos.

 20 Y, h aqu, una mujer enferma de flujo de sangre doce aos habia, 
llegndose por detrs, toc la fimbria de su vestido:

 21 porque decia entre s: Si tocare solamente su vestido, ser libre.

 22 Mas Jesus volvindose, y mirndola, dijo: Confia, hija, tu f te ha 
librado. Y la mujer fu libre desde aquella hora.

 23 Y venido Jesus  casa del principal, viendo los taedores de flautas, y 
la compaa que hacia bullicio,

 24 dceles: Apartos, que la moza no es muerta; mas duerme. Y se burlaban de 
l.

 25 Y como la compaa fu echada fuera, entr, y la tom de la mano; y la 
moza se levant.

 26 Y sali esta fama por toda aquella tierra.

 27 Y pasando Jesus de all, le siguieron dos ciegos dando voces, y diciendo: 
Ten misericordia de nosotros, Hijo de David.

 28 Y venido  casa, vinieron  l los ciegos; y Jesus les dice: Creeis que 
puedo hacer esto? Ellos dicen: S, Seor.

 29 Entonces toc los ojos de ellos, diciendo: Conforme  vuestra f os sea 
hecho.

 30 Y los ojos de ellos fueron abiertos; y Jesus les encarg [rigurosamente], 
diciendo: Mirad, nadie [lo] sepa.

 31 Mas ellos salidos, divulgaron su fama por toda aquella tierra.

 32 Y saliendo ellos, h aqu, le trajeron un hombre mudo, endemoniado.

 33 Y echado fuera el demonio, el mudo habl. Y las compaas se 
maravillaron, diciendo: Nunca ha sido vista cosa semejante en Isral.

 34 Mas los Farisos decian: Por el prncipe de los demonios echa fuera los 
demonios.

 35 Y RODEABA Jesus por todas las ciudades y aldeas, enseando en las 
sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda 
enfermedad, y toda flaqueza en el pueblo.

 36 Y viendo las compaas, tuvo misericordia de ellas: que eran derramados y 
esparcidos, como ovejas que no tienen pastor.

 37 Entonces dice  sus discpulos: A la verdad la mies es mucha: mas los 
obreros, pocos:

 38 rogad pues al Seor de la mies, que envie obreros  su mies.



CAPITULO 10

 1 ENTONCES llamando sus doce discpulos, les di potestad contra los 
espritus inmundos, para que los echasen fuera, y sanasen toda enfermedad, y 
toda flaqueza.

 2 Y los nombres de los doce apstoles son estos: El primero, Simon, que es 
dicho Pedro, y Andres su hermano: Jacobo [hijo] de Zebedo, y Juan su 
hermano:

 3 Felipe, y Bartolom: Toms, y Mato el publicano; Jacobo [hijo] de Alfo, 
y Lebo, por sobrenombre Tado:

 4 Simon de Can, y Judas Iscariote, que tambien le entreg.

 5 Estos doce envi Jesus,  los cuales di mandamiento, diciendo: Por el 
camino de los Gentiles no ireis, y en ciudad de Samaritanos no entreis:

 6 mas id antes  las ovejas perdidas de la casa de Israel.

 7 Y yendo, predicad, diciendo: El reino de los cielos ha llegado.

 8 Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios: 
de gracia recibisteis, dad de gracia.

 9 No poseais oro, ni plata, ni dinero en vuestras bolsas;

 10 ni alforja para el camino, ni dos ropas de vestir, ni zapatos, ni bordon: 
porque el obrero digno es de su alimento.

 11 Mas en cualquier ciudad  aldea, donde entrreis, buscad [con diligencia] 
quien sea en ella digno, y reposad all hasta que salgais.

 12 Y entrando en la casa, saludadla.

 13 Y si la casa fuere digna, vuestra paz vendr sobre ella: mas si no fuere 
digna, vuestra paz se volver  vosotros.

 14 Y cualquiera que no os recibiere, ni oyere vuestras palabras, salid de 
aquella casa  ciudad, y sacudid el polvo de vuestros pis.

 15 De cierto os digo: [Que el castigo] ser mas tolerable  la tierra de los 
de Sodoma, y de los de Gomorrha en el dia del juicio, que  aquella ciudad.

 16 H aqu, yo os envio como  ovejas en medio de lobos: sed pues prudentes 
como serpientes, y sencillos como palomas.

 17 Y guardos de los hombres: porque os entregarn en concilios, y en sus 
sinagogas os azotarn.

 18 Y aun  prncipes, y  reyes sereis llevados por causa de m, para que 
les conste  ellos, y  los Gentiles.

 19 Mas cuando os entregaren, no os congojeis cmo,  qu habeis de hablar: 
porque en aquella hora os ser dada que hableis.

 20 Porque no sois vosotros los que hablais, sino el Espritu de vuestro 
Padre, que habla en vosotros.

 21 El hermano entregar al hermano  la muerte, y el padre al hijo; y los 
hijos se levantarn contra los padres, y los harn morir.

 22 Y sereis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que soportare hasta 
el fin, este ser salvo.

 23 Mas cuando os persiguieren en esta ciudad, huid  la otra: porque de 
cierto os digo, [que] no acabareis de andar todas las ciudades de Isral, que 
no venga el Hijo del hombre.

 24 El discpulo no es mas que su Maestro, ni el siervo mas que su Seor.

 25 Bstele al discpulo ser como su Maestro, y al siervo como su Seor: si 
al [mismo] Padre de la familia llamaron Beelzebub, cunto mas  los de su 
casa?

 26 As que no los temais: porque nada hay encubierto, que no haya de ser 
manifestado; y [nada] oculto, que no haya de saberse.

 27 Lo que os digo en tinieblas, decidlo en luz; y lo que ois  la oreja, 
predicadlo de los tejados.

 28 Y no tengais miedo de los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden 
matar: temed antes  aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el 
quemadero.

 29 No se venden dos pajarillos por una blanca? y uno de ellos no cae  
tierra sin vuestro Padre.

 30 Y vuestros cabellos tambien, todos estn contados.

 31 No temais pues: mas valeis vosotros que muchos pajarillos.

 32 Pues cualquiera que me confesare delante de los hombres, le confesar yo 
tambien delante de mi Padre, que est en los cielos.

 33 Y cualquiera que me negare delante de los hombres, le negar yo tambien 
delante de mi Padre, que est en los cielos.

 34 No penseis que he venido para meter paz en la tierra: no he venido para 
meter paz, sino cuchillo.

 35 Porque he venido para hacer disension del hombre contra su padre, y de la 
hija contra su madre, y de la nuera contra su suegra.

 36 Y los enemigos del hombre, los de su casa.

 37 El que ama  padre   madre mas que  m, no es digno de m; y el que 
ama  hijo   hija mas que  m, no es digno de m.

 38 Y el que no toma su cruz y sigue en pos de m, no es digno de m.

 39 El que hallare su vida, la perder; y el que perdiere su vida por causa 
de m, la hallar.

 40 El que os recibe  vosotros,  m recibe; y el que  m recibe, recibe al 
que me envi.

 41 El que recibe profeta en nombre de profeta, salario de profeta recibir; 
y el que recibe justo en nombre de justo, salario de justo recibir.

 42 Y cualquiera que diere  uno de estos pequeitos un jarro de [agua] fria 
solamente, en nombre de discpulo, de cierto os digo, [que] no perder su 
salario.



CAPITULO 11

 1 Y FU, que acabando Jesus de dar mandamientos  sus doce discpulos, se 
fu de all  ensenar y  predicar en las ciudades de ellos.

 2 Y OYENDO Juan en la prision los hechos de Cristo, envile dos de sus 
discpulos,

 3 diciendo: Eres t aquel que habia de venir,  esperaremos  otro?

 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, haced saber  Juan las cosas que ois y 
veis.

 5 los ciegos ven, y los cojos andan: los leprosos son limpiados, y los 
sordos oyen: los muertos son resucitados, y  los pobres es anunciada la 
alegre nueva.

 6 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en m.

 7 E idos ellos, comenz Jesus  decir de Juan  las compaas: Qu 
salisteis  ver al desierto? [alguna] caa que es meneada del viento?

 8 O qu salisteis  ver? un hombre cubierto de blandos vestidos? Cierto 
los que traen [vestidos] blandos, en las casas de los reyes estn.

 9 O qu salisteis  ver? profeta? Tambien os digo, y mas que profeta.

 10 Porque este es de quien est escrito: H aqu, yo envio mi ngel delante 
de tu faz, que aparejar tu camino delante de t.

 11 De cierto os digo, [que] no se levant entre los que nacen de mujeres 
otro mayor que Juan el Bautista: mas el que es muy pequeo en el reino de los 
cielos, mayor es que l.

 12 Desde los dias de Juan el Bautista hasta ahora al reino de los cielos se 
hace fuerza, y los valientes lo arrebatan.

 13 Porque todos los profetas, y la ley, hasta Juan profetizaron.

 14 Y si quereis recibir, l es aquel Elas que habia de venir.

 15 El que tiene oidos para oir, oiga.

 16 Mas,  quien comparar esta generacion? Es semejante  los muchachos que 
se sientan en las plazas, y dan voces  sus compaeros,

 17 y dicen: Os taimos flauta, y no bailasteis: os endechamos, y no 
lamentasteis.

 18 Porque vino Juan, que ni comia ni bebia, y dicen: Demonio tiene.

 19 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: H aqu un hombre 
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. Mas la 
sabidura es aprobada de sus hijos.

 20 ENTONCES comenz  zaherir [el beneficio]  las ciudades en las cuales 
habian sido hechas muy muchas de sus maravillas, porque no se habian 
enmendado, [diciendo:]

 21 Ay de t, Corazin! Ay de t, Bethsaida! porque si en Tyro y en Sidn 
fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, en otro tiempo 
hubieran hecho penitencia en saco y en ceniza.

 22 Por tanto [yo] os digo, [que]  Tyro y a Sidn ser mas tolerable [el 
castigo] en el dia del juicio, que  vosotras.

 23 Y t, Capharnaum, que eres levantada hasta el cielo, hasta los infiernos 
sers bajada: porque si en los de Sodoma fueran hechas las maravillas que han 
sido hechas en t, hubieran quedado hasta el dia de hoy.

 24 Por tanto [yo] os digo, [que]  la tierra de los de Sodoma ser mas 
tolerable [el castigo] en el dia del juicio, que a t.

 25 En aquel tiempo respondiendo Jesus, dijo: Te alabo, Padre, Seor del 
cielo y de la tierra, que hayas escondido esto de los sabios y de los 
entendidos, y lo hayas revelado  los nios.

 26 As, Padre, pues que as agrad en tus ojos.

 27 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie conoci al Hijo, 
sino el Padre: ni al Padre conoci alguno, sino el Hijo, y [aquel]  quien el 
Hijo le quisiere revelar.

 28 Venid  m, todos los que estais trabajados, y cargados, que yo os har 
descansar.

 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de m, que soy manso y humilde 
de corazon, y hallareis descanso para vuestras almas.

 30 Porque mi yugo es fcil, y ligera mi carga.



CAPITULO 12

 1 EN aquel tiempo iba Jesus por unos sembrados en sbado; y sus discpulos 
tenian hambre, y comenzaron  coger espigas, y  comer.

 2 Y vindo[lo] los Farisos, le dijeron: H aqu, tus discpulos hacen lo 
que no es lcito hacer en sbado.

 3 Y l les dijo: No habeis leido, qu hizo David, teniendo hambre l, y los 
que estaban con l?

 4 Cmo entr en la casa de Dios, y comi los panes de la proposicion, que 
no le era lcito comer de ellos, ni a los que estaban con l, sino  solos 
los sacerdotes?

 5 O no habeis leido en la ley, que los sbados en el templo los sacerdotes 
profanan el sbado, y son sin culpa?

 6 Pues os digo, que mayor que el templo est aqu.

 7 Mas si supiseis qu es: Misericordia quiero, y no sacrificio, no 
condenariais  los inocentes.

 8 Porque Seor es aun del sbado el Hijo del hombre.

 9 Y partindose de all, vino  la sinagoga de ellos.

 10 Y h aqu, habia [all] uno que tenia una mano seca; y le preguntaron, 
diciendo: Es lcito curar en sbado? por acusarle.

 11 Y l les dijo: Qu hombre habr de vosotros, que tenga una oveja, y si 
cayere esta en una fosa en sbado, no le eche mano, y [la] levante?

 12 Pues cunto mas vale un hombre que una oveja? As que licito es en los 
sbados hacer bien.

 13 Entonces dijo  aquel hombre: extiende tu mano. Y l [la] extendi, y 
[le] fu restituida sana como la otra.

 14 Y salidos los Farisos consultaron contra l para destruirle.

 15 Mas sabindo[lo] Jesus, se apart de all; y le siguieron muchas 
compaas, y sanaba  todos.

 16 Y l les defendia rigurosamente, que no le descubriesen:

 17 para que se cumpliese lo que estaba dicho por el profeta Isaas, que 
dijo:

 18 H aqu mi siervo, al cual he escogido, mi amado, en el cual se agrada mi 
alma: pondr mi Espritu sobre l, y  los Gentiles anunciar juicio;

 19 no contender, ni vocear, ni nadie oir en las calles su voz:

 20 la caa cascada no quebrar; y el pbilo que humea no apagar, hasta que 
saque  victoria el juicio;

 21 y en su nombre esperarn los Gentiles.

 22 ENTONCES fu traido  l un endemoniado, ciego y mudo; y le san, de tal 
manera que el ciego y mudo hablaba y veia.

 23 Y las compaas estaban fuera de s, y decian: Es este aquel Hijo de 
David?

 24 Mas los Farisos, oyndo[lo], decian: Este no echa fuera los demonios, 
sino por Beelzebub, prncipe de los demonios.

 25 Y Jesus, como sabia los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino 
dividido contra s mismo es desolado; y toda ciudad  casa, dividida contra 
s misma, no permanecer.

 26 Y Si Satans echa fuera  Satans, contra s mismo est dividido: cmo, 
pues, permanecer su reino?

 27 Y Si yo por Beelzebub echo fuera los demonios, vuestros hijos, por quin 
[los] echan? Por tanto ellos sern vuestros jueces.

 28 Y si por Espritu de Dios yo echo fuera los demonios, ciertamente ha 
llegado  vosotros el reino de Dios.

 29 Porque cmo puede alguno entrar en la casa del valiente, y saquear sus 
alhajas, si primero no prendiere al valiente? y entonces saquear su casa.

 30 El que no es conmigo, contra m es; y el que conmigo no coge, derrama.

 31 Por tanto os digo: Todo pecado y blasfemia ser perdonado  los hombres: 
mas la blasfemia del Espritu no ser perdonada  los hombres.

 32 Y cualquiera que hablare contra el Hijo del hombre, le ser perdonado: 
mas cualquiera que hablare contra el Espritu Santo, no le ser perdonado, ni 
en este siglo, ni en el venidero.

 33 O haced el rbol bueno, y su fruto bueno;  haced el rbol podrido, y su 
fruto podrido: porque del fruto es conocido el rbol.

 34 Generacion de vboras, cmo podeis hablar bien, siendo malos? porque de 
la abundancia del corazon habla la boca.

 35 El buen hombre del buen tesoro del corazon saca buenas cosas; y el mal 
hombre del mal tesoro saca malas cosas.

 36 Mas [yo] os digo, que toda palabra ociosa que hablaren los hombres, de 
ella darn cuenta en el dia del juicio.

 37 Porque de tus palabras sers justificado, y de tus palabras seras 
condenado.

 38 Entonces respondieron unos de los escribas y de los Farisos, diciendo: 
Maestro, deseamos ver de t seal.

 39 Y l respondi, y les dijo: La generacion mala y adulterina demanda 
seal: mas seal no le ser dada, sino la seal de Jons profeta.

 40 Porque como estuvo Jons en el vientre de la ballena tres dias y tres 
noches, as estar el Hijo del hombre en el corazon de la tierra tres dias y 
tres noches.

 41 Los de Nnive se levantarn en juicio con esta generacion, y la 
condenarn: porque ellos hicieron penitencia  la predicacion de Jons; y h 
aqu, mas que Jons en este lugar.

 42 La reina del austro se levantar en juicio con esta generacion, y la 
condenar: porque vino de los fines de la tierra para oir la sabidura de 
Salomn; y h aqu, mas que Salomn en este lugar.

 43 Cuando el espritu inmundo ha salido del hombre, anda por lugares secos 
buscando reposo, y no hallndole.

 44 Entonces dice: Me volver  mi casa, de donde sal. Y cuando viene, [la] 
halla desocupada, barrida, y adornada.

 45 Entonces va, y toma consigo otros siete espritus peores que l, y 
entrados moran all; y son peores las postreras del tal hombre, que sus 
primeras. As tambien acontecer  esta generacion mala.

 46 Y ESTANDO l aun hablando  las compaas, h aqu, su madre y sus 
hermanos estaban fuera, que le querian hablar.

 47 Y le dijo uno: H aqu, tu madre y tus hermanos estn fuera, que te 
quieren hablar.

 48 Y respondiendo l al que le decia [esto], dijo: Quin es mi madre, y 
quines son mis hermanos?

 49 Y extendiendo su mano hcia sus discpulos, dijo: H aqu, mi madre y mis 
hermanos.

 50 Porque todo aquel que hiciere la voluntad de mi Padre, que [est] en los 
cielos, ese es mi hermano, y hermana, y madre.



CAPITULO 13

 1 Y AQUEL dia, saliendo Jesus de la casa, se sent, junto  la mar.

 2 Y se allegaron  l muchas compaas; y entrndose l en un navo, se 
sent, y toda la compaa estaba  la ribera.

 3 Y les habl muchas cosas por parbolas, diciendo: H aqu, el que sembraba 
sali  sembrar.

 4 Y sembrando, parte [de la simiente] cay junto al camino, y vinieron las 
aves, y la comieron.

 5 Y parte cay en pedregales, donde no tenia mucha tierra; y naci luego, 
porque no tenia tierra profunda:

 6 mas en saliendo el sol, se quem, y se sec, porque no tenia raiz.

 7 Y parte cay en espinas, y las espinas crecieron, y la ahogaron.

 8 Y parte cay en buena tierra, y di fruto, uno de  ciento, y otro de  
sesenta, y otro de  treinta.

 9 Quien tiene oidos para oir, oiga.

 10 Entonces llegndose los discpulos, le dijeron: Por qu les hablas por 
parbolas?

 11 Y l respondiendo, les dijo: Porque  vosotros es concedido saber los 
misterios del reino de los cielos, mas  ellos no es concedido.

 12 Porque  cualquiera que tiene, se le dar, y tendr mas: mas al que no 
tiene, aun lo que tiene le ser quitado.

 13 Por eso les hablo por parbolas, porque viendo no ven, y oyendo no oyen, 
ni entienden.

 14 De manera que se cumple en ellos la profeca de Isaas, que dice: De oido 
oireis, y no entendereis; y viendo vereis, y no mirareis.

 15 Porque el corazon de este pueblo est engrosado, y de los oidos oyen 
pesadamente, y de sus ojos guian: porque no vean de los ojos, y oigan de los 
oidos, y del corazon entiendan, y se conviertan, y yo los sane.

 16 Mas bienaventurados vuestros ojos, porque ven, y vuestros oidos, porque 
oyen.

 17 Porque de cierto os digo, que muchos profetas y justos desearon ver lo 
que [vosotros] veis, y no [lo] vieron; y oir lo que [vosotros] ois, y no [lo] 
oyeron.

 18 Oid pues vosotros la parbola del que siembra.

 19 Oyendo cualquiera la palabra del reino, y no entendindo[la], viene el 
Malo, y arrebata lo que fu sembrado en su corazon. Este es el que fu 
sembrado junto al camino.

 20 Y el que fu sembrado en pedregales, este es el que oye la palabra, y 
luego la recibe con gozo.

 21 Mas no tiene raiz en s, antes es temporal: que venida la afliccion  la 
persecucion por la palabra, luego se ofende.

 22 Y el que fu sembrado en espinas, este es el que oye la palabra: mas la 
congoja de este siglo, y el engao de las riquezas ahoga la palabra, y se 
hace sin fruto.

 23 Mas el que fu sembrado en buena tierra, este es el que oye y entiende la 
palabra, y el que lleva el fruto; y lleva uno  ciento, y otro  sesenta, y 
otro  treinta.

 24 Otra parbola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante 
al hombre que siembra buena simiente en su haza.

 25 Mas durmiendo los hombres, vino su enemigo, y sembr zizaa entre el 
trigo, y se fue.

 26 Y como la yerba sali,  hizo fruto, entonces la zizaa pareci tambien.

 27 Y llegndose los siervos del padre de la familia, le dijeron: Seor, no 
sembraste buena simiente en tu haza? pues de dnde tiene zizaa?

 28 Y l les dijo: Un hombre enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: 
Pues quieres que vamos, y la cojamos?

 29 Y l dijo: No: porque cogiendo la zizaa, no arranqueis tambien con ella 
el trigo:

 30 dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de 
la siega [yo] dir  los segadores: Coged primero la zizaa, y atadla en 
manojos, para quemarla: mas el trigo allegadle en mi alfol.

 31 Otra parbola les propuso, diciendo: El reino de los cielos es semejante 
al grano de mostaza, que tomndolo alguno lo sembr en su haza:

 32 el cul  la verdad es el mas pequeo de todas las simientes: mas cuando 
ha crecido, es el mayor de [todas] las hortalizas; y se hace rbol, que 
vienen las aves del cielo, y hacen nidos en sus ramas.

 33 Otra parbola les dijo: El reino de los cielos es semejante  la 
levadura, que tomndola una mujer, la esconde en tres medidas de harina, 
hasta que toda se leude.

 34 Todo esto habl Jesus por parbolas  las compaas: y nada les habl sin 
parbolas:

 35 para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta, que dijo: Abrir 
en parbolas mi boca: rebosar cosas escondidas desde la fundacion del mundo.

 36 Entonces, enviadas las compaas, Jesus se vino  casa; y llegndose  l 
sus discpulos, le dijeron: Declranos la parbola de la zizaa de la haza.

 37 Y respondiendo l, les dijo: El que siembra la buena simiente es el Hijo 
del hombre;

 38 y la haza es el mundo; y la buena simiente, estos son los hijos del 
reino; y la zizaa son los hijos del Malo;

 39 y el enemigo que la sembr, es el Diablo; y la siega es el fin del mundo; 
y los segadores son los ngeles:

 40 de manera que como es cogida la zizaa, y quemada  fuego, as ser en el 
fin de este siglo:

 41 enviar el Hijo del hombre sus ngeles, y cogern de su reino todos los 
estorbos, y los que hacen iniquidad;

 42 y los echarn en el horno de fuego: all ser el lloro, y el crujir de 
dientes.

 43 Entonces los justos resplandecern, como el sol, en el reino de su Padre. 
El que tiene oidos para oir, oiga.

 44 Tambien el reino de los cielos es semejante al tesoro escondido en la 
haza, el cual hallado, el hombre [lo] encubre, y de gozo de l, va, y vende 
todo lo que tiene, y compra aquella haza.

 45 Asimismo el reino de los cielos es semejante al hombre tratante, que 
busca buenas perlas:

 46 que hallando una preciosa perla, fu, y vendi todo lo que tenia, y la 
compr.

 47 Tambien el reino de los cielos es semejante  la red, que echada en la 
mar coge de todas suertes:

 48 la cual siendo llena, la sacaron  la orilla; y sentados cogieron lo 
bueno en vasos, y lo malo echaron fuera.

 49 As ser en la fin del siglo: saldrn los ngeles, y apartarn  los 
malos de entre los justos:

 50 y los echarn en el horno del fuego: all ser el lloro, y el crujir de 
dientes.

 51 Jesus les dice: Habeis entendido todas estas cosas? Ellos responden: S, 
Seor.

 52 Y l les dijo: Por eso todo escriba docto en el reino de los cielos es 
semejante  un padre de familia, que saca de su tesoro cosas nuevas y cosas 
viejas.

 53 Y ACONTECI [que] acabando Jesus estas parbolas, pas de all.

 54 Y yendo  su tierra, les ense en la sinagoga de ellos, de tal manera 
que ellos estaban fuera de s, y decian: De dnde tiene este esta sabidura, 
y [estas] maravillas?

 55 no es este el hijo del carpintero? no se llama su madre Mara; y sus 
hermanos, Jacobo, y Joses, y Simon, y Judas?

 56 y no estn todas sus hermanas con nosotros? de dnde pues tiene este 
todo esto?

 57 Y se escandalizaban en l: mas Jesus les dijo: No hay profeta sin honra, 
sino en su tierra, y en su casa.

 58 Y no hizo all muchas maravillas, a causa de la incredulidad de ellos.



CAPITULO 14

 1 EN aquel tiempo Herodes el tetrarca oy la fama de Jesus;

 2 y dijo  sus criados: Este es Juan el Bautista: l ha resucitado de los 
muertos, y por eso virtudes obran en l.

 3 Porque Herodes habia prendido  Juan, y le habia aprisionado, y puesto en 
la crcel, por causa de Herodas, mujer de Felipe su hermano.

 4 Porque Juan le decia: No te es lcito tenerla.

 5 Y queria matarle, mas tenia miedo de la multitud: porque le tenian como  
profeta.

 6 Y celebrndose el dia del nacimiento de Herodes, la hija de Herodas danz 
en medio, y agrad  Herodes.

 7 Y prometi con juramento de darle todo lo que pidiese.

 8 Y ella, instruida primero de su madre, dijo: Dme aqu en un plato la 
cabeza de Juan el Bautista.

 9 Entonces el rey se entristeci: mas por el juramento, y por los que 
estaban juntamente  la mesa, mand que se [le] diese.

 10 Y enviando, degoll  Juan en la crcel.

 11 Y fu traida su cabeza en un plato, y dada  la moza; y ella [la] 
present  su madre.

 12 Entonces sus discpulos llegaron, y tomaron el cuerpo, y le enterraron; y 
fueron, y dieron las nuevas  Jesus.

 13 Y OYNDO[LO] Jesus, se apart de all en un navo  un lugar desierto 
apartado; y cuando las compaas [lo] oyeron, le siguieron  pi de las 
ciudades.

 14 Y saliendo Jesus, vi una grande compaa; y tuvo misericordia de ellos, 
y san los que de ellos habia enfermos.

 15 Y cuando fu la tarde del dia, se llegaron  l sus discpulos, diciendo: 
El lugar es desierto, y el tiempo es ya pasado: envia las compaas, que se 
vayan por las aldeas, y compren para s de comer.

 16 Y Jesus les dijo: No tienen necesidad de irse: dadles vosotros de comer.

 17 Y ellos dijeron: No tenemos aqu sino cinco panes y dos peces.

 18 Y l les dijo: Tradmelos ac.

 19 Y mandando  las compaas recostarse sobre la yerba, y tomando los cinco 
panes y los dos peces, alzando los ojos al cielo, bendijo; y partiendo los 
panes, [los] di  los discpulos, y los discpulos  las compaas.

 20 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobr, los pedazos, 
doce esportones llenos.

 21 Y los que comieron fueron varones como cinco mil, sin las mujeres y 
muchachos.

 22 Y luego Jesus hizo  sus discpulos entrar en el navo,  ir delante de 
l de la otra parte [del lago,] entre tanto que l despedia las compaas.

 23 Y despedidas las compaas, subi en el monte apartado  orar. Y como fu 
la tarde del dia, estaba all solo.

 24 Y ya el navo estaba en medio de la mar, atormentado de las ondas: porque 
el viento era contrario.

 25 Mas  la cuarta vela de la noche Jesus fu  ellos andando sobre la mar.

 26 Y los discpulos, vindole andar sobre la mar, se turbaron, diciendo: 
[Alguna] fantasma es; y dieron voces de miedo.

 27 Mas luego Jesus les habl, diciendo: Aseguros: yo soy, no tengais miedo.

 28 Entonces le respondi Pedro, y dijo: Seor, si t eres, manda que yo 
venga  t sobre las aguas.

 29 Y l dijo: Ven. Y descendiendo Pedro del navo, anduvo sobre las aguas 
para venir  Jesus.

 30 Mas viendo el viento fuerte, tuvo miedo; y comenzndose  hundir, di 
voces, diciendo: Seor, slvame.

 31 Y luego Jesus extendiendo la mano, trab de l, y le dice: Oh [hombre] de 
poca f, por qu dudaste?

 32 Y como ellos entraron en el navo, el viento repos.

 33 Entonces los que [estaban] en el navo vinieron, y le adoraron, diciendo: 
Verdaderamente eres Hijo de Dios.

 34 Y llegando de la otra parte, vinieron en la tierra de Gennezaret.

 35 Y como le conocieron los varones de aquel lugar, enviaron por toda 
aquella tierra al rededor, y trajeron  l todos los enfermos.

 36 Y le rogaban que solamente tocasen el borde de su manto; y todos los que 
tocaron, fueron salvos.



CAPITULO 15

 1 ENTONCES llegaron  Jesus ciertos escribas y Farisos de Jerusalem, 
diciendo:

 2 Por qu tus discpulos traspasan la tradicion de los ancianos? porque no 
lavan sus manos cuando comen pan.

 3 Y l respondiendo, les dijo: Por qu tambien vosotros traspasais el 
mandamiento de Dios por vuestra tradicion?

 4 Porque Dios mand, diciendo: Honra al padre y  la madre; tambien: El que 
maldijere al padre   la madre, muera de muerte.

 5 Mas vosotros decis: Cualquiera dir al padre   la madre: Toda ofrenda 
mia  t aprovechar; y no honrar  su padre   su madre.

 6 Y habeis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradicion.

 7 Hipcritas, bien profetiz de vosotros Isaas, diciendo:

 8 Este pueblo de su boca se acerca de m, y de labios me honra: mas su 
corazon lejos est de m:

 9 mas en vano me honran, enseando doctrinas, mandamientos de hombres.

 10 Y llamando  s las compaas, les dijo: Oid, y entended:

 11 no lo que entra en la boca contamina al hombre: mas lo que sale de la 
boca, esto contamina al hombre.

 12 Entonces llegndose sus discpulos, le dijeron: Sabes que los Farisos 
oyendo esta palabra se ofendieron?

 13 Mas respondiendo l, dijo: Toda planta que no plant mi Padre celestial 
ser desarraigada:

 14 dejadlos: guias son ciegas de ciegos; y si el ciego guiare al ciego, 
ambos caern en el hoyo.

 15 Y respondiendo Pedro, le dijo: Declranos esta parbola.

 16 Y Jesus dijo: Aun tambien vosotros sois sin entendimiento?

 17 No entendeis aun, que todo lo que entra en la boca, va al vientre, y es 
echado en la letrina?

 18 Mas lo que sale de la boca, del [mismo] corazon sale, y esto contamina al 
hombre.

 19 Porque del corazon salen los malos pensamientos, muertes, adulterios, 
fornicaciones, hurtos, falsos testimonios, maledicencias.

 20 Estas cosas son las que contaminan al hombre: que comer con las manos por 
lavar no contamina al hombre.

 21 Y SALIENDO Jesus de all, se fu  las partes de Tyro y de Sidn.

 22 Y h aqu, una mujer Canana, que habia salido de aquellos trminos, 
clamaba, dicindole: Seor, Hijo de David, ten misericordia de m: mi hija es 
malamente atormentada del demonio.

 23 Mas l no le respondi palabra. Entonces llegndose sus discpulos, le 
rogaron, diciendo: Envala, que da voces tras nosotros.

 24 Y l respondiendo, dijo: No soy enviado sino  las ovejas perdidas de la 
casa de Israel.

 25 Entonces ella vino, y le ador, diciendo: Seor, socrreme.

 26 Y respondiendo l, dijo: No es bien tomar el pan de los hijos, y echarle 
 los perrillos.

 27 Y ella dijo: S, Seor: porque los perrillos comen de las migajas que 
caen de la mesa de sus seores.

 28 Entonces respondiendo Jesus, dijo: Oh mujer! grande [es] tu f: sea 
hecho contigo como quieres. Y fu sana su hija desde aquella hora.

 29 Y PARTIDO Jesus de all, vino junto al mar de Galila; y subiendo en [un] 
monte, se sent all.

 30 Y llegaron  l muchas compaas, que tenian consigo cojos, ciegos, 
mudos, mancos, y otros muchos [enfermos;] y los echaron  los pis de Jesus, 
y los san:

 31 de tal manera, que las compaas se maravillaron, viendo hablar los 
mudos, los mancos sanos, andar los cojos, ver los ciegos; y glorificaron al 
Dios de Isral.

 32 Y Jesus llamando sus discpulos, dijo: Tengo misericordia de la compaa, 
que ya [hace] tres dias [que] perseveran conmigo, y no tienen que comer; y 
enviarlos ayunos no quiero: porque no desmayen en el camino.

 33 Entonces sus discpulos le dicen: Dnde tenemos nosotros tantos panes en 
el desierto, que hartemos tan gran compaa?

 34 Y Jesus les dice: Cuntos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete, y unos 
pocos pececillos.

 35 Y mand  las compaas que se recostasen en tierra.

 36 Y tomando los siete panes y los peces, dando gracias, parti, y di  sus 
discpulos, y los discpulos  la compaa.

 37 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que sobr de los pedazos, 
siete espuertas llenas.

 38 Y eran los que habian comido cuatro mil varones, sin las mujeres y los 
nios.

 39 Entonces despedidas las compaas, subi en un navo, y vino en los 
trminos de Magdal.



CAPITULO 16

 1 Y  LLEGNDOSE los Farisos y los Saducos, tentando, le pedian que les 
mostrase seal del cielo.

 2 Mas l respondiendo, les dijo: Cuando es la tarde del dia, decis: Sereno: 
porque el cielo tiene arreboles.

 3 Y  la maana: Hoy tempestad: porque tiene arreboles el cielo triste. 
Hipcritas, que sabeis hacer diferencia en la faz del cielo; y en las 
seales de los tiempos no podeis?

 4 La generacion mala y adulterina demanda seal: mas seal no le ser dada, 
sino la seal de Jons profeta. Y dejndolos, se fu.

 5 Y viniendo sus discpulos de la otra parte [del lago,] se habian olvidado 
de tomar pan.

 6 Y Jesus les dijo: Mirad, y guardos de la levadura de los Farisos, y de 
los Saducos.

 7 Y ellos pensaban dentro de s, diciendo: No tomamos pan.

 8 Y entendindo[lo] Jesus, les dijo: Qu pensais dentro de vosotros, 
[hombres] de poca f, que no tomasteis pan?

 9 No entendeis aun, ni os acordais de los cinco panes [entre] cinco mil 
[varones], y cuntos esportones tomasteis?

 10 Ni de los siete panes [entre] cuatro mil, y cuntas espuertas tomasteis?

 11 Cmo? No entendeis que no por el pan os dije, que os guardseis de la 
levadura de los Farisos, y de los Saducos?

 12 Entonces entendieron que no les habia dicho que se guardasen de la 
levadura de pan, sino de la doctrina de los Farisos, y de los Saducos.

 13 Y VINIENDO Jesus en las partes de Cesara de Filipo, pregunt  sus 
discpulos, diciendo: Quin dicen los hombres que es el Hijo del hombre?

 14 Y ellos dijeron: Unos: Juan el Bautista; y otros: Elas; y otros: 
Jeremas,  alguno de los profetas.

 15 El les dice: Y vosotros, quin decis que soy?

 16 Y respondiendo Simon Pedro, dijo: T eres el Cristo, el Hijo del Dios 
viviente.

 17 Entonces respondiendo Jesus, le dijo: Bienaventurado eres, Simon, hijo de 
Jons: porque no te lo revel carne ni sangre, mas mi Padre que est en los 
cielos:

 18 mas yo tambien te digo, que t eres Pedro; y sobre esta piedra edificar 
mi Iglesia; y las puertas del infierno no prevalecern contra ella:

 19 y  t dar las llaves del reino de los cielos: que todo lo que ligares 
en la tierra, ser ligado en los cielos; y todo lo que desatares en la 
tierra, ser desatado en los cielos.

 20 Entonces mand  sus discpulos que  nadie dijesen que l era Jesus el 
Cristo.

 21 Desde aquel tiempo comenz Jesus  declarar  sus discpulos, que le 
convenia ir  Jerusalem, y padecer mucho de los ancianos, y de los prncipes 
de los sacerdotes, y de los escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer 
dia.

 22 Y Pedro, tomndolo aparte, comenz  reprenderle, diciendo: Seor, ten 
compasion de t: en ninguna manera esto te acontezca.

 23 Entonces l volvindose, dijo  Pedro: Qutate de delante de m; 
adversario: me eres estorbo: porque no entiendes lo que [es] de Dios, sino lo 
que [es] de los hombres.

 24 Entonces Jesus dijo  sus discpulos: Si alguno quiere venir en pos de 
m, niguese  si mismo, y tome su cruz, y sgame.

 25 Porque cualquiera que quisiere salvar su vida, la perder; y cualquiera 
que perdiere su vida por causa de m, la hallar.

 26 Porque, de qu aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y 
perdiere su alma? O, qu recompensa dar el hombre por su alma?

 27 Porque el Hijo del hombre vendr en la gloria de su Padre con sus 
ngeles; y entonces pagar  cada uno conforme  sus obras.

 28 De cierto os digo, [que] hay algunos de los que estn aqu, que no 
gustarn la muerte, hasta que hayan visto el Hijo viniendo en su reino.



CAPITULO 17

 1 DESPUES de seis dias Jesus toma  Pedro, y  Jacobo, y Juan su hermano, y 
los saca aparte  un monte alto.

 2 Y se trasfigur delante de ellos; y resplandeci su rostro como el sol, y 
sus vestidos fueron blancos como la luz.

 3 Y h aqu, les aparecieron Moiss y Elas, hablando con l.

 4 Y respondiendo Pedro, dijo  Jesus: Seor, bien es que nos quedemos aqu: 
si quieres, hagamos aqu tres cabaas para t una, y para Moiss otra, y 
para Elas otra.

 5 Estando aun hablando l, h aqu, una nube de luz [que] los cubri; y h 
aqu, una voz de la nube, que dijo: Este es mi Hijo amado, en el cual tome 
contentamiento:  l oid.

 6 Y oyendo [esto] los discpulos, cayeron sobre sus rostros, y temieron en 
gran manera.

 7 Entonces Jesus llegando, los toc, y dijo: Levantos, y no temais.

 8 Y alzando [ellos] sus ojos,  nadie vieron, sino  solo Jesus.

 9 Y como descendieron del monte, les mand Jesus, diciendo: No digais  
nadie la vision, hasta que el Hijo del hombre resucite de los muertos.

 10 Entonces sus discpulos le preguntaron, diciendo: Qu pues dicen los 
escribas, que es menester que Elas venga primero?

 11 Y respondiendo Jesus, les dijo: A la verdad Elas vendr primero, y 
restituir todas las cosas:

 12 mas os digo, que ya vino Elas, y no le conocieron: antes hicieron en l 
todo lo que quisieron: as tambien el Hijo del hombre padecer de ellos.

 13 los discpulos entonces entendieron que les decia de Juan Bautista.

 14 Y COMO ellos llegaron  la compaa, vino  l un hombre hincndosele de 
rodillas,

 15 y diciendo: Seor, ten misericordia de mi hijo, que es luntico, y padece 
malamente: porque muchas veces cae en el fuego, y muchas en el agua:

 16 y le he presentado  tus discpulos, y no le han podido sanar.

 17 Y respondiendo Jesus, dijo: Oh generacion infiel y torcida! hasta 
cundo tengo de estar con vosotros? hasta cundo os tengo de sufrir? 
tradmele ac.

 18 Y Jesus le reprendi, y sali el demonio de l; y el mozo fu sano desde 
aquella hora.

 19 Entonces llegndose los discpulos  Jesus aparte, dijeron: Por qu 
nosotros no le pudimos echar fuera?

 20 Y Jesus les dijo: Por vuestra infidelidad: porque de cierto os digo, que 
si tuvireis f como un grano de mostaza, direis  este monte: Psate de aqu 
all, y se pasar: y nada os ser imposible:

 21 mas este linaje [de demonios] no sale sino por oracion y ayuno.

 22 Y ESTANDO ellos en Galila, les dijo Jesus: El Hijo del hombre ser 
entregado en manos de hombres;

 23 y le matarn: mas al tercer dia resucitar. Y [ellos] se entristecieron 
en gran manera.

 24 Y COMO llegaron  Capharnaum, vinieron  Pedro los que cobraban las dos 
dracmas, y dijeron: Vuestro Maestro no paga las dos dracmas?

 25 Y [l] dice: S. Y entrado l en casa, Jesus le habl antes, diciendo: 
Qu te parece, Simon? los reyes de la tierra, de quin cobran los tributos, 
 el censo? de sus hijos,  de los extraos?

 26 Pedro le dice: De los extraos. Jesus le dijo: Luego francos son los 
hijos:

 27 mas porque no los ofendamos, v  la mar, y echa el anzuelo, y el primer 
pez que viniere, tmale, y abierta su boca hallars un estatero, dsele por 
m, y por t.



CAPITULO 18

 1 EN aquel tiempo se llegaron los discpulos  Jesus, diciendo: Quin es el 
mayor en el reino de los cielos?

 2 Y llamando Jesus un nio, le puso en medio de ellos,

 3 Y dijo: De cierto os digo, que si no os volvireis, y fureis como nios, 
no entraris en el reino de los cielos.

 4 As que cualquiera que se bajare como este nio, este es el mayor en el 
reino de los cielos.

 5 Y cualquiera que recibiere  un tal nio en mi nombre,  m recibe.

 6 Y cualquiera que ofendiere  alguno de estos pequeos, que creen en m, 
mejor le fuera que le fuera colgada del cuello una piedra de molino de asno, 
y que fuera anegado en el profundo de la mar.

 7 Ay del mundo por los escndalos! porque necesario es que vengan 
escndalos: mas ay de aquel hombre, por el cual viene el escndalo!

 8 Por tanto, si tu mano  tu pi te fuere ocasion de caer, crtalos y 
cha[los] de t: mejor te es entrar cojo  manco  la vida, que teniendo dos 
manos  dos pis ser echado al fuego eterno.

 9 Y si tu ojo te es ocasion de caer, scale, y cha[le] de t: que mejor te 
es entrar con un ojo  la vida, que teniendo dos ojos ser echado al quemadero 
del fuego.

 10 Mirad no tengais en poco  alguno de estos pequeos: porque [yo] os digo 
que sus ngeles en los cielos ven siempre la cara de mi Padre, que est en 
los cielos.

 11 Porque el Hijo del hombre es venido para salvar lo que se habia perdido.

 12 Qu os parece? Si tuviese algun hombre cien ovejas, y se perdiese una de 
ellas, no iria por los montes, dejadas las noventa y nueve,  buscar la que 
se habia perdido?

 13 Y si aconteciese hallarla, de cierto os digo, que mas se goza de aquella, 
que de las noventa y nueve que no se perdieron.

 14 As no es la voluntad de vuestro Padre, que [est] en los cielos, que se 
pierda uno de estos pequeos.

 15 Por tanto si tu hermano pecare contra t, v, y redargyele entre t y l 
solo: si te oyere, has ganado  tu hermano.

 16 Mas, si no te oyere, toma aun contigo uno  dos, para que en boca de dos 
 de tres testigos conste toda palabra.

 17 Y si no oyere  ellos, d[lo]  la congregacion; y si no oyere  la 
congregacion tnle por un tnico, y un publicano.

 18 De cierto os digo [que] todo lo que ligreis en la tierra, ser ligado en 
el cielo; y todo lo que desatreis en la tierra, ser desatado en el cielo.

 19 Tambien os digo, que si dos de vosotros consintieren en la tierra, de 
toda cosa que pidieren, les ser hecho por mi Padre, que [est] en los 
cielos.

 20 Porque donde estn dos  tres congregados en mi nombre, ah estoy en 
medio de ellos.

 21 ENTONCES Pedro llegndose  l, dijo: Seor, cuntas veces perdonar  
mi hermano que pecare contra m? hasta siete?

 22 Jesus le dice: No te digo hasta siete, mas aun hasta setenta veces siete.

 23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante  un hombre rey, que 
quiso hacer cuentas con sus siervos.

 24 Y comenzando  hacer cuentas, le fu presentado uno que le debia diez mil 
talentos.

 25 Mas  este, no pudiendo pagar, mand su seor vender  el, y  su mujer, 
 hijos, con todo lo que tenia, y pagar.

 26 Entonces aquel siervo postrado le adoraba, diciendo: Seor, deten la ira 
para conmigo, y todo te lo pagar.

 27 El seor movido  misericordia de aquel siervo, le solt, y le perdon la 
deuda.

 28 Y saliendo aquel siervo, hall uno de sus compaeros, que le debia cien 
denarios; y trabando de l, le ahogaba, diciendo: Paga lo que debes.

 29 Entonces su compaero, postrndose  sus pis, le rogaba, diciendo: Deten 
la ira para conmigo, y todo te lo pagar.

 30 Mas l no quiso, sino fu, y le ech en la crcel hasta que pagase la 
deuda.

 31 Y viendo sus compaeros lo que pasaba, se entristecieron mucho, y 
viniendo declararon  su seor todo lo que habia pasado.

 32 Entonces llamndole su seor, le dice: Mal siervo, toda aquella deuda te 
perdon, porque me rogaste:

 33 no te convenia tambien  t tener misericordia de tu compaero, como 
tambien yo tuve misericordia de t?

 31 Entonces su seor enojado le entreg  los verdugos, hasta que pagase 
todo lo que le debia.

 35 As tambien har con vosotros mi Padre celestial, si no perdonreis de 
vuestros corazones cada uno  vuestros hermanos sus ofensas.



CAPITULO 19

 1 Y ACONTECI, [que] acabando Jesus estas palabras, se pas de Galila, y 
vino en los trminos de Juda, pasado el Jordan.

 2 Y le siguieron muchas compaas, y los san all.

 3 Entonces se llegaron  l los Farisos, tentndole, y dicindole: Es 
lcito al hombre enviar  su mujer por cualquiera causa?

 4 Y l respondiendo, les dijo: No habeis leido que el que [los] hizo l 
principio, macho y hembra los hizo,

 5 y dijo: Por tanto el hombre dejar padre y madre, y se llegar  su mujer 
y sern dos en una carne?

 6 As que no son ya mas dos, sino una carne. Por tanto lo que Dios junt, no 
[lo] aparte el hombre.

 7 Dcenle: Por qu pues Moiss mand dar carta de divorcio, y enviarla?

 8 Djoles: Por la dureza de vuestro corazon Moiss os permiti enviar 
vuestras mujeres: mas al principio no fu as.

 9 Y yo os digo, que cualquiera que enviare  su mujer, sino fuere por 
fornicacion, y se casare con otra, adultera; y el que se casare con la 
enviada, adultera.

 10 Dcenle sus discpulos: Si as es el negocio del hombre con su mujer, no 
conviene casarse.

 11 Entonces l les dijo: No todos son capaces de este negocio, sino 
[aquellos]  quien es dada:

 12 porque hay eunucos, que nacieron as del vientre de su madre; y hay 
eunucos, que son hechos eunucos por los hombres; y hay eunucos, que se 
hicieron  s mismos eunucos por causa del reino de los cielos: el que puede 
tomar, tome:

 13 ENTONCES le fueron presentados unos nios, para que pusiese las manos 
sobre ellos, y orase; y los discpulos les rieron.

 14 Y Jesus dice: Dejad  los nios, y no los impidais de venir  m: porque 
de los tales es el reino de los cielos.

 15 Y habiendo puesto sobre ellos las manos, se parti de all.

 16 Y H aqu, uno llegndose, le dijo: Maestro bueno, qu bien har, para 
tener la vida eterna?

 17 Y l le dijo: Por qu me dices bueno? ninguno es bueno sino uno, [es  
saber], Dios: y si quieres entrar  la vida, guarda los mandamientos.

 18 Dcele: Cules? Y Jesus dijo: No matars: No adulterars: No hurtars: 
No dirs falso testimonio:

 19 Honra al padre y  la madre: tambien: Amars  tu prjimo, como  t 
mismo.

 20 Dcele el mancebo: Todo esto guard desde mi mocedad: qu mas me falta?

 21 Dcele Jesus: Si quieres ser perfecto, anda, vende lo que tienes, y 
d[lo]  los pobres; y tendrs tesoro en el cielo; y vn, sgueme.

 22 Y oyendo el mancebo esta palabra, se fu triste: porque tenia muchas 
posesiones.

 23 Entonces Jesus dijo  sus discpulos: De cierto os digo, que el rico 
dificilmente entrar en el reino de los cielos:

 24 mas os digo, que mas liviano trabajo es pasar un cable por el ojo de una 
aguja, que el rico entrar en el reino de Dios.

 25 Sus discpulos oyendo [estas cosas] se espantaron en gran manera, 
diciendo: Quin pues podr ser salvo?

 26 Y mirndo[los] Jesus, les dijo: Acerca de los hombres imposible es esto: 
mas acerca de Dios, todo es posible.

 27 Entonces respondiendo Pedro, le dijo: H aqu, nosotros hemos dejado 
todo, y te hemos seguido: qu pues tendremos?

 28 Y Jesus les dijo: De cierto os digo, que vosotros que me habeis seguido, 
cuando en la regeneracion se asentar el Hijo del hombre en el trono de su 
gloria, vosotros tambien os sentareis sobre doce tronos, para juzgar  las 
doce tribus de Israel.

 29 Y cualquiera que dejare casas,  hermanos,  hermanas,  padre,  madre, 
 mujer,  hijos,  tierras, por mi nombre, recibir cien veces tanto, y la 
vida eterna tendr por herencia.

 30 Mas muchos primeros sern postreros; y postreros, primeros.



CAPITULO 20

 1 Porque el reino de los cielos es semejante  un hombre, padre de familia, 
que sali por la maana  coger peones para su via.

 2 Y concertado con los peones por un denario al dia, los envi  su via.

 3 Y saliendo cerca de la hora de las tres, vi otros que estaban en la plaza 
ociosos,

 4 y les dijo: Id tambien vosotros  mi via, y os dar lo que fuere justo. Y 
ellos fueron.

 5 Sali otra vez cerca de las seis y de las nueve horas,  hizo lo mismo.

 6 Y saliendo cerca de las once horas, hall otros que estaban ociosos, y les 
dijo: Por qu estais aqu todo el da ociosos?

 7 Dcenle: Porque nadie nos ha cogido. Dceles: Id tambien vosotros  la 
via, y recibireis lo que fuere justo.

 8 Y cuando fu la tarde del dia, el seor de la via dijo  su 
administrador: Llama los peones, y pgales el jornal, comenzando desde los 
postreros hasta los primeros.

 9 Y viniendo los que [habian venido] cerca de las once horas, recibieron 
cada uno un denario.

 10 Y viniendo tambien los primeros, pensaron que habian de recibir mas: pero 
tambien ellos recibieron cada uno un denario.

 11 Y tomndo[lo] murmuraban contra el padre de la familia,

 12 diciendo: Estos postreros han hecho una hora, y los has hecho iguales  
nosotros, que hemos llevado la carga, y el calor del dia.

 13 Y l respondiendo dijo  uno de ellos: Amigo, no te hago agravio: no te 
concertaste conmigo por un denario?

 14 toma lo que es tuyo, y vte: y quiero dar  este postrero como  t:

 15 no me es lcito  m hacer lo que quiero en mis [cosas?]  es malo tu 
ojo, porque yo soy bueno?

 16 As los primeros sern postreros; y los postreros primeros: porque muchos 
son llamados, mas pocos escogidos.

 17 Y SUBIENDO Jesus  Jerusalem, tomo sus doce discpulos aparte en el 
camino, y les dijo:

 18 H aqu, subimos  Jerusalem, y el Hijo del hombre ser entregado  los 
prncipes de los sacerdotes, y  los escribas, y le condenarn  muerte,

 19 y le entregarn  los Gentiles, para que [le] escarnezcan, y azoten, y 
crucifiquen: mas al tercer dia resucitar.

 20 ENTONCES se lleg  l la madre de los hijos de Zebedo con sus hijos, 
adorando, y pidindole algo.

 21 Y l le dijo: Qu quieres? [Ella] le dijo: D que se asienten estos dos 
hijos mios, el uno  tu mano derecha, y el otro  tu izquierda, en tu reino.

 22 Entonces Jesus respondiendo, dijo: No sabeis lo que pedis: podeis beber 
el vaso que yo tengo que beber, y ser bautizados del bautismo de que yo soy 
bautizado? Dicen [ellos:] Podemos.

 23 El les dice: A la verdad mi vaso bebereis; y del bautismo de que yo soy 
bautizado, sereis bautizados: mas sentaros  mi mano derecha, y  mi 
izquierda, no es mio darlo, sino  los que est aparejado de mi Padre.

 24 Y como los diez oyeron [esto,] se enojaron de los dos hermanos.

 25 Entonces Jesus llamndolos, dijo: Ya sabeis que los prncipes de los 
Gentiles se enseorean sobre ellos, y los que son grandes ejecutan sobre 
ellos potestad:

 26 mas entre vosotros no ser as: sino el que entre vosotros quisiere 
hacerse grande, ser vuestro servidor;

 27 y el que entre vosotros quisiere ser el primero, ser vuestro siervo:

 28 como el Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir, y 
para dar su vida en rescate por muchos.

 29 ENTONCES saliendo ellos de Jeric, le seguia gran compaa.

 30 Y h aqu, dos ciegos sentados junto al camino, como oyeron que Jesus 
pasaba, clamaron, diciendo: Seor, Hijo de David, ten misericordia de 
nosotros.

 31 Y la compaa les reia que callasen: mas ellos clamaban mas, diciendo: 
Seor, Hijo de David, ten misericordia de nosotros.

 32 Y parndose Jesus, los llam, y dijo: Qu quereis [que] haga por 
vosotros?

 33 [Ellos] le dicen: Seor, que sean abiertos nuestros ojos.

 34 Entonces Jesus tenindoles misericordia, toc los ojos de ellos; y luego 
sus ojos recibieron la vista, y le siguieron.



CAPITULO 21

 1 COMO se acercaron de Jerusalem, y vinieron  Bethphage, al monte de las 
Olivas, entonces Jesus envi dos discpulos,

 2 dicindoles: Id  la aldea que est delante de vosotros, y luego hallareis 
una asna atada, y un pollino con ella: desatadla, y tradme[los.]

 3 Y si alguno os dijere algo, decid: El Seor los ha menester: y luego los 
dejar.

 4 Y todo esto fu hecho, para que se cumpliese lo que fu dicho por el 
profeta, que dijo:

 5 Decid  la hija de Sin: H aqu, tu Rey te viene, manso, sentado sobre 
una asna y un pollino, hijo de [animal de] yugo.

 6 Y los discpulos fueron,  hicieron como Jesus les mand.

 7 Y trajeron el asna y el pollino, y pusieron sobre ellos sus mantos: y se 
sent sobre ellos.

 8 Y muy mucha compaa tendian sus mantos en el camino; y otros cortaban 
ramos de los rboles, y tendian por el camino.

 9 Y las compaas que iban delante, y las que iban detrs, aclamaban, 
diciendo: Hosanna al Hijo de David: Bendito el que viene en el nombre del 
Seor: Hosanna en las alturas.

 10 Y entrando l en Jerusalem, toda la ciudad se alborot, diciendo: Quin 
es este?

 11 Y las compaas decian: Este es Jesus, el profeta, de Nazaret de Galila.

 12 Y entr Jesus en el templo de Dios, y ech fuera todos los que vendian y 
compraban en el templo, y trastorn las mesas de los cambiadores, y las 
sillas de los que vendian palomas;

 13 y les dice: Escrito est: Mi casa, casa de oracion ser llamada: mas 
vosotros cueva de ladrones la habeis hecho.

 14 Entonces vinieron  l ciegos y cojos en el templo, y los san.

 15 Mas los prncipes de los sacerdotes y los escribas, viendo las maravillas 
que hacia, y los muchachos aclamando en el templo, y diciendo: Hosanna al 
Hijo de David: se enojaron,

 16 y le dijeron: Oyes lo que estos dicen? Y Jesus les dice: S: nunca 
leisteis: De la boca de los nios, y de los que maman perfeccionaste la 
alabanza?

 17 Y dejndolos, se sali fuera de la ciudad  Bethania; y pos all.

 18 Y por la maana volviendo  la ciudad, tuvo hambre.

 19 Y viendo una higuera cerca del camino, vino  ella, y no hall nada en 
ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca mas nazca de t fruto para 
siempre. Y luego la higuera se sec.

 20 Entonces viendo esto los discpulos, maravillados decian: Cmo se sec 
luego la higuera!

 21 Y respondiendo Jesus, les dijo: De cierto os digo, que si tuvireis f, y 
no dudreis, no solo hareis esto de la higuera, mas si  este monte dijreis: 
Qutate, y chate en la mar, ser hecho.

 22 Y todo lo que pidireis con oracion creyendo, [lo] recibireis.

 23 Y COMO vino al templo, los prncipes de los sacerdotes, y los ancianos 
del pueblo llegaron  l, cuando estaba enseando, diciendo: Con qu 
autoridad haces esto? y quin te di esta autoridad?

 24 Y respondiendo Jesus, les dijo: Yo tambien os preguntar una palabra, la 
cual si me dijreis, tambien yo os dir con qu autoridad hago esto.

 25 El bautismo de Juan, de dnde era? del cielo,  de los hombres? Ellos 
entonces pensaron entre s, diciendo: Si dijremos: Del cielo; nos dir: Por 
qu pues no le creisteis?

 26 Y si dijremos: De los hombres; tememos al pueblo: porque todos tienen  
Juan por profeta.

 27 Y respondiendo  Jesus, dijeron: No sabemos. Y l tambien les dijo: Ni yo 
os dir con qu autoridad hago esto.

 28 Mas, qu os parece? Un hombre tenia dos hijos, y llegando al primero, le 
dijo: Hijo, v hoy  trabajar en mi via.

 29 Y respondiendo l, dijo: No quiero: mas despues arrepentido, fu.

 30 Y llegando al otro, le dijo de la misma manera; y respondiendo l, dijo: 
Yo, Seor, [voy;] y no fu.

 31 Cul de los dos hizo la voluntad del padre? Dicen ellos: El primero. 
Dceles Jesus: De cierto os digo, que los publicanos, y las rameras os van 
delante al reino de Dios:

 32 porque vino  vosotros Juan por via de justicia, y no le creisteis; y los 
publicanos, y las rameras le creyeron; y vosotros viendo [esto] nunca os 
arrepentisteis para creerle.

 33 Oid otra parbola: Fu un hombre, padre de familia, el cual plant una 
via, y la cerc de vallado, y fund en ella lagar, y edific torre, y la di 
 renta  labradores, y se parti lejos.

 34 Y cuando se acerc el tiempo de los frutos, envi sus siervos  los 
labradores, para que recibiesen sus frutos.

 35 Mas los labradores, tomando los siervos, al uno hirieron, y al otro 
mataron, y al otro apedrearon.

 36 Envi otra vez otros siervos mas que los primeros,  hicieron con ellos 
de la misma manera.

 37 Y  la postre les envi su hijo, diciendo: Tendrn respeto  mi hijo.

 38 Mas los labradores, viendo al hijo, dijeron entre si: Este es el 
heredero: venid, matmosle, y tomemos su herencia.

 39 Y tomado, le echaron fuera de la via, y le mataron.

 40 Pues cuando viniere el seor de la via, qu har  aquellos labradores?

 41 Dcenle [ellos:] A los malos destruir malamente; y su via dar  renta 
 otros labradores, que le paguen el fruto  sus tiempos.

 42 Dceles Jesus: Nunca leisteis en las Escrituras: La piedra que 
desecharon los que edificaban, esta fu hecha por cabeza de esquina: por el 
Seor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

 43 Por tanto os digo, que el reino de Dios ser quitado de vosotros, y ser 
dado  gente que haga el fruto de l.

 44 Y el que cayere sobre esta piedra, ser quebrantado; y sobre quien [ella] 
cayere, le desmenuzar.

 45 Y oyendo los prncipes de los sacerdotes y los Farisos sus parbolas, 
entendieron que hablaba de ellos.

 46 Y buscando como echarle mano, temieron al pueblo: porque le tenian por 
profeta.



CAPITULO 22

 1 Y RESPONDIENDO Jesus, les volvi  hablar en parbolas, diciendo:

 2 El reino de los cielos es semejante  un hombre rey, que hizo bodas  su 
hijo.

 3 Y envi sus siervos para que llamasen los llamados  las bodas: mas no 
quisieron venir.

 4 Volvi  enviar otros siervos, diciendo: Decid  los llamados: H aqu, mi 
comida he aparejado, mis toros y animales engordados [son] muertos, y todo 
[est] aparejado: venid  las bodas.

 5 Mas ellos no hicieron caso, y se fueron, uno  su labranza, y otro  sus 
negocios;

 6 y otros, tomando sus siervos, afrentronlos, y matronlos.

 7 Y el rey, oyendo [esto,] se enoj; y enviando sus ejrcitos, destruyo  
aquellos homicidas, y puso  fuego su ciudad.

 8 Entonces dice  sus siervos: las bodas  la verdad estn aparejadas: mas 
los que eran llamados no eran dignos:

 9 id pues  las salidas de los caminos, y llamad  las bodas  cuantos 
hallreis.

 10 Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron todos los que hallaron, 
juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados.

 11 Y entr el rey para ver los convidados, y vi all un hombre no vestido 
de vestido de boda;

 12 y le dijo: Amigo, cmo entraste ac no teniendo vestido de boda? Y  l 
se le cerr la boca.

 13 Entonces el rey dijo  los que servian: Atado de pis y de manos, 
tomadle, y echadle en las tinieblas de fuera: all ser el lloro, y el crujir 
de dientes.

 14 Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.

 15 ENTONCES idos los Farisos, consultaron como le tomarian en [alguna] 
palabra.

 16 Y envian  l sus discpulos, con los de Herodes, diciendo: Maestro, 
sabemos que eres amador de verdad, y que enseas con verdad el camino de 
Dios, y que no te cuidas de nadie: porque no tienes acepcion de persona de 
hombres:

 17 Dnos pues, qu te parece? Es lcito dar tributo  Csar,  no?

 18 Mas Jesus, entendida su malicia, [les] dice: Por qu me tentais, 
hipcritas?

 19 mostradme la moneda del tributo. Y ellos le mostraron un dinero.

 20 Entonces les dice: Cuya es esta figura, y lo que est encima escrito?

 21 [Ellos] le dicen : De Csar. Y les dice: Pagad, pues,  Csar lo que es 
de Csar, y  Dios, lo que es de Dios.

 22 Y oyendo [esto] se maravillaron, y dejronle, y se fueron.

 23 Aquel dia llegaron  l los Saducos, que dicen no haber resurreccion, y 
le preguntaron,

 24 diciendo: Maestro, Moiss dijo: Si alguno muriere sin hijos, su hermano 
se case con su mujer, y despertar simiente  su hermano.

 25 Fueron, pues, entre nosotros siete hermanos; y el primero tom mujer, y 
muri; y no teniendo generacion, dej su mujer  su hermano.

 26 De la misma manera tambien el segundo, y el tercero, hasta los siete.

 27 Y despues de todos muri tambien la mujer.

 28 En la resurreccion, pues, cuya de los siete ser la mujer? porque todos 
la tuvieron.

 29 Entonces respondiendo Jesus, les dijo: Errais, ignorando las Escrituras, 
y la potencia de Dios.

 30 Porque en la resurreccion, ni maridos tomarn mujeres, ni mujeres 
maridos: mas son como los ngeles de Dios en el cielo.

 31 Y de la resurreccion de los muertos, no habeis leido lo que es dicho de 
Dios  vosotros, que dice:

 32 Yo soy el Dios de Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob? Dios 
no es Dios de los muertos, mas de los que viven.

 33 Y oyendo [esto] las compaas estaban fuera de s de su doctrina.

 34 Entonces los Farisos, oyendo que habia cerrado la boca  los Saducos, 
se juntaron  una;

 35  y pregunt uno de ellos, intrprete de la ley, tentndole, y diciendo:

 36 Maestro, cul [es] el mandamiento grande en la ley?

 37 Y Jesus le dijo: Amars al Seor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu 
alma, y de toda tu mente.

 38 Este es el primero y el grande mandamiento.

 39 Y el segundo [es] semejante  este: Amars  tu prjimo como  t mismo.

 40 De estos dos mandamientos depende toda la ley, y los profetas.

 41 Y estando juntos los Farisos, Jesus les pregunt,

 42 diciendo: Qu os parece del Cristo? cuyo Hijo es? [Ellos] le dicen: De 
David.

 43 El les dice: Pues, cmo David en Espritu le llama Seor, diciendo:

 44 Dijo el Seor  mi Seor: Asintate  mi diestra, entre tanto que pongo 
tus enemigos por estrado de tus pis?

 45 Pues si David le llama Seor, cmo es su Hijo?

 46 Y nadie le podia responder palabra: ni os alguno desde aquel dia 
preguntarle mas.



CAPITULO 23

 1 ENTONCES Jesus habl  las compaas, y  sus discpulos,

 2 diciendo: Sobre la ctedra de Moiss se asentaron los escribas y los 
Farisos:

 3 as que todo lo que os dijeren que guardeis, guardadlo, y hacedlo: mas no 
hagais conforme  sus obras, porque dicen y no hacen.

 4 Porque atan cargas pesadas y difciles de llevar, y [las] ponen sobre los 
hombros de los hombres: mas ni aun con su dedo las quieren mover.

 5 Antes todas sus obras hacen para ser mirados de los hombres: porque 
ensanchan sus filacterias, y extienden los flecos de sus mantos;

 6 y aman los primeros asientos en las cenas, y las primeras sillas en las 
sinagogas,

 7 y las salutaciones en las plazas, y ser llamados de los hombres, Rabb, 
Rabb.

 8 Mas vosotros, no querais ser llamados Rabb: porque uno es vuestro 
Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

 9 Y vuestro Padre no llameis  nadie en la tierra: porque uno es vuestro 
Padre, el cual est en los cielos.

 10 Ni os llameis doctores: porque uno es vuestro Doctor, el Cristo.

 11 El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo.

 12 Porque el que se ensalzare ser humillado; y el que se humillare ser 
ensalzado.

 13 Mas ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque cerrais el 
reino de los cielos delante de los hombres; que ni vosotros entrais, ni  los 
que entran dejais entrar.

 14 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque comeis las casas 
de las viudas con color de larga oracion: por esto llevareis mas grave 
juicio.

 15 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque rodeais la mar y 
la tierra por hacer un convertido; y cuando fuere hecho, le haceis hijo del 
quemadero doblado mas que vosotros.

 16 Ay de vosotros, guias ciegas! que decis: Cualquiera que jurare por el 
templo, es nada: mas cualquiera que jurare por el oro del templo, deudor es.

 17 Locos y ciegos! cul es mayor, el oro,  el templo que santifica al 
oro?

 18 Tambien: Cualquiera que jurare por el altar, es nada: mas cualquiera que 
jurare por el presente que est sobre l, deudor es.

 19 Locos y ciegos! porque, cul es mayor, el presente,  el altar que 
santifica al presente?

 20 Pues el que jurare por el altar, jura por l, y por todo lo que [est] 
sobre l:

 21 y el que jurare por el templo, jura por l, y por el que habita en l :

 22 y el que jurare por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que 
est sentado sobre l.

 23 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque diezmais la 
menta, y el eneldo, y el comino, y dejasteis lo que es lo mas grave de la 
ley, [es  saber,] el juicio, y la misericordia, y la f. Esto era menester 
hacer, y no dejar lo otro.

 24 Guias ciegas! que colais el mosquito, mas tragais el camello.

 25 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque limpiais lo que 
esta de fuera del vaso,  del plato: mas de dentro est [todo] lleno de robo 
y de injusticia.

 26 Fariso ciego! limpia primero lo que est dentro del vaso y del plato, 
para que tambien lo que est fuera se haga limpio.

 27 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque sois semejantes 
 sepulcros blanqueados, que de fuera,  la verdad, se muestran hermosos: mas 
de dentro estn llenos de huesos de muertos, y de toda suciedad.

 28 As tambien vosotros, de fuera,  la verdad, os mostrais justos  los 
hombres: mas de dentro, llenos estais de falsedad  iniquidad.

 29 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! porque edificais los 
sepulcros de los profetas, y adornais los monumentos de los justos,

 30 y decis: Si furamos en los dias de nuestros padres, no hubiramos sido 
sus compaeros en la sangre de los profetas:

 31 as que testimonio dais  vosotros mismos que sois hijos de aquellos que 
mataron  los profetas.

 32 Vosotros tambien llenad la medida de vuestros padres.

 33 Serpientes, generacion de vboras! cmo evitareis el juicio del 
quemadero?

 34 Por tanto, h aqu, yo envio  vosotros profetas, y sbios, y escribas; y 
de ellos [unos] matareis y crucificareis, y [otros] de ellos azotareis en 
vuestras sinagogas, y perseguireis de ciudad en ciudad:

 35 para que venga sobre vosotros toda la sangre justo que se ha derramado 
sobre la tierra, desde la sangre de Abel el justo, hasta la sangre de 
Zacharas, hijo de Barachas, al cual matasteis entre el templo y el altar.

 36 De cierto os digo, que todo esto vendr sobre esta generacion.

 37 Jerusalem! Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas  los que son 
enviados  t, cuantas veces, quise juntar tus hijos, como la gallina junta 
sus pollos debajo de las alas, y no quisisteis.

 38 H aqu, vuestra casa os es dejada desierta.

 39 Porque [yo] os digo, que desde ahora no me vereis, hasta que digais: 
Bendito el que viene en el nombre del Seor.



CAPITULO 24

 1 Y SALIDO Jesus del templo, base; y se llegaron sus discpulos, para 
mostrarle los edificios del templo.

 2 Y respondiendo l, les dijo: Veis todo esto? de cierto os digo, que no 
ser dejada aqu piedra sobre piedra que no sea destruida.

 3 Y sentndose l en el monte de las Olivas, se llegaron  el [sus] 
discpulos aparte, diciendo: Dnos cuando sern estas cosas, y qu sea 
[habr] de tu venida, y del fin del siglo.

 4 Y respondiendo Jesus, les dijo: Mirad que nadie os engae.

 5 Porque vendrn muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y  muchos 
engaarn.

 6 Y oireis guerras y rumores de guerras: mirad [que] no os turbeis: porque 
es menester que todo [esto] acontezca: mas aun no es el fin.

 7 Porque se levantar nacion contra nacion, y reino contra reino; y sern 
pestilencias, y hambres, y terremotos por los lugares.

 8 Y todas estas cosas, principio de dolores.

 9 Entonces os entregarn para ser afligidos, y os matarn; y sereis 
aborrecidos de todas naciones, por causa de mi nombre.

 10 Y muchos entonces sern escandalizados; y se entregarn unos  otros, y 
unos  otros se aborrecern.

 11 Y muchos falsos profetas se levantarn, y engaarn  muchos.

 12 Y por haberse multiplicado la maldad, la caridad de muchos se resfriar.

 13 Mas el que perseverare hasta el fin, este ser salvo.

 14 Y ser predicado este evangelio del reino en toda la [tierra] habitable, 
por testimonio  todas las naciones, y entonces vendr el fin.

 15 Por tanto cuando vireis la abominacion del asolamiento, que fu dicha 
por Daniel profeta, que estar en el lugar santo, el que lee, entienda.

 16 Entonces los que [estuvieren] en Juda, huyan  los montes;

 17 y el que sobre la techumbre, no descienda  tomar algo de su casa;

 18 y el que en el campo, no vuelva otra vez  tomar sus ropas.

 19 Mas ay de las preadas, y de las que crian en aquellos dias!

 20 Orad pues que vuestra huida no sea en invierno, ni en dia de fiesta.

 21 Porque habr entonces grande afliccion, cual no fu desde el principio 
del mundo hasta ahora, ni ser.

 22 Y si aquellos dias no fuesen acortados, ninguna carne seria salva: mas 
por causa de los escogidos, aquellos dias sern acortados.

 23 Entonces, si alguno os dijere: H aqu, [est] el Cristo,  all; no 
creais.

 24 Porque se levantarn falsos Cristos, y falsos profetas; y darn seales 
grandes y prodigios, de tal manera que engaarn, si es posible, aun  los 
escogidos.

 25 H aqu, os lo he dicho antes.

 26 As que si os dijeren: H aqu, en el desierto est; no salgais. H aqu, 
en las cmaras; no creais.

 27 Porque como relmpago que sale del oriente, y se muestra hasta el 
occidente, as ser tambien la venida del Hijo del hombre.

 28 Porque donde quiera que estuviere el cuerpo muerto, all se juntarn 
tambien las guilas.

 29 Y luego despues de la afliccion de aquellos dias, el sol se oscurecer; y 
la luna no dar su lumbre; y las estrellas caern del cielo; y las virtudes 
de los cielos sern conmovidas.

 30 Y entonces se mostrar la seal del Hijo del hombre en el cielo, y 
entonces lamentarn todas las tribus de la tierra; y vern al Hijo del hombre 
que vendr sobre las nubes del cielo, con grande poder y gloria.

 31 Y enviar sus ngeles con trompeta y gran voz; y juntarn sus escogidos 
de los cuatro vientos, del un cabo del cielo hasta el otro.

 32 [Del rbol] de la higuera aprended la comparacion: Cuando ya su rama se 
enternece, y las hojas brotan, sabeis que el verano [est] cerca.

 33 As tambien vosotros, cuando vireis todas estas cosas, sabed que est 
cercano,  las puertas.

 34 De cierto os digo, que no pasar esta edad, que todas estas cosas no 
acontezcan.

 35 El cielo y la tierra perecern, mas mis palabras no perecern.

 36 Mas del dia  hora, nadie [lo] sabe, ni aun los ngeles de los cielos, 
sino mi Padre solo.

 37 Mas como los dias de No, as ser la venida del Hijo del hombre.

 38 Porque como eran en los dias del diluvio comiendo y bebiendo, tomando 
mujeres [los maridos,] y dndolas [los padres,] hasta el dia que No entr en 
el arca,

 39 y no conocieron hasta que vino el diluvio, y llev  todos: as ser 
tambien la venida del Hijo del hombre.

 40 Entonces estarn dos en el campo: uno ser tomado, y otro ser dejado:

 41 dos [mujeres] moliendo  un molinillo; la una ser tomada, y la otra ser 
dejada.

 42 Velad pues, porque no sabeis  que hora ha de venir vuestro Seor.

 43 Esto empero sabed, que si el padre de la familia supiese  cual vela el 
ladron habia de venir, velaria, y no dejaria minar su casa.

 44 Por tanto tambien vosotros estad apercibidos: porque el Hijo del Hombre 
ha de venir  la hora que no pensais.

 45 Quin pues es el siervo fiel y prudente, al cual el Seor puso sobre su 
familia, para que d alimento al tiempo?

 46 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando su Seor viniere, le hallare 
haciendo as.

 47 De cierto os digo [que] sobre todos sus bienes le pondr.

 48 Y si aquel siervo malo dijere en su corazon: Mi Seor se tarda de venir;

 49 y comenzare  herir sus compaeros, y aun  comer y beber con los 
borrachos:

 50 vendr el Seor de aquel siervo el dia que [l] no espera, y  la hora 
que [l] no sabe,

 51 y le apartar, y pondr su parte con los hipcritas: all ser el lloro, 
y el crujir de dientes.



CAPITULO 25

 1 ENTONCES el reino de los cielos ser semejante  diez vrgenes, que 
tomando sus lmparas, salieron  recibir al esposo.

 2 Y las cinco de ellas eran prudentes, y las cinco locas.

 3 Las que [eran] locas, tomando sus lmparas, no tomaron aceite consigo.

 4 Mas las prudentes tomaron aceite en sus vasos, juntamente con sus 
lmparas.

 5 Y tardndose el esposo, cabecearon todas, y se durmieron.

 6 Y  la media noche fu oido un clamor, que decia: H aqu, el esposo 
viene, salid  recibirle.

 7 Entonces todas aquellas vrgenes se levantaron, y aderezaron sus lmparas.

 8 Y las locas dijeron  las prudentes: Dadnos de vuestro aceite, porque 
nuestras lmparas se apagan.

 9 Mas las prudentes respondieron: diciendo: Porque no nos falte  nosotras y 
 vosotras, id antes  los que venden, y comprad para vosotras.

 10 E idas ellas  comprar, vino el esposo; y las que estaban apercibidas, 
entraron con l  las bodas; y se cerr la puerta.

 11 Y despues vinieron tambien las otras vrgenes, diciendo: Seor, seor, 
brenos.

 12 Mas respondiendo l, dijo: De cierto os digo, [que] no os conozco.

 13 Velad pues, porque no sabeis el dia ni la hora, en la cual el Hijo del 
hombre ha de venir.

 14 Porque [el reino de los cielos es] como un hombre que partindose lejos, 
llam  sus siervos, y les entreg sus bienes.

 15 Y  este di cinco talentos, y al otro dos, y al otro uno,  cada uno 
conforme  su facultad, y se parti luego lejos.

 16 Y partido l, el que habia recibido cinco talentos, granje con ellos,  
hizo otros cinco talentos.

 17 Semejantemente tambien el que haba recibido dos, gan tambien l otros 
dos.

 18 Mas el que habia recibido uno, fu, y lo enterr en la tierra, y escondi 
el dinero de su seor.

 19 Y despues de mucho tiempo vino el seor de aquellos siervos,  hizo 
cuentas con ellos.

 20 Y llegando el que habia recibido cinco talentos, trajo otros cinco 
talentos, diciendo: Seor, cinco talentos me entregaste; h aqu, otros cinco 
talentos he ganado con ellos.

 21 Y su seor le dijo: Bien [est,] buen siervo y fiel: sobre poco has sido 
fiel, sobre mucho te pondr: entra en el gozo de tu seor.

 22 Y llegando tambien el que habia recibido dos talentos, dijo: Seor, dos 
talentos me entregaste; h aqu, otros dos talentos he ganado sobre ellos.

 23 Su seor le dijo: Bien [est,] buen siervo y fiel: sobre poco has sido 
fiel, sobre mucho te pondr: entra en el gozo de tu seor.

 24 Y llegando tambien el que habia recibido un talento, dijo: seor, yo te 
conocia que eres hombre duro, que siegas donde no sembraste, y coges donde no 
derramaste:

 25 por tanto tuve miedo, y fu, y escond tu talento en la tierra: h aqu, 
tienes lo que es tuyo.

 26 Y respondiendo su seor, le dijo: Mal siervo y negligente, sabias que 
siego donde no sembr, y [que] cojo donde no derram:

 27 por tanto te convenia dar mi dinero  los banqueros, y viniendo yo, 
recibiera lo que es mio con usura:

 28 quitadle pues el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.

 29 Porque  cualquiera que tuviere le ser dada, y tendr mas; y al que no 
tuviere, aun lo que tiene le ser quitado.

 30 Y al siervo intil echadle en las tinieblas de  fuera: all ser el 
llorar, y el crujir de dientes.

 31 Y CUANDO el Hijo del hombre vendr en su gloria, y todos los santos 
ngeles con l, entonces se sentar sobre el trono de su gloria.

 32 y sern juntados delante de l todas las gentes, y los apartar los unos 
de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos;

 33 y pondr las ovejas  su derecha, y los cabritos  la izquierda.

 34 Entonces el Rey dir  los que [estarn]  su derecha: Venid, benditos de 
mi Padre, poseed el reino aparejado para vosotros desde la fundacion del 
mundo:

 35 porque tuve hambre, y me disteis de comer: tuve sed, y me disteis de 
beber: fu huesped, y me recogisteis:

 36 desnudo, y me cubristeis: enfermo, y me visitasteis: estuve en la crcel, 
y venisteis  m.

 37 Entonces los justos le respondern, diciendo: Seor, cundo te vimos 
hambriento, y te sustentamos?  sediento, y te dimos de beber'?

 38 y cundo te vimos husped, y te recogimos?  desnudo, y te cubrimos?

 39  cundo te vimos enfermo,  en la crcel, y venimos  t?

 40 Y respondiendo el Rey, les dir: De cierto os digo, que en cuanto [lo] 
hicisteis  uno de estos mis hermanos pequeitos,  m [lo] hicisteis.

 41 Entonces dir tambien  los que [estarn]  la izquierda: Idos de m, 
malditos, al fuego eterno, que est aparejado para el diablo y sus ngeles:

 42 porque tuve hambre, y no me disteis de comer: tuve sed, y no me disteis 
de beber:

 43 fu husped, y no me recogisteis: desnudo, y no me cubristeis: enfermo, y 
en la crcel [estuve,] y no me visitasteis.

 44 Entonces tambien ellos le respondern, diciendo: Seor, cundo te vimos 
hambriento,  sediento,  husped,  desnudo,  enfermo,  en la crcel, y no 
te servimos?

 45 Entonces les responder, diciendo: De cierto os digo, [que] en cuanto no 
[lo] hicisteis  uno de estos pequeitos, ni  m [lo] hicisteis.

 46 E irn estos al tormento eterno, y los justos  la vida eterna.



CAPITULO 26

 1 Y ACONTECI que como hubo acabado Jesus todas estas palabras, dijo  sus 
discpulos:

 2 Sabeis que dentro de dos dias se hace la pascua, y el Hijo del hombre es 
entregado para ser crucificado.

 3 Entonces los prncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos 
del pueblo se juntaron al patio del pontfice, el cual se llamaba Caifs.

 4 Y tuvieron consejo para prender por engao  Jesus, y matar[le.]

 5 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto en el 
pueblo.

 6 Y estando Jesus en Bethania, en casa de Simon el leproso,

 7 vino  l una mujer, con un [vaso de] alabastro de ungento de gran 
precio, y lo derram sobre la cabeza de l, estando sentado  la mesa:

 8 lo cual viendo sus discpulos, se enojaron, diciendo: Por qu se pierde 
esto?

 9 porque este ungento se podia vender por gran precio, y darse  los 
pobres.

 10 Y entendindolo Jesus, les dijo: Por qu dais pena  [esta] mujer? que 
me ha hecho buena obra:

 11 porque siempre tendreis pobres con vosotros: mas  m no siempre me 
tendreis:

 12 porque echando este ungento sobre mi cuerpo, para sepultarme [lo] ha 
hecho:

 13 de cierto os digo, [que] donde quiera que este evangelio fuere predicado 
en todo el mundo, tambien ser dicho para memoria de ella lo que esta ha 
hecho.

 14 Entonces uno de los doce, que se llamaba Judas Iscariote, fu  los 
prncipes de los sacerdotes,

 15 y les dijo: Qu me quereis dar, y yo os le entregar? Y ellos le 
sealaron treinta [piezas] de plata.

 16 Y desde entonces buscaba oportunidad para entregarle.

 17 Y EL primer [dia de la fiesta] de los [panes] sin levadura, vinieron los 
discpulos  Jesus, dicindole: Dnde quieres que te aderecemos para comer 
[el cordero de] la pascua?

 18 Y l dijo: Id  la ciudad  uno, y decidle: El Maestro dice: Mi tiempo 
est cerca: en tu casa har la pascua con mis discpulos.

 19 Y los discpulos hicieron como Jesus les mando, y aderezaron la pascua.

 20 Y como fu la tarde del dia, se sent  la mesa con los doce.

 21 Y comiendo ellos, dijo: De cierto os digo, que uno de vosotros me ha de 
entregar.

 22 Y [ellos] entristecidos en gran manera, comenz cada uno de ellos  
decirle: Soy yo, Seor?

 23 Entonces l respondiendo, dijo: El que mete la mano conmigo en el plato, 
este me ha de entregar.

 24 A la verdad el Hijo del hombre va, como est escrito de l: mas ay de 
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera al tal 
hombre no haber nacido.

 25 Entonces respondiendo Judas, que le entregaba, dijo: Soy yo quiz, 
Maestro? Dcele: T [lo] has dicho.

 26 Y comiendo ellos, tom Jesus el pan, y habiendo dada gracias [lo] parti, 
y di  sus discpulos, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo.

 27 Y tomando el vaso, y hechas gracias, diles, diciendo: Bebed de l todos:

 28 porque esto es mi sangre del Nuevo Testamento, la cual es derramada por 
muchos para remision de los pecados:

 29 y os digo, [que] desde ahora no beber mas de este fruto de la vid, hasta 
aquel dia, cuando lo tengo de beber nuevo con vosotros en el reino de mi 
Padre. 

 30 Y cuando hubieron dicho el himno, salieron al monte de las Olivas.

 31 Entonces Jesus les dice: Todos vosotros sereis escandalizados en m esta 
noche: porque escrito est: Herir al pastor, y las ovejas de la manada sern 
derramadas.

 32 Mas despues que haya resucitado, os esperar en Galila.

 33 Y respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos sean escandalizados en t, yo 
nunca ser escandalizado.

 34 Jesus le dice: De cierto te digo, que esta noche, antes que el gallo 
cante, me negars tres veces.

 35 Dcele Pedro: Aunque me sea menester morir contigo, no te negar. Y todos 
los discpulos dijeron lo mismo.

 36 ENTONCES lleg Jesus con ellos  la aldea, que se llama Gethseman, y 
dice  sus discpulos: Sentos aqu, hasta que vaya all, y ore.

 37 Y tomando  Pedro, y  los dos hijos de Zebedo, comenz  entristecerse, 
y  angustiarse en gran manera.

 38 Entonces Jesus les dice: Mi alma est muy triste hasta la muerte: quedos 
aqu, y velad conmigo.

 39 Y yndose un poco mas adelante, se postr sobre su rostro, orando, y 
diciendo: Padre mio, si es posible, pase de m este vaso: empero no como yo 
quiero, mas como t.

 40 Y vino  sus discpulos, y los hall durmiendo, y dijo  Pedro: No 
habeis podido velar conmigo una hora?

 41 velad y orad, para que no entreis en tentacion: el espritu  la verdad 
est presto, mas la carne enferma.

 42 Otra vez, fu segunda vez, y or, diciendo: Padre mio, si no puede este 
vaso pasar de m sin que [yo] lo beba, hgase tu voluntad.

 43 Y vino, y los hall otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos eran 
agravados.

 44 Y dejndolos, fu otra vez, y or tercera vez, diciendo las mismas 
palabras.

 45 Entonces vino  sus discpulos, y les dice: Dormid ya, y descansad: h 
aqu, ha llegado la hora, y el Hijo del hombre es entregado en manos de 
pecadores:

 46 levantos, vamos: h aqu, ha llegado el que me ha entregado.

 47 Y hablando aun l, h aqu, Judas, uno de los doce, vino, y con l mucha 
compaa, con espadas y bastones, de parte de los prncipes de los 
sacerdotes, y de los ancianos del pueblo.

 48 Y el que le entregaba les habia dado seal, diciendo: Al que yo besare, 
aquel es: prendedle.

 49 Y luego que lleg  Jesus, dijo: Tengas gozo, Maestro. Y le bes.

 50 Y Jesus le dijo: Amigo,  qu vienes? Entonces llegaron, y echaron mano 
 Jesus, y le prendieron.

 51 Y h aqu, uno de los que [estaban] con Jesus, extendiendo la mano, sac 
su cuchillo,  hiriendo  un siervo del pontfice, le quit una oreja.

 52 Entonces Jesus le dice: Vuelve tu cuchillo  su lugar: porque todos los 
que tomaren cuchillo,  cuchillo morirn:

 53  piensas que no puedo ahora orar  mi Padre, y l me daria mas de doce 
legiones de ngeles?

 54 cmo pues se cumplirian las Escrituras, [de] que as conviene que sea 
hecho?

 56 En aquella hora dijo Jesus  las compaas: Como  ladron habeis salido 
con espadas y con bastones  prenderme: cada dia me sentaba con vosotros 
enseando en el templo, y no me prendisteis.

 56 Mas todo esto se hace, para que se cumplan las Escrituras de los 
profetas. Entonces todos los discpulos huyeron, dejndole.

 57 Y ELLOS, prendido Jesus, le trajeron  Caifs sumo pontfice, donde los 
escribas y los ancianos  estaban juntos.

 58 Mas Pedro le seguia de lejos hasta el patio del sumo pontfice; y entrado 
dentro, se estaba sentado con los criados, para ver el fin.

 59 Y los prncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y todo el concilio 
buscaban [algun] falso testimonio contra Jesus, para entregarle  la muerte,

 60 y no hallaban: aunque muchos testigos falsos se llegaban, no [lo] 
hallaron. Mas  la postre vinieron dos testigos falsos,

 61 que dijeron: Este dijo: Puedo derribar el templo de Dios, y reedificarle 
en tres dias.

 62 Y levantndose el sumo pontfice, le dijo: No respondes nada? qu 
testifican estos contra t?

 63 Mas Jesus callaba. Y respondiendo el sumo pontfice, le dijo: Te conjuro 
por el Dios viviente, que nos digas, Si eres t el Cristo, Hijo de Dios.

 64 Jesus le dice: T [lo] has dicho: y aun os digo, que desde ahora habeis 
de ver al Hijo del hombre asentado  la diestra de la potencia [de Dios,] y 
que viene en las nubes del cielo.

 65 Entonces el sumo pontfice rasg sus vestidos, diciendo: Blasfemado ha: 
qu mas necesidad tenemos de testigos? h aqu, ahora habeis oido su 
blasfemia:

 66 qu os parece? Y respondiendo ellos dijeron: Culpado es de muerte.

 67 Entonces le escupieron en su rostro, y le dieron de bofetadas, y otros le 
herian con mojicones,

 68 diciendo: Profetzanos, oh Cristo, quin es el que te ha herido.

 69 Y Pedro estaba sentado fuera en el patio; y se lleg  l una criada, 
diciendo: Y t con Jesus el Galilo estabas.

 70 Mas l neg delante de todos, diciendo: No s lo que dices.

 71 Y saliendo  la puerta, le vi otra, y dijo  los que estaban all: 
Tambien este estaba con Jesus Nazareno.

 72 Y neg otra vez con juramento, [diciendo:] No conozco  [ese] hombre.

 73 Y desde  un poco llegaron los que servian, y dijeron  Pedro: 
Verdaderamente tambien t eres de ellos: porque aun tu habla te hace 
manifiesto.

 74 Entonces comenz  anatematizarse, y  jurar, [diciendo:] No conozco  
[ese] hombre. Y el gallo cant luego.

 75 Y se acord Pedro de las palabras de Jesus, que le dijo: Antes que cante 
el gallo, me negars tres veces. Y salindose fuera, llor amargamente.



CAPITULO 27

 1 Y VENIDA la maana, entraron en consejo todos los prncipes de los 
sacerdotes, y los ancianos del pueblo, contra Jesus, para entregarle  
muerte.

 2 Y le trajeron atado, y le entregaron  Poncio Pilato presidente.

 3 ENTONCES Judas, el que le habia entregado, viendo que era condenado, 
volvi arrepentido las treinta [piezas] de plata  los prncipes de los 
sacerdotes, y  los ancianos,

 4 diciendo: [Yo] he pecado entregando la sangre inocente. Mas ellos dijeron: 
Qu [se nos da]  nosotros? viraslo t.

 5 Y arrojando las [piezas] de plata al templo, se parti, y fu, y se 
ahorc.

 6 Y los prncipes de los sacerdotes, tomando [las piezas] de plata, dijeron: 
No es lcito echarlas en el arca de la limosna, porque es precio de sangre.

 7 Mas habido consejo, compraron de ellas el campo del Ollero, por sepultura 
para los extranjeros.

 8 Por lo cual fu llamado aquel campo: Hacldama, [Campo de sangre,] hasta 
el dia de hoy.

 9 Entonces se cumpli lo que fu dicho por el profeta Jeremas, que dijo: Y 
tomaron las treinta [piezas] de plata, precio del apreciado, que fu 
apreciado por los hijos de Israel:

 10 y las dieron para comprar el campo del Ollero, como me orden el Seor.

 11 Y JESUS estuvo delante del presidente, y el presidente le pregunt, 
diciendo: Eres t el rey de los Judos? Y Jesus le dijo: Tu [lo] dices.

 12 Y siendo acusado por los prncipes de los sacerdotes, y por los ancianos, 
nada respondi.

 13 Pilato entonces le dice: No oyes cuntas cosas testifican contra t?

 14 Y no le respondi ni una palabra, de tal manera que el presidente se 
maravillaba mucho.

 15 Y en el dia de la fiesta acostumbraba el presidente soltar al pueblo un 
preso cual quisiesen.

 16 Y tenian entonces un preso famoso, que se llamaba Barrabs.

 17 Y juntas ellos, les dijo Pilato: Cul quereis que os suelte?  
Barrabs,   Jesus, que se llama el Cristo?

 18 Porque sabia que por envidia le habian entregado.

 19 Y estando l sentado en el tribunal, su mujer envi  l, diciendo: No 
tengas que ver con aquel justo: porque hoy he padecido muchas cosas en sueos 
por causa de l.

 20 Mas los prncipes de los sacerdotes, y los ancianos, persuadieron al 
pueblo, que pidiese  Barrabs, y  Jesus matase.

 21 Y respondiendo el presidente, les dijo: Cul de los dos quereis que os 
suelte? Y ellos dijeron: A Barrabs.

 22 Pilato les dijo: Qu pues har de Jesus que se llama el Cristo? Dcenle 
todos: Sea crucificado.

 23 Y el presidente [les] dijo: Pues qu mal ha hecho? Mas ellos gritaban 
mas, diciendo: Sea crucificado.

 24 Y viendo Pilato que nada aprovechaba, antes se hacia mas alboroto, 
tomando agua lav sus manos delante del pueblo, diciendo: Inocente soy yo de 
la sangre de este justo: vdlo vosotros.

 25 Y respondiendo todo el pueblo, dijo: Su sangre [sea] sobre nosotros, y 
sobre nuestros hijos.

 26 Entonces les solt  Barrabs; y habiendo azotado  Jesus, le entreg 
para ser crucificado.

 27 ENTONCES los soldados del presidente tomando  Jesus  la audiencia, 
juntaron  l toda la cuadrilla.

 28 Y desnudndole, cercronle de un manto de grana.

 29 Y pusieron sobre su cabeza una corona tejida de espinas, y una caa en su 
mano derecha:  hincando la rodilla delante de l, burlaban de l diciendo: 
Tengas gozo, rey de los Judos.

 30 Y escupiendo en l, tomaron la caa, y le herian en la cabeza.

 31 Y despues que le hubieron escarnecido, le desnudaron el manto, y le 
vistieron de sus vestidos, y le llevaron para crucificarle.

 32 Y saliendo, hallaron  un Cireno que se llamaba Simon:  este cargaron 
para que llevase su cruz.

 33 Y como llegaron al lugar que se llama Glgotha, que es dicho, el lugar de 
la Calavera,

 34 le dieron  beber vinagre mezclado con hiel; y gustando, no quiso 
beberlo.

 35 Y despues que le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando 
suertes: para que se cumpliese lo que fu dicho por el profeta: Se 
repartieron mis vestidos, y sobre mi ropa echaron suertes.

 36 Y le guardaban, sentados all.

 37 Y pusieron sobre su cabeza su causa escrita: ESTE ES JESUS, EL REY DE LOS 
JUDOS.

 38 Entonces crucificaron con l dos ladrones: uno  la derecha, y otro  la 
izquierda.

 39 Y los que pasaban, le decian injurias, meneando sus cabezas,

 40 y diciendo: T, el que derribas el templo [de Dios,] y en tres dias [le] 
reedificas, slvate  t mismo: si eres Hijo de Dios, desciende de la cruz.

 41 De esta manera tambien los prncipes de los sacerdotes escarneciendo, con 
los escribas, y los Farisos, y los ancianos, decian:

 42 A otros salv,  s no se puede salvar: si es el rey de Israel, descienda 
ahora de la cruz, y creeremos en el:

 43 confia en Dios: lbrele ahora, si le quiere: porque ha dicho: Soy Hijo de 
Dios.

 44 Lo mismo tambien le zaherian los ladrones que estaban crucificados con 
l.

 45 Y desde la hora de las seis fueron tinieblas sobre toda la tierra, hasta 
la hora de las nueve.

 46 Y cerca de la hora de las nueve Jesus exclam con grande voz, diciendo: 
Eli, Eli, lamma sabachthani? esto es: Dios mio, Dios mio, por qu me has 
desamparado?

 47 Y algunos de los que estaban all, oyndole, decian: A Elas llama este.

 48 Y luego corriendo uno de ellos tom una esponja, y la llen de vinagre, y 
ponindola en una caa, le daba para que bebiese.

 49 Y los otros decian: Deja, veamos si vendr Elas  librarle.

 50 Mas Jesus habiendo otra vez exclamado con grande voz, di el espritu.

 51 Y h aqu, el velo del templo se rasg en dos, de alto  bajo; y la 
tierra se movi; y las piedras se hendieron;

 52 y los sepulcros se abrieron, y muchos cuerpos de santos, que habia 
dormido, se levantaron.

 53 Y salidos de los sepulcros, despues de su resurreccion, vinieron  la 
santa ciudad, y aparecieron  muchos.

 54 Y el centurion, y los que estaban con l guardando  Jesus, visto el 
terremoto, y las cosas que habian sido hechas, temieron en gran manera, 
diciendo: Verdaderamente Hijo de Dios era este.

 55 Y estaban all muchas mujeres mirando de lejos, las cuales habian seguido 
de Galila  Jesus, sirvindole:

 56 entre las cuales era Mara Magdalena, y Mara de Jacobo, y la madre de 
Joses, y la madre de los hijos de Zebedo.

 57 Y COMO fu la tarde del dia, vino un hombre rico de Arimatha, llamado 
Joseph, el cual tambien habia sido discpulo de Jesus.

 58 Este lleg  Pilato, y pidi el cuerpo de Jesus. Entonces Pilato mand 
que el cuerpo se [le] diese.

 59 Y tomando Joseph el cuerpo, le envolvi en una sbana limpia,

 60 y le puso en un sepulcro suyo nuevo, que habia labrado en pea; y 
revuelta una grande piedra  la puerta del sepulcro, se fu.

 61 Y estaban all Mara Magdalena, y la otra Mara, sentadas delante del 
sepulcro.

 62 Y el siguiente dia, que es despues de la preparacion [de la Pascua,] se 
juntaron los prncipes de los sacerdotes y los Farisos  Pilato,

 63 diciendo: Seor, nos acordamos que aquel engaador dijo, viviendo aun: 
Despues de tres dias resucitar.

 64 Manda, pues, fortificar el sepulcro hasta el dia tercero: porque no 
vengan sus discpulos de noche, y le hurten, y digan al pueblo: Resucit de 
los muertos: y ser el postrer error peor que el primero.

 65 Pilato les dice: La guardia teneis: id, fortificad como entendeis.

 66 Y yendo ellos, fortificaron el sepulcro con la guardia, sellando la 
piedra.



CAPITULO 28

 1 Y LA vspera de los sbados, que amanece para el primero de los sbados, 
vino Mara Magdalena, y la otra Mara,  ver el sepulcro.

 2 Y h aqu, fu hecho un gran terremoto: porque el ngel del Seor 
descendiendo del cielo y llegando, habia revuelto la piedra de la puerta [del 
sepulcro,] y estaba sentado sobre ella.

 3 Y su aspecto era como un relmpago; y su vestido blanco como la nieve.

 4 Y del miedo de l los guardas fueron asombrados, y fueron vuelto como 
muertos.

 5 Y respondiendo el ngel, dijo  las mujeres: No temais vosotras: porque yo 
s que buscais  Jesus, [el que fu] crucificado:

 6 no est aqu, porque ha resucitado, como dijo: venid, ved el lugar donde 
fu puesto el Seor;

 7 y presto id, decid  sus discpulos, que ha resucitado de los muertos; y 
h aqu, os espera en Galila: all le vereis: h aqu, os [lo] he dicho.

 8 Entonces [ellas] saliendo del sepulcro con temor y gran gozo, fueron 
corriendo  dar las nuevas  sus discpulos. Y yendo  dar las nuevas  sus 
discpulos,

 9 h aqu, Jesus les sale al encuentro, diciendo: Tengais gozo. Y ellas se 
llegaron, y abrazaron sus pis, y le adoraron.

 10 Entonces Jesus les dice: No temais: id, dad las nuevas  mis hermanos, 
para que vayan  Galila; y all me vern.

 11 Y yendo ellas, h aqu, unos de la guardia vinieron  la ciudad, y dieron 
aviso  los prncipes de los sacerdotes de todas las cosas que habian 
acontecido.

 12 Y juntados con los ancianos, habido consejo, dieron mucho dinero  los 
soldados,

 13 diciendo: Decid: Sus discpulos vinieron de noche, y le hurtaron, 
durmiendo nosotros:

 14 y si esto fuere oido del presidente, nosotros le persuadiremos, y os 
haremos seguros.

 15 Y ellos, tomado el dinero, hicieron como estaban instruidos: y este dicho 
fu divulgado entre los Judos hasta el dia de hoy.

 16 Mas los once discpulos se fueron  Galila, al monte, donde Jesus les 
habia ordenado.

 17 Y como le vieron, le adoraron: mas algunos dudaban.

 18 Y llegando Jesus, les habl, diciendo: Toda potestad me es dada en el 
cielo y en la tierra:

 19 por tanto id, ensead  todas las gentes, bautizndolos en nombre del 
Padre, y del Hijo, y del Espritu Santo:

 20 ensendoles que guarden todas las cosas que os he mandado: y h aqu, yo 
estoy con vosotros todos los dias, hasta el fin del siglo. Amen.



EL

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEOR JESU CRISTO

SEGUN

S. MARCOS.



CAPITULO 1

 1 PRINCIPIO del Evangelio de Jesu Cristo, Hijo de Dios.

 2 Como est escrito en los profetas: H aqu, yo envio  mi ngel delante de 
tu faz, que apareje tu camino delante de t.

 3 Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Seor:  enderezad 
sus veredas.

 4 Bautizaba Juan en el desierto, y predicaba el bautismo de penitencia* para 
remision de pecados.   {* De enmienda,  de arrepentimiento, de conversion.}

 5 Y salia  l toda la provincia de Juda, y los de Jerusalem; y eran todos 
bautizados de l en el rio del Jordn, confesando sus pecados.

 6 Y Juan andaba vestido de pelos de camello, y de [una] cinta de cuero al 
rededor de sus lomos; y comia langostas, y miel monts.

 7 Y predicaba, diciendo: Viene tras m el que es mas fuerte que yo, al cual 
no soy digno de desatar encorvado la correa de sus zapatos:

 8 yo  la verdad os he bautizado con agua: mas l os bautizar con Espritu 
Santo.

 9 Y ACONTECI en aquellos dias, [que] Jesus vino de Nazaret de Galilea, y 
fu bautizado de Juan en el Jordn.

 10 Y luego, subiendo del agua, vi abrirse los cielos, y al Espritu, como 
paloma, que descendia sobre l.

 11 Y fu [una] voz de los cielos, [que decia:] T eres mi Hijo amado: en t 
tomo contentamiento.

 12 Y luego el Espritu [Santo] le impele al desierto.

 13 Y estuvo all en el desierto cuarenta dias; y era tentado de Satans: y 
estaba con las fieras; y los ngeles le servian.

 14 MAS despues que Juan fu entregado, Jesus vino  Galila, predicando el 
evangelio del reino de Dios,

 15 y diciendo: El tiempo es cumplido; y el reino de Dios est cerca: 
enmendos, y creed al Evangelio.

 16 Y pasando junta  la mar de Galila, vi  Simon, y  Andres su hermano, 
que echaban la red en la mar, porque eran pescadores.

 17 Y les dijo Jesus: Venid en pos de m, y har que seais pescadores de 
hombres.

 18 Y luego, dejadas sus redes, le siguieron.

 19 Y pasando de all un poco mas adelante, vi  Jacobo, [hijo] de Zebedo, 
y  Juan su hermano, tambien ellos en el navo, que aderezaban las redes.

 20 Y luego los llam; y dejando  su padre Zebedo en el navo con los 
jornaleros, fueron en pos de l.

 21 Y ENTRAN en Capharnaum: y luego los sbados entrando en la sinagoga 
enseaba.

 22 Y se espantaban de su doctrina; porque los enseaba como quien tiene 
potestad, y no como los escribas.

 23 Y habia en la sinagoga de ellos un hombre con espritu inmundo, el cual 
di voces,

 24 diciendo: Ah! qu tienes con nosotros, Jesus Nazareno? has venido  
destruirnos? s quien eres, el Santo de Dios.

 25 Y rile Jesus, diciendo: Enmudece, y sal de l.

 26 Y hacindole pedazos el espritu inmundo, y clamando  gran voz, sali de 
l.

 27 Y todos se maravillaron, de tal manera que inquirian entre s, diciendo: 
Qu es esto? qu nueva doctrina es esta, que con potestad aun  los 
espritus inmundos manda, y le obedecen?

 28 Y luego vino su fama por toda la provincia al rededor de Galila.

 29 Y luego salidos de la sinagoga, vinieron  casa de Simon y de Andres, con 
Jacobo y Juan.

 30 Y la suegra de Simon estaba acostada con calentura; y le dijeron luego de 
ella.

 31 Entonces llegando [l,] la tom de su mano, y la levant; y luego la dej 
la calentura, y les servia.

 32 Y cuando fu la tarde, como el sol se puso, traian  l todos los que 
tenian mal, y endemoniados.

 33 Y toda la ciudad se junt  la puerta.

 34 Y san  muchos que estaban enfermos de diversas enfermedades; y ech 
fuera muchos demonios; y no dejaba decir  los demonios que le conocian.

 35 Y levantndose muy de maana, aun muy de noche, salio, y se fu  un 
lugar desierto, y all oraba.

 36 Y le sigui Simon, y los que estaban con l.

 37 Y hallndole, le dicen: Todos te buscan.

 38 Y les dice: Vamos  los lugares vecinos, para que predique tambien all: 
porque para esto he salido.

 39 Y predicaba en las sinagogas de ellos en toda Galila, y echaba fuera los 
demonios.

 40 Y UN leproso vino  l, rogndole;  hincada la rodilla, le dice: Si 
quieres, puedes limpiarme.

 41 Y Jesus teniendo misericordia de l, extendi su mano, y le toc, y le 
dice: Quiero: s limpio.

 42 Y habiendo l dicho esto, luego la lepra se fu de l, y fu limpio.

 43 Y le defendi, y luego le ech,

 44 y le dice: Mira [que] no digas  nadie nada: sino v, mustrate al 
sacerdote, y ofrece por tu limpieza lo que Moiss mand para que les conste.

 45 Y l salido, comenz  predicar muchas cosas, y  divulgar el negocio, 
que ya Jesus no podia entrar manifiestamente en la ciudad: mas estaba fuera 
en los lugares desiertos, y venian  l de todas partes.



CAPITULO 2

 1 Y ENTR otra vez en Capharnaum despues de [algunos] dias; y se oy que 
estaba en casa.

 2 Y luego se juntaron  l muchos, que ya no cabian ni aun  la puerta; y 
les hablaba la palabra.

 3 Entonces vinieron  l [unos] trayendo un paraltico, que era traido de 
cuatro.

 4 Y como no podian llegar  l  causa de la compaa, descubrieron la 
techumbre donde estaba, y horadando bajan el lecho en que el paraltico 
estaba echado.

 5 Y viendo Jesus la f de ellos, dice al paraltico: Hijo, tus pecados te 
son perdonados.

 6 Y estaban all sentados algunos de los escribas, los cuales pensando en 
sus corazones,

 7 decian: Por qu habla este blasfemias? quin puede perdonar pecados, 
sino solo Dios?

 8 Y conociendo luego Jesus en su espritu que pensaban esto dentro de s, 
les dijo: Por qu pensais estas cosas en vuestros corazones?

 9 cul es mas fcil: Decir al paraltico: Tus pecados te son perdonados;  
decirle: Levntate, y toma tu lecho, y anda?

 10 Pues porque sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de 
perdonar los pecados, (dice al paraltico):

 11 A t digo: Levntate, y toma tu lecho, y vte  tu casa.

 12 Entonces [l] se levant luego; y tomando su lecho, se sali delante de 
todos, de manera que todos se espantaron, y glorificaron  Dios, diciendo: 
Nunca tal hemos visto.

 13 Y VOLVI  salir  la mar, y toda la compaa venia  el, y los enseaba.

 14 Y pasando vi  Lev, [hijo] de Alfo, sentado al banco [de los pblicos 
tributos,] y le dice: Sgueme. Y levantndose, le sigui.

 15 Y aconteci, que estando Jesus  la mesa en casa de l, muchos publicanos 
y pecadores estaban tambien  la mesa juntamente con Jesus, y con sus 
discpulos: porque habia muchos, y le haban seguido.

 16 Y los escribas, y los Farisos, vindole comer con los publicanos, y con 
los pecadores, dijeron  sus discpulos: Qu es esto, que [vuestro Maestro] 
come y bebe con los publicanos, y con los pecadores?

 17 Y oyndo[lo] Jesus, les dice: los sanos no tienen necesidad de mdico, 
mas los que tienen mal: no he venido  llamar  los justos, mas los pecadores 
 penitencia.*   {* A enmienda de la vida.}

 18 Y los discpulos de Juan, y de los Farisos ayunaban; y vienen, y le 
dicen: Por qu los discpulos de Juan, y [los] de los Farisos ayunan; y tus 
discpulos no ayunan?

 19 Y Jesus les dice: No pueden ayunar los que son de bodas, cuando el esposo 
est con ellos: entre tanto que tienen consigo el esposo no pueden ayunar.

 20 Mas vendrn dias, cuando el esposo ser quitado de ellos; y entonces en 
aquellos dias ayunarn.

 21 Nadie echa remiendo de pao recio en vestido viejo; de otra manera el 
mismo remiendo nuevo tira del viejo, y se hace peor la rotura.

 22 Ni nadie echa vino nuevo en odres viejos; de otra manera el vino nuevo 
rompe los odres, y se derrama el vino, y los odres se pierden: mas el vino 
nuevo en odres nuevos se ha de echar.

 23 Y ACONTECI, que pasando l [otra vez] por los sembrados en sbado, sus 
discpulos andando comenzaron  arrancar espigas.

 24 Entonces los Farisos le dijeron: H aqu, por qu hacen [tus 
discpulos] en sbado lo que no es lcito?

 25 Y l les dijo: Nunca leisteis qu hizo David cuando tuvo necesidad, y 
tuvo hambre, l y los que [estaban] con l?

 26 cmo entr en la casa de Dios, siendo Abiathr sumo Pontfice, y comi 
los panes de la proposicion, de los cuales no es lcito comer, sino  los 
sacerdotes, y aun di  los que estaban consigo?

 27 Djoles tambien: El sbado por causa del hombre es hecho; no el hombre 
por causa del sbado:

 28 as que el Hijo del hombre es Seor aun del sbado.



CAPITULO 3

 1 Y OTRA vez entr en la sinagoga; y habia all un hombre que tenia una mano 
seca.

 2 Y le acechaban, si en sbado le sanaria, para acusarle.

 3 Entonces dijo al hombre que tenia la mano seca: Levntate en medio.

 4 Y les dice: Es lcito hacer bien en sbados,  hacer mal? salvar la 
persona,  matarla? Mas ellos callaban.

 5 Y mirndolos al rededor con enojo, condolecindose de la ceguedad de su 
corazon, dice al hombre: Extiende tu mano. Y la extendi, y su mano fu 
restituida sana como la otra.

 6 Entonces saliendo los Farisos tomaron consejo con los Herodianos contra 
l, para matarle.

 7 MAS Jesus se apart  la mar con sus discpulos; y le sigui gran multitud 
de Galila, y de Juda,

 8 y de Jerusalem, y de Iduma, y de la otra parte del Jordn; y de los que 
[moraban] al rededor de Tyro y de Sidn, grande multitud, oyendo cuan grandes 
cosas hacia, vinieron  l.

 9 Y dijo  sus discpulos que la navecilla le estuviese siempre apercibida, 
por causa de la compaa, porque no le oprimiesen.

 10 Porque habia sanado  muchos, de tal manera que caian sobre l, cuantos 
tenian plagas, por tocarle.

 11 Y los espritus inmundos, en vindole, se postraban delante de l, y 
daban voces, diciendo: T eres el Hijo de Dios.

 12 Mas l les reia mucho que no le manifestasen.

 13 Y SUBI al monte, y llam  si los que l quiso; y vinieron  l.

 14 Y orden  los doce para que estuviesen con l, y para enviarlos  
predicar;

 15 y que tuviesen potestad de sanar enfermedades, y de echar fuera demonios:

 16  Simon, al cual puso por nombre Pedro;

 17 y  Jacobo, hijo de Zebedo, y  Juan hermano de Jacobo, y les puso 
nombre Boanerges, que es, Hijos del trueno;

 18 y  Andres, y  Felipe, y  Bartolom, y  Mato, y  Toms, y  Jacobo, 
[hijo] de Alfo, y  Tado, y  Simon el Chanano,

 19 y  Judas Iscariote, el que le entreg: y vinieron  casa.

 20 Y OTRA vez se junt la compaa, de tal manera que ellos ni aun podian 
comer pan.

 21 Y como le oyeron los suyos, vinieron para prenderle: porque decian: Est 
fuera de s.

 22 Y los escribas que habian venido de Jerusalem, decian que tenia  
Beelzebub, y que por el prncipe de los demonios echaba fuera los demonios.

 23 Y llamndolos, les dijo por parbolas: Cmo puede Satans echar fuera  
Satans?

 24 Y si [algun] reino contra si mismo fuere dividido, no puede permanecer el 
tal reino.

 25 Y si [alguna] casa fuere dividida contra s misma, no puede permanecer la 
tal casa.

 26 Y si Satans se levantare contra s mismo, y fuere dividido, no puede 
permanecer: mas tiene fin.

 27 Nadie puede saquear las alhajas del valiente entrando en su casa, si 
antes no prendiere al valiente; y entonces saquear su casa.

 28 De cierto os digo, [que] todos los pecados sern perdonados  los hijos 
de los hombres, y las blasfemias cualesquiera con que blasfemaren:

 29 mas cualquiera que blasfemare contra el Espritu Santo, no tiene perdon 
para siempre: mas est obligado  eterno juicio.

 30 Porque decian: Tiene espritu inmundo.

 31 Vienen pues sus hermanos y su madre, y estando de fuera, enviaron  l 
llamndole.

 32 Y la compaa estaba asentada al rededor de l, y le dijeron: H aqu, tu 
madre y tus hermanos te buscan fuera.

 33 Y l les respondi, diciendo: Quin es mi madre, y mis hermanos?

 34 Y mirando al rededor  los que estaban sentados al rededor de l, dijo: 
H aqu mi madre, y mis hermanos:

 35 porque cualquiera que hiciere la voluntad de Dios, este es mi hermano, y 
mi hermana, y mi madre.



CAPITULO 4

 1 Y OTRA vez comenz  ensear .junto  la mar, y se junt  l gran 
compaa, tanto que entrndose l en un navo, se sent en la mar, y toda la 
compaa estaba en tierra junto  la mar.

 2 Y les enseaba por parbolas muchas cosas, y les decia en su doctrina:

 3 Oid: H aqu, el que sembraba sali  sembrar.

 4 Y aconteci sembrando, que una parte cay junto al camino; y vinieron las 
aves del cielo, y la tragaron.

 5 Y otra parte cay en pedregales donde no tenia mucha tierra; y luego 
sali, porque no tenia la tierra profunda;

 6 mas, salido el sol, se quem; por cuanto no tenia raiz se sec.

 7 Y otra parte cay en espinas; subieron las espinas, y la ahogaron y no di 
fruto.

 8 Y otra parte cay en buena tierra y di fruto, que subi y creci: y llev 
uno  treinta, y otro  sesenta, y otro  ciento.

 9 Entonces les dijo: El que tiene oidos para oir, oiga.

 10 Y cuando estuvo solo le preguntaron, los que estaban con l con los doce, 
de la parbola.

 11 Y les dijo: A vosotros es dado saber el misterio del reino de Dios: mas  
los que estn fuera, por parbolas todas las cosas:

 12 para que viendo, vean y no vean; y oyendo, oigan y no entiendan: porque 
no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

 13 Y les dijo: No sabeis esta parbola? cmo pues entendereis todas las 
parbolas?

 14 El que siembra [es el que] siembra la palabra.

 15 Y estos son los de junto al camino, en los que la palabra es sembrada: 
mas despues que la oyeron, luego viene Satans, y quita la  palabra que fu 
sembrada en sus corazones.

 16 Y asimismo estos son los que son sembrados en pedregales; los que cuando 
han oido la palabra, luego la toman con gozo:

 17 mas no tienen raiz en s, antes son temporales: que en levantndose la 
tribulacion,  la persecucion por causa de la palabra, luego se escandalizan.

 18 Y estos son los que son sembrados entre espinas; los que oyen la palabra:

 19 mas las congojas de este siglo, y el engao de las riquezas, y las 
codicias que hay en las otras cosas, entrando ahogan la palabra, y es hecha 
sin fruto.

 20 Y estos son los que fueron sembrados en buena tierra; los que oyen la 
palabra, y [la] reciben, y hacen fruto, uno  treinta, otro  sesenta, otro  
ciento.

 21 Djoles tambien: Viene el candil para ser puesto debajo del almud,  
debajo de la cama? No [viene] para ser puesto en el candelero?

 22 Porque no hay nada oculto que no haya de ser manifestado; ni secreto, que 
no haya de venir en descubierto.

 23 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

 24 Djoles tambien: Mirad lo que os: con la medida que medis, os medirn 
otros; y ser aadido  vosotros los que os.

 25 Porque al que tiene, le ser dada; y al que no tiene, aun lo que tiene le 
ser quitado.

 26 Decia mas: As es el reino de Dios, como si un hombre eche simiente en la 
tierra;

 27 y duerma y se levante de noche de dia, y la simiente brote y crezca como 
l no sabe.

 28 Porque de suyo fructifica la tierra, primero yerba, luego espiga, luego 
grano lleno en la espiga.

 29 Y cuando el fruto fuere producido, luego se mete la hoz, porque la siega 
es llegada.

 30 Y decia: A qu haremos semejante el reino de Dios?  con qu parbola 
le compararemos?

 31 Como el grano de la mostaza, que cuando es sembrado en tierra es el mas 
pequeo de todas las simientes que hay en la tierra:

 32 mas cuando fuere sembrado sube, y se hace la mayor de todas las 
legumbres; y hace grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo puedan 
hacer nidos debajo de su sombra.

 33 Y con muchas tales parbolas les hablaba la palabra, conforme  lo que 
podian oir.

 34 Y sin parbola no les hablaba: mas  sus discpulos en particular 
declaraba todo.

 35 Y LES dijo aquel dia, cuando fu tarde: Pasemos de la otra parte.

 36 Y enviando la compaa, le tomaron, como estaba en el navo, y habia 
tambien con l otros navichuelos.

 37 Y se levant una grande tempestad de viento, y echaba las ondas en el 
navo, de tal manera que ya se llenaba.

 38 Y l estaba en la popa durmiendo sobre un cabezal; y le despertaron, y le 
dicen: Maestro, no mires que perecemos?

 39 Y levantndose [l,] ri al viento y dijo  la mar: Calla, enmudece. Y 
ces el viento; y fu hecha grande bonanza.

 40 Y  ellos dijo: Por qu sois as temerosos? cmo no teneis f?

 41 Y temieron con gran temor, y decian el uno al otro: Quin es este, que 
aun el viento y la mar le obedecen?



CAPITULO 5

 1 Y VINIERON de la otra parte de la mar  la provincia de los Gadarenos.

 2 Y salido l del navo, luego le sali al encuentro de los sepulcros un 
hombre con un espritu inmundo,

 3 que tenia manida en los sepulcros, y ni aun con cadenas le podia alguien 
atar:

 4 porque muchas veces habia sido atado con grillos y cadenas, mas las 
cadenas habian sido hechas pedazos de l, y los grillos desmenuzados; y nadie 
le podia domar.

 5 Y siempre de dia y de noche andaba dando voces en los montes y en los 
sepulcros,  hirindose  las piedras.

 6 Y como vi  Jesus de lejos, corri, y le ador;

 7 y clamando  gran voz, dijo: Qu tienes conmigo, Jesus, hijo del Dios 
Altsimo? te conjuro [por] Dios que no me atormentes.

 8 Porque le decia: Sal de este hombre, espritu inmundo.

 9 Y le pregunt: Cmo te llamas? Y respondi, diciendo: Legion me llamo: 
porque somos muchos.

 10 Y le rogaba mucho que no le echase fuera de aquella provincia.

 11 Y estaba all cerca de los montes una grande manada de puercos paciendo.

 12 Y le rogaron todos [aquellos] demonios, diciendo: Envanos  los puercos 
para que entremos en ellos.

 13 Y les permiti luego Jesus, y saliendo aquellos espritus inmundos, 
entraron en los puercos; y la manada cay por un despeadero en la mar, los 
cuales eran como dos mil, y se ahogaron en la mar.

 14 Y los que apacentaban los puercos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y 
en los campos. Y salieron para ver que era aquello que habia acontecido.

 15 Y vienen  Jesus, y ven al que habia sido atormentado del demonio, 
sentado, y vestido, y en seso el que habia tenido la legion; y tuvieron 
temor.

 16 Y les contaron los que [lo] habian visto, como habia acontecido al que 
habia tenido el demonio, y de los puercos.

 17 Y comenzaron  rogarle que se fuese de los trminos de ellos.

 18 Y entrando l en el navo, le rogaba el que habia sido fatigado del 
demonio, para estar con l.

 19 Mas Jesus no le permiti, sino le dijo: Vte  tu casa  los tuyos, y 
cuntales cuan grandes cosas el Seor ha hecho contigo, y [como] ha tenido 
misericordia de t.

 20 Y se fu, y comenz  predicar en Decpolis cuan grandes cosas Jesus 
habia hecho con l; y todos se maravillaban.

 21 Y PASANDO otra vez Jesus en un navo de la otra parte, se junt  l gran 
compaa; y estaba junto  la mar,

 22 y vino uno de los prncipes de la sinagoga llamado Jairo; y como le vi, 
se postr  sus pis,

 23 y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija est  la muerte: ven y pondrs las 
manos sobre ella, para que sea salva, y vivir.

 24 Y fu con l, y le seguia gran compaa, y le apretaban.

 25 Y una mujer que estaba con flujo de sangre doce aos hacia,

 26 y habia sufrido mucho de muchos mdicos, y habia gastado todo lo que 
tenia, y nada habia aprovechado, antes le iba peor,

 27 como oy [decir] de Jesus, vino en la compaa por las espaldas, y toc 
su vestido.

 28 Porque decia: Si [yo] tocare tan solamente su vestido, ser salva.

 29 Y luego la fuente de su sangre se sec, y sinti en el cuerpo que estaba 
sana de aquel azote.

 30 Y Jesus luego conociendo en s mismo la virtud que habia salido de l, 
volvindose  la compaa, dijo: Quin ha tocado a mis vestidos?

 31 Y le dijeron sus discpulos: Ves que la compaa te aprieta, y dices: 
Quin me ha tocado?

 32 Y [l] miraba al rededor por ver a la que habia hecho esto.

 33 Entonces la mujer temiendo y temblando, sabiendo lo que en s habia sido 
hecho, vino, y se postr delante de l, y le dijo toda la verdad.

 34 Y el le dijo: Hija, tu f te ha hecho salva: v en paz, y s sana de tu 
azote.

 35 Hablando aun l, vinieron del prncipe de la sinagoga, diciendo: Tu hija 
es muerta: para qu fatigas mas al Maestro?

 36 Mas Jesus luego, en oyendo esta razon que se decia, dijo al prncipe de 
la sinagoga: No temas: cree solamente.

 37 Y no permiti que alguno viniese tras l, sino Pedro, y Jacobo, y Juan 
hermano de Jacobo.

 38 Y vino  casa del prncipe de la sinagoga, y vi el alboroto, los que 
lloraban y gemian mucho.

 39 Y entrando les dice: Por qu os alborotais, y llorais? la muchacha no es 
muerta, mas duerme.

 40 Y hacian burla de l: mas el, echados fuera todos, toma al padre y  la 
madre de la muchacha, y  los que estaban con l, y entra donde estaba la 
muchacha echada.

 41 Y tomando la mano de la muchacha, le dice: Talitha cumi; que es, si lo 
interpretares: Muchacha,  t digo, levntate.

 42 Y luego la muchacha se levant, y andaba; porque tenia doce aos: y se 
espantaron de grande espanto.

 43 Mas [l] les mand mucho que nadie lo supiese; y dijo que diesen  la 
muchacha de comer.



CAPITULO 6

 1 Y SALI de all, y vino a su tierra; y le siguieron sus discpulos.

 2 Y llegado el sbado, comenz  ensear en la sinagoga; y muchos oyndole 
estaban atnitos, diciendo: De dnde tiene este estas cosas? y qu 
sabidura es esta que le es dada; y tales maravillas que por sus manos son 
hechas?

 3 no es este el carpintero, hijo de Mara, hermano de Jacobo, y de Joses, y 
de Judas, y de Simon?  no estn tambien aqu con nosotros sus hermanas?  Y 
se escandalizaban en l.

 4 Mas Jesus les decia: No hay profeta deshonrado sino en su tierra, y entre 
sus parientes, y en su casa.

 5 Y no pudo all hacer alguna maravilla: solamente san [unos] pocos 
enfermos poniendo sobre ellos las manos.

 6 Y estaba maravillado de la incredulidad de ellos; y rodeaba las aldeas de 
al rededor enseando.

 7 Y LLAM  los doce, y comenz  enviarlos de dos en dos, y les dio 
potestad [contra] los espritus inmundos;

 8 y les mand que no llevasen nada para el camino, sino solamente [un]  
bordon;  ni alforja, ni pan, ni dinero en la bolsa:

 9 mas que calzasen zapatos; y no vistiesen dos ropas.

 10 Y les decia: En cualquier casa que entrreis, posad all hasta que 
salgais de all.

 11 Y todos aquellos que no os recibieren, ni os oyeren, saliendo de all, 
sacudid el polvo que est debajo de vuestros pis en testimonio  ellos: de 
cierto os digo, que mas tolerable ser [el castigo] de los de Sodoma,  de 
los de Gomorrha el dia del juicio, que l de aquella ciudad

 12 Y saliendo predicaban, que hiciesen penitencia.*   {* O, que se 
enmendasen.}

 13 Y echaban fuera muchos demonios, y ungian con aceite  muchos enfermos, y 
sanaban.

 14 Y OY el rey Herodes [la fama de Jesus,] porque su nombre era hecho 
notorio, y dijo Juan, el que bautizaba, ha resucitado de los muertos; y por 
tanto virtudes obran en l.

 15 Otros decian: Elas es. Y otros decian: Profeta es;  alguno de los 
profetas.

 16 Y oyndo[lo] Herodes, dijo: Este es Juan el que yo degoll: l ha 
resucitado de los muertos.

 17 Porque el mismo Herodes habia enviado y prendido  Juan, y le habia 
aprisionado en la crcel  causa de Herodas, mujer de Felipe su hermano: 
porque la habia tomado por mujer.

 18 Porque Juan decia  Herodes: No te es lcito tener la mujer de tu 
hermano.

 19 Mas Herodas le acechaba, y deseaba matarle, y no podia:

 20 porque Herodes temia  Juan, sabiendo que era varon justo y santo; y le 
tenia respeto, y obedecindole hacia muchas cosas; y le oia de buena gana.

 21 Y viniendo un dia oportuno, en que Herodes, en la fiesta de su 
nacimiento, hacia cena a sus prncipes y tribunos, y  los principales de 
Galila,

 22 y entrando la hija de Herodas, y danzando, y agradando  Herodes, y  
los que estaban con l  la mesa, el rey dijo  la muchacha: Pdeme lo que 
quisieres, que yo te lo dar.

 23 Y le jur: Todo lo que me pidieres te dar hasta la mitad de mi reino.

 24 Y saliendo ella, dijo  su madre: Qu pedir? Y ella dijo: La cabeza de 
Juan Bautista,

 25 Entonces [ella] entr prestamente al rey, y pidi, diciendo: Quiero que 
ahora luego me ds en un plato la cabeza de Juan Bautista.

 26 Y el rey se entristeci mucho: [mas]  causa del juramento, y de los que 
estaban con l  la mesa, no quiso entristecerla.

 27 Y luego el rey, enviando uno de la guardia, mand que fuese traida su 
cabeza.

 28 El cual fu, y le degoll en la crcel, y trajo su cabeza en un plato, y 
la di  la muchacha, y la muchacha la di  su madre.

 29 Y oyndo[lo] sus discpulos, vinieron, y tomaron su cuerpo, y le pusieron 
en un sepulcro.

 30 Y LOS apstoles se juntaron  Jesus, y le contaron todo lo que habian 
hecho, y lo que habian enseado.

 31 Y [l] les dijo: Venid vosotros aparte al lugar desierto, y reposad un 
poco: porque eran muchos los que iban y venian, que ni aun tenian logar de 
comer.

 32 Y se fueron en un navo al lugar desierto aparte.

 33 Y los vieron ir muchos, y lo conocieron; y concurrieron all muchos  pi 
de las ciudades, y vinieron antes que ellos, y se juntaron  l.

 34 Y saliendo [Jesus] vi [una] grande compaa, y tuvo misericordia de 
ellos, porque eran como ovejas sin pastor; y les comenz  ensear muchas 
cosas.

 35 Y como ya fu el dia muy entrado, sus discpulos llegaron  l, diciendo: 
El lugar es desierto, y el dia es ya muy entrado:

 36 envalos para que vayan  los cortijos y aldeas de al rededor, y compren 
para s pan, porque no tienen que comer.

 37 Y respondiendo l, les dijo: Dadles de comer vosotros; y le dijeron: 
[Qu] vamos y compremos pan por doscientos denarios, y les demos de comer?

 38 Y l les dice: Cuntos panes teneis? id, y vedlo. Y sabindolo, dijeron: 
Cinco, y dos panes.

 39 Y les mand que hiciesen recostar  todos por mesas sobre la yerba verde.

 40 Y se recostaron por partes, por mesas, de ciento en ciento, y de 
cincuenta en cincuenta.

 41 Y tomados los cinco panes y los dos panes, mirando al cielo, bendijo, y 
parti los panes, y di  sus discpulos que les pusiesen delante. Y los dos 
panes reparti  todos.

 42 Y comieron todos, y se hartaron.

 43 Y alzaron de los pedazos doce esportones llenos, y de los panes. 44 Y 
eran los que comieron cinco mil varones.

 45 Y LUEGO di priesa  sus discpulos  subir en el navo,  ir delante de 
l  Bethsaida de la otra parte, entre tanto que l despedia la compaa.

 46 Y despues que los hubo despedido, se fu al monte  orar.

 47 Y como fu la tarde, el navo estaba en medio de la mar, y l solo en 
tierra.

 48 Y los vi que se trabajaban navegando, porque el viento les era 
contrario; y cerca de la cuarta vela de la noche vino  ellos andando sobre 
la mar, y queria pasarlos.

 49 Y vindole ellos, que andaba sobre la mar, pensaron que era fantasma, y 
dieron voces:

 50 porque todos le veian, y se turbaron.  Mas luego habl con ellos, y les 
dijo: Aseguros, yo soy: no tengais miedo.

 51 Y subi  ellos en el navo, y el viento repos, y [ellos] en gran manera 
estaban fuera de s, y se maravillaban:

 52 porque aun no habian cobrado entendimiento en los panes: porque sus 
corazones estaban ciegos.

 53 Y cuando fueron de la otra parte, vinieron  tierra de Gennezaret, y 
tomaron puerto.

 54 Y saliendo ellos del navo, luego le conocieron.

 55 Y corriendo toda la tierra de al rededor, comenzaron  traer de todas 
partes enfermos en lechos, como oyeron que estaba all.

 56 Y donde quiera que entraba, en aldeas,  ciudades,  heredades, ponian en 
las calles los que estaban enfermos, y le rogaban que tocasen siquiera el 
borde de su vestido, y todos los que le tocaban eran salvos.



CAPITULO 7

 1 Y SE juntaron  l Farisos, y algunos de los escribas que habian venido 
de Jerusalem.

 2 los cuales viendo  algunos de sus discpulos comer pan con manos comunes, 
es  saber, por lavar, los condenaban.

 3 (Porque los Farisos, y todos los Judos, teniendo la tradicion de los 
ancianos, si muchas veces no se lavan las manos, no comen;

 4 y [volviendo] de la plaza, si no se lavaren, no comen; y otras muchas 
cosas hay que tomaron para guardar, como el lavar de los vasos [ de beber] y 
de los jarros, y de los vasos de metal, y de los lechos.)

 5 Y le preguntaron los Farisos y los escribas: Por qu tus discpulos no 
andan conforme  la tradicion de los ancianos, mas comen pan con las manos 
por lavar?

 6 Y respondiendo l, les dijo: Hipcritas, bien profetiz de vosotros 
Isaas, como est escrito: Este pueblo con los labios me honra, mas su 
corazon lejos est de mi;

 7 y en vano me honran, enseando doctrinas, mandamientos de hombres:

 8 porque dejando el mandamiento de Dios, teneis la tradicion de los hombres: 
el lavar de los jarros, y de los vasos [de beber;] y haceis muchas cosas 
semejantes  estas.

 9 Les decia tambien: Bien invalidais el mandamiento de Dios para guardar 
vuestra tradicion.

 10 Porque Moiss dijo: Honra  tu padre y  tu madre; y: El que maldijere al 
padre   la madre morir de muerte.

 11 Y vosotros decis: El hombre dir al padre   la madre: El Corban (quiere 
decir, don mio)  ti aprovechar,

 12 y no le dejais mas hacer por su padre,  por su madre;

 13 invalidando la palabra de Dios con vuestra tradicion que disteis: y 
muchas cosas haceis semejantes  estas.

 14 Y llamando  toda la compaa, les dijo: Oidme todos, y entended.

 15 Nada hay fuera del hombre que entre en l, que le pueda contaminar: mas 
lo que sale de l, aquello es lo que contamina al hombre.

 16 Si alguno tiene oidos para oir, oiga.

 17 Y entrndose de la compaa en casa, le preguntaron sus discpulos de la 
parbola.

 18 Y les dice: As tambien vosotros sois sin entendimiento? no entendeis 
que todo lo de fuera que entra en el hombre, no le puede contaminar?

 19 porque no entra en su corazon, sino en el vientre; y sale [el hombre]  
la secreta, y purga todas las viandas.

 20 Mas decia: Que lo que del hombre sale, aquello contamina al hombre:

 21 porque de dentro, del corazon de los hombres, salen los malos 
pensamientos, los adulterios, las fornicaciones, los homicidios,

 22 los hurtos, las avaricias, las maldades, el engao, las desvergenzas, el 
mal ojo, las injurias, la soberbia, la locura:

 23 todas estas maldades de dentro salen, y contaminan al hombre.

 24 Y LEVANTNDOSE de all , se fu  los trminos de Tyro y de Sidn, y 
entrando en casa quiso que nadie [lo] supiese: mas no pudo esconderse.

 25 Porque una mujer, cuya hija tenia un espritu inmundo, luego que oy de 
l vino, y se ech  sus pis.

 26 Y la mujer era Griega, Syrophenisa de nacion, y le rogaba que echase 
fuera de su hija al demonio.

 27 Mas Jesus le dijo: Deja primero hartarse los hijos: porque no es bien 
tomar el pan de los hijos, y echarlo  los perrillos.

 28 Y respondi ella, y le dijo: S, Seor, porque los perrillos debajo de la 
mesa comen de las migajas de los hijos.

 29 Entonces le dice: Por esta palabra, v: el demonio ha salido de tu hija.

 30 Y como fu  su casa, hall que el demonio habla salido, y la hija echada 
sobre la cama.

 31 Y VOLVIENDO  salir de los trminos de Tyro y de Sidn, vino  la mar de 
Galila por mitad de los trminos de Decpolis.

 32 Y le traen un sordo y tartamudo, y le ruegan que le ponga la mano encima.

 33 Y tomndole de la compaa aparte, meti sus dedos en las orejas de l, y 
escupiendo toc su lengua.

 34 Y mirando al cielo gimi, y dijo: Ephata; que es [decir:] S abierto.

 35 Y luego fueron abiertas sus orejas; y fu desatada la ligadura de su 
lengua, y hablaba bien.

 36 Y les mand que no lo dijesen  nadie: mas cuanto mas les mandaba, tanto 
mas y mas [lo] divulgaban;

 37 y en grande manera se espantaban, diciendo: Bien lo ha hecho todo: hace  
los sordos oir, y  los mudos hablar.



CAPITULO 8

 1 EN aquellos dias, como hubo gran compaa, y no tenian que comer, Jesus 
llam sus discpulos, y les dijo:

 2 Tengo misericordia de la compaa, porque ya hace tres dias que estn 
conmigo; y no tienen que comer:

 3 y si los envio en ayunas  sus casas, desmayarn en el camino: porque 
algunos de ellos han venido de lejos.

 4 Y sus discpulos le respondieron: De dnde podr alguien hartar  estos 
de pan aqu en el desierto?

 5 Y les pregunt: Cuntos panes teneis? Y ellos dijeron: Siete.

 6 Entonces mand  la compaa que se recostasen  tierra; y tomando los 
siete panes, habiendo dada gracias, parti, y di  sus discpulos que 
pusiesen delante; y pusieron delante  la compaa.

 7 Tenian tambien unos pocos pescadillos, y habiendo bendecido, dijo que 
tambien los pusiesen delante.

 8 Y comieron, y se hartaron, y levantaron de los pedazos que habian sobrado, 
siete espuertas.

 9 Y eran los que comieron, como cuatro mil: y los despidi.

 10 Y LUEGO entrando en el navo con sus discpulos, vino en las partes de 
Dalmanuta.

 11 Y vinieron los Farisos, y comenzaron  altercar con l, demandndole 
seal del cielo. tentndole.

 12 Y gimiendo de su espritu, dice: Por qu pide seal esta generacion? de 
cierto os digo, que no se dar seal  esta generacion.

 13 Y dejndolos, volvi  entrar en el navo, y se fu de la otra parte.

 14 Y se habian olvidado de tomar pan, y no tenian sino un pan consigo en el 
navo.

 15 Y les mand, diciendo: Mirad, guardos de la levadura de los Farisos, y 
de la levadura de Herodes.

 16 Y altercaban los unos con los otros, diciendo: Pan no tenemos.

 17 Y como Jesus lo entendi, les dice: Qu altercais, porque no teneis pan? 
no considerais, ni entendeis? aun teneis ciego vuestro corazon?

 18 teniendo ojos no veis, y teniendo oidos no os? y no os acordais?

 19 cuando part los cinco panes entre cinco mil, cuntas espuertas llenas 
de los pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Doce.

 20 Y cuando los siete panes en cuatro mil, cuntas espuertas llenas de los 
pedazos alzasteis? Y ellos dijeron: Siete.

 21 Y les dijo: Cmo aun no entendeis?

 22 Y VINO  Bethsaida, y le traen un ciego, y le ruegan que le tocase.

 23 Entonces tomando al ciego de la mano, le sac fuera de la aldea, y 
escupiendo en sus ojos, y ponindole las manos encima, le pregunt, si vea 
alga.

 24 Y [l] mirando, dijo: Veo los hombres: porque veo que andan, como 
rboles.

 25 Luego le puso otra vez las manos sobre sus ojos, y le hizo que mirase; y 
fu sano, y vi de lejos y claramente  todos.

 26 Y le envi  su casa, diciendo: No entres en la aldea, ni [lo] digas  
nadie en la aldea.

 27 Y SALIO Jesus y sus discpulos por las aldeas de Cesara de Filipo. Y en 
el camino pregunt  sus discpulos, dicindoles: Quin dicen los hombres 
que soy yo?

 28 Y ellos respondieron: Juan Bautista; y otros: Elas; y otros: Alguno de 
los profetas.

 29 Entonces el les dice: Y vosotros, quin decis que soy yo? Y respondiendo 
Pedro le dice: T eres el Cristo.

 30 Y los amenaz que no dijesen de el  ninguno.

 31 Y comenz  ensearles, que convenia que el Hijo del hombre padeciese 
mucho, y ser reprobado de los ancianos, y de los prncipes de los sacerdotes, 
y de los escribas, y ser muerto, y resucitar despues de tres dias.

 32 Y claramente decia esta palabra.  Entonces Pedro le tom, y le comenz  
reir.

 33 Y l, volvindose, y mirando  sus discpulos, ri  Pedro, diciendo: 
Aprtate de m, Satans: porque no sabes las cosas que [son,] de Dios, sino 
las que [son] de los hombres.

 34 Y llamando  la compaa con sus discpulos, les dijo: Cualquiera que 
quisiere venir tras m, niguese  s mismo y toma su cruz, y sgame:

 35 porque el que quisiere salvar su vida, la perder; y el que perdiere su 
vida por causa de m y del Evangelio, este la salvar.

 36 Porque qu aprovechar al hombre si granjeare todo el mundo, y pierda su 
alma?

 37 O qu recompensa dar el hombre de su alma?

 38 Porque el que se avergonzare de m y de mis palabras en esta generacion 
adulterina y pecadora, el Hijo del hombre se avergonzar de l, cuando vendr 
en la gloria de su Padre con los santos ngeles.



CAPITULO 9

 1 Djoles tambien: De cierto os digo, que hay algunos de los que estn aqu 
que no gustarn la muerte, hasta que hayan visto el reino de Dios que viene 
con potencia.

 2 Y SEIS dias despues tom Jesus  Pedro, y  Jacobo, y  Juan, y los sac 
aparte solos  un monte alto, y fu trasfigurado delante de ellos.

 3 Y sus vestidos fueron vueltos resplandecientes, muy blancos como la nieve, 
cuales lavador no los puede blanquear en la tierra.

 4 Y les apareci Elas con Moiss, que hablaban con Jesus.

 5 Entonces respondiendo Pedro, dice  Jesus: Maestro, bien ser que nos 
quedemos aqu, y hagamos tres cabaas: para t una, y para Moiss otra, y 
para Elas otra:

 6 porque no sabia lo que hablaba, que estaba fuera de s.

 7 Y vino una nube que los asombr, y una voz de la nube que decia: Este es 
mi Hijo amado,  l oid.

 8 Y luego, como miraron, no vieron mas  nadie consigo, sino  solo Jesus.

 9 Y descendiendo ellos del monte, les mand que  nadie dijesen lo que 
habian visto, sino cuando el Hijo del hombre hubiese resucitado de los 
muertos.

 10 Y [ellos] retuvieron el caso en s altercando que seria aquello: 
Resucitar de los muertos.

 11 Y le preguntaron, diciendo: Qu es lo que los escribas dicen, que es 
menester que Elas venga antes?

 12 Y respondiendo l, les dijo: Elas  la verdad, cuando viniere antes, 
reformar todas las cosas y como est escrito del Hijo del hombre, que 
padezca mucho, y sea tenido en nada:

 13 empero os digo que Elas [ya] vino, y le hicieron todo lo que quisieron, 
como est escrito de l.

 14 Y COMO vino a los discpulos, vi grande compaa al rededor de ellos, y 
los escribas que disputaban con ellos.

 15 Y luego toda la compaa, vindole, se espant, y corriendo  l, le 
saludaron.

 16 Y pregunt  los escribas: Qu disputais con ellos?

 17 Y respondiendo uno de la compaa, dijo: Maestro, traje mi hijo  t, que 
tiene un espritu mudo,

 18 el cual donde quiera que le toma, le despedaza, y echa espumarajos, y 
cruje los dientes, y se va secando; y dije  tus discpulos que le echasen 
fuera, y no pudieron.

 19 Y respondiendo l, le dijo: Oh generacion infiel! hasta cundo estar 
con vosotros? hasta cundo os tengo de sufrir? tradmele.

 20 Y se le trajeron: y como [l] le vi, luego el espritu le comenz  
despedazar; y cayendo en tierra se revolcaba, echando espumarajos.

 21 Y pregunt  su padre: Cunto tiempo ha que le aconteci esto? Y l 
dijo: Desde nio:

 22 y muchas veces le echa en el fuego, y en aguas, para matarle: mas, si 
puedes algo, aydanos, teniendo misericordia de nosotros.

 23 Y Jesus le dijo: Si puedes creer esto, al que cree todo es posible.

 24 Y luego el padre del muchacho dijo, clamando con lgrimas. Creo, Seor: 
ayuda mi incredulidad.

 25 Y como Jesus vi que la compaa concurria, ri al espritu inmundo, 
dicindole: Espritu mudo y sordo, yo te mando, sal de l, y no entres mas en 
l.

 26 Entonces [el espritu] clamando, y despedazndole mucho, sali; y [l] 
qued como muerto, que muchos decian, que era muerto.

 27 Mas Jesus tomndole de la mano, le enhest, y se levant.

 28 Y como l se entr en casa, sus discpulos le preguntaron aparte: Por 
qu nosotros no pudimos echarle fuera?

 29 Y les dijo: Este gnero con nada puede salir, sino con oracion y ayuno.

 30 Y SALIDOS de all, caminaron juntos por Galila; y no queria que nadie lo 
supiese.

 31 Porque enseaba  sus discpulos, y les decia: El Hijo del hombre ser 
entregado en manos de hombres, y le matarn: mas muerto [l,] resucitar al 
tercer dia.

 32 Mas ellos no entendian [esta] palabra, y tenian miedo de preguntarle.

 33 Y VINO  Capharnaum; y como vino  casa, les pregunt: Qu disputabais 
entre vosotros en el camino?

 34 Mas ellos callaron: porque los unos con los otros habian disputado en el 
camino, quin de ellos habia de ser el mayor.

 35 Entonces sentndose, llam  los doce, y les dice: Si alguno quisiere ser 
el primero, ser el postrero de todos, y el servidor de todos.

 36 Y tomando un nio, le puso en medio de ellos; y tomndole en sus brazos, 
les dice:

 37 El que recibiere en mi nombre uno de los tales nios,  m recibe; y el 
que  m recibe, no me recibe  m, mas al que me envi.

 38 Y le respondi Juan, diciendo: Maestro, hemos visto  uno, que en tu 
nombre echaba fuera los demonios, el cual no nos sigue; y se lo defendimos, 
porque no nos sigue.

 39 Y Jesus le dijo: No se lo defendais: porque ninguno hay que haga milagro 
en mi nombre que luego pueda maldecirme.

 40 Porque el que no es contra nosotros, por nosotros es.

 41 Porque cualquiera que os diere un jarro de agua en mi nombre, porque sois 
de Cristo, de cierto os digo, que no perder su salario.

 42 Y cualquiera que escandalizare uno de estos pequeitos que creen en m, 
mejor le fuera que le fuera puesta cerca de su cuello una piedra de molino, y 
que fuera echado en la mar.

 43 Mas si tu mano te fuere ocasion de caer, crtala: mejor te es entrar  la 
vida manco, que teniendo dos manos ir al quemadero, al fuego que no puede ser 
apagado:

 44 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

 45 Y si tu pi te fuere ocasion de caer, crtale: mejor te es entrar  la 
vida cojo, que teniendo dos pis ser echado en el quemadero, al fuego que no 
puede ser apagado:

 46 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

 47 Y si tu ojo te fuere ocasion de caer, scale: mejor te es entrar al reino 
de Dios con un ojo, que teniendo dos ojos ser echado al quemadero del fuego:

 48 donde su gusano no muere, y su fuego nunca se apaga.

 49 Porque todo [hombre] ser salado con fuego, y todo sacrificio ser salado 
con sal.

 50 Buena es la sal: mas si la sal fuere desabrida, con qu la adobareis? 
Tened en vosotros mismos sal; y tened paz los unos con los otros.



CAPITULO 10

 1 Y PARTINDOSE de all, vino en los trminos de Juda por tras el Jordn: y 
volvi la compaa  juntarse  l; y volvilos  ensear, como acostumbraba.

 2 Y llegndose los Farisos, le preguntaron: Si era lcito al marido 
repudiar a su mujer, tentndole.

 3 Mas l respondiendo, les dijo: Qu os mand Moiss?

 4 Y ellos dijeron: Moiss permiti escribir carta de divorcio, y repudiar.

 5 Y respondiendo Jesus, les dijo: Por la dureza de vuestro corazon os 
escribi este mandamiento:

 6 que al principio de la creacion macho y hembra los hizo Dios.

 7 Por esto (dice) dejar el hombre  su padre y  la madre, y se juntar  
su mujer;

 8 y los que [eran] dos, sern hechos una carne: as que no son mas dos, sino 
una carne:

 9 pues lo que Dios junt, no [lo] aparte el hombre.

 10 Y en casa volvieron los discpulos  preguntarle de lo mismo.

 11 Y les dice: Cualquiera que repudiare  su mujer, y se casare con otra, 
comete adulterio contra ella:

 12 y si la mujer repudiare  su marido, y se casare con otro, adultera.

 13 Y LE presentaban nios para que les tocase; y los discpulos reian  los 
que los presentaban.

 14 Y vindolo Jesus, se enoj, y les dijo: Dejad los nios venir, y no se 
los defendais: porque de los tales es el reino de Dios:

 15 de cierto os digo, que el que no recibiere el reino de Dios como un nio, 
no entrar en l.

 16 Y tomndolos en los brazos, poniendo las manos sobre ellos, los bendecia.

 17 Y SALIENDO l para ir su camino, vino uno corriendo, e hincando la 
rodilla delante de l, le pregunt: Maestro bueno, qu har para poseer la 
vida eterna?

 18 Y Jesus le dijo: Por qu me dices bueno? ninguno [hay] bueno, sino un 
Dios:

 19 los mandamientos sabes: No adulteres: No mates: No hurtes: No digas false 
testimonio: No defraudes: Honra  tu padre, y  tu madre.

 20 El entonces respondiendo, le dijo: Maestro, todo esto he guardado desde 
mi mocedad.

 21 Entonces Jesus mirndole, le am, y le dijo: Una cosa te falta: v, todo 
lo que tienes vende, y d  los pobres, y tendrs tesoro en el cielo; y ven, 
sigueme, tomando tu cruz.

 22 Mas l, entristecido por esta palabra, se fu triste, porque tenia muchas 
posesiones.

 23 Entonces Jesus mirando al rededor, dice  sus discpulos: Cun  
dificilmente entrarn en el reino de Dios los que tienen riquezas!

 24 Y los discpulos se espantaron de sus palabras: mas Jesus respondiendo, 
les volvi  decir: Hijos, cun difcil es entrar al reino de Dios, los que 
confian en las riquezas!

 25 mas fcil es pasar un cable por el ojo de una aguja, que el rico entrar 
al reino de Dios.

 26 Y ellos se espantaban mas, diciendo dentro de s: Y quin podr 
salvarse?

 27 Entonces Jesus mirndolos, dice: Acerca de los hombres, [es] imposible; 
mas acerca de Dios, no: porque todas cosas son posibles acerca de Dios.

 28 Entonces Pedro comenz  decirle: H aqu, nosotros hemos dejado todas 
las cosas, y te hemos seguido.

 29 Y respondiendo Jesus, dijo: De cierto os digo, que ninguno hay que haya 
dejado casa,  hermanos, hermanas,  padre,  madre,  mujer,  hijos,  
heredades, por causa de m y del Evangelio,

 30 que no reciba cien tantos, ahora en este tiempo, casa, y hermanos y 
hermanas, y madres,  hijos, y heredades, con persecuciones; y en el siglo 
venidero, vida eterna:

 31 empero muchos primeros sern postreros, y postreros primeros.

 32 Y ESTABAN en el camino subiendo  Jerusalem; y Jesus iba delante de 
ellos, y se espantaban, y le seguian con miedo: entonces volviendo  tomar  
los doce [aparte] les comenz  decir las cosas que le habian de acontecer:

 33 H aqu, subimos  Jerusalem, y el Hijo del hombre ser entregado  los 
prncipes de los sacerdotes, y  los escribas, y le condenarn  muerte, y le 
entregarn  los Gentiles;

 34 [los cuales] le escarnecern, y le azotarn, y escupirn en l, y le 
mataran: mas al tercer dia resucitar.

 35 ENTONCES Jacobo y Juan, hijos de Zebedo, se llegaron  el, diciendo: 
Maestro, querriamos que nos hagas lo que pidiremos.

 36 Y l les dijo: Qu quereis que os haga?

 37 Y ellos le dijeron: Danos que en tu gloria nos sentemos el uno  tu 
diestra, y el otro  tu siniestra.

 38 Entonces Jesus les dijo: No sabeis lo que pedis: podeis beber el vaso 
que yo bebo, y ser bautizados del bautismo de que yo soy bautizado?

 39 Y ellos le dijeron: Podemos. Y Jesus les dijo: A la verdad el vaso que yo 
bebo, bebereis; y del bautismo de que yo soy bautizado, sereis bautizados:

 40 mas que os senteis  mi diestra, y  mi siniestra, no es mio darlo, sino 
 los que est aparejado.

 41 Y como [lo] oyeron los diez, comenzaron  enojarse de Jacobo y de Juan.

 42 Mas Jesus llamndolos, les dice: Ya sabeis que los que se ven ser 
prncipes entre las gentes, se enseorean de ellas; y los que entre ellas son 
grandes, tienen sobre ellas potestad:

 43 mas no ser as entre vosotros, antes cualquiera que quisiere hacerse 
grande entre vosotros, ser vuestro servidor:

 44 y cualquiera de vosotros que quisiere hacerse el primero, ser siervo de 
todos:

 45 porque el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, mas para servir, 
y dar su vida en rescate por muchos.

 46 ENTONCES vienen  Jeric; y saliendo el de Jeric, y sus discpulos y 
[una] gran compaa, Bartimo el ciego, hijo de Timo, estaba sentado junto 
al camino mendigando.

 47 Y oyendo que era Jesus el Nazareno, comenz  dar voces, y decir: Jesus, 
hijo de David, ten misericordia de m.

 48 Y muchos le reian, que callase: mas l daba mayores voces: Hijo de 
David, ten misericordia de m.

 49 Entonces Jesus parndose, mand llamarle; y llaman al ciego, dicindole: 
Ten confianza: levantate, [que] te llama.

 50 El entonces echando su capa, se levant, y vino  Jesus.

 51 Y respondiendo Jesus, le dice: Qu quieres que te haga? Y el ciego le 
dice: Maestro, que cobre la vista.

 52 Y Jesus le dijo: V: tu f te ha salvado. Y luego cobr la vista, y 
seguia  Jesus en el camino.



CAPITULO 11

 1 Y COMO fueron cerca de Jerusalem, de Bethphage, y de Bethania, al monte de 
las Olivas, envia dos de sus discpulos,

 2 y les dice: Id al lugar que est delante de vosotros, y luego entrados en 
l, hallareis un pollino atado, sobre el cual ningun hombre ha subido: 
desatadle, y traedle.

 3 Y si alguien os dijere: Por qu haceis eso? decid que el Seor le ha 
menester; y luego le enviar ac.

 4 Y fueron, y hallaron el pollino atado  la puerta fuera, entre dos 
caminos; y le desatan.

 5 Y unos de los que estaban all, les dijeron: Que haceis desatando el 
pollino?

 6 Ellos entonces les dijeron como Jesus habia mandado; y los dejaron.

 7 Y trajeron el pollino  Jesus, y echaron sobre l sus vestidos, y [l] se 
sent sobre l.

 8 Y muchos tendian sus vestidos por el camino, y otros cortaban hojas de los 
rboles, y tendian por el camino.

 9 Y los que iban delante, y los que iban detrs daban grita, diciendo:  
Hosanna! Bendito el que viene en el nombre del Seor!

 10 Bendito el reino que viene en el nombre del Seor de nuestro padre David: 
Hosanna en las alturas!

 11 Y entr Jesus en Jerusalem, y en el templo; y habiendo mirado al rededor 
todas las cosas, y siendo ya tarde se sali  Bethania con los doce.

 12 Y el dia siguiente, como salieron de Bethania, tuvo hambre.

 13 Y viendo de lejos una higuera, que tenia hojas, vino [ ver] si quiz 
hallaria en ella alga, y como vino  ella, nada hall sino hojas: porque no 
era tiempo de higos.

 14 Entonces Jesus respondiendo, dijo  la higuera: Nunca mas nadie coma de 
t fruto para siempre. Y [esto] oyeron sus discpulos.

 15 Vienen pues  Jerusalem; y entrando Jesus en el templo, comenz  echar 
fuera  los que vendian y compraban en el templo: y trastorn las mesas de 
los monederos, y las sillas de los que vendian palomas.

 16 Y no consentia que alguien llevase vaso por el templo.

 17 Y les enseaba, diciendo: No est escrito, que mi casa, casa de oracion 
ser llamada de todas las gentes? y vosotros la habeis hecho cueva de 
ladrones.

 18 Y oyron[lo] los escribas y los prncipes de los sacerdotes, y procuraban 
como le matarian: porque le tenian miedo, por cuanto toda la compaa estaba 
fuera de si de su doctrina.

 19 Mas como fu tarde, Jesus sali de la ciudad.

 20 Y PASANDO por la maana, vieron que la higuera se habia secado desde las 
raices.

 21 Entonces Pedro acordndose, le dice: Maestro, h aqu, la higuera que 
maldijiste se ha secado.

 22 Y respondiendo Jesus, les dice: Tened f de Dios.

 23 Porque de cierto os digo, que cualquiera que dijere  este monte: 
Qutate, y chate en la mar; y no dudare en su corazon, mas creyere que ser 
hecho lo que dice, lo que dijere le ser hecho.

 24 Por tanto os digo, que todo lo que orando pidireis, creed que [lo] 
recibireis, y os vendr.

 25 Y cuando estuvireis orando, perdonad, si teneis alga contra alguno, para 
que vuestro Padre que [est] en los cielos, os perdone  vosotros vuestras 
ofensas.

 26 Porque si vosotros no perdonreis, tampoco vuestro Padre que [est] en 
los cielos, os perdonar vuestras ofensas.

 27 Y VOLVIERON  Jerusalem; y andando l por el templo, vienen  l los 
prncipes de los sacerdotes, y los escribas, y los ancianos,

 28 y le dicen: Con qu facultad haces estas cosas, y quin te ha dado esta 
facultad para hacer estas cosas?

 29 Y Jesus entonces respondiendo, les dice: Os preguntar tambien yo una 
palabra, y respondedme, y os dir con qu facultad hago estas cosas:

 30 El bautismo de Juan, era del cielo,  de los hombres? respondedme.

 31 Entonces ellos pensaron dentro de s, diciendo: Si dijremos: Del cielo, 
dir: Por que pues no le creisteis?

 32 Y si dijremos: De los hombres, tememos al pueblo: porque todos tenian de 
Juan, que verdaderamente era profeta.

 33 Y respondiendo, dicen  Jesus: No sabemos. Entonces respondiendo Jesus, 
les dice: Tampoco yo os dir con qu facultad hago estas cosas.



CAPITULO 12

 1 Y COMENZ  hablarles por parbolas: Plant un hombre una via, y la cerc 
con seto, y le hizo un foso, y edific una torre, y la arrend  labradores, 
y se parti lejos.

 2 Y envi un siervo  los labradores, al tiempo, para que tomase de los 
labradores del fruto de la via:

 3 mas ellos tomndole le hirieron, y le enviaron vaco.

 4 Y volvi  enviarles otro siervo: mas [ellos] apedrendole, le hirieron en 
la cabeza, y volvieron  enviarle afrentado.

 5 Y volvi  enviar otro, y  aquel mataron: y  otros muchos, hiriendo unos 
y matando  otros.

 6 Teniendo, pues, aun un hijo suyo amado, le envi tambien  ellos el 
postrero, diciendo: Porque tendrn en reverencia  mi hijo.

 7 Mas aquellos labradores dijeron entre s: Este es el heredero, venid, 
matmosle, y la herencia ser nuestra.

 8 Y prendindole, le mataron, y echaron fuera de la via.

 9 Qu, pues, har el seor de la via? Vendr, y destruir  estos 
labradores, y dar su via  otros.

 10 Ni aun esta escritura habeis leido: La piedra que condenaron los que 
edificaban, esta es puesta por cabeza de esquina:

 11 por el Seor es hecho esto, y es cosa maravillosa en nuestros ojos?

 12 Y procuraban prenderle: mas temian la multitud, porque entendian que 
decia a ellos aquella parbola: y dejndole se fueron.

 13 Y ENVIAN  l algunos de los Farisos y de los Herodianos, para que le 
tomasen en [alguna] palabra.

 14 Y viniendo ellos, le dicen: Maestro, ya sabemos que eres hombre de 
verdad; y no te cuidas de nadie: porque no miras  la apariencia de hombres, 
antes con verdad enseas el camino de Dios: es lcito dar tributo  Csar,  
no? daremos,  no daremos?

 15 Entonces l como entendia la hipocresa de ellos, les dijo: Por qu me 
tentais? traedme la moneda para que la vea.

 16 Y ellos se la trajeron; y les dice: Cuya es esta imgen, y esta 
inscripcion? Y ellos le dijeron: De Csar.

 17 Y respondiendo Jesus, les dijo: Dad lo que [es] de Csar,  Csar; y lo 
que [es] de Dios,  Dios. Y se maravillaron de ello.

 18 Entonces vienen  l los Saducos, que dicen que no hay resurreccion, y 
le preguntaron, diciendo:

 19 Maestro, Moiss nos escribi, que si el hermano de alguno muriese, y 
dejase mujer, y no dejase hijos, que su hermano tome su mujer, y despierte 
simiente  su hermano.

 20 Fueron, pues, siete hermanos; y el primero tom mujer; y muriendo, no 
dej simiente.

 21 Y la tom el segundo, y muri; y ni aquel tampoco dej simiente; y el 
tercero, de la misma manera.

 22 Y la tomaron los siete; y tampoco dejaron simiente:  la postre muri 
tambien la mujer.

 23 En la resurreccion, pues, cuando resucitaren, mujer de cul de ellos 
ser? porque los siete la tuvieron por mujer.

 24 Entonces respondiendo Jesus, les dice: No errais por eso, porque no 
sabeis las Escrituras, ni la potencia de Dios?

 25 Porque cuando resucitaran de los muertos, ni maridos tomarn mujeres, ni 
mujeres maridos: mas son como los ngeles que [estn] en los cielos.

 26 Y de los muertos que hayan de resucitar, no habeis leido en el libro de 
Moiss, como le habl Dios en el zarzal, diciendo: Yo [soy] el Dios de 
Abraham, y el Dios de Isaac, y el Dios de Jacob?

 27 No es Dios de muertos, mas Dios de vivos: as que vosotros mucho errais.

 28 Y llegndose uno de los escribas, que los habia oido disputar, y sabia 
que les habia respondido bien, le pregunt: Cul era el mas principal 
mandamiento de todos?

 29 Y Jesus le respondi: El mas principal mandamiento de todos [es:] Oye 
Isral, el Seor nuestro Dios, el Seor, uno es:

 30 amars pues al Seor tu Dios de todo tu corazon, y de toda tu alma, y de 
todo tu pensamiento, y de todas tus fuerzas: este es el mas principal 
mandamiento.

 31 Y el segundo es semejante  l: Amars  tu prjimo, como  t mismo. No 
hay otro mandamiento mayor que estos.

 32 Entonces el escriba le dijo: Bien, Maestro, verdad has dicho, que uno es 
Dios, y no hay otro fuera de l;

 33 y que amarle de todo corazon, y de todo entendimiento, y de toda el alma, 
y de todas las fuerzas, y amar al prjimo como  s mismo, mas es que todos 
los holocaustos y sacrificios.

 34 Jesus entonces viendo que habia respondido sbiamente, le dice: No ests 
lejos del reino de Dios. Y ninguno le osaba ya preguntar.

 35 Y respondiendo Jesus decia, enseando en el templo: Cmo dicen los 
escribas que el Cristo es hijo de David?

 36 Porque el mismo David dijo por Espritu Santo: Dijo el Seor  mi Seor: 
Asintate  mi diestra, hasta que ponga tus enemigos por estrado de tus pis.

 37 Luego llamndole el mismo David Seor, de dnde pues es su hijo? Y mucha 
compaa le oia de buena gana.

 38 Y LES decia en su doctrina: Guardos de los escribas, que quieren andar 
con ropas largas, y aman las salutaciones en las plazas,

 39 y las primeras sillas en las sinagogas, y los primeros asientos en las 
cenas:

 40 que tragan las casas de las viudas, y ponen delante que hacen largas 
oraciones: estos recibirn mayor juicio.

 41 Y estando sentado Jesus delante del arca de la ofrenda, miraba como el 
pueblo echaba dinero en el arca; y muchos ricos echaban mucho.

 42 Y como vino una viuda pobre, ech dos minutos que son un cuarto.

 43 Entonces llamando  sus discpulos, les dice: De cierto os digo, que esta 
viuda pobre ech mas que todos los que han echado en el arca:

 44 porque todos han echado de lo que les sobra: mas esta de su pobreza ech 
todo lo que tenia, todo su alimento.



CAPITULO 13

 1 Y SALIENDO del templo le dice uno de sus discpulos: Maestro, mira qu 
piedras, y qu edificios.

 2 Y Jesus respondiendo, le dijo: Ves estos grandes edificios? no quedar 
piedra sobre piedra que no sea derribada.

 3 Y sentndose en el monte de las Olivas delante del templo, le preguntaron 
aparte Pedro, y Jacobo, y Juan, y Andres:

 4 Dnos, cundo sern estas cosas? y qu seal [habr] cuando todas las 
cosas han de ser acabadas?

 5 Y Jesus respondindoles, comenz  decir: Mirad que nadie os engae:

 6 porque vendrn muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy [el Cristo;] y 
engaarn  muchos.

 7 Mas cuando oyreis de guerras, y de rumores de guerras, no os turbeis: 
porque conviene hacerse [as,] mas aun no [ser] el fin.

 8 Porque gente se levantar contra gente, y reino contra reino; y habr 
terremotos en cada lugar, y habr hambres, y alborotos: principios de dolores 
[sern] estos.

 9 Mas vosotros mirad por vosotros: porque os entregarn en concilios, y en 
sinagogas: sereis azotados; y delante de presidentes y de reyes sereis 
llamados por causa de mi, por testimonio  ellos.

 10 Y  todas las gentes conviene que el Evangelio sea predicado antes.

 11 Y cuando os trajeren entregndoos, no premediteis que habeis de decir, ni 
[lo] penseis: mas lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad: porque no 
sois vosotros los que hablais, sino el Espritu Santo.

 12 Y entregar  la muerte el hermano al hermano, y el padre al hijo; y se 
levantarn los hijos contra los padres, y los matarn.

 13 Y sereis aborrecidos de todos por mi nombre: mas el que perseverare hasta 
el fin, este ser salvo.

 14 Empero cuando vireis la abominacion de asolamiento, que fu dicha por el 
profeta Danil, que estar donde no debe, (el que lee, entienda,) entonces 
los que [estuvieren] en Juda huyan  los montes;

 15 y el que [estuviere] sobre la casa, no descienda  la casa, ni entre para 
tomar algo de su casa;

 16 y el que estuviere en el campo, no torne atrs, [ni aun]  tomar su capa.

 17 Mas ay de las preadas, y de las que criaren en aquellos dias!

 18 Orad pues que no acontezca vuestra huida en invierno.

 19 Porque sern aquellos dias [una] afliccion, cual nunca fu desde el 
principio de la creacion [de las cosas] que cri Dios, hasta este tiempo, ni 
ser.

 20 Y si el Seor no hubiese acortado aquellos dias, ninguna carne se 
salvaria: mas por causa de los escogidos, que l escogi, acort aquellos 
das.

 21 Y entonces si alguno os dijere: H aqu, aqu est el Cristo;  h aqu, 
all [est,] no [le] creais:

 22 porque se levantarn falsos Cristos, y falsos profetas; y darn seales y 
prodigios, para engaar, si se pudiese hacer, aun  los escogidos.

 23 Mas vosotros mirad: h aqu, os lo he dicho antes todo.

 24 Empero en aquellos dias, despues de aquella afliccion, el sol se 
oscurecer, y la luna no dar su resplandor.

 25 Y las estrellas caern del cielo, y las virtudes que [estn] en los 
cielos sern conmovidas.

 26 Y entonces vern al Hijo del hombre, que vendr en las nubes con mucha 
potestad y gloria.

 27 Y entonces enviar sus ngeles, y juntar sus escogidos de los cuatro 
vientos, desde el un cabo de la tierra hasta el cabo del cielo.

 28 De la higuera aprended la semejanza: Cuando su rama ya se hace tierna, y 
brota hojas, conoceis que el verano est cerca.

 29 As tambien vosotros cuando vireis hacerse estas cosas, conoced que est 
cerca  las puertas.

 30 De cierto os digo, que no pasara esta generacion que todas estas cosas no 
sean hechas.

 31 El cielo y la tierra pasarn, mas mis palabras nunca pasarn.

 32 Empero de aquel dia, y de la hora, nadie sabe ni aun los ngeles que 
estn en el cielo, ni el mismo Hijo, sino el Padre.

 33 Mirad, velad, y orad: porque no sabeis cuando ser el tiempo.

 34 Como el hombre que partindose lejos, dej su casa, y di  sus siervos 
su hacienda, y  cada uno cargo, y al portero mand que velase:

 35 velad pues, porque no sabeis cuando el seor de la casa vendr;  la 
tarde,   la media noche,  al canto del gallo,   la maana;

 36 porque cuando viniere de repente, no os halle durmiendo.

 37 Y las cosas que  vosotros digo,  todos [las] digo: Velad.

CAPITULO 14

 1 Y ERA la pascua, y [los dias] de los panes sin levadura dos dias despues, 
y procuraban los prncipes de los sacerdotes y los escribas como le 
prenderian por engao, y le matarian.

 2 Y decian: No en el dia de la fiesta, porque no se haga alboroto del 
pueblo.

 3 Y estando l en Bethania en casa de Simon el leproso, y sentado  la mesa, 
vino una mujer teniendo un [vaso de] alabastro de ungento de nardo espique 
de mucho precio, y quebrando el alabastro se lo derram en la cabeza.

 4 Y hubo algunos que se enojaron dentro de s, y dijeron: Para qu se ha 
hecho esta perdicion de ungento?

 5 porque podia esto ser vendido por mas de trescientos denarios, y darse  
los pobres. Y bramaban contra ella.

 6 Mas Jesus dijo: Dejadla: por qu la fatigais? buena obra me ha hecho:

 7 que siempre tendreis los pobres con vosotros, y cuando quisiereis les 
podreis hacer bien: mas  m no siempre [me] tendreis:

 8 esta, lo que pudo, hizo: porque ha prevenido  ungir mi cuerpo para la 
sepultura:

 9 de cierto os digo, que donde quiera que fuere predicado este Evangelio en 
todo el mundo, tambien esto que ha hecho esta, ser dicho para memoria de 
ella.

 10 Entonces Judas Iscariote, uno de los doce, vino  los prncipes de los 
sacerdotes, para entregarsele.

 11 Y ellos oyndolo se holgaron, y prometieron que le darian dineros. Y 
buscaba oportunidad como le entregaria.

 12 Y EL primer dia [de la fiesta] de los panes sin levadura, cuando 
sacrificaban la pascua, sus discpulos le dicen: Dnde quieres que vamos  
aparejarte, para que comas la pascua?

 13 Y envia dos de sus discpulos, y les dice: Id  la ciudad, y os 
encontrar un hombre que lleva un cntaro de agua, seguidle;

 14 y donde entrare, decid al seor de la casa: El Maestro dice: Dnde est 
el aposento donde tango que comer la pascua con mis discpulos?

 15 Y l os mostrar un gran cenadero aparejado, aderezad para nosotros all.

 16 Y fueron sus discpulos, y vinieron  la ciudad, y hallaron como les 
habia dicho, y aderezaron la pascua.

 17 Y llegada la tarde, vino con los doce.

 18 Y como se sentaron  la mesa, y comiesen, dice Jesus: De cierto os digo, 
que uno de vosotros, que come conmigo, me ha de entregar.

 19 Entonces ellos comenzaron  entristecerse, y  decirle cada uno por s: 
[Ser] yo? y el otro: [Ser] yo?

 20 Y l respondiendo, les dijo: Uno de los doce que moja conmigo en el 
plato:

 21  la verdad el Hijo del hombre va, como est de l escrito: mas ay de 
aquel hombre por quien el Hijo del hombre es entregado! bueno le fuera, si no 
fuera nacido el tal hombre.

 22 Y estando ellos comiendo, tom Jesus el pan, y bendiciendo parti, y les 
di, y dijo: Tomad, comed, esto es mi cuerpo.

 23 Y tomando el vaso, habiendo dado gracias, les di; y bebieron de l 
todos.

 24 Y les dice: Esto es mi sangre del Nuevo Testamento, que por muchos es 
derramada:

 25 de cierto os digo, que no beber mas del fruto de la vid hasta aquel dia, 
cuando lo beber nuevo en el reino de Dios.

 26 Y como hubieron cantado el himno, se salieron al monte de las Olivas.

 27 Jesus entonces les dice: Todos sereis escandalizados en mi esta noche, 
porque escrito est: Herir al pastor, y sern derramadas las ovejas:

 28 mas despues que haya resucitado, ir delante de vosotros  Galila.

 29 Entonces Pedro le dijo: Aunque todos sean escandalizados, mas no yo.

 30 Y le dice Jesus: De cierto te digo, t, hoy, esta noche, antes que el 
gallo haya cantado dos veces, me negars tres veces.

 31 Mas l mucho mas decia: Si me fuere menester morir contigo, no te negar. 
Tambien todos decian lo mismo.

 32 Y VIENEN al lugar que se llama Gethsemane, y dice  sus discpulos: 
Sentos aqu, entre tanto que oro.

 33 Y toma consigo  Pedro, y  Jacobo, y  Juan, y comenz  atemorizarse, y 
 angustiarse.

 34 Y les dice: De todas partes est triste mi alma hasta la muerte: esperad 
aqu, y velad.

 35 Y yndose un poco adelante, se postr en tierra, y or, que si fuese 
posible, pasase de l aquella hora:

 36 y dijo: Abba, Padre, todas las cosas son  t posibles: traspasa de m 
este vaso: empero no lo que yo quiero, sino lo que t.

 37 Y vino, y los hall durmiendo; y dice  Pedro: Simon, duermes? no has 
podido velar una hora?

 38 velad, y orad, no entreis en tentacion: el espritu  la verdad [es] 
presto, mas la carne enferma.

 39 Y volvindose  ir, or, y dijo las mismas palabras.

 40 Y vuelto, los hall otra vez durmiendo: porque los ojos de ellos estaban 
cargados, y no sabian que responderle.

 41 Y vino la tercera vez, y les dice: Dormid ya, y descansad: basta: la hora 
es venida: h aqu, el Hijo del hombre es entregado en manos de los 
pecadores:

 42 levantos, vamos: h aqu, el que me entrega est cerca.

 43 Y luego, aun hablando l, vino Judas, que era uno de los doce, y con l 
mucha compaa con espadas y bastones, de parte de los prncipes de los 
sacerdotes, y de los escribas, y de los ancianos.

 44 Y el que le entregaba les habia dado seal comun, diciendo: Al que yo 
besare, aquel es: prendedle, y llevadle seguramente.

 45 Y como vino, se lleg luego  l, y le dice: Maestro, Maestro, y le bes.

 46 Entonces ellos echaron en l sus manos, y le prendieron.

 47 Y uno de los que estaban all, sacando el cuchillo, hiri al siervo del 
sumo pontfice, y le cort la oreja.

 48 Y respondiendo Jesus, les dijo: Como  ladron, habeis salido con espadas 
y con bastones  tomarme?

 49 cada dia estaba con vosotros enseando en el templo, y no me tomasteis. 
Mas, para que se cumplan las Escrituras.

 50 Entonces dejndole todos [sus discpulos] huyeron.

 51 Empero un mancebillo le seguia cubierto de una sbana sobre [el cuerpo] 
desnudo; y los mancebillos le prendieron.

 52 Mas l, dejando la sbana, se huy de ellos desnudo.

 53 Y TRAJERON  Jesus al sumo pontfice; y se juntaron  l todos los 
prncipes de los sacerdotes, y los ancianos, y los escribas.

 54 Empero Pedro le sigui de lejos hasta dentro del patio del sumo 
pontfice; y estaba sentado con los servidores, y calentndose al fuego.

 55 Y los prncipes de los sacerdotes, y todo el concilio, buscaban [algun] 
testimonio contra Jesus, para entregarle  la muerte: mas no hallaban.

 56 Porque muchos decian falso testimonio contra l: mas sus testimonios no 
concertaban.

 57 Entonces levantndose unos, dieron falso testimonio contra l, diciendo:

 58 Nosotros le hemos oido decir: Yo derribar este templo, que es hecho de 
manos, y en tres dias edificar otro hecho sin manos.

 59 Mas ni aun as se concertaba el testimonio de ellos.

 60 El sumo pontfice entonces, levantndose en medio, pregunt  Jesus, 
diciendo: No respondes algo? qu atestiguan estos contra t?

 61 Mas l callaba, y nada respondi. El sumo pontfice le volvi  
preguntar, y le dice: Eres t el Cristo, Hijo del Bendito?

 62 Y Jesus le dijo: Yo soy; y vereis al Hijo del hombre asentado  la 
diestra de la potencia [de Dios,] y que viene en las nubes del cielo.

 63 Entonces el pontfice, rasgando sus vestidos, dijo: Qu mas tenemos 
necesidad de testigos?

 64 oido habeis la blasfemia: qu os parece? Y ellos todos le condenaron ser 
culpado de muerte.

 65 Y algunos comenzaron  escupir en l, y cubrir su rostro, y  darle 
bofetadas, y decirle: Profetiza. Y los servidores le herian de bofetadas.

 66 Y estando Pedro en el palacio abajo, vino una de las criadas del sumo 
pontfice;

 67 y como vi  Pedro que se calentaba, mirndole, dice: Y t con Jesus el 
Nazareno eras.

 68 Mas l neg, diciendo: No [le] conozco, ni s lo que te dices. Y se sali 
fuera  la entrada, y cant el gallo.

 69 Y la criada vindole otra vez, comenz  decir  los que estaban all: 
Este es de ellos.

 70 Mas l neg otra vez. Y poco despues otra vez los que estaban all, 
dijeron  Pedro: Verdaderamente eres de ellos; porque eres Galilo, y tu 
habla es semejante.

 71 Y l comenz  anatematizarse y jurar: No conozco  este hombre que 
decis.

 72 Y el gallo cant la segunda vez; y Pedro se acord de las palabras que 
Jesus le habia dicho: Antes que el gallo cante dos veces, me negars tres 
veces: y comenz  llorar.



CAPITULO 15

 1 E LUEGO por la maana, hecho consejo, los sumos sacerdotes con los 
ancianos, y con los escribas, y con todo el concilio, trajeron  Jesus atado, 
y le entregaron  Pilato.

 2 Y le pregunt Pilato: Eres t el rey de los Judos? Y respondiendo l, le 
dijo: T lo dices.

 3 Y le acusaban los prncipes de los sacerdotes mucho.

 4 Y le pregunt otra vez Pilato, diciendo: No respondes algo? mira cun 
muchas cosas atestiguan contra t.

 5 Mas Jesus ni aun con eso respondi, que Pilato se maravillaba.

 6 Empero en el dia de la fiesta les soltaba un preso, cualquiera que 
pidiesen.

 7 Y habia uno que se llamaba Barrabs, preso con sus compaeros de la 
revuelta, que en una revuelta habian hecho muerte.

 8 Y la multitud, dando voces, comenz  pedir como siempre les habia hecho.

 9 Y Pilato les respondi, diciendo: Quereis que os suelte al rey de los 
Judos?

 10 Porque conocia que por envidia le habian entregado los prncipes de los 
sacerdotes.

 11 Mas los prncipes de los sacerdotes incitaron  la multitud, que les 
soltase antes  Barrabs.

 12 Y respondiendo Pilato, les dice otra vez: Qu pues quereis que haga de 
l que llamais rey de los Judos?

 13 Y ellos volvieron  dar voces: Crucifcale.

 14 Mas Pilato les decia: Pues, qu mal ha hecho? Y ellos daban mas voces: 
Crucifcale.

 15 Y Pilato, queriendo satisfacer al pueblo, les solt  Barrabs, y entreg 
 Jesus, azotado, para que fuese crucificado.

 16 Entonces los soldados le llevaron dentro de la sala, es  saber,  la 
audiencia; y convocan toda la cuadrilla,

 17 y le visten de prpura, y le ponen una corona tejida de espinas;

 18 y comenzaron  saludarle: Tengas gozo, rey de los Judos.

 19 Y le herian su cabeza con una caa, y escupian en l, y le adoraban 
hincadas las rodillas.

 20 Y cuando le hubieron escarnecido, le desnudaron la [ropa de] prpura, y 
le vistieron sus propios vestidos; y le sacan para crucificarle.

 21 Y cargaron  uno que pasaba, (Simon Cireno, padre de Alejandro y de 
Rufo, que venia del campo,) para que llevase su cruz.

 22 Y le llevan al lugar de Glgotha, que declarado quiere decir, lugar de la 
Calavera.

 23 Y le dieron  beber vino mirrado; mas l no le tom.

 24 Y cuando le hubieron crucificado, repartieron sus vestidos, echando 
suertes sobre ellos, qu llevaria cada uno.

 25 Y era la hora de las tres cuando le crucificaron.

 26 Y el ttulo escrito de su causa era: EL REY DE LOS JUDOS.

 27 Y crucificaron con l dos ladrones, uno  su mano derecha, y otro  su 
mano izquierda.

 28 Y se cumpli la Escritura que dice: Y con los incuos fu contado.

 29 Y los que pasaban le denostaban, meneando sus cabezas, y diciendo: Ah! 
que derribas el templo de Dios, y en tres dias le edificas:

 30 slvate  t mismo, y desciende de la cruz.

 31 Y de esta manera tambien los prncipes de los sacerdotes escarneciendo, 
decian unos  otros, con los escribas: A otros salv,  si mismo no puede 
salvar:

 32 el Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz para que veamos y 
creamos. Tambien los que estaban crucificados con l, le denostaban.

 33 Y cuando vino la hora de las seis, fueron hechas tinieblas sobre toda la 
tierra, hasta la hora de las nueve.

 34 Y  la hora de las nueve exclam Jesus  gran voz, diciendo: Eloi, Eloi, 
lamma sabachthani? que declarado, quiere decir: Dios mio, Dios mio, por qu 
me has desamparado?

 35 Y oyndole unos de los que estaban [all,] decian: H aqu,  Elas 
llama.

 36 Y corri uno, y llenando de vinagre una esponja, y ponindola en una 
caa, le di de beber, diciendo: Dejad, veamos si vendr Elas  quitarle.

 37 Mas Jesus, dando una grande voz, espir.

 38 Entonces el velo del templo se parti en dos de alto  bajo.

 39 Y el centurion, que estaba delante de l, viendo que habia espirado as 
clamando, dijo: Verdaderamente este hombre era el Hijo de Dios.

 40 Y tambien estaban [algunas] mujeres mirando de lejos: entre las cuales 
era Mara Magdalena, y Mara de Jacobo el menor, y la madre de Joses, y 
Salom;

 41 las cuales, estando aun l en Galila le habian seguido, y le servian; y 
otras muchas que juntamente con el habian subido a Jerusalem.

 42 Y CUANDO fu la tarde, porque era la preparacion, es saber, la vspera 
del sbado,

 43 Joseph de Arimatha, senador noble, que tambien esperaba el reino de 
Dios, vino, y osadamente entr  Pilato, y pidi el cuerpo de Jesus.

 44 Y Pilato se maravill, si ya fuese muerto; y hacienda venir al centurion, 
le pregunt, si era ya muerto.

 45 Y entendido del centurion, di el cuerpo  Joseph.

 46 El cual compr una sbana, y quitado, le envolvi en la sbana, y le puso 
en un sepulcro que era cortado de piedra; y revolvi la piedra  la puerta 
del sepulcro.

 47 Y Mara Magdalena, y Mara [madre] de Joses, miraban donde era puesto.



CAPITULO 16

 1 Y COMO pas el sbado, Mara Magdalena, y Mara [madre] de Jacobo, y 
Salom, compraron [drogas] aromticas, para venir  ungirle.

 2 Y muy de maana, el primer [dia] de los sbados, vienen al sepulcro, ya 
salido el sol.

 3 Y decian entre s: Quin nos revolver la piedra de la puerta del 
sepulcro?

 4 Y como miraron, ven la piedra revuelta: porque era grande.

 5 Y entradas en el sepulcro, vieron un mancebo sentado  la mano derecha 
cubierto de una ropa larga blanca; y se espantaron.

 6 Mas l les dice: No tengais miedo: buscais  Jesus Nazareno, crucificado: 
resucitado es, no est aqu: h aqu, el lugar donde le pusieron:

 7 mas id, decid  sus discpulos y  Pedro, que l va antes que vosotros  
Galila: all le vereis, como os dijo.

 8 Y ellas se fueron huyendo prestamente del sepulcro; porque las habia 
tomado temblor y espanto: ni decian nada  nadie: porque tenian miedo.

 9 MAS como Jesus resucit por la maana, el primer [da] de los sbados, 
primeramente apareci  Mara Magdalena, de la cual habia echado siete 
demonios.

 10 Yendo ella, lo hizo saber  los que habian estado con l, [que estaban] 
tristes y llorando.

 11 Y ellos como oyeron que vivia, y que habia sido visto de ella, no lo 
creyeron.

 12 Mas despues apareci en otra forma  dos de ellos que iban en camino, 
yendo  la aldea.

 13 Y ellos fueron, y lo hicieron saber  los otros, y ni aun  ellos 
creyeron.

 14 Finalmente se apareci  los once, estando sentados  la mesa: y les 
zahiri su incredulidad y la dureza de corazon, que no hubiesen creido los 
que le habian visto resucitado.

 15 Y les dijo: Id por todo el mundo, predicad el Evangelio  toda criatura:

 16 el que creyere, y fuere bautizado, ser salvo: mas el que no creyere ser 
condenado:

 17 y estas seales seguirn  los que creyeren: Por mi nombre echarn fuera 
demonios: hablarn nuevas lenguas:

 18 quitarn serpientes: y si bebieren cosa mortfera, no les daar: sobre 
los enfermos pondrn sus manos, y sanarn.

 19 Y el Seor, despues que les habl, fu recibido arriba al cielo, y se 
asent  la diestra de Dios.

 20 Y ellos, saliendo, predicaron en todas partes, obrando con ellos el 
Seor, y confirmando la palabra con las seales que se seguian. Amen.





EL

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEOR JESU CRISTO

SEGUN

S. LUCAS.



CAPITULO 1

 1 HABIENDO muchos tentado  poner en rden la historia de las cosas que 
entre nosotros han sido ciertsimas,

 2 como nos [lo] ensearon los que desde el principio [lo] vieron de sus 
ojos, y fueron ministros del negocio:

 3 me ha parecido tambien [ m] despues de haber entendido todas las cosas 
desde el principio con diligencia, escribirte[las] por rden, oh muy buen 
Tefilo,

 4 para que conozcas la verdad de las cosas, en las cuales has sido enseado.

 5 HUBO en los dias de Herodes rey de Juda, un sacerdote llamado Zacharas, 
de la suerte de Abas; y su mujer, de las hijas de Aarn, llamada Elisabeth.

 6 Y eran ambos justos delante de Dios, andando en todos los mandamientos y 
estatutos del Seor sin reprension.

 7 Y no tenian generacion: porque Elisabeth era estril, y ambos eran venidos 
en dias.

 8 Y aconteci, que administrando Zacharas el sacerdocio delante de Dios por 
el rden de su vez,

 9 conforme  la costumbre del sacerdocio, sali en su vez  poner el 
perfume, entrando en el templo del Seor.

 10 Y toda la multitud del pueblo estaba fuera orando  la hora del perfume.

 11 Y le apareci el ngel del Seor que estaba  la mano derecha del altar 
del perfume.

 12 Y se turb Zacharas vindole, y cay temor sobre l.

 13 Mas el ngel le dijo: Zacharas, no temas: porque tu oracion ha sido 
oida; y tu mujer Elisabeth te parir un hijo, y llamars su nombre Juan;

 14 y tendrs gozo y alegra, y muchos se gozarn de su nacimiento:

 15 porque ser grande delante de Dios; y no beber vino ni sidra; y ser 
lleno del Espritu Santo aun desde el vientre de su madre:

 16 y  muchos de los hijos de Isral convertir al Seor Dios de ellos:

 17 porque l ir delante de l con el Espritu y virtud de Elas, para 
convertir los corazones de los padres  los hijos, y los rebeldes  la 
prudencia de los justos, para aparejar al Seor pueblo perfecto.

 18 Y dijo Zacharas al ngel: En qu conocer esto? porque yo soy viejo, y 
mi mujer venida en dias.

 19 Y respondiendo el ngel, le dijo: Yo soy Gabriel, que estoy delante de 
Dios; y soy enviado  hablarte, y  darte estas buenas nuevas:

 20 y h aqu, sers mudo, y no podrs hablar, hasta el dia que esto sea 
hecho: por cuanto no creiste  mis palabras, las cuales se cumplirn  su 
tiempo.

 21 Y el pueblo estaba esperando  Zacharas, y se maravillaban que l se 
tardaba en el templo.

 22 Y saliendo, no les podia hablar; y entendieron que habia visto vision en 
el templo: y l les hablaba por seas; y qued mudo.

 23 Y fu, que cumplidos los 

dias de su oficio, se vino  su casa.

 24 Y despues de aquellos dias concibi su mujer Elisabeth, y se encubria por 
cinco meses, diciendo:

 25 Porque el Seor me hizo esto en los dias en que mir para quitar mi 
afrenta entre los hombres.

 26 Y AL sexto mes el ngel Gabriel fu enviado de Dios  [una] ciudad de 
Galila, que se llama Nazaret,

 27  una vrgen desposada con un varon que se llamaba Joseph, de la casa de 
David; y el nombre de la vrgen [era] Mara.

 28 Y entrando el ngel  ella, dijo: Tengas gozo, amada, el Seor [es] 
contigo: bendita t entre las mujeres.

 29 Mas ella, como le vi, se turb de su hablar; y pensaba qu salutacion 
fuese esta.

 30 Entonces el ngel le dijo: Mara, no temas, porque has hallado gracia 
acerca de Dios:

 31 y h aqu, que concebirs en el vientre, y parirs hijo, y llamars su 
nombre JESUS:

 32 este ser grande,  Hijo del Altsimo ser llamado, y le dar el Seor 
Dios la silla de David su padre;

 33 y reinar en la casa de Jacob eternamente, y de su reino no habr cabo.

 34 Entonces Mara dijo al ngel: Cmo ser esto? porque no conozco varon.

 35 Y respondiendo el ngel, le dijo: El Espritu Santo vendr sobre t, y la 
virtud del Altsimo te cubrir; por lo cual tambien lo Santo que de t 
nacer, ser llamado Hijo de Dios:

 36 y h aqu, Elisabeth tu parienta, tambien ella ha concebido hijo en su 
vejez; y este es el sexto mes  ella que es llamada la estril:

 37 porque ninguna cosa es imposible para Dios.

 38 Entonces Mara dijo: H aqu la criada del Seor, cmplase en m conforme 
 tu palabra. Y el ngel se parti de ella.

 39 En aquellos dias levantndose Mara, fu  la montaa con priesa  [una] 
ciudad de Jud.

 40 Y entr en casa de Zacharas, y salud  Elisabeth.

 41 Y aconteci, que como oy Elisabeth la salutacion de Mara, la criatura 
salt en su vientre; y Elisabeth fu llena de Espritu Santo,

 42 y exclam  gran voz, y dijo: Bendita t entre las mujeres, y bendito el 
fruto de tu vientre:

 43 y de dnde esto  m, que venga la madre de mi Seor  m?

 44 porque h aqu, que como lleg la voz de tu salutacion  mis oidos, la 
criatura salt con alegra en mi vientre:

 45 y bienaventurada la que crey, porque se cumplirn las cosas que le 
fueron dichas [de parte] del Seor.

 46 Entonces Mara dijo: Engrandece mi alma al Seor:

 47 y mi espritu se alegr en Dios mi Salud.

 48 Porque mir  la bajeza de su criada: porque h aqu, desde ahora me 
dirn bienaventurada todas las edades.

 49 Porque me ha hecho grandes cosas el Poderoso: y su santo nombre,

 50 y su misericordia de generacion  generacion  los que le temen.

 51 Hizo valenta con su brazo: esparci los soberbios del pensamiento de su 
corazon.

 52 Quit los poderosos de los tronos, y levant  los humildes.

 53 A los hambrientos llen de bienes; y  los ricos envi vacos.

 54 Recibi  Isral su criado, acordndose de la misericordia,

 55 como habl  nuestros padres,  Abraham y  su simiente para siempre.

 56 Y SE qued Mara con ella como tres meses: y se volvi  su casa.

 57 Y A Elisabeth se le cumpli el tiempo de parir, y pari un hijo.

 58 Y oyeron los vecinos y los parientes que Dios habia hecho grande 
misericordia con ella, y se alegraron con ella.

 59 Y aconteci, que al octavo dia vinieron para circuncidar al nio, y le 
llamaban del nombre de su padre, Zacharas.

 60 Y respondiendo su madre, dijo: No; sino Juan ser llamado.

 61 Y le dijeron: Por qu? nadie hay en tu parentela que se llama de este 
nombre.

 62 Y hablaron por seas  su padre, como le queria llamar.

 63 Y demandando la tablilla, escribi, diciendo: Juan es su nombre. Y todos 
se maravillaron.

 64 Y luego fu abierta su boca, y su lengua, y habl bendiciendo  Dios.

 65 Y fu un temor sobre todos los vecinos de ellos: y en todas las montaas 
de Juda fueron divulgadas todas estas cosas.

 66 Y todos los que [lo] oan, se maravillaban, diciendo: Quin ser este 
nio? Y la mano del Seor era con l.

 67 Y Zacharas su padre fu lleno de Espritu Santo, y profetiz, diciendo:

 68 Bendito el Seor Dios de Israel, que visit,  hizo redencion  su 
pueblo.

 69 Y nos enhest el cuerno de salud en la casa de David su siervo.

 70 Como habl por boca de los santos que fueron desde el principio, sus 
profetas:

 71 salud de nuestros enemigos, de mano de todos los que nos aborrecieron:

 72 haciendo misericordia con nuestros padres, y acordndose de su santo 
testamento:

 73 del juramento que jur  Abraham nuestro padre, que nos habia de dar:

 74 que sin temor, libertados de nuestros enemigos, le serviriamos,

 75 en santidad y justicia delante de l, todos los dias de nuestra vida.

 76 T, empero, oh nio, profeta del Altsimo sers llamado: porque irs 
delante de la faz del Seor, para aparejar sus caminos:

 77 dando ciencia de salud  su pueblo para remision de sus pecados:

 78 por las entraas de misericordia de nuestro Dios, con que nos visit de 
lo alto el oriente,

 79 para dar luz  los que habitan en tinieblas y en sombra de muerte: para 
encaminar nuestros pis por camino de paz.

 80 Y EL nio crecia, y era confortado del Espritu, y estuvo en los 
desiertos hasta el dia que se mostr  Israel.



CAPITULO 2

 1 Y ACONTECI en aquellos dias, que sali edicto de parte de Augusto Csar, 
que toda la tierra fuese empadronada.

 2 Este empadronamiento primero fu hecho, siendo presidente de la Siria 
Cirenio.

 3 E iban todos para ser empadronados cada uno  su ciudad.

 4 Y subi Joseph de Galila, de la ciudad de Nazaret,  Juda,  la ciudad 
de David, que se llama Bethlehem, por cuanto era de la casa y familia de 
David;

 5 para ser empadronado, con Mara su mujer desposada con l, la cual estaba 
preada.

 6 Y ACONTECI, que estando [ellos] all, los dias en que ella habia de parir 
se cumplieron.

 7 Y pari  su hijo primognito, y le envolvi, y le acost en el pesebre: 
porque no habia lugar para ellos en el meson.

 8 Y habia pastores en la misma tierra, que velaban, y guardaban las velas de 
la noche sobre su ganado.

 9 Y h aqu, el ngel^ del Seor vino sobre ellos; y la claridad de Dios los 
cerc de resplandor de todas partes, y tuvieron gran temor.

 10 Mas el ngel les dijo: No temais, porque, h aqu, os doy nuevas de gran 
gozo, que ser  todo el pueblo:

 11 que os es nacido hoy Salvador, que es el Seor, el Cristo, en la ciudad 
de David:

 12 y esto os [ser por] seal: hallareis el nio envuelto en paales, echado 
en el pesebre.

 13 Y repentinamente fu con el ngel multitud de ejrcitos celestiales, que 
alababan  Dios, y decian:

 14 Gloria en las alturas  Dios, y en la tierra paz, y  los hombres buena 
voluntad.

 15 Y aconteci, que como los ngeles se fueron de ellos al cielo, los 
pastores dijeron los unos  los otros: Pasemos, pues, hasta Bethlehem, y 
veamos este negocio que ha hecho Dios, y nos ha mostrado.

 16 Y vinieron  priesa, y hallaron  Mara, y  Joseph, y al nio acostado 
en el pesebre.

 17 Y vindo[le], hicieron notorio lo que les habia sido dicho del nio.

 18 Y todos los que [lo] oyeron, se maravillaron de lo que los pastores les 
decian.

 19 Mas Mara guardaba todas estas cosas, confirindo[las] en su corazon.

 20 Y se volvieron los pastores glorificando y alabando  Dios de todas las 
cosas que habian oido y visto, como les habia sido dicho.

 21 Y PASADOS los ocho dias para circuncidar al nio, llamaron su nombre 
Jesus, el cual [le] fu puesto del ngel antes que l fuese concebido en el 
vientre.

 22 Y como se cumplieron los dias de la purificacion de Mara conforme  la 
ley de Moiss, le trajeron  Jerusalem para presentarle al Seor,

 23 como est escrito en la ley del Seor: Todo macho que abriere la matriz, 
ser santo al Seor:

 24 y para dar la ofrenda, conforme  lo que est dicho en la ley del Seor, 
un par de trtolas,  dos pollos de palomas.

 25 Y h aqu, habia un hombre en Jerusalem llamado Simeon, y este hombre, 
justo y pio, esperaba la consolacion de Israel; y el Espritu Santo era sobre 
l.

 26 Y habia recibido respuesta del Espritu Santo, que no veria la muerte 
antes que viese al Cristo del Seor.

 27 Y vino por Espritu al templo. Y como metieron al nio Jesus sus padres 
en el templo, para hacer por l conforme  la costumbre de la ley,

 28 entonces l le tom en sus brazos, y bendijo  Dios, y dijo:

 29 Ahora despides, Seor,  tu siervo, conforme  tu palabra, en paz:

 30 porque han vista mis ojos tu Salud,

 31 la cual has aparejado en presencia de todos los pueblos:

 32 luz para ser revelada  los Gentiles, y la gloria de tu pueblo Israel.

 33 Y Joseph y su madre estaban maravillados de las cosas que se decian de 
l.

 34 Y los bendijo Simeon, y dijo  su madre Mara: H aqu, que este es dado 
para caida y para levantamiento de muchos en Israel, y para seal  quien 
ser contradicho;

 35 y tu alma de t misma traspasar cuchillo, para que de muchos corazones 
sean manifestados los pensamientos.

 36 Estaba tambien [all] Anna, profetisa, hija de Phanul, de la tribu de 
Asr, la cual habia venido en grande edad, y habia vivido con su marido siete 
aos desde su virginidad.

 37 Y [era] viuda de hasta ochenta y cuatro aos, que no se apartaba del 
templo, en ayunos y oraciones sirviendo de noche y de dia.

 38 Y esta sobreviniendo en la misma hora, juntamente confesaba al Seor, y 
hablaba de l  todos los que esperaban la redencion en Jerusalem.

 39 MAS como cumplieron todas las cosas segun la ley del Seor, se volvieron 
 Galila,  su ciudad de Nazaret.

 40 Y el nio crecia, y era confortado del Espritu, y se llenaba de 
sabidura; y la gracia de Dios era sobre l.

 41 E iban sus padres todos los aos  Jerusalem en la fiesta, de la Pascua.

 42 Y como fu de doce aos, ellos subieron  Jerusalem conforme  la 
costumbre del dia de la fiesta.

 43 Y acabados los dias, volviendo ellos, se qued el nio Jesus en 
Jerusalem, sin saberlo Joseph y su madre.

 44 Y pensando que estaba en la compaa, anduvieron camino de [un] dia; y le 
buscaban entre los parientes, y entre los conocidos.

 45 Y como no le hallasen, volvieron  Jerusalem , buscandole.

 46 Y aconteci, que tres dias despues le hallaron en el templo, sentado en 
medio de los doctores, oyndolos, y preguntndolos.

 47 Y todos los que le oian, estaban fuera de s por su entendimiento y 
respuestas.

 48 Y como le vieron, se espantaron; y le dijo su madre: Hijo, por qu nos 
has hecho esto? h aqu, tu padre y yo te hemos buscado con dolor.

 49 Entonces [l] les dice: Qu hay? por qu me buscabais? no sabiais que 
en los negocios que son de mi Padre me conviene estar?

 50 Mas ellos no entendieron las palabras que les habl.

 51 Y descendi con ellos, y vino  Nazaret, y estaba sujeto  ellos. Y su 
madre guardaba todas estas cosas en su corazon.

 52 Y Jesus crecia en sabidura, y en edad, y gracia acerca de Dios y de los 
hombres.



CAPITULO 3

 1 Y EN el ao quince del imperio de Tiberio Csar, siendo presidente de 
Juda Poncio Pilato, y Herodes tetrarca de Galila, y su hermano Felipe 
tetrarca de Itura y de la provincia de Tracnite, y Lisania tetrarca de 
Abilina;

 2 siendo sumos sacerdotes Anns y Caifs, fu palabra del Seor sobre Juan, 
hijo de Zacharas, en el desierto.

 3 Y l vino en toda la tierra al rededor del Jordn, predicando el bautismo 
de penitencia para remision de pecados;

 4 como est escrito en el libro de los sermones del profeta Isaas, que 
dice: Voz del que clama en el desierto: Aparejad el camino del Seor, haced 
derechas sus sendas:

 5 todo valle se llenar, y todo monte y collado se bajar; y los [caminos] 
torcidos sern enderezados, y los caminos speros allanados;

 6 y ver toda carne la salud de Dios.

 7 Y decia  las compaas que salian para ser bautizadas de l: Generacion 
de vboras, quin os ense  huir de la ira que vendr?

 8 haced, pues, frutos dignos de penitencia, y no comenceis  decir en 
vosotros mismos: [Por] padre tenemos  Abraham; porque os digo, que puede 
Dios, aun de estas piedras, levantar hijos  Abraham:

 9 y ya tambien la hacha est puesta  la raiz de los rboles: todo rbol 
pues que no hace buen fruto, es talado, y echado en el fuego.

 10 Y las compaas le preguntaban, diciendo: Pues, qu haremos?

 11 Y respondiendo, les dijo: El que tiene dos ropas, d al que no tiene; y 
l que tiene alimentos, haga lo mismo.

 12 Y vinieron tambien [ l] los publicanos para ser bautizados, y le 
dijeron: Maestro, qu haremos?

 13 Y l les dijo: No demandeis mas de lo que os est ordenado.

 14 Y le preguntaron tambien los soldados, diciendo: Y nosotros, qu 
haremos? Y les dice: No maltrateis  nadie, ni oprimais; y sed contentos con 
vuestros salarios.

 15 Y estando el pueblo esperando, y pensando todos de Juan en sus corazones, 
si l fuese el Cristo,

 16 respondi Juan, diciendo  todos: Yo,  la verdad, os bautizo en agua: 
mas viene quien es mas valeroso que yo, que no soy digno de desatar la correa 
de sus zapatos: l os bautizar en Espritu Santo y fuego:

 17 el aventador del cual est en su mano; y limpiar su era, y juntar el 
trigo en su alfol, y la paja quemar en fuego que nunca se apagar.

 18 As que amonestando otras muchas cosas tambien, anunciaba el Evangelio al 
pueblo.

 19 Entonces Herodes el tetrarca, siendo reprendido por l de Herodas, mujer 
de Felipe su hermano, y de todas las maldades que habia hecho Herodes,

 20 aadi tambien esto sobre todo, que encerr  Juan en la crcel.

 21 Y aconteci, que como todo el pueblo se bautizaba, y Jesus fuese 
bautizado, y orase, el cielo se abri.

 22 y descendi el Espritu Santo en forma corporal, como paloma, sobre l, y 
fu hecha una voz del cielo que decia: T eres mi Hijo amado, en t es mi 
placer.

 23 Y EL mismo Jesus comenzaba  ser como de treinta aos, hijo de Joseph, 
como se creia, que fu hijo de El,

 24 que fu de Mathat, que fu de Lev, que fu de Melchi, que fu de Janne, 
que fu de Joseph,

 25 que fu de Mathathas, que fu de Ams, que fu de Nahum, que fu de 
Hesl, que fu de Nagge,

 26 que fu de Maath, que fu de Mathathas, que fu de Semei, que fu de 
Joseph, que fu de Jud,

 27 que fu de Joanna, que fu de Resa, que fu de Zorobabl, que fu de 
Salathil, que fu de Ner,

 28 que fu de Melch, que fu de Add, que fu de Cosn, que fu de Elmodn, 
que fu de Her,

 29 que fu de Joseph, que fu de Eliezer, que fu de Jorim, que fu de 
Mathat, que fu de Lev,

 30 que fu de Simeon, que fu de Jud, que fu de Joseph, que fu de Jonn, 
que fu de Eliacim,

 31 que fu de Melea, que fu de Menan, que fu de Mathatha, que fu de 
Nathn, que fu de David,

 32 que fu de Isa, que fu de Obd, que fu de Booz, que fu de Salmn, que 
fu de Naasn,

 33 que fu de Aminadb, que fu de Ram, que fu de Hesrn, que fu de 
Phars, que fu de Jud,

 34 que fu de Jacob, que fu de Isaac, que fu de Abraham, que fu de Thar, 
que fu de Nachr,

 35 que fu de Serg, que fu de Reu, que fu de Phalg, que fu de Hebr, 
que fu de Sal,

 36 que fu de Cainn, que fu de Arphaxad, que fu de Sem, que fu de No, 
que fu de Lamch,

 37 que fu de Mathusalm, que fu de Hench, que fu de Jard, que fu de 
Malalel, que fu de Cainn,

 38 que fu de Ens, que fu de Seth, que fu de Adam, que fu de Dios.

CAPITULO 4

 1 Y JESUS, lleno del Espritu Santo, volvi del Jordn y fu agitado del 
Espritu al desierto,

 2 por cuarenta dias, y era tentado del diablo. Y no comi cosa en aquellos 
dias: los cuales pasados, despues tuvo hambre.

 3 Entonces el diablo le dijo: Si eres Hijo de Dios, d  esta piedra que se 
haga pan.

 4 Y Jesus respondindole, dijo: Escrito est: Que no con pan solo vivir el 
hombre, mas con toda palabra de Dios.

 5 Y le llev el diablo  un alto monte, y le mostr todos los reinos [de la 
tierra] habitada en un momento de tiempo.

 6 Y le dijo el diablo: A t te dar esta potestad toda, y la gloria de 
ellos: porque  mi es entregada, y  quien quiero la doy:

 7 t, pues, si adorares delante de m, sern todos tuyos.

 8 Y respondiendo Jesus, le dijo: Vte de m, Satans; porque escrito est: 
Al Seor Dios tuyo adorars, y  l solo servirs.

 9 Y le llev  Jerusalem, y le puso sobre el cimborio del templo, y le dijo: 
Si eres Hijo de Dios, chate de aqu abajo:

 10 porque escrito est: Que  sus ngeles mandar de t, que te guarden;

 11 y que en las manos te llevarn, porque no daes tu pi  piedra.

 12 Y respondiendo Jesus, le dijo: Dicho est: No tentars al Seor tu Dios.

 13 Y acabada toda tentacion, el diablo se fu de l por [algun] tiempo.

 14 Y JESUS volvi en virtud del Espritu  Galila, y sali la fama de l 
por toda la tierra de al rededor.

 15 Y l enseaba en las sinagogas de ellos, y era glorificado de todos.

 16 Y vino  Nazaret, donde habia sido criado, y entr, conforme  su 
costumbre, el dia del sbado en la sinagoga, y se levant  leer.

 17 Y le fu dado el libro del profeta Isaas: y como abri el libro, hall 
el lugar donde estaba escrito:

 18 El Espritu del Seor [es] sobre m, por cuanto me ha ungido: para dar 
buenas nuevas  los pobres me ha enviado; para sanar los quebrantados de 
corazon; para pregonar  los cautivos libertad, y  los ciegos vista; para 
enviar en libertad  los quebrantados;

 19 para predicar el ao agradable del Seor.

 20 Y cerrando el libro, como le di al ministro, se sent; y los ojos de 
todos en la sinagoga estaban atentos  l.

 21 Y comenz  decirles: Hoy se ha cumplido esta escritura en vuestros 
oidos.

 22 Y todos le daban su testimonio, y estaban maravillados de sus palabras de 
gracia que salian de su boca, y decian: No es este el hijo de Joseph?

 23 Y les dijo: Sin duda me direis: Medico, crate  t mismo: de tantas 
cosas que hemos oido haber sido hechas en Capharnaum, haz tambien aqu en tu 
tierra.

 24 Y dijo: De cierto os digo, que ningun profeta es acepto en su tierra:

 25 en verdad os digo, [que] muchas viudas habia en Israel en los dias de 
Elas, cuando el cielo fu cerrado por tres aos y seis meses, que hubo 
grande hambre en toda la tierra:

 26 mas  ninguna de ellas fu enviado Elas, sino  Sarepta de Sidn,  una 
mujer viuda:

 27 y muchos leprosos habia en Isral en tiempo del profeta Eliso: mas 
ninguno de ellos fu limpio, sino Naamn el Syro.

 28 Entonces todos en la sinagoga fueron llenos de ira, oyendo estas cosas.

 29 Y levantndose, le echaron fuera de la ciudad, y le llevaron hasta la 
cumbre del monte, sobre el cual la ciudad de ellos estaba edificada, para 
despearle.

 30 Mas l, pasando por medio de ellos, se fu.

 31 Y DESCENDI  Capharnaum, ciudad de Galila, y all los enseaba en los 
sbados.

 32 Y estaban fuera de s de su doctrina: porque su palabra era con potestad.

 33 Y estaba en la sinagoga un hombre que tenia un espritu de un demonio 
inmundo, el cual exclam  gran voz,

 34 diciendo: Ah, qu tenemos contigo, Jesus Nazareno? has venido  
destruirnos? yo te conozco quin eres, el Santo de Dios.

 35 Y Jesus le ri, diciendo: Enmudece, y sal de l. Entonces el demonio, 
derribndole en medio, sali de l; y no le hizo dao alguno.

 36 Y fu espanto sobre todos, y hablaban unos  otros, diciendo: Qu cosa 
es esta, que con autoridad y potencia manda  los espritus inmundos, y 
salen?

 37 Y la fama de l se divulgaba de todas partes por todos los lugares de la 
comarca.

 38 Y levantndose Jesus de la sinagoga, se entr en casa de Simon: y la 
suegra de Simon estaba con una grande fiebre; y le rogaron por ella.

 39 E inclinndose hcia ella, ri  la fiebre, y la fiebre la dej; y ella 
levantndose luego, les sirvi.

 40 Y ponindose el sol, todos los que tenian enfermos de diversas 
enfermedades, los traian  l: y l, poniendo las manos sobre cada uno de 
ellos, los sanaba.

 41 Y salian tambien demonios de muchos, dando voces, y diciendo: T eres el 
Cristo, Hijo de Dios: mas [l] riindoles no los dejaba hablar, porque 
sabian que l era el Cristo.

 42 Y siendo ya de dia sali, y se fu al lugar desierto; y las compaas le 
buscaban, y vinieron hasta l: y le detenian que no se fuese de ellos.

 43 Y l les dijo: Que tambien  otras ciudades es menester que anuncie el 
evangelio del reino de Dios: porque para esto soy enviado.

 44 Y predicaba en las sinagogas de Galila.



CAPITULO 5

 1 Y ACONTECI, que estando l junto al lago de Gennezaret, las compaas se 
derribaban sobre l por oir la palabra de Dios.

 2 Y vi dos navos que estaban cerca de la orilla del logo; y los 
pescadores, habiendo descendido de ellos, lavaban sus redes.

 3 Y entrado en uno de estos navos, el cual era de Simon, le rog que le 
desviase de tierra un poco; y sentndose, enseaba desde el navo las 
compaas.

 4 Y como ces de hablar, dijo  Simon: Lleva en alto mar, y echad vuestras 
redes para tomar.

 5 Y respondiendo Simon, le dijo: Maestro, habiendo trabajado toda la noche, 
nada hemos tomado: mas en tu palabra echar la red.

 6 Y habindolo hecho, encerraron gran multitud de pescado, que su red se 
rompia.

 7 E hicieron seas  los compaeros que [estaban] en el otro navo, que 
viniesen  ayudarles; y vinieron, y llenaron ambos navos de tal manera que 
se anegaban.

 8 Lo cual viendo Simon Pedro, se derrib de rodillas  Jesus, diciendo: 
Salte de conmigo, Seor, porque soy hombre pecador.

 9 Porque temor le habia rodeado, y  todos los que [estaban] con l, de la 
presa de los peces que habian tomado:

 10 y asimismo  Jacobo y  Juan, hijos de Zebedo, que eran compaeros de 
Simon. Y Jesus dijo  Simon: No temas: desde ahora tomars hombres.

 11 Y como llegaron  tierra los navos, dejndolo todo, le siguieron.

 12 Y ACONTECI que estando en una ciudad, h aqu un hombre lleno de lepra, 
el cual viendo  Jesus, postrndose sobre el rostro le rog, diciendo: Seor, 
si quisieres, puedes limpiarme.

 13 Entonces extendiendo la mano le toc, diciendo: Quiero: s limpio. Y 
luego la lepra se fu de l.

 14 Y l le mand que no lo dijese  nadie: Mas v, (dice), mustrate al 
sacerdote, y ofrece por tu limpieza, como mand Moiss, para que les conste.

 15 Empero el hablar de l andaba mas; y se juntaban muchas compaas  oir, 
y ser sanadas por l de sus enfermedades.

 16 Mas l se apartaba  los desiertos, y oraba.

 17 Y aconteci un dia, que l estaba enseando, y Farisos y doctores de la 
ley estaban sentados, los cuales habian venido de todas las aldeas de 
Galila, y de Juda, y Jerusalem; y la virtud del Seor estaba all para 
sanarlos.

 18 Y h aqu, unos hombres, que traian en una cama un hombre que estaba 
paraltico; y buscaban [por donde] meterle, y ponerle delante de l.

 19 Y no hallando por donde meterle  causa de la multitud, subieron encima 
de la casa, y por el tejado le bajaron con la cama en medio, delante de 
Jesus.

 20 El cual, viendo la f de ellos, le dice: Hombre, tus pecados te son 
perdonados.

 21 Entonces los escribas y Farisos comenzaron  pensar, diciendo: Quin es 
este que habla blasfemias? quien puede perdonar pecados, sino solo Dios?

 22 Jesus entonces, conociendo los pensamientos de ellos, respondiendo les 
dijo: Qu pensais en vuestros corazones?

 23 cul es mas fcil; decir: Tus pecados te son perdonados;  decir: 
Levntate, y anda?

 24 pues porque sepais que el Hijo del hombre tiene potestad en la tierra de 
perdonar pecados, (dice al paraltico):  t digo : Levntate, toma tu cama; 
y vte  tu casa.

 25 Y luego levantndose en presencia de ellos, y tomando aquello en que 
estaba echado, se fu  su casa glorificando  Dios.

 26 Y tom espanto  todos, y glorificaban  Dios; y fueron llenos de temor, 
diciendo: Que hemos visto maravillas hoy.

 27 Y DESPUES de estas cosas sali, y vi  un publicano llamado Lev, 
sentado al banco [de los pblicos tributos,] y le dijo: Sgueme.

 28 Y dejadas todas cosas, levantndose, le sigui.

 29 E hizo Lev gran banquete en su casa, y habia mucha compaa de 
publicanos, y de otros, los cuales estaban  la mesa con ellos.

 30 Y los escribas y los Farisos murmuraban contra sus discpulos, diciendo: 
Por qu comeis y bebeis con los publicanos y pecadores?

 31 Y respondiendo Jesus, les dijo: los que estn sanos no han menester 
mdico, sino los que estn enfermos:

 32 no he venido  llamar  los justos, sino  los pecadores  penitencia.

 33 Entonces ellos le dijeron: Por qu los discpulos de Juan ayunan muchas 
veces, y hacen oraciones, y asimismo los de los Farisos; y tus discpulos 
comen y beben?

 34 Y l les dijo: Podeis hacer que los que son de bodas ayunen, entre tanto 
que el esposo est con ellos?

 35 empero vendrn dias cuando el esposo les ser quitado: entonces ayunarn 
en aquellos dias.

 36 Y les decia tambien una parbola: Nadie mete remiendo de pao nuevo en 
vestido viejo: de otra manera el nuevo rompe, y al viejo no conviene remiendo 
nuevo.

 37 Y nadie echa vino nuevo en cueros viejos: de otra manera el vino nuevo 
romper los cueros, y el vino se derramar, y los cueros se perdern.

 38 Mas el vino nuevo en cueros nuevos se ha de echar; y lo uno y lo otro se 
conserve.

 39 Y ninguno que bebiere el viejo, quiere luego el nuevo; porque dice: El 
viejo es mejor.



CAPITULO 6

 1 Y ACONTECI que pasando l por los sembrados en un sbado segundo del 
primero, sus discpulos arrancaban espigas, y comian, fregndolas con las 
manos.

 2 Y algunos de los Farisos les dijeron: Por qu haceis lo que no es lcito 
hacer en sbados?

 3 Y respondiendo Jesus, les dijo: Ni aun esto habeis leido, que hizo David 
cuando tuvo hambre, l, y los que con l estaban?

 4 cmo entr en la casa de Dios, y tom los panes de la proposicion, y 
comi, y di tambien  los que [estaban] con l; los cuales no era lcito 
comer, sino  solos los sacerdotes?

 5 Y les decia: El Hijo del hombre es Seor aun del sbado.

 6 Y aconteci tambien en otro sbado, que l entr en la sinagoga y ense; 
y estaba all un hombre que tenia la mano derecha seca.

 7 Y le acechaban los escribas y los Farisos, si sanaria en sbado, por 
hallar de qu le acusasen.

 8 Mas l sabia los pensamientos de ellos; y dijo al hombre que tenia la mano 
seca: Levntate, y ponte en medio. Y l levantndose, se puso en pi.

 9 Entonces Jesus les dice: Os preguntar una cosa: Es lcito en sbados 
bien hacer,  mal hacer? hacer salva [una] persona,  matarla?

 10 Y mirndolos  todos al rededor, dice al hombre: Extiende tu mano; y l 
lo hizo as, y su mano fu restituida sana como la otra.

 11 Y ellos fueron llenos de locura, y hablaban los unos  los otros qu 
harian  Jesus.

 12 Y ACONTECI en aquellos dias, que fu al monte  orar, y pas la noche 
orando  Dios.

 13 Y como fu de dia, llam  sus discpulos; y escogi doce de ellos, los 
cuales tambien llam Apstoles:

 14  Simon, al cual tambien llam Pedro, y  Andrs su hermano, Jacobo y 
Juan, Felipe y Bartolom,

 15 Mato y Toms, y Jacobo, [hijo] de Alfo, y Simon, el que se llama 
Zeloso,

 16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que tambien fu el traidor.

 17 Y descendi con ellos, y se par en un lugar llano; y la compaa de sus 
discpulos, y grande multitud de pueblo de toda Juda, y de Jerusalem, y de 
la costa de Tyro y de Sidn, que habian venido  oirle, y para ser sanados de 
sus enfermedades;

 18 y [otros] que habian sido atormentados de espritus inmundos: y eran 
sanos.

 19 Y toda la compaa procuraba, de tocarle: porque salia de l virtud, y 
sanaba  todos.

 20 Y ALZANDO l los ojos  sus discpulos, decia: Bienaventurados los 
pobres: porque vuestro es el reino de Dios.

 21 Bienaventurados los que ahora teneis hambre: porque sereis hartos. 
Bienaventurados los que ahora llorais: porque reireis.

 22 Bienaventurados sereis cuando los hombres os aborrecieren, y cuando os 
esparcieren, y [os] denostaren, y rayeren vuestro nombre como malo, por el 
Hijo del hombre.

 23 Gozos en aquel dia, y alegros: porque, h aqu, vuestro galardon [es] 
grande en los cielos: porque as hacian sus padres  los profetas.

 24 Mas ay de vosotros ricos! porque teneis vuestro consuelo.

 25 Ay de vosotros, los que estais hartos! porque tendreis hambre. Ay de 
vosotros, los que ahora res! porque lamentareis y llorareis.

 26 Ay de vosotros, cuando todos los hombres dijeren bien de vosotros! 
porque as hacian sus padres  los falsos profetas.

 27 Mas  vosotros los que os, digo: Amad  vuestros enemigos: haced bien  
los que os aborrecen.

 28 Bendecid  los que os maldicen; y orad por los que os calumnian.

 29 Y al que te hiriere en la mejilla, dle tambien la otra; y del que te 
quitare la capa, ni aun el sayo le defiendas.

 30 Y  cualquiera que te pidiere, d; y al que tomare lo que [es] tuyo, no 
vuelvas  pedir.

 31 Y como quereis que os hagan los hombres, hacedles tambien vosotros as.

 32 Porque si amais  los que os amen, qu gracias tendreis? porque tambien 
los pecadores aman  los que los aman.

 33 Y si hicireis bien  los que os hacen bien, qu gracias tendreis? 
porque tambien los pecadores hacen lo mismo.

 34 Y si prestreis  aquellos de quienes esperais recibir, qu gracias 
tendreis? porque tambien los pecadores prestan  los pecadores, para recibir 
otro tanto.

 35 Amad pues  vuestros enemigos; y haced bien, y emprestad, no esperando de 
ello nada; y ser vuestro galardon grande, y sereis hijos del Altsimo: 
porque l es benigno [aun] para con los ingratos y malos.

 36 Sed pues misericordiosos, como tambien vuestro Padre es misericordioso.

 37 No juzgueis, y no sereis juzgados: no condeneis, y no sereis condenados: 
perdonad, y sereis perdonados:

 38 dad, y se os dar: medida buena, apretada, remecida, y rebosando darn en 
vuestro regazo: porque con la misma medida que midireis, os ser vuelto  
medir.

 39 Y les decia una parbola: Puede el ciego guiar al ciego? no caern 
ambos en el hoyo?

 40 El discpulo no es sobre su maestro: mas cualquiera que fuere como el 
maestro, ser perfecto.

 41 Por qu miras la paja que [est] en el ojo de tu hermano, y la viga que 
[est] en tu propio ojo no consideras?

 42 O cmo puedas decir  tu hermano: Hermano, deja, echar fuera la paja 
que [est] en tu ojo, no mirando t la viga que [est] en tu ojo? Hipcrita, 
echa fuera primero de tu ojo la viga; y entonces mirars de echar fuera la 
paja que [est] en el ojo de tu hermano.

 43 Porque no es buen rbol el que hace malos frutos; ni rbol malo el que 
hace buen fruto.

 44 Porque cada rbol por su fruto es conocido: que no cogen higos de las 
espinas, ni vendimian uvas de las zarzas.

 45 El buen hombre del buen tesoro de su corazon saca bien; y el mal hombre 
del mal tesoro de su corazon saca mal: porque de la abundancia de su corazon 
habla su boca.

 46 Por qu me llamais, Seor, Seor, y no haceis lo que digo?

 47 Todo aquel que viene  mi, y oye mis palabras, y las hace, [yo] os 
ensenare  quien es semejante.

 48 Semejante es al hombre que edifica una casa, que cav y ahond, y puso el 
fundamento sobre piedra; y habiendo avenida, el rio di con mpetu en aquella 
casa, mas no la pudo menear: porque estaba fundada sobre piedra.

 49 Mas el que oy, y no hizo, semejante es al hombre que edific su casa 
sobre tierra sin fundamento, en la cual el rio di con mpetu, y luego cay: 
y fu grande la ruina de aquella casa.



CAPITULO 7

 1 Y COMO acab todas sus palabras en oidos del pueblo, entr en Capharnaum.

 2 Y el siervo de un centurion enfermo se iba muriendo, el cual l tenia en 
estima.

 3 Y como oy de Jesus, envi  l los ancianos de los Judos, rogndole que 
viniese y librase  su siervo.

 4 Y viniendo ellos  Jesus, rogronle con diligencia, dicindole: Porque es 
digno de concederle esto:

 5 que ama nuestra nacion, y l nos edific una sinagoga.

 6 Y Jesus fu con ellos: mas como ya no estuviesen lejos de su casa, envi 
el centurion amigos  l, dicindole: Seor, no tomes trabajo, que no soy 
digno que entres debajo de mi tejado:

 7 por lo cual ni aun me tuve por digno de venir  t: mas manda con la 
palabra, y mi criado ser sano.

 8 Porque tambien yo soy [hombre] puesto en potestad, que tengo debajo de m 
soldados; y digo  este: V, y va; y al otro: Ven, y viene; y  mi siervo: 
Haz esto, y [lo] hace.

 9 Lo cual oyendo Jesus, se maravill de l, y vuelto, dijo  las compaas 
que le seguian: Os digo, [que] ni aun en Israel, he hallado tanta f.

 10 Y vueltos  casa los que habian sido enviados, hallaron sano al siervo 
que habia estado enfermo.

 11 Y aconteci despues, que [l] iba  la ciudad que se llama Nain,  iban 
con l muchos de sus discpulos, y gran compaa.

 12 Y como lleg cerca de la puerta de la ciudad, h aqu, que sacaban un 
difunto, unignito  su madre, la cual tambien era viuda; y habia con ella 
grande compaa de la ciudad.

 13 Y como el Seor la vi, fu movido  misericordia de ella, y le dice: No 
llores.

 14 Y acercndose, toc las andas; y los que [le] llevaban, pararon, y dice: 
Mancebo,  t digo, levntate.

 15 Entonces, volvise  sentar el que habia sido muerto, y comenz  hablar; 
y le di  su madre.

 16 Y tom  todos temor, y glorificaban  Dios, diciendo: Que profeta grande 
se ha levantado entre nosotros; y, que Dios ha mirado su pueblo.

 17 Y sali esta fama de l por toda Juda, y por toda la tierra de al 
rededor.

 18 Y DIERON las nuevas  Juan de todas estas cosas sus discpulos; y llam 
Juan unos dos de sus discpulos,

 19 y envi  Jesus, diciendo: Eres t aquel que habia de venir,  
esperaremos  otro?

 20 Y como los varones vinieron  l, dijeron: Juan el Bautista nos ha 
enviado  t, diciendo: Eres t aquel que habia de venir,  esperaremos  
otro?

 21 Y en la misma hora san  muchos de enfermedades, y plagas, y de 
espritus malos; y  muchos ciegos di la vista.

 22 Y respondiendo Jesus, les dijo: Id, dad las nuevas  Juan de lo que 
habeis visto y oido: Que los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son 
limpiados, los sordos oyen, los muertos resucitan,  los pobres es anunciado 
el Evangelio.

 23 Y bienaventurado es el que no fuere escandalizado en m.

 24 Y como se fueron los mensajeros de Juan, comenz  hablar de Juan  las 
compaas: Qu salisteis  ver al desierto? [alguna] caa que es agitada del 
viento?

 25 Mas, qu salisteis  ver? [algun] hombre cubierto de vestidos 
delicados? H aqu, que los que estn en vestido precioso, y en delicias, en 
los palacios de los reyes estn.

 26 Mas, qu salisteis  ver? [algun] profeta? Tambien os digo, y aun mas 
que profeta.

 27 Este es de quien est escrito: H aqu, envio mi ngel delante de tu faz, 
el cual aparejar tu camino delante de t.

 28 Porque [yo] os digo [que] entre los nacidos de mujeres, no hay mayor 
profeta que Juan el Bautista: mas el mas pequeo en el reino de los cielos es 
mayor que l.

 29 Y todo el pueblo oyndo[le,] y los publicanos, justificaron  Dios, 
bautizndose con el bautismo de Juan.

 30 Mas los Farisos, y los sbios de la ley, desecharon el consejo de Dios 
contra s mismos, no siendo bautizados de l.

 31 Y dice el Seor:  quin pues comparar los hombres de esta generacion, 
y  qu son semejantes?

 32 Semejantes son  los muchachos sentados en la plaza, y que dan voces los 
unos  los otros, y dicen: Os taimos con flautas, y no bailasteis: os 
endechamos, y no llorasteis.

 33 Porque vino Juan el Bautista que ni comia pan, ni bebia vino, y decs: 
Demonio tiene.

 34 Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y decs: H aqu, un hombre 
comilon, y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores.

 35 Mas la sabidura es justificada de todos sus hijos.

 36 Y LE rog uno de los Farisos, que comiese con l. Y entrado en casa del 
Fariso, se sent  la mesa.

 37 Y h aqu, una mujer que habia sido pecadora en la ciudad, como entendi 
que estaba  la mesa en casa de aquel Fariso, trajo un [vaso de] alabastro 
de ungento;

 38 y estando detrs  sus pis, comenz llorando  regar con lgrimas sus 
pis, y los limpiaba con los cabellos de su cabeza; y besaba sus pis, y 
unga[los] con el ungento.

 39 Y como vi [esto] el Fariso que le habia llamado, dice en s, diciendo: 
Este, si fuera profeta, conoceria quin y cul es la mujer que le toca; que 
es pecadora.

 40 Entonces respondiendo Jesus, le dijo: Simon, una cosa tengo que decirte. 
Y l le dice: D, Maestro.

 41 Un acreedor tenia dos deudores: el uno le debia quinientos denarios, y el 
otro cincuenta:

 42 y no teniendo ellos de qu pagar, solt [la deuda]  ambos: d, pues, 
cul de estos le amar mas?

 43 Y respondiendo Simon, dijo: Pienso que aquel al cual solt mas. Y l le 
dijo: Rectamente has juzgado.

 44 Y vuelto  la mujer, dijo  Simon: Ves esta mujer? Entr en tu casa, no 
diste agua para mis pis; y esta ha regado mis pis con lgrimas, y 
limpido[los] con los cabellos de su cabeza.

 45 No me diste beso: esta desde que entr no ha cesado de besar mis pis.

 46 No ungiste mi cabeza con leo; y esta ha ungido con ungento mis pis.

 47 Por lo cual te digo, [que] sus muchos pecados son perdonados, porque am 
mucho: mas al que se perdona poco, poco ama.

 48 Y  ella dijo: los pecados te son perdonados.

 49 Y los que estaban juntamente sentados  la mesa, comenzaron  decir entre 
s: Quin es este, que tambien perdona pecados?

 50 Y dijo  la mujer: Tu f te ha salvado: v en paz.

CAPITULO 8

 1 Y ACONTECI despues, que l caminaba por todas las ciudades y aldeas 
predicando, y anunciando el evangelio del reino de Dios; y los doce con l;

 2 y algunas mujeres que habian sido curadas [de l] de malos espritus, y de 
enfermedades: Mara, que se llamaba Magdalena, de la cual habian salido siete 
demonios;

 3 y Juana mujer de Chuzas, procurador de Herodes; y Susanna, y otras muchas 
que le servian de sus haciendas.

 4 Y COMO se junt una grande compaa, y los que estaban en cada ciudad 
vinieron  l, dijo por una parbola:

 5 Uno que sembraba sali  sembrar su simiente; y sembrando, una [parte] 
cay junto al camino, y fu hollada, y las aves del cielo la comieron.

 6 Y otra [parte] cay sobre piedra; y nacida, se sec, porque no tenia 
humedad.

 7 Y otra [parte] cay entre espinas; y naciendo las espinas juntamente, la 
ahogaron.

 8 Y otra [parte] cay en buena tierra; y cuando fu nacida, llev fruto  
ciento [por uno.] Diciendo estas cosas clamaba: El que tiene oidos para oir, 
oiga.

 9 Y sus discpulos le preguntaron, qu era esta parbola.

 10 Y l dijo:  vosotros es dado conocer los misterios del reino de Dios: 
mas  los otros por parbolas, para que viendo no vean, y oyendo no 
entiendan.

 11 Es pues esta parbola: La simiente es la palabra de Dios.

 12 Y los de junto al camino, estos son los que oyen; y luego viene el 
diablo, y quita la palabra de su corazon, porque no se salven creyendo.

 13 Y los de sobre piedra, [son] los que habiendo oido, reciben la palabra 
con gozo: mas estos no tienen raices: que  tiempo creen, y en el tiempo de 
la tentacion se apartan.

 14 Y lo que cay entre espinas, estos son los que oyeron; mas idos son 
ahogados de los cuidados, y de las riquezas, y de los pasatiempos de la vida, 
y no llevan fruto.

 15 Y lo que en buena tierra, estos son los que con corazon bueno y recto 
retienen la palabra oida, y llevan fruto en paciencia.

 16 Ninguno empero que enciende el candil, le cubre con [algun] vaso,  le 
pone debajo de la cama: mas le pone en un candelero, para que los que entran, 
vean la lumbre.

 17 Porque no hay cosa oculta, que no haya de ser manifestada; ni cosa 
escondida que no haya de ser entendida, y de venir  luz.

 18 Mirad pues como os: porque  cualquiera que tuviere, le ser dado; y  
cualquiera que no tuviere, aun lo que parece tener ser quitado de l.

 19 Y VINIERON  l su madre y hermanos, y no podian llegar  l por causa de 
la multitud.

 20 Y le fu dada aviso, diciendo: Tu madre, y tus hermanos estn fuera, que 
quieren verte.

 21 El entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que 
oyen la palabra de Dios, y la hacen.

 22 Y ACONTECI un dia [que] l entr en un navo con sus discpulos, y les 
dijo: Pasemos de la otra parte del lago; y subieron.

 23 Y navegando ellos, se durmi.  Y descendi una tempestad de viento en el 
lago; y se llenaban, y peligraban.

 24 Y llegndose  l, le despertaron, diciendo: Maestro, maestro, [que] 
perecemos. Y despertado l, rio al viento y  la tempestad del agua, y 
cesaron: y fu hecha grande bonanza.

 25 Y les dijo: Qu es de vuestra f? Y [ellos] temiendo, fueron 
maravillados, diciendo los unos  los otros: Quin es este, que aun  los 
vientos y al agua manda, y le obedecen?

 26 Y navegaron  la tierra de los Gadarenos, que est delante de Galila.

 27 Y saliendo l  tierra, le sali al encuentro de la ciudad un hombre que 
tenia demonios ya de muchos tiempos; y no vestia vestido, ni estaba en casa, 
sino por los sepulcros.

 28 El cual como vi  Jesus, exclam, y postrse delante de l, y dijo  
gran voz: Qu tengo yo contigo, Jesus Hijo del Dios Altsimo? rugote que no 
me atormentes.

 29 (Porque mandaba al espritu inmundo que saliese del hombre: porque ya de 
muchos tiempos le arrebataba; y le guardaban preso con cadenas y grillos: mas 
rompiendo las prisiones era agitado del demonio por los desiertos.)

 30 Y le pregunt Jesus, diciendo: Qu nombre tienes? Y l dijo: Legion: 
porque muchos demonios habian entrado en l.

 31 Y le rogaban que no les mandase que fuesen al abismo.

 32 Y habia all un hato de muchos puercos que pacian en el monte, y le 
rogaron que los dejase entrar en ellos; y los dej.

 33 Y salidos los demonios del hombre, entraron en los puercos: y el hato de 
ellos se arroj de un despeadero en el logo, y se ahog.

 34 Y los pastores, como vieron lo que habia acontecido, huyeron; y yendo, 
dieron aviso en la ciudad y por las heredades.

 35 Y salieron  ver lo que habia acontecido, y vinieron  Jesus; y hallaron 
sentado al hombre, del cual habian salido los demonios, vestido, y en seso,  
los pis de Jesus; y tuvieron temor.

 36 Y les contaron los que [lo] habian visto, como habia sido salvado aquel 
endemoniado.

 37 Entonces toda la multitud de la tierra de los Gadarenos al rededor le 
rogaron, que se fuese de ellos: porque tenian gran temor. Y l subiendo en el 
navo se volvi.

 38 Y aquel hombre, del cual habian salido los demonios, le rog para estar 
con l: mas Jesus le despidi,  diciendo:

 39 Vulvete  tu casa, y cuenta cuan grandes cosas ha hecho Dios contigo. Y 
l se fu, predicando por toda la ciudad cuan grandes cosas habia Jesus hecho 
con l.

 40 Y ACONTECI que volviendo Jesus la compaa le recibi: porque todos le 
esperaban.

 41 Y h aqu, un varon llamado Jairo, el cual tambien era prncipe de la 
sinagoga vino, y cayendo  los pis de Jesus, le rogaba que entrase en su 
casa:

 42 porque una hija nica que tenia, como de doce aos, se estaba muriendo. Y 
yendo, le apretaba la compaa.

 43 Y una mujer que tenia flujo de sangre ya hacia doce aos, la cual habia 
gastado en mdicos toda su hacienda, y de ninguno habia podido ser curada,

 44 llegndose por las espaldas toc el borde de su vestido: y luego estanc 
el flujo de su sangre.

 45 Entonces Jesus dijo: Quin [es] el que me ha tocado? Y negando todos, 
dijo Pedro y los que estaban con l: Maestro, la compaa te aprieta y 
oprime, y dices: quin [es] el que me ha tocado?

 46 Y Jesus dijo: Me ha tocado alguien^: porque yo he conocido que ha salido 
virtud de m.

 47 Entonces como la mujer vi que no se escondia, vino temblando, y 
postrndose delante de l, le declar delante de todo el pueblo la causa 
porque le habia tocado, y como luego habia sido sana.

 48 Y l le dijo: Confia, hija, tu fe te ha salvado: v en paz.

 49 Estando aun l hablando, vino uno del prncipe de la sinagoga  decirle: 
Tu hija es muerta: no des trabajo al Maestro.

 50 Y oyndo[lo] Jesus le respondi: No temas: cree solamente, y ser salva.

 51 Y entrado en casa, no dej entrar  nadie [consigo,] sino  Pedro, y  
Jacobo, y  Juan, y al padre y  la madre de la moza.

 52 Y lloraban todos, y la plaian. Y l dijo: No lloreis: no es muerta, mas 
duerme.

 53 Y hacian burla de l, sabiendo que estaba muerta.

 54 Y l, echados todos fuera, y trabndola de la mano, clam, diciendo: 
Moza, levntate.

 55 Entonces su espritu volvi, y se levant luego; y l mand que le diesen 
de comer.

 56 Y sus padres estaban fuera de s,  los cuales l mand, que  nadie 
dijesen lo que habia sido hecho.



CAPITULO 9

 1 Y JUNTANDO sus doce discpulos, les di virtud y potestad sobre todos los 
demonios, y que sanasen enfermedades.

 2 Y los envi  que predicasen el reino de Dios, y que sanasen los enfermos.

 3 Y les dice: No tomeis nada para el camino, ni varas, ni alforja, ni pan, 
ni dinero, ni tengais dos vestidos:

 4 y en cualquiera casa que entrreis, quedad all, y salid de all:

 5 y todos los que no os recibieren, salindoos de aquella ciudad, aun el 
polvo sacudid de vuestros pis en testimonio contra ellos.

 6 Y saliendo [ellos,] rodeaban por todas las aldeas anunciando el Evangelio, 
y sanando por todas partes.

 7 Y OY Herodes el tetrarca todas las cosas que hacia, y estaba en duda, 
porque decian algunos: Que Juan ha resucitado de los muertos;

 8 y otros: Que Elias habia aparecido; y otros: Que algun profeta de los 
antiguos habia resucitado.

 9 Y dijo Herodes: A Juan yo [le] degoll: quin pues ser este, de quien yo 
oigo tales cosas? Y procuraba verle.

 10 Y VUELTOS los apstoles, le contaron todas las cosas que habian hecho. Y 
tomndolos, se apart aparte  un lugar desierto de la ciudad que se llama 
Bethsaida.

 11 Lo cual como las compaas entendieron, le siguieron; y l los recibi, y 
les hablaba del reino de Dios: y san los que tenian necesidad de cura.

 12 Y el dia habia comenzado  declinar; y llegndose los doce, le dijeron: 
Despide las compaas, para que yendo  las aldeas, y heredades de al 
rededor, vayan y hallen viandas: porque aqu estamos en lugar desierto.

 13 Y les dice: Dadles vosotros de comer. Y dijeron ellos: No tenemos mas de 
cinco panes y dos pescados, si no vamos nosotros  comprar viandas para toda 
esta compaa.

 14 Y estaban como cinco mil hombres. Entonces dijo  sus discpulos: 
Hacedlos recostar por mesas de cincuenta en cincuenta.

 15 Y as lo hicieron; y recostronse todos.

 16 Y tomando los cinco panes y los dos pescados, mirando al cielo los 
bendijo; y parti, y di  sus discpulos para que pusiesen delante de las 
compaas.

 17 Y comieron todos, y se hartaron; y alzaron lo que les sobr, los pedazos, 
doce esportones.

 18 Y ACONTECI, que estando l solo orando, estaban con l los discpulos, y 
les pregunt, diciendo: Quin dicen las compaas que soy?

 19 Y ellos respondieron, y dijeron: Juan el Bautista; y otros, Elas; y 
otros, que algun profeta de los antiguos ha resucitado.

 20 Y les dijo: Y vosotros, quin decs que soy? Entonces respondiendo Simon 
Pedro, dijo: El Cristo de Dios.

 21 Entonces l amenazndolos, les mand que  nadie dijesen esto,

 22 diciendo: Es menester que el Hijo del hombre padezca muchas cosas, y ser 
desechado de los ancianos, y de los prncipes de los sacerdotes, y de los 
Escribas, y ser muerto, y resucitar al tercer dia.

 23 Y decia  todos: Si alguno quiere venir en pos de m, niguese  s 
mismo, y tome su cruz cada dia, y sgame.

 24 Porque cualquiera que quisiere salvar su alma, la perder; y cualquiera 
que perdiere su alma por causa de m, este la salvar.

 25 Porque qu aprovecha al hombre, si granjeare todo el mundo, y se pierda 
l  s mismo,  corra peligro de s?

 26 Porque el que se avergonzare de m y de mis palabras, de este tal el Hijo 
del hombre se avergonzar, cuando vendr en su gloria, y del Padre, y de los 
santos ngeles.

 27 Y os digo de verdad, que hay algunos de los que estn aqu, que no 
gustarn la muerte, hasta que vean el reino de Dios.

 28 Y ACONTECI que despues de estas palabras, como ocho dias, tom  Pedro, 
y  Juan, y  Jacobo, y subi al monte  orar.

 29 Y entre tanto que oraba, la apariencia de su rostro se hizo otra; y su 
vestido blanco y resplandeciente.

 30 Y h aqu, dos varones que hablaban con l, los cuales eran Moiss, y 
Elas,

 31 que aparecieron en majestad, y hablaban de su salida, la cual habia de 
cumplir en Jerusalem.

 32 Y Pedro, y los que estaban con l, estaban cargados de sueo; y como 
despertaron, vieron su majestad, y  aquellos dos varones que estaban con l.

 33 Y aconteci, que apartndose ellos de l, Pedro dice  Jesus: Maestro, 
bien es que nos quedemos aqu; y hagamos tres cabaas, una para t, y una 
para Moiss, y una para Elas; no sabiendo lo que se decia.

 34 Y estando l hablando esto, vino una nube que los cubri; y tuvieron 
temor entrando ellos en la nube.

 35 Y vino una voz de la nube, que decia: Este es mi Hijo amado,  l od.

 36 Y pasada aquella voz, Jesus fu hallado solo: y ellos callaron, y por 
aquellos dias no dijeron nada  nadie de lo que habian vista.

 37 Y ACONTECI el dia siguiente, que apartndose ellos del monte, gran 
compaa le sali al encuentro;

 38 y h aqu, que un hombre de la compaa clam, diciendo: Maestro, rugote 
que veas  mi hijo que tengo nico:

 39 y h aqu, un espritu le toma, y de repente da voces; y le despedaza con 
espuma, y apenas se aparta de l, quebrantndole:

 40 y rogu  tus discpulos que le echasen fuera, y no pudieron.

 41 Y respondiendo Jesus, dice: Oh generacion infiel y perversa! hasta 
cundo tengo de estar con vosotros, y os sufrir? trae tu hijo ac.

 42 Y como aun se acercaba, el demonio le derrib, y despedaz: mas Jesus 
ri al espritu inmundo, y san al muchacho, y le volvi  su padre.

 43 Y TODOS estaban fuera de s en la grandeza de Dios, y maravillndose 
todos de todas las cosas que hacia, dijo  sus discpulos:

 44 Poned vosotros en vuestras orejas estas palabras: porque ha de acontecer 
que el Hijo del hombre ser entregado en manos de hombres.

 45 Mas ellos no entendian esta palabra: y les era encubierta para que no la 
entendiesen; y temian de preguntarle de esta palabra.

 46 ENTONCES entraron en disputa, cual de ellos seria el mayor.

 47 Mas Jesus, viendo los pensamientos del corazon de ellos, tom un nio, y 
le puso junta  s,

 48 y les dice: Cualquiera que recibiere este nio en mi nombre,  m recibe; 
y cualquiera que [me] recibiere  m, recibe al que me envi: porque el que 
fuere el menor entre todos vosotros, este ser el grande.

 49 Entonces respondiendo Juan, dijo: Maestro, hemos vista  uno que echaba 
fuera demonios en tu nombre, y se lo defendimos, porque no [te] sigue con 
nosotros.

 50 Jesus le dijo: No [le] defendais, porque el que no es contra nosotros, 
por nosotros es.

 51 Y ACONTECI [que] como se cumpli el tiempo en que habia de ser recibido 
arriba, l afirm su rostro para ir  Jerusalem.

 52 Y envi mensajeros delante de s, los cuales fueron, y entraron en una 
ciudad de los Samaritanos, para aderezarle [all.]

 53 Mas no le recibieron, porque su rostro era de hombre que iba  Jerusalem.

 54 Y viendo [esto] sus discpulos, Jacobo y Juan dijeron: Seor, quieres 
que digamos que descienda fuego del cielo, y los consume, como hizo Elas?

 55 Entonces volviendo l, les ri, diciendo: Vosotros no sabeis de qu 
espritu sois:

 56 porque el Hijo del hombre no ha venido para perder las vidas de los 
hombres, mas para salvar[las.] Y se fueron  otra aldea.

 57 Y ACONTECI que yendo ellos, uno le dijo en el camino: Seor, [yo] te 
seguir donde quiera que fueres.

 58 Y le dijo Jesus: las zorras tienen cuevas, y las aves de los cielos 
nidos: mas el Hijo del hombre no tiene donde recline la cabeza.

 59 Y dijo  otro: Sgueme. Y l dijo: Seor, djame que primero vaya, y 
entierre  mi padre.

 60 Y Jesus le dijo: Deja los muertos que entierren  sus muertos; y t v, 
anuncia el reino de Dios.

 61 Entonces tambien dijo otro: Te seguir, Seor: mas djame que me despida 
primero de los que estn en mi casa.

 62 Y Jesus le dijo: ninguno que poniendo su mano al arado mirare atrs, es 
apto para el reino de Dios.



CAPITULO 10

 1 Y DESPUES de estas cosas, seal el Seor aun otros setenta, los cuales 
envi de dos en dos, delante de s  todas las ciudades y lugares  donde l 
habia de venir.

 2 Y les decia: La mies  la verdad [es] mucha, mas los obreros pocos; por 
tanto rogad al Seor de la mies que envie obreros  su mies.

 3 Andad, h aqu, yo os envio como  corderos en medio de lobos.

 4 No lleveis bolsa, ni alforja, ni zapatos; y  nadie saludeis en el camino.

 5 En cualquier casa donde entrreis, primeramente decid: Paz [sea]  esta 
casa.

 6 Y si hubiere all algun hijo de paz, vuestra paz reposar sobre l; y si 
no, se volver  vosotros.

 7 Y posad en aquella misma casa comiendo y bebiendo lo que os dieren: porque 
el obrero digno es de su salario. No [os] paseis de casa en casa.

 8 Y en cualquier ciudad donde entrreis, y os recibieren, comed lo que os 
pusieren delante;

 9 y sanad los enfermos que en ella hubiere, y decidles: Se ha allegado  
vosotros el reino de Dios.

 10 Mas en cualquier ciudad donde entrreis, y no os recibieren, saliendo por 
sus calles, decid:

 11 Aun el polvo que se nos ha pegado de vuestra ciudad sacudimos en 
vosotros: esto empero sabed que el reino de los cielos se ha allegado  
vosotros.

 12 Y os digo, que los de Sodoma tendrn mas remision aquel dia, que aquella 
ciudad.

 13 Ay de t, Corazin! Ay de t, Bethsaida! que si en Tyro, y en Sidn 
fueran hechas las maravillas que han sido hechas en vosotras, ya dias ha, que 
sentados en cilicio y ceniza, hubieran hecho penitencia:

 14 por tanto Tyro y Sidn tendrn mas remision que vosotras en el juicio.

 15 Y t, Capharnaum, que hasta los cielos ests levantada, hasta los 
enfiernos sers bajada.

 16 El que  vosotros oye,  m oye; y el que  vosotros desecha,  m 
desecha; y el que  m desecha, desecha al que me envi.

 17 Y volvieron los setenta con gozo, diciendo: Seor, aun los demonios se 
nos sujetan en tu nombre.

 18 Y les dijo: Yo veia  Satans, como un rayo, que caia del cielo:

 19 h aqu, [yo] os doy potestad de hollar sobre las serpientes, y sobre los 
escorpiones, y sobre toda fuerza del enemigo; y nada os daar:

 20 mas no os goceis de esto, [ saber,] que los espritus se os sujeten: mas 
antes gozos de que vuestros nombres estn escritos en los cielos.

 21 En aquella misma hora Jesus se alegr en espritu, y dijo: Te confieso, 
oh Padre, Seor del cielo y de la tierra, que escondiste estas cosas los 
sbios y entendidos, y las has revelado  los pequeos: as Padre, porque as 
te agrad.

 22 Todas las cosas me son entregadas de mi Padre; y nadie sabe quien sea el 
Hijo, sino el Padre; ni quien sea el Padre, sino el Hijo, y  quien el Hijo 
le quisiere revelar.

 23 Y vuelto particularmente  sus discpulos, dijo: Bienaventurados los ojos 
que ven lo que vosotros veis:

 24 porque os digo, que muchos profetas y reyes desearon ver lo que vosotros 
veis, y no [lo] vieron; y oir lo que os, y no [lo] oyeron.

 25 Y H aqu, [que] un doctor de la ley se levant tentndole, y diciendo: 
Maestro, haciendo qu cosa poseer la vida eterna?

 26 Y l le dijo: Qu est escrito en la ley? cmo lees?

 27 Y l respondiendo, dijo: Amars al Seor tu Dios de todo tu corazon, y de 
toda tu alma, y de todas tus fuerzas, y de todo tu entendimiento; y  tu 
prjimo, como  t mismo.

 28 Y le dijo: Bien has respondido: haz esto, y vivirs.

 29 Mas l, querindose justificar  s mismo, dijo  Jesus: Y quin es mi 
prjimo?

 30 Y respondiendo Jesus, dijo: Un hombre descendia de Jerusalem  Jeric, y 
cay en ladrones; los cuales le despojaron,  hirindole, se fueron, 
dejndole medio muerto.

 31 Y aconteci, que descendi un sacerdote por el mismo camino; y vindole, 
se pas del un lado.

 32 Y asimismo un Levita, llegando cerca de aquel lugar, y vindole, se pas 
del un lado.

 33 Y un Samaritano, que iba camino, viniendo cerca de l, y vindole, fu 
movido  misericordia;

 34 y llegndose, le vend las heridas, echndole aceite y vino; y ponindole 
sobre su cabalgadura, le llev al meson, y le cuid.

 35 Y otro dia partindose, sac dos dineros y los di al huesped, y le dijo: 
Cudale; y todo lo que de mas gastares, yo cuando vuelva, te lo pagar.

 36 Quin, pues, de estos tres te parece que fu el prjimo de aquel que 
cay en ladrones?

 37 Y l dijo: El que us de misericordia con l. Entonces Jesus le dijo: V, 
y haz t lo mismo.

 38 Y ACONTECI, que yendo, entr l en una aldea; y una mujer llamada Marta 
le recibi en su casa.

 39 Y esta tenia una hermana, que se llamaba Mara, la cual sentndose  los 
pis de Jesus oia su palabra.

 40 Marta empero se distraia en muchos servicios; y sobreviniendo, dice: 
Seor, no tienes cuidado que mi hermana me deja servir sola? dle, pues, que 
me ayude.

 41 Respondiendo Jesus entonces, le dijo: Marta, Marta, cuidadosa ests, y 
con las muchas cosas ests turbada:

 42 empero una cosa es necesaria: mas Mara escogi la buena parte, la cual 
no le ser quitada.



CAPITULO 11

 1 Y ACONTECI que estando l orando en un lugar, como acab, uno de sus 
discpulos le dijo: Seor, enseanos  orar, como tambien Juan ense  sus 
discpulos.

 2 Y les dijo: Cuando orareis, decid: Padre nuestro, que ests en los cielos, 
sea tu nombre santificado. Venga tu reino: sea hecha tu voluntad como en el 
cielo [as] tambien en la tierra.

 3 El pan nuestro de cada dia dnos[le] hoy.

 4 Y perdnanos nuestros pecados, porque tambien nosotros perdonamos  todos 
los que nos deben. Y no nos metes en tentacion: mas lbranos de mal.

 5 Les dijo tambien: Quin de vosotros tendr un amigo,  ir  l  media 
noche, y le dir: Amigo, prstame tres panes,

 6 porque un mi amigo ha venido  m de camino, y no tengo que ponerle 
delante;

 7 y l dentro respondiendo, diga, No me seas molesto: la puerta est ya 
cerrada, y mis nios estn conmigo en la cama: no puedo levantarme, y darte?

 8 Os digo, que aunque no se levante  darle por ser su amigo, cierto por su 
importunidad se levantar, y le dar todo lo que habr menester.

 9 Y yo os digo: Pedid, y se os dar: buscad, y hallareis: tocad, y os ser 
abierto.

 10 Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que toca, 
es abierto.

 11 Y cul padre de vosotros, si su hijo le pidiere pan, le dar una piedra? 
, si pescado, en lugar de pescado le dar una serpiente?

 12 , si [le] pidiere un huevo, le dar un escorpion?

 13 Pues, si vosotros, siendo malos, sabeis dar buenas ddivas  vuestros 
hijos, cunto mas vuestro Padre celestial dar el Espritu Santo  los que 
le pidieren de l?

 14 TAMBIEN ech fuera un demonio, el cual era mudo; y aconteci, que salido 
fuera el demonio, el mudo habl, y las compaas se maravillaron.

 15 Y algunos de ellos decian: En Beelzebul, prncipe de los demonios, echa 
fuera los demonios.

 16 Y otros, tentando, pedian de l seal del cielo.

 17 Mas l, conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino 
dividido contra s mismo es asolado, y casa cae sobre casa.

 18 Y si tambien Satans est dividido contra s, cmo estar en pi su 
reino? porque decis, que en Beelzebul echo yo fuera los demonios.

 19 Pues si yo echo fuera los demonios en Beelzebul, vuestros hijos, en 
quin los echan fuera? por tanto ellos sern vuestros jueces.

 20 Mas si en el dedo de Dios echo fuera los demonios, cierto el reino de 
Dios ha llegado  vosotros.

 21 Cuando el fuerte armada guarda su palacio, en paz est lo que posee.

 22 Mas si otro mas fuerte que l sobreviniendo le venciere, [le] toma todas 
sus armas en que confiaba, y reparte sus despojos.

 23 El que no es conmigo, contra m es; y el que conmigo no apaa, derrama.

 24 Cuando el espritu inmundo saliere del hombre, anda por lugares secos 
buscando reposo, y no hallndo[le], dice: Me volver  mi casa, de donde 
sal.

 25 Y viniendo, la halla barrida y adornada.

 26 Entonces va, y toma otros siete espritus peores que l, y entrados 
habitan all; y son las postreras del tal hombre peores que las primeras.

 27 Y aconteci, que diciendo [l] estas cosas, una mujer de la compaa 
levantando la voz, le dijo: Bienaventurado el vientre que te trajo, y las 
tetas que mamaste.

 28 Y l dijo: Antes bienaventurados los que oyen la palabra de Dios, y la 
guardan.

 29 Y juntndose las compaas  l, comenz  decir: Esta generacion mala 
es: seal busca, mas seal no le ser dado, sino la seal de Jons profeta.

 30 Porque como Jons fu seal  los Ninivitas, as tambien ser el Hijo del 
hombre  esta generacion.

 31 La reina del austro se levantar en juicio con los hombres de esta 
generacion, y los condenar: porque vino de los fines de la tierra  oir la 
sabiduria de Salomn: y h aqu, mas que Salomn en este lugar.

 32 los hombres de Nnive se levantarn en juicio con esta generacion, y la 
condenarn: porque  la predicacion de Jons hicieron penitencia; y h aqu, 
mas que Jons en este lugar.

 33 Nadie pone en oculto el candil encendido, ni debajo del almud; sino en el 
candelero, para que los que entran, vean la lumbre.

 34 El candil del cuerpo es el ojo: pues si tu ojo fuere simple, tambien todo 
tu cuerpo ser resplandeciente: mas si fuere malo, tambien tu cuerpo ser 
tenebroso.

 35 Mira pues, si la lumbre que en t hay, es tinieblas.

 36 As que [siendo] todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo alguna parte 
de tiniebla, ser todo luciente como cuando un candil de resplandor te 
alumbra.

 37 Y DESPUES que hubo hablado, le rog un Fariso que comiese con l; y 
entrado Jesus, se sent  la mesa.

 38 Y el Fariso como [lo] vio, se maravill de que no se lav antes de 
comer.

 39 Y el Seor le dijo: Ahora vosotros los Farisos lo de fuera del vaso y 
del plato limpiais: mas lo que est dentro de vosotros, est lleno de rapia 
y de maldad.

 40 Locos, el que hizo lo de fuera, no hizo tambien lo de dentro?

 41 Empero lo que resta, dad limosna: y h aqu, todo os ser limpio.

 42 Mas ay de vosotros Farisos! que diezmais la menta, y la ruda, y toda 
hortaliza: mas el juicio y la caridad de Dios pasais [de largo.] Empero estas 
cosas era menester hacer, y no dejar las otras.

 43 Ay de vosotros Farisos! que amais las primeras sillas en las sinagogas, 
y las salutaciones en las plazas.

 44 Ay de vosotros, escribas y Farisos, hipcritas! que sois como sepulcros 
que no se parecen, y los hombres que andan encima no [lo] saben.

 45 Y respondiendo uno de los doctores de la ley, le dice: Maestro, cuando 
dices esto, tambien nos afrentas  nosotros.

 46 Y l dijo: Ay de vosotros tambien, doctores de la ley! que cargais los 
hombres con cargas que no pueden llevar: mas vosotros, ni aun con un dedo 
tocais las cargas.

 47 Ay de vosotros! que edificais los sepulcros de los profetas, y los 
mataron vuestros padres.

 48 Cierto dais testimonio que consentis en los hechos de vuestros padres: 
porque  la verdad ellos los mataron, mas vosotros edificais sus sepulcros.

 49 Por tanto la sabidura de Dios tambien dijo: Enviar  ellos profetas y 
apstoles, y de ellos [ unos] matarn, y [ otros] perseguirn.

 50 Para que de esta generacion sea demandada la sangre de todos los 
profetas, que ha sido derramada desde la fundacion del mundo:

 51 desde la sangre de Abel, hasta la sangre de Zacharas que muri entre el 
altar y la casa: as os digo, ser demandada de esta generacion.

 52 Ay de vosotros, doctores de la ley! que [os] tomasteis la llave de la 
ciencia: vosotros no entrasteis, y  los que entraban impedisteis.

 53 Y dicindoles estas cosas, los escribas y los Farisos comenzaron  
apretarle en gran manera, y  provocarle  que hablase de muchas cosas,

 54 acechndole, y procurando de cazar algo de su boca para acusarle.



CAPITULO 12

 1 EN esto juntndose muchas compaas, tanto que unos  otros se hollaban, 
comenz  decir  sus discpulos: Primeramente guardos de la levadura de los 
Farisos, que es hipocresa.

 2 Porque nada hay encubierto, que no haya de ser descubierto; ni oculto, que 
no haya de ser sabido.

 3 Por tanto las cosas que dijisteis en tinieblas, en lumbre sern oidas; y 
lo que hablasteis al oido en las camaras, ser pregonado en los tejados.

 4 Mas os digo, amigos mios: No temais de los que matan el cuerpo, y despues 
no tienen mas que hagan:

 5 mas os ensear  quien temais: Temed  aquel que despues que hubiere 
muerto, tiene potestad de echar en el quemadero: as os digo: A este temed.

 6 No se venden cinco pajarillos por dos blancas, y uno de ellos no est 
olvidado de Dios?

 7 Y aun los cabellos de vuestra cabeza, todos estn contados. No temais 
pues: de mas estima sois [vosotros] que muchos pajarillos.

 8 Pero os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, 
tambien el Hijo del hombre le confesar delante de los ngeles de Dios.

 9 Mas el que me negare delante de los hombres, ser negado delante de los 
ngeles de Dios.

 10 Y todo aquel que dice palabra contra el Hijo del hombre, le ser 
perdonado: mas al que blasfemare contra el Espritu Santo, no [le] ser 
perdonado.

 11 Y cuando os trajeren  las sinagogas, y  los magistrados y potestades, 
no esteis solcitos cmo,  qu hayais de responder,  qu hayais de decir.

 12 Porque el Espritu Santo os ensear en la misma hora lo que ser 
menester decir.

 13 Y LE dijo uno de la compaa: Maestro, d  mi hermano que parta conmigo 
la herencia.

 14 Mas l le dijo: Hombre, quin me puso por juez,  partidor sobre 
vosotros?

 15 Y les dijo: Mirad, y guardos de avaricia: porque la vida del hombre no 
consiste en la abundancia de los bienes que posee.

 16 Y les dijo una parbola, diciendo: La heredad de un hombre rico habia 
llevado muchos frutos;

 17 y [l] pensaba dentro de s, diciendo: Qu har, que no tengo donde 
junte mis frutos?

 18 Y dijo: Esto har: derribar mis alfoles, y los edificar mayores; y 
all juntar todos mis frutos y mis bienes;

 19 y dir  mi alma: Alma, muchos bienes tienes en depsito para muchos 
aos: repsate, come, bebe, hulgate.

 20 Y le dijo Dios: Loco! esta noche vuelven  pedir tu alma; y lo que has 
aparejado, cuyo ser?

 21 As [es] el que hace para s tesoro, y no es rico en Dios.

 22 Y dijo  sus discpulos: Por tanto os digo: No esteis solcitos de 
vuestra vida, qu comereis; ni del cuerpo, qu vestireis.

 23 La vida mas es que la comida; y el cuerpo, que el vestido.

 24 Considerad los cuervos, que ni siembran, ni siegan: que ni tienen 
cillero, ni alfol; y Dios los alimenta: cunto de mas estima sois vosotros 
que las aves?

 25 Quin de vosotros podr con [su] solicitud aadir  su estatura un codo?

 26 Pues si no podeis aun lo que es menos, para qu estareis solcitos de lo 
dems?

 27 Considerad los lirios, como crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que 
ni Salomn con toda su gloria se visti como uno de ellos.

 28 Y si as viste Dios  la yerba, que hoy est en el campo, y maana es 
echada en el horno, cunto mas  vosotros, [hombres] de poca f?

 29 Vosotros, pues, no procureis qu hayais de comer,  qu hayais de beber, 
y no andeis elevados:

 30 porque todas estas cosas las gentes del mundo las buscan: que vuestro 
Padre sabe que habeis menester estas cosas.

 31 Mas procurad el reino de Dios, y todas estas cosas os sern aadidas.

 32 No temais, oh manada pequea, porque al Padre ha placido daros el reino.

 33 Vended lo que poseeis, y dad limosna: hacos bolsas que no se envejecen, 
tesoro en los cielos que nunca falte: donde ladron no llega, ni polilla 
corrompe.

 34 Porque donde est vuestro tesoro, all tambien estar vuestro corazon.

 35 Estn ceidos vuestros lomos, y [vuestros] candiles encendidos;

 36 y vosotros, semejantes  hombres que esperan cuando su seor ha de volver 
de las bodas; para que cuando viniere y tocare, luego le abran.

 37 Bienaventurados aquellos siervos, los cuales, cuando el seor viniere, 
hallare velando: de cierto os digo, que [l] se ceir, y har que se sienten 
 la mesa, y pasando les servir.

 38 Y aunque venga  la segunda vela, y aunque venga  la tercera vela, y los 
hallare as, bienaventurados son los tales siervos.

 39 Esto empero sabed, que si supiese el padre de familia  qu hora habia de 
venir el ladron, velaria ciertamente, y no dejaria minar su casa.

 40 Vosotros, pues, tambien estad apercibidos: porque  la hora que no 
pensais, el Hijo del hombre vendr.

 41 Entonces Pedro le dijo: Seor, dices esta parbola  nosotros,  tambien 
 todos?

 42 Y dijo el Seor: Quin es el mayordomo fiel y prudente, al cual el seor 
pondr sobre su familia, para que en tiempo les d [su] racion?

 43 Bienaventurado aquel siervo, al cual, cuando el seor viniere, hallare 
haciendo as.

 44 En verdad os digo, que l le pondr sobre todos sus bienes.

 45 Mas si el tal siervo dijere en su corazon: Mi seor se tarda de venir y 
comenzare  herir los siervos y las criadas, y  comer, y  beber, y  
borrachear,

 46 vendr el seor de aquel siervo el dia que [l] no espera, y  la hora 
que [l] no sabe; y le apartar, y pondr su suerte con los infieles.

 47 Porque el siervo que entendi la voluntad de su seor, y no [se] 
apercibi, ni hizo conforme  su voluntad, ser azotado mucho.

 48 Mas el que no entendi,  hizo por qu ser azotado, ser azotado poco, 
porque  cualquiera que fu dado mucho, mucho ser vuelto  demandar de l; y 
al que encomendaron mucho, mas ser de l pedido.

 49 Fuego vine  meter en la tierra, y qu quiero, si ya est encendido?

 50 Empero, de bautismo me es necesario ser bautizado, y cmo me angustio 
hasta que sea cumplido!

 51 Pensais que he venido  la tierra  dar paz? No, os digo: mas disension.

 52 Porque estarn de aqu adelante cinco en una casa divididos, tres contra 
dos, y dos contra tres.

 53 El padre estar dividido contra el hijo, y el hijo contra el padre: la 
madre contra la hija, y la hija contra la madre: la suegra contra su nuera, y 
la nuera contra su suegra.

 54 Y decia tambien  las compaas: Cuando vireis la nube que sale del 
poniente, luego decis: Agua viene; y es as.

 55 Y cuando sopla el austro, decis: Que habr calor; y lo hay.

 56 Hipcritas! Sabeis examinar la faz del cielo y de la tierra, y este 
tiempo, cmo no lo examinais?

 57 Mas por qu aun de vosotros mismos no juzgais lo que es justo?

 58 Pues cuando vas al magistrado con tu adversario, procura en el camino de 
librarte de l, porque no te traiga al juez, y el juez te entregue al 
alguacil, y el alguacil te meta en la crcel.

 59 Te digo que no saldrs de all hasta que hayas pagado hasta el postrer 
cornado.



CAPITULO 13

 1 Y EN este mismo tiempo estaban all unos que le contaban de los Galilos, 
cuya sangre Pilato habia mezclado con sus sacrificios.

 2 Y respondiendo Jesus, les dijo: Pensais que estos Galilos, porque han 
padecido tales cosas, hayan sido mas pecadores que todos los Galilos?

 3 No; [yo] os digo: antes si no os enmendreis, todos perecereis as.

 4 O aquellos diez y ocho, sobre los cuales cay la torre en Sile, y los 
mat, pensais que ellos fueron mas deudores que todos los hombres que 
habitan en Jerusalem?

 5 No; [yo] os digo: antes si no os enmendreis, todos perecereis as.

 6 Y decia esta parbola: Tenia uno una higuera plantada en su via; y vino  
buscar fruto en ella, y no hall.

 7 Y dijo al viero: H aqu, tres aos ha que vengo  buscar fruto en esta 
higuera, y no [lo] hallo: crtala, por qu ocupar aun la tierra?

 8 El entonces respondiendo, le dijo: Seor, djala aun este ao, hasta que 
[yo] la escave, y la estercole.

 9 Y si hiciere fruto, [bien;] y si no, la cortars despues.

 10 Y ENSEABA en una sinagoga en sbados.

 11 Y h aqu, una mujer que tenia espritu de enfermedad diez y ocho aos, y 
andaba agoviada que en ninguna manera podia mirar arriba.

 12 Y como Jesus la vi, la llam, y le dijo: Mujer, libre eres de tu 
enfermedad.

 13 Y psole las manos encima, y luego se enderez, y glorificaba  Dios.

 14 Y respondiendo un prncipe de la sinagoga, enojado que Jesus hubiese 
curado en sbado, dijo  la compaa: Seis dias hay en que es menester obrar: 
en estos pues venid, y sed curados; y no en dia de sbado.

 15 Entonces el Seor le respondi, y dijo: Hipcrita, cada uno de vosotros 
no desata en sbado su buey,  su asno del pesebre, y le lleva  beber?

 16 Y  esta hija de Abraham, que h aqu, que Satans la habia ligado diez y 
ocho aos. no convino desatarla de esta ligadura en dia de sbado?

 17 Y diciendo estas cosas, se avergonzaban todos sus adversarios: mas todo 
el pueblo se gozaba de todas las cosas que gloriosamente eran por l hechas.

 18 Y decia: A qu es semejante el reino de Dios, y  qu le comparar?

 19 Semejante es al grano de la mostaza, que tomndole el hombre le meti en 
su huerto; y creci, y fu hecho rbol grande; y las aves del cielo hicieron 
nidos en sus ramas.

 20 Y otra vez dijo: A qu comparar al reino de Dios?

 21 Semejante es  la levadura, que tomndola la mujer, la esconde en tres 
medidas de harina hasta que todo sea leudado.

 22 Y PASABA por todas las ciudades y aldeas enseando, y caminando  
Jerusalem.

 23 Y le dijo uno: Seor, son pocos los que se salvan? Y l les dijo:

 24 Porfiad  entrar por la puerta angosta: porque [yo] os digo, que muchos 
procurarn de entrar, y no podrn;

 25 despues que el padre de familias se levantare, y cerrare la puerta, y 
comenzareis  estar fuera, y tocar  la puerta, diciendo: Seor, Seor, 
brenos; y respondiendo [l,] os dir: No os conozco de donde seais.

 26 Entonces comenzareis  decir: Delante de t hemos comido y bebido, y en 
nuestras plazas enseaste.

 27 Y os dir: Dgoos, que no os conozco de donde seais: apartos de m todos 
los obreros de iniquidad.

 28 All ser el lloro y el crujir de dientes, cuando vireis  Abraham, y  
Isaac, y  Jacob y  todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros ser 
echados fuera.

 29 Y vendrn [otros] del oriente, y del occidente, y del norte, y del 
medioda, y se sentarn  la mesa en el reino de Dios.

 30 Y h aqu, que son postreros, los que eran los primeros; y que son 
primeros, los que eran los postreros.

 31 AQUEL mismo dia llegaron unos de los Farisos, dicindole: Sal, y vte de 
aqu: porque Herodes te quiere matar.

 32 Y les dice: Id, y decid  aquella zorra: H aqu, echo fuera demonios y 
acabo sanidades hoy y maana, y trasmaana soy consumado:

 33 empero es menester que hoy, y maana, y trasmaana camine: porque no es 
posible que profeta muera fuera de Jerusalem.

 34 Jerusalem, Jerusalem! que matas los profetas, y apedreas los que son 
enviados  t, cuntas veces quise juntar tus hijos, como el ave sus pollos 
debajo de sus alas, y no quisiste?

 35 H aqu, os es dejada vuestra casa desierta: y os digo, que no me vereis, 
hasta que venga [tiempo] cuando digais: Bendito, el que viene en nombre del 
Seor.



CAPITULO 14

 1 Y ACONTECI que entrando en casa de un prncipe de los Farisos un sbado 
 comer pan, ellos le acechaban.

 2 Y h aqu, un hombre hidrpico estaba delante de l.

 3 Y respondiendo Jesus, dijo  los doctores de la ley, y  los Farisos, 
diciendo: Es lcito sanar en sbado?

 4 Y ellos callaron. Entonces l tomndole, le san, y le envi.

 5 Y respondiendo  ellos, dijo El asno  el buey de cul de vosotros caer 
en [algun] pozo, y [l] no le sacar luego en dia de sbado?

 6 Y no le podian replicar  estas cosas.

 7 Y dijo una parbola  los convidados, atento como escogian los primeros 
asientos  la mesa, dicindoles:

 8 Cuando fueres convidado de alguno  bodas, no te asientes en el primer 
lugar: porque podr ser que otro mas honrado que t sea convidado de l;

 9 y viniendo el que te llam  t y  l, te diga: Da lugar  este; y 
entonces comiences con vergenza  tener el postrer lugar.

 10 Mas cuando fueres llamado, v, asintate en el postrer lugar; porque 
cuando viniere el que te llam, te diga: Amigo, sube arriba: entonces tendrs 
gloria delante de los que juntamente se asientan  la mesa.

 11 Porque cualquiera que se ensalza, ser humillado; y el que se humilla 
ser ensalzado.

 12 Y decia tambien al que le habia convidado: Cuando haces comida  cena, no 
llamas  tus amigos, ni  tus hermanos, ni  tus parientes, ni  tus vecinos 
ricos: porque tambien ellos no te vuelvan  convidar, y te sea hecha paga.

 13 Mas cuando haces banquete, llama  los pobres, los mancos, los cojos, los 
ciegos;

 14 y sers bienaventurado: porque no te pueden pagar: mas te ser pagado en 
la resurreccion de los justos.

 15 Y oyendo esto uno de los que juntamente estaban sentados  la mesa, le 
dijo: Bienaventurado el que comer pan en el reino de los cielos.

 16 El entonces le dijo: Un hombre hizo una grande cena, y llam  muchos.

 17 Y  la hora de la cena envi  su siervo  decir  los convidados: Venid, 
que ya todo est aparejado.

 18 Y comenzaron todos  una  excusarse. El primero le dijo: He comprado un 
cortijo, y he menester de salir, y verle: te ruego que me tengas por 
excusado.

 19 Y el otro dijo: He comprado cinco yuntas de bueyes, y voy  probarlos; te 
ruego que me tengas por excusado.

 20 Y el otro dijo: Me he casado; y por tanto no puedo venir.

 21 Y vuelto el siervo, hizo saber estas cosas  su seor. Entonces el padre 
de la familia, enojado dijo su siervo: V presto por las plazas, y por las 
calles de la ciudad, y mete ac los pobres, los mancos, y cojos, y ciegos.

 22 Y dijo el siervo: Seor, hecho es como mandaste, y aun hay lugar.

 23 Y dijo el seor al siervo: V por los caminos, y por los vallados, y 
fuerzalos  entrar, para que se llene mi casa;

 24 porque [yo] os digo, que ninguno de aquellos varones que fueron llamados, 
gustar mi cena.

 25 Y MUCHAS compaas iban con l; y volvindose les dijo:

 26 Si alguno viene  m, y no aborrece  su padre, y madre, y mujer,  
hijos, y hermanos, y hermanas, y aun tambien su vida, no puede ser mi 
discpulo.

 27 Y cualquiera que no trae su cruz, y viene en pos de mi, no puede ser mi 
discpulo.

 28 Porque cul de vosotros, queriendo edificar una torre, no cuenta primero 
sentado los gastos, si tiene [lo que ha menester] para acabar[la?]

 29 Porque despues que haya puesto el fundamento, y no pueda acabarla, todos 
los que lo vieren, no comiencen  hacer burla de l,

 30 diciendo: Este hombre comenz  edificar, y no pudo acabar.

 31 O cul rey, habiendo de ir  hacer guerra contra otro rey, sentndose 
primero no consulta si puede salir al encuentro con diez mil al que viene 
contra l con veinte mil?

 32 De otra manera, cuando aun el otro est lejos, le ruega por la paz, 
envindole embajada.

 33 As pues cualquiera de vosotros que no renuncia  todas las cosas que 
posee, no puede ser mi discpulo.

 34 Buena es la sal: mas si la sal fuere desvanecida, con qu se adobar?

 35 Ni para la tierra, ni para el muladar es buena: en la calle la echan. 
Quien tiene oidos para oir, oiga.



CAPITULO 15

 1 SE llegaban  l todos los publicanos, y pecadores  oirle.

 2 Y murmuraban los Farisos y los escribas, diciendo: Este  los pecadores 
recibe, y con ellos come.

 3 Y l les dice esta parbola, diciendo:

 4 Qu hombre de vosotros, teniendo cien ovejas, si perdiere una de ellas, 
no deja las noventa y nueve en el desierto, y va  la que se perdi, hasta 
que la halle?

 5 Y hallada, [la] pone sobre sus hombros gozoso;

 6 y viniendo  casa, junta  los amigos, y  los vecinos, dicindoles: Dadme 
el parabien: porque he hallado mi oveja que se habia perdido.

 7 Os digo, que as habr gozo en el cielo de un pecador que se enmienda, 
[mas que] de noventa y nueve justos, que no han menester enmendarse.

 8 O qu mujer que tiene diez dracmas, si perdiere la una dracma, no 
enciende el candil, y barre la casa, y busca con diligencia, hasta 
hallar[la?]

 9 Y cuando [la] hubiere hallado, junta las amigas, y las vecinas, diciendo: 
Dadme el parabien: porque he hallado la dracma que habia perdido.

 10 As os digo, que hay gozo en los ngeles de Dios de un pecador que se 
enmienda.

 11 Tambien dice: Un hombre tenia dos hijos;

 12 y el mas mozo de ellos dijo  su padre: Padre, dme la parte de la 
hacienda que [me] pertenece. Y [l] les reparti la hacienda.

 13 Y despues de no muchos dias, juntndolo todo el hijo mas mozo, se parti 
lejos,  una provincia apartada; y all desperdici su hacienda viviendo 
perdidamente.

 14 Y despues que lo hubo todo desperdiciado, vino una grande hambre en 
aquella provincia; y comenzle  faltar.

 15 Y fu, y se lleg  uno de los ciudadanos de aquella tierra, el cual le 
envi  su cortijo, para que apacentase los puercos.

 16 Y deseaba henchir su vientre de las mondaduras que comian los puercos; 
mas nadie se [las] daba.

 17 Y volviendo en s, dijo: Cuntos jornaleros en casa de mi padre tienen 
abundancia de pan, y yo aqu perezco de hambre!

 18 me levantar,  ir  mi padre, y le dir: Padre, he pecado contra el 
cielo, y contra t:

 19 ya no soy digno de ser llamado tu hijo: hazme como  uno de tus 
jornaleros.

 20 Y levantndose, vino  su padre. Y como aun estuviese lejos, le vi su 
padre, y fu movido  misericordia; y corriendo  l, se derrib sobre su 
cuello, y le bes.

 21 Y el hijo le dijo: Padre, he pecado contra el cielo, y contra t: ya no 
soy digno de ser llamado tu hijo.

 22 Mas el padre dijo  sus siervos: Sacad el principal vestido, y vestidle; 
y poned anillo en su mano, y zapatos en sus pis;

 23 y traed el becerro grueso, y matadle; y comamos, y hagamos banquete:

 24 porque este mi hijo muerto era, y ha revivido: se habia perdido, y es 
hallado. Y comenzaron  hacer banquete.

 25 Y su hijo el mas viejo estaba en el campo, el cual como vino, y lleg 
cerca de casa, oy la sinfona y las danzas;

 26 y llamando uno de los siervos, le pregunt qu era aquello.

 27 Y l le dijo: Tu hermano es venido; y tu padre ha muerto el becerro 
grueso, por haberle recibido salvo.

 28 Entonces [l] se enoj, y no queria entrar. El padre entonces saliendo, 
le rogaba [que entrase.]

 29 Mas l respondiendo, dijo al padre: H aqu, tantos aos [ha que te] 
sirvo, que nunca he traspasado tu mandamiento, y nunca me has dado un cabrito 
para que haga banquete con mis amigos:

 30 mas despues que vino este tu hijo, que ha engullido tu hacienda con 
rameras, le has matado el becerro grueso.

 31 El entonces le dijo: Hijo, tu siempre ests conmigo, y todas mis cosas 
son tuyas:

 32 mas hacer banquete y holgar[nos] era menester: porque este tu hermano 
muerto era, y revivi: habase perdido, y es hallado.



CAPITULO 16

 1 Y DECIA tambien  sus discpulos: Habia un hombre rico, el cual tenia un 
mayordomo; y este fu acusado delante de l, como disipador de sus bienes.

 2 Y le llam, y le dice: Qu [es] esto [que] oigo de t? da cuenta de tu 
mayordoma: porque ya no podrs mas ser mayordomo.

 3 Entonces el mayordomo dijo dentro de s: Qu har? que mi seor me quita 
la mayordoma: cavar, no puedo: mendigar, tengo vergenza:

 4 [yo] se lo que har, para que cuando fuere quitado de la mayordoma, me 
reciban en sus casas.

 5 Y llamando  cada uno de los deudores de su seor, dijo al primero: 
Cunto debes  mi seor?

 6 Y l dijo: Cien batos de aceite. Y le dijo: Toma tu obligacion, y sintate 
presto, y escribe cincuenta.

 7 Despus dijo  otro: Y t, cunto debes? Y l dijo: Cien coros de trigo. 
Y l le dijo: Toma tu obligacion, y escribe ochenta.

 8 Y alab el seor al mayordomo malo, por haber hecho prudentemente: porque 
los hijos de este siglo mas prudentes son que los hijos de luz en su gnero.

 9 Y yo os digo: Hacos amigos de las riquezas de maldad, para que cuando 
faltreis, seais recibidos en las moradas eternas.

 10 El que es fiel en lo muy poco, tambien en lo mas es fiel; y el que en lo 
muy poco es injusto, tambien en lo mas es injusto.

 11 Pues si en las malas riquezas no fuisteis fieles, lo que es verdadero, 
quin os lo confiar?

 12 Y si en lo ajeno no fuisteis fieles, lo que es vuestro, quin os lo 
dar?

 13 Ningun siervo puede servir  dos seores: porque,  aborrecer al uno y 
amar al otro,  se allegar al uno, y menospreciar al otro. No podeis 
servir  Dios, y  las riquezas.

 14 Y oan tambien los Farisos todas estas cosas, los cuales eran avaros; y 
burlaban de l.

 15 Y les dice: Vosotros sois los que os justificais  vosotros mismos 
delante de los hombres: mas Dios conoce vuestros corazones: porque lo que los 
hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominacion.

 16 La ley y los profetas hasta Juan: desde entonces el reino de Dios es 
anunciado, y quienquiera hace fuerza contra l.

 17 Empero mas fcil cosa es perecer el cielo y la tierra, que perderse una 
tilde de la ley.

 18 Cualquiera que envia  su mujer, y se casa con otra, adultera; y el que 
se casa con la enviada del marido, adultera.

 19 Y habia un hombre rico, que se vestia de prpura y de lino fino, y hacia 
cada dia banquete esplndidamente.

 20 Habia tambien un mendigo llamado Lzaro, el cual estaba echado  la 
puerta de l, lleno de llagas,

 21 y deseando hartarse de las migajas que caian de la mesa del rico y aun 
los perros venian, y le lamian las llagas.

 22 Y aconteci, que muri el mendigo, y fu llevado por los ngeles al seno 
de Abraham: y muri tambien el rico, y fu sepultado.

 23 Y en el infierno, alzando sus ojos, estando en los tormentos, vi  
Abraham lejos, y  Lzaro en su seno.

 24 Entonces l, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de m, y 
envia  Lzaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua: 
porque soy atormentado en esta llama.

 25 Y le dijo Abraham: Hijo, acurdate que recibiste tus bienes en tu vida, y 
Lzaro tambien males: mas ahora este es consolado, y t atormentado:

 26 y adems de todo esto, una grande sima est confirmada entre nosotros y 
vosotros, que los que quisieren pasar de aqu  vosotros, no pueden, ni de 
all pasar ac.

 27 Y dijo: Rugote^, pues, padre, que le envies  la casa de mi padre:

 28 porque tengo cinco hermanos, para que les proteste, porque no vengan 
ellos tambien  este lugar de tormento.

 29 Y Abraham le dice: A Moiss, y  los profetas tienen, iganlos.

 30 El entonces dijo: No, padre Abraham: mas si alguno fuere  ellos de los 
muertos, se enmendarn.

 31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen  Moiss, y  los profetas, tampoco se 
persuadirn, Si alguno se levantare de los muertos.



CAPITULO 17

 1 Y  sus discpulos dice: Imposible es que no vengan escndalos: mas ay de 
aquel por quien vienen!

 2 Mejor le fuera, si una muela [de un molino] de asno le fuera puesta al 
cuello, y fuera echado en la mar, que escandalizar uno de estos pequeitos.

 3 Mirad por vosotros. Si pecare contra t tu hermano, reprndele; y si se 
arrepintiere, perdnale.

 4 Y si siete veces al dia pecare contra t, y siete veces al dia se volviere 
 t, diciendo: Psame: perdnale.

 5 Y dijeron los apstoles al Seor: Aumntanos la f.

 6 Entonces el Seor dijo: Si tuvieseis f como un grano de mostaza, direis  
este sicomoro: Desarrigate, y plntate en la mar, y os obedeceria.

 7 Y cul de vosotros tiene un siervo que ara,  apacienta, que vuelto del 
campo le diga luego: Pasa, sintate  la mesa?

 8 No le dice antes: Adereza que cene, y arremngate, y srveme hasta que 
haya comido y bebido; y despues de esto come t y bebe?

 9 Hace gracias al siervo porque hizo lo que le habia sido mandado?  Pienso 
que no.

 10 As tambien vosotros, cuando hubireis hecho todo lo que os es mandado, 
decid: Siervos intiles somos: porque lo que debiamos de hacer hicimos.

 11 Y ACONTECI, que yendo l^  Jerusalem, pasaba por medio de Samaria, y de 
Galila.

 12 Y entrando en una aldea, vinironle al encuentro [diez] hombres leprosos, 
los cuales se pararon de lejos;

 13 y alzaron la voz, diciendo: Jesus, Maestro, ten misericordia de nosotros.

 14 los cuales como l vi, les dijo: Id, mostraos  los sacerdotes. Y 
aconteci, que yendo ellos, fueron limpios.

 15 Entonces el uno de ellos, como se vi que era limpio, volvi, 
glorificando  Dios  gran voz.

 16 Y se derrib sobre su rostro  sus pis, hacindole gracias: y este era 
Samaritano.

 17 Y respondiendo Jesus, dijo: No son diez los que fueron limpios? y los 
nueve, dnde [estn?]

 18 no hubo quien volviese, y diese gloria  Dios, sino este extranjero?

 19 Y le dijo: Levntate, vte: tu f te ha salvado.

 20 Y PREGUNTADO de los Farisos, cuando habia de venir el reino de Dios, les 
respondi, y dijo: El reino de Dios no vendr manifiesto;

 21 ni dirn: Hle aqu,  hle all: porque, h aqu, el reino de Dios entre 
vosotros est.

 22 Y dijo  sus discpulos: Tiempo vendr, cuando deseareis ver uno de los 
dias del Hijo del hombre, y no le vereis.

 23 Y os dirn: Hle aqu,  hle all. No vais ni sigais.

 24 Porque como el relmpago relampagueando desde una parte que est debajo 
del cielo resplandece hasta la [otra] que est debajo del cielo, as tambien 
[ser] el Hijo del hombre en su dia:

 25 mas primero es menester que padezca mucho, y sea reprobado de esta 
generacion.

 26 Y como fu en los dias de No, as tambien ser en los dias del Hijo del 
hombre:

 27 comian, bebian, [maridos] tomaban mujeres, y mujeres maridos, hasta el 
dia que entr No en el arca; y vino el diluvio, y destruy  todos.

 28 Asimismo tambien como fu en los dias de Lot: comian, bebian, compraban, 
vendian, plantaban, edificaban:

 29 mas el dia que Lot sali de Sodoma, llovi del cielo fuego y azufre, y 
destruy  todos:

 30 como esto ser el dia que el Hijo del hombre se manifestar.

 31 En aquel dia, el que estuviere en el tejado, y sus alhajas en casa, no 
descienda  tomarlas; y el que en el campo, asimismo no vuelva atrs.



32 Acordos de la mujer de Lot.

 33 Cualquiera que procurare salvar su vida, la perder; y cualquiera que la 
perdiere, la salvar.

 34 Os digo, que aquella noche estarn dos en una cama: el uno ser tomado, y 
el otro ser dejado.

 35 Dos [mujeres] estarn moliendo juntas: la una ser tomada, y la otra ser 
dejada.

 36 Dos estarn en el campo: el uno ser tomado, y el otro ser dejado.

 37 Y respondindole, le dicen: Dnde, Seor? y l les dijo: Donde 
[estuviere] el cuerpo, all se juntarn tambien las guilas.



CAPITULO 18

 1 Y LES dijo tambien una parbola, que es menester orar siempre, y no 
cansarse,

 2 diciendo: Habia un juez en una ciudad, el cual ni temia  Dios, ni 
respetaba hombre.

 3 Habia tambien en aquella ciudad una viuda, la cual venia  l, diciendo: 
Defindeme de mi adversario.

 4 Mas l no quiso por tiempo: mas despues de esto, dijo dentro de s: Aunque 
ni temo  Dios, ni tengo respeto  hombre;

 5 todavia, porque esta viuda me es molesta, la defender, porque al fin no 
venga y me muela.

 6 Y dijo el Seor: Oid lo que dice el mal juez:

 7 y Dios no defender  sus escogidos que claman  l dia y noche, aunque 
sea longnimo acerca de ellos?

 8 os digo que los defender presto: empero el Hijo del hombre, cuando 
viniere, hallar f en la tierra?

 9 Y dijo tambien  unos, que confiaban de s como justos, y menospreciaban  
los otros, esta parbola:

 10 Dos hombres subieron al templo  orar, el uno Fariso, y el otro 
publicano.

 11 El Fariso en pi oraba consigo de esta manera: Dios, te hago gracias, 
que no soy como los otros hombres, ladrones, injustos, adlteros; ni aun como 
este publicano.

 12 Ayuno dos veces en la semana: doy diezmos de todo lo que poseo.

 13 Mas el publicano estando lejos, no queria, ni aun alzar los ojos al 
cielo: mas heria su pecho, diciendo: Dios, s propicio  m, pecador.

 14 Os digo que este descendi  su casa [mas] justificado que el otro: 
porque cualquiera que se ensalza, ser humillado; y el que se humilla, ser 
ensalzado.

 15 Y TRAIAN  l los nios para que los tocase, lo cual vindolo los 
discpulos, les reian.

 16 Mas Jesus llamndolos, dijo: Dejad los nios venir  m, y no los 
impidais: porque de tales es el reino de Dios:

 17 de cierto os digo, que cualquiera que no recibiere el reino de Dios como 
un nio, no entrar en l.

 18 Y LE pregunt un prncipe, diciendo: Maestro bueno, qu har para poseer 
la vida eterna?

 19 Y Jesus le dijo: Por qu me dices, bueno? ninguno hay bueno sino solo 
Dios:

 20 los mandamientos sabes: No matars: No adulterars: No hurtars: No dirs 
falso testimonio: Honra  tu padre, y  tu madre.

 21 Y l dijo: Todas estas cosas he guardado desde mi juventud.

 22 Y Jesus oido esto, le dijo: Aun una cosa te falta: todo lo que tienes, 
vndelo, y dlo  los pobres, y tendrs tesoro en el cielo; y vn, sgueme.

 23 Entonces l, oidas estas cosas, fu muy triste, porque era rico mucho.

 24 Y viendo Jesus que se habia entristecido mucho, dijo: Cun 
dificultosamente entrarn en el reino de Dios, los que tienen dineros!

 25 Porque mas fcil cosa es entrar un cable por un ojo de una aguja, que un 
rico entrar al reino de Dios.

 26 Y los que [lo] oian, dijeron: Y quin podr ser salvo?

 27 Y l les dijo: Lo que es imposible acerca de los hombres, posible es 
acerca de Dios.

 28 Entonces Pedro dijo: H aqu, nosotros hemos dejado todas las cosas, y te 
hemos seguido.

 29 Y l les dijo: De cierto os digo, que nadie hay que haya dejado casa,  
padres,  hermanos,  mujer,  hijos, por el reino de Dios,

 30 que no haya de recibir mucho mas en este tiempo, y en el siglo venidero 
la vida eterna.

 31 Y JESUS tomando [aparte] los doce, les dijo: H aqu, subimos  
Jerusalem, y sern cumplidas todas las cosas que fueron escritas por los 
profetas del Hijo del hombre.

 32 Porque ser entregado  las gentes, y ser escarnecido,  injuriado, y 
escupido;

 33 y despues que le hubieren azotado, le matarn: mas al tercer dia 
resucitar.

 34 Mas ellos nada de estas cosas entendian, y esta palabra les era 
encubierta; y no entendian lo que se decia.

 35 Y ACONTECI, que acercndose l de Jeric, un ciego estaba sentado junto 
al camino mendigando,

 36 el cual como oy la compaa que pasaba, preguntaba qu era aquello.

 37 Y le dijeron, que Jesus Nazareno pasaba.

 38 Entonces di voces, diciendo: Jesus, Hijo de David, ten misericordia de 
m.

 39 Y los que iban delante, le reian que callase: mas l clamaba mucho mas: 
Hijo de David, ten misericordia de m.

 40 Jesus entonces parndose, mand traerle  s. Y como l lleg, le 
pregunt^.

 41 diciendo: Qu quieres que te haga? Y l dijo: Seor, que vea.

 42 Y Jesus le dijo: Ve: tu f te ha hecho salvo.

 43 Y luego vi, y le seguia, glorificando  Dios: y todo el pueblo como vi 
[esto,] di alabanza  Dios.



CAPITULO 19

 1 Y ENTRADO, pas adelante  Jeric.

 2 Y h aqu, un varon llamado Zacho el cual era prncipe de los publicanos, 
y era rico.

 3 Y procuraba ver  Jesus quin fuese; y no podia  causa de la multitud, 
porque era pequeo de estatura.

 4 Y corriendo delante, se subi en un rbol cabrahigo, para verle: porque 
habia de pasar por all.

 5 Y como vino  aquel lugar Jesus, mirando le vi, y le dijo: Zacho, dte 
priesa, desciende: porque hoy es menester que pose en tu casa.

 6 Entonces l descendi  priesa, y le recibi gozoso.

 7 Y viendo esto todos, murmuraban, diciendo, que habia entrado  posar con 
un hombre pecador.

 8 Entonces Zacho, puesto en pi, dijo al Seor: H aqu, Seor, la mitad de 
mis bienes doy  los pobres; y si en algo he defraudado  alguno, lo vuelvo 
con los cuatro tantos.

 9 Y Jesus le dijo: Hoy ha sido salva esta casa: por cuanto tambien l es 
hijo de Abraham.

 10 Porque el Hijo del hombre vino  buscar, y  salvar lo que se habia 
perdido.

 11 Y OYENDO ellos estas cosas, prosiguiendo [l,] dijo una parbola, por 
cuanto estaba cerca de Jerusalem; y porque pensaban que luego habia de ser 
manifestado el reino de Dios.

 12 Y dijo: Un hombre noble se parti  una provincia lejos, para tomar para 
s el reino, y volver.

 13 Mas llamados diez siervos suyos, les di diez minas, y les dijo: Negociad 
entre tanto que vengo.

 14 Empero sus ciudadanos le aborrecian; y enviaron tras de l una embajada, 
diciendo: No queremos que este reine sobre nosotros.

 15 Y aconteci, que vuelto l, habiendo tomado el reino, mand llamar  s  
aquellos siervos,  los cuales habia dado el dinero, para saber lo que habia 
negociado cada uno.

 16 Y vino el primero, diciendo: Seor, tu mina ha ganado diez minas.

 17 Y l le dice: Est bien, buen siervo: pues que en lo poco has sido fiel, 
tendrs potestad sobre diez ciudades.

 18 Y vino otro, diciendo: Seor, tu mina ha hecho cinco minas.

 19 Y tambien  este dijo: T tambien s sobre cinco ciudades.

 20 Y vino otro, diciendo: Seor, h aqu tu mina, la cual he tenido guardada 
en un paizuelo:

 21 porque tuve miedo de t, que eres hombre recio: tomas lo que no pusiste, 
y siegas lo que no sembraste.

 22 Entonces [l] le dijo : Mal siervo, de tu boca te juzgo: sabias que yo 
era hombre recio, que quito lo que no puse, y que siego lo que no sembr:

 23 por qu pues no diste mi dinero al banco: y yo viniendo lo demandara con 
el logro?

 24 Y dijo  los que estaban presentes: Quitadle la mina, y dadla al que 
tiene las diez minas.

 25 Y ellos le dijeron: Seor, tiene diez minas.

 26 Porque [yo] os digo que  cualquiera que tuviere, le ser dado: mas al 
que no tuviere, aun lo que tiene le ser quitado.

 27 Y tambien  aquellos mis enemigos, que no querian que yo reinase sobre 
ellos, traedlos ac, y degolladlos delante de m.

 28 Y DICHO esto, iba delante subiendo  Jerusalem.

 29 Y aconteci, que llegando cerca de Bethphage, y de Bethania, al monte que 
se llama de las Olivas, envi dos de sus discpulos,

 30 diciendo: Id  la aldea que est delante, en la cual como entrreis, 
hallareis un pollino atado, en el cual ningun hombre jams se ha sentado: 
desatadle, y traedle.

 31 Y si alguien os preguntare: Por qu [le] desatais? le direis as: Porque 
el Seor le ha menester.

 32 Y fueron los que habian sido enviados, y hallaron, como [l] les dijo.

 33 Y desatando ellos el pollino, sus dueos les dijeron: Por qu desatais 
el pollino?

 34 Y ellos dijeron: Porque el Seor le ha menester.

 35 Y le trajeron  Jesus; y echando [ellos] sus vestidos sobre el pollino, 
pusieron encima  Jesus.

 36 Y yendo l, tendian sus capas por el camino.

 37 Y como llegasen ya cerca de la descendida del monte de las Olivas, toda 
la multitud de los discpulos, gozndose, comenzaron  alabar  Dios  gran 
voz por todas las maravillas que habian visto,

 38 diciendo: Bendito el rey que viene en nombre del Seor: paz en cielo, y 
gloria en lo altsimo.

 39 Entonces algunos de los Farisos de la compaa le dijeron: Maestro, 
reprende  tus discpulos.

 40 Y l respondiendo, les dijo: Os digo que si estos callaren, las piedras 
clamarn.

 41 Y como lleg cerca, viendo la ciudad, llor sobre ella,

 42 diciendo: Porque tambien t, si conocieses,  lo menos en este tu dia, lo 
que [toca]  tu paz: mas ahora est encubierto de tus ojos.

 43 Por lo cual vendrn dias sobre t, que tus enemigos te cercarn con 
baluarte; y te pondrn cerco, y de todas partes te pondrn en estrecho;

 44 y te derribarn  tierra, y  tus hijos, los que estn dentro de t; y no 
dejarn sobre t piedra sobre piedra: por cuanto no conociste el tiempo de tu 
visitacion.

 45 Y entrando en el templo, comenz  echar fuera  todos los que vendian y 
compraban en l,

 46 dicindoles: Escrito est: Mi casa, casa de oracion es: mas vosotros la 
habeis hecho cueva de ladrones.

 47 Y enseaba cada dia en el templo: mas los prncipes de los sacerdotes, y 
los escribas, y los prncipes del pueblo procuraban matarle.

 48 Y no hallaban que hacerle: porque todo el pueblo estaba suspenso 
oyndole.



CAPITULO 20

 1 Y ACONTECI un dia, que enseando l al pueblo en el templo, y anunciando 
el Evangelio, se juntaron los prncipes de los sacerdotes, y los escribas, 
con los ancianos,

 2 y le hablan, diciendo: Dnos con qu potestad haces estas cosas:  quin 
es el que te ha dado esta potestad?

 3 Respondiendo entonces Jesus, les dijo: Os preguntar yo tambien una 
palabra; respondedme:

 4 El bautismo de Juan, era del cielo,  de los hombres?

 5 Mas ellos pensaban dentro de s, diciendo: Si dijremos: Del cielo; dir; 
Por qu pues no le creisteis?

 6 Y si dijremos: De los hombres, todo el pueblo nos apedrear: porque estn 
ciertos que Juan era profeta.

 7 Y respondieron, que no sabian de donde [habia sido.]

 8 Entonces Jesus les dijo: Ni yo os digo con qu potestad hago estas cosas.

 9 Y comenz  decir al pueblo esta parbola: Un hombre plant una via, y la 
arrend  labradores, y se ausent por muchos tiempos.

 10 Y al tiempo envi un siervo  los labradores, para que le diesen del 
fruto de la via; y los labradores hirindole, le enviaron vaco.

 11 Y volvi  enviar otro siervo: mas ellos  este tambien herido y 
afrentado, le enviaron vaco.

 12 Y volvi  enviar al tercer siervo: mas ellos tambien  este echaron 
herido.

 13 Entonces el seor de la via dijo: Qu har? enviar mi Hijo amado: 
quiz cuando  este vieren, tendrn respeto.

 14 Mas los labradores vindole, pensaron entre s, diciendo: Este es el 
heredero: venid, matmosle, para que la heredad sea nuestra.

 15 Y echndole fuera de la via, le mataron. Qu pues les har el seor de 
la via?

 16 Vendr, y destruir  estos labradores; y dar su via  otros. Y como 
ellos [lo] oyeron, dijeron: Guarda.

 17 Mas l mirndolos, dice: Qu pues es lo que est escrito: La piedra que 
condenaron los edificadores, esta fu por cabeza de esquina?

 18 Cualquiera que cayere sobre aquella piedra ser quebrantado: mas sobre el 
que la piedra cayere, le desmenuzar.

 19 Y procuraban los prncipes de los sacerdotes y los escribas echarle mano 
en aquella hora, mas tuvieron miedo del pueblo: porque entendieron que contra 
ellos habia dicho esta parbola.

 20 Y ACECHNDOLE, enviaron espiones que se simulasen justos, para tomarle en 
palabras, para que le entregasen al principado y  la potestad del 
presidente:

 21 los cuales le preguntaron, diciendo: Maestro, sabemos que dices y enseas 
bien; y que no tienes respeto  persona, antes enseas el camino de Dios con 
verdad:

 22 nos es lcito dar tributo  Csar,  no?

 23 Mas l, entendida la astucia de ellos, les dijo: Por qu me tentais?

 24 Mostradme la moneda. De quin tiene la imgen, y la inscripcion? Y 
respondiendo, dijeron: De Csar.

 25 Entonces les dijo: Pues dad  Csar lo que es de Csar; y lo que es de 
Dios,  Dios.

 26 Y no pudieron reprender su dicho delante del pueblo: antes maravillados 
de su respuesta, callaron.

 27 Y llegndose unos de los Saducos, los cuales niegan haber resurreccion, 
le preguntaron,

 28 diciendo: Maestro, Moiss nos escribi: Si el hermano de alguno muriere 
teniendo mujer, y muriere sin hijos, que su hermano tome la mujer, y levante 
simiente  su hermano.

 29 Fueron pues siete hermanos y el primero tom mujer, y muri sin hijos.

 30 Y la tom el segundo, el cual tambien muri sin hijos.

 31 Y la tom el tercero: asimismo tambien todos siete; y no dejaron 
simiente, y murieron.

 32 Y  la postre de todos muri tambien la mujer.

 33 En la resurreccion, pues, mujer de cul de ellos ser? porque los siete 
la tuvieron por mujer.

 34 Entonces respondiendo Jesus, les dijo: los hijos de este siglo se casan, 
y [ellas] son dadas en casamiento:

 35 mas los que fueren tenidos por dignos de aquel siglo, y de la 
resurreccion de los muertos, ni [ellos] se casan, ni [ellas] son dadas en 
casamiento.

 36 Porque no pueden ya mas morir: porque son iguales  los ngeles, y son 
hijos de Dios, cuando son hijos de la resurreccion.

 37 Y que los muertos hayan de resucitar, Moiss aun lo ense junto al 
zarzal, cuando dice al Seor: Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios de 
Jacob.

 38 Porque Dios no es [Dios] de muertos, mas de vivos: porque todos viven 
[cuanto]  l.

 39 Y respondindole unos de los escribas, dijeron: Maestro, bien has dicho.

 40 Y no osaron mas preguntarle algo.

 41 Y l les dijo: Cmo dicen que el Cristo es hijo de David?

 42 Y el mismo David dice en el libro de los Salmos: Dijo el Seor  mi 
Seor: Asintate  mi diestra,

 43 entre tanto que pongo tus enemigos [por] estrado de tus pis.

 44 As que David le llama Seor, cmo pues es su hijo?

 45 Y OYNDOLO todo el pueblo, dijo  sus discpulos:

 46 Guardos de los escribas, que quieren andar con ropas largas, y aman las 
salutaciones en las plazas: y las primeras sillas en las sinagogas: y los 
primeros asientos en las cenas:

 47 que engullen las casas de las viudas, poniendo por pretexto la larga 
oracion: estos recibirn mayor condenacion.



CAPITULO 21

 1 Y MIRANDO, vi los ricos que echaban sus ofrendas en el arca de la 
limosna.

 2 Y vi tambien  una viuda pobrecilla, que echaba all dos minutos.

 3 Y dijo: De verdad os digo, que esta viuda pobre ech mas que todos:

 4 porque todos estos, de lo que les sobra echaron para las ofrendas de Dios: 
mas esta de su pobreza ech todo su sustento que tenia.

 5 Y  unos que decian del templo, que estaba adornado de hermosas piedras y 
dones, dijo:

 6 Estas cosas que veis, dias vendrn, que no quedar piedra sobre piedra que 
no sea destruida.

 7 Y le preguntaron, diciendo: Maestro, cundo ser esto? y qu seal 
[habr] cundo estas cosas hayan de comenzar  ser hechas?

 8 El entonces dijo: Mirad, no seais engaados: porque vendrn muchos en mi 
nombre, diciendo: Yo soy; y el tiempo est cerca: por tanto no vayais en pos 
de ellos.

 9 Empero cuando oyreis de guerras y sediciones, no os espanteis: porque es 
menester que estas cosas acontezcan primero: mas no luego [ser] el fin.

 10 Entonces les dijo: Se levantar gente contra gente, y reino contra reino;

 11 y habr grandes terremotos en cada lugar, y hambres, y pestilencias; y 
habr prodigios, y grandes seales del cielo.

 12 Mas antes de todas estas cosas os echarn mano, y perseguirn, 
entregndo[os]  las sinagogas, y  las crceles, trayndoos  los reyes, y  
los presidentes, por causa de mi nombre.

 13 Y os ser [esto] para testimonio.

 14 Poned pues en vuestros corazones de no pensar antes cmo hayais de 
responder.

 15 Porque yo os dar boca y sabidura,  la cual no podrn resistir, ni 
contradecir todos los que se os opondrn.

 16 Mas sereis entregados aun de vuestros padres, y hermanos, y parientes, y 
amigos; y matarn de vosotros.

 17 Y sereis aborrecidos por todos, por causa de mi nombre.

 18 Mas un pelo de vuestra cabeza no perecer.

 19 En vuestra paciencia poseereis vuestras vidas.

 20 Y cuando vireis  Jerusalem cercada de ejrcitos, sabed entonces que su 
destruccion ha llegado.

 21 Entonces los que estuvieren en Juda, huyan  los montes; y los que 
[estuvieren] en medio de ella, vyanse; y los que en las [otras] regiones, no 
entren en ella.

 22 Porque estos son dias de venganza, para que se cumplan todas las cosas 
que estn escritas.

 23 Mas, ay de las preadas, y de las que crian en aquellos dias! porque 
habr apretura grande sobre [esta] tierra,  ira en este pueblo.

 24 Y caern  filo de espada, y sern llevados cautivos por todas las 
naciones; y Jerusalem ser hollada de los Gentiles, hasta que los tiempos de 
los Gentiles sean cumplidos.

 25 Entonces habr seales en el sol, y en la luna, y en las estrellas; y en 
la tierra apretura de gentes por la confusion del sonido de la mar, y de las 
ondas;

 26 secndose los hombres  causa del temor, y de la esperanza de las cosas 
que sobrevendrn  la redondez de la tierra: porque las virtudes de los 
cielos sern conmovidas.

 27 Y entonces vern al Hijo del hombre, que vendr en la nube, con potestad 
y majestad grande.

 28 Y cuando estas cosas comenzaren  hacerse, mirad, y levantad vuestras 
cabezas: porque vuestra redencion est cerca.

 29 Y les dijo tambien una parbola: Mirad la higuera, y todos los rboles:

 30 cuando ya meten, vindolos, de vosotros mismos entendeis que el verano 
est ya cerca:

 31 as tambien vosotros, cuando vireis hacerse estas cosas, entended que 
est cerca el reino de Dios.

 32 De cierto os digo, que no pasar esta generacion, hasta que todo sea 
hecho.

 33 El cielo y la tierra pasarn, mas mis palabras no pasarn.

 34 Y mirad por vosotros; que vuestros corazones no sean cargados de 
glotonera y embriaguez, y de los cuidados de esta vida, y venga de repente 
sobre vosotros aquel dia.

 35 Porque como un lazo vendr sobre todos los que habitan sobre la faz de 
toda la tierra.

 36 Velad, pues, orando  todo tiempo, que seais tenidos dignos de evitar 
todas estas cosas que han de venir, y de estar en pi delante del Hijo del 
hombre.

 37 Y ENSEABA entre dia en el templo; y de noche saliendo, estbase en el 
monte que se llama de las Olivas.

 38 Y todo el pueblo venia  l por la maana, para oirle en el templo.



CAPITULO 22

 1 Y ESTABA cerca el dia de la fiesta de los panes sin levadura, que se llama 
la Pascua.

 2 Y los prncipes de los sacerdotes, y los escribas procuraban como le 
matarian: mas tenian miedo del pueblo.

 3 Y entr Satans en Judas, que tenia por sobrenombre Iscariote, el cual era 
uno del numero de los doce.

 4 Y fu, y habl con los prncipes de los sacerdotes, y con los magistrados, 
de cmo se le entregaria.

 5 los cuales se holgaron, y concertaron de darle dinero.

 6 Y prometi; y buscaba oportunidad para entregarle  ellos sin las 
compaas.

 7 Y VINO el dia de los panes sin levadura, en el cual era menester matar [el 
cordero de] la Pascua.

 8 Y envi  Pedro, y  Juan, diciendo: Id, aparejadnos [el cordero de] la 
Pascua, para que comamos.

 9 Y ellos le dijeron: Dnde quieres que aparejemos?

 10 Y l les dijo: H aqu, como entrreis en la ciudad, os encontrar un 
hombre que lleva un cntaro de agua: seguidle hasta la casa donde entrare;

 11 y decid al padre de la familia de la casa: El Maestro te dice: Dnde 
est el aposento donde tengo de comer [el cordero de] la Pascua con mis 
discpulos?

 12 Entonces l os mostrar un gran cenadero aderezado, aparejad all.

 13 Y yendo [ellos] hallronlo todo como les habia dicho; y aparejaron [el 
cordero de] la Pascua.

 14 Y como fu hora, se sent  la mesa; y con l los doce apstoles.

 15 Y les dijo: En gran manera he deseado comer con vosotros este [cordero de 
la] Pascua antes que padezca:

 16 porque os digo, que no comer de l, hasta que sea cumplido en el reino 
de Dios.

 17 Y tomando el vaso, habiendo hecho gracias, dijo: Tomad esto, y partid 
entre vosotros.

 18 Porque os digo, que no beber del fruto de la vid, hasta que el reino de 
Dios venga.

 19 Y tomando el pan, habiendo hecho gracias, parti, y les di, diciendo: 
Esto es mi cuerpo, que por vosotros es dado: haced esto en memoria de m.

 20 Asimismo tambien [tom y les di] el vaso, despues que hubo cenado, 
diciendo: Este vaso [es] el nuevo testamento en mi sangre, que por vosotros 
se derrama:

 21 con todo eso, h aqu, la mano del que me entrega, conmigo en la mesa.

 22 Y  la verdad el Hijo del hombre va segun lo que est determinado: empero 
ay de aquel hombre por el cual es entregado!

 23 Ellos entonces comenzaron  preguntar entre s, cul de ellos seria el 
que habia de hacer esto.

 24 Y fu entre ellos una contienda, quin de ellos parecia [que habia de] 
ser el mayor.

 25 Entonces l les dijo: los reyes de los Gentiles se enseorean de ellos; y 
los que sobre ellos tienen potestad son llamados bienhechores:

 26 mas vosotros, no as: antes el que es mayor entre vosotros, sea como el 
mas mozo; y el que es prncipe, como el que sirve:

 27 porque, cul es mayor, el que se asienta  la mesa,  el que sirve? no 
es el que se asienta  la mesa? y yo soy entre vosotros como el que sirve:

 28 empero vosotros sois los que habeis permanecido conmigo en mis 
tentaciones:

 29 yo pues os ordeno el reino, como mi Padre me lo orden [ m]:

 30 para que comais y bebais en mi mesa en mi reino; y os asenteis sobre 
tronos juzgando  las doce tribus de Israel.

 31 Dijo tambien el Seor: Simon, Simon, h aqu, [que] Satans os ha pedido 
para zarandaros como  trigo:

 32 mas yo he rogado por t que tu f no falte; y t vuelve alguna vez y 
confirma  tus hermanos.

 33 Y l le dijo: Seor, aparejado estoy  ir contigo, y  crcel, y  
muerte.

 34 Y l dijo: Pedro, te digo que el gallo no dar hoy voz antes que [t] 
niegues tres veces que me conoces.

 35 Y  ellos dijo: Cuando os envi sin bolsa, y sin alforja, y sin zapatos, 
os falt algo? Y ellos dijeron: Nada.

 36 Y les dijo: Pues ahora el que tiene bolsa, tme[la;] y tambien la 
alforja; y el que no tiene, venda su capa y compre espada:

 37 porque os digo, que aun es menester que se cumpla en mi aquello que est 
escrito: Y con los malos fu contado: porque lo que [est escrito] de m, 
[su] cumplimiento tiene.

 38 Entonces ellos dijeron: Seor, h aqu, dos espadas [hay] aqu. Y l les 
dijo: Basta.

 39 Y SALIENDO, se fu, como solia, al monte de las Olivas; y sus discpulos 
tambien le siguieron.

 40 Y como lleg  aquel lugar, les dijo: Orad que no entreis en tentacion.

 41 Y l se apart de ellos como un tiro de piedra; y puesto de rodillas, 
or,

 42 diciendo: Padre, si quieres, pasa este vaso de m: empero no se haga mi 
voluntad, mas la tuya.

 43 Y le apareci un ngel del cielo, esforzndole.

 44 Y puesto en agona, oraba mas intensamente; y fu su sudor como gotas de 
sangre, que descendian hasta la tierra.

 45 Y como se levant de la oracion, y vino  sus discpulos, los hall 
durmiendo de tristeza.

 46 Y les dijo: Qu dormis? levantos, y orad que no entreis en tentacion.

 47 Estando aun hablando l, h aqu, la compaa, y el que se llamaba Judas, 
uno de los doce, iba delante de ellos; y se lleg  Jesus, para besarle.

 48 Entonces Jesus le dijo: Judas, con beso entregas al Hijo del hombre?

 49 Y viendo los que estaban con l lo que habia de ser, le dijeron: Seor, 
heriremos  cuchillo?

 50 Y uno de ellos hiri  un siervo del prncipe de los sacerdotes, y le 
quit la oreja derecha.

 51 Entonces respondiendo Jesus, dijo: Dejad hasta aqu. Y tocando su oreja, 
le san.

 52 Y Jesus dijo  los que habian venido  l, [de] los prncipes [de] los 
sacerdotes, y [de] los magistrados del templo, y [de] los ancianos: Como  
ladron habeis salido con espadas y con bastones?

 53 habiendo estado con vosotros cada dia en el templo, no extendisteis las 
manos en m: mas esta es vuestra hora, y la potestad de las tinieblas.

 54 Y PRENDINDOLE, le trajeron, y metironle en casa del prncipe de los 
sacerdotes. Y Pedro le seguia de lejos.

 55 Y habiendo encendido fuego en medio de la sala, y sentndose todos al 
rededor, se sent tambien Pedro entre ellos.

 56 Y como una criada le vi que estaba sentado al fuego, puestos los ojos en 
l, dijo: Y este con l era.

 57 Entonces l lo neg, diciendo: mujer, no le conozco.

 58 Y un poco despues vindole otro, dijo: Y t de ellos eras. Y Pedro dijo: 
Hombre, no soy.

 59 Y como una hora pasada, otro afirmaba, diciendo: Verdaderamente tambien 
este era con l: porque es Galilo.

 60 Y Pedro dice: Hombre, no s que te dices. Y luego, estando aun l 
hablando, el gallo cant.

 61 Entonces, vuelto el Seor, mir  Pedro; y Pedro se acord de la palabra 
del Seor, como le habia dicho: Antes que el gallo d voz me negars tres 
veces.

 62 Y saliendo fuera Pedro, llor amargamente.

 63 Y los hombres que tenian  Jesus, burlaban de l, hirindo[le.]

 64 Y cubrindole herian su rostro, y preguntbanle, diciendo: Profetiza, 
quin es el que te hiri?

 65 Y decian otras muchas cosas injurindole.

 66 Y COMO fu de dia, se juntaron los ancianos del pueblo, y los prncipes 
de los sacerdotes, y los escribas, y le trajeron  su concilio,

 67 diciendo: Eres t el Cristo? dnoslo. Y les dijo: Si os lo dijere, no 
creereis;

 68 y tambien si os preguntare, no me respondereis, ni [me] soltareis:

 69 mas desde ahora el Hijo del hombre se asentar  la diestra de la 
potencia de Dios.

 70 Y dijeron todos: Luego t Hijo eres de Dios? Y l les dijo: Vosotros 
[lo] decs, que yo soy.

 71 Entonces ellos dijeron: Qu mas testimonio deseamos? porque nosotros lo 
hemos oido de su boca.



CAPITULO 23

 1 LEVANTNDOSE entonces toda la multitud de ellos, llevronle  Pilato.

 2 Y comenzaron  acusarle, diciendo: A este hemos hallado que pervierte 
nuestra nacion, y que veda dar tributo  Csar, diciendo que l es el Cristo 
el Rey.

 3 Entonces Pilato le pregunt, diciendo: Eres t el Rey de los Judos? Y 
respondindole l, dijo: T [lo] dices.

 4 Y Pilato dijo  los prncipes de los sacerdotes, y  las compaas: 
Ninguna culpa hallo en este hombre.

 5 Mas ellos porfiaban, diciendo: Alborota al pueblo, enseando por toda 
Juda, comenzando desde Galila hasta aqu.

 6 Entonces Pilato, oyendo de Galila, pregunt si [este] hombre era Galilo.

 7 Y como entendi que pertenecia al seoro de Herodes, le remiti  
Herodes, el cual tambien estaba en Jerusalem en aquellos dias.

 8 Y Herodes, viendo  Jesus, se holg mucho: porque habia mucho que le 
deseaba ver: porque habia oido de l muchas cosas; y tenia esperanza que le 
veria hacer alguna seal.

 9 Y le preguntaba con muchas palabras: mas l nada le respondi.

 10 Y estaban los prncipes de los sacerdotes, y los escribas acusndole con 
gran porfa.

 11 Mas Herodes con su corte le menospreci, y escarneci, vistindole de una 
ropa rica: y le volvi  enviar  Pilato.

 12 Y fueron hechos amigos entre s Pilato y Herodes en el mismo dia: porque 
antes eran enemigos entre s.

 13 Entonces Pilato, convocando los prncipes de los sacerdotes, y los 
magistrados, y el pueblo,

 14 les dijo: Me habeis presentado  este por hombre que aparta al pueblo; y 
h aqu, yo preguntando delante de vosotros, no he hallado alguna culpa en 
este hombre de aquellas de que le acusais:

 15 y ni aun Herodes: porque os remit  l; y h aqu, que ninguna cosa 
digna de muerte se le ha hecho:

 16 le soltar pues castigado.

 17 Y tenia necesidad de soltarles uno en cada fiesta.

 18 Y toda la multitud di voces  una, diciendo: Mata  este, y sultanos  
Barrabs:

 19 el cual habia sido echado en la crcel por una sedicion hecha en la 
ciudad, y una muerte.

 20 Y les habl otra vez Pilato, queriendo soltar  Jesus.

 21 Mas ellos volvian  dar voces, diciendo: Crucifcale, crucifcale.

 22 Y l les dijo la tercera vez: Por qu? qu mal ha hecho este? ninguna 
culpa de muerte he hallado en l: le castigar pues, y le soltar.

 23 Mas ellos instaban  grandes voces, pidiendo que fuese crucificado; y las 
voces de ellos, y de los prncipes de los sacerdotes crecian.

 24 Entonces Pilato juzg que se hiciese lo que ellos pedian.

 25 Y les solt  aquel que habia sido echado en la crcel por sedicion y una 
muerte, al cual habian pedido y entreg  Jesus  la voluntad de ellos.

 26 Y LLEVNDOLE, tomaron  un Simon, Cireno, que venia del campo, y le 
pusieron encima la cruz para que la llevase tras Jesus.

 27 Y le seguia grande multitud de pueblo, y de mujeres, las cuales le 
lloraban, y lamentaban.

 28 Mas Jesus, vuelto  ellas, les dice: Hijas de Jerusalem, no me lloreis  
m: mas lloros  vosotras mismas, y  vuestros hijos.

 29 Porque, h aqu, que vendrn dias, en que dirn: Bienaventuradas las 
estriles, y los vientres que no engendraron, y las tetas que no criaron.

 30 Entonces comenzarn  decir  los montes: Caed sobre nosotros; y los 
collados: Cubridnos.

 31 Porque si en el rbol verde hacen estas cosas, en el seco, qu se har?

 32 Y llevaban tambien con l otros dos malhechores  matar con l.

 33 Y como vinieron al lugar que se llama de la Calavera, le crucificaron 
all; y  los malhechores, uno  la derecha, y otro  la izquierda.

 34 Mas Jesus decia: Padre, perdnalos: porque no saben lo que hacen. Y 
partiendo sus vestidos, echaron suertes.

 35 Y el pueblo estaba mirando; y burlaban de l los prncipes con ellos, 
diciendo: A otros hizo salvos: slvese  s, si este es el Mesas, el 
escogido de Dios.

 36 Escarnecian de l tambien los soldados, llegndose, y presentndole 
vinagre,

 37 y diciendo: Si t eres el Rey de los Judos, slvate  t mismo.

 38 Y habia tambien un ttulo escrito sobre l con letras griegas, y romanas, 
y hebricas: ESTE ES EL REY DE LOS JUDOS.

 39 Y uno de los malhechores que estaban colgados, le injuriaba, diciendo: Si 
t eres el Cristo, slvate  t mismo, y  nosotros.

 40 Y respondiendo el otro, le ri, diciendo: Ni aun t temes  Dios, 
estando en la misma condenacion?

 41 y nosotros  la verdad, justamente [padecemos,] porque recibimos lo que 
merecieron nuestros hechos: mas este ningun mal hizo.

 42 Y dijo  Jesus: Seor, acurdate de m cuando vinieres en tu reino.

 43 Entonces Jesus le dijo: De cierto te digo, que hoy sers conmigo en el 
Paraiso.

 44 Cuando era como la hora de las seis, fueron hechas tinieblas sobre toda 
la tierra hasta la hora de las nueve.

 45 Y el sol se oscureci, y el velo del templo se rasg por medio.

 46 Entonces Jesus, clamando  gran voz, dijo: Padre, en tus manos encomiendo 
mi espritu. Y habiendo dicho esto, espir.

 47 Y como el centurion vi lo que habia acontecido, di gloria  Dios, 
diciendo: Verdaderamente este hombre era justo.

 48 Y toda la multitud de los que estaban presentes  este espectculo, 
viendo lo que habia acontecido, se volvian hiriendo sus pechos.

 49 Mas todos sus conocidos estaban de lejos, y las mujeres que le habian 
seguido desde Galila, mirando estas cosas.

 50 Y H aqu, un varon llamado Joseph, el cual era senador, varon bueno, y 
justo:

 51 el cual no habia consentido en el consejo ni en los hechos de ellos, de 
Arimatha, ciudad de Judea: el cual tambien esperaba el reino de Dios.

 52 Este lleg  Pilato, y pidi el, cuerpo de Jesus.

 53 Y quitado, le envolvi en una sbana, y le puso en un sepulcro que era 
labrado de piedra, en el cual aun ninguno habia sido puesto.

 54 Y era dia de la vspera de la Pascua; y el sbado se seguia.

 55 Y viniendo tambien las mujeres que le habian seguido de Galila, vieron 
el sepulcro, y como fu puesto su cuerpo.

 56 Y vueltas aparejaron [drogas] aromticas, y ungentos; y reposaron el 
sbado conforme al mandamiento.



CAPITULO 24

 1 Y EL primer [dia] de los sbados, muy de maana vinieron al monumento; 
trayendo las [drogas] aromticas que habian aparejado; y algunas [otras 
mujeres] con ellas.

 2 Y hallaron la piedra revuelta [de la puerta] del sepulcro.

 3 Y entrando no hallaron el cuerpo del Seor Jesus.

 4 Y aconteci, que estando ellas espantadas de esto, h aqu, dos varones 
que se pararon junto  ellas, vestidos de vestiduras resplandecientes.

 5 Y teniendo ellas temor, y bajando el rostro  tierra, les dijeron: Por 
qu buscais entre los muertos al que viva?

 6 no est aqu, mas ha resucitado: acordos de lo que os habl, cuando aun 
estaba en Galila,

 7 diciendo: Que es menester que el Hijo del hombre sea entregado en manos de 
hombres pecadores, y ser crucificado, y resucitar al tercer dia.

 8 Entonces ellas se acordaron de sus palabras.

 9 Y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas  los once, y 
 todos los dems.

 10 Y eran Mara Magdalena, y Juana, y Mara, [madre] de Jacobo, y las demas 
que estaban con ellas, las que decian estas cosas  los apstoles.

 11 Mas  ellos les parecian como locura las palabras de ellas; y no las 
creyeron.

 12 Y levantndose Pedro, corri al sepulcro; y como mir dentro, ve solo los 
lienzos [all] echados, y se fu maravillado entre s de este cosa.

 13 Y H aqu, dos de ellos iban el mismo dia  una aldea que estaba de 
Jerusalem sesenta estadios, llamada Emmas:

 14  iban hablando entre s de todas aquellas cosas que habian acaecido.

 15 Y aconteci, que yendo hablando entre s, y preguntndose el uno al otro, 
el mismo Jesus se lleg,  iba con ellos juntamente.

 16 Mas los ojos de ellos eran detenidos, que no le conociesen.

 17 Y les dijo: Qu plticas son estas que tratais entre vosotros andando, y 
estais tristes?

 18 Y respondiendo el uno, que se llamaba Cleophas, le dijo: T solo 
peregrino eres en Jerusalem, que no has sabido las cosas que en ella han 
acontecido estos dias?

 19 Entonces l les dijo: Qu? Y ellos le dijeron: De Jesus Nazareno, el 
cual fu varon profeta poderoso en obra y en palabra, delante de Dios y de 
todo el pueblo:

 20 y como le entregaron los prncipes de los sacerdotes, y nuestros 
prncipes,  condenacion de muerte, y le crucificaron.

 21 Mas nosotros esperbamos que l era el que habia de redimir  Isral; y 
ahora sobre todo esto, hoy es el tercer dia que esto ha acontecido.

 22 Aunque tambien unas mujeres de los nuestros nos han espantado, las cuales 
antes del dia fueron al sepulcro;

 23 y no hallando su cuerpo, vinieron, diciendo que tambien habian visto 
vision de ngeles, los cuales dicen que l vive.

 24 Y fueron algunos de los nuestros al sepulcro, y hallaron ser as como las 
mujeres habian dicho: mas  l no le vieron.

 25 Entonces l les dijo: Oh locos, y tardos de corazon para creer  todo lo 
que los profetas han dicho!

 26 no era menester que el Cristo padeciera estas cosas, y que entrara [as] 
en su gloria?

 27 Y comenzando desde Moiss, y de todos los profetas, les declaraba [esto] 
en todas las escrituras que [eran] de l.

 28 Y llegaron  la aldea  donde iban: y l fingi que iba mas lejos.

 29 Mas ellos le detuvieron por fuerza, diciendo: Qudate con nosotros, 
porque se hace tarde, y el dia es ya bajo. Y entr con ellos.

 30 Y aconteci, que estando sentado  la mesa con ellos, tomando el pan, 
bendijo, y parti, y les di.

 31 Entonces fueron abiertos los ojos de ellos, y le conocieron: mas l se 
desapareci de los ojos de ellos.

 32 Y decian el uno al otro: No ardia nuestro corazon en nosotros, mientras 
nos hablaba en el camino, y cuando nos abria las Escrituras?

 33 Y levantndose en la misma hora, tornronse  Jerusalem; y hallaron  los 
once congregados, y  los que eran con ellos,

 34 que decian: Ha resucitado el Seor verdaderamente, y ha aparecido  
Simon.

 35 Entonces ellos contaban las cosas que [les habian acontecido] en el 
camino; y como habia sido conocido de ellos en el partir del pan.

 36 Y entre tanto que ellos hablaban estas cosas, Jesus se puso en medio de 
ellos, y les dijo: Paz [sea]  vosotros.

 37 Entonces ellos espantados y asombrados, pensaban que veian [algun] 
espritu.

 38 Mas l les dice: Por qu estais turbados, y suben pensamientos  
vuestros corazones?

 39 mirad mis manos y mis pis, que yo mismo soy: palpad y ved: que el 
espritu ni tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

 40 Y en diciendo esto, les mostr las manos y los pis.

 41 Y no creyndolo aun ellos de gozo y maravillados, les dijo: Teneis aqu 
algo de comer?

 42 Entonces ellos le presentaron parte de un pez asado, y un panal de miel.

 43 Lo cual l tom^, y comi delante de ellos:

 44 y les dijo: Estas son las palabras que os habl, estando aun con 
vosotros: Que era necesario que se cumpliesen todas las cosas que estn 
escritas en la ley de Moiss, y en los profetas, y en los Salmos, de m.

 45 Entonces les abri el sentido, para que entendiesen las Escrituras.

 46 Y les dijo: As est escrito, y as fu menester que el Cristo padeciese, 
y resucitase de los muertos al tercer dia:

 47 y que se predicase en su nombre penitencia, y remision de pecados, en 
todas las naciones, comenzando de Jerusalem.

 48 Y vosotros sois testigos de estas cosas.

 49 Y h aqu, yo enviar al prometido de mi Padre sobre vosotros: mas 
vosotros asentad en la ciudad de Jerusalem, hasta que seais investidos de lo 
alto de potencia.

 50 Y LOS sac fuera hasta Bethania, y alzando sus manos los bendijo.

 51 Y aconteci, que bendicindolos, se fu de ellos, y era llevado arriba al 
cielo.

 52 Y ellos despues de haberle adorado, se volvieron  Jerusalem con gran 
gozo.

 53 Y estaban siempre en el templo, alabando y bendiciendo  Dios. Amen.





EL

SANTO EVANGELIO DE NUESTRO SEOR JESU CRISTO

SEGUN

S. JUAN.



CAPITULO 1

 1 EN el principio [ya] era la Palabra: y la Palabra era acerca de Dios, y 
Dios era la Palabra.

 2 Esta era en el principio acerca de Dios.

 3 Todas las cosas por esta fueron hechas; y sin ella nada de lo que es 
hecho, fu hecho.

 4 En ella estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres.

 5 Y la luz en las tinieblas resplandece: mas las tinieblas no la 
comprendieron.

 6 FU un hombre enviado de Dios, el cual se llamaba Juan.

 7 Este vino por testimonio, para que diese testimonio de la luz, para que 
todos creyesen por l.

 8 El no era la luz: sino para que diese testimonio de la luz.

 9 [Aquella Palabra] era la luz verdadera, que alumbra  todo hombre, que 
viene en este mundo.

 10 En el mundo estaba, y el mundo fu hecho por l, y el mundo no le 
conoci.

 11 A lo [que era] suyo vino; y los suyos no le recibieron.

 12 Mas  todos los que le recibieron, diles potestad de ser hechos hijos de 
Dios,  los que creen en su nombre:

 13 los cuales no son engendrados de sangres, ni de voluntad de carne, ni de 
voluntad de varon, mas de Dios.

 14 Y aquella Palabra fu hecha carne, y habit entre nosotros; y vimos su 
gloria, gloria como del unignito del Padre, lleno de gracia y de verdad.

 15 Juan di testimonio de l, y clam, diciendo: Este es del que [yo] decia: 
El que viene tras m, es antes de m: porque es primero que yo.

 16 Y de su plenitud tomamos todos, y gracia por gracia.

 17 Porque la ley por Moiss fu dada: mas la gracia y la verdad por Jesu 
Cristo fu hecha.

 18 A Moiss nadie le vi jams: el unignito Hijo que est en el seno del 
Padre, l [nos le] declar.

 19 Y ESTE es el testimonio de Juan, cuando los Judos enviaron de Jerusalem 
sacerdotes y Levitas, que le preguntasen: T, quin eres?

 20 Y confes, y no neg: confes que l no era el Cristo.

 21 Y le preguntaron: Qu pues? eres t Elas? Dijo: No soy. Eres t 
profeta? Y respondi: No.

 22 Dijronle pues: Quin eres? para que demos respuesta  los que nos 
enviaron: qu dices de t mismo?

 23 Dijo: Yo, voz del que clama en el desierto: Enderezad el camino del 
Seor, como dijo Isaas profeta.

 24 Y los que habian sido enviados eran de los Farisos.

 25 Y preguntronle, y le dijeron: Por qu pues bautizas, si t no eres el 
Cristo, ni Elas, ni profeta?

 26 Y Juan les respondi, diciendo: Yo bautizo con agua: mas en medio de 
vosotros ha estado, quien vosotros no conoceis:

 27 este es el que ha de venir tras m, el cual es antes de m, del cual yo 
no soy digno de desatar la correa del zapato.

 28 Estas cosas acontecieron en Bethbara de la otra parte del Jordan, donde 
Juan bautizaba.

 29 El siguiente dia ve Juan  Jesus que venia  l, y dice: H aqu, el 
Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.

 30 Este es del que dije: Tras m viene un varon, el cual es antes de m: 
porque era primero que yo.

 31 Y yo no le conocia: mas para que fuese manifestado  Isral, por eso vine 
yo bautizando con agua.

 32 Y Juan di testimonio, diciendo: Que v al Espritu que descendia del 
cielo como paloma, y repos sobre l.

 33 Y yo no le conocia: mas el que me envi  bautizar con agua, aquel me 
dijo: Sobre aquel que vieres descender el Espritu, y que reposa sobre l, 
este es el que bautiza con Espritu Santo:

 34 y yo v, y he dado testimonio, que este es el Hijo de Dios.

 35 El siguiente dia otra vez estaba Juan, y dos de sus discpulos.

 36 Y mirando  Jesus que andaba [por all,] dijo: H aqu, el Cordero de 
Dios.

 37 Y oyronle los dos discpulos hablar, y siguieron  Jesus.

 38 Y volvindose Jesus, y vindolos seguirle, dceles: Qu buscais? Y ellos 
le dijeron: Rabb, que declarado, quiere decir, Maestro, dnde moras?

 39 Dceles: Venid, y ved. Vinieron, y vieron donde moraba: y quedronse con 
l aquel dia: porque era como la hora de las diez.

 40 Era Andres, el hermano de Simon Pedro, uno de los dos que habian oido de 
Juan, y le habian seguido.

 41 Este hall primero  su hermano Simon, y le dijo: Hemos hallado al 
Mesas, que declarado es, el Cristo.

 42 Y le trajo  Jesus. Y mirndole Jesus, dijo: T eres Simon, hijo de 
Jons: tu sers llamado Cephas, que quiere decir, Piedra.

 43 El dia siguiente quiso Jesus ir  Galila, y halla  Felipe; al cual 
dice: Sgueme.

 44 Y era Felipe de Bethsaida, la ciudad de Andres y de Pedro.

 45 Felipe hall  Nathanal, y le dice: Hemos hallado  aquel de quien 
escribi Moiss en la ley, y los profetas: Jesus, el hijo de Joseph de 
Nazaret.

 46 Y le dijo Nathanal: De Nazaret puede haber algo de bueno? Dcele 
Felipe: Ven, y ve.

 47 Jesus vi venir  s  Nathanal, y dijo de l: H aqu [un] 
verdaderamente Israelita, en el cual no hay engao.

 48 Dcele Nathanal: De dnde me conoces? Respndele Jesus, y le dijo: 
Antes que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te v.

 49 Respondi Nathanal, y le dijo: Rabb, t eres el Hijo de Dios; t eres 
el Rey de Isral.

 50 Respondi Jesus, y le dijo: Porque te dije: Vte debajo de la higuera, 
crees: cosas mayores que estas vers.

 51 Y le dice: De cierto, de cierto os digo: De aqu adelante vereis el cielo 
abierto, y ngeles de Dios que suben y descienden sobre el Hijo del hombre.



CAPITULO 2

 1 Y AL tercer dia hicironse unas bodas en Can de Galila; y estaba all la 
madre de Jesus.

 2 Y fu tambien llamado Jesus, y sus discpulos,  las bodas.

 3 Y faltando el vino, la madre de Jesus le dijo: Vino no tienen.

 4 Y le dice Jesus: Qu tengo yo contigo, mujer? aun no ha venido mi hora.

 5 Su madre dice  los que servian: Haced todo lo que os dijere.

 6 Y estaban all seis tinajuelas de agua de piedra, conforme  la 
purificacion de los Judos, que cabia en cada una dos  tres cntaros.

 7 Dceles Jesus: Llenad estas tinajuelas de agua. Y las llenaron hasta 
arriba.

 8 Y dceles: Sacad ahora, y presentad al maestresala. Y presentronle.

 9 Y como el maestresala gust el agua hecha vino, que no sabia de donde era: 
mas los que servian, lo sabian, que habian sacado el agua: el maestresala 
llama al esposo,

 10 y le dice: Todo hombre pone primero el buen vino; y cuando [ya] estn 
hartos, entonces lo que es peor: mas t has guardado el buen vino hasta 
ahora.

 11 Este principio de seales hizo Jesus en Can de Galila, y manifest su 
gloria; y sus discpulos creyeron en l.

 12 Despues de esto descendi  Capharnaum, l, y su madre, y hermanos, y 
discpulos; y estuvieron all no muchos dias.

 13 Y ESTABA cerca la Pascua de los Judos, y subi Jesus  Jerusalem.

 14 Y hall en el templo los que vendian bueyes, y ovejas, y palomas, y los 
cambiadores sentados.

 15 Y hecho un azote de cuerdas, echlos  todos del templo, y las ovejas, y 
los bueyes, y derram los dineros de los cambiadores, y trastorn las mesas.

 16 Y  los que vendian las palomas dijo: Quitad de aqu esto, y no hagais la 
casa de mi Padre casa de mercado.

 17 Entonces se acordaron sus discpulos que est escrito: El celo de tu casa 
me comi.

 18 Y los Judos respondieron, y le dijeron:  Qu seal nos muestras de que 
haces esto?

 19 Respondi Jesus, y les dijo: Destruid este templo, y en tres dias [yo] le 
levantar.

 20 Dijeron luego los Judos: En cuarenta y seis aos fu este templo 
edificado, y t en tres dias le levantars?

 21 Mas l hablaba del templo de su cuerpo.

 22 Por tanto cuando resucit de los muertos, sus discpulos se acordaron que 
les habia dicho esto, y creyeron  la Escritura, y  la palabra que Jesus 
habia dicho.

 23 Y estando en Jerusalem en la Pascua, en el dia de la fiesta, muchos 
creyeron en su nombre, viendo sus seales que hacia.

 24 Mas el mismo Jesus no se confiaba  si mismo de ellos, porque l conocia 
 todos,

 25 y no tenia necesidad que alguien le diese testimonio del hombre: porque 
l sabia lo que habia en el hombre.



CAPITULO 3

 1 Y HABIA un hombre de los Farisos que se llamaba Nicodemo, prncipe de los 
Judos.

 2 Este vino  Jesus de noche, y le dijo: Rabb, sabemos que has venido de 
Dios [por] maestro: porque nadie puede hacer estas seales que t haces, si 
no fuere Dios con l.

 3 Respondi Jesus, y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no 
naciere otra vez, no puede ver el reino de Dios.

 4 Dcele Nicodemo: Cmo puede el hombre nacer, siendo viejo? puede entrar 
otra vez en el vientre de su madre, y nacer?

 5 Respondi Jesus: De cierto, de cierto te digo, que el que no renaciere de 
agua y de Espritu, no puede entrar en el reino de Dios.

 6 Lo que es nacido de carne, carne es; y lo que es nacido de Espritu, 
espritu es.

 7 No te maravilles de que te dije: Necesario os es nacer otra vez.

 8 El viento de donde quiere sopla; y oyes su sonido, mas ni sabes de donde 
viene, ni donde vaya: as es todo aquel que es nacido de Espritu.

 9 Respondi Nicodemo, y le dijo: Cmo puede esto hacerse?

 10 Respondi Jesus, y le dijo: T eres el maestro de Isral, y no sabes 
esto?

 11 De cierto, de cierto te digo, que lo que sabemos hablamos; y lo que hemos 
visto, testificamos, y no recibs nuestro testimonio.

 12 Si os he dicho cosas terrenas, y no creeis: cmo creereis, si os dijere 
las celestiales?

 13 Y nadie subi al cielo, sino el que descendi del cielo, [es  saber,] el 
Hijo del hombre, que est en el cielo.

 14 Y como Moiss levant la serpiente en el desierto, as es necesario que 
el Hijo del hombre sea levantado:

 15 para que todo aquel que en l creyere, no se pierda, mas tenga vida 
eterna.

 16 Porque de tal manera am Dios al mundo, que haya dado  su Hijo 
unignito: para que todo aquel que en l cree, no se pierda, mas tenga vida 
eterna.

 17 Porque no envi Dios  su Hijo al mundo, para que condene al mundo: mas 
para que el mundo sea salvo por l.

 18 El que en l cree, no es condenado: mas el que no cree, ya es condenado: 
porque no crey en el nombre del unignito Hijo de Dios.

 19 Y esta es la condenacion, [es  saber,] porque la luz vino al mundo, y 
los hombres amaron mas las tinieblas que la luz: porque sus obras eran malas.

 20 Porque todo aquel que hace lo malo, aborrece la luz y no viene  la luz, 
porque sus obras no sean redargidas.

 21 Mas el que obra verdad, viene  la luz, para que sus obras sean 
manifiestas, que son hechas en Dios.

 22 PASADO esto, vino Jesus y sus discpulos  una tierra de Juda; y estaba 
all con ellos, y bautizaba.

 23 Y bautizaba tambien Juan en Enon junto  Salim, porque habia muchas 
aguas; y venian, y eran bautizados.

 24 Porque aun Juan no habia sido puesto en la crcel.

 25 Y hubo cuestion entre los discpulos de Juan y los Judos acerca de la 
purificacion.

 26 Y vinieron  Juan, y le dijeron: Rabb, el que estaba contigo de la otra 
parte del Jordn, del cual t diste testimonio, h aqu, bautiza, y todos 
vienen  l.

 27 Respondi Juan, y dijo: No puede el hombre recibir algo si no le fuere 
dado del cielo.

 28 Vosotros mismos me sois testigos que dije: Yo no soy el Cristo: mas soy 
enviado delante de l.

 29 El que tiene la esposa, es el esposo: mas [el] amigo del esposo, que est 
en pi y le oye, se goza grandemente de la voz del esposo. As, pues, este mi 
gozo es cumplido.

 30 A l conviene crecer: mas  m ser disminuido.

 31 El que de arriba viene, sobre todos es: el que es de la tierra, terreno 
es, y cosas terrenas habla: el que viene del cielo, sobre todos es.

 32 Y lo que vi y oy, esto testifica; y nadie recibe su testimonio.

 33 El que recibe su testimonio, este sign, que Dios es verdadero:

 34 porque el que Dios envi, las palabras de Dios habla: porque no [le] da 
Dios el Espritu por medida.

 35 El Padre ama al Hijo, y todas las cosas di en su mano.

 36 El que cree en el Hijo, tiene vida eterna: mas el que al Hijo es 
incrdulo, no ver la vida: mas la ira de Dios est sobre l.



CAPITULO 4

 1 DE manera que, como Jesus entendi que los Farisos habian oido que Jesus 
hacia discpulos, y bautizaba mas que Juan,

 2 (aunque Jesus no bautizaba, sino sus discpulos,)

 3 dej  Juda, y se fu otra vez  Galila.

 4 Y era menester que pasase por Samaria.

 5 Vino pues  una ciudad de Samaria que se llama Sichr, junto  la heredad 
que Jacob di  Joseph su hijo.

 6 Y estaba all la fuente de Jacob. As que Jesus, cansado del camino, as 
se sent al lado de la fuente. Era como la hora de las seis.

 7 Vino una mujer de Samaria  sacar agua: y Jesus le dice: Dme de beber.

 8 (Porque sus discpulos eran idos  la ciudad  comprar de comer.)

 9 Y la mujer Samaritana le dice: Cmo t, siendo Judo, me demandas  m de 
beber' que soy mujer Samaritana? Porque los Judos no se tratan con los 
Samaritanos.

 10 Respondi Jesus, y le dijo: Si conocieses el don de Dios, y quin es el 
que te dice: Dme de beber: tu pedirias de l, y l te daria agua viva.

 11 La mujer le dice: Seor, no tienes con que sacarla, y el pozo es hondo: 
de dnde, pues, tienes el agua viva?

 12  eres t mayor que nuestro padre Jacob, que nos di este pozo, del cual 
l bebi, y sus hijos, y sus ganados?

 13 Respondi Jesus, y le dijo: Cualquiera que bebiere de esta agua, volver 
 tener sed:

 14 mas el que bebiere del agua que yo le dar, para siempre no tendr sed: 
mas el agua que yo le dar, ser en l fuente de agua, que salte para vida 
eterna

 15 La mujer le dice: Seor, dme esta agua, para que [yo] no tenga sed, m 
venga ac  sacarla.

 16 Jesus le dice: V, llama  tu marido, y vn ac.

 17 Respondi la mujer, y le dijo: No tengo marido. Dcele Jesus: Bien has 
dicho, que no tengo marido:

 18 porque cinco maridos has tenido; y el que ahora tienes, no es tu marido: 
esto has dicho con verdad.

 19 Dcele la mujer: Seor, parceme que t eres profeta:

 20 nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decs, que en 
Jerusalem es el lugar donde es menester adorar.

 21 Dcele Jesus: Mujer, creme, que la hora viene, cuando ni en este monte, 
ni en Jerusalem adorareis al Padre:

 22 vosotros adorais lo que no sabeis: nosotros adoramos lo que sabemos: 
porque la salud viene de los Judos:

 23 mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarn 
al Padre en espritu y en verdad: porque tambien el Padre tales adoradores 
busca que le adoren:

 24 Dios es Espritu, y los que le adoran, en espritu y en verdad es 
menester que adoren.

 25 Dcele la mujer: [Yo] s que el Mesas ha de venir, el cual se dice, el 
Cristo: cuando l viniere, nos declarar todas las cosas.

 26 Dcele Jesus: Yo soy, que hablo contigo.

 27 Y en esto vinieron sus discpulos, y se maravillaron de que hablaba con 
[aquella] mujer: mas ninguno le dijo: Qu preguntas; , qu hablas con ella?

 28 Entonces la mujer dej su cntaro, y fu  la ciudad, y dijo  aquellos 
hombres:

 29 Venid, ved un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho: si es quiz 
el Cristo?

 30 Entonces salieron de la ciudad, y vinieron  l.

 31 Entre tanto los discpulos le rogaban, diciendo: Rabb, come.

 32 Y l les dijo: Yo tengo una comida que comer, que vosotros no sabeis.

 33 Entonces los discpulos decian el uno al otro: Si le ha traido alguien 
de comer?

 34 Dceles Jesus: Mi comida es, que [yo] haga la voluntad del que me envi, 
y que acabe su obra.

 35 No decs vosotros que aun hay cuatro meses hasta la siega? H aqu, [yo] 
os digo: Alzad vuestros ojos, y mirad las regiones: porque ya estn blancas 
para la siega.

 36 Y el que siega recibe salario, y allega fruto para vida eterna: para que 
el que siembra tambien goce, y el que siega.

 37 Porque en esto es el dicho verdadero: Que uno es el que siembra, y otro 
es el que siega.

 38 Yo os he enviado  segar lo que vosotros no labrasteis: otros labraron, y 
vosotros habeis entrado en sus labores.

 39 Y muchos de los Samaritanos de aquella ciudad creyeron en l por la 
palabra de la mujer, que daba testimonio, [diciendo:] Que me dijo todo lo que 
he hecho.

 40 Mas viniendo los Samaritanos  l, le rogaron que se quedase all: y se 
qued all dos dias.

 41 Y creyeron muchos mas por la palabra de l.

 42 Y decian  la mujer: Que ya no creemos por tu dicho: porque nosotros 
mismos hemos oido, y sabemos, que verdaderamente este es el Salvador del 
mundo, el Cristo.

 43 Y dos dias despues sali de all, y se fu  Galila.

 44 Porque el mismo Jesus di testimonio: Que el profeta en su tierra no 
tiene honra.

 45 Y como vino  Galila, los Galilos le recibieron, vistas todas las cosas 
que habia hecho en Jerusalem en el dia de la fiesta: porque tambien ellos 
habian venido al dia de la fiesta.

 46 Vino pues Jesus otra vez  Can de Galila, donde habia hecho el vino del 
agua: y habia en Capharnaum uno del rey, cuyo hijo estaba enfermo.

 47 Este, como oy que Jesus venia de Juda en Galila, fu  l, y le rogaba 
que descendiese, y sanase su hijo: porque se comenzaba  morir.

 48 Entonces Jesus le dijo: Si no vireis seales y milagros, no creereis.

 49 El del rey le dijo: Seor, desciende antes que mi hijo muera.

 50 Dcele Jesus: V, tu hijo vive. Crey el hombre  la palabra que Jesus le 
dijo, y se fu.

 51 Y viniendo ya l, los siervos le salieron  recibir, y le dieron nuevas, 
diciendo: Tu hijo vive.

 52 Entonces l les pregunt  qu hora comenz  estar mejor; y le dijeron: 
Ayer  las siete le dej la fiebre.

 53 El padre entonces entendi, que aquella hora era cuando Jesus le dijo: Tu 
hijo vive: y crey l, y toda su casa.

 54 Esta segunda seal volvi Jesus  hacer cuando vino de Juda  Galila.



CAPITULO 5

 1 DESPUES de estas cosas, era un dia de fiesta de los Judos, y subi Jesus 
 Jerusalem.

 2 Y est en Jerusalem  [la Puerta] del Ganado un estanque, que en hebrico 
es llamado Beth-esda, el cual tiene cinco portales.

 3 En estos estaba echada grande multitud de enfermos, ciegos, cojos, secos, 
que estaban esperando el movimiento del agua:

 4 porque el ngel descendia  cierto tiempo al estanque, y revolvia el agua; 
y el que primero descendia en el estanque, despues del movimiento del agua, 
era sano de cualquier enfermedad que tuviese.

 5 Y estaba all un hombre, que habia treinta y ocho aos que estaba enfermo.

 6 Como Jesus vi  este echado, y entendi que ya habia mucho tiempo, 
dcele: Quieres ser sano?

 7 Y el enfermo le respondi: Seor, no tengo hombre, que cuando el agua 
fuere revuelta, me meta en el estanque: porque entre tanto que yo vengo, otro 
antes de m ha descendido.

 8 Dcele Jesus: Levntate, toma tu lecho, y anda.

 9 Y luego aquel hombre fu sano, y tom su lecho,  base: y era sbado 
aquel dia.

 10 Entonces los Judos decian  aquel que habia sido sanado: Sbado es, no 
te es lcito llevar tu lecho.

 11 Respondiles: El que me san, el mismo me dijo: Toma tu lecho, y anda.

 12 Y le preguntaron entonces: Quin es el que te dijo: Toma tu lecho, y 
anda?

 13 Y el que habia sido sanado, no sabia quin fuese: porque Jesus se habia 
apartado de la compaa que estaba en aquel lugar.

 14 Despues le hall Jesus en el templo, y le dijo: H aqu, eres [ya] sano: 
no peques mas, porque no te venga alguna cosa peor.

 15 El se fu [entonces,] y di aviso  los Judos, que Jesus era el que le 
habia sanado.

 16 Y por esta causa los Judos perseguian  Jesus, y procuraban matarle, 
porque hacia estas cosas en sbado.

 17 Y Jesus les respondi: Mi Padre hasta ahora obra, y yo obro.

 18 Entonces mas procuraban los Judos matarle: porque no solo quebrantaba el 
sbado, mas aun tambien  su padre llamaba Dios, hacindose igual  Dios.

 19 Respondi pues Jesus, y les dijo: De cierto, de cierto os digo: [Que] no 
puede el Hijo hacer algo de si mismo, sino viere hacer al Padre; porque todo 
lo que l hace, esto tambien hace el Hijo juntamente.

 20 Porque el Padre ama al Hijo, y le muestra todas las cosas que l hace; y 
mayores obras que estas le mostrar, que vosotros os maravilleis.

 21 Porque como el Padre levanta los muertos, y [les] da vida, as tambien el 
Hijo  los que quiere da vida.

 22 Porque el Padre  nadie juzga: mas todo el juicio di al Hijo,

 23 para que todos honren al Hijo, como honran al Padre: el que no honra al 
Hijo, no honra al Padre que le envi.

 24 De cierto, de cierto os digo: [Que] el que oye mi palabra, y cree al que 
me envi, tiene vida eterna; y no vendr  juicio, mas pas de muerte  vida.

 25 De cierto, de cierto os digo: [Que] vendr hora, y ahora es, cuando los 
muertos oirn la voz del Hijo de Dios, y los que oyeren, vivirn.

 26 Porque como el Padre tiene vida en s mismo, as di tambien al Hijo que 
tuviese vida en s mismo.

 27 Y tambien le di poder de hacer juicio, en cuanto es el Hijo del hombre.

 28 No os maravilleis de esto: porque vendr hora, cuando todos los que estn 
en los sepulcros oirn su voz:

 29 y los que hicieron bienes, saldrn  resurreccion de vida: mas los que 
hicieron males,  resurreccion de juicio.

 30 No puedo yo de m mismo hacer algo: como oigo, juzgo; y mi juicio es 
justo: porque no busco mi voluntad, mas la voluntad de aquel que me envi, 
del Padre.

 31 Si yo doy testimonio de m mismo, mi testimonio no es verdadero.

 32 Otro es el que da testimonio de m; y s que el testimonio que da de m, 
es verdadero.

 33 Vosotros enviasteis  Juan, y [l] di testimonio  la verdad.

 34 Mas yo no tomo el testimonio de hombre: mas digo esto, para que vosotros 
seais salvos.

 35 El era candil que ardia, y alumbraba: mas vosotros quisisteis engreros 
por un poco  su luz.

 36 Mas yo tengo mayor testimonio que el de Juan: porque las obras que el 
Padre me di que cumpliese, [es  saber,] las mismas obras que yo hago, dan 
testimonio de m, que el Padre me haya enviado.

 37 Y el que me envi, el Padre, l di testimonio de m. Ni nunca habeis 
oido su voz, ni habeis visto su parecer,

 38 ni teneis su palabra permanente en vosotros: porque al que l envi,  
este vosotros no creeis.

 39 Escudriad las Escrituras: porque  vosotros os parece, que en ellas 
teneis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de m:

 40 y no quereis venir  m, para que tengais vida.

 41 Gloria de los hombres no recibo.

 42 Mas yo os conozco, que no teneis amor de Dios en vosotros.

 43 Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibs: si otro viniere en 
su propio nombre,  aquel recibireis.

 44 Cmo podeis vosotros creer, pues tomais la gloria los unos de los otros? 
y no buscais la gloria que de solo Dios viene.

 45 No penseis que os tengo de acusar delante del Padre: hay quien os acusa, 
Moiss, en quien vosotros esperais.

 46 Porque si vosotros creyeseis  Moiss, creeriais  m: porque de m 
escribi l.

 47 Y si  sus escritos no creeis, cmo creereis  mis palabras?

CAPITULO 6

 1 PASADAS estas cosas, se fu Jesus de la otra parte de la mar de Galila, 
[que es] de Tiberias.

 2 Y seguale grande multitud, porque veian sus seales que hacia en los 
enfermos.

 3 Subi pues Jesus  un monte, y estuvo all con sus discpulos.

 4 Y estaba cerca la Pascua, el dia de la fiesta de los Judos.

 5 Y como alz Jesus los ojos, y vi que habia venido  l grande multitud, 
dice  Felipe: De dnde compraremos pan para que coman estos?

 6 Mas esto decia tentndole: porque l sabia lo que habia de hacer.

 7 Respondile Felipe: Doscientos dineros de pan no les bastarn, para que 
cada uno de ellos tome un poco.

 8 Dcele uno de sus discpulos, Andres, hermano de Simon Pedro:

 9 Un muchacho est aqu que tiene cinco panes de cebada y dos pececillos: 
mas qu es esto entre tantos?

 10 Entonces Jesus dijo: Haced recostar la gente. Y habia mucha yerba en 
aquel lugar; y recostronse como nmero de cinco mil varones.

 11 Y tom Jesus aquellos panes, y habiendo hecho gracias, reparti  los 
discpulos, y los discpulos  los que estaban recostados: asimismo de los 
panes cuanto querian.

 12 Y como fueron hartos, dijo  sus discpulos: Coged los pedazos que han 
quedado, porque no se pierda nada.

 13 Cogieron pues, y llenaron doce esportones de pedazos de los cinco panes 
de cebada, que sobraron  los que habian comido.

 14 Aquellos hombres entonces, como vieron la seal que Jesus habia hecho, 
decian: Que este verdaderamente es el Profeta, que habia de venir al mundo.

 15 Y entendiendo Jesus que habian de venir para arrebatarle, y hacerle rey, 
volvi  huirse al monte l solo.

 16 Y como se hizo tarde, descendieron sus discpulos  la mar,

 17 y entrando en un navo, venian de la otra parte de la mar hcia 
Capharnaum. Y era ya oscuro, y Jesus no habia venido  ellos.

 18 Y la mar se comenz  levantar con un gran viento.

 19 Y como hubieron navegado como veinte y cinco,  treinta estadios, ven  
Jesus que andaba sobre la mar, y se acercaba al navo; y tuvieron miedo.

 20 Mas l les dijo: Yo soy: no tengais miedo.

 21 Y ellos le recibieron de buena gana en el navo, y luego el navo lleg  
la tierra donde iban.

 22 El dia siguiente la compaa que estaba de la otra parte de la mar, como 
vi que no habia all otra navecilla sino una, en la cual se habian entrado 
sus discpulos, y que Jesus no habia entrado con sus discpulos en el navo, 
mas que sus discpulos solos se habian ido;

 23 y que otras navecillas habian arribado de Tiberias, junto al lugar donde 
habian comido el pan, despues de haber el Seor hecho gracias;

 24 como vi pues la compaa que Jesus no estaba all, ni sus discpulos, 
entraron ellos tambien en las navecillas, y vinieron  Capharnaum buscando  
Jesus.

 25 Y hallndole de la otra parte de la mar, dijronle: Rabb, cundo 
llegaste ac?

 26 Respondiles Jesus, y dijo: De cierto, de cierto os digo, que me buscais, 
no por las seales que habeis visto, mas por el pan que comisteis, y os 
hartasteis.

 27 Obrad, no [por] la comida que perece, mas [por] la comida que  vida 
eterna permanece, la cual el Hijo del hombre os dar: porque  este seal el 
Padre, [es  saber,] Dios.

 28 Y le dijeron: Qu haremos para que obremos las obras de Dios?

 29 Respondi Jesus, y les dijo: Esta es la obra de Dios, [es  saber,] que 
creais en el que l envi.

 30 Dijronle entonces: Qu seal pues haces t, para que veamos, y te 
creamos? qu obras?

 31 nuestros padres comieron el man en el desierto, como est escrito: Pan 
del cielo les di  comer.

 32 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] no os di Moiss 
pan del cielo, mas mi Padre os da el verdadero pan del cielo:

 33 porque el pan de Dios es aquel que descendi del cielo, y da vida al 
mundo.

 34 Y dijronle: Seor, danos siempre este pan.

 35 Y Jesus les dijo: Yo soy el pan de vida: el que  m viene, nunca tendr 
hambre: y el que en m cree, no tendr sed jams.

 36 Mas [ya] os he dicho, que aunque me habeis visto, no [me] creeis.

 37 Todo lo que el Padre me da, vendr  m; y al que  m viene no le echo 
fuera.

 38 Porque he descendido del cielo, no para hacer mi voluntad, mas la 
voluntad de aquel que me envi.

 39 Y esta es la voluntad de aquel que me envi, [es  saber,] del Padre: Que 
todo lo que me diere, no pierda de ello, mas que lo resucite en el dia 
postrero.

 40 Y esta es la voluntad de aquel que me envi: Que todo aquel que ve al 
Hijo, y cree en l tenga vida eterna; y yo le resucitar en el dia postrero.

 41 Murmuraban entonces de l los Judos, porque habia dicho: Yo soy el pan 
que descend del cielo.

 42 Y decian: No es este Jesus, el hijo de Joseph, cuyo padre y madre 
nosotros conocemos? cmo pues dice este: Que del cielo he descendido?

 43 Y Jesus respondi, y les dijo: No murmureis entre vosotros.

 44 Ninguno puede venir  m, si el Padre que me envi, no le trajere; y yo 
le resucitar en el dia postrero.

 45 Escrito est en los Profetas: Y sern todos enseados de Dios; as que 
todo aquel que oy del Padre, y aprendi, viene  m.

 46 No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios, este ha 
visto al Padre.

 47 De cierto, de cierto os digo, [que] el que cree en m, tiene vida eterna.

 48 Yo soy el pan de vida.

 49 Vuestros padres comieron el man en el desierto, y son muertos.

 50 Este es el pan que desciende del cielo, para que el que de l comiere, no 
muera.

 51 Yo soy el pan vivo que ha descendido del cielo: si alguno comiere de este 
pan vivir para siempre: y el pan que yo dar es mi carne, la cual yo dar 
por la vida del mundo.

 52 Entonces los Judos contendian entre s, diciendo: Cmo puede este 
darnos su carne  comer?

 53 Y Jesus les dijo: De cierto, de cierto os digo, [que] si no comireis la 
carne del Hijo del hombre, y bebireis su sangre, no tendreis vida en 
vosotros.

 54 El que come mi carne, y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le 
resucitar en el dia postrero.

 56 Porque mi carne verdaderamente es comida, y mi sangre verdaderamente es 
bebida.

 56 El que come mi carne, y bebe mi sangre, en m permanece, y yo en l.

 57 Como me envi el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, as tambien el 
que me come, l tambien vivir por m.

 58 Este es el pan que descendi del cielo: no como vuestros padres comieron 
el man, y son muertos: el que come de este pan, vivir eternamente.

 59 Estas cosas dijo en la sinagoga, enseando en Capharnaum.

 60 Y muchos de sus discpulos oyndo[le,] dijeron: Dura es esta palabra, y 
quin la puede oir?

 61 Y sabiendo Jesus en s mismo que sus discpulos murmuraban de esto, les 
dijo: Esto os escandaliza?

 62 Pues [qu ser,] si vireis al Hijo del hombre que sube donde estaba 
primero?

 63 El espritu es el que da vida: la carne  nada aprovecha: las palabras 
que yo os hablo, espritu son, y vida son.

 64 Mas hay algunos de vosotros que no creen. Porque Jesus desde el principio 
sabia quines eran los que no habian de creer, y quin le habia de entregar.

 65 Y decia: Por eso os he dicho: Que ninguno puede venir  m, si no le 
fuere dado de mi Padre.

 66 Desde esto muchos de sus discpulos volvieron atrs, y ya no andaban con 
l.

 67 Dijo entonces Jesus  los doce: Quereis vosotros iros tambien?

 68 Y respondile Simon Pedro: Seor,  quin iremos? tienes palabras de 
vida eterna:

 69 y nosotros creemos y conocemos, que t eres el Cristo, el Hijo de Dios 
viviente.

 70 Jesus les respondi: No os he yo escogido doce, y el uno de vosotros es 
diablo?

 71 Y hablaba de Judas Iscariote, [hijo] de Simon: porque este era el que le 
habia de entregar, el cual era uno de los doce.



CAPITULO 7

 1 Y pasadas estas cosas andaba Jesus en Galila: que no queria andar en 
Juda, porque los Judos procuraban de matarle.

 2 Y ERA cerca el dia de la fiesta de los Judos, de las cabaas.

 3 Y dijronle sus hermanos: Psate de aqu, y vte  Juda, para que tus 
discpulos vean tus obras que haces:

 4 que ninguno que procure ser claro, hace algo en oculto: si estas cosas 
haces, manifistate al mundo.

 5 Porque ni aun sus hermanos creian en l.

 6 Dceles entonces Jesus: Mi tiempo aun no es venido: mas vuestro tiempo 
siempre es presto.

 7 No puede el mundo aborreceros  vosotros: mas  m me aborrece, porque yo 
doy testimonio de l, que sus obras son malas.

 8 Vosotros subid  esta fiesta: yo no subo aun  esta fiesta; porque mi 
tiempo no es aun cumplido.

 9 Y habindoles dicho esto, se qued en Galila.

 10 Mas como sus hermanos hubieron subido, entonces l tambien subi  la 
fiesta, no manifiestamente, mas como en secreto.

 11 Y buscbanle los Judos en el dia de la fiesta, y decian: Dnde est 
aquel?

 12 Y habia grande murmullo de l en la compaa: porque unos decian: Bueno 
es; y otros decian: No, antes engaa las compaas.

 13 Mas ninguno hablaba abiertamente de l, de miedo de los Judos.

 14 Y al medio de la fiesta, subi Jesus al templo, y enseaba.

 15 Y maravillbanse los Judos, diciendo: Cmo sabe este letras, no 
habiendo aprendido?

 16 Respondiles Jesus, y dijo: Mi doctrina no es mia, sino de el que me 
envi.

 17 El que quisiere hacer su voluntad, conocer de la doctrina si viene de 
Dios,  si yo hablo de m mismo.

 18 El que habla de s mismo, gloria propia busca: mas el que busca la gloria 
del que le envi, este es verdadero, y no hay en l injusticia.

 19 No os di Moiss la ley; y ninguno de vosotros hace la ley? Por qu me 
procurais matar?

 20 Respondi la compaa, y dijo: Demonio tienes: quien te procura matar?

 21 Jesus respondi, y les dijo: Una obra hice, y todos os maravillais.

 22 Cierto, Moiss os di la circuncision, no porque sea de Moiss, mas de 
los padres, y en sbado circuncidais al hombre.

 23 Si recibe el hombre la circuncision en sbado, para que la ley de Moiss 
no sea quebrantada, os enojais conmigo porque en sbado hice sano todo un 
hombre?

 24 No juzgueis segun lo que parece, mas juzgad justo juicio.

 25 Decian entonces unos de los de Jerusalem: No es este al que buscan para 
matarle?

 26 y h aqu, habla pblicamente, y no le dicen nada: si han entendido 
verdaderamente los prncipes que este es el Cristo?

 27 mas este, sabemos de donde es; y cuando viniere el Cristo, nadie sabr de 
donde sea.

 28 Entonces clamaba Jesus en el templo enseando, y diciendo: Y  m me 
conoceis, y sabeis de donde soy: empero no he venido de m mismo: mas el que 
me envi es verdadero, al cual vosotros ignorais:

 29 empero yo le conozco: porque de l soy, y l me envi.

 30 Entonces procuraban prenderle: mas ninguno meti en l mano, porque aun 
no habia venido su hora.

 31 Y de la compaa, muchos creyeron en l, y decian:  El Cristo, cuando 
viniere, har mas seales que las que este hace?

 32 los Farisos oyeron la compaa que murmuraba de l estas cosas; y los 
prncipes de los sacerdotes, y los Farisos enviaron servidores que le 
prendiesen.

 33 Y Jesus les dijo: Aun un poco de tiempo estar con vosotros,  ir  
aquel que me envi:

 34 me buscareis, y no [me] hallareis; y donde yo estar, vosotros no podreis 
venir.

 35 Entonces los Judos dijeron entre s: Dnde se ha de ir este que no le 
hallaremos? se ha de ir  los esparcidos entre los Griegos, y  ensear los 
Griegos?

 36 Qu dicho es este que dijo: Me buscareis, y no [me] hallareis: y donde 
yo estar, vosotros no podreis venir?

 37 Mas en el postrer dia grande de la fiesta, Jesus se ponia en pi, y 
clamaba, diciendo: Si alguno tiene sed, venga  m, y beba:

 38 el que cree en m, como dice la Escritura, rios de agua viva corrern de 
su vientre.

 39 Y esto dijo del Espritu, que habian de recibir los que creyesen en l: 
porque aun no era el Espritu Santo, porque Jesus aun no era glorificado.

 40 Entonces muchos de la compaa oyendo este dicho, decian: Verdaderamente 
este es el Profeta.

 41 Otros decian: Este es el Cristo. Algunos empero decian: De Galila ha de 
venir el Cristo?

 42 no dice la Escritura: Que de la simiente de David, y de la aldea de 
Bethlehem, de donde era David, vendr el Cristo?

 43 As que habia disension en la compaa por l.

 44 Y algunos de ellos le querian prender: mas ninguno meti sobre l manos.

 45 Y los porquerones vinieron  los pontfices, y  los Farisos, y ellos 
les dijeron: Por qu no le trajisteis?

 46 los porquerones respondieron: Nunca as ha hablado hombre, como este 
hombre habla.

 47 Entonces los Farisos les respondieron: Sois tambien vosotros engaados?

 48 ha creido en l alguno de los prncipes,  de los Farisos?

 49 sino este vulgo que no sabe la ley, malditos son.

 50 Dceles Nicodemo, el que vino  l de noche, el cual era uno de ellos:

 51 Juzga nuestra ley  hombre, si primero no oyere de l, y entendiere lo 
que ha hecho?

 52 Respondieron, y dijronle: No eres t tambien Galilo? Escudria, y ve, 
que de Galila nunca se levant profeta.

 53 Y volvironse cada uno  su casa.



CAPITULO 8

 1 Y JESUS se fu al monte de las Olivas.

 2 Y por la maana volvi al templo, y todo el pueblo vino  l; y sentado l 
los enseaba.

 3 Entonces los escribas y los Farisos traen  el una mujer tomada en 
adulterio; y ponindola en medio,

 4 dcenle: Maestro, esta mujer ha sido tomada en el mismo hecho adulterando:

 5 y en la ley Moiss nos mand apedrear  las tales: t, pues, qu dices?

 6 Mas esto decian tentndole, para poderle acusar: empero Jesus bajado hcia 
abajo escribia en tierra con el dedo.

 7 Y como perseverasen preguntndole, enderezse, y les dijo: El que de 
vosotros es sin pecado, arroje contra ella la piedra el primero.

 8 Y volvindose  bajar hcia abajo, escribia en tierra.

 9 Oyendo pues [ellos] esto <redargidos de la conciencia> salanse uno  
uno, comenzando desde los mas viejos <hasta los postreros,> y qued solo 
Jesus, y la mujer que estaba en medio.

 10 Y enderezndose Jesus, y no viendo  nadie mas que  la mujer, le dijo: 
Mujer, dnde estn los que te acusaban? ninguno te ha condenado?

 11 Y ella dijo: Seor, ninguno. Entonces Jesus le dijo: Ni yo te condeno: 
vte, y no peques mas.

 12 Y hablles Jesus otra vez diciendo: Yo soy la luz del mundo: el que me 
sigue, no andar en tinieblas, mas tendr lumbre de vida.

 13 Entonces los Farisos le dijeron: T de t mismo das testimonio: tu 
testimonio no es verdadero.

 14 Respondi Jesus, y les dijo: Aunque yo doy testimonio de m mismo, mi 
testimonio es verdadero: porque s de donde he venido, y  donde voy: mas 
vosotros no sabeis de donde vengo, y  donde voy.

 15 Vosotros segun la carne juzgais: mas yo no juzgo  nadie.

 16 Y si yo juzgo, mi juicio es verdadero: porque no soy solo, mas yo, y el 
que me envio, el Padre.

 17 Y en vuestra ley est escrito, que el testimonio de dos hombres es 
verdadero.

 18 Yo soy el que doy testimonio de mi mismo; y da testimonio de m el que me 
envi, el Padre.

 19 Y decanle: Dnde est tu Padre? Respondi Jesus: Ni  m [me] conoceis, 
ni  mi Padre: si  m me conociseis,  mi Padre tambien conoceriais.

 20 Estas palabras habl Jesus en el lugar de las limosnas, enseando en el 
templo; y nadie le prendi: porque aun no habia venido su hora.

 21 Y djoles otra vez Jesus: Yo voy, y me buscareis, mas en nuestro pecado 
morireis:  donde yo voy, vosotros no podeis venir.

 22 Decian entonces los Judos: Se ha de matar  s mismo, que dice: A donde 
yo voy, vosotros no podeis venir?

 23 Y decales: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba: vosotros sois de 
este mundo, yo no soy de este mundo.

 24 Por eso os dije, que moririais en vuestros pecados: porque si no 
creyreis que yo soy, en vuestros pecados morireis.

 25 Y decanle: T, quin eres? Entonces Jesus les dijo: El que al principio 
tambien os he dicho:

 26 muchas cosas tengo que decir, y juzgar de vosotros: mas el que me envi, 
es verdadero: y yo lo que he oido de l, esto hablo en el mundo.

 27 Mas no entendieron que l les hablaba del Padre.

 28 Djoles pues Jesus: Cuando levantareis al Hijo del hombre, entonces 
entendereis que yo soy, y que nada hago de m mismo: mas como el Padre me 
ense, esto hablo:

 29 porque el que me envi, conmigo est: no me ha dejado solo el Padre: 
porque yo, lo que  l agrada. hago siempre.

 30 Hablando l estas cosas, muchos creyeron en l.

 31 Y decia Jesus  los Judos que le habian creido: Si vosotros 
permanecireis en mi palabra, sereis verdaderamente mis discpulos;

 32 y conocereis la verdad, y la verdad os libertar.

 33 Y respondironle: Simiente de Abraham somos, y jams servimos  nadie: 
como dices t: Sereis libres?

 34 Jesus les respondi: De cierto, de cierto os digo, que todo aquel que 
hace pecado, es siervo de pecado.

 35 Y el siervo no queda en casa para siempre: mas el Hijo queda para 
siempre.

 36 As que, si el Hijo os libertare, sereis verdaderamente libres.

 37 [Yo] s que sois simiente de Abraham: mas procurais matarme, porque mi 
palabra no cabe en vosotros.

 38 Yo, lo que he visto acerca de mi Padre, hablo; y vosotros lo que habeis 
visto acerca de vuestro padre, haceis.

 39 Respondieron, y dijronle: Nuestro padre es Abraham. Dceles Jesus: Si 
furais hijos de Abraham, las obras de Abraham hariais:

 40 empero ahora procurais de matarme, hombre que os he hablado la verdad, la 
cual he oido de Dios: no hizo esto Abraham:

 41 vosotros haceis las obras de vuestro padre. Dijronle pues: Nosotros no 
somos nacidos de fornicacion: un padre tenemos, [es  saber,] Dios.

 42 Jesus entonces les dijo: Si vuestro padre fuera Dios, ciertamente me 
amariais [ m:] porque yo de Dios he salido, y he venido: que no he venido 
de m mismo, mas l me envi.

 43 Por qu no reconoceis mi lenguaje? que no podeis oir mi palabra.

 44 Vosotros de padre diablo sois, y los deseos de vuestro padre quereis 
cumplir: l homicida ha sido desde el principio; y no permaneci en verdad: 
porque no hay verdad en l. Cuando habla mentira, de suyo habla: porque es 
mentiroso, y padre de mentira.

 45 Y porque yo digo verdad, no me creeis.

 46 Quin de vosotros me redarguye de pecado? Si digo verdad, por qu 
vosotros no me creeis?

 47 El que es de Dios, las palabras de Dios oye: [las cuales] por tanto no 
os vosotros, porque no sois de Dios.

 48 Respondieron entonces los Judos, y dijronle: No decimos bien nosotros, 
que t eres Samaritano, y [que] tienes demonio?

 49 Respondi Jesus: Yo no tengo demonio: antes honro  mi Padre, y vosotros 
me habeis deshonrado.

 50 Y no busco mi gloria: hay quien [la] busque, y juzgue.

 51 De cierto, de cierto os digo, que el que guardare mi palabra, no ver 
muerte para siempre.

 52 Entonces los Judos le dijeron: Ahora conocemos que tienes demonio: 
Abraham muri, y los profetas; y t dices: El que guardare mi palabra, no 
gustar muerte para siempre.

 53 Eres t mayor que nuestro padre Abraham, el cual muri? y los profetas 
murieron: quin te haces?

 54 Respondi Jesus: Si yo me glorifico  mi mismo, mi gloria es nada: mi 
Padre es el que me glorifica: el que vosotros decs, que es vuestro Dios.

 55 Y no le conoceis: mas yo le conozco: y si dijere que no le conozco, ser 
como vosotros, mentiroso: mas le conozco, y guardo su palabra.

 56 Abraham vuestro padre se goz por ver mi dia: y le vi. Y se goz.

 57 Dijronle entonces los Judos: Aun no tienes cincuenta aos: y viste  
Abraham?

 58 Djoles Jesus: De cierto, de cierto os digo, antes que Abraham fuese, yo 
soy.

 59 Tomaron entonces piedras para arrojarle: mas Jesus se encubri, y se 
sali del templo; y atravesando por medio de ellos se fu.



CAPITULO 9

 1 Y PASANDO Jesus, vi un hombre ciego desde [su] nacimiento.

 2 Y preguntronle sus discpulos, diciendo: Rabb, quin pec, este  sus 
padres, porque naciese ciego?

 3 Respondi Jesus: Ni este pec, ni sus padres: mas para que las obras de 
Dios se manifiesten en l:

 4  m [me] conviene obrar las obras de aquel que me envi, entre tanto que 
el dia dura: la noche viene, cuando nadie puede obrar:

 5 entre tanto que estuviere en el mundo, luz soy del mundo.

 6 Esto dicho, escupi en tierra;  hizo lodo de la saliva, y unt [con] el 
lodo sobre los ojos del ciego,

 7 y le dijo: V, lava [los ojos] en el estanque de Silo, que significa, si 
[lo] declares, Enviado; y fu entonces, y [los] lav, y volvi viendo.

 8 Entonces los vecinos, y los que antes le habian visto que era ciego, 
decian: No es este el que se sentaba, y mendigaba?

 9 Otros decian: Que este es? y otros: Parcese  l; y l decia: Que yo 
soy.

 10 Y le decian: Cmo te fueron abiertos los ojos?

 11 Respondi l, y dijo: Aquel hombre que se llama Jesus, hizo lodo, y me 
unt los ojos, y me dijo: V al estanque de Silo, y lva[te;] y fu, y lav 
[los ojos,] y recib la vista.

 12 Y dijronle: Dnde est aquel? Dice [l:] No s.

 13 Llvanle  los Farisos, al que antes habia sido ciego.

 14 Y era sbado cuando Jesus habia hecho el lodo, y le habia abierto los 
ojos.

 15 Y volvironle  preguntar tambien los Farisos, de qu manera habia 
recibido la vista; y l les dijo: Psome lodo sobre los ojos, y [los] lav, y 
veo.

 16 Entonces unos de los Farisos le decian: Este hombre no es de Dios, que 
no guarda el sbado. Y otros decian: Cmo puede un hombre pecador hacer 
estas seales? Y habia disension entre ellos.

 17 Vuelven  decir al ciego: T, qu dices de el que te abri los ojos? Y 
l dijo: Que es profeta.

 18 Mas los Judos no creian de l, que habia sido l ciego, y hubiese 
recibido la vista, hasta que llamaron  sus padres de el que habia recibido 
la vista.

 19 Y preguntronles, diciendo: Es este vuestro hijo, el que vosotros decs, 
que naci ciego? cmo, pues, ve ahora?

 20 Respondironles sus padres, y dijeron: Sabemos que este es nuestro hijo, 
y que naci ciego:

 21 mas cmo vea ahora, no sabemos;  quin le haya abierto los ojos, 
nosotros no lo sabemos: l tiene edad, preguntadle  l, l hablar de s.

 22 Esto dijeron sus padres, porque tenian miedo de los Judos: porque ya los 
Judos habian concluido que si alguno confesase ser l el Mesas, que fuese 
fuera de la sinagoga.

 23 Por eso dijeron sus padres: Que edad tiene, preguntadle  l.

 24 As que volvieron  llamar al hombre que habia sido ciego, y le dijeron: 
Da gloria  Dios: nosotros sabemos que este hombre es pecador.

 25 Entonces l respondi, y dijo: Si es pecador no lo s: una cosa s, que 
habiendo yo sido ciego, ahora veo.

 26 Y volvironle  decir: Qu te hizo? cmo te abri los ojos?

 27 Respondiles: Ya os [lo] he dicho, y lo habeis oido: por qu [lo] 
quereis otra vez oir? quereis tambien vosotros haceros sus discpulos?

 28 Y maldijronle, y dijeron: T eres su discpulo: que nosotros discpulos 
de Moiss somos:

 29 nosotros sabemos que  Moiss habl Dios: mas este no sabemos de donde 
es.

 30 Respondiles aquel hombre, y les dijo: Cierto maravillosa cosa es esta, 
que vosotros no sabeis de donde sea, y [ m] me abri los ojos:

 31 y sabemos que Dios no oye  los pecadores: mas si alguno es temeroso de 
Dios, y hace su voluntad,  este oye:

 32 desde el siglo no fu oido, que abriese alguno los ojos de uno que naci 
ciego:

 33 Si este no fuera [venido] de Dios, no pudiera hacer nada.

 34 Respondieron, y le dijeron: En pecados eres nacido todo; y t nos 
enseas? Y echronle fuera.

 35 Oy Jesus que le habian echado fuera; y hallndole, le dijo: T crees en 
el Hijo de Dios?

 36 Respondi l, y dijo: Quin es, Seor, para que crea en l?

 37 Y djole Jesus: Y le has visto, y el que habla contigo, l es.

 38 Y l dice: Creo, Seor. Y le ador.

 39 Y dijo Jesus: Yo, para juicio he venido  este mundo, para que los que no 
ven, vean; y los que ven, sean cegados.

 40 Y oyeron esto algunos de los Farisos que estaban con l, y le dijeron: 
Somos nosotros tambien ciegos?

 41 Djoles Jesus: Si furais ciegos, no tuvirais pecado: mas ahora porque 
decs: Vemos; por tanto vuestro pecado permanece.



CAPITULO 10

 1 DE cierto, de cierto os digo, [que] el que no entra por la puerta en el 
corral de las ovejas, mas sube por otra parte, el tal ladron es y robador.

 2 Mas el que entra por la puerta, el pastor de las ovejas es.

 3 A este abre el portero, y las ovejas oyen su voz; y  sus ovejas llama por 
nombre, y las saca.

 4 Y como ha sacado fuera sus ovejas, va delante de ellas; y las ovejas le 
siguen: porque conocen su voz.

 5 Mas al extrao no seguirn, antes huirn de l: porque no conocen la voz 
de los extraos.

 6 Esta parbola les dijo Jesus: mas ellos no entendieron qu [era lo que] 
les decia.

 7 Volviles pues Jesus  decir: De cierto, de cierto os digo, que yo soy la 
puerta de las ovejas.

 8 Todos los que antes de m vinieron, ladrones son y robadores, mas no los 
oyeron las ovejas.

 9 Yo soy la puerta: el que por m entrare, ser salvo; y entrar y saldr, y 
hallar pastos.

 10 El ladron no viene sino para hurtar, y matar, y destruir [las ovejas:] yo 
he venido para que tengan vida, y para que [la] tengan en abundancia.

 11 Yo soy el buen Pastor: el buen pastor su alma da por [sus] ovejas.

 12 Mas el asalariado, y que no es el pastor, cuyas no son propias las 
ovejas, ve al lobo que viene, y deja las ovejas, y huye; y el lobo arrebata, 
y disipa las ovejas.

 13 As que el asalariado huye, porque es asalariado, y no tiene cuidado de 
las ovejas.

 14 Yo soy el buen Pastor; y conozco mis ovejas, y las mias me conocen,

 15 como el Padre me conoce [ m,] y yo conozco al Padre; y pongo mi alma 
por las ovejas.

 16 Tambien tengo otras ovejas que no son de este corral: aquellas tambien me 
conviene traer, y oirn mi voz; y se har un corral, y un pastor.

 17 Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi alma, para volverla  tomar.

 18 Nadie la quita de m, mas yo la pongo de m mismo: [porque] tengo poder 
para ponerla, y tengo poder para volverla  tomar. Este mandamiento recib de 
mi Padre.

 19 Y volvi  haber disension entre los Judos por estas palabras.

 20 Y muchos de ellos decian: Demonio tiene, y est fuera de s: para qu le 
os?

 21 Decian otros: Estas palabras no son de endemoniado: puede el demonio 
abrir los ojos de los ciegos?

 22 Y se hacia la fiesta de la Dedicacion en Jerusalem, y era invierno.

 23 Y Jesus andaba en el templo por el portal de Salomn.

 24 Y roderonle los Judos, y le dijeron: Hasta cundo nos quitars la 
vida? si t eres el Cristo, dnoslo abiertamente.

 25 Respondiles Jesus: Os [lo] he dicho, y no [lo] creeis: las obras que yo 
hago en nombre de mi Padre, estas dan testimonio de m.

 26 Mas vosotros no creeis, porque no sois de mis ovejas, como os he dicho.

 27 Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen;

 28 y yo les doy vida eterna, y para siempre no perecern, y nadie las 
arrebatar de mi mano.

 29 Mi Padre que me [las] di, mayor que todos es; y nadie las puede 
arrebatar de la mano de mi Padre.

 30 Yo y el Padre una cosa somos.

 31 Entonces volvieron  tomar piedras los Judos, para apedrearle.

 32 Respondiles Jesus: Muchas buenas obras os he mostrado de mi Padre, por 
cul obra de ellas me apedreais?

 33 Respondironle los Judos, diciendo: Por la buena obra no te apedreamos, 
sino por la blasfemia; y porque t, siendo hombre, te haces Dios.

 34 Respondiles Jesus: No est escrito en vuestra ley: Que yo dije: Dioses 
sois?

 35 Si dijo dioses  aquellos,  los cuales fu hecha palabra de Dios, y la 
Escritura no puede ser quebrantada,

 36  m que el Padre santific, y envi al mundo, vosotros decs: T 
blasfemas: porque dije: Hijo de Dios soy?

 37 Si no hago obras de mi Padre, no me creais.

 38 Mas si [las] hago, aunque  m no creais, creed  las obras, para que 
conozcais y creais, que el Padre es en m, y yo en l.

 39 Y procuraban otra vez prenderle: mas l se sali de sus manos.

 40 Y volvise tras el Jordn,  aquel lugar donde primero habia estado 
bautizando Juan, y se estuvo all.

 41 Y muchos venian  l, y decian: Que Juan  la verdad ninguna seal hizo: 
mas todo lo que Juan dijo de este, era verdad.

 42 Y muchos creyeron all en l.



CAPITULO 11

 1 ESTABA entonces enfermo uno [llamado] Lzaro, de Bethania, la aldea de 
Mara y de Marta sus hermanas.

 2 Y Mara era la que ungi al Seor con ungento, y limpi sus pis con sus 
cabellos, cuyo hermano Lzaro estaba enfermo.

 3 Enviaron pues sus hermanas  l, diciendo: Seor, h aqu, el que amas 
est enfermo.

 4 Y oyndo[lo] Jesus, dijo: Esta enfermedad no es para muerte, mas por 
gloria de Dios, para que el Hijo de Dios sea glorificado por ella.

 5 Y amaba Jesus  Marta, y  su hermana, y  Lzaro.

 6 Como oy, pues, que estaba enfermo, entonces  la verdad se qued dos dias 
en aquel lugar donde estaba.

 7 Luego despues de esto dijo  sus discpulos: Vamos  Juda otra vez.

 8 Dcenle los discpulos: Rabb, ahora procuraban los Judos apedrearte, y 
vas otra vez all?

 9 Respondi Jesus: No tiene el dia doce horas? el que anduviere de dia, no 
tropieza, porque ve la luz de este mundo:

 10 mas el que anduviere de noche, tropieza, porque no hay luz en l.

 11 Dicho esto, dceles despues: Lzaro nuestro amigo duerme: mas voy  
despertarle del sueo.

 12 Dijronle entonces sus discpulos: Seor, si duerme, salvo estar.

 13 Mas esto decia Jesus de la muerte de l: y ellos pensaron que hablaba de 
sueo de dormir.

 14 Entonces pues Jesus les dijo claramente: Lzaro es muerto;

 15 y hulgome por vosotros, que yo no haya estado all, porque creais: mas 
vamos  l.

 16 Dijo entonces Toms, el que se dice el Ddimo,  los condiscpulos: Vamos 
tambien nosotros, para que muramos con l.

 17 Vino pues Jesus, y hallle, que habia cuatro dias [que estaba] en el 
sepulcro.

 18 Y Bethania estaba cerca de Jerusalem como quince estadios.

 19 Y muchos de los Judos habian venido  Marta y  Mara,  consolarlas de 
su hermano.

 20 Entonces Marta, como oy que Jesus venia, le sali  recibir: mas Mara 
se estuvo en casa.

 21 Y Marta dijo  Jesus: Seor, si estuvieras aqu, mi hermano no fuera 
muerto:

 22 mas tambien s ahora, que todo lo que pidieres de Dios, te dar Dios.

 23 Dcele Jesus: Resucitar tu hermano.

 24 Marta le dice: [Yo] s que resucitar en la resurreccion en el dia 
postrero.

 25 Dcele Jesus: Yo soy la resurreccion y la vida: el que cree en m, aunque 
est muerto, vivir:

 26 y todo aquel que vive, y cree en m, no morir eternamente: crees esto?

 27 Dcele: S, Seor, yo he creido que t eres el Cristo, el Hijo de Dios, 
que has venido al mundo.

 28 Y esto dicho, se fu, y llam en secreto  Mara su hermana, diciendo: El 
Maestro est aqu, y te llama.

 29 Ella, como [lo] oy, se levanta prestamente, y viene  l.

 30 (Que aun no habia llegado Jesus  la aldea, mas estaba en aquel lugar 
donde Marta le habia salido  recibir.)

 31 Entonces los Judos que estaban en casa con ella, y la consolaban, como 
vieron que Mara se habia levantado prestamente, y habia salido, la 
siguieron, diciendo: Que va al sepulcro  llorar all.

 32 Mas Mara, como vino donde estaba Jesus. vindole, derribse  sus pis, 
dicindole: Seor, si hubieras estado aqu, no fuera muerto mi hermano.

 33 Jesus entonces, como la vi llorando, y  los Judos que habian venido 
juntamente con ella llorando, embravecise en espritu, y alborotse  s 
mismo,

 34 y dijo: ^Dnde le pusisteis? Dcenle: Seor, ven, y velo.

 35 Y llor Jesus.

 36 Dijeron entonces los Judos: Mirad cmo le amaba.

 37 Y algunos de ellos dijeron: No podia este, que abri los ojos del ciego, 
hacer que este no muriera?

 38 Y Jesus, embravecindose otra vez en s mismo, vino al sepulcro donde 
habia una cueva, la cual tenia una piedra encima.

 39 Dice Jesus: Quitad la piedra Marta, la hermana del que habia sido; 
muerto, le dice: Seor, hiede ya: que es de cuatro dias.

 40 Jesus le dice: No te he dicho que si creyeres, vers la gloria de Dios?

 41 Entonces quitaron la piedra de donde el muerto habia sido puesto: y 
Jesus, alzando los ojos arriba, dijo Padre, gracias te hago que me has oido:

 42 que yo sabia que siempre me oyes: mas por causa de la compaa que est 
al rededor [lo] dije, para que crean que t me has enviado.

 43 Y habiendo dicho estas cosas, clam  gran voz: Lzaro, ven fuera.

 44 Entonces el que habia sido muerto, sali, atadas las manos y los pis con 
vendas: y su rostro estaba envuelto en un sudario. Dceles Jesus: Desatadle, 
y dejadle ir.

 45 Entonces muchos de los Judos que habian venido  Mara, y habian visto 
lo que habia hecho Jesus, creyeron en l.

 46 Mas algunos de ellos fueron  los Farisos, y les dijeron lo que Jesus 
habia hecho.

 47 Y los pontfices, y los Farisos juntaron concilio, y decian: Qu 
hacemos? que este hombre hace muchas seales:

 48 si le dejamos as, todos creern en l; y vendrn los Romanos, y quitarn 
nuestro lugar y la nacion.

 49 Entonces Caifs, uno de ellos, sumo pontfice de aquel ao, les dijo: 
Vosotros no sabeis nada,

 50 ni pensais que nos conviene que un hombre muera por el pueblo, y no que 
toda la nacion se pierda.

 51 Mas esto no lo dijo de s mismo: sino que, como era el sumo pontfice de 
aquel ao, profetiz que Jesus habia de morir por la nacion;

 52 y no solamente por aquella nacion, mas tambien para que juntase en uno 
los hijos de Dios que estaban derramados.

 53 As que desde aquel dia consultaban juntos de matarle.

 54 De manera que Jesus ya no andaba manifiestamente entre los Judos: mas se 
fu de all  la tierra que est junto al desierto,  una ciudad que se llama 
Ephraim: y estbase all con sus discpulos.

 55 Y la Pascua de los Judos estaba cerca; y muchos de la tierra subieron  
Jerusalem antes de la Pascua para purificarse.

 56 Y buscaban  Jesus, y hablaban los unos con los otros estando en el 
templo: Qu os parece, que no vendr al dia de la fiesta?

 57 Y los pontfices y los Farisos habian dado mandamiento, que si alguno 
supiese donde estuviera, que lo manifestase, para que le prendiesen.



CAPITULO 12

 1 JESUS, pues, seis dias antes de la Pascua vino  Bethania, donde Lzaro 
habia sido muerto, al cual [Jesus] habia resucitado de los muertos.

 2 E hicironle all una cena, y Marta servia; y Lzaro era uno de los que 
estaban sentados  la mesa juntamente con l.

 3 Entonces Mara tom una libra de ungento de nardo lquido de mucho 
precio, y ungi los pis de Jesus, y limpi sus pis con sus cabellos; y la 
casa se llen del olor del ungento.

 4 Y dijo uno de sus discpulos, Judas Iscariote, [hijo] de Simon, el que le 
habia de entregar:

 5 Por qu no se ha vendido este ungento por trescientos dineros, y se di 
 los pobres?

 6 Mas dijo esto, no por el cuidado que l tenia de los pobres: mas porque 
era ladron; y tenia la bolsa, y traia lo que se echaba [en ella.]

 7 Entonces Jesus dijo: Djala: para el dia de mi sepultura ha guardado esto:

 8 porque  los pobres siempre los tendreis con vosotros, mas  m no siempre 
me tendreis.

 9 Entonces mucha compaa de los Judos entendi que l estaba all y 
vinieron no solamente por causa de Jesus, mas tambien por ver  Lzaro al 
cual habia resucitado de los muertos.

 10 Consultaron asimismo los prncipes de los sacerdotes, de matar tambien  
Lzaro:

 11 porque muchos de los Judos iban y creian en Jesus por causa de l.

 12 El siguiente dia mucha compaa que habia venido al dia de la fiesta, 
como oyeron que Jesus venia  Jerusalem,

 13 tomaron ramos de palmas, y salironle  recibir, y clamaban: Hosanna: 
Bendito el que viene en el nombre del Seor, el Rey de Isral.

 14 Y hall Jesus un asnillo, y se sent sobre l, como est escrito:

 15 No temas, oh hija de Sin! h aqu, tu Rey viene asentado sobre una 
pollina de una asna.

 16 Mas estas cosas no las entendieron sus discpulos primero: empero cuando 
Jesus fu glorificado, entonces se acordaron que estas cosas estaban escritas 
de l, y que le hicieron estas cosas.

 17 Y la compaa que estaba con l, daba testimonio de cuando llam  Lzaro 
del sepulcro, y le resucit de los muertos.

 18 Por lo cual tambien habian venido las compaas  recibirle: porque 
habian oido que l habia hecho esta seal.

 19 Mas los Farisos dijeron entre s: Veis que nada aprovechais? h aqu, 
que el mundo se va tras l.

 20 Y habia ciertos Griegos de los que habian subido  adorar en el dia de la 
fiesta.

 21 Estos, pues, se llegaron  Felipe, que era de Bethsaida de Galila, y le 
rogaron, diciendo: Seor, querriamos ver  Jesus.

 22 Vino Felipe, y lo dijo  Andres: Andres entonces, y Felipe, lo dicen  
Jesus.

 23 Entonces Jesus les respondi, diciendo: La hora viene en que el Hijo del 
hombre ha de ser glorificado.

 24 De cierto, de cierto os digo, que si el grano que cae en la tierra, no 
muriere, l solo queda: mas si muriere, mucho fruto lleva.

 25 El que ama su vida, la perder; y el que aborrece su vida en este mundo, 
para vida eterna la guardar.

 26 El que me sirve, sgame: y donde yo estuviere, all tambien estar mi 
servidor. El que me sirviere, mi Padre le honrar.

 27 Ahora es turbada mi alma: y que dir? Padre, slvame de esta hora: mas 
por esto he venido en esta hora.

 28 Padre, glorifica tu nombre. Entonces vino una voz del cielo: Y he 
glorificado, y le glorificar otra vez.

 29 Y la compaa que estaba presente, y [la] habia oido, decia que habia 
sido trueno: otros decian: Angel le ha hablado.

 30 Respondi Jesus, y dijo: No ha venido esta voz por mi causa, mas por 
causa de vosotros:

 31 ahora es el juicio de este mundo: ahora el prncipe de este mundo ser 
echado fuera:

 32 y yo, si fuere levantado de la tierra,  todos traer  mi mismo.

 33 Y esto decia dando  entender de que muerte habia de morir.

 34 Respondile la compaa: Nosotros hemos oido de la ley, que el Cristo 
permanece para siempre: cmo pues dices t: Conviene que el Hijo del hombre 
sea levantado? quin es este Hijo del hombre?

 35 Entonces Jesus les dice: Aun por un poco estar la luz entre vosotros: 
andad entre tanto que teneis luz, porque no os sorprendan las tinieblas: 
porque el que anda en tinieblas, no sabe donde va:

 36 entre tanto que teneis la luz, creed en la luz, para que seais hijos de 
luz. Estas cosas habl Jesus, y se fu, y se escondi de ellos.

 37 Empero habiendo hecho delante de ellos tantas seales, no creian en l:

 38 para que se cumpliese el dicho que dijo el profeta Isaas: Seor, quin 
creer  nuestro dicho? y el brazo del Seor,  quin es revelado?

 39 Por esto no podian creer, porque otra vez dijo Isaas:

 40 Ceg los ojos de ellos, y endureci su corazon: porque no vean de los 
ojos, y entiendan de corazon, y se conviertan y [yo] los sane.

 41 Estas cosas dijo Isaas, cuando vi su gloria, y habl de l.

 42 Con todo eso aun de los prncipes muchos creyeron en el: mas por causa de 
los Farisos no confesaban, por no ser echados de la sinagoga.

 43 Porque amaban mas la gloria de los hombres que la gloria de Dios.

 44 Mas Jesus clam, y dijo: El que cree en m, no cree en m, sino en aquel 
que me envi.

 45 Y el que me ve, ve al que me envi.

 46 Yo la luz he venido al mundo, para que todo aquel que cree en m, no 
permanezca en tinieblas.

 47 Y el que oyere mis palabras, y no creyere, yo no le juzgo: porque no he 
venido  juzgar al mundo, sino  salvar al mundo.

 48 El que me desecha, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue: la 
palabra que he hablado, ella le juzgar en el dia postrero.

 49 Porque yo no he hablado de m mismo: mas el Padre que me envi, l me di 
mandamiento de lo que tengo de decir, y de lo que tengo de hablar.

 50 Y s que su mandamiento es vida eterna: as que lo que yo hablo, como el 
Padre me lo ha dicho, as hablo.



CAPITULO 13

 1 ANTES del dia de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesus que su hora era 
venida para que pasase de este mundo al Padre, como habia amado  los suyos 
que estaban en el mundo, los am hasta el fin.

 2 Y la cena acabada, como el diablo ya habia metido en el corazon de Judas 
de Simon Iscariote, para que le entregase:

 3 sabiendo Jesus que el Padre le habia dado todas las cosas en las manos, y 
que habia salido de Dios, y  Dios iba:

 4 levntase de la cena, y se quita su ropa, y tomando una toalla, se ci.

 5 Luego puso agua en un lebrillo, y comenz  lavar los pis de los 
discpulos, y  limpiarlos con la toalla con que estaba ceido.

 6 Vino pues  Simon Pedro; y Pedro le dice: Seor, t me lavas los pis?

 7 Respondi Jesus, y le dijo: Lo que yo hago, t no lo sabes ahora: mas lo 
sabrs despues.

 8 Dcele Pedro: No me lavars los pis jams. Respondile Jesus: Si no te 
lavare, no tendrs parte conmigo.

 9 Dcele Simon Pedro: Seor, no solo mis pis, mas aun las manos, y la 
cabeza.

 10 Dcele Jesus: El que est lavado, no ha menester sino que lave los pis, 
mas es todo limpio: y vosotros limpios sois, aunque no todos.

 11 Porque sabia quien era el que le entregaba: por eso dijo: No sois limpios 
todos.

 12 As que, despues que le hubo lavado los pis, y tomado su ropa, 
volvindose  asentar  la mesa, les dijo: Sabeis lo que os he hecho?

 13 Vosotros me llamais Maestro y Seor; y decs bien: porque lo soy:

 14 pues si yo, el Seor y el Maestro, he lavado vuestros pis, vosotros 
tambien debeis lavar los pis los unos  los otros.

 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros tambien 
hagais.

 16 De cierto, d cierto os digo: El siervo no es mayor que su Seor: ni el 
apstol es mayor que el que le envi.

 17 Si sabeis estas cosas, bienaventurados sereis si las hicireis.

 18 No hablo de todos vosotros: yo s los que he elegido: mas para que se 
cumpla la Escritura: El que come pan conmigo, levant contra m su calcaar.

 19 Desde ahora os lo digo, antes que se haga, para que cuando se hiciere, 
creais que yo soy.

 20 De cierto, de cierto os digo, [que] el que recibe al que yo enviare,  m 
recibe; y el que  m recibe, recibe al que me envi.

 21 Como hubo dicho esto Jesus, fu conmovido en el espritu, y protest, y 
dijo: De cierto, de cierto os digo, que uno de vosotros me ha de entregar.

 22 Entonces los discpulos mirbanse los unos  los otros, dudando de quin 
decia.

 23 Y uno de sus discpulos, al cual Jesus amaba, estaba asentado  la mesa 
al lado de Jesus.

 24 A este pues hizo seas Simon Pedro, para que preguntase quin era aquel 
de quien decia.

 25 El entonces recostndose sobre el pecho de Jesus, le dice: Seor, quin 
es?

 26 Respondi Jesus: Aquel es,  quien yo diere el pan mojado: y mojando el 
pan, dile  Judas de Simon Iscariote.

 27 Y tras el bocado Satans entr en l. Entonces Jesus le dice: Lo que 
haces, hazlo mas presto.

 28 Mas esto ninguno de los que estaban  la mesa entendi  qu propsito se 
lo dijo.

 29 Porque los unos pensaban, porque Judas tenia la bolsa, que Jesus le 
decia: Compra las cosas que nos son necesarias para el dia de la fiesta:  
que diese algo  los pobres.

 30 Como l pues hubo tomado el bocado, luego sali; y era [ya] noche.

 31 Entonces como [l] sali, dijo Jesus: Ahora es glorificado el Hijo del 
hombre, y Dios es glorificado en l.

 32 Si Dios es glorificado en l, Dios tambien le glorificar en s mismo; y 
luego le glorificar.

 33 Hijitos, aun un poco estoy con vosotros. Me buscareis: mas, como dije  
los Judos: Donde yo voy, vosotros no podeis venir: y ahora os lo digo.

 34 Un mandamiento nuevo os doy: Que os ameis los unos  los otros: como os 
am, que tambien [os] ameis los unos  los otros.

 35 En esto conocern todos que sois mis discpulos, si tuvireis amor los 
unos con los otros.

 36 Dcele Simon Pedro: Seor,  dnde vas? Respondile Jesus: Donde yo voy, 
no me puedes ahora seguir: mas [me] seguirs despues.

 37 Dcele Pedro: Seor, por qu no te puedo seguir ahora? mi alma pondr 
por t.

 38 Respondile Jesus: Tu alma pondrs por m? de cierto, de cierto te digo, 
[que] no cantar el gallo, que no me hayas negado tres veces.



CAPITULO 14

 1 NO se turbe vuestro corazon: creeis en Dios, creed tambien en m.

 2 En la casa de mi Padre muchas moradas hay: de otra manera, os lo diria: 
porque voy  aparejaros el lugar.

 3 Y si me fuere, y os aparejare el lugar, vendr otra vez, y os tomar  m 
mismo, para que donde yo estoy, vosotros tambien esteis.

 4 As que sabeis donde yo voy, y el camino sabeis.

 5 Dcele Toms: Seor, no sabemos donde vas: cmo pues podemos saber el 
camino?

 6 Jesus le dice: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida: nadie viene al 
Padre, sino por m:

 7 si me conoceis, tambien  mi Padre conoceriais: y desde ahora le conoceis, 
y le habeis visto.

 8 Dcele Felipe: Seor, mustranos el Padre, y nos basta.

 9 Jesus le dice: Tanto tiempo [ha que] estoy con vosotros, y no me habeis 
conocido? Felipe, el que me ha visto, ha visto al Padre: cmo pues dices t: 
Mustranos el Padre?

 10 No crees que yo soy en el Padre, y el Padre en m? Las palabras que yo 
os hablo, no [las] hablo de m mismo: mas el Padre que est en m, l hace 
las obras.

 11 Creedme que yo soy en el Padre, y el Padre en m: de otra manera creedme 
por las mismas obras.

 12 De cierto, de cierto os digo, [que] el que en m cree, las obras que yo 
hago tambien l [las] har, y mayores que estas har: porque yo voy al Padre.

 13 Y todo lo que pidireis al Padre en mi nombre, esto har: para que el 
Padre sea glorificado en el Hijo.

 14 Si algo pidireis en mi nombre, esto har.

 15 Si me amais, guardad mis mandamientos.

 16 Y yo rogar al Padre, el cual os dar otro Consolador para que est con 
vosotros para siempre:

 17 al Espritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le 
ve, ni le conoce: mas vosotros le conoceis, porque est con vosotros, y ser 
en vosotros.

 18 No os dejar hurfanos: vendr  vosotros.

 19 Aun un poquito, y el mundo no me ver mas: empero vosotros me vereis, 
porque yo vivo, y vosotros vivireis.

 20 Aquel dia vosotros conocereis que yo soy en mi Padre, y vosotros en m, y 
yo en vosotros.

 21 El que tiene mis mandamientos, y los guarda, aquel es el que me ama: y el 
que me ama, ser amado de mi Padre; y yo le amar  l, y me manifestar  l

 22 Dcele Judas, no el Iscariote: Seor, qu hay porque te has de 
manifestar  nosotros, y no al mundo?

 23 Respondi Jesus, y le dijo: El que me ama, mi palabra guardar; y mi 
Padre le amar, y vendremos  l, y haremos con l morada.

 24 El que no me ama, no guarda mis palabras: y la palabra que habeis oido, 
no es mia, sino del Padre que me envi.

 25 Estas cosas os he hablado estando con vosotros.

 26 Mas aquel Consolador, el Espritu Santo, al cual el Padre enviar en mi 
nombre, aquel os ensear todas las cosas, y os acordar todas las cosas que 
os he dicho.

 27 La paz os dejo: mi paz os doy: no como el mundo [la] da, yo os [la] doy: 
no se turbe vuestro corazon, ni tenga miedo.

 28 Habeis oido como yo os he dicho: Voy, y vengo  vosotros. Si me amseis, 
ciertamente os gozariais, porque he dicho que voy al Padre: porque el Padre 
mayor es que yo.

 29 Y ahora os [lo] he dicho antes que se haga, para que cuando se hiciere, 
creais.

 30 Ya no hablar mucho con vosotros: porque viene el prncipe de este mundo, 
mas no tiene nada en m.

 31 Empero para que conozca el mundo que amo al Padre, y como el Padre me di 
el mandamiento, as hago. Levantos, vamos de aqu.



CAPITULO 15

 1 YO soy la vid verdadera, y mi Padre es el Labrador.

 2 Todo pmpano que en m no lleva fruto, le quitar; y todo aquel que lleva 
fruto, le limpiar, para que lleve mas fruto.

 3 Ya vosotros sois limpios por la palabra que os he hablado.

 4 Estad en m, y yo en vosotros. Como el pmpano no puede llevar fruto de si 
mismo, si no estuviere en la vid, as ni vosotros, si no estuvireis en m.

 5 Yo soy la vid, vosotros los pmpanos: el que est en m, y yo en l, este 
lleva mucho fruto, porque sin m nada podeis hacer.

 6 El que en m no estuviere, ser echado fuera como [mal] pmpano, y se 
secar; y los cogen, y los echan en el fuego, y arden.

 7 Si estuvireis en m, y mis palabras estuvieren en vosotros, todo lo que 
quisireis, pedireis, y os ser hecho.

 8 En esto es glorificado mi Padre, [en] que lleveis mucho fruto, y seais mis 
discpulos.

 9 Como el Padre me am, tambien yo os he amado: estad en mi amor.

 10 Si guardreis mis mandamientos, estareis en mi amor: como yo tambien he 
guardado los mandamientos de mi Padre, y estoy en su amor.

 11 Estas cosas os he hablado, para que mi gozo est en vosotros, y vuestro 
gozo sea cumplido.

 12 Este es mi mandamiento: Que os ameis los unos  los otros, como [yo] os 
am.

 13 Nadie tiene mayor amor que este, que ponga alguno su alma por sus amigos.

 14 Vosotros sois mis amigos, si hicireis las cosas que yo os mando.

 15 Ya no os dir siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su seor: mas 
os he dicho amigos, porque todas las cosas que o de mi Padre os he hecho 
notorias.

 16 No me elegisteis vosotros [ m;] mas yo os eleg  vosotros, y os he 
puesto para que vayais, y lleveis fruto; y vuestro fruto permanezca: para que 
todo lo que pidireis del Padre en mi nombre [l] os lo d.

 17 Esto os mando: Que os ameis los unos  los otros.

 18 Si el mundo os aborrece, sabed que  m me aborreci antes que  
vosotros.

 19 Si furais del mundo, el mundo amaria lo que es suyo: mas porque no sois 
del mundo, antes yo os eleg del mundo, por eso os aborrece el mundo.

 20 Acordos de la palabra que yo os he dicho: No es el siervo mayor que su 
seor: si  m me han perseguido, tambien  vosotros perseguirn: si han 
guardado mi palabra, tambien guardarn la vuestra.

 21 Mas todo esto os harn por causa de mi nombre: porque no conocen  aquel 
que me ha enviado.

 22 Si no hubiera venido, ni les hubiera hablado, no tuvieran pecado: mas 
ahora no tienen excusa de su pecado.

 23 El que me aborrece, tambien  mi Padre aborrece.

 24 Si no hubiese hecho entre ellos obras cuales ningun otro ha hecho, no 
tendrian pecado: mas ahora, y [las] han visto, y aborrecen  m, y  mi 
Padre.

 25 Mas para que se cumpla la palabra que est escrita en su ley: Que sin 
causa me aborrecieron.

 26 Empero cuando viniere aquel Consolador, el cual yo os enviar del Padre, 
el Espritu de verdad, el cual precede del Padre, l dar testimonio de m.

 27 Y vosotros dareis testimonio, porque estais conmigo desde el principio.



CAPITULO 16

 1 ESTAS cosas os he hablado, para que no os escandaliceis.

 2 Os echarn de las sinagogas: antes la hora viene, cuando cualquiera que os 
matare, pensar que hace servicio  Dios.

 3 Y estas cosas os harn, porque no conocen al Padre, ni  m.

 4 Mas os he dicho esto, para que cuando aquella hora viniere, os acordeis de 
ello, que yo os lo habia dicho: esto empero no os lo dije al principio, 
porque [yo] estaba con vosotros.

 5 Mas ahora voy al que me envi; y ninguno de vosotros me pregunta: Dnde 
vas?

 6 Antes, porque os he hablado estas cosas, tristeza ha llenado vuestro 
corazon.

 7 Empero yo os digo la verdad, que os es necesario que yo vaya: porque si yo 
no fuese, el Consolador no vendria  vosotros: mas si [yo] fuere, os le 
enviar.

 8 Y cuando l viniere, redargir al mundo de pecado, y de justicia, y de 
juicio.

 9 De pecado ciertamente, por cuanto no creen en m:

 10 y de justicia, por cuanto voy al Padre, y no me vereis mas:

 11 mas de juicio, por cuanto el prncipe de este mundo ya es juzgado.

 12 Aun tengo muchas cosas que deciros, mas ahora no [las] podeis llevar.

 13 Mas cuando viniere aquel Espritu de verdad, [l] os guiar  toda 
verdad: porque no hablar de s mismo, mas todo lo que oyere hablar; y las 
cosas que han de venir os har saber.

 14 El me glorificar, porque tomar de mio, y os [lo] har saber.

 15 Todo lo que tiene el Padre, mio es: por eso dije que tomar de mio, y os 
[lo] har saber.

 16 Un poquito, y no me vereis; y otra vez un poquito, y me vereis: porque yo 
voy al Padre.

 17 Entonces dijeron [algunos] de sus discpulos unos  otros: Qu es esto 
que nos dice: Un poquito, y no me vereis; y otra vez, un poquito, y me 
vereis: porque yo voy al Padre?

 18 As que decian: Qu es esto que dice: Un poquito? no entendemos lo que 
habla.

 19 Y conoci Jesus que le querian preguntar, y les dijo: Preguntais entre 
vosotros de esto que dije: Un poquito, y no me vereis; y otra vez, un 
poquito, y me vereis?

 20 De cierto, de cierto os digo, que vosotros llorareis y lamentareis, y el 
mundo se alegrar: vosotros empero sereis tristes, mas vuestra tristeza ser 
vuelta en gozo.

 21 La mujer cuando pare, tiene dolor, porque es venida su hora: mas despues 
que ha parido un nio, ya no se acuerda de la apretura por el gozo de que 
haya nacido un hombre en el mundo.

 22 Tambien pues vosotros ahora  la verdad teneis tristeza: mas otra vez os 
ver, y se gozar vuestro corazon, y nadie quitar de vosotros vuestro gozo.

 23 Y aquel dia no me preguntareis nada. De cierto, de cierto os digo, que 
todo cuanto pidireis  [mi] Padre en mi nombre, os [lo] dar.

 24 Hasta ahora nada habeis pedido en mi nombre: pedid, y recibireis, para 
que vuestro gozo sea cumplido.

 25 Estas cosas os he hablado en proverbios: la hora viene cuando ya no os 
hablar por proverbios, mas claramente os anunciar de mi Padre.

 26 Aquel dia pedireis en mi nombre, y no os digo que yo rogar al Padre por 
vosotros:

 27 porque el mismo Padre os ama, por cuanto vosotros me amasteis, y habeis 
creido que yo sal de Dios.

 28 Sal del Padre, y he venido al mundo: otra vez dejo el mundo, y voy al 
Padre.

 29 Dcenle sus discpulos: H aqu, ahora hablas claramente, y ningun 
proverbio dices.

 30 Ahora entendemos que sabes todas las cosas, y no has menester que nadie 
te pregunte: en esto creemos que has salido de Dios.

 31 Respondiles Jesus: Ahora creeis?

 32 H aqu la hora viene, y ya es venida, que sereis esparcidos cada uno por 
su cabo, y me dejareis solo: mas no estoy solo, porque el Padre est conmigo.

 33 Estas cosas os he hablado para que en m tengais paz: en el mundo 
tendreis apretura: mas confiad, yo he vencido al mundo.



CAPITULO 17

 1 ESTAS cosas habl Jesus, y levantados los ojos al cielo, dijo: Padre, la 
hora viene, glorifica  tu Hijo, para que tambien tu Hijo te glorifique  t.

 2 como le has dado la potestad de toda carne, para que  todos los que le 
diste, les d vida eterna.

 3 Esta empero es la vida eterna, que te conozcan solo Dios verdadero, y al 
que enviaste, Jesu Cristo.

 4 Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que 
hiciese.

 5 Ahora pues, Padre, glorifcame t acerca de t mismo de aquella gloria que 
tuve acerca de t antes que este mundo fuese.

 6 He manifestado tu nombre  los hombres que del mundo me diste: tuyos eran, 
y me los diste, y guardaron tu palabra.

 7 Ahora han [ya] conocido que todas las cosas que me diste, son de t.

 8 Porque las palabras que me diste, les he enseado; y ellos [las] 
recibieron, y han conocido verdaderamente que sal de t, y han creido que t 
me enviaste.

 9 Yo ruego por ellos: no ruego por el mundo, sino por los que me diste, 
porque tuyos son.

 10 Y todas mis cosas son tus cosas, y tus cosas son mis cosas: y he sido 
glorificado en ellas.

 11 Y ya no estoy en el mundo: mas estos estn en el mundo, que yo  t 
vengo. Padre santo, gurdalos por tu nombre;  los cuales me has dado, para 
que sean una cosa, como tambien nosotros.

 12 Cuando [yo] estaba con ellos en el mundo, yo los guardaba por tu nombre, 
 los cuales me diste: yo los guard, y ninguno de ellos se perdi sino el 
hijo de perdicion, para que la Escritura se cumpliese.

 13 Mas ahora vengo  t, y hablo esto en el mundo, para que tengan gozo 
cumplido en s mismos.

 14 Yo les ense tu palabra, y el mundo los aborreci: porque no son del 
mundo, como tampoco yo soy del mundo.

 15 No ruego que los quites del mundo, sino que los guardes del mal.

 16 No son del mundo, como tampoco yo soy del mundo.

 17 Santifcalos con tu verdad: tu palabra es la verdad.

 18 Como t me enviaste al mundo, tambien yo los he enviado al mundo.

 19 Y por ellos yo me santifico  m mismo, para que tambien ellos sean 
santificados con verdad.

 20 Mas no ruego solamente por ellos; sino tambien por los que han de creer 
en m por la palabra de ellos.

 21 Para que todos sean una cosa: como t, oh Padre! en m, y yo en t; que 
tambien ellos en nosotros sean una cosa: para que el mundo crea que t me 
enviaste.

 22 Y yo la gloria que me diste, les he dado: para que sean una cosa, como 
tambien nosotros somos una cosa:

 23 yo en ellos, y t en m, para que sean consumadamente una cosa, y que el 
mundo conozca que t me enviaste, y que los has amado, como tambien  m me 
has amado.

 24 Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, ellos esten 
tambien conmigo: para que vean mi gloria que me has dado, por cuanto me has 
amado desde antes de la constitucion del mundo.

 25 Padre justo, el mundo no te ha conocido: mas yo te he conocido; y estos 
han conocido que t me enviaste.

 26 Y yo les hice notorio tu nombre, y [le] har notorio: para que el amor, 
con que me has amado, est en ellos, y yo en ellos.



CAPITULO 18

 1 COMO Jesus hubo dicho estas cosas, salise con sus discpulos tras el 
arroyo de Cedrn, donde estaba un huerto, en el cual entr Jesus, y sus 
discpulos.

 2 Y tambien Judas, el que le entregaba, sabia aquel lugar, porque muchas 
veces Jesus se juntaba all con sus discpulos.

 3 Judas pues tomando una compaa [de soldados,] y criados de los pontfices 
y de los Farisos, vino all con linternas y antorchas, y con armas.

 4 Empero Jesus, sabiendo todas las cosas que habian de venir sobre l, sali 
delante, y les dijo: A quin buscais?

 5 Respondironle: A Jesus Nazareno. Dceles Jesus: Yo soy. Y estaba tambien 
con ellos Judas el que le entregaba.

 6 Y como les dijo: Yo soy: volvieron atrs, y cayeron en tierra.

 7 Volviles pues  preguntar: A quin buscais? Y ellos dijeron: A Jesus 
Nazareno.

 8 Respondi Jesus: [Ya] os he dicho que yo soy: pues si  m buscais, dejad 
ir  estos:

 9 para que se cumpliese la palabra que habia dicho: Que los que me diste, 
ninguno de ellos perd.

 10 Entonces Simon Pedro, que tenia cuchillo, le sac,  hiri  un siervo 
del pontfice, y le cort la oreja derecha; y el siervo se llamaba Malco.

 11 Jesus entonces dijo  Pedro: Mete tu cuchillo en la vaina: el vaso que 
el Padre me ha dado, no le tengo de beber?

 12 Entonces la compaa [de los soldados,] y el tribuno, y los servidores de 
los Judos prendieron  Jesus, y le ataron.

 13 Y le trajeron primeramente  Anns, porque era suegro de Caifs, el cual 
era pontfice de aquel ao.

 14 Y era Caifs el que habia dado el consejo  los Judos, que era necesario 
que un hombre muriese por el pueblo.

 15 Y seguia  Jesus Simon Pedro, y otro discpulo; y aquel discpulo era 
conocido del pontfice, y entr con Jesus al patio del pontfice.

 16 Mas Pedro estaba fuera  la puerta: y sali aquel discpulo que era 
conocido del pontfice, y habl  la portera, y meti dentro  Pedro.

 17 Entonces la criada portera dijo  Pedro: No eres t tambien de los 
discpulos de este hombre? Dice l: No soy.

 18 Y estaban en pi los siervos y los criados que habian allegado las 
ascuas, porque hacia frio, y se calentaban: y estaba tambien con ellos Pedro 
en pi calentndose.

 19 Y el pontfice pregunt  Jesus de sus discpulos, y de su doctrina.

 20 Jesus le respondi: Yo manifiestamente he hablado al mundo: yo siempre he 
enseado en la sinagoga, y en el templo, donde se juntan todos los Judos; y 
nada he hablado en oculto:

 21 qu me preguntas  m? pregunta  los que han oido, qu les haya [yo] 
hablado: h aqu, estos saben lo que yo he dicho.

 22 Y como l hubo dicho esto, uno de los criados que estaba all, di una 
bofetada  Jesus, diciendo: As respondes al pontfice?

 23 Respondile Jesus: Si he hablado mal, da testimonio del mal: y si bien, 
por qu me hieres?

 24 As le envi Anns atado  Caifs pontfice.

 25 Estaba pues Pedro en pi calentndose: y le dijeron:  No eres t de sus 
discpulos? El neg, y dijo: No soy.

 26 Uno de los siervos del pontfice, pariente de aquel  quien Pedro habia 
cortado la oreja, le dice: No te v yo en el huerto con l?

 27 Y neg Pedro otra vez; y luego el gallo cant.

 28 Y llevan  Jesus de Caifs  la audiencia: y era por la maana; y ellos 
no entraron en la audiencia por no ser contaminados, mas que comiesen [el 
cordero de] la Pascua.

 29 Entonces sali Pilato  ellos fuera, y dijo: Qu acusacion traeis contra 
este hombre?

 30 Respondieron, y le dijeron: Si este no fuera malhechor, no te le 
hubiramos entregado.

 31 Dceles entonces Pilato: Tomdle vosotros, y juzgdle segun vuestra ley. 
Y los Judos le dijeron: A nosotros no es lcito matar  nadie.

 32 Para que se cumpliese el dicho de Jesus que habia dicho, dando  entender 
de que muerte habia de morir.

 33 As que Pilato volvise  entrar en la audiencia, y llam  Jesus, y le 
dijo: Eres t el Rey de los Judos?

 34 Respondile Jesus: Dices t esto de t mismo,  te lo han dicho otros de 
m?

 35 Pilato respondi: Soy yo Judo? tu gente, y los pontfices, te han 
entregado  m: qu has hecho?

 36 Respondi Jesus: Mi reino no es de este mundo: si de este mundo fuera mi 
reino, mis servidores pelearian para que [yo] no fuera entregado  los 
Judos: ahora pues mi reino no es de aqu.

 37 Djole entonces Pilato: Luego rey eres t? Respondi Jesus: T dices que 
yo soy rey: yo para esto soy nacido, y para esto he venido al mundo, [es  
saber,] para dar testimonio  la verdad: todo aquel que es [de la parte] de 
la verdad, oye mi voz.

 38 Dcele Pilato: Qu cosa es verdad? Y como hubo dicho esto, volvi  los 
Judos, y les dice: Yo no hallo en l algun crmen:

 39 empero vosotros teneis costumbre, que [yo] os suelte uno en la Pascua: 
quereis pues que os suelte al rey de los Judos?

 40 Entonces todos dieron voces otra vez, diciendo: No  este, sino  
Barrabs. Y este Barrabs era ladron.



CAPITULO 19

 1 AS que entonces tom Pilato  Jesus, y le azot.

 2 Y los soldados entretejieron de espinas una corona, y la pusieron sobre su 
cabeza, y le vistieron de una ropa de grana,

 3 y decian: Tengas gozo, Rey de los Judos; y le daban de bofetadas.

 4 Entonces Pilato sali otra vez fuera, y les dijo: H aqu, os le traigo 
fuera, para que entendais que ningun crmen hallo en l.

 5 As sali Jesus fuera llevando la corona de espinas, y la ropa de grana. Y 
dceles [Pilato:] H aqu el hombre.

 6 Y como le vieron los prncipes de los sacerdotes. y los servidores, dieron 
voces, diciendo: Crucifcale, crucifcale. Dceles Pilato: Tomdle vosotros, 
y crucificadle: porque yo no hallo en l crimen.

 7 Respondironle los Judos: Nosotros tenemos ley, y segun nuestra ley debe 
morir, porque se hizo Hijo de Dios.

 8 Pues como Pilato oy esta palabra, tuvo mas miedo.

 9 Y entr otra vez  la audiencia, y dijo  Jesus: De dnde eres t? Mas 
Jesus no le di respuesta.

 10 Entonces dcele Pilato: A m no me hablas? no sabes que tengo potestad 
para crucificarte, y que tengo potestad para soltarte?

 11 Respondi Jesus: Ninguna potestad tendrias contra m, si [esto] no te 
fuese dado de arriba: por tanto el que  t me ha entregado, mayor pecado 
tiene.

 12 Desde entonces procuraba Pilato de soltarle: mas los Judos daban voces, 
diciendo: Si  este sueltas, no eres amigo de Csar: cualquiera que se hace 
rey,  Csar contradice.

 13 Entonces Pilato oyendo este dicho, llev fuera  Jesus, y se sent en el 
tribunal, en el lugar que se dice Lithstrotos, y en hebrico Gabbatha.

 14 Y era la vspera de la Pascua, y como  las seis horas: entonces dijo  
los Judos: H aqu vuestro Rey.

 15 Mas ellos dieron voces: Quita, quita, crucifcale. Dceles Pilato: A 
vuestro Rey tengo de crucificar? Respondieron los pontfices: No tenemos rey, 
sino  Csar.

 16 As que entonces se le entreg para que fuese crucificado: y tomaron  
Jesus, y le llevaron.

 17 Y llevando la cruz para s, vino al lugar que se dice el lugar de la 
Calavera, y en hebrico Glgotha:

 18 donde le crucificaron, y con l otros dos, de una parte y de otra, y 
Jesus en medio.

 19 Y escribi tambien Pilato un ttulo, el cual puso encima de la cruz: y el 
escrito era: JESUS NAZARENO, REY DE LOS JUDOS.

 20 Y muchos de los Judos leyeron este ttulo: porque el lugar donde estaba 
crucificado Jesus, era cerca de la ciudad: y era escrito en hebrico, y en 
griego, y en latin.

 21 Y decian  Pilato los pontfices de los Judos: No escribas: Rey de los 
Judos; sino que l dijo: Rey soy de los Judos.

 22 Respondi Pilato: Lo que he escrito, he escrito.

 23 Y como los soldados hubieron crucificado  Jesus, tomaron sus vestidos,  
hicieron cuatro partes ( cada soldado una parte), y la tnica era sin 
costura, toda tejida desde arriba;

 24 y dijeron entre ellos: No la partamos, sino echemos suertes sobre ella 
cuya ser: para que se cumpliese la Escritura que dice: Partieron para s mis 
vestidos, y sobre mi vestidura echaron suertes. Y los soldados ciertamente 
hicieron esto.

 25 Y estaban junto  la cruz de Jesus su madre, y la hermana de su madre, 
Mara, mujer de Cleofas, y Mara Magdalena.

 26 Y como vi Jesus  la madre, y al discpulo que l amaba, que estaba 
presente, dice  su madre: Mujer, h ah tu hijo.

 27 Y luego dice al discpulo: H ah tu madre. Y desde aquella hora el 
discpulo la recibi consigo.

 28 Despues, sabiendo Jesus que todas las cosas eran ya cumplidas, para que 
la Escritura se cumpliese, dijo: Sed tengo.

 29 Estaba pues [all] un vaso lleno de vinagre. Entonces ellos llenaron una 
esponja de vinagre, y revuelta con hisopo se la llegaron  la boca.

 30 Y como Jesus tom el vinagre, dijo: Consumado es. Y bajada la cabeza, di 
el espritu.

 31 Entonces los Judos, porque los cuerpos no quedasen en la cruz en el 
sbado, porque [entonces] era la vspera [de la Pascua,] porque era el gran 
dia del sbado, rogaron  Pilato que se les quebrasen las piernas, y fuesen 
quitados.

 32 Y vinieron los soldados, y  la verdad quebraron las piernas al primero, 
y al otro que habia sido crucificado con l:

 33 mas como vinieron  Jesus, como le vieron ya muerto, no le quebraron las 
piernas.

 34 Empero uno de los soldados le abri el costado con una lanza, y luego 
sali sangre y agua.

 35 Y el que lo vi da testimonio, y su testimonio es verdadero: y l sabe 
que dice verdad, para que vosotros tambien creais.

 36 Porque estas cosas fueron hechas, para que se cumpliese la Escritura: 
Hueso no quebrantareis de l.

 37 Y otra vez otra Escritura dice: Vern [ aquel] al cual traspasaron.

 38 Pasadas estas cosas, rog  Pilato Joseph de Arimatha, el cual era 
discpulo de Jesus, mas secreto, por miedo de los Judos, que [l] quitaria 
el cuerpo de Jesus: lo cual permiti Pilato. Entonces [l] vino, y quito el 
cuerpo de Jesus.

 39 Entonces vino tambien Nicodemo, el que habia venido  Jesus de noche 
antes, trayendo un compuesto de mirra y de alos, como cien libras.

 40 Y tomaron el cuerpo de Jesus y envolvironle en lienzos con especias, 
como es costumbre de los Judos sepultar.

 41 Y en aquel lugar, donde habia sido crucificado, habia un huerto, y en el 
huerto un sepulcro nuevo, en el cual aun no habia sido puesto alguno.

 42 All pues, por causa de la vspera [de la Pascua] de los Judos, porque 
aquel sepulcro estaba cerca, pusieron  Jesus.



CAPITULO 20

 1 Y EL primer [dia] de los sbados, Mara Magdalena vino de maana, siendo 
aun oscuro, al sepulcro, y vi la piedra quitada del sepulcro.

 2 Entonces corri, y vino  Simon Pedro, y al otro discpulo, al cual amaba 
Jesus, y les dice: Han llevado al Seor del sepulcro, y no sabemos donde le 
han puesto.

 3 Y sali Pedro, y el otro discpulo, y vinieron al sepulcro.

 4 Y corrian los dos juntos: mas el otro discpulo corri mas presto que 
Pedro, y vino primero al sepulcro.

 5 Y bajndose [ mirar,] vi los lienzos puestos: mas no entr.

 6 Vino pues Simon Pedro siguindole, y entr en el sepulcro, y vi los 
lienzos puestos,

 7 y el sudario que habia sido [puesto] sobre su cabeza, no puesto con los 
lienzos, sino aparte en un lugar envuelto.

 8 Entonces pues entr tambien el otro discpulo, que habia venido primero al 
monumento; y vi, y crey.

 9 Porque aun no sabian la Escritura, que era menester que l resucitase de 
los muertos.

 10 Y volvieron los discpulos  los suyos.

 11 Empero Mara estaba llorando al sepulcro fuera, y estando llorando bajse 
[ mirar] el sepulcro.

 12 Y vi dos ngeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno  la 
cabecera, y el otro  los pis, donde el cuerpo de Jesus habia sido puesto.

 13 Y le dijeron: Mujer, por que lloras? Dceles: Han llevado  mi Seor, y 
no s donde le han puesto.

 14 Y como hubo dicho esto, volvi atrs, y vi  Jesus que estaba [all:] 
mas no sabia que era Jesus.

 15 Dcele Jesus: Mujer, por qu lloras?  quien buscas? Ella, pensando que 
era el hortelano, le dice: Seor, si t le has llevado, dime donde le has 
puesto, y yo le llevar.

 16 Dcele Jesus: Mara. Volvindose ella, dcele: Rabboni, que quiere decir, 
Maestro.

 17 Dcele Jesus: No me toques: porque aun no he subido  mi Padre: mas v  
mis hermanos; y dles: Subo  mi Padre, y  vuestro Padre,  mi Dios, y  
vuestro Dios.

 18 Vino Mara Magdalena dando las nuevas  los discpulos: Que habia visto 
al Seor, y estas cosas me dijo.

 19 Y como fu tarde aquel dia, el primero de los sbados, y las puertas 
estaban cerradas, donde los discpulos estaban juntos por miedo de los 
Judos, vino Jesus: y psose en medio, y les dijo: Paz tengais.

 20 Y como hubo dicho esto, mostrles las manos y el costado: entonces los 
discpulos se gozaron, viendo al Seor.

 21 Entonces dceles otra vez: Paz tengais: como me envi el Padre, as 
tambien yo os envio.

 22 Y como hubo dicho esto, sopl, y les dijo: Tomad el Espritu Santo:

 23  los que soltreis los pecados, les son sueltos:  los que los 
retuvireis, sern retenidos.

 24 Empero Toms uno de los doce, que se dice el Ddimo, no estaba con ellos 
cuando Jesus vino.

 25 Dijronle pues los otros discpulos: Al Seor hemos visto. Y l les dijo: 
Si no viere en sus manos la seal de los clavos, y metiere mi dedo en el 
lugar de los clavos, y metiere mi mano en su costado, no creer.

 26 Y ocho dias despues estaban otra vez sus discpulos dentro, y con ellos 
Toms: vino Jesus, las puertas cerradas, y se puso en medio, y dijo: Paz 
tengais.

 27 Luego dice  Toms: Mete tu dedo aqu, y ve mis manos; y da ac tu mano, 
y mte[la] en mi costado, y no seas incrdulo, sino fiel.

 28 Entonces Toms respondi, y le dice: Seor mio, y Dios mio.

 29 Dcele Jesus: Porque me has visto, oh Toms! creiste: bienaventurados 
los que no vieron, y creyeron.

 30 TAMBIEN muchas otras seales hizo Jesus en presencia de sus discpulos, 
que no estn escritas en este libro.

 31 Estas empero son escritas, para que creais que Jesus es el Cristo, Hijo 
de Dios; y para que creyendo, tengais vida en su nombre.



CAPITULO 21

 1 DESPUES se manifest Jesus otra vez  sus discpulos  la mar de Tiberias: 
y se manifest de esta manera:

 2 Estaban juntos Simon Pedro, y Toms, que se dice el Ddimo y Nathanal, el 
que era de Cana de Galila, y los [hijos] de Zebedo, otros dos de sus 
discpulos.

 3 Dceles Simon: A pescar voy. Dcenle: Vamos nosotros tambien contigo. 
Fueron, y subieron luego en un navo; y aquella noche no tomaron nada.

 4 Y venida la maana, Jesus se puso  la ribera; mas los discpulos no 
entendieron que era Jesus.

 5 As que dceles: Mozos, teneis algo de comer? Respondironle: No.

 6 Y l les dice: Echad la red  la mano derecha del navo, y hallareis. 
Entonces echaron, y no la podian en ninguna manera sacar, por la multitud de 
los peces.

 7 Dijo entonces aquel discpulo, al cual amaba Jesus,  Pedro: El Seor es. 
Entonces Simon Pedro, como oy que era el Seor, cise la ropa, porque 
estaba desnudo, y echse  la mar.

 8 Y los otros discpulos vinieron con el navo (porque no estaban lejos de 
tierra, sino como doscientos codos), trayendo la red de peces.

 9 Y como descendieron  tierra, vieron ascuas puestas, y un pez encima de 
ellas, y pan.

 10 Dceles Jesus: Traed de los peces que tomasteis ahora.

 11 Subi Simon Pedro, y trajo la red  tierra, llena de grandes peces, 
ciento y cincuenta y tres: y siendo tantos, la red no se rompi.

 12 Dceles Jesus: Venid, comed. Y ninguno de los discpulos le osaba 
preguntar: T, quin eres? sabiendo que era el Seor.

 13 As que viene Jesus, y toma el pan, y dles, y asimismo del pez.

 14 Esta [era] ya la tercera vez que Jesus se manifest  sus discpulos, 
habiendo resucitado de los muertos.

 15 Pues como hubieron comido, Jesus dijo  Simon Pedro: Simon, [hijo] de 
Jons, me amas mas que estos? Dcele: S, Seor: t sabes que te amo. Dcele: 
Apacienta mis corderos.

 16 Vulvele  decir la segunda vez: Simon, [hijo] de Jons, me amas? 
Respndele: Si, Seor: t sabes que te amo. Dcele: Apacienta mis ovejas.

 17 Dcele la tercera vez: Simon, [hijo] de Jons, me amas? Entristecise 
Pedro de que le dijese la tercera vez: Me amas? Y le dice: Seor, t sabes 
todas las cosas: t sabes que te amo. Dcele Jesus: Apacienta mis ovejas:

 18 de cierto, de cierto te digo, [que] cuando eras mas mozo, te ceias,  
ibas donde querias: mas cuando ya fueres viejo, extenders tus manos, y te 
ceir otro, y te pasar donde no querrias.

 19 Y esto dijo, dando  entender con que muerte habia de glorificar  Dios. 
Y dicho esto, dcele: Sgueme.

 20 Vuelto Pedro, ve  aquel discpulo, al cual amaba Jesus que seguia, el 
que tambien se habia recostado  su pecho en la cena, y [le] habia dicho: 
Seor, quin es el que te ha de entregar?

 21 As que, como Pedro vi  este, dice  Jesus: Seor, y este qu?

 22 Dcele Jesus: Si quiero que l quede hasta que [yo] venga, qu [se te 
da]  t? sgueme t.

 23 Sali pues este dicho entre los hermanos, que aquel discpulo no habia de 
morir: y Jesus no le dijo: No morir; sino: Si quiero que l quede hasta que 
[yo] venga, qu  t?

 24 ESTE es aquel discpulo que da testimonio de estas cosas, y escribi 
estas cosas, y sabemos que su testimonio es verdadero.

 25 Y hay tambien otras muchas cosas que hizo Jesus, que si se escribiesen 
cada una por s, ni aun en el mundo pienso que cabrian los libros que se 
habrian de escribir. Amen.





LOS

ACTOS DE LOS APOSTOLES.



CAPITULO 1

 1 HEMOS hablado primero, oh Tefilo! de todas las cosas que Jesus comenz  
hacer, y  ensear,

 2 hasta el dia que, habiendo dado mandamientos por Espritu Santo  los 
apstoles que escogi, fu recibido arriba:

 3  los cuales, despues de haber padecido, se present vivo en muchas 
pruebas, aparecindoles por cuarenta dias, y hablndoles del reino de Dios.

 4 Y juntndolos, les mand, que no se fuesen de Jerusalem, mas que esperasen 
la promesa del Padre, que oisteis, [dice,] de m.

 5 Porque Juan  la verdad bautiz en agua, mas vosotros sereis bautizados en 
Espritu Santo no muchos dias despues de estos.

 6 Entonces los que se habian juntado le preguntaron, diciendo: Seor, 
restituirs el reino  Isral en este tiempo?

 7 Y les dijo: No es vuestro saber los tiempos,  las sazones que el Padre 
puso en su sola potestad:

 8 mas recibireis la virtud del Espritu Santo que vendr sobre vosotros, y 
me sereis testigos en Jerusalem, y en toda Judea, y Samaria, y hasta lo 
ltimo de la tierra.

 9 Y habiendo dicho estas cosas, vindole ellos, fu alzado, y una nube le 
recibi, y le quit de sus ojos.

 10 Y estando [ellos] con los ojos puestos en el cielo entre tanto que l 
iba, h aqu, dos varones se pusieron junto  ellos en vestidos blancos;

 11 los cuales tambien les dijeron: Varones Galilos, qu estais mirando al 
cielo? este Jesus que ha sido tomado arriba de vosotros al cielo, as vendr, 
como le habeis visto ir al cielo.

 12 Entonces se volvieron  Jerusalem del monte que se llama el Olivar, el 
cual est cerca de Jerusalem, camino de un sbado.

 13 Y entrados, subieron al cenadero, donde estaban Pedro y Jacobo, Juan y 
Andrs, Felipe y Toms, Bartolom y Mato, Jacobo, [hijo] de Alfo, y Simon 
el Zeloso, y Judas [hermano] de Jacobo.

 14 Todos estos perseveraban unnimes en oracion y ruego con las mujeres, y 
con Mara la madre de Jesus, y con sus hermanos.

 15 Y EN aquellos dias Pedro, levantndose en medio de los discpulos, dijo: 
(y era la compaa junta como de ciento y veinte por nombre: )

 16 Varones, hermanos, convino que se cumpliese esta escritura, la cual dijo 
antes el Espritu Santo por la boca de David, de Judas, que fu el guia de 
los que prendieron  Jesus;

 17 el cual era contado con nosotros, y tenia suerte en este ministerio.

 18 Este pues adquiri el campo del salario de iniquidad, y colgndose 
revent por medio, y todas sus entraas se derramaron.

 19 Y fu notorio  todos los moradores de Jerusalem, de tal manera que aquel 
campo sea llamado en su propia lengua Hacldama, que es, Campo de Sangre.

 20 Porque est escrito en el libro de los Salmos: Sea hecha desierta su 
habitacion, y no haya quien more en ella. Tambien: Tome otro su obispado.

 21 Conviene, pues, que de estos varones, que han estado juntos con nosotros 
todo el tiempo que el Seor Jesus entr y sali entre nosotros,

 22 comenzando desde el bautismo de Juan, hasta el dia que fu tomado arriba 
de [entre] nosotros, uno sea hecho testigo con nosotros de su resurreccion.

 23 Y sealaron  dos,  Joseph, que se llama Barsabas, que tiene por 
sobrenombre el Justo, y  Matas.

 24 Y orando, dijeron: T, Seor, que conoces los corazones de todos, muestra 
cual escoges de estos dos,

 25 para que tome la suerte de este ministerio, y del apostolado, del cual 
rebel Judas, por irse  su lugar.

 26 Y les pusieron las suertes; y cay la suerte sobre Matas; y fu contado 
con los once apstoles.



CAPITULO 2

 1 COMO se cumplieron los dias de las siete semanas, estaban todos unnimes 
juntos.

 2 Y de repente vino un estruendo del cielo como de un viento vehemente que 
venia [con mpetu,] el cual llen toda la casa donde estaban sentados.

 3 Y les aparecieron [unas] lenguas repartidas como de fuego, que se asent 
sobre cada uno de ellos.

 4 Y fueron todos llenos de Espritu Santo, y comenzaron  hablar en otras 
lenguas, como el Espritu Santo les daba que hablasen.

 5 (Moraban entonces en Jerusalem Judos, varones religiosos de todas las 
naciones que [estn] debajo del cielo.)

 6 Y hecho este estruendo, se junt la multitud: y estaban confusos, porque 
cada uno les oia hablar su propia lengua.

 7 Y estaban todos atnitos y maravillados, diciendo los unos  los otros: 
Veis, no son Galilos todos estos que hablan?

 8 cmo, pues, los omos nosotros [hablar] cada uno en su lengua en que 
somos nacidos?

 9 Partos, y Medos, y Elamitas, y los que habitamos en Mesopotamia, en Juda, 
y en Capadocia, en el Ponto, y en Asia,

 10 en Frigia y en Panfilia, en Egipto, y en las partes de Africa que estn 
de la otra parte de Cirene, y Romanos extranjeros, y Judos, y convertidos,

 11 Cretenses, y Arabes: los omos hablar en nuestras lenguas las maravillas 
de Dios.

 12 Y estaban todos atnitos y maravillados, diciendo los unos  los otros: 
Qu quiere ser esto?

 13 Mas otros burlndose, decian: Que estn [estos] llenos de mosto.

 14 Entonces Pedro ponindose en pi con los once, alz su voz, y les habl, 
diciendo: Varones Judos, y todos los que habitais en Jerusalem, esto os sea 
notorio, y od mis palabras:

 15 porque estos no estn borrachos, como vosotros pensais, siendo la hora de 
las tres del dia.

 16 Mas esto es lo que fu dicho por el profeta Joel:

 17 Y ser en los postreros dias, (dice Dios,) derramar de mi Espritu sobre 
toda carne; y vuestros hijos, y vuestras hijas profetizarn, y vuestros 
mancebos vern visiones, y vuestros viejos soarn sueos:

 18 y de cierto sobre mis siervos, y sobre mis criadas en aquellos dias 
derramar de mi Espritu; y profetizarn:

 19 y dar prodigios arriba en el cielo, y seales abajo en la tierra, 
sangre, y fuego, y vapor de humo:

 20 el sol se volver en tinieblas, y la luna en sangre, antes que venga el 
dia del Seor grande y manifiesto:

 21 y ser, que todo aquel que invocare el nombre del Seor, ser salvo.

 22 Varones Israelitas, od estas palabras: Jesus Nazareno, varon aprobado de 
Dios entre vosotros en maravillas, y prodgios, y seales que Dios hizo por 
l en medio de vosotros, como tambien vosotros sabeis:

 23 este, por determinado consejo y providencia de Dios entregado, tomndo[le 
vosotros,] le matasteis con manos incuas, crucificndole.

 24 Al cual Dios levant, sueltos los dolores de la muerte; por cuanto era 
imposible ser detenido de ella.

 25 Porque David dice de l: Vea al Seor siempre delante de m: porque le 
tengo  la diestra, no ser removido:

 26 por lo cual mi corazon se alegr, y mi lengua se goz, y aun mi carne 
descansar en esperanza:

 27 que no dejars mi alma en el infierno, ni dars  tu Santo que vea 
corrupcion:

 28 me hiciste notorios los caminos de la vida: me llenars de gozo con tu 
presencia.

 29 Varones, hermanos, se os puede libremente decir del patriarca David, que 
muri, y fu sepultado, y su sepulcro est con nosotros hasta el dia de hoy.

 30 As que siendo profeta, y sabiendo que con juramento le habia Dios 
jurado, que del fruto de su lomo cuanto  la carne, le levantaria el Cristo, 
que se asentaria sobre su silla:

 31 vindolo antes, habl de la resurreccion del Cristo, que su alma no haya 
sido dejada en el infierno, ni su carne haya visto corrupcion.

 32 A este Jesus resucit Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos.

 33 As que levantado por la diestra de Dios, y recibiendo del Padre la 
promesa del Espritu Santo, ha derramado esto que vosotros ahora veis y os.

 34 Porque David no subi  los cielos: empero l dice: Dijo el Seor  mi 
Seor, Asintate  mi diestra,

 35 hasta que ponga tus enemigos [por] estrado de tus pis.

 36 Sepa pues certsimamente toda la casa de Isral, que  este ha hecho Dios 
el Seor y el Cristo,  este Jesus que vosotros crucificasteis.

 37 Entonces odas estas cosas, fueron compungidos de corazon, y dijeron  
Pedro, y  los otros apstoles: Varones, hermanos, qu haremos?

 38 Y Pedro les dice: Haced penitencia,* y bautcese cada uno de vosotros en 
el nombre de Jesu Cristo para perdon de los pecados; y recibireis el don del 
Espritu Santo:   {* Arrepentos, , endmendos.}

 39 porque  vosotros es [hecha] la promesa, y  vuestros hijos, y  todos 
los que estn lejos:  cuales quiera que el Seor nuestro Dios llamare.

 40 Y con otras muchas palabras testificaba, y [los] exhortaba, diciendo: Sed 
salvos de esta perversa generacion.

 41 As que los que recibieron su palabra fueron bautizados: y fueron 
aadidas [ la Iglesia] aquel dia como tres mil personas.

 42 Y perseveraban en la doctrina de los apstoles, y en la comunion, y en el 
partimiento del pan, y en las oraciones.

 43 Y toda persona tenia temor: y muchas maravillas y seales eran hechas por 
los apstoles.

 44 Y todos los que creian estaban juntos; y tenian todas las cosas comunes.

 45 Y vendian las posesiones y las haciendas, y las repartian  todos, como 
cada uno habia menester.

 46 Y perseverando unnimes cada dia en el templo, y partiendo el pan en las 
casas, comian juntos con alegria y con sencillez de corazon,

 47 alabando  Dios, y teniendo gracia acerca de todo el pueblo. Y el Seor 
aadia cada dia  la Iglesia los que habian de ser salvos.



CAPITULO 3

 1 PEDRO y Juan subian juntos al templo  la hora de la oracion de las nueve.

 2 Y un varon, que era cojo desde el vientre de su madre, era traido; al cual 
ponian cada dia  la puerta del templo, que se dice la Hermosa, para que 
pidiese limosna de los que entraban en el templo.

 3 Este como vi  Pedro y  Juan que comenzaban  entrar en el templo, [les] 
rogaba para haber limosna.

 4 Y Pedro con Juan poniendo los ojos en l, dijo: Mira  nosotros.

 5 Entonces l estuvo atento  ellos, esperando recibir de ellos algo.

 6 Y Pedro dijo: Ni tengo plata ni oro: mas lo que tengo, eso te doy: en el 
nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, levntate, y anda.

 7 Y tomndole por la mano derecha, le levant: y luego fueron afirmados sus 
pis y tobillos.

 8 Y saltando, se puso en pi, y anduvo, y entr con ellos en el templo, 
andando y saltando, y alabando  Dios.

 9 Y todo el pueblo le vi andar, y alabar  Dios.

 10 Y le conocian, que l era el que se sentaba  la limosna  la puerta del 
templo, la Hermosa: y fueron llenos de miedo y de espanto de lo que le habia 
acontecido.

 11 Y teniendo  Pedro y  Juan el cojo que habia sido sanado, todo el pueblo 
concurri  ellos al portal que se llama de Salomn atnitos.

 12 Lo cual viendo Pedro, respondi al pueblo: Varones Israelitas, por qu 
os maravillais de esto?  por qu poneis los ojos en nosotros como si con 
nuestra virtud  piedad hubisemos hecho andar  este?

 13 El Dios de Abraham, y de Isaac, y de Jacob, el Dios de nuestros padres, 
ha glorificado  su Hijo Jesus, al cual vosotros entregasteis, y negasteis 
delante de Pilato, juzgando l que habia de ser suelto.

 14 Mas vosotros al Santo y al Justo negasteis, y pedisteis que se os diese 
un hombre homicida;

 15 y matasteis al Autor de la vida, al cual Dios ha resucitado de los 
muertos, de lo cual nosotros somos testigos.

 16 Y en la f de su nombre,  este que vosotros veis y conoceis, ha 
confirmado su nombre: y la f que por l [es], ha dado  este esta sanidad en 
presencia de todos vosotros.

 17 Mas ahora, hermanos, [yo] s que por ignorancia [lo] habeis hecho, como 
tambien vuestros prncipes.

 18 Empero Dios lo que habia antes anunciado por boca de todos sus profetas, 
que su Cristo habia de padecer, as lo ha cumplido.

 19 As que arrepentos, y convertos, para que sean raidos vuestros pecados: 
pues que los tiempos del refrigerio de la presencia del Seor son venidos:

 20 el cual os ha enviado  Jesus el Cristo, que os ha sido antes anunciado:

 21 al cual cierto es menester que el cielo tenga hasta los tiempos de la 
restauracion de todas las cosas: del cual habl Dios por boca de todos sus 
profetas que han sido desde el siglo.

 22 Porque Moiss dijo  los padres: El Seor vuestro Dios os levantar 
profeta de vuestros hermanos, como yo:  l oireis, [haciendo] conforme  
todas las cosas que os hablare:

 23 y ser, [que] cualquiera alma que no oyere  aquel profeta, ser 
desarraigada del pueblo.

 24 Y todos los profetas desde Samul, y en adelante, todos los que han 
hablado, han prenunciado estos dias.

 25 Vosotros sois los hijos de los profetas, y del concierto que Dios 
concert con nuestros padres, diciendo  Abraham: Y en tu simiente sern 
benditas todas las familias de la tierra.

 26 A vosotros primeramente Dios, levantando  su Hijo Jesus, le envi que os 
bendijese, para que cada uno se convierta de su maldad.



CAPITULO 4

 1 Y HABLANDO ellos al pueblo, sobrevinieron los sacerdotes, y el magistrado 
del templo, y los Saducos,

 2 pesndoles de que enseasen el pueblo, y anunciasen en el nombre de Jesus 
la resurreccion de los muertos.

 3 Y les echaron mano, y los pusieron en la crcel hasta el dia siguiente: 
porque era ya tarde.

 4 Mas muchos de los que habian oido el sermon creyeron: y fu hecho el 
nmero de los varones, como cinco mil.

 5 Y aconteci el dia siguiente, que los prncipes de ellos se juntaron, y 
los ancianos, y los escribas, en Jerusalem;

 6 y Anns, prncipe de los sacerdotes, y Caifs, y Juan, y Alejandro, y 
todos los que eran del linaje sacerdotal;

 7 y hacindolos presentar en medio, les preguntaron: Con qu potestad,  en 
qu nombre habeis hecho vosotros esto?

 8 Entonces Pedro, lleno de Espritu Santo, les dijo: Prncipes del pueblo, y 
ancianos de Isral:

 9 pues que somos hay demandados acerca del beneficio [hecho]  un hombre 
enfermo, [es  saber,] de qu manera este haya sido sanado;

 10 sea notorio  todos vosotros, y  todo el pueblo de Isral, que en el 
nombre de Jesu Cristo, el Nazareno, el que vosotros crucificasteis, y Dios le 
resucit de los muertos, en esto este est en vuestra presencia sano:

 11 este es la piedra reprobada de vosotros los edificadores, la cual es 
puesta por cabeza de esquina:

 12 y en ningun otro hay salud: porque no hay otro nombre debajo del cielo, 
dado  los hombres, en que podamos ser salvos.

 13 Entonces viendo la constancia de Pedro y de Juan, sabido que eran hombres 
sin letras  idiotas, se maravillaban; y los conocian que habian estado con 
Jesus.

 14 Y viendo al hombre que habia sido sanado, que estaba con ellos, no podian 
decir nada en contra.

 15 Mas les mandaron que se saliesen fuera del concilio; y conferian entre 
s,

 16 diciendo: Qu hemos de hacer  estos hombres? porque cierto seal 
manifiesta ha sido hecha por ellos, notoria  todos los que moran en 
Jerusalem, y no lo podemos negar.

 17 Todava, porque no se divulgue mas por el pueblo, amenacmosles que no 
hablen de aqu adelante  hombre ninguno en este nombre.

 18 Y llamndolos les denunciaron que en ninguna manera hablasen, ni 
enseasen en el nombre de Jesus.

 19 Entonces Pedro y Juan respondiendo, les dijeron: Juzgad si es justo 
delante de Dios obedecer antes  vosotros que  Dios:

 20 porque no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oido.

 21 Ellos entonces no hallando en qu castigarlos, los enviaron 
amenazndoles, por causa del pueblo: porque todos glorificaban  Dios de lo 
que habia sido hecho.

 22 Porque el hombre en quien habia sido hecho este milagro de sanidad, era 
de mas de cuarenta aos.

 23 Sueltos [ellos,] vinieron  los suyos, y contaron lo que los prncipes de 
los sacerdotes, y los ancianos les habian dicho.

 24 los cuales habindolo oido, alzaron unnimes la voz  Dios, y dijeron: 
Seor, t eres el Dios, que hiciste el cielo y la tierra, la mar, y todas las 
cosas que en ellas estn:

 25 que en Espritu Santo por la boca de David tu siervo dijiste: Por qu 
han bramado las gentes, y los pueblos han pensado cosas vanas?

 26 asistieron los reyes de la tierra, y los prncipes se juntaron en uno 
contra el Seor, y contra su Cristo.

 27 Porque verdaderamente se juntaron en esta ciudad contra tu Santo Hijo 
Jesus, al cual ungiste, Herodes, y Poncio Pilato, con los Gentiles, y los 
pueblos de Isral,

 28 para hacer lo que tu mano y tu consejo antes habian determinado que habia 
de ser hecho.

 29 Y ahora, Seor, pon los ojos en sus amenazas, y da  tus siervos que con 
toda confianza hablen tu palabra:

 30 que extiendas tu mano  que sanidades, y milagros, y prodigios sean 
hechos por el nombre de tu Santo Hijo Jesus.

 31 Y como hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembl: y 
todos fueron llenos de Espritu Santo, y hablaron la palabra de Dios con 
confianza.

 32 Y DE la multitud de los que habian creido era un corazon y un alma; y 
ninguno decia ser suyo algo de lo que poseian, mas todas las cosas les eran 
comunes.

 33 Y los apstoles daban testimonio de la resurreccion del Seor Jesus con 
gran esfuerzo: y gran gracia era en todos ellos.

 34 Que ningun necesitado habia entre ellos: porque todos los que poseian 
heredades  casas, vendindolas, traian el precio de lo vendido,

 35 y le depositaban  los pis de los apstoles, y era repartido  cada uno 
como tenia la necesidad.

 36 Entonces Joses, que fu llamado de los apstoles por sobrenombre 
Barnabs, que declarado es, hijo de consolacion, Levita, natural de Cipro,

 37 como tuviese una heredad, la vendi, y trajo el precio, y le deposit  
los pis de los apstoles.



CAPITULO 5

 1 UN varon llamado Ananas, con Safira su mujer, vendi una posesion,

 2 y defraud del precio, sabindolo tambien su mujer; y trayendo una parte, 
la deposit  los pis de los apstoles^.

 3 Y dijo Pedro: Ananas, por qu llen Satans tu corazon  que mintieses 
al Espritu Santo, y defraudses del precio de la heredad?

 4 quedndose, no se te quedaba  t? y vendida, no estaba en tu potestad? 
por qu pusiste esto en tu corazon? no has mentido  los hombres, sino  
Dios.

 5 Entonces Ananas, oyendo estas palabras, cay, y espir. Y fu hecho un 
gran temor sobre todos los que lo oyeron.

 6 Y levantndose los mancebos, le tomaron: y sacndole, le sepultaron.

 7 Y pasado espacio como de tres horas, tambien su mujer entr, no sabiendo 
lo que habia acontecido.

 8 Entonces Pedro le dijo: Dme: vendisteis en tanto la heredad? Y ella 
dijo: S, en tanto.

 9 Y Pedro le dijo: Por qu os concertasteis para tentar al Espritu del 
Seor? h aqu  la puerta los pis de los que han sepultado  tu marido: y 
te sacarn  [sepultar.]

 10 Y luego cay  los pis de l, y espir: y entrados los mancebos, la 
hallaron muerta; y la sacaron, y la sepultaron junto  su marido.

 11 Y fu hecho un gran temor en toda la Iglesia, y en todos los que oyeron 
estas cosas.

 12 Y POR las manos de los apstoles eran hechos muchos milagros y prodigios 
en el pueblo; y estaban todos unnimes en el portal de Salomn.

 13 Y de los otros, ninguno se osaba juntar con ellos: con todo eso el pueblo 
los alababa grandemente.

 14 Y los que creian en el Seor se aumentaban mas, as de varones como de 
mujeres.

 15 Tanto, que echaban los enfermos por las calles, y los ponian en camas y 
en lechos, para que viniendo Pedro,  lo menos su sombra tocase  alguno de 
ellos.

 16 Y aun de las ciudades vecnas concurria multitud  Jerusalem, trayendo 
enfermos, y atormentados de espritus inmundos: los cuales todos eran 
curados.

 17 ENTONCES levantndose el prncipe de los sacerdotes, y todos los que 
estaban con l, que es la hereja de los Saducos, fueron llenos de zelo.

 18 Y echaron mano  los apstoles, y los pusieron en la crcel pblica.

 19 Mas el ngel del Seor, abriendo de noche las puertas de la crcel, y 
sacndolos, dijo:

 20 Id, y estando en el templo, hablad al pueblo todas las cosas de esta 
vida.

 21 [Ellos] entonces, como oyeron, entraron por la maana en el templo, y 
enseaban. Viniendo pues el prncipe de los sacerdotes, y los que eran con 
l, convocaron el concilio, y  todos los ancianos de los hijos de Isral; y 
enviaron  la crcel, para que fuesen traidos.

 22 Y como vinieron los servidores no los hallaron en la crcel, y vueltos, 
dieron aviso,

 23 diciendo: Cierto la crcel hallamos cerrada con toda diligencia, y los 
guardas que estaban delante de las puertas: mas como abrimos,  nadie 
hallamos dentro.

 24 Entonces como oyeron estas palabras el pontfice, y el magistrado del 
templo, y los prncipes de los sacerdotes, dudaban que seria hecho de ellos.

 25 Y viniendo uno, les avis: H aqu, los varones que echasteis en la 
crcel, estn en el templo, y ensean al pueblo.

 26 Entonces el magistrado fu con los servidores, y los trajo sin violencia, 
porque tenian miedo del pueblo, de ser apedreados.

 27 Y como los trajeron, los presentaron en el concilio: entonces el prncipe 
de los sacerdotes les pregunt,

 28 diciendo: No os denunciamos denunciando, que no enseseis en este 
nombre? y h aqu, habeis llenado  Jerusalem de vuestra doctrina, y quereis 
echar sobre nosotros la sangre de este hombre?

 29 Y respondiendo Pedro y los apstoles, dijeron: Obedecer es menester  
Dios mas que  los hombres.

 30 El Dios de nuestros padres levant  Jesus, al cual vosotros matasteis 
colgndole en el madero:

 31  este enalteci Dios con su diestra por Prncipe y Salvador, para dar  
Isral penitencia y remision de pecados:

 32 y nosotros le somos testigos de estas cosas, y tambien el Espritu Santo, 
el cual ha dado Dios  los que le han obedecido.

 33 Ellos oyendo [esto] regaaban, y consultaban de matarlos.

 34 Entonces levantndose en el concilio un Fariso, llamado Gamalil, doctor 
de la ley, venerable  todo el pueblo, mand que sacasen fuera un poco  los 
apstoles,

 35 y les dijo: Varones Israelitas, mirad por vosotros acerca de estos 
hombres en lo que habeis de hacer.

 36 Porque antes de estos dias fu un Teudas, diciendo que era alguien; al 
cual se allegaron un nmero de varones, como cuatrocientos, el cual fu 
matado: y todos los que le creyeron, fueron disipados, y vueltos en nada.

 37 Despues de este fu Judas el Galilo en los dias del empadronamiento; y 
llev mucho pueblo tras s: pereci tambien aquel, y todos los que 
consintieron con l, fueron derramados.

 38 Y ahora os digo, dejos de estos hombres, y dejdlos: porque si este 
consejo,  esta obra, es de los hombres, se desvanecer.

 39 Mas si es de Dios, no la podreis deshacer: porque no parezca que quereis 
repugnar  Dios.

 40 Y consintieron con l: y llamando  los apstoles, habiendolos azotado, 
les denunciaron que no hablasen en el nombre de Jesus, y los soltaron.

 41 Mas ellos iban gozosos de delante del concilio, de que fuesen tenidos por 
dignos de padecer afrenta por el nombre de Jesus.

 42 Y todos los dias no cesaban en el templo, y por las casas, enseando, y 
predicando el evangelio de Jesu Cristo.



CAPITULO 6 

 1 EN aquellos dias, creciendo el nmero de los discpulos, hubo murmuracion 
de los Griegos contra los Hebros, de que sus viudas eran menospreciadas en 
el ministerio cuotidiano.

 2 As que los doce, convocada la multitud de los discpulos, dijeron: No es 
justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, y sirvamos  las mesas:

 3 considerad pues, hermanos, siete varones de vosotros de buen testimonio, 
llenos de Espritu Santo y de sabidura, los cuales pongamos en esta obra:

 4 y nosotros instaremos en la oracion, y en el ministerio de la palabra.

 5 Y plugo este parecer  toda la multitud; y eligieron  Estvan, varon 
lleno de f y de Espritu Santo, y  Felipe, y  Procoro, y  Nicanor, y  
Timon, y  Parmenas, y  Nicols extranjero de Antioqua.

 6 A estos presentaron en presencia de los apstoles: los cuales orando les 
pusieron las manos encima.

 7 De manera que la palabra del Seor crecia; y el nmero de los discpulos 
se multiplicaba mucho en Jerusalem: mucha compaa de los sacerdotes tambien 
obedecia  la f.

 8 EMPERO Estvan, lleno de f y de potencia, hacia prodigios y milagros 
grandes en el pueblo.

 9 Levantronse entonces unos de la sinagoga que se llama de los Libertinos, 
y Cirenos, y Alejandrinos, y de los que eran de Cilicia, y de Asia, 
disputando con Estvan.

 10 Mas no podian resistir  la sabidura, y al Espritu con que hablaba.

 11 Entonces sobornaron  unos que dijesen que le habian oido hablar palabras 
blasfemas contra Moiss y Dios.

 12 Y conmovieron al pueblo, y  los ancianos, y  los escribas; y 
arremetiendo, le arrebataron, y le trajeron al concilio.

 13 Y pusieron testigos falsos que dijesen: Este hombre no cesa de hablar 
palabras blasfemas contra el lugar santo y la ley:

 14 porque le hemos oido decir: Que este Jesus Nazareno destruir este lugar, 
y mudar las tradiciones que nos di Moiss.

 15 Entonces todos los que estaban sentados en el concilio, puestos los ojos 
en l, vieron su rostro como el rostro de un ngel.



CAPITULO 7

 1 EL prncipe de los sacerdotes dijo entonces: Es esto as?

 2 Y l dijo: Varones, hermanos, y padres, od. El Dios de gloria apareci  
nuestro padre Abraham estando en Mesopotamia, antes que morase en Charan,

 3 y le dijo: Sal de tu tierra, y de tu parentela, y ven  la tierra que te 
mostrar.

 4 Entonces sali de la tierra de los Chaldos, y habit en Charan: y de 
all, muerto su padre, le traspas  esta tierra, en la cual vosotros 
habitais ahora.

 5 Y no le di posesion en ella, ni aun una pisada de un pi: mas le prometi 
que se la daria en posesion, y  su simiente despues de l, no teniendo [aun] 
hijo.

 6 Y le habl Dios as: Que su simiente seria extranjera en tierra ajena, y 
que los sujetarian en servidumbre, y que los maltratarian, por cuatrocientos 
aos:

 7 mas  la nacion  quien sern siervos, yo [la] juzgar, dijo Dios: y 
despues de esto saldrn, y me servirn en este lugar.

 8 Y le di el concierto de la circuncision: y as engendr  Isaac, y le 
circuncid al octavo dia:  Isaac  Jacob, y Jacob  los doce patriarcas.

 9 Y los patriarcas, movidos de envidia, vendieron  Joseph para Egipto: mas 
Dios era con l;

 10 y le libr de todas sus tribulaciones, y le di gracia y sabidura en la 
presencia de Pharan, rey de Egipto, el cual le puso por gobernador sobre 
Egipto, y sobre toda su casa.

 11 Vino entonces hambre en toda la tierra de Egipto y de Chanan, y grande 
tribulacion: y nuestros padres no hallaban alimentos.

 12 Y como oyese Jacob que habia trigo en Egipto, envi  nuestros padres la 
primera vez.

 13 Y en la segunda, Joseph fu conocido de sus hermanos, y fu sabido de 
Pharan el linaje de Joseph.

 14 Y enviando Joseph, hizo venir  su padre Jacob, y  toda su parentela, en 
setenta y cinco personas.

 15 As descendi Jacob en Egipto, donde muri l, y nuestros padres,

 16 los cuales fueron traspasados  Sichm, y fueron puestos en el sepulcro 
que compr Abraham  precio de dinero de los hijos de Hemr, [hijo] de 
Sichm.

 17 Mas como se acerc el tiempo de la promesa la cual Dios habia jurado  
Abraham, creci el pueblo, y se multiplic en Egipto,

 18 hasta que se levant otro rey, que no conocia  Joseph.

 19 Este, usando de astucia con nuestro linaje, maltrat  nuestros padres, 
que pusiesen  peligro [de muerte] sus nios, para que cesase la generacion.

 20 En aquel mismo tiempo naci Moiss, y fu agradable  Dios: y fu criado 
tres meses en casa de su padre.

 21 Mas siendo puesto al peligro, la hija de Pharan le tom, y le cri por 
su hijo.

 22 Y fu enseado Moiss en toda la sabidura de los Egipcios: y era 
poderoso en sus dichos y hechos.

 23 Y como se le cumpli el tiempo de cuarenta aos, le vino en voluntad de 
visitar  sus hermanos los hijos de Isral.

 24 Y como vi  uno que era injuriado, le defendi,  hiriendo al Egipcio, 
veng al injuriado.

 25 Pero l pensaba que sus hermanos entendian, que Dios les habia de dar 
salud por su mano: mas ellos no lo hablan entendido.

 26 Y el dia siguiente riiendo ellos, se les mostr, y los metia en paz, 
diciendo: Varones, hermanos sois, por qu os injuriais los unos  los otros?

 27 Entonces el que injuriaba  su prjimo, le rempuj, diciendo: Quin te 
ha puesto [ t] por prncipe y juez sobre nosotros?

 28 quieres t matarme, como mataste ayer al Egipcio?

 29 A esta palabra Moiss huy: y se hizo extranjero en tierra de Madin, 
donde engendr dos hijos.

 30 Y cumplidos cuarenta aos, el ngel del Seor le apareci en el desierto 
del monte de Sina, en fuego de llama de un zarzal.

 31 Entonces Moiss mirando, fu maravillado de la vision: y llegndose para 
considerar, fu hecha  l voz del Seor:

 32 Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, y Dios de Isaac, y Dios 
de Jacob: mas Moiss temeroso no osaba mirar.

 33 Y le dijo el Seor: Quita los zapatos de tus pis, porque el lugar en que 
ests tierra santa es:

 34 he visto, he visto la afliccion de mi pueblo que est en Egipto, y el 
gemido de ellos he oido, y he descendido para librarlos: ahora pues ven, te 
enviar  Egipto.

 35 A este Moiss, al cual habian rehusado, diciendo: Quin te ha puesto por 
prncipe y juez?  este envi Dios por prncipe y redentor con la mano del 
ngel que le apareci en el zarzal.

 36 Este los saco, haciendo prodigios y milagros en la tierra de Egipto, y en 
el mar Bermejo, y en el desierto por cuarenta aos.

 37 Este es el Moiss, el cual dijo  los hijos de Isral: Profeta os 
levantar el Seor Dios vuestro, de vuestros hermanos, como yo;  l oireis.

 38 Este es el que estuvo en la congregacion en el desierto con el ngel que 
le hablaba en el monte de Sina, y con nuestros padres: y recibi las 
palabras de vida para darnos.

 39 Al cual nuestros padres no quisieron obedecer: antes le desecharon; y se 
apartaron de corazon  Egipto,

 40 diciendo  Aarn: Haznos dioses que vayan delante de nosotros: porque  
este Moiss, que nos sac de tierra de Egipto, no sabemos que le ha 
acontecido.

 41 Y entonces hicieron el becerro, y ofrecieron sacrificio al dolo, y en 
las obras de sus manos se holgaron.

 42 Mas Dios se apart, y los entreg que sirviesen al ejrcito del cielo, 
como est escrito en el libro de los profetas: Me ofrecisteis vctimas y 
sacrificios en el desierto por cuarenta aos, casa de Isral?

 43 antes trajisteis el tabernculo de Moloch, y la estrella de vuestro dios 
Remphan, figuras que os hicisteis para adorarlas: os trasportar pues de ese 
cabo de Babilonia.

 44 Tuvieron nuestros padres el tabernculo del testimonio en el desierto, 
como les orden Dios, hablando  Moiss, que le hiciese segun la forma que 
habia visto.

 45 El cual recibido, metieron tambien nuestros padres con Josu en la 
posesion de los Gentiles, que Dios ech de la presencia de nuestros padres, 
hasta los dias de David.

 46 El cual hall gracia delante de Dios, y pidi de hallar tabernculo al 
Dios de Jacob.

 47 Y Salomn le edific casa.

 48 Mas el Altsimo no habita en templos hechos de mano, como el profeta 
dice:

 49 El cielo es mi trono; y la tierra el estrado de mis pis: qu casa me 
edificareis? dice el Seor:  cual es el lugar de mi reposo?

 50 no hizo mi mano todas estas cosas?

 51 Duros de cerviz,  incircuncisos de corazon y de oidos: vosotros resists 
siempre al Espritu Santo; como vuestros padres [as] tambien vosotros.

 52 A cul de los profetas no persiguieron nuestros padres? y mataron  los 
que antes denunciaron la venida del Justo, del cual vosotros ahora habeis 
sido entregadores y matadores:

 53 que recibisteis la ley por disposicion de ngeles, y no la guardasteis.

 54 Y oyendo estas cosas regaaban de sus corazones, y crujian los dientes 
contra l.

 55 Mas l estando lleno de Espritu Santo, puestos los ojos en el cielo, vi 
la gloria de Dios, y  Jesus que estaba  la diestra de Dios,

 56 y dice: H aqu, veo los cielos abiertos, y al Hijo del hombre que est  
la diestra de Dios.

 57 Entonces [ellos] dando grandes voces, taparon sus orejas; y arremetieron 
unnimes contra l.

 58 Y echndole fuera de la ciudad le apedreaban: y los testigos pusieron sus 
vestidos  los pis de un mancebo que se llamaba Saulo.

 59 Y apedrearon  Estvan, invocando l, y diciendo: Seor Jesus, recibe mi 
espritu.

 60 Y puesto de rodillas, clam  gran voz: Seor, no les pongas este pecado. 
Y habiendo dicho esto, durmi en el Seor.



CAPITULO 8

 1 Y SAULO consentia en su muerte. Y en aquel dia fu hecha una grande 
persecucion en la Iglesia que estaba en Jerusalem; y todos fueron esparcidos 
por las tierras de Juda y de Samaria, salvo los apstoles.

 2 Y cuidaron de Estvan [algunos] varones pios,  hicieron gran llanto sobre 
l.

 3 Entonces Saulo asolaba la Iglesia, entrando por las casas: y trayendo 
varones y mujeres, los entregaba en la crcel.

 4 Mas los que eran esparcidos, pasaban [por la tierra] anunciando la palabra 
del Evangelio.

 5 ENTONCES Felipe, descendiendo  la ciudad de Samaria, les predicaba  
Cristo.

 6 Y las compaas escuchaban atentamente unnimes las cosas que decia 
Felipe, oyendo y viendo las seales que hacia.

 7 Porque muchos espritus inmundos salian de los que los tenian, dando 
grandes voces: y muchos paralticos, y cojos eran sanados.

 8 As que habia gran gozo en aquella ciudad.

 9 Entonces [habia] un varon llamado Simon, el cual habia sido antes mgico 
en aquella ciudad, y habia engaado la gente de Samaria, dicindose ser algun 
grande.

 10 Al cual oian todos atentamente desde el mas pequeo hasta el mas grande, 
diciendo: Este es virtud de Dios, la grande.

 11 Y le estaban atentos, porque con sus artes mgicas los habia entontecido 
mucho tiempo.

 12 Mas como creyeron  Felipe, que les anunciaba el evangelio del reino de 
Dios, y el nombre de Jesu Cristo, se bautizaban, varones y mujeres.

 13 Simon entonces, crey l tambien: y bautizndose, se lleg  Felipe: y 
viendo los milagros y grandes maravillas que se hacian, estaba atnito.

 14 Oyendo pues los apstoles, que estaban en Jerusalem, que Samaria habia 
recibido la palabra de Dios, les enviaron  Pedro y  Juan.

 15 los cuales venidos, oraron por ellos para que recibiesen el Espritu 
Santo:

 16 porque aun no habia descendido en alguno de ellos, mas solamente eran 
bautizados en el nombre de Jesus.

 17 Entonces les pusieron las manos encima, y recibieron el Espritu Santo.

 18 Y como vi Simon que por la imposicion de las manos de los apstoles se 
daba el Espritu Santo, les present dineros,

 19 diciendo: Ddme tambien  m esta potestad: que  cualquiera que pusiere 
las manos encima, reciba el Espritu Santo.

 20 Entonces Pedro le dijo: Tu dinero perezca contigo, que piensas que el don 
de Dios se gane por dinero:

 21 no tienes t parte ni suerte en este negocio: porque tu corazon no es 
recto delante de Dios:

 22 arrepintete, pues, de esta tu maldad, y ruega  Dios, si quizs te ser 
perdonado este pensamiento de tu corazon:

 23 porque en hiel de amargura, y en prision de maldad veo que ests.

 24 Respondiendo entonces Simon, dijo: Rogad vosotros por m al Seor, que 
ninguna cosa de estas, que habeis dicho, venga sobre m.

 25 Y ellos habiendo testificado y hablado la palabra de Dios, se volvieron  
Jerusalem, y en muchas tierras de los Samaritanos anunciaban el Evangelio.

 26 EMPERO el ngel del Seor habl  Felipe, diciendo: Levntate, y v hcia 
el medioda, al camino que desciende de Jerusalem  Gaza: la cual es 
desierta.

 27 El entonces se levant, y fu: y h aqu un Etope, eunuco, gobernador de 
Candaces, reina de los Etopes, el cual era [puesto] sobre todos sus tesoros, 
y habia venido  adorar  Jerusalem,

 28 se volvia, sentado en su carro, y leyendo al profeta Isaas.

 29 Y el Espritu dijo  Felipe: Llgate, y jntate  este carro.

 30 Y acudiendo Felipe, le oy que leia al profeta Isaas; y dijo: Mas 
entiendes lo que lees?

 31 Y l dijo: Y cmo podr, si alguno no me enseare? Y rog  Felipe que 
subiese, y se sentase con l.

 32 Y el lugar de la Escritura que leia, era este: Como oveja  la muerte fu 
llevado; y como cordero mudo delante del que le trasquila, as no abri su 
boca:

 33 en su humillacion su juicio fu quitado: mas su generacion, quin la 
contar? porque es quitada de la tierra su vida.

 34 Y respondiendo el eunuco  Felipe, dijo: Rugote, de quin el profeta 
dice esto? de s,  de otro alguno?

 35 Entonces Felipe, abriendo su boca y comenzando de esta Escritura, le 
anunci el evangelio de Jesus.

 36 Y yendo por el camino, vinieron  una agua; y le dijo el eunuco: H aqu 
agua, qu impide que yo no sea bautizado?

 37 Y Felipe dijo: Si crees de todo corazon, bien puedes. Y respondiendo 
[l,] dijo: Creo que Jesu Cristo es el Hijo de Dios.

 38 Y mand parar el carro: y descendieron ambos al agua, Felipe y el eunuco: 
y le bautiz.

 39 Y como subieron del agua, el Espritu del Seor arrebat  Felipe, y no 
le vi mas el eunuco: y se fu su camino gozoso.

 40 Felipe empero se hall en Azoto: y pasando anunciaba el Evangelio en 
todas las ciudades hasta que vino  Cesara.



CAPITULO 9

 1 Y SAULO, aun resoplando amenazas y muerte contra los discpulos del Seor, 
vino al prncipe de los sacerdotes,

 2 y demand de l cartas para Damasco  las sinagogas, para que si hallase 
algunos varones,  mujeres de esta secta, los trajese presos  Jerusalem.

 3 Y yendo por el camino, aconteci que llegando cerca de Damasco, 
sbitamente le cerc un resplandor de luz del cielo.

 4 Y cayendo en tierra, oy una voz que le decia: Saulo, Saulo, por qu me 
persigues?

 5 Y [l] dijo: Quin eres, Seor? Y el Seor dijo: Yo soy Jesus  quien tu 
persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijon.

 6 El temblando y temeroso, dijo: Seor, qu quieres que haga? Y el Seor le 
[dice:] Levntate, y entra en la ciudad; y te se dir lo que te conviene 
hacer.

 7 Y los varones que iban con Saulo, se pararon atnitos, oyendo  la verdad 
la voz, mas no viendo  nadie.

 8 Entonces Saulo se levant de tierra, y abriendo los ojos no veia  nadie: 
as que llevndole por la mano, le metieron en Damasco,

 9 donde estuvo tres dias sin ver; y no comi, ni bebi.

 10 Habia entonces un discpulo en Damasco, llamado Ananas, al cual el Seor 
dijo en vision: Ananas. Y l respondi: H aqu estoy, Seor.

 11 Y el Seor le [dijo:] Levntate, y v  la calle que se llama la Derecha, 
y busca en casa de Judas  Saulo, llamado l de Tarso: porque h aqu l ora:

 12 y ha visto en vision un varon llamado Ananas, que entra, y le pone la 
mano encima para que reciba la vista.

 13 Entonces Ananas respondi: Seor, he oido  muchos de este varon, 
cuantos males ha hecho  tus santos en Jerusalem,

 14 y aun aqu tiene facultad de los prncipes de los sacerdotes de prender  
todos los que invocan tu nombre.

 15 Y le dijo el Seor: V; porque instrumento escogido me es este para que 
lleve mi nombre en presencia de gentes, y de reyes, y de los hijos de Isral;

 16 porque yo le mostrar cunto le sea menester que padezca por mi nombre.

 17 Ananas entonces fu, y entr en la casa: y ponindole las manos encima, 
dijo: Saulo, hermano, el Seor Jesus, que te apareci en el camino por donde 
venias, me ha enviado para que recibas la vista, y seas lleno de Espritu 
Santo.

 18 Y luego le cayeron de los ojos como escamas, y recibi luego la vista: y 
levantndose fu bautizado.

 19 Y como comi, fu confortado. Y estuvo Saulo con los discpulos que 
estaban en Damasco, por algunos dias.

 20 Y luego [entrando] en las sinagogas predicaba  Cristo, que este era el 
Hijo de Dios.

 21 Y todos los que le oan estaban atnitos, y decian: No es este el que 
asolaba en Jerusalem  los que invocaban este nombre: y  eso vino ac para 
llevarlos presos  los prncipes de los sacerdotes?

 22 Empero Saulo mucho mas se esforzaba, y confundia  los Judos que moraban 
en Damasco, afirmando que este es el Cristo.

 23 Y como pasaron muchos dias, hicieron consejo en uno los Judos de 
matarle.

 24 Mas las asechanzas de ellos fueron entendidas de Saulo: empero [ellos] 
guardaban las puertas de dia y de noche, para matarle.

 25 Entonces los discpulos, tomndole de noche, le bajaron por el muro 
metido en una espuerta.

 26 Y como Saulo vino  Jerusalem, tentaba de juntarse con los discpulos: 
mas todos tenian miedo de l, no creyendo que era discpulo.

 27 Entonces Barnabas, tomndole, le trajo  los apstoles; y cont, como 
habia visto al Seor en el camino, y que le habia hablado, y como en Damasco 
habia hablado confiadamente en el nombre de Jesus.

 28 Y entraba y salia con ellos en Jerusalem.

 29 Y hablaba confiadamente en el nombre del Seor Jesus, y disputaba con los 
Griegos: mas ellos procuraban de matarle.

 30 Lo cual como los hermanos entendieron, le acompaaron hasta Cesara, y le 
enviaron  Tarso.

 31 Las Iglesias entonces por toda Juda, y Galila, y Samaria, tenian paz, y 
eran edificadas, andando en el temor del Seor: y con consuelo del Espritu 
Santo eran multiplicadas.

 32 Y ACONTECI, que Pedro andndolos  todos, vino tambien  los santos que 
habitaban en Lydda.

 33 Y hall all  uno que se llamaba Eneas, que habia ya ocho aos que 
estaba en cama, que era paraltico.

 34 Y le dijo Pedro: Eneas, Jesu Cristo te sana: levntate, y hzte [tu 
cama.] Y luego se levant.

 35 Y vironle todos los que habitaban en Lydda y en Sarona, los cuales se 
convirtieron al Seor.

 36 Entonces en Joppe habia una discpula llamada Tabitha, que declarado 
quiere decir Dorcas. Esta era llena de buenas obras, y de limosnas que hacia.

 37 Y aconteci en aquellos dias, que enfermando, muri: la cual despues de 
lavada, la pusieron en un cenadero.

 38 Y como Lydda estaba cerca de Joppe, los discpulos, oyendo que Pedro 
estaba all, le enviaron dos varones, rogndole: No te detengas de venir 
hasta nosotros.

 39 Pedro entonces levantndose, vino con ellos: y como lleg, le llevaron al 
cenadero, donde le rodearon todas las viudas, llorando y mostrndole las 
tnicas y los vestidos que Dorcas les hacia, cuando estaba con ellas.

 40 Entonces echados fuera todos, Pedro puesto de rodillas, or: y vuelto al 
cuerpo, dijo: Tabitha, levntate. Y ella abri los ojos: y viendo  Pedro, se 
volvi  asentar.

 41 Y dndole l la mano, la levant: entonces llamando los santos y las 
viudas, la present viva.

 42 Esto fu notorio por toda Joppe: y creyeron muchos en el Seor.

 43 Y aconteci que se qued muchos dias en Joppe, en casa de un cierto Simon 
curtidor.



CAPITULO 10

 1 Y HABIA un varon en Cesara llamado Cornelio, centurion de la compaa que 
se llamaba la Italiana,

 2 pio, y temeroso de Dios, con toda su casa, y que hacia muchas limosnas al 
pueblo, y que oraba  Dios siempre.

 3 Este vi en vision manifiestamente, como  la hora de las nueve del dia, 
que un ngel de Dios entraba  l, y le decia: Cornelio.

 4 Y l, puestos en l los ojos, espantado, dijo: Qu es, Seor? Y le dijo: 
Tus oraciones y tus limosnas han subido en memoria en la presencia de Dios:

 5 envia pues ahora varones  Joppe, y haz venir  un Simon, que tiene por 
sobrenombre Pedro:

 6 este posa en casa de un Simon curtidor, que tiene su casa junto  la mar: 
este te dir lo que te conviene hacer.

 7 E ido el ngel que hablaba con Cornelio, llam dos de sus criados, y un 
soldado temeroso del Seor, de los que se llegaban  l:

 8  los cuales, despues de habrselo contado todo, los envi  Joppe.

 9 Y un dia despues, yendo ellos camino, y llegando cerca de la ciudad, Pedro 
subi  la azotea  orar, cerca de la hora de las seis.

 10 Y aconteci que le vino una grande hambre, y quiso comer, y aparejndole 
ellos, cay sobre l un exceso de entendimiento.

 11 Y vi el cielo abierto, y que descendia  l un vaso, como un gran 
lienzo, que [atado] de los cuatro cantos era bajado del cielo  la tierra:

 12 en el cual habia [de] todos los animales de cuatro pis de la tierra, y 
fieras, y reptiles, y aves del cielo.

 13 Y le vino una voz: Levntate, Pedro, mata, y come.

 14 Entonces Pedro dijo: Seor, no: porque ninguna cosa comun,  inmunda, he 
comido jams.

 15 Y volvi la voz  decirle la segunda vez: Lo que Dios limpi, no lo 
ensucies.

 16 Y esto fu hecho por tres veces; y el vaso volvi  ser recogido en el 
cielo.

 17 Y estando Pedro dudando dentro de s, qu seria la vision que habia 
visto, h aqu, los varones que habian sido enviados de Cornelio, que 
preguntando por la casa de Simon, llegaron  la puerta.

 18 Y llamando, preguntaron, si un Simon, que tenia por sobrenombre Pedro, 
posaba all.

 19 Y estando Pedro pensando en la vision, le dijo el Espritu: H aqu, tres 
varones te buscan:

 20 levntate pues, y desciende, y no dudes de ir con ellos, porque yo los he 
enviado.

 21 Entonces Pedro descendiendo  los varones que le eran enviados de 
Cornelio, dijo: H aqu, yo soy el que buscais: qu es la causa por qu 
habeis venido?

 22 Y ellos dijeron: Cornelio, el centurion, varon justo, y temeroso de Dios, 
y que tiene testimonio de toda la nacion de los Judos, ha recibido respuesta 
por un santo ngel, de hacerte venir  su casa, y oir de [t algunas] cosas.

 23 Entonces metindolos dentro, los hosped: y el dia siguiente levantndose 
se fu con ellos: y le acompaaron algunos de los hermanos de Joppe.

 24 Y otro dia despues entraron en Cesara. Y Cornelio los estaba esperando, 
habiendo llamado sus parientes, y los amigos mas familiares.

 25 Y como Pedro entr, Cornelio le sali  recibir: y derribndose  sus 
pis, ador.

 26 Y Pedro le levant, diciendo: Levntate, que yo mismo soy hombre.

 27 Y hablando con l, entr: y hall  muchos que se habian juntado.

 28 Y les dijo: Vosotros sabeis, que es abominable  un varon Judo juntarse, 
 llegarse  extranjero: mas me ha mostrado Dios, que  ningun hombre llame 
comun  inmundo:

 29 por lo cual llamado, he venido sin dudar: as que pregunto, por qu 
causa me habeis hecho venir?

 30 Entonces Cornelio dijo: Cuatro dias ha que  esta hora yo estaba ayuno: y 
 la hora de las nueve estando orando en mi casa, h aqu, un varon se puso 
delante de m en vestido resplandeciente,

 31 y dijo: Cornelio, tu oracion es oida, y tus limosnas han venido en 
memoria en la presencia de Dios:

 32 envia pues  Joppe, y haz venir  un Simon, que tiene por sobrenombre 
Pedro: este posa en casa de Simon, un curtidor junto  la mar, el cual 
venido, te hablar.

 33 As que, luego envi  t: y t has hecho bien viniendo: ahora, pues, 
todos nosotros estamos aqu en la presencia de Dios para oir todo lo que Dios 
te ha mandado.

 34 Entonces Pedro, abriendo su boca, dijo: Por verdad hallo que Dios no hace 
acepcion de personas:

 35 sino que de cualquiera nacion, que le teme y obra justicia, se agrada.

 36 Envi palabra Dios  los hijos de Isral, anunciando la paz por Jesu 
Cristo: este es el Seor de todos.

 37 Vosotros sabeis que la cosa ha sido hecha por toda Juda: que comenzando 
desde Galila, despues del bautismo que Juan predic:

 38  Jesus de Nazaret, como le ungi Dios de Espritu Santo, y de potencia, 
que anduvo haciendo bienes, y sanando todos los oprimidos del diablo: porque 
Dios era con l.

 39 Y nosotros somos testigos de todas las cosas que hizo en la tierra de 
Juda, y en Jerusalem, al cual mataron colgndole en un madero.

 40 A este Dios le levant al tercer dia,  hizo que apareciese manifiesto:

 41 no  todo el pueblo, sino  los testigos que Dios antes habia ordenado, 
[es  saber,]  nosotros, que comimos, y bebimos juntamente con l, despues 
que resucit de los muertos.

 42 Y nos mand que predicsemos al pueblo, y testificsemos que l es el que 
Dios ha puesto por Juez de vivos y muertos.

 43 A este dan testimonio todos los profetas, de que todos los que en l 
creyeren, recibirn perdon de pecados por su nombre.

 44 Estando aun hablando Pedro estas palabras, el Espritu Santo cayo sobre 
todos los que oan el sermon.

 45 Y se espantaron los fieles que eran de la circuncision, que habian venido 
con Pedro, de que tambien sobre los Gentiles se derramase el don del Espritu 
Santo.

 46 Porque los oian que hablaban en lenguas, y que magnificaban  Dios. 
Entonces Pedro respondi:

 47 Puede alguien impedir el agua, que no sean bautizados estos, que han 
recibido el Espritu Santo tambien como nosotros?

 48 Y los mand bautizar en el nombre del Seor Jesus. Y le rogaron que se 
quedase con ellos por algunos dias.



CAPITULO 11

 1 Y OYERON los apstoles, y los hermanos que estaban en Juda, que tambien 
los Gentiles habian recibido la palabra de Dios.

 2 Y como Pedro subi  Jerusalem, contendian contra l los que [eran] de la 
circuncision,

 3 diciendo: Por qu has entrado  varones incircuncisos, y has comido con 
ellos?

 4 Entonces comenzando Pedro, les declar por rden [lo pasado,] diciendo:

 5 Estando yo en la ciudad de Joppe orando, v, en exceso de entendimiento, 
una vision, [es  saber,] un vaso, como un gran lienzo, que descendia, que 
por los cuatro cantos era bajado del cielo, y venia hasta m:

 6 en el cual como puse los ojos, consider, y v animales terrestres de 
cuatro pis, y fieras, y reptiles, y aves del cielo:

 7 y o tambien una voz que me decia: Levntate, Pedro, mata, y come.

 8 Y dije: Seor, no: porque ninguna cosa comun ni inmunda entr jams en mi 
boca.

 9 Entonces la voz me respondi del cielo la segunda vez: Lo que Dios limpi, 
no lo ensucies t.

 10 Y esto fu hecho por tres veces: y volvi todo  ser tomado arriba en el 
cielo.

 11 Y h aqu que luego tres varones sobrevinieron en la casa donde yo 
estaba, enviados  m de Cesara.

 12 Y el Espritu me dijo, que me fuese con ellos sin dudar. Y vinieron 
tambien conmigo estos seis hermanos, y entramos en casa de un varon,

 13 el cual nos cont como habia visto un ngel en su casa, que se par, y le 
dijo: Envia  Joppe, y haz venir  un Simon, que tiene por sobrenombre Pedro,

 14 el cual te hablar palabras por las cuales sers salvo t, y toda tu 
casa.

 15 Y como comenc  hablar, cay el Espritu Santo sobre ellos, tambien como 
sobre nosotros al principio.

 16 Entonces me acord del dicho del Seor, como dijo: Juan ciertamente 
bautiz en agua: mas vosotros sereis bautizados en Espritu Santo.

 17 As que, si Dios les di el mismo don tambien como  nosotros que hemos 
creido en el Seor Jesu Cristo, quin era yo que pudiese estorbar  Dios?

 18 Entonces, oidas estas cosas, callaron, y glorificaron  Dios, diciendo: 
De manera que tambien  los Gentiles ha dado Dios penitencia para vida.*  
{*Lugar de convertirse  l para que vivan.}

 19 Y LOS que habian sido esparcidos por [causa de] la tribulacion que fu 
hecha en tiempo de Estvan, anduvieron hasta Phenicia, y Cipro, y Antioqua, 
no hablando  nadie la palabra, sino  solos los Judos.

 20 Y de ellos habia unos varones Ciprios y Cirenenses, los cuales como 
entraron en Antioqua, hablaron  los Griegos, anunciando el Evangelio del 
Seor Jesus.

 21 Y la mano del Seor era con ellos: y mucho nmero creyendo se convirti 
al Seor.

 22 Y lleg la fama de estas cosas  oidos de la Iglesia que estaba en 
Jerusalem: y enviaron  Barnabas que fuese hasta Antioqua:

 23 el cual como lleg, y vi la gracia de Dios, se goz; y exhort  todos 
que permaneciesen en el propsito del corazon en el Seor.

 24 Porque era varon bueno, y lleno de Espritu Santo, y de f: y mucha 
compaa fu allegada al Seor.

 25 Y se parti Barnabas  Tarso  buscar  Saulo: y hallado, le trajo  
Antioqua.

 26 Y conversaron todo un ao all con la Iglesia: y ensearon mucha 
compaa, de tal manera que los discpulos fueron llamados Cristianos 
primeramente en Antioqua.

 27 Y EN aquellos dias descendieron de Jerusalem profetas  Antioqua.

 28 Y levntandose uno de ellos, llamado Agabo, daba  entender por Espritu, 
que habia de haber una grande hambre en toda la redondez de las tierras, la 
cual tambien fu en tiempo de Claudio Csar.

 29 Entonces los discpulos, cada uno conforme  lo que tenia, determinaron 
de enviar subsidio  los hermanos que habitaban en Juda.

 30 Lo cual asimismo hicieron, enviando  los ancianos por mano de Barnabas y 
de Saulo.



CAPITULO 12

 1 Y EN el mismo tiempo el rey Herodes envi compaas [de soldados] para 
maltratar algunos de la Iglesia.

 2 Y mat  Jacobo, el hermano de Juan,  cuchillo.

 3 Y viendo que habia agradado  los Judos, pas adelante para prender 
tambien  Pedro, y eran los dias de los panes sin levadura.

 4 El cual prendido, le ech en la crcel, entregndole  cuatro cuaterniones 
de soldados, que le guardasen: queriendo sacarle al pueblo despues de la 
Pascua.

 5 As que, Pedro era guardado en la crcel: y la Iglesia hacia oracion  
Dios sin cesar por l.

 6 Y cuando Herodes le habia de sacar, aquella misma noche, estaba Pedro 
durmiendo entre dos soldados, preso con dos cadenas, y los guardas delante de 
la puerta que guardaban la crcel.

 7 Y h aqu, el ngel del Seor sobrevino, y la luz resplandeci en la 
crcel:  hiriendo  Pedro en el lado, le despert, diciendo: Levntate 
prestamente. Y las cadenas se le cayeron de las manos.

 8 Y le dijo el ngel: Cete, y tate tus zapatos. Y lo hizo as. Y le dijo: 
Rodate tu ropa, y sgueme.

 9 Y saliendo, le seguia; y no sabia que era verdad lo que hacia el ngel: 
mas pensaba que vea vision.

 10 Y como pasaron la primera y la segunda guarda, vinieron  la puerta de 
hierro, que va  la ciudad, la cual se les abri de suyo: y salidos, pasaron 
una calle; y luego el ngel se apart de el.

 11 Entonces Pedro, volviendo en s, dijo: Ahora entiendo verdaderamente, que 
el Seor ha enviado su ngel, y me ha librado de la mano de Herodes, y de 
todo el pueblo de los Judos que me esperaba.

 12 Y considerando [esto,] lleg  casa de Mara la madre de Juan, el que 
tenia por sobrenombre Marcos, donde muchos estaban congregados, y orando.

 13 Y tocando Pedro  la puerta del patio, sali una muchacha, para escuchar: 
se llamaba Rhode.

 14 La cual como conoci la voz de Pedro, de gozo no abri la puerta, sino 
corriendo dentro, di nueva, que Pedro estaba  la puerta.

 16 Y ellos le dijeron: Ests loco: mas ella afirmaba que era as. Entonces 
ellos decian: Su ngel es.

 16 Mas Pedro perseveraba en llamar: y como le abrieron, le vieron, y se 
espantaron.

 17 Y [l] hacindoles seal con la mano que callasen, les cont como el 
Seor le habia sacado de la crcel; y dijo: Haced saber esto  Jacobo y  los 
hermanos. Y salido, se parti  otro lugar.

 18 Siendo pues de dia, habia no poco alboroto entre los soldados, sobre qu 
se habia hecho de Pedro.

 19 Mas Herodes, como le busc, y no le hall, hecha inquisicion de los 
guardas, los mand llevar. Y descendiendo de Juda  Cesara, se qued 
[all.]

 20 Y Herodes estaba enojado contra los de Tyro, y los de Sidn: mas ellos 
vinieron concordes  l; y sobornado Blasto, que era el camarero del rey, 
pedian paz: porque las tierras de ellos eran mantenidas del rey.

 21 Y un dia sealado, Herodes, vestido de ropa real, se sent en el 
tribunal, y les habl.

 22 Y el pueblo aclamaba: Voz de Dios, y no de hombre.

 23 Y luego el ngel del Seor le hiri, por cuanto no di la gloria  Dios; 
y comido de gusanos espir.

 24 Mas la palabra del Seor crecia, y era multiplicada.

 25 Y Barnabas y Saulo volvieron de Jerusalem, cumplido su servicio, tomando 
juntamente [consigo]  Juan, el que tenia por sobrenombre Marcos.



CAPITULO 13

 1 HABIA entonces en la Iglesia, que estaba en Antioqua, profetas y 
doctores, Barnabas, y Simon el que se llamaba Niger, y Lucio Cireno, y 
Manahen, que habia sido criado con Herodes el tetrarca, y Saulo.

 2 Ministrando pues estos al Seor, y ayunando, dijo el Espritu Santo: 
Apartadme  Barnabas y  Saulo para la obra para la cual los he llamado.

 3 Entonces ayunando y orando, y ponindoles las manos encima, los enviaron.

 4 Y ellos entonces, enviados por el Espritu Santo, descendieron  Seleucia: 
y de all navegaron  Cipro.

 5 Y llegados  Salamina, anunciaban la palabra de Dios en las sinagogas de 
los Judos: y tenian tambien  Juan en el ministerio.

 6 Y habiendo atravesado la isla hasta Pafo, hallaron  un varon mago, falso 
profeta, Judo, llamado Bar-jesus:

 7 el cual estaba con el Procnsul Sergio Paulo, varon prudente: este, 
llamando  Barnabas y  Saulo, deseaba oir la palabra de Dios.

 8 Mas les resistia Elimas el encantador, (que as se interpreta su nombre,) 
procurando de apartar de la f al Procnsul.

 9 Entonces Saulo, que tambien [es] Pablo, lleno del Espritu Santo, poniendo 
en l los ojos,

 10 dijo: Oh, lleno de todo engao y de toda maldad, hijo del diablo, 
enemigo de toda justicia! no cesars de trastornar los caminos rectos del 
Seor?

 11 ahora, pues, h aqu, la mano del Seor [es] contra t, y sers ciego, 
que no veas el sol por tiempo. Y luego cay en l oscuridad y tinieblas: y 
andando al rededor buscaba quin le diese la mano.

 12 Entonces el Procnsul, viendo lo que habia sido hecho, crey, maravillado 
de la doctrina del Seor.

 13 Y partidos de Pafo, Pablo, y los que estaban con l, vinieron  Perges de 
Panfilia: entonces Juan, apartndose de ellos, se volvi  Jerusalem.

 14 Y ELLOS pasando de Perges, vinieron  Antioqua de Pisidia; y entrando en 
la sinagoga un dia de sbado, se asentaron.

 15 Y despues de la leccion de la ley y de los profetas, los prncipes de la 
sinagoga enviaron  ellos, diciendo: Varones hermanos, si hay entre vosotros 
alguna palabra de exhortacion para el pueblo, hablad.

 16 Entonces Pablo, levantndose, hecho silencio con la mano, dice: Varones 
Israelitas, y los que temeis  Dios, od.

 17 El Dios del pueblo de Isral escogi  nuestros padres, y ensalz el 
pueblo, siendo ellos extranjeros en la tierra de Egipto, y con brazo 
levantado los sac de ella.

 18 Y por tiempo como de cuarenta aos soport sus costumbres en el desierto.

 19 Y destruyendo las siete gentes en la tierra de Chanan, les reparti por 
suerte la tierra de ellas.

 20 Como por cuatrocientos y cincuenta aos despues diles jueces hasta el 
profeta Samul.

 21 Y entonces demandaron rey: y les di Dios  Sal, hijo de Cis, varon de 
la tribu de Benjamin, por cuarenta aos.

 22 Y quitado aquel, les levant el rey David, al cual di testimonio, 
diciendo: He hallado  David, [hijo] de Isa, varon conforme  mi corazon, el 
cual har todo lo que yo quiero.

 23 De la simiente de este, Dios, conforme  la promesa, levant  Jesus por 
Salvador  Isral;

 24 predicando Juan delante de la faz de su venida el bautismo de penitencia 
 todo el pueblo de Isral.

 25 Mas como Juan cumpliese su carrera, dijo: Quin pensais que soy? no soy 
yo: mas, h aqu, viene tras m [aquel,] cuyos zapatos de los pis no soy 
digno de desatar.

 26 Varones hermanos, hijos del linaje de Abraham, y los que entre vosotros 
temen  Dios,  vosotros es enviada esta palabra de salud.

 27 Porque los que habitaban en Jerusalem, y sus prncipes, no conociendo  
este, y las voces de los profetas que se leen todos los sbados, 
condenndo[le las] cumplieron.

 28 Y sin hallar en l causa de muerte, pidieron  Pilato que le matasen.

 29 Y habiendo cumplido todas las cosas que de l eran escritas, quitndole 
del madero, le pusieron en el sepulcro.

 30 Mas Dios le levant de los muertos.

 31 El cual fu visto por muchos dias de los que habian subido juntamente con 
l de Galila  Jerusalem, los cuales son sus testigos al pueblo.

 32 Y nosotros tambien os anunciamos el Evangelio de aquella promesa que fu 
hecha  los Padres, la cual Dios ha cumplido  los hijos de ellos,  
nosotros, resucitando  Jesus:

 33 como tambien en el Salmo segundo est escrito: Mi hijo eres t, yo te 
engendr hoy.

 34 Y que le levant de los muertos para nunca mas volver  corrupcion, as 
dijo: Que os dar las misericordias fieles [prometidas]  David.

 35 Por tanto en otra parte dice: No dars tu Santo que vea corrupcion.

 36 Porque  la verdad David, habiendo servido en su edad  la voluntad de 
Dios, durmi, y fu juntado con sus padres, y vi corrupcion.

 37 Mas aquel que Dios levant, no vi corrupcion.

 38 Saos pues notorio, varones hermanos, que por este os es anunciada 
remision de pecados:

 39 y de todo lo que por la ley de Moiss no pudisteis ser justificados, en 
este es justificado todo aquel que creyere.

 40 Mirad pues que no venga sobre vosotros lo que est dicho en los profetas:

 41 Mirad, oh menospreciadores, y entontecos, y desvanecos: porque yo obro 
obra en vuestros dias, obra que no la creeris si alguien os la contare.

 42 Y SALIDOS de la sinagoga de los Judos, los Gentiles les rogaron, que el 
sbado siguiente les hablasen estas palabras.

 43 Y enviada la congregacion, muchos de los Judos, y de los religiosos 
extranjeros siguieron  Pablo y  Barnabas: los cuales hablndoles, les 
persuadian que permaneciesen en la gracia de Dios.

 44 Y el sbado siguiente se junt casi toda la ciudad  oir la palabra de 
Dios.

 45 Entonces los Judos, vista la compaa, fueron llenos de zelo, y 
contradecian  lo que Pablo decia, contradiciendo y blasfemando.

 46 Entonces Pablo y Barnabas, usando de libertad, dijeron: A vosotros  la 
verdad era menester que se os hablase la palabra de Dios: mas, pues que la 
desechais, y os juzgais indignos de la vida eterna, h aqu, [nosotros] nos 
volvemos  los Gentiles.

 47 Porque as nos lo mand el Seor: Te he puesto para luz de los Gentiles, 
para que seas por salud hasta lo postrero de la tierra.

 48 Y los Gentiles oyendo esto, fueron gozosos, y glorificaban la palabra del 
Seor; y creyeron todos los que estaban antes ordenados para vida eterna.

 49 Y la palabra del Seor era sembrada por toda aquella provincia.

 50 Mas los Judos concitaron mujeres pias y honestas, y  los principales de 
la ciudad, y levantaron persecucion contra Pablo y Barnabas,  los cuales 
echaron de sus trminos.

 51 Ellos entonces sacudiendo en ellos el polvo de sus pis, se vinieron  
Iconio.

 52 Y los discpulos estaban llenos de gozo, y de Espritu Santo.



CAPITULO 14

 1 Y ACONTECI en Iconio, que entrados juntamente en la sinagoga de los 
Judos, hablaron de tal manera que crey una grande multitud de Judos, y 
asimismo de Griegos.

 2 Mas los Judos que fueron incrdulos, incitaron, y corrompieron los nimos 
de los Gentiles contra los hermanos.

 3 Con todo eso se detuvieron all mucho tiempo confiados en el Seor, el 
cual daba testimonio  la palabra de su gracia, dando que seales y milagros 
fuesen hechos por las manos de ellos.

 4 Y el vulgo de la ciudad fu dividido: y unos eran con los Judos, y otros 
con los apstoles.

 5 Y haciendo mpetu los Judos y los Gentiles, juntamente con sus prncipes, 
para afrentarlos y apedrearlos,

 6 entendindolo se huyeron  Listra y Derbe, ciudades de Licaonia, y por 
toda la tierra al rededor.

 7 Y all predicaban el Evangelio.

 8 Y un varon de Listra, impotente de los pis, estaba sentado, cojo desde el 
vientre de su madre, que jams habia andado.

 9 Este oy hablar  Pablo: el cual, como puso los ojos en l, y vi que 
tenia f para ser sano,

 10 dijo  gran voz: Levntate derecho sobre tus pis. Y [l] salt, y 
anduvo.

 11 Entonces las compaas, visto lo que Pablo habia hecho, alzaron la voz, 
diciendo en lengua Licanica: Dioses semejantes  hombres han descendido  
nosotros.

 12 Y  Barnabas llamaban Jpiter; y  Pablo, Mercurio, porque este era el 
que hablaba.

 13 Y el sacerdote de Jpiter que estaba delante de la ciudad de ellos, 
trayendo toros y coronas delante de las puertas, queria con el pueblo 
sacrificar[les.]

 14 Lo cual como oyeron los apstoles Barnabas y Pablo, saltaron  las 
compaas, rasgadas sus ropas, dando voces,

 15 y diciendo: Varones, por qu haceis esto? nosotros tambien somos hombres 
semejantes  vosotros, que os anunciamos que de estas vanidades os convirtais 
al Dios vivo, que hizo el cielo, y la tierra, y la mar, y todo lo que est en 
ellos:

 16 el cual en las edades pasadas ha dejado  todas las gentes andar en sus 
caminos:

 17 aunque no se dej  s mismo sin testimonio, bien haciendo, dndonos 
lluvias del cielo, y tiempos fructferos, llenando de mantenimiento, y de 
alegra nuestros corazones.

 18 Y diciendo estas cosas, apenas apaciguaron las compaas  que no les 
sacrificasen.

 19 Entonces sobre vinieron unos judos de Antioqua y de Iconio, que 
persuadieron  la multitud: y habiendo apedreado  Pablo, le trajeron 
arrastrando fuera de la ciudad, pensando que ya estaba muerto.

 20 Mas rodendole los discpulos, se levant, y se entr en la ciudad: y un 
dia despues se parti con Barnabas  Derbe.

 21 Y como hubieron anunciado el Evangelio  aquella ciudad, y enseado  
muchos, volvironse  Listra, y  Iconio, y  Antioqua,

 22 confirmando los nimos de los discpulos, exhortndolos que permaneciesen 
en la f; y [ensendoles] que es menester que por muchas tribulaciones 
entremos en el reino de Dios.

 23 Y habindoles constituido ancianos en cada una de las Iglesias, y 
habiendo orado con ayunos, los encomendaron al Seor en el cual habian 
creido.

 24 Y pasando por Pisidia vinieron  Panfilia.

 25 Y habiendo hablado la palabra [del Seor] en Perges, descendieron  
Atalia.

 26 Y de all navegaron  Antioqua, donde habian sido encomendados  la 
gracia de Dios para la obra que ya habian acabado.

 27 Y como vinieron, y juntaron la Iglesia, relataron cun grandes cosas 
habia hecho Dios por [medio de] ellos; y cmo habia abierto  los Gentiles la 
puerta de la f.

 28 Y se quedaron all mucho tiempo con los discpulos.



CAPITULO 15

 1 ENTONCES algunos que venian de Juda enseaban  los hermanos: Que si no 
os circuncidais, conforme al rito de Moiss, no podeis ser salvos.

 2 As que hecha una sedicion y contienda no pequea  Pablo y  Barnabas 
contra ellos, determinaron que subiesen Pablo y Barnabas, y algunos otros de 
ellos  los apstoles y  los ancianos  Jerusalem sobre esta cuestion

 3 Ellos pues, acompaados [de algunos] de la Iglesia, pasaron por Phenicia y 
Samaria, contando la conversion de los Gentiles: y hacian gran gozo  todos 
los hermanos.

 4 Y venidos  Jerusalem, fueron recibidos de la Iglesia, y de los apstoles, 
y de los ancianos: y les hicieron saber todas las cosas que Dios habia hecho 
por [medio de] ellos.

 5 Mas algunos de la secta de los Farisos, que habian creido, se levantaron, 
diciendo: Que es menester circuncidarlos, y mandar[les] que guarden la ley de 
Moiss.

 6 Y se juntaron los apstoles y los ancianos para conocer de este negocio.

 7 Y habiendo habido grande contienda, levantndose Pedro, les dijo: Varones 
hermanos, vosotros sabeis como ya ha algun tiempo que Dios escogi, que los 
Gentiles oyesen por mi boca la palabra del Evangelio, y que creyesen:

 8 y Dios, que conoce los corazones, les di testimonio, dndoles el Espritu 
Santo tambien como  nosotros:

 9 y ninguna diferencia hizo entre nosotros y ellos, purificando con la fe 
sus corazones:

 10 ahora pues, por qu tentais  Dios poniendo yugo sobre la cerviz de los 
discpulos, que ni nuestros padres ni nosotros hemos podido llevar?

 11 antes por la gracia del Seor Jesu Cristo creemos que seremos salvos, 
como tambien ellos.

 12 Entonces toda la multitud call, y oyeron  Barnabas y  Pablo que 
contaban cun grandes maravillas y seales Dios habia hecho por [medio de] 
ellos entre los Gentiles.

 13 Y despues que hubieron callado, Jacobo respondi, diciendo: Varones 
hermanos, odme.

 14 Simon ha contado como primero Dios visit  los Gentiles, para tomar de 
ellos pueblo para su nombre.

 15 Y con esto concuerdan las palabras de los profetas, como est escrito:

 16 Despues de esto volver,  instaurar la cabaa de David que estaba 
caida: y restaurar sus ruinas, y la volver  levantar:

 17 para que el resto de los hombres busque al Seor, y todos los Gentiles 
sobre los cuales es llamado mi nombre, dice el Seor, que hace todas estas 
cosas.

 18 Notorias son  Dios desde el siglo todas sus obras.

 19 Por lo cual yo juzgo, que los que de los Gentiles se convierten  Dios, 
no han de ser inquietados:

 20 sino escribirles que se aparten de las contaminaciones de los dolos, y 
de fornicacion, y de ahogado, y de sangre.

 21 Porque Moiss desde los tiempos antiguos tiene en cada ciudad quien le 
predique en las sinagogas, donde es leido cada sbado.

 22 Entonces pareci bien  los apstoles, y  los ancianos con toda la 
Iglesia, elegir varones de ellos, y enviarlos  Antioqua con Pablo y 
Barnabas,  Judas que tenia por sobrenombre Barsabas, y  Slas, varones 
principales entre los hermanos;

 23 y escribir por mano de ellos [as:] Los apstoles, y los ancianos, y los 
hermanos,  los hermanos de los Gentiles que estn en Antioqua, y en Syria, 
y en Cilicia, salud:

 24 Por cuanto hemos oido que algunos, que han salido de nosotros, os han 
inquietado con palabras, trastornando vuestras almas, mandando circuncidaros 
y guardar la ley,  los cuales no mandamos:

 25 nos ha parecido, congregados en uno, elegir varones, y enviarlos  
vosotros con nuestros amados Barnabas y Pablo,

 26 hombres que han entregado sus vidas por el nombre de nuestro Seor Jesu 
Cristo:

 27 as que, enviamos  Judas, y  Silas, los cuales tambien por palabra os 
harn saber lo mismo.

 28 Que ha parecido bien al Espritu Santo, y  nosotros, de ninguna carga 
poneros mas que estas cosas necesarias:

 29 que os aparteis de las cosas sacrificadas  dolos, y de sangre, y de 
ahogado, y de fornicacion: de las cuales cosas si os guardreis, hareis bien. 
Bien tengais.

 30 Ellos entonces enviados, descendieron  Antioqua, y juntando la 
multitud, dieron la carta.

 31 La cual como leyeron, fueron gozosos de la consolacion.

 32 Judas y Silas, como ellos tambien eran profetas, consolaron y confirmaron 
los hermanos con abundancia de palabra.

 33 Y pasando all algun tiempo fueron enviados de los hermanos  los 
apstoles en paz.

 34 Mas  Silas pareci bien de quedarse all.

 35 Y Pablo y Barnabas se estaban en Antioqua enseando la palabra del 
Seor, y anunciando el Evangelio con otros muchos.

 36 Y DESPUES de algunos dias Pablo dijo  Barnabas: Volvamos  visitar los 
hermanos por todas las ciudades en las cuales hemos anunciado la palabra del 
Seor, cmo estn.

 37 Y Barnabas queria que tomasen consigo  Juan, el que tenia por 
sobrenombre Marcos:

 38 mas  Pablo, le parecia que no habia de ser tomado el que se habia 
apartado de ellos desde Panfilia, y no habia ido con ellos  la obra.

 39 Y hubo [tal] contencion [entre ellos,] que se apartaron el uno del otro: 
y Barnabas tomando  Marcos naveg  Cipro.

 40 Y Pablo escogiendo  Silas, se parti, encomendado de los hermanos  la 
gracia de Dios:

 41 y anduvo la Syria y la Cilicia confirmando las Iglesias.



CAPITULO 16

 l Y VINO hasta Derbe, y Listra: y h aqu, estaba all un discpulo, llamado 
Timoto, hijo de una mujer Juda fiel, mas de padre Griego.

 2 De este daban buen testimonio los hermanos que estaban en Listra y en 
Iconio.

 3 Este quiso Pablo que fuese con l; y tomndole, le circuncid, por causa 
de los Judos que estaban en aquellos lugares: porque todos sabian que su 
padre era Griego.

 4 Y como pasaban por las ciudades, les daban que guardasen los decretos, qu 
habian sido determinados por los apstoles y los ancianos que [estaban] en 
Jerusalem.

 5 As que las Iglesias eran confirmadas en f, y eran aumentadas en nmero 
cada dia.

 6 Y pasando  Frigia, y la provincia de Galacia, les fu defendido por el 
Espritu Santo de hablar la palabra en Asia.

 7 Y como vinieron en Misia, tentaron de ir  Bitinia, mas no los dej el 
Espritu ir.

 8 Y pasando  Misia, descendieron  Troas.

 9 Y fu mostrada  Pablo de noche una vision: Un varon Macedonio se puso 
delante, rogndole, y diciendo: Pasa  Macedonia, y aydanos.

 10 Y como vi la vision, luego procuramos partir  Macedonia, certificados 
que Dios nos llamaba para que les anuncisemos el Evangelio.

 ll Y partidos de Troas, venimos camino derecho  Samotracia, y el dia 
siguiente  Npoles.

 12 Y de all  Filipos, que es la primera ciudad de la parte de Macedonia, 
[y es] colonia: y estuvimos en aquella ciudad algunos dias.

 13 Y un dia de los sbados salimos de la ciudad al rio, donde solia ser la 
oracion; y sentndonos hablamos  las mujeres que se hablan juntado.

 14 Entonces una mujer, llamada Lidia, que vendia prpura en la ciudad de los 
Tiatiros, temerosa de Dios, oy: el corazon de la cual abri el Seor, para 
que estuviese atenta  lo que Pablo decia.

 15 Y como fu bautizada, con su casa, [nos] rog, diciendo: Si habeis 
juzgado que yo sea fiel al Seor, entrad en mi casa, y posad: y nos 
constrii.

 16 Y aconteci, que yendo nosotros  la oracion, una muchacha que tenia 
espritu Pitnico, nos sali delante: la cual daba grande ganancia  sus amos 
adivinando.

 17 Esta, siguiendo  Pablo, y  nosotros, daba voces, diciendo: Estos 
hombres son siervos del Dios Alto, los cuales os anuncian el camino de salud.

 18 Y esto hacia por muchos dias, mas desagradando [esto]  Pablo, se volvi, 
y dijo al espritu: Te mando en el nombre de Jesu Cristo, que salgas de ella. 
Y sali en la misma hora.

 19 Y viendo sus amos que habia salido la esperanza de su ganancia, 
prendieron  Pablo y  Silas; y los trajeron  la audiencia, al magistrado.

 20 Y presentndolos  los magistrados, dijeron: Estos hombres alborotan 
nuestra ciudad, siendo Judos;

 21 y predican ritos, los cuales no nos es lcito recibir ni hacer, pues 
somos Romanos.

 22 Y concurri el pueblo contra ellos: y los magistrados rasgndoles sus 
ropas los mandaron azotar con varas.

 23 Y despues que los hubieron herido de muchos azotes, los echaron en la 
crcel, mandando al carcelero que los guardase con diligencia.

 24 El cual, recibido este mandamiento, los meti en la crcel de mas 
adentro, y les apret los pis en el cepo.

 25 Mas  media noche orando Pablo y Silas, cantaban himnos: y los que 
estaban presos los oian.

 26 Entonces fu hecho de repente un gran terremoto, de tal manera que los 
cimientos de la crcel se movian: y luego todas las puertas se abrieron; y 
las prisiones de todos se soltaron.

 27 Y despertado el carcelero, como vi abiertas las puertas de la crcel, 
sacando la espada se queria matar, pensando que los presos se habian huido.

 28 Entonces Pablo clam  gran voz, diciendo: No te hagas ningun mal: que 
todos estamos aqu.

 29 El entonces pidiendo lumbre, entr dentro, y temblando se derrib  los 
pis de Pablo y de Silas.

 30 Y sacndolos fuera, les dice: Seores, qu es menester que yo haga para 
ser salvo?

 31 Y ellos le dijeron: Cree en el Seor Jesu Cristo, y sers salvo t, y tu 
casa.

 32 Y le hablaron la palabra del Seor, y  todos los que estaban en su casa.

 33 Y tomndolos [l] en aquella misma hora de la noche, les lav los azotes; 
y se bautiz luego l, y todos los suyos.

 34 Y llevndolos  su casa, les puso la mesa; y se goz de que con toda su 
casa habia creido  Dios.

 35 Y como fu de dia, los magistrados enviaron los alguaciles, diciendo: 
Envia  aquellos hombres.

 36 Y el carcelero hizo saber estas palabras  Pablo: Que los magistrados han 
enviado que seais sueltos: as que ahora salid,  idos en paz.

 37 Entonces Pablo les dijo: Azotados pblicamente sin habernos oido, 
[siendo] hombres Romanos, nos echaron en la crcel, y ahora nos echan 
encubiertamente? no cierto: sino vengan ellos, y nos saquen.

 38 Y los alguaciles volvieron  decir  los magistrados estas palabras: y 
tuvieron miedo, oido que eran Romanos.

 39 Y viniendo les pidieron perdon, y sacndolos, les rogaron que se saliesen 
de la ciudad.

 40 Entonces salidos de la crcel, entraron en [casa de] Lidia, y visitados 
los hermanos, los consolaron, y se salieron.



CAPITULO 17

 1 Y PASANDO por Amfpolis, y por Apolonia, vinieron  Tesalnica, donde 
habia sinagoga de Judos.

 2 Y Pablo, como acostumbraba, entr  ellos, y por tres sbados disput con 
ellos de las Escrituras,

 3 declarando y proponiendo, que convenia que el Cristo padeciese, y 
resucitase de los muertos; y que este era Jesu Cristo, el cual yo os anuncio.

 4 Y algunos de ellos creyeron, y se juntaron con Pablo y con Silas; y de los 
Griegos religiosos grande multitud; y mujeres nobles no pocas.

 5 Entonces los Judos que eran incrdulos zelosos, tomando  algunos 
ociosos, malos hombres, y juntando compaa, alborotaron la ciudad; y 
acometiendo la casa de Jasn, procuraban sacarlos al pueblo.

 6 Y no hallndolos trajeron  Jasn y  algunos hermanos  los gobernadores 
de la ciudad, dando voces: Que estos son los que alborotan el mundo, y han 
venido ac;

 7  los cuales Jasn ha recibido, y todos estos hacen contra los decretos de 
Csar, diciendo que Jesus es otro rey.

 8 Y alborotaron el pueblo y  los gobernadores de la ciudad, oyendo estas 
cosas.

 9 Mas recibida satisfaccion de Jasn, y de los dems, los soltaron.

 10 Entonces los hermanos luego de noche enviaron  Pablo y  Silas  Bera, 
los cuales como llegaron, entraron en la sinagoga de los Judos.

 11 Y fueron estos mas nobles que los [Judos] que estaban en Tesalnica, que 
recibieron la palabra con toda codicia, escudriando cada dia las Escrituras, 
si estas cosas eran as.

 12 As que creyeron muchos de ellos, y mujeres Griegas honestas, y varones 
no pocos.

 13 Mas como entendieron los Judos de Tesalnica que tambien en Bera era 
anunciada la palabra de Dios por Pablo, vinieron tambien all alborotando el 
pueblo.

 14 Empero luego los hermanos enviaron  Pablo que fuese como  la mar: y 
Silas y Timoto se quedaron all.

 15 Y los que habian tomado  cargo  Pablo, le llevaron hasta Atenas: y 
tomando mandado de l para Silas y Timoto, que viniesen  l lo mas presto 
que pudiesen, se partieron.

 16 Y esperndolos Pablo en Atenas, su espritu se deshacia en l, viendo la 
ciudad dada  idolatra.

 17 As que disputaba en la sinagoga con los Judos y religiosos, y en la 
plaza cada dia con los que le ocurrian.

 18 Y algunos filsofos de los Epicreos y de los Esticos disputaban con l; 
y unos decian: Qu quiere decir este palabrero? Y otros: Parece que es 
predicador de nuevos dioses; porque les predicaba  Jesus, y la resurreccion.

 19 Y tomndole, le trajeron al Arepago, diciendo: Podremos saber qu sea 
esta nueva doctrina que dices?

 20 porque metes en nuestras orejas unas nuevas cosas: queremos pues saber 
qu quiere ser esto.

 21 Entonces todos los Atenienses, y los huspedes extranjeros, en ninguna 
otra cosa entendian sino,  en decir,  en oir alguna cosa nueva.

 22 Estando pues Pablo en medio del Arepago, dijo: Varones Atenienses, en 
todo os veo como mas supersticiosos:

 23 porque pasando, y mirando vuestros santuarios, hall tambien un altar en 
el cual estaba esta inscripcion: Al Dios no conocido. Aquel, pues, que 
vosotros honrais sin conocerle,  este os anuncio yo.

 24 El Dios que hizo el mundo, y todas las cosas que en l [son,] este como 
sea Seor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos de manos;

 25 ni es honrado con manos de hombres, necesitado de algo: pues l da  
todos vida, y respiracion, y todas las cosas.

 26 El cual hizo de uno  todo el linaje de los hombres, para que habitasen 
sobre toda la faz de la tierra, determinando las sazones, las cuales limit, 
y puestos los trminos de la habitacion de ellos;

 27 para que buscasen  Dios, si en alguna manera palpando le hallen: aunque 
cierto no est lejos de cada uno de nosotros.

 28 Porque en l vivimos, y nos movemos, y somos: como tambien algunos de 
vuestros poetas dijeron: Porque linaje de este somos tambien.

 29 Siendo pues linaje de Dios, no hemos de estimar la Divinidad ser 
semejante   oro,   plata,  piedra,   escultura de artificio,  de 
imaginacion de hombres.

 30 As que, disimulando Dios los tiempos de esta ignorancia, ahora denuncia 
 todos los hombres que se arrepientan:

 31 por cuanto ha establecido un dia, en el cual ha de juzgar con justicia  
todo el mundo por aquel varon al cual determin, dando f  todos, 
levantndole de los muertos.

 32 Y como oyeron la resurreccion de los muertos, unos entonces se burlaban; 
y otros decian: Te oiremos acerca de esto otra vez.

 33 Y as Pablo se sali en medio de ellos.

 34 Mas algunos creyeron, juntndose con l: entre los cuales tambien [fu] 
Dionisio l del Arepago, y una mujer llamada Damaris, y otros con ellos.



CAPITULO 18

 1 PASADAS estas cosas Pablo se parti de Atenas, y vino  Corinto.

 2 Y hallando  un Judo llamado Aquila, natural del Ponto, que hacia poco 
que habia venido de Italia, y  Priscila su mujer, (porque Claudio habia 
mandado que todos los Judos saliesen de Roma,) se vino  ellos:

 3 y porque era de su oficio, pos con ellos, y trabajaba: porque el oficio 
de ellos era hacer tiendas.

 4 Y disputaba en la sinagoga todos los sbados, y persuadia  Judos, y  
Griegos.

 5 Y como Silas y Timoto vinieron de Macedonia, Pablo era constreido del 
Espritu, testificando  los Judos que Jesus era el Cristo.

 6 Y contradiciendo y blasfemando ellos, les dijo, sacudiendo sus vestidos: 
Vuestra sangre [sea] sobre vuestra cabeza: yo limpio: desde ahora me ir  
los Gentiles.

 7 Y partiendo de all, entr en casa de uno llamado Justo, temeroso de Dios, 
la casa del cual estaba junto  la sinagoga.

 8 Y Crispo, el prepsito de la sinagoga, crey al Seor con toda su casa: y 
muchos de los Corintios oyendo, creian, y eran bautizados.

 9 Entonces el Seor dijo de noche en vision  Pablo: No temas, sino habla, y 
no calles:

 10 porque yo estoy contigo, y ninguno te podr hacer mal: porque yo tengo 
mucho pueblo en esta ciudad.

 11 Y asent [all] un ao y seis meses, ensendoles la palabra de Dios.

 12 Y siendo Gallion Procnsul de Achaya, los Judos se levantaron de un 
nimo contra Pablo, y le trajeron al tribunal,

 13 diciendo: Que este persuade  los hombres honrar  Dios contra la ley.

 14 Y comenzando Pablo  abrir la boca, Gallion dijo  los Judos: Si fuera 
algun agravio,  algun crmen enorme, oh Judos, conforme  derecho yo os 
tolerara:

 15 mas si son cuestiones de palabras, y de nombres, y de vuestra ley, vedlo 
vosotros: porque yo no quiero ser juez de esas cosas.

 16 Y los ech del tribunal.

 17 Entonces todos los Griegos tomando  Sstenes, prepsito de la sinagoga, 
le herian delante del tribunal: y  Gallion nada se le daba de ello.

 18 MAS Pablo habiendo esperado aun all muchos dias, despidindose de los 
hermanos, naveg en Syria, y con l Priscila y Aquila, habindose trasquilado 
la cabeza en Cenchreas, porque tenia voto.

 19 Y lleg  Efeso, y los dej all: y l entrando en la sinagoga, disput 
con los Judos.

 20 Los cuales rogndole que se quedase con ellos por mas tiempo, no se lo 
concedi.

 21 Antes se despidi de ellos, diciendo: Es menester que en todo caso tenga 
la fiesta que viene en Jerusalem: mas otra vez volver  vosotros, queriendo 
Dios. Y se parti de Efeso.

 22 Y descendido  Cesara, subi [ Jerusalem,] y salud  la Iglesia, 
descendi  Antioqua.

 23 Y habiendo estado all algun tiempo, se parti, andando por rden la 
provincia de Galacia, y la Frigia confirmando  todos los discpulos.

 24 Lleg entonces  Efeso un judo llamado Apolos, natural de Alejandra, 
varon elocuente, poderoso en las Escrituras.

 25 Este era instruido en el camino del Seor, y ferviente de espritu, 
hablaba y enseaba diligentemente las cosas que son del Seor, enseado 
solamente en el bautismo de Juan.

 26 Y comenz  tratar confiadamente en la sinagoga, al cual como oyeron 
Priscila y Aquila, le tomaron, y le declararon mas particularmente el camino 
de Dios.

 27 Y queriendo l pasar  Achaya, los hermanos exhortados, escribieron  los 
discpulos que le recibiesen, y venido l, aprovech mucho por la gracia  
los que habian creido.

 28 Porque con gran vehemencia convencia pblicamente  los Judos, mostrando 
por las Escrituras que era el Cristo.



CAPITULO 19

 1 Y ACONTECI, que entre tanto que Apolos estaba en Corinto, Pablo, andadas 
las regiones superiores, vino  Efeso, donde hallando ciertos discpulos,

 2 djoles: Habeis recibido al Espritu Santo despues que creisteis? Y ellos 
le dijeron: Antes ni aun hemos oido si hay Espritu Santo.

 3 Entonces les dijo: En qu pues sois bautizados? Y ellos dijeron: En el 
bautismo de Juan.

 4 Y dijo Pablo: Juan bautiz con bautismo de penitencia, diciendo al pueblo, 
que creyesen en el que habia de venir despues de l, es  saber, en Jesus el 
Cristo.

 5 Oidas estas cosas fueron bautizados en el nombre del Seor Jesus.

 6 Y como Pablo les puso las manos encima, vino sobre ellos el Espritu 
Santo, y hablaban en lenguas, y profetizaban.

 7 Y eran estos varones todos como doce.

 8 Y entrando l dentro de la sinagoga, hablaba libremente por espacio de 
tres meses, disputando y persuadiendo del reino de Dios.

 9 Mas endurecindose algunos, y no creyendo, maldiciendo el camino [del 
Seor] delante de la multitud, apartndose de ellos, apart los discpulos, 
disputando cada dia en la escuela de un seor:

 10 y esto por dos aos; de tal manera que todos los que habitaban en Asia, 
Judos y Griegos, oyeron la palabra del Seor Jesus.

 11 Y hacia Dios maravillas no cualesquiera por la mano de Pablo.

 12 De tal manera que aun se llevasen sobre los enfermos los sudarios y los 
pauelos de su cuerpo; y las enfermedades se iban de ellos, y los malos 
espritus salian de ellos.

 13 Y algunos de los Judos exorcistas vagabundos tentaron  invocar el 
nombre del Seor Jesus sobre los que tenian espritus malos, diciendo: Os 
conjuramos por Jesus, el que Pablo predica.

 14 Y habia unos siete hijos de un Sceva, Judo, prncipe de los sacerdotes, 
que hacian esto.

 15 Y respondiendo el espritu malo, dijo: A Jesus conozco, y  Pablo s: 
mas, vosotros, quin sois?

 16 Y el hombre en quien estaba el espritu malo, saltando en ellos, y 
enseorendose de ambos, pudo mas que ellos, de tal manera que huyeron de 
aquella casa desnudos y heridos.

 17 Y esto fu notorio  todos, as Judos como Griegos, los que habitaban en 
Efeso: y cay temor sobre todos ellos, y era ensalzado el nombre del Seor 
Jesus.

 18 Y muchos de los que habian creido, venian confesando, y dando cuenta de 
sus hechos.

 19 Asimismo muchos de los que habian seguido curiosidades, trajeron los 
libros, y quemronlos delante de todos: y echada cuenta del precio de ellos, 
hallaron [que montaban] cincuenta mil denarios.

 20 As crecia poderosamente la palabra del Seor, y prevalecia.

 21 Y ACABADAS estas cosas, propuso Pablo por espritu (andada Macedonia y 
Achaya) de partirse  Jerusalem, diciendo: Despues que hubiere estado all, 
me ser menester ver tambien  Roma.

 22 Y enviando  Macedonia  dos de los que le ayudaban, [es  saber,] 
Timoto y Erasto, l se estuvo por [algun] tiempo en Asia.

 23 Entonces hubo un alboroto no pequeo acerca del camino [del Seor.]

 24 Porque un platero, llamado Demetrio, el cual hacia de plata templos de 
Diana, daba  los artfices no poca ganancia.

 25 A los cuales juntados con los oficiales de semejante oficio, dijo: 
Varones, ya sabeis que de este oficio tenemos ganancia:

 26 y veis, y os que este Pablo, no solamente en Efeso, mas aun grande 
multitud de casi toda la Asia, aparta con persuasion, diciendo: Que no son 
dioses los que se hacen con las manos.

 27 Y no solamente hay peligro de que esta ganancia se nos vuelva en 
reproche, mas aun tambien que el templo de la grande diosa Diana sea estimado 
en nada, y comience  ser destruida su majestad, la cual honra toda la Asia, 
y el mundo.

 28 Oidas estas cosas, se llenaron de ira, y dieron alarido, diciendo: 
Grande Diana de los Efesios!

 29 Y toda la ciudad se llen de confusion, y unnimes arremetieron al 
teatro, arrebatando  Gayo y  Aristarco, Macedonios, compaeros de Pablo.

 30 Y queriendo Pablo salir al pueblo, los discpulos no le dejaron.

 31 Tambien algunos de los principales de Asia, que eran sus amigos, enviaron 
 l rogando que no se presentase en el teatro.

 32 Y otros gritaban otro: porque la concurrencia era confusa, y los mas no 
sabian porque se habian juntado.

 33 Y sacaron de entre la multitud  Alejandro, rempujndole los Judos. 
Entonces Alejandro, pedido silencio con la mano, queria dar razon al pueblo.

 34 Al cual como conocieron que era Judo, fu hecha una voz de todos que 
gritaron casi por dos horas: Grande Diana de los Efesios!

 35 Entonces el escribano apaciguando las compaas, dijo: Varones Efesios, 
porque quin hay de los hombres que no sepa que la ciudad de los Efesios es 
honradora de la grande diosa Diana, y de la imgen venida de Jpiter?

 36 as que pues esto no puede ser contradicho, conviene que os apacigeis, y 
que nada hagais temerariamente:

 37 que habeis traido  estos hombres, ni sacrlegos, ni blasfemadores de 
vuestra diosa:

 38 que si Demetrio, y los oficiales que estn con l, tienen negocio con 
alguno, audiencias se hacen, y procnsules hay, acsense los unos  los 
otros:

 39 y si demandais alguna otra cosa, en legtimo ayuntamiento se puede 
despachar:

 40 que peligro hay de que seamos argidos de sedicion por hoy: no habiendo 
ninguna causa por la cual podamos dar razon de este concurso. Y habiendo 
dicho esto, despidi el concurso.



CAPITULO 20

 1 Y DESPUES que ces el alboroto, llamando Pablo los discpulos, habindolos 
exhortado, se despidi, y se parti para ir  Macedonia.

 2 Y despues que hubo andado aquellas partes, y exhortdolos con abundancia 
de palabra, vino  Grecia.

 3 Donde habiendo estado tres meses, habiendo de navegar en Siria, le fueron 
puestas asechanzas por los Judos: y tom consejo de volverse por Macedonia.

 4 Y le acompaaron hasta Asia Sopater Bereense; y Tesalonicenses, Aristarco 
y Segundo; y Gayo Derbo; y Timoto; y Asianos, Tychico y Trfimo.

 5 Estos yendo delante, nos esperaron en Troas.

 6 Y nosotros, pasados los dias de los panes sin levadura, navegamos de 
Filipos, y venimos  ellos  Troas en cinco dias, donde estuvimos siete dias.

 7 Y el primero de los sbados, juntos los discpulos  partir el pan, Pablo 
les enseaba, habiendo de partir al dia siguiente; y alarg el sermon hasta 
la media noche.

 8 Y habia muchas lmparas en el cenadero donde estaban congregados.

 9 Y un mancebo llamado Euticho, que estaba sentado en una ventana, tomado de 
un sueo profundo, como Pablo disputaba largamente, derribado del sueo, cay 
desde el tercer cenadero abajo; y fu alzado muerto.

 10 Al cual como Pablo descendiese, se derrib sobre l, y abrazndole, dijo: 
No os alboroteis, que su alma est en l.

 11 Y subiendo, y partiendo el pan, y gustando, habl largamente hasta el 
alba, y as se parti.

 12 Y trajeron al mozo vivo, y fueron consolados no poco.

 13 Y nosotros subiendo en el navo navegamos  Asn, para recibir de all  
Pablo: porque as habia determinado de venir por tierra.

 14 Y como se junt con nosotros en Asn, tomndole venimos  Mitilene.

 15 Y navegando de all, al dia siguiente venimos delante de Chio, y otro dia 
tomamos puerto en Samo; y habiendo reposado en Trogilio, el dia siguiente 
venimos  Mileto.

 16 Porque Pablo habia propuesto de pasar adelante de Efeso, por no detenerse 
en Asia: porque se apresuraba por hacer el dia de Pentecostes, si le fuese 
posible, en Jerusalem.

 17 Y ENVIANDO desde Mileto  Efeso, hizo llamar  los ancianos de la 
Iglesia.

 18 los cuales como vinieron  l, les dijo: Vosotros sabeis que desde el 
primer dia que entr en Asia, como he sido con vosotros por todo el tiempo,

 19 sirviendo al Seor con toda humildad, y con muchas lgrimas y tentaciones 
que me han venido por las asechanzas de los Judos:

 20 como nada que os fuese til, he rehuido de anunciaros, y ensearos 
pblicamente, y por las casas,

 21 testificando  los Judos, y  los Gentiles la conversion  Dios, y la f 
en nuestro Seor Jesu Cristo.

 22 Y ahora h aqu, que yo atado del Espritu, voy  Jerusalem sin saber lo 
que all me ha de acontecer:

 23 mas que el Espritu Santo por todas las ciudades me da testimonio, 
diciendo: Que prisiones y tribulaciones me esperan.

 24 Mas de ninguna cosa hago caso, ni estimo mi vida mas que  m: solamente 
que acabe mi carrera con gozo, y el ministerio que recib del Seor Jesus, 
para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.

 25 Y ahora h aqu, yo s que ninguno de todos vosotros por quien he pasado 
predicando el reino de Dios, ver mas mi rostro.

 26 Por tanto yo os protesto el dia de hoy, que yo soy limpio de la sangre de 
todos.

 27 Porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.

 28 Por tanto mirad por vosotros, y por todo el rebao en que el Espritu 
Santo os ha puesto por obispos, para apacentar la Iglesia de Dios, la cual 
gan por su sangre.

 29 Porque yo s, que despues de mi partida entrarn en vosotros graves 
lobos, que no perdonarn l ganado;

 30 y que de vosotros mismos se levantarn hombres, que hablen cosas 
perversas, para llevar discpulos tras s.

 31 Por tanto velad, acordndoos que por tres aos, de noche y de dia, no he 
cesado de amonestar con lgrimas  cada uno de vosotros.

 32 Y ahora tambien, hermanos, os encomiendo  Dios, y  la palabra de su 
gracia, el cual es poderoso para sobreedificar, y daros herencia con todos 
los santificados.

 33 La plata,  el oro,  el vestido de nadie he codiciado.

 34 Antes vosotros sabeis, que para lo que me ha sido necesario, y  los que 
estn conmigo, estas manos me han servido.

 35 [En] todo os he enseado, que trabajando as, es necesario sobrellevar  
los enfermos, y acordarnos del dicho del Seor Jesus, el cual dijo: 
Bienaventurada cosa es dar, antes que recibir.

 36 Y como hubo dicho estas cosas, puesto de rodillas or con todos ellos.

 37 Entonces hubo un gran lloro de todos; y derribndose sobre el cuello de 
Pablo, le besaban,

 38 dolindose en gran manera por la palabra que dijo, que no habian de ver 
mas su rostro. Y le acompaaron al navo.



CAPITULO 21

 1 COMO navegamos, arrancados de ellos, venimos camino derecho  Coos, y el 
dia siguiente  Rodas, y de all  Ptara.

 2 Y hallando un navo que pasaba  Phenicia, embarcmonos [en l,] y 
partimos.

 3 Y como comenz  mostrrsenos Cipro, dejndola  mano izquierda, navegamos 
 Siria y venimos  Tyro: porque el navo habia de descargar all su carga.

 4 Y nos quedamos all siete dias, hallados los discpulos, los cuales decian 
 Pablo por Espritu, que no subiese  Jerusalem.

 5 Y cumplidos aquellos dias, nos partimos, acompandonos todos con sus 
mujeres  hijos hasta fuera de la ciudad; y puestos de rodillas en la ribera, 
oramos.

 6 Y abrazndonos los unos  los otros, subimos en el navo; y ellos se 
volvieron  sus casas.

 7 Y nosotros, cumplida la navegacion, venimos de Tyro  Tolemaida, y 
habiendo saludado  los hermanos, nos quedamos con ellos un dia.

 8 Y otro dia, partidos Pablo y los que con l estabamos, venimos  Cesara; 
y entrando en casa de Felipe el evangelista, el cual era uno de los siete, 
posamos con l.

 9 Y este tenia cuatro hijas doncellas que profetizaban.

 10 Y reposando nosotros all por muchos dias, descendi de Juda un profeta 
llamado Agabo.

 11 El cual como vino  nosotros, tom el cinto de Pablo, y atndose los pis 
y las manos, dijo: Esto dice el Espritu Santo: Al varon, cuyo es este cinto, 
as le atarn los Judos en Jerusalem, y le entregarn en manos de los 
Gentiles.

 12 Lo cual como oimos, rogamos nosotros, y los que estaban en aquel lugar, 
que no subiese  Jerusalem.

 13 Entonces Pablo respondi: Qu haceis llorando, y afligindome el 
corazon? porque yo no solo  ser atado, mas aun  morir en Jerusalem, estoy 
presto, por el nombre del Seor Jesus.

 14 Y como no le pudimos persuadir, nos reposamos, diciendo: Hgase la 
voluntad del Seor.

 15 Y despues de estos dias, apercibidos, subimos  Jerusalem.

 16 Y vinieron tambien con nosotros de Cesara algunos de los discpulos, 
trayendo consigo  un Nasn Ciprio, discpulo antiguo con el cual possemos.

 17 Y como llegamos  Jerusalem, los hermanos nos recibieron de buena 
voluntad.

 18 Y EL dia siguiente Pablo entr con nosotros  Jacobo, y todos los 
ancianos se juntaron.

 19 A los cuales, como los hubo saludado, cont por menudo lo que Dios habia 
hecho entre los Gentiles por su ministerio.

 20 Y ellos como [lo] oyeron, glorificaron al Seor; y le dijeron: Ya ves, 
hermano, cuantos millares de Judos son los que han creido: mas todos son 
celadores de la ley:

 21 y han oido de t por relacion de otros, que enseas  apartarse de Moiss 
 todos los Judos que estn entre los Gentiles; y que dices, que no han de 
circuncidar sus hijos, ni andar segun la costumbre:

 22 qu hay pues? en todo caso es menester que la multitud se junte: porque 
oirn que has venido:

 23 haz, pues, esto que te decimos: Hay entre nosotros cuatro varones, que 
tienen voto sobre s:

 24 tomando  estos, santifcate con ellos, y gasta con ellos para que raigan 
sus cabezas: y que todos entiendan que no hay nada de lo que de t han oido 
por fama; mas que t tambien andas, guardando la ley:

 25 empero cuanto  los que de los Gentiles han creido, nosotros hemos 
escrito: y determinamos, que no guarden nada de esto: solamente que se 
abstengan de lo que fuere sacrificado  los dolos, y de sangre, y de 
ahogado, y de fornicacion.

 26 Entonces Pablo, tomando  aquellos varones, santificado el dia siguiente, 
entr en el templo, denunciando ser cumplidos los dias de la santificacion, 
hasta ser ofrecida ofrenda por cada uno de ellos.

 27 Y como se acaban los siete dias, unos Judos de Asia, como le vieron en 
el templo, alborotaron todo el pueblo, y le echaron mano,

 28 dando voces: Varones Israelitas ayudad: este es el hombre que por todas 
partes ensea  todos contra el pueblo, y la ley, y este lugar; y aun ademas 
de esto ha metido los Gentiles en el templo, y ha contaminado este santo 
lugar.

 29 (Porque antes habian visto Trfimo Efesio en la ciudad con l, el cual 
pensaban que Pablo habia metido en el templo.)

 30 As que toda la ciudad se alborot, y se hizo un concurso de pueblo: y 
tomando  Pablo le traian [arrastrando] fuera del templo, y luego las puertas 
fueron cerradas.

 31 Y procurando ellos de matarle, fu dado aviso al tribuno de la compaa, 
que toda la ciudad de Jerusalem estaba alborotada.

 32 El cual luego tomando soldados y centuriones, corri  ellos. Y ellos 
como vieron al tribuno y  los soldados, cesaron de herir  Pablo.

 33 Entonces llegando el tribuno, le prendi, y le mand atar con dos 
cadenas; y le pregunt quin era, y qu habia hecho.

 34 Y otros daban voces de otra manera en la compaa: y como no podia 
entender nada de cierto  causa del alboroto, le mand llevar al real.

 35 Y como lleg  las gradas, aconteci que fu llevado  cuestas de los 
soldados  causa de la violencia del pueblo.

 36 Porque multitud de pueblo venia detrs dando voces: Mtale.

 37 Y como comenzaron  meter  Pablo en el real, dice al tribuno: Me sera 
lcito hablarte algo? Y l dijo: Griego sabes?

 38 no eres t aquel Egipcio que levantaste una sedicion antes de estos 
dias, y sacaste al desierto cuatro mil hombres salteadores?

 39 Entonces Pablo le dijo: Yo de cierto soy hombre Judo, vecino de Tarso, 
ciudad no oscura de Cilicia: empero rugote que me permitas que hable al 
pueblo.

 40 Y como l se lo permiti, Pablo estando en pi en las gradas, hizo seal 
con la mano al pueblo: y hecho grande silencio, habl en lengua Hebra, 
diciendo:



CAPITULO 22

 1 VARONES hermanos, y padres, od la razon que ahora os doy.

 2 (Y como oyeron que les hablaba en lengua Hebra, le dieron mas silencio:) 
y dijo:

 3 Yo de cierto soy Judo, nacido en Tarso de Cilicia, mas criado en esta 
ciudad  los pis de Gamalil, enseado conforme  la verdad de la ley de la 
patria, zeloso de la ley, como todos vosotros sois hoy.

 4 Que he perseguido este camino hasta la muerte, prendiendo y entregando en 
crceles varones y mujeres,

 5 como tambien el prncipe de los sacerdotes me es testigo, y todos los 
ancianos: de los cuales aun tomando cartas  los hermanos, iba  Damasco, 
para traer tambien presos  Jerusalem  los que estuviesen all, para que 
fuesen punidos.

 6 Mas aconteci, que yendo yo, y llegando cerca de Damasco, como  medioda, 
de repente me rode mucha luz del cielo;

 7 y ca en el suelo, y o una voz que me decia: Saulo, Saulo, por qu me 
persigues?

 8 Yo entonces respond: Quin eres, Seor? Y me dijo: Yo soy Jesus el 
Nazareno,  quien t persigues.

 9 Y los que estaban conmigo, vieron  la verdad la luz, y se espantaron: mas 
no oyeron la voz del que hablaba conmigo.

 10 Y dije: Qu har, Seor? Y el Seor me dijo: Levntate, y v  Damasco, 
y all te ser dicho todo lo que te conviene hacer.

 11 Y como yo no veia por causa de la claridad de la luz, llevado de la mano 
por los que estaban conmigo, vine  Damasco.

 12 Entonces un Ananas, varon pio conforme  la ley, que tenia [tal] 
testimonio de todos los Judos que all moraban,

 13 viniendo  m, y presentndose, me dijo: Saulo hermano, recibe la vista. 
Y yo en aquella hora le mir.

 14 Y l dijo: El Dios de nuestros padres te ha predestinado, para que 
conocieses su voluntad, y vieses  aquel Justo, y oyeses la voz de su boca:

 15 porque has de ser testigo suyo  todos los hombres de lo que has visto y 
oido:

 16 ahora pues, por qu te detienes? levntate, y bautzate, y lava tus 
pecados, invocando su nombre.

 17 Y me aconteci, vuelto  Jerusalem, que orando en el templo, fu 
arrebatado fuera de m,

 18 y le v que me decia: Dte priesa, y sal prestamente fuera de Jerusalem: 
porque no recibirn tu testimonio de m.

 19 Y yo dije: Seor, ellos saben que yo encerraba en crcel, y heria por las 
sinagogas  los que creian en t:

 20 y cuando se derramaba la sangre de Estvan tu testigo, yo tambien estaba 
presente, y consentia  su muerte, y guardaba las ropas de los que le 
mataban.

 21 Y me dijo: V, porque yo te tengo que enviar lejos  los Gentiles.

 22 Y le oyeron hasta esta palabra: entonces alzaron la voz, diciendo: Quita 
de la tierra  un tal hombre: porque no conviene que viva.

 23 Y dando ellos voces, y arrojando sus ropas, y echando polvo al aire,

 24 mand el tribuno que le llevasen al real: y mand que fuese examinado con 
azotes, para saber por qu causa clamaban as contra l.

 25 Y como le ataron con correas, Pablo dijo al centurion que estaba 
presente: Os es lcito azotar  un hombre Romano, sin ser condenado?

 26 Y como el centurion oy [esto,] fu al tribuno, y le di aviso, diciendo: 
Qu has de hacer? porque este hombre es Romano.

 27 Y viniendo el tribuno le dijo: Dime, eres t Romano? Y l dijo: S.

 28 Y respondi el tribuno: Yo con mucha suma alcanc esta ciudad. Entonces 
Pablo dijo: Y yo aun soy nacido.

 29 As que, luego se apartaron de l los que le habian de atormentar: y aun 
el tribuno tambien tuvo temor, entendido que era Romano, por haberle atado.

 30 Y el dia siguiente queriendo saber de cierto la causa por qu era acusado 
de los Judos, le solt de las prisiones, y mand venir  los prncipes de 
los sacerdotes, y  todo su concilio: y sacando  Pablo, le present delante 
de ellos.



CAPITULO 23

 1 ENTONCES Pablo, poniendo los ojos en el concilio, dice: Varones hermanos, 
yo con toda buena conciencia he conversado delante de Dios hasta el dia de 
hoy.

 2 El prncipe de los sacerdotes, Ananas, entonces mand  los que estaban 
delante de l que le hiriesen en la boca.

 3 Entonces Pablo le dijo: Te herir Dios, pared blanqueada; y t ests 
sentado juzgndome conforme  la ley, y contra la ley me mandas herir?

 4 Y los que estaban presentes dijeron: Al sumo sacerdote de Dios maldices?

 5 Y Pablo dijo: No sabia, hermanos, que era l prncipe de los sacerdotes: 
que escrito est: Al prncipe de tu pueblo no maldecirs.

 6 Entonces Pablo, sabiendo que la una parte era de Saducos, y la otra de 
Farisos, clam en el concilio: Varones hermanos, yo Fariso soy, hijo de 
Fariso: de la esperanza y de la resurreccion de los muertos soy yo juzgado.

 7 Y como hubo dicho esto, fu hecha disension entre los Farisos y los 
Saducos: y la multitud fu dividida.

 8 (Porque los Saducos dicen que no hay resurreccion, ni ngel, ni espritu: 
mas los Farisos confiesan ambas cosas.)

 9 Y se levant un gran clamor: y levantndose los escribas de la parte de 
los Farisos, contendian, diciendo: Ningun mal hallamos en este hombre: que 
si espritu le ha hablado,  ngel, no repugnemos  Dios.

 10 Y habiendo grande disension, el tribuno teniendo temor que Pablo no fuese 
despedazado de ellos, mand venir una compaa de soldados y arrebatarle de 
en medio de ellos, y llevarle al real.

 11 Y la noche siguiente, presentndosele el Seor, le dijo: Confia, Pablo: 
que como has testificado de m en Jerusalem, as te conviene testificar 
tambien en Roma.

 12 Y venido el dia, algunos de los Judos se juntaron, y prometieron debajo 
de maldicion, diciendo, que ni comerian ni beberian hasta que hubiesen muerto 
 Pablo.

 13 Y eran mas de cuarenta los que habian hecho esta conjuracion:

 14 los cuales se fueron  los prncipes de los sacerdotes, y  los ancianos, 
y dijeron: Nosotros hemos hecho voto debajo de maldicion, que no hemos de 
gustar nada hasta que hayamos muerto  Pablo:

 15 ahora pues vosotros con el concilio haced saber al tribuno, que le saque 
maana  vosotros, como que quereis entender de l alguna cosa mas cierta; y 
nosotros, antes que l llegue, estamos aparejados para matarle.

 16 Entonces un hijo de la hermana de Pablo, oyendo las asechanzas, vino, y 
entr en el real, y di aviso  Pablo.

 17 Y Pablo llamando  uno de los centuriones, dice: Lleva  este mancebo al 
tribuno, porque tiene cierto aviso que darle.

 18 El entonces tomndole, le llev al tribuno, y dijo: El preso Pablo 
llamndome, me rog que trajese  t este mancebo, que tiene algo que 
hablarte.

 19 Y el tribuno tomndole de la mano, y apartndose aparte con l, le 
pregunt: Qu es lo que tienes de que darme aviso?

 20 Y l dijo: los Judos han concertado rogarte que maana saques  Pablo al 
concilio, como que han de inquirir de l alguna cosa mas cierta:

 21 mas t no los creas: porque mas de cuarenta varones de ellos le asechan, 
los cuales han hecho voto, debajo de maldicion, de no comer ni beber hasta 
que le hayan muerto: y ahora estn apercibidos esperando tu promesa.

 22 Entonces el tribuno despidi al mancebo, mandndole que  nadie dijese 
que le habia dado aviso de esto.

 23 Y llamados dos centuriones, les mand que apercibiesen doscientos 
soldados, que fuesen hasta Cesara, y setenta de  caballo con doscientos 
lanceros, que le acompaasen desde las tres horas de la noche;

 24 y que aparejasen cabalgaduras para en que poniendo  Pablo, le llevasen 
en salvo  Felix el presidente:

 25 escribiendo una carta que en suma contenia esto:

 26 Claudio Lisias  Felix gobernador excelente, salud.

 27 A este varon, tomado de los Judos, y que le comenzaban  matar, libr 
yo, sobreviniendo con una compaa de soldados, entendiendo que era Romano:

 28 y queriendo saber la causa por qu le acusaban, le llev al concilio de 
ellos:

 29 y hall que le acusaban de [algunas] cuestiones de la ley de ellos, y que 
ningun crmen tenia digno de muerte,  de prision:

 30 mas sindome dado aviso de asechanzas que le habian aparejado los Judos, 
en la misma hora le envi  t: y he denunciado tambien  los acusadores que 
traten delante de t lo que tienen contra l. Bien tengas.

 31 Y los soldados tomando  Pablo, como les era mandado, le trajeron de 
noche  Antipatria.

 32 Y el dia siguiente, dejando  los de  caballo que fuesen con l, se 
volvieron al real.

 33 Y como llegaron  Cesara, y dieron la carta al presidente, presentaron 
tambien  Pablo delante de l.

 34 Y el presidente, leida la carta, pregunt de qu provincia era: y 
entendiendo que de Cilicia:

 35 Te oir, dice, cuando vinieren tambien tus acusadores. Y mand que le 
encarcelasen en la audiencia de Herodes.



CAPITULO 24

 1 Y CINCO dias despues descendi el prncipe de los sacerdotes Ananas, con 
los ancianos, y Trtulo un orador: y comparecieron delante del presidente 
contra Pablo.

 2 Y citndole, Trtulo comenz de acusar, diciendo:

 3 Como [sea as que] por causa tuya vivamos en grande paz, y muchas cosas 
sean bien gobernadas en el pueblo por tu prudencia, siempre y en todo lugar 
lo recibimos con todo hacimiento de gracias, oh excelente Felix.

 4 Empero por no impedirte mas largamente, rugote que nos oigas brevemente 
conforme  tu equidad.

 5 Porque hemos hallado que este hombre es pestilencial, y levantador de 
sediciones  todos los Judos por todo el mundo: y prncipe de la sediciosa 
secta de los Nazarenos.

 6 El cual tambien tent  violar al templo: y prendindole le quisimos 
juzgar conforme  nuestra ley.

 7 Mas entreviniendo el tribuno Lisias, con grande violencia le quit de 
nuestras manos;

 8 mandando  sus acusadores que viniesen  t: del cual t mismo juzgando, 
podrs entender todas estas cosas de que le acusamos.

 9 Y aadieron los Judos, diciendo estas cosas ser as.

 10 Entonces Pablo, hacindole seal el presidente que hablase, respondi: 
Porque s que muchos aos ha que eres gobernador de esta nacion, con buen 
nimo satisfar por m:

 11 que t puedes entender que no ha mas de doce dias que sub  adorar  
Jerusalem:

 12 y ni me hallaron en el templo disputando con ninguno, ni haciendo

concurso de multitud, ni en sinagogas, ni en la ciudad:

 13 ni te pueden probar las cosas de que ahora me acusan:

 14 esto empero te confieso, que conforme  aquel camino que llaman secta, 
as sirvo al Dios de mi patria, creyendo todas las cosas que en la ley, y en 
los profetas estn escritas:

 15 teniendo esperanza en Dios que ha de haber resurreccion de los muertos, 
as de justos  injustos, que ellos esperan:

 16 y por esto yo procuro tener conciencia sin escrpulo siempre acerca de 
Dios, y acerca de los hombres:

 17 mas pasados muchos aos, vine  hacer limosnas y ofrendas  mi nacion,

 18 cuando me hallaron santificado en el templo, (no con multitud, ni con 
alboroto,) unos Judos de Asia:

 19 los cuales convenia que fueran presentes delante de t, y acusar, si 
contra m tenian algo:

 20  estos mismos digan, si hallaron en m alguna cosa mal hecha cuando yo 
estuve en el concilio;

 21 sino de esta sola voz que clam estando entre ellos: Que de la 
resurreccion de los muertos soy hoy juzgado de vosotros.

 22 Entonces oidas estas cosas, Felix les paso dilacion, diciendo: Despues 
que sea mas informado de esta secta, cuando descendiere el tribuno Lisias, 
acabar de conocer de vuestro negocio.

 23 Y mand al centurion, que Pablo fuese guardado suelto [de las prisiones,] 
y que no defendiese  ninguno de sus familiares de servirle,  venir  l.

 24 Y algunos dias despues, viniendo Felix con Drusilla su mujer, la cual era 
Juda, llam  Pablo, y oy de l la f que es en Cristo.

 25 Y disputando l de la justicia, y de la continencia, y del juicio 
venidero, espantado Felix, respondi: Ahora vte: mas en teniendo oportunidad 
te llamar:

 26 esperando tambien con esto, que de parte de Pablo le serian dados 
dineros, porque le soltase: por lo cual hacindole venir muchas veces, 
hablaba con l.

 27 Mas cumplidos los dos aos, Felix recibi por sucesor  Porcio Festo; y 
queriendo Felix ganar la gracia de los Judos, dej preso  Pablo.



CAPITULO 25

 1 FESTO pues, entrado en la provincia, tres dias despues subi de Cesara  
Jerusalem.

 2 Y vinieron  l el prncipe de los sacerdotes, y los principales de los 
Judos contra Pablo, y le rogaron,

 3 pidiendo gracia contra l, que le hiciese traer  Jerusalem, ponindole 
asechanzas para matarle en el camino.

 4 Mas Festo respondi que Pablo era guardado en Cesara, y que l se 
partiria presto.

 5 los que de vosotros pueden, dice, desciendan juntamente, y si hay algun 
crmen en este varon, acsenle.

 6 Y detenindose entre ellos no mas de diez dias, venido  Cesara, el 
siguiente dia se asent en el tribunal, y mand que Pablo fuese traido.

 7 El cual venido, le rodearon los Judos que habian venido de Jerusalem, 
poniendo contra Pablo muchas y graves acusaciones, las cuales no podian 
probar,

 8 dando Pablo razon: Que ni contra la ley de los Judos, ni contra el 
templo, ni contra Csar he pecado en algo.

 9 Mas Festo, queriendo congraciarse con los Judos, respondiendo  Pablo, 
dijo: Quieres subir  Jerusalem, y all ser juzgado de estas cosas delante 
de m?

 10 Y Pablo dijo: Al tribunal de Csar estoy, donde conviene que sea juzgado: 
 los Judos no he hecho injuria ninguna, como t sabes muy bien:

 11 porque si alguna injuria,  cosa alguna digna de muerte he hecho, no 
rehuso de morir: mas si nada hay de las cosas de que estos me acusan, nadie 
puede darme  ellos:  Csar apelo.

 12 Entonces Festo, habiendo hablado con el consejo, respondi: A Csar has 
apelado?  Csar irs.

 13 Y PASADOS algunos dias, el rey Agripa y Bernice vinieron  Cesara  
saludar  Festo.

 14 Y como estuvieron all muchos dias, Festo declar al rey de Pablo, 
diciendo: Un varon ha sido dejado preso por Felix,

 15 por el cual, como vine  Jerusalem, vinieron  m los prncipes de los 
sacerdotes y los ancianos de los Judos pidiendo condenacion contra l.

 16 A los cuales respond, no ser costumbre de los Romanos dar alguno  
condenacion, antes que el que es acusado tenga presentes sus acusadores, y 
haya lugar de defenderse de la acusacion.

 17 As que habiendo venido juntos aca, sin ninguna dilacion el dia siguiente 
sentado en el tribunal, mand traer al hombre.

 18 Y estando presentes sus acusadores, ningun crmen le opusieron de los que 
yo sospechaba.

 19 Solamente tenian ciertas cuestiones acerca de su supersticion contra l, 
y de un cierto Jesus difunto, el cual Pablo afirmaba vivir.

 20 Y yo dudando en cuestion semejante, dije, si queria ir  Jerusalem, y 
all ser juzgado de estas cosas.

 21 Mas apelando Pablo  ser guardado al conocimiento de Augusto, mand que 
le guardasen, hasta que le envie  Csar.

 22 Entonces Agripa dijo  Festo: Yo tambien querria oir  [ese] hombre. Y l 
dice: Maana le oirs.

 23 Y otro dia viniendo Agripa y Bernice con mucho aparato, y entrado en el 
auditorio con los tribunos, y los varones mas principales de la ciudad, 
mandndolo Festo, fu traido Pablo.

 24 Entonces Festo dice: Rey Agripa, y todos los varones que estais aqu 
juntos con nosotros, veis  este, por el cual toda la multitud de los Judos 
me ha demandado en Jerusalem y aqu, dando voces que no conviene que viva 
mas.

 25 Mas yo hallando que ninguna cosa digna de muerte ha hecho, y l mismo 
apelando  Augusto, he determinado de enviarle.

 26 Del cual no tengo cosa cierta que escriba al seor, por lo cual le he 
sacado  vosotros, y mayormente  t, oh rey Agripa, para que hecha 
informacion, tenga que escribir.

 27 Porque fuera de razon me parece enviar un preso, y no informar de las 
causas.



CAPITULO 26

 1 ENTONCES Agripa dijo  Pablo: Se te permite hablar por t. Pablo entonces 
extendiendo la mano, comenz  dar razon de s, [diciendo:]

 2 Acerca de todas las cosas de que soy acusado de los Judos, oh rey Agripa, 
me tengo por dichoso, de que delante de t me haya hoy de defender.

 3 Mayormente sabiendo t todas las costumbres y cuestiones que hay entre los 
Judos: por lo cual te ruego que me oigas con paciencia.

 4 Mi vida pues, desde la mocedad, la cual desde el principio fu en mi 
nacion en Jerusalem, todos los Judos la saben:

 5 los cuales tienen ya conocido, que yo desde el principio, si quieren 
testificarlo, conforme  la mas perfecta secta de nuestra religion he vivido 
Fariso.

 6 Y ahora por la esperanza de la promesa que hizo Dios  nuestros padres soy 
llamado en juicio.

 7 A la cual nuestras doce tribus, sirviendo perptuamente de dia y de noche, 
esperan que han de venir: de la cual esperanza, oh rey Agripa, soy acusado 
por los Judos.

 8 Cmo se juzga cosa increible entre vosotros que Dios resucite los 
muertos?

 9 Yo ciertamente habia pensado de hacer contra el nombre de Jesus el 
Nazareno muchas cosas contrarias.

 10 Lo cual tambien hice en Jerusalem, y yo encerr en crceles  muchos de 
los santos, recibida potestad de los prncipes de los sacerdotes; y cuando 
eran matados, yo d mi voto.

 11 Y muchas veces por las sinagogas castigndolos, les forc  blasfemar: y 
enfurecido sobre manera contra ellos, los persegu hasta en las ciudades 
extraas.

 12 Donde aun yendo  Damasco con potestad y comision de los prncipes de los 
sacerdotes,

 13 en mitad del dia, oh rey, vi en el camino una luz que sobrepujaba el 
resplandor del sol, la cual me rode, y  los que iban conmigo.

 14 Y habiendo caido todos nosotros en tierra, o una voz que me hablaba, y 
decia en lengua Hebrica: Saulo, Saulo, por qu me persigues? dura cosa te 
es dar coces contra los aguijones.

 15 Yo entonces dije: Quin eres, Seor? Y l dijo: Yo soy Jesus,  quien t 
persigues:

 16 mas levntate, y pnte sobre tus pis: porque por eso te he aparecido, 
para ponerte por ministro y testigo de las cosas que has visto, y de las que 
te mostrar;

 17 librndote de este pueblo, y de los Gentiles,  los cuales ahora te 
envio,

 18 para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas  la 
luz, y de la potestad de Satans  Dios, para que reciban por la fe que es en 
m, remision de pecados, y suerte entre los santificados.

 19 Por lo cual, oh rey Agripa, no fu rebelde  la vision celestial:

 20 antes, primeramente  los que estn en Damasco, y Jerusalem, y por toda 
la tierra de Juda, y  los Gentiles, anunciaba que se enmendasen y se 
convirtiesen  Dios, haciendo obras dignas de conversion.

 21 Por causa de esto los Judos tomndome en el templo, tentaron de matarme.

 22 Mas ayudado de la ayuda de Dios persevero hasta el dia de hoy, dando 
testimonio  chicos y  grandes, no diciendo nada fuera de las cosas que los 
profetas y Moiss dijeron que habian de venir:

 23 que el Cristo habia de padecer, que [habia de ser] el primero de la 
resurreccion de los muertos, que habia de anunciar luz  este pueblo, y  los 
Gentiles.

 24 Y diciendo l estas cosas en su defensa, Festo  gran voz dijo: Ests 
loco, Pablo: las muchas letras te tornan loco.

 25 Y Pablo: No estoy loco, (dice,) excelente Festo, sino que hablo palabra 
de verdad, y de templanza:

 26 porque el rey sabe estas cosas, delante del cual tambien hablo 
constantemente: porque no pienso que ignora nada de esto, que esto no ha sido 
hecho por rincones:

 27 crees, rey Agripa,  los profetas? yo s que crees.

 28 Entonces Agripa dijo  Pablo: Por poco me persuadirs que me haga 
Cristiano.

 29 Y Pablo dijo: Deseo delante de Dios, que por poco y por mucho, no 
solamente t, mas tambien todos los que hay me oyen, fuseis hechos tales 
cual yo soy, excepto estas prisiones.

 30 Y como hubo dicho estas cosas se levant el rey, y el presidente, y 
Bernice, y los que se habian asentado con ellos.

 31 Y como se apartaron aparte, hablaban los unos  los otros, diciendo: Que 
ninguna cosa digna ni de muerte, ni de prision, hace este hombre.

 32 Y Agripa dijo  Festo: Podia este hombre ser suelto, si no hubiera 
apelado  Csar.



CAPITULO 27

 1 MAS como fu determinado que habiamos de navegar para Italia, entregaron  
Pablo, y  algunos otros presos  un centurion llamado Julio, de la compaa 
Augusta.

 2 As que embarcndonos en un navo Adrumetino, nos partimos, estando con 
nosotros Aristarco Macedonio de Tesalnica, para navegar junto  los lugares 
de Apia.

 3 Y otro dia llegamos  Sidn, y Julio tratando  Pablo humanamente, le 
permiti, que fuese  los amigos para ser de ellos bien tratado.

 4 Y alzando [velas] de all, navegamos bajo de Cipro: porque los vientos 
eran contrarios.

 5 Y habiendo pasado la mar que est junto  Cilicia y Panfilia, venimos  
Mira, que es [ciudad] de Licia.

 6 Y hallando all el centurion un navo Alejandrino, que navegaba  Italia, 
nos puso en l.

 7 Y navegando muchos dias despacio, y habiendo apenas llegado delante de 
Gnido, no dejndonos el viento, navegamos bajo de Creta junto  Salmn.

 8 Y costendola apenas, venimos  un lugar que llaman Buenos Puertos, cerca 
del cual estaba la ciudad de Lasa.

 9 Y pasado mucho tiempo, y siendo ya peligrosa la navegacion, porque ya era 
pasado el ayuno, Pablo amonestaba,

 10 diciendo: Varones, [yo] veo que con incomodidad y mucho dao, no solo de 
la cargazon y del navo, mas aun de nuestras personas, habr de ser la 
navegacion.

 11 Mas el centurion creia mas al maestro y al piloto, que  lo que Pablo 
decia.

 12 Y no habiendo puerto cmodo para invernar, muchos acordaron de pasar aun 
de all, [por ver] si pudiesen tomar  Phenice,  invernar all, que es un 
puerto de Creta al brego y al poniente.

 13 Y ventando el austro, parecindoles que ya tenian lo que deseaban, 
alzando [velas] tenian de cerca la costa de Creta.

 14 Mas no mucho despues di en ella un viento repentino que se llama 
Euroaquilo.

 15 Y siendo arrebatado de l el navo, que no podia resistir contra el 
viento, dejado [el navo  los vientos] eramos llevados.

 16 Y llevados de la corriente hcia una pequea isla que se llama Clauda, 
apenas pudimos ganar el esquife,

 17 el cual tomado, usaban de remedios ciiendo el navo: y teniendo temor 
que no diesen en la sirte, bajadas las velas, eran as llevados.

 18 Y habiendo sido atormentados de una vehemente tempestad, el siguiente dia 
echaron  la mar.

 19 Y al tercer dia nosotros con nuestras manos echamos las obras muertas del 
navo.

 20 Y no pareciendo sol ni estrellas por muchos dias, y viniendo una 
tempestad no pequea, ya era perdida toda la esperanza de nuestra salud.

 21 Y habiendo ya mucho que no comiamos, entonces Pablo puesto en pi en 
medio de ellos, dijo: Fuera de cierto conveniente, oh varones! oirme  m, y 
no partir de Creta, y evitar este inconveniente y el dao:

 22 mas ahora os amonesto que tengais buen nimo: porque ninguna prdida 
habr de persona de vosotros, sino solamente del navo:

 23 porque esta noche ha estado conmigo el ngel de Dios, del cual yo soy, y 
al cual sirvo,

 24 diciendo: Pablo, no tengas temor: es menester que seas presentado delante 
de Csar; y h aqu, Dios te ha dado  todos los que navegan contigo.

 25 Por tanto, oh varones! tened buen nimo: porque yo confio en Dios que 
ser as como me ha sido dicho:

 26 mas es menester que demos en una isla.

 27 Empero venida la catorcena noche, y siendo llevados en el Adria, los 
marineros  la media noche sospecharon que estaban cerca de alguna tierra.

 28 Y echando la sonda, hallaron veinte pasos; y pasando un poquito mas 
adelante, volviendo  echar la sonda, hallaron quince pasos.

 29 Y teniendo temor de dar en lugares speros, echando cuatro anclas de la 
popa, deseaban que se hiciese de dia.

 30 Entonces procurando los marineros de huirse del navo, echando el esquife 
 la mar, con parecer como que querian largar las anclas de proa,

 31 Pablo dijo al centurion, y  los soldados: Si estos no quedan en el 
navo, vosotros no podeis salvaros.

 32 Entonces los soldados cortaron los cabos del esquife, y dejronle perder.

 33 Y como se comenz  hacer de dia, Pablo exhortaba  todos que comiesen, 
diciendo: Este es el catorceno dia que esperais y permaneceis ayunos, no 
comiendo nada:

 34 por tanto os ruego que comais por vuestra salud: que ni aun un cabello de 
la cabeza de ninguno de vosotros perecer.

 35 Y habiendo dicho esto, tomando el pan, di gracias  Dios en presencia de 
todos: y partiendo, comenz  comer.

 36 Entonces todos teniendo ya mejor nimo, comieron ellos tambien.

 37 Y ramos todas las personas en el navo doscientas y setenta y seis.

 38 Y hartados de comida, aliviaban el navo, echando el grano  la mar.

 39 Y como se hizo de dia, no conocian la tierra: mas veian un golfo, que 
tenia orilla, al cual acordaban de echar, si pudiesen, el navo.

 40 Alzando las anclas, se dejaron  la mar, largando tambien las ataduras de 
los gobernalles; y alzada la vela mayor al soplo del viento, banse  la 
orilla.

 41 Mas dando en un lugar de dos aguas, el navo di al travs; y la proa 
hincada estaba sin moverse, y la popa se abria con la fuerza de la mar.

 42 Entonces el acuerdo de los soldados era que matasen los presos: porque 
ninguno huyese escapndose nadando.

 43 Mas el centurion, queriendo salvar  Pablo, estorb este acuerdo; y mand 
que los que pudiesen nadar, se echasen los primeros, y saliesen  tierra:

 44 y los dems, parte en tablas, parte en cosas del navo: y as aconteci 
que todos se salvaron  tierra.



CAPITULO 28

 1 Y COMO escapamos, entonces conocimos la isla, que se llamaba Melita.

 2 Mas los brbaros nos hacian no poca humanidad: porque encendido un [gran] 
fuego, nos recibieron  todos,  causa de la lluvia que venia, y del frio.

 3 Entonces habiendo Pablo allegado algunos sarmientos, y pustolos en el 
fuego, una vbora huyendo del calor, le acometi  la mano.

 4 Y como los brbaros vieron la vbora colgando de su mano, decian los unos 
 los otros: Ciertamente este hombre es homicida: que escapado de la mar, el 
castigo no le deja vivir.

 5 Mas l, sacudiendo la vbora en el fuego, ningun mal padeci.

 6 Empero ellos estaban esperando cuando se habia de hinchar,  de caer 
muerto de repente: mas habiendo esperado mucho, y viendo que ningun mal le 
venia, mudados, decian que era Dios.

 7 En aquellos lugares habia heredades de un principal de la isla, llamado 
Publio, el cual nos recibi, y nos hosped tres dias humanamente.

 8 Y aconteci, que el padre de Publio estaba en coma enfermo de fiebre y de 
cmaras: al cual Pablo entr, y despues de haber orado, le puso las manos 
encima, y le san.

 9 Y esto hecho, tambien los otros que en la isla tenian enfermedades, 
llegaban, y eran sanados:

 10 los cuales tambien nos honraron de muchas honras; y habiendo de navegar, 
nos cargaron de las cosas necesarias.

 11 As que, pasados tres meses, navegamos en un navo Alejandrino, que habia 
invernado en la isla, la cual tenia por divisa  Castor y Plux.

 12 Y venidos  Siracusa, estuvimos all tres dias.

 13 De donde costeando al rededor, venimos  Regio: y otro dia despues 
ventando el austro, venimos al segundo dia  Puteolos.

 14 Donde hallados los hermanos, nos rogaron que quedasemos con ellos siete 
dias: y as venimos  Roma:

 15 de donde oyendo de nosotros los hermanos, nos salieron  recibir hasta la 
plaza de Apio, y las Tres Tiendas:  los cuales como Pablo vi, dando gracias 
 Dios, tom esfuerzo.

 16 Y como llegamos  Roma, el centurion entreg los presos al general de los 
ejrcitos: mas  Pablo fu permitido de estar por s, con un soldado que le 
guardase.

 17 Y ACONTECI, que tres dias despues, Pablo convoc los principales de los 
Judos: los cuales como fueron juntos, les dijo: Yo, varones hermanos, no 
habiendo hecho nada contra el pueblo, ni los ritos de la patria, he sido 
entregado preso desde Jerusalem en manos de los Romanos:

 18 los cuales habindome examinado, me querian soltar, por no haber en m 
ninguna causa de muerte:

 19 mas contradiciendo los Judos, fu forzado  apelar  Csar: no como que 
tenga de que acusar  mi nacion:

 20 as que por esta causa os he llamado para veros y hablaros: porque por la 
esperanza de Isral estoy rodeado de esta cadena.

 21 Entonces ellos le dijeron: Nosotros ni hemos recibido cartas de t de 
Juda, ni viniendo alguno de los hermanos nos ha denunciado ni hablado algun 
mal de t:

 22 mas querriamos oir de t lo que sientes: porque de esta secta notorio nos 
es que en todos lugares es contradicha.

 23 Y habindole sealado un dia, vinieron  l muchos  la posada,  los 
cuales declaraba testificando el reino de Dios, procurando persuadirles lo 
que es de Jesus por la ley de Moiss, y por los profetas, desde la maana 
hasta la tarde.

 24 Y algunos acordaban  lo que se decia, mas algunos no creian.

 25 Y como fueron entre s discordes, se fueron, diciendo Pablo esta palabra: 
Qu bien ha hablado el Espritu Santo por el profeta Isaas  nuestros 
padres!

 26 diciendo: V  este pueblo y dles: De oido oireis, y no entendereis: y 
viendo vereis, y no mirareis:

 27 porque el corazon de este pueblo fu engrosado, y de los oidos oyeron 
pesadamente, y de sus ojos guiaron: porque no vean de los ojos, y oigan de 
los oidos, y entiendan de corazon, y se conviertan, y [yo] los sane.

 28 Saos pues notorio, que  los Gentiles es enviada esta salud de Dios, y 
ellos oirn.

 29 Y habiendo dicho esto, los Judos se salieron teniendo entre s gran 
contienda.

 30 Pablo empero qued dos aos enteros en su alquiler: y recibia  todos los 
que entraban  l,

 31 predicando el reino de Dios, y enseando lo que es del Seor Jesu Cristo, 
con toda libertad, sin impedimento.





EPSTOLA DEL APOSTOL SAN PABLO

 LOS

ROMANOS.



CAPITULO 1

 1 PABLO, siervo de Jesu Cristo, llamado apstol, apartado al Evangelio de 
Dios,

 2 el cual habia antes prometido, por sus profetas en las Santas Escrituras,

 3 de su Hijo, (el cual fu hecho de la simiente de David segun la carne,

 4 el cual fu declarado Hijo de Dios con potencia segun el Espritu de 
santificacion, por la resurreccion de los muertos,) de Jesu Cristo Seor 
nuestro:

 5 por el cual recibimos la gracia y el apostolado, para [hacer] que se 
obedezca  la f en todas las gentes, en su nombre:

 6 entre las cuales sois tambien vosotros llamados de Jesu Cristo:

 7  todos los que estais en Roma, amados de Dios, llamados santos: Gracia y 
paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu Cristo.

 8 Primeramente, cierto doy gracias  mi Dios por Jesu Cristo acerca de todos 
vosotros, de que vuestra f es predicada en todo el mundo.

 9 Porque testigo me es Dios, al cual sirvo en mi espritu en el Evangelio de 
su Hijo, que sin cesar me acuerdo de vosotros,

 10 siempre en mis oraciones rogando, si al fin algun tiempo haya de haber 
por la voluntad de Dios prspero viaje para venir  vosotros.

 11 Porque os deseo ver, para repartir con vosotros algun don espiritual, 
para confirmaros;

 12 es  saber, para ser juntamente consolado con vosotros por la comun f, 
vuestra y juntamente mia.

 13 Mas no quiero, hermanos, que ignoreis, que muchas veces me he propuesto 
de venir  vosotros, (empero hasta ahora he sido estorbado,) para tener 
tambien entre vosotros algun fruto, como entre los otros Gentiles.

 14 A Griegos y  brbaros,  sbios y  no sbios soy deudor.

 15 As que, cuanto  m, presto est el anunciar el Evangelio tambien  los 
que estais en Roma.

 16 Porque no me avergenzo del Evangelio: porque es potencia de Dios para 
[dar] salud  todo aquel que cree: al Judo primeramente, y tambien al 
Griego.

 17 Porque la justicia de Dios se descubre en l de f en f, como esta 
escrito: Mas el justo vivir por la f.

 13 PORQUE manifiesta es la ira de Dios del cielo contra toda impiedad  
injusticia de los hombres, que detienen la verdad con injusticia:

 19 porque lo que de Dios se conoce,  ellos es manifiesto: porque Dios se lo 
manifest.

 20 Porque las cosas invisibles de l, entendidas por la creacion del mundo, 
[es  saber,] por las cosas que son hechas, se ven: [como son] su eterna 
potencia y divinidad, para que queden sin excusa.

 21 Porque habiendo conocido  Dios, no le glorificaron como  Dios, ni [le] 
dieron gracias: antes se desvanecieron en sus discursos, y el tonto corazon 
de ellos fu entenebrecido:

 22 que dicindose ser sabios, fueron vueltos locos;

 23 y trocaron la gloria del Dios incorruptible en semejanza de imgen de 
hombre corruptible, y de aves, y de animales de cuatro pis, y de serpientes.

 24 Por lo cual tambien Dios los entreg  las concupiscencias de sus 
corazones para inmundicia, para que contaminasen sus cuerpos entre s:

 25 que mudaron la verdad de Dios en mentira, honrando y sirviendo  las 
criaturas antes que al Criador, el cual es bendito por siglos. Amen.

 26 Por lo cual Dios los entreg  afectos vergonzosos: porque aun sus 
mujeres mudaron el natural uso, en el uso que es contra naturaleza.

 27 Y por el semejante, los hombres, dejado el uso natural de la mujer, se 
encendieron en sus concupiscencias los unos con los otros, cometiendo 
torpezas hombres con hombres, y recibiendo en s mismos la recompensa que 
convino de su error.

 28 Y como  ellos no les pareci tener  Dios en la noticia, Dios [tambien] 
los entreg  perverso entendimiento, para que hagan lo que no conviene;

 29 atestados de toda iniquidad, de fornicacion, de malicia, de avaricia, de 
maldad: llenos de envidia, de homicidios, de contiendas, de engaos, de 
malignidades:

 30 murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, 
altivos, inventores de males, desobedientes  [sus] padres,

 31 necios, desleales, sin afecto [humano], sin lealtad, sin misericordia:

 32 que habiendo entendido la justicia de Dios, no entendieron que los que 
hacen tales cosas son dignos de muerte: no solo los que las hacen, mas aun 
los que consienten  los que las hacen.



CAPITULO 2

 1 POR lo cual eres inexcusable oh hombre! cualquiera que juzgas: porque en 
lo mismo que juzgas al otro, te condenas  t mismo: porque lo mismo haces t 
que juzgas [ los otros.]

 2 Porque sabemos que el juicio de Dios es segun verdad contra los que hacen 
tales cosas.

 3 Piensas esto, oh hombre! que juzgas  los que hacen tales cosas, que t 
escapars el juicio de Dios?

 4 O menosprecias las riquezas de su benignidad, y paciencia, y 
longanimidad: ignorando que su benignidad te guia  penitencia?

 5 Mas por tu dureza, y por tu corazon impenitente, atesoras para t mismo 
ira para el dia de la ira, y de la manifestacion del justo juicio de Dios;

 6 el cual pagar  cada uno conforme  sus obras:

 7  los que perseveraron en bien hacer, gloria, y honra,  incorrupcion, [es 
 saber,]  los que buscan la vida eterna:

 8 mas  los que son contenciosos, y que no obedecen  la verdad, antes 
obedecen  la injusticia, enojo  ira.

 9 Tribulacion y angustia [ser] sobre toda persona humana que obra lo malo, 
el Judo primeramente, y el Griego:

 10 mas gloria, y honra, y paz  cualquiera que obra el bien, al Judo 
primeramente, y al Griego:

 11 porque no hay acepcion de personas acerca de Dios.

 12 Porque todos los que sin ley pecaron, sin ley tambien perecern; y todos 
los que en la ley pecaron, por la ley sern juzgados.

 13 Porque no los oidores de la ley son justos acerca de Dios, mas los 
hacedores de la ley sern justificados.

 14 Porque los Gentiles que no tienen la ley, haciendo naturalmente lo que es 
de la ley, los tales aunque no tengan la ley, ellos mismos se son ley:

 15 mostrando la obra de la ley escrita en sus corazones, dando testimonio 
juntamente sus conciencias; y acusndose, y tambien excusndose sus 
pensamientos, unos con otros,

 16 en el dia que juzgar el Seor lo encubierto de los hombres conforme  mi 
Evangelio, por Jesu Cristo.

 17 H aqu, t te llamas por sobrenombre Judo, y ests reposado en la ley, 
y te gloras en Dios,

 18 y sabes su voluntad, y apruebas lo mejor, instruido por la ley;

 19 y confias que eres guia de los ciegos, luz de los que [estn] en 
tinieblas,

 20 enseador de los que no saben, maestro de nios, que tienes la forma de 
la ciencia y de la verdad en la ley.

 21 T que, pues, enseas  otro, no te enseas  t mismo? T que predicas 
que no se ha de hurtar, hurtas?

 22 T que dices que no se ha de adulterar, adultras? T que abominas los 
dolos, haces sacrilegio?

 23 T que te jactas de la ley, con rebelion de la ley deshonras  Dios?

 24 Porque el nombre de Dios es blasfemado por causa de vosotros entre los 
Gentiles, como esta escrito.

 25 La circuncision  la verdad aprovecha, si guardares la ley: mas si eres 
rebelde  la ley, tu circuncision es hecha incircuncision.

 26 De manera que si el incircunciso guardare las justicias de la ley, no 
ser tenida su incircuncision por circuncision?

 27 Y lo que de su natural es incircunciso, guardando perfectamente la ley, 
te juzgar  t, que con la letra y con la circuncision eres rebelde  la 
ley.

 28 Porque no el que es Judo en manifiesto, ni la circuncision que es en 
manifiesto en la carne:

 29 mas el que en lo secreto [es] Judo: y la circuncision del corazon, en 
espritu, no en letra: la alabanza del cual no [es] por los hombres, mas por 
Dios.



CAPITULO 3

 1 QU, pues, tiene mas el Judo?  qu aprovecha la circuncision?

 2 Mucho en todas maneras. Lo primero ciertamente, que la palabra de Dios les 
ha sido confiada.

 3 Porque qu [hay,] si algunos de ellos han sido incrdulos? La 
incredulidad de ellos habr [por eso] hecho vana la verdad de Dios?

 4 En ninguna manera: porque Dios es verdadero, y todo hombre es mentiroso, 
como est escrito: Para que seas justificado en tus dichos, y venzas cuando 
juzgares.

 5 Y si nuestra iniquidad encarece la justicia de Dios, qu diremos? ser 
[por eso] injusto Dios que da castigo? (hablo como hombre.)

 6 En ninguna manera: de otra manera, cmo juzgaria Dios el mundo?

 7 Porque si la verdad de Dios con mi mentira creci  gloria suya, por qu 
aun tambien soy yo juzgado como pecador?

 8 No sindolo, como somos blasfemados, y como algunos dicen, que nosotros 
decimos: Hagamos males para que vengan bienes: la condenacion de los cuales 
es justa.

 9 Pues qu? Somos mejores [que ellos]? En ninguna manera: porque ya hemos 
acusado  Judos y  Griegos, que todos estn debajo de pecado,

 10 como esta escrito: Que no hay justo, ni aun uno:

 11 no hay quien entienda, no hay quien busque  Dios:

 12 todos se apartaron,  una fueron hechos intiles: no hay quien haga lo 
bueno, no hay ni aun uno:

 13 sepulcro abierto [es] su garganta: con sus lenguas tratan engaosamente: 
veneno de spides [est] debajo de sus labios:

 14 cuya boca est llena de maledicencia, y de amargura:

 15 sus pis son ligeros  derramar sangre:

 16 quebrantamiento y desventura [hay] en sus caminos:

 17 y camino de paz no conocieron:

 18 no hay temor de Dios delante de sus ojos.

 19 Empero ya sabemos, que todo lo que la ley dice,  los que estn en la ley 
[lo] dice: para que toda boca se tape, y que todo el mundo se sujete  Dios:

 20 que por las obras de la ley ninguna carne se justificar delante de el: 
porque por la ley es el conocimiento del pecado.

 21 Empero ahora, sin la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, 
testificado por la ley, y por los profetas:

 22 la justicia, [digo,] de Dios por la f de Jesu Cristo, para todos, y 
sobre todos los que creen en l: porque no hay diferencia;

 23 por cuanto todos pecaron, y estn destituidos de la gloria de Dios.

 24 Justificados graciosamente por su gracia, por la redencion que es en 
Jesus.

 25 Al cual Dios ha propuesto por aplacamiento por la f en su sangre, para 
manifestacion de su justicia para la remision de los pecados pasados,

 26 por la paciencia de Dios: manifestando su justicia en este tiempo: para 
que l [solo] sea el justo, y el que justifica al que es de la f de Jesus.

 27 Dnde, pues, [est] la jactancia? Es echada fuera. Por cul ley? de 
las obras? No: sino por la ley de la f.

 28 As que, concluimos ser el hombre justificado por f sin las obras de la 
ley.

 29 O es Dios solamente [Dios] de los Judos? no es tambien [Dios] de los 
Gentiles? Cierto tambien es [Dios] de los Gentiles.

 30 Porque un Dios es [de todos,] el cual justificar de la f la 
circuncision, y por la f  la incircuncision.

 31 Luego deshacemos la ley por la f? En ninguna manera: antes establecemos 
la ley.



CAPITULO 4

 1 QU, pues, diremos que hall Abraham nuestro padre segun la carne?

 2 Que si Abraham fu justificado por las obras, tiene gloria, mas no acerca 
de Dios.

 3 Porque, qu dice la Escritura? Y crey Abraham  Dios, y le fu atribuido 
 justicia.

 4 Empero al que obra, no se le cuenta el salario por merced, mas por deuda.

 5 Mas al que no obra, sino cree en aquel que justifica al impo, la f le es 
contada por justicia.

 6 Como tambien David dice, ser bienaventurado el hombre, al cual Dios 
atribuye justicia sin las obras, [diciendo:]

 7 Bienaventurados [aquellos,] cuyas iniquidades son perdonadas, y cuyos 
pecados son cubiertos:

 8 bienaventurado el varon al cual el Seor no imput pecado.

 9 Esta beatificacion pues [es] solamente en la circuncision,  tambien en 
la incircuncision? porque decimos que  Abraham fu contada la f por 
justicia,

 10 Cmo pues [le] fu contada? en la circuncision,  en la incircuncision? 
no en la circuncision, sino en la incircuncision.

 11 Y recibi la circuncision por seal, por sello de la justicia de la f 
que tuvo en la incircuncision, para que fuese padre de todos los creyentes 
por la incircuncision, para que tambien  ellos les sea contado por justicia:

 12 y que sea padre de la circuncision, no solamente  los que son de la 
circuncision, mas tambien  los que siguen las pisadas de la f que fu en 
nuestro padre Abraham antes de ser circuncidado.

 13 Porque no por la ley [fu dada] la promesa  Abraham,   su simiente, 
que seria heredero del mundo, sino por la justicia de la f.

 14 Porque si los que [son] de la ley, son los herederos, vana es la f; y 
anulada es la promesa.

 15 Porque la ley obra ira: porque donde no hay ley, all tampoco [hay] 
rebelion.

 16 Por tanto por la f, para que [sea] por gracia; para que la promesa sea 
firme  toda simiente, [es  saber,] no solamente al que [es] de la ley, mas 
tambien al que es de la f de Abraham: el cual es padre de todos nosotros,

 17 como esta escrito: Que por padre de muchas gentes te he puesto delante de 
Dios, al cual crey: el cual da vida  los muertos, y llama las cosas que no 
son, como las que son.

 18 El cual crey para esperar contra esperanza, que seria hecho padre de 
muchas gentes, conforme  lo que [le] habia sido dicho: As ser tu simiente.

 19 Y no se enflaqueci en la f; ni consider su cuerpo ya muerto, (siendo 
ya de casi cien aos,) ni la matriz muerta de Sara.

 20 Tampoco en la promesa de Dios dud con desconfianza: antes fu esforzado 
en f, dando gloria  Dios:

 21 sabiendo enteramente que todo lo que habia prometido, era tambien 
poderoso para hacerlo.

 22 Por lo cual tambien le fu atribuido  justicia.

 23 Y no es escrito [esto] solamente para l, que le haya sido [as] contado;

 24 sino tambien por nosotros,  quienes ser [as] contado,  los que creen 
en el que levant de los muertos  Jesus, Seor nuestro:

 25 el cual fu entregado por nuestros delitos, y resucit por nuestra 
justificacion.



CAPITULO 5

 1 JUSTIFICADOS pues por la f, tenemos paz para con Dios por el Seor 
nuestro Jesu Cristo:

 2 por el cual tambien tenemos entrada por la f  esta gracia, en la cual 
estamos [firmes,] y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

 3 Y no solo [esto,] mas aun nos gloriamos en las tribulaciones, sabiendo que 
la tribulacion hace paciencia;

 4 y la paciencia, prueba; y la prueba, esperanza;

 5 y la esperanza no ser avergonzada: porque el amor de Dios est derramado 
en nuestros corazones por el Espritu Santo, que nos es dado.

 6 Porque Cristo, aun cuando ramos flacos,  su tiempo muri por los impos.

 7 Ciertamente apenas muere alguno por lo justo: porque por lo bueno podr 
ser que alguno osar morir.

 8 Mas Dios encarece su caridad para con nosotros, que siendo aun pecadores, 
Cristo muri por nosotros.

 9 Luego mucho mas, ahora justificados en su sangre, por l seremos salvos de 
la ira.

 10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de 
su Hijo, mucho mas, [ya] reconciliados, seremos salvos por su vida.

 11 Y no solo esto, mas aun nos gloriamos en Dios por el Seor nuestro Jesu 
Cristo, por el cual hemos ahora recibido la reconciliacion.

 12 Por tanto, de la manera que el pecado entr en el mundo por un hombre, y 
por el pecado la muerte; y la muerte as pas  todos los hombres en aquel 
[en quien] todos pecaron:

 13 porque hasta la ley el pecado estaba en el mundo: mas el pecado no era 
imputado, no habiendo ley.

 14 Mas rein la muerte desde Adam hasta Moiss, aun en los que no pecaron  
la manera de la rebelion de Adam, el cual es figura del que habia de venir.

 15 Mas no como el delito, tal fu el don: porque si por el delito de aquel 
uno murieron muchos, mucho mas la gracia de Dios, y el don por la gracia de 
un hombre, Jesu Cristo, abund  muchos.

 16 Ni tampoco de la manera que por un pecado, as tambien el don: porque el 
juicio  la verdad [vino] de un [pecado] para condenacion, mas la gracia 
[vino] de muchos, delitos para justificacion.

 17 Porque si por un delito rein la muerte por [causa de] uno, los que 
reciben la abundancia de la gracia, y de la merced, y de la justicia, mucho 
mas reinarn por uno, Jesu Cristo.

 18 As que, de la manera que por un delito [vino la culpa]  todos los 
hombres para condenacion, as por una justicia [vino la gracia]  todos los 
hombres para justificacion de vida.

 19 Porque como por la desobediencia de un hombre muchos fueron hechos 
pecadores, as por la obediencia de uno muchos sern hechos justos.

 20 La ley empero entr para que el pecado creciese: mas cuando el pecado 
creci, sobrepuj la gracia;

 21 para que de la manera que el pecado rein para muerte; as tambien la 
gracia reine por la justicia para vida eterna, por Jesu Cristo Seor nuestro.



CAPITULO 6

 1 PUES qu diremos? Perseverarmos en pecado, para que la gracia crezca?

 2 En ninguna manera. Porque los que somos muertos al pecado, cmo viviremos 
aun en l?

 3 O no sabeis que todos los que somos bautizados en Cristo Jesus, somos 
bautizados en su muerte?

 4 Porque somos sepultados juntamente con l  muerte por el bautismo, para 
que como Cristo resucit de los muertos  gloria del Padre, as tambien 
nosotros andemos en novedad de vida.

 5 Porque si fuimos plantados juntamente [en l]  la semejanza de su muerte, 
tambien lo seremos juntamente  la de [su] resurreccion:

 6 ciertos que nuestro viejo hombre juntamente fu crucificado con [l,] para 
que el cuerpo del pecado sea deshecho, que mas no sirvamos al pecado.

 7 Porque el que es muerto, justificado es del pecado.

 8 Y si morimos con Cristo, creemos que tambien viviremos con l:

 9 ciertos que Cristo habiendo resucitado de los muertos, ya no muere: la 
muerte no se enseorear de l.

 10 Porque, que es muerto, al pecado muri una vez; y que vive,  Dios vive.

 11 As tambien vosotros, pensad que vosotros de cierto sois muertos al 
pecado, mas que vivs  Dios en Cristo Jesus Seor nuestro.

 12 No reine pues el pecado en vuestro cuerpo mortal, para obedecer al pecado 
en sus concupiscencias.

 13 Ni tampoco presenteis vuestros miembros al pecado por instrumentos de 
iniquidad: antes presentos  Dios como resucitados de los muertos; y 
vuestros miembros  Dios por instrumentos de justicia.

 14 Porque el pecado no se enseorear de vosotros: porque no estais debajo 
de la ley, mas debajo de la gracia.

 15 Pues qu? pecaremos, porque no estamos debajo de la ley, sino debajo de 
la gracia? En ninguna manera.

 16 O no sabeis, que  quien os presentasteis  vosotros mismos por siervos 
para obedecer[le,] sois siervos de aquel  quien obedeceis,  del pecado para 
muerte,  de la obediencia para justicia?

 17 Gracias  Dios, que fuisteis siervos del pecado: mas habeis obedecido de 
corazon  la forma de doctrina  la cual sois entregados:

 18 y libertados del pecado, sois hechos siervos de la justicia.

 19 Humana cosa digo por la flaqueza de vuestra carne: que como para 
iniquidad presentasteis vuestros miembros  servir  la inmundicia, y  la 
iniquidad; as ahora para santidad presenteis vuestros miembros  servir  la 
justicia.

 20 Porque cuando fuisteis siervos del pecado, libres erais de la justicia.

 21 Qu fruto pues teniais de aquellas cosas, de las cuales ahora os 
avergonzais? porque el fin de ellas [es] muerte.

 22 Mas ahora librados del pecado, y hechos siervos  Dios, teneis por 
vuestro fruto la santificacion, y por fin la vida eterna.

 23 Porque las pagas del pecado [es] muerte: mas la gracia de Dios [es] vida 
eterna en Cristo Jesus Seor nuestro.



CAPITULO 7

 1  IGNORAIS, hermanos, (hablo con los que saben la ley), que la ley 
[solamente] se enseorea del hombre entre tanto que vive?

 2 Porque la mujer que es sujeta  marido, mientras el marido vive, est 
obligada  la ley: mas muerto el marido, [ella] es libre de la ley del 
marido.

 3 As que viviendo el marido se llamar adltera, si fuere de otro varon: 
mas si su marido muriere, es libre de la ley, de tal manera que no sera 
adltera, si fuere de otro marido.

 4 As tambien vosotros, hermanos mios, estais muertos  la ley en el cuerpo 
de Cristo, para que seais de otro, [es  saber,] del que resucit de los 
muertos, para que fructifiquemos  Dios.

 5 Porque mientras ramos en la carne, los afectos de los pecados que eran 
por la ley, obraban en nuestros miembros fructificando  muerte:

 6 mas ahora somos libres de la ley de la muerte, en la cual estbamos 
detenidos, para que sirvamos en novedad de espritu, y no en vejez de letra.

 7 Qu pues diremos? la ley es pecado? En ninguna manera. Empero yo no 
conoc al pecado, sino por la ley: porque tampoco conociera la 
concupiscencia, si la ley no dijera: No codiciars.

 8 Entonces el pecado, tomando ocasion, obr en m por el mandamiento toda 
concupiscencia: porque sin la ley el pecado [estaba] muerto.

 9 As que, yo sin la ley vivia por algun tiempo: mas venido el mandamiento, 
el pecado revivi.

 10 Y yo mor; y hall que el mandamiento, que [de suyo] era vivfico, [para 
mi] era mortal.

 11 Porque el pecado, tomando ocasion, me enga por el mandamiento, y por l 
[me] mat.

 12 De manera que la ley  la verdad [es] santa, y el mandamiento santo, y 
justo, y bueno.

 13 Luego lo que es bueno,  m me es hecho muerte? No, sino el pecado, que 
para mostrarse pecado por lo bueno, me obr la muerte, hacindose pecado 
sobremanera pecante por el mandamiento.

 14 Porque [ya] sabemos que la ley es espiritual: mas yo soy carnal, vendido 
 sujecion del pecado.

 15 Porque lo que cometo, no [lo] entiendo, ni el [bien] que quiero hago: 
antes lo que aborrezco, aquello hago.

 16 Y [si] lo que no quiero, esto hago, apruebo que la ley [es] buena.

 17 De manera que ya yo no obro aquello, sino el pecado que mora en m.

 18 Y yo s que no mora en m, es saber, en mi carne, bien: porque tengo el 
querer; mas perfeccionar el bien, no lo alcanzo.

 19 Porque no el bien que quiero, esto hago: mas el mal que no quiero, esto 
hago.

 20 Y si hago lo que no quiero, ya no lo obro yo, sino el pecado que mora en 
m.

 21 As que, queriendo yo hacer el bien, hallo [esta] ley: que el mal me es 
propio.

 22 Porque con el hombre interior me deleito con la ley de Dios:

 23 mas veo otra ley en mis miembros que se rebela contra la ley de mi 
espritu, y que me lleva cautivo la ley del pecado que est en mis miembros.

 24 Miserable hombre de mi! quin me librar del cuerpo de esta muerte?

 25 Gracias doy  Dios por Jesu Cristo Seor nuestro. As que, yo mismo con 
el espritu sirvo  la ley de Dios, mas con la carne  la ley del pecado.



CAPITULO 8

 1 AS que ahora, ninguna condenacion hay para los que [estn] en Cristo 
Jesus, que no andan conforme  la carne, mas conforme al Espritu.

 2 Porque la ley del Espritu de vida en Cristo Jesus me ha librado de la ley 
del pecado y de la muerte.

 3 Porque lo que era imposible  la ley, por cuanto era dbil por la carne, 
Dios enviando  su Hijo en semejanza de carne de pecado, del pecado tambien 
conden al pecado en la carne:

 4 para que la justicia de la ley fuese cumplida en nosotros, que no andamos 
conforme  la carne, mas conforme al Espritu.

 5 Porque los que son conforme  la carne, las cosas que son de la carne 
saben: mas los que conforme al Espritu, las cosas que son del Espritu.

 6 Porque la prudencia de la carne es muerte: mas la prudencia del Espritu, 
vida y paz:

 7 por cuanto la prudencia de la carne es enemistad contra Dios: porque no se 
sujeta  la ley de Dios, ni tampoco puede.

 8 As que, los que son en la carne, no pueden agradar  Dios.

 9 Mas vosotros no sois en la carne, sino en el Espritu: por cuanto el 
Espritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espritu de 
Cristo, el tal no es de l.

 10 Empero si Cristo est en vosotros, el cuerpo  la verdad es muerto  
causa del pecado: mas el espritu vive  causa de la justicia.

 11 Y si el Espritu de aquel que levant de los muertos  Jesus, mora en 
vosotros, el que levant  Cristo de los muertos, vivificar tambien vuestros 
cuerpos mortales por su Espritu que mora en vosotros.

 12 As que, hermanos, deudores somos, no  la carne para que vivamos 
conforme  la carne.

 13 Porque si vivireis conforme  la carne, morireis: mas si por el Espritu 
mortificreis las obras de la carne, vivireis.

 14 Porque todos los que son guiados por el Espritu de Dios, los tales son 
hijos de Dios.

 15 Porque no habeis recibido el espritu de servidumbre para [estar] otra 
vez en temor: mas habeis recibido el Espritu de adopcion, por el cual 
clamamos: Abba, Padre.

 16 Porque el mismo Espritu da testimonio  nuestro espritu que somos hijos 
de Dios.

 17 Y si hijos, tambien herederos: herederos ciertamente de Dios, y 
coherederos de Cristo: si empero, padecemos juntamente [con l,] para que 
juntamente [con l] seamos glorificados.

 18 Porque [yo] me resuelvo, en que lo que en este tiempo se padece, no es de 
comparar con la gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada.

 19 Porque el continuo atalayar de las criaturas la manifestacion de los 
hijos de Dios espera:

 20 porque las criaturas sujetadas fueron  vanidad, no de su voluntad, sino 
por causa de aquel que las sujet,

 21 con esperanza que tambien las mismas criaturas sern libradas de la 
servidumbre de corrupcion, en la libertad gloriosa de los hijos de Dios.

 22 Porque [ya] sabemos, que todas las criaturas gimen  una, y  una estn 
de parto hasta ahora.

 23 Y no solo ellas, mas tambien nosotros mismos que tenemos las primicias 
del Espritu, nosotros tambien gemimos dentro de nosotros mismos, esperando 
la adopcion, [es  saber,] la redencion de nuestro cuerpo.

 24 Porque en esperanza somos salvos: que la esperanza que se ve, no es 
esperanza: porque lo que alguno ve, no lo espera.

 25 Pues si lo que no vemos esperamos, por paciencia esperamos.

 26 Y asimismo tambien el Espritu  una ayuda nuestra flaqueza: porque qu 
oremos como conviene, no [lo] sabemos: mas el mismo Espritu demanda por 
nosotros con gemidos indecibles.

 27 Mas el que escudria los corazones, sabe que es el deseo del Espritu, 
[es  saber,] que conforme  Dios demanda por los santos.

 28 Y [ya] sabemos, que  los que  Dios aman, todas las cosas les ayudan  
bien, [es  saber,]  los que conforme al propsito son llamados.

 29 Porque los que antes conoci, tambien predestin para que fuesen hechos 
conformes  la imgen de su Hijo, para que l sea el primognito entre muchos 
hermanos.

 30 Y  los que predestin,  estos tambien llam; y  los que llam,  estos 
tambien justific; y  los que justific,  estos tambien glorific.

 31 Pues qu diremos  esto? Si Dios [es] por nosotros, quin [ser] contra 
nosotros?

 32 El que aun  su propio Hijo no perdon, antes le entreg por todos 
nosotros, cmo no nos dar tambien con l todas las cosas?

 33 Quin acusar contra los escogidos de Dios? Dios [es] el que [los] 
justifica.

 34 Quin es el que [los] condenar? Cristo [es] el que muri: antes el que 
tambien resucit, el que tambien est  la diestra de Dios, el que tambien 
demanda por nosotros.

 35 Quin nos apartar de la caridad de Cristo? tribulacion?  angustia? 
 persecucion?  hambre?  desnudez?  peligro?  cuchillo?

 36 (como est escrito: Por causa de ti somos muertos todo el tiempo: somos 
estimados como ovejas de matadero :)

 37 antes en todas estas cosas vencemos por aquel que nos am.

 38 Por lo cual estoy cierto que ni la muerte, ni la vida, ni ngeles, ni 
principados, ni potestades, ni lo presente, ni lo porvenir,

 39 ni lo alto, ni lo bajo, ni ninguna criatura nos podr apartar de la 
caridad de Dios, que es en Cristo Jesus, Seor nuestro.



CAPITULO 9

 1 VERDAD digo en Cristo, no miento, dndome testimonio mi conciencia en el 
Espritu Santo:

 2 que tengo gran tristeza, y continuo dolor en mi corazon.

 3 Porque deseara yo mismo ser apartado de Cristo por mis hermanos, los que 
son mis parientes segun la carne:

 4 que son Israelitas, de los cuales es la adopcion, y la gloria, y los 
conciertos, y la data de la ley, y el culto, y las promesas;

 5 cuyos son los padres, y de los cuales es Cristo segun la carne, el cual es 
Dios sobre todas las cosas, bendito por siglos. Amen.

 6 No empero que la palabra de Dios haya faltado: porque no todos los que son 
de Isral son Israelitas:

 7 ni por ser simiente de Abraham [luego] son todos hijos; mas: En Isaac te 
ser llamada simiente.

 8 Quiere decir: No los que [son] hijos de la carne, estos [son] los hijos de 
Dios: mas los que [son] hijos de la promesa, [estos] son contados en la 
generacion.

 9 Porque la palabra de la promesa es esta: Como en este tiempo vendr; y 
tendr Sara un hijo.

 10 Y no solo [esto,] mas tambien Rebeca concibiendo de una vez, de Isaac 
nuestro padre;

 11 porque no siendo aun nacidos, ni habiendo hecho aun ni bien ni mal, para 
que el propsito de Dios conforme  la eleccion, no por las obras, sino por 
el que llama, permaneciese;

 12 le fu dicho, que el mayor serviria al menor:

 13 como est escrito:  Jacob am, mas  Esa aborrec.

 14 Pues qu diremos? que hay injusticia acerca de Dios? En ninguna manera.

 15 Mas  Moiss dice: Tendr misericordia del que tendr misericordia: y me 
compadecer del que me compadecer.

 16 As que no es del que quiere, ni del que corre; sino de Dios, que tiene 
misericordia.

 17 Porque la Escritura dice de Pharan: Para esto mismo te he levantado, [es 
 saber,] para mostrar en t mi potencia, y que mi nombre sea denunciado por 
toda la tierra.

 18 De manera que del que quiere, tiene misericordia; y al que quiere, 
endurece.

 19 Me dirs pues: Por qu pues se enoja? porque quin resistir  su 
voluntad?

 20 Mas antes, oh hombre! t, quin eres, para que alterques con Dios?  
dir el vaso de barro al que le labr: Por qu me has hecho tal?

 21  no tiene potestad el ollero para hacer de la misma masa un vaso para 
honra, y otro para vergenza?

 22 Y qu, si Dios queriendo mostrar la ira, y hacer notoria su potencia, 
soport con mucha mansedumbre los vasos de ira, preparados para muerte:

 23 y haciendo notorias las riquezas de su gloria para con los vasos de 
misericordia, que l ha preparado para gloria?

 24 los cuales tambien llam, [es  saber,]  nosotros, no solo de los 
Judos, mas tambien de los Gentiles.

 25 Como tambien en Osas, dice: Llamar al que no [era] mi pueblo, pueblo 
mio; y  la no amada, amada:

 26 y ser que en el lugar donde antes les era dicho: Vosotros no [sois] 
pueblo mio; all sern llamados hijos del Dios viviente.

 27 Tambien, Isaas clama tocante  Isral: Si fuere el nmero de los hijos 
de Isral como la arena de la mar, las reliquias sern salvas.

 28 Porque palabra consumadora y abreviadora en justicia, porque palabra 
abreviada, har el Seor sobre la tierra.

 29 Y como antes dijo Isaas: Si el Seor de los ejrcitos^ no nos hubiera 
dejado simiente, como Sodoma furamos hechos, y como  Gomorrha furamos 
semejantes.

 30 Pues qu diremos? Que los Gentiles que no seguian justicia han alcanzado 
la justicia, es  saber, la justicia que es por la f;

 31  Isral que seguia la ley de justicia, no ha llegado  la ley de la 
justicia.

 32 Por qu? Porque no por f: mas como por las obras de la ley. Por lo cual 
tropezaron en la piedra de tropiezo:

 33 como est escrito: H aqu, pongo en Sin piedra de tropiezo^, y piedra 
de caida: y todo aquel que creyere en ella, no ser avergonzado.



CAPITULO 10

 1 HERMANOS, ciertamente la voluntad de mi corazon, y la oracion  Dios, es 
sobre Isral para salud.

 2 Porque yo les doy testimonio, que  la verdad tienen zelo de Dios, mas no 
conforme  ciencia.

 3 Porque ignorando la justicia de Dios, y procurando de establecer la suya, 
no son sujetos  la justicia de Dios.

 4 Porque el fin de la ley [es] Cristo, para [dar] justicia  todo aquel que 
cree.

 5 Porque Moiss escribe, que la justicia que es por la ley: El hombre que 
las hiciere, vivir por ellas.

 6 Mas [de] la justicia que es por la f, dice as: No digas en tu corazon: 
Quin subir al cielo? (esto es,  traer de lo alto  Cristo.)

 7 , Quin descender al abismo? (esto es, volver  traer  Cristo de los 
muertos.)

 8 Mas qu dice? Cercana est la palabra, [es  saber,] en tu boca, y en tu 
corazon. Esta es la palabra de f la cual predicamos:

 9 Que si confesares con tu boca al Seor Jesus, y creyeres en tu corazon que 
Dios le levant de los muertos, sers salvo.

 10 Porque con el corazon se cree para [alcanzar] justicia: mas con la boca 
se hace confesion para [alcanzar] salud.

 11 Porque la Escritura dice: Todo aquel que en l creyere, no ser 
avergonzado.

 12 Porque no hay diferencia de Judo y de Griego: porque el mismo [es] el 
Seor de todos, rico para con todos los que le invocan.

 13 Porque todo aquel que invocare el nombre del Seor, ser salvo,

 14 Cmo pues invocarn  aquel en el cual no han creido? y cmo creern  
aquel de quien no han oido? y cmo oirn si no [hay] quien [les] predique?

 15 y cmo predicarn si no fueren enviados? como est escrito: Cuan 
hermosos [son] los pis de los que anuncian el Evangelio de la paz, de los 
que anuncian el Evangelio de los bienes!

 16 Mas no todos obedecen al Evangelio; que Isaas dice: Seor, quin crey 
 nuestro oido?

 17 Luego la f es por el oir, y el oir por la palabra de Dios.

 18 Mas digo [yo:] No han oido? Antes cierto por toda la tierra ha salido la 
fama de ellos, y hasta los cabos de la redondez de la tierra las palabras de 
ellos.

 19 Mas digo [yo:] No ha venido Isral al conocimiento? Primeramente Moiss 
dice: Yo os provocar  zelos con gente que no es mia: con gente ignorante os 
provocar  ira.

 20 Tambien Isaas osa decir: Fu hallado de los que no me buscaban: 
manifestme  los que no preguntaban por m.

 21 Mas contra Isral dice: Todo el dia extend mis manos al pueblo rebelde y 
contradictor.



CAPITULO 11

 1 DIGO pues: Ha desechado Dios  su pueblo? En ninguna manera. Porque 
tambien yo soy Israelita, de la simiente de Abraham, de la tribu de Benjamin.

 2 No ha desechado Dios  su pueblo, al cual antes conoci. O no sabeis qu 
dice de Elas la Escritura? cmo hablando con Dios dice contra Isral:

 3 Seor,  tus profetas han muerto, y  tus altares han minado, y yo he 
quedado solo, y procuran matarme.

 4 Mas qu le dice la Divina respuesta? [Yo] me he dejado siete mil varones 
que no han doblado las rodillas delante de Baal.

 5 As tambien en este tiempo han quedado reliquias por la eleccion graciosa 
[de Dios.]

 6 Y si por gracia, luego no por las obras: de otra manera la gracia ya no es 
gracia. Y si por las obras, ya no es gracia: de otra manera la obra ya no es 
obra.

 7 Pues qu? Lo que buscaba Isral, aquello no ha alcanzado: mas la eleccion 
lo ha alcanzado; y los demas fueron endurecidos.

 8 (Como est escrito: Diles Dios espritu de remordimiento, ojos con que no 
vean, y oidos con que no oigan,) hasta el dia de hoy.

 9 Y David dice: Sales vuelta su mesa en lazo, y en red, y en tropezadero, y 
en paga:

 10 sus ojos sean oscurecidos para que no vean: y agviales siempre el 
espinazo.

 11 Digo pues: Tropezaron luego de tal manera que cayesen del todo? En 
ninguna manera: mas por la caida de ellos [vino] la salud  los Gentiles, 
para que [por ellos] fuesen provocados  zelos.

 12 Y si la caida de ellos es la riqueza del mundo, y el menoscabo de ellos 
la riqueza de los Gentiles, cuanto mas [lo ser] el henchimiento de ellos?

 13 Porque,  vosotros digo, Gentiles, en cuanto  la verdad yo soy apstol 
de los Gentiles, mi ministerio honro,

 14 si en alguna manera provocase  zelos  mi carne,  hiciese salvos 
algunos de ellos.

 15 Porque si el desecho de ellos [es] la reconciliacion del mundo, qu 
[ser] el recibimiento [de ellos,] sino vida de los muertos?

 16 Y si el primer fruto [es] santo, tambien [lo ser] el todo: y si la raiz 
[es] santa, tambien [lo sern] los ramos.

 17 Y si algunos de los ramos fueron quebrados, y t siendo acebuche has sido 
ingerido en lugar de ellos, y has sido hecho participante de la raiz, y de la 
grosura de la oliva;

 18 no te jactes contra los ramos: y si te jactas, [sabe] que no sustentas t 
 la raiz, sino la raiz  t.

 19 Dirs pues: los ramos fueron quebrados para que yo fuese ingerido.

 20 Bien: por [su] incredulidad fueron quebrados, mas t por la f ests en 
pi. No te ensoberbezcas, antes teme:

 21 que si Dios no perdon  los ramos naturales,  t tampoco no perdone.

 22 Mira antes la bondad, y la severidad de Dios: la severidad ciertamente en 
los que cayeron; mas la bondad en t, si permanecieres en la bondad: de otra 
manera t tambien sers cortado.

 23 Y aun ellos, si no permanecieren en incredulidad, sern ingeridos: que 
poderoso es Dios para volverlos  ingerir.

 24 Porque si t eres cortado del natural acebuche, y contra natura fuiste 
ingerido en la buena oliva, cunto mas estos, que son los [ramos] naturales, 
sern ingeridos en su oliva?

 25 Porque no quiero, hermanos, que ignoreis este misterio, para que no seais 
acerca de vosotros mismos arrogantes: [y es,] que el endurecimiento en parte 
ha acontecido en Isral, [para que] entre tanto entrase la plenitud de los 
Gentiles.

 26 Y as todo Isral fuese salvo: como est escrito: Vendr de Sin el 
Libertador, que quitar de Jacob la impiedad:

 27 y esto ser mi testamento  ellos, cuando quitare sus pecados.

 28 As que, cuanto al Evangelio, [los tengo por] enemigos por causa de 
vosotros: mas cuanto  la eleccion [de Dios, me son] muy amados por causa de 
los padres.

 29 Porque sin arrepentimiento [son] las mercedes y la vocacion de Dios.

 30 Porque como tambien vosotros en algun tiempo no creisteis  Dios, mas 
ahora habeis alcanzado misericordia por [ocasion de] la incredulidad de 
ellos;

 31 as tambien estos ahora no han creido en vuestra misericordia, para que 
ellos tambien [despues] alcancen misericordia.

 32 Porque Dios encerr  todos en incredulidad, para tener misericordia de 
todos.

 33 Oh profundidad de las riquezas de la sabiduria, y de la ciencia de Dios! 
Cun incomprensibles [son] sus juicios,  inapeables sus caminos!

 34 Porque quin entendi el intento del Seor?  quin fu su consejero?

 35  quin le di  l primero, para que le sea pagado?

 36 Porque de l, y por l, y en l [son] todas las cosas. A l [sea] gloria 
por siglos. Amen.



CAPITULO 12

 1 AS que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios que presenteis 
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable  Dios, [que es] 
vuestro racional culto.

 2 Y no os conformeis  este siglo: mas reformos por la renovacion de 
vuestro entendimiento, para que experimenteis cul [sea] la buena voluntad de 
Dios, agradable y perfecta.

 3 Digo pues, por la gracia que me es dada,  todos los que estn entre 
vosotros, que no sepan mas de lo que conviene saber: mas que sepan con 
templanza, cada uno conforme  la medida de f que Dios le reparti.

 4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, empero todos 
los miembros no tienen la misma operacion:

 5 as muchos somos un cuerpo en Cristo, mas cada uno, los unos miembros de 
los otros.

 6 De manera que teniendo diferentes dones segun la gracia que nos es dada,  
profeca, conforme  la regla de la f;

 7  ministerio, en servir;  el que ensea, en doctrina;

 8 el que exhorta, en exhortar; el que reparte, en simplicidad; el que 
preside, en solicitud; el que hace misericordia, en alegra.

 9 El amor [sea] sin fingimiento: aborreciendo lo malo, llegndoos  lo 
bueno.

 10 Amando la caridad de la hermandad los unos para con los otros: 
previnindoos con honra los unos  los otros.

 11 En la solicitud no perezosos: ardientes en espritu: sirviendo al Seor:

 12 gozosos en la esperanza: sufridos en la tribulacion: constantes en la 
oracion:

 13 comunicando  las necesidades de los santos: siguiendo la hospitalidad.

 14 Bendecid  los que os persiguen: bendecid, y no maldigais.

 15 Gozos con los que se gozan: llorad con los que lloran.

 16 Unnimes entre vosotros: no altivos, mas acomodndoos  los bajos: no 
seais prudentes en vuestra opinion.

 17 No pagando  nadie mal por mal: procurando lo bueno delante de todos los 
hombres.

 18 Si se puede hacer, cuanto est en vosotros, teniendo paz con todos los 
hombres.

 19 No os vengando  vosotros mismos, amados; antes dad lugar  la ira: 
porque escrito est: Mia es la venganza: yo pagar, dice el Seor.

 20 As que si tu enemigo tuviere hambre, dle de comer: si tuviere sed, dle 
de beber: que haciendo esto, ascuas de fuego amontonas sobre su cabeza.

 21 No seas vencido de lo malo: mas vence con bien el mal.



CAPITULO 13

 1 TODA alma sea sujeta  las potestades superiores: porque no hay potestad 
sino de Dios: y las que son, de Dios son ordenadas.

 2 As que el que se opone  la potestad,  la ordenacion de Dios resiste: y 
los que resisten, ellos mismos ganan condenacion para s.

 3 Porque los magistrados no son temerosos al que bien hace, sino al malo. 
Quieres pues no temer la potestad? Haz lo bueno, y tendrs alabanza de ella:

 4 porque es ministro de Dios para tu bien. Mas si hicieres lo malo, teme: 
porque no sin causa trae el cuchillo, porque es ministro de Dios, vengador 
para castigo al que hace lo malo.

 5 Por lo cual es necesario que [le] seais sujetos: no solamente por la ira, 
mas aun por la conciencia.

 6 Porque por esto [le] pagais tambien los tributos: porque son ministros de 
Dios que sirven  esto mismo.

 7 Pagad pues  todos lo que debeis: al que tributo, tributo: al que pecho, 
pecho: al que temor, temor: al que honra, honra.

 8 No debais  nadie nada, sino que os ameis unos  otros: porque el que ama 
al prjimo, cumpli la ley.

 9 Porque: No adulterars: no matars: no hurtars: no dirs falso 
testimonio: no codiciars; y si [hay] algun otro mandamiento, en esta palabra 
se comprende sumariamente: Amars  tu prjimo como  t mismo.

 10 La caridad no hace mal al prjimo, as que el cumplimiento de la ley es 
la caridad.

 11 Y esto, conociendo el tiempo, que [es] ya hora de levantarnos del sueo: 
porque ahora nos est mas cerca nuestra salud que cuando creiamos:

 12 la noche ha pasado, y el dia ha llegado: echemos pues las obras de las 
tinieblas, y vistmonos las armas de luz.

 13 Andemos, como de dia, honestamente: no en glotoneras y borracheras, no 
en lechos y disoluciones, no en pendencias y envidia:

 14 mas vestos del Seor Jesu Cristo; y no hagais caso de la carne en [sus] 
deseos.



CAPITULO 14

 1 AL enfermo en la f sobrellevad, no en contiendas de disputas.

 2 Porque uno cree que se ha de comer de todas cosas: otro enfermo come 
legumbres.

 3 El que come, no menosprecie al que no come; y el que no come, no juzgue al 
que come: porque Dios le ha levantado.

 4 T, quin eres, que juzgas el siervo ajeno? Por su seor est en pi,  
cae: [y si cae,] se afirmar: que poderoso es Dios para afirmarle.

 5 Asimismo uno hace diferencia entre dia y dia: otro juzga [iguales] todos 
los dias. Cada uno est asegurado en su nimo.

 6 El que hace caso del dia, lo hace para el Seor; y el que no hace caso del 
dia, no lo hace [asimismo] para el Seor. El que come, come para el Seor: 
porque da gracias  Dios: y el que no come, no come para el Seor; y da 
gracias  Dios.

 7 Porque ninguno de nosotros vive para s: y ninguno muere para s.

 8 Que si vivimos, para el Seor vivimos; y si morimos, para el Seor 
morimos. As que,  que vivamos,  que muramos, del Seor somos.

 9 Porque Cristo para esto muri, y resucit, y volvi  vivir, para 
enseorearse as de los muertos como de los que viven.

 10 Mas t por qu juzgas  tu hermano? O t tambien por qu menosprecias  
tu hermano? porque todos estaremos delante del tribunal de Cristo.

 11 Porque escrito est: Vivo yo, dice el Seor, que  m se doblar toda 
rodilla; y toda lengua confesar  Dios.

 12 De manera que cada uno de nosotros dar  Dios razon de s.

 13 As que, no juzguemos mas los unos  los otros: antes juzgad mas de que 
no pongais tropiezo al hermano,  escndalo.

 14 [Yo] s, y confio en el Seor Jesus, que por l nada hay inmundo: mas  
aquel que piensa alguna cosa ser inmunda,  aquel le es inmunda.

 15 Empero si por causa de la comida tu hermano es contristado, ya no andas 
conforme  la caridad. No eches  perder con tu comida  aquel por el cual 
Cristo muri.

 16 As que, no sea blasfemado vuestro bien:

 17 que el reino de Dios no es comida ni bebida; sino justicia, y paz, y gozo 
por el Espritu Santo.

 18 Porque el que en esto sirve  Cristo, agrada  Dios, y es acepto  los 
hombres.

 19 As que, sigamos lo que hace  la paz, y  la edificacion de los unos  
los otros.

 20 No destruyas la obra de Dios por causa de la comida. Todas las cosas  la 
verdad [son] limpias: mas malo es al hombre que come con escndalo.

 21 Bueno [es] no comer carne, ni beber vino, ni [nada] en que tu hermano 
tropiece,  se ofenda,  sea enfermo.

 22 T, tienes f? Tnla contigo delante de Dios. Bienaventurado el que no 
se condena  s mismo con lo que aprueba.

 23 Mas el que hace diferencia, si comiere, es condenado, porque no [comi] 
por f: y todo lo que no sale de f, es pecado.



CAPITULO 15

 1 AS que los que somos mas firmes debemos sobrellevar las flaquezas de los 
flacos, y no agradarnos  nosotros mismos.

 2 Cada uno de nosotros agrade  su prjimo en bien,  edificacion.

 3 Porque Cristo no se agrad  s mismo: antes, como est escrito: los 
vituperios de los que te vituperan, cayeron sobre m.

 4 Porque las cosas que antes fueron escritas, para nuestra enseanza fueron 
escritas; para que por el padecer, y por la consolacion de las Escrituras, 
tengamos esperanza.

 5 Mas el Dios del padecer y de la consolacion os d que entre vosotros seais 
unnimes segun Cristo Jesus:

 6 Para que concordes,  una boca glorifiqueis al Dios y Padre de nuestro 
Seor Jesu Cristo.

 7 Por tanto sobrellevos los unos  los otros, como tambien Cristo nos 
sobrellev para gloria de Dios.

 8 Digo pues, que Cristo Jesus fu ministro de la circuncision, por la verdad 
de Dios, para confirmar las promesas de los padres:

 9 empero que los Gentiles glorifiquen  Dios por la misericordia, como est 
escrito: Por tanto yo te confesar [ t] entre los Gentiles, y cantar  tu 
nombre.

 10 Y otra vez dice: Alegros, Gentiles, con su pueblo.

 11 Y otra vez: Alabad al Seor todos los Gentiles, y magnificadle todos los 
pueblos.

 12 Y otra vez dice Isaas: Estar la raiz de Jess, y el que se levantar  
regir los Gentiles, los Gentiles esperarn en l.

 13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz creyendo, para que 
abundeis en esperanza por la virtud del Espritu Santo.

 14 EMPERO cierto estoy yo de vosotros, hermanos mios, que por vosotros 
mismos estais llenos de caridad, llenos de todo conocimiento, de tal manera 
que podais amonestaros los unos  los otros.

 15 Mas os he escrito, hermanos, en parte osadamente, como amonestndoos por 
la gracia que de Dios me es dada,

 16 por ser ministro de Jesu Cristo en los Gentiles, sacrificando el 
Evangelio de Dios, para que la ofrenda de los Gentiles sea agradable, 
santificada por el Espritu Santo.

 17 As que tengo de qu gloriarme en Cristo para con Dios.

 18 Porque no osaria hablar alguna cosa que Cristo no haya hecho por m para 
la obediencia de los Gentiles, con la palabra y con las obras:

 19 con potencia de milagros y prodigios, en virtud del Espritu de Dios: de 
tal manera que desde Jerusalem, y por los alrededores hasta la Esclavonia, 
haya llenado del Evangelio de Cristo.

 20 Y de esta manera me esforc  predicar^ este Evangelio: no donde [antes] 
Cristo fuese nombrado, por no edificar sobre ajeno fundamento;

 21 antes, como est escrita: A los que no fu anunciado de l, vern: y los 
que no oyeron, entendern.

 22 Por lo cual aun he sido impedido muchas veces de venir  vosotros.

 23 Mas ahora no teniendo mas lugar en estas partes, y deseando venir  
vosotros muchos aos ha:

 24 cuando me partiere para Espaa, vendr  vosotros: porque espero que 
pasando os ver, y que ser llevado de vosotros all: si empero antes hubiere 
gozado de vosotros.

 25 Mas ahora parto para Jerusalem  ministrar  los santos.

 26 Porque Macedonia y Achaya tuvieron por bien de hacer una colecta para los 
pobres de los santos que estn en Jerusalem.

 27 Porque les pareci bueno, y son deudores  ellos: porque si los Gentiles 
han sido hechos participantes de sus [bienes] espirituales, deben tambien 
[ellos] servirles en los carnales.

 28 As que, cuando hubiere concluido esto, y les hubiere consignado este 
fruto, pasar por vosotros  Espaa.

 29 Porque s que cuando viniere  vosotros, que vendr con abundancia de la 
bendicion de Cristo.

 30 Rugoos empero, hermanos, por el Seor nuestro Jesu Cristo, y por la 
caridad del Espritu, que me ayudeis con oraciones por m  Dios;

 31 que sea librado de los rebeldes que estn en Juda, y que la ofrenda de 
mi culto  los santos en Jerusalem sea acepta;

 32 para que con gozo venga  vosotros por la voluntad de Dios, y que sea 
recreado juntamente con vosotros.

 33 Y el Dios de paz sea con todos vosotros. Amen.



CAPITULO 16

 1 ENCOMINDOOS empero  Phebe nuestra hermana, la cual est en el servicio 
de la Iglesia que est en Cenchreas:

 2 que la recibais en el Seor, como es digno  los santos; y le ayudeis en 
cualquiera cosa en que os hubiere menester: porque ella ha ayudado  muchos, 
y  m mismo.

 3 Saludad  Priscila y  Aquila, mis coadjutores en Cristo Jesus:

 4 (que pusieron sus cuellos [al degolladero] por mi vida,  los cuales no 
doy gracias yo solo, mas aun todas las Iglesias de los Gentiles:)

 5 asimismo  la Iglesia de su casa. Saludad  Epeneto, amado mio, que es las 
primicias de Achaya en Cristo.

 6 Saludad  Mara, la cual ha trabajado mucho con nosotros.

 7 Saludad  Andrnico y  Junia, mis parientes, y mis compaeros en la 
cautividad, los cuales son insignes en el apostolado; los cuales fueron antes 
de m en Cristo.

 8 Saludad  Amplias, amado mio en el Seor.

 9 Saludad  Urbano, nuestro ayudador en Cristo Jesus, y  Estachis, amado 
mio.

 10 Saludad  Apeles, probado en Cristo. Saludad  los que son de Aristbulo.

 11 Saludad  Herodion, mi pariente. Saludad  los que son de [la casa de] 
Narciso, los que son en el Seor.

 12 Saludad  Trifena y  Trifosa, las cuales trabajan en el Seor. Saludad  
Persida amada, la cual ha trabajado mucho en el Seor.

 13 Saludad  Rufo, escogido en el Seor; y  su madre y mia.

 14 Saludad  Asincrito,  Flegonte,  Hermas,  Patrobas,  Hermes, y  los 
hermanos que estn con ellos.

 16 Saludad  Fillogo, y  Julia,  Nereo, y  su hermana, y  Olimpa, y  
todos los santos que [estn] con ellos.

 16 Saludos los unos  los otros en santo beso. Os saludan las Iglesias de 
Cristo.

 17 Y OS ruego, hermanos, que mireis por los que hacen disensiones y 
escndalos fuera de la doctrina que vosotros habeis aprendido; y apartos de 
ellos.

 18 Porque los tales no sirven al Seor, nuestro Jesu Cristo, sino  sus 
vientres; y con suaves palabras y bendiciones engaan los corazones de los 
simples.

 19 Porque vuestra obediencia divulgada es por todos lugares: as que, me 
gozo de vosotros: mas quiero que seais sbios en el bien, y simples en el 
mal.

 20 Y el Dios de paz quebrante presto  Satans debajo de vuestros pis. La 
gracia del Seor nuestro Jesu Cristo [sea] con vosotros. Amen.

 21 OS saludan Timoto, mi coadjutor, y Lucio, y Jasn, y Sosipater mis 
parientes.

 22 Yo Tercio, que escrib la epstola, os saludo en el Seor.

 23 Saldaos Gayo, mi husped, y de toda la Iglesia. Saldaos Erasto, 
tesorero de la ciudad, y el hermano Cuarto.

 24 La gracia del Seor nuestro Jesu Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.

 20 Y AL que puede confirmaros segun mi Evangelio, y la predicacion de Jesu 
Cristo, segun la revelacion del misterio encubierto desde tiempos eternos,

 26 mas manifestado ahora, y por las escrituras de los profetas por el 
mandamiento del Dios Eterno, declarado  todas las gentes para que obedezcan 
 la f;

 27  el solo Dios sbio, [sea] gloria por Jesu Cristo para siempre. Amen.



EPSTOLA PRIMERA DEL APOSTOL SAN PABLO

 LOS

CORINTIOS.



CAPITULO 1

 1 PABLO, llamado apstol de Jesu Cristo, por la voluntad de Dios, y el 
hermano Sosthenes,

 2  la Iglesia de Dios que est en Corinto, santificados en Cristo Jesus, 
llamados santos; y  todos los que invocan el nombre del Seor nuestro Jesu 
Cristo en cualquier lugar, [Seor] de ellos y nuestro:

 3 Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu Cristo.

 4 Doy gracias  mi Dios siempre por vosotros, por la gracia de Dios que os 
es dada en Cristo Jesus;

 5 que en todas las cosas sois enriquecidos en l, en toda lengua y en toda 
ciencia;

 6 con lo cual el testimonio de Cristo ha sido confirmado en vosotros:

 7 de tal manera que nada os falte en ningun don, esperando la manifestacion 
del Seor nuestro Jesu Cristo;

 8 el cual tambien os confirmar sin pecado hasta el fin, hasta el dia de 
nuestro Seor Jesu Cristo.

 9 Fiel [es] Dios por el cual sois llamados  la comunicacion de su Hijo Jesu 
Cristo nuestro Seor.

 10 OS ruego, pues, hermanos, por el nombre de nuestro Seor Jesu Cristo, que 
hableis todos una misma cosa; y que no haya entre vosotros disensiones; antes 
seais enteros en un mismo entendimiento, y en un mismo parecer.

 11 Porque me ha sido declarado de vosotros, hermanos mios, de los que son de 
Clo, que hay entre vosotros contiendas.

 12 Quiero decir, que cada uno de vosotros dice: Yo cierto soy de Pablo: mas 
yo de Apolos: mas yo de Cfas: mas yo de Cristo.

 13 Est dividido Cristo? Fu crucificado Pablo por vosotros?  habeis 
sido bautizados en el nombre de Pablo?

 14 Doy gracias  mi Dios, que  ninguno de vosotros he bautizado, mas que  
Crispo y  Gayo;

 15 para que ninguno diga que yo le bautic en mi nombre.

 16 Y tambien bautic la casa de Estfanas: mas no s si haya bautizado  
algun otro.

 17 Porque no me envi Cristo  bautizar, sino  predicar el Evangelio: no en 
sabidura de palabras, porque no sea hecha vana la cruz de Cristo.

 18 Porque la palabra de la cruz  la verdad, locura es  los que se pierden: 
mas  los que se salvan, es  saber,  nosotros, potencia de Dios es.

 19 Porque est escrito: Destruir la sabidura de los sbios, y la 
inteligencia de los entendidos reprobar.

 20 Qu es del sbio? qu es del escriba? qu es del inquiridor de este 
siglo? no ha enloquecido Dios la sabidura de este mundo?

 21 Porque por no haber el mundo conocido, en la sabidura de Dios,  Dios 
por sabidura, agrad  Dios salvar los creyentes por la locura de la 
predicacion.

 22 Porque los Judos piden seales, y los Griegos buscan sabidura:

 23 mas nosotros predicamos  Cristo crucificado, [que es]  los Judos 
ciertamente tropezadero, y  los Gentiles locura:

 24 empero  los llamados, as Judos como Griegos, Cristo potencia de Dios, 
y sabidura de Dios.

 25 Porque lo loco de Dios es mas sbio que los hombres; y lo flaco de Dios 
es mas fuerte que los hombres.

 26 Porque mirad, hermanos, vuestra vocacion, que no sois muchos sbios segun 
la carne, no muchos poderosos, no muchos nobles:

 27 antes lo que es la locura del mundo escogi Dios para avergonzar  los 
sbios; y lo que es la flaqueza del mundo escogi Dios para avergonzar lo 
fuerte;

 28 y lo vil del mundo, y lo menospreciado escogi Dios; y lo que no es, para 
deshacer lo que es:

 29 para que ninguna carne se jacte en su presencia.

 30 De l empero sois vosotros [renacidos] en Cristo Jesus, el cual es hecho 
para nosotros de Dios sabidura, y justicia, y santificacion, y redencion:

 31 para que, como est escrito: El que se glora, en el Seor se glore.



CAPITULO 2

 1 AS que, hermanos, cuando [yo] vine  vosotros, no vine con altivez de 
palabra  de sabidura,  anunciaros el testimonio de Cristo.

 2 Porque no me juzgu saber algo entre vosotros, sino  Jesu Cristo, y  
este crucificado.

 3 Y estuve yo con vosotros con flaqueza, y mucho temor, y temblor:

 4 y ni mi palabra ni mi predicacion [fu] en palabras persuasivas de humana 
sabidura, mas en demostracion del Espritu y de potencia:

 5 porque vuestra f no sea en sabidura de hombres, mas en potencia de Dios.

 6 Empero hablamos sabidura entre perfectos: y sabidura, no de este siglo, 
ni de los prncipes de este siglo, que se deshacen:

 7 mas hablamos sabidura de Dios en misterio, la [sabidura] ocultada: la 
que Dios predestin antes de los siglos para nuestra gloria,

 8 la que ninguno de los prncipes de este siglo conoci: porque si [la] 
conocieran, nunca crucificaran al Seor de gloria:

 9 antes, como est escrito: Lo que ojos nunca vieron, ni orejas oyeron, ni 
en corazon de hombre subi lo que Dios prepar  los que le amen.

 10 Empero Dios nos [lo] revel  nosotros por su Espritu: porque el 
Espritu todo lo escudria, aun lo profundo de Dios.

 11 Porque quin de los hombres sabe las cosas que son del hombre, sino el 
espritu del [mismo] hombre que est en l? as tampoco nadie conoci las 
cosas que son de Dios, sino el Espritu de Dios.

 12 Y nosotros hemos recibido no espritu del mundo, mas el Espritu que es 
[venido] de Dios: para que conozcamos lo que Dios nos ha dado.

 13 Lo cual tambien hablamos, no con doctas palabras de humana sabidura, mas 
con doctrina del Espritu Santo, acomodando lo espiritual  lo espiritual.

 14 Mas el hombre animal no percibe las cosas que son del Espritu de Dios: 
porque le son locura: y no las puede entender, porque se han de examinar 
espiritualmente.

 15 Empero el espiritual examina (ciertamente) todas las cosas: mas l de 
nadie es entendido.

 16 Porque quin conoci el entendimiento del Seor? quin le instruy? Mas 
nosotros tenemos el entendimiento de Cristo.



CAPITULO 3

 1 DE manera que yo, hermanos, no pude hablaros como  espirituales: mas os 
habl como  carnales, [es  saber,] como  nios en Cristo:

 2 os d  beber leche, no vianda: porque aun no podiais, mas ni aun podeis;

 3 porque aun sois carnales: porque habiendo entre vosotros celos, y 
contiendas, y disensiones, no sois carnales, y andais como hombres?

 4 Porque diciendo el uno: Yo cierto soy de Pablo: y el otro: Yo de Apolos, 
no sois carnales?

 5 Qu pues es Pablo? y qu [es] Apolos? Ministros por los cuales habeis 
creido: y cada uno conforme [ lo que] el Seor di.

 6 Yo plant, Apolos reg: mas Dios ha dado el crecimiento.

 7 As que ni el que planta es algo, ni el que riega, sino Dios que da el 
crecimiento.

 8 Empero el que planta y el que riega son una misma cosa; aunque cada uno 
recibir su salario conforme  su labor.

 9 Porque [nosotros] coadjutores somos de Dios: [y vosotros] labranza de Dios 
sois, edificio de Dios sois.

 10 Conforme  la gracia de Dios que me ha sido dada, [yo] como sabio maestro 
de obra, puse el fundamento: mas otro prosigue el edificio: empero cada uno 
vea como prosigue el edificio.

 11 Porque nadie puede poner otro fundamento del que est puesto, el cual es 
Jesu Cristo.

 12 Y si alguno edificare sobre este fundamento oro, plata, piedras 
preciosas, madera, heno, hojarasca:

 13 la obra de cada uno ser manifestada: porque el dia la declarar: porque 
por el fuego ser manifestada, y la obra de cada uno cual sea, el fuego har 
la prueba.

 14 Si la obra de alguno que prosigui el edificio permaneciere, recibir el 
salario.

 15 Mas si la obra de alguno fuere quemada, ser perdida: l empero ser 
salvo, mas as como [pasado] por fuego.

 16  no sabeis que sois templo de Dios, y que el Espritu de Dios mora en 
vosotros?

 17 Si alguno violare el templo de Dios, Dios destruir al tal: porque el 
templo de Dios, el cual sois vosotros, santo es.

 18 Nadie se engae: si alguno entre vosotros parece ser sbio en este siglo, 
hgase loco para ser [de veras] sbio.

 19 Porque la sabidura de este mundo locura [es] acerca de Dios; porque 
escrito est: El que prende  los sbios en la astucia de ellos.

 20 Y otra vez: El Seor conoce los pensamientos de los sbios, que son 
vanos.

 21 As que ninguno se glore en los hombres: porque todo es vuestro,

 22 sea Pablo, sea Apolos, sea Cfas, sea el mundo, sea la vida, sea la 
muerte, sea lo presente, sea lo porvenir: que todo es vuestro;

 23 y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.



CAPITULO 4

 1 TNGANNOS los hombres por ministros de Cristo, y dispensadores de los 
misterios de Dios.

 2 Resta empero que se requiere en los dispensadores, que cada uno sea 
hallado fiel.

 3 Yo en muy poco tengo el ser juzgado de vosotros, [ de cualquier] humano 
favor; antes ni aun yo me juzgo.

 4 Porque aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso soy justificado: 
mas el que me juzga el Seor es.

 5 As que no juzgueis nada antes de tiempo, hasta que venga el Seor, el 
cual tambien aclarar lo oculto de las tinieblas, y manifestar los intentos 
de los corazones; y entonces cada uno tendr de Dios la alabanza.

 6 Esto empero, hermanos, he pasado por ejemplo en m y en Apolos por amor de 
vosotros: para que en nosotros aprendais  no saber mas de lo que est 
escrito, hinchndoos por causa de otro el uno contra el otro.

 7 Porque quin te juzga?  qu tienes que no hayas recibido? y si tambien 
[t lo] recibiste, de qu te gloras como si no hubieras recibido?

 8 Ya estais hartos, ya estais ricos: sin nosotros reinais [ya:] y ojal 
reineis, para que nosotros reinemos tambien juntamente con vosotros.

 9 Porque  lo que pienso, Dios nos ha mostrado por los postreros de los 
apstoles, como  sentenciados  muerte: porque somos hechos espectculo al 
mundo, y  los ngeles, y  los hombres.

 10 Nosotros locos por amor de Cristo, y vosotros prudentes en Cristo: 
nosotros flacos, y vosotros fuertes: vosotros nobles, y nosotros viles.

 11 Hasta esta hora hambreamos, y tenemos sed, y estamos desnudos, y somos 
heridos de pescozones, y andamos vagabundos:

 12 y trabajamos, obrando de nuestras manos: somos maldecidos, y bendecimos: 
padecemos persecucion, y sufrimos:

 13 Somos blasfemados, y rogamos: somos tenidos como por la basura de este 
mundo, inmundicias de todos, hasta ahora.

 14 No escribo esto para avergonzaros: mas os amonesto como  mis hijos 
amados.

 15 Porque aunque tengais diez mil ayos en Cristo, no [tendreis] muchos 
padres: que en Cristo Jesus yo os engendr por el Evangelio.

 16 Por tanto os ruego que me imiteis.

 17 Por lo cual os envi  Timoto, que es mi hijo amado, y fiel en el Seor, 
el cual os amonestar de mis caminos, cuales sean en Cristo, de la manera que 
enseo en todas partes, en todas las Iglesias.

 18 Mas como si nunca hubiese yo de venir  vosotros, as andan hinchados 
algunos.

 19 Empero vendr presto  vosotros, si el Seor quisiere; y entender, no 
las palabras de estos que [as] andan hinchados, sino la virtud.

 20 Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en virtud.

 21 Qu quereis? vendr  vosotros con vara,  con caridad, y con espritu 
de mansedumbre?



CAPITULO 5

 1 DE cierto se oye entre vosotros fornicacion, y tal fornicacion cual ni aun 
se nombra entre los Gentiles, tanto que alguno tenga la mujer de [su] padre.

 2 Ya vosotros estais hinchados, y no tuvisteis antes luto, para que fuese 
quitado de en medio de vosotros el que hizo tal obra.

 3 Y ciertamente como ausente con el cuerpo, mas presente con el espritu, ya 
como presente he juzgado, que el que esto as ha cometido,

 4 en el nombre del Seor nuestro Jesu Cristo, juntados vosotros y mi 
espritu, con la facultad del Seor nuestro Jesu Cristo,

 5 el tal sea entregado  Satans para muerte de la carne, porque el espritu 
sea salvo en el dia del Seor Jesus.

 6 No [es] buena vuestra jactancia. No sabeis que con un poquito de levadura 
toda la masa se leuda?

 7 Limpiad pues la vieja levadura para que seais nueva masa, como sois sin 
levadura: porque nuestra Pascua es sacrificada por nosotros, Cristo.

 8 As que hagamos fiesta no en la vieja levadura, ni en la levadura de 
malicia y de maldad, sino en panes por leudar de sinceridad y de verdad.

 9 Os he escrito por carta, que no os envolvais con los fornicarios:

 10 no del todo con los fornicarios de este mundo,  con los avaros,  con 
los ladrones,  con idlatras: de otra suerte os seria menester salir del 
mundo.

 11 Mas ahora os he escrito, que no os envolvais, [es  saber,] que si alguno 
llamndose hermano fuere fornicario,  avaro,  idlatra,  maldiciente,  
borracho,  ladron, con el tal ni aun comais.

 12 Porque qu me va^  m en juzgar de los que estn fuera? no juzgais 
vosotros de los que estn dentro?

 13 Porque de los que estn fuera, Dios juzgar. Quitad pues  este malo de 
vosotros mismos.



CAPITULO 6

 1 OSA alguno de vosotros, teniendo pleito con otro, ir  juicio delante de 
los injustos, y no delante de los santos?

 2  no sabeis que los santos han de juzgar al mundo? Y si el mundo ha de 
ser juzgado por vosotros, indignos sois que vayais  juicio por cosas muy 
pequeas.

 3  no sabeis que hemos de juzgar los ngeles, cunto mas las cosas de este 
siglo?

 4 Por tanto si hubireis de tener juicios de cosas de este siglo, los mas 
bajos que estn en la Iglesia,  los tales poned en las sillas.

 5 Para avergonzaros lo digo. As que no hay entre vosotros sabio, ni aun 
uno, que pueda juzgar entre sus hermanos?

 6 Sino que el hermano con el hermano pleitea en juicio, y esto delante de 
los infieles.

 7 Luego ya sin falta hay culpa en vosotros, que tengais pleitos entre 
vosotros mismos: por qu no sufris antes la injuria? par qu no sufris 
antes la calumnia?

 8 Sino que vosotros haceis la injuria, y calumniais: y esto  los hermanos.

 9  no sabeis que los injustos no poseern el reino de Dios? No erreis, que 
ni los fornicarios, ni los idlatras, ni los adlteros, ni los afeminados, ni 
los que se echan con machos,

 10 ni los ladrones, ni los avaros, ni los borrachos, ni los maldicientes, ni 
los robadores, no heredarn^ el reino de Dios.

 11 Y esto erais algunos: mas [ya] sois lavados, mas [ya] sois santificados, 
mas [ya] sois justificados en el nombre del Seor Jesus, y con el Espritu de 
nuestro Dios.

 12 Todas las cosas me son lcitas, mas no todas convienen: todas las cosas 
me son lcitas, mas yo no me meter debajo de potestad de nada.

 13 Las viandas [son] para el vientre, y el vientre para las viandas: empero 
y  l y  ellas deshar Dios: mas el cuerpo no [es] para la fornicacion, 
sino para el Seor; y el Seor para el cuerpo.

 14 Empero Dios levant al Seor, y tambien  nosotros nos levantar con su 
potencia.

 15  ignorais que vuestros cuerpos son miembros de Cristo? quitar pues 
los miembros de Cristo, y [los] har miembros de la ramera? Lejos sea.

 16  no sabeis que el que se junta con la ramera, es hecho [con ella] un 
cuerpo? porque sern, dice, los dos en una carne.

 17 Empero el que se junta con el Seor, un espritu es.

 18 Huid la fornicacion: cualquier [otro] pecado que el hombre hiciere, fuera 
del cuerpo es: mas el que fornica, contra su propio cuerpo peca.

 19 O ignorais que vuestro cuerpo es templo del Espritu Santo [el cual 
est] en vosotros, el cual teneis de Dios, y que no sois vuestros?

 20 Porque comprados sois por precio: glorificad pues  Dios en vuestro 
cuerpo, y en vuestro espritu, los cuales son de Dios.



CAPITULO 7

 1 CUANTO  las cosas de que me escribisteis: bueno^ seria al hombre no tocar 
mujer.

 2 Mas por evitar las fornicaciones, cada uno tenga su mujer, y cada una 
tenga su marido.

 3 El marido pague  la mujer la debida benevolencia: y asimismo la mujer al 
marido.

 4 La mujer no tiene la potestad de su propio cuerpo, sino el marido: y por 
el semejante tampoco el marido tiene la potestad de su propio cuerpo, sino la 
mujer.

 5 No os defraudeis el uno al otro, sino fuere algo por tiempo, de 
consentimiento [de ambos,] por ocuparos en ayuno y en oracion; y volved  
juntaros en uno, porque no os tiente Satans  causa de vuestra 
incontinencia.

 6 Mas esto digo por permision, no por mandamiento.

 7 Porque querria que todos los hombres fuesen como yo: empero cada uno tiene 
propio don de Dios: uno  la verdad as, y otro as.

 8 Digo, pues,  los solteros y  las viudas, que bueno les es si se quedaren 
como yo.

 9 Y si no tienen don de continencia, csense: que mejor es casarse, que 
quemarse.

 10 Mas  los que estn juntos en matrimonio denuncio, no yo, sino el Seor: 
Que la mujer no se aparte del marido.

 11 Y si se apartare, qudese por casar,  reconcliese con su marido: y que 
el marido no envie  su mujer.

 12 Y  los dems yo digo, no el Seor: Si algun hermano tiene mujer infiel, 
y ella consiente para habitar con l, no la envie.

 13 Y la mujer que tiene marido infiel, y l consiente para habitar con ella, 
no le deje.

 14 Porque el marido infiel es santificado  la mujer fiel; y la mujer infiel 
al marido [fiel:] de otra manera ciertamente vuestros hijos serian inmundos, 
empero ahora son santos.

 15 Mas si el fiel se aparta, aprtese: que el hermano,  la hermana, no es 
sujeto  servidumbre en semejante [caso:] antes  paz nos llam Dios.

 16 Porque de dnde sabes, oh mujer, si quiz hars salvo  [tu] marido?  
de dnde sabes, oh marido, si quiz hars salva  [tu] mujer?

 17 Sino que cada uno como el Seor [le] reparti, y como el Seor llam  
cada uno, as ande; y as enseo en todas las Iglesias.

 18 Es llamado alguno circuncidado? qudese circunciso: es llamado alguno 
incircuncidado? no se circuncide.

 19 La circuncision nada es, y la incircuncision nada es, sino la observancia 
de los mandamientos de Dios.

 20 Cada uno en la vocacion en que fu llamado en ella se quede.

 21 Eres llamado [siendo] siervo? no se te d nada: mas tambien si puedes 
hacerte libre, procralo mas.

 22 Porque el que en el Seor es llamado [siendo] siervo, horro es del Seor: 
asimismo tambien el que es llamado [siendo] libre, siervo es de Cristo.

 23 Por precio sois comprados, no os hagais siervos de los hombres.

 24 Cada uno, hermanos, en lo que es llamado en esto se quede acerca de Dios.

 25 Empero de las vrgenes no tengo mandamiento del Seor: mas doy [mi] 
parecer, como [hombre] que ha alcanzado misericordia del Seor para ser fiel.

 26 Tengo, pues, esto por bueno  causa de la necesidad que apremia; por lo 
cual bueno es al hombre estarse as.

 27 Ests atado  mujer? no procures soltarte. Ests suelto de mujer? no 
procures mujer.

 28 Mas tambien si tomares mujer, no pecaste: y si la doncella se casare, no 
pec: pero afliccion de carne tendrn los tales: mas yo os dejo.

 29 Esto empero digo, hermanos, que el tiempo es corto: lo que resta es, que 
los que tienen mujeres sean como los que no las tienen:

 30 y los que lloran, como los que no lloran: y los que se huelgan, como los 
que no se huelgan: y los que compran, como los que no poseen:

 31 y los que usan de este mundo, como los que no usan: porque la apariencia 
de este mundo se pasa.

 32 Mas querria que estuviseis sin congoja. El soltero tiene cuidado de las 
cosas que [son] del Seor, cmo ha de agradar al Seor.

 33 Empero el que se cas tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cmo 
ha de agradar  [su] mujer: y est dividido.

 34 Y la mujer por casar y doncella, tiene cuidado de las cosas que son del 
Seor, para ser santa as en el cuerpo como en el espritu: mas la casada, 
tiene cuidado de las cosas que son del mundo, cmo ha de agradar  [su] 
marido.

 35 Esto empero digo para vuestro provecho: no para echaros lazo, sino para 
lo honesto y decente, y para que sin impedimento os llegueis al Seor.

 36 Mas si  alguno parece cosa fea en su virgen, que pase ya de edad, y que 
as conviene que se haga, haga lo que quisiere: no peca, csense.

 37 Empero el que est firme en su corazon, y que no tiene necesidad, mas que 
tiene libertad de su voluntad, y determin en su corazon esto, de guardar su 
vrgen, bien hace.

 38 As que el que casa su virgen, bien hace: y el que no la casa, mejor 
hace.

 39 La mujer [casada] est atada  la ley, mientras vive su marido: mas si su 
marido muriere, libre es; csese con quien quisiere con tal que sea en el 
Seor.

 40 Empero mas bienaventurada ser si se quedare as: y pienso que tambien yo 
tengo Espritu de Dios.



CAPITULO 8

 1 EMPERO de lo que  los dolos es sacrificado, sabemos que todos tenemos 
ciencia. La ciencia hincha, mas la caridad edifica.

 2 Y si alguno se piensa que sabe algo, aun no sabe algo como le conviene 
saber.

 3 Mas el que ama  Dios, el tal conocido de Dios.

 4 As que de las viandas que son sacrificadas  los dolos, sabemos que el 
dolo nada es en el mundo, y que ningun Dios hay, mas de uno.

 5 Porque aunque haya algunos que se llamen dioses,  en el cielo,  en la 
tierra, como hay muchos dioses, y muchos seores;

 6 nosotros empero no tenemos mas de un Dios, el Padre, del cual [son] todas 
las cosas, y nosotros en l: y un Seor, Jesu Cristo, por el cual [son] todas 
las cosas, y nosotros por l.

 7 Mas no en todos [hay] esta ciencia: porque algunos con conciencia del 
dolo hasta aqu, comen como sacrificado  dolos: y su conciencia, siendo 
flaca, es contaminada.

 8 Empero la vianda no nos hace mas aceptos  Dios: porque ni que comamos, 
seremos mas ricos: ni que no comamos, seremos mas pobres.

 9 Mas mirad que esta vuestra libertad no sea tropiezo  los que son flacos.

 10 Porque si te ve alguno,  t que tienes [esta] ciencia, que ests sentado 
 la mesa en el lugar de los dolos, la conciencia, de aquel que es flaco, 
no ser adelantada  comer de lo sacrificado  los dolos?

 11 Y con tu ciencia se perder el hermano flaco, por el cual Cristo muri?

 12 De esta manera, pues, pecando contra los hermanos,  hiriendo su flaca 
conciencia, contra Cristo pecais.

 13 Por lo cual si la comida es  mi hermano ocasion de caer, jams comer 
carne por no escandalizar  mi hermano.



CAPITULO 9

 1 NO soy apstol? no soy libre? no v  Jesu Cristo el Seor nuestro? no 
sois vosotros mi obra en el Seor?

 2 Si  los otros no soy apstol,  vosotros ciertamente lo soy: porque el 
sello de mi apostolado vosotros sois en el Seor.

 3 Mi respuesta para con los que me preguntan, es esta:

 4 O no tenemos potestad de comer y de beber?

 5  no tenemos potestad de traer [con nosotros] una mujer, hermana, tambien 
como los otros apstoles, y los hermanos del Seor, y Cfas?

 6  solo yo y Barnabas no tenemos potestad de no trabajar?

 7 quin jams pele  sus expensas? quin planta via, y no come de su 
fruto?  quin apacienta el ganado, y no come de la leche del ganado?

 8 Digo esto [solamente] segun los hombres? no dice esto tambien la ley?

 9 porque en la ley de Moiss est escrito: No atars la boca al buey que 
trilla. Tiene Dios cuidado de los bueyes?

 10  dcelo de cierto por nosotros? porque por nosotros est escrito. 
Porque con esperanza ha de arar el que ara: y el que trilla, con esperanza de 
recibir el fruto [trilla.]

 11 Si nosotros os sembramos lo espiritual, ser gran cosa si segremos 
vuestro [bien] carnal?

 12 Si otros tienen en vosotros esta potestad, por qu no antes nosotros? 
Mas no usamos de esta potestad, antes lo sufrimos todo por no dar alguna 
interrupcion al [curso del] Evangelio de Cristo.

 13 No sabeis que los que obran en el santuario, comen del santuario? y los 
que sirven al altar, con el altar participan?

 14 As orden el Seor  los que anuncian el Evangelio, que vivan del 
Evangelio.

 15 Mas yo de nada de esto me aprovech: ni tampoco he escrito esto para que 
se haga as conmigo; porque tengo por mejor morir, antes que nadie haga vana 
mi glorificacion.

 16 Porque si anunciare el Evangelio, no tengo por qu gloriarme: porque me 
es impuesta necesidad, porque ay de m, si no anunciare el Evangelio!

 17 Por lo cual si lo hago de voluntad, premio tendr: mas si por fuerza, la 
dispensacion me ha sido encargada.

 18 Qu premio pues tendr? Que predicando el Evangelio, ponga el Evangelio 
de Cristo de balde, por no usar mal de mi potestad en el Evangelio.

 19 Por lo cual siendo libre para con todos, me he hecho siervo de todos, por 
ganar  mas.

 20 Yo soy hecho  los Judos como Judo, por ganar  los Judos:  los que 
estn sujetos  la ley, como sujeto  la ley, por ganar  los que estn 
sujetos  la ley:

 21  los que son sin ley, como si yo fuera sin ley, no estando yo sin ley de 
Dios, mas en la ley de Cristo, por ganar  los que estaban sin ley:

 22 soy hecho  los flacos como flaco, por ganar  los flacos:  todos soy 
hecho todo, para que de todo punto salve  algunos.

 23 Y esto hago por causa del Evangelio, por ser hecho juntamente 
participante de l.

 24  no sabeis que los que corren en el estadio, todos  la verdad corren, 
mas uno lleva el premio? Corred [pues] de tal manera que le tomeis.

 25 Y todo aquel que lucha, de todo se abstiene: y aquellos  la verdad para 
recibir una corona corruptible; mas nosotros, incorruptible.

 26 As que yo de esta manera corro, no como  cosa incierta: de esta manera 
peleo, no como quien hiere al aire.

 27 Antes hiero mi cuerpo, y le pongo en servidumbre: porque predicando  los 
otros, no me haga yo reprobado.



CAPITULO 10

 1 MAS no quiero, hermanos, que ignoreis, que nuestros padres todos 
estuvieron debajo de la nube, y todos pasaron la mar;

 2 y todos en Moiss fueron bautizados en la nube y en la mar;

 3 y todos comieron la misma vianda espiritual;

 4 y todos bebieron la misma bebida espiritual: porque bebian de la piedra 
espiritual que los seguia, la cual piedra era Cristo:

 5 mas de muchos de ellos no se agrad Dios: por lo cual fueron postrados en 
el desierto.

 6 Empero estas cosas fueron hechas en figura de nosotros, para que no 
codiciemos cosas malas, como ellos codiciaron:

 7 ni seais honradores de dolos como algunos de ellos, como est escrito: Se 
sent el pueblo  comer y  beber, y se levantaron  jugar:

 8 ni forniquemos, como algunos de ellos fornicaron, y cayeron [muertos] en 
un dia veinte y tres mil:

 9 ni tentemos  Cristo, como algunos de ellos [le] tentaron, y perecieron 
por las serpientes:

 10 ni murmureis, como algunos de ellos murmuraron, y perecieron por el 
destruidor.

 11 Mas estas cosas les acontecieron en figura, y son escritas para nuestra 
amonestacion, en quienes los fines de los siglos han parado.

 12 As que el que se piensa estar [firme,] mire no caiga.

 13 No os ha tomado tentacion, sino humana: mas fiel [es] Dios, que no os 
dejar ser tentados mas de lo que podeis [llevar:] antes dar tambien 
juntamente con la tentacion salida, para que podais sufrir.

 14 Por lo cual, amados mios, huid de la idolatra.

 15 Como  sbios hablo, juzgad vosotros lo que digo.

 16 El vaso de bendicion al cual bendecimos, no es la comunion de la sangre 
de Cristo? el pan que partimos, no es la comunion del cuerpo de Cristo?

 17 Porque un pan, [es que] muchos somos un cuerpo: porque todos participamos 
de un pan.

 18 Mirad al Isral segun la carne. Los que comen los sacrificios, no son 
participantes del altar?

 19 Pues qu digo? que el dolo es algo?  que lo que es sacrificado  los 
dolos es algo?

 20 Antes, [digo] que lo que los Gentiles sacrifican,  los demonios [lo] 
sacrifican, y no  Dios: y no querria que vosotros fuseis partcipes de los 
demonios.

 21 No podeis beber el vaso del Seor, y el vaso de los demonios: no podeis 
ser partcipes de la mesa del Seor, y de la mesa de los demonios.

 22  provocaremos  zelo al Seor? somos mas fuertes que l?

 23 Todo me es lcito, mas no todo conviene: todo me es lcito, mas no todo 
edifica.

 24 Ninguno busque lo que es suyo: mas cada uno lo que [es] del otro.

 25 De todo lo que se vende en la carnecera, comed sin preguntar nada por 
causa de la conciencia.

 26 Porque del Seor es la tierra, y lo que la llena.

 27 Y si algun infiel os llama, y quereis ir, de todo lo que se os pone 
delante, comed, sin preguntar nada por causa de la conciencia.

 28 Mas si alguien os dijere: Esto fu sacrificado  los dolos: no lo comais 
por causa de aquel que lo declar, y por causa de la conciencia. Porque del 
Seor es la tierra, y lo que la llena.

 29 La conciencia digo, no tuya, sino del otro. Mas por qu es juzgada mi 
libertad por otra conciencia?

 30 y si yo con gracia [de Dios] participo, por qu soy blasfemado por lo 
que doy gracias?

 31 Pues si comeis,  si bebeis,  haceis otra cosa, hacedlo todo  gloria de 
Dios.

 32 Sed sin ofensa  Judos, y  Gentiles, y  la Iglesia de Dios:

 33 como tambien yo [por] todas las cosas agrado  todos, no procurando lo 
que  m es til, sino lo que  muchos, para que sean salvos.



CAPITULO 11

 1 Sed imitadores de m, como yo de Cristo.

 2 YO os alabo, hermanos, que en todo os acordais de m; y de la manera que 
os ense reteneis mis preceptos.

 3 Mas quiero que sepais, que Cristo es la cabeza de todo varon; y el varon 
[es] la cabeza de la mujer; y Dios, la cabeza de Cristo.

 4 Todo varon que era,  profetiza cubierta la cabeza, afrenta su cabeza.

 5 Mas toda mujer que ora,  profetiza no cubierta su cabeza, afrenta su 
cabeza: porque lo mismo es que si se rayese.

 6 Porque si la mujer no se cubre, trasqulese tambien: y si es deshonesto  
la mujer trasquilarse  raerse cbrase.

 7 Porque el varon no ha de cubrir la cabeza, porque es imgen y gloria de 
Dios: mas la mujer es gloria del varon.

 8 Porque el varon no es [sacado] de la mujer, sino la mujer del varon.

 9 Porque tampoco el varon es criado por causa de la mujer, sino la mujer por 
causa del varon.

 10 Por lo cual la mujer debe tener [seal de] potestad sobre [su] cabeza por 
causa de los ngeles.

 11 Mas ni el varon sin la mujer, ni la mujer sin el varon, en el Seor.

 12 Porque como la mujer [sali] del varon, as tambien el varon [nace] por 
la mujer: todo empero [sale] de Dios.

 13 Juzgad vosotros mismos: es honesto orar la mujer  Dios no cubierta?

 14 Aun la misma naturaleza os ensea que al hombre sea deshonesto criar 
cabello.

 15 Por el contrario  la mujer criar el cabello le es honroso: porque en 
lugar de velo le es dado el cabello.

 16 Con todo eso si alguno parece ser contencioso, nosotros no tenemos tal 
costumbre, ni las Iglesias de Dios.

 17 ESTO empero [os] denuncio, que no alabo, que no por mejor, sino por peor 
os juntais.

 18 Porque lo primero, cuando os juntais en la Iglesia, oigo que hay entre 
vosotros disensiones, y en parte lo creo.

 19 Porque conviene que tambien haya entre vosotros, herejas, para que los 
que son probados se manifiesten entre vosotros.

 20 De manera que cuando os juntais en uno, [esto] no es comer la cena del 
Seor:

 21 porque cada uno toma antes para comer su propia cena: y el uno tiene 
hambre, y el otro est harto.

 22 A la verdad no teneis casas en que comais y bebais?  menospreciais la 
Iglesia de Dios, y avergonzais  los que no tienen? qu os dir? os 
alabar? [mas] en esto no os alabo.

 23 Porque yo recib del Seor lo que tambien os he enseado: Que el Seor 
Jesus la noche que fu entregado, tom el pan:

 24 y habiendo dado gracias [lo] parti, y dijo: Tomad, comed: este es mi 
cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de m.

 25 Asimismo [tom] tambien el vaso, despues de haber cenado, diciendo: Este 
vaso es el Nuevo Testamento en mi sangre; haced esto todas las veces que 
bebireis, en memoria de m.

 26 Porque todas las veces que comireis este pan, y bebireis este vaso, la 
muerte del Seor anunciais hasta que venga.

 27 De manera que cualquiera que comiere este pan,  bebiere este vaso del 
Seor indignamente, ser culpado del cuerpo y de la sangre del Seor.

 28 Por tanto prubese cada uno  s mismo, y coma as de aquel pan, y beba 
de aquel vaso.

 29 Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para s, no 
discerniendo el cuerpo del Seor.

 30 Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros, y muchos 
duermen.

 31 Que si nos examinsemos  nosotros mismos, cierto no seriamos juzgados.

 32 Mas siendo juzgados, somos castigados del Seor, para que no seamos 
condenados con el mundo.

 33 As que, hermanos mios, cuando os juntais  comer, esperos unos  otros.

 34 Y si alguno tuviere hambre, coma en su casa: porque no os junteis para 
juicio. Las dems cosas ordenar cuando viniere.



CAPITULO 12

 1 Y DE los [dones] espirituales, no quiero, hermanos, que ignoreis.

 2 Sabeis que cuando erais Gentiles, ibais, como erais llevados  los dolos 
mudos.

 3 Por tanto os hago saber, que nadie que hable por Espritu de Dios, llama 
anatema  Jesus: y que nadie puede llamar  Jesus Seor, sino por Espritu 
Santo.

 4 Empero hay repartimientos de dones: mas el mismo Espritu [es.]

 5 Y hay repartimientos de ministerios: mas el mismo Seor [es.]

 6 Y hay repartimientos de operaciones: mas el mismo Dios es, el cual obra 
todas las cosas en todos.

 7 Empero  cada uno le es dada manifestacion del Espritu para provecho.

 8 Porque  la verdad  este es dada por el Espritu palabra de sabidura: al 
otro, palabra de ciencia segun el mismo Espritu:

 9  otro, f por el mismo Espritu: y  otro, dones de sanidades por el 
mismo Espritu:

 10  otro, operaciones de milagros: y  otro, profeca: y  otro, discrecion 
de espritus: y  otro, gneros de lenguas: y  otro, interpretacion de 
palabras.

 11 Mas todas estas cosas obra uno y el mismo Espritu, repartiendo 
particularmente,  cada uno como quiere.

 12 Porque de la manera que es uno el cuerpo, y tiene muchos miembros, empero 
todos los miembros de [este] un cuerpo, siendo muchos, son un cuerpo, as 
tambien Cristo.

 13 Porque por un Espritu somos todos bautizados en un cuerpo, Judos  
Griegos, siervos  libres: y todos bebemos de un mismo Espritu.

 14 Porque tampoco el cuerpo no es un miembro, sino muchos.

 15 Si dijere el pi: Porque no soy mano, no soy del cuerpo: por eso no ser 
del cuerpo?

 16 Y si dijere la oreja: Porque no soy ojo, no soy del cuerpo: por eso no 
ser del cuerpo?

 17 Si todo el cuerpo [fuese] ojo, dnde [estaria] el oido? si todo [fuese] 
oido, dnde [estaria] el olfato?

 18 Mas ahora Dios ha colocado los miembros cada uno de ellos por s en el 
cuerpo como quiso.

 19 Que si todos fueran un miembro, dnde [estuviera] el cuerpo?

 20 Mas ahora muchos miembros son  la verdad, empero un cuerpo.

 21 Ni el ojo puede decir  la mano: No te he menester:  asimismo la cabeza 
 los pis: No tengo necesidad de vosotros.

 22 Antes, los miembros del cuerpo que parecen mas flacos, son mucho mas 
necesarios;

 23 y los miembros del cuerpo que estimamos ser mas viles,  estos vestimos 
mas honrosamente: y los que en nosotros son mas indecentes, tienen mas 
honestidad.

 24 Porque los que en nosotros son mas honestos, no tienen necesidad de nada: 
mas Dios orden el cuerpo, dando mas abundante honor al que le faltaba:

 25 para que no haya disension en el cuerpo, mas que los miembros todos se 
soliciten los unos por los otros.

 26 De tal manera que si el un miembro padece, todos los miembros  una se 
duelen: y si un miembro es honrado, todos los miembros  una se gozan.

 27 Y vosotros sois el cuerpo de Cristo, y miembros en parte.

 28 Y  unos puso Dios en la Iglesia, primeramente apstoles, luego profetas, 
lo tercero doctores, luego facultades, luego dones de sanidades, ayudas, 
gobernaciones, gneros de lenguas.

 29 Son todos apstoles? son todos profetas? son todos doctores? son 
todos facultades?

 30 tienen todos dones de sanidades? hablan todos lenguas? interpretan 
todos?

 31 Empero procurad los mejores dones: mas aun yo os enseo el camino mas 
excelente.



CAPITULO 13

 1 SI [yo] hablase lenguas humanas y anglicas, y no tenga caridad, soy metal 
que resuena,  campana que retie.

 2 Y si tuviese profeca, y entendiese todos los misterios, y toda ciencia; y 
si tuviese toda la f, de tal manera que traspasase los montes, y no tenga 
caridad, nada soy.

 3 Y si repartiese toda mi hacienda para dar de comer  los pobres; y si 
entregase mi cuerpo para ser quemado, y no tenga caridad, de nada [me] sirve.

 4 La caridad es sufrida, es benigna: la caridad no tiene envidia: la caridad 
no hace sin razon, no es hinchada,

 5 no es injuriosa, no busca sus provechos, no se irrita, no piensa mal,

 6 no se huelga de la injusticia, mas hulgase de la verdad:

 7 todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.

 8 La caridad nunca se pierde: aunque las profecas se hayan de acabar, y las 
lenguas de cesar, y la ciencia de ser quitada.

 9 Porque en parte conocemos, y en parte profetizamos.

 10 Mas despues que venga lo que es lo perfecto, entonces lo que es en parte 
ser quitado.

 11 Cuando yo era nio, hablaba como nio, pensaba como nio, sabia como 
nio: mas cuando ya soy hombre hecho, quit lo que era de nio.

 12 Ahora vemos por espejo en oscuridad: mas entonces, [veremos] cara  cara: 
ahora conozco en parte: mas entonces conocer como soy conocido.

 13 Mas ahora permanece la f, la esperanza, y la caridad, estas tres cosas: 
empero la mayor de ellas [es] la caridad.



CAPITULO 14

 1 SEGUID la caridad: procurad los [otros dones] espirituales: mas sobre todo 
que profeticeis.

 2 Porque el que habla en lenguas, no habla  los hombres, sino  Dios: 
porque nadie le oye, aunque en Espritu hable misterios.

 3 Mas el que profetiza, habla  los hombres [para] edificacion, y 
exhortacion, y consolacion.

 4 El que habla lengua,  s mismo edifica: mas el que profetiza, la Iglesia 
edifica.

 5 As que querria que todos vosotros hablseis lenguas, pero mas querria que 
profetizseis: porque mayor es el que profetiza que el que habla lenguas, si 
tambien no interpretare, para que la Iglesia tome edificacion.

 6 Ahora pues, hermanos, si [yo] viniere  vosotros hablando lenguas, qu os 
aprovechare, si no os hablare,  con revelacion,  con ciencia,  con 
profeca,  con doctrina?

 7 Ciertamente las cosas inanimadas que hacen sonidos, (flauta  vihuela,) si 
no dieren distincion de voces, cmo se sabr lo que se tae con la flauta,  
con la vihuela?

 8 Y si la trompeta diere sonido incierto, quin se apercibir  la batalla?

 9 As tambien vosotros, si por lengua no direis palabra bien significante, 
cmo se entender lo que se dice? porque hablareis al aire.

 10 Tantos gneros de voces, (por ejemplo,) hay en el mundo; y nada hay mudo:

 11 mas si [yo] ignorare la virtud de la voz, ser brbaro al que habla; y el 
que habla, me ser  m brbaro^.

 12 As tambien vosotros: pues que deseais dones del Espritu, procurad de 
ser excelentes para la edificacion de la Iglesia.

 13 Por lo cual el que habla lengua, ore que interprete.

 14 Porque si yo orare en lengua, mi espritu ora: mas mi entendimiento es 
sin fruto.

 15 Qu pues? orar con el espritu, mas orar tambien con entendimiento: 
cantar con el espritu, mas cantar tambien con el entendimiento.

 16 Porque si bendijeres con el espritu, el que ocupa lugar de indocto cmo 
dir, Amen, sobre tu bendicion? porque no sabe lo que has dicho.

 17 Porque t  la verdad, bien das gracias: mas el otro no es edificado.

 18 Doy gracias  mi Dios que hablo lenguas mas que todos vosotros:

 19 pero en la Iglesia [mas] quiero hablar cinco palabras con mi sentido, 
para que ensee tambien  los otros, que diez mil palabras en lengua.

 20 Hermanos, no seais muchachos en el sentido: mas sed muchachos en la 
malicia, empero perfectos en el sentido.

 21 En la ley est escrito: Que en otras lenguas, y en otros labios hablar  
este pueblo; y ni aun as oirn, dice el Seor.

 22 As que las lenguas por seal son, no  los fieles, sino  los infieles: 
mas la profeca, no [se da]  los infieles, sino  los fieles.

 23 De manera que si toda la Iglesia se juntare en uno, y todos hablen 
lenguas, entren empero indoctos,  infieles, no dirn que estais locos?

 24 Mas si todos profetizan, y entre algun infiel  indocto, de todos es 
convencido, de todos es juzgado:

 25 [porque] lo oculto de su corazon se hace manifiesto; y as postrndose 
sobre el rostro adorar  Dios, pronunciando que verdaderamente Dios est en 
vosotros.

 26 Qu hay, pues, hermanos? Cuando os juntais, cada uno de vosotros tiene 
salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelacion, tiene interpretacion: 
todo se haga  edificacion.

 27 Si hablare alguno en lengua, [sea] por dos,   lo mas por tres  veces: 
mas uno interprete.

 28 Y si no hubiere intrprete, calle en la Iglesia: y hable  s mismo, y  
Dios.

 29 Empero los profetas, hablen dos  tres: y los dems juzguen.

 30 Y si  otro que estuviere sentado, fuere revelado, calle el primero.

 31 Porque podeis todos profetizar cada uno por s: para que todos aprendan, 
y todos sean exhortados.

 32 Y los espritus de los que profetizaren, sujtense  los profetas:

 33 porque Dios no es [Dios] de disension, sino de paz, como en todas las 
Iglesias de los santos.

 34 Vuestras mujeres callen en las congregaciones: porque no les es permitido 
hablar, sino que estn sujetas como tambien la ley dice.

 35 Y si quieren aprender alguna cosa, pregunten en casa  sus maridos: 
porque deshonesta cosa es hablar las mujeres en la congregacion.

 36  ha salido de vosotros la palabra de Dios?   vosotros solos ha 
llegado?

 37 Si alguno,  su parecer, es profeta,  espiritual , reconozca lo que os 
escribo, porque son mandamientos del Seor.

 38 Mas el que ignora, ignore.

 39 As que, hermanos, procurad profetizar; y no impidais el hablar lenguas.

 40 Empero todo se haga decentemente, y con rden.



CAPITULO 15

 1 EMPERO os declaro, hermanos, el Evangelio que os he predicado, el cual 
tambien recibisteis, en el cual tambien perseverais,

 2 por el cual asimismo, si reteneis la palabra que os he predicado, sois 
salvos, si no habeis creido en vano.

 3 Porque primeramente os he enseado lo que asimismo [yo] aprend, [es  
saber:] que Cristo fu muerto por nuestros pecados, conforme  las 
Escrituras;

 4 y que fu sepultado, y que resucit al tercer dia, conforme  las 
Escrituras;

 5 y que apareci  Cefas; y despues de esto  los doce:

 6 despues apareci  mas de quinientos hermanos juntos: de los cuales muchos 
viven aun, y otros son muertos.

 7 Despues apareci  Jacobo: despues  todos los apstoles.

 8 Y  la postre de todos, como  abortivo, me apareci  m:

 9 porque yo soy el mas pequeo de los apstoles, que no soy digno de ser 
llamado apstol, porque persegu la Iglesia de Dios.

 10 Empero por la gracia de Dios soy lo que soy: y su gracia no ha sido en 
vano para conmigo; antes he trabajado mas que todos ellos: pero no yo, sino 
la gracia de Dios que [fu] conmigo.

 11 Porque,  [sea] yo,  [sean] ellos, as predicamos, y as habeis creido.

 12 Y si Cristo es predicado haber resucitado de los muertos, cmo dicen 
algunos entre vosotros, que no hay resurreccion de muertos?

 13 Porque si no hay resurreccion de muertos, Cristo tampoco resucit.

 14 Y si Cristo no resucit, vana luego [es] nuestra predicacion, vana es 
tambien vuestra f:

 15 de manera que somos hallados falsos testigos de Dios: porque hemos 
testificado de Dios, que l haya levantado  Cristo: al cual [empero] no 
levant, si los muertos no resucitan.

 16 Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucit.

 17 Y si Cristo no resucito, vuestra f es vana; y aun os estais en vuestros 
pecados.

 18 Y aun tambien los que durmieron en Cristo, son perdidos.

 19 Si en esta vida solamente esperamos en Cristo, los mas miserables somos 
de todos los hombres.

 20 Mas ahora, Cristo ha resucitado de los muertos: primicias de los que 
durmieron es hecho.

 21 Porque por cuanto la muerte [entr] por un hombre, tambien por un hombre 
la resurreccion de los muertos.

 22 Porque de la manera que en Adam todos mueren, as tambien en Cristo todos 
sern vivificados.

 23 Mas cada uno en su rden: Cristo las primicias; luego los que son de 
Cristo en su venida.

 24 Luego, el fin; cuando entregar el reino al Dios y al Padre; cuando 
quitar todo imperio, y toda potencia, y potestad.

 25 Porque es menester que l reine, hasta poner todos sus enemigos debajo de 
sus pis.

 26 Y el postrer enemigo [que] ser deshecho, [ser] la muerte.

 27 Porque todas las cosas sujet debajo de sus pis; y cuando dice: Todas 
las cosas son sujetadas  l, claro est [que se entiende] exceptuado el 
mismo que sujeto  l todas las cosas.

 28 Mas despues que todas las cosas le fueren sujetas, entonces tambien el 
mismo Hijo se sujetar al que le sujet  l todas las cosas, para que Dios 
sea todas las cosas en todos.

 29 De otra manera, qu harn, los que se bautizan por muertos, si en 
ninguna manera los muertos resucitan? por qu, pues, se bautizan por 
muertos?

 30 y por qu nosotros peligramos  toda hora?

 31 Cada dia muero por vuestra gloria, la cual tengo en Cristo Jesus Seor 
nuestro.

 32 Si como hombre batall en Efeso contra las bestias, qu me aprovecha si 
los muertos no resucitan? comamos y bebamos, que maana moriremos.

 33 No erreis. Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres.

 34 Velad justamente, y no pequeis: porque algunos no conocen  Dios: para 
vergenza vuestra hablo.

 35 Mas dir alguno: Como resucitarn los muertos? con qu cuerpo saldrn?

 36 Oh loco! lo que t siembras, no revive si no muriere [antes:]

 37 y lo que siembras, no siembras el cuerpo que ha de salir, sino el grano 
desnudo, es  saber, de trigo,  de otro grano:

 38 mas Dios le da el cuerpo como quiso, y  cada simiente su propio cuerpo.

 39 Toda carne no [es] la misma carne: mas una carne ciertamente es la de los 
hombres, y otra carne es la de los animales, y otra la de los peces, y otra 
la de las aves.

 40 Y cuerpos hay celestiales, y cuerpos terrestres: mas ciertamente una es 
la gloria de los celestiales, y otra la de los terrestres.

 41 Otra [es] la gloria del sol, y otra la gloria de la luna, y otra la 
gloria de las estrellas: porque una estrella es diferente de otra en gloria.

 42 As tambien [es] la resurreccion de los muertos. Se siembra en 
corrupcion; se levantar en incorrupcion:

 43 se siembra en vergenza; se levantar con gloria: se siembra en flaqueza; 
se levantar con potencia:

 44 se siembra cuerpo animal; resucitar espiritual. Hay cuerpo animal, y hay 
cuerpo espiritual.

 45 As tambien est escrito: Fu hecho el primer hombre Adam en alma 
viviente; el postrer Adam, en espritu vivificante.

 46 Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal: luego lo espiritual.

 47 El primer hombre, de la tierra, terreno: el segundo hombre, [que es] el 
Seor, [es] del cielo.

 48 Cual el terreno, tales tambien los terrenos: y cual el celestial, tales 
tambien los celestiales.

 49 Y como trajimos la imgen del terreno, traigamos tambien la imgen del 
celestial.

 50 Esto empero digo, hermanos: Que la carne y la sangre no pueden heredar el 
reino de Dios: ni la corrupcion heredar la incorrupcion.

 51 H aqu, un misterio os digo: Todos ciertamente no dormiremos: mas todos 
seremos trasformados,

 52 en un momento, en un abrir de ojo,  la final trompeta: porque ser 
tocada la trompeta, y los muertos sern levantados sin corrupcion: mas 
nosotros seremos trasformados.

 53 Porque es menester que esto corruptible sea vestido de incorrupcion, y 
esto mortal sea vestido de inmortalidad.

 54 Y cuando esto corruptible fuere vestido de incorrupcion , y esto mortal 
fuere vestido de inmortalidad, entonces ser hecha la palabra que est 
escrita: Sorbida es la muerte con victoria.

 55 Dnde est, oh muerte! tu victoria? Dnde est, oh muerte! tu 
aguijon?

 56 Empero el aguijon de la muerte [es] el pecado; y la potencia del pecado, 
la ley.

 57 Mas  Dios gracias, que nos di victoria por el Seor nuestro Jesu 
Cristo.

 58 As que, hermanos mios amados, estad firmes y constantes, creciendo en la 
obra del Seor siempre, sabiendo que vuestro trabajo en el Seor no es vano.



CAPITULO 16

 1 CUANTO  la colecta [que se hace] para los santos, haced vosotros tambien 
de la manera que [yo] orden en las Iglesias de Galacia.

 2 Cada primer dia de la semana cada uno de vosotros aparte en su casa, 
guardando lo que por la bondad de Dios pudiere; porque cuando [yo] viniere, 
no se hagan entonces las colectas.

 3 Y cuando [yo] fuere presente, los que aprobareis por cartas,  estos 
enviar que lleven vuestro beneficio  Jerusalem.

 4 Y si fuere digno el negocio que yo tambien vaya, irn conmigo.

 5 Empero  vosotros vendr, cuando pasare  Macedonia: porque  Macedonia 
tengo de pasar.

 6 Y podr ser que me quedar con vosotros,  invernar tambien: para que 
vosotros me lleveis donde hubiere de ir.

 7 Porque no quiero ahora veros de paso: mas espero estar con vosotros algun 
tiempo, si el Seor lo permitiere.

 8 Empero estar en Efeso hasta Pentecostes.

 9 Porque se me ha abierto puerta grande y eficaz: y adversarios muchos.

 10 Y si viniere Timoto, mirad que est con vosotros seguramente: porque la 
obra del Seor hace, tambien como yo.

 11 Por tanto nadie le tenga en poco: antes llevadle en paz, para que venga  
m: porque le espero con los hermanos.

 12 Asimismo, del hermano Apolos, mucho le he rogado que viniese  vosotros 
con [algunos] hermanos; mas en ninguna manera tuvo voluntad de venir por 
ahora: mas vendr cuando tuviere oportunidad.

 13 Velad, estad [firmes] en la f: portos varonilmente, y esforzos.

 14 Todas vuestras cosas sean hechas con caridad.

 15 Empero os ruego, hermanos, ya sabeis que la casa de Estfanas es las 
primicias de Achaya, y que se han dedicado al ministerio de los santos:

 16 que vosotros os sujeteis  los tales, y  todos los que ayudan, y 
trabajan.

 17 Da la venida de Estfanas y de Fortunato, y de Achico, me huelgo: porque 
estos suplieron vuestra ausencia.

 18 Porque recrearon mi espritu y vuestro. Reconoced pues  los tales.

 19 Las Iglesias de Asia os saludan. Os saludan mucho en el Seor Aquila y 
Priscila, con la Iglesia que esta en su casa.

 20 Os saludan todos los hermanos. Saludos los unos  los otros con santo 
beso.

 21 Salud. De mi mano, Pablo.

 22 El que no amare al Seor Jesu Cristo sea Anatema Maran-atha.

 23 La gracia del Seor Jesu Cristo [sea] con vosotros.

 24 Mi caridad en Cristo Jesus con todos vosotros. Amen.





EPSTOLA SEGUNDA DEL APOSTOL SAN PABLO

 LOS

CORINTIOS.



CAPITULO 1

 1 PABLO, apstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano 
Timoto,  la Iglesia de Dios que est en Corinto, juntamente con todos los 
santos que estn por toda la Achaya:

 2 Gracia tengais, y paz de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu Cristo.

 3 Bendito [sea] el Dios y Padre del Seor Jesu Cristo, el Padre de 
misericordias, y el Dios de toda consolacion,

 4 el que nos consuela en todas nuestras tribulaciones; para que podamos 
tambien nosotros consolar  los que estn en cualquiera angustia, con la 
consolacion con que nosotros somos consolados de Dios.

 5 Porque de la manera que abundan en nosotros las aflicciones de Cristo, as 
abunda tambien por el [mismo] Cristo nuestra consolacion.

 6 Si somos atribulados, [es] por vuestra consolacion y salud, la cual es 
obrada en el sufrir las mismas aflicciones que nosotros tambien padecemos:  
si somos consolados, es por vuestra consolacion y salud: y nuestra esperanza 
de vosotros es firme,

 7 estando ciertos que como sois compaeros de las aflicciones, as tambien 
lo sereis de la consolacion.

 8 Porque, hermanos, no queremos, que ignoreis nuestra tribulacion que nos 
fu hecha en Asia, que sobre manera fuimos cargados sobre nuestras fuerzas, 
de tal manera que estuvisemos en duda de la vida.

 9 Mas nosotros tuvimos en nosotros mismos respuesta de muerte, para que no 
confiemos en nosotros mismos, sino en Dios, que levanta los muertos:

 10 el cual nos libr, y libra de tanta muerte: en el cual esperamos que aun 
nos librar:

 11 ayudndonos tambien vosotros con oracion por nosotros, para que por la 
merced [hecha]  nosotros por respeto de muchos, por muchos [tambien] sean 
dadas gracias por nosotros.

 12 Porque nuestra gloria es esta, [es  saber,] el testimonio de nuestra 
conciencia, que con simplicidad y sinceridad de Dios, no con sabidura 
carnal, mas con la gracia de Dios, hemos conversado en el mundo, y mas con 
vosotros.

 13 Porque no os escribimos otras cosas de las que leeis,  tambien conoceis; 
y espero que aun hasta el cabo las conocereis:

 14 como tambien en parte habeis conocido que somos vuestra gloria, como 
tambien vosotros la nuestra, para el dia del Seor Jesus.

 15 Y con esta confianza quise primero venir  vosotros, porque tuviseis 
[otra] segunda gracia:

 16 y por vosotros pasar  Macedonia; y de Macedonia venir otra vez  
vosotros, y ser vuelto de vosotros  Juda.

 17 As que pretendiendo esto, us quiz de liviandad?  lo que pienso 
[hacer,] pinsolo segun la carne, para que haya en m S y No?

 18 Antes Dios fiel [sabe] que nuestra palabra acerca de vosotros, no ha sido 
S y No.

 19 Porque el Hijo de Dios, Jesu Cristo, que por nosotros ha sido entre 
vosotros predicado por m, y Silvano, y Timoto, no ha sido S y No: mas ha 
sido S en l.

 20 Porque todas las promesas de Dios [son] en l S, y en l Amen por 
nosotros  gloria de Dios.

 21 Y el que nos confirma con vosotros  Cristo, y el que nos ungi, [es] 
Dios:

 22 el cual tambien nos sell, y nos di las arras del Espritu en nuestros 
corazones.

 23 Mas yo llamo  Dios por testigo sobre mi alma, que hasta ahora no he 
venido  Corinto por no seros carga:

 24 no que nos enseoreemos de vuestra f: mas somos ayudadores de vuestro 
gozo; porque por la f estais en pi.



CAPITULO 2

 1 EMPERO esto he determinado en m, [es  saber,] de no venir otra vez  
vosotros con tristeza.

 2 Y si yo os contristo, quin ser pues el que me alegrar, sino aquel  
quien yo contristare?

 3 Y esto mismo os escrib, para que cuando viniere no tenga tristeza sobre 
tristeza por parte de los que me debiera gozar; confiando en todos vosotros 
que mi gozo es el de todos vosotros.

 4 Porque por la mucha tribulacion y angustia del corazon os escrib con 
muchas lgrimas: no para que fuseis contristados, mas para que conociseis 
cunta mas caridad tengo para con vosotros.

 5 Que si alguno [me] contrist, no me contrist  m sino en parte, por no 
cargaros  todos vosotros.

 6 Bstale al tal esta reprension hecha de muchos:

 7 para que al contrario vosotros antes le perdoneis y consoleis, porque no 
sea el tal consumido de demasiada tristeza.

 8 Por lo cual os ruego que confirmeis la caridad para con l.

 9 Porque tambien por este fin os escrib  vosotros, [es  saber,] para 
conocer experiencia de vosotros, si sois obedientes en todo.

 10 Y al que [vosotros] perdonreis, yo tambien: porque tambien yo lo que he 
perdonado, si algo he perdonado, por vosotros [lo he hecho] en persona de 
Cristo:

 11 para que no seamos engaados de Satans: porque no ignoramos sus 
maquinaciones.

 12 COMO vine  Troas por el Evangelio de Cristo, aunque me fu abierta 
puerta en el Seor,

 13 no tuve reposo en mi espritu, por no haber hallado  Tito mi hermano: y 
as despidindome de ellos, me part para Macedonia.

 14 Mas  Dios [sean dadas] gracias, el cual hace que siempre triunfemos en 
Cristo Jesus; y manifiesta el olor de su conocimiento por nosotros en todo 
lugar:

 15 porque por Dios somos buen olor de Cristo en los que se salvan, y en los 
que se pierden:

 16  estos ciertamente olor de muerte para muerte; y  aquellos olor de vida 
para vida. Y para estas cosas, quin es bastante?

 17 Cierto no somos, como muchos, mercaderes falsos de la palabra de Dios; 
antes como de sinceridad, como de Dios, delante de Dios, hablamos de Cristo.



CAPITULO 3

 1 COMENZAMOS otra vez  alabarnos  nosotros mismos?  tenemos necesidad, 
como algunos, de cartas de recomendacion para vosotros,  de recomendacion de 
vosotros [para otros?]

 2 Nuestras cartas sois vosotros, escritas en nuestros corazones, las cuales 
son sabidas y leidas de todos los hombres:

 3 cuando es manifiesto que sois carta de Cristo administrada de nosotros, y 
escrita no con tinta, mas con el Espritu de Dios viva: no en tablas de 
piedra, sino en tablas de carne del corazon.

 4 Y tal confianza tenemos por Cristo para con Dios.

 5 No que seamos suficientes de nosotros mismos para pensar algo como de 
nosotros mismos: sino que nuestra suficiencia es [de parte] de Dios:

 6 el cual aun nos hizo que fusemos ministros suficientes del nuevo 
testamento: no de la letra, mas del espritu: porque la letra mata, mas el 
espritu vivifica.

 7 Y si el ministerio de muerte [escrito] en letras formado en las piedras, 
fu para gloria, tanto que los hijos de Isral no pudiesen poner los ojos en 
la cara de Moiss,  causa de la gloria de su rostro, la cual habia de 
perecer:

 8 como no ser para mayor gloria el ministerio del espritu?

 9 Porque si el ministerio de condenacion fu de gloria, mucho mas abundar 
en gloria el ministerio de justicia.

 10 Porque lo que fu [tan] glorioso, en esta parte, ni aun fu glorioso en 
comparacion de la excelente gloria.

 11 Porque si lo que perece es para gloria, mucho mas sera para gloria lo que 
permanece.

 12 As que teniendo tal esperanza, hablamos con mucha confianza.

 13 Y no como Moiss, [que] ponia un velo sobre su rostro, para que los hijos 
de Isral no pusiesen los ojos en su cara, cuya [gloria] habia de perecer.

 14 Y as los sentidos de ellos se embotaron: porque hasta el dia de hoy 
[les] queda el mismo velo no descubierto en la leccion del viejo testamento, 
el cual por Cristo es quitado:

 15 antes hasta el dia de hoy, cuando Moiss es leido, el velo est puesto 
sobre el corazon de ellos.

 16 Empero cuando se convirtieren al Seor, el velo se quitar.

 17 Porque el Seor es el espritu: y donde [hay] aquel Espritu del Seor, 
all [hay] libertad.

 18 Por tanto nosotros todos, puestos los ojos como en un espejo en la gloria 
del Seor con cara descubierta, somos trasformados de gloria en gloria en la 
misma semejanza, como por el Espritu del Seor.



CAPITULO 4

 1 POR lo cual teniendo [nosotros] esta administracion, segun la misericordia 
que hemos alcanzado, no desmayamos:

 2 antes quitamos [de nosotros] los escondrijos de vergenza, no andando con 
astucia, ni 

adulterando la palabra de Dios: mas en manifestacion de verdad 
encomendndonos  nosotros mismos  toda conciencia humana delante de Dios.

 3 Que si nuestro Evangelio es encubierto,  los que se pierden es 
encubierto:

 4 en los cuales el dios de este siglo ceg los entendimientos de los 
incrdulos, para que no les resplandezca la lumbre del Evangelio de la gloria 
de Cristo, el cual es la imgen de Dios.

 5 Porque no nos predicamos  nosotros mismos, sino  Jesu Cristo, el Seor; 
y nosotros vuestros siervos por Jesus.

 6 Porque el Dios, que dijo que de las tinieblas resplandeciese la luz, [es] 
el que resplandeci en nuestros corazones, para iluminacion de ciencia de la 
claridad de Dios en la faz de Jesu Cristo.

 7 Tenemos empero este tesoro en vasos de barro,  fin que la alteza sea de 
la virtud de Dios, y no de nosotros.

 8 En todo somos atribulados, mas no nos estrechamos: dudamos, mas no 
desesperamos:

 9 padecemos persecucion , mas no somos desamparados [en ella:] somos 
abatidos, mas no perecemos:

 10 siempre traemos por todas partes la mortificacion del Seor Jesus en 
nuestro cuerpo, para que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestros 
cuerpos.

 11 Porque siempre nosotros que vivimos, somos entregados  muerte por Jesus, 
para que tambien la vida de Jesus sea manifestada en nuestra carne mortal.

 12 De manera que la muerte obra en nosotros, y en vosotros la vida.

 13 Mas porque tenemos el mismo espritu de f, conforme  lo que est 
escrito: Cre, por lo cual tambien habl: nosotros tambien creemos, por lo 
cual tambien hablamos:

 14 estando ciertos que el que levant al Seor Jesus,  nosotros tambien nos 
levantar por Jesus; y nos pondr con vosotros.

 15 Porque todas estas cosas [padecemos] por vosotros, para que abundando la 
gracia por muchos, en la accion de gracias abunde [tambien]  gloria de Dios.

 16 Por tanto no desmayamos: antes aunque este nuestro hombre exterior sea 
corrompido, el interior empero se renueva de dia en dia.

 17 Porque lo que al presente es momentneo y leve de nuestra tribulacion, 
sobre manera alto [y]

eterno peso de gloria nos obra:

 18 no mirando nosotros  lo que se ve, sino  lo que no se ve: porque lo que 
se ve, temporal es; mas lo que no se ve, eterno.



CAPITULO 5

 1 PORQUE sabemos, que si la casa terrestre de esta nuestra habitacion se 
deshiciere , tenemos de Dios edificio, casa no hecha de manos, eterna en los 
cielos.

 2 Y por esto tambien gemimos, deseando ser sobrevestidos de aquella nuestra 
habitacion celestial:

 3 si tambien furemos hallados vestidos, y no desnudos.

 4 Porque asimismo los que estamos en esta cabaa, gemimos cargados: porque 
no querriamos ser desnudados, antes sobrevestidos, consumiendo la vida  lo 
que es mortal.

 5 Mas el que nos hizo para esto mismo [es] Dios, el cual asimismo nos ha 
dado las arras del Espritu.

 6 As que [vivimos] confiados siempre, sabiendo, que entre tanto que estamos 
en el cuerpo, peregrinamos del Seor:

 7 porque por f andamos, no por vista:

 8 mas confiamos, y querriamos mas peregrinar del cuerpo, y ser presentes al 
Seor.

 9 Y por tanto procuramos tambien,  ausentes,  presentes, agradarle.

 10 Porque es menester que todos nosotros comparezcamos delante del tribunal 
de Cristo: para que cada uno sea pagado de lo propio de su cuerpo, como 
hubiere hecho,  bueno  malo.

 11 As que estando ciertos de aquel terror del Seor, persuadimos  los 
hombres, mas  Dios somos manifiestos: y espero que tambien en vuestras 
conciencias somos manifiestos.

 12 No nos encomendamos otra vez  vosotros: mas os damos ocasion de 
gloriaros de nosotros, para que tengais [que responder] contra los que se 
gloran en las apariencias, y no en el corazon.

 13 Porque si loqueamos,  Dios; y si estamos en seso,  vosotros.

 14 Porque la caridad de Cristo nos constrie; pensando esto: Que si uno fu 
muerto por todos, luego todos son muertos;

 15 asimismo: por todos fu muerto Cristo, para que tambien los que viven, ya 
no vivan para s, mas para aquel que muri y resucit por ellos.

 16 De manera que nosotros de aqu adelante  nadie conocemos segun la carne; 
y si aun  Cristo conocimos segun la carne, ahora empero ya no le conocemos.

 17 De manera que el que [es] en Cristo, nueva criatura [es:] las vejeces se 
pasaron: h aqu todo es hecho nuevo.

 18 Y todo esto por Dios, el cual nos reconcili  s por Jesu Cristo, y nos 
di el ministerio de la reconciliacion.

 19 Porque ciertamente Dios estaba en Cristo reconciliando el mundo  s, no 
imputndoles sus pecados, y puso en nosotros la palabra de la reconciliacion.

 20 As que embajadores somos en nombre de Cristo, como si Dios [os] rogase 
por medio nuestro; [os] rogamos en nombre de Cristo, reconcilios con Dios.

 21 Al que no conoci pecado, hizo pecado por nosotros, para que nosotros 
fusemos hechos justicia de Dios en l.



CAPITULO 6

 1 POR lo cual [nosotros] ayudando tambien, [os] exhortamos que no hayais 
recibido en vano la gracia de Dios:

 2 (porque dice: En tiempo acepto te he oido, y en dia de salud te he 
socorrido: h aqu, ahora el tiempo acepto; h aqu, ahora el dia de la 
salud:)

 3 no dando  nadie ningun escndalo, porque nuestro ministerio no sea 
vituperado:

 4 antes habindonos en todas cosas, como ministros de Dios, en mucha 
paciencia, en tribulaciones, en necesidades, en angustias,

 5 en azotes, en crceles, en alborotos, en trabajos, en vigilias, en ayunos,

 6 en castidad, en ciencia, en mansedumbre, en bondad, en Espritu Santo, en 
caridad no fingida,

 7 en palabra de verdad, en potencia de Dios, en armas de justicia  diestro 
y  siniestro:

 8 por honra y por deshonra: por infamia, y por buena fama: como engaadores, 
mas hombres de verdad:

 9 como ignorados, mas conocidos: como muriendo, mas, he aqu, vivimos: como 
castigados, mas no mortificados:

 10 como dolorosos, mas siempre gozosos: como pobres, mas que enriquecen  
muchos: como los que no tienen nada, mas que lo poseen todo.

 11 Nuestra boca est abierta  vosotros, oh Corintios! nuestro corazon es 
ensanchado.

 12 No estais estrechos en nosotros: mas estais estrechos en vuestras 
[propias] entraas:

 13 pues por la misma recompensa, (como  hijos hablo,) ensanchos tambien 
vosotros.

 14 No os junteis en yugo con los infieles: porque qu compaa tiene la 
justicia con la injusticia? y qu comunicacion la luz con las tinieblas?

 15 y qu conveniencia Cristo con Belial?  qu parte el fiel con el 
infiel?

 16 y qu consentimiento el templo de Dios con los dolos? porque vosotros 
sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Que habitar y andar en 
ellos; y ser el Dios de ellos, y ellos sern mi pueblo.

 17 Por lo cual salid de en medio de ellos, y apartos, dice el Seor; y no 
toqueis cosa inmunda, y yo os recibir:

 18 y ser  vosotros Padre, y vosotros me sereis  m hijos  hijas: dice el 
Seor Todopoderoso.



CAPITULO 7

 1 As que, amados, pues tenemos tales promesas, limpimonos de toda 
inmundicia de carne y de espritu, perfeccionando la santificacion en temor 
de Dios.

 2 ADMITIDNOS:  nadie hemos injuriado,  nadie hemos corrompido,  nadie 
hemos engaado.

 3 No para condenaros [lo] digo: que ya he dicho antes, que estais en 
nuestros corazones para morir, y para vivir juntamente [con nosotros.]

 4 Mucho atrevimiento tengo para con vosotros, mucha gloria tengo de 
vosotros: lleno estoy de consolacion: sobreabundo de gozo en todas nuestras 
tribulaciones.

 5 Porque aun cuando venimos  Macedonia, ningun reposo tuvo nuestra carne; 
antes en todo fuimos atribulados: de fuera cuestiones, de dentro temores.

 6 Mas el que consuela los humildes, Dios, nos consol con la venida de Tito:

 7 y no solo con su venida, mas aun con la consolacion con que l fu 
consolado de vosotros, hacindonos saber vuestro deseo grande, vuestro lloro, 
vuestro celo por m, para que as me gozase mas.

 8 Porque aunque os contrist por carta, no me arrepiento: aunque me pes, 
porque veo que aquella carta, aunque por [algun poco de] tiempo, os 
contrist.

 9 Ahora me huelgo: no porque hayais sido contristados, mas porque hayais 
sido contristados para enmienda; porque habeis sido contristados segun Dios, 
[de tal manera] que ninguna prdida hayais padecido por nuestra parte.

 10 Porque el dolor que es segun Dios, hace enmienda saludable, de la cual no 
hay arrepentimiento: mas el dolor del siglo obra muerte.

 11 Porque h aqu esto mismo que segun Dios fuisteis contristados, cunta 
solicitud ha obrado en vosotros! antes defensa, antes enojo, antes temor, 
antes gran deseo, antes celo, antes venganza! En todo os habeis mostrado 
limpios en el negocio.

 12 As que aunque os escrib, no os escrib [solamente] por causa del que 
hizo la injuria ni por causa del que la padeci, mas [tambien] para que os 
fuese manifiesta nuestra solicitud que tenemos por vosotros delante de Dios.

 13 Por tanto tomamos consolacion de vuestra consolacion: empero mucho mas 
nos gozamos por el gozo de Tito, que haya sido recreado su espritu de todos 
vosotros.

 14 Y si algo me he gloriado  l de vosotros, no he sido avergonzado: antes 
como todo lo que habiamos dicho de vosotros [era] con verdad, as tambien 
nuestra gloria con Tito fu hallada verdadera.

 15 Y sus entraas son mas abundantes para con vosotros, cuando se acuerda de 
la obediencia de todos vosotros; y de como le recibisteis con temor y 
temblor.

 16 As que me gozo de que en todo estoy confiado de vosotros.



CAPITULO 8

 1 ASIMISMO, hermanos, os hacemos saber la gracia de Dios que ha sido dada  
las Iglesias de Macedonia:

 2 que en grande prueba de tribulacion la abundancia de su gozo permaneci; y 
su profunda pobreza abund en riquezas de su bondad.

 3 Porque conforme  sus fuerzas, (como yo testifico por ellos,) y aun sobre 
[sus] fuerzas han sido liberales;

 4 rogndonos con muchos ruegos, que recibisemos la gracia, y la 
comunicacion del servicio que se hace para los santos.

 5 Y no como lo esperabamos, mas aun  s mismos dieron primeramente al 
Seor, y  nosotros por la voluntad de Dios.

 6 De tal manera que exhortamos  Tito, que como comenz antes, as tambien 
acabe esta gracia entre vosotros tambien.

 7 Por tanto como en todo abundais en f, y en palabra, y en ciencia, y en 
toda solicitud, y en vuestra caridad con nosotros, que tambien abundeis en 
esta gracia.

 8 No hablo como quien manda; sino por experimentar la liberalidad de vuestra 
caridad por la solicitud de los otros.

 9 Porque ya sabeis la gracia del Seor nuestro Jesu Cristo, que por amor de 
vosotros se hizo pobre, siendo rico; para que vosotros con su pobreza fuseis 
enriquecidos.

 10 Y en esto doy [mi] consejo: porque esto os conviene  vosotros, que no 
solo  hacerlo, mas aun  quererlo comenzasteis antes el ao pasado:

 11 ahora pues acabadlo con el hecho: para que como fu pronto el nimo en el 
querer, as tambien lo sea en el cumplirlo de lo que teneis.

 12 Porque si primero hay la voluntad pronto, ser acepta por lo que tiene, 
no por lo que no tiene.

 13 Porque no para que  otros sea relajacion, y  vosotros apretura: sino 
para que en este tiempo  la iguala, vuestra abundancia supla la falta de los 
otros:

 14 para que tambien la abundancia de ellos supla vuestra falta, y haya 
igualdad:

 15 como esta escrito: El que tuvo mucho, no tuvo mas; y el que poco, no tuvo 
menos.

 16 Empero gracias  Dios que di la misma solicitud por vosotros en el 
corazon de Tito;

 17 que recibi la exhortacion; y aun con mayor solicitud, de su voluntad se 
parti para vosotros.

 | 18 Y enviamos juntamente con l al hermano, cuya alabanza es en el 
Evangelio por todas las Iglesias:

 19 y no solo [este,] mas aun tambien fu ordenado por las Iglesias el 
compaero de nuestra peregrinacion para [llevar] esta gracia, que es 
administrada de nosotros, y del nimo vuestro pronto, para gloria del Seor:

 20 evitando que nadie nos vitupere en esta abundancia que ministramos:

 21 procurando lo honesto, no solo delante del Seor, mas aun delante de los 
hombres.

 22 Enviamos tambien con ellos  nuestro hermano, al cual muchas veces hemos 
experimentado diligente: mas ahora mucho mas con la mucha confianza que 
[tenemos] en vosotros.

 23  por Tito, que es mi compaero y coadjutor para con vosotros;  por 
nuestros hermanos [que son] apstoles de las Iglesias, y la gloria de Cristo.

 21 Mostrad pues para con ellos en la faz de las Iglesias la muestra de 
vuestra caridad, y de nuestra gloria de vosotros.



CAPITULO 9

 1 PORQUE de la administracion que se hace para los santos, por dems me es 
escribiros.

 2 Porque conozco vuestro pronto animo, del cual me gloro entre los de 
Macedonia, que Achaya est apercibida desde el ao pasado; y vuestro ejemplo 
ha provocado  muchos.

 3 Y he enviado los hermanos, porque nuestra gloria de vosotros no sea vana 
en esta parte: para que, como lo he dicho, esteis apercibidos;

 4 porque si vinieren conmigo Macedonios, no os hallen desapercibidos, y nos 
avergoncemos nosotros, por no decir vosotros, de este glorioso atrevimiento.

 5 Por tanto tuve por cosa necesaria exhortar  los hermanos que viniesen 
primero  vosotros, y aparejen primero vuestra bendicion antes prometida, 
para que est aparejada como de bendicion, y no como de escasez.

 6 Esto empero [digo:] El que siembra escasamente, tambien segar 
escasamente; y el que siembra en bendiciones, en bendiciones tambien segar.

 7 Cada uno como propuso en su corazon, [haga,] no con tristeza,  por 
necesidad: porque Dios ama el dador alegre.

 8 Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, para que 
teniendo en todo con vosotros todo lo que basta, abundeis para toda buena 
obra:

 9 como est escrito: Derram; di  los pobres; su justicia permanece para 
siempre.

 10 Y el que da la simiente al que siembra, tambien dar pan para comer; y 
multiplicar vuestra sementera, y aumentar los crecimientos de los frutos de 
vuestra justicia;

 11 para que enriquecidos en todo, abundeis en toda bondad, la cual obra por 
nosotros accion de gracias  Dios.

 12 Porque la administracion de este servicio no solamente suple lo que  los 
santos falta, mas tambien abunda en muchas acciones de gracias acerca de 
Dios:

 13 que por la experiencia de esta administracion glorifican  Dios por la 
obediencia de vuestro consentimiento en el Evangelio de Cristo, y en la 
bondad de la comunicacion para con ellos, y para con todos;

 14 y en la oracion de ellos por vosotros, los cuales os desean  causa de la 
eminente gracia de Dios en vosotros.

 15 Gracias [sean dadas]  Dios del inenarrable don suyo.



CAPITULO 10

 1 RUGOOS, empero, yo Pablo, por la mansedumbre y modestia de Cristo, (que 
presente ciertamente soy bajo entre vosotros, mas ausente soy confiado con 
vosotros,)

 2 ruego, pues, que cuando fuere presente, no sea [menester ser] atrevido con 
la confianza de que soy estimado usar con algunos, que nos tienen como si 
anduvisemos segun carne:

 3 porque aunque andamos en la carne, no militamos segun carne:

 4 porque las armas de nuestra milicia no [son] carnales, sino poderosas de 
parte de Dios para destruccion de fortalezas,

 5 destruyendo consejos, y toda altura que se levanta contra la ciencia de 
Dios; y cautivando en obediencia de Cristo  todo entendimiento,

 6 y estando prestos para castigar  toda desobediencia, desde que vuestra 
obediencia fuere cumplida.

 7 Mirais las cosas segun la apariencia? El que est confiado en s mismo 
que es de Cristo, esto tambien piense por s mismo, que como l es de Cristo, 
as tambien nosotros somos de Cristo.

 8 Porque aunque me glore aun un poco de nuestra potestad, (la cual el Seor 
nos di para edificacion, y no para vuestra destruccion,) no me avergonzar.

 9 Mas porque no parezca como que os [quiero] espantar por cartas.

 10 Porque  la verdad, dicen, las cartas son graves y fuertes: mas la 
presencia corporal flaca, y la palabra de menospreciar.

 11 Esto piense el tal, [que] cuales somos en la palabra por cartas ausentes, 
tales somos tambien presentes en la obra.

 12 Porque no osamos entremeternos  compararnos con algunos que se alaban  
s mismos: mas no entienden que ellos consigo mismos se miden, y  s mismos 
se comparan.

 13 Nosotros empero no nos gloriaremos fuera de [nuestra] medida; sino 
conforme  la medida de la regla, de la medida que Dios nos reparti, de 
haber llegado tambien hasta vosotros.

 14 Porque no nos extendemos sobre [nuestra] medida, como si no hubiramos 
llegado hasta vosotros: porque tambien hasta vosotros hemos llegado con el 
Evangelio de Cristo:

 15 no glorindonos fuera de [nuestra] medida, [es  saber,] en trabajos 
ajenos: mas teniendo esperanza del crecimiento de vuestra f, que seremos 
asaz bien engrandecidos conforme  nuestra regla;

 16 y que anunciaremos el Evangelio  los que estn de ese cabo de vosotros, 
sin [entrar en] la medida de otro, para gloriarnos en lo que ya estaba 
aparejado.

 17 Mas el que se glora, glorese en el Seor.

 18 Porque no el que se alaba  s mismo, el tal [luego] es aprobado; mas 
aquel  quien Dios alaba.



CAPITULO 11

 1 OJALA toleraseis un poco mi locura, antes toleradme.

 2 Porque os zelo con zelo de Dios: porque os he desposado  un marido, para 
presentaros [como] una vrgen limpia  Cristo.

 3 Mas tengo miedo de que como la serpiente enga  Eva con su astucia, no 
sean corrompidos as vuestros sentidos en alguna manera, y caigan de la 
simplicidad que es en Cristo:

 4 por lo cual si alguno viniere que predicare otro Cristo que el que hemos 
predicado;  recibireis otro espritu del que habeis recibido;  otro 
Evangelio del que habeis recibido, lo sufrais bien.

 5 Cuanto  m, cierto pienso que en nada he sido inferior de aquellos 
grandes apstoles.

 6 Porque aunque [soy] basto en la palabra, no empero en la ciencia: mas en 
todo somos ya del todo manifiestos  vosotros.

 7 Pequ yo humillndome  m mismo, para que vosotros fuseis ensalzados, 
porque os he predicado el Evangelio de Dios de valde?

 8 He despojado las otras Iglesias, recibiendo salario para ministraros  
vosotros: y estando con vosotros, y teniendo necesidad,  ninguno [de 
vosotros] fu carga:

 9 porque lo que me faltaba, suplieron los hermanos que vinieron de 
Macedonia: y en todas cosas me guard de seros pesado, y me guardar.

 10 Es la verdad de Cristo en m, que esta gloria no me ser cerrada en las 
partes de Achaya.

 11 Por qu? por qu no os amo? Dios lo sabe.

 12 Mas lo que hago har aun; para quitar la ocasion de los que querrian 
ocasion por ser hallados semejantes  nosotros en lo que se gloran.

 13 Porque estos falsos apstoles obreros fraudulentos son, trasfigurndose 
en apstoles de Cristo:

 14 y no es maravilla: porque el mismo Satans se trasfigura en ngel de luz:

 15 as que no es mucho, si sus ministros se trasfiguren como ministros de 
justicia, cuyo fin ser conforme  sus obras.

 16 Otra vez digo: Que nadie me estime ser loco; de otra manera, recibdme 
como  loco, para que aun me glore yo un poquillo.

 17 Lo que hablo, no lo hablo segun el Seor, sino como en locura, con este 
atrevimiento de gloria.

 18 Porque muchos se gloran segun la carne: tambien yo me gloriar.

 19 Porque de buena gana tolerais los locos, siendo vosotros sbios:

 20 porque tolerais si alguien os pone en servidumbre, si alguien [os] 
devora, si alguien toma, si alguien se ensalza, si alguien os hiere en la 
cara.

 21 Dgolo cuanto  la afrenta; como si nos hubiesemos flaqueado: antes en lo 
que otro tuviere osada (hablo con locura) tambien yo tengo osada.

 22 Son Hebros? yo tambien. Son Israelitas? y yo. Son simiente de 
Abraham? y yo.

 23 Son ministros de Cristo? (como poco sbio hablo) yo mas: en trabajos mas 
[que ellos,] en crceles mas, en azotes mas, en muertes muchas veces.

 24 De los Judos he recibido cinco cuarentenas [de azotes,] menos uno:

 25 tres veces he sido azotado con varas, una vez apedreado, tres veces he 
padecido naufragio, noche y dia he estado en el profundo [de la mar:]

 26 en caminos muchas veces: peligros de rios, peligros de ladrones, peligros 
de los de la nacion, peligros en los Gentiles, peligros en la ciudad, 
peligros en el desierto, peligros en la mar, peligros con falsos hermanos:

 27 en trabajo y fatiga, en muchas vigilias, en hambre y sed, en muchos 
ayunos, en frio y en desnudez:

 28 sin las cosas de fuera, mi combate de cada dia, [es  saber,] la 
solicitud de todas las Iglesias.

 29 Quin enferma, y [yo] no enfermo? Quin se escandaliza, y yo no me 
quemo?

 30 Si es menester gloriar, me gloriar yo de lo que es de mi flaqueza.

 31 El Dios y Padre del Seor nuestro Jesu Cristo, que es bendito por siglos, 
sabe que no miento.

 32 En Damasco, el capitan de la gente del rey Aretas guardaba la ciudad de 
los Damascenos para prenderme;

 33 y fu bajado del muro por una ventana, y me escap de sus manos.



CAPITULO 12

 1 CIERTO no me es conveniente gloriarme: mas vendr  las visiones y  las 
revelaciones del Seor.

 2 Conozco hombre en Cristo, que antes de catorce aos (si en el cuerpo, no 
lo se; si fuera del cuerpo, no lo s: Dios lo sabe) fu arrebatado hasta el 
tercer cielo.

 3 Y conozco tal hombre, (si en el cuerpo,  fuera del cuerpo, no lo s: Dios 
lo sabe,)

 4 que fu arrebatado al paraiso, donde oy palabras secretas que el hombre 
no puede decir.

 5 De este tal me gloriar: mas de m mismo nada me gloriar, sino en mis 
flaquezas.

 6 Por lo cual si quisiere gloriarme, no ser loco, porque dir verdad: 
empero lo dejo, porque nadie piense de m mas de lo que en m ve,  oye de 
m.

 7 Y porque la grandeza de las revelaciones no me levante sobre lo que es 
menester, me es dada la repunta de mi carne, ngel de Satans, que me 
abofete.

 8 Por lo cual tres veces he rogado al Seor que se quite de m.

 9 Y me ha dicho: Bstate mi gracia: porque mi potencia en la flaqueza se 
perfecciona. Por tanto de buena gana me gloriar de mis flaquezas, porque 
habite en m la potencia de Cristo.

 10 Por lo cual me contento en las flaquezas, en las afrentas, en las 
necesidades, en las persecuciones, en las angustias por Cristo: porque cuando 
soy flaco, entonces soy poderoso.

 11 He sido loco en gloriarme; vosotros me constreisteis; que yo habia de 
ser alabado de vosotros: porque en nada he sido menos de los sumos apstoles, 
aunque soy nada.

 12 Con todo esto seales de apstol han sido hechas por vosotros, en toda 
paciencia, en seales, y en prodigios, y en maravillas.

 13 Porque qu hay en que hayais sido menos que las otras Iglesias, sino en 
que yo mismo no os he sido carga? Perdonadme esta injuria.

 14 H aqu, estoy aparejado para ir  vosotros la tercera vez, y no os ser 
pesado: porque no busco vuestras cosas, sino  vosotros: porque no han de 
atesorar los hijos para los padres, sino los padres para los hijos.

 15 Yo empero de bonsima gana gastar y sobregastar por vuestras almas; 
aunque amndoos mas, sea amado menos.

 16 Mas sea as, yo no os he agravado; sino que, como soy astuto, os he 
tomado por engao.

 17 Os he engaado quiz por alguno de los que he enviado  vosotros?

 18 Rogu  Tito, y envi con l un hermano. Os enga quiz Tito? no hemos 
andado con un mismo espritu, y por las mismas pisadas?

 19 O pensais aun que nos excusamos con vosotros? Delante de Dios, en Cristo 
hablamos: mas todo, oh amantsimos! por vuestra edificacion.

 20 Porque tengo miedo que cuando viniere, no os halle en alguna manera como 
no querria; y que vosotros me halleis cual no querriais: porque no haya entre 
vosotros contiendas, envidias, iras, disensiones, detracciones, 
murmuraciones, rumores, bandos:

 21 porque cuando volviere, no me humille Dios entre vosotros, y haya de 
llorar por muchos de los que antes habrn pecado, y no se han enmendado de la 
inmundicia, y fornicacion, y deshonestidad que han cometido.



CAPITULO 13

 1 ESTA tercera vez vengo [ya]  vosotros: en la boca de dos  de tres 
testigos consistir todo negocio.

 2 Ya he dicho antes, y ahora digo otra vez como presente; y ahora ausente lo 
escribo  los que antes pecaron, y  todos los dems, que si vengo otra vez, 
no perdonar:

 3 pues buscais la experiencia de Cristo que habla en m, el cual no es flaco 
para con vosotros, antes es poderoso en vosotros.

 4 Porque aunque fu crucificado por flaqueza, vive empero por potencia de 
Dios: por lo cual tambien nosotros [aunque] somos flacos con l, empero 
viviremos con l por la potencia de Dios en vosotros.

 5 Vosotros mismos tentos si estais en f; probos vosotros mismos. No os 
conoceis  vosotros mismos, que Jesu Cristo est en vosotros, si ya no sois 
reprobados?

 6 Mas espero que conocereis que nosotros no somos reprobados.

 7 Oramos empero  Dios que ninguna cosa mala hagais: no para que nosotros 
seamos hallados aprobados, mas para que vosotros hagais lo que es bueno, 
aunque nosotros seamos tenidos por reprobados.

 8 Porque ninguna cosa podemos contra la verdad, mas por la verdad.

 9 Por lo cual nos gozamos que seamos nosotros flacos, y que vosotros seais 
poderosos: y aun deseamos vuestra consumacion.

 10 Por tanto [os] escribo esto ausente, por no tratar presente con mas 
dureza, conforme  la potestad que el Seor me ha dado para edificacion, y no 
para destruccion.

 11 RESTA, hermanos, que tengais gozo, seais perfectos, tengais consolacion, 
sintais una misma cosa, tengais paz, y el Dios de paz y de caridad sea con 
vosotros.

 12 Saludos los unos  los otros con beso santo. Todos los santos os 
saludan.

 13 La gracia del Seor Jesu Cristo, y la caridad de Dios, y la comunicacion 
del Espritu Santo sea con vosotros todos. Amen.





LA

EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

GALATAS.



CAPITULO 1

 1 PABLO apstol, no de los hombres, ni por hombre, mas por Jesu Cristo, y 
por Dios el Padre, que le levant de los muertos,

 2 y todos los hermanos que estn conmigo,  las Iglesias de Galacia:

 3 Gracia tengais, y paz de Dios el Padre, y del Seor nuestro Jesu Cristo,

 4 el cual se di  s mismo por nuestros pecados para librarnos de este 
presente siglo malo, conforme  la voluntad de Dios y Padre nuestro:

 5 al cual es gloria por siglos de siglos. Amen.

 6 ESTOY maravillado de que tan pronto os hayais traspasado del que os llam 
 la gracia de Cristo,  otro Evangelio:

 7 porque no hay otro, sino que hay algunos que os inquietan, y quieren 
pervertir el Evangelio de Cristo.

 8 Mas si nosotros,  ngel del cielo os anunciare otro Evangelio del que os 
hemos anunciado, sea anatema.

 9 Como antes hemos dicho, tambien ahora decimos otra vez: Si alguien os 
anunciare otro Evangelio del que habeis recibido, sea anatema.

 10 Porque persuado yo ahora  hombres,   Dios?  busco de agradar  
hombres? Cierto que si hasta ahora agradara  los hombres, no seria siervo de 
Cristo.

 11 Porque os hago, hermanos, saber, que el Evangelio que [os] ha sido 
anunciado por m, no es segun hombre;

 12 ni yo tampoco le recib, ni aprend de hombre, sino por revelacion de 
Jesu Cristo.

 13 Porque ya habeis oido cual fu mi conversacion en otro tiempo en el 
Judaismo: que sobremanera persegu la Iglesia de Dios, y la destruia;

 14 y que aprovechaba en el Judaismo sobre muchos de mis iguales en mi 
nacion, siendo zelador mas que todos de las tradiciones de mis padres.

 15 Mas cuando plugo  Dios, que me apart desde el vientre de mi madre, y 
[me] llam por su gracia,

 16 para revelar  su Hijo por m, para que anunciase su Evangelio entre los 
Gentiles, luego no me repos en carne y en sangre;

 17 ni vine  Jerusalem  los apstoles que me iban delante; sino me fu en 
Arabia; y volv de nuevo  Damasco.

 18 Despues, pasados tres aos, vine  Jerusalem  ver  Pedro, y estuve con 
l quince dias.

 19 Mas  ningun otro de los apstoles v, sino  Jacobo el hermano del 
Seor.

 20 Y en esto, que os escribo, h aqu, delante de Dios, que no miento.

 21 Despues vine en las partes de Syria y de Cilicia.

 22 Y no era conocido de vista  las Iglesias de Juda, que eran en Cristo:

 23 solamente tenian fama [de m:] Que el que en otro tiempo nos perseguia, 
ahora anuncia la fe que en otro tiempo destruia:

 24 y glorificaban  Dios por m.



CAPITULO 2

 1 DESPUES, pasados catorce aos, vine otra vez  Jerusalem juntamente con 
Barnabas, tomando tambien conmigo Tito.

 2 Vine empero por revelacion, y comuniqu con ellos el Evangelio que predico 
entre los Gentiles: mas particularmente con los que parecian ser algo, por no 
correr en vano,  haber corrido.

 3 Mas ni aun Tito, que estaba conmigo, siendo Griego, fu compelido  
circuncidarse:

 4 ni aun por causa de los malsines, falsos hermanos, que se entraban 
secretamente para espiar nuestra libertad que tenemos en Cristo Jesus, por 
ponernos en servidumbre;

 5  los cuales ni aun por una hora cedimos sujetndonos, para que la verdad 
del Evangelio permaneciese acerca de vosotros.

 6 Empero de aquellos que parecian ser algo, (cuales hayan sido algun tiempo, 
no tengo que ver; Dios no acepta apariencia de hombre,)  m  lo menos los 
que parecian ser algo, nada cierto me dieron.

 7 Antes por el contrario, como vieron que el Evangelio de la incircuncision 
me era encargado, como  Pedro el de la circuncision,

 8 (porque el que hizo por Pedro para el apostolado de la circuncision, hizo 
tambien por m para con los Gentiles,)

 9 y como vieron la gracia que me era dada, Jacobo, y Cefas, y Juan, que 
parecian ser las columnas, nos dieron las diestras de compaa  m y  
Barnabas, para que nosotros [predicasemos]  los Gentiles, y ellos  la 
circuncision.

 10 Solamente [nos encargaron] que nos acordasemos de los pobres: lo cual 
asimismo hice con solicitud.

 11 Empero viniendo Pedro  Antioqua, le resist en la cara, como era de 
condenar.

 12 Porque antes que viniesen unos [de parte] de Jacobo, comia con los 
Gentiles: mas como vinieron, se retrajo, y se apart de ellos, teniendo miedo 
de los que eran de la circuncision.

 13 Y  su disimulacion consentian tambien los otros Judos, de tal manera 
que aun Barnabas fu traido tambien de ellos en aquella su simulacion.

 14 los cuales como v que no andaban derechamente  la verdad del Evangelio, 
dije  Pedro delante de todos: Si t, siendo Judo, vives como Gentil, y no 
como Judo, por qu constries los Gentiles  judaizar?

 15 Nosotros Judos naturales, y no pecadores de los Gentiles,

 16 sabiendo que el hombre no es justificado por las obras de la ley, sino 
por la f de Jesu Cristo, nosotros tambien hemos creido en Jesu Cristo, para 
que fusemos justificados por la f de Cristo, y no por las obras de la ley: 
por cuanto por las obras de la ley ninguna carne ser justificada.

 17 Y si buscando nosotros de ser justificados en Cristo, tambien nosotros 
somos hallados pecadores, es [por eso] Cristo ministro de [nuestro] pecado? 
En ninguna manera.

 18 Porque si las cosas que destru, las mismas vuelvo  edificar, trasgresor 
me hago.

 19 Porque yo por la ley soy muerto  la ley, para vivir  Dios.

 20 Con Cristo estoy juntamente crucificado, y vivo; no ya yo, mas vive en m 
Cristo: y lo que ahora vivo en la carne, por la f del Hijo de Dios [lo] 
vivo, el cual me am, y se entreg  s mismo por m.

 21 No desecho la gracia de Dios. Porque si por la ley fuese la justicia, 
luego Cristo por dems seria muerto.



CAPITULO 3

 1 OH Glatas sin seso! quin os hechiz para no obedecer  la verdad, 
delante de cuyos ojos Jesu Cristo fu ya condenado, crucificado entre 
vosotros?

 2 Esto solo quiero saber de vosotros: Recibisteis el Espritu [Santo] por 
las obras de la ley,  por el oir de la f?

 3 tan locos sois, que habiendo comenzado por el Espritu, ahora os 
perfeccioneis por la carne?

 4 tantas cosas habeis padecido en vano? si empero en vano.

 5 El que os da, pues, el Espritu, y obra las maravillas entre vosotros, 
[lo hace] por las obras de la ley,  por el oir de la f?

 6 Como Abraham crey  Dios, y le fu atribuido  justicia.

 7 As que conoceis que los que son por la f, los tales son hijos de 
Abraham.

 8 Y viendo antes la escritura, que Dios por la f habia de justificar los 
Gentiles, evangeliz antes  Abraham: Que todas las naciones de la tierra 
sern benditas en t.

 9 Luego los de la f son [los] benditos con el creyente Abraham.

 10 Porque todos los que son de las obras de la ley, debajo de maldicion 
estn. Porque escrito est: Maldito todo aquel que no permaneciere en todas 
las cosas que estn escritas en el libro de la ley, para hacerlas.

 11 Mas por cuanto por la ley ninguno se justifica acerca de Dios, queda 
manifiesto que el justo por la f vive.

 12 La ley tambien no es de la f, mas: El hombre que los hiciere, vivir por 
ellos.

 13 Cristo nos redimi de la maldicion de la ley, hecho por nosotros 
maldicion: (porque escrito esta: Maldito cualquiera que es colgado en 
madero:)

 14 para que la bendicion de Abraham en los Gentiles fuese en Cristo Jesus: 
para que por la f recibamos la promesa del Espritu.

 15 Hermanos, (hablo como hombre,) aun el instrumento autntico de hombre 
nadie le menosprecia,  le aade.

 16 A Abraham fueron dichas las promesas, y  su simiente. No dice: Y  las 
simientes, como de muchos; sino como de uno: Y  tu simiente, la cual es 
Cristo.

 17 Esto pues digo: Que el contrato confirmado de Dios para con Cristo, la 
ley que fu hecha cuatrocientos y treinta aos despues, no le abroga, para 
invalidar la promesa.

 18 Porque si la herencia es por la ley, ya no [ser] por la promesa: Dios 
empero por la promesa hizo la donacion  Abraham.

 19 PUES la ley, qu? Fu puesta por causa de las rebeliones, (hasta que 
viniese la simiente  quien fu hecha la promesa,) ordenada por los ngeles, 
en la mano del mediador.

 20 Y el mediador no es de uno; y Dios es uno.

 21 Luego la ley [es] contra las promesas de Dios? En ninguna manera: porque 
si la ley dada pudiera vivificar, la justicia fuera verdaderamente por la 
ley.

 22 Mas encerr la escritura todo debajo de pecado, para que la promesa fuese 
dada  los creyentes por la f de Jesu Cristo.

 23 Empero antes que viniese la fe estabamos guardados debajo de la ley, 
encerrados para aquella f, que habia de ser descubierta

 24 de manera que la ley nuestro ayo fu para [llevarnos]  Cristo, para que 
fusemos justificados por la f.

 25 Mas venida la f, ya no estamos debajo [de la mano] del ayo.

 26 Porque todos sois hijos de Dios por la f en Cristo Jesus.

 27 Porque todos los que habeis sido bautizados en Cristo, de Cristo estais 
vestidos.

 28 No hay [aqu] Judo, ni Griego; no hay siervo, ni libre; no hay macho, ni 
hembra; porque todos vosotros sois uno en Cristo Jesus.

 29 Y si vosotros [sois] de Cristo ciertamente la simiente de Abraham sois, y 
conforme  la promesa los herederos.



CAPITULO 4

 1 ESTO tambien digo: Entre tanto que el heredero es nio, en nada difiere 
del siervo, aunque es seor de todo.

 2 Mas est debajo [de mano] de tutores y curadores hasta el tiempo sealado 
por el padre.

 3 As tambien nosotros, cuando ramos nios, ramos siervos debajo de 
elementos del mundo.

 4 Mas venido el cumplimiento del tiempo, Dios envi su Hijo, hecho de mujer, 
hecho sbdito  la ley;

 5 para que redimiese los que estaban debajo de la ley, para que recibisemos 
la adopcion de hijos.

 6 Y por cuanto sois hijos envi Dios el Espritu de su Hijo en vuestros 
corazones el cual clama: Abba, Padre.

 7 As que ya no eres mas siervo, sino hijo; y si hijo, tambien heredero de 
Dios por Cristo.

 8 Antes, en otro tiempo, no conociendo  Dios, serviais  los que por 
naturaleza no son dioses:

 9 mas ahora habiendo conocido  Dios, antes siendo conocidos de Dios, cmo 
os volveis de nuevo  los flacos y necesitados rudimentos en los cuales 
quereis volver  servir?

 10 Guardais dias, y meses, y tiempos, y aos.

 11 Miedo tengo de vosotros, de que no haya [yo] trabajado en vano en 
vosotros.

 12 Sed como yo [soy:] porque yo [soy] como vosotros. Hermanos, os ruego: 
ningun agravio me habeis hecho.

 13 Que vosotros sabeis, que con flaqueza de carne os anunci el Evangelio al 
principio:

 14 y no desechasteis ni menospreciasteis mi tentacion que [pasaba] en mi 
carne; antes me recibisteis como  un ngel de Dios, como al [mismo] Cristo 
Jesus.

 15 Dnde est, pues, vuestra bienaventuranza? porque yo os doy testimonio, 
que si se pudiera hacer, vuestros ojos sacrais para darme[los].

 16 Me he hecho pues vuestro enemigo, dicindoos la verdad?

 17 Tienen zelos de vosotros, no bien: antes os quieren echar fuera para que 
[vosotros] los zeleis [ ellos.]

 18 Bueno es ser zelosos, [mas] en bien siempre; y no solamente cuando estoy 
presente con vosotros.

 19 Hijitos mios, que vuelvo otra vez  estar de parto de vosotros, hasta que 
Cristo sea formado en vosotros:

 20 querria cierto estar ahora con vosotros, y mudar mi voz; porque estoy 
perplejo en vosotros.

 21 Decidme, los que quereis estar debajo de la ley, no habeis leido la ley?

 22 Porque escrito esta: Que Abraham tuvo dos hijos: uno de la sierva, y uno 
de la libre.

 23 Mas el que [era] de la sierva, naci segun la carne; el que [era] de la 
libre, [naci] por la promesa:

 24 las cuales cosas son dichas por alegora: porque estos son los dos 
conciertos. El uno ciertamente en el monte de Sina, el cual engendra para 
servidumbre, que es Agar.

 26 Porque Agar,  Sina, es un monte de Arabia, el cual es conjunto  la que 
ahora es Jerusalem, la cual sirve con sus hijos.

 26 Mas aquella Jerusalem que est arriba, libre es; la cual es la madre de 
todos nosotros.

 27 Porque est escrito: Algrate la estril, que no pares: rompe [en 
alabanzas] y clama, la que no ests de parto: porque mas son los hijos de la 
dejada, que de la que tiene marido.

 28 As que, hermanos, nosotros, como Isaac, somos hijos de la promesa.

 29 Empero como entonces el que era engendrado segun la carne, perseguia al 
que habia nacido segun el Espritu; as tambien ahora.

 30 Mas qu dice la Escritura? Echa  la criada y  su hijo; porque no ser 
heredero el hijo de la criada con el hijo de la libre.

 31 De manera que, hermanos, no somos hijos de la criada, mas de la libre.



CAPITULO 5

 1 ESTAD, pues, firmes en la libertad en que Cristo nos libert; y no volvais 
otra vez  ser presos en el yugo de servidumbre.

 2 H aqu, yo Pablo os digo: Que si os circuncidreis, Cristo no os 
aprovechar nada.

 3 Y otra vez vuelvo  protestar  todo hombre que se circuncidare, que es 
obligado  hacer toda la ley.

 4 Vacos sois de Cristo los que por la ley os justificais: de la gracia 
habeis caido.

 5 Porque nosotros por el Espritu de la f esperamos la esperanza de la 
justicia.

 6 Porque en Cristo Jesus ni la circuncision vale algo, ni la incircuncision; 
sino la f que obra por la caridad.

 7 Corriais bien: quin os embaraz para no obedecer  la verdad?

 8 Esta persuasion no es del que os llama.

 9 Poca levadura leuda toda la masa.

 10 Yo confio de vosotros en el Seor, que ninguna otra cosa sentireis: mas 
el que os inquieta, llevar el juicio, quien quiera que l sea.

 11 Yo ciertamente, hermanos, si aun predico la circuncision, por qu, pues, 
padezco persecucion? Luego quitado es el escndalo de la cruz.

 12 Ojal aun fuesen talados los que os alborotan.

 13 Porque vosotros, hermanos,  libertad fuisteis llamados: solamente que no 
deis la libertad por ocasion  la carne; mas que os sirvais por la caridad 
los unos  los otros.

 14 Porque toda la ley en esta sola palabra se resume: Amars  tu prjimo^, 
como  t mismo.

 15 Y si los unos  los otros os mordeis, y os comeis, mirad que tambien no 
os consumais los unos  los otros.

 16 Digo, pues: Andad en Espritu; y no hagais lo que desea la carne.

 17 Porque la carne codicia contra el Espritu, y el Espritu contra la 
carne: porque estas cosas se oponen la una  la otra, para que no hagais todo 
lo que quisiereis.

 18 Y si sois guiados del Espritu, no estais debajo de la ley.

 19 Manifiestas son empero las obras de la carne, que son: Adulterio, 
fornicacion, inmundicia, disolucion,

 20 servir  dolos, hechiceras, enemistades, pleitos, zelos, iras, 
contiendas, disensiones, sectas,

 21 envidias, homicidios, embriagueces, banqueteras, y cosas semejantes  
estas: las cuales os denuncio, como os he anunciado, que los que hacen tales 
cosas, no heredarn el reino de Dios.

 22 Mas fruto del Espritu es: Caridad, gozo, paz, tolerancia, benignidad, 
bondad, f, mansedumbre, templanza:

 23 contra tales cosas, no hay ley.

 24 Porque los que son de Cristo, la carne crucificaron con sus afectos y 
concupiscencias.

 25 Si vivimos por Espritu, andemos tambien en Espritu.

 26 No seamos codiciosos de vana honra, irritando los unos  los otros, 
envidiosos los unos de los otros.



CAPITULO 6

 1 HERMANOS, si alguno fuere tomado en alguna falta, vosotros [que sois] 
espirituales, restaurad al tal con espritu de mansedumbre, considerndote  
t mismo, porque t no seas tambien tentado.

 2 Llevad los unos las cargas de los otros, y cumplid as la ley de Cristo.

 3 Porque el que estima de s que es algo, no siendo nada,  s mismo se 
engaa.

 4 As que cada uno examine su obra, y entonces en s mismo tendr gloria, y 
no en otro.

 5 Porque cada cual llevar su carga.

 6 Y el que es instituido en la palabra comunique todos los bienes al que le 
instituye.

 7 No os engaeis: Dios no [puede] ser burlado: que todo lo que el hombre 
sembrare eso tambien segar.

 8 Porque el que siembra en su carne, de la carne segar corrupcion: mas el 
que siembra en el Espritu, del Espritu segar vida eterna.

 9 Y no nos cansemos de hacer bien, que  su tiempo segaremos, si no 
hubiremos desmayado.

 10 As que entre tanto que tenemos tiempo, hagamos bien  todos; y 
mayormente  los domsticos de la f.

 11 MIRAD qu larga carta os he escrito de mi mano.

 12 Todos los que quieren agradar en la carne, estos os constrien  que os 
circuncideis; solamente por no padecer la persecucion de la cruz de Cristo.

 13 Porque ni aun los mismos que se circuncidan, guardan la ley: mas quieren 
que os circuncideis vosotros, por gloriarse en vuestra carne.

 14 Mas lejos est de m gloriarme, sino en la cruz del Seor nuestro Jesu 
Cristo, por el cual el mundo me es crucificado  m, y yo al mundo.

 15 Porque en Cristo Jesus, ni la circuncision vale nada, ni la 
incircuncision, sino la nueva criatura.

 16 Y todos los que anduvieren conforme  esta regla, la paz y la 
misericordia [de Dios ser] sobre ellos, y sobre el Isral de Dios.

 17 De aqu adelante nadie me sea molesto: porque yo traigo en mi cuerpo las 
marcas del Seor Jesus.

 18 La gracia del Seor Jesu Cristo [sea,] hermanos, con vuestro espritu. 
Amen.





LA

EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

EFESIOS.



CAPITULO 1

 1 PABLO, apstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios,  los santos que 
estn en Efeso, y fieles en Cristo Jesus:

 2 Gracia y paz tengais de Dios Padre nuestro, y del Seor Jesu Cristo.

 3 Bendito el Dios y Padre del Seor nuestro Jesu Cristo, el cual nos ha 
bendecido con toda bendicion espiritual en [bienes] celestiales en Cristo:

 4 como nos escogi en l antes de la fundacion del mundo, para que fusemos 
santos, y sin mancha delante de l en caridad.

 5 El cual nos seal antes para ser adoptados en hijos por Jesu Cristo en s 
mismo, por el buen querer de su voluntad;

 6 para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo graciosos  
s en el amado.

 7 En el cual tenemos redencion por su sangre, remision de pecados por las 
riquezas de su gracia,

 8 que sobreabund en nosotros en toda sabidura  inteligencia;

 9 descubrindonos el misterio de su voluntad, por el buen querer de su 
voluntad, segun que lo habia propuesto en s mismo,

 10 de restaurar todas las cosas por Cristo en la dispensacion del 
cumplimiento de los tiempos, as las que [estn] en los cielos, como las que 
[estn] en la tierra.

 11 En l, [digo,] en el cual tuvimos suerte, predestinados antes conforme al 
propsito del que hace todas las cosas por el arbitrio de su voluntad:

 12 para que seamos para alabanza de su gloria nosotros, que antes esperamos 
en Cristo:

 13 en el cual [esperasteis] tambien vosotros en oyendo la palabra de verdad, 
el Evangelio de vuestra salud: en el cual tambien desde que creisteis, 
fuisteis sellados con el Espritu Santo de la promesa,

 14 que es las arras de nuestra herencia, ganados por redencion para alabanza 
de su gloria.

 15 Por lo cual tambien yo, oyendo vuestra f que es en el Seor Jesus, y la 
caridad para con todos los santos,

 16 no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo memoria de vosotros en mis 
oraciones:

 17 que el Dios del Seor nuestro Jesu Cristo, Padre de gloria, os d 
espritu de sabidura y de revelacion por su conocimiento:

 18 alumbrando los ojos de vuestro entendimiento, para que sepais cul sea la 
esperanza de su vocacion, y cules [sean] las riquezas de la gloria de su 
herencia en los santos;

 19 y cul sea aquella grandeza sobreexcelente de su potencia en nosotros, 
los que creemos, por la operacion de la potencia de su fortaleza,

 20 la cul obr en Cristo, levantndole de los muertos, y colocndole  su 
diestra en los cielos,

 21 sobre todo principado, y potestad, y potencia, y seoro, y todo nombre 
que se nombra, no solo en este siglo, mas aun en el venidero;

 22 y sujetndole todas las cosas debajo de sus pis, y ponindole por cabeza 
sobre todas las cosas  la Iglesia,

 23 la cual es su cuerpo, [y l] es la plenitud de ella: el cual llena todas 
las cosas en todos.



CAPITULO 2

 1 Y VOSOTROS, estando muertos en vuestros delitos y pecados,

 2 en que en otro tiempo anduvisteis, conforme  la condicion de este mundo, 
conforme  [la voluntad] del prncipe de la potestad de este aire, el 
espritu que ahora obra en los incrdulos:

 3 con los cuales nosotros tambien conversamos en otro tiempo en los deseos 
de nuestra carne, haciendo el querer de la carne y de los pensamientos, y 
siendo nacidos hijos de ira, tambien como los dems.

 4 Empero Dios, que es rico en misericordia, por su mucha caridad con que nos 
am,

 5 aun estando nosotros muertos en pecados, nos di vida juntamente con 
Cristo, por [cuya] gracia sois salvos;

 6 y juntamente nos resucit, y asimismo nos hizo asentar en los cielos con 
Cristo Jesus:

 7 para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia, 
en su bondad para con nosotros en Cristo Jesus.

 8 Porque por gracia sois salvos por la f, y esto no de vosotros, que don de 
Dios es:

 9 no por obras, para que nadie se glore.

 10 Porque hechura suya somos, criados en Cristo Jesus para buenas obras, las 
cuales Dios prepar para que anduvisemos en ellas.

 11 POR tanto tened memoria que vosotros que en otro tiempo erais Gentiles en 
carne, que erais llamados incircuncisos de la que se llama circuncision en 
carne, la cual se hace con mano;

 12 que erais en aquel tiempo sin Cristo, alejados de la repblica de Isral, 
y extranjeros  los conciertos de la promesa, sin esperanza, y sin Dios en el 
mundo.

 13 Mas ahora en Cristo Jesus, vosotros que en otro tiempo estabais lejos, 
habeis sido hechos cercanos por la sangre de Cristo.

 14 Porque l es nuestra paz, que de ambos hizo uno, deshaciendo el 
apartamiento de la pared:

 15 deshaciendo en su carne las enemistades, [que eran] la ley de los 
mandamientos en los ritos; para edificar en s mismo los dos en un nuevo 
hombre, haciendo la paz:

 16 y reconciliar, por [su] cruz, con Dios  ambos en un mismo cuerpo, 
matando en ella las enemistades.

 17 Y vino, y anunci la paz  vosotros que estabais lejos, y  los que 
[estaban] cerca:

 18 que por l los unos y los otros tenemos entrada por un mismo Espritu al 
Padre.

 19 As que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino juntamente ciudadanos 
con los santos, y domsticos de Dios:

 20 edificados sobre el fundamento de los apstoles y de los profetas, en la 
suma piedra de esquina Jesu Cristo:

 21 en el cual todo edificio que se edifica, crece para templo santo al 
Seor:

 22 en el cual vosotros tambien sois juntamente edificados, por morada de 
Dios en Espritu.



CAPITULO 3

 1 Por esta causa yo Pablo [soy] prisionero de Cristo Jesus, por vosotros los 
Gentiles,

 2 si empero habeis oido la dispensacion de la gracia de Dios que me ha sido 
dada en vosotros:

 3 [es  saber,] que por revelacion me fu declarado el misterio, como arriba 
he escrito en breve:

 4 lo cual leyendo podeis entender cual sea mi inteligencia en el misterio de 
Cristo:

 5 el cual [misterio] en los otros siglos no fu entendido de los hijos de 
los hombres, como ahora es revelado  sus santos apstoles y profetas en 
Espritu:

 6 que los Gentiles sean juntamente herederos,  incorporados, y consortes de 
su promesa en Cristo <Jesus> por el Evangelio:

 7 del cual yo soy hecho ministro, por el don de la gracia de Dios que me ha 
sido dado, segun la operacion de su potencia.

 8 A m, [digo,] que soy el mas pequeo de todos los santos, es dada esta 
gracia de anunciar entre los Gentiles el Evangelio de las incomprensibles 
riquezas de Cristo;

 9 y de alumbrar  todos cual sea la dispensacion del misterio escondido 
desde los siglos en Dios, que cri todas las cosas <por Jesu Cristo>:

 10 para que la mucha sabidura de Dios en los cielos sea ahora notificada 
por la Iglesia  los principados y potestades,

 11 conforme  la determinacion eterna, que hizo en Cristo Jesus Seor 
nuestro:

 12 en el cual tenemos seguridad y entrada con confianza por la f de l.

 13 Por tanto pido, que no desmayeis por [causa de] mis tribulaciones por 
vosotros, lo cual es vuestra gloria.

 14 Por causa de esto hinco mis rodillas al Padre del Seor nuestro Jesu 
Cristo:

 15 (del cual es nombrada toda la parentela en los cielos y en la tierra:)

 16 que os d conforme  las riquezas de su gloria, que seais corroborados 
con potencia en el hombre interior por su Espritu:

 17 que habite Cristo por la f en vuestros corazones:

 18 para que arraigados y fundados en caridad, podais comprender con todos 
los santos cul sea la anchura, y la longitud, y la profundidad, y la altura;

 19 y conocer la sobreeminente caridad de Cristo: para que seais cumplidos de 
todo cumplimiento de Dios.

 20 Y  aquel que es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas 
abundantemente de lo que pedimos  entendemos, por la potencia que obra en 
nosotros,

 21 sea gloria en la Iglesia por Cristo Jesus, por todas edades del siglo de 
los siglos. Amen.



CAPITULO 4

 1 RUGOOS pues, yo preso, en el Seor, que andeis como es digno de la 
vocacion en que sois llamados, [es  saber,]

 2 con toda humildad y mansedumbre, con paciencia soportando los unos  los 
otros en caridad,

 3 solcitos  guardar la unidad del Espritu en el vnculo de la paz.

 4 Un cuerpo, y un espritu; como sois tambien llamados  una misma esperanza 
de vuestra vocacion.^

 5 un Seor, una f, un bautismo,

 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todas las cosas, y por todas 
las cosas, y en todos vosotros.

 7 Empero  cada uno de vosotros es dada la gracia conforme  la medida del 
don de Cristo.

 8 Por lo cual dice: Subiendo  lo alto llev cautiva la cautividad; y di 
dones  los hombres.

 9 Y que subi, qu es, sino que tambien habia descendido primero en las 
partes bajas de la tierra'?

 10 El que descendi, el mismo es el que tambien subi sobre todos los 
cielos, para cumplir todas las cosas.

 11 Y el mismo di unos, ciertamente apstoles; y otros, profetas; y otros, 
evangelistas; y otros, pastores y doctores,

 12 para la consumacion de los santos en la obra del ministerio, para la 
edificacion del cuerpo de Cristo:

 13 hasta que todos salgamos en unidad de f, y de conocimiento del Hijo de 
Dios, [cada uno] en varon perfecto,  la medida de la edad cumplida de 
Cristo:

 14 que ya no seamos nios inconstantes, y seamos traidos al rededor  todo 
viento de doctrina, por maldad de hombres que engaan con astutos errores:

 15 antes siguiendo la verdad en caridad, crezcamos en todo en el que es la 
cabeza, [ saber,] Cristo,

 16 del cual todo el cuerpo compuesto y ligado junto por todas las junturas 
de su alimento, segun la operacion, cada miembro conforme  su medida, toma 
aumento de cuerpo, edificndose en caridad.

 17 AS que esto digo, y requiero por el Seor, que no andeis mas como los 
otros Gentiles, que andan en la vanidad de su sentido,

 18 teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de vida de Dios por la 
ignorancia que en ellos hay, por la ceguedad de su corazon:

 19 los cuales despues que perdieron el sentido [de la conciencia] se 
entregaron  la desvergenza, para cometer toda inmundicia con ardor 
insaciable.

 20 Mas vosotros no habeis aprendido as  Cristo;

 21 si empero le habeis oido, y habeis sido por l enseados, como la verdad 
est en Jesus,

 22  dejaros cuanto  la pasada manera de vivir, [es  saber,] el hombre 
viejo que se corrompe conforme  los deseos de error;

 23 y  renovaros en el espritu de vuestro entendimiento,

 24 y vestir el hombre nuevo, que es criado conforme  Dios en justicia, y en 
santidad de verdad.

 25 Por lo cual, dejando la mentira, hablad verdad cada uno con su prjimo: 
porque somos miembros los unos de los otros.

 26 Airos, y no pequeis: no se ponga el sol sobre vuestro enojo;

 27 ni deis lugar al diablo.

 28 El que hurtaba, no hurte ya; antes trabaje, obrando de sus manos lo que 
es bueno, para que tenga de que dar al que padeciere necesidad.

 29 Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca: mas si la hay, [sea] 
buena, para edificacion, para que d gracia  los oyentes.

 30 Y no contristeis al Espritu Santo de Dios, por el cual estais sellados 
para el dia de la redencion.

 31 Toda amargura, y enojo,  ira, y voces, y maledicencia sea quitada de 
vosotros, y toda malicia.

 32 Antes sed los unos con los otros benignos, misericordiosos, perdonndoos 
los unos  los otros, como tambien Dios os perdon en Cristo.

CAPITULO 5

 1 AS que sed imitadores de Dios, como hijos amados;

 2 y andad en caridad, como tambien Cristo nos am, y se entreg  s mismo 
por nosotros por ofrenda y sacrificio  Dios en olor suave.

 3 Y fornicacion, y toda inmundicia,  avaricia, ni aun se miente entre 
vosotros, como conviene  santos:

 4 ni palabras torpes, ni locuras, ni truhaneras, que no convienen; sino 
antes acciones de gracias.

 5 Porque ya habeis entendido que ningun fornicario,  inmundo,  avaro, que 
[tambien] es servidor de dolos, tiene herencia en el reino de Cristo, y de 
Dios.

 6 Nadie os engae con palabras vanas: porque por estas cosas ha venido la 
ira de Dios sobre los hijos de desobediencia.

 7 No seais pues aparceros de ellos.

 8 Porque en otro tiempo erais tinieblas, mas ahora [sois] luz en el Seor: 
andad como hijos de luz:

 9 porque el fruto del Espritu [es] en toda bondad, y justicia, y verdad:

 10 aprobando lo que es agradable al Seor.

 11 Y no comuniqueis con las obras infructuosas de las tinieblas: mas antes 
redargidlas.

 12 Porque lo que estos hacen en oculto, torpe cosa es aun decirlo.

 13 Mas todas las cosas cuando de la luz son redargidas, son manifestadas: 
porque lo que manifiesta todo, la luz es.

 14 Por lo cual dice: Despirtate t que duermes, y levntate de los muertos, 
y te alumbrar Cristo.

 15 Mirad, pues, que andeis avisadamente: no como locos, mas como sbios,

 16 ganando el tiempo, porque los dias son trabajosos.

 17 Por tanto no seais imprudentes, sino entendidos de cual sea la voluntad 
del Seor.

 18 Y no os emborracheis de vino, en el cual hay disolucion: mas sed llenos 
del Espritu;

 19 hablando entre vosotros con salmos, y con himnos, y canciones 
espirituales, cantando, y alabando al Seor en vuestros corazones,

 20 dando gracias siempre de todo al Dios y Padre en el nombre del Seor 
nuestro Jesu Cristo.

 21 Sujetos los unos  los otros en el temor de Dios.

 22 las casadas sean sujetas  sus propios maridos, como al Seor.

 23 Porque el marido es cabeza de la mujer, as como Cristo es cabeza de la 
Iglesia; y l es el que da la salud al cuerpo.

 24 As que como la Iglesia es sujeta  Cristo, as tambien las casadas [lo 
sean]  sus maridos en todo.

 25 Maridos, amad vuestras mujeres, as como Cristo am la Iglesia, y se 
entrego  s mismo por ella,

 26 para santificarla, limpindola en el lavamiento del agua por la palabra,

 27 para presentrsela gloriosa para s, Iglesia que no tuviese mancha, ni 
arruga, ni cosa semejante: mas que fuese santa y sin mancha.

 28 As tambien los maridos han de amar  sus mujeres, como  sus [mismos] 
cuerpos: el que ama  su mujer,  s mismo ama.

 29 Porque ninguno aborreci jams su [propia] carne: antes la sustenta y 
regala, como tambien el Seor  su Iglesia.

 30 Porque somos miembros de su cuerpo, de su carne, y de sus huesos.

 31 Por esto dejar el hombre al padre y  la madre, y se allegar  su 
mujer; y sern dos en una carne.

 32 Este misterio grande es; digo, [empero,] en Cristo y en la Iglesia.

 33 As tambien [haga] cada uno de vosotros: cada uno ame  su mujer como  
s mismo; y la mujer que tenga en reverencia  su marido.



CAPITULO 6

 1 Hijos, obedeced en el Seor  vuestros padres: que esto es justo.

 2 Honra  tu padre y madre, (que es el primer mandamiento con promesa,)

 3 para que te vaya bien, y seas de larga edad sobre la tierra.

 4 Y vosotros, padres, no provoqueis  ira  vuestros hijos: sino criadlos en 
disciplina y castigo del Seor.

 5 Siervos, obedeced  los seores segun la carne con temor y temblor, con 
sencillez de vuestro corazon, como  Cristo:

 6 no sirviendo al ojo, como los que agradan [solamente]  los hombres; sino 
como siervos de Cristo, haciendo de nimo la voluntad de Dios:

 7 sirviendo con buena voluntad, al Seor, y no  los hombres; sabiendo que 
el bien que cada uno hiciere, esto recibir del Seor, sea siervo,  sea 
libre.

 9 Y vosotros, seores, hacedles  ellos lo mismo, dejando las amenazas: 
sabiendo que el Seor de ellos y vuestro est en los cielos; y que no hay 
respeto de personas acerca de Dios.

 10 Resta, hermanos mios, que os conforteis en el Seor, y en la potencia de 
su fortaleza.

 11 Vestos de toda la armadura de Dios, para que podais estar [firmes] 
contra las asechanzas del diablo.

 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne; sino contra principados, 
contra potestades, contra seores del mundo, gobernadores de estas tinieblas, 
contra malicias espirituales en los cielos.

 13 Por tanto tomad toda la armadura de Dios, para que podais resistir en el 
dia malo, y estar [firmes,] acabado todo.

 14 Estad pues [firmes,] ceidos los lomos de verdad; y vestidos de cota de 
justicia;

 15 y calzados los pis con la preparacion del Evangelio de paz:

 16 en todo [caso] tomando el escudo de la f en el cual podeis apagar todos 
los dardos de fuego del maligno.

 17 Y el yelmo de salud tomad, y el cuchillo del Espritu, que es la palabra 
de Dios:

 18 orando en todo tiempo con toda oracion y ruego en el Espritu, y velando 
en ello con toda instancia y suplicacion por todos los santos;

 19 y por m, que me sea dada palabra con abrimiento de mi boca con 
confianza, para hacer notorio el misterio del Evangelio:

 20 por el cual soy embajador en [esta] cadena: que osadamente hable de l, 
como me conviene.

 21 Y porque tambien vosotros sepais mis negocios, y qu hago; todo os lo 
har saber Tychico, hermano amado, y fiel siervo en el Seor:

 22 el cual os he enviado para esto mismo, para que entendais lo que pasa 
entre nosotros, para que consuele vuestros corazones.

 23 Paz [sea]  los hermanos, y caridad, y f, por Dios Padre, y el Seor 
Jesu Cristo.

 24 Gracia con todos los que aman al Seor nuestro Jesu Cristo en 
incorrupcion. Amen.



LA

EPSTOLA DEL APOSTOL SAN PABLO

 LOS

FILIPENSES.



CAPITULO 1

 1 PABLO y Timoto, siervos de Jesu Cristo,  todos los santos en Cristo 
Jesus, que estn en Filipos, y  los obispos, y diconos:

 2 Gracia y paz [tengais] de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu Cristo.

 3 Doy gracias  mi Dios, en toda memoria de vosotros,

 4 siempre en todas mis oraciones haciendo oracion por todos vosotros con 
gozo,

 5 de vuestra comunicacion en el Evangelio, desde el primer dia hasta ahora:

 6 confiando de esto, es  saber, que el que comenz en vosotros la buena 
obra, la perfeccionar hasta el dia de Jesu Cristo:

 7 como me es justo sentir de vosotros, por cuanto os tengo en el corazon, y 
en mis prisiones, y en la defensa, y confirmacion del Evangelio, que sois 
todos vosotros compaeros de mi gracia.

 8 Porque testigo me es Dios de cmo os amo  todos vosotros en las entraas 
de Jesu Cristo.

 9 Y esto oro: Que vuestra caridad abunde aun mas y mas en ciencia, y en todo 
conocimiento:

 10 para que aprobeis lo mejor, para que seais sinceros y sin ofensa para el 
dia de Cristo:

 11 llenos de frutos de justicia por Jesu Cristo  gloria y loor de Dios.

 12 Y quiero, hermanos, que sepais, que mis cosas han sucedido mas al 
provecho del Evangelio;

 13 de tal manera, que mis prisiones hayan sido clebres en Cristo en todas 
las audiencias, y en todos los dems [lugares;]

 14 que muchos de los hermanos tomando nimo con mis prisiones, osen mas 
atrevidamente hablar la palabra sin temor.

 15 Y aun algunos cierto por envidia y porfa predican  Cristo; mas otros 
tambien por buena voluntad:

 16 otros, [digo,] por contencion anuncian  Cristo, no sinceramente, 
pensando que levantan [mayor] apretura  mis prisiones:

 17 mas otros por caridad, sabiendo que soy puesto [en ellas] por la defensa 
del Evangelio.

 18 Qu pues? Con que en todas maneras,  por apariencia  por verdad, sea 
anunciado Cristo, en esto tambien me huelgo, y aun me holgar.

 19 Porque s que esto se me tornar  salud por vuestra oracion, y por el 
alimento del Espritu de Jesu Cristo.

 20 Conforme  mi deseo y esperanza, que en nada ser confundido; antes con 
toda confianza, como siempre, ahora tambien ser engrandecido Cristo en mi 
cuerpo,  por vida,  por muerte.

 21 Porque  mi Cristo [me es] ganancia,  viviendo  muriendo.

 22 Porque si viviere en la carne, esto me es ganancia, y (no s que escoger;

 23 porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho;) teniendo deseo de ser 
desatado, y estar con Cristo, mucho mejor:

 24 mas quedar en la carne, [es] mas necesario por causa de vosotros.

 25 Y confiando en esto, s que quedar, que aun permanecer con todos 
vosotros, para provecho vuestro, y gozo de la f;

 26 para que crezca vuestra gloria de m en Cristo Jesus por mi venida otra 
vez  vosotros.

 27 Solamente que converseis como es digno del Evangelio de Cristo: para que, 
 sea que venga y os vea,  que est ausente, oiga de vosotros, que estais 
[firmes] en un mismo espritu, unnimes combatiendo juntamente por la f del 
Evangelio;

 28 y en nada os espanteis de los que se oponen, que  ellos ciertamente es 
indicio de perdicion, mas  vosotros de salud, y esto de Dios.

 29 Porque  vosotros es concedido por Cristo no solo que creais en l, mas 
aun que padezcais por l;

 30 teniendo la misma batalla, que habeis visto en m, y ahora ois de m.



CAPITULO 2

 1 POR tanto, si [hay] en vos otros alguna consolacion en Cristo, si algun 
refrigerio de caridad, si alguna comunion de espritu, si algunas entraas y 
conmiseraciones,

 2 cumplid mi gozo en que sintais lo mismo, teniendo una misma caridad, 
unnimes, sintiendo una misma cosa.

 3 Nada [hagais] por contienda,  por vana gloria: antes en humildad, 
estimndoos inferiores los unos  los otros,

 4 no mirando cada uno  lo que es suyo, mas  lo que es de los otros.

 5 As que sentid esto en vosotros que [fu] en Cristo Jesus:

 6 que siendo en forma de Dios, no tuvo por rapia ser igual  Dios:

 7 mas se agot  si mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante  los 
hombres;

 8 y hallado como hombre en la condicion, se humillo,  s mismo, hecho 
obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.

 9 Por lo cual Dios tambien le ensalz, y le di nombre que es sobre todo 
nombre:

 10 que al nombre de Jesus toda rodilla de lo celestial, de lo terrenal, y de 
lo infernal se doble:

 11 y que todo lenguaje confiese, que el Seor Jesu Cristo est en la gloria 
de Dios Padre.

 12 Por tanto, amados mios, como siempre habeis obedecido, no como en mi 
presencia solamente, mas aun mucho mas ahora en mi ausencia, obrad vuestra 
salud con temor y temblor.

 13 Porque Dios es el que en vosotros obra, as el querer como el hacer, por 
[su] buena voluntad.

 14 Haced todo sin murmuraciones  dudas:

 15 para que seais irreprensibles, y sencillos, hijos de Dios, sin culpa, en 
medio de la nacion maligna y perversa, entre los cuales resplandeceis como 
luminares en el mundo,

 16 reteniendo la palabra de vida; para que yo pueda gloriarme en el dia de 
Cristo, que no he corrido ni trabajado en vano.

 17 Y aunque sea sacrificado sobre el sacrificio y servicio de vuestra f, me 
huelgo y me gozo por todos vosotros.

 18 Y asimismo holgos tambien vosotros, y gozos por m.

 19 Mas espero en el Seor Jesus, que os enviar presto  Timoto, para que 
yo tambien est de buen nimo, entendido vuestro estado.

 20 Porque  ninguno tengo tan unnime, y que con sincera aficion est 
solcito por vosotros:

 21 porque todos buscan lo que es suyo propio, no lo que es de Cristo Jesus.

 22 La experiencia de l habeis conocido, que como hijo  padre ha servido 
conmigo en el Evangelio.

 23 As que  este espero enviaros, luego que viere como van mis negocios.

 21 Y confio en el Seor que yo tambien vendr presto  vosotros:

 25 mas tuve por cosa necesaria enviaros  Epafrodito, hermano, y compaero, 
y consiervo mio, y vuestro apstol, y ministro de mi necesidad.

 26 Porque tenia deseo de todos vosotros; y gravemente se angusti de que 
hubiseis oido que habia enfermado.

 27 Y cierto que enferm hasta la muerte: mas Dios tuvo misericordia de l; y 
no solamente de l, mas aun de m, que no tuviese tristeza sobre tristeza.

 28 As que le envio mas presto, para que vindole os volvais  gozar, y yo 
est con menos tristeza.

 29 Recibidle, pues, en el Seor, con todo gozo; y tened en estima  los 
tales:

 30 porque por la obra de Cristo ha llegado hasta la muerte, poniendo su vida 
para suplir vuestra falta en mi servicio.



CAPITULO 3

 1 RESTA, hermanos, que os goceis en el Seor. Escribiros las mismas cosas,  
m no es grave, y  vosotros es seguro.

 2 Guardos de los perros, guardos de los malos obreros, guardos de la 
tajadura.

 3 Porque nosotros somos la circuncision, los que servimos en espritu  
Dios, y nos gloriamos en Cristo Jesus, no teniendo confianza en carne.

 4 Aunque yo tengo tambien de qu confiar en carne. Si alguno parece que 
tiene de qu confiar en carne, yo mas [que nadie:]

 5 circuncidado al octavo dia, del linaje de Isral, de la tribu de Benjamin, 
Hebro de Hebros; cuanto  la ley, Fariso;

 6 cuanto al zelo, perseguidor de la Iglesia; cuanto  la justicia que es en 
la ley, de vida irreprensible.

 7 Mas las ganancias que tenia, tuve por prdida por amor de Cristo.

 8 Antes aun ciertamente todas las cosas tengo por prdida por el eminente 
conocimiento de Cristo Jesus Seor mio; por amor del cual he perdido todo 
esto, y lo tengo por estircoles por ganar  Cristo,

 9 y por ser hallado en l, que no tengo mi justicia que es por la ley, sino 
la que es por la f de Cristo, justicia que es de Dios por la f:

 10 por conocerle, y  la virtud de su resurreccion, y la comunion de sus 
pasiones, configurado  su muerte:

 11 si en alguna manera llegase  la resurreccion de los muertos.

 12 Porque aun no he alcanzado, ni ya soy perfecto: mas sigo para comprender 
como tambien soy 

comprendido de Cristo Jesus.

 13 Hermanos, yo mismo aun no me estimo haber comprendido:

 14 empero una cosa [hago, es  saber,] olvidando ciertamente lo que queda 
atrs, y extendindome  lo que est delante, sigo al blanco, [es  saber,] 
al premio de la soberana vocacion de Dios en Cristo Jesus.

 15 As que todos los que somos perfectos, esto [mismo] sintamos; y si otra 
cosa sentis, esto tambien os revelar Dios.

 16 Empero  lo que hemos llegado, vamos por la misma regla, y sintamos una 
misma cosa.

 17 Hermanos, sed imitadores de m, y mirad los que anduvieren as, como nos 
teneis por ejemplo.

 18 Porque muchos andan, de los cuales os dije muchas veces, y ahora tambien 
lo digo llorando, enemigos de la cruz de Cristo:

 19 cuyo fin [ser] la perdicion: cuyo dios [es] el vientre, y su gloria 
[ser] en confusion: que sienten lo terreno.

 20 Mas nuestra vivienda es en los cielos, de donde tambien esperamos el 
Salvador, al Seor Jesu Cristo;

 21 el cual trasformar el cuerpo de nuestra bajeza, hecho semejante al 
cuerpo de su gloria, por la operacion con la cual podr tambien sujetar  s 
todas las cosas.



CAPITULO 4

 1 AS que, hermanos mios, amados y deseados, [mi] gozo y mi corona, estad 
as [firmes,] amados en el Seor.

 2 A Euodias ruego, y  Syntyche exhorto, que sientan lo mismo en el Seor.

 3 Asimismo te ruego tambien  t, hermano compaero, ayuda  las que 
trabajaron juntamente conmigo en el Evangelio, con Clemente tambien, y los 
dems mis ayudadores, cuyos nombres estn en el libro de la vida.

 4 Gozos en el Seor siempre: otra vez digo, que os goceis.

 5 Vuestra modestia sea conocida de todos los hombres. El Seor est cerca.

 6 De nada esteis solcitos: sino que vuestras peticiones sean notorias 
delante de Dios con mucha oracion, y ruego, y acciones de gracias.

 7 Y la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardar vuestros 
corazones y vuestros entendimientos en Cristo Jesus.

 8 Resta, hermanos, que todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo 
justo, todo lo santo, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre: si hay 
virtud, si hay alabanza, esto pensad.

 9 Lo que aprendisteis, y recibisteis, y oisteis, y visteis en m, esto 
haced: y el Dios de paz ser con vosotros.

 10 En gran manera me goc todava en el Seor, de que al fin ya 
reverdecisteis en tener cuidado de m, de lo cual todavia estabais solcitos: 
empero os faltaba la oportunidad.

 11 No lo digo como por [mi] necesidad: porque he aprendido  contentarme con 
lo que tengo.

 12 S tambien estar humillado, y s tener abundancia: donde quiera y en 
todas cosas soy instruido tambien para hartura como para hambre, tambien para 
tener abundancia como para padecer necesidad:

 13 todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

 14 Sin embargo bien hicisteis, que comunicasteis juntamente  mi 
tribulacion.

 15 Y sabeis tambien vosotros, oh Filipenses! que al principio del 
Evangelio, cuando me part de Macedonia, ninguna Iglesia me comunic en caso 
de dar y de recibir, sino vosotros solos:

 16 porque aun  Tesalnica me enviasteis lo necesario una y dos veces.

 17 No que [yo] busque ddivas, mas busco fruto abundante en vuestra cuenta.

 18 As que todo lo he recibido, y tengo asaz: estoy lleno, habiendo recibido 
de Epafrodito lo que enviasteis, olor de suavidad, sacrificio acepto y 
agradable  Dios.

 19 Mi Dios pues suplir todo lo que os falta, conforme  sus riquezas, con 
gloria, en Cristo Jesus.

 20 Al Dios y Padre nuestro [sea] gloria por siglos de siglos. Amen.

 21 Saludad  todos los santos en Cristo Jesus: os saludan los hermanos que 
estn conmigo.

 22 Os saludan todos los santos: y mayormente los que son de casa de Csar.

 23 La gracia del Seor nuestro Jesu Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.





LA

EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

COLOSENSES.



CAPITULO 1

 1 PABLO, apstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, y el hermano 
Timoto,

 2  los santos y hermanos fieles en Cristo que estn en Colosas: Gracia y 
paz tengais de Dios Padre nuestro, y del Seor Jesu Cristo.

 3 Damos gracias al Dios y Padre del Seor nuestro Jesu Cristo, siempre 
orando por vosotros:

 4 oyendo vuestra f en Cristo Jesus, y la caridad <que teneis> para con 
todos los santos,

 5  causa de la esperanza que os es guardada en los cielos: la cual habeis 
oido ya por la palabra verdadera del Evangelio:

 6 el cual ha llegado hasta vosotros, como por todo el mundo; y fructifica, y 
crece, como tambien en vosotros, desde el dia que oisteis, y conocisteis la 
gracia de Dios con verdad:

 7 como [lo] habeis aprendido de Epafras, consiervo amado nuestro, el cual es 
vuestro fiel ministro de Cristo;

 8 el cual tambien nos ha declarado vuestra caridad en el Espritu.

 9 Por lo cual tambien nosotros, desde el dia que [lo] oimos, no cesamos de 
orar por vosotros, y pedir [ Dios] que seais llenos de todo conocimiento de 
su voluntad, en toda sabidura y entendimiento espiritual:

 10 para que andeis como es digno del Seor, agradndo[le] en todo, 
fructificando en todas buenas obras, y creciendo en conocimiento de Dios:

 11 corroborados de toda fortaleza, conforme  la potencia de su gloria, con 
toda tolerancia, y longanimidad con gozo:

 12 dando gracias al Padre que nos hizo dignos de participar en la suerte de 
los santos en luz:

 13 que nos libr de la potestad de las tinieblas, y nos traspas en el reino 
de su amado Hijo,

 14 en el cual tenemos redencion por su sangre, remision de pecados:

 15 el cual es la imgen del Dios invisible, primognito de toda criatura.

 16 Porque por l son criadas todas las cosas que [estn] en los cielos, y 
que [estn] en la tierra, visibles  invisibles, sean tronos, sean seorios, 
sean principados, sean potestades: todo fu criado por l, y en l.

 17 Y l es antes de todas las cosas: y todas las cosas consisten por l:

 18 y l es la cabeza del cuerpo de la Iglesia, principio y primognito de 
los muertos, para que en 

todo tenga el primado.

 19 Por cuanto agrad [al Padre] que en l habitase toda plenitud;

 20 y por l reconciliar todas las cosas  s, pacificando por la sangre de 
su cruz, as lo que [esta] en la tierra como lo que [est] en los cielos.

 21 Vosotros tambien siendo en otro tiempo extraos, y enemigos de nimo en 
malas obras, ahora empero [os] ha reconciliado,

 22 en el cuerpo de su carne por la muerte, para haceros santos, y sin 
mancha,  irreprensibles delante de el:

 23 si empero permaneceis fundados, y firmes en la f, y sin moveros de la 
esperanza del Evangelio que habeis oido, el cual es predicado  toda criatura 
que est debajo del cielo: del cual yo Pablo soy hecho ministro.

 24 Que ahora me gozo en lo que padezco por vosotros, y cumplo en mi carne lo 
que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo, que es la Iglesia:

 25 de la cual soy hecho ministro por la dispensacion de Dios, la cual me es 
dada en vosotros, para que cumpla la palabra de Dios:

 26 [es  saber,] el misterio oculto desde los siglos y edades: mas que ahora 
ha sido manifestado  sus santos,

 27  los cuales quiso Dios hacer notorias las riquezas gloriosas de este 
misterio en los Gentiles, que es Cristo en vosotros, esperanza gloriosa:

 28 el cual nosotros anunciamos, amonestando  todo hombre, y enseando en 
toda sabidura, para que presentemos  todo hombre perfecto en Cristo Jesus:

 29 en lo cual aun trabajo, combatiendo por la operacion de l, la cual l 
obra en m poderosamente



CAPITULO 2

 1 PORQUE quiero que sepais cun gran combate sufro por vosotros, y por los 
que estn en Laodica, y [por] todos los que nunca vieron mi rostro en carne:

 2 para que tomen consolacion sus corazones, unidos en caridad, y en todas 
riquezas de cumplido entendimiento, para conocer el misterio del Dios y 
Padre, y de Cristo:

 3 en el cual estn todos los tesoros de sabidura y de conocimiento ocultos.

 4 Y esto digo para que nadie os engae con palabras persuasoras.

 5 Porque aunque estoy ausente con el cuerpo, con el espritu estoy con 
vosotros, gozndome, y mirando vuestro concierto, y la firmeza de vuestra f 
en Cristo.

 6 Por tanto de la manera que habeis recibido al Seor Jesu Cristo, andad en 
l,

 7 arraigados, y sobreedificados en l, y confirmados en la f, as como [lo] 
habeis aprendido, creciendo en ella con acciones de gracias.

 8 Mirad que ninguno os salte por filosofas y vanos engaos, por 
tradiciones, por rudimentos del mundo, y no segun Cristo:

 9 porque en l habita toda plenitud de divinidad corporalmente;

 10 y en l estais cumplidos, el cual es cabeza de todo principado y 
potestad.

 11 En el cual tambien sois circuncidados de circuncision no hecha con manos, 
con el despojo del cuerpo de los pecados de la carne, en la circuncision de 
Cristo:

 12 sepultados juntamente con l en el bautismo, en el cual tambien 
resucitasteis con l por la f de la operacion de Dios, que le levant de los 
muertos:

 13 vivificndoos tambien  vosotros juntamente con l, perdonndoos todos 
los pecados, estando vosotros muertos en pecados y en la incircuncision de 
vuestra carne:

 14 rayendo la cdula de los ritos que nos era contraria, que era contra 
nosotros, quitndola de en medio, y enclavndola en la cruz;

 15 y despojando los principados y las potestades, y sacndolos  la 
vergenza en pblico confiadamente, triunfando de ellos en ella.

 16 Por tanto nadie os juzgue en comida,  en bebida,  en parte de dia de 
fiesta,  de nueva luna,  de sbados;

 17 lo cual es la sombra de lo [que estaba] por venir: mas el cuerpo [es] de 
Cristo.

 18 Nadie os gobierne  su voluntad con [pretexto de] humildad, y religion de 
ngeles que nunca vi, andando hinchado en el vano sentido de su carne,

 19 y no teniendo la cabeza, de la cual todo el cuerpo alimentado, y conjunto 
por sus ligaduras y conjunturas, crece en aumento de Dios.

 20 Pues si sois muertos con Cristo cuanto  los rudimentos del mundo, por 
que aun, como que vivieseis en el mundo, seguis ritos:

 21 No comas, no gustes, no toques?

 22 las cuales cosas perecen en el mismo uso por mandamientos y doctrinas de 
hombres:

 23 Las cuales cosas tienen  la verdad palabras de sabidura en religion 
voluntaria, y en humildad de espritu: y no para regalar al cuerpo, ni para 
alguna honra,  para hartura de la carne.



CAPITULO 3

 1 MAS si habeis resucitado con Cristo, lo que es de arriba buscad, donde 
est Cristo sentado  la diestra de Dios.

 2 De lo que es de arriba cuidad, no de lo que sobre la tierra.

 3 Porque muertos sois, y vuestra vida est escondida con Cristo en Dios.

 4 Cuando se manifestare Cristo, vuestra vida, entonces vosotros tambien 
sereis manifestados con l en gloria.

 5 Mortificad, pues, vuestros miembros que estn sobre la tierra: 
fornicacion, inmundicia, molicie, mala concupiscencia, y avaricia, la cual es 
servicio de dolos:

 6 por las cuales cosas la ira de Dios viene en los rebeldes: en las cuales 
vosotros tambien anduvisteis en otro tiempo, viviendo en ellas.

 7 Mas ahora dejad tambien vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, 
maledicencia, torpes palabras de vuestra boca:

 9 no mintais los unos  los otros, despojndoos del hombre viejo con sus 
hechos,

 10 y vistindoos del nuevo, el cual por el conocimiento es renovado, 
conforme  la imgen del que le cri:

 11 donde no hay Griego ni Judo, circuncision ni incircuncision, brbaro ni 
Scytha, siervo ni libre: mas Cristo [es el] todo en todas cosas.

 12 Vestos, pues, (como escogidos de Dios, santos y amados) de entraas de 
misericordia, de benignidad, de humildad, de mansedumbre, de tolerancia:

 13 soportndoos los unos  los otros, y perdonndoos los unos  los otros, 
si alguno tuviere queja del otro: de la manera que Cristo os perdon, as 
tambien vosotros [perdonad.]

 14 Y sobre todas estas cosas caridad, la cual es el vnculo de la 
perfeccion.

 15 Y la paz de Dios gobierne en vuestros corazones: en la cual asimismo sois 
llamados en un cuerpo; y sed agradecidos.

 16 La palabra de Cristo habite en vosotros en abundancia en toda sabidura, 
ensendoos, y exhortndoos los unos  los otros con salmos,  himnos, y 
canciones espirituales, con gracia cantando en vuestros corazones al Seor.

 17 Y todo lo que hicireis, en palabra,  en hecho, todo [sea] en el nombre 
del Seor Jesus, dando gracias al Dios y Padre por l.

 18 Casadas, sed sujetas  [vuestros] maridos, como conviene en el Seor.

 19 Maridos, amad  [vuestras] mujeres, y no les seais desabridos.

 20 Hijos, obedeced a [vuestros] padres en todo: porque esto agrada al Seor.

 21 Padres, no irriteis  vuestros hijos, porque no se hagan de poco nimo.

 22 Siervos, obedeced en todo  vuestros seores carnales, no sirviendo al 
ojo, como los que agradan [solamente]  los hombres, sino con sencillez de 
corazon, temiendo  Dios.

 23 Y todo lo que hicireis, hacedlo de nimo, como al Seor, y no  los 
hombres:

 24 estando ciertos que del Seor recibireis el salario de herencia: porque 
al Seor Cristo servis.

 25 Mas el que hace injuria, recibir la injuria que hiciere: que no hay 
respeto de personas.

CAPITULO 4

 1 Seores, haced lo que es justo y derecho con [vuestros] siervos, estando 
ciertos que tambien vosotros teneis Seor en los cielos.

 2 PERSEVERAD en oracion, velando en ella con acciones de gracias:

 3 orando tambien juntamente por nosotros, que el Seor nos abra la puerta de 
la palabra para que hablemos el misterio de Cristo, (por el cual aun estoy 
preso;)

 4 para que lo manifieste, como me conviene hablar.

 5 Andad con sabidura con los extraos, ganando la ocasion.

 6 Vuestra palabra siempre con gracia, adobada con sal, que sepais como os 
conviene responder  cada uno.

 7 MIS negocios os har saber Tychico, hermano amado, y fiel ministro, y 
consiervo en el Seor:

 8 el cual os he enviado  esto mismo, [ saber,] para que entienda vuestros 
negocios, y consuele vuestros corazones:

 9 con Onsimo, amado y fiel hermano, el cual es de vosotros: todo lo que ac 
pasa os harn saber.

 10 Os saluda Aristarco, mi compaero en la prision, y Marcos, el sobrino de 
Barnabas, acerca del cual habeis recibido mandamientos: si viniere  
vosotros, le recibireis:

 11 y Jesus, el que se llama el Justo: los cuales son de la circuncision: 
estos solos son los que me ayudan en el reino de Dios: me han sido consuelo.

 12 Os saluda Epafras, el cual es de vosotros, siervo de Cristo, siempre 
solcito por vosotros en oraciones, que esteis [firmes,] perfectos y 
cumplidos en todo lo que Dios quiere.

 13 Que yo le doy testimonio, que tiene gran zelo por vosotros, y por los que 
estn en Laodica, y los que en Hierpolis.

 14 Os saluda Lucas, el medico amado, y Demas.

 15 Saludad  los hermanos que estn en Laodica, y  Nimfa, y  la Iglesia 
que esta en su casa.

 16 Y cuando [esta] carta fuere leida entre vosotros, haced que tambien sea 
leida en la Iglesia de los Laodicenses: y la que es escrita de Laodica, que 
la leais tambien vosotros.

 17 Y decid  Archipo: Mira que cumplas el ministerio que has recibido del 
Seor.

 18 Salud de mi mano, Pablo. Acordos de mis prisiones. La gracia [sea] con 
vosotros. Amen.





EPSTOLA PRIMERA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

TESALONICENSES.



CAPITULO 1

 1 PABLO, y Silvano, y Timoto,  la Iglesia de los Tesalonicenses, 
[congregada] en Dios Padre, y en el Seor Jesu Cristo: Gracia y paz [tengais] 
de Dios Padre nuestro, y del Seor Jesu Cristo.

 2 Damos siempre gracias  Dios por todos vosotros, haciendo memoria de 
vosotros en nuestras oraciones:

 3 sin cesar acordndonos de la obra de vuestra f, y del trabajo y caridad, 
y de la tolerancia de la esperanza del Seor nuestro Jesu Cristo, delante del 
Dios y Padre nuestro:

 4 sabiendo, hermanos amados de Dios, vuestra eleccion;

 5 por cuanto nuestro Evangelio no fu entre vosotros en palabra solamente, 
mas tambien en potencia, y en Espritu Santo, y en gran plenitud: como sabeis 
cules fuimos entre vosotros por causa de vosotros.

 6 Y vosotros fuisteis hechos imitadores de nosotros, y del Seor, recibiendo 
la palabra con mucha tribulacion, con gozo del Espritu Santo:

 7 en tal manera que hayais sido ejemplo  todos los que han creido en 
Macedonia, y en Achaya.

 8 Porque por vosotros ha sido divulgada la palabra del Seor, no solo en 
Macedonia, y en Achaya, mas aun en todo lugar vuestra f, que es en Dios, se 
ha extendido [de tal manera] que no tengamos necesidad de hablar nada.

 9 Porque ellos cuentan de nosotros cul entrada tuvimos  vosotros; y de qu 
manera fuisteis convertidos  Dios, dejando los dolos, para servir al Dios 
vivo y verdadero,

 10 y esperar  su Hijo de los cielos, al cual levant de los muertos, Jesus, 
el cual nos libr de la ira que ha de venir.



CAPITULO 2

 1 PORQUE, hermanos, vosotros sabeis que nuestra entrada  vosotros no fu 
vana:

 2 antes aun, habiendo padecido, y sido afrentados en Filipos, como sabeis, 
tuvimos osada en el Dios nuestro para anunciaros el Evangelio de Dios con 
gran combate.

 3 Porque nuestra exhortacion no fu de error, ni de inmundicia, ni por 
engao;

 4 sino por haber sido aprobados de Dios, para que se nos encargase el 
Evangelio; as hablamos, no como los que agradan  los hombres, sino  Dios, 
el cual prueba nuestros corazones.

 5 Porque nunca fuimos lisonjeros en la palabra, como sabeis, ni tocados de 
avaricia: Dios es testigo:

 6 ni buscando de los hombres gloria, ni de vosotros, ni de otros; aunque 
podiamos seros carga como apstoles de Cristo.

 7 Antes fuimos blandos entre vosotros como la que cria regala sus hijos:

 8 tan amadores de vosotros, que quisiramos entregaros no solo el Evangelio 
de Dios, mas aun nuestras propias almas: porque nos erais carsimos.

 9 Porque ya, hermanos, os acordais de nuestro trabajo y fatiga, que obrando 
de noche y de dia, por no ser graves  ninguno de vosotros, predicamos entre 
vosotros el Evangelio de Dios.

 10 Vosotros sois testigos, y Dios, de cun santos, y justos,  
irreprensibles os fuimos  los que creisteis:

 11 como sabeis, cmo exhortbamos y consolbamos  cada uno de vosotros, 
como el padre  sus hijos.

 12 Y os protestbamos que anduviseis [como es] digno de Dios, que os llam 
 su reino y gloria.

 13 Por lo cual tambien nosotros damos gracias  Dios sin cesar, de que 
habiendo recibido de nosotros la palabra de la doctrina de Dios, la 
recibisteis no como palabra de hombres, mas (como  la verdad lo es) como 
palabra de Dios, el cual obra en vosotros los que creisteis.

 14 Porque vosotros, hermanos, habeis sido imitadores en Cristo Jesus de las 
Iglesias de Dios que estn en Juda: que habeis padecido tambien vosotros las 
mismas cosas de los de vuestra propia nacion, como tambien ellos de los 
Judos:

 15 que tambien mataron al Seor Jesus, y  sus propios profetas, y  
nosotros nos han perseguido; y no son agradables  Dios, y  todos los 
hombres son enemigos:

 16 defendindonos que no hablemos  los Gentiles para que se salven: para 
que llenen [la medida] de sus pecados siempre: porque la ira los ha alcanzado 
hasta el cabo.

 17 MAS hermanos, nosotros privados de vosotros por un poco de tiempo, de la 
vista, no del corazon, por tanto nos apresuramos mas con mucho deseo para ver 
vuestro rostro.

 18 Por lo cual quisimos venir  vosotros, yo Pablo  la verdad, una vez y 
otra: mas nos embaraz Satans.

 19 Porque qu es nuestra esperanza,  gozo,  corona de que me glore? no 
sois vosotros delante del Seor nuestro Jesu Cristo en su venida?

 20 Que vosotros sois nuestra gloria y gozo.



CAPITULO 3

 1 Por lo cual no esperando mas, acordamos de quedarnos solos en Atenas;

 2 y enviamos  Timoto, nuestro hermano, y ministro de Dios, y ayudador 
nuestro en el Evangelio de Cristo,  confirmaros y exhortaros en vuestra f:

 3 para que nadie se mueva en estas tribulaciones: porque vosotros sabeis que 
nosotros somos puestos para esto.

 4 Que aun estando con vosotros os predeciamos que habiamos de pasar 
tribulaciones, como ha acontecido, y lo sabeis.

 5 Por lo cual tambien yo no esperando mas, he enviado  reconocer vuestra 
f, [temiendo] que no os haya tentado el tentador, y que nuestro trabajo haya 
sido en vano.

 6 Empero volviendo de vosotros  nosotros Timoto, y hacindonos saber 
vuestra f y caridad; y que siempre teneis buena memoria de nosotros, 
deseando vernos, como tambien nosotros  vosotros:

 7 en ello, hermanos, recibimos consolacion de vosotros en toda nuestra 
necesidad y afliccion por causa de vuestra f:

 8 porque ahora vivimos [nosotros,] si vosotros estais firmes en el Seor.

 9 Por lo cual qu acciones de gracias podremos dar  Dios por vosotros, por 
todo el gozo con que nos gozamos  causa de vosotros delante de nuestro Dios;

 10 orando de noche y de dia con grande instancia, que veamos vuestro rostro, 
y que cumplamos lo que falta  vuestra f?

 11 Mas el mismo Dios y Padre nuestro, y el Seor nuestro Jesu Cristo 
encamine nuestro viaje  vosotros.

 12 Y  vosotros multiplique el Seor, y haga abundar la caridad entre 
vosotros, y para con todos, como [es] tambien de nosotros para con vosotros.

 13 Para que sean confirmados vuestros corazones en la santidad 
irreprensibles delante del Dios y Padre nuestro, para la venida del Seor 
nuestro Jesu Cristo con todos sus santos.



CAPITULO 4

 1 RESTA, pues, hermanos, que os roguemos y exhortemos en el Seor Jesus, que 
de la manera que fuisteis enseados de nosotros de cmo os conviene andar, y 
agradar  Dios, vayais creciendo.

 2 Porque ya sabeis qu mandamientos os dimos por el Seor Jesus.

 3 Porque la voluntad de Dios es, vuestra santificacion; [es  saber,] que os 
aparteis de fornicacion:

 4 que cada uno de vosotros sepa tener su vaso en santificacion y honor;

 5 no con afecto de concupiscencia, como los Gentiles que no conocen  Dios:

 6 que ninguno oprima, ni calumnie en nada  su hermano: porque el Seor es 
vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y protestado.

 7 Porque no os ha llamado Dios  inmundicia, sino  santificacion.

 8 As que el que [nos] menosprecia, no menosprecia  hombre, sino  Dios, el 
cual tambien nos di su Espritu Santo.

 9 Mas, acerca de la caridad de los hermanos no habeis menester que os 
escriba: porque vosotros habeis aprendido de Dios que os ameis los unos  los 
otros.

 10 Y tambien lo haceis as con todos los hermanos que estn por toda 
Macedonia. Os rogamos, empero, hermanos, que vayais creciendo;

 11 y que procureis tener quietud, y hacer vuestros negocios; y que obreis de 
vuestras manos de la manera que os hemos mandado;

 12 y que andeis honestamente para con los extraos; y que nada de ninguno 
deseeis.

 13 TAMPOCO, hermanos, queremos que ignoreis acerca de los que duermen, que 
no os entristezcais como los otros que no tienen esperanza.

 14 Porque si creemos que Jesus muri y resucit, as tambien traer Dios con 
l  los que durmieron en Jesus.

 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Seor, que nosotros que 
vivimos, que hemos quedado, en la venida del Seor no seremos delanteros  
los que durmieron [ya.]

 16 Porque el mismo Seor con algazara, y con voz de arcngel, y con trompeta 
de Dios, descender del cielo, y los muertos en Cristo resucitarn primero.

 17 Luego nosotros, los que vivimos, los que quedamos; [y] juntamente con 
ellos seremos arrebatados en las nubes  recibir al Seor; y as estaremos 
siempre con el Seor.

 18 Por tanto consolos los unos  los otros en estas palabras.



CAPITULO 5

 1 EMPERO acerca de los tiempos y de los momentos, no teneis, hermanos, 
necesidad de que yo os escriba:

 2 porque vosotros sabeis asaz, que el dia del Seor, como ladron de noche, 
as vendr.

 3 Que cuando dirn: Paz y seguridad: entonces vendr sobre ellos destruccion 
de repente, como los dolores  la mujer preada; y no escaparn.

 4 Mas vosotros, hermanos, no estais en tinieblas, para que aquel dia os tome 
como ladron.

 5 Porque todos vosotros sois hijos de luz,  hijos de dia: no somos de la 
noche, ni de las tinieblas.

 6 Por tanto, pues, no durmamos como los dems: antes velemos y estemos 
templados.

 7 Porque los que duermen, de noche duermen; y los que estn borrachos, de 
noche estn borrachos.

 8 Mas nosotros, que somos [hijos] del dia, estemos sbrios, vestidos de cota 
de f, y de caridad, y la esperanza de salud por almete.

 9 Porque no nos ha ordenado Dios para ira, sino para alcanzar salud por el 
Seor nuestro Jesu Cristo:

 10 el cual muri por nosotros; para que,  que velemos,  que durmamos, 
vivamos juntamente con l.

 11 Por lo cual consolos los unos  los otros, y edificos los unos  los 
otros, as como lo haceis.

 12 ASIMISMO, os rogamos, hermanos, que reconozcais  los que trabajan entre 
vosotros, y os presiden en el Seor, y os amonestan;

 13 y que los tengais en mayor caridad por amor de su obra: tened paz los 
unos con los otros.

 14 Y os rogamos, hermanos, que corrijais  los que andan desordenadamente, 
que consoleis  los de poco nimo, que soporteis  los flacos, que seais 
sufridos para con todos.

 15 Mirad que ninguno d  otro mal por mal; antes seguid lo bueno siempre 
los unos para con los otros, y para con todos.

 16 Siempre estad gozosos.

 17 Orad sin cesar.

 18 En todo dad gracias; porque esta es la voluntad de Dios para con vosotros 
en Cristo Jesus.

 19 No apagueis el Espritu.

 20 No menosprecieis las profecas.

 21 Examinadlo todo: retened lo que fuere bueno.

 22 Apartos de toda apariencia de mal.

 23 Y el Dios de paz os santifique en todo, para que vuestro espritu, y 
alma, y cuerpo, sea guardado entero sin reprension para la venida del Seor 
nuestro Jesu Cristo.

 24 Fiel es el que os ha llamado, el cual tambien har.

 25 Hermanos, orad por nosotros.

 26 Saludad  todos los hermanos en beso santo.

 27 Conjroos por el Seor, que esta carta sea leida  todos los santos 
hermanos.

 28 LA gracia del Seor nuestro Jesu Cristo [sea] con vosotros. Amen.





EPSTOLA SEGUNDA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

TESALONICENSES



CAPITULO 1

 1 PABLO, y Silvano, y Timoto,  la Iglesia de los Tesalonicenses 
[congregada] en Dios el Padre nuestro, y en el Seor Jesu Cristo:

 2 Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu Cristo.

 3 Debemos siempre dar gracias  Dios de vosotros, hermanos, como es digno, 
de que vuestra f va creciendo, y la caridad de cada uno de todos vosotros 
abunda entre vosotros:

 4 tanto, que nosotros mismos nos gloriamos de vosotros en las Iglesias de 
Dios, de vuestra paciencia y f en todas vuestras persecuciones y 
tribulaciones que sufris,

 5 en testimonio del justo juicio de Dios, para que seais tenidos por dignos 
del reino de Dios, por el cual asimismo padeceis:

 6 porque es justo acerca de Dios, que l pague con tribulacion  los que os 
atribulan;

 7 y  vosotros, que sois atribulados, y  nosotros, que l d reposo cuando 
se manifestar el Seor Jesus del cielo con los ngeles de su potencia,

 8 con llama de fuego, para dar del pago  los que no conocieron  Dios, ni 
obedecen al Evangelio del Seor nuestro Jesu Cristo:

 9 los cuales sern castigados de eterna perdicion por la presencia del 
Seor, y por la gloria de su potencia:

 10 cuando viniere para ser glorificado en sus santos, y  hacerse admirable 
en aquel dia en todos los que creyeron: por cuanto nuestro testimonio ha sido 
creido entre vosotros.

 11 Por lo cual asimismo oramos siempre por vosotros, que el Dios nuestro os 
tenga por dignos de su vocacion, y llene de bondad  toda voluntad, y  
[toda] obra de f con potencia:

 12 para que el nombre del Seor nuestro Jesu Cristo sea glorificado en 
vosotros, y vosotros en el, por la gracia del Dios nuestro, y del Seor Jesu 
Cristo.

CAPITULO 2

 1 OS rogamos, pues, hermanos, por la venida del Seor nuestro Jesu Cristo, y 
de nuestro recogimiento  l,

 2 que no os movais facilmente de vuestro sentimiento, ni seais espantados ni 
por espritu, ni por palabra, ni por carta como nuestra, como que el dia del 
Seor est cerca.

 3 No os engae nadie en ninguna manera: porque [no vendr,] que no venga 
antes la apostasa, y se manifieste el hombre de pecado, el hijo de 
perdicion,

 4 oponindose, y levantndose contra todo lo que se llama Dios,  divinidad; 
tanto que se asiente en el templo de Dios como Dios, hacindose parecer Dios.

 5 No os acordais que, cuando estaba con vosotros, os decia esto?

 6 Y vosotros sabeis qu [es lo que] le impida ahora, para que  su tiempo se 
manifieste.

 7 Porque ya se obra el misterio de iniquidad: solamente que el que ahora 
domina, domine hasta que sea quitado.

 8 Y entonces ser manifestado aquel incuo, al cual el Seor matar con el 
Espritu de su boca, y con la claridad de su venida le destruir:

 9 [ aquel inicuo] el cual vendr por operacion de Satans, con grande 
potencia, y seales, y milagros mentirosos,

 10 y con todo engao de iniquidad [obrando] en los que perecen: por cuanto 
no recibieron la caridad de la verdad para ser salvos.

 11 Por tanto, pues, enviar Dios en ellos operacion de error, para que crean 
 la mentira:

 12 para que sean condenados todos los que no creyeron  la verdad, antes 
consintieron  la iniquidad.

 13 Mas nosotros debemos dar siempre gracias  Dios por vosotros, hermanos 
amados del Seor, de que Dios os haya escogido por primicias de salud, por la 
santificacion del Espritu, y la f verdadera:

 14  lo cual os llam por nuestro Evangelio para alcanzar la gloria de 
nuestro Seor Jesu Cristo.

 15 As que, hermanos, estad [firmes,] y retened la doctrina que habeis 
aprendido, sea por palabra,  por carta nuestra.

 16 Y el mismo Seor nuestro Jesu Cristo, y Dios y Padre nuestro, el cual nos 
am, y [nos] di la consolacion eterna, y la buena esperanza por gracia,

 17 consuele vuestros corazones, y os confirme en toda buena palabra y obra.



CAPITULO 3

 1 RESTA, hermanos, que oreis por nosotros, que la palabra del Seor corra y 
sea hecha ilustre, as como entre vosotros:

 2 y que seamos librados de hombres importunos y malos: porque no es de todos 
la f.

 3 Mas fiel es el Seor que os confirmar, y guardar de mal.

 4 Y tenemos confianza de vosotros en el Seor, que haceis y hareis lo que os 
hemos mandado.

 5 El Seor enderece vuestros corazones en la caridad de Dios, y en la 
esperanza de Cristo.

 6 Os denunciamos empero, hermanos, en el nombre del Seor nuestro Jesu 
Cristo, que os aparteis de todo hermano que anduviere fuera de rden, y no 
conforme  la doctrina que recibieron de nosotros:

 7 porque vosotros sabeis de qu manera es menester imitarnos: porque no 
anduvimos desordenadamente entre vosotros:

 8 ni comimos el pan de balde de ninguno; antes obrando con trabajo y fatiga 
de noche y de dia, por no ser graves  ninguno de vosotros.

 9 No porque no tuvisemos potestad, mas por darnos por dechado  vosotros, 
para que nos imitaseis.

 10 Porque aun estando con vosotros os denuncibamos esto: Que si alguno no 
quisiere obrar, no coma.

 11 Porque oimos que andan algunos entre vosotros fuera de rden, no 
entendiendo en nada, sino tratando con curiosidad.

 12 Y  los que son tales, denuncimosles y rogmosles en el Seor nuestro 
Jesu Cristo, que obrando con reposo coman su pan.

 13 Y vosotros, hermanos, no os desmayeis de hacer bien.

 14 Y si alguno no obedeciere  nuestra palabra por carta, notad al tal, y no 
os envolvais con l, para que se avergence.

 15 Y no le tengais como  enemigo, sino amonestadle como  hermano.

 16 Y el mismo Seor de paz os d siempre paz en toda manera. El Seor sea 
con todos vosotros.

 17 Salud. De mi mano, Pablo, que es [mi] signo en todas [mis] cartas. As 
escribo.

 18 LA gracia del Seor nuestro Jesu Cristo [sea] con todos vosotros. Amen.





EPSTOLA PRIMERA DEL APSTOL SAN PABLO



TIMOTEO.



CAPITULO 1

 1 PABLO, apstol de Jesu Cristo por la ordenacion de Dios Salvador nuestro, 
y del Seor Jesu Cristo, esperanza nuestra;

 2  Timoto, verdadero hijo en la f, gracia, misericordia, y paz de Dios 
nuestro Padre, y de Cristo Jesus Seor nuestro.

 3 [Hars] como te rogu, que te quedases en Efeso, cuando me part para 
Macedonia, para que denunciases  algunos que no enseen diversa doctrina:

 4 ni escuchen  fbulas y genealogas sin trmino, que antes engendran 
cuestiones que la edificacion de Dios, que es por la f.

 5 El fin del mandamiento es la caridad [nacida] de corazon limpio, y de 
buena conciencia, y de f no fingida:

 6 de lo cual apartndose algunos, se divertieron  vanidad de palabras:

 7 queriendo ser doctores de la ley, [y] no entendiendo ni lo que hablan, ni 
lo que afirman.

 8 Sabemos que la ley es buena, si se usa de ella legtimamente:

 9 sabiendo que la ley no es puesta para el justo, sino para los injustos, y 
para los desobedientes, para los impos y pecadores, para los malos y 
contaminados, para los matadores de padres y madres, para los homicidas,

 10 para los fornicarios, para los que se echan con hombres, para los 
ladrones de hombres, para los mentirosos y perjuros; y si hay alguna otra 
cosa contraria  la sana doctrina,

 11 conforme al Evangelio de la gloria del Dios bienaventurado, el cual  m 
me ha sido encargado.

 12 Gracias doy al que me fortific,  Cristo Jesus Seor nuestro, de que me 
tuvo por fiel, ponindome en el ministerio:

 13 habiendo sido antes blasfemo, y perseguidor,  injuriador: mas fu 
recibido  misericordia, porque lo hice con ignorancia no teniendo f.

 14 Mas la gracia del Seor nuestro fu mas abundante con la f y amor que es 
en Cristo Jesu.

 15 Palabra fiel, y digna de ser recibida de todos: que Cristo Jesus vino al 
mundo para salvar los pecadores, de los cuales yo soy el primero.

 16 Mas por esto fu recibido  misericordia [es  saber,] para que Jesu 
Cristo mostrase en m el primero toda [su] clemencia, para ejemplo de los que 
habian de creer en l para la vida eterna.

 17 Al rey de siglos, inmortal, invisible, al solo sbio Dios, [sea] honor y 
gloria por los siglos de los siglos. Amen.

 18 Este mandamiento, hijo Timoto, te encargo, para que conforme  las 
profecas pasadas de t, milites por ellas buena milicia:

 19 reteniendo la f y buena conciencia, la cual echando de s algunos 
hicieron naufragio en la f.

 20 De los cuales [fueron] Hymeno y Alejandro, que [yo] entregu  Satans 
para que aprendan  no blasfemar.



CAPITULO 2

 1 AMONESTO, pues, ante todas cosas, que se hagan rogativas, oraciones, 
peticiones, acciones de gracias, por todos los hombres:

 2 por los reyes, y por todos los que estn en eminencia; que vivamos quieta 
y reposadamente en toda piedad y honestidad.

 3 Porque esto es lo bueno y agradable delante de Dios Salvador nuestro:

 4 el cual quiere que todos los hombres sean salvos, y que vengan al 
conocimiento de la verdad.

 5 Porque [hay] un Dios, asimismo un Mediador entre Dios y los hombres, 
hombre Cristo Jesus;

 6 el cual se di  s mismo [en] precio del rescate por todos, [para que 
fuese] testimonio en sus tiempos.

 7 Del cual yo soy puesto por predicador y apstol, (digo verdad en Cristo, 
no miento,) doctor de los Gentiles en fidelidad y verdad.

 8 Quiero, pues, que los varones oren en todo lugar, levantando manos 
limpias, sin ira ni contienda.

 9 Asimismo tambien las mujeres en hbito honesto, atavindose de vergenza y 
modestia; no con cabellos encrespados,  oro,  perlas,  vestidos costosos:

 10 mas de buenas obras, como conviene  mujeres que profesan piedad.

 11 La mujer aprenda callando con toda sujecion.

 12 Porque no permito  la mujer ensear, ni tomar autoridad sobre el varon, 
sino estar en silencio.

 13 Porque Adam fu formado el primero: luego Eva.

 14 Y Adam no fu engaado; sino la mujer fu engaada en la rebelion.

 15 Empero se salvar engendrando hijos, si permaneciere en la f y caridad, 
y en santificacion y modestia.



CAPITULO 3

 1 PALABRA fiel: Si alguno apetece obispado, obra insigne desea.

 2 Conviene, pues, que el obispo sea irreprensible, marido de una [sola] 
mujer, solcito, templado, compuesto, hospedador, apto para ensear,

 3 no amador del vino, no heridor, no codicioso de ganancias torpes, mas 
moderado, no litigioso, ajeno de avaricia:

 4 que gobierne bien su casa, que tenga sus hijos en sujecion con toda 
honestidad:

 5 porque el que no sabe gobernar su casa, cmo cuidar de la Iglesia de 
Dios?

 6 no novicio, porque hinchndose, no caiga en juicio del diablo.

 7 Tambien conviene que tenga testimonio de los extraos; porque no caiga en 
vergenza, y en lazo del diablo.

 8 los diconos asimismo honestos, no de dos lenguas, no dados  mucho vino, 
no amadores de torpes ganancias:

 9 que tengan el misterio de la f con limpia conciencia.

 10 Y estos aun tambien sean antes probados; y as ministren, si fueren sin 
crmen.

 11 las mujeres asimismo honestas, no detractoras, templadas, fieles en todo.

 12 los diconos sean maridos de una [sola] mujer, que gobiernen bien sus 
hijos, y sus casas.

 13 Porque los que bien ministraren, ganan para s buen grado, y mucha 
confianza en la f que [es] en Cristo Jesus.

 14 Esto te escribo, con esperanza que vendr presto  t:

 15 y si no viniere tan presto, para que sepas como te convenga conversar en 
la casa de Dios, que es la Iglesia del Dios vivo, columna y apoyo de la 
verdad.

 16 Y sin falta grande es el misterio de la piedad: Dios se ha manifestado en 
carne, ha sido justificado con el Espritu, ha sido visto de los ngeles, ha 
sido predicado  los Gentiles, ha sido creido en el mundo, ha sido recibido 
en gloria.



CAPITULO 4

 1 EMPERO el Espritu dice manifiestamente, que en los postreros tiempos 
algunos apostatarn de la f, escuchando  espritus de error, y  doctrinas 
de demonios,

 2 que con hipocresa hablarn mentira, teniendo cauterizada la conciencia:

 3 que prohibirn el matrimonio: apartarse [los hombres] de las viandas que 
Dios cri para que con accion de gracias participasen de ellas los fieles, y 
los que han conocido la verdad.

 4 Porque todo lo que Dios cri es bueno, y nada hay que desechar, tomndose 
con accion de gracias:

 5 porque por la palabra de Dios, y por la oracion es santificado.

 6 Si esto propusieres  los hermanos, sers buen ministro de Jesu Cristo, 
criado en las palabras de la f, y de la buena doctrina, la cual has 
alcanzado.

 7 Mas las fbulas profanas y de viejas desecha, sino ejerctate para la 
piedad.

 8 Porque el ejercicio corporal para poco es provechoso: mas la piedad  todo 
aprovecha; porque tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera.

 9 Palabra fiel, y digna de ser recibida de todos.

 10 Que por esto aun trabajamos y somos maldichos, porque esperamos en el 
Dios viviente, el cual es salvador de todos los hombres, y mayormente de los 
que creen.

 11 Esto manda, y ensea.

 12 Ninguno tenga en poco tu mocedad: mas s ejemplo de los fieles en 
palabra, en conversacion, en caridad, en espritu, en f, en limpieza.

 13 Entre tanto que vengo, ocpate en leer, exhortar, ensear.

 14 No menosprecies el don que est en t, que te es dado por profeca, con 
la imposicion de las manos de los presbteros.

 15 En estas cosas ocpate [con cuidado;] en estas est [todo:] de manera que 
tu aprovechamiento sea manifiesto  todos.

 16 Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina: s diligente en esto: porque si 
as lo hicieres,  t mismo salvars, y  los que te oyen.



CAPITULO 5

 1 AL mas viejo no rias, sino exhrtale como  padre:  los mas mozos, como 
 hermanos:

 2  las viejas, como  madres;  las mas mozas, como  hermanas, con toda 
limpieza:

 3  las viudas honra, las que de verdad son viudas:

 4 y si alguna viuda tuviere hijos,  nietos, aprendan primero  gobernar su 
casa piadosamente, y  recompensar  sus padres: porque esto es lo honesto y 
agradable delante de Dios.

 5 Mas la que de verdad es viuda y solitaria, espera en Dios, y es diligente 
en suplicaciones y oraciones noche y dia.

 6 Porque la que vive en delicias, viviendo est muerta.

 7 Denuncia pues estas cosas, para que sean sin reprension.

 8 Y si alguno no tiene cuidado de los suyos, y mayormente de los de su casa, 
la f neg, y es peor que el que no crey.

 9 La viuda sea puesta en oficio no menos que de sesenta aos, la cual haya 
sido mujer de un varon:

 10 que tenga testimonio en buenas obras; si cri [bien sus hijos;] si ha 
hospedado; si ha lavado los pis de los santos; si ha socorrido  los que han 
padecido afliccion; si ha seguido toda buena obra.

 11 Mas las viudas mas mozas no admitas: que despues que han vivido 
disolutamente contra Cristo, quieren casarse:

 12 condenadas ya, por haber falseado la primera f.

 13 Y asimismo tambien las ociosas, enseadas  andar de casa en casa; y no 
solamente ociosas, mas aun parleras y curiosas, parlando lo que no conviene.

 14 Quiero, pues, que las mozas se casen, crien hijos, gobiernen casa; que 
ninguna ocasion den al adversario para mal decir.

 15 Porque ya algunas han vuelto atrs en pos de Satans.

 16 Y si algun fiel,  alguna fiel tiene viudas, mantngalas, y no sea 
cargada la Iglesia: para que haya lo que es menester para las que de verdad 
son viudas.

 17 los ancianos que gobiernan bien, sean tenidos por dignos de doblada 
honra; y mayormente los que trabajan en predicar y ensear.

 13 Que la Escritura dice: No ataras la boca al buey que trilla. Tambien: 
Digno es el obrero de su jornal.

 19 Contra el anciano no recibas acusacion, sino con dos  tres testigos.

 20 A los que pecaren redargyelos delante de todos, para que los otros 
tambien tengan temor.

 21 [Te] requiero delante de Dios, y del Seor Jesu Cristo, y de sus ngeles 
escogidos, que guardes estas cosas sin perjuicio de nadie, que nada hagas 
acostndote  la una parte.

 22 No facilmente impongas las manos  alguno, ni comuniques en pecados 
agenos: consrvate en limpieza.

 23 No bebas de aqu adelante agua, sino usa de un poco de vino por causa del 
estmago, y de tus continuas enfermedades.

 24 los pecados de algunos hombres son manifiestos antes que vengan  juicio: 
 otros les vienen despues.

 25 Asimismo las buenas obras antes son manifiestas; y las que son de otra 
manera, no se pueden esconder.



CAPITULO 6

 1 TODOS los que estn debajo de yugo de servidumbre, tengan  sus seores 
por dignos de toda honra, porque no sea blasfemado el nombre del Seor y [su] 
doctrina.

 2 Y los que tienen seores fieles, no [los] tengan en menos, por ser [sus] 
hermanos; antes los sirvan mejor, por cuanto son fieles y amados, y 
partcipes del beneficio. Esto ensea, y exhorta.

 3 El que ensea otra cosa, y no se allega  las sanas palabras del Seor 
nuestro Jesu Cristo, y  la doctrina que es conforme  la piedad,

 4 hinchado es, nada sabe, enloquece acerca de cuestiones y contiendas de 
palabras, de las cuales nacen envidias, pleitos, maledicencias, malas 
sospechas,

 5 combates de hombres corruptos de entendimiento, y privados de la verdad, y 
que tienen la piedad por granjera: aprtate de los tales.

 6 Grande granjera empero es la piedad, con lo que basta.

 7 Porque nada metimos en este mundo, y sin duda nada podremos sacar.

 8 As que teniendo sustento, y con que cubrirnos, seamos contentos con esto.

 9 Porque los que quieren enriquecerse, caen en tentacion y en lazo, y en 
muchas codicias locas y daosas, que anegan  los hombres en perdicion y 
muerte.

 10 Porque la codicia es raiz de todos los males: la cual teniendo muchos se 
descaminaron de la f, y fueron^ traspasados de muchos dolores.

 11 Mas t, oh hombre de Dios! huye de estas cosas; y sigue la justicia, la 
piedad, la f, la caridad, la tolerancia, la mansedumbre.

 12 Batalla buena batalla de f: echa mano de la vida eterna,  la cual 
asimismo eres llamado, habiendo hecho buena profesion delante de muchos 
testigos.

 13 Te mando delante de Dios, que da vida  todas las cosas, y de Jesu 
Cristo, que testific la buena profesion delante de Poncio Pilato,

 14 que guardes estos mandamientos sin mcula, ni reprension, hasta que 
aparezca el Seor nuestro Jesu Cristo:

 15 al cual  su tiempo mostrar el bienaventurado y solo poderoso, Rey de 
reyes, y Seor de seores:

 16 el que solo tiene inmortalidad, que habita en luz donde no se puede 
llegar:  quien ninguno de los hombres vi, ni puede ver: al cual [sea] la 
honra, y el imperio sempiterno. Amen.

 17 A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la 
esperanza en las riquezas inciertas; sino en el Dios vivo, que nos da todas 
las cosas en abundancia de que gocemos.

 18 Mas, [encomindales] el bien hacer, el hacerse ricos en buenas obras, el 
dar con facilidad, el comunicar facilmente,

 19 el atesorar para s buen fundamento para en lo porvenir, para que echen 
mano  la vida eterna.

 20 OH Timoto, guarda lo que se te ha encomendado, y aparta [de t] las 
voces profanas de vanas cosas, y los argumentos del vano nombre de ciencia:

 21 la cual muchos profesando, fueron descaminados acerca de la f. La gracia 
sea contigo. Amen.





EPSTOLA SEGUNDA DEL APSTOL SAN PABLO



TIMOTEO.



CAPITULO 1

 1 PABLO, apstol de Jesu Cristo por la voluntad de Dios, segun la promesa de 
la vida que es por Cristo Jesus,

 2  Timoto, amado hijo, gracias, misericordia, y paz de Dios el Padre, y de 
Jesu Cristo Seor nuestro.

 3 Doy gracias  Dios, al cual sirvo desde mis mayores con limpia conciencia, 
de que sin cesar tengo memoria de t en mis oraciones noche y dia ;

 4 deseando verte, (acordndome de tus lgrimas,) para ser lleno de gozo;

 5 trayendo  la memoria la f no fingida que est en t, que tambien estuvo 
primero en tu abuela Loida, y en tu madre Eunica; y estoy cierto que [est] 
en t tambien.

 6 Por lo cual te aconsejo, que despiertes el don de Dios que est en t por 
la imposicion de mis manos.

 7 Porque no nos ha dado Dios el espritu de temor, sino el de fortaleza, y 
de amor, y de templanza.

 8 Por tanto no te avergences de [dar] testimonio del Seor nuestro, ni de 
m que estoy preso por l; antes s participante de los trabajos del 
Evangelio por la virtud de Dios,

 9 que nos ha librado, y nos llam  la santa vocacion: no por nuestras 
obras, mas segun el intento suyo, y por la gracia, la cual nos es dada en 
Cristo Jesus, antes de los tiempos de los siglos;

 10 mas ahora es manifestada por la venida de nuestro Salvador Jesu Cristo, 
el cual asimismo quit la muerte, y sac  luz la vida y la incorrupcion por 
el Evangelio:

 11 del cual yo soy puesto predicador, y apstol, y maestro de los Gentiles.

 12 Por lo cual asimismo padezco esto: mas no me avergenzo: porque yo s  
quien he creido, y estoy cierto que es poderoso para guardar mi depsito para 
aquel dia.

 13 Retn la forma de las sanas palabras que de m oiste, en la f y caridad 
que es en Cristo Jesus.

 14 Guarda el buen depsito por el Espritu Santo que habita en nosotros.

 15 [Ya] sabes esto, que me han sido contrarios todos los que son en Asia; de 
los cuales son Figello, y Hermgenes.

 16 D el Seor misericordia  la casa de Onesforo, que muchas veces me 
refriger, y no se avergonz de mi cadena:

 17 antes estando l en Roma, me busc solcitamente, y me hall.

 18 Dle el Seor que halle misericordia acerca del Seor en aquel dia. Y 
cuanto [nos] ayud en feso, t lo sabes mejor.



CAPITULO 2

 1 T, pues, hijo mio, esfurzate en la gracia que es en Cristo Jesus.

 2 Y lo que has oido de m entre muchos testigos, esto encarga  los hombres 
fieles que sern idneos para ensear tambien  otros.

 3 T, pues, sufre trabajos como fiel soldado de Jesu Cristo.

 4 Ninguno que milita, se embaraza en negocios del siglo por agradar  aquel 
que le tom por soldado.

 5 Y aun tambien el que pelea, no es coronado si no hubiere peleado 
legtimamente.

 6 El Labrador, para recibir los frutos, es menester que trabaje primero.

 7 Entiende lo que digo: dte, pues, el Seor entendimiento en todo.

 8 Acurdate que Jesu Cristo resucit de los muertos, el cual fu de la 
simiente de David, conforme  mi Evangelio:

 9 por lo cual soy fatigado hasta las prisiones como malhechor: mas la 
palabra de Dios no est presa.

 10 Por tanto todo lo sufro por amor de los escogidos, para que ellos tambien 
consigan la salud que es en Cristo Jesus, con gloria eterna.

 11 Palabra fiel: Que si somos muertos con l, tambien viviremos con l:

 12 si sufrimos, tambien reinaremos con l: si negremos, l tambien nos 
negar:

 13 si furemos infieles, l se queda fiel: no se puede negar  s mismo.

 14 Esto aconseja, protestando delante del Seor. No tengas contienda en 
palabras, que para nada aprovecha, [antes] trastorna  los oyentes.

 15 Procura con diligencia presentarte  Dios aprobado, [como] obrero que no 
tiene de que avergonzarse, que trata^ bien la palabra de verdad.

 16 Mas los profanos y vanos clamores reprime, porque muy adelante irn en la 
impiedad.

 17 Y la palabra de ellos cunde como cncer; de los cuales son Himeno y 
Fileto,

 18 que se han descaminado de la verdad, diciendo que la resurreccion es ya 
hecha, y trastornaron la f de algunos.

 19 Mas el fundamento de Dios esta firme, el cual tiene este sello: Conoce el 
Seor los que son suyos; y: Aprtese de iniquidad todo aquel que invoca el 
nombre de Cristo.

 20 Empero en la grande casa, no solamente hay vasos de oro y de plata, mas 
aun de madera y de barro; y asimismo unos para honra, y otros para deshonra.

 21 As que el que se limpiare de estas cosas, ser vaso para honra 
santificado y til para los usos del Seor, y aparejado para toda buena obra.

 22 Tambien, huye los deseos juveniles, y sigue la justicia, la f, la 
caridad, la paz, con los que invocan al Seor con limpio corazon.

 23 Empero las cuestiones locos y sin sabiduria desecha, sabiendo que 
engendran contiendas.

 24 Que el siervo del Seor no es menester que sea litigioso, sino manso para 
con todos, apto para ensear, sufrido;

 25 que con mansedumbre ensee  los que resisten; si quiz Dios les d que 
se arrepientan, y conozcan la verdad,

 26 y se conviertan del lazo del diablo, en que estn cautivos, [ hacer] su 
voluntad.



CAPITULO 3

 1 ESTO empero sepas, que en los postreros dias, vendrn tiempos peligrosos:

 2 que habr hombres amadores de s, avaros, gloriosos, soberbios, 
maldicientes, desobedientes  sus padres, ingratos, impuros,

 3 sin afecto, desleales, calumniadores, destemplados, crueles, aborrecedores 
de lo bueno,

 4 traidores, arrebatados, hinchados, amadores de los deleites mas que de 
Dios;

 5 teniendo la apariencia de piedad, mas negando la eficacia de ella: y  
estos evita.

 6 Porque de estos son los que se entran por las casas, y llevan cautivas las 
mujercillas, cargadas de pecados, llevadas de diversas concupiscencias:

 7 que siempre aprenden, y nunca pueden acabar de llegar al conocimiento de 
la verdad.

 8 Y de la manera que Jannes y Mambres resistieron  Moiss, as tambien 
estos resisten  la verdad: hombres corruptos de entendimiento, rprobos 
acerca de la f:

 9 mas no irn adelante; porque su locura sera manifiesta  todos, como 
tambien lo fu la de aquellos.

 10 T empero has alcanzado mi doctrina, institucion, intento, f, 
longanimidad, caridad, paciencia,

 11 persecuciones, aflicciones, cuales me fueron hechas en Antioqua, Iconio, 
Listra: cuales persecuciones he sufrido, y de todas me ha librado el Seor.

 12 Y aun todos los que quieren vivir piamente en Cristo, padecern 
persecucion.

 13 Mas los hombres malos, y los engaadores, irn de mal en peor, engaados, 
y engaando [ otros.]

 14 As que t est firme en lo que has aprendido, y te ha sido encargado, 
sabiendo de quien has aprendido:

 16 y que sabes las sagradas letras desde la niez, las cuales te pueden 
hacer sbio para la salud por la f que es en Cristo Jesus.

 16 Toda escritura inspirada divinamente es til para ensear, para 
redargir, para corregir, para instituir en justicia,

 17 para que el hombre de Dios sea perfecto, perfectamente instruido para 
toda buena obra.



CAPITULO 4

 1 REQUIERO, pues, yo delante de Dios, y del Seor Jesu Cristo, que ha de 
juzgar los vivos y los muertos en su manifestacion y en su reino;

 2 que prediques la palabra; que apresures  tiempo y fuera de tiempo; 
redarguye, reprende [duramente,] exhorta con toda blandura y doctrina:

 3 porque vendr tiempo cuando no sufrirn la sana doctrina, antes teniendo 
comezon en las orejas, se amontonarn maestros [que les hablen] conforme  
sus concupiscencias.

 4 Y as apartarn de la verdad el oido, y se volvern  las fbulas.

 5 Por tanto t vela en todo, trabaja, haz obra de Evangelista, cumple tu 
ministerio:

 6 porque yo ya me sacrifican, y el tiempo de mi desatamiento est cercano.

 7 Buena milicia he militado, he acabado la carrera, he guardado la f.

 8 En lo demas, la corona de justicia me est guardada, la cual me dar el 
Seor, juez justo, en aquel dia; y no solo  m, mas aun  todos los que 
desean su venida.

 9 Procura de venir presto  m:

 10 porque Demas me ha desamparado, amando este siglo, y es ido  Tesalnica; 
Crescente  Galacia; Tito  Dalmacia.

 11 Lucas solo est conmigo. Toma  Marcos, y trale contigo: porque me es 
til para el ministerio.

 12 A Tychico envi  Efeso.

 13 El capote que dej en Troas en casa de Carpo, trae contigo cuando 
vinieres, y los libros, mayormente los pergaminos.

 14 Alejandro el calderero me ha diseado muchos males: Dios le pague 
conforme  sus hechos:

 15 del cual t tambien te guarda: que en grande manera ha resistido  
nuestras palabras.

 16 En mi primera defensa ninguno me ayud; antes me desampararon todos: no 
les sea imputado.

 17 Mas el Seor me ayud, y me esforz para que por m fuese cumplida la 
predicacion, y todos los Gentiles la oyesen; y fu librado de la boca del 
leon.

 18 Y el Seor me librar de toda obra mala, y me salvar para su reino 
celestial: al cual [sea] gloria por siglos de siglos. Amen.

 19 Saluda  Prisca y  Aquila, y  la casa de Onesforo.

 20 Erasto se qued en Corinto: y  Trfimo dej en Mileto enfermo.

 21 Procura de venir antes del invierno. Eubulo te saluda, y Pudente, y Lino, 
y Claudia, y todos los hermanos.

 22 EL Seor Jesu Cristo [sea] con tu espritu. La gracia sea con vosotros. 
Amen.





LA

EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO



TITO.



CAPITULO 1

 1 PABLO, siervo de Dios, y apstol de Jesu Cristo, segun la f de los 
escogidos de Dios, y el conocimiento de la verdad, que es segun la piedad;

 2 para la esperanza de la vida eterna, la cual prometi el Dios que no puede 
mentir, antes de los tiempos de los siglos; y manifest  sus tiempos:

 3 [es  saber,] su palabra por la predicacion, que me es  m encomendada 
por mandamiento de nuestro Salvador Dios:  Tito, verdadero hijo en la comun 
fe:

 4 Gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Seor Jesu Cristo 
Salvador nuestro.

 5 Por esta causa te dej en Creta, [es  saber,] para que corrigieses lo que 
falta, y pusieses ancianos por las villas, as como yo te mand:

 6 el que fuere sin crmen, marido de una mujer, que tenga hijos fieles, que 
no puedan ser acusados de disolucion,  contumaces.

 7 Porque es menester que el obispo sea sin crmen, como dispensador de Dios; 
no soberbio, no iracundo, no amador del vino, no heridor, no codicioso de 
torpe ganancia:

 8 mas hospedador, amador de lo bueno, templado, justo, santo, continente;

 9 retenedor de la fiel palabra que es conforme  la doctrina; para que 
tambien pueda exhortar con sana doctrina, y convencer  los que 
contradijeren.

 10 Porque hay tambien muchos contumaces, y habladores de vanidades, y 
engaadores de las almas, mayormente [algunos] que [son] de la circuncision:

 11  los cuales conviene tapar la boca: que trastornan las casas enteras, 
enseando lo que no conviene por torpe ganancia.

 12 Dijo uno de ellos, propio profeta de ellos: los Cretenses, siempre 
mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.

 13 Este testimonio es verdadero: por tanto redargyelos duramente, para que 
sean sanos en la f:

 14 no escuchando  fbulas judicas, y  mandamientos de hombres, que se 
divierten de la verdad.

 15 Porque todas las cosas son limpias  los limpios: mas  los contaminados 
 infieles nada es limpio; antes su alma y conciencia son contaminadas.

 16 Profsanse conocer  Dios, mas con los hechos le niegan; siendo 
abominables y rebeldes, y reprobados para toda buena obra.



CAPITULO 2

 1 T empero habla lo que conviene  la sana doctrina:

 2 los viejos, que sean templados, venerables, prudentes, sanos en la f, en 
la caridad, en la tolerancia.

 3 las viejas, asimismo, que [anden] en hbito santo, no calumniadoras, no 
dadas  mucho vino, maestras de honestidad:

 4 que  las mozuelas enseen  ser prudentes,  que amen  sus maridos,  
que amen  sus hijos,

 5  que sean templadas, castas, que tengan cuidado de la casa, buenas, 
sujetas  sus maridos: porque la palabra de Dios no sea blasfemada.

 6 Exhorta asimismo  los mancebos  que sean templados.

 7 En todo dte por ejemplo de buenas obras: en doctrina, integridad, 
gravedad,

 8 palabra sana,  irreprensible: que el adversario se avergence, no 
teniendo mal ninguno que decir de vosotros.

 9 [Exhorta]  los siervos, que sean sujetos  sus seores, que agraden en 
todo, no respondones;

 10 en nada defraudando, antes mostrando toda buena lealtad; para que adornen 
en todo la doctrina de nuestro Salvador Dios.

 11 Porque la gracia de Dios, salutfera  todos los hombres, se manifest,

 12 ensendonos que, renunciando  la impiedad, y  los deseos del siglo, 
vivamos en este siglo templada, y justa, y piamente;

 13 esperando aquella esperanza bienaventurada, y la venida gloriosa del gran 
Dios y Salvador nuestro Jesu Cristo;

 14 que se di  s mismo por nosotros, para redimirnos de toda iniquidad, y 
limpiar para s un pueblo propio, seguidor de buenas obras.

 15 Esto habla, y exhorta, y redarguye con toda autoridad: nadie te tenga en 
poco.



CAPITULO 3

 1 AMONSTALES que se sujeten  los prncipes y potestades, que obedezcan, 
que estn aparejados  toda buena obra,

 2 que  nadie infamen, que no sean pendencieros, sino modestos, mostrando 
toda mansedumbre para con todos los hombres.

 3 Porque tambien ramos nosotros locos en otro tiempo, rebeldes, errados, 
sirviendo  concupiscencias y deleites diversos, viviendo en malicia y en 
envidia, aborrecibles, aborreciendo los unos  los otros:

 4 mas cuando se manifest la bondad del Salvador nuestro Dios, y su amor 
para con los hombres,

 5 no por las obras de justicia que nosotros habiamos hecho, mas por su 
misericordia, nos salv por el lavamiento de la regeneracion, y de la 
renovacion del Espritu Santo:

 6 el cual derram en nosotros abundantemente por Jesu Cristo Salvador 
nuestro:

 7 para que justificados con su gracia, seamos hechos herederos segun la 
esperanza de la vida eterna.

 8 Palabra fiel [es,] y esto quiero que afirmes: que los que creen  Dios, 
procuren gobernarse en buenas obras: esto es lo bueno y lo til  los 
hombres.

 9 Mas las cuestiones necias, y las genealogias, y contenciones, y debates de 
la ley evita: porque son sin provecho y vanas.

 10 Al hombre hereje, despues de una y otra amonestacion, deschale:

 11 estando cierto que el tal es trastornado, y peca, condenado de su propio 
juicio.

 12 CUANDO enviare  t  Artemas,   Tychico, procura de venir  m  
Nicpolis: porque all he determinado de invernar.

 13 A Zenas doctor de la ley, y  Apolo envia delante, procurando que nada 
les falte.

 14 Aprendan asimismo los nuestros  gobernarse en buenas obras para los usos 
necesarios, porque no sean intiles.

 15 Todos los que estn conmigo te saludan. Saluda  los que nos aman en la 
f.

 LA gracia [sea] con todos vosotros. Amen.





 LA

EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO



FILEMON.



 1 PABLO, preso por causa de Cristo Jesus, y el hermano Timoto,  Filemon 
amado, y coadjutor nuestro;

 2 y  la amada Appia, y  Archipo, compaero de nuestra milicia, y  la 
Iglesia que est en tu casa:

 3 Gracia y paz tengais de Dios nuestro Padre, y del Seor Jesu Cristo.

 4 Doy gracias  mi Dios, haciendo siempre memoria de t en mis oraciones,

 5 oyendo tu caridad, y la f que tienes en el Seor Jesus, y para con todos 
los santos:

 6 que la comunicacion de tu f sea eficaz para conocimiento de todo el bien 
que [est] en vosotros por Cristo Jesus:

 7 porque tenemos gran gozo y consolacion de tu caridad, de que por t, oh 
hermano! han sido recreadas las entraas de los santos.

 8 Por lo cual, aunque tengo mucho atrevimiento en Cristo de mandarte lo que 
te conviene,

 9 ruego antes por la caridad, porque soy tal, es  saber, Pablo, viejo, y 
aun ahora preso por amor de Jesu Cristo.

 10 Lo que ruego [es] por mi hijo Onsimo, que he engendrado en mi prision;

 11 el cual en otro tiempo te fu intil, mas ahora  t y  m asaz til.

 12 Volvle  enviar: mas recbele t como  mis entraas.

 13 Yo quisiera detenerle conmigo, para que en lugar de t me sirviera en la 
prision del Evangelio.

 14 Mas nada quise hacer sin tu consejo, porque tu beneficio no fuese como de 
necesidad, mas voluntario.

 15 Porque ser maravilla, si no se ha apartado de t por [algun] tiempo, 
para que le volvieses  tener para siempre:

 16 ya no como siervo, antes mas que siervo, [como] hermano amado, mayormente 
de m; y cunto mas de t, en la carne, y en el Seor?

 17 as que, si me tienes por compaero, recbele como  m.

 18 Y si en algo te da,  te debe, pnlo  mi cuenta.

 19 Yo Pablo lo escrib de mi mano: yo lo pagar; por no decirte que aun  t 
mismo te me debes de mas.

 20 As hermano, yo goc de t en el Seor, que recrees mis entraas en el 
Seor.

 21 Te he escrito confiando en tu obediencia, sabiendo que aun hars mas de 
lo que digo.

 22 Y asimismo tambien apareja de hospedarme: porque espero que por vuestras 
oraciones os tengo de ser concedido.

 23 Te saludan Epafras, mi compaero en la prision por Cristo Jesus,

 24 Marcos, Aristarco, Demas, Lucas, mis ayudadores.

 25 LA gracia del Seor nuestro Jesu Cristo [sea] con vuestro espritu. Amen.





LA

EPSTOLA DEL APSTOL SAN PABLO

 LOS

HEBREOS.



CAPITULO 1

 1 HABIENDO Dios hablado muchas veces, y en muchas maneras en otro tiempo  
los padres por los profetas,  la postre en estos tiempos nos ha hablado por 
el Hijo;

 2 al cual constituy por heredero de todo, por el cual asimismo hizo los 
siglos;

 3 el cual siendo el resplandor de gloria, y la imgen de su sustancia, y 
sustentando todas las cosas con la palabra de su potencia, habiendo hecho la 
purgacion de nuestros pecados por s mismo, se asent  la diestra de la 
Majestad en las alturas:

 4 hecho tanto mas excelente que los angeles, cuanto alcanz mas excelente 
nombre que ellos.

 5 Porque  cul de los ngeles dijo [Dios] jams: Mi Hijo eres t, yo te he 
engendrado hoy? Y otra vez: Yo ser  l Padre, y l me ser  m Hijo?

 6 Y otra vez, metiendo al Primognito en la redondez de la tierra, dice: Y 
adrenle todos los angeles de Dios.

 7 Y ciertamente de los ngeles dice: El que hace sus ngeles espritus, y 
sus ministros, llama de fuego.

 8 Mas al Hijo: Tu trono, oh Dios! por siglo de siglos: vara de equidad la 
vara de tu reino:

 9 amaste la justicia, y aborreciste la maldad: por lo cual te ungi Dios, el 
Dios tuyo, con aceite de alegra mas que  tus compaeros.

 10 Y: T, oh Seor! en el principio fundaste la tierra; y los cielos son 
obras de tus manos:

 11 los cuales perecern, mas t eres permanente; y todos ellos se 
envejecern como una ropa;

 12 y como un vestido los envolvers, y sern mudados: t empero eres el 
mismo, y tus aos nunca se acabarn.

 13 Pues,  cul de los ngeles dijo jams: Asintate  mi diestra, hasta 
que ponga  tus enemigos por estrado de tus pis?

 14 No son todos espritus servidores, enviados en servicio por causa de los 
que sern herederos de salud?



CAPITULO 2

 1 POR lo cual es menester que tanto con mas diligencia guardemos las cosas 
que hemos oido, porque no nos escurramos.

 2 Porque si la palabra dicha por [el ministerio de] los ngeles fu firme, y 
toda rebelion y desobediencia recibi justa paga^ de su galardon,

 3 como escaparemos nosotros, si tuviremos en poco una salud tan grande? la 
cual habiendo comenzado  ser publicada por el Seor, ha sido confirmada 
hasta nosotros por los que le oyeron  l mismo:

 4 testificando juntamente con ellos Dios con seales, y milagros, y diversas 
maravillas, y con dones del Espritu Santo, [repartindolos] segun su 
voluntad.

 5 Porque no sujet  los ngeles el mundo venidero, del cual hablamos.

 6 Testific uno empero en cierto lugar, diciendo: Qu es el hombre que te 
acuerdas de l,  el hijo del hombre que le visitas?

 7 hicstele un poco menor que los ngeles, coronstele de gloria y de honra, 
y pusstele sobre las obras de tus manos:

 8 todas las cosas sujetaste debajo de sus pis. Porque en cuanto le sujet 
todas las cosas, nada dej que no sea sujeto  l. Mas aun no vemos que todas 
las cosas le sean sujetas.

 9 Empero vemos  aquel Jesus, coronado de gloria y de honra, que es hecho un 
poco menor que los ngeles por pasion de muerte, para que por gracia de Dios 
gustase la muerte por todos.

 10 Porque convenia, que aquel por cuya causa [son] todas las cosas, y por el 
cual [son] todas las cosas, habiendo de traer en [su] gloria  muchos hijos, 
hiciese consumado por aflicciones al autor de la salud de ellos.

 11 Porque el que santifica y los que son santificados de uno [son] todos: 
por lo cual no se avergenza de llamarlos hermanos,

 12 diciendo: Anunciar  mis hermanos tu nombre, en medio de la congregacion 
te alabar.

 13 Y otra vez: Yo confiar en l. Y otra vez: H aqu yo, y los hijos que me 
di Dios.

 14 As que por cuanto los hijos comunicaron de carne y sangre, l tambien 
particip de lo mismo, para destruir por la muerte al que tenia el imperio de 
la muerte, es  saber, al diablo;

 15 y librar  los que por el temor de la muerte estaban por toda la vida 
sujetos  servidumbre.

 16 Que no tom  los ngeles, mas  la simiente de Abraham tom.

 17 Por lo cual debia hacerse en todo semejante  los hermanos, para ser 
hecho misericordioso y fiel pontfice en lo que es para con Dios, [es  
saber,] para expiar los pecados del pueblo.

 18 Porque en cuanto l mismo padeci, y fu tentado, es poderoso tambien 
para socorrer  los que son tentados.



CAPITULO 3

 1 POR tanto, hermanos santos, participantes de la vocacion celestial, 
considerad el Apstol y Pontfice de nuestra profesion, Cristo Jesus,

 2 fiel al que le constituy sobre toda su casa, como tambien Moiss.

 3 Porque de [tanto] mayor gloria que Moiss este es estimado digno, cuanto 
tiene mayor dignidad que la casa el que la fabric.

 4 Porque toda casa es edificada de alguno: y el que cri todas las cosas, 
Dios es.

 5 Y Moiss  la verdad fu fiel sobre toda su casa, como criado, para 
testificar lo que se habia de decir:

 6 mas Cristo, como hijo sobre su casa; la cual casa somos nosotros, si hasta 
el cabo retuviremos firme la confianza y la gloria de la esperanza.

 7 Por lo cual, como dice el Espritu Santo: Si oyreis hoy su voz:

 8 no endurezcais vuestros corazones como en la irritacion, en el dia de la 
tentacion en el desierto,

 9 donde me tentaron vuestros padres; me probaron, y vieron mis obras durante 
cuarenta aos.

 10 A causa de lo cual me enemist con esta generacion, y dije: Perpetuamente 
yerran de corazon, ni ellos han conocido mis caminos;

 11 y les jur en mi ira: No entrarn en mi reposo.

 12 Mirad, hermanos, que en ninguno de vosotros haya corazon malo de 
incredulidad para apartarse del Dios vivo;

 13 antes exhortos los unos  los otros cada dia, entre tanto que se dice 
Hoy; porque ninguno de vosotros se endurezca con engao de pecado.

 14 (Porque participantes de Cristo somos hechos, si empero retuviremos 
firme hasta el cabo el principio de su sustancia.)

 15 Entre tanto que se dice: Si oyereis hoy su voz, no endurezcais vuestros 
corazones, como en la irritacion.

 16 Porque algunos de los que habian salido de Egipto con Moiss, habindolo 
oido, le irritaron; aunque no todos.

 17 Mas, con quines se enemist por cuarenta aos? no fu con los que 
pecaron, cuyos cuerpos cayeron en el desierto?

 18 Y  quines jur que no entrarian en su reposo, sino  aquellos que no 
obedecieron?

 19 Y vemos que no pudieron entrar  causa de la incredulidad.



CAPITULO 4

 1 TEMAMOS, pues, que alguna vez, dejando la promesa de la entrada en su 
reposo, alguno de nosotros parezca haberse apartado.

 2 Porque tambien  nosotros nos ha sido anunciado como  ellos: mas no les 
aprovech el oir la palabra  los que la oyeron sin mezclar f.

 3 Entramos empero en el reposo los que hemos creido, de la manera que dijo: 
As que les jur en mi ira, no entrarn en mi reposo: aun acabadas las obras 
desde el principio del mundo.

 4 Porque en un cierto lugar dijo as del sptimo dia: Y repos Dios de todas 
sus obras en el sptimo dia.

 5 Y otra vez aqu: No entrarn en mi reposo.

 6 As que pues que resta que algunos han de entrar en l, y que aquellos  
quienes primero fu anunciado, no entraron por causa de la incredulidad,

 7 determina otra vez un cierto dia, diciendo por David, tanto tiempo 
despues: Hoy, como est dicho: Si oyreis Hoy su voz, no endurezcais vuestros 
corazones.

 8 Porque si Jesus les hubiera dado el reposo, no hablara despues de otro 
dia.

 9 As que queda el sabatismo para el pueblo de Dios.

 10 Porque el que ha entrado en su reposo, tambien l ha reposado de sus 
obras, como Dios de las suyas.

 11 Procuremos, pues, de entrar en aquel reposo, que ninguno caiga en 
semejante ejemplo de incredulidad.

 12 Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y mas penetrante que todo 
cuchillo de dos filos: y que alcanza hasta partir el alma, y aun el espritu, 
y las coyunturas, y tutanos; y que discierne los pensamientos, y las 
intenciones del corazon.

 13 Y no hay cosa criada que no sea manifiesta en su presencia: antes todas 
las cosas [estn] desnudas y abiertas  sus ojos, del cual hablamos.

 14 POR tanto teniendo un gran pontfice, que penetr los cielos, Jesus el 
Hijo de Dios, retengamos [esta] profesion.

 15 Que no tenemos pontfice que no se pueda resentir de nuestras flaquezas: 
[mas] tentado en todo segun [nuestra] semejanza, sacado el pecado.

 16 Llegumonos, pues, confiadamente al trono de su gracia, para alcanzar 
misericordia, y hallar gracia para la ayuda oportuna.



CAPITULO 5

 1 PORQUE todo pontfice es tomado de los hombres, constituido en lugar de 
los hombres en lo que  Dios toca, para que ofrezca presentes y sacrificios 
por los pecados:

 2 que se pueda compadecer de los ignorantes y errados, porque l tambien 
est rodeado de flaqueza:

 3 por causa de la cual deba, as tambien por s como por el pueblo, ofrecer 
por los pecados.

 4 Ni nadie toma para s la honra, sino el que es llamado de Dios, como 
Aarn.

 5 As tambien Cristo no se glorific  s mismo, hacindose pontfice, mas 
el que le dijo: T eres mi Hijo, yo te he engendrado hoy.

 6 Como tambien dice en otro lugar: T [eres] sacerdote eternamente, segun el 
rden de Melchisedc.

 7 El cual en los dias de su carne, ofreciendo ruegos y suplicacion con gran 
clamor y lgrimas al que le podia librar de la muerte, fu oido de [su] 
miedo.

 8 Y aunque era hijo, por lo que padeci aprendi la obediencia:

 9 en la cual consumado, fu hecho causa de eterna salud  todos los que le 
obedecen:

 10 nombrado de Dios pontfice segun el rden de Melchisedc.

 11 Del cual tenemos mucho que decir, y dificultoso de declarar, por cuanto 
sois flacos para oir.

 12 Porque habiendo de ser ya maestros, si miramos al tiempo, teneis 
necesidad de volver  ser enseados, de cules sean los primeros rudimentos 
de las palabras de Dios; y sois hechos [tales] que tengais necesidad de 
leche, no de mantenimiento firme.

 13 Que cualquiera que se mantiene de leche, es inhbil para la palabra de la 
justicia, porque es nio.

 14 Mas de los perfectos es la vianda firme, [es  saber,] de los que por la 
costumbre tienen [ya] los sentidos ejercitados  la discrecion del bien y del 
mal.



CAPITULO 6

 1 POR lo cual dejando ya la palabra del comienzo [en la institucion] de 
Cristo, vamos adelante  la perfeccion, no echando otra vez el fundamento de 
penitencia* de las obras de muerte, y de la f  Dios,   {* Enmienda de 
vida.}

 2 de la doctrina de los bautismos, y de la imposicion de manos, y de la 
resurreccion de los muertos, y del juicio eterno;

 3 y esto haremos,  la verdad, si Dios lo permitiere.

 4 Porque es imposible que los que una vez recibieron la luz, y que gustaron 
aquel don celestial, y que fueron hechos partcipes del Espritu Santo,

 5 y que asimismo gustaron la buena palabra de Dios, y las virtudes del siglo 
venidero,

 6 y recayeron, puedan ser renovados de nuevo por penitencia, crucificando 
otra vez para si mismos al Hijo de Dios, y exponindole  vituperio.

 7 Porque la tierra que embebe el agua que muchas veces vino sobre ella, y 
que engendra yerba  su tiempo  aquellos de los cuales es labrada, recibe 
bendicion de Dios:

 8 mas la que produce espinas y abrojos, es reprobada, y cercana de 
maldicion, y su fin [ser] por fuego.

 9 Pero de vosotros, oh amados! esperamos mejores cosas que estas, y mas 
cercanas  salud, aunque hablamos as.

 10 Porque Dios no es injusto que se olvide de vuestra obra, y del trabajo de 
la caridad que habeis mostrado en su nombre, habiendo ayudado  los santos, y 
ayudndoles.

 11 Mas deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el 
cabo para cumplimiento de [su] esperanza:

 12 que no os hagais perezosos, mas imitadores de aquellos que por la f y la 
paciencia heredarn las promesas.

 13 Porque prometiendo Dios  Abraham, no pudiendo jurar por otro mayor, jur 
por si mismo,

 14 diciendo: Que te bendecir bendiciendo; y multiplicando te multiplicar.

 15 Y as esperando con longanimidad alcanz la promesa.

 16 Porque los hombres ciertamente por el que es mayor que ellos juran: y el 
fin de todas sus controversias es el juramento para confirmacion.

 17 En lo cual queriendo Dios mostrar mas abundantemente  los herederos de 
la promesa la inmutabilidad de su consejo, interpuso juramento;

 18 para que por dos cosas inmutables, en las cuales es imposible que Dios 
mienta, tengamos un fortsimo consuelo, los que nos acojemos  trabarnos de 
la esperanza propuesta;

 19 la cual tenemos como por segura y firme ancla del alma, y que entra hasta 
dentro del velo:

 20 donde entr por nosotros [nuestro] precursor Jesus, hecho pontfice 
eternamente segun el rden de Melchisedc.



CAPITULO 7

 1 PORQUE este Melchisedc, rey de Salem, sacerdote del Dios Altsimo, el 
cual sali  recibir  Abraham que volvia de la matanza de los reyes, y le 
bendijo:

 2 al cual asimismo reparti Abraham los diezmos de todo: primeramente l se 
interpreta, Rey de justicia; y luego tambien, Rey de Salem, que es, Rey de 
paz;

 3 sin padre, sin madre, sin linaje; que ni tiene principio de dias, ni fin 
de vida; mas hecho semejante al Hijo de Dios, se queda sacerdote eternamente.

 4 Mirad pues cun grande sea este, al cual aun Abraham el patriarca haya 
dado diezmos de los despojos.

 5 Que ciertamente los que de los hijos de Lev toman el sacerdocio, tienen 
mandamiento de tomar del pueblo los diezmos segun la ley, es  saber, de sus 
hermanos, aunque tambien ellos hayan salido de los lomos de Abraham.

 6 Mas aquel, cuya genealoga no es contada en ellos, tom de Abraham los 
diezmos, y bendijo al que tenia las promesas.

 7 Que sin contradiccion alguna lo que es menos es bendecido de lo que es 
mas.

 8 Y aqu ciertamente los hombres mortales toman los diezmos: mas all, aquel 
del cual est dado testimonio, que vive.

 9 Y, por decirlo as, en Abraham fu diezmado tambien el mismo Lev que 
recibe los diezmos:

 10 porque aun [Lev] estaba en los lomos de [su] padre, cuando Melchisedc 
sali  recibir  Abraham.

 11 Pues si la perfeccion era por el sacerdocio Levtico, (porque debajo de 
l recibi el pueblo la ley,) qu necesidad habia aun de que se levantase 
otro sacerdote segun el rden de Melchisedc, y que no fuese llamado segun el 
rden de Aarn?

 12 Luego traspasado el sacerdocio, necesario es que se haga tambien 
traspasamiento de la ley.

 13 Porque [aquel] del cual esto se dice, de otra tribu es, de la cual nadie 
presidi al altar.

 14 Porque manifiesto es que el Seor nuestro naci de la tribu de Jud, en 
la cual tribu nada habl Moiss [tocante] al sacerdocio.

 15 Y aun mas manifiesto es, si se levante otro sacerdote que sea semejante  
Melchisedc:

 16 el cual no es hecho conforme  la ley del mandamiento carnal, mas por 
virtud de vida sin muerte.

 17 Porque el testimonio es de esta manera: Que t [eres] sacerdote para 
siempre segun el rden de Melchisedc.

 18 El mandamiento precedente cierto se abroga por su flaqueza  inutilidad:

 19 porque nada perfeccion la ley, sino la introduccion de mejor esperanza, 
por la cual nos acercamos  Dios:

 20 [y tanto mas] en cuanto no [es] sin juramento:

 21 (porque los otros cierto sin juramento fueron hechos sacerdotes; mas 
este, con juramento por aquel que le dijo: Jur el Seor, y no se 
arrepentir: T eres sacerdote eternamente segun el rden de Melchisedc:)

 22 tanto de mejor testamento es hecho prometedor Jesus.

 23 Y los otros cierto fueron muchos sacerdotes, en cuanto por la muerte no 
podian permanecer:

 24 mas este, por cuanto permanece eternamente, tiene el sacerdocio eterno.

 25 Por lo cual puede tambien salvar eternamente  los que por l se allegan 
 Dios, viviendo siempre para rogar por ellos:

 26 porque tal pontfice nos convenia tener, santo, inocente, limpio, 
apartado de los pecadores, y hecho mas sublime que los cielos.

 27 Que no tuviese necesidad cada dia, como los [otros] sacerdotes, de 
ofrecer primero sacrificios por sus pecados, y luego por los del pueblo: 
porque esto hizo una vez ofrecindose  s mismo.

 28 Porque la ley constituye sacerdotes  hombres flacos: mas la palabra del 
juramento, despues de la ley, al Hijo perfecto eternamente.



CAPITULO 8

 1 AS que la suma acerca de lo dicho [es:] Que tenemos tal pontfice que se 
asent  la diestra del trono de la Majestad en los cielos:

 2 ministro del santuario, y de aquel verdadero tabernculo que el Seor 
asent, y no hombre.

 3 Porque todo pontfice es puesto para ofrecer presentes y sacrificios: por 
lo cual es necesario que tambien tuviese algo que ofrecer.

 4 As que si estuviese sobre la tierra, ni aun seria sacerdote, habiendo aun 
los otros sacerdotes que ofrecen los presentes segun la ley.

 5 (los cuales sirven por dechado y sombra de las cosas celestiales, como fu 
respondido  Moiss cuando habia de acabar el tabernaculo: Mira, dice, haz 
todas las cosas conforme al dechado que te ha sido mostrado en el monte.)

 6 Mas ahora [tanto] mejor ministerio es el suyo, cuanto de mejor testamento 
es mediador, el cual es hecho de mejores promesas.

 7 Porque si en aquel primero no hubiera falta, cierto no se hubiera 
procurado lugar para el segundo.

 8 Porque reprendindolos, dice: H aqu, vienen dias, dice el Seor, y 
consumar para con la casa de Isral, y para con la casa de Jud, un nuevo 
testamento:

 9 no como el testamento que hice  vuestros padres el dia que los tom por 
la mano que los sacaria de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron 
en mi testamento, y yo los menospreci, dice el Seor:

 10 por lo cual este es el testamento que ordenar  la casa de Isral 
despues de aquellos dias, dice el Seor: Dar mis leyes en el alma de ellos, 
y sobre el corazon de ellos las escribir; y ser  ellos por Dios, y ellos 
me sern  m por pueblo:

 11 y ninguno ensear  su prjimo, ni ninguno  su hermano, diciendo: 
Conoce al Seor: porque todos me conocern desde el menor de ellos hasta el 
mayor.

 12 Porque ser propicio  sus iniquidades, y  sus pecados; y de sus 
iniquidades no me acordar mas.

 13 Diciendo nuevo, di por viejo al primero. Y lo que es dado por viejo y se 
envejece, cerca est de desvanecerse.



CAPITULO 9

 1 TENIA empero tambien el primero [sus] justificaciones del culto, y [su] 
santuario mundano.

 2 Porque el tabernculo fu hecho: el primero, en que [estaban] las 
lmparas, y la mesa, y los panes de la proposicion, lo que llaman el 
santuario.

 3 Tras el segundo velo [estaba] el tabernculo que llaman el lugar 
santsimo,

 4 que tenia un incensario de oro, y el arca del concierto cubierta de todas 
partes al rededor de oro: en que [estaba] una urna de oro que tenia el man, 
y la vara de Aarn que reverdeci, y las tablas del testamento,

 5 y sobre ella los querubines de la gloria que cubrian el propiciatorio: de 
las cuales cosas no se puede ahora decir en particular.

 6 Y estas cosas as ordenadas, en el primer tabernculo siempre entraban los 
sacerdotes para hacer los oficios de los sacrificios:

 7 mas en el segundo, solo el pontfice una vez en el ao, no sin sangre, la 
cual ofrece por su ignorancia, y la del pueblo:

 8 dando en esto  entender el Espritu Santo, que aun no estaba descubierto 
camino para el [verdadero] santuario, entre tanto que el primer tabernculo 
estuviese en pi.

 9 Lo cual [era] figura de aquel tiempo presente, en el cual se ofrecian 
presentes y sacrificios, que no podian hacer perfecto al que servia [con 
ellos:]

 10 sino en viandas, y en bebidas, y en diversos lavamientos, y justicias de 
la carne, impuestas hasta el tiempo de la correccion.

 11 Mas estando ya presente Cristo, pontfice de los bienes que habian de 
venir, por [otro] mas mplio y mas perfecto tabernculo, no hecho de manos, 
es  saber, no de esta creacion:

 12 y no por sangre de machos de cabro ni de becerros, mas por su propia 
sangre entr una vez en el santuario inventado para eterna redencion.

 13 Porque si la sangre de los toros y de los machos de cabro, y la ceniza 
esparcida de la becerra, santifica  los inmundos para limpiamiento de la 
carne,

 14 cunto mas la sangre de Cristo, el cual por el Espritu eterno se 
ofreci  s mismo sin mancha  Dios, limpiar vuestras conciencias de las 
obras de muerte para que sirvais al Dios vivo?

 15 as que por eso es mediador del nuevo testamento, para que entreviniendo 
muerte para la remision de las rebeliones que habia debajo del primer 
testamento, los que son llamados reciban la promesa de la herencia eterna.

 16 Porque donde el testamento es, necesario es que intervenga muerte del 
testador.

 17 Porque el testamento con la muerte es confirmado: de otra manera no es 
valido entre tanto que el testador vive.

 18 De donde [vino] que ni aun el primero fu consagrado sin sangre.

 19 Porque habiendo leido Moiss todos los mandamientos de la ley  todo el 
pueblo, tomando la sangre de los becerros y de los machos de cabro, con 
agua, y lana de grana,  hisopo, roci  todo el pueblo, y juntamente al 
mismo libro,

 20 diciendo: Esta es la sangre del testamento que Dios os ha mandado.

 21 Y ademas de esto, el tabernculo tambien, y todos los vasos sacros roci 
con la sangre.

 22 Y casi todo es purificado segun la ley con sangre; y sin derramamiento de 
sangre no se hace remision.

 23 As que necesario fu que las figuras de las cosas celestiales fuesen 
purificadas con estas cosas: empero las mismas cosas celestiales, con mejores 
sacrificios que estos.

 24 Porque no entr Jesus en el santuario hecho de mano, que es figura del 
verdadero, mas en el mismo cielo, para presentarse ahora por nosotros en la 
presencia de Dios:

 25 y no para ofrecerse muchas veces  s mismo; como entra el pontfice en 
el santuario cada un ao por la sangre ajena;

 26 de otra manera fuera necesario que hubiera padecido muchas veces desde el 
principio del mundo: mas ahora una vez en la consumacion de los siglos, para 
deshacimiento del pecado se present por el sacrificio de s mismo.

 27 Y de la manera que est establecido  los hombres que mueran una vez; y 
despues, el juicio:

 28 as tambien Cristo es ofrecido una vez para agotar los pecados de muchos: 
la segunda vez sin pecado ser visto de los que le esperan para salud.



CAPITULO 10

 1 POR lo cual la ley teniendo la sombra de los bienes venideros, no la 
representacion misma de las cosas, nunca puede hacer perfectos  los que se 
llegan por los mismos sacrificios que ofrecen continuamente cada ao.

 2 De otra manera cesarian de ofrecerse; porque los que sacrificasen, limpios 
de una vez, no tendrian mas conciencia de pecado.

 3 Empero en estos cada ao se hace [la misma] conmemoracion de los pecados.

 4 Porque la sangre de los toros y de los machos de cabro no puede quitar 
los pecados.

 5 Por lo cual entrando en el mundo, dice: Sacrificio y presente no quisiste; 
mas me apropriaste el cuerpo:

 6 holocaustos y [expiaciones] por el pecado no te agradaron:

 7 entonces dije: Hme aqu, (en la cabecera del libro est escrito de m,) 
para que haga, oh Dios! tu voluntad.

 8 Diciendo arriba: Sacrificio y presente, y holocaustos, y [expiaciones] por 
el pecado, no quisiste, ni te agradaron, las cuales cosas se ofrecen segun la 
ley:

 9 entonces dijo: Hme aqu para que haga, oh Dios! tu voluntad. Quita lo 
primero, para establecer lo postrero.

 10 En la cual voluntad somos santificados por la ofrenda del cuerpo de Jesu 
Cristo [hecha] una vez.

 11 As que todo sacerdote se presenta cada dia ministrando y ofreciendo 
muchas veces los mismos sacrificios, que nunca pueden quitar los pecados:

 12 pero este, habiendo ofrecido por los pecados un [solo] sacrificio, est 
asentado para siempre  la diestra de Dios,

 13 esperando lo que resta, hasta que sus enemigos sean puestos por estrado 
de sus pis:

 14 porque con una solo ofrenda hizo consumados para siempre  los 
santificados.

 15 Y nos contesta lo mismo el Espritu Santo: que despues que dijo:

 16 Y este es el testamento que testar  ellos despues de aquellos dias, 
dice el Seor: Dar mis leyes en sus corazones y en sus almas las escribir;

 17 y nunca mas ya me acordar de sus pecados  iniquidades.

 18 Pues donde hay remision de estos, no hay mas ofrenda por pecado.

 19 AS que, hermanos, teniendo atrevimiento para entrar en el santuario por 
la sangre de Jesu Cristo,

 20 por el camino que l nos consagr, nuevo y vivo, por el velo, es  saber, 
por su carne;

 21 [y teniendo] aquel gran sacerdote sobre la casa de Dios:

 22 llegumonos con corazon verdadero, y con f llena, purificados los 
corazones de mala conciencia:

 23 y lavados los cuerpos con agua limpia, retengamos firme la profesion de 
nuestra esperanza, que fiel es el que prometi:

 24 y considermonos los unos  los otros para provocarnos  la caridad, y  
las buenas obras:

 25 no dejando nuestra congregacion, como algunos tienen por costumbre, mas 
exhortndonos: y tanto mas, cuanto veis que aquel dia se acerca.

 26 Porque si pecremos voluntariamente despues de haber recibido la noticia 
de la verdad, ya no queda sacrificio por el pecado;

 27 sino una horrenda esperanza de juicio, y hervor de fuego que ha de tragar 
 los adversarios.

 28 El que menospreciare la ley de Moiss, por el testimonio de dos  de tres 
testigos muere sin ninguna misericordia.

 29 de cunto mayor castigo pensais que ser digno el que hollare al Hijo de 
Dios, y tuviere por inmunda la sangre del testamento en la cual fu 
santificado,  hiciere afrenta al Espritu de la gracia?

 30 Sabemos [quin es] el que dijo: Mia es la venganza, yo dar el pago, dice 
el Seor. Y otra vez: El Seor juzgar su pueblo.

 31 Horrenda cosa es caer en las manos del Dios vivo.

 32 Traed empero  la memoria los dias pasados en los cuales despues de haber 
recibido la luz, sufristeis gran combate de aflicciones:

 33 de una parte ciertamente con vituperios y tribulaciones sacados en 
teatro; y de otra parte hechos compaeros de los que estaban en tal estado.

 34 Porque de mis prisiones tambien os resentisteis conmigo, y el robo de 
vuestros bienes padecisteis con gozo, conociendo que teniais en vosotros una 
mejor sustancia en los cielos, y que permanece.

 35 No perdais pues esta vuestra confianza, que tiene grande remuneracion de 
galardon:

 36 porque la paciencia os es necesaria, para que, habiendo hecho la voluntad 
de Dios, tengais la promesa.

 37 Porque aun un poquito, y el que ha de venir vendr, y no tardar.

 38 Mas el justo vivir por la f: mas el que se retirare, no agradar  mi 
alma.

 39 Pero nosotros no somos tales que nos retiremos para perdicion, sino 
fieles para ganancia del alma.



CAPITULO 11

 1 ES pues la f la sustancia de las cosas que se esperan, la demostracion de 
las cosas que no se ven.

 2 Porque por esta alcanzaron testimonio los viejos.

 3 Por la f entendemos haber sido compuestos los siglos por la palabra de 
Dios, siendo hecho lo que se ve de lo que no se veia.

 4 Por la f Abel ofreci  Dios mayor sacrificio que Cain: por la cual 
alcanz testimonio de que era justo, dando Dios testimonio  sus presentes; y 
difunto aun habla por ella.

 5 Por la f Enoc fu trasladado para no ver muerte, y no fu hallado, porque 
le traslad Dios: y antes que fuese trasladado tuvo testimonio de haber 
agradado  Dios.

 6 Sin f empero es imposible agradar  Dios: porque menester es que el que  
Dios se llega, crea que le hay; y que es galardonador de los que le buscan.

 7 Por la f No, habiendo recibido respuesta de cosas que aun no se veian, 
aparej el arca en que su casa se salvase: por la cual [arca] conden al 
mundo, y fu hecho heredero de la justicia que es por la f.

 8 Por la f Abraham, siendo llamado, obedeci para salir al lugar que habia 
de recibir por herencia; y sali sin saber donde iba.

 9 Por fe habit en la tierra prometida, como en [tierra] ajena, morando en 
cabaas con Isaac, y Jacob, herederos juntamente de la misma promesa:

 10 porque esperaba ciudad con fundamentos, el artfice y hacedor de la cual 
es Dios.

 11 Por la f tambien la misma Sara, siendo estril, recibi fuerza para 
concebir generacion, y pari aun fuera del tiempo de la edad, porque crey 
ser fiel el que lo habia prometido.

 12 Por lo cual tambien de uno, y ese ya amortecido, salieron como las 
estrellas del cielo en multitud, y como la arena innumerable que est  la 
orilla de la mar.

 13 Conforme  la f murieron todos estos sin haber recibido las promesas; 
sino mirndolas de lejos, y creyndolas, y saludndolas, y confesando que 
eran peregrinos y advenedizos sobre la tierra.

 14 Porque los que esto dicen, claramente dan  entender que buscan la 
patria.

 15 Que si se acordaran de aquella de donde salieron, cierto tenian tiempo 
para volverse:

 16 mas empero deseaban la mejor, es  saber, la celestial: por lo cual Dios 
no se avergenza de llamarse Dios de ellos: porque les habia aparejado 
ciudad.

 17 Por f ofreci Abraham  Isaac, cuando fu tentado: y ofrecia al 
unignito en el cual habia recibido las promesas:

 18 habindole sido dicho: En Isaac te ser llamada simiente:

 19 pensando que aun de los muertos es Dios poderoso para levantar: por lo 
cual tambien le volvi  recibir por figura.

 20 Por f tambien bendijo Isaac  Jacob y  Esa acerca de lo que habia de 
ser.

 21 Por f Jacob, murindose, bendijo  cada uno de los hijos de Joseph; y 
ador, [estribando] sobre la punta de su bordon.

 22 Por f Joseph, murindose, se acord de la partida de los hijos de 
Isral; y di mandamiento acerca de sus huesos.

 23 Por f Moiss, cuando naci, fu escondido de sus padres por tres meses, 
porque le vieron hermoso nio; y no temieron el mandamiento del rey.

 24 Por f Moiss, hecho ya grande, rehus de ser hijo de la hija de Pharan,

 25 escogiendo antes ser afligido con el pueblo de Dios, que gozar de 
comodidades temporales de pecado:

 26 teniendo por mayores riquezas el vituperio de Cristo que los tesoros de 
los Egipcios: porque miraba  la remuneracion.

 27 Por f dej  Egipto no temiendo la ira del rey: porque como aquel que 
veia al invisible, se esforz.

 28 Por f celebr la pascua, y el derramamiento de la sangre, para que el 
que mataba los primognitos no los tocase.

 29 Por f pasaron el mar Bermejo como por tierra seca, lo cual probando los 
Egipcios fueron consumidos.

 30 Por f cayeron los muros de Jeric con rodearlos siete dias.

 31 Por la f Rab la ramera no pereci juntamente con los incrdulos, 
habiendo recibido los espas con paz.

 32 Y qu dir aun? porque el tiempo me faltaria, contando de Geden, de 
Barc, de Samsn, de Jepht, de David, de Samuel, y de los profetas:

 33 que por f ganaron reinos, obraron justicia, alcanzaron promesas, taparon 
las bocas de los leones,

 34 apagaron fuegos impetuosos, evitaron filo de cuchillo, convalecieron de 
enfermedades, fueron hechos fuertes en batallas, trastornaron campos de 
[enemigos] extraos.

 35 las mujeres recibieron sus muertos por resurreccion: unos fueron 
estirados, menospreciando la vida para ganar mejor resurreccion.

 36 Otros experimentaron vituperios y azotes; y ademas de esto, prisiones y 
crceles:

 37 [otros] fueron apedreados, [otros] cortados en piezas, [otros] tentados, 
[otros] muertos  cuchillo; [otros] anduvieron perdidos, [cubiertos] de 
pieles de ovejas y de cabras, pobres, angustiados, maltratados;

 38 de los cuales el mundo no era digno: perdidos por los desiertos, por los 
montes, por las cuevas, y por las cavernas de la tierra.

 39 Y todos estos, aprobados por testimonio de la f, no recibieron la 
promesa:

 40 proveyendo Dios alguna cosa mejor para nosotros, que no fuesen 
perfeccionados sin nosotros.



CAPITULO 12

 1 POR tanto nosotros tambien teniendo puesta sobre nosotros una tan grande 
nube de testigos, dejando todo el peso del pecado que nos rodea, corramos por 
paciencia la carrera que nos es propuesta,

 2 puestos los ojos en el autor y consumador de la fe, Jesus: el cual 
habindole sido propuesto gozo, sufri la cruz, menospreciando la vergenza, 
y fu asentado  la diestra de Dios.

 3 Reducid pues [muchas veces]  vuestro pensamiento  aquel que sufri tal 
contradiccion de pecadores contra s mismo, porque no os fatigueis en 
vuestros nimos desmayando :

 4 que aun no habeis resistido hasta la sangre, combatiendo contra el pecado.

 5 Y estais ya olvidados de la exhortacion que como con hijos habla con 
vosotros, [diciendo:] Hijo mio, no menosprecies el castigo del Seor, ni 
desmayes cuando eres de l redargido^:

 6 porque el Seor al que ama castiga, y azota  cualquiera que recibe por 
hijo.

 7 Si sufris el castigo, Dios se os presenta como  hijos: porque qu hijo 
es [aquel]  quien el padre no castiga?

 8 Mas si estais fuera del castigo, del cual todos [los hijos] han sido 
hechos participantes, luego adulterinos sois y no hijos:

 9 tambien tuvimos  la verdad por castigadores  los padres de nuestra 
carne, y los reverencibamos, por qu no obedeceremos mucho mejor al Padre 
de los espritus, y viviremos?

 10 Y aquellos  la verdad por pocos dias nos castigaban como  ellos les 
parecia: mas este para lo que [nos] es provechoso, [es  saber,] para que 
recibamos su santificacion.

 11 Es verdad que ningun castigo al presente parece ser [causa] de gozo, sino 
de tristeza: mas despues fruto quietsimo de justicia da  los que en l son 
ejercitados.

 12 Por lo cual enhestad las manos cansadas, y las rodillas descoyuntadas;

 13 y haced pasos derechos  vuestros pis, porque lo [que es] cojo no salga 
fuera de camino; antes sea sanado.

 14 Seguid la paz con todos; y la santidad, sin la cual nadie ver al Seor:

 15 mirando bien que ninguno se aparte de la gracia de Dios, que ninguna raiz 
de amargura brotando [os] impida, y por ella muchos sean contaminados:

 16 que ninguno sea fornicario,  profano, como Esa, que por una vianda 
vendi su primogenitura.

 17 Porque ya sabeis que aun despues deseando heredar la bendicion, fu 
reprobado, que no hall lugar de arrepentimiento, aunque la procur con 
lgrimas.

 18 Porque no os habeis llegado al monte que se podia tocar, y al fuego 
encendido, y al turbion, y  la oscuridad, y  la tempestad,

 19 y al sonido de la trompeta, y  la voz de las palabras, la cual los que 
la oyeron rogaron que no se les hablase mas:

 20 porque no podian tolerar lo que se decia: Si bestia tocare al monte, ser 
apedreada, < pasada con dardo:>

 21 y tan terrible cosa era lo que se veia, que Moiss dijo: Estoy asombrado, 
y temblando.)

 22 Mas os habeis llegado al monte de Sin, y  la ciudad del Dios vivo, 
Jerusalem la celestial, y  la compaa de muchos millares de ngeles,

 23 y  la congregacion de los primognitos que estn tomados por lista en 
los cielos, y al juez de todos, Dios, y  los espritus de los justos [ya] 
perfectos:

 24 y al mediador del nuevo testamento, Jesus; y  la sangre del 
esparcimiento que habla mejor que la de Abel.

 25 Mirad que no recuseis al que habla. Porque si aquellos no escaparon que 
recusaron al que hablaba en la tierra, mucho menos [escaparemos] nosotros, si 
desechremos al que nos habla de los cielos:

 26 la voz del cual entonces conmovi la tierra: mas ahora ha denunciado, 
diciendo: Aun una vez, y yo conmover no solamente la tierra, mas aun el 
cielo.

 27 Y lo que dice: Aun una vez, declara el quitamiento de las cosas movibles, 
como de cosas hechizas, para que queden las que son firmes.

 28 As que tomando el reino inmvil, retengamos la gracia por la cual 
sirvamos  Dios, agradndole con temor y reverencia.

 29 Porque nuestro Dios [es] fuego consumidor.



CAPITULO 13

 1 LA caridad de la hermandad permanezca.

 2 De la hospitalidad no os olvideis: porque por esta algunos habiendo 
hospedado ngeles, fueron guardados.

 3 Acordos de los presos, como presos juntamente con ellos; y de los 
trabajados, como tambien vosotros mismos sois del cuerpo.

 4 Venerable [es] en todos el matrimonio, y la cama sin mancha: mas  los 
fornicarios, y  los adlteros juzgar Dios.

 5 Sean las costumbres sin avaricia, contentos de lo presente: (porque l 
dijo: No te desamparar, ni te dejar:)

 6 de tal manera que digamos confiadamente: El Seor [es] mi ayudador: no 
temer lo que me har el hombre.

 7 Acordos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios: la f 
de los cuales imitad, considerando cul haya sido la salida de su 
conversacion.

 8 Jesu Cristo ayer, y hoy: el mismo tambien es por siglos.

 9 No seais llevados de ac para all por doctrinas diversas y extraas: 
porque buena cosa es afirmar el corazon en la gracia, no en viandas, que 
nunca aprovecharon  los que anduvieron en ellas.

 10 Tenemos altar del cual no tienen facultad de comer los que sirven al 
tabernculo.

 11 Porque los animales, la sangre de los cuales es metida por el pecado en 
el santuario por el pontfice, los cuerpos de estos son quemados fuera del 
real.

 12 Por lo cual tambien Jesus, para santificar el pueblo por su propia 
sangre, padeci fuera de la puerta.

 13 Salgamos pues  l fuera del real, llevando su vituperio.

 14 Porque no tenemos aqu ciudad permanente, mas buscamos la por venir.

 15 As que ofrezcamos por [medio de] l  Dios siempre sacrificio de 
alabanza, es  saber, fruto de labios que confiesen  su nombre.

 16 Y del bien hacer, y de la comunicacion no os olvideis: porque de tales 
sacrificios se agrada Dios.

 17 Obedeced  nuestros pastores, y sujetos  ellos: porque ellos velan por 
vuestras almas, como aquellos que han de dar la cuenta; para que lo hagan con 
alegra, y no gimiendo: porque esto no os es til.

 18 Orad por nosotros: porque confiamos que tenemos buena conciencia, 
deseando de conversar bien en todo.

 19 Y mas os ruego que lo hagais as; para que [yo] os sea mas presto 
restituido.

 20 Y el Dios de paz que sac de los muertos al gran Pastor, por la sangre 
del testamento eterno, al Seor nuestro Jesu Cristo,

 21 os haga aptos en toda obra buena para que hagais su voluntad, haciendo l 
en vosotros lo que es agradable delante de l por Jesu Cristo: al cual es 
gloria por siglos de siglos. Amen.

 22 Os ruego empero, hermanos, que soporteis [esta] palabra de exhortacion, 
que os he escrito en breve.

 23 Sabed que nuestro hermano Timoto es suelto, con el cual, (si viniere mas 
presto,) os ir  ver.

 24 Saludad  todos vuestros pastores, y  todos los santos. Los de Italia os 
saludan.

 25 LA gracia sea con todos vosotros. Amen.





LA EPSTOLA UNIVERSAL

DE

SANTIAGO



CAPITULO 1

 1 JACOBO, siervo de Dios y del Seor Jesu Cristo,  las doce tribus que 
estn esparcidas, salud.

 2 Hermanos mios, tened por sumo gozo cuando cayreis en diversas 
tentaciones:

 3 sabiendo que la prueba de vuestra f obra paciencia.

 4 Y la paciencia consuma la obra, para que seais perfectos y enteros, sin 
faltar en alguna cosa.

 5 Y si alguno de vosotros tiene falta de sabidura, demndela  Dios, el 
cual la da  todos abundantemente, y no zahiere, y le ser dada.

 6 Pero demande en f, no dudando nada: porque el que duda, es semejante  la 
onda de la mar, que es movida del viento, y es echada de una parte  otra.

 7 No piense pues el tal hombre que recibir ninguna cosa del Seor.

 8 El hombre de doblado nimo, es inconstante en todos sus caminos.

 9 El hermano que es de baja suerte, glorese en su alteza:

 10 mas el que es rico, en su bajeza: porque l se pasar como la flor de la 
yerba:

 11 que salido el sol con ardor, la yerba se sec, y su flor se cay, y su 
hermosa apariencia pereci: as tambien se marchitar el rico en todos sus 
caminos.

 12 Bienaventurado el varon que sufre la tentacion: porque cuando fuere 
probado, recibir la corona de vida, que Dios ha prometido  los que le aman.

 13 Cuando alguno es tentado, no diga que es tentado de Dios: porque Dios no 
puede ser tentado de los malos, ni l tienta  alguno.

 14 Pero cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraido, 
y cebado.

 15 Y la concupiscencia despues que ha concebido, pare al pecado; y el 
pecado, siendo cumplido, engendra muerte.

 16 Hermanos mios muy amados, no erreis.

 17 Toda buena ddiva, y todo don perfecto es de lo alto, que desciende del 
Padre de las lumbres, en el cual no hay mudanza, ni sombra de variacion.

 18 El de su voluntad nos ha engendrado por la palabra de verdad, para que 
seamos primicias de sus criaturas.

 19 Por esto, hermanos mios amados, todo hombre sea pronto para oir, tardo 
para hablar, tardo para airarse:

 20 porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.

 21 Por lo cual dejando toda inmundicia, y superfluidad de malicia, recibid 
con mansedumbre la palabra ingerida en vosotros, la cual puede hacer salvas 
vuestras almas.

 22 Mas sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engandoos 
 vosotros mismos.

 23 Porque si alguno oye la palabra, y no la pone por obra, este tal es 
semejante al hombre que considera en un espejo su rostro natural.

 24 Porque l se consider  s mismo, y se fu; y  la hora se olvid qu 
tal era.

 25 Mas el que hubiere mirado [atentamente] en la ley de perfecta libertad, y 
hubiere perseverado [en ella,] no siendo oidor olvidadizo, sino hacedor de la 
obra, este tal ser bienaventurado en su hecho.

 26 Si alguno piensa ser religioso entre vosotros, y no refrena su lengua, 
sino engaando su corazon, la religion del tal es vana.

 27 La religion pura y sin mcula delante de Dios y Padre es: Visitar los 
hurfanos y las viudas en sus tribulaciones, y guardarse sin mancha de este 
mundo.



CAPITULO 2

 1 HERMANOS mios, no tengais la f de nuestro Seor Jesu Cristo glorioso en 
acepcion de personas.

 2 Porque si en vuestra congregacion entra [algun] varon, que trae anillo de 
oro, vestido de preciosa ropa, y tambien entra un pobre vestido de vestidura 
vil,

 3 y tuvireis respeto al que trae la vestidura preciosa, y le dijreis: T 
asintate aqu bien; y dijreis al pobre: Estte t all en pi;  sintate 
aqu debajo de mi estrado:

 4 vosotros no juzgais en vosotros mismos, y sois hechos jueces de 
pensamientos malos?

 5 Hermanos mios amados, oid: No ha elegido Dios  los pobres de este mundo, 
[que sean] ricos en f, y herederos del reino que prometi  los que le aman?

 6 Mas vosotros habeis afrentado al pobre. No os oprimen los ricos con 
tirana, y ellos os llevan [con violencia]  los juzgados?

 7 No blasfeman ellos el buen nombre que es invocado sobre vosotros?

 8 Si ciertamente vosotros cumplis la ley real conforme  la Escritura, [es  
saber:] Amars  tu prjimo como  t mismo: bien haceis:

 9 mas si haceis acepcion de personas, cometeis pecado, y sois acusados de la 
ley como rebeldes.

 10 Porque cualquiera que hubiere guardado toda la ley, y ofendiere en uno, 
es hecho culpado de todos.

 11 Porque el que dijo: No cometers adulterio, tambien ha dicho: No matars. 
Y si no hubieres cometido adulterio, y empero hubieres matado, ya eres hecho 
trasgresor de la ley.

 12 As hablad, y as obrad como los que habeis de ser juzgados por la ley de 
libertad.

 13 Porque juicio sin misericordia [ser hecho] con aquel que no hiciere 
misericordia: y la misericordia se glora contra el juicio.

 14 HERMANOS mios, qu aprovechar si alguno dice que tiene f, y no tiene 
las obras? podr la f salvarle?

 15 Y si el hermano,  la hermana estn desnudos, y tienen necesidad del 
mantenimiento de cada dia,

 16 y alguno de vosotros les dice: Id en paz, calentos, y hartos, pero no 
les direis las cosas que son necesarias para el cuerpo, que les 
aprovechar?

 17 As tambien la f, si no tuviere obras, es muerta en s misma.

 18 Pero alguno dir: T tienes la f, y yo tengo las obras: mustrame tu f 
sin tus obras; y yo te mostrar mi f por mis obras.

 19 T crees que Dios es uno: bien haces: tambien los demonios creen, y 
tiemblan.

 20 Mas, oh hombre vano! quieres saber, que la f sin las obras es muerta?

 21 Abraham, nuestro padre, no fu justificado por las obras, cuando ofreci 
 su hijo Isaac sobre el altar?

 22 No ves que la f obr con sus obras, y que la f fu perfecta por las 
obras?

 23 y que la Escritura fu cumplida, que dice: Abraham crey  Dios, y le 
fu imputado  justicia, y fu llamado amigo de Dios?

 24 Vosotros, pues, veis, que el hombre es justificado por las obras, y no 
solamente por la f.

 25 Semejantemente tambien Rab ramera, no fu justificada por obras, cuando 
recibi los mensajeros, y los ech fuera por otro camino?

 26 Porque como el cuerpo sin espritu est muerto, as tambien la f sin 
obras es muerta.



CAPITULO 3

 1 HERMANOS mios, no os hagais muchos maestros, sabiendo que recibiremos 
mayor condenacion.

 2 Porque todos ofendemos en muchas cosas. Si alguno no ofende en palabra, 
este es varon perfecto, que tambien puede con freno gobernar todo el cuerpo.

 3 H aqu, nosotros ponemos  los caballos frenos en las bocas para que nos 
obedezcan, y gobernamos todo su cuerpo.

 4 H aqu tambien las naves, siendo tan grandes, y siendo llevadas de 
impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeo timon por donde quiera 
que quisiere la gana del que gobierna.

 5 Semejantemente tambien la lengua es un pequeito miembro, y se glora de 
grandes cosas. H aqu, un pequeo^ fuego, cun grande bosque enciende!

 6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. As la lengua est puesta 
entre nuestros miembros, la cual contamina todo el cuerpo,  inflama la rueda 
de nuestro nacimiento; y es inflamada del infierno.

 7 Porque toda naturaleza de bestias fieras, y de aves, y de serpientes, y de 
pescados de la mar, se doma, y es domada de la naturaleza humana:

 8 pero ningun hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser 
refrenado, y est llena de veneno mortal.

 9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos  los hombres, 
los cuales son hechos  la semejanza de Dios.

 10 De una misma boca procede bendicion y maldicion. Hermanos mios, no 
conviene que estas cosas sean as hechas.

 11 Echa alguna fuente por un mismo cao agua dulce y amarga?

 12 Hermanos mios, puede la higuera producir aceitunas;  la vid, higos? As 
ninguna fuente puede hacer agua salada y dulce.

 13 Quin es sbio, y avisado entre vosotros? muestre por buena conversacion 
sus obras en mansedumbre de sabidura.

 14 Pero si teneis envidia amarga, y contencion en vuestros corazones: no os 
glorieis, ni seais mentirosos contra la verdad:

 15 porque esta sabidura no es la que desciende de lo alto, pero es terrena, 
animal, y diablica.

 16 Porque donde hay envidia y contencion, all hay perturbacion, y toda obra 
perversa.

 17 Mas la sabidura que es de lo alto, primeramente es pura, despues 
pacfica, modesta, benigna, llena de misericordia y de buenos frutos, no 
juzgadora, no fingida.

 18 Y el fruto de justicia se siembra en paz para aquellos que hacen paz.



CAPITULO 4

 1 DE donde vienen las guerras, y los pleitos entre vosotros? De aqu, [es  
saber,] de vuestras concupiscencias, las cuales batallan en vuestros 
miembros.

 2 Codiciais, y no teneis: teneis envidia y odio, y no podeis alcanzar: 
combats y guerreais, y no teneis lo que deseais, porque no peds.

 3 Peds, y no recibs: porque peds mal, para gastar en vuestros deleites.

 4 Adlteros y adlteras, no sabeis que la amistad del mundo es enemistad 
con Dios? Cualquiera, pues, que quisiere ser amigo del mundo, se constituye 
enemigo de Dios.

 5 Pensais que la Escritura dice sin causa: El Espritu que mora en 
nosotros, codicia para envidia?

 6 Mas l da mayor gracia. Por esto l dice: Dios resiste  los soberbios, y 
da gracia  los humildes.

 7 Sed pues sujetos  Dios: resistid al diablo, y huir de vosotros.

 8 Llegos  Dios, y l se llegar  vosotros. Pecadores, limpiad las manos: 
Y [vosotros] de doblado nimo, purificad los corazones.

 9 Afligos, y lamentad, y llorad. Vuestra risa convirtase en lloro, y 
vuestro gozo en tristeza.

 10 Humillos delante de la presencia del Seor, y l os ensalzar.

 11 Hermanos, no murmureis los unos de los otros: el que murmura de su 
hermano, y juzga  su hermano, este tal murmura de la ley, y juzga  la ley; 
y si t juzgas  la ley, no eres guardador de la ley, sino juez.

 12 Uno es el dador de la ley, que puede salvar y perder: quin eres t que 
juzgas  otro?

 13 EA ahora, los que decis: Vamos hoy y maana  tal ciudad, y estaremos 
all un ao, y compraremos mercadera, y ganaremos:

 14 y no sabeis lo que ser maana. Porque, qu es vuestra vida? Ciertamente 
es un vapor que se aparece por un poco de tiempo, y despues se desvanece.

 15 En lugar de lo cual deberiais decir: Si el Seor quisiere, y si 
viviremos, haremos esto  aquello.

 16 Mas ahora triunfais en vuestras soberbias. Toda gloria semejante es mala.

 17 El pecado, pues, est en aquel que sabe hacer lo bueno, y no lo hace.



CAPITULO 5

 1 EA ya ahora, ricos, llorad aullando por vuestras miserias que os vendrn.

 2 Vuestras riquezas estn podridas: vuestras ropas estn comidas de polilla.

 3 Vuestro oro y plata estn corrompidos de orin, y su orin os ser en 
testimonio, y comer del todo vuestras carnes como fuego: habeis allegado 
tesoro para en los postreros dias.

 4 H aqu, el jornal de los obreros que han segado vuestras tierras, (el 
cual por engao no les ha sido pagado de vosotros,) clama; y los clamores de 
los que habian segado han entrado en las orejas del Seor de los ejrcitos.

 5 Habeis vivido en deleites sobre la tierra, y sido disolutos, y habeis 
recreado vuestros corazones como en el dia de sacrificios.

 6 Habeis condenado y muerto al justo, y [l] no os resiste.

 7 PUES, hermanos, sed pacientes hasta la venida del Seor. Mirad que el 
labrador espera el precioso fruto de la tierra, esperando pacientemente, 
hasta que reciba la lluvia temprana y tarda.

 8 Sed pues tambien vosotros pacientes, y confirmad vuestros corazones: 
porque la venida del Seor se acerca.

 9 Hermanos, no gimais unos contra otros, porque no seais condenados: H 
aqu, el juez est delante de la puerta.

 10 Hermanos mios, tomad por ejemplo de afliccion y de paciencia,  los 
profetas que hablaron en nombre del Seor.

 11 H aqu, tenemos por bienaventurados  los que sufren. Vosotros habeis 
oido la paciencia de Job, y habeis visto el fin del Seor, que el Seor es 
muy misericordioso y piadoso.

 12 Tambien, hermanos mios, ante todas cosas no jureis, ni por el cielo, ni 
por la tierra, ni por otro cualquier juramento: mas vuestro S, sea S, y 
[vuestro] No, No; porque no caigais en condenacion.

 13 Est alguno entre vosotros afligido? haga oracion. Est alguno alegre 
entre vosotros? cante.

 14 Est alguno enfermo entre vosotros? llame  los ancianos de la Iglesia, 
y oren por l, ungindole con aceite en el nombre del Seor:

 15 y la oracion de f har salvo al enfermo, y el Seor le aliviar; y si 
estuviere en pecados, le sern perdonados.

 16 Confesos vuestras faltas unos  otros, y rogad los unos por los otros, 
para que seais sanos: porque la oracion eficaz del justo, puede mucho.

 17 Elas era hombre sujeto  semejantes pasiones que nosotros, y rog con 
oracion que no lloviese, y no llovi sobre la tierra tres aos, y seis meses:

 18 y otra vez or, y el cielo di lluvia, y la tierra produjo su fruto.

 19 Hermanos, si alguno de entre vosotros ha errado de la verdad, y alguno le 
convirtiere,

 20 sepa que el que hubiere hecho convertir al pecador del error de su 
camino, salvar una alma de muerte, y cubrir la multitud de los pecados.





EPSTOLA PRIMERA UNIVERSAL

DEL

APSTOL SAN PEDRO.



CAPITULO 1

 1 PEDRO, apstol de Jesu Cristo,  los extranjeros que estn esparcidos en 
Ponto, en Galacia, en Capadocia, en Asia, y en Bithinia:

 2 elegidos segun la presciencia de Dios Padre, en santificacion del 
Espritu, para obedecer, y ser rociados con la sangre de Jesu Cristo: Gracia 
y paz os sea multiplicada.

 3 Alabado sea el Dios y Padre de nuestro Seor Jesu Cristo, que segun su 
grande misericordia nos ha regenerado en esperanza viva, por la resurreccion 
de Jesu Cristo de entre los muertos;

 4 para la herencia incorruptible, y que no puede contaminarse, ni 
marchitarse, conservada en los cielos,

 5 para vosotros, que sois guardados en la virtud de Dios por f, para 
alcanzar la salud que esta aparejada para ser manifestada en el postrimero 
tiempo.

 6 En lo cual vosotros os alegrais, estando al presente un poco de tiempo 
afligidos en diversas tentaciones, si es necesario;

 7 para que la prueba de vuestra f, muy mas preciosa que el oro, (el cual 
perece, mas empero es probado con fuego,) sea hallada en alabanza, gloria, y 
honra, cuando Jesu Cristo fuere manifestado:

 8 al cual no habiendo visto, le amais: en el cual creyendo, aunque al 
presente no le veais, os alegrais con gozo inefable y glorificado;

 9 ganando el fin de vuestra f, [que es,] la salud de las almas.

 10 De la cual salud los profetas, que profetizaron de la gracia que habia de 
venir en vosotros, han inquirido, y diligentemente buscado:

 11 escudriando cundo, y en qu punto de tiempo significaba el Espritu de 
Cristo que estaba en ellos: el cual antes anunciaba las aflicciones que 
habian de venir  Cristo, y las glorias despues de ellas:

 12  los cuales fu revelado, que no para s mismos, sino para nosotros 
administraban las cosas, que ahora os son anunciadas de los que os han 
predicado el Evangelio, por el Espritu Santo enviado del cielo; en las 
cuales desean mirar los ngeles.

 13 Por lo cual teniendo los lomos de vuestro entendimiento ceidos, con 
templanza, esperad perfectamente en la gracia que os es presentada, cuando 
Jesu Cristo os es manifestado:

 14 como hijos obedientes, no conformndoos con los deseos que antes teniais 
estando en vuestra ignorancia:

 15 mas como aquel que os ha llamado es santo, semejantemente tambien 
vosotros sed santos en toda conversacion:

 16 porque escrito est: Sed santos, porque yo soy santo.

 17 Y si invocais por Padre  aquel que sin acepcion de personas juzga segun 
la obra de cada uno; conversad en temor todo el tiempo de vuestra habitacion:

 18 sabiendo que habeis sido rescatados de vuestra vana conversacion, la cual 
recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, [como] oro  
plata:

 19 mas con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha, y 
sin contaminacion:

 20 ya ordenado de antes de la fundacion del mundo, pero manifestado en los 
postrimeros tiempos por amor de vosotros,

 21 que por l creeis  Dios, el cual le resucit de los muertos, y le ha 
dado gloria, para que vuestra f y esperanza sea en Dios:

 22 habiendo purificado nuestras almas en la obediencia de la verdad por el 
Espritu, en caridad hermanable, sin fingimiento amos unos  otros 
entraablemente de corazon puro:

 23 siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible por 
la palabra del Dios viviente, y que permanece para siempre.

 24 Porque toda carne es como la yerba, y toda la gloria del hombre como la 
flor de la yerba: la yerba se sec, y la flor se cay:

 25 mas la palabra del Seor permanece perpetuamente: y esta es la palabra 
que por el Evangelio os ha sido anunciada.



CAPITULO 2

 1 HABIENDO pues dejado toda malicia, y todo engao, y fingimientos, y 
envidias, y todas murmuraciones,

 2 desead, como nios recien nacidos, la leche racional, y sin engao, para 
que por ella crezcais en salud:

 3 si empero habeis gustado que el Seor es benigno.

 4 Al cual allegndoos, que es la piedra viva, reprobada cierto de los 
hombres, empero elegida, y preciosa acerca de Dios,

 5 vosotros tambien, como piedras vivas, [sed] edificados una casa 
espiritual, y un sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales, 
agradables  Dios por Jesu Cristo.

 6 Por lo cual tambien contiene la Escritura: H aqu, pongo en Sin la 
principal piedra de la esquina, escogida, preciosa: y el que creyere en ella 
no ser confundido.

 7 Ella es pues honor  vosotros que creeis: mas para los que no creen, la 
piedra que los edificadores reprobaron, esta fu hecha la cabeza de la 
esquina,

 8 y piedra de tropiezo, y piedra de escndalo  aquellos que tropiezan en la 
palabra, y no creen en aquello para lo cual fueron ordenados.

 9 Mas vosotros sois el linaje elegido, el real sacerdocio, gente santa, 
pueblo ganado, para que anuncieis las virtudes de aquel que os ha llamado de 
las tinieblas  su luz admirable:

 10 vosotros, que en el tiempo pasado no erais pueblo, mas ahora sois pueblo 
de Dios, que en el tiempo pasado no habiais alcanzado misericordia, mas ahora 
habeis ya alcanzado misericordia.

 11 AMADOS, yo os ruego, como  extranjeros y caminantes, os abstengais de 
los deseos carnales, que batallan contra el alma,

 12 y tengais vuestra conversacion honesta entre los Gentiles: para que en lo 
que ellos murmuran de vosotros como de malhechores, glorifiquen  Dios en el 
dia de la visitacion, estimndoos por las buenas obras.

 13 Sed pues sujetos  toda ordenacion humana por Dios: ahora sea  rey, como 
 superior:

 14 ahora  los gobernadores, como del enviados, para venganza de los 
malhechores, y para loor de los que hacen bien.

 15 Porque esta es la voluntad de Dios, que haciendo bien, hagais callar la 
ignorancia de los hombres vanos:

 16 como estando en libertad, y no como teniendo la libertad por cubierta de 
malicia, sino como siervos de Dios.

 17 Honrad  todos. Amad la fraternidad. Temed  Dios. Honrad al rey.

 18 Siervos, sed sujetos con todo temor  vuestros seores, no solamente  
los buenos y humanos, mas aun tambien  los rigurosos.

 19 Porque esto es agradable, si alguno  causa de la conciencia, [que tiene] 
delante de Dios, sufre molestias, padeciendo injustamente.

 20 Porque qu gloria es, si pecando vosotros sois abofeteados, y lo sufris? 
mas si haciendo bien, sois afligidos, y lo sufrs, esto es cierto agradable 
delante de Dios.

 21 Porque para esto sois llamados, pues que tambien Cristo padeci por 
nosotros, dejndonos ejemplo, para que vosotros sigais sus pisadas.

 22 El cual no hizo pecado, ni fu hallado engao en su boca:

 23 el cual maldicindole, no tornaba  maldecir; y cuando padecia, no 
amenazaba^: sino remitia [la causa] al que juzga justamente.

 24 El cual mismo llev nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para 
que nosotros siendo muertos  los pecados, vivamos  la justicia. Por la 
herida del cual habeis sido sanados.

 26 Porque vosotros erais como ovejas descarriadas: mas ahora sois ya 
convertidos al pastor, y obispo de vuestras almas.



CAPITULO 3

 1 SEMEJANTEMENTE, [vosotras] mujeres, sed sujetas  vuestros maridos: para 
que tambien los que no creen  la palabra, sean ganados sin palabra por la 
conversacion de sus mujeres:

 2 considerando vuestra casta conversacion, que es en temor.

 3 La compostura de las cuales, no sea exterior con encrespamiento de 
cabellos, y atavo de oro, ni en composicion de ropas:

 4 mas el hombre del corazon que esta encubierto sea sin toda corrupcion, y 
de espritu agradable, y pacfico, lo cual es de grande estima delante de 
Dios.

 5 Porque as tambien se ataviaban en el tiempo antiguo aquellas santas 
mujeres que esperaban en Dios, siendo sujetas  sus maridos:

 6 como Sara obedecia  Abraham, llamndole seor: de la cual vosotros sois 
hechas hijas, haciendo bien, y no sois espantadas de ningun pavor.

 7 Vosotros maridos, semejantemente, habitad con ellas segun ciencia, dando 
honor  la mujer, como  vaso mas frgil, y como  herederas juntamente de la 
gracia de vida; para que vuestras oraciones no sean impedidas.

 8 Y finalmente sed todos de un consentimiento, de una afeccion, amndoos 
hermanablemente, misericordiosos, amigables,

 9 no volviendo mal por mal, ni maldicion por maldicion, sino antes por el 
contrario, bendiciendo: sabiendo que vosotros sois llamados  que poseais en 
herencia bendicion.

 10 Porque el que quiere amar la vida, y ver los dias buenos, refrene su 
lengua de mal, y sus labios no hablen engao:

 11 aprtese del mal, y haga bien: busque la paz, y sgala.

 12 Porque los ojos del Seor [estn] sobre los justos, y sus orejas 
[atentas]  sus oraciones: el rostro del Seor [est] sobre aquellos que 
hacen mal.

 13 Y quin es aquel que os podr empecer, si vosotros segus el bien?

 14 Mas tambien si alguna cosa padeceis por hacer bien, sois bienaventurados. 
Por tanto no temais por el temor de aquellos, y no seais turbados:

 15 pero santificad al Seor Dios en vuestros corazones; y [estad] siempre 
aparejados para responder  cada uno que os demanda razon de la esperanza que 
est en vosotros;

 16 y esto con mansedumbre y reverencia; teniendo buena conciencia, para que 
en lo que murmuran de vosotros como de malhechores, sean confundidos los que 
blasfeman vuestra buena conversacion en Cristo.

 17 Porque mejor es que padezcais haciendo bien, si la voluntad de Dios as 
lo quiere, que no haciendo mal.

 18 Porque tambien Cristo padeci una vez por los pecados, el justo por los 
injustos, para llevarnos  Dios, mortificado  la verdad en la carne, pero 
vivificado en espritu.

 19 En el cual tambien fu, y predic  los espritus que estaban en crcel:

 20 los cuales en el tiempo pasado fueron desobedientes, cuando una vez se 
esperaba la paciencia de Dios, en los dias de No, cuando se aparejaba el 
arca, en la cual pocos, es  saber, ocho personas, fueron salvas por agua.

 21 A la figura de la cual el bautismo, que ahora corresponde, nos salva, (no 
quitando las inmundicias de la carne, mas dando testimonio de buena 
conciencia delante de Dios,) por la resurreccion de Jesu Cristo:

 22 el cual est  la diestra de Dios, siendo subido al cielo:  quien estn 
sujetos los ngeles, y las potestades, y virtudes.



CAPITULO 4

 1 PUES que Cristo ha padecido por nosotros en la carne, vosotros tambien 
estad armadas del mismo pensamiento: que el que ha padecido en la carne, ces 
de pecado:

 2 para que ya el tiempo que queda en carne, viva, no  las concupiscencias 
de los hombres, sino  la voluntad de Dios.

 3 Porque nos debe bastar que el tiempo pasado de nuestra vida hayamos hecho 
la voluntad de los Gentiles cuando conversbamos en disoluciones, en 
concupiscencias, en embriagueces, en glotoneras, en beberes, y en 
abominables idolatras.

 4 Y esto parece cosa extraa  los que os vituperan, que vosotros no corrais 
con ellos en el mismo desenfrenamiento de disolucion:

 5 los cuales darn cuenta al que est aparejado para juzgar los vivos y los 
muertos.

 6 Porque por esto tambien ha sido predicado el Evangelio  los muertos: para 
que sean juzgados en carne segun los hombres, y vivan en espritu segun Dios.

 7 Mas el fin de todas las cosas se acerca. Sed pues templados, y velad en 
oracion.

 8 Y sobre todo tened entre vosotros ferviente caridad: porque la caridad 
cubrir la multitud de pecados.

 9 Hospedos amorosamente los unos  los otros sin murmuraciones.

 10 Cada uno segun el don que ha recibido, adminstrelo  los otros, como 
buenos dispensadores de las diferentes gracias de Dios.

 11 Si alguno habla, [hable] conforme  las palabras de Dios: si alguno 
ministra, [ministre] conforme  la virtud que Dios administra: para que en 
todas cosas sea Dios glorificado por Jesu Cristo, al cual es gloria,  
imperio para siempre jams. Amen.

 12 CARSIMOS, no os maravilleis cuando sois examinados por fuego, lo cual se 
hace para vuestra prueba, como si alguna cosa peregrina os aconteciese:

 13 mas antes, en que sois participantes de las aflicciones de Cristo, 
gozos: para que tambien en la revelacion de su gloria os goceis en triunfo.

 14 Si sois vituperados en nombre de Cristo, sois bienaventurados: porque la 
gloria, y el Espritu de Dios reposa sobre vosotros. Cierto segun ellos l es 
blasfemado, mas segun vosotros es glorificado.

 15 As que no sea ninguno de vosotros afligido como homicida,  ladron,  
malhechor,  codicioso de los bienes ajenos.

 16 Pero si alguno es afligido como cristiano, no se avergence, antes 
glorifique  Dios en esta parte.

 17 Porque tambien ya es tiempo que el juicio comience de la casa de Dios; y 
si primero [comienza] de nosotros, qu fin ser l de aquellos que no 
obedecen al Evangelio de Dios?

 13 Y si el justo es dificultosamente salvo, adnde parecer el infiel, y el 
pecador?

 19 Y por eso, los que son afligidos segun la voluntad de Dios, le 
encomienden sus almas, como  fiel poseedor, haciendo bien.



CAPITULO 5

 1 YO ruego  los ancianos que estn entre vosotros, (yo anciano tambien con 
ellos, y testigo de las aflicciones de Cristo, que soy tambien participante 
de la gloria que ha de ser revelada:)

 2 apacentad la manada de Cristo cuanto en vosotros es, teniendo cuidado de 
ella, no por fuerza, mas voluntariamente: no por ganancia deshonesta, sino de 
un nimo pronto;

 3 y no como teniendo seoro sobre las herencias del Seor, sino de tal 
manera que seais dechados de la manada.

 4 Y cuando apareciere el gran Prncipe de los pastores, vosotros recibireis 
la corona incorruptible de gloria.

 5 Semejantemente los mancebos, sed sujetos  los ancianos, de tal manera que 
seais todos sujetos uno  otro. Vestos de humildad de nimo: porque Dios 
resiste  los soberbios, y da gracia  los humildes.

 6 Humillos pues debajo de la poderosa mano de Dios, para que l os ensalce 
cuando fuere tiempo:

 7 echando toda vuestra solicitud en l: porque l tiene cuidado de vosotros.

 8 Sed templados, y velad: porque vuestro adversario el diablo anda como leon 
bramando en rededor de vosotros, buscando alguno que trague:

 9 al cual resistid firmes en la f, sabiendo que las mismas aflicciones han 
de ser cumplidas en la compaa de nuestros hermanos que estn en el mundo.

 10 Mas el Dios de toda gracia, que nos ha llamado  su gloria eterna por 
Jesu Cristo, despues que hubireis un poco de tiempo padecido, el mismo os 
perfeccione, confirme, corrobore, y establezca:

 11  l sea gloria,  imperio para siempre. Amen.

 12 Por Silvano que os es, segun yo pienso, hermano fiel, os he escrito 
brevemente, amonestndoos, y testificndoos, que esta es la verdadera gracia 
de Dios, en la cual estais.

 13 La Iglesia que est en Babilonia, juntamente elegida con vosotros, se os 
encomienda, y Marcos mi hijo.

 14 Saludos unos  otros con beso de caridad. Paz sea con todos vosotros, 
los que estais en Jesu Cristo. Amen.





EPSTOLA SEGUNDA UNIVERSAL

DEL

APSTOL SAN PEDRO.



CAPITULO 1

 1 SIMON Pedro, siervo y Apstol de Jesu Cristo,  los que habeis alcanzado 
f igualmente preciosa con nosotros en la justicia de nuestro Dios y Salvador 
Jesu Cristo:

 2 Gracia y paz os sean multiplicadas en el conocimiento de Dios, y de 
nuestro Seor Jesus:

 3 como todas las cosas que pertenecen  la vida y  la piedad, nos sean 
dadas de su divina potencia, por el conocimiento de aquel que nos ha llamado 
por su gloria y virtud,

 4 por las cuales nos son dadas preciosas y grandsimas promesas: para que 
por ellas fuseis hechos participantes de la naturaleza divina, habiendo 
huido de la corrupcion que est en el mundo por concupiscencia.

 5 Vosotros tambien, poniendo toda diligencia en esto mismo, mostrad en 
vuestra f virtud; y en la virtud ciencia;

 6 y en la ciencia templanza; y en la templanza paciencia; y en la paciencia 
temor de Dios;

 7 y en el temor de Dios amor hermanable; y en el amor hermanable caridad.

 8 Porque si en vosotros hay estas cosas, y abundan, no os dejarn estar 
ociosos, ni estriles en el conocimiento de nuestro Seor Jesu Cristo.

 9 Empero el que no tiene estas cosas es ciego, y anda tentando el camino con 
la mano, estando olvidado de la purgacion de sus antiguos pecados.

 10 Por lo cual, hermanos, tanto mas trabajad de hacer firme vuestra vocacion 
y eleccion: porque haciendo estas cosas, no caereis jams.

 11 Porque de esta manera os ser abundantemente administrada la entrada en 
el reino eterno de nuestro Seor y Salvador Jesu Cristo.

 12 Por esto yo no dejar siempre de amonestaros de estas cosas, aunque 
vosotros las sepais, y esteis confirmados en la verdad presente.

 13 Porque tengo por justo, en tanto que estoy en este tabernculo, de 
incitaros con amonestacion:

 14 sabiendo que brevemente tengo de dejar este mi tabernculo, como nuestro 
Seor Jesu Cristo me ha declarado.

 15 Tambien yo procurar siempre con diligencia, que despues de mi 
fallecimiento vosotros podais tener memoria de estas cosas.

 16 Porque nosotros no os hemos dado  conocer la potencia y la venida de 
nuestro Seor Jesu Cristo, siguiendo fbulas por arte compuestas; sino como 
habiendo con nuestros propios ojos visto su majestad.

 17 Porque l habia recibido de Dios Padre honra y gloria, cuando una tal voz 
fu  l enviada de la magnfica gloria: Este es el amado Hijo mio, en el 
cual yo me he agradado.

 18 Y nosotros oimos esta voz enviada del cielo, cuando estbamos juntamente 
con l en el monte santo.

 19 Tenemos tambien la palabra de los profetas mas firme:  la cual haceis 
bien de estar atentos como  una candela que alumbra en lugar oscuro, hasta 
que el dia esclarezca, y el lucero de la maana salga en vuestros corazones:

 20 entendiendo primero esto, que ninguna profeca de la Escritura es de 
particular interpretacion.

 21 Porque la profeca no fu en los tiempos pasados traida por voluntad 
humana: mas los hombres santos de Dios hablaron, siendo inspirados del 
Espritu Santo.



CAPITULO 2

 1 EMPERO hubo tambien falsos profetas en el pueblo, como habr entre 
vosotros falsos doctores, que introducirn encubiertamente sectas de 
perdicion, y negarn al Seor que los rescat, trayendo sobre s mismos 
acelerada perdicion.

 2 Y muchos seguirn sus perdiciones: por los cuales el camino de la verdad 
ser blasfemado;

 3 y por avaricia harn mercadera de vosotros con palabras fingidas: sobre 
los cuales la condenacion ya de largo tiempo no se tarda, y su perdicion no 
se duerme.

 4 Porque cmo [escaparn ellos]? si Dios no perdon  los ngeles que 
habian pecado, mas antes habindolos despeado en el infierno con cadenas de 
oscuridad, los entreg para ser reservados al juicio:

 5 y si no perdon al mundo viejo, mas antes guard  No, octavo pregonero 
de justicia, y trajo el diluvio al mundo de malvados:

 6 y si conden por destruccion las ciudades de Sodoma, y de Gomorrha, 
tornndolas en ceniza, y ponindolas por ejemplo  los que habian de vivir 
sin temor y reverencia de Dios;

 7 y libr al justo Lot, afligido de la nefanda conversacion de aquellos 
abominables:

 8 (porque este justo de vista y de oidos, morando entre ellos, afligia cada 
dia su alma justa con los hechos de aquellos injustos:)

 9 sabe el Seor librar de tentacion  los pios, y reservar  los injustos 
para ser atormentados en el dia del juicio:

 10 y principalmente aquellos, que siguiendo la carne, andan en 
concupiscencia de inmundicia, y menosprecian la potestad, atrevidos, 
contumaces, que no temen decir mal de las potestades superiores:

 11 como quiera que los mismos ngeles, que son mayores en fuerza y en 
potencia, no pronuncian juicio de maldicion, contra ellas delante del Seor.

 12 Mas estos diciendo mal de las cosas que no entienden, como bestias 
brutas, que naturalmente son hechas para presa y destruccion, perecern en su 
perdicion,

 13 recibiendo el galardon de su injusticia, reputando por deleite poder 
gozar de deleites cada dia: estos son suciedades y manchas, los cuales 
comiendo con vosotros, juntamente se recrean en sus errores:

 14 teniendo los ojos llenos de adulterio, y no saben cesar de pecar: cebando 
las almas inconstantes, teniendo el corazon ejercitado en codicias, siendo 
hijos de maldicion:

 15 que dejando el camino derecho han errado, habiendo seguido el camino de 
Balam, [hijo] de Bosr, el cual am el premio de la maldad:

 16 y fu reprendido de su maldad: un animal mudo, (sobre que iba sentado,) 
acostumbrado  yugo, hablando en voz de hombre refren la locura del profeta.

 17 Estos son fuentes sin agua, y nubes traidas de torbellino de viento; para 
los cuales est guardada eternamente la oscuridad de las tinieblas.

 18 Porque hablando arrogantes palabras de vanidad, ceban con las 
concupiscencias de la carne en disoluciones  los que verdaderamente habian 
huido de los que conversan en error:

 19 prometindoles libertad, siendo ellos mismos siervos de corrupcion. 
Porque el que es de alguno vencido, es sujeto  la servidumbre del que le 
venci.

 20 Ciertamente si habindose ellos apartado de las contaminaciones del 
mundo, por el conocimiento del Seor y Salvador Jesu Cristo, y otra vez 
envolvindose en ellas, son vencidos, sus postrimeras les son hechas peores 
que los principios.

 21 Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de la justicia, 
que despues de haberlo conocido, tornarse atrs del santo mandamiento que les 
fu dado.

 22 Pero les ha acontecido lo que por un verdadero proverbio se suele decir: 
El perro es vuelto  su vmito, y la puerca lavada [es tornada] al 
revolcadero del cieno.



CAPITULO 3

 1 CARSIMOS, yo os escribo ahora esta segunda carta, por la cual despierto 
con exhortacion vuestro limpio entendimiento:

 2 para que tengais memoria de las palabras que antes han sido dichas de los 
santos profetas, y de nuestro mandamiento, que somos apstoles del Seor y 
Salvador:

 3 sabiendo primero esto, que en los postrimeros dias vendrn burladores, 
andando segun sus propias concupiscencias,

 4 y diciendo: Adnde esta la promesa de su advenimiento? Porque desde el 
dia en que los padres durmieron, todas las cosas perseveran as como desde el 
principio de la creacion.

 5 Cierto ellos ignoran voluntariamente, que los cielos fueron en el tiempo 
antiguo, y la tierra que por agua y en agua est asentada por la palabra de 
Dios:

 6 por lo cual el mundo de entonces pereci anegado por agua.

 7 Mas los cielos que son ahora, y la tierra, son conservados por la misma 
palabra, guardados para el fuego en el dia del juicio, y de la perdicion de 
los hombres impos.

 8 Mas oh amados! no ignoreis una cosa, [y es,] que un dia delante del Seor 
es como mil aos, y mil aos son como un dia.

 9 El Seor no tarda su promesa, como algunos la tienen por tardanza: empero 
es paciente para con nosotros, no queriendo que ninguno perezca, sino que 
todos sean recibidos  penitencia.

 10 Mas el dia del Seor vendr como ladron en la noche, en el cual los 
cielos pasarn con grande estruendo, y los elementos ardiendo sern 
deshechos, y la tierra, y las obras que en ella estn, sern quemadas.

 11 Pues como [sea as] que todas estas cosas han de ser deshechas, qu 
tales conviene que vosotros seais en santas y pias conversaciones.

 12 esperando, y apresurndoos para el advenimiento del dia de Dios, en el 
cual los cielos siendo encendidos, sern deshechos, y los elementos siendo 
abrasados, se fundirn?

 13 Pero esperamos cielos nuevos, y tierra nueva, segun sus promesas, en los 
cuales mora la justicia.

 14 Por lo cual, oh amados, estando en esperanza de estas cosas, procurad con 
diligencia que [seais] de l hallados sin mcula, y sin reprension en paz.

 15 Y tened por salud la paciencia de nuestro Seor, como tambien nuestro 
amado hermano Pablo, segun la sabiduria que le ha sido dada, os ha escrito 
tambien:

 16 casi en todas sus epstolas hablando de estas cosas; entre las cuales hay 
algunas difciles de entender, las cuales los indoctos  inconstantes 
tuercen, como tambien las otras Escrituras, para perdicion de si mismos.

 17 As que vosotros oh amados! pues estais amonestados , guardos que por 
el error de los abominables no seais juntamente con los otros engaados, y 
caigais de vuestra firmeza.

 18 Mas creced en la gracia y conocimiento de nuestro Seor y Salvador Jesu 
Cristo. A l sea gloria ahora, y hasta el dia de la eternidad. Amen.





EPSTOLA PRIMERA UNIVERSAL

DEL

APSTOL SAN JUAN.



CAPITULO 1

 1 LO que era desde el principio, lo que hemos oido, lo que hemos visto con 
nuestros ojos, lo que hemos mirado, y nuestras manos han tocado, de la 
Palabra de vida:

 2 (porque la vida es manifestada; y tambien la vimos, y testificamos, y os 
anunciamos la vida eterna, la cual estaba con el Padre, y nos ha aparecido;)

 3 lo que hemos visto y oido, eso os anunciamos, para que tambien vosotros 
tengais comunion con nosotros, y que nuestra comunion [sea] con el Padre, y 
con su Hijo Jesu Cristo.

 4 Y estas cosas os escribimos, para que vuestro gozo sea cumplido.

 5 Y esta es la promesa que oimos de l mismo, y os la anunciamos: Que Dios 
es luz, y no hay ningunas tinieblas en l.

 6 Si nosotros dijremos que tenemos compaa con l, y andamos en tinieblas, 
mentimos, y no hacemos la verdad.

 7 Mas si andamos en luz, como l est en luz, tenemos comunion entre 
nosotros, y la sangre de Jesu Cristo su Hijo nos limpia de todo pecado.

 8 Si dijremos que no tenemos pecado, engamonos  nosotros mismos, y no 
hay verdad en nosotros.

 9 Si confesamos nuestros pecados, l es fiel y justo para que nos perdone 
nuestros pecados, y nos limpie de toda maldad.

 10 Si dijremos que no hemos pecado, le hacemos  l mentiroso, y su palabra 
no est en nosotros.



CAPITULO 2

 1 HIJITOS mios, estas cosas os escribo, para que no pequeis; y si alguno 
hubiere pecado, abogado tenemos delante del Padre,  Jesu Cristo justo.

 2 Y este es la aplacacion por nuestros pecados; y no solamente por los 
nuestros, mas tambien por los de todo el mundo.

 3 Y por esto sabemos que nosotros le hemos conocido, si guardamos sus 
mandamientos.

 4 El que dice: Yo le he conocido, y no guarda sus mandamientos, el tal es 
mentiroso, y no hay verdad en l.

 5 Mas el que guarda su palabra, la caridad de Dios est verdaderamente 
perfecta en l: por esto sabemos que estamos en l.

 6 El que dice que est en l, debe andar como l anduvo.

 7 Hermanos, no os escribo mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo, 
que habeis tenido desde el principio: el mandamiento antiguo es la palabra 
que habeis oido desde el principio.

 3 Otra vez os escribo un mandamiento nuevo, que es la verdad en l, y en 
vosotros: porque las tinieblas son pasadas, y la verdadera luz ya alumbra.

 9 El que dice que est en luz, y aborrece  su hermano, el tal aun est en 
tinieblas todava.

 10 El que ama  su hermano, est en luz, y no hay tropiezo en l.

 11 Mas el que aborrece  su hermano, est en tinieblas, y anda en tinieblas, 
y no sabe donde se va: porque las tinieblas le han cegado los ojos.

 12 Hijitos, os escribo que vuestros pecados os son perdonados por su nombre.

 13 Padres, os escribo que habeis conocido  aquel que [es] desde el 
principio. Mancebos, os escribo que habeis vencido al maligno. Hijitos, os 
escribo que habeis conocido al Padre.

 14 Padres os he escrito que habeis conocido al que [es] desde el principio. 
Mancebos, yo os escrib que sois fuertes, y que la palabra de Dios mora en 
vosotros, y que habeis vencido al maligno.

 15 No ameis al mundo, ni las cosas que estn en el mundo. Si alguno ama al 
mundo, la caridad del Padre no est en l.

 16 Porque todo lo que hay en el mundo, [que es] concupiscencia de carne, y 
concupiscencia de ojos, y soberbia de vida, no es del Padre, mas es del 
mundo.

 17 Y el mundo se pasa, y su concupiscencia: mas el que hace la voluntad de 
Dios, permanece para siempre.

 18 Hijitos, ya es la postrera hora: y como vosotros habeis oido que el 
anticristo ha de venir, as tambien al presente han comenzado  ser muchos 
anticristos , por lo cual sabemos que ya es el postrimero tiempo.

 19 Salieron de nosotros, mas no eran de nosotros: porque si fuesen de 
nosotros, hubieran cierto permanecido con nosotros: pero [esto es] para que 
se manifestase que todos no son de nosotros.

 20 Mas vosotros teneis la uncion del Santo, y conoceis todas las cosas.

 21 No os he escrito, como si ignorseis la verdad, mas como  los que la 
conoceis, y porque ninguna mentira es de la verdad.

 22 Quin es mentiroso, sino el que niega que Jesus es el Mesas? Este es 
anticristo que niega al Padre, y al Hijo.

 23 Cualquiera que niega al Hijo, este tal tampoco tiene al Padre. Cualquiera 
que confiesa al Hijo, tiene tambien al Padre.

 94 Pues lo que habeis oido desde el principio sea permanente en vosotros: 
porque si lo que habeis oido desde el principio fuere permanente en vosotros, 
tambien vosotros permanecereis en el Hijo, y en el Padre.

 25 Y esta es la promesa, la cual l nos prometi, [que es] vida eterna.

 26 Esto he escrito de los que os engaan.

 27 Y la uncion que vosotros habeis recibido de l, mora en vosotros; y no 
teneis necesidad que ninguno os ensee: mas como la uncion misma os ensea en 
todas cosas, y es verdadera, y no es mentira, as como os ha enseado, 
perseverad en l .

 28 Y ahora, hijitos, perseverad en l: para que cuando apareciere, tengamos 
confianza, y no seamos confundidos por l en su venida.

 29 Si sabeis que l es justo, sabed tambien que cualquiera que hace 
justicia, es nacido de l.



CAPITULO 3

 1 MIRAD cul caridad nos ha dado el Padre, que seamos llamados hijos de 
Dios: por esto el mundo no nos conoce, porque no le conoce  l.

 2 Muy amados, ahora somos hijos de Dios, y aun no es manifestado lo que 
hemos de ser: pero sabemos que cuando l apareciere, seremos semejantes  l: 
porque le veremos como l es.

 3 Y cualquiera que tiene esta esperanza en l se purifica, como l tambien 
es limpio.

 4 Cualquiera que hace pecado, traspasa tambien la ley; y el pecado es 
trasgresion de la ley.

 5 Y sabeis que l apareci para quitar nuestros pecados, y no hay pecado en 
l.

 6 Cualquiera que permanece en l, no peca: cualquiera que peca, no le ha 
visto, y no le ha conocido.

 7 Hijitos, ninguno os engae: el que hace justicia es justo, como l tambien 
es justo.

 8 El que hace pecado, es del diablo: porque el diablo peca desde el 
principio. Para esto apareci el Hijo de Dios, para que deshaga las obras del 
diablo.

 9 Cualquiera que es nacido de Dios, no hace pecado; porque su simiente est 
en l; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.

 10 En esto son manifiestos los hijos de Dios, y los hijos del diablo: 
cualquiera que no hace justicia, y que no ama  su hermano, no es de Dios.

 11 Porque esta es la predicacion que habeis oido desde el principio, que nos 
amemos unos  otros:

 12 no como Cain, que era del maligno, y mat  su hermano. Y por qu causa 
le mat? Porque sus obras eran malas, y las de su hermano eran justas.

 13 Hermanos mios, no os maravilleis si el mundo os aborrece.

 14 Nosotros sabemos que somos pasados de muerte  vida, en que amamos  los 
hermanos. El que no ama  su hermano, est en muerte.

 15 Cualquiera que aborrece  su hermano, es homicida: y sabeis que ningun 
homicida tiene vida eterna permaneciente en s.

 16 En esto hemos conocido la caridad, en que l puso su vida por nosotros: 
tambien nosotros debemos poner nuestras vidas por los hermanos.

 17 Mas el que tuviere bienes de este mundo, y viere  su hermano tener 
necesidad, y le cerrare sus entraas, cmo est la caridad de Dios en l?

 18 Hijitos mios, no amemos de palabra, ni de lengua; sino de obra y de 
verdad:

 19 y en esto conocemos que nosotros somos de la verdad, y tenemos nuestros 
corazones certificados delante de l.

 20 Y si nuestro corazon nos reprende, mayor es Dios que nuestro corazon, y 
conoce todas las cosas.

 21 Carsimos, si nuestro corazon no nos reprende, confianza tenemos en Dios:

 22 y cualquiera cosa que pidiremos, la recibiremos de l: porque guardamos 
sus mandamientos, y hacemos las cosas que son agradables delante de l.

 23 Y este es su mandamiento: Que creamos en el nombre de su Hijo Jesu 
Cristo, y nos amemos unos  otros, como nos lo ha mandado.

 24 Y el que guarda sus mandamientos, est en l, y l en l. Y en esto 
sabemos que l est en nosotros, por el Espritu que nos ha dado.



CAPITULO 4

 1 AMADOS, no creais  todo espritu; sino probad los espritus si son de 
Dios. Porque muchos falsos profetas son salidos en el mundo.

 2 En esto se conoce el Espritu de Dios: Todo espritu que confiesa que Jesu 
Cristo es venido en carne, es de Dios:

 3 y todo espritu que no confiesa que Jesu Cristo es venido en carne, no es 
de Dios: y este tal espritu es espritu del anticristo, del cual vosotros 
habeis oido que ha de venir, y que ahora ya est en el mundo.

 4 Hijitos, vosotros sois de Dios, y los habeis vencido: porque el que en 
vosotros est, es mayor que el que est en el mundo.

 5 Ellos son del mundo, por eso hablan del mundo, y el mundo los oye.

 6 Nosotros somos de Dios: el que conoce  Dios, nos oye: el que no es de 
Dios, no nos oye. Por esto conocemos el espritu de verdad, y el espritu de 
error.

 7 Carsimos, ammonos unos  otros: porque la caridad es de Dios. Cualquiera 
que ama, es nacido de Dios, y conoce  Dios.

 8 El que no ama, no conoce  Dios: porque Dios es caridad.

 9 En esto se mostr la caridad de Dios en nosotros, en que Dios envi su 
Hijo unignito al mundo, para que vivamos por l.

 10 En esto consiste la caridad, no porque nosotros hayamos amado  Dios, mas 
porque l nos am  nosotros, y ha enviado  su Hijo para ser aplacacion por 
nuestros pecados.

 11 Amados, si Dios nos ha as amado, debemos tambien nosotros amarnos unos  
otros.

 12 Ninguno vi jams  Dios. Si nos amamos unos  otros, Dios est en 
nosotros, y su caridad es perfecta en nosotros.

 13 En esto conocemos que estamos en l, y l en nosotros, en que nos ha dado 
de su Espritu.

 14 Y nosotros hemos visto, y testificamos que el Padre ha enviado  su Hijo 
para ser Salvador del mundo.

 15 Cualquiera que confesare que Jesus es el Hijo de Dios, Dios est en l, y 
l en Dios.

 16 Y nosotros hemos conocido, y creido la caridad que Dios tiene por 
nosotros. Dios es caridad; y el que est en caridad est en Dios, y Dios en 
l.

 17 En esto es perfecta la caridad con nosotros, para que tengamos confianza 
en el dia del juicio, pues cual l es, tales somos nosotros en este mundo.

 18 En la caridad no hay temor: mas la caridad perfecta echa fuera el temor: 
porque el temor tiene pena: de donde el que teme, no est perfecto en la 
caridad.

 19 Nosotros le amamos  l, porque l primero nos am.

 20 Si alguno dice: Yo amo  Dios, y aborrece  su hermano, es mentiroso. 
Porque el que no ama  su hermano, al cual ha visto, cmo puede amar  Dios, 
que no ha visto?

 21 Y nosotros tenemos este mandamiento de l: Que el que ama  Dios, ame 
tambien  su hermano.



CAPITULO 5

 1 TODO aquel que cree que Jesus es el Cristo, es nacido de Dios: y 
cualquiera que ama al que 

ha engendrado, ama tambien al que es nacido de l.

 2 En esto conocemos que amamos  los hijos de Dios, cuando amamos  Dios, y 
guardamos sus mandamientos.

 3 Porque esta es la caridad de Dios, que guardemos sus mandamientos; y sus 
mandamientos no son graves.

 4 Porque todo aquello que es nacido de Dios vence al mundo: y esta es la 
victoria que vence al mundo, [es  saber,] nuestra f.

 5 Quin es el que vence al mundo, sino el que cree que Jesus es el Hijo de 
Dios?

 6 Este es Jesu Cristo, que vino por agua y sangre: no por agua solamente, 
sino por agua y sangre. Y el Espritu es el que da testimonio: porque el 
Espritu es la verdad.

 7 Porque tres son los que dan testimonio en el cielo, el Padre, la Palabra, 
y el Espritu Santo; y estos tres son uno.

 8 Tambien son tres los que dan testimonio en la tierra, el Espritu, el 
agua, y la sangre, y estos tres son uno.

 9 Si recibimos el testimonio de los hombres, el testimonio de Dios es mayor: 
porque este es el testimonio de Dios, que ha testificado de su Hijo.

 10 El que cree en el Hijo de Dios, tiene testimonio en s mismo. El que no 
cree  Dios, ha hecho mentiroso  Dios: porque no ha creido en el testimonio 
que Dios ha testificado de su Hijo.

 11 Y este es el testimonio, [es  saber,] que Dios nos ha dado vida eterna, 
y esta vida est en su Hijo.

 12 El que tiene al Hijo, tiene la vida: el que no tiene al Hijo de Dios, no 
tiene vida.

 13 YO he escrito estas cosas  vosotros que creeis en el nombre del Hijo de 
Dios; para que sepais que teneis vida eterna, y para que creais en el nombre 
del Hijo de Dios.

 14 Y esta es la confianza que tenemos en Dios, que si demandremos alguna 
cosa conforme  su voluntad, l nos oye.

 15 Y si sabemos que l nos oye en cualquiera cosa que demandremos, tambien 
sabemos que tenemos las peticiones que le hemos demandado.

 16 Si alguno viere pecar  su hermano pecado que no es de muerte, demandar 
[ Dios,] y l le dar vida; [digo]  los que pecan no de muerte. Hay pecado 
de muerte: por el cual yo no digo que ruegue.

 17 Toda maldad es pecado: mas hay pecado que no es de muerte.

 18 Bien sabemos que cualquiera que es nacido de Dios, no peca: mas el que es 
engendrado de Dios, se guarda  s mismo, y el maligno no le toca.

 19 Sabido tenemos que somos de Dios, y todo el mundo est puesto en maldad:

 20 empero sabemos que el Hijo de Dios es venido, y nos ha dado 
entendimiento, para conocer al que es verdadero: y estamos en el verdadero, 
en su Hijo Jesu Cristo. Este es el verdadero Dios, y la vida eterna.

 21 Hijitos, guardos de los dolos. Amen.





EPSTOLA SEGUNDA

DEL

APSTOL SAN JUAN.



 1 EL anciano  la seora elegida, y  sus hijos,  los cuales yo amo en 
verdad; y no solo yo, pero tambien todos los que han conocido la verdad:

 2 por la verdad que est en nosotros, y sera perptuamente con nosotros:

 3 Gracia, misericordia, y paz de Dios Padre, y del Seor Jesu Cristo, Hijo 
del Padre, en verdad y caridad, sea con vosotros.

 4 Me he gozado mucho, porque he hallado de tus hijos que andan en la verdad, 
como nosotros hemos recibido el mandamiento del Padre .

 5 Y al presente, seora, yo te ruego, (no como escribindote nuevo 
mandamiento, mas aquel que nosotros hemos tenido desde el principio,) que nos 
amemos unos  otros.

 6 Y esta es la caridad, que andemos segun su mandamiento: y el mandamiento 
es, como vosotros habeis oido desde el principio, que andeis en l.

 7 Porque muchos engaadores son entrados en el mundo, los cuales no 
confiesan Jesu Cristo ser venido en carne. Este tal es engaador, y 
anticristo.

 8 Mirad por vosotros mismos, porque no perdamos las cosas que hemos obrado, 
mas recibamos el galardon cumplido.

 9 Cualquiera que se rebela, y no persevera en la doctrina de Cristo, no 
tiene  Dios: el que persevera en la doctrina de Cristo, el tal tiene al 
Padre, y al Hijo.

 10 Si alguno viene  vosotros, y no trae esta doctrina, no le recibais en 
vuestra casa, ni aun le saludeis.

 11 Porque el que le saluda, comunica con sus malas obras.

 12 Aunque tengo muchas cosas que escribiros, no las he querido escribir por 
papel y tinta: mas yo espero ir  vosotros, y hablar cara  cara con 
vosotros, para que nuestro gozo sea cumplido.

 13 los hijos de tu hermana elegida te saludan. Amen.





EPSTOLA TERCERA

DEL

APSTOL SAN JUAN.



 1 EL anciano al muy amado Gayo, al cual yo amo en verdad.

 2 MI amado, yo deseo que t seas prosperado en todas cosas, y que tengas 
salud, as como tu alma est en prosperidad.

 3 Ciertamente me goc mucho, cuando vinieron los hermanos, y dieron 
testimonio de tu verdad; como t andas en la verdad.

 4 Yo no tengo mayor gozo que estas cosas, y es de oir que mis hijos andan en 
la verdad.

 5 Amado, fielmente haces todo lo que haces para con los hermanos, y con los 
extranjeros;

 6 los cuales han dado testimonio de tu caridad en presencia de la Iglesia:  
los cuales si ayudares como conviene segun Dios, hars bien.

 7 Porque ellos por su nombre han partido, no tomando nada de los Gentiles.

 8 Nosotros, pues, debemos recibir  los que son tales, para que seamos 
coadjutores de la verdad.

 9 Yo he escrito  la Iglesia: mas Diotrephes, que ama tener el primado entre 
ellos, no nos recibe.

 10 Por esta causa si yo viniere, dar  entender las obras que hace, como 
parla con palabras maliciosas contra nosotros; y ni aun contento con estas 
cosas, no solo no recibe  los hermanos, pero aun prohibe  los que los 
quieren recibir, y los echa de la Iglesia.

 11 Amado, no sigas lo que es malo, sino lo que es bueno. El que hace bien, 
es de Dios: mas el que hace mal, no ha visto  Dios.

 12 Todos dan testimonio de Demetrio, y aun la misma verdad; pero tambien 
nosotros damos testimonio, y vosotros habeis conocido que nuestro testimonio 
es verdadero.

 13 Yo tenia muchas cosas que escribirte; empero no quiero escribirte con 
tinta y pluma.

 14 Porque espero de verte en breve, y hablaremos cara  cara.

 16 Paz sea contigo. Los amigos te saludan. Saluda t  los amigos por 
nombre.





EPSTOLA UNIVERSAL

DEL

APSTOL SAN JUDAS.



 1 JUDAS, siervo de Jesu Cristo, y hermano de Jacobo,  los llamados, 
santificados en Dios Padre, y conservados en Jesu Cristo:

 2 Misericordia, y paz, y caridad os sea multiplicada.

 3 Amados, por la gran solicitud que tenia de escribiros de la comun salud, 
me ha sido necesario escribiros, amonestndoos que os esforceis  perseverar 
en la f que ha sido una vez dada  los santos.

 4 Porque algunos hombres han encubiertamente entrado sin temor ni reverencia 
de Dios: los cuales desde antes habian estado ordenados para esta 
condenacion, convirtiendo la gracia de nuestro Dios en disolucion, y negando 
 Dios, que solo es el que tiene dominio, y  nuestro Seor Jesu Cristo.

 5 Quiero, pues, amonestaros que alguna vez habeis sabido esto, que el Seor 
habiendo salvado al pueblo de Egipto, despues destruy  los que no creian:

 6 y que  los ngeles que no guardaron su origen, mas dejaron su habitacion, 
los ha reservado debajo de oscuridad, en prisiones eternas, hasta el juicio 
de aquel gran dia.

 7 Como Sodoma y Gomorrha, y las ciudades comarcanas, las cuales de la misma 
manera que ellos hablan fornicado, y habian seguido desenfrenadamente la 
carne extraa, fueron puestas por ejemplo, habiendo recibido el juicio del 
fuego eterno.

 8 Y semejantemente tambien, estos adormecidos ensucian su carne, y 
menosprecian la potestad, y vituperan las potestades superiores.

 9 Pues cuando el arcngel Michal contendia con el diablo, disputando sobre 
el cuerpo de Moiss, no se atrevi  usar de juicio de maldicion contra l, 
antes le dijo: El Seor te reprenda.

 10 Mas estos maldicen las cosas que no conocen; y las cosas que naturalmente 
conocen, se corrompen en ellas como bestias brutas.

 11 Ay de ellos! porque han seguido el camino de Cain, y han venido  parar 
en el error del premio de Balam, y perecieron en la contradiccion de Core.

 12 Estos son manchas en vuestros convites, que banquetean juntamente, 
apacentndose  s mismos sin temor alguno: nubes sin agua, las cuales son 
llevadas de ac para all de los vientos: rboles marchitos como en otoo, 
sin fruto, dos veces muertos, y desarraigados:

 13 fieras ondas de la mar, que espuman sus mismas abominaciones: estrellas 
errticas,  los cuales es reservada eternamente la oscuridad de las 
tinieblas.

 14 De los cuales tambien profetiz Enc, que fu el sptimo despues de Adam, 
diciendo: H aqu, el Seor es venido con sus santos millares;

 15  hacer juicio contra todos, y  convencer  todos los impos de entre 
ellos de todas sus malas obras, que han hecho infielmente, y de todas las 
[palabras] duras, que los pecadores infieles han hablado contra l.

 16 Estos son murmuradores querellosos, andando segun sus deseos, y su boca 
habla cosas soberbias, teniendo en admiracion las personas por causa del 
provecho.

 17 Mas vosotros amados, tened memoria de las palabras que de antes han sido 
dichas de los apstoles de nuestro Seor Jesu Cristo;

 18 como os decian, que en el postrer tiempo habria burladores, que andarian 
segun sus malvados deseos.

 19 Estos son los que hacen divisiones, sensuales, no teniendo el Espritu.

 20 Mas vosotros oh amados! edificos  vosotros mismos sobre vuestra 
santsima f, orando por Espritu Santo.

 21 Conservos  vosotros mismos en el amor de Dios, esperando la 
misericordia de nuestro Seor Jesu Cristo, para vida eterna.

 22 Y recibid  los unos en piedad, discerniendo:

 23 y haced salvos  los otros por temor, arrebatndolos del fuego: mas con 
esto aborreciendo aun hasta la ropa que es contaminada de tocamiento de 
carne.

 24 A AQUEL, pues, que es poderoso de guardaros sin pecado, y de llevaros 
delante de su gloria, irreprensibles con alegra,

 25 A Dios solo sbio, nuestro Salvador, [sea] gloria y magnificencia, 
imperio y potencia, ahora, y en todos siglos. Amen.





EL APOCALPSI,  REVELACION

DE

SAN JUAN, EL TELOGO.



CAPITULO 1

 1 REVELACION de Jesu Cristo, la cual Dios le di para manifestar  sus 
siervos las cosas que conviene que sean hechas presto: y las declar, 
envindola por su ngel  Juan su siervo;

 2 el cual ha dado testimonio de la palabra de Dios, y del testimonio de Jesu 
Cristo, y de todas las cosas que ha visto.

 3 Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta profeca, y 
guardan las cosas que en ella [estn] escritas: porque el tiempo esta cerca.

 4 JUAN,  las siete Iglesias que [estn] en Asia, gracia sea con vosotros, y 
paz del que es, y que era, y que ha de venir; y de los siete espritus que 
estn delante de su trono;

 5 y de Jesu Cristo, que es testigo fiel, primognito de los muertos, y 
prncipe de los reyes de la tierra: que nos am, y nos ha lavado de nuestros 
pecados con su sangre,

 6 y nos ha hecho reyes, y sacerdotes para Dios y su Padre:  l sea gloria  
imperio para siempre jams. Amen.

 7 H aqu, viene con las nubes, y todo ojo le ver, y los que le 
traspasaron, y todos los linajes de la tierra se lamentarn sobre l. As 
sea. Amen.

 8 Yo soy Alpha y Omega, principio y fin, dice el Seor, que es, y que era, y 
que ha de venir, el Todopoderoso.

 9 Yo Juan, vuestro hermano, y participante en la tribulacion, y en el reino, 
y en la paciencia de Jesu Cristo, estaba en la isla que es llamada Patmos, 
por la palabra de Dios, y el testimonio de Jesu Cristo.

 10 Yo fu en espritu en dia de Domingo, y o detrs de m una gran voz como 
de trompeta,

 11 que decia: Yo soy Alpha y Omega, el primero y postrero: Escribe en un 
libro lo que ves, y envalo  las siete Iglesias que estn en Asia;  Efeso, 
y  Smirna, y  Prgamo, y  Tiatira, y  Sardo, y  Filadelfia, y  
Laodica.

 12 Y me volv para ver la voz que hablaba conmigo: y vuelto, v siete 
candeleros de oro;

 13 y en medio de los siete candeleros de oro, uno semejante al Hijo del 
hombre vestido de una ropa que llegaba hasta los pis, y ceido por los 
pechos con una cinta de oro;

 14 y su cabeza, y sus cabellos eran blancos como la lana blanca, y como la 
nieve; y sus ojos como llama de fuego;

 15 y sus pis semejantes al laton fino, ardientes como en un horno; y su voz 
como ruido de muchas aguas.

 16 Y tenia en su diestra siete estrellas: y de su boca salia una espada de 
dos filos: y su rostro era resplandeciente como el sol resplandece en su 
fuerza.

 17 Y cuando yo le hube visto, ca como muerto  sus pis. Y l puso su 
diestra sobre m, dicindome: No temas, yo soy el primero, y el postrero;

 18 y el que vivo, y he sido muerto, y, h aqu, vivo por siglos de siglos. 
Amen. Y tengo las llaves del infierno, y de la muerte.

 19 Escribe las cosas que has visto, y las que son, y las que han de ser 
despues de estas.

 20 El misterio de las siete estrellas que has visto en mi diestra, y los 
siete candeleros de oro: las siete estrellas son los ngeles de las siete 
Iglesias y los siete candeleros que has visto, son las siete Iglesias.



CAPITULO 2

 1 ESCRIBE al ngel de la Iglesia de Efeso: El que tiene las siete estrellas 
en su diestra, el cual anda en medio de los siete candeleros de oro, dice 
estas cosas:

 2 Yo s tus obras, y tu trabajo, y tu paciencia, y que t no puedes sufrir 
los malos, y has probado  los que se dicen ser apstoles, y no lo son, y los 
has hallado mentirosos:

 3 y has sufrido, y sufres, y has trabajado por mi nombre, y no has 
desfallecido.

 4 Pero tengo algo contra t, porque has dejado tu primera caridad.

 5 Por lo cual ten memoria de donde has caido, y arrepintete, y haz las 
primeras obras: si no, vendr presto  t, y quitar tu candelero de su 
lugar, si no te enmendares.

 6 Mas tienes esto, que aborreces los hechos de los Nicolaitas, los cuales yo 
tambien aborrezco.

 7 El que tiene oreja, oiga lo que el Espritu dice  las Iglesias: Al que 
venciere, dar  comer del rbol de la vida, el cual est en medio del 
paraiso de Dios.

 8 Y ESCRIBE al ngel de la Iglesia de Smirna: El primero y postrero, que fu 
muerto, y vive, dice estas cosas:

 9 Yo s tus obras, y tu tribulacion, y tu pobreza, (pero t eres rico,) y la 
blasfemia de los que se dicen ser Judos, y no lo son, sino sinagoga de 
Satans.

 10 No tengas ningun temor de las cosas que has de padecer. H aqu, el 
diablo ha de enviar algunos de vosotros  la crcel, para que seais probados; 
y tendreis tribulacion de diez dias. S fiel hasta la muerte, y yo te dar la 
corona de la vida.

 11 El que tiene oreja, oiga lo que el Espritu dice  las Iglesias: El que 
venciere, no recibir dao de la segunda muerte.

 12 Y ESCRIBE al ngel de la Iglesia que est en Prgamo: El que tiene la 
espada de dos filos, dice estas cosas:

 13 Yo s tus obras, y donde moras, donde est la silla de Satans: y tienes 
mi nombre, y no has negado mi f, aun en los dias en que fu Antipas mi 
testigo fiel, el cual ha sido muerto entre vosotros, donde Satans mora.

 14 Pero tengo unas pocas cosas contra t: porque t tienes ah los que 
siguen la doctrina de Balam, el cual enseaba  Balc  poner escandalo 
delante de los hijos de Isral,  comer de cosas sacrificadas  los dolos, y 
 cometer fornicacion.

 15 As tambien t tienes  los que siguen la doctrina de los Nicolaitas, lo 
cual [yo] aborrezco.

 16 Arrepintete: porque de otra manera vendr  t presto, y pelear contra 
ellos con la espada de mi boca.

 17 El que tiene oreja, oiga lo que el Espritu dice  las Iglesias: Al que 
venciere, dar  comer del man escondido, y le dar una piedrecita blanca, y 
en la piedrecita un nombre nuevo escrito, el cual ninguno conoce, sino aquel 
que lo recibe.

 18 Y ESCRIBE al ngel de la Iglesia que est en Tiatira: El Hijo de Dios que 
tiene sus ojos como llama de fuego, y sus pis semejantes al laton fino, dice 
estas cosas;

 19 Yo conozco tus obras, y caridad, y servicio, y f, y tu paciencia, y tus 
obras; y las postreras, [que son] muchas mas que las primeras.

 20 Mas tengo unas pocas cosas contra t: que permites  Jezabl, mujer que 
se dice profetisa, ensear, y engaar  mis siervos,  fornicar, y  comer 
cosas ofrecidas  los dolos:

 21 y le he dado tiempo para que se arrepienta de la fornicacion, y no se ha 
arrepentido.

 22 H aqu, yo la postrar en una cama, y  los que adulteran con ella, en 
muy grande tribulacion, si no se arrepintieren de sus obras.

 23 Y herir de muerte sus hijos; y todas las Iglesias sabrn, que yo soy el 
que escudrio los riones, y los corazones; y dar  cada uno de vosotros 
segun sus obras.

 24 Pero yo digo  vosotros y  los demos que estais en Tiatira: Aquellos que 
no tienen esta doctrina, y que no han conocido las profundidades de Satans, 
como dicen, yo no enviar sobre vosotros otra carga.

 25 Empero la que teneis, tenedla hasta que yo venga.

 26 Y al que hubiere vencido, y hubiere guardado mis obras hasta el fin, yo 
le dar potestad sobre las naciones:

 27 y las regir con vara de hierro, y sern quebrantadas como vaso de 
ollero, como tambien yo la he recibido de mi Padre.

 28 Y le dar la estrella de la maana.

 29 El que tiene oreja, oiga lo que el Espritu dice  las Iglesias.



CAPITULO 3

 1 Y ESCRIBE al ngel de la Iglesia que est en Sardo: El que tiene los siete 
espritus de Dios, y las siete estrellas, dice estas cosas: Yo conozco tus 
obras: tienes nombre que vives, y ests muerto.

 2 S vigilante, y confirma las otras cosas que estn para morir: porque no 
he hallado tus obras perfectas delante de Dios.

 3 Acurdate pues de lo que has recibido, y has oido, y gurdalo, y 
arrepintete. Y si no velares, vendr  t como ladron, y no sabrs  qu 
hora vendr  t.

 4 Mas tienes unas pocas personas tambien en Sardo, que no han ensuciado sus 
vestiduras, y andarn conmigo en vestiduras blancas: porque son dignos.

 5 El que venciere, ser as vestido de vestiduras blancas; y no borrar su 
nombre del libro de la vida, y confesar su nombre delante de mi Padre, y 
delante de sus ngeles.

 6 El que tiene oreja, oiga lo que el Espritu dice  las Iglesias.

 7 Y ESCRIBE al ngel de la Iglesia que est en Filadelfia: El Santo y 
Verdadero, que tiene la llave de David; que abre, y ninguno cierra; que 
cierra, y ninguno abre, dice estas cosas:

 8 Yo conozco tus obras: h aqu, te he puesto delante de t una puerta 
abierta, y ninguno la puede cerrar: porque t tienes una poquita de potencia, 
y has guardado mi palabra, y no has negado mi nombre.

 9 H aqu, yo dar de la sinagoga de Satans, los que se dicen ser Judos, y 
no lo son, mas mienten: h aqu, yo los constreir  que vengan, y adoren 
delante de tus pis, y sepan que yo te he amado.

 10 Porque has guardado la palabra de mi paciencia, y yo te guardar de la 
hora de la tentacion, que ha de venir en todo el mundo, para probar los que 
moran en la tierra.

 11 Mira, que yo vengo presto: reten lo que tienes, para que ninguno tome tu 
corona.

 12 Al que venciere yo le har columna en el templo de mi Dios, y nunca mas 
saldr fuera: y escribir sobre l el nombre de mi Dios, y el nombre de la 
ciudad de mi Dios, que es la nueva Jerusalem, la cual ha descendido del cielo 
de mi Dios, y mi nombre nuevo.

 13 El que tiene oreja, oiga lo que el Espritu dice  las Iglesias.

 14 Y ESCRIBE al ngel de la Iglesia de los Laodicenses: H aqu, dice el 
Amen, el testigo fiel y verdadero, el principio de la criatura de Dios:

 15 Yo conozco tus obras: que ni eres frio, ni caliente: ojal fueses frio,  
hirviente:

 16 mas porque eres tibia, y no frio ni hirviente, yo te vomitar de mi boca.

 17 Porque t dices: Yo soy rico, y estoy enriquecido, y no tengo necesidad 
de ninguna cosa: y no conoces que t eres cuitado, y miserable, pobre, y 
ciego, y desnudo:

 18 yo te amonesto que de m compres oro afinado en fuego, para que seas 
hecho rico, y seas vestido de vestiduras blancas, para que no se descubra la 
vergenza de tu desnudez; y unge tus ojos con colirio, para que veas.

 19 Yo reprendo y castigo  todos los que amo: ten pues zelo, y enmindate.

 20 Mira, que yo estoy  la puerta, y llamo: si alguno oyere mi voz, y me 
abriere la puerta, entrar  l, y cenar con l, y l conmigo.

 21 Al que venciere, yo le dar que se asiente conmigo en mi trono: as como 
yo he vencido, y me he asentado con mi Padre en su trono.

 22 El que tiene oreja, oiga lo que el Espritu dice  las Iglesias.



CAPITULO 4

 1 DESPUES de estas cosas mir, y h aqu una puerta abierta en el cielo: y 
la primera voz que o era como de trompeta que hablaba conmigo, diciendo: 
Sube ac, y yo te mostrar las cosas que es necesario que sean hechas despues 
de estas.

 2 Y luego yo fu en espritu: y he aqu un trono que estaba puesto en el 
cielo, y sobre el trono estaba uno asentado.

 3 Y el que estaba asentado, era al parecer semejante  una piedra de jaspe y 
de sardio, y el ris estaba al rededor del trono semejante  una vision de 
esmeralda.

 4 Y al rededor del trono habia veinte y cuatro sillas: y v sobre las sillas 
veinte y cuatro ancianos sentados, vestidos de ropas blancas: y tenian sobre 
sus cabezas coronas de oro.

 5 Y del trono salian relmpagos, y truenos, y voces: y habia siete lmparas 
de fuego ardiendo delante del trono, las cuales son los siete espritus de 
Dios.

 6 Y delante del trono [habia] como un mar de color de vidrio semejante al 
cristal: y en medio del trono, y al rededor del trono cuatro animales llenos 
de ojos delante y detrs.

 7 Y el primer animal era semejante  un leon, y el segundo animal, semejante 
 un becerro, y el tercer animal tenia la cara como hombre, y el cuarto 
animal, semejante al guila que vuela.

 8 Y los cuatro animales tenian cada uno por s seis alas al rededor: y 
dentro estaban llenos de ojos; y no tenian reposo dia ni noche, diciendo: 
Santo, Santo, Santo es el Seor Dios Todopoderoso, que era, y que es, y que 
ha de venir.

 9 Y cuando aquellos animales daban gloria, y honra, y alabanza al que estaba 
sentado en el trono, al que vive para siempre jams,

 10 los veinte y cuatro ancianos se postraban delante del que estaba sentado 
en el trono, y adoraban al que vive para siempre jams, y echaban sus coronas 
delante del trono, diciendo:

 11 Seor, digno eres de recibir gloria, y honra, y virtud: porque t criaste 
todas las cosas, y por tu voluntad tienen ser, y fueron criadas.



CAPITULO 5

 1 Y V en la mano derecha del que estaba sentado sobre el trono un libro 
escrito dentro y fuera, sellado con siete sellos.

 2 Y v un ngel fuerte, predicando en alta voz: Quin es digno de abrir el 
libro, y de desatar sus sellos?

 3 Y ninguno podia, ni en el cielo, ni en la tierra, ni debajo de la tierra, 
abrir el libro, ni mirarle.

 4 Y yo lloraba mucho, porque no habia sido hallado ninguno digno de abrir el 
libro, ni de leerlo, ni de mirarlo.

 5 Y uno de los ancianos me dice: No llores: h aqu, el leon de la tribu de 
Jud, la raiz de David, que ha vencido para abrir el libro, y desatar sus 
siete sellos.

 6 Y mir: y h aqu, en medio del trono, y de los cuatro animales, Y en 
medio de los ancianos, estaba un Cordero como muerto, que tenia siete 
cuernos, y siete ojos, que son los siete espritus de Dios enviados por toda 
la tierra.

 7 Y l vino, y tom el libro de la mano derecha de aquel que estaba sentado 
en el trono.

 8 Y cuando hubo tomado el libro, los cuatro animales, y los veinte y cuatro 
ancianos se postraron delante del Cordero, teniendo cada uno arpas, y redomas 
de oro llenas de perfumes, que son las oraciones de los santos:

 9 y cantaban uno nuevo cantico, diciendo: Digno eres de tomar el libro, y de 
abrir sus sellos: porque t fuiste muerto, y nos has redimido para Dios con 
tu sangre, de todo linaje, y lengua, y pueblo, y nacion:

 10 y nos has hecho para nuestro Dios, reyes y sacerdotes, y reinaremos sobre 
la tierra.

 11 Y mir, y o voz de muchos ngeles al rededor del trono, y de los 
animales, y de los ancianos: y la multitud de ellos era millones de millones,

 12 que decian en alta voz: El Cordero que fu muerto es digno de tomar 
potencia, y riquezas, y sabidura, y fortaleza, y honra, y gloria, y 
alabanza.

 13 Y o  toda criatura que est en el cielo, y sobre la tierra, y debajo de 
la tierra, y que est en la mar, y todas las cosas que en ellos estn, 
diciendo: Al que est sentado en el trono, y al Cordero, sea alabanza, honra, 
y gloria, y potencia para siempre jams.

 14 Y los cuatro animales decian: Amen. Y los veinte y cuatro ancianos 
cayeron las caras contra tierra, y adoraron al que vive para siempre jams.



CAPITULO 6

 1 Y MIR cuando el Cordero hubo abierto el uno de los sellos, y o  uno de 
los cuatro animales diciendo como con una voz de trueno: Ven, y ve.

 2 Y mir, y h aqu un caballo blanco: y el que estaba sentado encima de l, 
tenia un arco; y le fu dada una corona, y sali victorioso, para que tambien 
venciese.

 3 Y CUANDO l hubo abierto el segundo sello, o el segundo animal, que 
decia: Ven, y ve.

 4 Y sali otro caballo bermejo: y al que estaba sentado sobre l, fu dado 
poder de quitar la paz de la tierra, y que se matasen unos  otros: y le fu 
dada una grande espada.

 5 Y CUANDO l hubo abierto el tercer sello, o al tercer animal, que decia: 
Ven, y mira. Y mir, y h aqu un caballo negro: y el que estaba sentado 
encima de l tenia una balanza en su mano.

 6 Y o una voz en medio de los cuatro animales, que decia: Un cheniz de 
trigo por un denario, y tres chenices de cebada por un denario; y no hagas 
dao al vino, ni al aceite.

 7 Y DESPUES que l abri el cuarto sello, o la voz del cuarto animal, que 
decia: Ven, y ve.

 8 Y mir, y h aqu un caballo plido: y el que estaba sentado sobre l, 
tenia por nombre Muerte, y el infierno le seguia: y le fu dada potestad 
sobre la cuarta parte de la tierra, para matar con espada, con hambre, con 
mortandad, y con bestias de la tierra.

 9 Y CUANDO l hubo abierto el quinto sello, v debajo del altar las almas de 
los que habian sido muertos por la palabra de Dios, y por el testimonio que 
ellos tenian:

 10 y clamaban en alta voz, diciendo: Hasta cundo, Seor, santo y 
verdadero, no juzgas, y vengas nuestra sangre de los que moran en la tierra?

 11 Y fueron dadas ropas blancas  cada uno de ellos, y les fu dicho, que 
aun reposasen un poco de tiempo hasta que sus consiervos fuesen cumplidos, y 
sus hermanos que tambien habian de ser muertos como ellos.

 12 Y MIR cuando l abri el sexto sello: y h aqu, fu hecho un gran 
terremoto: y el sol se volvi negro como un saco de cilicio, y la luna fu 
hecha toda como sangre:

 13 y las estrellas del cielo cayeron sobre la tierra, como la higuera deja 
caer sus higos prematuros cuando es movida de gran viento:

 14 y el cielo se apart como un libro que es envuelto: y todo monte y todas 
islas fueron movidas de sus lugares:

 15 y los reyes de la tierra, y los prncipes, y los ricos, y los capitanes, 
y los fuertes, y todo siervo, y todo libre se escondieron en las cuevas, y 
entre las rocas de los montes:

 16 y decian  los montes, y  las rocas: Caed sobre nosotros, y escondednos 
de la cara de aquel que est sentado sobre el trono, y de la ira del Cordero:

 17 porque el gran dia de su ira ha llegado: y quin podr resistir?



CAPITULO 7

 1 DESPUES de estas cosas, v cuatro ngeles que estaban sobre las cuatro 
esquinas de la tierra, tenian los cuatro vientos de la tierra, para que no 
soplase viento sobre la tierra, ni sobre la mar, ni sobre ningun rbol.

 2 Y v otro ngel que subia del nacimiento del sol, teniendo el sello de 
Dios vivo. Y clam con gran voz  los cuatro ngeles,  los cuales era dado 
hacer dao  la tierra, y  la mar,

 3 diciendo: No hagais dao  la tierra, ni  la mar, ni  los rboles, hasta 
que sealemos  los siervos de nuestro Dios en sus frentes.

 4 Y o el nmero de los sealados, ciento y cuarenta y cuatro mil sealados 
de todas las tribus de los hijos de Isral.

 5 De la tribu de Jud, doce mil sealados. De la tribu de Rubn, doce mil 
sealados. De la tribu de Gad, doce mil sealados.

 6 De la tribu de Asr, doce mil sealados. De la tribu de Nephthal, doce 
mil sealados. De la tribu de Manass, doce mil sealados.

 7 De la tribu de Simen, doce mil sealados. De la tribu de Lev, doce mil 
sealados. De la tribu de Isachr, doce mil sealados.

 8 De la tribu de Zabuln, doce mil sealados. De la tribu de Joseph, doce 
mil sealados. De la tribu de Benjamin, doce mil sealados.

 9 Despues de estas cosas mir, y h aqu una gran multitud, la cual ninguno 
podia contar, de todas gentes, y linajes, y pueblos, y lenguas, que estaban 
delante del trono, y en la presencia del Cordero, vestidos de largas ropas 
blancas, y palmas en sus manos;

 10 y clamaban  alta voz, diciendo: Salud al que esta sentado sobre el trono 
de nuestro Dios, y al Cordero.

 11 Y todos los ngeles estaban al rededor del trono, y de los ancianos, y de 
los cuatro animales: y postrronse sobre sus caras delante del trono, y 
adoraron  Dios,

 12 diciendo: Amen: Alabanza, y gloria, sabidura, y accion de gracias, 
honra, potencia, y fortaleza  nuestro Dios para siempre jams. Amen.

 13 Y respondi uno de los ancianos, dicindome: Estos que estn vestidos de 
largas ropas blancas, quines son? y de dnde han venido?

 14 Y yo le dije: Seor, t lo sabes. Y l me dijo: Estos son los que han 
venido de grande tribulacion, y han lavado sus largas ropas, y las han 
blanqueado en la sangre del Cordero:

 15 por esto estn delante del trono de Dios, y le sirven dia y noche en su 
templo: y el que est sentado en el trono morar entre ellos.

 16 No tendrn mas hambre, ni sed; y el sol no caer mas sobre ellos, ni otro 
ningun calor:

 17 porque el Cordero que est en medio del trono los alimentar, y los 
guiar  las fuentes de aguas vivas. Y Dios limpiar toda lgrima de los ojos 
de ellos.



CAPITULO 8

 1 Y CUANDO l hubo abierto el sptimo sello, fu hecho silencio en el cielo 
casi por media hora.

 2 Y V siete ngeles que estaban delante de Dios, y les fueron dadas siete 
trompetas.

 3 Y otro ngel vino, y se par delante del altar, teniendo un incensario de 
oro: y le fueron dados muchos inciensos para que pusiese de las oraciones de 
todos los santos sobre el altar de oro, el cual estaba delante del trono.

 4 Y el humo de los inciensos de las oraciones de los santos subi de la mano 
del ngel delante de Dios.

 5 Y el ngel tom el incensario, y lo llen del fuego del altar, y lo ech 
en la tierra, y fueron hechos truenos, y voces, y relmpagos, y temblor de 
tierra.

 6 Y los siete ngeles que tenian las siete trompetas, se aparejaron para 
tocarlas.

 7 Y EL primer ngel toc la trompeta, y fu hecho granizo, y fuego mezclado 
con sangre, y fu echado sobre la tierra: y la tercera parte de los rboles 
fu quemada, y toda la yerba verde fu quemada.

 8 Y EL segundo ngel toc la trompeta, y como un grande monte ardiente con 
fuego fu lanzado en la mar, y la tercera parte de la mar fu vuelta en 
sangre.

 9 Y muri la tercera parte de las criaturas que estaban en la mar, las 
cuales tenian vida, y la tercera parte de los navos pereci.

 10 Y EL tercer ngel toc la trompeta, y cay del cielo una grande estrella 
ardiendo como una antorcha encendida, y cay en la tercera parte de los rios, 
y en las fuentes de las aguas.

 11 El nombre de la estrella se llama Ajenjo; y la tercera parte de las aguas 
fu vuelta en ajenjo; y muchos hombres murieron por las aguas, porque fueron 
hechas amargas.

 12 Y EL cuarto ngel toc la trompeta, y fu herida la tercera parte del 
sol, y la tercera parte de la luna, y la tercera parte de las estrellas: de 
tal manera que se oscureci la tercera parte de ellos, y no alumbraba la 
tercera parte del dia, y semejantemente de la noche.

 13 Y v, y o un ngel volar por medio del cielo, diciendo en alta voz: Ay, 
ay, de los que moran en la tierra!  causa de las otras voces de la trompeta 
que los tres ngeles habian de tocar.



CAPITULO 9

 1 Y EL quinto ngel toc la trompeta, y v una estrella que cay del cielo 
en la tierra: y le fu dada la llave del pozo del abismo.

 2 Y abri el pozo del abismo, y subi el humo del pozo como el humo de una 
grande hornaza; y fu oscurecido el sol, y el aire con el humo del pozo.

 3 Y del humo del pozo salieron langostas  la tierra: y les fu dada 
potestad, como tienen potestad los escorpiones de la tierra.

 4 Y les fu mandado que no hiciesen dao  la yerba de la tierra, ni  
ninguna cosa verde, ni  ningun rbol, sino solamente  los hombres que no 
tienen la seal de Dios en sus frentes.

 5 Y les fu dado que no los matasen, sino que los atormentasen cinco meses: 
y su tormento era como tormento de escorpion cuando hiere al hombre.

 6 Y en aquellos dias buscarn los hombres la muerte, y no la hallarn: y 
desearn morir, y la muerte huir de ellos.

 7 Y la forma de las langostas era semejante  caballos aparejados para 
guerra: y sobre sus cabezas tenian como coronas semejantes al oro: y sus 
caras eran como caras de hombres.

 8 Y tenian cabellos como cabellos de mujeres: y sus dientes eran como 
dientes de leones.

 9 Y tenian corazas como corazas de hierro: y el estruendo de sus alas, como 
el ruido de los carros, que con muchos caballos corren  la batalla.

 10 Y tenian colas semejantes  las colas de los escorpiones, y tenian en sus 
colas aguijones: y su potestad era de hacer dao  los hombres cinco meses.

 11 Y tienen sobre s un rey, que es el ngel del abismo, el cual tenia por 
nombre en hebrico Abaddon, y en griego Apollyon.

 12 El un ay es pasado: y h aqu, vienen aun dos ayes despues de estas 
cosas.

 13 Y EL sexto ngel toc la trompeta, y o una voz de los cuatro cuernos del 
altar de oro, el cual est delante de los ojos de Dios, que decia al sexto 
ngel que tenia la trompeta:

 14 Desata los cuatro ngeles que estn atados en el gran rio Efrates.

 15 Y fueron desatados los cuatro ngeles que estaban aparejados para la 
hora, y el dia, y el mes, y el ao, para matar la tercera parte de los 
hombres.

 16 Y el nmero del ejrcito de los de  caballo era doscientos millones. Y 
o el nmero de ellos.

 17 Y as v los caballos en vision: y los que estaban sentados sobre ellos 
tenian corazas de fuego, de jacinto, y de azufre. Y las cabezas de los 
caballos eran como cabezas de leones: y de la boca de ellos salia fuego, 
humo, y azufre.

 18 Y de estas tres [plagas] fu muerta la tercera parte de los hombres, del 
fuego, y del humo, y del azufre, que salian de la boca de ellos.

 19 Porque su potencia esta en su boca, y en sus colas. Porque sus colas eran 
semejantes  serpientes que tenian cabezas, y por ellas daan.

 20 Y los otros hombres que no fueron muertos de estas plagas, no se 
enmendaron de las obras de sus manos, para que no adorasen demonios,  
imgenes de oro, y de plata, y de metal, y de piedra, y de madera: las cuales 
no pueden ver, ni oir, ni andar.

 21 Y no se arrepintieron de sus homicidios, ni de sus hechiceras, ni de su 
fornicacion, ni de sus hurtos.



CAPITULO 10

 1 Y V otro ngel fuerte descender del cielo, cercado de una nube, y el ris 
estaba en su cabeza, y su rostro era como el sol, y sus pis como columnas de 
fuego.

 2 Y tenia en su mano un libro abierto: y puso su pi derecho sobre la mar, y 
el izquierdo sobre la tierra:

 3 y clam con grande voz, como cuando un leon brama: y cuando hubo clamado, 
siete truenos hablaron sus voces.

 4 Y cuando los siete truenos hubieron hablado sus voces, iba  escribir; y 
o una voz del cielo, que me decia: Sella las cosas que los siete truenos han 
hablado, y no las escribas.

 5 Y el ngel que yo v estar sobre la mar, y sobre la tierra, levant su 
mano al cielo,

 6 y jur por el que vive para siempre jams, que ha criado el cielo, y las 
cosas que en l hay, y la tierra, y las cosas que en ella hay, y la mar, y 
las cosas que en ella hay, que no habria ya mas tiempo.

 7 Pero en los dias de la voz del sptimo ngel, cuando l comenzare  tocar 
la trompeta, el secreto de Dios ser consumado, como l lo evangeliz  sus 
siervos los profetas.

 8 Y o una voz del cielo que hablaba conmigo otra vez, y me decia: Anda, ve, 
y toma el libro abierto de la mano del ngel, que est sobre la mar, y sobre 
la tierra.

 9 Y fu al ngel, dicindole que me diese el librito; y l me dijo: Toma, y 
trgalo, y l te har amargar tu vientre; pero en tu boca ser dulce como la 
miel.

 10 Y tom el librito de la mano del ngel, y le tragu: y era dulce en mi 
boca como la miel: y despues que le tragu, fu amargo mi vientre.

 11 Y l me dice: Necesario es que otra vez profetices delante de muchos 
pueblos y gentes, y lenguas, y reyes.



CAPITULO 11

 1 Y ME fu dada una caa semejante  una vara, y me fu dicho: Levntate, y 
mide el templo de Dios, y el altar, y  los que adoran en l:

 2 y echa fuera el patio que est fuera del templo, y no le midas, porque es 
dado  los Gentiles, y pisarn la santa ciudad cuarenta y dos meses.

 3 Y dar  mis dos testigos, y ellos profetizarn por mil y doscientos y 
sesenta dias, vestidos de sacos.

 4 Estos son los dos olivos, y los dos candeleros que estn delante del Dios 
de la tierra.

 5 Y si alguno les quisiere daar, sale fuego de la boca de ellos, y traga  
sus enemigos; y si alguno les quisiere hacer dao, es necesario que tambien 
l sea muerto.

 6 Estos tienen potestad de cerrar el cielo, que no llueva en los dias de su 
profeca; y tienen poder sobre las aguas para convertirlas en sangre, y para 
herir la tierra con toda plaga, todas las veces que quisieren.

 7 Y cuando ellos hubieren acabado su testimonio, la bestia que sube del 
abismo har guerra contra ellos, y los vencer, y los matar.

 8 Y sus cuerpos sern echados en las plazas de la grande ciudad, que 
espiritualmente es llamada Sodoma, y Egipto; donde tambien nuestro Seor fu 
crucificado.

 9 Y los de los linajes, y de los pueblos, y de las lenguas, y de los 
Gentiles vern los cuerpos de ellos por tres dias y medio, y no permitirn 
que sus cuerpos sean puestos en sepulcros.

 10 Y los moradores de la tierra se gozarn sobre ellos, y se alegrarn, y se 
enviarn dones los unos  los otros: porque estos dos profetas han 
atormentado  los que moran sobre la tierra.

 11 Y despues de tres dias y medio el espritu de vida entr en ellos, 
[enviado] de Dios, y se enhestaron sobre sus pis, y vino gran temor sobre 
los que los vieron.

 12 Y oyeron una gran voz del cielo que les decia: Subid ac. Y subieron al 
cielo en una nube; y sus enemigos los vieron.

 13 Y en aquella hora fu hecho gran temblor de tierra: y la dcima parte de 
la ciudad cay, y fueron muertos en el temblor de tierra los nombres de siete 
mil hombres: y los dems fueron espantados, y dieron gloria  Dios del cielo.

 14 EL segundo ay es pasado: y h aqu, el tercero ay vendr presto.

 15 Y EL sptimo ngel toc la trompeta; y fueron hechas grandes voces en el 
cielo, que decian: los reinos de este mundo son reducidos  nuestro Seor, y 
 su Cristo, y reinar para siempre jams.

 16 Y los veinte y cuatro ancianos que estaban sentados delante de Dios en 
sus sillas, se postraron inclinadas sus caras, y adoraron  Dios,

 17 diciendo: Te damos gracias, Seor, Dios Todopoderoso, que eres, y que 
eras, y que has de venir, porque has tomado tu grande potencia, y has 
reinado:

 18 y los Gentiles se han airado, y tu ira es venida, y el tiempo de los 
muertos para que sean juzgados, y para que des el galardon  tus siervos los 
profetas, y  los santos, y  los que temen tu nombre,  los pequeitos, y  
los grandes, y para que destruyas  los que destruyen la tierra.

 19 Y el templo de Dios fu abierto en el cielo, y el arca de su testamento 
fu visto en su templo, y fueron hechos relmpagos, y voces, y truenos, y 
terremotos, y grande granizo.



CAPITULO 12

 1 Y UNA gran seal apareci en el cielo: una mujer vestida del sol, y la 
luna debajo de sus pis, y sobre su cabeza una corona de doce estrellas.

 2 Y estando en cinta, clama con dolores de parto, y sufre tormento por 
parir.

 3 Y fu vista otra seal en el cielo: y h aqu, un grande dragon bermejo, 
que tenia siete cabezas y diez cuernos; y en sus cabezas siete diademas.

 4 Y su cola traia con violencia la tercera parte de las estrellas del cielo, 
y las ech en tierra. Y el dragon se par delante de la mujer que estaba de 
parto, para que cuando ella hubiese parido  su hijo se le tragase.

 5 Y ella pari un hijo varon, el cual habia de regir todas las gentes con 
vara de hierro: y su hijo fu arrebatado para Dios, y para su trono.

 6 Y la mujer huy  un desierto, donde tiene lugar aparejado de Dios, para 
que all la mantengan mil y doscientos y sesenta dias.

 7 Y fu hecha una grande batalla en el cielo: Michal y sus ngeles 
batallaban contra el dragon: y el dragon batallaba, y sus ngeles:

 8 mas no prevalecieron, ni su lugar fu mas hallado en el cielo.

 9 Y fu lanzado fuera aquel gran dragon, que es la antigua serpiente, que es 
llamada diablo, y Satans, el cual engaa  todo el mundo: y fu arrojado en 
tierra, y sus ngeles fueron derribados con l.

 10 Y o una gran voz en el cielo que decia: Ahora es hecha salvacion, y 
virtud, y reino de nuestro Dios, y potencia de su Cristo: porque el acusador 
de nuestros hermanos es ya derribado, el cual los acusaba delante de nuestro 
Dios dia y noche.

 11 Y ellos le han vencido por causa de la sangre del Cordero, y por la 
palabra de su testimonio: y no han amado sus vidas hasta la muerte.

 12 Por lo cual alegros, cielos, y los que morais en ellos. Ay de los 
moradores de la tierra, y de la mar! porque el diablo ha descendido  
vosotros, teniendo grande ira, sabiendo que tiene poco tiempo.

 13 Y despues que el dragon hubo visto que el habia sido derribado en tierra, 
persigui  la mujer, que habia parido el hijo varon.

 14 Y fueron dadas  la mujer dos alas de grande guila, para que de la 
presencia de la serpiente volase al desierto  su lugar, donde es mantenida 
[por un] tiempo, y tiempos, y la mitad de un tiempo.

 15 Y la serpiente ech de su boca tras la mujer agua como un rio;  fin de 
hacer que fuese arrebatada del rio.

 16 Y la tierra ayud  la mujer: y la tierra abri su boca, y sorbi el rio, 
que habia echado el dragon de su boca.

 17 Entonces el dragon fu airado contra la mujer, y se fu  hacer guerra 
contra los otros de la simiente de ella, los cuales guardan los mandamientos 
de Dios, y tienen el testimonio de Jesu Cristo.

 18 Y yo me par sobre la arena de la mar.



CAPITULO 13

 1 Y V una bestia subir de la mar, que tenia siete cabezas, y diez cuernos; 
y sobre sus cuernos diez diademas; y sobre las cabezas de ella nombre de 
blasfemia.

 2 Y la bestia que v, era semejante  un leopardo, y sus pis como pis de 
oso, y su boca como boca de leon. Y el dragon le di su virtud, y su trono, y 
grande potestad,

 3 Y v una de sus cabezas como herida de muerte y su llaga mortal fu 
curada: y hubo admiracion en toda la tierra detrs de la bestia.

 4 Y adoraron al dragon que habia dado la potestad  la bestia; y adoraron  
la bestia, diciendo: Quin es semejante  la bestia, y quin podr batallar 
contra ella?

 5 Y le fu dada boca que hablaba grandes cosas, y blasfemias: y le fu dada 
potencia de cumplir cuarenta y dos meses.

 6 Y abri su boca en blasfemias contra Dios, para blasfemar su nombre, y su 
tabernculo, y los que moran en el cielo.

 7 Y le fu dado hacer guerra contra los santos, y vencerlos. Tambien le fu 
dada potencia sobre toda tribu, y pueblo, y lengua, y gente:

 8 y todos los que moran en la tierra le adoraron, cuyos nombres no estn 
escritos en el libro de la vida del Cordero; el cual fu muerto desde el 
principio del mundo.

 9 Si alguno tiene oreja, oiga.

 10 El que lleva en cautividad, va en cautividad: el que  cuchillo matare, 
es necesario que  cuchillo sea muerto. Aqu est la paciencia, y la f de 
los santos.

 11 Despues v otra bestia que subia de la tierra, y tenia dos cuernos 
semejantes  los del Cordero, mas hablaba como el dragon.

 12 Y hace toda la potencia de la primera bestia en presencia de ella; y hace 
 la tierra, y  los moradores de ella adorar la primera bestia, cuya llaga 
de muerte fu curada.

 13 Y hace grandes seales, de tal manera que aun tambien hace descender 
fuego del cielo  la tierra delante de los hombres.

 14 Y engaa  los moradores de la tierra por las seales que le han sido 
dadas para hacer en presencia de la bestia, mandando  los moradores de la 
tierra, que hagan la imgen de la bestia, que tiene la herida de cuchillo, y 
vivi.

 15 Y le fu dado que diese espritu  la imgen de la bestia, y que la 
imgen de la bestia hable, y har que cualesquiera que no adoraren la imgen 
de la bestia, sean muertos.

 16 Y hace  todos los pequeos y grandes, ricos y pobres, libres y siervos, 
tomar la seal en su mano derecha,  en sus frentes;

 17 y que ninguno pueda comprar  vender, sino el que tiene la seal,  el 
nombre de la bestia,  el nmero de su nombre.

 18 Aqu hay sabidura. El que tiene entendimiento, cuente el nmero de la 
bestia: porque el nmero es del hombre, y el nmero de ella es seiscientos 
sesenta y seis.



CAPITULO 14

 1 Y MIR, y h aqu, el Cordero estaba sobre el monte de Sion, y con l 
ciento y cuarenta y cuatro mil, que tenian el nombre de su Padre escrito en 
sus frentes.

 2 Y o una voz del cielo como raido de muchas aguas, y como sonido de un 
gran trueno: y o una voz de taedores de arpas que taian con sus arpas:

 3 y cantaban como una cancion nueva delante del trono, y delante de los 
cuatro animales, y de los ancianos: y ninguno podia aprender la cancion, sino 
aquellos ciento y cuarenta y cuatro mil, los cuales son comprados de entre 
los de la tierra.

 4 Estos son los que con mujeres no son contaminados: porque son vrgenes. 
Estos siguen al Cordero por donde quiera que fuere. Estos son comprados de 
entre los hombres por primicias para Dios, y para el Cordero.

 5 Y en su boca no ha sido hallado engao: porque ellos son sin mcula 
delante del trono de Dios.

 6 Y v otro ngel volar por en medio del cielo, que tenia el Evangelio 
eterno, para que evangelizase  los que moran en la tierra, y  toda gente, y 
tribu, y lengua, y pueblo,

 7 diciendo en alto voz: Temed  Dios, y dadle honor: porque la hora de su 
juicio es venida: y adorad al que ha hecho el cielo, y la tierra, la mar, y 
las fuentes de las aguas.

 8 Y otro ngel le sigui, diciendo: Ya ha caido: ya ha caido Babilonia, 
aquella gran ciudad, porque ella ha dado  beber  todas las gentes del vino 
de la ira de su fornicacion.

 9 Y el tercer ngel los sigui, diciendo en alta voz: Si alguno adora la 
bestia, y su imgen, y toma la seal en su frente,  en su mano,

 10 este tambien beber del vino de la ira de Dios, el cual est echado puro 
en el cliz de su ira; y ser^ atormentado con fuego y azufre delante de los 
santos ngeles, y delante del Cordero.

 11 Y el humo del tormento de ellos sube para siempre jams. Y los que adoran 
la bestia, y su imgen, no tienen reposo dia y noche, y si alguno tomare la 
seal^ de su nombre.

 12 Aqu [est] la paciencia de los santos: aqu [estn] los que guardan los 
mandamientos de Dios, y la f de Jesus.

 13 Y o una voz del cielo, que me decia: Escribe: Bienaventurados son los 
muertos, que de aqu adelante mueren en el Seor: tambien, dice el Espritu, 
que descansan de sus trabajos, y sus obras los siguen.

 14 Y mir, y h aqu, una nube blanca, y sobre la nube uno asentado 
semejante al Hijo del hombre, que tenia en su cabeza una corona de oro, y en 
su mano una hoz aguda.

 15 Y otro ngel sali del templo, clamando con alta voz al que estaba 
sentado sobre la nube: Echa tu hoz, y siega: porque la hora de segar te es 
venida, porque la mies de la tierra est madura.

 16 Y el que estaba sentado sobre la nube ech su hoz sobre la tierra, y la 
tierra fu segada.

 17 Y sali otro ngel del templo que est en el cielo, teniendo tambien una 
hoz aguda.

 18 Y otro ngel sali del altar, el cual tenia poder sobre el fuego, y clam 
con gran voz al que tenia la hoz aguda, diciendo: Echa tu hoz aguda, y 
vendimia los racimos de la tierra: porque estn maduras sus uvas.

 19 Y el ngel ech su hoz aguda en la tierra, y vendimi la via de la 
tierra, y la envi al grande lagar de la ira de Dios.

 20 Y el lagar fu pisado fuera de la ciudad, y del lagar sali sangre hasta 
los frenos de los caballos por y seiscientos estadios.



CAPITULO 15

 1 Y V otra seal en el cielo, grande y admirable, que era siete ngeles que 
tenian las siete plagas postreras: porque en ellas es consumada la ira de 
Dios.

 2 Y v como una mar de vidrio mezclada con fuego: y los que habian alcanzado 
la victoria de la bestia, y de su imgen, y de su seal, y del nmero de su 
nombre, estar sobre la mar semejante al vidrio, teniendo las arpas de Dios.

 3 Y cantan la cancion de Moiss siervo de Dios, y la cancion del Cordero, 
diciendo: Grandes y maravillosas son tus obras, Seor Dios Todopoderoso; tus 
caminos son justos y verdaderos, Rey de los santos:

 4 quin no te temer, oh Seor, y engrandecer tu nombre? porque t solo 
eres santo, por lo cual todas las gentes vendrn, y adorarn delante de t, 
porque tus juicios son manifestados.

 5 Y despues de estas cosas, mir, y h aqu, el templo del tabernculo del 
testimonio fu abierto en el cielo:

 6 y salieron del templo siete ngeles, que tenian siete plagas, vestidos de 
un lino limpio y albo, y ceidos al rededor de los pechos con cintas de oro.

 7 Y uno de los cuatro animales di  los siete ngeles siete tazones de oro, 
llenos de la ira de Dios, que vive para siempre jams.

 8 Y fu el templo lleno de humo por la majestad de Dios, y por su potencia: 
y ninguno podia entrar en el templo, hasta que fuesen consumadas las siete 
plagas de los siete ngeles.



CAPITULO 16

 1 Y O una grande voz del templo que decia  los siete ngeles: Id, derramad 
los [siete] tazones de la ira de Dios en la tierra.

 2 Y el primer [ngel] fu, y derram su tazon en la tierra, y fu hecha una 
plaga mala y daosa sobre los hombres que tenian la seal de la bestia, y 
sobre los que adoraban su imgen.

 3 Y el segundo ngel derram su tazon en la mar, y fu vuelta en sangre, 
como de un muerto, y toda alma viviente fu muerta en la mar.

 4 Y el tercer ngel derram su tazon sobre los rios, y sobre las fuentes de 
las aguas, y fueron vueltas en sangre.

 5 Y o al ngel de las aguas, que decia: Seor, t eres justo, que eres, y 
que eras, y santo, porque has juzgado estas cosas:

 6 porque ellos derramaron la sangre de los santos, y de los profetas, t les 
has dado tambien  beber sangre: porque son dignos.

 7 Y o  otro del santuario que decia: Ciertamente, Seor Dios Todopoderoso, 
tus juicios son 

verdaderos y justos.

 8 Y el cuarto ngel derram su tazon contra el sol, y le fu dado que 
afligiese  los hombres con calor de fuego.

 9 Y los hombres se inflamaron con el grande calor, y blasfemaron el nombre 
de Dios, que tiene potestad sobre estas plagas, y no se enmendaron para darle 
gloria.

 10 Y el quinto ngel derram su tazon sobre la silla de la bestia: y su 
reino fu hecho tenebroso, y se comieron sus lenguas de dolor.

 11 Y blasfemaron del Dios del cielo por sus dolores, y por sus plagas: y no 
se enmendaron de sus obras.

 12 Y el sexto ngel derram su tazon sobre el gran rio de Eufrates, y el 
agua de l se sec, para que se aparejase camino  los reyes de la parte de 
donde sale el sol.

 13 Y v salir de la boca del dragon, y de la boca de la bestia, y de la boca 
del falso profeta tres espritus inmundos  manera de ranas.

 14 Porque estos son espritus de demonios, que hacen seales, para ir  los 
reyes de la tierra, y de todo el mundo, para congregarlos para la batalla de 
aquel grande dia del Dios Todopoderoso.

 15 H aqu, yo vengo como ladron. Bienaventurado el que vela, y guarda sus 
vestiduras, para que no ande desnudo, y vean su fealdad.

 16 Y los congreg en el lugar que se llama en Hebro Armagedon.

 17 Y el sptimo ngel derram su tazon por el aire, y sali una gran voz del 
templo del cielo de cerca del trono, diciendo: Hecho es.

 18 Entonces fueron hechos relmpagos, y voces, y truenos; y fu hecho un 
gran temblor de tierra, un tal terremoto, tan grande cual no fu jams 
despues que los hombres han estado sobre la tierra.

 19 Y la grande ciudad fu partida en tres partes, y las ciudades de los 
Gentiles se cayeron: y la grande Babilonia vino en memoria delante de Dios, 
para darle el cliz del vino de la indignacion de su ira.

 20 Y toda isla huy, y los montes no fueron hallados.

 21 Y granizo grande como un talento descendi del cielo sobre los hombres; y 
los hombres blasfemaron de Dios por la plaga del granizo: porque su plaga fu 
hecha muy grande.



CAPITULO 17

 1 Y VINO uno de los siete ngeles que tenian los siete tazones, y habl 
conmigo, dicindome: Ven, y te mostrar la condenacion de la gran ramera, la 
cual est sentada sobre muchas aguas;

 2 con la cual han fornicado los reyes de la tierra, y los que moran en la 
tierra se han embriagado con el vino de su fornicacion.

 3 Y me llev en espritu al desierto: y v una mujer sentada sobre una 
bestia de color de grana, que estaba llena de nombres de blasfemia, y tenia 
siete cabezas y diez cuernos.

 4 Y la mujer estaba vestida de prpura, y de grana, y dorada con oro, y 
adornada de piedras preciosas, y de perlas, teniendo un cliz de oro en su 
mano lleno de abominaciones, y de la suciedad de su fornicacion.

 5 Y en su frente el nombre escrito: MISTERIO: LA GRANDE BABILONIA, MADRE DE 
LAS FORNICACIONES, Y DE LAS ABOMINACIONES DE LA TIERRA.

 6 Y v la mujer embriagada de la sangre de los santos, y de la sangre de los 
mrtires de Jesus: y cuando la v, fu maravillado con grande admiracion.

 7 Y el ngel me dijo: Por qu te maravillas? Yo te dir el secreto de la 
mujer, y de la bestia que la trae, la cual tiene siete cabezas y diez 
cuernos.

 8 La bestia que has visto, fu, y ya no es; y ha de subir del abismo, y ha 
de ir  perdicion: y los moradores de la tierra, (cuyos nombres no estn 
escritos en el libro de la vida desde la fundacion del mundo,) se 
maravillarn viendo la bestia la cual era, y ya no es, aunque es.

 9 Aqu hay sentido que tiene sabidura. Las siete cabezas, son siete montes, 
sobre los cuales se asienta la mujer.

 10 Y son siete reyes: los cinco son caidos, el uno es, y el otro aun no es 
venido: y cuando viniere, es necesario que dure breve tiempo.

 11 Y la bestia que era, y no es, es tambien el octavo rey; y es de los 
siete, y va  perdicion.

 12 Y los diez cuernos que has visto, son diez reyes, que aun no han recibido 
reino, mas tomarn potencia en un tiempo como reyes con la bestia.

 13 Estos tienen un consejo, y darn su potencia y autoridad  la bestia.

 14 Ellos batallarn contra el Cordero, y el Cordero los vencer: porque es 
el Seor de los seores, y el Rey de los reyes: y los que estn con l, son 
llamados, y elegidos, y fieles.

 15 Y l me dice: las aguas que has visto donde la ramera se sienta, son 
pueblos, y compaas, y gentes, y lenguas.

 16 Y los diez cuernos que viste en la bestia, aborrecern  la ramera, y la 
harn desolada y desnuda, y comern sus carnes, y la quemarn con fuego:

 17 porque Dios ha puesto en sus corazones, que hagan lo que  l place, que 
hagan una voluntad, y que den su reino  la bestia, hasta que sean cumplidas 
las palabras de Dios.

 18 Y la mujer que has visto, es la grande ciudad que tiene su reino sobre 
los reyes de la tierra.



CAPITULO 18

 1 Y DESPUES de estas cosas v otro ngel descender del cielo, teniendo 
grande potencia: y la tierra fu alumbrada de su gloria.

 2 Y clam con fortaleza en alta voz, diciendo: Caida es, caida es la grande 
Babilonia, y es hecha habitacion de demonios, y guarda de todo espritu 
inmundo, y guarda de todas aves sucias, y aborrecibles:

 3 porque todas las gentes han bebido del vino de la ira de su fornicacion, y 
los reyes de la tierra han fornicado con ella, y los mercaderes de la tierra 
se han enriquecido de la potencia de sus deleites.

 4 Y o otra voz del cielo, que decia: Salid de ella, pueblo mio, porque no 
seais participantes de sus pecados, y que no recibais de sus plagas.

 5 Porque sus pecados han llegado hasta el cielo, y Dios se ha acordado de 
sus maldades.

 6 Tornadle  dar como ella os ha dado, y pagadle al doble segun sus obras: 
en el cliz que ella os di  beber, dadle  beber doblado.

 7 Cuanto ella se ha glorificado, y ha estado en deleites, tanto dadle de 
tormento y llanto: porque dice en su corazon: Yo estoy sentada reina, y no 
soy viuda, y no ver llanto.

 8 Por lo cual en un dia vendrn sus plagas, muerte, llanto, y hambre, y ser 
quemada con fuego: porque el Seor Dios es fuerte que la juzgar.

 9 Y la llorarn, y se plairn sobre ella los reyes de la tierra, los cuales 
han fornicado con ella, y han vivido en deleites, cuando ellos vieren el humo 
de su encendimiento,

 10 estando lejos por el temor de su tormento, diciendo: Ay, ay, de aquella 
gran ciudad de Babilonia, aquella fuerte ciudad: porque en una hora vino tu 
juicio!

 11 Y los mercaderes de la tierra lloran y se lamentan sobre ella: porque 
ninguno compra mas sus mercaderas,

 12 la mercadera de oro, y de plata, y de piedras preciosas, y de 
margaritas, y de tela de lino finsimo, y de escarlata, y de seda, y de 
grana, y de toda madera odorfera, y de todo vaso de marfil, y de todo vaso 
de madera preciosa, y de metal, y de hierro, y de mrmol;

 13 y canela, y olores, y ungentos,  incienso, y vino, y aceite, y flor de 
harina, y trigo, y bestias, y de ovejas, y de caballos, y de carros, y de 
siervos, y de almas de hombres.

 14 Y los frutos del deseo de tu alma se apartaron de t, y todas las cosas 
gruesas y excelentes te han faltado; y de aqu adelante ya no hallars mas 
estas cosas.

 15 Los mercaderes de estas cosas que se han enriquecido, se pondrn lejos de 
ella, por el temor de su tormento, llorando, y lamentando,

 16 y diciendo: Ay, ay, de aquella gran ciudad, que estaba vestida de lino 
finsimo, y de escarlata, y de grana, y estaba dorada con oro, y adornada de 
piedras preciosas, y de perlas: porque en una hora han sido desoladas tantas 
riquezas!

 17 Y todo gobernador, y toda compaa que conversa en los navos, y 
marineros, y todos los que trabajan en la mar, se estuvieron de lejos:

 18 y viendo el humo de su encendimiento, dieron voces, diciendo: Cul era 
semejante  esta gran ciudad?

 19 Y echaron polvo sobre sus cabezas, y dieron voces, llorando, y 
lamentando, diciendo: Ay, ay, de aquella gran ciudad, en la cual todos los 
que tenian navos en la mar, se habian enriquecido de sus riquezas: que en 
una hora ha sido asolada!

 20 Algrate sobre ella, cielo, y vosotros, santos apstoles, y profetas: 
porque Dios ha juzgado vuestra causa contra ella.

 21 Y un ngel fuerte tom una piedra como una grande muela de molino, y la 
ech en la mar, diciendo: Con tanto mpetu ser echada Babilonia, aquella 
gran ciudad: y no ser jams hallada.

 22 Y voz de taedores de arpas, y de msicos, y taedores de flautas, y de 
trompeta, no ser mas oida en t: y todo artfice de cualquier oficio, no 
ser mas hallado en t: y ruido de muela no ser mas oido en t:

 23 y luz de candil no alumbrar mas en ti: voz de esposo, y de esposa no 
ser mas oida en t: cuyos mercaderes eran prncipes de la tierra: en cuyas 
hechiceras todas las gentes han errado.

 24 Y en ella ha sido hallada la sangre de los profetas, y de los santos, y 
de todos los que han sido muertos en la tierra.



CAPITULO 19

 1 DESPUES de estas cosas, o una gran voz de gran compaa en el cielo, que 
decia: Aleluya: Salvacion, y honra, y gloria, y potencia sea al Seor Dios 
nuestro:

 2 porque sus juicios son verdaderos y justos, porque l ha juzgado  la 
grande ramera que ha corrompido la tierra con su fornicacion, y ha vengado la 
sangre de sus siervos de la mano de ella.

 3 Y otra vez dijeron: Aleluya. Y su humo subi para siempre jams.

 4 Y los veinte y cuatro ancianos, y los cuatro animales se postraron en 
tierra, y adoraron  Dios, que estaba sentado sobre el trono, diciendo: Amen: 
Aleluya.

 5 Y sali una voz del trono, que decia: Load  nuestro Dios todos sus 
siervos, y los que le temeis, as pequeos, como grandes.

 6 Y o como la voz de una gran compaa, y como ruido de muchas aguas, y 
como la voz de grandes truenos, que decian: Aleluya: Porque el Seor nuestro 
Dios Todopoderoso ha reinado:

 7 gocmonos, y alegrmonos, y dmosle gloria: porque son venidas las bodas 
del Cordero, y su mujer se ha aparejado:

 8 y le ha sido dado que se vista de tela de lino finsimo, limpio, y 
resplandeciente: porque el lino finsimo son las justificaciones de los 
santos.

 9 Y l me dice: Escribe: Bienaventurados los que son llamados  la cena del 
Cordero. Y me dice: Estas palabras de Dios son verdaderas.

 10 Y yo me ech  sus pis para adorarle. Y l me dijo: Mira, que no lo 
hagas: yo soy siervo contigo, y con tus hermanos, que tienen el testimonio de 
Jesus: adora  Dios: porque el testimonio de Jesus es espritu de profeca.

 11 Y v el cielo abierto, y h aqu, un caballo blanco, y el que estaba 
sentado sobre l, era llamado Fiel y Verdadero, el cual con justicia juzga y 
pelea.

 12 Y sus ojos eran como llama de fuego, y habia en su cabeza muchas 
diademas, y tenia un nombre escrito que ninguno ha conocido, sino l mismo:

 13 y estaba vestido de una ropa teida en sangre, y su nombre es llamado LA 
PALABRA DE DIOS.

 14 Y los ejrcitos que estn en el cielo le seguian en caballos blancos, 
vestidos de lino finsimo, blanco, y limpio.

 15 Y de su boca sale una espada aguda para herir con ella las gentes, y l 
los regir con vara de hierro: y l pisa el lagar del vino del furor, y de la 
ira de Dios Todopoderoso.

 16 Y en su vestidura, y en su muslo, tiene escrito este nombre: REY DE 
REYES, Y SEOR DE SEORES.

 17 Y v un ngel que estaba dentro del sol, y clam con gran voz, diciendo  
todas las aves que volaban por medio del cielo: Venid, y congregos  la cena 
del gran Dios;

 18 para que comais carnes de reyes, y de capitanes, y carnes de fuertes, y 
carnes de caballos, y de los que estn sentados sobre ellos: y carnes de 
todos, libres y siervos, de pequeos, y de grandes.

 19 Y vi la bestia, y los reyes de la tierra, y sus ejrcitos^ congregados 
para hacer guerra contra el que estaba sentado sobre el caballo, y contra su 
ejrcito.

 20 Y la bestia fu presa, y con ella el falso profeta, que habia hecho las 
seales delante de ella, con las cuales habia engaado  los que tomaron la 
seal de la bestia, y habian adorado su imgen.

 21 Estos dos fueron lanzados vivos dentro de un lago de fuego ardiendo en 
azufre.

 22 Y los otros fueron muertos con la espada que salia de la boca del que 
estaba sentado sobre el caballo, y todas las aves fueron hartas de las carnes 
de ellos.



CAPITULO 20

 1 Y V un ngel descender del cielo, que tenia la llave del abismo, y una 
gran cadena en su mano.

 2 Y prendi al dragon, antigua serpiente, que es el diablo, y Satans, y le 
at por mil aos.

 3 Y le envi al abismo, y le encerr, y sell sobre l: porque no engae mas 
 las gentes hasta que mil aos sean cumplidos, y despues de esto, es 
necesario que sea desatado un poco de tiempo.

 4 Y v sillas, y se sentaron sobre ellas, y les fu dado el juicio: y las 
almas de los degollados por el testimonio de Jesus, y por la palabra de Dios, 
que no adoraron la bestia, ni su imgen, y que no recibieron su seal en sus 
frentes, ni en sus manos; y vivirn, y reinarn con Cristo mil aos.

 5 Mas los otros muertos no tornaron  vivir, hasta que sean cumplidos mil 
aos: esta es la primera resurreccion.

 6 Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurreccion: la 
segunda muerte no tiene potestad en estos: antes sern sacerdotes de Dios, y 
de Cristo, y reinarn con l mil aos.

 7 Y cuando mil aos fueren cumplidos, Satans^ ser suelto de su prision;

 8 y saldr para engaar las gentes que estn sobre las cuatro esquinas de la 
tierra, Gog y Magog, para congregarlos para la batalla, el nmero de los 
cuales es como la arena de la mar.

 9 Y subieron sobre la anchura de la tierra, y anduvieron al rededor de los 
ejrcitos de los santos, y de la ciudad amada. Y de Dios descendi fuego del 
cielo, y los trag.

 10 Y el diablo que los engaaba fu lanzado en el lago de fuego y azufre, 
donde est la bestia, y el falso profeta, y sern atormentados dia y noche 
para siempre jams.

 11 Y v un gran trono blanco, y al que estaba sentado sobre l, de delante 
del cual huy la tierra, y el cielo: y no se ha hallado el lugar de ellos.

 12 Y v los muertos, grandes y pequeos, que estaban delante de Dios: y los 
libros fueron abiertos: y otro libro fu abierto, el cual es de la vida: y 
fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, 
segun sus obras.

 13 Y la mar di los muertos que estaban en ella: y la muerte, y el infierno 
dieron los muertos que estaban en ellos: y fu hecho juicio de cada uno segun 
sus obras.

 14 Y el infierno, y la muerte fueron lanzados en el lago de fuego. Esta es 
la muerte segunda.

 15 Y el que no fu hallado escrito en el libro de la vida, fu lanzado en el 
lago de fuego.



CAPITULO 21

 1 Y V un cielo nuevo, y una tierra nueva: porque el primer cielo, y la 
primera tierra se fu, y la mar ya no es.

 2 Y yo Juan v la santa ciudad, la Jerusalem nueva, que descendia del cielo, 
aderezada de Dios, como la esposa ataviada para su marido.

 3 Y o una gran voz del cielo, que decia: H aqu, la morada de Dios con los 
hombres, y morar con ellos; y ellos sern su pueblo, y el mismo Dios ser su 
Dios con ellos.

 4 Y limpiar Dios toda lgrima de los ojos de ellos; y la muerte no ser 
mas; y no habr mas llanto, ni clamor, ni dolor: porque las primeras cosas 
son pasadas.

 5 Y el que estaba sentado en el trono, dijo: H aqu, yo hago nuevas todas 
las cosas. Y me dijo: Escribe: porque estas palabras son fieles y verdaderas.

 6 Y me dijo: Hecho es. Yo soy Alpha y Omega, principio y fin. Al que tuviere 
sed yo le dar de balde de la fuente del agua viva.

 7 El que venciere, poseer todas las cosas, y yo ser su Dios, y l ser mi 
hijo.

 8 Mas  los temerosos,  incrdulos;  los malditos, y homicidas;  los 
fornicarios, y hechiceros;  los idlatras, y  todos los mentirosos, su 
parte ser en el lago ardiendo de fuego y de azufre, que es la muerte 
segunda.

 9 Y VINO  m uno de los siete ngeles, que tenian los siete tazones llenos 
de las siete postreras plagas, y habl conmigo, diciendo: Ven, yo te mostrar 
la esposa, mujer del Cordero.

 10 Y me llev en espritu  un gran monte y alto, y me mostr la grande 
ciudad santa de Jerusalem que descendia del cielo de Dios,

 11 teniendo la claridad de Dios: y su lumbre era semejante  piedra 
preciossima, como piedra de jaspe, que tira  cristal resplandeciente.

 12 Y tenia un grande muro y alto que tenia doce puertas; y en las puertas, 
doce ngeles: y los nombres escritos, que son los nombres de las doce tribus 
de los hijos de Isral:

 13 al oriente tres puertas: al aquilon tres puertas: al medioda tres 
puertas: al poniente tres puertas.

 14 Y el muro de la ciudad tenia doce fundamentos: y en ellos los doce 
nombres de los doce apstoles del Cordero.

 15 Y el que hablaba conmigo, tenia una medida de una caa de oro, para medir 
la ciudad, y sus puertas, y su muro.

 16 Y la ciudad est situada y puesta en cuadro, y su longitud es tanta como 
su anchura. Y l midi la ciudad con la caa de oro por doce mil estadios: y 
la longitud, y la altura, y la anchura de ella son iguales.

 17 Y midi su muro de ciento y cuarenta y cuatro codos, de medida de hombre, 
la cual es de ngel.

 18 Y el material de su muro era de jaspe: mas la ciudad era oro puro, 
semejante al vidrio limpio.

 19 Y los fundamentos del muro de la ciudad estaban adornados de toda piedra 
preciosa. El primer fundamento era jaspe; el segundo, zafiro; el tercero, 
calcedonia; el cuarto, esmeralda;

 20 el quinto, sardnica; el sexto, srdio; el sptimo, crislito; el octavo, 
beril; el nono, topacio; el dcimo, crisopraso; el undcimo, jacinto; el 
duodcimo^, ametisto.

 21 Y las doce puertas son doce perlas, en cada una, una; y cada puerta era 
de una perla. Y la plaza de la ciudad era oro puro, como vidrio muy 
resplandeciente.

 22 Y no v en ella templo: porque el Seor Dios Todopoderoso es el templo de 
ella, y el Cordero.

 23 Y la ciudad no tiene necesidad de sol, ni de luna para que resplandezcan 
en ella: porque la claridad de Dios la ha alumbrado, y el Cordero es su 
candil.

 24 Y las gentes que hubieren sido salvas andarn en la lumbre de ella: y los 
reyes de la tierra traern su gloria y honor  ella.

 25 Y sus puertas no sern cerradas de dia, porque all no habr noche:

 26 y llevarn la gloria, y la honra de los Gentiles  ella.

 27 No entrar en ella ninguna cosa sucia,  que hace abominacion y mentira; 
sino solamente los que estn escritos en el libro de la vida del Cordero.



CAPITULO 22

 1 DESPUES me mostr un rio limpio de agua viva, resplandeciente como 
cristal, que salia del trono de Dios, y del Cordero.

 2 En el medio de la plaza de ella, y de la una parte y de la otra del rio, 
el rbol de vida, que lleva doce frutos, dando cada mes su fruto: y las hojas 
del rbol son para la sanidad de las gentes.

 3 Y toda cosa maldita no ser mas; sino el trono de Dios, y del Cordero 
estar en ella, y sus siervos le servirn.

 4 Y vern su rostro, y su nombre estar en sus frentes.

 5 Y all no habr mas noche, y no tienen necesidad de lumbre de candil, ni 
de lumbre de sol: porque el Seor Dios los alumbrar, y reinarn para siempre 
jams.

 6 Y me dijo: Estas palabras son fieles y verdaderas. Y el Seor Dios de los 
santos profetas ha enviado su ngel, para mostrar  sus siervos las cosas que 
es necesario que sean hechas presto.

 7 Y h aqu, vengo presto: Bienaventurado el que guarda las palabras de la 
profeca de este libro.

 8 Yo Juan soy el que ha oido, y visto estas cosas. Y despues que hube oido y 
visto, me postr para adorar delante de los pis del ngel que me mostraba 
estas cosas.

 9 Y l me dijo: Mira que no lo hagas: porque yo soy siervo contigo, y con 
tus hermanos los profetas, y con los que guardan las palabras de la profeca 
de este libro. Adora  Dios.

 10 Y me dijo: No selles las palabras de la profeca de este libro: porque el 
tiempo est cerca.

 11 El que es injusto, sea todava injusto: y el que es sucio, ensciese 
todava: y el que es justo, sea todava justificado: y el santo, sea 
santificado todava.

 12 Y h aqu, yo vengo presto, y mi galardon est conmigo, para recompensar 
 cada uno segun fuere su obra.

 13 Yo soy Alpha y Omega, principio y fin, primero y postrero.

 14 Bienaventurados los que guardan sus mandamientos, para que su potencia 
sea en el rbol de la vida, y que entren por las puertas en la ciudad.

 15 Mas los perros estarn de fuera, y los hechiceros, los disolutos, y los 
homicidas, y los idlatras, y cualquiera que ama y hace mentira.

 16 YO Jesus he enviado mi ngel para daros testimonio de estas cosas en las 
Iglesias: yo soy la raiz y generacion de David, la estrella resplandeciente, 
y de la maana.

 17 Y el Espritu, y la esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga: Ven: el que 
tiene sed, venga. Y el que quiere, tome del agua de la vida de balde.

 18 Porque [yo] protesto  cualquiera que oye las palabras de la profeca de 
este libro: Si alguno aadiere  estas cosas, Dios pondr sobre l las plagas 
escritas en este libro:

 19 y si alguno disminuyere de las palabras del libro de esta profeca, Dios 
quitar su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad, y de las cosas 
que estn escritas en este libro.

 20 El que da testimonio de estas cosas, dice: Ciertamente vengo en breve. 
Amen: as sea Ven, Seor Jesus.

 LA gracia de nuestro Seor Jesu Cristo sea con todos vosotros. Amen.



FIN DEL NUEVO TESTAMENTO DE NUESTRO REDENTOR Y SEOR JESU CRISTO. AMEN.




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